¿Qué dice la Biblia sobre el dinero?
La Biblia aborda una gran cantidad de temas y nos da instrucciones precisas que
abarcan prácticamente todo lo relacionado con nuestro diario vivir. En su Palabra,
Dios nos muestra su voluntad y nos explica cómo vivir una vida plena.
El dinero es uno de los temas más mencionados en la Biblia. De hecho, una
buena parte de las parábolas de Jesús toca el área de las finanzas. ¿Por qué?
Una de las razones podría ser el hecho de que la forma en la que manejamos las
finanzas es un buen indicador de nuestro verdadero carácter y de cuánto hemos
permitido que Dios nos transforme en lo profundo de nuestro ser.
Veamos algunas de las cosas que la Biblia dice sobre el dinero y aprendamos a
poner en práctica estos principios. Verás que no solo serán de bendición para tu
economía sino que también fortalecerán tu relación con Dios y con los demás.
Lo que la Biblia dice sobre el dinero
1. Viene de Dios
No debemos jactarnos de lo que tenemos como si fuera un premio a nuestra
propia fuerza o inteligencia. Más bien, debemos reconocer con humildad
que es por la gracia de Dios que tenemos todo lo que tenemos, sea mucho o sea
poco. No lo merecemos, pero Dios en su infinita bondad nos concede lo que
necesitamos para vivir. Todo viene de Dios, él lo creó y es su dueño. Él da y él
quita de acuerdo con su voluntad y a él debemos dar la gloria (Romanos 11:36).
De ti proceden la riqueza y el honor; tú lo gobiernas todo. En tus manos están la
fuerza y el poder, y eres tú quien engrandece y fortalece a todos.
-- 1 Crónicas 29:12
2. No debemos amarlo
Si en nuestro día a día lo que más deseamos es vivir mejor, obtener más y
mejores cosas, vamos por mal camino. ¿Qué nos motiva a levantarnos e ir a
trabajar? ¿Es el ansia de acaparar riquezas y de obtener más lujos? Todo parece
válido cuando esa es nuestra motivación ya que, una vez entramos en ese juego,
no nos sentimos satisfechos jamás. Siempre habrá algo más que se pueda
comprar o nos faltará "solo un poco más".
¡Estemos atentos! El trono de nuestro corazón debe ocuparlo Dios única y
exclusivamente. Si permitimos que otra cosa, como por ejemplo el dinero, lo
ocupe, estamos pecando al escoger servir a un ídolo. La Biblia lo dice claramente:
Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o
querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las
riquezas.
-- Mateo 6:24
3. Se ha de administrar bien
Nada de lo que tenemos nos pertenece en realidad. Dios nos permite tener cosas
materiales para que las usemos con sabiduría de acuerdo con sus propósitos. La
forma en la que administramos lo que Dios nos da revela nuestra sensibilidad
espiritual y nuestra madurez. Un buen administrador reconoce quién es el
verdadero dueño de todo: ¡Dios! Usa los recursos que él le ha confiado para
glorificar su nombre y para extender su reino en este mundo.
Si somos fieles, honrados e íntegros en las cosas pequeñas o terrenales
estaremos capacitados para recibir encargos más grandes y profundos en el
ámbito espiritual. Ser fieles en lo físico y material nos capacita para poder ser
fieles en el área espiritual.
4. Rechazar la avaricia
A veces parece que valoramos más la apariencia física y las posesiones que la
honradez o la devoción a Dios. Nos dejamos llevar por lo exterior olvidando que lo
que permanecerá por la eternidad es lo espiritual. Peor aun, a menudo pensamos
que seríamos más felices o valiosos si tuviéramos más cosas o lujos. Nos
esforzamos en obtener más en lugar de buscar fortalecer nuestra relación con
Dios.
Dios nos ve de una manera muy diferente. Para él la riqueza que cuenta de
verdad y la que nos beneficia es la espiritual. Una de las cosas que él valora más
es el corazón humilde que le busca y que quiere vivir de acuerdo con sus
mandamientos. Nuestro anhelo debe ser tener más y más de Dios, de su
presencia y su dirección en nuestras vidas. Como el salmista, nuestro deleite
mayor debe ser hacer la voluntad de nuestro Señor (Salmo 40:8).
Aprende más sobre la avaricia, los siete pecados capitales y cómo vencerlos.
5. Evitar las deudas
La Biblia es clara en cuanto a las deudas y a pedir prestado. Aunque no lo
prohíbe, sí dice que debemos evitarlo por nuestro propio bien. ¿Por qué? Porque
la deuda nos esclaviza. Una parte de nosotros es esclava de quien nos prestó el
dinero hasta que logremos saldar la deuda.
Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.
-- Proverbios 22:7
En muchos casos la deuda es consecuencia de administrar mal lo que tenemos o
de la avaricia. Por un lado está el gastar más de lo que ganamos en lugar de vivir
dentro de nuestras posibilidades usando con sabiduría los recursos que Dios
nos ha provisto. Por otro lado está el deseo desmedido de tener más y de forma
inmediata. Por ejemplo, muchos piden un préstamo tras otro para conseguir el
último modelo de un auto o de su aparato tecnológico favorito. Esto no está bien.
Lo principal al asumir una deuda es tener un plan detallado para pagarla lo más
pronto posible. Siempre es mejor evitar adquirir otra deuda hasta haber saldado la
presente. Mejor aun, fortalezcamos nuestra economía de tal manera que podamos
pagar al contado las necesidades diarias sin tener que recurrir a préstamos y
deudas.
Versículos bíblicos con consejos financieros
6. Es sabio ahorrar
En la Biblia vemos la importancia de ganar nuestro sustento de forma honrada y
usarlo sabiamente, ahorrando una parte para el futuro. No es pecado ahorrar. Lo
que sí es pecado es poner nuestra fe en el dinero en lugar de confiar en Dios para
que provea a todas nuestras necesidades. Dios nos anima en su Palabra a usar
todos nuestros recursos de acuerdo con su voluntad y a vivir una vida que le
glorifique en todo.
En cuanto al ahorro, es interesante ver en Proverbios el ejemplo de las hormigas:
¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría!
No tiene quien la mande, ni quien la vigile ni gobierne; con todo, en el verano
almacena provisiones y durante la cosecha recoge alimentos.
-- Proverbios 6:6-8
Seamos diligentes tanto en el trabajo como en el ahorro. Manejemos nuestras
finanzas con prudencia y sabiduría ahorrando una parte para el futuro. Como las
hormigas que almacenan en el verano para tener suficiente alimento en el
invierno, así mismo debemos ahorrar en previsión a necesidades futuras.
Podemos ahorrar, por ejemplo, para los estudios de los hijos, la jubilación, o para
poder hacer frente a imprevistos que tarde o temprano llegarán.
Lo que la Biblia dice sobre el trabajo
7. La generosidad es importante
¡Dios es tan generoso con nosotros! Diariamente disfrutamos de su provisión y su
cuidado. ¿Cómo no vamos a compartir con otros las bendiciones que él nos
concede? Esa es una de las maneras en las que podemos expresar nuestro amor,
nuestra gratitud y alabanza a Dios.
A Dios le agrada que seamos generosos con los demás destinando parte de
nuestros recursos para suplir sus necesidades básicas. ¡Hay tanta gente
necesitada en este mundo! Debemos estar atentos a la voz de Dios. Muchas
veces su provisión para otras personas está en nuestras manos. Necesitamos
escuchar a nuestro Padre y permitir que el Espíritu Santo nos indique cómo
compartir lo que tenemos con aquellos que nos rodean.
Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad,
y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?
-- 1 Juan 3:17
8. Estar contentos con lo que tenemos
Una de las mejores cualidades que podemos tener en la vida es la del
contentamiento. Consiste en tener un corazón lleno de paz pues sabe que lo que
Dios hace y permite es siempre lo mejor. Vivimos con la certeza de que sea cual
sea nuestra circunstancia, él está a nuestro lado y nunca nos dejará.
La presencia de Dios trae paz y descanso a nuestras almas. Nos capacita para
dejar de enfocarnos en lo que tenemos o no tenemos y poner nuestros ojos en
Jesús, en su voluntad y su plan para nosotros. Sabemos que su propósito es uno
de bien y vivimos llenos de esa confianza.
Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos
ropa y comida, contentémonos con eso.
-- 1 Timoteo 6:7-8
9. La riqueza no es siempre sinónimo de bendición
Es importante la forma en la que conseguimos el dinero. Mejor poseer poco con la
conciencia tranquila, sabiendo que se adquirió a través de nuestro trabajo, lo cual
glorifica a Dios, que tener mucho por medio de trampas, apuestas u otras acciones
cuestionables. Hay gran paz en saber que se vive en obediencia a los preceptos
de Dios.
¡Dios nos bendice de tantas maneras diferentes! No nos empeñemos en
pensar que la única forma en la que lo hace es a través de la economía.
Valoremos más el vivir dentro de su voluntad que obtener riquezas materiales. Las
riquezas no significan siempre que alguien goza de la bendición de Dios. Sí
pueden serlo, pero Dios también nos bendice, entre otras cosas, con salud, con
amigos, con el sentido de propósito o con su paz en medio de cualquier
circunstancia.
Confiemos en la sabiduría y la provisión de Dios. Él es siempre fiel y nunca nos
fallará. Honremos a Dios manejando bien nuestras finanzas.