0% encontró este documento útil (0 votos)
139 vistas3 páginas

El Zodíaco y Las Eras Astrologicas - Bruno Huber

Los sumerios fueron los primeros en observar las constelaciones y asignarles cualidades a partir de 3200 AC. Descubrieron la precesión alrededor del 2400 AC y ajustaron su calendario, pero mantuvieron los nombres de las constelaciones para los meses. Los babilonios adoptaron el sistema sumerio casi 1000 años después y fue cuando coincidieron las constelaciones con los meses que transfirieron los significados de las constelaciones al zodíaco. De ahí que el zodíaco y las constelaciones tengan los mismos nombres y cualidades

Cargado por

Mária Francesca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
139 vistas3 páginas

El Zodíaco y Las Eras Astrologicas - Bruno Huber

Los sumerios fueron los primeros en observar las constelaciones y asignarles cualidades a partir de 3200 AC. Descubrieron la precesión alrededor del 2400 AC y ajustaron su calendario, pero mantuvieron los nombres de las constelaciones para los meses. Los babilonios adoptaron el sistema sumerio casi 1000 años después y fue cuando coincidieron las constelaciones con los meses que transfirieron los significados de las constelaciones al zodíaco. De ahí que el zodíaco y las constelaciones tengan los mismos nombres y cualidades

Cargado por

Mária Francesca
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 3

El zodíaco y las eras astrológicas

Bruno Huber
Astrolog nº 98, junio de 1.997

Respuesta de Bruno Huber a la carta de una lectora de Astrolog que pregunta cómo es
posible que siendo las constelaciones de estrellas fijas y el zodíaco dos sistemas de
referencia distintos, tengan las mismas cualidades...

.... una reflexión básica:

Nuestro sistema solar con sus nueve planetas es un campo magnético gigantesco que
contiene mucha más materia que la de los planetas (lunas de planetas, asteroides,
cometas, campos de polvo y gas cósmico...). Estos miles de cuerpos están gobernados y
controlados por el campo gravitatorio. La gravitación del Sol, que tiene un radio de
efectividad de aproximadamente 6 horas-luz, mantiene a los planetas bajo control. En el
caso de cuerpos más pequeños (por ejemplo, cometas) se extiende hasta los 2-3 años-luz
(a partir de ahí empiezan a ser efectivos los campos magnéticos de las estrellas más
cercanas). La estrella más cercana (Alfa Centauro) se encuentra a una distancia de 4,2
años-luz. Todas las estrellas fijas que forman las constelaciones conocidas son soles
como el nuestro, algunos de los cuales tienen sistemas de planetas como el nuestro (hoy
en día se conocen 10). Si en alguno de esos sistemas solares existieran seres que
practicaran la astrología, deberían considerar su propio sistema solar como marco de
referencia. No tendría que ver nada con nuestro sistema. Y desde su punto de
observación, las constelaciones de estrellas fijas se verían de forma diferente.

Un pequeño cálculo: Plutón está aproximadamente a una distancia de más de 5 horas-


luz del Sol y Alfa Centauro está a 36.817 horas-luz, es decir, 7.400 veces más alejado
que Plutón. Y los soles que, desde nuestro punto de vista, forman la constelación de
Centauro no están ni mucho menos a la misma distancia. En algunos casos, entre ellos
existen unas distancias de cientos de años-luz; es decir, en realidad no forman ninguna
unidad física como parece desde la Tierra. A partir de esta reflexión, debería estar claro
que las estrellas tan alejadas, desde el punto de vista puramente físico, no pueden tener
en nosotros la misma influencia que los planetas que se encuentran en nuestro entorno
cercano; las constelaciones sencillamente marcan doce segmentos cósmicos. Así pues,
la astrología postula que para el destino personal sólo puede ser determinante el marco
independiente del sistema solar. Si se compara el sistema solar con la personalidad
humana, las estrellas fijas actúan de entorno social de esa individualidad. En
consecuencia, su influencia es un factor colectivo efectivo durante mucho tiempo. Para
la personalidad humana tiene un efecto prácticamente difuso puesto que durante
aproximadamente 72 generaciones apenas varía (son la media de 2.150 años en que el
Centro Galáctico y con él todo el trasfondo de estrellas se desplaza por un signo
astrológico).

Te sorprende, querida Patricia, que a las lejanas constelaciones de estrellas con nombres
zodiacales se les atribuyan las mismas características que a los signos zodiacales solares
del mismo nombre. Esto tiene razones históricas.
Como bien dices, los «inventores» de la astrología fueron los sumerios. Fue un pueblo
excepcionalmente creativo. Edificaron las primeras ciudades en la Tierra, inventaron la
escritura, el principio de la reproducción de la escritura (los sellos cilíndricos son los
precursores de la imprenta) y también fueron los primeros en utilizar la rueda. Sobre el
3200 a.C. ya eran unos serios observadores del cielo. A partir de sus observaciones del
primer astro de la mañana desarrollaron un concepto astronómico-religioso que veía
formas de dioses celestes en agrupaciones de estrellas. No obstante, no definieron los
límites de las constelaciones. Como punto de medición utilizaban la estrella más
brillante de la constelación. En aquél momento (3200 a.C.), Aldebarán, la principal
estrella de la constelación de Tauro, con su aparición como primer astro de la mañana,
marcaba el comienzo de la primavera (N del T: el inicio de la primavera queda
determinado por el equinoccio de primavera, es decir, el día en que día y noche tiene la
misma duración).

En algún momento cerca del 2400 a.C. descubrieron que en el momento de la aparición
de Aldebarán, la primavera ya estaba un poco avanzada. En esa época, en el verdadero
comienzo de la primavera aparecían las Pléyades (véase figura). De la misma forma, la
marca para el inicio del otoño (muy importante para los sumerios: inicio de la cosecha)
ya no era Antares, de la constelación de Escorpio, sino las estrellas que se encontraban
más al oeste, en las pinzas del escorpión. Esto fue el descubrimiento de la precesión.
Los sumerios reaccionaron de forma consecuente. Cortaron las pinzas (Chelae) del
escorpión y con ellas crearon la doceava constelación, a la que dieron por nombre
ZI.BA.AN.NA (la actual constelación de Libra). Además, en adelante, ajustaron su
calendario al nuevo equinoccio (el actual 21 de marzo era el 15.Nissanu). De esta
manera, los meses (que, por cierto, siempre fueron 12) ya no coincidían con las
constelaciones. Pero como desde siempre los meses habían tenido sus propios nombres,
al principio no hubo ningún problema. Sencillamente se llevó la doble vía.

2400 a.C. Los sumerios descubren la precesión


410 d.C. Los caldeos crean el horóscopo personal
1990 Hoy

Los textos sumerios traducidos recientemente como el «mul.Apin» original y la


epopeya de Gilgamesh muestran coincidencia en cuanto a la determinación de
posiciones del año 2340 a.C. Esto es, más o menos, hacia el final de la soberanía
sumeria. Los pueblos semitas vecinos (acadios, babilonios, caldeos) conquistaron unos
tras otros todo el espacio cultural sumerio y adoptaron su religión de las estrellas, sus
conocimientos astronómicos y su calendario. Sin embargo, lo hicieron sin comprenderlo
completamente, puesto que pasó casi un milenio hasta que se dieron cuenta de que el

2
calendario estaba desajustado. Para arreglar este error tuvieron que formular de nuevo la
precesión. Esto les llevó a efectuar las mediciones en el cielo según meses de igual
duración. Y entonces ocurrió: en ese momento, el primer mes (Nisannu) coincidía con
la constelación de Aries y adoptaron el nombre de las constelaciones para las divisiones
de 30º del zodíaco (trayectoria del Sol, de la Luna y de los planetas). A la vez, también
adoptaron los significados que los sumerios habían dado a esas constelaciones. Así
pues, los que formularon y definieron matemáticamente nuestro zodíaco fueron los
babilonios. Y en lo sucesivo también separaron constelaciones de zodíaco y realizaron
los cálculos con el zodíaco estacional. También fueron los inventores de la división en
grados.

Así pues, parece fundamentado que ambos zodíacos no tuvieran sólo el mismo nombre,
sino también el mismo significado. Ya los sumerios consideraban que Aries
(LU.CHUN.GA) era el primer signo del zodíaco y le atribuían el significado que
conocemos. Y cuando, en la época de los babilonios, las constelaciones de estrellas fijas
coincidieron con los correspondientes meses zodiacales, con mucha razón pudieron
trasladar directamente los significados. Por eso en la actualidad tenemos la situación de
que dos sistemas de orientación semejantes tienen un desplazamiento entre sí. Las
condiciones terrestres están determinadas por el zodíaco solar y, desde fuera, los
segmentos de las constelaciones físicas actúan como cualidad generalizadora sobre el
sistema interior. Por eso, en nuestro sistema solar, las condiciones y las formas de
pensar cambian en largos períodos de tiempo, sin que la corta vida de la personalidad
permita percibirlo... a no ser que se desarrolle conciencia histórica...

Saludos, Bruno

Traducción: Joan Solé, 2000

También podría gustarte