Índice
NOVENA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO 4
ORACION PARA TODOS LOS DIAS 4
DIA PRIMERO 6
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS DE LA
NOVENA 7
DIA SEGUNDO 8
DIA TERCERO 10
DIA CUARTO 12
DIA QUINTO 14
DIA SEXTO 16
DIA SEPTIMO 18
DIA OCTAVO 20
DIA NONO 22
SUPLICAS A LA SANTISIMA VIRGEN PARA TODOS
LOS DIAS 24
EL SANTO ROSARIO 26
PROMESAS DEL SANTO ROSARIO. 27
MODO DE REZAR EL SANTO ROSARIO. 29
MISTERIOS GOZOSOS 30
MISTERIOS DOLOROSOS 30
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MISTERIOS GLORIOSOS 31
MISTERIOS LUMINOSOS 31
SALUTACIONES A LA VIRGEN MARÍA 32
SALVE 33
LETANÍAS LAURETANAS 34
CANTOS 39
1. A NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO 39
2. A LA VIRGEN DEL ROSARIO 40
3. OH VIRGEN DEL ROSARIO INMACULADA. 42
4. SALVE, AZUCENA DIVINA 43
5. SAGRADA REINA DEL CIELO 43
6. DIOS TE SALVE PURISIMA ROSA 46
7. REZAR EL ROSARIO 47
8. HIMNO A LA VIRGEN DEL ROSARIO 49
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NOVENA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO
Hecha la señal de la cruz y rezado el Rosario delante
de alguna imagen de Maria Santísima, meditando sus
misterios con la mayor devoción, precediendo el acto
de contrición con el posible fervor, se dirá la siguiente.
ORACION PARA TODOS LOS DIAS
¡Oh clementisima Virgen! ¡Oh tiernísima Madre! ¡Oh dul-
císima Maria! Consuelo y refugio de pecadores, abogada
de los mortales, mediadora entre Dios y los hombres, que
viendo al mundo en vísperas de perecer por la justa indig-
nación de tu ofendido Jesús, revelaste a tu querido siervo
Domingo, privilegiado hijo de tu corazón, el más oportuno
remedio, y seguro asilo del Santísimo Rosario, por el cual
fue reformado el mundo y libre de los enojos del más terri-
ble Juez; concédenos, benignísima Madre, que por el mérito
y eficacia de tan aceptada y saludable devoción acertemos a
desarmar las irritadas iras de nuestro Dios y Señor, recupe-
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rar su amistad y gracia, y volver a la ternura de sus paternales
brazos, borrando con las aguas de una fervorosa penitencia
las ofensas que han provocado el rigor de su justicia, para
que, reconciliados con tu amantísimo Hijo, merezcamos oír
aquella tan dichosa bendición: Venid, benditos de mi Padre
y vuestro, a recibir el reino que os está preparado desde la
creación del mundo.
Venid, benditos de mi Madre, y vuestra, a poseer las delicias
de su hermosísimo rostro, y las ternuras de su dulcísimo
pecho en la eterna bienaventuranza. Amén.
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DIA PRIMERO
Del Libro del Apocalipsis 11, 19
Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y
apareció el arca de su alianza en el Santuario, y
se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y
temblor de tierra y fuerte granizada. Una gran
señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del
sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de
doce estrellas sobre su cabeza.
Palabra de Dios.
Meditación
Dios te Salve, hija del eterno Padre, de quien recibiste in-
menso poder en el cielo y en la tierra; Madre del divino
Verbo, colmada de su infinita sabiduría; esposa del Espíritu
Santo, sagrario inefable de su divino amor. Dios te salve,
limpia y pura en tu concepción, sublimada en tu materni-
dad, feliz y gozosa en tu alumbramiento, llena de méritos en
tu compasión, glorificada y aclamada reina en tu admirable
tránsito. Por estos títulos de tu santidad y grandeza con que
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te honramos y por el rezo del Santísimo Rosario con que
te invocamos, líbranos, Señora y Madre nuestra, de los pe-
cados cometidos y concédenos una vida santa y una muerte
en tus brazos. Amen.
Cada uno pedirá aquella gracia o favor que desea conse-
guir por la intercesión de Maria Santísima, se rezaran tres
Avemarías, con tres Gloria Patris, en reverencia de los tres
órdenes de Misterios del Santísimo Rosario.
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS DE LA
NOVENA
¡Oh buen Dios! que así amaste al mundo con tanto exceso
de dilección; que nos diste a tu Unigénito Hijo, para que,
por su vida, muerte y resurrección, nos consiguiese el pre-
mio de la eterna salud. Os rogamos concedáis piadoso, a
los que meditamos los misterios de nuestra redención en el
Rosario de la Santísima Virgen María, que sirvamos aman-
tes y humildes, reformando nuestras vidas a las luces de tan
divinos ejemplares Jesús y María, y consigamos los premios
y gracias que Madre e Hijo nos prometen. Amen
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DIA SEGUNDO
Se dará principio con la oración que empieza ¡Oh clemen-
tisima! , etc.
Del Salmo 45, 14-16
La hija del rey, con oro engalanada, es intro-
ducida al interior, vestida de brocados al rey es
conducida. La siguen sus compañeras vírgenes
que te son presentadas. Escoltadas de alegría y
júbilo, van entrando al palacio real.
Palabra de Dios.
Meditación
Dios te salve, Maria, aurora hermosa: Madre del Sol de Jus-
ticia, Cristo Jesus; Maria, mar de amargura en su doloro-
sa Pasión; Maria, Señora y Emperatriz soberana, exaltada
sobre todas las creaturas en su gloriosa coronación. Dios
te salve, Maria, estrella del mar y puerta del Paraíso. Alúm-
branos, astro hermosísimo, y con las luces de tu Santísimo
Rosario destierra las sombras de muerte que obscurencen
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nuestras almas: convierte en amarguras de penitencia las de-
licias de este engañoso siglo que nos llevan a la culpa, y,
pues, tienes como Emperatriz Augusta el cetro del cielo y
tierra, restituye a los desterrados hijos de Eva a los gozos de
la celestial patria. Amen.
Se hará la petición, se rezara las tres Avemarías, etc., y con-
cluirá con la oración ultima ¡Oh buen Dios, etc.
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DIA TERCERO
Del evangelio de San Lucas 1, 26-38
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Ga-
briel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un hombre llamado
José, de la casa de David; el nombre de la virgen
era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena
de gracia, el Señor está contigo” Palabra del Se-
ñor.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia: llena de gracia
en tu seno, sagrario riquísimo, que encerró al autor de las
gracias; llena de gracia en tu corazón feliz, cáliz de divinos
dones; llena de gracia porque del lleno de tus gracias comu-
nican los Santos y participan los pecadores, llena de gracia,
porque de tu plenitud nos vino el precio de la redención y
esperamos el premio de la glorificación. Ayúdanos, amoro-
sisima madre, por las excelencias de tu salutación. Angélica
y por los misterios de tu santísimo Rosario, para encontrar
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la preciosa joya de la gracia que perdimos por la culpa, para
que la tierra estéril de nuestras almas se limpie de las espi-
nas de los vicios y se vista de la amenidad hermosa de las
virtudes.
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DIA CUARTO
Del Evangelio de San Lucas 11, 27-28
Sucedió que, estando él diciendo estas cosas,
alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo:
«¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que
te criaron!».
Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la
Palabra de Dios y la guardan»
Palabra del Señor.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es con-
tigo; contigo por la suma concordia de tu voluntad con la
de Dios; contigo, por la suma unión de tu carne con la
persona del Hijo de Dios; contigo; por la suma intimidad
de Madre natural, con tu Hijo Dios; el Señor es contigo,
como el Señor con su más querida Sierva, como Esposo con
su más agraciada Esposa y como Hijo sujeto y obediente a
su Madre amantísima: y, pues, tenéis, ¡oh excelsa Reina!, en
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vuestras manos los poderes del Todopoderoso, haced, Se-
ñora, que vuestro benditísimo Hijo sea en nosotros y con
nosotros, en nosotros por la interior renovación de nuestras
almas, y con nosotros por la digna participación de su carne
y sangre. Amen.
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DIA QUINTO
Del Libro del Génesis 3 9-15
Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por
haber hecho esto, maldita seas entre todas las
bestias y entre todos los animales del campo.
Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás to-
dos los días de tu vida. Enemistad pondré entre
ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pi-
sará la cabeza mientras acechas tú su calcañar».
Palabra de Dios.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es conti-
go, bendita tú eres; bendita tú, porque tú sola nada tuviste
de maldición, libre de toda mancha al ser concebida; ben-
dita tú, porque socorriste la universal ruina, en la presencia
de nuestro Dios y Señor, bendita tú, porque quebraste la
cabeza al común enemigo príncipe de las tinieblas; bendi-
ta tú porque no perdonaste a tu vida, por las angustias y
tribulación del linaje humano; bendita tú, porque acumu-
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laste misericordias a misericordias; las misericordias de los
Misterios unidos en tu Rosario a las misericordias de los
misterios obrados en el mundo. Dadnos, Señora, a los que
devotos le rezamos, victoria del mundo, demonio y carne, a
la Iglesia triunfos de sus enemigos, extirpación de las here-
jías, paz y concordia a los príncipes cristianos. Amen.
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DIA SEXTO
Del Evangelio de San Lucas 1, 34-35
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto,
puesto que soy virgen? Respondiendo el ángel,
le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el
poder del Altísimo te cubrirá con su sombra;
por eso el santo Niño que nacerá será llamado
Hijo de Dios.
Palabra del Señor.
Meditación
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es conti-
go, bendita tú eres entre todas las mujeres; entre todas; por-
que tu sola posees por excelencia todo lo bueno que se halla
en todas; más que todas, porque tú sola eres privilegiada y
preferida a todas, a las vírgenes, siendo la primera que con-
sagraste tu virginidad al Señor; a las casadas, porque tú sola
concebiste sin lesión de tu sello virginal; a las viudas, porque
tú sola te privaste de tu propio Hijo por adoptarnos como
tierna Madre a los miserables hijos de Eva; sobre todas,
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porque fuiste preelegida para Madre del Todopoderoso, y
sentada como Reina a la diestra de su amantísimo Hijo.
Vuelve, a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y derrama,
sobre los tristes hijos de Adán, el lleno de tus piedades;
levanta a los caídos, corrobora a los tímidos, consuela a los
afligidos, intercede y ruega por el devoto femenino sexo.
Amen.
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DIA SEPTIMO
Del Evangelio de San Juan 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la
hermana de su madre, María, mujer de Clopás,
y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y
junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su
madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice
al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde
aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
Palabra del Señor.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es conti-
go, bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fru-
to; bendito el fruto, que como tierra bendita, sin las espinas
de la culpa, diste al mundo: bendito el fruto que hiciste
nuestro por la comunicación de su vida; nuestro, porque
le ofreciste por nosotros en el Templo; nuestro, porque le
sacrificaste por nuestra redención en el Calvario, y nuestro,
porque desde el cielo nos lo muestras amoroso a los que
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peregrinos gemidos en este destierro; bendito es el fruto
que nació en el paraíso de tu virgíneo claustro; bendito el
fruto que se cogió, para nuestra salud, en el árbol de la
cruz, suplicámoste, Purísima Virgen, que nos des a gustar
el precioso fruto de tus entrañas, para que percibiendo sus
dulzuras en la piadosa meditación de los Misterios de tu
Rosario santísimo, lo gocemos en el celestial convite de la
gloria. Amen.
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DIA OCTAVO
Del Libro del Profeta Isaías 7, 10-14
Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal:
He aquí que una doncella está encinta y va a
dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Em-
manuel.
Trazad un plan: fracasará. Decid una palabra: no
se cumplirá. Porque con nosotros está Dios.
Palabra de Dios.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto
de tu vientre; de tu vientre, animada arca donde se depositó
el maná de la gloria; de tu vientre; de tu vientre, vellón pu-
rísimo, donde se recogió el rocío de los cielos; de tu vientre,
sagrado viril de la más rica prenda, Jesús; de tu vientre, pa-
raíso hermoso adorado de rosas y lirios; rosas de la más de-
licada integridad, entre las agudas espinas de dolores en la
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Pasión de tu amantísimo Hijo, y lirios de eterna caridad en
los resplandores de su gloriosa resurrección. Concédenos,
tiernísima madre, que concibiendo en nuestras almas a tu
benditísimo Jesus, por el dolor de una verdadera contrición,
le demos a la luz de la gracia como fruto de una saludable
penitencia. Amen.
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DIA NONO
Del Libro del Apocalipsis 21, 1-5
Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que
bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada
como una novia ataviada para su esposo. Y oí
una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta
es la morada de Dios con los hombres. Pondrá
su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él
Dios con ellos, será su Dios.
Palabra de Dios.
Meditación
Dios te salve, Maria, llena eres de gracia, el Señor es con-
tigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el
fruto de tu vientre, Jesus; Jesús, hecho hombre en tu claustro
virginal; Jesús, nacido al mundo para luz, medicina y vida;
Jesús, aclamado Rey de los judíos, entregado en sus manos
por nuestro amor; Jesús, resucitado del sepulcro; Jesús, exal-
tado triunfante a los cielos; Jesús, sentado a la diestra del
Padre, coronándote por Reina Universal; Jesús, rogando al
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Padre que nos haga participes de sus glorias; Jesús, el más
incomparable tesoro. Todo Jesús, Señora, os lo ofrecemos
en los misterios de vuestro Santísimo Rosario; recibidlo
como prenda de vuestro mayor agrado, y remunerad, cle-
mentisima Maria, nuestra ofrenda, otorgando la petición de
nuestros corazones, con que humildes concluimos tu An-
gélica Salutación y Novena. Santa Maria, Mar de piedades,
Madre de Dios y nuestra, ruega, Señora, por nosotros tus
hijos pecadores ahora, alcanzadnos la gracia y la gloria en la
hora de nuestra muerte. Amen.
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SUPLICAS A LA SANTISIMA VIRGEN PARA TO-
DOS LOS DIAS
Os saludamos, Virgen Santísima, Hija de Dios Padre, ben-
diciendo a Dios, que os preservó de toda mancha en vuestra
Inmaculada Concepción. Por tan’ excelsa prerrogativa os ro-
gamos nos concedáis pureza de alma y cuerpo, y que nues-
tras conciencias estén siempre libres, no sólo del pecado
mortal, sino también de toda voluntaria falta e imperfec-
ción. (Avemaría.)
Os saludamos, Virgen Santísima, Madre de Dios Hijo, ben-
diciendo a Dios, que os concedió el privilegio de unir la
virginidad a la maternidad divina. Por tan singular beneficio
os rogamos que nos concedáis la gracia de vivir cumpliendo
nuestras respectivas obligaciones, sin apartarnos nunca de la
presencia de Dios, dirigiendo a su gloria y ofreciendo por su
amor hasta nuestro más leve movimiento, santificando así
todas nuestras obras. (Avemaría.)
Os saludamos, Virgen Santísima, Esposa de Dios Espíritu
Santo, bendiciendo a Dios por la gracia que os concedió en
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vuestra Asunción, glorificándoos en alma y cuerpo. Por tan
portentosa gracia os rogamos nos alcancéis la de una muer-
te preciosa a los ojos del Señor, y que nos consoléis bon-
dadosa en aquellos supremos momentos, para que, confia-
dos en vuestro poderoso auxilio, resistamos a los combates
del enemigo y muramos dulcemente reclinados en vuestros
amantes brazos. (Avemaría.)
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EL SANTO ROSARIO
Según una revelación de la Sma. Virgen al Bto. Alano de la
Rocha (Rupe) después de la Santa Misa no hay ninguna
devoción tan excelente como el rezo del Sto. Rosario. En él
se contemplan y meditan los principales misterios de la vida
de N. S. Jesucristo y de la Stma. Virgen María. Es un her-
moso resumen del Sto. Evangelio y de la doctrina cristiana
El Rosario, dice León XIII, se llama así porque imita al
aroma suave de las rosas y a la hermosura de los capullos
floridos. Así como es muy propio honrar a la Santísima
Virgen, llamada Rosa mística, también parece que es el pre-
sagio de la corona de celestiales alegrías, que María dará a
sus devotos”.
Cada Padre nuestro; cada Ave María que rezamos en el Sto.
Rosario, son actos de amor, de reconocimiento, de alabanza
que elevamos al cielo, en hermosa y divina sencillez, en re-
petición constante, porque nunca se cansa el labio de repetir
lo que ama el corazón. Cada GLORIA PATRI, es un canto
de alabanza a la Santísima Trinidad.
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El Rosario es excelentísimo pues la misma Santísima Virgen
fue quien lo enseñó a Santo Domingo de Guzmán en el
siglo XIII, prometiéndole el triunfo sobre los enemigos de
la fe.
Siendo el Sto. Rosario una devoción tan excelente, y un te-
soro inapreciable de gracias celestiales, debemos ser asiduos
para rezarlo con devoción cada día, demostrando así nues-
tro amor filial a la Sma. Virgen María.
Recemos, pues, con fervor el Sto. Rosario, lucremos las
innumerables indulgencias que para todos los fieles, pero
principalmente para los que pertenecen a la cofradía del
Rosario. Han otorgado los Romanos Pontífices. Tejamos a
la Sma Virgen María esta corona de Rosas; ellas serán las
más hermosas flores de nuestra corona celestial.
PROMESAS DEL SANTO ROSARIO.
Hechas por la Santísima Virgen María
I. Quien me sirva rezando constantemente mi Rosario,
recibirá cualquier gracia que me pida.
II. Prometo mi especialísima protección y grandes be-
neficios a los que devotamente recen mi Rosario.
III. El Rosario será un escudo fortísimo contra el in-
fierno, destruirá los vicios, librará de pecados y abatirá las
herejías.
IV. El Rosario hará germinar las virtudes y que las almas
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consigan copiosamente la misericordia divina; sustituirá en
el corazón de los hombres el amor de Dios al amor del
mundo; y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas.
V. El alma que se me encomiende por el Rosario no
perecerá.
VI. El que con devoción rezare mi Rosario consideran-
do sus grandes misterios no se verá oprimido por la des-
gracia, ni morirá de muerte desgraciada; se convertirá, si es
pecador; perseverará en la gracia si es justo, y en todo caso
será admitido a la vida eterna.
VII. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán
sin los auxilios de la Iglesia.
VIII. Quiero que todos los que recen mi Rosario, tengan
en vida y en muerte luz y plenitud de la gracia y sean parti-
cipantes de los méritos de los bienaventurados.
IX. Yo libro muy pronto del Purgatorio a las almas de-
votas de mi Rosario.
X. Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el
cielo de una gloria singular.
XI. Todo cuando se pidiere por medio del rosario se al-
canzará prontamente.
XII. Socorreré en todas sus necesidades a los que propa-
guen mi Rosario.
XIII. He impetrado de mi Hijo que todos los cofrades del
Rosario tengan en vida y en muerte como hermanos a todos
los bienaventurados de la corte celestial.
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XIV. Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy
amados y hermanos de mi Unigénito hijo.
XV. La devoción del Santo Rosario es una señal mani-
fiesta de predestinación a la gloria.
MODO DE REZAR EL SANTO ROSARIO.
Ave Maria Purísima….
Por la señal de la santa Cruz…
Señor mío Jesucristo….
Maria, Madre de gracia y Madre de misericordia, en la vida
y en la muerte, amparadme gran Señora. Oh Virgen Santí-
sima del Rosario no permitáis, que vivamos ni muramos en
pecado mortal.
Primero, se debe anunciar el misterio que se va a rezar, y se
comienza cada misterio con un Padrenuestro, seguido de 10
Avemaría, al término de las cuales se rezará un Gloria Patri,
y la oración dada por el Ángel de la Paz a los tres pastorci-
tos de Fátima.
Una vez terminado el rezo de los cinco Misterios, pueden
rezarse distintas oraciones, las cuales son opcionales y pue-
den elegirse según se prefiera. Tradicionalmente, lo que sue-
le rezarse al término del quinto Misterio es 1 Padrenuestro,
las 3 salutaciones a la Santísima Virgen María, la Salve y las
Letanías Lauretanas.
29
MISTERIOS GOZOSOS
(Se rezan los Lunes y Sábados)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa
Isabel.
3. La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.
4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la
Purificación de la Santísima Virgen.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
MISTERIOS DOLOROSOS
(Se rezan los martes y Viernes)
1. La Agonía de Nuestro Señor en el Huerto.
2. La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo.
3. La Coronación de espinas de Nuestro Señor Jesu-
cristo.
4. Jesús con la Cruz a cuestas.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucris-
to.
30
MISTERIOS GLORIOSOS
(se rezan los Miércoles y Domingos)
1. La Triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesu-
cristo.
2. La Ascensión de Jesucristo a los cielos.
3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y
la Virgen María.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen como reina de
cielos y tierra.
MISTERIOS LUMINOSOS
(se rezan los jueves)
1. El Bautismo de Jesús.
2. Las Bodas de Caná.
3. El Anuncio del Reino de Dios.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía.
31
SALUTACIONES A LA VIRGEN MARÍA
1. Dios te Salve María Santísima, poderosísima Hija de
Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos,
Señora, ponemos nuestra fe para que la ilumines. Alcánza-
nos, Madre nuestra, pureza en los pensamientos, llena eres
de gracia...”
2. Dios te Salve María Santísima, amantísima Madre de
Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto, en tus manos, Se-
ñora, ponemos nuestra esperanza para que la alientes. Al-
cánzanos, Madre nuestra, pureza en las palabras, llena eres
de gracia...”
3. Dios te Salve María Santísima, castísima Esposa de Dios
Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto, en tus
manos, Señora, ponemos nuestra caridad para que la infla-
mes, nuestras almas para que las salves y todas nuestras ne-
cesidades para que las remedies. Alcánzanos, Madre nues-
tra, pureza en las obras, llena eres de gracia...”
32
Dios te Salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario
de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa Ori-
ginal. Alcánzanos, Madre nuestra, la perseverancia final. No
nos dejes vivir, ni mucho menos morir en pecado mortal.
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura
y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los deste-
rrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después
de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu
vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre
Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos
dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de Nues-
tro Señor Jesucristo.
Oremos: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, por su vida, muer-
te y resurrección nos consiguió los premios de la salvación
eterna; concédenos, como te rogamos, que recordando es-
tos misterios en el sacratísimo Rosario de la bienaventurada
Virgen Maria, imitemos lo que encierran y alcancemos lo
que prometen, por el mismo Cristo Señor nuestro. Amen.
33
LETANÍAS LAURETANAS
Señor, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros,
Cristo, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos, Cristo óyenos
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de
nosotros.
A continuación, se responderá “ruega por nosotros”.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Jesucristo, ruega por nosotros.
34
Madre de la divina gracia,
Madre de la Esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre sin mancha,
Madre incorrupta,
Madre Inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
35
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso honorable,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Alivio de los migrantes,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
36
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina elevada al Cielo,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la paz,
Reina de Nicaragua.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Recurrimos a tu asistencia Santa Madre de Dios; no des-
precies las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen Gloriosa y
llena de bendición.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
37
Para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y
promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de
perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa inter-
cesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos
libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las
alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
38
CANTOS
1. A NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO
ROSARIO
Dios te salve, la llena de gracia.
Reina excelsa del santo rosario
Templo Augusto, morada y Sagrario
Donde quiso encarnarse el Señor
Protectora del pueblo cristiano
Te ha nombrado el Supremo Jerarca
Con el fin que libres su Barca
De las ondas y escollos del mar
Soberana de cielos y tierra
Poderosa cual hueste en batalla
Al terrible enemigo avasalla
Que combate la Iglesia de Dios
Tu rosario será, Virgen pura,
Nuestra espada, bloqueo y coraza,
En la guerra que fiera amenaza
Del infierno y mundo procaz
A la escuadra cristiana en Lepanto
Concediste gloriosa victoria
Y con ella el laurel de la gloria
Que el orgullo del turco humilló
Siempre fue de tus hijos divisa,
39
El saludo del “AVE MARÍA”
Y al decirlo en la lucha, crecía
Más y más su invencible valor.
Desde el trono do reinas gloriosas
Nunca apartes tu dulce mirada
De tus hijos que en mar tan airado
Confiados te piden favor.
Madre Augusta del Rey de los cielos
Protectora del pueblo cristiano
Ruega amante a Jesús soberano
Por la Iglesia y por nuestra nación.
2. A LA VIRGEN DEL ROSARIO
Viva María
Viva el Rosario
Viva santo domingo
Que lo ha fundado
Quien quiera bendiciones
Paz y alegría
Rezar debe el Rosario
Todos los días.
El Rosario a María
Todos debemos
Rezarle cada día
Para ir al cielo
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Los dieces del Rosario
Son escaleras
Para subir al cielo
Las almas buenas
El demonio al oído
Te está diciendo
No reces el Rosario
Sigue durmiendo
La puerta del infierno
Tiene cerrada
Alma que del Rosario
Siempre está armada
El demonio te tienta
Una y mil veces
A fin de que el Rosario
Nunca reces
Labrador si tú quieres
Frutos del campo
Los obtendrás copiosos
Con el Rosario
Para guardar los niños
En la inocencia
Rezaras el Rosario
Con reverencia
Mueren ya las estrellas
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Nunca la aurora
Y al fulgor de tus ojos
Huyen las sombras
3. OH VIRGEN DEL ROSARIO INMACULADA
Oh Virgen del Rosario Inmaculada
Que nos das con amor triple lección.
Hoy tus hijos aceptan tu mensaje
Sacrificio, oración, reparación.
Tu precursor nimbado de blancura,
Presentó a los pastores él su faz;
Y le dijo con voces de ternura:
No temáis, soy el ángel de la paz.
Un cáliz y una hostia les ofrece,
Anunciándoles la bella aparición,
Y después de unos días aparece
La que es Virgen de nuestra salvación.
De gloria fue el día trece de mayo.
Realizo su primera aparición,
Procediendo la luz de intenso rayo,
Que a los niños sacude el corazón.
En tus manos blanquísimas y puras
Aquel rosario les despedía luz,
Convidando con eso a las creaturas
A vencer con los rayos de la cruz.
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4. SALVE, AZUCENA DIVINA
Salve, azucena Divina
Gloria, gloria del alma inmortal,
Condúcenos, Madre amable
A tu vergel, a tu vergel celestial.
Con mano temblorosa
Dándote, oh María,
Una flor del alma
Una flor querida. (Bis)
Es flor que amor santo
Con su fuente rica
De límpidas aguas
Riega la Divina. (Bis)
5. SAGRADA REINA DEL CIELO
Sagrada Reina del Cielo,
Luciente estrella del día.
Dame gracia con que os pueda
Cantar el AVE MARIA
Por la gracia singular,
Que del Ángel vino en pos,
Sénos propicia María,
Pues eres Madre de Dios.
Cuando el Arcángel Gabriel,
Bajó lleno de alegría,
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La salutación que dio,
Fue Dios te salve María.
Los ángeles en el cielo,
Los hombres con eficacia,
Placenteros te aclamamos:
Señora llena de Gracia.
Yo postrado y reverente,
Tu sacro nombre bendigo
Y te pedimos mercedes,
Porque el Señor es contigo
Más hermosa que la luna,
Y más que todos los seres,
Por eso todos decimos:
Señora, Bendita Eres.
Más hermosa que ninguna,
Sin duda Tú sola eres,
Porque fuiste la escogida,
Entre todas las Mujeres
Con los ángeles del cielo,
Te rendimos el tributo,
De cantarte aquí en la tierra:
Señora, Bendito el Fruto.
Cuando el sol nació en oriente,
Brillando en eterna luz,
De tu rostro nació el alba
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Y de tu vientre Jesús.
¡Oh, quién merecer pudiera,
Ser tu esclava, dueña mía,
Con un letrero en el pecho,
Que diga: Santa María!
Los ángeles en el cielo,
Te alaban con dulce voz,
Y nosotros en la tierra digamos:
Madre de Dios.
Hermosa flor de las flores,
Gocemos tu intercesión,
Ruega por Nosotros Madre,
Por tu limpia Concepción.
Madre tierna y cariñosa,
Flor preciosa entre las flores
Tu Misericordia dale,
A los pobres pecadores.
Alta torre de David,
De Jacob escala fuerte
Ruega, Señora, por nos
En la Hora de la Muerte.
Pues, eres Madre de Dios,
La más firme luz y guía,
Digamos todos devotos:
Amén, Jesús y María.
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6. DIOS TE SALVE PURISIMA ROSA
Dios te Salve Purísima rosa
Dios te Salve, Oh estrella del día
Del Rosario la madre amorosa
Repetí Dios te Salve Maria
Las plegarias del Santo Rosario
Luces son del celeste vergel
Que en la tierra brotaron los labios
Del feliz mensajero Gabriel
Con las rosas del Santo Rosario
Tres coronas Domingo tejió
Que en Belén, en el monte Calvario
Y en la gloria la Virgen ciño.
A los niños de Cova de Iría
Muchas veces la Virgen mando
Que rezaran el Santo Rosario
Y aplacase la ira de Dios.
También dijo a los niños queridos
Que imploran su gran protección
Acudiendo todos a porfía
Y a su santo y puro corazón.
Virgen santa de Fátima estrella
Que nos guía del mundo Belén
Tu rosario queremos que sea
Nuestra paz y la fuente del bien.
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7. REZAR EL ROSARIO
“Cristianos venid, devotos llegad
A rezar el Rosario a María,
Solaz y alegría del triste mortal
A rezar el Rosario a María,
Solaz y alegría del triste mortal.
Con las rosas del santo rosario
Te ofrezco a diario corona de amor
Y al ceñirle a María sus sienes
Espero los bienes de su bendición.
Cristianos venid, devotos llegad...
Van cantando las Ave Marías
Con grande contento del Rey celestial
Y en el cielo no quieren ser menos
Y en la gloria entonan celeste cantar.
Cristianos venid, devotos llegad...
San Miguel arrogante acomete
Diciendo al infierno quién hay como Dios
Los demonios se marchan corriendo
Y los fieles cantan con gran devoción.
Cristianos venid, devotos llegad...
Los cristianos devotos que ansían
Hallar en María gracia y protección,
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El rosario la rezan constantes,
Y de ella al instante sienten el favor.
Cristianos venid, devotos llegad...
El que rosas al rayar el alba
Ofrece a María del santo rosal,
Nadie dude que empeña a la Virgen
Le ampare en el día de un modo especial.
Cristianos venid, devotos llegad...
Con las rosas del santo rosario
Te ofrezco a diario corona de amor,
Al ceñirla María a tus sienes
Espero los bienes de t u bendición.
8. HIMNO A LA VIRGEN DEL ROSARIO
Cantemos, Señora,
Tu dulce regalo,
Guirnaldas de lirios
Del jardín de Dios.
Cantemos, Señora,
Tu dulce regalo,
Guirnaldas de lirios
Del jardín de Dios.
Virgen del Rosario,
Reina de los mares,
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Y las tierras todas
Que ilumina el sol.
Oración de amores,
Cadena de flores,
Con que al mundo
Ciñes a Tu corazón.
Salterio de rosas,
Que un ángel cantara,
Ése es Tu Rosario,
Perfume de Amor.
Virgen del Rosario,
Reina de los mares,
Y las tierras todas
Que ilumina el sol.
Oración de amores,
Cadena de flores,
Con que al mundo
Ciñes a Tu corazón.
Salterio de rosas,
Que un ángel cantara,
Ése es Tu Rosario,
Perfume de Amor.
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