Diagnóstico Del Mercado de Trabajo en Honduras PDF
Diagnóstico Del Mercado de Trabajo en Honduras PDF
Issue No. 17
SERIES
JOBS
DEL TRABAJO
DIAGNÓSTICO
Ve r o n i c a Mi c h e l y I an W alk e r
HONDURAS:
HONDURAS:
DIAGNÓSTICO
DEL TRABAJO
Ve r o n i c a Mi c h e l y I an W alk e r
© 2019 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento / Banco Mundial.
Este trabajo es un producto del personal del Banco Mundial con contribuciones externas. Las hallazgos, las interpretaciones y las
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El autor de este informe es Ian Walker (Gerente y Economista Líder, Grupo de Trabajos) y Verónica Michel (Analista,
Grupo de Trabajos). Los autores desean reconocer los aportes extensos de los colaboradores, específicamente de:
Junko Onishi (Especialista Senior, SPJ) por el análisis de los desafíos de la oferta de mano de obra y el sistema de
EFTP; Supriyo De (Economista Senior, Grupo de Trabajos) por aportes al análisis macroeconómico en la Sección 1;
Reyes Aterido (Economista, Grupo de Trabajos) y Adrian Scutaru (Consultor, Grupo de Trabajos) por el trabajo de
exploración de datos a nivel de empresa; y Michael Weber (Economista Senior, Grupo de Trabajos) por el análisis
de datos de la fuerza laboral estandarizado en la Sección 2.
Un agradecimiento especial a todas las oficinas del Gobierno hondureño y otras instituciones hondureñas
que colaboraron con nosotros en la recopilación y análisis de datos o que compartieron información para el
análisis, especialmente al: Banco Central de Honduras (Aracely O’Hara, Marvin Martínez y Celin Hernández );
Carlos Madero (Ministro de Trabajo); Cándido Ordóñez (Observatorio del Trabajo); Miriam Guzmán (Ministra
de la Secretaría de Administración de Rentas, SAR), Roberto Cardona (Director Ejecutivo del INFOP); el Instituto
Nacional de Estadísticas; CADERH; COMRURAL; y al COHEP. Nuestro agradecimiento también se dirige a muchos
otros que brindaron valiosos aportes, que son demasiado numerosos para ser enumerados aquí.
Gracias también a nuestros colegas encargados de la revisión: Ewa Korczyc (Economista, GMTLC), Ramón
Moncada (Especialista en Agricultura, GFA04), y Mia Rodríguez (Oficial Asociado de Inversiones, CLAPA); y
a Kathleen Beegle (Grupo de Género) y John Wingle (Corporación Reto del Milenio) por aportar comentarios
útiles sobre borradores anteriores. Los autores también desean agradecer el apoyo recibido de Liliana Do Couto
Sousa (Economista, Pobreza) y Pablo Gottret (Gerente de Práctica, SP ALC). Sin embargo, como siempre, la
responsabilidad de cualquier error de comisión u omisión o en los criterios expresados en el informe recae en
los autores.
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ABREVIATUR AS
EBANADESA......Banco Nacional de Desarrollo Agrícola
BPO/ITO.............Servicios de Procesos de Negocio y Tecnología de la Información
CADERH............Centro de Asesor para el Desarrollo de los Recursos Humanos
CAFEDH............Centros de Asistencia Familiar para la Educación y el Desarrollo de Honduras
CEPAL................Comisión Económica para América Latina y el Caribe
COMRURAL ......Proyecto de Competitividad Rural del Banco Mundial
COPRISAO.........Comisión Presidencial para la Reforma Integral del Sistema Aduanero y de los Operadores Comerciales
DBI....................Indicadores de Doing Business del Banco Mundial
ECARAI.............Empresa Cooperativa Agraria de Intibucá
EPHPM .............Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples
FONAPROVI.......Fondo Nacional de Producción y Vivienda
ALC...................Acuerdo de Libre Comercio
GdH..................Gobierno de Honduras
OIT....................Organización Internacional del Trabajo
FMI....................Fondo Monetario Internacional
INFOP ...............Instituto Nacional de Formación Profesional
ALC...................América Latina y el Caribe
PFL....................Tasa de Participación en la Fuerza Laboral
PBI.....................País de Bajos Ingresos
PIMB..................País de Ingreso Mediano Bajo
SM.....................Salario Mínimo
CN.....................Cuentas Nacionales
NINI...................Personas en edad laboral que ni trabajan, ni estudian
APP...................Asociación Público Privado
PPA....................Paridad de Poder Adquisitivo
PROCINCO ........Programa de Capacitación Integral para la Competitividad
SCD...................Diagnóstico Estratégico de País*
SEDLAC.............Socio-economic Database for Latin America and the Caribbean
SENAEH.............Servicio Nacional de Empleo de Honduras
PYME................Pequeñas y Medianas Empresas
TPS....................Estatus de Protección Temporal*
TVET..................Educación y Capacitación Técnica y Vocacional*
NN. U.U.............Naciones Unidas
IVA....................Impuesto de Valor Agregado
PET....................Población en Edad de Trabajar
WDI...................Indicadores de Desarrollo Mundial*
ii
ÍNDICE
ABREVIATURAS II
RESUMEN EJECUTIVO 1
REFERENCIAS 71
1
servicios (67 por ciento del total) e industria (27 por ciento), en comparación con la economía rural (32 y 16 por ciento,
respectivamente). Esto sugiere que la urbanización ofrecerá oportunidades continuas para que Honduras genere
mejores trabajos. Sin embargo, un desafío será cambiar el incremento de los trabajos en el área de servicios urbanos
con más énfasis hacia trabajos de mejor calidad en el área de servicios formales, especialmente para las mujeres.
Vinculado a la urbanización, la economía hondureña se ha alejado continuamente de una agricultura
de subsistencia, la mayoría de los trabajos ahora son empleos asalariados en los sectores de servicios e
industria. Pero existe un alto nivel de informalidad en todos los sectores—agricultura, industria y servicios—y en
entornos tanto urbanos como rurales. La informalidad no se limita al autoempleo y las empresas de familia—el
41 por ciento de los empleos asalariados también son informales. Los trabajos informales tienden a ser trabajos
de menor productividad debido a la ausencia de economías de escala y las dificultades que las pequeñas
empresas informales tienen para acceder al capital. Esto, a su vez, socava los ingresos laborales y la calidad
del trabajo. Por lo tanto, los trabajadores informales tienden a ser pobres o extremadamente pobres. El bajo
crecimiento de la productividad también socava el crecimiento del PIB. El informe de Diagnóstico del Trabajo
revela cómo los efectos de la oferta laboral y la demanda laboral contribuyen a este conjunto de resultados.
El informe de Diagnóstico del Trabajo presenta un ejercicio de “contabilidad de crecimiento,” para
mostrar cómo el crecimiento de la fuerza laboral y la productividad interactúan para producir el lento
crecimiento agregado en los últimos años. Este análisis enfatiza el mensaje central del informe: que existe la
necesidad de un crecimiento más rápido de la productividad en Honduras, especialmente para los trabajadores
de bajos ingresos, si se desea mejorar la calidad del trabajo y acelerar la reducción de la pobreza. En el período
entre 2002–16, el crecimiento anual del PIB per cápita promedió solo el 1.4 por ciento. Un total del 85 por ciento
de eso puede explicarse por el cambio demográfico (70 por ciento) y el aumento de la tasa de participación
en la fuerza laboral (15 por ciento), lo que causó un aumento constante en la proporción de la población que
estaba trabajando. En contraste, la productividad laboral creció solamente un promedio 0.25 por ciento por
año, contribuyendo solo con el 17 por ciento del crecimiento total. También hubo una leve caída en la tasa de
empleo, que ocasionó una reducción del 2 por ciento al crecimiento total. En la región de América Central, solo
El Salvador tuvo una peor tasa de crecimiento; y ningún otro país dependía tanto como Honduras del cambio
demográfico para su crecimiento económico.
La distribución a nivel sectorial de los trabajos hondureños mostró cambios importantes en los últimos
15 años. En particular, la proporción de trabajos en la agricultura cayó del 36 por ciento en 2002 al 26 por
ciento en 2016, mientras que la proporción de trabajos industriales se mantuvo esTabla en 22 por ciento, y la
proporción de trabajos en servicios aumentó, de 41 por ciento al 52 por ciento de todos los trabajos. A pesar
de una gran reducción relativa en su proporción de trabajos, la agricultura mantuvo su participación en el PIB
esTabla en 13 por ciento, mientras que la participación de la industria en la producción cayó del 29 por ciento al
25 por ciento; y la participación de los servicios en la producción aumentó del 58 al 62 por ciento. Estos datos
son consistentes con un aumento significativo en la productividad promedio de los trabajos en la agricultura,
parcialmente debido a los cambios en los patrones de cultivo (por ejemplo, hacia la horticultura y otros
cultivos comerciales), pero también, debido a que gran parte de la mano de obra que salió del sector producía
anteriormente muy poco (lo que refleja un alto subempleo en la agricultura). En contraste, la productividad
laboral promedio disminuyó tanto en la industria como en los servicios en este período.
Las dos fuentes principales del crecimiento de la productividad de Honduras entre 2002 y 2016 fueron
la de mejorar la productividad en la agricultura; y la transferencia de trabajos desde la agricultura hacia
servicios de mayor productividad. La productividad laboral creció en un 0.25 por ciento, y el crecimiento de la
productividad del laboral agrícola representó un promedio de 0.35 por ciento por año del crecimiento total. Pero
esto fue compensado por un crecimiento descendiente de la productividad dentro de la industria (-0.24 por ciento
por año) y dentro de los servicios (-0.50 por ciento por año). Debemos distinguir entre la productividad “dentro del
sector” y “entre sectores.” Sumando los sectores, los cambios de productividad “dentro del sector” contribuyeron
con un 0.39 por ciento negativo anual al crecimiento de la productividad de Honduras en este período, pero esto
fue compensado por el efecto positivo del flujo de mano de obra desde la agricultura a los servicios. Este efecto
“entre sectores” contribuyó con un 0.64 por ciento anual al crecimiento de la productividad general. Esto refleja el
hecho de que, aunque la productividad en los servicios disminuyó, el nivel de productividad promedio del sector de
2
servicios se mantuvo muy por encima de los trabajos en materia agricultura que había reemplazado. Sin embargo,
la disminución constante de la productividad de los servicios (impulsada principalmente por la construcción y el
comercio) es un indicio de que la mayor parte de la mano de obra que fluye hacia el sector de servicios gravitó
hacia la parte informal del sector, de menor calidad. Si esta tendencia no se corrige, la disminución resultante en
la productividad promedio del sector acabará minando el potencial futuro para el crecimiento de la productividad
y la reducción de la pobreza en Honduras. Esto resalta la necesidad de acelerar el crecimiento de trabajos más
productivos en todos los sectores de la economía hondureña.
El análisis de la distribución de la población entre los tipos de actividad económica identifica la distancia
por recorrer para mejorar la calidad de los trabajos que realizan la mayoría de los hondureños. En primer
lugar, la inactividad económica es un gran desafío. En el 2016, la población en edad de trabajar (PET) constituía el
62 por ciento de la población de Honduras. Pero el 35 por ciento de la PET era económicamente inactiva, y otro
tres por ciento estaba totalmente desempleada. Como resultado, solo el 38 por ciento de la población total tenía
trabajo. Esto se desglosó en los siguientes sectores: el 10 por ciento de la población total trabajaba en la agricultura,
ocho por ciento, en la industria (incluida la minería), y 20 por ciento en servicios. Como proporción del total de los
trabajos, los servicios representaron el 52 por ciento, la industria el 22 por ciento y la agricultura el 26 por ciento.
Cuando nos enfocamos en la clase de trabajo (no en el sector donde trabaja la gente) encontramos que el 54 por
ciento de todos los trabajos eran empleos asalariados, 10 por ciento eran empleadores, el 27 por ciento eran
trabajadores por cuenta propia (en la agricultura o en empresas de la familia), y el nueve por ciento proporcionaba
trabajo no remunerado en las empresas familiares. Las diferencias de género en estos datos son sorprendentes: el
65 por ciento de los empleos asalariados corresponde a los hombres, los cuales probablemente son los “mejores”
empleos. La estructura de empleo de Honduras ahora se está moviendo hacia la de los Países de Ingreso Mediano
Bajo (PIMB), donde los empleos asalariados representan en promedio más del 70 por ciento de los trabajos, en
comparación con el 30 por ciento en los Países de Ingreso Bajo (PBI). Esto refleja un avance significativo en la
transformación estructural de la economía hondureña, consistente con el reciente cambio del estatus de PBI a PIMB.
Una alta proporción de los trabajos hondureños en todos los sectores (incluidos los trabajos asalariados
y no asalariados) sigue siendo informal, exhibiendo baja productividad y baja calidad de trabajo. En
cualquiera de la variedad de métricas utilizadas para medir la informalidad, Honduras tiene una de las tasas más
altas de informalidad en la región de ALC.1 Utilizando la definición de informalidad “productiva” desarrollada por
SEDLAC, clasificamos los empleos formales como aquellos en entidades con cinco o más empleados; o el trabajo
por cuenta propia de personas relativamente bien educadas (con educación secundaria o terciaria completa). Los
hallazgos son sorprendentes: en general, el 58 por ciento de los trabajos en Honduras siguen siendo informales;
y solo el 42 por ciento son formales. Un patrón de dualismo entre formalidad e informalidad se extiende a todos
los sectores del mercado laboral hondureño, y la mayoría de los trabajos de menor calidad son informales. Al
desglosar el 58 por ciento de los trabajos que son informales, encontramos que el 28 por ciento está en servicios;
El 19 por ciento está en la agricultura y el 11 por ciento en la industria. El desglose para el 42 por ciento de los
empleos que son formales es: el 23 por ciento en servicios; 11 por ciento en la industria; y el ocho por ciento en la
agricultura. Tal vez no sea sorprendente que haya más trabajos informales que trabajos formales en la agricultura
y los servicios, pero incluso en la industria, este patrón persiste; todavía existe el mismo número de trabajos en el
sector artesanal de pequeña escala de Honduras que en las fábricas industriales y minas.
El resultado es que la mayoría de los trabajadores hondureños todavía trabajan en ocupaciones asociadas
con una baja productividad y bajos ingresos laborales. Alrededor de una cuarta parte de los trabajadores
hondureños trabajan en ocupaciones “elementales.” En servicios son vendedores ambulantes, ayudantes domésticos,
lustra botas, cuidadores de edificios, mensajeros, recolectores de basura y limpiadores de vehículos. En la agricultura,
son trabajadores agrícolas. En la industria, son trabajadores de mantenimiento, obreros y operarios. Otra cuarta
parte de los trabajos son servicios y ventas en el mercado, y el 16 por ciento son en artesanías. Solo alrededor de
1
Hay una variedad de maneras de medir la informalidad. Utilizamos la definición “productiva” de informalidad desarrollada por SEDLAC.
La justificación de esta clasificación es que las consecuencias de la informalidad en términos de productividad están fuertemente
correlacionadas con el tamaño de la empresa, lo que afecta a las economías de escala y al acceso al capital. También tiene la ventaja
de ser observable para toda la fuerza laboral en los conjuntos de datos de las encuestas de hogares, los cuales registran datos sobre el
tamaño del establecimiento donde trabajan las personas.
3
un tercio de los trabajos hondureños se refieren a trabajos más calificados y mejor remunerados en la agricultura,
la industria o en los servicios. Existe una brecha grande y persistente en cuanto a los ingresos entre los empleos
asalariados informales y los empleos asalariados formales, con un promedio de más del 150 por ciento en 2016.
Un desafío principal para los formadores hondureños de políticas es acelerar el incremento de
trabajos mejores, con el fin de reducir la pobreza. Existe una clara jerarquía de ingresos promedio por
trabajador en todas las clases de trabajo. Como se esperaba, el autoempleo en la agricultura es la actividad
menos remunerativa, con un ingreso mensual promedio de L.2,404 por trabajador en 2016, seguido por el
trabajo asalariado informal en L.3,636 mensuales, trabajo por cuenta propia no agrícola en L.4,497 mensuales
y finalmente, trabajo asalariado formal en L.9,300 mensuales.
Los hogares combinan estas diferentes clases de trabajos en una variedad de maneras. Un 35 por ciento
de los hogares asigna su mano de obra únicamente a los empleos asalariados formales (42 por ciento para
los hogares urbanos y 27 por ciento para los hogares rurales). Solo el 14 por ciento de los hogares se dedica
exclusivamente al trabajo por cuenta propia no agrícola (16 por ciento en zonas urbanas y 14 por ciento a zonas
rurales). Otro 14 por ciento de los hogares trabaja exclusivamente en empleos asalariados informales (12 por
ciento urbanos y 16 por ciento rurales). Finalmente, el seis por ciento de los hogares se dedica exclusivamente
al trabajo agrícola por cuenta propia (uno por ciento urbano y 13 por ciento rural).
Pero los hogares no necesitan limitarse a un solo tipo de trabajo y el 31 por ciento de los hogares asigna
mano de obra a múltiples tipos de trabajo. Por ejemplo, el ocho por ciento de los hogares en las áreas rurales,
combinan el autoempleo en la agricultura con el empleo asalariado formal, y el siete por ciento combina trabajo
asalariado formal e informal. Otras combinaciones incluyen: el trabajo por cuenta propia en la agricultura y trabajo
asalariado informal (cuatro por ciento) y el trabajo por cuenta propia en la agricultura junto con el trabajo no agrícola
por cuenta propia (tres por ciento). En las zonas urbanas, las combinaciones más comunes son: el trabajo no agrícola
por cuenta propia, además del trabajo remunerado formal (12 por ciento), el trabajo remunerado formal e informal
(ocho por ciento), y el trabajo no agrícola por cuenta propia y el trabajo asalariado informal (cinco por ciento).
Algunas combinaciones de trabajos aumentan los ingresos de los hogares más que otras. Calculamos
el ingreso laboral total que ganan los miembros del hogar en edad de trabajar de sus ocupaciones principales
y lo dividimos por el número de miembros en edad de trabajar en el hogar. En las zonas urbanas, los hogares
dedicados exclusivamente al trabajo asalariado formal tienen los mejores resultados, con un promedio de
L. 6,062 por mes; sin embargo, los que combinan los salarios formales con el trabajo no agrícola por cuenta
propia se acercan, con L.5,493 por mes. En las zonas rurales, los hogares que combinan el trabajo por cuenta
propia en actividades no agrícolas con el trabajo asalariado formal son los que les va mejor, con L.4,400 por mes.
El aumento de la intensidad del uso de la mano de obra disponible en el hogar representa una meta
importante de política. Su capacidad a trabajar es el activo principal de los hogares, así que la intensidad laboral
es un impulsor importante del incremento de los ingresos medios, tanto en las áreas rurales como urbanas.
Los hogares hondureños que utilizan menos de una cuarta parte de su oferta de trabajo adulto para el trabajo
remunerado, tienen un ingreso laboral per cápita promedio de alrededor de L.1,026 por mes. Incrementando esta
proporción al rango de 25 a 49 por ciento duplica los ingresos rurales y triplica los ingresos urbanos. Su aumento
por encima del 75 por ciento eleva los ingresos laborales promedio a L.4,222 en áreas rurales y a L.6,770 en áreas
urbanas. Sin embargo, solo el 27 por ciento de los hogares rurales utiliza más del 75 por ciento de su oferta de
trabajo para el trabajo remunerado; mientras que en áreas urbanas esto aumenta a 36 por ciento.
Las oportunidades para intensificar el uso de mano de obra incrementan cuando se dispone de
diversas fuentes de trabajo. Tres combinaciones de tipos de trabajo elevan las tasas de ocupación por encima
del 75 por ciento, tanto en entornos urbanos como rurales: el trabajo no agrícola por cuenta propia más el
trabajo asalariado informal; el trabajo no agrícola por cuenta propia más el trabajo asalariado formal e informal;
y el trabajo no agrícola por cuenta propia y el trabajo asalariado formal.
La diversificación no es la única forma de intensificar la utilización de mano de obra, y algunos tipos de
diversificación parecen poco prometedores. Por ejemplo, la diversificación entre el trabajo por cuenta propia
en la agricultura y el trabajo por cuenta propia no agrícola produce ingresos laborales promedio relativamente bajos
4
(L.1,414 por mes), aún por debajo de la línea de pobreza moderada rural (L.1,668). Esto podría explicar porque solo
el tres por ciento de los hogares rurales diversifican el trabajo de esa manera. Mientras que el combinar la agricultura
con trabajos asalariados informales es algo más común (4.5 por ciento de viviendas) da como resultado ingresos
laborales per cápita aún más bajos por hogar (L.1,152 por mes). Los hogares rurales se desempeñan mejor cuando
combinan la agricultura con el trabajo asalariado formal (L.2,479 por mes); o salen totalmente de la agricultura
al trabajo asalariado formal (L.3,390) o al trabajo por cuenta propia no agrícola (L.2,445). Aproximadamente el
27 por ciento de los hogares rurales se han trasladado completamente al trabajo asalariado formal mientras que
el 11 por ciento se ha trasladado completamente al trabajo no agrícola por cuenta propia.
El ingreso promedio de los hondureños que trabajan por cuenta propia en la agricultura varía
grandemente, dependiendo en la intensidad laboral. Los hogares agrícolas que se enfocan más en la
agricultura que genera ingresos (cultivos comerciales) tienen mucho mejores resultados que los hogares agrícolas
de subsistencia, cuya mano de obra es a menudo sub empleada en forma crónica.
La intensificación del trabajo remunerado para los hogares pobres debería ser una meta de la política
central. Las intervenciones de políticas relevantes, aplicables tanto para áreas urbanas como rurales, incluyen:
promover la diversificación de los trabajos asalariados (tanto formales como informales) y el apoyo a empresas
de hogares no agrícolas. Para las áreas rurales, debería ser una prioridad el apoyo a la intensificación de las
actividades agrícolas. Los vínculos de mercado más fuertes, que incrementan la posibilidad de capitalización e
incrementan la productividad laboral, son un tema común de todas estas transformaciones.
5
ausentismo de los maestros se han reducido considerablemente y los resultados de los exámenes han mejorado,
pero siguen siendo bajos en comparación con los estándares internacionales. El resurgimiento de la actividad de
huelga disruptiva en los primeros meses de 2019 también es motivo de preocupación. Pero, a pesar de estos serios
desafíos en curso, esta generación de jóvenes hondureños está considerablemente mejor educada que sus padres.
El aumento del PET de Honduras y la mejora en el logro educativo están creando oportunidades para
acelerar el crecimiento del PIB y la reducción de la pobreza. Pero para que esto ocurra, deben suceder dos
cosas. Primero, se debe aumentar la tasa de participación en la fuerza laboral (PFL), la parte del PET que busca
trabajo debe incrementar. En segundo lugar, el promedio de calidad de los trabajos debe seguir mejorando.
En los últimos diez años, PFL se ha estancado en el 65 por ciento del PET. Este promedio oculta tasas de
participación muy diferentes para hombres (85 por ciento) y mujeres (47 por ciento). Por lo tanto, aumentar
la PFL de Honduras significa, sobre todo, lograr que más mujeres se incorporen a la fuerza laboral. La baja PFL
femenina refleja una serie de limitaciones a la participación de las mujeres en el trabajo: responsabilidades de
cuidado infantil, las normas sociales en torno a la asignación de tareas no remuneradas dentro del hogar en
general, los riesgos de la exposición a la violencia en el camino al trabajo, y prácticas discriminatorias en el lugar
de trabajo que desalientan a las mujeres de buscar trabajo.
Las limitaciones relacionadas con el género a la PFL se manifiestan en forma de “NINI,” es decir, aquellos
que Ni Trabajan Ni Estudian. Veinticinco por ciento de la PET de Honduras fueron NINI en el 2016, pero esto
es especialmente cierto para las mujeres que constituyen el 88 por ciento de los NINI de Honduras. El mismo
patrón se repite en áreas urbanas como en rurales. El problema central es que las mujeres jóvenes con un nivel de
educación medio (educación secundaria completa o incompleta) tienen mucho menos probabilidades de trabajar
que los hombres en el mismo grupo. Esto es particularmente preocupante, ya que el 65 por ciento de la cohorte
femenina emergente pertenece a esta categoría de logros educativos. En los niveles más altos de educación, el
problema comienza a desaparecer: las mujeres jóvenes que han completado su educación secundaria o terciaria
tienen muchas más probabilidades de trabajar que aquellas que abandonaron la escuela durante la educación
secundaria. Pero solo el 24 por ciento de las mujeres jóvenes han alcanzado ese nivel de educación en la actualidad.
Las niñas ahora se desempeñan mejor en la escuela que los niños, por lo que parece poco probable
que el logro educativo diferencial sea el principal impulsor de la baja participación femenina en la
fuerza laboral. Sorprendentemente, los logros educativos de las jóvenes NINI (de 15 a 24 años) son en promedio
mejores que las de las mujeres jóvenes que trabajan o estudian. Por ejemplo, el 66 por ciento de las mujeres
en las áreas rurales que están trabajando han completado su educación primaria o tienen alguna educación
secundaria; pero la proporción de NINI es mayor, con un 69 por ciento. Del mismo modo, en las zonas urbanas,
la cifra correspondiente es del 55 por ciento para las mujeres que trabajan y del 64 por ciento para las mujeres
NINI. Esto sugiere una función de oferta laboral específica de género. Las mujeres jóvenes que han logrado una
mejor educación que sus padres (por ejemplo, al completar la educación primaria o al completar el programa
“Certificado de Cultura General” en el tercer ciclo de educación básica, grados 7 al 9) parecen renuentes a
aceptar trabajos de baja calidad, como realizar trabajo no remunerado en la finca de la familia, o trabajo por
cuenta propia en servicios comerciales en mercados urbanos precarios.
Estos hallazgos apoyan la hipótesis de que la mejora en la educación femenina se ha adelantado a la
creación de trabajos en áreas deseables para niñas y mujeres con mejor educación. Hay una escasez de
trabajadores más calificados en el mercado laboral hondureño, pero hay una gran cantidad de trabajadores de
nivel medio en cuanto a capacidades. El resultado es una gran cantidad de NINI femeninos, que están en lista de
espera hasta que un trabajo que coincida con su conjunto de habilidades esté disponible. No es necesariamente
útil describir este problema en términos de salarios de reserva inflexibles, lo que sugiere que el problema
podría solucionarse si los salarios cayeran al nivel de compensación del mercado; está bien esTablacido que en
los mercados laborales dualistas, las tasas salariales no cambiarán para despejar el mercado. El problema se
comprende mejor en términos del desajuste entre la calidad de la fuerza laboral femenina emergente y la calidad
de los trabajos, incluido el grado de seguridad y la dignidad asociados con ellos. En contraste, los hombres—cuyo
rol social les exige que mantengan a su familia—tenderán a aceptar cualquier trabajo que puedan obtener. La
existencia de funciones de oferta laboral que sean diferenciadas entre hombres y mujeres se ven reforzadas por
patrones bien conocidos de diferenciación social vinculados a los roles de género en el hogar.
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También existe el peligro de un círculo vicioso, en donde la falta de suficientes buenos trabajos para
personas con un mayor nivel educativo podría socavar la demanda de educación por parte de los
hogares. Si los jóvenes no perciben que quedarse en la escuela les traerá mejores oportunidades de trabajo,
existe el riesgo de que abandonen la educación secundaria. Eso, a su vez, socavará la acumulación de capital
humano y limitará el potencial de crecimiento de la futura productividad hondureña.
Ante la falta de oportunidades de trabajo en el hogar, muchos jóvenes hondureños (a menudo los más
dinámicos) optan por migrar. A partir de 2016, alrededor del 7.5 por ciento de todos los hondureños vivían en
los Estados Unidos, comparado al 5.5 por ciento en el 2006. Los ingresos de remesas resultantes contribuyen a la
reducción de la pobreza, pero también tienden a socavar la competitividad al elevar el tipo de cambio real de equilibrio
(el efecto de la “Enfermedad Holandesa”). El flujo de ingresos por remesas se estimaba en alrededor del 19 por ciento
del PIB en 2017. Aunque que sostienen los ingresos de los hogares, éstos también tienden a elevar los ingresos de
reserva de hogares receptores, por lo que los receptores de remesas tienen menos probabilidades de participar en la
fuerza laboral. La dependencia en los ingresos por remesas también es una fuente de vulnerabilidad, tanto para los
hogares como para la macroeconomía, en vista de las políticas cambiantes hacia los migrantes en los Estados Unidos.
El proceso de migración también es cada vez más precario, lo que conlleva enormes riesgos personales a medida que
los migrantes cruzan Guatemala y México hacia los Estados Unidos, especialmente para mujeres y niños migrantes.
El sistema de Educación y Formación Técnica y Profesional (EFTP) en Honduras necesita ser reformado
para fortalecer su efectividad para ayudar a los jóvenes a obtener mejores empleos. Para complementar
la expansión de la educación general, Honduras también necesita fortalecer los programas de capacitación para
crear habilidades específicas de trabajo. Como bien se sabe, las externalidades vinculadas a la capacitación hacen
que el mercado no suministre suficiente de dichos servicios: las empresas y las familias gastarán menos de lo
que es socialmente óptimo, por lo que hay un caso sólido para una financiación pública. Esto es particularmente
importante para los jóvenes de familias pobres, cuya falta de experiencia laboral y de conexiones familiares les
dificulta competir por trabajos en el segmento de mejores trabajos en el mercado, que se caracteriza por una
oferta excesiva de las calificaciones educativas generales necesarias (en relación a la cantidad de puestos de
trabajo disponibles). Como resultado, nunca pueden obtener las habilidades específicas del trabajo que necesitan
las empresas formales y se ven obligados a realizar trabajos informales.
La principal financiación pública para EFTP se canaliza a través del Instituto Nacional de Formación
Profesional (INFOP), que recauda un impuesto de nómina del uno por ciento del sector formal. Gran parte
de este esfuerzo se centra en los jóvenes: el 57 por ciento de los aprendices tienen entre 15 y 29 años. Sin embargo, la
mayoría de los aprendices (87 por ciento) del INFOP ya tienen trabajo y buscan mejorar sus habilidades. Solo el 11 por
ciento de los cursos se enfocan hacia los participantes entrando al mercado laboral (ya sea para trabajo informal o
formal). Solo el dos por ciento de los aprendices financiados por el INFOP reciben “capacitación en el lugar de trabajo.”
El INFOP ofrece poco apoyo respecto a la colocación laboral para otros aprendices y los programas a menudo están
desactualizados. El personal del INFOP (en lugar de sus aprendices) son, posiblemente, los principales beneficiarios.
El Gobierno de Honduras (GdH) está firmemente comprometido a fortalecer los vínculos entre el INFOP
y las necesidades de capacitación de las empresas del sector privado—especialmente aquellas empresas
en las industrias meta del Plan 20–20. En respuesta a la presión del sector privado, durante los últimos 20
años, el INFOP ha extendido el uso de proveedores de capacitación externos, como PROCINCO y CADERH. Éstos
actualmente representan aproximadamente el 20 por ciento del presupuesto del INFOP y el 40 por ciento de
los beneficiarios de capacitación. Están más orientados hacia la demanda, que los programas tradicionales del
INFOP. Esto está en línea con la sólida evidencia internacional sobre la efectividad de la contratación privada,
con remuneración vinculado a su desempeño, en los servicios de capacitación. A principios del 2019, COHEP
aumentó la presión para la reforma y pidió un boicot de contribuciones al INFOP del sector privado. En respuesta,
el GdH propuso reformas, con el papel futuro del INFOP a ser centrado en el financiamiento y la regulación de los
programas. Si se implementasen con éxito, estas reformas re-equilibrarían el sistema para apoyar la preparación
del mercado laboral juvenil, utilizando mecanismos de entrega privados vinculados a las métricas de desempeño
(como por ejemplo, la tasa de ubicación en trabajos para los aprendices); pero también con una regulación
sólida, para garantizar la calidad del programa. Eso marcaría una transformación en la efectividad de los fondos
asignados en consecuencia del mandato público para la EFTP en Honduras.
7
CRECIMIENTO DEL SECTOR PRIVADO Y DEMANDA DE MANO DE OBRA
La Sección 3 analiza los factores que influyen en el crecimiento de los trabajos en el sector privado
formal e informal y considera las implicaciones para las políticas. Los hallazgos de las Encuestas de
Empresas del Banco Mundial indican que las empresas formales en Honduras han creado menos trabajos en los
últimos años que en otras partes de la región (crecimiento total de trabajos del 2.5 por ciento entre 2012–15,
versus 10 por ciento en Nicaragua y 5 por ciento en la República Dominicana, Costa Rica y El Salvador).
La mayoría de las empresas del sector formal son pequeñas, pero la mayoría de los trabajos en
empresas formales, están en las empresas más grandes. Los datos de la Encuesta de Empresas del Banco
Mundial (2015) indican que más del 50 por ciento de las empresas de la muestra, tenían menos de 10 empleados,
pero el 62 por ciento del total de los empleos en las empresas encuestadas, correspondía a aquellas con 100
empleados o más (que constituyen solo el 7 por ciento del total de las empresas). Los datos de la encuesta
también indican una fuerte correlación positiva entre el tamaño de la empresa y los niveles salariales.
Las empresas formales señalan un rango de restricciones para aumentar los trabajos. Cuando se les pregunta
a las empresas sobre las principales limitaciones, en primer lugar, se encontraban los problemas para acceder a
financiamiento (18 por ciento), seguidos de la competencia de empresas informales, las cuales no cargan con
los mismos costos que ellos (16 por ciento), tasas de impuestos (11 por ciento), y problemas relacionados con las
autoridades que otorgan licencias (8 por ciento). Los bajos niveles en las habilidades de los trabajadores, la corrupción,
el crimen y el desorden también se clasificaron como altos (una mención de alrededor del 7 por ciento para cada una),
mientras que el 5 por ciento de los encuestados mencionaron la inestabilidad política y los reglamentos laborales.
Una encuesta del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en 2017 registró un conjunto
similar de limitaciones a la expansión de trabajos, pero con algunas diferencias. Las tasas de impuestos, el
crimen, la burocracia, la corrupción, las regulaciones fiscales y la inestabilidad de las políticas fueron los problemas
más mencionados (entre el 10 y el 15 por ciento de los encuestados). En esa encuesta, los reglamentos laborales,
el acceso a financiamiento, las capacidades de los trabajadores y la infraestructura, obtuvieron calificaciones más
bajas (alrededor del 5 por ciento de los encuestados). El bajo puntaje de infraestructura en estas dos encuestas,
indicando que no se le aprecia como una limitación principal, es consistente con las mejoras considerables en
la infraestructura hondureña en la última década, especialmente en carreteras y puertos.
Honduras fue calificado por los indicadores de Doing Business del Banco Mundial en la posición 115
de 190 países en el 2018. Una advertencia en relación con la interpretación las encuestas a las empresas, las
que arriba resumimos, es que las opiniones de las empresas que sobreviven pueden no estar captando factores
en el clima de negocios que han prevenido que otras empresas existan. Otro asunto es que sus respuestas
pueden reflejar el posicionamiento estratégico; por ejemplo, incluso cuando los mercados de capital funcionan
bien, las empresas pueden hacer hincapié en la necesidad de contar con financiamiento más barato, ya que eso
incrementaría sus ganancias. En contraste, los indicadores de “Doing Business” del Banco Mundial se construyen
en base a indicadores objetivas, y no se basan en las opiniones (subjetivas) de los empresarios. Algunas áreas
prioritarias para mejoras, de acuerdo a los indicadores de Doing Business, son: proteger a los inversionistas
minoritarios, mejorar el cumplimiento de los contratos, facilitar el pago de impuestos, reducir los costos de
electricidad al eliminar las pérdidas excesivas del sistema; y facilitar el comercio transfronterizo. Los recientes
avances en el acuerdo de unión aduanera con Guatemala son una buena señal en este sentido.
El análisis de los conjuntos de datos de empresas y hogares sugiere que el salario mínimo (SM) es
“vinculante” en la mayoría, pero no en todo el sector formal. El análisis de ingresos laborales por tamaño
de empresa muestran que las empresas medianas y grandes se adhieren en gran medida al SM, mientras que
las empresas pequeñas (con cinco trabajadores o menos) no lo hacen. El análisis a nivel sectorial muestra
que también hay una clara separación entre los ingresos del sector informal y formal en la manufactura, en
el comercio mayorista y minorista y en hoteles y restaurantes, donde las empresas formales normalmente se
adhieren al SM, mientras que las pequeñas empresas a menudo no lo hacen. En contraste, el patrón de ingresos
laborales en la agricultura y en la construcción está menos claramente diferenciado entre trabajadores formales
e informales, lo que sugiere que incluso las empresas formales en esos sectores utilizan mucha mano de obra
informal y no siempre cumplen con el código laboral.
8
Los cambios en el SM iniciados en 2008 pueden haber obstaculizado el crecimiento de los trabajos
formales. En el 2008 el SM fue elevado en un 40 por ciento, esa alza llevó al SM de Honduras muy por encima
de todos los demás países de la región. El SM de Honduras fue más del doble del SM en Nicaragua, Guatemala,
República Dominicana y Panamá; y 35 por ciento por encima de Costa Rica y Ecuador, donde el PIB per cápita
es tres o más veces mayor que el de Honduras. Habiendo alcanzado alrededor de un 30 por ciento por debajo
de los ingresos promedio en la economía hondureña desde 2001 hasta 2008, el SM ha estado alrededor de un
30 por ciento por encima de los ingresos promedio desde entonces. Los datos de series cronológicas muestran
que el incremento en el SM coincidió con una reversión de las tendencias de crecimiento relativo de los trabajos
formales e informales en Honduras. Entre 2001 y 2007, los trabajos formales crecieron mucho más rápido que
los trabajos informales. Los trabajos formales se incrementaron en un 33 por ciento, de 600,000 a casi 800,000,
mientras que los trabajos informales se incrementaron solo un 12.5 por ciento, de 400,000 a 450,000, durante
el mismo período. Pero entre 2008–2014, el número de trabajos formales se mantuvo sin cambios, en alrededor
de 800,000 (crecimiento cero); mientras que el número de trabajos asalariados informales aumentó un 33 por
ciento (de 450,000 a 600,000). Después del 2014, el crecimiento del trabajo formal volvió a repuntar y el
crecimiento del trabajo informal se detuvo. Incluso entonces, gran parte de la recuperación en el crecimiento
del trabajo en el sector formal provino del sector de la maquila, donde se mantuvo un SM más bajo en relación
con el resto de la economía. Los acuerdos en enero del 2018, para aumentar aún más el SM en los próximos
dos años en términos reales, probablemente socavarán la recuperación del crecimiento del empleo formal. Los
fuertes vínculos que se observan entre los ajustes de SM y los ajustes de los salarios más altos en el sector formal,
probablemente, reforzarán este efecto.
Otro factor que puede estar afectando el crecimiento del trabajo en el sector privado es la competencia
del sector público en cuanto a trabajadores más calificados. La prima salarial del sector público para
trabajadores con habilidades similares en Honduras es del 33 por ciento (en comparación con una media global
del 20 por ciento). Hay una diferencia noTabla entre los niveles educativos del sector público y los trabajadores
del sector privado: en el 2016, más del 50 por ciento de los trabajos del sector público se destinaron a personas
con algo de educación terciaria; y otro 20 por ciento a personas que habían completado la educación secundaria.
Las cifras para el sector privado fueron, respectivamente, solo el 9% y el 12%. La mayoría de los trabajos en el
sector privado (50 por ciento del total) van a personas con educación primaria completa y algo de educación
secundaria; y el 21 por ciento de trabajos a personas con educación primaria incompleta. En el sector público,
las cifras correspondientes son mucho más bajas, con un 23 por ciento y un 4 por ciento. Los responsables
de la formulación de políticas deben tener en cuenta estos asuntos, al determinar los niveles salariales del
sector público.
Además de corregir las políticas que desincentivan el crecimiento del sector privado, el GdH debe
apoyar activamente la expansión de empresas que creen mejores trabajos para los jóvenes de bajos
ingresos. Los beneficios para la sociedad cuando los trabajadores obtienen mejores trabajos son considerables,
pero la historia reciente sugiere que el mercado, por sí mismo, no re-asignará la mano de obra hacia trabajos más
productivos con suficiente velocidad. Existe una brecha importante entre los ingresos en trabajos vinculados a los
mercados modernos (ya sea que el trabajo sea formal o informal), en comparación con los ingresos percibidos
en actividades tradicionales, de baja productividad. Para expandir la cantidad de mejores trabajos, las empresas
necesitan invertir. Pero las empresas no buscan maximizar la creación de trabajos, sino, buscan maximizar sus
ganancias. Por lo tanto, las empresas privadas tienden a invertir menos que lo socialmente óptimo en proyectos
de mano de obra intensiva, los cuales pueden generar mejoras trabajos para las personas pobres.
La existencia de “externalidades” vinculadas a la creación de trabajos mejores sugiere la necesidad
de políticas y programas públicos correctivos para acelerar el crecimiento de mejores trabajos,
especialmente para jóvenes vulnerables y mujeres jóvenes. Los economistas se refieren a la discrepancia
entre los incentivos privados de las empresas y el interés público en la creación de trabajos como una
“externalidad.” El tamaño de la externalidad depende de los aumentos de ingresos para los trabajadores cuando
obtienen mejores trabajos (conocidos como externalidades laborales), los que pueden contribuir a la reducción
de la pobreza. Cuando los trabajadores que obtienen mejores trabajos también son vulnerables—como los
9
adolescentes que son tentados para unirse a las maras,2 o niñas adolescentes, que pueden verse tentadas
a formar una familia prematuramente—puede haber también “externalidades sociales” (ganancias para la
sociedad), como, por ejemplo, la reducción de la criminalidad; o el hecho que los niños normalmente son más
saludables cuando la formación familiar se retrasa.
Los programas existentes para apoyar la creación más rápida de empleos en Honduras son un paso en
el sentido correcto, pero se podrían mejorar. El GdH ha reconocido la importancia de apoyar directamente
la creación de empleos para jóvenes de bajos ingresos, a través de programas como “Con Chamba Vivís
Mejor,” que ofrece experiencia laboral a corto plazo para jóvenes desempleados. Los miembros de las Cámaras
de Comercio e Industria ofrecen ofertas de trabajo que coinciden con los perfiles de los jóvenes que están
registrados en el Servicio Nacional de Empleo (SENAEH). El programa paga el 50 por ciento del costo de los
salarios durante tres meses. Fue inicialmente apoyado por el BID. Una evaluación financiada por el Banco Mundial
en 2014 encontró que los participantes aumentaron sus salarios, la probabilidad de trabajo y la probabilidad de
empleo formal. Entre 2014 y 2017, el programa colocó a 81,000 jóvenes en trabajos, de los cuales 66 por ciento
eran hombres. Una evaluación de los primeros seis meses del programa mostró que más del 40 por ciento de
los beneficiarios eran solicitantes de trabajo por primera vez y un tercio eran desempleados de larga duración.
Estos programas podrían fortalecerse ajustando el diseño para vincular nuevos empleos a la
expansión sostenible de las empresas y reduciendo el costo del subsidio. Asegurarse de que la empresa
está expandiendo su fuerza laboral reduciría el riesgo de sustituir a otros trabajadores no subsidiados. Esto
requeriría más énfasis en aumentar la demanda de mano de obra en las empresas participantes. Requerir que
las empresas participantes presenten un plan de expansión del negocio mejoraría la probabilidad de que la
expansión sea sostenible. El estudio del 2014 encontró que en el cuarto mes (después de que finalizó el subsidio)
solo el 55 por ciento de los beneficiarios de Con Chamba Vivís Mejor todavía estaban empleados. También se
podría considerar una fase inicial, en la que el beneficiario se considera un aprendiz, apoyado con el transporte
y gastos, en lugar de recibir un salario mínimo completo. Eso permitiría al Gobierno aumentar la cobertura del
programa y también ofrecería un incentivo para que los aprendices tengan un buen desempeño, de modo que
el empleador los contrate como trabajadores a tiempo completo al final del programa.
“Honduras 20–20,” una estrategia nacional dirigida tanto por el sector público como el privado, se ha
propuesto expandir los sectores estratégicos con énfasis en la creación de empleos. El Plan del Gobierno
para Honduras 20–20 esTablace un ambicioso conjunto de objetivos para la expansión empresarial y la creación
de empleo en Honduras. El Plan apunta a generar 600,000 empleos en seis sectores estratégicos: agronegocios,
turismo, textiles y prendas de vestir, vivienda, manufactura ligera y servicios empresariales. Para febrero del 2018,
el GdH informó que ya se habían creado 50,000 empleos. Sin duda, los sectores ya elegidos ofrecen muchas
oportunidades para la creación de empleos mediante inversiones que sean intensivas en el uso de la mano de
obra (incluidos tanto los empleos directos como los indirectos en las cadenas de suministro primarias). Pero las
oportunidades también pueden surgir en otros sectores, por lo que el Gobierno debería ser flexible, teniendo
en cuenta los resultados de los empleos como el principio rector. También es necesario desarrollar enfoques más
transparentes para el diseño del apoyo público para el crecimiento del empleo en el sector privado y minimizar
la financiación pública para empleos o inversiones que siempre se iban a crear, de todas maneras.
Para abordar este riesgo, el GdH debería considerar la incorporación de métricas explícitas en materia
de trabajos en las decisiones relacionadas con el apoyo público para empresas en expansión. El énfasis
estaría en apoyar a las empresas que pueden emplear a un gran número de trabajadores que han completado
su educación primaria y algo de educación secundaria, que es donde se concentra el exceso de oferta laboral.
El apoyo puede venir en una variedad de formas, incluido el apoyo para la capacitación de nuevos trabajadores,
el apoyo en el desarrollo de infraestructura (incluidos los bienes cuasi públicos, tal como las instalaciones de
procesamiento) y el apoyo para acceder al financiamiento. La intensidad de la mano de obra debe ser una
consideración explícita. No se debe dar prioridad a las empresas que son más intensivas en capital, o aquellas que
necesitan tipos de mano de obra que no están fácilmente disponibles en Honduras a tasas salariales competitivas
2
Mara es una forma de pandillas que se originó en los Estados Unidos y que luego se esparció a los países de Centro América tales como El
Salvador, Honduras y Guatemala.
10
a nivel internacional. El contar con reglas claras para determinar el nivel de apoyo público como una función
del impacto esperado en cuanto a resultados en materia de trabajos reduciría el riesgo de las decisiones que
podrían beneficiar a los “acomodados” con influencia política.
Honduras también tiene un gran potencial para mejorar los resultados en materia de trabajos para los
agricultores independientes en áreas rurales. El Proyecto de Competitividad Rural (COMRURAL), financiado por el
Banco Mundial, es un ejemplo de cómo los mejores vínculos de mercado pueden mejorar los ingresos de los pequeños
agricultores independientes. COMRURAL proporciona subvenciones de contrapartida para ayudar a las entidades
comerciales de agro negocios (principalmente cooperativas) a consolidar y expandir sus negocios. En Intibucá, los
productores de papa pueden ganar el doble del salario mínimo rural vendiendo sus cultivos a la cooperativa comercial
ECARAI, que a su vez abastece a los supermercados. Este potencial para transformar los trabajos y los ingresos de los
pequeños agricultores explica por qué el GdH ha solicitado recientemente un financiamiento adicional importante
para COMRURAL. La siguiente fase del programa podría fortalecerse aún más, mediante la incorporación de métricas
explícitas vinculadas a los efectos directos e indirectos de los trabajos de los sub-proyectos seleccionados.
11
en materia de trabajos para los pobres en Honduras, que incluyen (i) políticas macroeconómicas y regulatorias;
(ii) programas y políticas del mercado laboral; y (iii) políticas y programas para respaldar el crecimiento en materia
de trabajos en los sectores de mano de obra intensiva, incluidos tanto los trabajos formales como los informales.
12
∫∫ Promover la participación de la fuerza laboral femenina. Dirigir programas de capacitación y subsidios
laborales hacia los sectores y tipos de trabajo que podrían ser atractivos para las mujeres, proporcionando
opciones de cuidado infantil, y entregando garantías de seguridad personal para los participantes en programas
de capacitación y empleo, y monitorear los datos de género.
13
La mejora de la infraestructura vial ha aumentado el potencial de creación de empleo en muchas regiones de Honduras
INTRODUCCIÓN: POR QUÉ HONDURAS
NECESITA MÁS Y MEJORES TRABAJOS
Honduras enfrenta grandes desafíos para acelerar la creación de empleos de mayor productividad que
permitan a los trabajadores salir del trabajo tradicional y reducir su dependencia en los programas de
asistencia social. El crecimiento económico a largo plazo no solo ha sido decepcionante, sino que también ha sido
insuficientemente transformador. A pesar de mejorar los indicadores de desarrollo humano, el lento crecimiento no ha
logrado generar los empleos necesarios para sostener una mejora masiva en los medios de vida. Una alta proporción
de la fuerza laboral sigue involucrada en trabajo informal, con baja productividad y bajos ingresos. Menos del 40 por
ciento de la fuerza laboral trabaja en empleos del sector formal, que tienden a ser más productivos, y mejores pagados.
Las empresas formales tienden a ser más grandes, lo que permite la especialización y las economías de escala y, a
menudo, están mejor capitalizadas. Existe un problema creciente de “NINI” (personas en edad laboral que no trabajan
ni estudian). El flujo de migrantes también está creciendo, que refleja las frustraciones de los jóvenes que están mejor
educados que sus padres, pero que no pueden encontrar oportunidades que cumplan con sus crecientes expectativas.
Por estas razones, Honduras necesita reevaluar sus políticas de desarrollo para postular una Estrategia
de Empleo, en lugar de centrarse simplemente en el crecimiento. Esto está en línea con el tema especial
“Empleo y Transformación Económica” de AIF 18/19. Este informe de Diagnóstico de Empleo tiene como
objetivo proporcionar un punto de partida para esa discusión, al mostrar cómo encajan las imágenes de la
oferta de mano de obra y de empresa/crecimiento/competitividad, para proporcionar una base para identificar
prioridades de políticas para acelerar la transformación económica y mejorar el resultado laboral para los pobres.
Los desafíos en Honduras en materia de trabajos incluyen:
∫∫ Crecimiento del ingreso per cápita lento vinculado a la transformación estructural económica
limitada. Esto ha resultado en una gran masa de empleos de baja productividad en todos los sectores
—agricultura, industria y servicios—y un número relativamente pequeño de empleos en negocios mejor
capitalizados y más grandes en los tres sectores.
∫∫ Resultados decepcionantes sobre el crecimiento y la pobreza, que contrastan con una mejora
constante en los indicadores de capital humano (incluidas las tasas de mortalidad infantil y el nivel
educativo). Si bien la fuerza laboral de Honduras se ha ido educando y mejorando progresivamente en
materia de salud, la economía no ha creado suficientes buenos empleos para aprovechar su oferta laboral
mejorada. Como resultado, la productividad laboral se ha rezagado. La divergencia entre el potencial de la
fuerza laboral y el lento crecimiento de la productividad sugiere limitaciones del lado de la demanda.
∫∫ Alta informalidad. La informalidad de Honduras se encuentra entre las más altas de América Latina y el Caribe
(ALC). En la “definición productiva” de informalidad, los trabajadores asalariados en pequeñas empresas con
menos de cinco empleados, trabajadores por cuenta propia no calificados y trabajadores en empresas de familia
no remunerados se clasifican como informales. Sobre esta base, el 56 por ciento de los empleos en Honduras
son informales. Los trabajadores autónomos no calificados y las pequeñas empresas carecen de la escala y del
capital que se necesitan para aumentar su productividad. Por lo tanto, producen trabajos mal pagados y de
baja calidad, y las familias que dependen de ellos tienen una alta probabilidad de ser pobres.
∫∫ Bajos índices de participación de la fuerza laboral, especialmente para mujeres. Ante la falta de
buenas oportunidades de empleo, muchos jóvenes hondureños están abandonando el mercado laboral. El
15
veinticuatro por ciento de jóvenes (de 15 a 24 años) son NINI (que no trabajan ni estudian). El problema de
NINI se ve agravado por el reciente aumento de la violencia, vinculado a las bandas criminales. Contrario de
lo que se suele pensar, la mayor parte de los NINI son mujeres, así que, como en muchos países, el desafío
laboral de Honduras tiene una fuerte dimensión de género.
∫∫ Alta emigración. Otros jóvenes (a menudo los más dinámicos) han optado por migrar. En el 2016, alrededor
del 7.5 por ciento de todos los hondureños vivían en los Estados Unidos,3 comparado al 5.5 por ciento
en el 2006. El número de inmigrantes hondureños en los Estados Unidos aumentó a una tasa anual del
cinco por ciento por año entre 2006 y 2016 (Gráfico de Anexo 1). El Estatus de Protección Temporal (TPS)
para hondureños y salvadoreños que viven en los Estados Unidos permite que las personas elegibles vivan
y trabajen en los Estados Unidos, mientras que las condiciones en sus países de origen hacen que sea poco
seguro que regresen. Sin embargo, esta protección está programada para que termine para los hondureños
en enero de 2020, lo que implicaría el envío de miles de personas de regreso a Honduras (UNICEF, 2018). La
delincuencia, las oportunidades de empleo, las oportunidades de educación, y la reunificación familiar son
las razones principales por las cuales los hondureños emigran a los Estados Unidos. Una nota positiva es que
el crimen en Honduras ha disminuido noTablamente. Según la fundación InSight Crime, en 2017, la tasa de
homicidios era de 43 por 100.000 habitantes, frente a 86 por 100.000 en 2013.
∫∫ Los ingresos por remesas contribuyen a la reducción de la pobreza, pero también traen efectos
secundarios negativos. Los hondureños en el exterior envían remesas por un total de US$ 4,01 mil millones,
equivalente al 18.4 por ciento del PIB de Honduras en 2017 (KNOMAD, 2018). El flujo de remesas ha
ayudado a sostener los ingresos de los hogares (Hernández et al., 2016), pero las remesas también tienden a
socavar la competitividad al elevar el tipo de cambio real de equilibrio (el efecto conocido como “Enfermedad
Holandesa”). A nivel de los hogares, las remesas tiende a aumentar los salarios de reserva en los hogares
receptores, causando que los beneficiarios tienda a participar menos en la fuerza laboral. La dependencia
en los ingresos por remesas también es una fuente de vulnerabilidad, tanto para los hogares como para la
macroeconomía, en vista de las políticas cambiantes hacia los migrantes en los Estados Unidos.
La buena noticia es que Honduras podría “cobrar” el “dividendo demográfico,” si puede crear
suficientes empleos buenos para absorber la creciente afluencia de jóvenes a la fuerza laboral.
Durante las próximas dos décadas, Honduras sufrirá una transición demográfica, donde la proporción de la
población en edad de trabajar aumentará. La disminución de las tasas de fertilidad reducirá la proporción de
niños dependientes, mientras que la tasa de ancianos dependientes seguirá siendo relativamente pequeña. Sin
embargo, para aprovechar estas características demográficas, deberá generar suficientes empleos de buena
calidad para la fuerza laboral emergente. Los nuevos empleos no necesariamente tienen que ser empleos
asalariados en el sector formal; pueden ser empleos asalariados informales o trabajos por cuenta propia con
una mejor productividad e ingresos, impulsado por mejores vínculos con los mercados. Eso significa abordar las
restricciones a la inversión en sectores de gran densidad de mano de obra, crear una oferta de capital humano
que se adapte a las necesidades de un sector moderno en expansión y brindar oportunidades de trabajo en
el mercado laboral a los jóvenes que van ingresando, especialmente a aquellos de hogares de bajos ingresos.
El Gobierno de Honduras (GdH) es consciente de la urgencia del desafío del empleo. La administración de
Hernández ha priorizado los programas para promover empleos formales, como el programa de subsidio salarial
temporal, “Con Chamba Vivís Mejor.” Ha iniciado una reforma del sistema de seguridad social para aumentar
la formalidad. También ha anunciado planes para revisar el sistema de capacitación vocacional administrado
por el Instituto de Formación Profesional, INFOP para que responda mejor a las necesidades del sector privado.
El gobierno también ha anunciado un gran aumento en los préstamos subsidiados para la construcción de
viviendas, que espera genere la creación de empleos en ese sector, que es relativamente intensiva.
En coordinación con las organizaciones del sector privado, como COHEP, el Gobierno ha desarrollado
el Plan 20–20, para generar 600,000 empleos en cinco años. El Plan 20–20 tiene como meta enfrentar los
obstáculos a la inversión privada y acelerar el crecimiento en sectores priorizados, que incluyen manufactura
3
Cálculos realizados utilizando datos del Centro de Datos del Instituto de Políticas de Migración (MPI) y el EPHPM.
16
ligera, turismo, externalización de procesos de negocios, agronegocios y construcción. El Diagnóstico Estratégico
del País (SCD) de Honduras del Grupo del Banco Mundial, resalta un grupo similar de sectores de alto potencial,
que incluye: agricultura (especialmente café, aceite de palma y caña de azúcar); fabricación (maquila); y servicios
(especialmente comunicaciones, servicios financieros, turismo y construcción).4
El objetivo de este estudio es ayudar al Gobierno de Honduras a identificar políticas efectivas y
programas para acelerar las transformaciones de empleos. Proporciona una base analítica para el desarrollo
de un “plan de acción para el empleo.” Esto incluye intervenciones en el “lado de la oferta” laboral, para mejorar la
calidad y la relevancia para el mercado de la educación, la formación profesional y los servicios de intermediación en
el mercado laboral; y en el “lado de la demanda” laboral, esTablacer incentivos costo efectivos para los inversionistas
privados en crear empleos sostenibles y productivos, incluidos los empleos asalariados y los empleos vinculados a
las cadenas de suministro modernas para productores independientes (a menudo informales).
Tras esta introducción, el estudio se organiza en cuatro partes. La Sección 1 analiza las tendencias
generales en trabajos, crecimiento y pobreza en los últimos 20 años. La sección 2 se centra en los desafíos de la
oferta de trabajo y las políticas públicas relacionadas. La sección 3 aborda la evolución de la demanda laboral del
sector privado y las políticas y programas que la afectan. La Sección 4 concluye, con un resumen de las políticas
sugeridas para mejorar los resultados en materia de trabajos en Honduras. El Anexo 1 detalla la metodología,
basada en las Herramientas estándar de Diagnóstico de trabajos desarrolladas por el Grupo de Trabajos del Banco
Mundial Cuadro 1. Detalla importantes consideraciones sobre las principales fuentes de datos de este análisis.
1
Vea más en http://www.cedlas.econo.unlp.edu.ar/wp/en/estadisticas/sedlac/.
2
Vea más en http://siteresources.worldbank.org/INTLSMS/Resources/3358986‑1239390183563/6012606‑1372767340841/Beegle.pptx
4
Hernández et al., 2016, Sección 3.3, pp 41–45.
17
Trabajadores de la maquila en el norte de Honduras
1. TRABAJOS, CRECIMIENTO Y
POBREZA
Durante varias décadas, Honduras ha exhibido un síndrome persistente de crecimiento lento y volátil.
Como resultado, el crecimiento en el valor agregado per cápita ha sido lento y la brecha con otros países de la
región se está ampliando (Gráfico 1). De 2000 a 2015, el valor agregado per cápita en Honduras aumentó en
1.8 por ciento anual, la mitad de la tasa de crecimiento en República Dominicana (3.4 por ciento), y alrededor
de dos tercios de la tasa en Nicaragua, Costa Rica y Ecuador (2.8 por ciento). Honduras es el único país entre
estos comparativos donde el crecimiento fue menor en el período posterior a la crisis global (2010–2015) que
en los 15 años completos (2000–2015). El rápido crecimiento de la población está ampliando la brecha de
ingresos per cápita entre Honduras y el mundo, pero la principal justificación detrás del bajo desempeño a partir
de 2010 fue la contracción del empleo y la caída de la productividad laboral. Una economía más resistente y un
récord de crecimiento robusto a largo plazo hubieran hecho más para amortiguar estos impactos. Sin embargo,
la volatilidad ha tipificado el crecimiento económico a lo largo de más de cinco décadas. Entre 1960 y 2014, la
desviación estándar del crecimiento en Honduras fue 44 por ciento, 83 por ciento y 52 por ciento mayor que
la de los países de ingreso mediano bajo (PIMB), los países de ingresos altos y los EE. UU. En este tiempo, solo
hubo dos períodos en los que el crecimiento económico se mantuvo durante más de cinco años consecutivos
(Hernández et al., 2016). Este patrón de crecimiento volátil inhibe la capacidad del sector privado para invertir
y crear empleos, lo que a su vez socava la reducción de la pobreza y exacerba las desigualdades.
El desempeño de Honduras en la pobreza y la distribución del ingreso es el peor en la región y no ha
mejorado en la última década. La pobreza extrema es más persistente en Honduras que en todos los países
vecinos, y los indicadores de desigualdad son también los peores. La pobreza extrema, basada en el estándar del
Banco Mundial de $1.9 por día en paridad de poder adquisitivo (PPA) 2011, se redujo de alrededor del 30 por
ciento de la población en 1996 a alrededor del 15 por ciento en 2008, cuando azotaron la crisis financiera
Gráfico 1
Valor agregado per cápita en países seleccionados de ALC
10,000
9,000
CONSTANTE 2010 USD POR PERSONA
8,000
7,000
6,000
5,000 HONDURAS
2,000 EL SALVADOR
1,000 ECUADOR
0 NICARAGUA
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
19
Gráfico 2
Tasa de pobreza extrema en países seleccionados de ALC
35
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
NICARAGUA
Gráfico 3
Participación en el ingreso del 40 por ciento inferior en países seleccionados de ALC
18
CORRESPONDE AL 40% MÁS BAJO
17
PORCIÓN DE INGRESOS QUE
16
HONDURAS
15
14 COSTA RICA
13
12 REPÚBLICA DOMINICANA
11
EL SALVADOR
10
9 ECUADOR
8
NICARAGUA
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
mundial y la crisis política nacional. Pero desde entonces, el número de hondureños en extrema pobreza se ha
mantenido igual e incluso ha revertido algunas de las ganancias anteriores, situándose en el 16 por ciento en
2016 (Gráfico 2). Esto es más del doble de las tasas de pobreza extrema de todos los demás países de la región.
De manera similar, el recuento de la pobreza (basado en el estándar del Banco Mundial de $3.2 por día en la
PPA de 2011) es del 30 por ciento. Nuevamente, esto supera ampliamente a las economías de comparación, que
están en el rango del 3.8 por ciento (Costa Rica) al 10.3 por ciento (El Salvador). El índice de recuento de pobreza
en la línea de pobreza nacional es de 60.9 por ciento en 2016. Honduras también reporta persistentemente una
alta desigualdad. En el período de veinte años entre el 1996 y 2016, la participación en los ingresos del 40 por
ciento de la población inferior aumentó aproximadamente del 10 al 11 por ciento. En contraste, El Salvador tuvo
un aumento del 11 por ciento al 16 por ciento; y Nicaragua, Ecuador y la República Dominicana aumentaron
de aproximadamente del 11 por ciento a alrededor del 14 por ciento. Ningún otro país en la región tiene hoy
una participación en el ingreso para el 40 por ciento inferior que esté por debajo del 13 por ciento (Gráfico 3).
La urbanización brinda oportunidades para acelerar el crecimiento de la productividad. Aunque la proporción
urbana de la población sigue siendo inferior a la de los países vecinos, ha alcanzado el 55 por ciento y está creciendo
constantemente. (Gráfico 4). La urbanización bien administrada acelera el desarrollo a través de economías de
aglomeración, trabajos mejor pagados y un mejor acceso a instalaciones y servicios5 (Banco Mundial y FMI, 2013).
Vinculado con el proceso de urbanización, Honduras se ha alejado constantemente de una economía
dominada por trabajos de subsistencia en la agricultura; la mayoría de los trabajos ahora son empleos
asalariados, y la mayoría de los trabajadores se encuentran en servicios e industria. La fuerza laboral
5
A nivel mundial, más del 80 por ciento de los bienes y servicios globales se producen en las ciudades. En Asia meridional, el 60% de los
habitantes de las ciudades tiene acceso a servicios sanitarios, pero solo el 28% en zonas rurales. (Banco Mundial y FMI, 2013).
20
Gráfico 4
Porcentaje de Población Urbana
90
80
HONDURAS
% DE POBLACIÓN
70
COSTA RICA
60
REPÚBLICA DOMINICANA
50
EL SALVADOR
40
ECUADOR
30
NICARAGUA
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
Fuente: Herramienta Demográfica del Grupo de Trabajos del Banco Mundial, utilizando datos de WDI.
está creciendo más rápido que la población en edad de trabajar, y la tasa de desempleo es relativamente
baja (Tabla 1). En general, la estructura de empleo de Honduras se está acercando progresivamente a la que
caracteriza a los países de ingresos medianos bajos (PIMB), donde los empleos asalariados representan en
promedio más del 70 por ciento de los trabajos, en comparación con el 30 por ciento en los Países de Ingreso
Bajo (PIB). Esto refleja un avance significativo en la transformación estructural de la economía hondureña,
consistente con el reciente cambio del estatus de PIB a PIMB.
Los empleos asalariados constituyen ahora el principal tipo de trabajo en Honduras. La participación
del empleo asalariado en el trabajo total aumentó 5 puntos porcentuales entre 2005 y 2016, hasta alcanzar el
54 por ciento, de los cuales dos tercios están en manos de hombres. Alrededor de una cuarta parte de todos
los empleos (27 por ciento) son en forma de autoempleo, con proporciones similares de hombres y mujeres.
El trabajo familiar no remunerado representa nuevamente el nueve por ciento con proporciones similares de
hombres y mujeres. Un 10 por ciento de la población activa son empleadores, principalmente hombres.
Tabla 1
Panorama Demográfico del Mercado Laboral
2005 2016
1,000 personas Porcentaje de Cambio
Fuente: La Herramienta de Estructura de Trabajos del Grupo de Trabajos, utilizando los datos de EPHPM.
21
Gráfico 5
Distribución de trabajadores por tipo de trabajo, 2016
NO ASALARIADO 4% 5%
MUJERES
EMPLEADOR 2% 8%
HOMBRES
Fuente: La Herramienta de Oferta de trabajo del Grupo de Trabajos, utilizando los datos de EPHPM.
Gráfico 6
Distribución de trabajadores por género, ubicación y sector, 2016
HOMBRE URBANO
MUJER URBANA
HOMBRE RURAL
MUJER RURAL
AGRICULTURA MINERÍA
Fuente: La Herramienta de oferta de trabajo del Grupo de Trabajos, utilizando datos de la EPHPM.
La mayoría de los trabajos se encuentran ahora en áreas urbanas. El 56 por ciento de los trabajadores son
urbanos y el 44 por ciento rural (Gráfico 6). Pero esto no está vinculado a un crecimiento de trabajos industriales.
La mayoría de los trabajos urbanos están en servicios: el 30 por ciento de los trabajadores urbanos están en
el comercio, el 30 por ciento en otros servicios y el 20 por ciento en la manufactura. En las áreas rurales, los
trabajadores se concentran principalmente en la agricultura (50 por ciento), el comercio (30 por ciento) y la
manufactura (10 por ciento).
22
Pero debido al bajo crecimiento de la productividad, estas transformaciones no han aumentado el
crecimiento agregado. En la Tabla 2 se presenta un ejercicio de “contabilidad del crecimiento,” que descompone el
crecimiento del PIB per cápita.6 Entre 2002–2016, el crecimiento del PIB per cápita promedió 1.43 por ciento al año.
El cambio demográfico (el aumento en la población en edad de trabajar) explicó el 70 por ciento del total; y mayor
participación en la fuerza laboral otro 15 por ciento; mientras que la caída de la tasa de empleo aportó un negativo
2 por ciento. El crecimiento de la productividad laboral explica solo el 17 por ciento del crecimiento total (Tabla 2).
Tabla 2
Descomposición del crecimiento en el Valor Agregado per cápita, Honduras 2002–2016
Crecimiento anual del PIB per cápita (Y) 1.43 2.41 –0.03 1.43
Fuente: Herramienta de Estructura de Empleos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales del BCH.
Gráfico 7
Descomposición del crecimiento en países seleccionados de ALC, 2002–2016
4.0
3.5
3.0
(PUNTOS PORCENTUALES)
2.5
CAMBIO ANUAL
2.0
1.5
PRODUCTIVIDAD
1.0
TASA DE EMPLEO
0.5
TASA DE PARTICIPACIÓN
0
CAMBIO DEMOGRÁFICO
-0.5
HONDURAS EL SALVADOR NICARAGUA COSTA RICA ECUADOR REPÚBLICA
DOMINICANA
Fuente: Herramienta de Estructura de Trabajos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales de BCH.
6
Por definición, PIB/cápita = Y/P = (Y/E) * (E/LFP) * (LFP/WAP) * (WAP/P). Al diferenciar ambos lados de esta ecuación se obtiene lo
siguiente: % Δ (Y/P) = % Δ (Y/E) + % Δ (E/LFP) + % Δ (LFP/WAP) + % Δ (WAP/P), donde Y = PIB, E = Empleo total, PFL = Participantes
en la fuerza laboral, PET = Población en edad de trabajar y P = Población Total.
23
La distribución a nivel sectorial7 de los trabajos y la producción hondureña muestra cambios
importantes en los últimos 15 años. En particular, la proporción de trabajos en la agricultura cayó del 36 por
ciento en 2002 al 26 por ciento en 2016, mientras que la proporción de trabajos industriales se mantuvo estable
en 22 por ciento, y la proporción de trabajos en servicios aumentó, de 41 por ciento al 52 por ciento de todos los
trabajos. A pesar de una reducción relativa considerable en la proporción de trabajos, la agricultura mantuvo su
participación en el PIB estable en 13 por ciento, mientras que la participación de la industria en la producción cayó
del 29 por ciento al 25 por ciento, y la participación de los servicios en la producción aumentó del 58 al 62 por
ciento (Tabla 3). Estas cifras son consistentes con un aumento significativo en la productividad promedio de los
trabajos en la agricultura, resultado en gran parte, porque la mano de obra que se fue del sector rural estaba
produciendo muy poco, lo que refleja un alto subempleo en el sector. En contraste, la productividad laboral
promedio disminuyó tanto en la industria como en los servicios en este período. Por lo tanto, la considerable
expansión de la fuerza laboral en el sector de servicios no dio lugar a una expansión proporcional en la producción
porque muchos trabajadores entraron en actividades de baja productividad (Gráfico de Anexo 2).
Tabla 3
Participaciones del total de los empleos y valor añadido entre sectores
Fuente: Herramienta de Estructura de Empleos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales del BCH.
¿Qué aporta el cambio de productividad en cada sector? La productividad laboral puede aumentar de dos
maneras. El primero—conocido como crecimiento de la productividad “dentro del sector”—es el crecimiento
de la productividad dentro de los sectores donde los trabajadores ya están desplegados. Esto puede generarse
mediante inversiones de “profundización de capital” que elevan la relación capital-trabajo. También puede
surgir de aumentos en la “productividad de factor total” debido al progreso tecnológico que hace que tanto los
trabajadores como las inversiones de capital sean más productivos. Estos dos elementos pueden ser difíciles de
desentrañar, porque el progreso tecnológico a menudo se “incorpora” en las mismas nuevas inversiones, que
también elevan la relación capital-trabajo. La otra fuente de crecimiento de la productividad, —conocida como el
crecimiento de la productividad “entre sectores”— es la redistribución de trabajadores de los sectores de menor
productividad a los de mayor productividad. Una descomposición de los cambios en la productividad laboral
total en estos componentes separados ofrece información útil sobre la estructura del crecimiento económico.
Se describe por la fórmula:
Δ ( Y/E ) = Σi ( Si * Δ Wi ) + Σi ( Δ Si * ( Wi – W ) )
donde Σi denota la suma en todos los sectores, Si se refiere a la participación en el empleo del sector i, Wi se
refiere al nivel de productividad en el sector i, y W se refiere al nivel de productividad laboral promedio en toda
7
El análisis sigue la clasificación de la CIIU. La agricultura comprende todas las actividades en el sector primario (agricultura, pesca,
ganadería, silvicultura, etc.); la industria incluye manufactura, servicios públicos, minería y construcción; servicios se refiere a comercio,
transporte, comunicaciones, servicios financieros y comerciales, servicios personales, etc.
24
la economía. Esta ecuación muestra que el cambio en la productividad laboral total es igual a la suma de los
cambios en la productividad del sector, ponderada por las relaciones de empleo del sector (crecimiento de la
productividad dentro del sector) más la suma de los cambios en las relaciones de empleo del sector, ponderada
por las tasas de productividad del sector ( crecimiento de la productividad entre sectores).8
La mejora reciente en la productividad laboral de Honduras ha resultado principalmente de las
re-asignaciones de mano de obra de la agricultura a los servicios. Al utilizar la descomposición de la
productividad explicada anteriormente, el cambio de productividad en 2002–2016 se debió principalmente al
sector agrícola, incluidos los cambios dentro del sector y la re-asignación de trabajadores al sector de servicios
(Tabla 4). La agricultura experimentó cambios tecnológicos, incluido el desarrollo de nuevos cultivos comerciales,
como la horticultura, que fomentó el crecimiento de la productividad laboral. Además, muchos trabajadores que
tenían una productividad marginal baja dejaron la agricultura para los servicios, donde la productividad es mayor.
La entrada de mano de obra está reduciendo la productividad dentro del sector de servicios. Absorber a los
ex trabajadores agrícolas en el sector de servicios es bueno para la economía, porque la productividad promedio en
cualquier sub-sector de servicios es más alta que la productividad promedio en la agricultura.9 Como resultado, como
se puede ver en la Tabla 4, el componente entre productividad es positivo para los servicios (excepto en un período), lo
que demuestra que la entrada de trabajadores a los servicios es una ganancia para la economía en general. Por otro
lado, desde 2012, el sector de servicios exhibe un componente negativo dentro de la productividad, lo que indica que
el valor agregado generado por un trabajador promedio del sector de servicios ha comenzado a disminuir (Gráfico 8).
Tabla 4
Descomposición del cambio en la productividad laboral total, 2002–2016
Productividad Laboral Total 0.25 100% 1.68 100% –1.05 100% –0.57 100%
Contribución Dentro del Sector –0.39 –153% 0.84 50% –0.06 6% –2.6 452%
Contribución Entre Sectores 0.64 253% 0.85 50% –0.99 94% 2.0 –352%
Fuente: Herramienta de Estructura de Empleos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales del BCH.
8
Las matemáticas de esta descomposición se pueden resumir de la siguiente manera. El PIB agregado (= Y) es la suma del valor agregado
del sector, YAg + YIn + YSe, por lo que la productividad laboral (Y / E) es una suma ponderada de los niveles de productividad del sector:
Y/E = ( YAg + YIn + YSe )/E = SA * WA + Si * Wi + SS * WS = Σi ( Si * Wi ),
El cambio en la productividad laboral total puede entonces expresarse como:
Δ ( Y/E ) = Σi ( Si * Δ Wi ) + Σi ( Wi * Δ Si ) = Σi ( Si * Δ Wi ) + Σi ( Δ Si * ( Wi – W ) ).
El último término a la derecha, W, se refiere al nivel de productividad laboral promedio de toda la economía y, por definición, Σi ( Δ Si * ( W ) = 0;
es decir, la suma de los cambios en las cuotas de empleo en todos los sectores debe cancelarse a cero. Con respecto a los efectos entre
sectores dados por el último término de esta ecuación, tenga en cuenta que si la productividad del sector i es mayor que la productividad
laboral promedio, un aumento en el empleo del sector i contribuye positivamente a elevar los niveles generales de productividad, mientras
que el sector i fue menos productivo que el promedio, al aumentar la participación laboral del sector i disminuye la productividad total.
9
La industria tiene una productividad más alta que la agricultura, pero está superada por los servicios. La minería y las empresas de
servicios públicos muestran la mayor productividad, pero crea muy pocos puestos de trabajo, por lo que su impacto en el total es pequeño.
25
Gráfico 8
Valor agregado por trabajador por sector, Honduras 2002–2016
700,000
600,000
CONSTANTE 2010 LEMPIRAS
500,000
POR PERSONA
400,000
2002
300,000
2008
200,000
2012
100,000
2016
0
RA
RA
ET ES
IC Y
EN R
IO E Y
AD S
Ó
G CIO
M PO
D
S
C.
S
R V RÍA
U
TU
CI
IO
NE
O
O
DA
AC R T
LT
UC
Y AL
AC
RE R VI
SE INE
IC PO
CU
VI
TR
UF
O AS
AG SE
TI
UN NS
M
RI
AC
NS
AN
AY NT
AG
M RA
R
CO
M VE
M
AS
CO T
TR
O
Fuente: Herramienta de Estructura de Empleos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales de BCH.
Gráfico 9
Cambio en la productividad por país y principales sectores, 2002–2016
4.0
3.5
3.0
(PERCENTAGE POINTS)
2.5
ANNUAL CHANGE
2.0
1.5
1.0
0.5 AGRICULTURA
0
INDUSTRIA
-0.5
SERVICIOS ETC.
-1.0
DENTRO ENTRE DENTRO ENTRE DENTRO ENTRE DENTRO ENTRE DENTRO ENTRE DENTRO ENTRE
DEL SECTORES DEL SECTORES DEL SECTORES DEL SECTORES DEL SECTORES DEL SECTORES
SECTOR SECTOR SECTOR SECTOR SECTOR SECTOR
HONDURAS EL SALVADOR NICARAGUA COSTA RICA ECUADOR REPÚBLICA
DOMINICANA
2002–2016 2002–2016 2002–2016 2002–2016 2002–2016 2002–2016
TOTAL=0.5% TOTAL=0.5% TOTAL=1.2% TOTAL=2.8% TOTAL=1.4% TOTAL=3.0%
Fuente: Herramienta de Estructura de Empleos del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM y de Cuentas Nacionales del BCH.
26
Gráfico 10
Estructura demográfica y laboral, 2016
EMPLEADO ASALARIADO
36.5%
TRABAJADOR INDEPENDIENTE
27.2%
AGRÍCOLA
26.2%
EMPLEADOR
20.8%
EMPLEADOS NO REMUNERADO
61.6% 15.6%
POBLACIÓN
ACTIVA (15–64)
61.7% EMPLEADO ASALARIADO
NO-AGRÍCOLA
59.6%
73.8%
POBLACIÓN DESEMPLEADOS
TOTAL 3.1%
TRABAJADOR INDEPENDIENTE
27.0%
POBLACIÓN
NO ACTIVA (<15 & >64)
38.3% EMPLEADOR
6.4%
INACTIVOS
35.3%
NO REMUNERADO
7.0%
total trabajaba en la agricultura, 8 por ciento, en la industria (incluida la minería), y 20 por ciento en servicios.
Como proporción del total de los trabajos, los servicios representaron el 52 por ciento, la industria el 22 por
ciento, y la agricultura el 26 por ciento. Cuando nos enfocamos en la clase de trabajo (no en el sector donde
trabaja la gente) encontramos que el 54 por ciento de todos los trabajos eran empleos asalariados, 10 por ciento
eran empleadores, el 27 por ciento eran trabajadores por cuenta propia (en la agricultura o en empresas del
hogar), y el 9 por ciento proporcionaba trabajo no remunerado en las empresas de familias.
La clave para la reducción de la pobreza es el acceso a trabajos mejor remunerados, que dependen
principalmente de la productividad laboral. El aumento del crecimiento y la mejora de los resultados
en materia de trabajos son elementos asociados a un círculo virtuoso. El crecimiento económico conduce a
una mayor capacidad productiva y mejores trabajos. Los trabajadores pueden aumentar los ingresos en sus
ocupaciones existentes o cambiar a nuevas ocupaciones con habilidades de nivel superior y/o mejor tecnología.
Esto se traduce en: (i) mejora de la productividad de diversos sectores y ocupaciones, (ii) un cambio en la
estructura del trabajo hacia ocupaciones con niveles más altos de productividad, y (iii) aumentos en los salarios
reales, ingresos del autoempleo e ingresos del empleo asalariado (Islam, 2004). Es por eso que Honduras necesita
más y mejores trabajos y por qué la agenda de productividad es importante para la reducción de la pobreza.
En todos los sectores, una alta proporción de trabajos hondureños (incluidos los empleos asalariados)
sigue siendo informal, exhibiendo baja productividad y baja calidad en cuanto al trabajo. El concepto
de informalidad productiva define a los trabajadores informales como aquellos en trabajos marginales, no
calificados y de baja productividad (Gasparini y Tornarolli, 2009).10 Incluye: (i) personas que trabajan por cuenta
propia sin un título de educación terciaria o superior, (ii) trabajadores asalariados en empresas privadas con cinco
o menos trabajadores permanentes, y (iii) trabajadores de renta11 cero. Así definidos, los trabajadores informales
incluyen aquellos que trabajan en empresas de pequeña escala, que normalmente enfrentarán dificultades
movilizando capital o accediendo a economías de escala; trabajadores por cuenta propia con capital humano
limitado; y el trabajo familiar no remunerado. El análisis de la distribución de trabajos utilizando esta definición
de informalidad ayuda a arrojar luz sobre el problema del bajo crecimiento de la productividad en Honduras.
10
Una medida alternativa de informalidad es la definición “legal” o “protección social,” basada en el cumplimiento de las regulaciones
laborales y la cobertura de los beneficios de la seguridad social.
11
Los trabajadores formales son i) Empresarios o Empleadores, ii) Trabajadores asalariados en grandes empresas privadas (seis o más
trabajadores), iii) Trabajadores asalariados en el sector público, y iv) Trabajadores por cuenta propia calificados.
27
Gráfico 11
Distribución de trabajadores informales y formales en los principales, 2016
FORMAL
AGRICULTURA
8%
INFORMAL
SERVICIOS
28%
INFORMAL
AGRICULTURA
19%
FORMAL
INDUSTRIA
11%
FORMAL
SERVICIOS INFORMAL
23% INDUSTRIA
11%
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Gráfico 12
Prevalencia de informalidad por sector de actividad económica, 2016
ECONOMÍA TOTAL
FEMENINO
MASCULINO
CONSTRUCCIÓN
HOTELES Y RESTAURANTES
PEZCA
MINERÍA Y EXTRACCIÓN
MANUFACTURA
Fuente: Cálculos del Banco Mundial con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Usando esta definición, en 2016, el 56 por ciento de los trabajos en Honduras eran informales, y solo
el 40 por ciento eran formales.12 Esta proporción es menor en algunos países comparativos: Panamá (42.9 por
ciento), México (46 por ciento), El Salvador (56.9 por ciento), República Dominicana (49.3 por ciento). En otros,
como Ecuador y Perú, la cifra es mayor (62 por ciento). Hay trabajadores informales y formales en todos los
sectores en Honduras. En ocho de 16 sectores, al menos el 58 por ciento de los trabajadores están categorizados
como informales (Gráfico 12). Los servicios comunitarios, sociales y personales, la agricultura, la construcción y
12
El cuatro por ciento de los trabajadores asalariados no pudo clasificarse debido a la información faltante sobre el tamaño de la empresa.
Si los trabajadores temporales sin contrato se consideran informales, independientemente del tamaño de la empresa, la proporción de
trabajadores informales aumenta al 58 por ciento.
28
el comercio mayorista y minorista reportan las mayores proporciones de informalidad productiva. Pero también
hay una parte no despreciable de la informalidad en sectores como los servicios inmobiliarios y de negocios, y
en salud y en el trabajo social. El 19 por ciento de todos los trabajadores informales están en la agricultura, el
28 por ciento están en servicios y el 11 por ciento en la industria (Gráfico 11).
Este dualismo —la división entre el trabajo formal y el informal en cada actividad económica—
conduce a la desigualdad de ingresos por múltiples razones. Los ingresos para un trabajador formal son
entre dos y seis veces más altas que para un trabajador informal (Tabla 5). La variación en los ingresos entre
las actividades económicas es mucho menor (en más de la mitad13) entre los trabajadores informales que entre
los trabajadores formales. Los ingresos promedio en informalidad son consistentemente bajos en todas las
actividades económicas. En contraste, existe una mayor variación en los ingresos dentro del sector formal, lo
que probablemente refleja la variación en la intensidad de capital y otros factores que afectan la productividad
laboral; el resultado de la negociación salarial con los sindicatos, primas salariales educativas y especialización,
entre otras cosas. Pero dentro de cualquier sector de actividad económica, la distribución de ingresos es más
amplia para el trabajo informal que para el trabajo formal (Gráfico 15). Esto refleja el hecho de que los trabajos
formales tienen un mayor cumplimiento con las regulaciones laborales (por ejemplo, el salario mínimo).
Tabla 5
Comparación de ingresos por condición de informalidad dentro de cada sector, 2016
Porcentaje de Porcentaje de
empleos empleos Promedio de Promedio de
formales del informales del Promedio de ingresos ingresos
Porcentaje de sector en sector en ingresos mensuales si mensuales si
empleos empleos empleos mensuales en es formal es informal
Sector totales totales totales el sector (Lempiras) (Lempiras)
Agricultura, caza y silvicultura 26% 7% 18% 2,662 3,457 1,383
Fuente: Banco Mundial con datos del EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Nota: el porcentaje de empleo por formalidad no suma un 100% por que la categoria “sin información” no se muestra. Esta categoria comprende 3% del
empleo total en 2016.
13
Medida como la desviación estándar de las estimaciones de ingresos medios que se muestran en las columnas 5 y 6 de la Tabla 5.
29
Gráfico 13
Distribución de densidad de ingresos por sector y categoría de informalidad productiva
1 1 1
.8 .8 .8
DENSIDAD
DENSIDAD
DENSIDAD
.6 .6 .6
.4 .4 .4
.2 .2 .2
0 0 0
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES
1 1 1
.8 .8 .8
DENSIDAD
DENSIDAD
DENSIDAD
.6 .6 .6
.4 .4 .4
.2 .2 .2
0 0 0
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES
1 1
.8 .8
DENSIDAD
DENSIDAD
.6 .6
.4 .4
.2 .2 FORMAL
0 0
INFORMAL
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES
Fuente: Cálculos del Banco Mundial con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Gráfico 14
Distribución ocupacional de trabajos, 2016
FUNCIONARIOS, 3%
FUERZAS
ARMADAS, 0% PROFESIONALES, 5%
EMPLEADOS DE OFICINAS, 3%
OPERARIOS DE
MÁQUINA, 5% TRABAJADORES DE
SERVICIOS Y
VENDEDORES, 24%
OPERARIOS Y
ARTESANOS, 16%
AGRICULTORES
CALIFICADOS, 13%
Fuente: Herramienta de oferta laboral del Grupo de Trabajos con datos de EPHPM.
30
La comparación de la distribución de los ingresos entre trabajadores formales e informales dentro
de un sector determinado ayuda a aclarar el grado de integración del mercado laboral. En sectores
marcados por la movilidad laboral entre trabajos formales e informales, las distribuciones salariales tenderán
a ser similares para cada clase de trabajo. En estos sectores, la composición de habilidades para las empresas
informales y formales puede ser similar para que los trabajadores puedan moverse entre ellas. Esto se puede
observar, por ejemplo, en la agricultura y la construcción (Gráfico 13). En contraste, la manufactura y otros
servicios reportan diferentes distribuciones de ingresos entre el trabajo informal y formal, lo que probablemente
indica diferencias en la composición de habilidades y más restricciones reglamentarias vinculantes (como el salario
mínimo) en las empresas formales, lo que dificulta la movilidad laboral entre los sectores.
El punto principal de este análisis es que la baja productividad laboral implica el predominio de
trabajos de baja calidad. La mayor parte de los trabajadores en Honduras están atascados en ocupaciones
elementales y actividades de habilidades medias. Alrededor del 24 por ciento de los trabajadores hondureños
están en ocupaciones elementales (en servicios, trabajos como vendedores ambulantes, ayudantes domésticos,
limpiadores de zapatos, cuidadores de edificios, mensajeros, recolectores de basura y limpiadores de vehículos; en
agricultura, trabajadores agrícolas; en la industria, trabajos en mantenimiento, trabajadores básicos y operadores)
(Gráfico 14, Gráfico 12). Otro 24 por ciento está en servicios y ventas en el mercado, 16 por ciento en artesanías
y 13 por ciento en agricultura calificada. Este es el resultado de tres factores: i) la mayoría de los puestos de
trabajo disponibles están en actividades de baja productividad, ii) que la mayoría de los trabajadores tienen una
calificación media y baja, y iii) la segmentación del mercado laboral impide la redistribución de trabajadores
en todos los sectores y ocupaciones. El desafío que surge de este análisis es la necesidad de aumentar la
productividad y los ingresos de los trabajadores en todos los sectores (agricultura, comercio, manufactura y
otros servicios14). Esto implica promover transformaciones estructurales dentro de cada sector, alejando a los
trabajadores de las actividades tradicionales y hacia trabajos mejor capitalizados y más productivos con vínculos
de mercado más fuertes.
Existe una jerarquía consistente de ingresos laborales en todas las clases de trabajo. Los trabajadores
asalariados formales ganan, en promedio, el doble que un trabajador autónomo no agrícola y casi seis veces
más que un trabajador autónomo en la agricultura (Tabla 6). El empleo por cuenta propia no agrícola paga más
que los empleos asalariados informales, excepto para las mujeres (Gráfico de Anexo 3).15
Tabla 6
Ingreso laboral individual promedio y número de trabajadores por clase de trabajo, 2016
Ingreso laboral
Clase de Trabajo individual medio Número de trabajadores
14
Servicios que excluyen comercio, transporte y comunicaciones, servicios financieros y comerciales, y administración pública.
15
Estos cálculos excluyen los ingresos no laborales (ingresos de capital, transferencias públicas, remesas, pensiones, etc.) y excluyen los
ingresos laborales obtenidos por miembros fuera del rango de edad laboral de 15 a 65 años.
31
Gráfico 15
Distribución de hogares por su combinación de diferentes clases de trabajo, 2016
1%
0%
2% 2% 2% 4%
2% 1% 3%
2% 5% 2%
5% 1% 5% 27%
35% 8% 42%
6% 4%
7%
12% 13%
11%
7% 11%
12%
8%
14% 14%
16% 16%
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Los hogares frecuentemente asignan miembros a través de diferentes clases de trabajo, lo que tiende
a mejorar el ingreso per cápita.16 Por ejemplo, cuando los hogares rurales cambian parte de su tierra y su
trabajo en cultivos comerciales para el mercado, tienden a ser menos pobres. De manera similar, los hogares
que venden mano de obra asalariada a un negocio ajeno, incluso cuando es informal, suelen estar en mejores
condiciones que aquellos que no lo hacen. Un análisis de las diferentes permutaciones de los tipos de trabajo
entre los miembros del hogar17 muestra que el 35 por ciento de los hogares asigna trabajo solamente a los
empleos asalariados formales (42 por ciento de los hogares urbanos y 27 por ciento de los hogares rurales) y el
14 por ciento de los hogares asigna todo su mano de obra al trabajo por cuenta propia en empresas no agrícolas
(empresas de familias no agrícolas), y otro 14 por ciento dedica todo el trabajo al salario informal. Pero el 31 por
ciento de los hogares combina diferentes tipos de trabajos; la combinación más común es entre el empleo por
cuenta propia en la agricultura y el empleo asalariado formal (11 por ciento) (Gráfico 15).
16
Nuestro enfoque aquí es la combinación de trabajos dentro de los hogares y analizamos solo la ocupación principal de cada persona. Esto
difiere de los estudios que se centran en las combinaciones de actividades principales y secundarias de los trabajadores individuales.
Siguiendo a SEDLAC, nadie que se describa a sí mismo como empleador se clasifica como informal. Los empleadores se clasifican junto
con los trabajadores asalariados formales y representan el 26% de la clase. La categoría de trabajo por cuenta propia se limita a aquellos
que trabajan solo con miembros de la familia y no contratan a otras personas.
17
Clasificamos la ocupación principal de cada miembro del hogar en edad laboral en una de las cuatro categorías de tipos de trabajo
(trabajadores por cuenta propia en la agricultura, trabajadores por cuenta propia en el sector no agrícola, salario informal y salario
formal). Luego agrupamos los hogares por todas las posibles permutaciones de los tipos de trabajo dentro del hogar. Por ejemplo,
“solo salario formal” significa que al menos un miembro del hogar en edad de trabajar tiene un trabajo asalariado formal (empleador
o asalariado) y otros miembros del hogar no participan en otros tipos de trabajo; “Trabajadores por cuenta propia en el sector
no agrícola + salario informal” significa que al menos un miembro trabaja por cuenta propia en el sector no agrícola, al menos otro
miembro tiene un trabajo asalariado informal y ningún otro miembro está en los tipos de trabajo restantes.
32
Gráfico 16
Ingreso promedio del trabajo del hogar a través de permutaciones de clases de trabajo, 2016
7,000
6,000
SOLO EMPLEADO INDEPENDIENTE AGRÍCOLA
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Algunas combinaciones de puestos de trabajo son mejores generadores de ingresos del hogar que otros.
Agregamos los ingresos laborales ganados por todos los miembros del hogar en edad de trabajar en su ocupación
principal y divididos por el número de miembros en edad de trabajar para estimar el ingreso laboral promedio
del hogar. En las zonas urbanas, los hogares donde las personas que perciben ingresos laborales solo están
empleadas en trabajos asalariados formales obtienen mejores resultados que cualquier otro (L.6,062 por mes).
En las áreas rurales, los hogares que combinan el trabajo por cuenta propia en el sector no agrícola más el
trabajo asalariado formal tienen los ingresos laborales promedio más altos (L.4,400 por mes). En el otro extremo,
los hogares que solo trabajan por cuenta propia en la agricultura; y aquellos que combinan este último con el
trabajo asalariado informal tienen el peor desempeño (alrededor de L.1,000 por mes) (Gráfico 16).
Las diferencias en el ingreso laboral promedio se derivan tanto de los trabajos que los miembros
del hogar están desempeñando como de la proporción de los recursos laborales (el tiempo de las
personas) utilizados.18 Los hogares donde los miembros solo se dedican al autoempleo en la agricultura
utilizan la proporción más baja de miembros del hogar como trabajadores (39 por ciento). La baja utilización
de mano de obra en los hogares agrícolas rurales es un fenómeno bien conocido, vinculado a las limitaciones
en la cantidad de tierra cultivada y las limitaciones de la agricultura de secano. En segundo lugar, están los
hogares donde los miembros solo se dedican a empleos asalariados formales, que utilizan el 56 por ciento de
sus miembros (Gráfico 17).
La intensidad de la mano de obra19 es un importante impulsor del aumento del ingreso promedio,
tanto en áreas rurales como urbanas.20 Aumentar el número de contribuyentes laborales aumenta los ingresos
per cápita. En general, los hogares que utilizan menos de una cuarta parte de su oferta de trabajo adulto para
el trabajo remunerado, tienen un ingreso laboral per cápita promedio de alrededor de L.1,026 por mes, más
alto en entornos rurales que en entornos urbanos. Al incrementar esto al rango de 25 a 49 por ciento duplica
los ingresos rurales y triplica los ingresos urbanos. Su aumento por encima del 75 por ciento eleva los ingresos
laborales promedio a L.4,222 en áreas rurales y a L.6,770 en áreas urbanas. Sin embargo, solo el 27 por ciento
18
La cantidad de miembros que participan en el trabajo también depende de las fuentes de ingresos no laborales, como las remesas o las
pensiones, y de los factores sociales y culturales.
19
La intensidad de la mano de obra es la proporción relativa de mano de obra (comparado al capital) utilizado en un proceso. Su inversa es
la intensidad de capital.
20
Esto incluye el ingreso laboral por ocupación principal y secundaria.
33
Gráfico 17
Intensidad laboral a través de permutaciones de clases de trabajo, 2016
0.9
0.8
PORCENTAJE PROMEDIO DE MIEMBROS EN EDAD
ACTIVA QUE RECIBEN INGRESOS LABORALES
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
de los hogares rurales utiliza más del 75 por ciento de su oferta de trabajo para el trabajo remunerado en la
ocupación principal; mientras que en áreas urbanas esto aumenta a 36 por ciento. El resultado es probablemente
más pronunciado en áreas urbanas (Gráfico 18), porque el trabajador adicional a menudo va a un trabajo
asalariado, lo que genera mayores ingresos laborales. Existen más oportunidades para intensificar el uso de mano
de obra cuando se dispone de diversas fuentes de trabajo. Los hogares cuyos miembros están todos en un tipo
de trabajo, tienen la menor proporción de miembros en edad laboral en un trabajo (Tabla de Anexo 2). Por lo
tanto, aumentar la intensidad de la mano de obra de los hogares, surge como un importante objetivo de política.
Gráfico 18
Relación entre la intensidad laboral y el ingreso laboral per cápita en el hogar
7,000
6,000
INGRESO LABORAL PER CÁPITA EN EL
HOGAR (LEMPIRAS POR MES)
5,000
4,000
6,749
3,000 5,722
4,140 4,303
2,000
3,469
2,887
2,602
2,308
1,000 1,755
1,105 911 1,001
0
RURAL URBANO TOTAL
PROPORCIÓN DE PERSONAS CON INGRESOS LABORALES EN EL HOGAR (% DEL TOTAL DE MIEMBROS EN EDAD DE TRABAJAR)
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
34
Gráfico 19
Ingresos laborales de los hogares agrícolas no diversificados en relación con la intensidad laboral
2,500
2,000
LEMPIRAS POR MES
1,500
1,000
500
0
0 0.20 0.40 0.60 0.80 1.00
INTENSIDAD LABORAL (TRABAJADORES ASALARIADOS COMO % DEL TOTAL DE MIEMBROS EN EDAD DE TRABAJAR)
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
Sin embargo, algunos tipos de diversificación parecen poco prometedores. Por ejemplo, la diversificación
entre el trabajo por cuenta propia en la agricultura y el trabajo por cuenta propia no agrícola produce ingresos
laborales promedio relativamente bajos (L.1,414 por mes), aún por debajo de la línea de pobreza moderada rural
(L.1,668). Quizás no sería sorprendente que solo el 3 por ciento de los hogares rurales diversifican el trabajo de
esta manera. Combinar la agricultura con trabajos asalariados informales es algo más común (4.5 por ciento)
pero aporta ingresos laborales per cápita aún más bajos (L.1, 152). Los hogares rurales se desempeñan mejor
cuando combinan la agricultura con el trabajo asalariado formal (L.2,479); o salen totalmente de la agricultura
al trabajo asalariado formal (L.3,390) o al trabajo por cuenta propia no agrícola (L.2,445). El veintisiete por
ciento y el 11 por ciento de los hogares rurales, respectivamente, han abandonado agrícola de esta manera.
Estas comparaciones sugieren la idoneidad de las intervenciones políticas apoyen el crecimiento de los ingresos
de los hogares pobres, incluso cuando no es posible que obtengan empleos asalariados en el sector formal.
La necesidad para vínculos de mercado más fuertes, los cuales aumentan la posibilidad de capitalización para
aumentar la productividad laboral, es un tema común para todas estas transformaciones.
Finalmente, los hogares rurales pobres también pueden aumentar sus ingresos al aumentar la
intensidad de la mano de obra, sin diversificar las fuentes de ingresos. Los ingresos promedio dentro
del autoempleo agrícola varían considerable dependiendo de la intensidad de la mano de obra. Los hogares
agrícolas que emplean más mano de obra de sus miembros para la agricultura viven mucho mejor que aquellos
cuya mano de obra está sub empleada —el síndrome clásico de un hogar agrícola de subsistencia. Los hogares
agrícolas no diversificados son aquellos que utilizan toda su mano de obra en la agricultura por cuenta propia.
Los hogares que utilizan menos de la mitad de sus miembros en edad de trabajar como mano de obra, obtiene
un ingreso laboral per cápita de L.801 por mes. En contraste, los hogares agrícolas no diversificados que utilizan
más de la mitad de sus recursos potenciales como mano de obra tienen ingresos per cápita promedio de L.1,463
por mes (Gráfico 19).
35
Cooperativa de Papa, Intibucá
2. DESAFÍOS DE LA OFERTA
LABORAL
Honduras se encuentra en una etapa de la transición demográfica en la que, la proporción de la población
en edad de trabajar (PET) está aumentando rápidamente y la tasa de dependencia está disminuyendo.
La transformación demográfica ha llegado con un retraso, en comparación con otros países de América Latina,
pero ahora ofrece oportunidades para reducir la pobreza. Desde mediados de los años 80, la proporción de
PET ha aumentado considerablemente, hasta el 67 por ciento, pero aún se encuentra por debajo de los países
vecinos (Gráfico 20). Un gran descenso en la fertilidad, de 7.5 hijos por mujer en 1960 a 2.5 en 2015, es uno de
los principales impulsores de esta tendencia demográfica ventajosa. Esto se explica tanto por un aumento en la
proporción de la población urbana y donde la fertilidad tiende a ser más baja, pero también, por la disminución
reciente de la fertilidad en las zonas rurales. La disminución de la relación de dependencia crea una oportunidad para
aumentar la población activa y acelerar la reducción de la pobreza. La relación de dependencia se está aproximando
a las comparaciones regionales como El Salvador y la República Dominicana. La proporción de dependientes a la
PET se redujo de 08 en 1994 a 0.48 en el 2016 (Gráfico 21). Esto significa que aproximadamente dos individuos
en edad laboral pueden apoyar a cada dependiente. Pero la proporción de personas empleadas y dependientes es
menos positiva: por cada dos personas empleadas, hay 1.5 dependientes. Por lo tanto, el reto de garantizar que las
personas en edad de trabajar tengan trabajo es una parte clave para “sacar provecho” del dividendo demográfico.
A Honduras le ha ido bien con el aumento del logro educativo en los últimos 20 años, especialmente
para las niñas. Para el 2016, solo una pequeña fracción de los jóvenes (2.4 por ciento) no tenía educación y el
10 por ciento había abandonado la escuela antes de completar el nivel primario. Esto es menos de la mitad de
Gráfico 20
Proporción de la población en edad de trabajar
80
75
70
% DE POBLACIÓN
HONDURAS
65 COSTA RICA
REPÚBLICA DOMINICANA
60 EL SALVADOR
ECUADOR
55
NICARAGUA
50
1960
1964
1968
1972
1976
1980
1984
1988
1992
1996
2000
2004
2008
2012
2016
37
Gráfico 21
Relaciones de dependencia
1.6
1.4
1.2
1.0
PROPORCIÓN
0.8
0.6
0.2 DEPENDIENTES / FL
DEPENDIENTES / EMPLEADOS
0
1994 2016 1994 2016 1994 2016 1994 2016 1994 2016 1994 2016
HONDURAS EL SALVADOR NICARAGUA COSTA RICA ECUADOR REPÚBLICA
DOMINICANA
los que abandonan el nivel primario entre la población adulta (23 por ciento) (Gráfico 22). El logro mejorado en
educación es más pronunciado entre los jóvenes rurales, debido a las mayores brechas históricas en educación.
En diez años, la proporción de jóvenes rurales que al menos se matricularon en educación secundaria se duplicó.
En las áreas urbanas, la proporción de jóvenes en la educación pos-secundaria ha aumentado (Gráfico 23). Esta
mejora en el logro en educación no ha visto discriminación en contra de las mujeres, ya que tanto jóvenes,
hombres y mujeres han mejorado sus logros educativos. De hecho, para el 2016, la proporción de mujeres jóvenes
con educación pos-secundaria/terciaria era ligeramente superior a la de los hombres (12.4 y 10.8 por ciento,
respectivamente). En general, las mujeres están mejor educadas que los hombres jóvenes, ya que una mayor
proporción de hombres no ha ido más allá de la primaria incompleta (14.1 por ciento, comparado con el 10.9 por
ciento de las mujeres jóvenes) (Gráfico 24). Esto no quiere decir que no quede ningún reto en el sector. Es necesario
aumentar la cobertura de la educación secundaria en las zonas rurales, y continuar fortaleciendo la gobernanza
educativa y la calidad de los servicios. Los cierres de escuelas debido a la actividad de huelga y el ausentismo de
los maestros se han reducido considerablemente y los resultados de los exámenes han mejorado, pero siguen
Gráfico 22
Logro educativo de jóvenes y adultos, 2016
70
60
PORCENTAJE DE LA POBLACIÓN EN
50
EL GRUPO DE EDAD
40
30
SIN EDUCACIÓN
20
PRIMARIA INCOMPLETA
Fuente: Cálculos del Banco Mundial que utilizan la herramienta Jobs Diagnostic Supply Side Tool y los datos EPHPM estandarizados I2D2.
38
Gráfico 23
Jóvenes (15–24) logros educativos por ubicación (urbana y rural) a lo largo del tiempo
54.3
59.2
60 65.6
EDUCATIVO
58.6
70.1 60.5
64.1
63.1 64.5
62.0
40 62.5
59.9 SIN EDUCACIÓN
20 25.8
21.1 PRIMARIA COMPLETA PERO SECUNDARIA INCOMPLETA
18.9 17.6
15.5 12.8 SECUNDARIA COMPLETA
11.3 10.0
8.7 5.8 5.5
ALGUNA TERCIARIA / POST-SECONDARIA
0
3.4 2.3 1.9 1.6 10.7 8.2 6.2 3.4 7.1 5.4 4.2 2.4
2005 2008 2012 2016 2005 2008 2012 2016 2005 2008 2012 2016
URBANO RURAL TOTAL
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
siendo bajos en comparación con estándares internacionales. Pero, a pesar de los serios desafíos en curso, esta
generación de jóvenes hondureños está considerablemente mejor educada que la generación de sus padres.
Las mujeres están logrando niveles más altos de educación, pero eso no se ha traducido en igualdad
de género en las oportunidades laborales. Los hombres dominan el empleo asalariado y los trabajos como
empleadores, mientras que la distribución es más equitativa entre los trabajadores por cuenta propia y entre las
personas no remuneradas. Solo el 47.7 por ciento de las mujeres empleadas tienen trabajo asalariado, mientras
que la proporción es de 57.4 por ciento para los hombres. Además, los hombres dominan en algunos sectores.
En agricultura, construcción, minería, servicios públicos, transporte y comunicaciones, el 80 por ciento de los
trabajadores son hombres (Gráfico 6).
Gráfico 24
Jóvenes (15–24) logros educativos por género
100
5.8 6.3 7.8 7.9 8.2 6.9 7.3
10.8 10.5 12.4 9.1 11.6
5.2 7.6 6.3
8.0 7.4 9.2
10.7 9.8
11.6 11.7 11.4 11.5
80
PORCENTAJE DE CADA NIVEL
60 57.1
58.6
EDUCATIVO
60.2 60.1
64.8 60.5
60.9 64.1
63.6 63.4 64.5
65.3
40
SIN EDUCACIÓN
PRIMARIA INCOMPLETA
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
39
Gráfico 25
Brecha de género en los ingresos para el trabajo formal e informal, 2016
.8 .8
DENSIDAD
DENSIDAD
.6 .6
.4 .4
.2 .2
MASCULINO
0 0 FEMININO
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES
Fuente: Cálculos del Banco Mundial con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
La brecha salarial entre hombres y mujeres en Honduras varía ampliamente según las ubicaciones y los
grupos de edad. El adulto masculino urbano típico gana 16 por ciento más que su contraparte femenina. Pero,
curiosamente, las trabajadoras jóvenes ganan un 12 por ciento más que los hombres trabajadores jóvenes, lo que es
consistente con la hipótesis de que las mujeres más jóvenes pueden preferir estar en la lista de espera para obtener
mejores trabajos, mientras que los hombres jóvenes son más propensos a aceptar lo que este disponible con más
facilidad21 (Tabla 7). De manera similar, en el trabajo formal (definición productiva), las mujeres trabajadoras ganan
un poco más que los hombres, mientras que en el sector informal, los hombres trabajadores tienden a ganar más
que las mujeres, como se muestra en las correspondientes distribuciones de núcleo (kernel) (Gráfico 25).
Tabla 7
Honduras—Brecha salarial de género por región y edad
La insuficiencia de buenos trabajos para mujeres puede llevar a muchas a permanecer fuera de la
fuerza laboral, especialmente en las áreas rurales. En los últimos diez años, la tasa general de participación
en la fuerza laboral (PFL) — es decir, la parte del PET que busca trabajo—se ha estancado en aproximadamente el
65 por ciento del PET. Este promedio oculta tasas de participación muy diferentes para hombres (85 por ciento)
y mujeres (47 por ciento). La brecha general de género de aproximadamente 37 puntos porcentuales, con pocos
cambios en los últimos diez años, es considerablemente más alta en las áreas rurales. La participación laboral de
las mujeres rurales es 14 puntos porcentuales más baja que sus contrapartes urbanas (Gráfico 26). En contraste,
las tasas de participación masculina en la fuerza laboral en las áreas rurales son 10 puntos porcentuales más
altas que en las áreas urbanas, lo que sugiere un fuerte sesgo de género en la participación de la fuerza laboral
en las zonas rurales de Honduras. Esto puede deberse a que la mayoría de los trabajos agrícolas son ocupados
por hombres, el sector en el que trabaja la mitad (51 por ciento) de los trabajadores rurales, y por que no existen
muchas oportunidades laborales en las áreas rurales aparte de la agricultura.
Otros factores que contribuyen al bajo nivel de PFL femenino incluyen el sesgo de género en el trabajo
intra-hogares, donde las mujeres actúan como cuidadoras. La ausencia de guarderías refuerza este efecto. Los
factores de riesgo relacionados con el trabajo, como la vulnerabilidad a la delincuencia y la violencia en el traslado al
trabajo o en algunos entornos de trabajo es otro factor relevante. También es posible que haya alguna disminución
21
Estos promedios se calculan solo para las personas que reportan ingresos laborales.
40
Gráfico 26
Tasas de participación en la fuerza laboral por género y ubicación
100
90
80
% DEL TOTAL DE LA POBLACIÓN
70
EN EDAD DE TRABAJAR
60
50
40
2005
30
2008
20
2012
10
2016
0
TOTAL MASCULINO FEMININO MASCULINO- FEMENINO- MASCULINO- FEMENINO-
URBANO URBANO RURAL RURAL
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
sistemática de la actividad económica femenina en las encuestas de población activa.22 Sin embargo, aunque sigue
siendo baja, la PFL femenina aumentó en 7.7 puntos porcentuales entre 2005 y 2016 (Sousa y Muller, 2018).
La baja participación de la fuerza laboral femenina implica una gran pérdida para la economía. Existen
dos brechas de género en el mercado laboral que pueden afectar negativamente el ingreso: brechas entre
hombres y mujeres en la participación en la iniciativa empresarial, y brechas en la PFL. Se estima que en Honduras,
estas brechas representan en total una pérdida de ingresos de alrededor del 22 por ciento, considerablemente
más alta que el promedio de ALC del 17 por ciento. La brecha en la PFL es el elemento más importante del
total. (Cuberes and Teignier, 2016).
La PFL baja se manifiesta en forma de “NINI”: personas que Ni Trabajan Ni Estudian. Del total de PET
hondureños, el 25 por ciento son NINI, con una incidencia aproximadamente igual entre los jóvenes (24 por
ciento) y los adultos (26 por ciento). Sin embargo, existe un marcado sesgo de género: el 87 por ciento de la
población NINI es femenina (Gráfico 27). Aproximadamente el 41 por ciento de las mujeres en edad de trabajar
son NINI, en comparación con solo el 7 por ciento de los hombres. Un tercio de los NINI femeninos son jóvenes
Gráfico 27
La población NINI en Honduras
MASCULINO
ADULTO, 6%
MASCULINO
FEMININO JOVEN, 6%
JOVEN, 28% URBANO RURAL
ADULTO, 34% ADULTO, 34%
FEMININO
ADULTO, 60% URBANO RURAL
JOVEN, 13% JOVEN, 19%
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
22
Un estudio cualitativo reciente encontró evidencia de una disminución en el empleo entre las mujeres rurales. Esto se debe a que la
situación laboral en el EPHPM es auto informada y algunas mujeres no perciben su trabajo como “un empleo,” a menudo porque es poco
frecuente (una vez por semana, o solo durante el verano), porque consideran la actividad económica como un trabajo de hogar (alimentar
a las gallinas) o porque no lo ven como un trabajo real en comparación con los trabajos que tienen sus maridos (ver Liliana D. Sousa).
2018. “La actividad económica de la mujer en las zonas Rurales de Honduras.” Banco Mundial.
41
Gráfico 28
Logro educativo de mujeres jóvenes NINI en comparación con mujeres jóvenes empleadas, 2016
69%
70 66%
64%
60 55%
50
PORCENTAJE (%)
40
30 SIN EDUCACIÓN
19% 20% 20% 20%
PRIMARIA INCOMPLETA
20
14% 13% PRIMARIA COMPLETA PERO SECUNDARIA INCOMPLETA
10%
10 7%
5% SECUNDARIA COMPLETA
3% 4% 4% 3% 3%
0% 1%
ALGUNA TERCIARIA / POST-SECONDARIA
0
EMPLEADA RURAL NEET RURAL EMPLEADA URBANA NEET URBANA
(O DESCONOCIDO) (O DESCONOCIDO)
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
(menores de 25 años). Las NINI femeninas se distribuyen entre las áreas rurales y urbanas, pero el fenómeno es
más acentuado en las áreas rurales, donde el 52 por ciento de las mujeres son NINI en comparación con el 33 por
ciento en las ciudades. Un estudio regional de NINI para jóvenes estimó que en 2010, los NINI representaban a
uno de cada cinco jóvenes en ALC. Entre los 15 países incluidos en el estudio, Honduras tuvo la tasa más alta
de NINI juveniles (Hoyos, Rogers et al. 2016).
El bajo nivel educativo no parece ser el factor principal que cause que más mujeres que hombres
sean NINI. El logro educativo de las mujeres jóvenes que están empleadas y las que son NINI no difiere
dramáticamente. La mayoría de las mujeres en cada grupo han completado la educación primaria y parte de la
secundaria, y la proporción de NINI con dicha educación es en realidad mayor que la de las mujeres empleadas.
Este es el caso tanto en áreas rurales como urbanas.23 (Gráfico 28). Esto sugiere que el fenómeno NINI femenino
puede estar relacionado con la falta de suficientes trabajos adecuados para las mujeres con educación primaria
y secundaria básica, junto con otras limitaciones relacionadas con el género a la PFL de las mujeres.
Por lo tanto, la falta de mejores trabajos parece ser un factor importante que determina la PFL
femenina. Las niñas ahora se desempeñan mejor en la escuela que los varones, y los logros educativos de las
NINI jóvenes (de 15–24 años) son más altos que los de las mujeres jóvenes que trabajan o estudian. Por ejemplo,
en las áreas rurales, el 66 por ciento de las mujeres que trabajan han completado su educación primaria o tienen
alguna educación secundaria, pero la proporción de NINI es mayor, con un 69 por ciento. Del mismo modo,
en las zonas urbanas, la cifra correspondiente es del 55 por ciento para las mujeres que trabajan y del 64 por
ciento para las mujeres NINI. Esto sugiere un problema de oferta laboral específica de género; las mujeres jóvenes
que han logrado una mejor educación que sus padres —por ejemplo, al completar la educación primaria o al
completar el programa “Certificado de Cultura General” en el tercer ciclo de educación básica, grados 7 al 9—
parecen renuentes a aceptar trabajos de baja calidad, como realizar trabajo no remunerado en la finca de la
familia, o trabajo por cuenta propia en servicios comerciales en mercados urbanos precarios. Esta teoría se ve
reforzada aún más por la observación de que aquellos jóvenes mejor educados que buscan trabajo activamente,
tienen menos probabilidades de obtenerlo que los jóvenes menos educados.
Las mujeres con niveles más altos de escolaridad tienen más probabilidad de estar en la fuerza
laboral que las mujeres menos educadas —pero la mayoría de las mujeres tienen niveles más bajos de
escolaridad. El análisis de regresión de los datos del mercado laboral identifica la educación secundaria completa
23
Hay diferencias en las colas de la distribución (logros educativos más bajos y más altos) pero relativamente pocas mujeres están en
esas categorías.
42
como un determinante poderoso de la PFL femenina. Sin embargo, en Honduras, el 65 por ciento de las mujeres
jóvenes solo tienen una educación secundaria incompleta (Gráfico 24), y esas mujeres no tienen más probabilidades
de estar en la fuerza laboral que aquellos que solamente tienen una educación primaria completa, quienes
constituyen aproximadamente el 10 por ciento de la población de 15 a 24 años. (Sousa y Muller, 2018, Gráfico 3.4).
Estos hallazgos apoyan la hipótesis de que la mejora en el logro educativo femenino se ha adelantado
a la creación de trabajos que las niñas y mujeres mejor educadas quieren aceptar. El resultado es una
gran cantidad de NINI femeninos, que están en espera de que esté disponible un trabajo que quieran hacer. No
es necesariamente útil describir este problema en términos de salarios de reserva inflexibles, lo que sugiere que el
problema podría solucionarse si los salarios cayeran al nivel de compensación del mercado. Es bien sabido que en los
mercados laborales dualistas, las tasas salariales no cambiarán para despejar el mercado de esa manera. El problema
se comprende mejor en términos de desajuste entre las aspiraciones de la fuerza laboral femenina y la calidad de
los trabajos disponibles, incluido el grado de seguridad y la dignidad asociados con ellos. En contraste, los hombres
—cuyo rol social les exige que mantengan a su familia— tenderán a aceptar cualquier trabajo que puedan obtener.24
También existe el riesgo de un círculo vicioso, en donde la falta de suficientes buenos trabajos podría
socavar la demanda de educación por parte de los hogares. Si los jóvenes no perciben que quedarse en la
escuela les traerá mejores oportunidades de trabajo, existe el riesgo de que abandonen la educación secundaria. Eso,
a su vez, socavará la formación de capital humano y limitará el crecimiento de la productividad futura de Honduras.
Otra posible causa de la no participación femenina en la fuerza laboral es la necesidad de cuidar a
los niños. Al identificar a los jefes de familia en los datos, estimamos la incidencia de la maternidad entre los
NINI. Entre las NINI femeninas adultas, el 73 por ciento son jefas de hogar (o cónyuges de jefes) con hijos. Entre
las NINI femeninas jóvenes, solo el 26 por ciento se encuentra en la misma situación, pero algunas de ellas aún
puede que tengan hijos aunque no estén registradas como jefas de familia. Por lo tanto, las responsabilidades
de cuidado infantil pueden ser una causa importante del fenómeno NINI. Para abordar esto, la Asociación
Hondureña de Maquilas, junto con los sindicatos y el Gobierno, ha iniciado un programa de servicios de cuidado
infantil basados en la comunidad, cuyo objetivo es atender a casi 9,000 niños en 500 centros (Cuadro 2).
A la edad de 19 años, la mitad de las jóvenes hondureñas ya se han convertido en NINI y la proporción
nunca disminuye después de eso (Gráfico 29). Esto probablemente refleja la “dependencia del camino”: una
vez que una mujer joven se convierte en NINI, es difícil reintegrarse a la escuela o al trabajo (especialmente, el
trabajo formal). Las mujeres que están fuera de la fuerza laboral pierden la mejora de habilidades que proviene
24
Esta visión reporta una importante corriente de literatura sobre la interfaz entre la educación y los resultados del mercado laboral. Véase, por
ejemplo, Fields, Gary: Los efectos en el mercado laboral de la expansión educativa en un modelo ampliado de Harris-Todaro (2018, en revisión).
43
Gráfico 29
Transiciones de la escuela a la vida adulta para hombres y mujeres, 2005 y 2016
0.8 0.8
0.6 0.6
0.4 0.4
0.2 0.2
0 0
10 15 20 25 30 35 10 15 20 25 30 35
EDAD EDAD
0.8 0.8
0.6 0.6
NO TRABAJAN NO ESTUDIAN
0.4 0.4
SOLO ESTUDIAN
0 0 SOLO TRABAJAN
10 15 20 25 30 35 10 15 20 25 30 35
EDAD EDAD
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
del trabajo (Banco Mundial 2019). A medida que envejecen, las mujeres tienen incentivos decrecientes para unirse a
la fuerza laboral. En contraste, casi todos los hombres jóvenes pasan de la escuela al trabajo cuando tienen 18 años.
La proporción global de NINI femeninos se redujo ligeramente entre 2005 y 2016. La población femenina
de NINI disminuyó del 45 al 41 por ciento del PET femenino, con un punto máximo en 2012 de 47 por ciento.25
Hubo una gran disminución en las áreas rurales (de 60 a 52 por ciento), principalmente entre los adultos, y
un aumento en las áreas urbanas (de 31 a 33 por ciento), principalmente entre los jóvenes. Los impulsores
económicos pueden estar causando estos resultados, en vigencia con el aumento de los ingresos familiares,
junto con un mejor logro educativo y pocas oportunidades de buenos trabajos para las mujeres, lo cual es la
causa de su renuencia a asumir “malos” trabajos.
Aunque los jóvenes en promedio están mejor educados que los hondureños mayores, en general
ganan menos —lo que subraya la importancia del aprendizaje en el trabajo. Los jóvenes entre (15 y 24
años) ganan en promedio un 35 por ciento menos que los adultos, con una mayor brecha en las zonas urbanas
(37 por ciento) que en las rurales (24 por ciento). Casi una cuarta parte de los trabajadores jóvenes no reciben
remuneración, mientras que solo el 4.2 por ciento de los trabajadores adultos no reciben remuneración. Si bien
el 13 por ciento de los trabajadores adultos son empleadores, la proporción es solo del tres por ciento para los
jóvenes. Por otro lado, es más probable que los trabajadores jóvenes tengan un empleo asalariado: el 62 por
ciento de los trabajadores jóvenes son trabajadores asalariados, en comparación con el 51 por ciento de los
trabajadores mayores. También es menos probable que tengan un trabajo por cuenta propia (12 por ciento
comparado con 32 por ciento). Los diferenciales por tipo de trabajo son mucho más grandes en áreas rurales
que en áreas urbanas. Finalmente, el desempleo juvenil es un fenómeno urbano y es más alto entre jóvenes
mejores educados: el 73 por ciento de los jóvenes desempleados son urbanos, la mitad de ellos en Tegucigalpa
(AMDC) y el 25 por ciento en San Pedro Sula.
25
La proporción de hombres que son NINI aumentó en el mismo período, del 5 al 7 por ciento. Esto refleja aumentos en la proporción de
NINI entre los hombres urbanos y rurales, y en todos los grupos de edad, con mayores incrementos en los NINI urbanos y jóvenes.
44
Gráfico 30
Estado laboral de los jóvenes (15-14) por logro educativo, 2016
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
DESEMPLEADO
30%
INACTIVO PERO EDUCÁNDOSE
20%
INACTIVO Y NO EDUCÁNDOSE (O DESCONOCIDO)
10%
EMPLEADO
0%
SIN EDUCACIÓN PRIMARIA COMPLETA PERO PRIMARIA SECONDARIA ALGUNA TERCIARIA /
SECUNDARIA INCOMPLETA INCOMPLETA COMPLETA POST-SECONDARIA
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando la herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y datos EPHPM estandarizados I2D2.
Una falta de mejores trabajos para los jóvenes reduce la participación en la fuerza laboral y también
crea el riesgo de que los hogares reduzcan su demanda de educación. En 2016, la PFL juvenil fue del
51 por ciento, en comparación con el 72 por ciento de las personas de 25 a 64 años. El 49 por ciento de los
jóvenes que están fuera de la fuerza laboral están divididos casi en partes iguales entre los que aún estudian
(25 por ciento) y los que son NINI (24 por ciento). Como se menciona anteriormente, cuando los jóvenes
no perciben que quedarse en la escuela les conducirá a mejores trabajos, tienden a abandonar la educación
secundaria. Eso, a su vez, socava la acumulación de capital humano y el crecimiento productivo.
El desempleo de jóvenes relativamente bien educados es una preocupación relacionada. El desempleo
juvenil es más alto entre aquellos con niveles más altos de educación (Gráfico 30). Entre los que completaron
la educación secundaria (12 a 13 años de escolaridad), el 11 por ciento está desempleado, lo que indica una
voluntad de prolongar su búsqueda de empleo. Pero el desempleo es menor para aquellos con educación
postsecundaria y terciaria, lo que sugiere una falta de coincidencia entre la oferta y la demanda en ese segmento
del mercado laboral.
La distribución sectorial en materia de trabajos juveniles refleja su desventaja en los mercados
laborales. Uno de cada tres trabajadores jóvenes trabaja en la agricultura, en comparación con solo el 24 por
ciento de los trabajadores adultos. Este sector tiene la productividad más baja y ofrece los ingresos laborales
más bajos. Los jóvenes también tienen una representación excesiva en otros sectores de baja productividad, y
están insuficientemente representados en sectores mejor pagados, como servicios financieros y empresariales,
administración pública, transporte y comunicaciones.
La Educación y Formación Técnica y Profesional (EFTP) puede ayudar a mejorar los resultados del
mercado laboral para los jóvenes. Para complementar la educación general, Honduras también necesita
fortalecer los programas de capacitación para crear habilidades específicas de trabajo. Las “Externalidades”
vinculadas a la capacitación significan que el mercado no suministrará tales servicios: las empresas y las familias
gastarán menos de lo que es socialmente óptimo, por lo que hay un caso sólido para una financiación pública.
Esto es particularmente importante para los jóvenes de familias pobres que carecen de experiencia laboral
y conexiones familiares. Eso hace que sea difícil para ellos competir para mejores trabajos en un mercado
caracterizado por un exceso de oferta de candidatos para trabajo. Esto se convierte en un círculo vicioso: si no
pueden adquirir las habilidades específicas de trabajo que necesitan las empresas formales, se ven obligados a
realizar trabajos informales.
El sistema de EFTP en Honduras está listo para que la reforma fortalezca su efectividad para ayudar a
los jóvenes a obtener mejores trabajos. El Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP) es el instituto
de capacitación técnica del Gobierno. Se estableció en 1972 con el fin de proporcionar capacitación profesional
45
en todos los sectores, de acuerdo con el plan nacional de desarrollo económico y social y las necesidades del
país. En 2016, INFOP gastó L.905 millones (aprox. US$ 38 millones), representando aproximadamente el 0.18 por
ciento del PIB hondureño. En el mismo año, INFOP capacitó a 236,000 personas a través de diferentes tipos
de cursos de capacitación y en diferentes niveles de habilidades. El financiamiento del INFOP proviene casi en
su totalidad de las contribuciones de empresas con cinco o más trabajadores, a través de un impuesto sobre la
nómina del 1 por ciento. Para el aprendiz promedio, el INFOP gasta entre L.3,000–L.4,500 (US$ 125 a US$ 187).
El INFOP debería centrarse más en los jóvenes que enfrentan barreras estructurales en el mercado
laboral. El INFOP ofrece capacitación técnica en 118 áreas, que varían ampliamente desde carpintería hasta
agricultura orgánica y capacitación en servicios sociales. Los cursos se dirigen tanto a adultos como a jóvenes:
el 57 por ciento de los alumnos tienen entre 15 y 29 años, con un equilibrio de género relativamente bueno. La
modalidad de capacitación varía desde cursos en línea y talleres hasta cursos a largo plazo de hasta 2.5 años.
El INFOP enfatiza la capacitación en habilidades para aquellos que ya tienen trabajo, al tiempo que brinda
relativamente poco apoyo al desarrollo de habilidades para jóvenes y personas que buscan trabajo por primera
vez. La modalidad “complementaria,” que se dirige a aquellos que ya están en un trabajo, representó alrededor
del 45 por ciento de todos los aprendices en 2017. La capacitación “informativa” (capacitación a corto plazo,
general para trabajadores en trabajos de gerencia media y alta) representó alrededor del 42 por ciento de
los aprendices. En contraste, solo el 11 por ciento de los aprendices están en cursos dirigidos a jóvenes o
trabajadores informales.26 El dos por ciento restante de los aprendices toma cursos impartidos conjuntamente
con empresas sobre habilidades o problemas específicos identificados por la empresa.
La mayor demanda de capacitación proviene de solicitudes directas de los sectores productivos.
En 2017, el 40 por ciento de los aprendices participó en cursos ofrecidos según las solicitudes de las empresas.
Otro 26 por ciento de los aprendices recibió capacitación en habilidades laborales “en el trabajo”; 17 por
ciento en alfabetización digital; y el nueve por ciento cada uno en cursos de inglés y capacitación dirigida a la
“población vulnerable.” La población vulnerable incluye aquella población con discapacidades, minorías étnicas,
migrantes o que se encuentran en prisión.
Aumentar los cursos y alentar una mayor asistencia por parte de los jóvenes y las personas que buscan
trabajo por primera vez podrían mejorar sus perspectivas profesionales. Los jóvenes y los trabajadores del
sector informal tienden a quedar atrapados en el desempleo estructural y/o trabajos de baja productividad. Además,
para estos grupos, la inserción exitosa en trabajos formales requiere más que el entrenamiento en habilidades.
La evidencia muestra que un paquete integrado de intervenciones que incluye habilidades para la búsqueda de
trabajo, ayuda de manera más efectiva a los jóvenes y trabajadores del sector informal a pasar del desempleo, el
subempleo y los trabajos de baja productividad al empleo en trabajos de alta productividad (S4YE, 2017).
En respuesta a la presión del sector privado, el INFOP ha extendido el uso de proveedores externos de
capacitación, permitiendo ofertas más flexibles y orientadas a las ofertas impulsadas por el mercado.
Estos acuerdos de entrega están más orientados a la demanda que el sistema de entrega tradicional del INFOP.
Representan aproximadamente el 20 por ciento del presupuesto del INFOP y el 40 por ciento de los lugares
de capacitación financiados. Se han firmado acuerdos con las cámaras de comercio regionales de Francisco
Morazán y Cortés; CADERH (Centro de Asesoramiento para el Desarrollo de los Recursos Humanos) y PROCINCO
(Programa de Capacitación Integral para la Competitividad) (Cuadro 3). Los cursos proporcionados a través de
acuerdos institucionales se centran más en la capacitación en habilidades en los sectores productivos, en base
a solicitudes de empresas y organizaciones sin fines de lucro, con contenido de capacitación proporcionado
por el INFOP. Dada la sólida evidencia internacional de la efectividad de la contratación privada, basada en el
desempeño para los servicios de capacitación contratados, el INFOP debería buscar una mayor expansión de
estos acuerdos.
26
Estas incluyen las siguientes cuatro modalidades de capacitación: “Habilitación,” dirigida a trabajadores del sector informal y trabajadores
semi-calificados que brindan capacitación de 100 horas a 1,600 horas; Formación Individualizada, una capacitación abierta y flexible
utilizada para talleres de capacitación; Capacitación en Centros que brindan capacitación en habilidades a largo plazo (1.5 a 2.5 años)
para jóvenes entre 15 y 21 años de edad; y “Formación CAFEDH” (CAFEDH significa Centros de Educación Familiar para el Desarrollo de
Honduras) que brinda capacitación en habilidades teniendo en cuenta el entorno en el que viven los alumnos y la participación de los
padres en el proceso.
46
CUADRO 3: PROCINCO Y CADERH: DOS DE LOS PROVEEDORES DE CAPACITACIÓN
SUBCONTRATADOS DEL INFOP
PROCINCO es una unidad de capacitación especializada de la Asociación de Maquiladores de Honduras, establecida
en 2001 con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. PROCINCO proporciona cuatro áreas de
capacitación: productividad y mejoras continuas; Seguridad y salud ocupacional; Administración y Recursos
Humanos; y Cumplimiento Legal y Social. Los cursos se ofrecen a pedido de las empresas, con contribuciones
financieras de las empresas, pero la capacitación técnica es proporcionada por el INFOP.
CADERH es una agencia de capacitación sin fines de lucro certificada internacionalmente. Originalmente se estableció
en la década de 1990, con el apoyo de USAID. Ahora opera 20 centros, que ofrecen capacitación, formación de
habilidades y certificación a individuos, así como a centros de capacitación. Ahora brinda capacitación en 24
diferentes tipos de trabajos, beneficiando a más de 10,000 jóvenes por año. CADERH se enfoca en capacitar a
jóvenes que viven por debajo de la línea de pobreza y que enfrentan riesgos sociales. Tiene un presupuesto anual
de L.16 millones (aprox. US$ 670,000); L.10 millones proporcionados por INFOP y L.6 millones de los contratos
del proyecto. También recibe fondos de agencias bilaterales, como USAID y ONG internacionales, como Visión
Mundial; y ha implementado préstamos de inversión financiados por el BID y el Banco Mundial. También proporciona
capacitación sobre la base de un proyecto, financiado por agencias bilaterales como USAID y Visión Mundial,
que atienden a grupos específicos. En 2017, CADERH capacitó a 10,378 jóvenes: 6,872 en habilidades técnicas y
3,506 en educación académica hasta el nivel de pregrado. Los jóvenes a los que capacitaron establecieron 140
microempresas utilizando las habilidades que dominaron. CADERH estima gastar US$ 1,400 por joven por año
para inscribirse, capacitarse, brindar capacitación en el trabajo y evaluar para la certificación. CADERH es la única
agencia certificada internacionalmente para proporcionar la certificación en Honduras.
Alinear la oferta de habilidades con la demanda de habilidades del sector privado podría reducir la
subutilización de la mano de obra en Honduras. El Gobierno está comprometido a fortalecer los vínculos
entre el INFOP y el sector privado, especialmente las industrias metas del Plan 20–20, pero se necesitan múltiples
cambios. A principios de 2019, el COHEP (El Consejo Hondureño de la Empresa Privada) pidió a sus miembros
que dejasen de contribuir al INFOP, a la espera de reformas significativas. El INFOP sin duda se beneficiaría
de una reforma fundamental. Ha estado utilizando el mismo plan de estudios durante 40 años y algunos
manuales de capacitación durante 35 años. Esto sugiere que la organización ha ofrecido cursos basados en la
oferta que no responden a la demanda del mercado. El equipo de entrenamiento también está desactualizado.
Muchos empleados del INFOP (en su mayoría instructores) están por jubilarse en 2018 y 2019 (200 y 120,
respectivamente), lo que brinda la oportunidad de reformar la institución. El instituto está actualmente revisando
su currículo y manuales de capacitación y debatiendo su estructura de gobierno. El INFOP no tiene un sistema
de información digitalizado para rastrear los datos sobre la capacitación proporcionada por áreas técnicas,
o sobre el resultado de la capacitación en términos de colocación laboral. No tiene capacidad para referir a
solicitantes de trabajo capacitados a empleadores potenciales, incluso cuando las empresas contratan al INFOP
para obtener referencias.
Tres indicadores captan el acceso insuficiente a los puestos de trabajo. Los principales indicadores
relevantes son: la tasa de desempleo, el subempleo relacionado con el tiempo, y la fuerza laboral potencial,
que señalan el grado en que la economía se está quedando corta al utilizar todo el potencial de su población.
Según las definiciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo se refiere a las personas
que no están empleadas y están buscando activamente un trabajo. El subempleo relacionado con el tiempo
denota un tiempo de trabajo insuficiente para las personas que desean trabajar más. Finalmente, la fuerza
laboral potencial comprende personas para las cuales las condiciones existentes impiden su búsqueda activa de
trabajo y/o su disponibilidad.27
27
También hay una percepción generalizada de que una proporción no despreciable de las personas empleadas en la región no está
satisfecha con su trabajo. Un cálculo de la proporción de trabajadores dispuestos a cambiar de empleo y/o aumentar las horas de trabajo
(SEDLAC) evidencia esto: Perú (11.6 por ciento); Guatemala (15.7 por ciento en 2014), Ecuador (28.6 por ciento), Honduras (29 por
ciento), República Dominicana (32.0 por ciento), Costa Rica (47.6 por ciento).
47
Las tasas de desempleo son más altas entre los residentes urbanos, los jóvenes y las mujeres. La
tasa de desempleo urbano es de 6.4 por ciento, en comparación con 2.8 por ciento en las áreas rurales. El
desempleo juvenil es 5 puntos porcentuales más alto que para los adultos (8.5 comparado con el 3.5 por
ciento). El desempleo femenino es de 5.7 por ciento comparado con 4.3 por ciento para los hombres. Las
personas con educación secundaria completa tienen más probabilidades de estar buscando un trabajo sin éxito.
Esta situación parece ser más persistente entre las mujeres que entre los hombres (Gráfico 31). Al considerar
un PET de personas de más de 15 años, la tasa de desempleo en 2016 en Honduras fue de 4.6 por ciento,
aproximadamente en la misma línea de otros países en la región: El Salvador (4.6 por ciento), República
Dominicana (3.2 por ciento), Ecuador (5.2 por ciento), México (3.1 por ciento), Panamá (5.2 por ciento) y Perú
(3,4 por ciento) (SEDLAC).
El subempleo relacionado con el tiempo es generalizado en Honduras. En 2016, la proporción de
trabajadores subempleados (aquellos que trabajan menos de 35 horas por semana) fue del 35 por ciento.
Muchos hondureños que desearían trabajar más horas no encuentran oportunidades para hacerlo.28 La mayor
proporción de trabajadores subempleados son rurales (45 por ciento), mujeres (42 por ciento) y jóvenes (40 por
ciento). En contraste, el subempleo de los trabajadores urbanos, hombres y adultos es del 28, 31 y 33 por
ciento, respectivamente. El subempleo es más predominante entre los trabajadores no remunerados (67 por
ciento) y los independientes (53 por ciento), y menos entre los trabajadores asalariados (21 por ciento). Desde
un punto de vista económico, esto significa que los recursos no se utilizan. Desde una perspectiva sociológica,
el subempleo puede dejar más tiempo para actividades que dañan la cohesión social. Como dice el dicho, las
manos ociosas son el juguete del demonio.
Muchas personas inactivas preferirían estar trabajando. En 2016, el 13 por ciento de la población inactiva
en edad de trabajar en Honduras dijo que podía y estaba dispuesta a trabajar. Dieron varias razones para no
esforzarse en la búsqueda de trabajo, incluyendo la creencia de que no encontrarán trabajo (28 por ciento), la
necesidad de cuidar a los niños/ancianos/enfermos (17 por ciento), sin tiempo para buscar trabajo (13 por ciento),
y simplemente haber detenido temporalmente su búsqueda de trabajo (12 por ciento). En la terminología de la
OIT, las personas que no participan en la búsqueda de trabajo por razones relacionadas con el mercado laboral29
se denominan buscadores de trabajo desalentados. En Honduras, los buscadores de trabajo desalentados son
el 3.7 por ciento de la población inactiva.
Gráfico 31
El impacto del género en la probabilidad de desempleo, por nivel de logro educativo
EDAD INDIVIDUAL
PRIMARIA INCOMPLETA
SECONDARIA COMPLETA
MASCULINO
ALGUNA TERCIARIA / POST-SECONDARIA
FEMENINO
–.02 0 .02 .04 .06
Fuente: producida por la Herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool con datos del EPHPM 2016.
28
Una pregunta en la encuesta de EPHPM capta esta voluntad de trabajar horas adicionales.
29
Estos incluyen: fallas anteriores para encontrar un trabajo adecuado, falta de experiencia, calificaciones o trabajos que coincidan con las
habilidades de la persona, falta de trabajos en el área, considerados demasiado jóvenes o demasiado viejos por los posibles empleadores
(Resolución CIET).
48
La conclusión central de este análisis es que se necesitan mejores perspectivas de trabajo para las
cohortes jóvenes que ingresan a la fuerza laboral, especialmente para las mujeres jóvenes. Casi un
tercio de los hondureños tienen menos de 15 años, y un 22 por ciento ya tiene entre 15 y 24 años. Esta gran
“masa de jóvenes” representa a “trabajadores en espera.” Las inversiones en capital humano han aumentado:
estos jóvenes han pasado más tiempo en la escuela que las generaciones anteriores. Los desafíos centrales son
asegurarse de que haya más buenos trabajos para aprovechar a los jóvenes mejor educados que se unen a la
fuerza laboral; y que existen programas efectivos para ayudar a los jóvenes desfavorecidos a pasar de la escuela
al empleo productivo. Ampliando y diversificando las perspectivas en cuanto a trabajo en actividades de mayor
productividad será esencial para obtener los rendimientos de las inversiones de capital humano de Honduras.
49
Sesión de capacitación del proyecto ComRural para una cooperativa hortícola en Copán
3. CRECIMIENTO DEL SECTOR
PRIVADO Y DEMANDA DE MANO
DE OBRA
El sector privado formal en Honduras ha luchado para crear trabajos en los últimos años. Los datos sobre
el empleo y la producción de las empresas en Honduras son limitados ya que el censo de las empresas realizada
por el Gobierno está muy desactualizado (2001). Las Encuestas de Empresas del Banco Mundial captan datos
sobre el sector formal, cubriendo una muestra de empresas con al menos cinco empleados, donde al menos uno
es permanente (Cuadro 4). La Encuesta de Empresas de Honduras 2016 reporta una creación neta de trabajos
en las empresas encuestadas entre 2012 y 2015.30 El crecimiento del empleo a tres años en Honduras fue de
2.5 por ciento. En contraste, las empresas nicaragüenses reportaron más del 10 por ciento, mientras que República
Dominicana, Costa Rica y El Salvador superaron el cinco por ciento (Gráfico 32). Además, en Honduras, la creación
de trabajos formales provino casi en su totalidad de la industria textil. Esto sugiere que las condiciones particulares
en el sector de la maquila (como un salario mínimo más bajo, los diferenciales de productividad y las condiciones
del mercado internacional) pueden haberlo protegido de las restricciones que enfrentan otros sectores.
La mayoría de las empresas del sector formal son pequeñas, pero la mayoría de los trabajos en
empresas formales están en las empresas más grandes. Los datos de la encuesta de empresas muestran que
Gráfico 32
Creación neta formal de trabajos por sector en un intervalo de 3 años en países seleccionados de ALC, alrededor de 2015
15
10
% DE EMPLEOS PASADOS
ALIMENTOS
0 TEXTILES Y PRENDAS
OTRAS MANUFACTURAS
−5 SERVICIOS
COSTA RICA, REPÚBLICA ECUADOR, 2016 EL SALVADOR, 2015 HONDURAS, NICARAGUA,
2009 DOMINICANA, 2015 2015 2015
Fuente: Autores que utilizan la Herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y la Encuesta Empresarial del Banco Mundial 2016.
30
Los datos de la Encuesta Empresarial se basan en una muestra restringida a sectores y ubicaciones específicos, y no son totalmente
representativos del universo de empresas privadas en el país. El indicador reportado aquí capta la diferencia en las cifras de empleo
reportadas en 2015 por las empresas que existieron tanto en 2015 como en 2012, por lo que no capta empleos creados por las empresas
que ingresaron o salieron del mercado en ese intervalo.
51
Gráfico 33
Distribución del empleo por tamaño de empresa y distribución de empresas por tamaño, 2015
HONDURAS: PORCENTAJE DE EMPLEO POR TAMAÑO HONDURAS: DISTRIBUCIÓN DE EMPRESAS POR TAMAÑO
60,000 2,500
50,000
2,000
40,000
1,500
N.
N.
30,000
1,000
20,000
500
10,000
0 0
1−9 10−19 20−49 50−99 100−499 500+ 1−9 10−19 20−49 50−99 100−499 500+
Fuente: Autores que utilizan la Herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y la Encuesta Empresarial del Banco Mundial 2016.
la mitad de las empresas del sector formal privado en Honduras son pequeñas (menos de 10 empleados), pero
este grupo proporciona solo el siete por ciento de los trabajos. Las empresas grandes (más de 100 empleados),
en contraste, comprenden el siete por ciento de las empresas representadas en la encuesta, pero emplean al
62 por ciento de los trabajadores en las empresas encuestadas (Gráfico 33).
La capacidad de las empresas para expandir su fuerza laboral se correlaciona con la edad, el sector, la
propiedad y la productividad laboral de la empresa. Utilizando los mismos datos de la Encuesta Empresarial de
2016, usamos modelos de regresión probit para investigar la correlación de empleo con la productividad. El aumento
en los empleados es mayor entre las empresas que tienen 20 años de existencia o más; en comparación con las
Gráfico 34
Salidas de regresión para predictores de empleados (panel izquierdo) y productividad (panel derecho)
EDAD_6A9 TM_10A19***
EDAD_10A19 TM_20A99***
EDAD_20A29** TM_100A499***
TM_500MÁS
EDAD_30MÁS***
EDAD_6A9
FDI**
EDAD_10A19
REST
EDAD_20A29
COMERCIO***
EDAD_30MÁS
SERVICIOS
FDI***
LPQQ2 REST
LPQQ3*** COMERCIO***
LPQQ4*** SERVICIOS***
Fuente: Autores que utilizan la herramienta de Jobs Diagnostic Supply Side Tool y la Encuesta Empresarial del Banco Mundial 2016.
52
empresas jóvenes; entre las empresas de propiedad extranjera, en comparación con las empresas nacionales; entre
las empresas manufactureras, en relación con las empresas comerciales; y entre las empresas de alta productividad
(Gráfico 34 panel izquierdo). A su vez, una mayor productividad laboral se asocia con un mayor tamaño de la
empresa, la inversión de capital extranjero y con empresas del sector de comercio (Gráfico 34, panel derecho).
Tabla A
Empresas que respondieron a la encuesta
Grande 16 5 14
Resto del País Pequeña 17 56 27 170
Mediano 19 3 22
Grande 8 2 16
90 119 123 332
Tabla B
Estimaciones del universo
Grande 125 7 95
1,378 432 2,609 4,419
53
Gráfico 35
Ranking de los principales obstáculos del entorno empresarial para las empresas, 2016
0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20
Fuente: Encuesta Empresarial del Banco Mundial 2016.
Cuando se les preguntó sobre sus principales limitaciones para incrementar los trabajos, las empresas
formales identificaron una serie de problemas. La Encuesta de Empresas del Banco Mundial solicita a los
encuestados que clasifiquen 15 obstáculos para el entorno empresarial. Casi el 20 por ciento de las empresas ven
el acceso limitado a la financiación como la principal restricción (Gráfico 35). Una proporción similar considera
al sector informal como el mayor obstáculo. Otras respuestas comunes se refieren a aspectos relacionados con
el entorno político y social—tales como corrupción, delincuencia e inestabilidad—y las cargas debidas a los
requisitos y reglamentaciones administrativas: las tasas impositivas31 y la administración tributaria, las licencias
comerciales y las regulaciones laborales. La falta de mano de obra calificada también figura entre los obstáculos
comunes para la expansión de la empresa. La Encuesta de Opinión Ejecutiva del Foro Económico Mundial (2017)
valida algunos de estos resultados. Según esa encuesta, los factores más problemáticos para hacer negocios
son las cargas fiscales, el crimen, la burocracia y la corrupción (Gráfico 36). Una advertencia a la interpretación
de estos datos es que las encuestas de negocios que sobreviven en el clima de negocios existente pueden no
captar factores que eviten que otros posibles negocios existan. También pueden reflejar un posicionamiento
estratégico; por ejemplo, incluso cuando los mercados de capital funcionan bien, las empresas aún podrían hacer
hincapié en la necesidad de contar con una financiación más barata, que les permita aumentar los beneficios.
Los Indicadores Doing Business (DBI, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial captan las dimensiones del
clima empresarial a través de medidas objetivas y comparables informadas por expertos locales, en lugar
Gráfico 36
Factores más problemáticos para hacer negocios, 2017
31
A raíz de la presión de COHEP, el gobierno eliminó recientemente un controvertido impuesto de retención del 1.5% sobre los ingresos
brutos de las empresas, que se contabilizó como un crédito para fines del impuesto sobre la renta, lo que podría estimular la creación de
empleos. Pero desde el punto de vista de la gestión fiscal, esto puede implicar un paso atrás en la lucha contra la evasión.
54
de las opiniones de las empresas. El DBI clasifica a Honduras en el lugar 115 de 190 países en el índice general de
facilidad para hacer negocios (2018), con una puntuación de 58.5 de un máximo posible de 100 (Tabla 8). En general,
como se destaca en la Consulta del Artículo IV del FMI, Honduras necesita reducir la burocracia. Ha avanzado en la
simplificación y automatización de las medidas relacionadas con las exenciones de los impuestos del valor agregado
(IVA), las aduanas, la consolidación del papeleo y el uso de firmas electrónicas, pero aún queda mucho por hacer.
El análisis de Doing Business resalta cuatro desafíos. Primero, a pesar de las mejoras realizadas en 2016,32 las
protecciones para los inversionistas minoritarios necesitan ser fortalecidas mediante la expansión de los derechos
de los accionistas y la mejora de la gobernanza y la transparencia corporativa. Segundo, la ejecución del contrato
podría mejorarse reduciendo los costos de la ejecución (por ejemplo, los honorarios de los abogados), reduciendo
el tiempo necesario para resolver disputas y mejorando las buenas prácticas en el sistema judicial. En tercer lugar,
la carga administrativa de pagar impuestos podría reducirse reduciendo el tiempo necesario para preparar, archivar
y pagar impuestos y responder a auditorías fiscales; disminuyendo el número de pagos por año; y facilitar el pago
de las devoluciones de impuestos. Cuarto, las empresas están muy limitadas por el suministro de energía eléctrica
no confiable (apagones), por la falta de transparencia en el régimen de tarifas eléctricas y por las altas tarifas33
debido a los altos precios de contratos de suministro de energía (acuerdos de compra de energía) con generadores
privados y pérdidas muy altas en el sistema (más del 30 por ciento de la energía generada nunca se factura). Es
importante resaltar que las diferentes regulaciones y procedimientos utilizados anteriormente dificultaban el comercio
transfronterizo en Honduras, pero desde el 2018 se han producido grandes avances para facilitar el comercio:
COPRISAO (la Comisión Presidencial para la Reforma Integral del Sistema Aduanero y Operadores de Comercio) está
casi lista para entregar el nuevo sistema aduanero, que operará procedimientos modernizados, sistemas tecnológicos
e infraestructura física para alcanzar los estándares internacionales de competitividad y facilitación del comercio.
Además, a principios de año, la implementación de una unión aduanera entre Guatemala y Honduras evitó la
duplicación de procedimientos y redujo los costos y el tiempo transfronterizo de 10 horas a 15 minutos.34
Tabla 8
Facilidad para hacer puntajes de negocios para Honduras y países comparadores regionales, 2018
República
Indicador Costa Rica Dominicana El Salvador Guatemala Honduras ALC
Resolviendo insolvencias 34.42 37.59 45.69 27.57 32.07 38.95
Protegiendo a los Inversionistas Minoritarios 48.33 51.67 38.33 31.67 45.00 47.24
Distancia a la frontera (índice global) 69.13 60.93 66.42 61.18 58.46 58.66
32
Honduras fortaleció la protección de los inversionistas minoritarios al exigir una mayor divulgación de las transacciones con partes
relacionadas, prohibiendo que las partes voten en una transacción con partes relacionadas, permitiendo a los accionistas que
representan al menos el cinco por ciento del capital accionario de la compañía presentar una acción directa por daños y perjuicios contra
sus directores y dando a cualquier accionista el derecho de inspeccionar los documentos de la empresa. Banco Mundial. “Reformas
Comerciales en Honduras” http://www.doingbusiness.org/reforms/overview/economy/honduras.
33
Podría ser que, en general, las tarifas de electricidad en Honduras sean competitivas en comparación con otros países de América
Central. Sin embargo, existen grandes diferencias en las tarifas de energía en todos los sectores, por ejemplo, la tarifa industrial de alta
tensión es un 30 por ciento más alta en Honduras que en Costa Rica y Guatemala.
34
Vea más en http://blogs.worldbank.org/latinamerica/customs‑union‑between‑guatemala‑and‑honduras‑10‑hours‑15‑minutes.
55
Honduras se ha quedado atrás en comparación con otros países de la región en el fortalecimiento de
los mercados de productos y en la facilitación del crecimiento empresarial. Los cambios metodológicos
en los indicadores de Doing Business35 significan que los cambios interanuales en el valor absoluto del indicador
son difíciles de interpretar. Sin embargo, los cambios en la posición relativa de Honduras con respecto a los países
comparadores sugieren que otros países están mejorando su clima de negocios más rápido. Costa Rica se ha
movido de la posición inferior en Centroamérica en 2010 a la primera posición en 2018. El Salvador también
aumentó su puntaje más que otros países (Gráfico 37). Pero Honduras comenzó en penúltimo lugar y terminó
en el último lugar en la región. El progreso en la facilidad para iniciar un negocio, obtener crédito y proteger
a los inversionistas se vio contrarrestado por el empeoramiento del desempeño en el pago de impuestos y el
comercio transfronterizo (Gráfico de Anexo 4).
Un factor importante que puede estar limitando el crecimiento de empleos formales es el nivel de salarios
mínimos (SM). Honduras tiene un conjunto complejo de salarios mínimos. Las regulaciones laborales especifican
diferentes SM para cada uno de los 11 sectores y cuatro categorías diferentes de empresas:36 1–10 trabajadores,
11–50, 51–150 y 151 o más. La relación entre el SM para las grandes empresas (51–150 trabajadores) y las empresas
muy grandes (más de 151 trabajadores) y el SM para las pequeñas empresas ha aumentado con el tiempo. En 2012,
el SM para una empresa con más de 151 trabajadores en el sector del comercio fue un siete por ciento más alto que
el SM para una empresa con 1–10 trabajadores. En 2018, la diferencia es del 23 por ciento. Esta progresividad a
través del tamaño de la empresa, combinada con la mayor probabilidad de que las empresas grandes cumplan con las
regulaciones de SM, resulta en costos laborales más altos para las empresas grandes que para las empresas pequeñas.
El SM aparenta ser “vinculante” en la mayor parte del sector formal. El análisis de la distribución del núcleo
de las parcelas de ingreso por tamaño de empresa muestran que las empresas medianas y grandes se adhieren en
gran medida al SM, mientras que las empresas pequeñas, con 10 trabajadores o menos, no lo hacen Gráfico 38.
El análisis a nivel sectorial reportado anteriormente (Gráfico 13) muestra que también hay una clara separación
entre los ingresos del sector informal y formal en la manufactura, en el comercio mayorista y minorista y en
hoteles y restaurantes, donde las empresas formales normalmente se adhieren al SM, mientras que las pequeñas
empresas a menudo no lo hacen. En contraste, el patrón de ingresos en la agricultura y en la construcción está
Gráfico 37
Distancia a la frontera en la facilidad de hacer negocios
70
68
66
64
PUNTAJE
62 HONDURAS
60 COSTA RICA
58 REPÚBLICA DOMINICANA
56 EL SALVADOR
54 GUATEMALA
2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
Fuente: Producido por los autores con datos de los Indicadores Doing Business del Banco Mundial.
35
En Doing Business 2015, “Resolviendo la Insolvencia” introdujo nuevas medidas de calidad, mientras que “Obtener Crédito y Proteger
a los Inversionistas Minoritarios” amplió las medidas existentes. En Doing Business 2016, “Tratar con Permisos de Construcción,”
“Obtener Electricidad,” “Registrar Propiedades” y “Hacer Cumplir Contratos” introdujo nuevas medidas de calidad, y “Comercio a través
de Fronteras” introdujo un nuevo escenario de caso para aumentar la relevancia económica. En Doing Business 2017, “El Pago de
Impuestos” introdujo nuevas medidas de los procesos posteriores a la presentación de solicitudes y el “Inicio de un Negocio,” el “Registro
de Propiedades” y “Hacer Cumplir Contratos” incorporaron componentes de género.
36
Véanse, por ejemplo, los tabulados para 2018: http://www.trabajo.gob.hn/tabla-de-salario-minimo-2018/.
56
Gráfico 38
Niveles de salario mínimo y distribución de los ingresos laborales estimados por tamaño de empresa y sector, 2016
0.8
0.6
0.4
0.2
0
2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
REGISTRO DE INGRESOS MENSUALES
Fuente: Banco Mundial, con datos de una estandarización de I2D2 del EPHPM 2016.
Notas 1) No hubo observaciones en los datos estandarizados de EPHPM 2016 para trabajadores en empresas con más de 151 empleados. Las líneas
verticales representan el nivel de salario mínimo institucionalizado en el sector para cada tamaño de empresa. La línea vertical amarilla es el salario mínimo
para las empresas en el Sector de Maquila de Zona Franca.
menos claramente diferenciado entre trabajadores formales e informales, lo que sugiere que incluso las empresas
formales en esos sectores utilizan mucho trabajo informal y no siempre cumplen con el código laboral.
Los cambios en el SM pueden haber obstaculizado el crecimiento de los trabajos formales después del
2008. En el 2008, el SM se incrementó en un 40 por ciento, seguido por un incremento del 32 por ciento en el
2011. Eso llevó al SM de Honduras por encima de todos los demás países de la región, en términos de dólares,
incluidos Costa Rica y Panamá, donde el ingreso per cápita es tres o más veces mayor que el de Honduras
(Gráfico 39). Habiendo mantenido aproximadamente un 30 por ciento por debajo de los ingresos promedio en
Gráfico 39
Salarios mínimos comparativos en la Región de América Central, 1995–2015
800
700
HONDURAS
SALARIO MÍNIMO REAL EN USD PPA
600
COSTA RICA
500 PANAMA
GUATEMALA EL SALVADOR
400
REPÚBLICA DOMINICANA
300
200
MEXICO
NICARAGUA
100
0
1995 2000 2005 2010 2015
AÑO
57
Gráfico 40
Salario mínimo comparado con el salario promedio en Honduras, 2001-2017
350
300
250
200
150
100
Source: CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe—Sobre la base de cifras oficiales de los países—
http://www.cepal.org/es/areas‑de‑trabajo/desarrollo‑economico.
la economía desde 2001 hasta 2008, el SM hondureño ha estado alrededor de un 30 por ciento por encima de
los ingresos promedio desde entonces (Gráfico 40).
Honduras es el único país en la región donde el salario mínimo es superior al valor agregado promedio
por trabajador (1.64 veces más alto) (Gráfico 40). Le siguen Nicaragua (0.87), Guatemala (0.77), El Salvador
(0.50), Costa Rica (0.45), República Dominicana (0.40) y Panamá (0.36) (Indicadores de Doing Business del
Banco Mundial, 2017–2018). Honduras es el cuarto país mejor clasificado del mundo en este indicador, por
debajo de Venezuela, Liberia y Zimbabue. En la mayoría de los países de ingresos altos, la proporción es de
alrededor de 0.3. En contraste, el grado de protección de otras regulaciones de protección laboral en Honduras
está mejor alineado con otros países de la región:37 la indemnización por despido es ligeramente superior al
promedio regional, las vacaciones anuales pagadas están justo por debajo, y Honduras requiere la aprobación
de terceros para el despido y exige una prima para el trabajo nocturno.
El incremento en el SM coincidió con una reversión de las tendencias de crecimiento relativo para
trabajos formales e informales. Entre 2001 y 2007, los trabajos formales crecieron mucho más rápido que
Gráfico 41
Salarios y trabajos en los sectores formal e informal, 2001-2016
10,000 1,200,000
9,000
1,000,000
8,000
LEMPIRAS POR MES
7,000
800,000
EMPLEO
6,000
5,000 600,000
37
Esto incluye Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, la República Dominicana y Honduras.
58
Gráfico 42
Composición de la fuerza laboral del sector público y privado por nivel educativo
TRABAJADORES ASALARIADOS POR NIVEL EDUCATIVO TRABAJADORES ASALARIADOS POR SECTOR LABORAL
A TRAVÉS DEL SECTOR LABORAL, 2016 A TRAVÉS DE LOS NIVELES EDUCATIVOS, 2016
2.4 2.7 3.7 6.8
100 100
7.5 17.3
PORCENTAJE DE TRABAJADORES
PORCENTAJE DE TRABAJADORES
19.6
24.4 36.5
80 80 34.3
47.7
21.3 48.6
ASALARIADOS
ASALARIADOS
55.6
60 60
65.2
21.8 40
40 46.1 72.9
62.0 58.1
25.3 44.5
20 25.0 20
10.6 17.5
9.2 4.5
0 2.3 1.0 0 5.4
EMPLEADO EN EMPLEADO EN EMPLEADO EN EL SIN PRIMARIA PRIM. SECONDARIA ALGUNA
EMPRESA EMPRESA SECTOR PÚBLICO EDUCACIÓN INC. COMP. COMP. TERCIARIA /
PEQUEÑA MEDIANA-GRANDE PERO SEC. POST−SEC.
INC.
SIN EDUCACIÓN
PRIMARIA INCOMPLETA
los trabajos informales, se incrementaron en un 33 por ciento (de 600,000 a casi 800,000) comparado con un
aumento de solo un 12.5 por ciento (de 400,000 a 450,000) para trabajos informales. Pero desde 2008–2014,
el número de trabajos formales se mantuvo estable, en alrededor de 800,000 (crecimiento cero), mientras que
el número de trabajos asalariados informales aumentó en un 33 por ciento (de 450,000 a 600,000) (Gráfico 41).
Después del 2014, el crecimiento del trabajo formal volvió a repuntar y el crecimiento del trabajo informal se
detuvo; pero incluso entonces, gran parte de la recuperación en el crecimiento del trabajo en el sector formal
provino del sector de la maquila donde el SM fue suprimido en relación con el resto de la economía. Los acuerdos
recientes (enero de 2018) para aumentar aún más el SM en los próximos dos años probablemente socavarán la
recuperación del crecimiento del trabajo formal.
Otro factor que puede estar afectando el crecimiento del trabajo en el sector privado es la competencia
del sector público en cuanto a trabajadores más calificados. El sector público representó el 13 por ciento de
los trabajos asalariados y el siete por ciento de todos los trabajos en 2016. Hay una diferencia notable entre los
niveles educativos del sector público y los trabajadores del sector privado: más del 50 por ciento de los trabajos
del sector público se destinaron a personas con alguna educación terciaria, y un enorme 37 por ciento de todos
los trabajadores con educación terciaria están trabajando en el sector público. Otro 20 por ciento de los trabajos
del sector público están en manos de personas que han completado la educación secundaria. En el sector privado,
solo el 9 por ciento tiene educación terciaria y el 12 por ciento ha completado la educación secundaria. La mayoría
de los trabajos en el sector privado (50 por ciento del total) van a personas con educación primaria completa
y algo de educación secundaria, y el 21 por ciento a personas con educación primaria incompleta. En el sector
público, las cifras correspondientes son mucho más bajas, con un 25 por ciento y un 4 por ciento (Gráfico 42).
La prima salarial general del sector público en Honduras se estima en un 33 por ciento, en comparación
con una media global del 20 por ciento. La relación entre los salarios del sector público y los salarios del
sector privado para los trabajadores asalariados es apenas superior a dos, y entre todos los tipos de empleo, es
el 2.7. Esta proporción es la segunda más alta de América Latina (Hernández et al, 2017). El diferencial refleja, en
parte, la composición de las diferentes habilidades de los trabajadores en el sector público en comparación con el
sector privado, como se señaló anteriormente. Al controlar el nivel educativo, el diferencial salarial promedio es
59
Gráfico 43
Prima salarial del sector público por nivel de educación y tamaño de la empresa
20,000
17,120
15,000
13,186
LEMPIRAS POR MES
9,661
10,000 8,687
8,217
7,590 7,475
7,032
6,093 6,176
4,756 4,473 EMPLEADO EN EMPRESA PEQUEÑA
5,000
3,231
2,682 2,658 EMPLEADO EN EMPRESA
MEDIANA-GRANDE
del 33 por ciento.38 Esto varía según los niveles educativos, de la siguiente manera: los trabajadores asalariados
con educación primaria incompleta ganan 92 por ciento más en el sector público; aquellos con la educación
primaria completa ganan un 59 por ciento más; aquellos con educación secundaria completa ganan un 24 por
ciento más; y aquellos con educación terciaria, ganan 36 por ciento más que los trabajadores del sector privado
(Gráfico 43). Los responsables de la formulación de políticas deben tener en cuenta estos asuntos al determinar
los niveles salariales del sector público.
Los programas existentes para apoyar la creación de empleos en Honduras podrían mejorar. Además de
corregir las políticas que desincentivan el crecimiento del sector privado, el Gobierno debe apoyar activamente
la expansión de empresas que creen mejores empleos para los jóvenes de bajos ingresos. Los beneficios para
la sociedad de los trabajadores que obtienen mejores empleos son enormes; pero el mercado, por sí mismo,
no resignará suficiente mano de obra a trabajos más productivos. Existe una gran brecha entre los ingresos en
trabajos vinculados a los mercados modernos (ya sea que el trabajo sea formal o informal) en comparación con
los ingresos en actividades tradicionales de baja productividad. Para que se amplíe el número de mejores trabajos,
las empresas necesitan invertir; pero el objetivo de las empresas privadas no es el crear trabajos, sino maximizar
las ganancias del capital. Por lo tanto, las empresas privadas tienden a invertir menos de lo que es socialmente
óptimo en proyectos de mano de obra intensiva que pueden transformar los trabajos para las personas pobres.
Los economistas se refieren a la discrepancia entre los incentivos privados de las empresas y el interés público
en la creación de empleos como una “externalidad.” La externalidad refleja las ganancias de ingresos para los
trabajadores cuando obtienen mejores trabajos (conocidos como externalidades). Cuando los trabajadores que
obtienen mejores trabajos también son vulnerables —tales como los adolescentes que son tentados a unirse a
las maras, o las adolescentes que pueden verse tentadas a formar una familia prematuramente— puede haber
“externalidades sociales “ adicionales (ganancias para la sociedad), tales como la reducción de la criminalidad
o niños más saludables. El potencial para cosechar recompensas económicas de externalidades vinculadas a los
trabajos respalda el caso de políticas públicas correctivas y programas para acelerar el crecimiento de mejores
trabajos, especialmente para jóvenes vulnerables y mujeres jóvenes.39
Una estrategia nacional dirigida tanto por el sector público como el privado, “Honduras 20–20,” se
ha propuesto expandir los sectores estratégicos con énfasis en la creación de empleos. El Plan del
Gobierno para Honduras 20–20 establece objetivos ambiciosos para la expansión empresarial y la creación de
empleo en Honduras. Promueve la inversión a través de la simplificación del marco regulatorio legal y la mejora
38
(Hernández et al., 2016) Página 76. Estimación basada en regresiones Mincerianas.
39
Para obtener más información sobre el concepto de externalidades vinculadas al trabajo, consulte Robalino y Walker (2017). Análisis
Económico de Proyectos de Inversión en Materia de Trabajos. http://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/28219.
60
Gráfico 44
Beneficiarios de los programas de empleo juvenil
60,000
50,000
40,000
30,000
20,000
MASCULINO
10,000
FEMENINO
0
CON CHAMBA VIVIS MEJOR CHAMBA COMUNITARIA CHAMBA JOVEN
2014–2017 2014–2017 2016–2017
Fuente: Cálculos del Banco Mundial utilizando información de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social.
de la infraestructura logística del país, como puertos, aeropuertos y carreteras. El Plan apunta a generar 600,000
empleos en seis sectores estratégicos: agro negocios, turismo, textiles y prendas de vestir, vivienda, manufactura
ligera y servicios de subcontratación. Para febrero de 2018, ya se habían creado 50,000 empleos, según las
estimaciones del Gobierno. Se están realizando grandes inversiones (Cuadro 5), pero será fundamental garantizar
que las familias de bajos ingresos puedan beneficiarse de esas oportunidades. Los sectores ya elegidos para el
Plan 20–20 ofrecen muchas oportunidades para la creación de empleos que requieren una gran cantidad de
mano de obra (incluidos tanto los empleos directos como los indirectos en las cadenas de suministro principales).
Pero las oportunidades también pueden surgir en otros sectores, por lo que el gobierno debería ser flexible,
teniendo en cuenta los resultados en materia de trabajos como el principio rector.
Para reforzar los efectos en el empleo, el Plan 20–20 podría considerar incorporar métricas de trabajo
explícitas en las decisiones relacionadas con el apoyo público para expandir negocios. La intensidad de la
mano de obra debe ser una consideración explícita. El énfasis estaría en apoyar a las empresas que pueden emplear
a un gran número de trabajadores con educación primaria completa y algo de educación secundaria, el segmento
donde se concentra el exceso de oferta laboral. No se debe dar prioridad a las empresas que son más intensivas en
capital, o que necesitan tipos de mano de obra que no están fácilmente disponibles en Honduras a tasas salariales
competitivas a nivel internacional. Reglas claras para determinar el nivel de apoyo público en función de los resultados
en materia de trabajos reducirían el riesgo de acciones discrecionales que podrían beneficiar a los “internos” con
influencia política, sin crear muchos puestos de trabajo. Donde haya cuellos de botella de mano de obra altamente
calificada necesaria para aprovechar los trabajos menos calificados, se debe apoyar la capacitación especializada; y
se debe permitir a las empresas utilizar mano de obra extranjera hasta que los locales puedan recibir capacitación.
61
3) desarrollar un plan maestro de infraestructura de los principales destinos, incluida la sostenibilidad social y
ambiental, 4) ampliar y mejorar la infraestructura de entretenimiento, 5) fortalecer la Policía de Turismo, 6)
fortalecer los recursos humanos para sobresalir en la experiencia del cliente, y 7) mejorar la comercialización
y promoción del país.
¬¬ En agosto de 2017, el Congreso aprobó la Ley de Promoción del Turismo para mejorar la competitividad del país
como destino turístico. Incluye un paquete de incentivos para la inversión (local o internacional), un fondo para
apoyar a las empresas de transporte terrestre y aéreo, mecanismos para establecer fondos fiduciarios de
inversión y disposiciones especiales sobre permisos e impuestos municipales.
¬¬ Las oportunidades prometedoras para expandir el turismo también provienen de la creciente conectividad aérea
con Europa y América del Sur.
Textiles y prendas de vestir
¬ ¬ La visión para el sector de textiles y prendas de vestir establecida por Honduras 20–20 es posicionar al país
como el líder de exportación de textiles en las Américas a los Estados Unidos y Europa, alcanzando un total de
US$ 7.4 mil millones y creando 350,000 nuevos empleos. El objetivo es superar a Indonesia y México para
convertirse en el quinto proveedor más importante de EE. UU., en comparación con su posición actual de siete.
¬ ¬ Los hilos sintéticos y la ropa deportiva se encuentran entre los productos que reciben apoyo. Se espera que una
inversión reciente de US$ 78 millones en una planta de hilados sintéticos produzca 20,000 toneladas anuales.
¬ ¬ En Choloma, Cortés, una inversión de $700 millones apunta a desarrollar el parque industrial textil más grande
de América Latina.
Vivienda social
¬ ¬ Uno de los objetivos de Honduras 20–20 es construir 50,000 viviendas asequibles en comunidades sostenibles
para 2020 a través de políticas mejoradas, acceso a financiamiento y planificación urbana.
¬ ¬ Una asociación público-privada estimulará el desarrollo económico con 450,000 empleos adicionales y $13 mil
millones en inversión para 2020.
¬ ¬ Hasta la fecha, se han entregado cerca de 6,300 casas, y los trabajadores (en su mayoría en el sector de la
maquila) recibieron subvenciones de hasta US$ 3,800 para pagar un pago por viviendas asequibles que cuestan
$25,000 o menos.
Manufactura liviana
¬ ¬ La visión de Honduras 2020 para el sector es ubicar al país como el conglomerado más dinámico de la región,
a través de una estrategia de inversión centrada en la diversificación de productos, incluidos frenos, interiores,
partes del cuerpo, partes de asientos y cajas de fusibles. Hoy en día, la manufactura liviana representa el 9%
del total de las exportaciones. En 2016, esto significó $646 millones. Según el plan, las iniciativas apuntan a
aumentar este número hasta $3,600 millones, el potencial estimado de la industria.
Servicios de subcontratación
¬ ¬ La subcontratación en procesos de negocios y servicios de tecnología de la información (BPO / ITO) se identifica
como uno de los sectores de más rápido crecimiento (6 por ciento anual). Las empresas que prestan estos
servicios se concentran en Tegucigalpa y San Pedro Sula, con un 95% que atiende al mercado de los Estados
Unidos y un 5% que atiende a Canadá y otros.
¬ ¬ Alineados a los objetivos de Honduras 2020 para expandir el sector, se encuentra el programa de Becas para
Centros de Llamadas (Call Centers) del Gobierno, que desde el 2015 desarrolla las habilidades requeridas para
esto, como inglés avanzado, computación, habilidades laborales y administración de centros de llamadas.
¬ ¬ Actualmente, 2,184 jóvenes asisten a estos cursos de formación. Además, el programa de capacitación en inglés
“Yes We Can” (INFOP) graduó a unos 500 jóvenes estudiantes en 2016. En términos de infraestructura, se
construyó un parque industrial con edificios de “Clase A,” dedicado exclusivamente al desarrollo de BPO.
Fuente: Sitio oficial de Honduras 2020 http://honduras2020.com.
40
En inglés: “You live better when you have a job” (Con Chamba Vivís Mejor); anteriormente denominado “Entrenamiento para el Empleo, EPEM.”
62
miembros de las Cámaras de Comercio e Industria ofrecen ofertas de trabajo que coinciden con los perfiles
de los jóvenes que están registrados en el Servicio Nacional de Empleo (SENAEH). El programa, el cual paga el
50 por ciento de los salarios durante tres meses, fue inicialmente apoyado por el BID. Una evaluación financiada
por el Banco Mundial en 2014 encontró que los participantes aumentaron sus salarios, la probabilidad de
empleo y la probabilidad de empleo formal. Entre 2014 y 2017, el programa colocó a 81,000 jóvenes en
empleos, de los cuales 66 por ciento eran hombres. Una evaluación de los primeros seis meses del programa
mostró que el 43 por ciento de los beneficiarios eran solicitantes de trabajo por primera vez y el 39 por ciento
eran desempleados de larga duración (alrededor del 13% de todos los pasantes). La evaluación de impacto de
2014 mostró algunos buenos resultados: los participantes tenían salarios más altos después de la capacitación,
probabilidad de empleo y probabilidad de obtener un trabajo en el sector formal comparado con el grupo
de control. Sin embargo, alguna evidencia sugiere que el acceso al programa puede estar sujeto a influencia
política y que el programa tiende a reasignar los trabajos existentes en vez de crear nuevos. Una vez que los
costos administrativos se tienen en cuenta, los efectos netos pueden ser negativos. (IEG, 2012;41 Banco Mundial,
2016). Otros programas similares incluyen Chamba Comunitaria (90,000 beneficiarios, 60 por ciento mujeres);
y Chamba Joven (27,000, 70 por ciento mujeres).
Estos programas podrían fortalecerse requiriendo que nuevos trabajos estén vinculados a la expansión
sostenible de las empresas y reduciendo el costo de subsidio por trabajo. El estudio del 2014 encontró que
en el cuarto mes (después de que finalizó el subsidio) solo el 55 por ciento de los beneficiarios de Con Chamba
Vivís Mejor todavía estaban empleados. Muchas empresas contrataban temporalmente al trabajador, mientras
que el pago era subsidiado, de esta manera posiblemente desplazaban a los trabajadores no subvencionados.
Asegurarse de que las empresas participantes estén ampliando la cantidad de trabajos disponibles reduciría el
riesgo de sustituir a trabajadores no subsidiados. Esto podría hacerse pidiendo a las empresas participantes que
presenten un plan de expansión del negocio. También existe la posibilidad de tener una fase inicial en la que
el beneficiario se considera un aprendiz, apoyado con el transporte y gastos, en lugar de un salario mínimo
completo.42 Eso permitiría al Gobierno aumentar la cobertura del programa y también ofrecería un incentivo
para que los aprendices tengan un buen desempeño, de modo que el empleador los contrate como trabajadores
a tiempo completo al final del programa.
Honduras también tiene un gran potencial para mejorar los resultados en materia de trabajos para
los agricultores autónomos en áreas rurales. El proyecto COMRURAL, financiado por el Banco Mundial,
es un ejemplo de cómo mejorar los vínculos de mercado pueden incrementar los ingresos de los pequeños
agricultores independientes. COMRURAL proporciona subvenciones de contrapartida para ayudar a las
entidades comerciales de agro negocios (principalmente cooperativas) a consolidar y expandir sus negocios.
En Intibucá, los productores de papa pueden ganar el doble del salario mínimo rural vendiendo sus cultivos a la
cooperativa comercial ECARAI, que a su vez abastece a los supermercados (Cuadro 6). Sin embargo, el diseño
del proyecto COMRURAL se centra principalmente en la viabilidad comercial de las cooperativas, poniendo poco
énfasis en las ganancias de ingresos para los pequeños proveedores. Tras el éxito de la Fase 1, COMRURAL ha
recibido financiamiento adicional. Sin embargo, la siguiente fase del programa podría fortalecerse aún más
mediante la incorporación de indicadores explícitos vinculados a los efectos indirectos en cuanto a trabajos de
los sub-proyectos meta.
41
Citando a Rozada, M. (2011). “Evaluación de impacto del programa EPEM y Análisis Costo-Beneficio.” Borrador. Banco Interamericano
de Desarrollo.
42
El estudio también evidenció deficiencias en la implementación y el incumplimiento del diseño del programa: el 27 por ciento de los
jóvenes que participaron en el programa recibieron salarios inferiores al salario mínimo (ESA Consultores 2014).
63
CUADRO 6: CÓMO UNA COOPERATIVA DE COMERCIALIZACIÓN DE PAPAS AUMENTA Y
TRANSFORMA LOS TRABAJOS DE LOS PROVEEDORES 43
Una de las cooperativas participantes en COMRURAL es ECARAI, en Intibucá, que opera desde el 2005. ECARAI
solo tiene 26 empleados de tiempo completo, pero trabaja con alrededor de 300 pequeños productores de papa,
con áreas sembradas que van desde dos tareas (un octavo de manzana) hasta cuatro manzanas.44 La cooperativa
proporciona insumos y asistencia técnica a sus miembros, y les ayuda a planificar el ciclo del cultivo, para garantizar
un flujo constante de producción para productores. También compra papas a personas que no son miembros para
ayudar a equilibrar la oferta. ECARAI opera una planta de procesamiento que lava las papas, proporciona control
de calidad y abastece a las principales cadenas de supermercados en Honduras, como Walmart y La Colonia. En
2011, cuando COMRURAL inició su apoyo al plan de expansión de negocio de la cooperativa, ECARAI procesaba
300 quintales45 de papas por semana; actualmente, eso se ha cuadruplicado, a 1,200 quintales a la semana. Con
una productividad de la tierra de 16 quintales por tarea, un pequeño agricultor puede recibir L.12,000 por tarea
en ingresos, contra L7,500 en costos, un beneficio neto de L.4,500 en cada uno de los tres ciclos de siembra en
el año.46 Incluso los agricultores más pequeños, que siembran dos tareas, recibirían un ingreso neto de L.27,000
(US$ 1,125) por año. Los insumos laborales dependen de la elección de la tecnología: un agricultor que utiliza solo
trabajo físico para preparar el suelo, sembrar y cosechar las papas utilizará 10 días de trabajo por tarea/por ciclo;
o 60 días al año, al trabajar dos tareas. Por lo tanto, sus ingresos netos diarios serían de L.450 (US$ 19), muy por
encima del salario mínimo agrícola de L.205 por día.47
Al igual que muchas instalaciones de comercialización apoyadas por programas de desarrollo rural en
Honduras, ECARAI aún tiene espacio para crecer. En la actualidad solo está utilizando un tercio de su capacidad
de procesamiento. Necesita mercados adicionales para expandirse y está explorando las exportaciones al vecino
país de El Salvador. También está considerando la diversificación en otros cultivos, como las zanahorias. Pero la
principal limitación es la necesidad de un mayor volumen de insumos, lo que significa atraer a más productores para
expandir el área sembrada, utilizando tubérculos y agroquímicos mejorados y siguiendo los estándares de calidad
de la cooperativa. Incluso para los cultivadores con poca tierra adicional disponible, también hay un amplio margen
para aumentar la producción por hectárea (el margen intensivo). Los cultivadores de papa en Costa Rica logran 40
quintales por tarea, 250 por ciento más que la producción promedio de 16 quintales por tarea reportada por los
cultivadores de ECARAI. Pero el aumento de la producción, ya sea en el margen extenso o en el intensivo, requiere
asistencia técnica y financiamiento para los insumos. Este potencial para transformar los trabajos y los ingresos
de los pequeños agricultores explica por qué el gobierno ha solicitado recientemente un gran financiamiento
adicional para COMRURAL.
43
Los datos en los siguientes párrafos se recopilaron en un viaje de campo por parte del equipo de estudio durante junio de 2018.
44
1 manzana = 0.7 hectáreas; 16 tareas = 1 manzana.
45
1 quintal = 100 lbs.
46
La tasa de cambio para el Lempira hondureño es L.24 = US$ 1.00.
47
Usar un buey para arar la tierra reduce el tiempo de trabajo necesario para la preparación de la tierra a dos horas por tarea, en lugar
de cuatro días. Los agricultores más grandes pueden contratar tractores, a un costo de L.300 por tarea, lo que aumenta aún más la
productividad laboral.
64
4. RECOMENDACIONES DE
POLÍTICA PARA MEJORAR LOS
RESULTADOS EN MATERIA DE
TRABAJOS EN HONDURAS
Este informe de Diagnóstico del Trabajo sostiene que la persistencia de la alta pobreza en Honduras
está vinculada a una deficiente transformación estructural en el mercado laboral hondureño. En las
últimas dos décadas, Honduras se ha movido gradualmente hacia una economía más integrada, y la mayoría
de los trabajos ahora son empleos asalariados. También ha mejorado el logro educativo (especialmente para las
niñas). Sin embargo, los ingresos laborales siguen siendo bajos para muchos hondureños y la tasa de pobreza
extrema es, en gran medida, la más alta en Centro América.
La prolongada crisis económica y política en Honduras ha logrado importantes avances en los últimos
cuatro años. Ha reducido el nivel de delincuencia y violencia: la tasa de homicidios se redujo a más de la mitad
entre el 2012–2017 y ahora se sitúa por encima de 40 por cada 100,000 habitantes. Ha restablecido una
buena gestión macroeconómica y también ha seguido mejorando la calidad de los servicios de infraestructura y
desarrollo humano. Entre el 2014 y el 2017, se concluyó con éxito un programa respaldado por el FMI, incluidas
las reformas fiscales para fortalecer la generación de ingresos y la adopción de una nueva Ley de Responsabilidad
Fiscal. En el 2017, el déficit fiscal fue inferior al 1 por ciento del PIB, frente al 7.5 por ciento del PIB en el 2013.
En respuesta, la economía ha comenzado a crecer vigorosamente. El crecimiento del PIB real alcanzó casi el 5 por
ciento en el 2017 (impulsado por la demanda interna de consumo e inversión) y se proyecta que se mantendrá
en alrededor del 4 por ciento durante los próximos años. La formación interna bruta de capital ha alcanzado
el 24 por ciento del PIB y se prevé que continúe aumentando—lo que es un buen indicador del potencial del
crecimiento de la productividad. La tasa de ahorro agregada se ha disparado, de 13.4 por ciento del PIB en 2013
a 22.3 por ciento en 2017 (debido principalmente al ajuste fiscal) y la balanza de pagos se ha fortalecido, por
lo que una mayor inversión y crecimiento deberían ser sostenibles en el mediano plazo (FMI, 2018).
El desafío clave que ahora enfrentan los responsables de la formulación de políticas, es distribuir
los beneficios del crecimiento de manera más equitativa en toda la economía, apoyando las
transformaciones aceleradas en materia de trabajos para los hondureños pobres. La mejora del contexto
macroeconómico crea una oportunidad para abordar los impulsores estructurales de la pobreza. Los problemas
más importantes incluyen:
∫∫ Altos niveles de inactividad económica, especialmente entre las mujeres.
∫∫ La persistencia de una alta informalidad en todos los sectores, asociada con la infra-utilización de la mano de
obra (subempleo) y la baja productividad e ingresos laborales.
Estos dos problemas están relacionados: la mala calidad de la mayoría de los trabajos es un importante
impulsor de las bajas tasas de participación en la fuerza laboral, especialmente para las mujeres. En
todos los sectores de la economía (agricultura, industria y servicios) la mayoría de los trabajos son informales, y
solo la agricultura reporta una tendencia positiva en la productividad laboral promedio. El crecimiento reciente
ha sido impulsado por el movimiento de mano de obra desde una agricultura de muy baja productividad hacia
los servicios, donde la productividad es algo mayor. Sin embargo, gran parte de esta mano de obra se está
65
moviendo hacia servicios informales de productividad relativamente baja, y como resultado, la productividad
promedio en el sector de servicios está disminuyendo.
Este Informe argumenta que existen oportunidades para mejorar los trabajos para los hondureños de
bajos ingresos, tanto acelerando el crecimiento de los empleos en el sector formal como en la mejora
de la calidad de los trabajos informales, a través de vínculos de mercado mejorados en producto,
capital y mercados. Todos los trabajos informales no son iguales. Mostramos que los ingresos de los trabajos
asalariados informales y del trabajo por cuenta propia en empresas de familias son generalmente superiores a
los del trabajo por cuenta propia en la agricultura. También mostramos que los hogares pobres pueden mejorar
significativamente sus ingresos promedio al intensificar su uso del trabajo, ya sea incrementando la intensidad
de la utilización del trabajo y de la tierra, o diversificando las actividades.
Estos hallazgos sugieren un caso para un conjunto coordinado de programas y políticas para apoyar mejores
resultados en materia de trabajos para los pobres en Honduras, que incluyen (i) políticas macroeconómicas
y regulatorias; (ii) programas y políticas del mercado laboral; y (iii) políticas y programas para respaldar el
crecimiento en cuanto a trabajos en los sectores de trabajo intensivo, incluidos tanto trabajos formales como
los informales.
66
preferible (tanto para los trabajadores como para los empleadores) especificar un derecho claro para
la indemnización por despido, vinculado a los años de servicio, establecido en un nivel razonable y no
depender de si la separación es culpa del trabajador o del empleador. Los únicos perdedores serían los
abogados laborales, que se benefician de las disputas legales en torno a los “salarios caídos,” creados por
las reglas actuales.
(iii) Honduras también tiene una carga relativamente alta de cargos sociales y regulatorios, incluidos los
impuestos sobre la nómina y las contribuciones al seguro social, que aumentan aún más los costos laborales,
en cerca del 50 por ciento. Eso crea una “cuña impositiva” entre el costo del trabajo para una empresa
del sector formal y los salarios netos recibidos por el trabajador, incentivando tanto a las empresas como
a los trabajadores para que prefieran la informalidad. Para mejorar este efecto, Honduras debe considerar
opciones para reducir el papel de los impuestos sobre la nómina. Siempre que sea posible, los derechos de
protección social, como la salud, el apoyo a los ingresos y las pensiones, deberían estar disponibles para
todo hondureño, no solo para quienes trabajan en el sector formal. Esto podría lograrse aumentando el
uso de la tributación general para financiar la cobertura universal de protección social, como se contempla
en la nueva legislación marco de la Seguridad Social.48
Las áreas de acción sugeridas para mejorar el acceso de los jóvenes de bajos ingresos a mejores trabajos incluyen:
(iv) Continuar con la reforma del sistema de EFTP (INFOP) para aumentar el uso de los sistemas privados de
entrega e incentivos basados en el desempeño, que incluyen el pago de una prima a las agencias de
capacitación para la colocación laboral. Debería haber más énfasis en la capacitación para desempleados y
en la capacitación en inglés, esto debería junto con una regulación fuerte e independiente.
(v) Cuando la falta de trabajadores más calificados (como los ingenieros industriales) crea un cuello de botella
que impide la expansión de las empresas que también contratarían a muchos trabajadores menos calificados,
el Gobierno debería apoyar la capacitación las habilidades (posiblemente a través del sistema Universitario).
Pero también debería ser flexible en permitir que las empresas utilicen trabajadores extranjeros para evitar
retrasos de expansión. Normalmente, las empresas contratarán personal local cuando estén disponibles,
ya que los extranjeros son costosos.
(vi) Los programas de subsidio en materia de trabajos deben ser revisados para incentivar la expansión de
los trabajos y reducir el riesgo de que los aprendices subsidiados desplazaran a otros trabajadores. Sería
aconsejable reducir el nivel de beneficios de programas de subsidio, para que puedan cubrir a más jóvenes, y
enfocar el subsidio en la contratación y capacitación de trabajadores que antes habían estado desempleados.
Los programas que están demasiado sujetos a la influencia política deben ser eliminados.
(vii) Los programas de transferencia monetaria en áreas urbanas marginales de alta vulnerabilidad, tales como
Bono Vida Mejor Urbano, deben ser rediseñados para incentivar la participación de los adolescentes en
actividades de capacitación o de trabajo.
(viii) Dada la gravedad del problema de la baja participación de la fuerza laboral femenina en Honduras, los
programas de capacitación y subsidio en materia de trabajo deberían promover la participación de las
mujeres, diseñando programas dirigidos a sectores y tipos de trabajos que probablemente sean atractivos
para las mujeres, proporcionando cuidado infantil y garantías de seguridad personal para los participantes,
y monitorear cuidadosamente los datos de género.
48
El caso para aumentar el uso de los impuestos generales (en lugar de los impuestos sobre la nómina) para financiar la protección social
universal se describe en el Informe del Desarrollo Mundial 2019: La Naturaleza Cambiante del Trabajo (Capítulo 5).
67
empresas mayores incentivos para crear más puestos de trabajo de calidad. Las áreas posibles para la acción
en políticas incluyen:
(i) Diseñar reglas transparentes para el acceso al apoyo público (incluidas las exoneraciones fiscales), las
cuales buscan aprovechar el máximo impacto de los trabajos a partir del financiamiento disponible. La
inversión pública para apoyar el desarrollo del sector privado debe seguir los principios de Maximizar el
Financiamiento para el Desarrollo.49 El uso de incentivos fiscales y la reforma de los sistemas de impuestos
para reducir los impuestos con relación a los trabajos (como tasas sobre la planilla). Un problema general de
apoyar a las empresas con recursos públicos es saber si la expansión de todas maneras se llevaría a cabo. En
ese caso, el subsidio público simplemente incrementa las ganancias de la empresa, en lugar de incrementar
producción y trabajos. Para maximizar el aprovechamiento de trabajos adicionales con recursos públicos
disponibles, el Gobierno podría considerar priorizar aquellos proyectos con el mayor impacto incremental
de trabajo estimado por dólar de subsidio. En general, el apoyo público debe ser temporal, con el objetivo
de animar la expansión de la producción y trabajos, sin crear una obligación constante de continuar el
subsidio. Este principio también debe aplicarse a las exoneraciones fiscales, que deben estar estrictamente
limitadas en el tiempo.50 Tener reglas claras y transparentes también ayuda a reducir el espacio para el tráfico
de influencias entre la incidencia empresarial y las agencias públicas.
(ii) Utilizar enfoques eficientes para financiar inversiones privadas. Maximizar el financiamiento para el desarrollo
también implica ayudar a los mercados financieros a proporcionar capital para ampliar eficientemente las
empresas utilizando instrumentos tales como garantías de riesgo parcial en lugar de subsidios de tasas
de interés. Cuando el instrumento escogido es un préstamo subsidiado, es preferible canalizar el apoyo
público al segundo nivel y trabajar con intermediarios financieros privados (como las cooperativas) a nivel
minorista, debido a la probabilidad de incumplimiento de los préstamos de entidades públicas. La propuesta
de FONAPROVI (el Fondo Nacional de Producción y Vivienda) de asumir las actividades de préstamos
minoristas de BANADESA (Banco Nacional de Desarrollo Agrícola) puede exponerla a este tipo de riesgo.
Pero en algunos casos, por ejemplo, para apoyar la expansión de las PYMES, puede haber un caso para
asignar subvenciones en lugar de préstamos para fortalecer el capital de las empresas y hacerlas financiables.
Pero las subvenciones deben asignarse utilizando reglas transparentes vinculadas a las expansiones de
negocios y deben normalmente estar vinculados a los requisitos para movilizar la mayor parte del capital
a los mercados privados.
(iii) Promover tecnología intensiva de trabajo. A menudo hay opciones alternativas para la forma en que
se produce un bien, ya sea un bien de capital o un bien de consumo. Dado el gran excedente de mano
de obra sub-utilizada en Honduras, se debe dar preferencia general a opciones más intensivas en mano
de obra. Por ejemplo, en la construcción, sería aconsejable revisar los programas de capacitación y los
reglamentos para respaldar los enfoques de “construcción verde” en la construcción de viviendas, que
maximicen el uso de insumos de mano de obra (incluso en la producción de materiales de construcción).
De manera similar, en el mantenimiento de carreteras, se deberían promover enfoques que requieran
más mano de obra siempre que sea posible, incluso a través de la reactivación del exitoso programa de
Microempresas de Mantenimiento de Carreteras que funcionó muy bien, pero se abandonó debido a
problemas presupuestarios en el Fondo Vial. El Plan 20–20 también debe considerar ampliar su apoyo a
sectores adicionales que ofrecen un alto potencial para la creación de empleos.
(iv) Tener en cuenta los trabajos indirectos al analizar los impactos de trabajos relacionados con proyectos.
Esto es particularmente importante para los proyectos que tienen vínculos de cadena de valor ascendente
con la producción primaria, tales como los trabajos agrícolas por cuenta propia que se mejoran mediante
la provisión de insumos, asistencia técnica y mercados garantizados. Los proyectos como COMRURAL
tienen importantes impactos indirectos en materia de trabajos, más allá de las entidades comerciales
de agro negocios que reciben apoyo directo, debido a los efectos de vinculación de la cadena de valor
49
Maximizar la Financiación para el Desarrollo (MFD) es un enfoque de la financiación para el desarrollo, apoyado por el Grupo del Banco
Mundial y por los donantes de la AIF, que aboga por el uso de políticas públicas y recursos para maximizar el apalancamiento de la
inversión privada.
50
El alto nivel de “gastos tributarios” (es decir, impuestos exonerados) es un problema importante para la gestión fiscal en Honduras (FMI, 2018).
68
ascendente. Dichos vínculos a través de los mercados de productos (en lugar de hacerlo a través de mercados
laborales) son una forma importante de mejorar los trabajos y los ingresos de los pequeños productores
agrícolas, al permitirles intensificar el uso de la mano de obra del hogar y aumentar la productividad de la
tierra (producción por hectárea). Tanto el agro negocio como el turismo ofrecen un buen potencial para
tales vínculos.
(v) Tomar en cuenta la creación de empleos en la evaluación del desarrollo económico local y regional y de
proyectos de infraestructura rural. En la actualidad, por ejemplo, las estimaciones de la tasa de retorno
utilizadas para la evaluación económica de proyectos de carreteras (utilizando el modelo HDMO) se basan en
los aumentos proyectados en los flujos de tráfico debido a la reducción de los costos de viaje. Sin embargo,
si un nuevo camino conduce a la expansión de la actividad económica en la región correspondiente, las
ganancias de ingresos proyectadas para los trabajadores de bajos ingresos también deben tenerse en cuenta
en el análisis.
(vi) Facilitar el apoyo integrado y la cooperación entre agencias para ayudar a regiones postergadas a
mejorar los trabajos. Donde haya una razonable oportunidad para una expansión económica sostenible,
basada en el análisis de ubicación de las ventajas comparativas, las agencias nacionales deberían trabajar
con las autoridades locales para diseñar paquetes coordinados de apoyo. En regiones que han estado
aisladas del desarrollo económico, puede haber múltiples restricciones vinculantes que deben abordarse
simultáneamente, antes de que se puedan crear trabajos sostenibles. Por ejemplo, la fuerza laboral puede
carecer de habilidades relevantes y experiencia laboral; y puede haber muy pocas empresas operando en
la región. Estos dos factores se refuerzan entre sí. Por lo tanto, los creadores de políticas pueden necesitar
ambos para ayudar a los trabajadores en adquirir las habilidades adecuadas; mientras que ayudan a las
empresas a superar restricciones, tales como una mala infraestructura, antes de que pueda ocurrir la
inversión. En otros casos, podría ser mejor ayudar a los trabajadores a trasladarse hacia lugares con mayor
potencial competitivo al apoyar el desarrollo económico de las ciudades secundarias.
69
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71
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Banco Mundial. (2019). Informe de Desarrollo Mundial 2019: La Naturaleza Cambiante del Trabajo (Capítulo 5).
“Con Chamba Vivís Mejor,” anteriormente llamado “Entrenamiento para el Empleo, EPEM”
72
ANEXO A: METODOLOGÍA DE
DIAGNÓSTICO DEL TRABAJO
El Diagnóstico del Trabajo (JD, por sus siglas en inglés) utiliza un conjunto de herramientas complementarias
para analizar la demanda y la oferta de mano de obra e identificar desafíos y oportunidades para crear mejores
empleos, especialmente para las personas pobres y los grupos vulnerables o excluidos. Este anexo describe los
elementos de la metodología JD estándar y comenta cómo se adaptó para el estudio de Honduras, dadas las
limitaciones de los datos.
(a) La herramienta de descomposición del crecimiento. Esta herramienta de diagnóstico amplía la herramienta
de descomposición desarrollada en PRMED. Incorpora proyecciones demográficas y de la fuerza laboral
—por ejemplo, población en edad laboral, participación en la fuerza laboral y tasas de empleo— para
evaluar el crecimiento de la productividad y los posibles resultados de empleo a corto o mediano plazo.
El crecimiento histórico de la productividad se descompone por sector —por ejemplo, los cambios de
productividad tanto dentro de un mismo sector como entre sectores— así como por tipos de empleo —por
ejemplo, rural/urbano, asalariado/empleado independiente. Los patrones históricos resultantes señalan
opciones de ganancias de productividad y cuantifican el nivel de creación de empleos necesario para
absorber una población en crecimiento con varios perfiles de habilidades y distribuciones geográficas.
Entradas de datos: Cuentas Nacionales, Encuestas de Hogares, WDI (DataBank).
(b) El crecimiento firme y la demanda de mano de obra. El crecimiento de las empresas, las inversiones y
las opciones tecnológicas, incluida la relación capital-trabajo, son fundamentales para generar mejores
empleos. El análisis estándar de JD utiliza datos a nivel de empresa para identificar qué tipos de empresas
y qué sectores están creando empleos y contribuyendo a la productividad y aumentos de ingresos, y cómo
estas tendencias se comparan con otros países. El análisis JD también identifica las posibles limitaciones
para la competitividad del sector privado y la contratación de más trabajadores. Desafortunadamente,
en el caso de Honduras, el censo de empresarial está desactualizado en casi 20 años, y las encuestas de
establecimientos económicos utilizados para el Sistema de Cuentas Nacionales presentan inconsistencias,
por lo que los datos a nivel de empresa disponibles no permiten un análisis estándar completo de estas
cuestiones. Sin embargo, el equipo podría analizar los datos de las encuestas de hogares, a través del tiempo
en sectores donde trabajan las personas (público o privado; y el sector productivo en el que se encuentran);
cuánto ganan (un indicador aproximado de la productividad laboral); y el tamaño de los establecimientos.
El análisis del lado de la demanda también se basó en los datos de la Encuesta de Empresas del Banco
Mundial, para comparar las características de las empresas formales del sector privado en Honduras con
las de los países vecinos; para comentar sobre la distribución del crecimiento del empleo en sectores; e
identificar las principales restricciones de la política y el clima de inversión para el crecimiento, de acuerdo
con las opiniones de los encuestados del sector privado.
73
OFERTA LABORAL Y ACCESO AL TRABAJO
La composición del mercado laboral y las tendencias en los diferentes sectores arrojan luz sobre quién tiene
acceso a qué tipo de trabajos y qué restricciones afectan a los diferentes grupos en el mercado laboral, por
género, edad, educación, región y quintil de ingreso/pobreza. Esta sección proporciona un análisis detallado del
lado de la oferta del mercado laboral utilizando datos de encuestas a nivel de hogares, y contempla los resultados
clave del mercado laboral para diferentes grupos de población en todas las regiones, sus cambios a lo largo del
tiempo y los correlatos de estos resultados (por ejemplo, la correlación con las habilidades y estatus de trabajo).
El análisis describe las características de la población en edad de trabajar, incluyendo: tasas de participación;
tasas de empleo; tipo de trabajo (salario formal, salario informal, autoempleo, empleador); ocupación y sector;
e ingresos laborales. Analiza el papel de los trabajos del sector informal y las empresas de familias. Estos
indicadores se informan para diferentes grupos de población según el género, edad, educación, región y quintil
de ingreso / pobreza. Entradas de datos: datos de la Encuesta Permanente de Hogares (2001–2016).
74
ANEXO B: ANEXO ESTADÍSTICO
Gráfico de Anexo 1
Número de migrantes a los Estados Unidos, 1980–2016
700
600
NÚMERO DE MIGRANTES POR AÑO
500
400
(MILES)
300
200
100
0
1980 1990 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
Gráfico de Anexo 2
Valor Agregado y Empleo por Sector Principal, Honduras
VALOR AGREGADO POR SECTOR PRINCIPAL, HONDURAS EMPLEO POR SECTOR PRINCIPAL, HONDURAS
350,000 3,500
300,000 3,000
CONSTANTE MILLONES 2010
250,000 2,500
1,000 PERSONAS
LEMPIRAS
200,000 2,000
150,000 1,500
100,000 1,000
50,000 500
0 0
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016
AGRICULTURA AGRICULTURA
INDUSTRIA INDUSTRIA
SERVICIOS SERVICIOS
75
Gráfico de Anexo 3
Ingreso individual promedio en todas los tipos de trabajos, por ubicación y género, 2016
8,000 7,000
6,000
6,000 5,000
4,000
4,000 3,000
2,000 2,000
1,000
0 0
EMPLEADO TRABAJADOR EMPLEADO TRABAJADOR EMPLEADO TRABAJADOR EMPLEADO TRABAJADOR
INDEPENDIENTE CON SALARIO INDEPENDIENTE CON SALARIO INDEPENDIENTE CON SALARIO INDEPENDIENTE CON SALARIO
AGRÍCOLA INFORMAL NO-AGRÍCOLA INFORMAL AGRÍCOLA INFORMAL NO-AGRÍCOLA INFORMAL
Tabla de Anexo 1
Proporción de trabajadores por categoría de informalidad productiva, 2001–2016
Proporción de información
Año Proporción formal Proporción informal faltante Total
76
Tabla de Anexo 2
Resultados detallados de las combinaciones de clases de trabajo dentro de los hogares, 2016
Combinaciones de clases de trabajo Total Urbano Rural Total Urbano Rural Total Urbano Rural
Solo salario formal 5,110 6,062 3,390 56% 59% 49% 35.1% 41.6% 26.9%
Sólo trabajadores autónomos no agrícolas 2,609 2,706 2,445 63% 63% 63% 14.0% 16.3% 11.1%
Solo salario informal 2,037 2,578 1,612 58% 61% 55% 13.8% 11.7% 16.4%
Salario formal + salario informal 4,167 5,043 2,900 72% 74% 68% 7.3% 7.9% 6.7%
Sólo trabajadores autónomos agrícolas 666 978 640 39% 37% 39% 6.5% 1.2% 13.3%
Trabajadores autónomos agrícolas + salario formal 2,485 2,514 2,479 67% 69% 66% 1.2% 0.5% 2.0%
Fuente: Producido por autores con datos de EPHPM 2016, estandarización de SEDLAC.
77
Gráfico de Anexo 4
Indicadores de Doing Business para Honduras y países comparadores en la región, circa 2006–2018
PUNTAJE
75
68
70
63
65
58
60
53 55
48 50
2015 2016 2017 2018
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
OBTENCIÓN DE CRÉDITO PROTECCIÓN DE INVERSIONISTAS MINORITARIOS
90 60
85
55
80
75 50
PUNTAJE
70 PUNTAJE 45
65
60 40
55 35
50
45 30
40 25
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
20
20
20
20
20
20
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20
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20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
PAGO DE IMPUESTOS COMERCIO TRANSFRONTERIZO
85 95
80 90
75 85
70
80
PUNTAJE
PUNTAJE
65
75
60
70
55
50 65
45 60
40 55
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
PUNTAJE
30
50
25
45 20
15
40
10
35 5
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
20
20
20
20
20
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20
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20
20
20
20
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20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
20
72 67
PUNTAJE
70 COSTA RICA
68 62
66 REPÚBLICA DOMINICANA
64 57
62 EL SALVADOR
60 52
2015 2016 2017 2018 GUATEMALA
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
20
20
20
20
20
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Fuente: Creado por autores con información de los indicadores de Doing Business del Banco Mundial.
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