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RETÓRICA Y COLONIALISMO EN LAS CRÓNICAS DE LA CONQUISTA - PDF Free Download PDF

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RETORICA Y COLONIALISMO EN LAS CRONICAS DE LA CONQUISTA, Gerardo Raminez VipaL Universidad Nacional Auténoma de México 1. INTRODUCCION Los estudiosos modernos analizan las crénicas de la Con- quista de México como fuentes historicas 0 como textos literarios, Jo cual ha provocado una disputa acerca del ca- rricter de esas obras, rechazando unos su valor historico y otros su propésito literario.” La reduccién a uno u otro tipo Hubo diferentes géneros de cronicas, pero aqui nos referiremos exclusivamente a las erdnicas eseritas por los soldados que participaron en la conquista de América, en especial a tres obras: Las Cartas de Relacién de Hemin Cortés, los Nanfigios de Alvar Niiez Cabeza de Vaca y la storia verdadera de la Conquista de México de Bernal Diaz del Castillo. Incidentalmente se citan otras obras. “En Valionte mundo muevo [ 1990], Carlos Fuentes considera la obra de Bernal Diaz del Castillo come novela més que como historia, A. Mendiola afirma que "para la mentalidad medieval la historia se encuentra mas cerca de la literatura que de cualquier otro campo. La principal finalidad que ella persigue es la de divertir a los lectores, no la de transmit el recuerdo veraz del pasado” (1995: 79]. Sin embargo, 0 de texto ha provocado una absoluta incomprensién de las Crénicas de la Conquista y, lo que es peor, ha dado una orientacion equivocada a Ia historia del México antiguo y colonial, 1o que, a su vez, ha tenido —irremediablemente— graves consecuencias sociales y culturales. Desde nuestro punto de vista, tales obras no se pueden considerar ni como textos histéricos ni como obras literarias propiamente dichas, aunque obviamente pueden analizarse desde diferentes puntos de vista: histérico, sociolégico, lite- rario, antropolégico, filosofico, etcétera, pues el propésito de sus autores no era ni la exposicién histérica de los hechos ni Ja recreacién literaria. Las Crénicas de la Conquista deben considerarse como textos puramente retéricos, pues los cronistas tenian como propésito fundamental la persuasién, y hacia este objetivo dirigian todos sus esfuerzos En cuanto al género, las Crénicas no pertenecen a uno en especial, aunque originalmente eran de caracter epidicctico, pues sus autores pretendian alabar y engrandecer las hazafias de los protagonistas con el objeto de influir en los destinatarios y obtener de éstos algin reconocimiento. Lo que si se puede decir es que son una especie de textos que dezivan del ars dictaminis medieval”, asunto sobre el que no Céspedes del Castillo [1986: XVI] ineluye la erénica en la historiogcafia indiana y esti de acuerdo con R. Potras Barrenechea en que "Ios cronistas, sou [...los ojos y el eorazén de la historia" [1962: 13-15]. Los tatadistas no consideran la epistolografia ni siguiera como ua géneto retorico, sino simplemente como una ampliacion de los procedi- Iicatos retéricos, Sin embargo, pienso quc la distribucion de los géueros retoricos puede aplicarse a las eartas. En efecto, un discurso deliberative puede presentarse en forma de carta y a menudo las cartas pueden tener una funcién judicial, Sin embargo, este aspecto no fue tratado por el ars dlictaminis medieval 70 se ha Ilamado la atencién. Pertenecen a una especie epistolar muy especifica que se desarrollé entre las tropas espaiolas en el siglo XVI. Como en el caso sorprendente de la retérica, el origen de las crénicas —y de la historia medieval—, se encuentra en los pleitos judiciales relativos a la propiedad de la tierra en que se vieron envueltos los monasterios medievales. Para defender sus propiedades, las partes involucradas tuvieron que presentar como testimonios los documentos debidamente preparados y acompafiados de una crénica [Mendio-la, 1995: 81], que consistia en un dossier juridico. En el caso de los cronistas-soldados, las crénicas eran necesarias, pues los interesados debian registrar Ia relacién de batallas en que participaban y entregarla a las autoridades correspondientes para poder obtener los beneficios a los que se consideraban acreedores. Ahora bien, estas crénicas recibian la forma de cartas Por su parte, las Cronicas de los conquistadores espaioles son versiones muy ampliadas de probanzas que originalmente se presentaban como testimonios en pleitos judiciales, de informes oficiales enviados a las autoridades peninsulares 0 de relaciones de méritos y servicios que los _propios conquistadores dirigian al Rey de Espafia con el propésito especifico de recibir los reconocimientos y las recompensas de los que se creian merecedores. Ahora bien, este tipo de documentos resultan poco objeti- vos. Como sefiala José Blanco: Por definicién, todo informe oficial es mentiroso: el informante quiere obtener algo del superior, arregla su relato segiin sus fines y pergeiia una imagen impecable y ejemplar de si mis- a mo. Escribe, ademés, para ser juzgado y sus palabras pueden volverse en su contra [1989: 31]. Este propésito persuasivo da como resultado que las Cré- nicas no sean en realidad crénicas, tal como se define en los, diccionarios, esto es, relatos histéricos detallados de hechos 0 de acontecimientos, sino apariencia de crénicas. asi como también el Diario de Cristébal Colén es diario s6lo en apa- riencia.” Los cronistas-soldados —dice A. Mendiola— "no son historiadores puros, sin embargo, se les ha leido como si lo fueran" [1995: 81]. Esos textos contienen un mundo de imagenes creadas por los espaitoles, quienes partian funda- mentalmente no de lo que veian y ofan, sino de aquello que querfan ver y oir, sumergidos todavia en la influencia del mundo medieval e impulsados por sus intereses particulares o de grupo [cf. Beltran, 1996: 25 y ss]. El antecedente de las cronicas espaiiolas de 1a Conquista de México es el Diario de a bordo que Cristébal Colén escribié durante su travesia de Europa a América. Se trata, en realidad, de una carta escrita por el Almirante genovés a los Reyes de Espaila con el fin de persuadirlos de que la empresa habia sido exitosa y, consecuentemente, de que era oportuno contimuar financiando el proyecto. Posteriormente, el Diario seri retomado por el hijo del Almirante para exigir la restitucién de los privilegios que le habian sido reducidos. El Diario de Colén se adapta perfectamente a los datos y acon- tecimientos que los destinatarios querian escuchar, inmersos en el mundo de la fantasia medieval. Los condi y las circunstancias que se evidencian en el Diario seran, jonamientos * "Solo en apariencia, los escritos de Coléa toman la forma de diario” [Beltran, 1996: 28 el passim]. con sus necesarias variantes, los mismos de los cronistas que participaron en la Conquista de México, Sin duda, las Crénicas mis importantes de la época de La conquista son las Cartas que Hernan Cortés, el capitan espa- fol conquistador del impetio azteca, escribié al Rey de Es- paita para informarle de los acontecimientos y obtener su respaldo. Como sefiala José Blanco: Las Cartas no son propiamente crénica histérica ni textos literarios escritos por un autor para un piiblico, con libre expresién individual, objetivos e imparciales, sino textos politicos sumamente habiles de un capitin a sus superiores (el rey y el Consejo de Indias) [1989: 24] No resulta extraiio, en consecuencia, que Cortés modificara profundamente los hechos de la conquista a su favor, engrandeciendo su figura y disminuyendo las de los demas, adaptando los acontecimientos y haciendo interpretaciones que le resultaran benéficas. Tanto Cristébal Colén como Hemdn Cortés obtuvieron los resultados esperados, aunque s6lo temporalmente. La Historia Verdladera de la Conquista ce la Nueva Espana de Bemal Diaz del Castillo es considerada por el propio autor como "un memorial de las guerras que este testigo tiene escrito, como persona que a todo ello estuvo presente” [1991 XIV]. En el capitulo LIV eseribe, refiriéndose a la relacién escrita por los soldados de Cortés en 1519: "Y después de haber escrito todas estas relaciones con todo el mayor acato y humildad que pudimos y convenia, y cada capitulo por si, y declaramos cada cosa como y cuando y de qué arte pasaron, como carta para nuestro rey y seflor, y no del arte que va aqui enesta relacion". Esto es, Diaz del B Castillo considera su obra como una relacién escrita con mayor cuidado que las relaciones comunes. El texto defi vo de esta obra, probablemente dal 1568, estuvo antecedido de varias redacciones, como la del "memorial" de 1563, que contenia las relaciones de la conquista y en las probanzas de méritos que el autor presenté en favor de los descendientes de Pedro de Alvarado. En 1575 el cronista envi6 un manuscrito de su erénica a la corte espatiola [ef. Mendiola, 1995: 117], Asi pues, en su origen la Cronica de Beal Diaz fue una memoria que tenia por objeto servir como documento legal de méritos personales para obtener prebendas. Este Memorial se fue ampliando cada vez més hasta convertirse en la obra extensa que ahora tenemos, pero sin perder el. propésito original, "Bernal —dice Mendiola— no tiene la intencién de hhacer una crénica, aunque el resultado sea el de haberla escrito" [1995: 118]. Bernal expresa con claridad su propésito cuando afirma que soy Viejo de més de ochenta y cuatro afios y he perdido la vista y el oir, y por mi ventura no tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo esta mi verdadera y notable relacion, Bernal no se encontraba en la precariedad que seflala, pero si esperaba obtener mas provecho del que habia obtenido y dejar a sus descendientes en buena posicién, en virtud de las grandes hazaitas cumplidas por él durante la conquista. Por su parte, Alvar Ntiiiez Cabeza de Vaca sefiala clara- mente que el propésito de su relacidn era dar a conocer "que mis obras y servicios fueran tan claros y manifiestos como fueron los de mis antepasados". Alvar Nuiez buscaba 4 una retribucién a sus grandes trabajos prestados a la Corona, cosa que finalmente logré, y su éxito se debi6, entre otras cosas, a la relacién, tan extrafia para nosotros, de sus aventuras y sufrimientos en el desventurado proyecto colo- nizador de La Florida, Ahora nos resulta asombrosa, exage- rada e inverosimil la narracién de ese conquistador espaol, pero en su época pudieron resultar plenamente veraces sus extraftisimas historias. En conclusién, las crénicas eran relaciones epistolares de Ja conquista elaboradas que tenian como objeto persuadir al Rey de Espaia de la justa retribucién que debian recibir los protagonistas de las historias. Quedaba en un plano se- cundario la verdad o la falsedad de los acontecimientos. Por lo tanto, desde el punto de vista histérico, todo lo que se diga en una Cronica debe ser puesto en duda, pues no existian controles que obligaran a los cronistas a apegarse a la verdad, LAS PISTEIS EN LA RETORICA CLASICA Y EN LA. EPISTOLOGRAFIA. Normalmente utilizamos procedimientos modernos para el anilisis de textos antiguos. Pero también es posible proceder al contrario y analizar textos modernos con métodos antiguos. Consideramos que las crénicas de la Conquista de México son textos retéricos, y que la retérica antigua, cuya funcién original era creadora, puede utilizarse como método de andlisis de textos. Es posible utilizar como método de analisis| las técnicas que los griegos antiguos establecieron para crear discursos persuasivos, tomando en consideracién que el objeto fundamental del anilisis es distinguir los ele- mentos persuasivos en los textos. La antigiiedad cre una técnica riquisima para elaborar discursos. Uno de los aspectos fndamentales de esta técnica fue la estructuracién de las partes operativas que hoy conocemos como clasicas: inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio, tendientes todas a provocar persuasién en el destinatario, Muy a menudo los estudiosos modernos adoptan algunas de estas "operaciones" retéricas, desligandolas de su funcién primordial, que es la persuasién. Asi, por ejemplo, el anilisis de las figuras, que pertenece a la efocutio, se con- vierte en un anilisis sin sentido, al menos cuando se estudian textos ideologizados como las crdnicas de la conquista. ;Qué sentido tiene estudiar la metafora en el Diario de a bordo de Cristébal Colén desprovista de su funcién persuasiva? Las figuras tienen un objetivo prictico del cual no se pueden desligar en absoluto. Por otra parte, el elemento que menos ha llamado la atencién en los estudios modernos de anilisis de textos re- sulta ser el elemento fundamental de la retérica, que es el propio material de la persuasion que se manipula en el transcurso de esas "operaciones" retéricas. Los griegos de- signaron a ese material persuasivo con el término pistis, en plural pistéis y los romanos con el vocablo muy impreciso de res.” La materia prima debia ser sometida a un proceso de elaboracién: primero debia de ser encontrada (irventio) y luego ordenada y procesada (dispositio y elocutio). Posterior mente podia ser memorizada y actuada. En consecuencia, 7 CE. Cicerén, Acerca del orador Il, 128: Meae tottus rationis [..] tres sunt res, ut ante dct una concilianddorum hominum, altera docendorwn, tertia concitandoru. 76 Jo que encontramos en cualquier texto retdrico es 1a materia ya elaborada, esto es, las pistéis. Nuestra indagacién tiene como propsito establecer algunos criterios para que, en el futuro, se Legue a identificar y a clasificar las diferentes pistéis utilizadas por los cronistas de indias, al mismo tiempo que se avanza en el estudio general de las crénicas como productos retoricos. Antes de entrar en el anilisis en cuestién, es convenient sefialar que la epistolografia adquirié una normatividad bastante definida en la época medieval.” En el siglo XVI. la escritura se encontraba sometida a reglas muy especificas para cada caso. Hay que entender con claridad que el texto literario medieval no gozaba de la autonomia e individualidad que caracterizan a a obra moderna [cf. Mendiola, 1995: 56] Por esto no debe resultar extraio que la crénica, una especie del género epistolar, se apegara a ciertas reglas que, sin embargo, hasta donde sé no han sido todavia establecidas. Uno de los elementos que se pueden identificar con mayor facilidad es su estructura compositiva bastante simple: la parte fundamental es la narrado, que podia ser antecedida de un exordio y seguida de una conclusio. En estas tres partes se distribuian las pistéis que pueden ser de tres tipos: légicas, emocionales y éticas. 3. LOS MEDIOS DE PERSUASION a, Logics En la retérica aristotélica, los medios de persuasion légicos por excelencia son los entimemas y los ejemplos, que son, *CEMurphy, 1986:202. ambos, argumentos o razonamientos retéricos. Cicerén los identificaba como argumenta.” En las Crénicas, la narratio es una secuencia cronolégica de ejemplos de las hazaiias cumplidas por los conquistadores que tratan de probar los méritos de los protagonistas. Esos ejemplos constituyen el esqueleto de la narracién. No se trata, sin embargo, de los bien conocidos paradigmas retéricos que aparecen como premisas en los procesos inductivos, sino de ejemplos que funcionan como pruebas de un entimema, cuyas premisas aparecen implicitas. En sui Reiérica, Aristoteles se refiere brevemente a esta especie de paradigmas cuando dice: Es preciso, cuando no se cuenta con entimemas, servirse de ejemplos como demostraciones (porque la persuasion se da gracias a ambos), y cuando se cuenta con entimemas hay que servirse de Jos ejemplos como testimonios, empleéndolos como prueba agregados a los entimemas, pues poniéndolos delante se asemejan ala induccién, y la induceién no es propia de la retérica, excepto fen pocos casos: dichos después se asemejan a los testimonios, y el testigo en todos los casos es persuasivo [1392 a 9-14] En efecto, la crdnica es un conjunto de ejemplos testimo- niales que, originalmente, servian como prueba ante el Rey 0 ante las cortes de los méritos de los protagonistas. Estos ejemplos corresponden a los hechos con los que se pretende confirmar el demostrandum, esto es, los méritos de los soldados y, por lo tanto, del propio cronista. En las crénicas no se utilizan sélo ejemplos, sino también testimonios y entime- ” CE, Cioeréa, Acerca del orador II, 129 et passim. 78 mas. Asi, por ejemplo, Bemal Diaz del Castillo pone como testimonios que confirman su relacién la primera carta de Cortés y ofra carta del virrey Don Antonio de Mendoza y "probanzas bastantes" [ef. el "Prologo” de Ia Historia Verda- dera] . Los entimemas los encontramos dispersos dentro de la obra. Por poner un ejemplo, nos referiremos 4 la justificacién de Ia masacre de Cholula. Supuestamente los cholul-tecas estaban tendiendo una trampa a los espaiioles. Para probar lo anterior, Bernal Diaz del Castillo afirma que una comitiva de tlaxcaltecas les informaron a los espafioles de los propésitos de los habitantes de Cholula con dos entime-mas: hicieron sacrificios al dios de la guerra y que sacaban sus pertenencias y a las mujeres y a los nifios de la ciudad [eap. Lxxxun]. El primer entimema se desarrolla de la siguiente manera. Premisa mayor: siempre que los indios hacen sacrificios al dios de la guerra lo hacen para obtener la victoria Premisa menor: los indios hacen sactificios al dios de la guerra Conclusion: los indios quieren vencer a los espafoles. La premisa mayor no se encuentra en el texto, EI segundo entimema puede expresarse de la siguiente manera: Siempre que los indios sacan pertenencias, mujeres y nifios es porgue van a hacer la guerra. Los indios sacan pertenencias, mujeres y niflos. Conclusién: los indios van a hacer guerra Obviamente este tipo de razonamiento es muy frecuente en los cronistas. Sin embargo, hay que subrayar que las premisas se basan en la légica informal, en las creencias y opiniones comunes de la gente. Ahora bien, los espafioles se 79 basaban en la légica popular de la civilizacién europea me- dieval, no en la de los pueblos americanos, de donde proviene un sinmimero de interpretaciones erréneas. Debe sefialarse que los ejemplos, los testimonios y los entimemas tienen una funcién retérica. Esto es, no presentan verdades apodicticas, sino verosimilitudes. En el "Prologo" de su Historia, Bemal Diaz del Castillo hace la siguiente declaracién: "digo y afirmo que lo que en este libro se contiene es muy verdadero, que como testigo de vista me hallé en todas las batallas y reencuentros de guerra", e igualmente Alvar Niez Cabeza de Vaca se refiere a las noticias muy nuevas y dificiles de creer, pero que los lectores podian creerlas, "y creer por mny cierto, que antes soy en todo corto que largo" Sin embargo, encontramos que las historias de ambos autores evidencian una completa falta de objetividad histé- rica, de modo que, como dice José Joaquin Blanco "si se hiciera una estadistica de los espaitoles que, segin Bernal, mutieron o debieron morir en el sinnimero de batallas, se centuplicaria la cantidad de soldados que realmente intervi- nieron en ellas" [1989: 40] y eso que —segtin el mismo autor— la historia verdadera de Bernal es "mas veraz que las relaciones de Cortés" [: 38]. En efecto, como dice Mendiola: "la Historia verdadera no tiene nada de verdadera en el sentido en que nosotros entendemos actualmente esa palabra" [1995: 116], y sefiala que "algin dia entenderemos que las fechas, Jas cifras de muertos en las batallas 0 el mimero de caballos y soldados del ejército de Cortés que encontramos en las crénicas, no son ciftas de reportaje periodistico" [: $4], sino que tienen un sentido alegérico Este fenémeno aparece también con bastante claridad en 80 a oratoria ética clasica: con mucha frecuencia los oradores de los siglos vy IV a. C. juraban y perjuraban que hablaban con la verdad y sélo con la verdad, y en seguida se ponian a decir un ciimulo de mentiras 0 a distorsionar los datos historicos Del mismo modo, los cronistas no parten de verdades, sino de datos verosimiles, de eikora, como se enseftaba en la retérica clésica. Lo importante no era que los datos fueran verdaderos, sino que fueran creibles. Los paradigmas siguen ese mismo ctiterio: son ejemplos verosimiles, independientemente de que sean ciertos 0 falsos. b, EmocionaLes, Para persuadir, en las crénicas, no sélo se necesitan pruebas. Las relaciones de méritos y servicios mas breves se asemejan aun conciso curriculum vitae, Pero el cronista no se limita a la exposicién descarnada de los acontecimientos, utiliza también otros medios de persuasién que influyen en las, pasiones del receptor, que crean en él estados de 4nimo diversos y que lo llevan a estar implicitamente de acuerdo con el emisor. Algunas pisteis pueden provocar Ia tranquili- dad, el amor, la compasién y la seguridad; otras la célera, el odio y el temor. Se le conocian como pathe o, en Cicerén, ‘como "estremecimiento de los animos" permotio animorum™ Los cronistas fueron muy habiles para crear estados de 4-nimo diversos, Cualquier pagina de esos autores presenta esos recursos emotivos engarzados en el desarrollo de los acontecimientos, a los cuales les dan vida. Tomemos un ejemplo entre otros muchos. ® CE. Cicerdn, Acerca del orador Th, 185, 81 Bernal Diaz del Castillo provoca el mayor asombro en sus lectores cuando menciona la belleza extraordinaria de la ciudad de México-Tenochtitlan: y desde que vimos tantas ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grandes poblaciones, y aquella calzada tan derecha por nivel como iba a México, nos quedamos admirados, y deciamos que parecia a las cosas y encantamiento que cuentan en el libro de Amadis, por las grandes torres y cues y edificios que tenian dentro en el agua, y todas de cal y canto; y aun algunos de muestros soldados decian que si aquelio que veian si era entre suefios [eap. 120cxva. {Cual es el propésito que Bernal tenia en mente cuando hizo 1a descripcién de ciudades tan hermosas que finalmente fueron totalmente destruidas? El propésito del autor es causar un impacto en el destinatario, provocar el asombro del Rey ¥ de su corte y lograr su adhesin. Eso de que los soldados se preguntaran si estaban sofiando es més bien una conjetura de Diaz del Castillo. Esta expresién y la comparacién con el Amadis buscan dar realce extraordinario a la belleza de las ciudades. Descripciones de este género tienden a hacer mas persuasivo el relato, provocando fuertes emociones en el destinatario, sin que ello implique la verdad o falsedad de lo que se afirma, Otro ejemplo de medios persuasivos que tienden a la permotio animorum es el fingimiento de ignorancia e incapacidad por parte de los autores. "Soy joven e inexperto” solian decir en los tribunales atenienses los oradores que habian sido preparados por maestros muy diestros en el arte de la palabra. Bernal y todos los demas hacen lo mismo. Asi, Bernal Diaz afirma que: "como mi obra es tan grosera dejé 2 de escribir en ella, y aiin tuve vergilenza que pareciese entre personas notables" (cap. XVIII]. Asi el autor buscaba atraerse la benevolencia de los jueces. c. Ericos Adams de la exposicién cronolégica de los datos y de las, descripciones topograficas, existen otros medios persuasivos, como la descripcion del anciano protagonista y de los sufti- dos soldados de la tropa, frente a los codiciosos enviados de la Corte espaitola. Estas descripciones etopéyicas constituyen pistéis ret6ricas. muy frecuentes, conocidas como erhe o coneiliatio. Para obtener el favor del Rey se muestran los caracteres contrastantes de las personas, se describe sus vi tudes y sus vicios, se expresan opiniones buenas de si mismo y malas de los adversarios. La descripcién adecuada de los caracteres de los protagonistas resulta de mucha importancia en los textos retoricos y se logra por medios diversos: la descripcidn fisica o a relacién de las virtudes o defectos directamente 0 por otros procedimientos estilisticos. Aqui me voy a referir sélo a uno de los recursos estilisticos mis importantes que los cronistas utilizaron para retratar a los personajes: los discursos supuestamente pronunciados por los, personajes historicos. Es bastante conocida la utilizacién del estilo directo en Ios textos de los historiadores griegos, pero —hasta donde yo sepa— no se ha estudiado en los eronistas de la Conquista de América. Una aproximacién a este asunto nos da una idea clara de cémo los cronistas ponian en boca de los personajes discursos ficticios, pero del todo verosimiles para los espaitoles de la época. Cortés supo manejar con maestria esta estrategia discursi- 8 va. En los discursos que el capitin espaitol le asigna, Moc- tezuma habla como si fuera un europeo del siglo XVI. Es muy probable que el capitén espafiol ni siquiera hubiera entendido lo que los indigenas decian, pues del nahuatl los mensajes debian ser traducidos por la Malinche al maya y del maya al espaol por el fiaile Jeronimo de Aguilar, un personaje sumamente trastomado por los prejuicios de su época. Ademés, no es lo mismo traducir del francés al inglés y luego del inglés al espaitol que del néhuatl al maya y del maya al espaol, pues las visiones del mundo, las costum- bres, las religiones resultan mis alejadas en el iiltimo caso que en el primero. De cualquier modo, Cortés asigna parla- mentos muy claros y precisos al emperador azteca, que re- sultan obviamente una ficcién absoluta, como ficticias eran las palabras que Cristébal Colén atribuia a los indigenas del Caribe, quienes hablaban una lengua incomprensible para los europeos recién Ilegados a esos hugares. El objetivo era delinear personajes por medio de sus discursos que resultaran verosimiles, aunque fueran una invencién absoluta. El fendmeno se da no solo en relacién con los ditigentes indigenas, sino también con los propios espaiioles, y no s6lo en los cronistas que presenciaron los hechos, sino también en los escritores con més altas miras, esto es, en los escritores que pretendian con mayor seriedad elaborar historia. Asi por ejemplo, al estudiar la figura de Heman Cortés en el De orbe novo de Juan Ginés de Septilveda, Ramirez de Verger ha encontrado que "si la elocuencia de Cortés se hubiera acercado a la que Ginés de Sepillveda le asigna en sus discursos (2. g., VI 2 y VI 29), su fama de orador hubiera sobrepasado a la del lider de una empresa increible" [1990: 275]. En otras palabras, el historiador de Pozablanco opera 4 una transformacién completa de los discursos del conguis- tador espafol, de modo que se da una imagen idealizada de éste. Aunque la distorsién de los hechos en este caso especi- fico es muy grande, resultaba perfectamente verosimil para la mentalidad de los espafoles, completamente ignorantes de lo que sucedia en América. 4. CONCLUSIONES El anilisis retérico de las Crénicas de la conguista nos per- mite observar desde otra perspectiva —mis objetiva desde nuestro punto de vista—, el cardcter de esos textos, que tenian un fin prictico muy especifico. La intencién de los cronistas no era escribir historia o crear ficciones literarias, sino persuadir a los destinatarios de los méritos de los con- quistadores y de sus derechos a ciertas recompensas. Des- graciadamente, los historiadores del México antiguo y colo- nial han tomado con demasiada seriedad las crénicas, cayendo en la trampa que los cronistas tendieron a su des- tinatario original, no @ nosotros. En nuestro anilisis, nos hemos limitado al estudio de algunas pisréis concretas, como los entimemas, los hechos como testimonios retéricos, las descripciones topogréficas utilizadas para crear estados emocionales y los discursos atribuidos a los. protagonistas para delinear el caricter. Con estos elementos s6lo hemos presentado un muestreo de un mtimero indeterminado de pistéis que aparecen en las cronicas. Ahora bien, si la hipétesis que aqui hemos presentado persuade a este amable auditorio, en el futuro se deberin de corregir, enriquecer y sistematizar los procedimientos ret6- 85 ricos utilizados en las Cronicas y en otros textos semejantes, creando, entre otras cosas, una tipologia de las pistéis. Los resultados de las indagaciones que se puedan llevar a cabo en este campo, gracias a Ja retérica, modificaran sin duda nuestra distorsionada visién de la historia antigua de México y, en general, de los pueblos colonizados. BIBLIOGRAFIA FUENTES Coton, Cristébal. Diario de a bordo. 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