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Nuestra Actitud Ante El Llamado de Dios

Este documento discute la actitud apropiada ante el llamado de Dios basado en la historia de Jonás. Describe cómo Jonás inicialmente ignoró el llamado de Dios de predicar en Nínive, lo que provocó que Dios lo castigara con una gran tormenta y que fuera tragado por una ballena. No obstante, después de que Jonás orara arrepintiéndose, Dios lo perdonó y le dio una segunda oportunidad de cumplir su misión. El documento exhorta a aceptar humildemente el llamado de Dios,

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Nuestra Actitud Ante El Llamado de Dios

Este documento discute la actitud apropiada ante el llamado de Dios basado en la historia de Jonás. Describe cómo Jonás inicialmente ignoró el llamado de Dios de predicar en Nínive, lo que provocó que Dios lo castigara con una gran tormenta y que fuera tragado por una ballena. No obstante, después de que Jonás orara arrepintiéndose, Dios lo perdonó y le dio una segunda oportunidad de cumplir su misión. El documento exhorta a aceptar humildemente el llamado de Dios,

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Nuestra actitud ante el llamado de Dios

Jonás 2:9-10

Introducción:

En este bosquejo para predicar ahondaremos el tema de la piedad de Dios. Porque desde
el origen de los tiempos, Dios ha mostrado su misericordia para con sus hijos a pesar
estos ignoran su llamamiento.

Tal es el caso de Jonás, hombre elegido por Dios para predicar su palabra. Sin embargo,
este hombre se encontró con grandes y únicas pruebas debido a su desobediencia y
necedad, las cuales se apartaron de él por su arrepentimiento y sometimiento a la
palabra de Dios.

Desarrollo:

1. ¿Qué hacemos cuando recibimos el llamamiento de Dios?

a. Aceptamos: Llenos de fe y amor, nos entregamos a la voluntad del padre, entonces


Él obra a través de nosotros.

 i. Jesucristo, quien es el más elevado y perfecto ejemplo de aceptación y


cumplimiento del plan de salvación y gracia de Dios
 ii. Profetas y apóstoles, seguidores fieles que aceptaron el llamado de Dios a
través de Cristo y no temieron morir por testificar las bienaventuranzas.

b. No aceptamos: Ignoramos el llamado de Dios, entonces preferimos desobedecer

 i. Jonás hizo oídos sordos al llamado de Dios y su actitud provocó el enojo del
padre. Él simplemente prefirió escapar a otro pueblo antes que viajar a Nínive
para exhortar a ese pueblo.

c. Aceptamos a medias: Aceptamos su llamado pero aún albergamos nuestros propios


pensamientos y por ello hacemos un trabajo mediocre.

2. Cuando erramos, el padre nos prueba pero aún nos resguarda

a. Dios es perfectamente correcto: Por ese motivo nos prueba, porque quiere ver hasta
qué punto creemos poder huir de su voluntad.

 b. Dios nos tiene misericordia infinita: Incluso si nos resistimos e ignoramos su


palabra, él sigue cuidándonos y orientándonos al arrepentimiento
i. Dios puso en duras pruebas a Jonás, desatando una terrible tempestad y siendo
lanzado al mar, pero al mismo tiempo no dejó de resguardarlo (no murió sino
fue tragado por una ballena).

3. La oración como confesión de arrepentimiento

a. La oración nos acerca al padre: Confesando de corazón y labios que nos hemos
equivocado, agradeciendo, magnificando su gracia, y comprometiéndonos a ser
verdaderos siervos, podemos volver a ser hallados en gracia ante nuestro padre celestial.
 i. La oración de Jonás glorifica la misericordia del altísimo para con él y a través
de ella este profeta se compromete a servir al padre.

b. La oración nos abre las puertas a una segunda oportunidad

 i. Cuando Jonás terminó de orar, Dios mando a la ballena vomitar a Jonás en la


tierra, dándole libertad para emprender el plan de Dios.

4. Aceptar el llamamiento

a. Estar prestos a oír: Así como Samuel lo estuvo cuando Dios lo llamo a ser su
profeta (1 Samuel 1:1-11)

b. Tener fe en la palabra de Jehová: muchas veces somos llamados por Dios, somos
capaces de aceptar la palabra de Dios, pero no tenemos la suficiente fe para convertir en
hecho su plan divino. (Hebreos 11:40)

c. Confiar en que podemos hacerlo: Ante ello, debemos clamar por esta virtud divina
de la fe, la cual es requisito indispensable si queremos convertirnos en fieles servidos y
hacedores del plan divino del señor.

Conclusión:

Una de las bendiciones más grandes que podríamos tener en la vida es poder ser
elegidos por Dios para obrar en su voluntad divina. De ser sabios y humildes,
podríamos aceptar el llamado y testificar la palabra de Dios para la salvación de
muchas almas aun no convertidas.  Lamentablemente no siempre respondemos bien a
este llamado.

Entonces podríamos ignorar lo que el padre nos dice y escapar de su presencia. No


obstante, hacer eso no nos conduce a nada excepto a atravesar grandes pruebas por
nuestra desobediencia e insensatez. Eso es lo que le pasó al profeta Jonás.

De todas formas, el padre celestial jamás nos abandona. Incluso si lo ignoramos, él


nos resguarda. Él espera que nosotros nos arrepintamos y en oración clamemos por
su perdón y gracia. Entonces él nos dará una nueva oportunidad para recibir su
palabra santa nos ennoblecerá como instrumentos de su plan de salvación.

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