Historia Universal Contemporánea
Actividad 1: Contesta las siguientes preguntas.
1.- ¿Qué entiendes por revolución industrial?
2.- ¿Qué es el expansionismo?
3.- ¿Qué es un monopolio?
4.- ¿Qué es el colonialismo?
5.- ¿Qué es el imperialismo?
6.- ¿Consideras que en la actualidad existe el colonialismo y el imperialismo? ¿En qué forma?
Actividad 2: Después de leer el texto: Los procesos de expansión territorial y económica, y la
revolución industrial, elabora un mapa mental y, preséntalo al maestro facilitador para su
enriquecimiento y evaluación.
COLONIALISMO E IMPERIALISMO
Los procesos de expansión territorial y económica, y la revolución industrial
A finales del siglo XV, los descubrimientos geográficos facilitaron la expansión territorial de los países más
poderosos. En Europa, España y Portugal serán los primeros en ir a la conquista de Asia, Africa y América.
Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIII, habrían de registrarse primero en Inglaterra y después en
otros países de Europa y en los cuatro continentes restantes- un conjunto de cambios económicos que
transformaron la economía tradicional, es decir se avanzó de un sistema económico de productividad baja y
tasas de crecimiento estancadas, a uno industrializado de alto desarrollo económico. Era ese el comienzo de
un fenómeno que inició en Gran Bretaña, que reemplaza la mano artesanal por las máquinas y que, en
principio, utiliza la energía del vapor en lugar de la fuerza hi dráulica para impulsar, a partir del empleo de esa
tecnología, la producción a gran escala, y aumentar la manufactura de bienes de consumo principalmente en
las ramas textil, minera y metalúrgica. Daba inicio la primera revolución industrial, para el caso inglés entre
1760-1780); y en el segundo tercio del siglo XIX para Estados Unidos, Francia, Bélgica y Alemania; en la que
los procesos de manufactura serían más rápidos y económicos, se abriría paso la locomoción, la navegación y
otros medios de transporte que facilitaron la movilización y comercialización de mercancías a nivel nacional e
internacional, así como la acumulación de riquezas.
El liberalismo económico formulado por Adam Smith (1723-1790) y David Ricardo (1772-1823) se fortalece
como doctrina económica al reclamar la mínima interferencia del estado en la economía. La historia de la
humanidad tiende a tomar un nuevo curso con motivo de los requerimientos del nuevo sistema económico, la
búsqueda de recursos y mercados, las rivalidades, las alianzas políticas y, entre otros, los nacionalismos que
alimentaron el espíritu de dominación, expansión y control de los países más fuertes sobre los más débiles; y
toman fuerza las guerras de conquista, así como la represión de los movimientos que protagonizan los
pueblos que luchan por su independencia y la preservación de su cultura. La Revolución Industrial es un
proceso que se produce en una sociedad cuando su economía deja de basarse en la agricultura y la artesanía
para depender de la industria.
Diferencias entre colonialismo e imperialismo
Los términos colonialismo e imperialismo se suelen utilizar como si fueran lo mismo, sin embargo, son
diferentes. El primero, aparece con el propósito de justificar la expansión de los países europeos en el siglo
XIX al ejercer su poder económico y político sobre pueblos técnicamente más atrasados de Asia y África; la
dominación ejercida será sobre otro país más débil al que se subordina a la potencia dominante o metrópoli.
En el colonialismo la soberanía de un pueblo es asumida por otro Estado o gobierno, mismo que promueve la
implantación de colonos de su propia nación en el territorio conquistado; impone su autoridad, toma las
decisiones políticas y da lugar a cambios en las políticas económicas y sociales.
En este sentido, Balandier (1969) establece que en el colonialismo una minoría extranjera ejerce una
pretendida superioridad racial y cultural sobre una mayoría nativa considerada inferior. Borisov, Zhamin y
Makarowa (2009), lo identifican como una política de los estados capitalistas económicamente más
desarrollados orientada hacia la esclavización y la explotación de los pueblos atrasados en el aspecto
económico.
El segundo, es decir el imperialismo, es la doctrina política de un Estado que busca ejercer su influencia o
control sobre otros países o poblaciones. La guerra es uno de los principales instrumentos para ejecutar
dichas políticas de expansión y dominio. El imperialismo siempre va acompañado de procesos coloniales, de
tal manera que cuando el colonialismo se elimina la posición imperial se debilita. El dominio por parte del
Estado imperial se lleva a cabo mediante diferentes herramientas: políticas, militares, económicas, culturales o
sociales.
En cuanto al colonialismo moderno este fue parte de la expansión política y territorial de las naciones
occidentales a partir del siglo XV. Este proceso alcanzó su apogeo durante el siglo XIX y concluyó a mediados
del siglo XX, cuando la mayoría de las metrópolis coloniales abandonó sus posesiones en casi todo el mundo.
Es de observar que el colonialismo fue defendido, desde el punto de vista económico, como parte de la
búsqueda de materias primas baratas o exóticas, a cambio de las cuales se estimulaba la venta de productos
manufacturados. En este sentido puede considerarse como primer paso hacia la constitución de un comercio
internacional de alcance planetario y como el punto de partida a través del cual se intercambian actualmente
gran cantidad de bienes y servicios.
Los movimientos que propugnaban la descolonización destacan que el sometimiento político de las colonias
implicaba una paralela dependencia económica que trasladaba hacia afuera sus excedentes e impedía el
crecimiento. También se habló de una forma puramente económica de este fenómeno, el neocolonialismo, lo
cual implica la dominación sobre un Estado jurídicamente independiente. En sentido similar se utilizan los
términos imperialismo y nuevo imperialismo.
La importancia colonial y su historiografía han desempeñado un gran rol dentro de las disciplinas históricas, y
se ha visto robustecida en los últimos años a raíz de la necesidad de comprender mejor los procesos globales.
Por su parte, el imperialismo como doctrina política pretende situar por encima de otros Estados o
comunidades al propio. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias,
principalmente europeas, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda
Guerra Mundial; y más específicamente, al periodo que va de 1879 a 1919, el cual también se conoce como:
Era del Imperialismo, en la cual se produjo una carrera para construir imperios, principalmente con el llamado
reparto de África. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto:
Imperialismo: un estudio, de Hobson (1902), así como: El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin
(1916).
Desde una perspectiva marxista el imperialismo no es una fase acabada de la historia, ni tampoco una forma
extinguida de dominación política, sino la manera de como la propiedad del capital se concentra en los países
ricos o desarrollados. Hobson, citado por Mata de Grossi y Silva Otero (2005), subraya que el imperialismo es
una deformación del capitalismo, se nutre de la necesidad del capital de buscar nuevos mercados para su
excedente y de inversiones que puedan obtener una mayor ganancia que la generada en las metrópolis, en
tanto que la expansión se realizaba no sobre la base del beneficio de la mayoría sino en función de un
proyecto de oligarquía poderosa, cuyo interés económico se escondía bajo la noble causa de llevar la
“civilización” a otros pueblos; según Hobson:
“Estas son las fuerzas específicamente que fomentan el imperialismo. Forman un grupo grande y difuso de
oficios y profesiones que esperan encontrar negocios rentables y empleos lucrativos como consecuencia de la
ampliación de los cuerpos militares y civiles, de las sumas gastadas en operaciones militares, de la ocupación
de nuevos territorios y del comercio con ellos, y de la provisión de nuevos capitales que son necesarios para
la realización de estas operaciones, todos ellos inspirados y dirigidos por el poder de los círculos financieros”.
Lenin, por su parte subrayó: “Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo,
debería decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. Una definición comprendería lo
principal, pues, por una parte, el capital financiero es el capital bancario de algunos bancos monopolistas
fundido con el capital de los grupos monopolistas industriales y, por otra, el reparto del mundo es el tránsito de
la política colonial, que se expande sin obstáculos en las regiones todavía no apropiadas por ninguna potencia
capitalista, a la política de dominación monopolista de los territorios del globo, enteramente repartido”. (El
imperialismo: fase superior del capitalismo (1965). Partido Comunista del Pueblo de Catalunya, p. 35).
De esto se desprende que los países en vías de desarrollo sufren de este modo la explotación de los países
dominantes. Y aunque el trabajo y los recursos naturales se concentran en estos países periféricos, no es así
en su gestión como tampoco el consumo. Doyle, citado por Said (1993), recalca que: “El imperio es una
relación, formal o informal, en la cual un estado controla la efectiva soberanía política de otra sociedad
política. Puede lograrse por la fuerza, por la colaboración política, por la dependencia económica, social o
cultural”. En cambio el imperialismo es, sencillamente, el proceso o política de establecer o mantener un
imperio”.