Bibliografías de los tres Reyes
Saúl, David y Salomón
1. Saúl
Fue el primer rey de Israel, hijo de Cis y miembro de la tribu de
Benjamín. Yahvé le había hecho saber a Samuel que le enviaría un
hombre de la tribu de Benjamín, para que lo ungiera como jefe de mi
pueblo, Israel, y él lo librará de la mano de los filisteos, porque he visto
la aflicción de mi pueblo y su clamor ha llegado a Mí.
Carácter:
En altura superaba a todos sus hermanos, y era un hombre cuyo coraje
personal igualaba su físico; era noble para con sus amigos y generoso
con sus enemigos; fue el hombre elegido por Dios para instituir la
monarquía, para representar en su persona el gobierno real de Yahvéh
sobre su pueblo. Mas tres veces sucesivas se le hizo ver que él mismo
se había descalificado de la tarea a la cual había sido llamado; incluso
en ese llamado ya se insinuaba el carácter del hombre a quien Dios, en
su soberanía, eligió para que fuese rey.
Preparación:
Samuel lo unge como rey: Samuel derramó el aceite sobre la cabeza de
Saúl y lo besó diciendo: Yahvé es quien te ha ungido como jefe de
Israel. Tú dirigirás al pueblo de Yahvé y lo librarás de los enemigos que
lo rodean (1 Sam 10, 1). A partir de entonces una ceremonia religiosa en
Gilgal confirmó el nombramiento de Saúl como rey, el que había recibido
aprobación divina obvia en la derrota de los amonitas. Con una
exhortación de despedida al pueblo para que fuese asiduo en su
obediencia a Dios, la que estuvo acompañada de una señal milagrosa,
Samuel dejó al nuevo rey para que se ocupara del gobierno de su
nación.
Comienzo:
Después Samuel le dio estas precisas instrucciones, muy importantes de
recordar, debido a lo que sucederá más adelante: Baja, pues, delante de
mí a Guilgal y yo iré a juntarme contigo para ofrecer víctimas y sacrificios
a Yavé. Esperarás siete días, hasta que yo venga a ti y te diga lo que
debes hacer” (1 Sam 10, 8).
Impacto sobre el pueblo:
Siendo Rey, ¿cuál fue la función de Saúl con los Israelitas?
Derrotar a los enemigos de Israel y unificar al pueblo, como cuando
estaban bajo la dirección de Josué. Esa función la cumplió.
Final
No fue obediente a la voz de Dios, consulta a una bruja y al final mueren
Saúl y sus hijos en el cerro Gelboé. Saúl queda mal herido y ruega a su
escudero que lo mate, pero éste no lo hace. Entonces Saúl se lanza
sobre su propia espada.
2. David
Fue el segundo Rey de Israel, rey de Judá e Israel, fundador de la
dinastía de Judá. El Antiguo Testamento recoge numerosos relatos de
sus hazañas, en especial los libros de Samuel, Reyes y Crónicas. Se
menciona unas ochocientas veces en el A.T. Solo a este varón es
atribuido el nombre, es decir, nadie más en la Biblia se le menciona con
el nombre de David, probablemente para dar a conocer el linaje de
Jesús.
Carácter.-
David era el hijo más joven de Isaí de un total de 8 hermanos, nieto de
Rut y Booz, fue un pastor de Belén desde temprana edad y en dicha
región pasó su juventud cuidando los rebaños de su padre. Adquirió
fama por sus aptitudes musicales y por su valentía, que alcanzó visos
legendarios por su enfrentamiento contra el gigante filisteo Goliat. A
medida que crecía su reputación, fue convocado a la corte, donde Saúl,
primer rey de Israel, le nombró su escudero.
Preparación.-
A medida que crecía su reputación, fue convocado a la corte, donde
Saúl, primer rey de Israel, le nombró su escudero. Tras cubrirse de gloria
en las guerras contra los filisteos, desposó a Mikal, hija de Saúl, y se
ganó la amistad de Jonatán, su cuñado. Sin embargo, su creciente
popularidad despertó la envidia del monarca, quien le expulsó de la
corte. David pasó el siguiente periodo de su vida en el exilio, a la cabeza
de una banda de guerreros que cobraban tributo a los terratenientes de
Judá. Tras una estancia en la ciudad de Adul.lam, cercana a Jerusalén,
y en los desiertos de Judá, entró al servicio de Akis, rey de la ciudad
filistea de Gat. Como recompensa a su colaboración con Akis, éste le
nombró gobernador de la ciudad de Siquelag.
Comienzo.-
David regresó a su país natal tras la muerte de Saúl, Jonatán y otros dos
de los cuatro hijos del rey en una batalla contra los filisteos. Coronado
rey de Judá en Hebrón, gobernó allí durante siete años, hasta
aproximadamente el 993a.C., cuando fue ungido rey de Israel. A partir
de entonces, David derrotó en rápida sucesión a filisteos, moabitas,
arameos, idumeos y amonitas, consolidó con ello la independencia de
Israel y amplió enormemente sus dominios. Una de sus principales
conquistas fue la de la fortaleza jebusea de Sión, a la que convirtió en
núcleo de su capital, Jerusalén, a menudo llamada Ciudad de David. Allí
construyó su palacio e instaló, bajo un tabernáculo, el Arca de la Alianza,
con lo que Jerusalén pasó a ser el centro religioso y político de los
territorios unidos bajo su persona.
Impacto sobre el pueblo.-
David fue un guerrero valiente y un líder notable. Mostró una devoción
religiosa a toda prueba, de ahí que David sea el símbolo del coraje y de
las aspiraciones de su pueblo, cuyos profetas le consideraron el modelo
del Mesías prometido. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento (Lc. 1,32), se hace referencia al Mesías como Hijo de David
Final.-
Durante el sitio de Rabbá Amón (actual Ammán, Jordania), la capital
amonita, David cometió adulterio con Betsabé, esposa del militar Urías,
de cuya muerte fue indirectamente responsable. El episodio, que suele
considerarse el mayor pecado de su vida, fue seguido de repetidos
problemas con sus hijos, uno de los cuales -Absalón- murió durante una
rebelión que había organizado contra su padre. Los últimos años del
reinado de David estuvieron marcados por los problemas familiares,
sobre todo por la disputa con el mayor de sus hijos sobrevivientes,
Adonías, surgida tras haber designado a Salomón (nacido de su unión
con Betsabé) heredero del trono.
3. Salomón
Tercer rey de Israel (ca. 971–931 a.C.), hijo de David y Betsabé (2 S.
12.24); también llamado Jedidías (‘amado de Jehová’) por Natán el
profeta (2 S. 12.25)
Carácter.-
Probablemente pacifico.
Preparación.-
El camino que Salomón debió recorrer para llegar al trono no fue en
manera alguna fácil. La oposición de Absalón fue continuada por el
mayor de los hijos sobrevivientes de David, Adonías (2 S. 3.4), quien
hizo un intento de apropiarse del trono cuando aun vivía su padre (1 R.
1.5ss). Con el apoyo de Joab, el general depuesto por David, quien
había dado muerte a Absalón (2 S. 18.14–15), y el influyente sacerdote
Abiatar, Adonías reunió mucha gente en apoyo de su causa, y llegó a
organizar una fiesta de coronación en la localidad de Rogel. Pero
Salomón tampoco se había quedado sin aliados. Benaía, hijo de Joiada,
tenía su mirada puesta en la perspectiva al generalato; Sadoc
ambicionaba una posición sacerdotal prominente. El que hablaba en
nombre de ellos era Natán el profeta, confidente de David y Betsabé (1
R. 1.11ss).
Comienzo.-
Luego que Natán y Betsabé recordaron a David su promesa no cumplida
respecto a Salomón, el rey dio instrucciones para la ascensión de
Salomón al trono, y las selló con un juramento (1 R. 2.28ss).
Impacto sobre el pueblo.-
Salomón fue el primer gobernante dinástico de Israel. Saúl y David,
como los jueces, fueron elegidos porque Dios les había concedido una
especial medida de poder: fueron gobernantes carismáticos. Aunque
Salomón ocupó el poder sin gozar del curisma divino, lo recibió cuando
tuvo la visión de Gabaón, ocasión en la que el Señor le pidió que
escogiera lo que quisiera (1 R. 3.5ss). Dándose cuenta de la enormidad
de su tarea, Salomón eligió "un corazón entendido" (v. 9). El relato de la
disputa entre las dos rameras respecto al niño (1 R. 3.16ss) se ha
convertido en demostración clásica de la sabiduría de Salomón como
monarca.
Final.-
Los matrimonios contraídos con mujeres paganas pueden haber sido
convenientes políticamente, pero no lo fueron espiritualmente. Salomón
fue desobediente al ideal monoteísta de Israel. La unión matrimonial
con mujeres extranjeras trajo como consecuencia la introducción de
religiones extranjeras, y el rey comprometió las convicciones que había
expresado en su oración de dedicación del templo (1 R. 8.23, 27) al
entregarse al culto sincretista para conformar a sus esposas. Este
violento quebrantamiento del pacto de Israel no podía pasar sin su
debido castigo. Aunque el juicio fue aplazado durante la vida de
Salomón por amor a David, las semillas de la disconformidad sembradas
entre el pueblo por la política impositiva rigurosa y de servicios no
remunerados habrían de producir sus frutos amargos durante el reinado
de su hijo y sucesor, Roboam (1 R. 11.1–13).