100%(1)100% encontró este documento útil (1 voto) 316 vistas197 páginasAivanhov Omraam Mikhael - Caminad Mientras Tengais Luz
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EI Maestro Omraam ikhaél 2
Pr ee cree Omraam Mikhaél Aivanhoy
1986), filésofo y pedagogo
francés de origen bilgaro,
vino a Francie en 1937.
Aunque su obra aborda los
miltiples aspectos de la
it nt Caminad
Omraam Mikhaél
Aivanhoy
nosotros, descubrir el senti- |
do de nuestra existencia y is fe
superar los obstéculos que |
zemmeees os (NCH engals luz
camino. Asi pues, no me S
piddis que os hable de otra —
08a, siempre 03 insistiré 2
sobro estos mismos temas: a
nuestro desarrollo, nues- SD
tras dificultades, ol camino a
que hay que recorrer y ios oa
Imétodos pare hacerlo.» -
" s
«La existencia es una larga cadena de momentos ee |
que debemos vivir conscientemente los unos después 5
de los otros. a
«Todos los esfuerzos qua hacéis quedan grabados ]
en lo alto, en el libro de la Vida, y gracias a estos g
erz0s, cuantas bendiciones se preparan para yoso- a
tros! Cuando las recibais, os preguntaréis: «;Por qué 2 |
estos regalos?» y se os responderd: «Porque con vues- |
tro trabajo, os habéis elevado hasta las regiones de Ia eo
luz y asimismo habéis aportado la luz y Ia paz a seres
que se hallan sumidos en el desamparo y en Ia oscuri-
dad» No puedo deciros nada mas. Continuad, cami-
nad por Ia senda de la luz, Qué habré al final de este
camino? Lo descubriréis cuando lleguéis y os mara-
Sa Omraam Mikhaél Aivanhov
wvweprosyetaes, Coleccién Izvor
e-mail: aprosveta@prosvetaes,
EDICIONES PROSVETA
ISBN: 978-84-99685
Edicion original ISBN:Caminad
mientras tengdis luzTraduccién del francés
Titulo origina:
TANT QUE VOUS AVEZ LA LUMIERE
MARCHE
ght 2007 reservado a Editions Prosveta, S.A. para todos,
Prohibida cualquier reproducci6n, adaptacidn, represen-
lacién o edicién sin la autorizacién del autor y del editor. Tampoco
est permitida In reproducciGn de copias individuales, audiovi-
suales 0 de cualquier otro tipo sin la debida autorizacién del autor
yy del editor (Ley del 11 de marzo 1957, revisada),
Editions Prosveta, S.A. - B.P. 12 — 83601 Fréjus Cedex (Francia)
Edici6n original: ISBN 978-2-85566-938.0
Primera Edicién en espafiol: ISBN 978-84-936850-0-3,
Depésito legal: B-52544-2008Omraam Mikhaél Aivanhov
_ Caminad
mientras tengais luz
Coleccién Izvor
N° 244
EDICIONES ®@) PKOSvETADel mismo autor (iraducciones del francés)
Coleccién Izvor
201 ~ Hacia una civilizaci6n solar
202 — EI hombre a fa conquista de su destino
203 ~ Una educacién que comienza antes del nacimiento
204 — EI yoga de la nutricién
205 — La energia sexual o el Dragon alado
206 ~ Una filosofia de lo Universal
207 ~ ,Qué es un Maestro espiritual?
208 ~ El egregor de la paloma 0 el reino de la paz
209 — Navidad y Pascua en la tradicion ini
210-El drbol de la ciencia del bien y del mal
211 ~ La libertad, conquista del espifitu
212 — La luz, espiritu vivo
213 ~ Naturaleza humana y naturaleza divina
214 — La galvanoplastia espiritual y el futuro de la humanidad
215 — La verdadera ensenanza de Cristo
216 ~ Los seeretos del libro de Ia naturaleza
217 ~ Nueva luz sobre los Evangelios
218 — Bl lenguaje de las figuras geométricas
219 ~Centros y cuerpos sutiles
220 - El zodiaco. clave del hombre y del universe,
El trabajo alquimico o la biisqueda de la perfeccién
~ La vida psiquica: elementos y estructuras
223 —Creacién artistica y creacién espiritual
224 ~ Poderes del pensaimiento
225 — Armonia y salud
126 El libro de la Magia divina
227 — Reglas de oro para la vida cotidiana
228 ~ Mirada al mas alld
229 ~ La via del silencio
230 — La Ciudad celeste (Comentarios del Apocalipsis)
231 ~ Las semillas de la felicidad
233 — Un futuro para la juventud
234 — La verdad, fruto de la sabiduria y del amor
235 — En espiritu y en verdad,
236 — Del hombre a Dios
237 ~ La Balanza cosmica
238 ~ La fe que mueve montafias
239 El amor mas grande que la fe
240 — ,Qué es ser un hijo de Dios?
241 — La piedra filosofal
242 — En las fuentes inalterables de la alegria
243 — La isa del sabio
244 — Caminad mientras tengéis tuzEl lector comprenderd mejor ciertos
aspectos de los textos del Maestro Omraam
Mikhaél Aivanhov presentados en este vo-
lumen, si tiene en cuenta que se trata de una
Enseftanza estrictamente oral.PARA NO TENER QUE DECIR MAS:
jSI LO HUBIERA SABIDO|...Los humanos son perfectamente capaces de
comprender intelectualmente donde esti el bien y
el mal, tanto en lo que se refiere a si mismos como
respecto a los demés, pero contintian cometiendo
los mismos errores. Es dificil de aceptar, pero es
asi. Se les explica, comprenden, aprueban, pero
hacen lo contrario de lo que aseguran haber com-
prendido. ;Por qué? Porque no basta con dirigirse a
su intelecto, es preciso tocar otras fibras de su ser.
No nos podemos fiar mucho de alguien que dice:
«Si, comprendo», porque si sus sentimientos y sus
deseos le empujan hacia una direccién distinta, es
allf a donde se dirigiré.
Por tanto no me hago ilusiones, sé que las po-
sibilidades de un Maestro espiritual son limitadas:
su tarea consiste en iluminar a los seres, hacer que
comprendan cémo pueden salir de las ciénagas en
las que se han sumergido y describirles las magni-
ficas regiones que les esperan si lo consiguen, pero
el Maestro contintia siendo impotente en Io que
se refiere a cambiar sus gustos y sus necesidades.12 Caminad mientras tengdis luz
Esto, s6lo los discipulos tienen el poder de hacerlo,
sintiendo que es ahf donde hallardn su salvacién.!
Y en realidad, aunque consigan sentirlo, esto no es
suficiente. Efectivamente, aunque deseen con todo
su coraz6n comprometerse en el camino de la luz,
surge una tercera dificultad, la més terrible: algo en
ellos, llamado costumbre, se opone a este cambio
de orientacién,
Os daré un ejemplo muy simple. Por la televi-
sién dan un programa sobre el hambre en Africa:
todos los espectadores comprenden que se deberfa
hacer algo, porque es inhumano permitir que po-
blaciones enteras sufran de esa manera. Incluso
muchos se sentiran conmocionados y el espectécu-
lo de estos sufrimientos, inundaré sus ojos de la-
grimas. Pero ahora, si se les dice: «He aqui lo que
podéis hacer para que estas poblaciones tengan con
qué alimentarse», ,cudntos aceptarén abandonar si
tranquilidad y sus costumbres? {Cudntos se dec
dirén a destinar el dinero que reservan para sus co-
modidades y para sus placeres, incluso aunque s6lo
sea una parte, para aliviar a estos desgraciados?
Pues bien, esto es lo que se produce también cuan-
do se trata de cambiar de vida: el pensamiento y el
sentimiento pueden estar de acuerdo, pero de ahi a
que la voluntad consiga vencer los malos habitos,
la pereza y el egofsmo, varia mucho.
Cuando me oyen hablar o leen mis libros, sé
que algunos piensan: «jOh, pobre! ¢Cémo puede
creer que sea facil llevar a los humanos hacia el ca~
mino de la sabiduria, de la justicia y del amor’Para no tener que decir més. 13
No, no creo que sea facil, no soy tan ingenuo, hablo
para iluminar a aquellos que han venido a escu-
charme, porque todo cambio interior comienza con
Ja comprensién, pero sé muy bien que el resto no
depende de mi: no puedo hacer que amen la verdad
aquellos que prefieren las ilusiones.
E incluso para aquél que descubre la verdad,
que ama la verdad, se puede decit que es aqui
cuando comienzan realmente las dificultades. Estas,
dificultades, las he descubierto primero en mi.
Comprendi que se puede recibir la luz, amar la
luz, pero cuando se trata de lograr que la materia
psiquica se someta a esta luz con el fin de ser
impregnada por ella, {Dios mio, cudnto tiempo, qué
dificil es! Por un instante, es décil y maleable, pero
de repente se resiste, se rebela y toma ventaja.
Entonces, se debe volver a empezar. Pero no hay
que desanimarse, porque poco a poco, esta materia
termina cediendo. Puesto que la comprensién est
ahi y el amor esta ahi, un dia se produciré la reali-
zacién. En cualquier caso, lo que es seguro es que
sin comprensién ni amor, es inttil esperar la menor
realizacién.
Comprender donde esté el bien y desear este
bien quizés no sca fécil, pero siempre es menos
dificil que la tercera etapa: la aplicacién, Cada cual
puede facilmente admitir que es preferible perma-
necer sobrio, ser fiel a su marido o a su mujer, do-
minar los impulsos de célera, obrar honradamente
y desear sinceramente conseguirlo, pero he aqui
que cuando llega la tentaci6n, {c6mo evitar sucum-4 Caminad mientras tengdis luz
bir ante ella? Para resistir es preciso que la cuestién
esté clara en los tres planos, el intelecto, el corazén
y la voluntad, y lo mas dificil es adiestrar a la vo-
luntad para cambiar sus costumbre
Una mala costumbre es como un cliché que se
graba en nuestros cuerpos sutiles.? Una vez graba-
do, se reproduce infinidad de veces. Incluso aunque
hos arrepintamos enseguida de nuestra falta, esto
no sirve de nada, la repetimos... y después de nuevo
nos arrepentimos... Es como una cadena sin fin de
faltas y remordimientos. Luchar, llorar, arrepentir-
nos, la mayorfa de las veces es ineficaz, porque el
remordimiento también ha grabado su cliché, y en-
tonces aparece cada vez después de la falta, pero no
ayuda a corregirla, Es como si falta y remordi-
micnto fucran dos entidades entre las que no existe
ningtin contacto. Se suceden una a la otra, nada
més. Diréis: «jPero es porque el hombre es débil!»
Si, es débil; y es débil porque es ignorante. El dfa
que tenga luz, logrard triunfar sobre sus malos hé-
bitos.
ZY qué debemos hacer entonces? Sustituir el
cliché, es decir sustituir las malas costumbres
esforzindonos, poco a poco y conscientemente,
en tener otros pensamientos, otros sentimientos, y
sobre todo en hacer otros gestos. Estos serén unas
nuevas grabaciones, nuevos clichés que conse-
guirdn neutralizar a los otros. No los borrarén,
porque en la naturaleza nada se borra, pero se
sobrepondran a ellos y seran los que actden.
Un dia un hombre me confié que se sentiaPara no tener que decir mas 15
irresistiblemente atraido por todas las jévenes; se
daba cuenta de lo peligroso que esto era, pero no
sabfa cémo podfa luchar contra esta tendencia y
me pidi6 consejo. Y esto es lo que le dije: «Trate de
buscar una joven que le deje més bien indiferente,
ahi usted podra dominarse més fécilmente, y podré
conscientemente acostumbrarse a mantener la dis-
tancia. Después, encontrard a otra, y Iuego a otra,
y continuard obrando correctamente. Asi, poco a
poco, grabaré en usted una nueva actitud, y ésta
es la que dominaré, y cuando se encuentre ante una
de esas j6venes que antes le hacfan perder la ca-
beza, mantendré una conducta irreprochable. Pero
permanezca vigilante, contintie ejerciténdose con
aquellas que no le tienten.»
En cambio, jqué se hace generalmente?
Exactamente Jo contrario: nos lanzamos hacia las
personas y las cosas que nos son agradables, y nos
alejamos de las otras. Para vencer una tentacién,
una debilidad, debéis intentar sustituir el objeto pe-
ligroso por otro que sea inofensivo para vosotros;
los nuevos clichés que de esta manera grabéis os
protegerdn. Pero incluso si no estiis expuestos a
tentaciones que os perderfan si sucumbierais a
cllas, siempre debéis pensar en crear nuevos cli-
chés, mejores, para progresar,
Y {sabéis qué es el diablo ~ ;digamos el dia-
blo! ~ quien a menudo impulsa a los seres al arre-
pentimiento para que contintien progresando por el
camino erréneo con fuerzas renovadas, con un
ardor renovado? Pues no, seguramente no lo sabéis.16 Caminad mientras tengdis luz
Lamenténdoos, Hlorando, estdis reforzando el deseo
por otro lado; es como si de estas lagrimas y estas,
lamentaciones, los deseos extrajeran fuerzas para
desencadenarse de nuevo. En efecto, asf es la natu-
raleza humana, y aquél que no conoce sus rodeos
y sus trampas, continia cometiendo errores.
;Cudintas personas creen que obran de acuerdo
con el bien que comprenden y que aman! En reali-
dad, estén haciendo exactamente lo contrario, pero
es imposible que lo admitan. ;Por qué? Porque
imaginan que basta con aceptar mentalmente un
ideal y desear realizarlo para conseguirlo. Pues
bien, no, desgraciadamente no, incluso es ahi
donde empieza la parte mas dificil. He aqui porque
una de las primeras cualidades del discfpulo es la
lucidez.
Es preferible portarse bien, pero portarse mal
no es atin lo més grave. Lo mas grave es no ser
consciente de ello. Aquél que es incapaz de ver que
ha obrado mal termina siendo sometido a contra-
dicciones insalvables. Sufre fracasos, es rechazado
por los dems y no comprende porqué: crefa ser
irreprochable, estaba convencido de que los demés
le aprobarian, incluso le admirarfan. Esté trastor-
nado por lo que le sucede, imagina que el mundo
entero se ha unido contra él, lo que influencia muy
negativamente en sus pensamientos y sus senti-
mientos: se rebela, y durante esta rebelién, pierde
su luz y pierde su amor. Todo ello porque se niega
a admitir que no ha logrado hacer el trabajo en el
tercer plano: la realizacién.Para no tener que decir mé: "7
Es casi intitil comprometerse con la vida espiri-
tual mientras no se haya comprendido hasta qué
punto es tenaz la naturaleza inferior del hombre, y
en qué medida el trabajo que se debe realizar con
ella requiere vigilancia, humildad y abnegacién.
Muchas personas creen que como han encontrado
una ensefianza espiritual, se transformaran répida-
mente. Pues no, jel dominio de la vida psiquica es
mucho més dificil de lo que imaginan! Existe no
obstante en cada ser humano esta capacidad de re-
novacién, de regeneracién, de divinizacién, pero
éste es un proceso muy lento, y lo que cada uno
puede realizar en esta existencia depende del traba-
jo ya iniciado en anteriores encarnaciones.*
Para aquél que no es consciente de as dificul-
tades que inevitablemente surgen en la vida espiri-
tual, es imposible progresar; y todavia es més im-
posible ayudar a los demés: ante los escasos resul-
tados se desanimara muy répidamente. Un instruc-
tor, un guia espiritual explica, repite, tiene la im-
presién de ser comprendido; pero he aqui que
aquellos que dicen seguirle hacen justamente lo
contrario de lo que parecfan haber comprendido.
Con el tiempo, ;e6mo no cansarse, desanimarse, €
incluso irritarse? La cualidad de un instructor debe
ser la estabilidad, la paciencia, la indulgencia
Esta estabilidad, esta paciencia y esta indul-
gencia tan indispensables, tienen su ejemplo en el
sol.5 Por lo tanto, como el sol, un guia espiritual
debe dar su luz, y después aquellos a quien ha ilu-
minado hacen lo que pueden... Cada dia miro el sol18 Caminad mientras tengdis luz
y veo que no se indigna, que no oscurece, que no se
desanima con el pretexto de que los humanos no
saben apreciar y utilizar su luz. Entonces, me digo
que yo tampoco debo indignarme, ni desanimarme,
ni oscurecerme
No necesito que me expliquen lo dificil que es
ayudar a los humanos a mejorar. Incluso aunque
digan ser sus discipulos, a menudo creen que saben
més que su Maestro, lo que es bueno para ellos.
Quieren vivir sus experiencias y lo hacen. Algtin
tiempo més tarde, cuando han sido bien maltrata-
dos y decepcionados por ta vida, finalmente com-
prenden. Entonces, quieren hacer participes a los
demis de este saber recién adquirido, pero por qué
Jos demas tendrian que escucharles? Ellos también
quieren vivir sus experiencias. Y he aqui porqué la
sabidurfa que unos han alcanzado a costa de tantos
esfuerzos, es raramente aprovechada por los
demas.
Es preciso que los humanos hayan sido bien
triturados y mordisqueados por la vida para admitir
que los sabios tienen raz6n. Ast pues, ellos también
se han vuelto, a su vez, sabios. Pero no son muchos
los que intentardn beneficiarse de su sabiduria. Por
esto cada nueva generacién repite los errores de la
anterior. Esto es cierto para los individuos, y tam-
bién es verdad para las colectividades. {Quién
desea en realidad aprender las lecciones de la his-
toria?Para no tener que decir mas. 19
Se os proporciona una luz, ella ilumina vuestro
camino. Decidfos a caminar. Jestis decfa: «La luz
estaré todavia entre vosotros por poco tiempo.
Caminad mientras tengdis luz, para que las tinie-
blas no os sorprendan.» Esta luz de la que habla
Jestis no es evidentemente la del dia por oposicién
a la oscuridad de la noche; representa las buenas
condiciones internas y externas que nos son dadas
para progresar.
iCudntas personas, cuando se encuentran en
dificultades y sometidas a pruebas, de repente
toman conciencia de su ignorancia, de su debilidad
y se dicen: «Si hubiera sabido!...» Hubieran podi-
do saber, porque en cierto momento les fueron
dadas todas las condiciones para aprender, ejerci-
tarse, reforzarse; pero desperdiciaron estas buenas
condiciones: la vida espiritual requiere esfuerzos, y
otras actividades, otras preocupaciones les parecie-
ron en aquél momento mas importantes. «Y ahora,
es demasiado tarde?» os preguntéis. No, nunca es
demasiado tarde, el camino de la vida es largo, in-
finito y otras condiciones os serén proporcionadas
en esta existencia o en otra. Procurad entonces no
perderlas para que no tengais que deciros una vez,
més: jsi lo hubiera sabido!...20 Caminad mientras tengdis luz
Notas
1. Qué es un Maestro espiritual? Col. Izvor n° 207, cap.
VII: «No esperar de un Maestro més que la luz»,
2. El trabajo alquimico o ta biisqueda de la perfeccién, Col.
Izvor n° 221, cp. VI: «Los clichés»
3. Naturaleza humana y naturaleza divina, Col. levor n° 213
4. La piedra filosofal — los Evangelios segtin los tratados
aalquimicos, Col, Izvor n® 241, edp. XI: «La regeneracién
de la materia: la eruz y el crisol».
5. En espiritu y en verdad, Col. Izvor n° 235, ep. XVI: «Lat
verdad del sol: dar»«QUE TU MANO IZQUIERDA IGNORE
LO QUE HACE TU MANO DERECHA»El simbolismo de la derecha y de la izquierda
En el espacio a tres dimensiones por el que nos
movemos diariamente, tenemos la posibilidad de ir
hacia delante y hacia atrds, hacia arriba y hacia
abajo, a la derecha y a la izquierda. Son pues seis
direcciones que pueden ser representadas por tres
lineas que se cortan en Angulo recto. Estas seis di-
recciones del espacio se relacionan con los tres
principios que constituyen el ser humano. La direc-
cién adelante-atras es la del intelecto; la direccién
artiba-abajo es la del coraz6n; la direccién derecha-
izquierda es la de la voluntad. Y como la voluntad
produce actos, podemos decir que nuestra actividad
se despliega en ambos lados.
La mayorfa de las tradiciones asocian simbéli-
camente la derecha al bien y la izquierda al mal:
cuando se dice de alguien que sigue el camino de
la izquierda, significa que est4 obrando mal. Este
simbolismo de la derecha y de la izquierda, lo
encontramos en la palabra de Jestis: «Cuando des24 Caminad mientras tengdis luz
limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace
tu mano derecha.» Las manos actéan influidas por
la voluntad. La mano izquierda y la mano derecha
son las expresiones de la actividad humana.
En realidad, ya sea adelante o atrés, arriba 0
abajo, derecha 0 izquierda, todas las direcciones
son buenas, a condicién de que las utilicemos con
discernimiento, y las oposiciones que se han esta-
blecido entre ellas s6lo tienen un valor simbélico.
El lenguaje simbélico es la matemitica de las ideas,
resume en algunos principios muy simples las
realidades mas complejas.
Entonces, jqué queria decir Jestis cuando
aconsejaba de tener la mano izquierda en la igno-
rancia de lo que hace la mano derecha? Si tomase-
mos estas palabras literalmente, significaria que
sélo los actos de Ja mano derecha estén justi
dos. Sin embargo, no se pueden hacer muchas
cosas con una sola mano. En la vida préctica, nos
damos cuenta de que la mano izquierda y 1a mano
derecha se completan y actéan armoniosamente. El
uso de una sola mano hace imposible la mayoria de
Ios trabajos, y no se puede decir que 1a mano dere-
cha sea més importante que la mano izquierda, a
pesar de que la educacién le conceda habitualmen-
te preferencia. Durante mucho tiempo se ha crefdo
que los nifios zurdos debian ser corregidos obligén-
doles a escribir y a dibujar con la mano derecha,
pero esto era un error. La mayoria de la gente se
sitve de forma natural de la mano derecha, pero
éste no es un motivo para contrariar a los zurdos.«Que tu mano izquierda ignore...» 25
Dios ha creado al hombre con una gran sabi-
durfa, y puesto que le ha dado dos manos, ,cémo
hubiera podido Jestis aconsejar que las separéra-
mos? Ciertamente vosotros me diréis que la gente
no es tan necia como para tomar las palabras de
Jestis literalmente. De acuerdo, no las toman lite-
ralmente, pero entonces, ;cdmo las toman?
Algunos han visto en las dos manos represen-
taciones del intelecto y del coraz6n, y han Ilegado
a la conclusién de que el intelecto no debe mez-
clarse con los asuntos del corazén, ni el corazén
con Ios asuntos del intelecto. No, ésta no es una
buena interpretacién. El corazén con sus deseos,
sus pasiones y sus caprichos puede oponerse a
proyectos sabios y razonables, y el intelecto debe
intervenir para iluminarlo. En cuanto al intelecto,
puede ser frfo, seco, rigido, y también el corazén
tiene algo que decir para calentarlo, dulcificarlo,
volverlo mas conciliador.
En realidad, esta mano derecha y esta mano iz-
quierda que menciona Jestis representan las dos na-
turalezas del ser humano: su naturaleza superior y
su naturaleza inferior.! Cuando la mano derecha, la
naturaleza superior, quiere actuar, «dar limosna»
(expresién que debe ser tomada en un sentido muy
amplio: hacer el bien), debe mostrarse prudente,
para que la mano izquierda, la naturaleza inferior,
no venga a poner obstéculos. Fste es un principio
de estrategia: nunca se ha visto a los generales ex-
poner por todas partes los planes de batalla que
estan preparando. La mano derecha no sélo debe26 Caminad mientras tengdis luz
dar muesiras de inteligencia con el fin de ultimar
los mejores proyectos, sino que debe vigilar para
protegerlos de las maniobras de la mano izquierda.
Y sino es preciso que la mano izquierda (Ia na-
turaleza inferior) sepa lo que hace la mano derecha
(la naturaleza superior), por el contrario, es necesa-
rio que la mano derecha conozca los proyectos de
la mano izquierda para poder esquivar sus trampas.
La naturaleza inferior esté permanentemente ocu-
pada en tramar asuntos turbios, lo que obliga a la
naturaleza superior a estar constantemente en aler-
ta para observar lo que sucede y, en caso necesario,
intervenir para restablecer el orden. Lo que esté
arriba debe saber lo que sucede abajo. Un respon-
sable debe saber lo que hacen sus subordinados. De
igual modo, es necesario que los padres vigilen a
sus hijos, porque si escapan a su vigilancia pueden
cometer toda clase de tonterias, tener accidentes,
ete.
Estudiad bien las relaciones que mantienen
en vosotros la naturaleza inferior y Ia naturaleza
superior. Tomdis buenas decisiones... os decis que
ya es hora de cambiar algunas de vuestras cos-
tumbres... os propongis ayudar a alguien... sabed
que vuestra naturaleza inferior esta ahi, vigilando y
envidndoos sugerencias, tentaciones para disuadi-
ros. O bien, espera pacientemente el momento de
desquitarse. En efecto, ,qué crefais? La naturaleza
inferior, constituye todo un pueblo que habita en
vuestro interior, y este pueblo, como todos los pue-«Que tu mano izquierda ignore...» 27
blos de la tierra, no sélo tiene criaturas honradas,
nobles y generosas; también hay en él entidades
malhechoras que intentan expresarse a través de
vuestro coraz6n y de vuestro intelecto.
Asf pues, queda claro que la mano derecha y
la mano izquierda no representan al intelecto y al
coraz6n, sino a la naturaleza superior y a la natura-
leza inferior que se manifiestan a través de uno u
otro. Cuando Ia naturaleza superior en vosotros
hace proyectos, la naturaleza inferior no debe ser
advertida. Tratad de adormecerla o aprovechad los
instantes en los que est adormecida y no oye, sino
se alzara contra estos buenos proyectos y tratard
por todos los medios de impedir su realizacién.
Os susurraré: «No tengas prisa... Tienes tiempo.
;Podrias estar tan tranquilo!... ;Por qué te afanas
tanto?» ¥ es asf como, Ilegado el momento, ya no
tendréis tanto entusiasmo, ni convencimiento, y
abandondis estos proyectos
Podemos ser muy catélicos, muy protestantes
© muy ortodoxos, y leer los Evangelios sin com-
prender nada, porque para comprenderlos, debe-
mos poscer un saber especial.? Mientras no profun-
dicemos en la ciencia de los simbolos, pasaremos.
por alto las verdades esenciales, y entonces, gde
qué sirve que Jestis nos haya ensefiado estas ve
dades? Si queréis comprender los Evangelios, tra
tad de tener en cuenta las interpretaciones que os
doy y que no son interpretaciones personales: s6lo
hago referencia al lenguaje eterno de los simbolos.28 Caminad mientras tengdis luz
En este lenguaje eterno de los simbolos, la derecha
y la izquierda tienen un significado que va més all
de las dos manos.
jCudntos de estos simbolos se encuentran tam-
bign en los cuentos populares! En estos cuentos, la
naturaleza inferior puede ser representada, en parti-
cular, por un drag6n. A menudo este dragén habita
en los sétanos de un castillo donde vigila unos
cofies lenos de oro y piedras preciosas. Bl rey del
pais ha prometido dar la mano de su hija al caba-
lero que consiga apoderarse de estos tesorc
Todos aquellos que se arriesgan a enfrentarse al
dragén mueren envenenados por su apestoso
aliento. Finalmente, un dia Hega un caballero ex-
cepcionalmente noble y puro a quien un sabio le
ha proporcionado los medios para protegerse y
sorprender al dragén. Y consigue abatirlo. Enton-
ces recorre los s6tanos del castillo donde descubre
los cuerpos de otros caballeros que de repente revi-
ven, Luego se apodera de los tesoros y los entrega
al rey quien, fiel a su promesa, le da su hija.
iEsta historia ha sido relatada de muchisimas
maneras! En realidad, es la historia de cada uno
de nosotros, de cada uno de vosotros. Vivis en
un cuerpo fisico, el castillo, en cuyo interior un
dragén, vuestra naturaleza inferior, Vuestros instin-
tos primitivos, os priva del uso de vuestros tesoros:
vuestras cualidades, vuestras virtudes. Cada dia,
para escapar a sus garras, movilizdis fuerzas, los,
caballeros. Durante mucho tiempo, siempre vence
el dragén y por tanto creéis haber luchado sélo para«Que tu mano izquierda ignore. 29
perder. Pero jde ninguna manera! Puesto que ha-
béis sido instruidos con las verdades de la Ciencia
espiritual y las ponéis en prictica, vosotros sois
quienes un dia venceréis; y todas estas fuerzas que
habfais desplegado y que crefais habian sido devo-
radas y perdidas, las recuperaréis. El dia que alean-
céis la victoria, os serén devueltas, y celebraréis
vuestra boda con Ia princesa, vuestra alma.
El dragén, no sélo lo hallamos en los cuentos,
también se menciona en el Apocalipsis2 El es
quien lucha contra el Arcdngel Mikhaél, él es quien
lanza agua contra la Mujer; y la Bestia que ascien-
de de la tierra asi como la Bestia que asciende del
mar, son otros tantos aspectos suyos. Pero cual-
quier forma que se le de, el dragén siempre repre-
senta la naturaleza inferior que debemos aprender a
dominar. Para lograrlo, escuchad los consejos de
los sabios y de los Iniciados. Mientras no dominéis
al drag6n, se alimentard con vuestras fuerzas. Por
esto, a menudo, os sentis débiles, sin energia, desa-
nimados; y no s6lo hablo de la falta de energia y de
la fatiga fisicas, sino de la incapacidad de afrontar
mental y espiritualmente las dificultades de la vida.
Nada importante podréis hacer en vuestra exis-
tencia mientras el drag6n, sin vosotros saberlo,
devore todas vuestras energfas. Pero el dia que
obtengdis la victoria, de repente todas vuestras
fuerzas os seran devueltas, y asimismo tendréis
el poder de explotar, transformandolos, todos los
recursos de yuestra naturaleza inferior
El Creador quiere que el ser humano se desa-30 Caminad mientras tengdis luz
rrolle con sus dos naturalezas, inferior y superior,
porque son complementarias, como son comple-
mentarios el espfritu y la materia. Y ésta es la en-
sefianza de Cristo: cémo utilizar la naturaleza infe-
rior para subir hasta Dios. Pero ,qué ha hecho la
Iglesia? En vez de instruir a los humanos con esta
verdad y proporcionarles métodos para ponerla en
prictica, ha propagado sobre todo una filosofia y
una moral basadas en el hastio y la condena de los
instintos. Por esto los cristianos todavia tienen que
aprender y comprender muchas cosas.5
Cuando un deportista gana una competici6n,
recibe simulténeamente honores, estima y fortuna;
todo esto no lo recibe si pierde. Una tinica victoria
puede decidir toda una serie de acontecimientos
posteriores. Esta es la victoria que cada uno de vo-
sotros est destinado a ganar sobre si mismo, y en-
tonces encontrargis todos los tesoros, es decir los
dones y virtudes que poseéis profundamente ocul-
tos en vuestro interior.
Vencer al drag6n es una tarea muy dificil. Este
enemigo interior nos espia para saber lo que vamos
a hacer, y trata de aventajarnos, y debemos a toda
costa evitar que conozca nuestros proyectos. Si ca-
minamos muy cerca de él, jamas dejard de obstacu-
lizarnos. Por esto debemos elevarnos muy alto para
que no pueda alcanzarnos. Sabe detectar nuestras
intenciones, pero es posible engafiarle, concertan-
do, sin él saberlo, una alianza con el Cielo.
Comenzad pues trabajando en silencio y en se-«Que tu mano izquierda ignore. 31
creto. Ciertamente, el dragén terminaré sintiendo
que se preparan cambios, estara nervioso, inquieto,
se agitaré pregunténdose qué estaréis tramando
contra él, y os presentard toda clase de argumentos
para que Volvais a descender. No le escuchéis, sino
duplicad los esfuerzos, continuad ascendiendo, a
pesar de todo, ya que la victoria depende de ello.
Con la oracién y la meditacién, no sélo concer-
taréis con el Cielo un pacto contra el dragén, sino
que en las regiones a las que habréis llegado, os
posesionaréis de unas armas que os permitirén
dominarle. En secreto organizaréis una verdadera
resistencia: recibiréis municiones... ¢ incluso para-
caidas, jpara el dia que debdis volver a bajar para
ocupar el territorio!
Y ahora he aqui una aplicacién més de este
precepto evangélico. Cuando hacéis un proyecto,
si queréis estar bien preparados y bien armados, no
lo anuncigis de antemano. Ejecutadlo; después ya
tendréis bastante tiempo para presentarlo y comen-
tarlo. gPor qué, aqui también, estas precauciones?
Porque a vuestro alrededor, asf como en vosotros,
existen entidades invisibles dispuestas a poneros,
obstaculos, sirviéndose de miembros de vuestra fa-
milia, de yuestros amigos, de vuestros compaiieros
de trabajo, de vuestros vecinos; y entonces os en-
contraréis con grandes dificultades, o incluso fraca-
saréis, simplemente. Sin hablar de aquellos que,
aparentemente animados por las mejores inten-
ciones, os desanimaran diciendo: «Oh, pero, cree322 Caminad mientras tengdis luz
Vd. que esto vale la pena?... ;Por qué se afana
tanto?... ;No serfa mejor que hiciera...?>
Cuando jefes de Estado, ministros, etc., tienen
que tomar decisiones titiles para el pats, es mejor
que no las divulguen. ;Por qué? Porque siempre
hay algunas personas, mas o menos bien intencio-
nadas, que intentaran ponerle palos en las ruedas.
Estén obligados a anunciar su programa, a presen-
tar las leyes ante el Parlamento para que sean dis-
cutidas y votadas, y esto es normal, ciertamente,
pero esto presenta también inconvenientes.
En cuanto a vosotros, mientras podsis, esperad
que algunos de vuestros proyectos hayan comen-
zado a realizase, por lo menos, para hablar de ellos.
Cuando hayan comenzado a tener forma, serdn
como un arbol bien enraizado que los vientos no
podrin derribar. Y este arbol dara frutos, que po-
dréis luego repartir a vuestro alrededor.
Para hacer el mal, instintivamente, se siente
que hay que esconderse, para no ser capturado y
condenado, Y para hacer el bien jimaginamos
que podemos mostrarlo! Incluso algunas personas,
por vanidad, se exhiben, y he aqui cémo desatan
controversias, avivan la malevolencia y los celos.
{,Queréis ofrecer algo a alguien? Aqui también sed
prudentes, quizds es mejor que no hayan testigos. Y
a veces, incluso serfa preferible que aquél a quién
hacéis el bien ignore de donde procede, porque
vuestro gesto puede ocasionarle reacciones inespe-
radas. En las relaciones humanas, jams se tienen
suficientemente en cuenta las complicadas rela-«Que tu mano izquierda ignore, 3
ciones que mantiene la naturaleza inferior con la
naturaleza superior.
Y en vuestra vida espiritual también tratad
de ser prudentes y reservados. Trabajad durante
mucho tiempo para reforzar vuestras convicciones
y vuestras aspiraciones. Si vais contando por todas
partes que finalmente habéis hallado el camino de
la luz, y que estdis decididos a seguir este camino,
etc., 0s estais poniendo en situacién de crearos,
obstdculos, provocar réplicas. Algunos intentarén
demostraros con toda clase de razonamientos que
vais por un camino equivocado, que sois un idea-
lista ingenuo, 0 algo parecido. Y si vuestras convic-
ciones todavia no son muy s6lidas, no sélo no les
convenceréis de lo contrario, sino que seréis voso-
tros quienes cederéis ante ellos. Mientras vuestras
aspiraciones no hayan comenzado a coneretarse, no
deben ser pregonadas, sino mantenidas en secreto
cuidadosamente, vigiladas, alimentadas con vues-
tros mejores pensamientos y sentimientos.
Si existen puertas y ventanas, significa que es
itil poderlas abrir, pero también cerrar. Cuando se
las cierra, generalmente es para protegerse del frio,
‘© del ruido, o del polvo, o de los intrusos. En la
vida espiritual igualmente, hay que saber cerrar
ciertas puertas y ventanas para protegerse. He aqui
otro significado del consejo de Jestis: «Que tu
mano izquierda ignore lo que hace tu mano de-
recha.»
‘Todos poseéis un manantial profundamente34 Caminad mientras tengdis luz
oculto en vuestra alma. El dia en que descubriis,
esta fuente, no la pregonéis, mantenedla al abrigo
de las miradas para evitar que personas maleduca-
das, groseras 0 malintencionadas, vengan a ensu-
ciarla. Si sabéis proteger este agua que brota, no
sélo ya no pasaréis mas sed, sino que podréis dar de
beber a todas las criaturas de vuestro alrededor.
Notas
1. Naturaleza humana, naturaleza divina, Col. Wzvor 213
2. La piedra filosofal ~ los Evangelios seguin los tratados
aalquimicos, Col. Izvor n° 241, e6p. I~ 1: «Sobre la inter-
pretacién de las Escrituras: 1. «La letra mata y el espiri
tu vivificay.
3. La Ciudad celeste ~ comentarios del Apocalipsis, Col.
Tavor n° 230, cap. X: «La mujer y el dragén». cap. XI
«El Arcéngel Mikhaél derrota al dragén», cép. XII: «EL
dragén proyecta agua sobre la mujer», cap. XII: «La
bestia que surge del mar y Ia bestia que surge de la
tierra», cp. XV: «EI dragén atado durante mil aiios».
4. Los poderes de la vida, Obras completas, t. 5, cép. IV:
«Cémo medirse con el dragén».
5. El amor y la sexualidad, Obtas completas, t. 15, cap.
VIII: «Materialismo, idealismo y sexualidads.I
Las dos manos de Dios
La derecha y la izquierda... La oposicién que
tradicionalmente se ha presentado entre ellas en el
plano moral sélo tiene, ya os lo he dicho, un valor
simbélico. Sin embargo, es preferible tenerlo en
cuenta para ciertos gestos de la vida cotidiana. :Por
qué? Porque cada vez son una buena ocasi6n para
realizar un trabajo psiquico. Cuando saludais a al-
guien estrechdndole la mano, lo haceis con la mano
derecha; igualmente, cuando debéis saludar de
lejos a alguien, es mejor también que lo hagéis con
la mano derecha; y en ambos casos no olvidéis de
poner vuestras mejores intenciones en vuestro salu-
do. Y cuando tengdis que dar un objeto, es mejor
hacerlo con 1a mano derecha, y hacedlo conscien-
temente acompafiando vuestro gesto con un buen
pensamiento.!
Una mano no se limita a su parte fisica. Una
mano se prolonga hasta los planos sutiles, de donde
no s6lo puede captar corrientes de fuerzas, sino36 Caminad mientras tengdis luz
también proyectarlas. Lo sentiréis si os habitudis,
a realizar ciertos ejercicios. He aqui uno de muy
simple que podéis hacer cuando estais solos, y pre-
ferentemente antes del mediodfa. Extended vuestra
mano derecha, y con el pensamiento prolongadla lo
mis lejos posible, siendo conscientes de que vues-
tros dedos son como antenas que captan energias.
Si acto seguido colocdis vuestra mano sobre el
plexo solar, sentiréis cémo éste se lena de un calor
benéfico.
Ahora bien, la verdad es que todos los ejerci-
cios que podis hacer con la mano sdlo seran efi-
caces si habéis aprendido a trabajar con ella para
Henarla de vida. Y una mano se Ilena de vida cuan-
do se consagra a actos desinteresados, cuando se
aprende a tcar los objetos y los seres para introdu-
cir en ellos la pureza, el amor y la luz. Y entonces,
Poco importa si las manos estin estropeadas o de-
formadas: emana de ellas algo tan célido y brillan-
te, que todos lo sentirén, y las mirarin como
fuentes de bendiciones
A menudo he observado las manos de las per-
sonas con las que me he encontrado y he sentido
cémo manos finas, hermosas y perfumadas pueden
a veces desprender algo lascivo y repugnante.
Mientras que otras manos, mal hechas o descuida-
das, parecen impregnadas con todo lo que la perso-
na alimenta de bueno en su mente y en su coraz6n,
hasta el punto que entran ganas de estrecharlas,
incluso de besarlas.
En Ia actualidad todavia persiste 1a costumbre«Que tu mano izquierda ignore...» 37
de besar la mano derecha de los grandes digna-
tarios de la Iglesia: obispos, cardenales, papas.
Piensan que es para demostrarles respeto. Si, pero
esta muestra de respeto se basa en el conocimiento
de los poderes de la mano. Estos seres que se han
consagrado a la vida espiritual, son considerados
como los trasmisores de las bendiciones del Cielo.
Ya sé que diréis que muchos de ellos tienen otras
preocupaciones, pero en este momento no se trata
de esto. La cuestin es comprender que las manos
de seres que han trabajado mucho tiempo con el
amor y la sabidurfa estan realmente en contacto con
los poderes césmicos.
Algunas estatuas de Buda lo representan
mirdndose su mano derecha. ;Pero s6lo la esta mi-
rando? En realidad, cuando Buda se concentra en
su mano, entra en comunicacién con la gran mano
del Creador, es decir con todo el universo, con los
soles, las estrellas, las constelaciones. En esta mano
del Creador, la Via léctea es la que representa la
Iinea de Saturno.
Si Buda se concentra en su mano, significa que
una mano no es tinicamente el érgano fisico que
utilizamos como cualquier herramienta 0 aparato:
est4 impregnada con una materia flufdica gracias
a la cual se comunica con los cuerpos sutiles de la
naturaleza. Como Buda, aquel que se concentra en
su mano, entra en relacién con el universo. Se
siente a si mismo dentro de la mano del Creador,
alimentado por las energias que recibe del centro
de esta mano.38 Caminad mientras tengdis luz
Pero regresemos a las dos manos, la derecha y
la izquierda, Aunque en la vida cotidiana se respe-
te la dimensién simbélica de la derecha, no se
puede descartar el hecho de que cualquier cultura y
cualquier civilizacién son la obra de dos manos. La
mano derecha y la mano izquierda concuerdan, se
armonizan y se completan, y cada una s6lo es uno
de los dos aspectos de la unidad, Es imposible pen-
sar que una mano sea independiente de la otra,
porque estén polarizadas: la mano derecha pose
la polaridad masculina y la mano izquierda la pola-
tidad femenina. Por esto a menudo se las ha rela-
cionado con el sol (mano derecha) y la luna (mano
izquierda), que ejercen ambos su influencia sobre
nosotros. A través de las dos manos, el principio
masculino y el principio femenino proyectan
corrientes con el fin de poder, las dos juntas curar,
sostener, salvar, reparar, iluminar,
{Por qué entonces se ha asociado 1a derecha al
bien y la izquierda al mal? Cuando os presenté la
cuestién del bien y del mal, os expliqué que se ma-
nifiestan como dos fuerzas activas en el universo2
Estas dos fuerzas se hallan bajo la autoridad de
Dios, la Entidad suprema; son sus dos manos. Esta
idea se halla presente en el Arbol sefirético: tene-
mos el pilar de la derecha, la Clemencia, y el pilar
de la izquierda, el Rigor; entre los dos se alza el
pilar del Equilibrio en cuya cima se halla situada
la primera séfira: Kether, la Corona.
Aquellos que sélo piensan en satisfacer sus
ambiciones, su codicia y todos sus malos instintos,«Que tu mano izquierda ignore...» 39
se colocan ellos mismos en el camino de la iz-
quierda, y se exponen a ser castigados por los po-
deres del Rigor. No les castiga un Dios terrible, un
Dios vengativo: son ellos mismos quienes se expo-
nen a la severidad de las leyes césmicas.4 Por el
contrario, aquellos que eligen andar por el camino
de la luz, se sitéan naturalmente en el camino de la
derecha, la Clemencia y sélo atraen sobre ellos
bendiciones.
Puesto que el mal existe, significa que tiene
que interpretar un papel en el gran cuerpo césmico.
Nosotros, los humanos, no conocemos la raz6n de
ser de su existencia, solamente constatamos que
una Inteligencia superior se sirve de él, le hace
participe de sus proyectos, y es asi como contri-
buye a la evolucién de las criaturas.
En la naturaleza, los contrarios slo se oponen
aparentemente, jamds_se excluyen. Ciertamente,
primero se debe presentar a las dos manos como
dos entidades separadas, opuestas, incluso a veces
hostiles; pero después, hay que llegar a ver que, en
el trabajo, estén unidas y no se pueden disociar.
Como en nuestro cuerpo fisico: en el cerebro y en
la columna vertebral se encuentran unos centros
que coordinan actividades y procesos aparentemen-
te contrarios.
Desde el punto de vista filosético y metafisico,
las cuestiones planteadas por la dualidad se resuel-
ven pues con la unidad, esta unidad que es la esen-
cia misma de Dios. Pero cuando se trata del mundo
moral, debemos avanzar por el camino de la unidad40 Caminad mientras tengdis luz
muy lentamente y con prudencia, para no confun-
dirlo todo. Esta confusién a suften muchos de los,
que dicen ser espiritualistas. Como han lefdo u ofdo
decir que no existe ni bien ni mal, ni puro ni impu-
ro, ni hermoso ni feo, legan a unas conclusiones,
peligrosas y pretenden obrar inocentemente cuando
estiin realizando actos criminales.
En el mundo de la manifestaci6n, siempre ve-
remos que el bien y el mal luchan entre sf. Pero
qué sucede en realidad? Sélo la analogia permite
comprenderlo.
Suponed que asistis a una obra de teatro: la
cena representa a un personaje ambicioso y celoso,
que no soporta que otro obtenga por méritos pro-
pios el puesto que codiciaba o conquiste a la mujer
que él esperaba seducir, Un dfa, se las apafia para
provocarle, y le asesina, Evidentemente, hay moti-
vo para indignarse y rebelarse. Pero después de la
representacién, salis del teatro y, como tenéis sed,
vais a un bar cercano a tomar una bebida. Entonces
alli ;qué sorpresa!, descubris al asesino y la victi-
ma, estos dos enemigos irreductibles, sentados en
la mesa juntos, charlando y bromeando mientras
comen y beben. Si siempre queréis verles como ad-
versarios, debéis permanecer en el teatro. Pero si
vais a los bastidores o salis del teatro, descubriréis,
una realidad completamente diferente...
También en apariencia el bien y el mal son
unos adversarios implacables, pero si pudierais pe-
netrar en los bastidores de este teatro que es la vida«Que tu mano izquierda ignore...» 4
césmica, verfais que son los servidores de un poder
superior. Este poder les dirige para utilizarlos para
unos objetivos lejanos que no conocemos.
En la cima de la creacién existe pues un Ser
que utiliza dos corrientes de naturaleza contraria y
al mismo tiempo mantiene el equilibrio entre las
dos.5 Y nosotros, en el terreno mas limitado que es
el nuestro, debemos tratar de obrar de igual modo:
constantemente ajustar y reequilibrar los dos lados.
Observad cémo sostiene el volante el conductor de
un vehiculo: bien lo gire un poco a la derecha, bien
un poco a la izquierda, ambas manos se hallan
permanentemente en actividad y su actividad es
complementaria. Es as{ como conductor y vehiculo
Megan sanos y salvos a su destino.
Lo mismo que la mano derecha y la mano iz-
quierda son los instrumentos de un tinico cerebro,
el bien y el mal son dos corrientes procedentes de
la misma Fuente; por esto se puede decir que son
las dos manos de Dios. Un dia, al final de nuestra
evolucién, lograremos descubrir esta Fuente tinica.
Por el momento, vivimos en Ia dualidad, y siempre
debemos tener en mente el consejo de Jestis: «Que
tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano
derecha» para evitar todo aquello que pueda des-
viarnos del buen camino.42 Caminad mientras tengdis luz
Notas
1. El Libro de la Magia divina, Col. levor n° 226, cép. XI
«La mano».
2. El drbol del conocimiento det bien y del mal, Col. Izvor
n° 210, cp. Il: «El bien y el mal, dos fuerzas que hacen
girar la rueda de la vida».
3. Del hombre a Dios ~ séfiras y jerarquias angélicas, Col
Ivor n° 236, cap. I: «Presentacién del Arbo! sefirdtico»
y cép. V: «Los séfirot del pilar central
4. Del hombre a Dios ~ séfiras y jerarquias angélicas, Col.
Izvor n® 236, cép. XV:
Respecto a vosotros, aunque no ambicionéis
convertiros en una celebridad nacional... o interna-
cional, os doy este consejo: cada dfa, en vez de
preocuparos de la buena o mala opinién que los
otros — vuestra familia, vuestros amigos, la gente
con Ia que trabajéis ~ puedan tener de vosotros, en
ver. de intentar brillar ante ellos, es mejor que os
preguntéis lo que piensan las entidades celestiales
ante las que deberéis presentaros un dia.Antes de que el sol se ponga 89
Notas
1. Un futuro para la juventud, Col. Izvor n° 233.
2. La piedra filosofal — los Evangelios segiin los tratados
Evangélicos, Col. Izvor n° 241, cap. IL: «Vosotros sois la
sal de la tierra: 1. Marcar la materia con el sello del
espiritu — 2. La fuemte de las enery
3. Laverdadera ensenanza de Cristo, Col. tzvor n° 215, cép.
VII: «Padre, perdénales porque no saben Io que hacen»,
cap. VIM: «Si alguien te golpea en una mejilla..».
4, Elhombre a la conquista de su destino, Col. Lzvor n® 202,
cap. IV: «Justicia humana y justicia divina», cép. VIIL
«La reencarnacién».VII
EL PASO AL MAS ALLALos humanos, aunque saben que un dfa mo-
rirén, y ésta es una de las pocas certezas que
poseen, se comportan como si tuvieran que vivir
eternamente en la tierra, y por consiguiente se
esfuerzan en establecer el orden politico, social,
moral ¢ intelectual que les conviene. Y mientras
estiin ocupados luchando ferozmente para imponer
su visi6n de las cosas, no son conscientes de Ia idea
de que pronto deberin partir al otro mundo; o si
lo son, de vez en cuando, prefieren trabajar para la
posteridad, para que sus hijos y sucesores hereden
este orden de cosas irreprochable, que a su vez
mantendran y legardn a las sucesivas generaciones
sin cambiar nada, Pues no, semejantes puntos de
vista se contradicen con lus proyectos de la
Inteligencia cdsmic
El ser humano sdlo viene cada vez a la tierra
por un corto periodo de tiempo, como un viajero,
un explorador: debe aprender, trabajar aqui durante
algunos afios, y después vuelve a marcharse. Por
tanto s6lo podéis tener una visién exacta y comple-94 Caminad mientras tengdis luz
ta de la vida si aprendéis a incluir en ella lo que se
Hama la muerte. Vuestra vida no s6lo se limita a
este lapso de tiempo que venis a pasar a la tierra,
Vuestra vida es muy larga, infinita, es una sucesién
de idas y venidas entre la tierra y el mundo del mas
all,
Pero incluso aunque vivdis en el plano fisico,
no vivis Gnicamente en vuestro cuerpo fisico, sino
también en vuestros cuerpos psiquicos: los cuerpos
astral y mental, y en vuestros cuerpos espirituales:
Jos cuerpos causal, biidico y dtmico.t Si no los ali
mentdis, incluso en esta existencia os faltard algo
muy valioso; pero sobre todo, cuando lleguéis al
otro mundo, jos sentiréis tan endebles y desvalidos!
Cuando reducimos nuestra vida terrestre a la del
Cuerpo fisico, ,qué podremos sentir el dia en que
nos veamos obligados a abandonarla para it a otra
Parte? Estaremos perdidos. Y aqui se nos plantea la
CuestiOn de saber si es mejor enterrar o incinerar a
un muerto.
Hace afios, una de nuestras hermanas, cuyo
marido habfa muerto en un accidente de vuelo
sin motor, vino a verme para pedirme consejo. Re-
cordaba que un dia, durante una conversacion, él
le habia dicho que preferiria Ia incineracién al en-
tierro, pero la madre de su marido insistia en que
lo enterraran, porque queria poder ir a postrarse
ante su tumba. Entonces, ;a quién debia obedecer?
éCémo podia conciliar el deseo de una madre y
el de su hijo? También me pregunté lo que pensaba
de la ineineraciEl paso al més alld 95
No soy yo quien deba decir si alguien debe ser
enterrado o incinerado; los dos ritos son igualmen-
te buenos, pero sin embargo debemos saber una
cosa. Cuando una persona es declarada muerta, to-
davfa existen lazos que unen su alma a su cuerpo
fisico. Si se la entierra, estos lazos se deshacen
Ientamente; si se la incinera, la separacién es
mucho més répida. Sin embargo, esta separacién
puede ser sentida como algo violento, como un des-
garro, si esta persona jamds tuvo conciencia de que
su verdadera existencia no se limitaba a la de su
cuerpo fisico. Qué puede sentir el alma de un ser
que jamés ha crefdo en la vida después de la muer-
te? Necesita mucho tiempo para comprender donde
se halla y desprenderse suavemente. En este caso,
es preferible el entierro.
Un cuerpo humano es comparable a un texto
compuesto en una imprenta, En la imprenta, el im-
presor, si utiliza todavfa caracteres de plomo, las le-
tras estén situadas en unos casilleros. De ahi las
toma y las retine formando palabras, frases... y apa-
recen una novela, un poema. Este texto compuesto
de esta manera se reproduce posteriormente en el
niimero de ejemplares deseado. De una manera
similar, un cuerpo humano es un libro compuesto
de «caracteres», es decir de particulas proceden-
tes de los cuatro elementos, de todos los reinos de
la naturaleza. El alma que lo habita hace que este
cuerpo sea un libro magnifico, 0 mediocre, o fran-
camente malo que, a su paso, deja huellas, rastros
como tantos ejemplares. Después, un dfa, las letras96 Caminad mientras tengdis luz
de este libro se separan y regresan a los cuatros ele-
mentos de donde procedian. Ya no queda nada del
cuerpo, pero el alma que habita este cuerpo esta
viva, y Va a escribir otros textos en otras regiones
del espacio.
Llamamos muerte a la descomposicin de un
texto anteriormente compuesto. Hablar de muerte
no es mis que un convencionalismo, y jcudntas
veces cada uno de nosotros ha pasado por este trén-
sito! Pero muchos que se han dejado atrapar en la
materia lo han olvidado. Cuando son enterrados,
os elementos con los que esta constituido su cuer.
Po regresan progresivamente hacia sus lugares de
origen: la tierra, el agua, el aire y el fuego, y el alma
se desprende lentamente. En la incineracin los
Procesos se precipitan y el alma puede realmente
sufi
Entonces, {qué le respondi a esta hermana? «El
deseo de su marido que acaba de morir de acciden-
te era ser incinerado y debemos atender los deseos
de los desaparecidos; si no 1o hacemos, podemos
apenarles. Pero también debemos tener en cuenta
los deseos de una madre. Si para soportar mejor la
desaparicién brutal de su hijo, necesita que su cuer-
Po nO se vea reducido a cenizas, ,por qué no respe-
lar su deseo? Entonces, esto es lo que le propongo.
Puesto que en el mas alld, los seres contintian es
tando vivos, podemos dirigimos a ellos, porque nos
escuchan y nos comprenden, Cuando le dijo que
deseaba ser incinerado, su marido no habia previs-
{0 esta muerte prematura y el sufrimiento que cau-El paso al mas alld ”
sarfa a su madre, porque los hijos no piensan que
pueden morir antes que sus padres. Asf pues, hable
a su marido: cuando vea la pena de su madre, le
conozco, comprendera que es el deseo de ella el
que debe ser cumplido. Yo también le hablaré.»
Mi respuesta la tranquiliz6,
Ahora bien, evidentemente, no por el hecho de
haberse deshecho los lazos con el cuerpo, el alma
es admitida de inmediato a contemplar el esplendor
divino, y se encuentra en el més alld como en la
tierra, Para poder entrar en ciertos lugares a los que
el piblico generalmente no tiene acceso, debéis
presentaros ante un funcionario que os extender
un papel con un sello y varias firmas. Entraréis por
una puerta, luego por otra y finalmente por otra,
Esperdis. Finalmente alguien os recibird, os escu-
chard y os dird: «Vamos a ver, vuelva dentro de una
semana», porque primero hay que consultar a un
ministro 0 a cualquier otra autoridad. Volveréis al
cabo de este tiempo, y si todo va bien, obtendréis
un pase que conservaréis como algo muy preciado.
Si en el plano fisico existen lugares, territorios
donde tinicamente podéis entrar presentando un
pase, un pasaporte o un visado, todavia es mas cier-
to para el mundo divino. No basta con presentaros
ante las puertas del Ciclo para que éstas se abran
ante vosotros. Unas entidades que estén ahi os
dirdn: «Espere, vamos a ver si podemos dejarle en-
trar» ZY quién da entonces el beneplicito? Las vir-
tudes. Si, cada vez que habéis obrado de acuerdo98 Caminad mientras tengdis luz
con las virtudes divinas, éstas os marcan con su
sello, cada una deja sobre vosotros unas sefiales,
unas huellas, y éste es vuestro pase. Provistos con
este pase, os presentdis a las fronteras del mundo
divino: una especie de mecanismo se pone en mo-
vimiento y entrdis. Quizas no sedis admitidos de
entrada ante el Santo de los Santos, pero entrdis.
Os preguntaréis si estas huellas de las que os
hablo son reales. Silo son, y aparecen en el aura en
forma de colores. Cada color corresponde a una
virtud: el violeta al sacrificio, el indigo a la fuerza,
el azul a la verdad, el verde a la esperanza, el ama.
Fillo a la sabidurfa, el naranja a ta santidad, el rojo
al amor. Estos siete colores representan a los siete
Espiritus que se alzan ante el trono de Dios, y san
Juan los menciona en el Apocalipsis. La Cabala los
denomina Espfritus de las siete Luces.3
Un dia, como estos siete Espiritus, os alzaréis
con Ios colores puros de vuestra aura ante el trono
de Dios. Pero mientras tanto... En efecto, mientras
tanto, os equivocdis si creéis que una vez lleguéis
al més alld, no tendréis nada que hacer. Primero se-
réis enviados a la escuela donde unos instructores
os harén revisar vuestra vida en detalle para que to-
méis conciencia de los errores que habéis cometi-
do. No sera necesario que busquéis libretas y li-
pices para tomar notas: estos instructores grabarén
sus lecciones en vosotros. Luego, después de algtin
tiempo, os volveran a enviar a la tierra con la orden
de que mejoréis vuestra conducta.
{Qué haréis cuando os reencaméis? Esto esEl paso al mas alld 99
otro tema, porque a pesar de las buenas lecciones y
los propésitos tomados allf arriba, una vez regreséis
ala tierra, es posible que las olvidéis y repitais los
mismos errores. Hasta el dia en que logréis grabar
profundamente en vuestra alma el recuerdo de
vuestras experiencias pasadas y el deseo de tomar
una mejor orientacién.
Cuando la decisién de seguir un camino deter-
minado se graba en lo més profundo de vuestro ser,
se vuelve como un instinto que os impide desviaros
y 08 indica cémo evitar o superar los obstaculd
Si olviddis vuestros buenos propésitos, es porque
todavia no los habéis grabado suficientemente en
vuestro subconsciente, hasta el corazén mismo de
vuestras células. El papel de un Maestro espiritual
consiste precisamente en despertar en el alma de
sus discfpulos el recuerdo de las experiencias del
pasado y de las decisiones tomadas. De lo contra-
io, cuando deban de nuevo cruzar las fronteras del
mas allé, comprobardn una vez mas la mediocridad
y el escaso valor de la existencia que acaban de
dejar y seran condenados a errar por las regiones
4ridas y oscuras del otro mundo.
Jestis decta: «Amasad tesoros en el cielo donde
ni los gusanos ni la herrumbre puedan destruirlos
y donde los ladrones no puedan penetrar ni robar-
los.» Esta recomendacién es la sintesis de toda una
ciencia de la vida+
Los humanos que pasan el tiempo en busca de
satisfacciones fisicas y materiales, no supieron
amasar tesoros en su alma y en su espfritu. Cuando100 Caminad mientras tengdis luz
se van al otro mundo, los lazos que les unen a la
tierra son tan fuertes que merodean por los lugares
donde vivieron y ahi, a menudo, gqué ven? A sus
herederos como dilapidan sus bienes, a miembros
de su familia © amigos que les traicionan. Intentan
hablar con sus hijos que se estén extraviando, pero
nadie les ve ni les oye... Se dirigen a los lugares
donde solian comer, beber y divertirse, y jqué
sufrimiento para ellos no poder participar més en
los festines ni saciar sus deseos sensuales, porque
ya no tienen un cuerpo fisico!
Estos sufrimientos de tas almas que, al aban-
donar Ia tierra, han tenido que abandonar todo lo
que les hacia la vida interesante, jcudntos artistas
los han representado en cuadros 0 descrito en poe-
mas! Ya los conucéis... Pero evidentemente, todos
estos diablos armados con horcas, estos braseros,
estas marmitas y estos suplicios, a cual més horro-
roso, s6lo son imagenes. Es en el alma donde se es
cocido y donde se es torturado. Es en el alma donde
se vive el infierno. Y en realidad, el infierno ya lo
conocen los humanos en la tierra, cuando la codi-
cia, la ambicién, el odio y la sensualidad los preci-
Pitan hacia las regiones inferiores del plano astral;
¥ €8 este infierno lo que se Hevan al otro mundo,
porque esté en ellos.
Respecto a aquellos que, durante su existencia,
han sabido situar en primer lugar la vida del alma y
del espiritu, 2a dénde van cuando abandonan su
cuerpo fisico? Puesto que han creado 1azos con el
mundo divino, es hacia alli a donde son atraidos.El paso al mas alla 101
Vuelven a encontrar los tesoros que han amasado
en ellos, y vuelven a encontrar a seres que, como
ellos, han aprendido a alimentarse de la luz y
del amor de Dios. Después de una temporada pa-
radisiaca que puede durar mas 0 menos tiempo, si
todavia no han liquidado por completo su karma en
su vida anterior, o si ellos mismos eligen reencar-
narse, vuelven a bajar a la tierra. Sus amigos celes-
tiales les acompafian, ofreciéndoles flores, cantan-
do y tocando instrumentos; también les prometen
que cuidarn de ellos y les ayudardn en las pruebas,
que deberdn superar. Porque, incluso para un
niciado, el descenso a la materia es como el des-
censo a un abismo: y es desde lo més profundo de
esta oscuridad, en medio de los peligros, que debe
reiniciar su ascenso hacia la libertad y la luz.
Cuando era director de un colegio en Bulgaria,
un dfa que estaba dando una conferencia en pa-
blico, un hombre se me acereé y me conté lo
siguiente: «Durante la guerra, fui gravemente he-
rido. Tuvieron que operarme y, durante la opera-
cién, permanecf en todo momento consciente.
Durante un instante, sent{ que salfa de mi cuerpo.
Me elevé por encima de la mesa de operaciones,
y asistf al trabajo del cirujano y vi su preocupa-
cién asf como Ia de sus ayudantes. Pero una fuerza
irresistible me arrastraba: era ligero, estaba com-
pletamente desprendido de mi cuerpo y de su sufri-
miento. De repente, me di cuenta que no estaba
solo, un gran ntimero de otros seres estaba conmi-102 Caminad mientras tengdis luz
20 y avanzabamos juntos por el espacio hacia un
lugar maravilloso. Pero entonces of una voz, que me
deca: «,Qué haces aqui? Tu vida en la tierra to-
davia no ha terminado, debes regresar.» Y me volvi
a encontrar en la sala de operaciones donde se dis-
Ponfan a Ilevarse mi cadaver, porque crefan que
habfa muerto. Volvi a entrar en mi cuerpo, que vol-
vi6 a tomar vida ante la enorme sorpresa de todos.»
Ya lo veis, éste es un acontecimiento auténtico,
¥ muchas otras personas han pasado por una expe~
riencia similar. Asf pues, dejemos a los materi
tas con su incredulidad. Tan obsesionados estén por
la vida del plano fisico, que han olvidado que va-
Tas veces han ya franqueado este pasaje Hamado
«muerte» y |que contintan viviendo! Si amaran la
vida tanto como dicen, seutirfan que su muerte no
serd mas que la continuacién de su vida, esta vida
que no se halla en el cuerpo fisico, sino en el alma
y en el espiritu.5 En realidad, la muerte sirve a la
vida.
Notas
1. La vida psiquica: elementos y estructuras, Col. Tzvor n°
222, cp. IM: «Varias almas y varios cuerpos,
2. Nuestra piel espiriual, el aura, Folleto n° 309,
3. Hacia una civilizacién solar, Col. Izvor n° 201, cép. VIL
«Los espiritus de las siete luces
4. Nueva luz sobre los Evangelios, Col. Izvor n° 217, c4p. IV:
«Acumulad tesoros...»
5. ¢Qué es ser un hijo de Dios?, Col. levor n° 240, ep. I
«He venido para que ellos tengan la vida».Vu
LA VIDA SIN LIMITESEI miedo a la muerte es una forma del instinto
de conservaci6n, y es la naturaleza quién ha dado
este instinto al hombre. Este viene a la tierra como
un aprendiz que entra en un taller para hacer un
cursillo, Aprende, gana en experiencia y asi es
como progresa. {Qué sucederia si, no teniendo
ningtin miedo a la muerte, se expusiera a toda clase
de peligros? Se interrumpiria el cursillo prematura-
mente. Una vez terminado el cursillo, el aprendiz.
abandona el taller. Quizds en el momento en que
lo abandone siente algo de congoja, pero no vive
esta marcha como una tragedia; al contrario, si ha
aprendido bien, siente que se abren ante él magni-
ficas perspectivas.
Pero el instinto de vida es tan poderoso en los
humanos que, aunque estén ciegos, sordos, impo-
tentes, siempre que no sufran demasiado, muchos
desean prolongar su existencia el mayor tiempo
posible ~ aunque suelan decir lo contrario. Y esto
me recuerda la broma que un estudiante quiso
hacer un dfa a su anciana vecina106 Caminad mientras tengdis luz
Sucedié en Bulgaria... en Sofia o en Varna, no
me acuerdo. Cada vez que el estudiante pasaba por
delante de la casa de esta vecina, ofa como ésta su-
plicaba al Sefior para que se la llevara de la tierra,
este valle de légrimas, y Ia Ievara consigo al
Paraiso. El estudiante convencié a dos 0 tres com-
Pafieros para que vinieran con él, y disfrazados de
Angeles, lamaron a su puerta, «:Quién es pre-
gunt6 la anciana. Ellos respondieron al unisono:
«Somos los mensajeros del arcdngel Mikhaél. Nos
envia para que te digamos que tus oraciones han
sido por fin atendidas. Va a venir a buscar tw alma
(Porque, segtin la tradicién, un éngel viene a buscar
cl alma del muerto para Hevarla hacia Dios), dbre-
os», Pasaron algunos segundos en silencio, luego
una voz firme respondié: «Decid al arcangel
Mikhaél que la anciana no vive aqui», y no les
abri6 la puerta, Asf pues no vio a los «ngeles» que
se presentaron ante ella,
Es el instinto de conservaci6n quien inspira a
los humanos el temor a la muerte. Pero cuando
vemos la forma tan insensata en la que viven algu-
nos, destruyendo su salud y lanzandose a aventuras
Peligrosas con la excusa de hacer experimentos, se
Hene la impresién de que hacen todo lo posible
para adelantar este momento... Entonces, ;c6mo se
puede hablar verdaderamente de miedo a la muer-
te? Provocan a la muerte como si, en su fuero ine
temo, supieran que son inmortales. Diréis: «;Pero
entonces, no debemos reprocharles su conductal
Pues si, porque no hay que confundirlo todo: laLa vida sin limites 107
conciencia de la inmortalidad no se adquiere expo-
nigndose estiipidamente a los peligros. Creer en la
inmortalidad, es creer en el poder del espfritu. Pero,
no es el espiritu quien impulsa a tanta gente a ace-
lerar su final, es su inconsciencia, su despreocupa-
cién, su falta de autodominio.
El universo es el terreno donde actéian los dos
principios de la materia y del espiritu. El principio
de la materia comprime, condensa, preserva y man-
tiene las formas; la Cébala lo presenta como un
principio oscuro que asimila a la noche. El princi-
pio del espiritu, por el contrario, disuelve las for-
mas, las hace regresar al estado sutil, y la Cbala lo
asimila al resplandor, a la luz, por tanto al dfa.
Cuando nace un nifio (e incluso mucho antes,
cuando todavia se halla en el vientre de su madre),
estos dos principios comienzan a trabajar en él.
Durante un cierto tiempo, el principio de la materia
acumula y condensa a los elementos, y el nifio
crece. Esta forma cada vez mas sélida se opone al
principio del espiritu que trata, a su vez, de disolver
las formas, con el fin de hacerlas volver a la Fuente
original. El principio que trabaja para conservar las,
formas, y que estd particularmente desarrollado en
los minerales, impulsa a los humanos a aferrarse al
plano fisico, comenzando por su cuerpo.
Estos dos principios del espfritu y de la mate-
ria parecen luchar entre sf, pero en realidad traba-
jan juntos al servicio de la vida. Y mientras el prin-
cipio de la materia se desarrolla y extiende su terri-108 Caminad mientras tengdis tu:
torio, el espiritu no permanece inactivo, sino que
intenta mostrar al hombre de que existen otras re-
giones que visitar, otros trabajos a realizar. Algunos
lo rechazan y se obstinan en concentrar sus esfuer-
20s en el plano fisico. Yo no digo que debamos des-
cuidar el cuerpo fisico y las condiciones materiales,
no, pero hay que fijar unos limites, porque sélo es-
famos en la terra durante un tiempo. Y no basta
con saberlo asi, en teoria; es necesario que esta
conciencia del cardcter efimero de toda forma ma-
terial, y por tanto de nuestro cuerpo fisico, nos im-
pulse a buscar al espiritu que elimina las formas
Para crear constantemente otras nuevas. Esta es una
de las primeras condiciones de nuestra evolucién.|
EI temor a la muerte prueba una falta de luz,
una comprension limitada de lo qne es en realidad
la vida. En cierta manera, la muerte no existe, sino
que se halla contenida en Ia vida, no es mas que un
cambio de plano y de vestuario, para que progrese-
mos, precisamente, en la comprensi6n de lo que es
la vida, Cada vez que un comediante debe interpre-
tar un nuevo papel, cambia de vestuario y también
de compaiieros, y este nuevo papel le enseiia algo
nuevo sobre sf mismo y sobre los demas. Pues bien,
nosotros tampoco podemos vivir eternamente inter-
Pretando un papel, y al cabo de cierto tiempo, de-
bemos abandonar el escenario del mundo. A esta
Salida de escena se la lama muerte, pero en reali-
dad s6lo existe la vida ininterrampida. Debemos
acostumbramos a ver la existencia como una conti-
nuidad. Esta costumbre de los humanos de ir mar-La vida sin limites 109
cando fronteras por todas partes es muy perniciosa:
fronteras entre lo espiritual y lo material, entre la
vigilia y el suefto, entre la vida y la muerte... No, la
existencia es una.
La vida... Cada cual incluye en esta palabra lo
que sabe. Asf pues, para la mayorfa de los huma-
nos, la vida no representa mas que una realidad
muy limitada. Cuando en realidad la vida es un
océano sin limites. En el seno de este océano, se
dice que las criaturas «nacen» y «mueren», pero en
realidad, siempre hay vida. El océano es una de las
imagenes que mejor expresan Ia totalidad y el
cardcter inagotable de la vida. Las otras imagenes
son el manantial que mana, el sol de donde emana
la luz y el arbol. Cuando el principio de Ia materia
ha terminado su trabajo, el principio del espiritu
entra verdaderamente en accién. Nos dice que el
momento de la liberacién estd cerea y que no debe-
mos lamentarnos por este cuerpo que se esté consu-
miendo. Tener miedo a la muerte es ofender al prin-
cipio de la vida que quiere revelarnos la belleza de
las regiones espirituales. Porque no existe ninguna
separacién entre lo visible y lo invisible. Si no lo
sentimos es debido a la deficiencia de algunas de
nuestras facultades de pereepeién, porque todavia
no las hemos ejercitado.
Hemos descendido a la tierra para realizar un
trabajo comparable al del alquimista. Se nos da
una materia para que podemos extraer de ella la
quintaesencia; esta quintaesencia es la nica rique-
za que nos llevaremos con nosotros cuando mura-0 Caminad mientras tengdis luz
mos, y continuaremos trabajando con ella en los
otros mundos.? Os preguntdis cémo se debe com-
prender esta palabra «materia». Es muy sencillo:
todo 1o que forma parte de nuestra vida cotidiana,
nuestras actividades, nuestros encuentros, son una
especie de materia que debemos transformar con
el poder del espiritu. Y esto también supone pues
un trabajo con nosotros mismos, porque nosotros
también somos una materia: incluso nuestros pen-
samientos, nuestros sentimientos, nuestros descos
¥ nuestros estados de conciencia, son una materia
que debemos transformar.
El trabajo alquimico se realiza por tanto si-
multéneamente en el exterior y en el interior. Al
mismo tiempo que trabajamos con la materia, tra-
bajamos con nosotros mismos. Por esto no debe-
mos huir de la materia, sino asumir conscientemen-
te nuestras actividades terrenales tan bien como lo
hace cualquier materialista. La diferencia con los
materialistas esta en el punto de vista, él es quien
nos debe guiar. El espiritu no niega a la materia, y
la materia no debe negar al espiritu, sino someterse
aél
La nutricion es el mejor ejemplo de cémo debe
Ser nuestro trabajo. Cuando comemos, transforma-
‘mos la materia; cuando la asimilamos a nuestra pro-
pia sustancia, la hacemos més sutil, le comunica-
mos algo de lo que somos. Y la cualidad de lo que
le comunicamos depende de los esfuerzos que pre-
viamente hayamos hecho sobre nosotros mismos,
es decir sobre nuestros instintos, nuestros deseos,La vida sin limites i
nuestros sentimientos y nuestros pensamientos.}
Aquel que comprende el significado de su
existencia terrenal, abandona la vida con la sensa-
cién de que ha cumplido la tarea para la que vino,
y sabe que continuaré este trabajo en el otro
mundo. Por esto la muerte no le asusta, sabe, sien-
te que continuard viviendo y trabajando en otra
parte. La luz del conocimiento suprime el miedo.
Se teme a la muerte porque no se la conoce. Es pre-
ciso por tanto familiarizarse con la idea de este
paso al que llamamos la muerte, y que en realidad
no es mas que la continuacién de la vida bajo otra
forma.
Un dfa, el Angel de la muerte viene y dice a
cada uno que es la hora de ponerse en camino para
ir a descubrir otras regiones... Y no debemos afe-
rrarnos con desesperacién, sino que debemos
marcharnos dulcemente, con alegrfa. He visto a una
de nuestra hermanas marcharse asf. Dijo con una
sonrisa: «Me voy», y se fue. Es magnifico morir
de esta forma plenamente consciente y con alegria.
Por todas partes en el universo, no hay mas que
vida, la vida sin limites. Por esto no debéis rezar
para ser salvados de la muerte, sino para vivir. No
digais que vais a morir, sino que vais a vivir. Poned
en vuestro espfritu la idea no de prolongar esta
vida, sino de entrar en una nueva vida.
Evidentemente, lo que muchos temen con la
muerte, es separarse de su familia, de sus amigos.
En realidad, cuando se hallen en el otro mundo,
sein mucho més libres para verlos, para estar12 Caminad mientras tengdis luz
con ellos, y los verdn mejor. En la tierra, lo que co-
hocemos de los seres es limitado, su aspecto fisico
nos oculta lo que verdaderamente son.
Yo jamés diré que la separaciGn de un ser que-
rido no sea también muy dolorosa; yo también lo
he sentido, y en especial si esta desaparicién se pro-
duce brutalmente. Pero el amor permite superarlo.
Pensdis que cuando més se ama, més se sufre con
semejante separacién. Al principio si, sin duda al-
guna. Pero si habéis amado verdaderamente a un
ser, con el tiempo otra forma de lazo se crea entre
&1y vosotros, le sentis como una presencia constan-
te. Y por la noche, durante el sucio, también estdis
con él. Por la mafiana, quizas no os acordais de este
encuentro, porque los viajes del alma durante el
suefio, s6lo ocasionalmente llegan a la concienci:
pero con el tiempo, sentiréis cada vez mas la fuer
za de este lazo.
Dios no ha fijado limites al amor. Los seres que
se han amado con un amor verdadero no se separan
jamés, porque su alma atraviesa todos los obstacu-
los de la materia.
Notas
1. La Balanza cdsmica el nimero 2, Col. tevor 231, cép. X:
«Principio de vida y principio de muerte: fona y Horev».
2. La piedra filosofal — los Evangetios segiin los tratados al-
quimicos. Col. Izvor n° 241, cép. XI: «La regeneracién de
a materia: la cruz y el crisob», ep. XII: «El crecimiento
del germen divino», y cap. XIV: «El oro del saber verda-
dero: el alquimista y el buscador de oro»
3. El yoga de la nutricién, Col. Fzvor n° 204, cp. X: Bl tra
bajo del espiritu sobre la materian.EL SIGNIFICADO.
DE LOS RITOS FUNERARIOSEn un pasado remoto, era costumbre enterrar a
Jos muertos con alimentos y algunos objetos fami-
liares. A veces, estos alimentos y estos objetos s6lo
eran simbélicos: se pintaban en las paredes de las
tumbas. Esta costumbre puede que subsista todavia
en la actualidad: se basa en una ciencia referente a
las relaciones que existen entre el mundo de abajo
y el mundo de arriba.
Est4 escrito en la Tabla de Esmeralda de
Hermes Trismegisto: «Lo que es abajo es como lo
que es arriba, y lo que es arriba es como lo que es
abajo». El mundo visible y ef mundo invisible, el
mundo fisico y el mundo espiritual, no existe opo-
sicidn entre ambos, el universo es una unidad. Todo
objeto existe arriba como quintaesencia; cuando se
materializa en el mundo de abajo, contintia siendo
portador de esta quintaesencia, y al hombre le co-
rresponde vivificarla, volverla activa.! Mientras no
se conozca esta verdad, ciertamente, encontrare-
mos tidicula, estiipida, esta costumbre de colocar
tantos objetos de valor en las tumbas y pintar tan-116 Caminad mientras tengdis luz
tos frescos extraordinarios que no debieran estar a
la vista sino siempre escondidos. A veces, también
encontramos simbolos geométricos, porque los an-
tiguos consideraban a estos simbolos como capta-
dores de energias con los que el muerto se alimen-
taba,
Diréis: «;Pero por qué la mayoria de los hu-
‘manos no sienten estas relaciones entre Io visible y
lo invisible?» Porque han permitido que se embo-
taran las facultades que les permiten percibir las
tealidades sutiles y también dar a sus actos una di-
mensi6n espiritual.2 Sdlo son sensibles a lo que ven
© a lo que tocan; para ellos ésta es la Unica realidad,
Cada objeto material tiene por lo tanto su co-
rrespondencia en los planos sutiles, y las personas
que colocaban alimentos, armas 0 utensilios en
Jas tumbas sabjan prepararlas introduciendo vibra-
ciones y energias con las que se impregnaba el
alma del muerto, para continuar viviendo en los
Otros mundos. Incluso la moneda que en ciertas
culturas se introducfa ~ y que quizas todavia se in-
toduce en la actualidad — en la boca del muerto
Para que pague su paso al mas alld, tenia su signi-
ficado. La moneda evidentemente permanecia en la
tumba, pero las vibraciones con la que estaba im-
Pregnada sostenfan al alma durante su viaje.
La mitologia griega precisamente menciona a
Car6n, llamado Caronte, que recibiendo como pago
un Gbolo, transportaba a las almas en su barca para
que atravesaran el rio Aquerén. No debemos tomar
esto como una simple fabula. Cada objeto ritualEl significado de los ritos funerarios 7
emana unas energias que el alma necesita para
llegar a buen destino. De esta manera deben ser
asimismo interpretados algunos relatos y descrip-
ciones que se mencionan en el Libro de los
Muertos de los Tibetanos 0, mucho antes todavia,
en el de los Egipcios.
Los sacerdotes del antiguo Egipto, no sélo
sabian que determinados fluidos emanan natural-
mente de Jos objetos, sino que conocfan también
la manera de reforzarlos gracias a ritos mégicos, y
con su resplandor estos objetos ayudaban a las,
almas de los muertos, las protegfan. Los faraones,
los altos dignatarios, raramente habfan Nevado una
vida ejemplar y tenfan una gran necesidad de esta
ayuda, Los sacerdotes que realizaban esta tarea
hacfan por ellos Io que les era posible, pero este
poder era limitado: tanto para los faraones, como
para todos los demas hombres, la Justicia divina
debja a pesar de todo actuar, y por esto los efectos
de los rituales efectuados por los sacerdotes no du-
raban mucho tiempo.
En cl cristianismo, también, algunas tradicio-
nes revelan esta ciencia referente a la vida de los
muertos. No conozco las tradiciones de los catéli-
cos y de los protestantes, pero vi en Bulgaria como
se practicaban la de los ortodoxos. En determina-
dos momentos del afio, en las familias, se come
trigo cocido azucarado al que se afiaden pasas, y se
bebe vino. Evidentemente, son los vivos quienes
comen y beben, pero lo hacen para que los muertos
vengan a comer y a beber a través suyo. La cos-118 Caminad mientras tengdis luz
tumbre de poner flores en las tumbas. también
Puede ser considerada como un vestigio de estas
tradiciones. Pero en la actualidad, se ponen flores a
las tumbas principalmente para hacer bonito.
éQuién piensa que las flores poseen una quintae.
Sencia viva con la que las almas de los muertos
pueden alimentarse?3 Y lo mismo sucede con las
Kimparas de aceite, los cirios y el incienso: todas
las materias que se sacrifican desprenden unas
fuerzas, unas energfas que ayudan a las almas y las
sostienen.4
GY de dénde creéis que procede también ta
Costumbre de pronunciar oraciones fiinebres, 0 por
Jo menos de decir algunas palabras carifiosas 0 elo-
gios dirigidos al muerto antes de separarse de él?
Ahi también tiene su ongen en un saber iniciatico:
los muertos son extremadamente sensibles a las
Palabras que pronuncian los vivos sobre ellos, asf
como a los pensamientos y a los sentimientos que
tienen por ellos. Porque las palabras, como los
sentimientos y los pensamientos, producen vibra.
ciones, emiten ondas que llegan hasta las almas de
los seres desencarnados.
Siempre es interesante conocer las. pricticas
antiguas con respecto a los muertos, asi como lo
que queda de ellas en ta actualidad, y comprender
Su significado, Pero lo esencial es la vida que el
hombre mismo vivis en la tierra. Esta bien que se
entierre a las personas con objetos, que se hagan
Ceremonias, que se les recen oraciones, pero elEl significado de los ritos funerarios 119
poder de estos ritos es limitado. Lo que verdadera-
mente ayuda a un ser humano en el otro mundo,
son las virtudes que ha practicado durante su exis-
tencia, Si ha vivido en armonfa con el Espiritu
césmico, con las leyes de toda la naturaleza viva,
haigase lo que se haga con su cuerpo después de su
muerte, una luz le acompaiia entre las sombras del,
més alld.
No trataré de convencer a aquellos que niegan
Ia realidad de una vida después de la muerte. Pero
aquellos que no dudan sobre ella deben saber que
es una continuacién, bajo otra forma, de su vida
presente, y que por Jo tanto se prepara ahora. Todo
Jo que hacemos cada dfa deja en nosotros unas
huellas que nos acompafian en el otro mundo, son
unas huellas que continéan actuando.
Algunos dias después de que el alma abando-
ne al cuerpo, se separa definitivamente de él. Pero
todo lo que este cuerpo ha vivido y que se ha gra-
bado en él en forma de huellas, es indestructible y
continda ejerciendo su influencia sobre ella. Un dia
el cuerpo se descompone, pero el alma permanece
impregnada con todas las actividades que asumié.
Por esto es tan importante que siempre encontréis
el mejor modo de utilizar vuestras energfas;5 con
todo lo bueno y hermoso que habéis hecho en la
tierra, podréis continuar construyendo algo en el
otro mundo. Sino, no haréis nada. No basta con que
vuestra alma sea liberada del cuerpo para que co-
nozedis la paz, la alegria, la luz en el més alld. La
paz, la alegria y la luz no seran més que la conse-120 Caminad mientras tengdis luz
cuencia de lo que habréis sido capaces de realizar
durante vuestra existencia terrenal,
Por esto también la forma en que un ser vive
sus Ultimos instantes es tan importante, y no debe-
mos subestimar Io que la Iglesia denomina los
«iiltimos sacramentos». Ciertamente, sentir ciertos
remordimientos por los errores del pasado no los
borrard, pero si estos remordimientos son sinceros,
Si son el resultado de una mejor comprensién, gra.
ban algo positivo en el momento de Ia partida.
iCudnta gente atrapada en el torbellino de sus
actividades cotidianas no piensan jamds que pue-
den, en cualquier momento, perder la vida! O
incluso si lo piensan, la muerte es para ellos una
palabra vaefa de todo contenido. Entonces, cuando
Mega la hora, se produce en ellos una terrible toma
de conciencia, el remordimiento se apodera de
ellos, tienen la sensacién de no haber hecho nada
de su existencia, Esté muy bien que se lamenten
Por sus errores y por el tiempo perdido, pero para
que estas lamentaciones no sean estériles, es nece-
ario que al mismo tiempo se unan a la luz, porque
ella es nuestra Gnica salvaci6n. A donde quiera que
vayamos, es la luz quien nos guia, y ella es también
para nosotros un alimento.6El significado de los ritos funerarios 121
Notas
L. El Libro de la Magia divina, Col. Izvor n° 226, c4p. I
«La varita magica».
Centros y cuerpos sutiles — aura, plexo solar, centro Hara,
chakras... Col. Izvor n° 219.
3. El Libro de la Magia divina, Col. lzvor n° 226, edip. 1X:
«Las flores, los perfumes...»
4. Las revelaciones del fuego y del agua, Col. Tevor n° 232,
cap. TI: «Los secretos de la combustién», cp. X: «El
fuego, factor de realizacién», y cap. XIII: «Como encen-
der y alimentar el fuego»
5. El trabajo alquimico 0 la btisqueda de la perfeccién, Col,
Izvor n° 221, cap. VIII: «La utilizacién de las energfas
6. La luz, espiritu vivo, Col. levor n° 212NUESTRAS RELACIONES:
CON LOS ESPIRITUS FAMILIARES,Todos sois capaces de entusiasmaros cuando
Jescubris una verdad espiritual y sois sinceros
suando decis que a partir de ahora queréis vivir en
armonia con ella. Pero ocurre que, muy pronto, este
ontusiasmo vuelve a decrecer. ;Por qué? Porque los
habitantes de los milcs de millones de eélulas que
2onstituyen yuestro organismo no han sido conven-
zidos en su totalidad. La luz que acabdis de recibir,
la decisi6n correcta que acabais de tomar, sélo ha
afectado a algunos de ellos. Los otros hacen ofdos
sordos y rehtisan ser molestados en lo que se refie~
re a sus costumbres. Se resisten, y como son més
numerosos, son ellos quienes ganan la partida. Lo
dificil es adiestrar a toda esta poblacién interior.
Sélo un verdadero Iniciado consigue penetrar
lo suficiente en sf mismo para entablar relacién con
las células de todos sus érganos y dominarlas. La
mayoria de Jos humanos solo dominan a algunas
células del cerebro, de los brazos, de las piernas;
todas las demas escapan a su control. Algunas per-
sonas me han confiado que por la mafiana, al des-126 Caminad mientras tengdis luz
pertar, a veces tienen la sensacién de que no pueden
volver a retomar el poder sobre su cuerpo, como si
durante el suefio alguien se hubiera instalado en él
y les prohibiera la entrada. Esto no es nada grave,
excepto si este fenémeno se prolonga o se reprodu-
ce a menudo.! Asf pues, he tenido que explicar a
estas personas que estamos habitados por innume-
rables criaturas, porque cada una de nuestras célu-
las es una entidad viva, y debemos hacer lo posible
para mantener el control sobre ellas.
Estudiar la anatomia humana es un poco co-
mo nombrar y describir las diferentes partes de
un edificio. Pero este edificio no esté vacio, y
aquellos que lo ocupan son de diferentes clases.
Evidentemente, albergamos entidades espirituales,
pero también animales: reptiles, fieras, pajaros,
bestias, etc., jtodo un zoolégico! No estan ahi fisi-
camen‘e, evidentemente, sino en el psiquismo, en
forma de impulsos instintivos.2
Por ahora, dejemos de lado a los animales... En
este edificio que representa a cada ser humano tam-
bign se amontonan todos sus antepasados, todas las
generaciones que le han precedido. Se les denomi-
na bajo el término abstracto de herencia, pero en
realidad son criaturas bien vivas que habitan en él
y que le arrastran en todas las direcciones, buenas
‘o malas.
En efecto, debéis saberlo, los miembros de
vuestra familia que han dejado la tierra, y particu-
larmerte, vuestros padres y abuelos, vienen a visi-
taros, porque se interesan en saber c6mo os van las‘Nuestras relaciones con los espiritus familiares 127
cosas, lo que hacéis desde que no estén con voso-
tros. Cuando os ven comprometides por el camino
del bien, de la luz, se sienten felices, pero si asisten
a retrocesos y a cafdas, se sienten traicionados por
sus hijos. Cuando os observan, también se sienten
impulsados a formularse preguntas sobre sus pro-
pios actos durante su vida en la tierra, asi como
sobre la educacién y el ejemplo que os dieron
Comprenden Jo que han descuidado, en qué se han
equivocado y tratan de introducirse en vosotros
para aconsejaros. Por esto, cuando encontrais difi-
cultades, cuando sufris pruebas, podéis dirigiros
hacia ellos y pedirles ayuda.
Desgraciadamente, debemos asimismo recono-
cerlo, todos estos padres no dan buenos consejos.
{Por qué? Porque a menudo se esfuerzan en conti-
nuar disfrutando a través de sus descendientes de
algunos placeres a los que estaban aferrados mien-
tras vivfan en la tierra. Todos estos ancestros que la
Ciencia inicidtica lama espiritus familiares, son
transportados por cada uno de nosotros, con sus
concepciones caducas, sus antiguas costumbres, lo
que explica algunas rarezas en los comportamien-
os. Asimismo nos encontramos con personas que
han sido capaces de realizaciones excepcionales en
las que no han escatimado esfuerzos, pero he aqui
que les es imposible librarse de una mala cos-
tumbre que, para otros, serfa muy facil de superar.
Recuerdo a un obispo que un dia vino a ver al
Maestro Peter Deunoy. Le dijo: «He superado mu-
chas de mis debilidades y no logro comprender128 Caminad mientras tengdis luz
porqué me es imposible dejar de comer carne de
cerdo. Cada vez que la como, me pongo enfermo, y
me prometo que no la comeré nunca més, pero es
algo mas fuerte que yo, y vuelvo a hacerlo.» Y el
Maestro le respondié: «En su familia, ha habido se-
guramente un pariente, préximo o lejano, a quien le
gustaba en particular la carne de cerdo. Bil esta tan
fuertemente unido a Vd. que no puede librarse de
su influencia; es él quien, a través suyo, continia
deleitandose con esta carne.»
Existe mucha literatura acerca de los espiritus
familiares y sus diversas manifestaciones, y no me
extenderé al respecto, sino que s6lo os daré algunas
nociones esenciales.
Comprendo que esto es dificil para vosotros de
creer, pero no obstante es verdad. Algunas de vues-
tras virtudes, de vuestras facultades, asf como de
vyuestras debilidades son frecuentemente manifesta-
ciones de un pariente que, por lo menos actualmen-
te, ha elegido su morada en vosotros. Estais habita-
dos por pensamientos, sentimientos, deseos... que
hacen que ciertas personas 0 ciertas Cosas os atrai-
gan mientras que otras os rechacen, y creéis que
sois vosotros quienes os expresdis 0 actudis libre-
mente... De ninguna manera! A menudo son otros
en vosotros quienes reaccionan, quienes reclaman,
{Por qué la verdadera realidad del ser humano es-
capa tan a menudo a los psicélogos y a todos aque-
os cuya profesi6n es estudiar sus manifestaciones
psfquicas? Porque jams han aprendido que él es leNuestras relaciones con los espiritus familiares 129
suma de la multitud de seres que transporta consi
go y de los que la mayorfa de las veces ignora
quienes son y lo que quieren realizar a través suyo.
Lo que hace que un ser humano piense, sienta
0 acttie de tal o cual manera contintia siendo un
misterio formidable. Por esto os daré este consejo.
Quizas tenéis padres o personas muy allegadas que
no estén de acuerdo con el camino espiritual que
habéis decidido seguir. Piensan que perdéis el tiem-
po, y que os estis equivocando de camino. No re-
nunciéis a hablarles, tratad de hacerles comprender
porqué habéis elegido este camino. Aunque no os
crean, aunque no lo acepten, habladles.
No os digo que les deis lecciones de moral 0
argos discursos, sino que de vez en cuando, cuan-
do estéis conversando o con ocasién de un aconte-
cimiento, incluid algunas palabras. Aunque protes-
ten o hagan ver que no oyen, el pensamiento que
habéis formulado dejaré una huella beneficiosa en
ellos, De lo contrario, gsabéis lo que puede pro-
ducirse? Cuando estos padres abandonen la tierra,
continuarin queriendo que os desvigis de vuestro
ideal y por tanto vendrén a insinuarse presentén-
doos sus argumentos; y ahi, cuando consigan inspi-
raros dudas, creeréis que estas dudas proceden de
vosotros y terminaréis capitulando.
Todo esto es nuevo para vosotros, no?, pero
es la verdad. Os lo digo, no se sabe casi nada del
psiquismo humano. Y os voy a revelar todavia algo
més. Cuando vents a escuchar mis palabras, creéis,
que no hay nadie mas en Ia sala, Pues bien, no, tam-130 Caminad mientras tengdis luz
bién me escuchan las entidades del mundo invi-
‘ible, algunas son almas desencarnadas y entre
ellas se hallan miembros de vuestra familia que han
abandonado la tierra. Vienen debido a vosotros, y
aquellos que son sensibles pueden a veces sentir
su presencia.
{Qué conclusién podéis ahora deducir de lo
que acabo de deciros?.... Puesto que cada uno Heva
consigo varias generaciones de seres humanos de
Jos que es el descendiente, cuando vence a sus
debilidades logra arrastrar a toda su familia interior
hacia el camino de la luz y de Ia liberacién.
‘También hace un bien inmenso a todos sus ascen-
dentes, y asimismo a sus descendientes, evidente-
mente, a quienes transmitird las riquezas que ha ad-
quirido. Por esto es tan importante trabajar sobre
si mismo, ya que al hacerlo mejoramos a genera-
ciones enteras, porque les legamos los frutos de
nuestros esfuerzos. No vivimos ni actuamos sola-
mente para nosotros, sino para un gran néimero de
otras criaturas de las que nosotros somos también
responsables.
Estas no han sido mas que algunas palabras
sobre los espiritus familiares. Cuando os decidis a
caminzr por el camino de la luz, no s6lo os liberdis
de su influencia nociva, sino que también les
educdis, les ilumindis y les arrastréis con vosotros.
‘Asi pues, sed perseverantes en vuestros esfuerzos
y, si rehtisan seguiros, dejadles y continuad vuestra
ascension hacia las cimas. A una cierta altitud,
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