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Aivanhov Omraam Mikhael - Caminad Mientras Tengais Luz

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EI Maestro Omraam ikhaél 2 Pr ee cree Omraam Mikhaél Aivanhoy 1986), filésofo y pedagogo francés de origen bilgaro, vino a Francie en 1937. Aunque su obra aborda los miltiples aspectos de la it nt Caminad Omraam Mikhaél Aivanhoy nosotros, descubrir el senti- | do de nuestra existencia y is fe superar los obstéculos que | zemmeees os (NCH engals luz camino. Asi pues, no me S piddis que os hable de otra — 08a, siempre 03 insistiré 2 sobro estos mismos temas: a nuestro desarrollo, nues- SD tras dificultades, ol camino a que hay que recorrer y ios oa Imétodos pare hacerlo.» - " s «La existencia es una larga cadena de momentos ee | que debemos vivir conscientemente los unos después 5 de los otros. a «Todos los esfuerzos qua hacéis quedan grabados ] en lo alto, en el libro de la Vida, y gracias a estos g erz0s, cuantas bendiciones se preparan para yoso- a tros! Cuando las recibais, os preguntaréis: «;Por qué 2 | estos regalos?» y se os responderd: «Porque con vues- | tro trabajo, os habéis elevado hasta las regiones de Ia eo luz y asimismo habéis aportado la luz y Ia paz a seres que se hallan sumidos en el desamparo y en Ia oscuri- dad» No puedo deciros nada mas. Continuad, cami- nad por Ia senda de la luz, Qué habré al final de este camino? Lo descubriréis cuando lleguéis y os mara- Sa Omraam Mikhaél Aivanhov wvweprosyetaes, Coleccién Izvor e-mail: aprosveta@prosvetaes, EDICIONES PROSVETA ISBN: 978-84-99685 Edicion original ISBN: Caminad mientras tengdis luz Traduccién del francés Titulo origina: TANT QUE VOUS AVEZ LA LUMIERE MARCHE ght 2007 reservado a Editions Prosveta, S.A. para todos, Prohibida cualquier reproducci6n, adaptacidn, represen- lacién o edicién sin la autorizacién del autor y del editor. Tampoco est permitida In reproducciGn de copias individuales, audiovi- suales 0 de cualquier otro tipo sin la debida autorizacién del autor yy del editor (Ley del 11 de marzo 1957, revisada), Editions Prosveta, S.A. - B.P. 12 — 83601 Fréjus Cedex (Francia) Edici6n original: ISBN 978-2-85566-938.0 Primera Edicién en espafiol: ISBN 978-84-936850-0-3, Depésito legal: B-52544-2008 Omraam Mikhaél Aivanhov _ Caminad mientras tengais luz Coleccién Izvor N° 244 EDICIONES ®@) PKOSvETA Del mismo autor (iraducciones del francés) Coleccién Izvor 201 ~ Hacia una civilizaci6n solar 202 — EI hombre a fa conquista de su destino 203 ~ Una educacién que comienza antes del nacimiento 204 — EI yoga de la nutricién 205 — La energia sexual o el Dragon alado 206 ~ Una filosofia de lo Universal 207 ~ ,Qué es un Maestro espiritual? 208 ~ El egregor de la paloma 0 el reino de la paz 209 — Navidad y Pascua en la tradicion ini 210-El drbol de la ciencia del bien y del mal 211 ~ La libertad, conquista del espifitu 212 — La luz, espiritu vivo 213 ~ Naturaleza humana y naturaleza divina 214 — La galvanoplastia espiritual y el futuro de la humanidad 215 — La verdadera ensenanza de Cristo 216 ~ Los seeretos del libro de Ia naturaleza 217 ~ Nueva luz sobre los Evangelios 218 — Bl lenguaje de las figuras geométricas 219 ~Centros y cuerpos sutiles 220 - El zodiaco. clave del hombre y del universe, El trabajo alquimico o la biisqueda de la perfeccién ~ La vida psiquica: elementos y estructuras 223 —Creacién artistica y creacién espiritual 224 ~ Poderes del pensaimiento 225 — Armonia y salud 126 El libro de la Magia divina 227 — Reglas de oro para la vida cotidiana 228 ~ Mirada al mas alld 229 ~ La via del silencio 230 — La Ciudad celeste (Comentarios del Apocalipsis) 231 ~ Las semillas de la felicidad 233 — Un futuro para la juventud 234 — La verdad, fruto de la sabiduria y del amor 235 — En espiritu y en verdad, 236 — Del hombre a Dios 237 ~ La Balanza cosmica 238 ~ La fe que mueve montafias 239 El amor mas grande que la fe 240 — ,Qué es ser un hijo de Dios? 241 — La piedra filosofal 242 — En las fuentes inalterables de la alegria 243 — La isa del sabio 244 — Caminad mientras tengéis tuz El lector comprenderd mejor ciertos aspectos de los textos del Maestro Omraam Mikhaél Aivanhov presentados en este vo- lumen, si tiene en cuenta que se trata de una Enseftanza estrictamente oral. PARA NO TENER QUE DECIR MAS: jSI LO HUBIERA SABIDO|... Los humanos son perfectamente capaces de comprender intelectualmente donde esti el bien y el mal, tanto en lo que se refiere a si mismos como respecto a los demés, pero contintian cometiendo los mismos errores. Es dificil de aceptar, pero es asi. Se les explica, comprenden, aprueban, pero hacen lo contrario de lo que aseguran haber com- prendido. ;Por qué? Porque no basta con dirigirse a su intelecto, es preciso tocar otras fibras de su ser. No nos podemos fiar mucho de alguien que dice: «Si, comprendo», porque si sus sentimientos y sus deseos le empujan hacia una direccién distinta, es allf a donde se dirigiré. Por tanto no me hago ilusiones, sé que las po- sibilidades de un Maestro espiritual son limitadas: su tarea consiste en iluminar a los seres, hacer que comprendan cémo pueden salir de las ciénagas en las que se han sumergido y describirles las magni- ficas regiones que les esperan si lo consiguen, pero el Maestro contintia siendo impotente en Io que se refiere a cambiar sus gustos y sus necesidades. 12 Caminad mientras tengdis luz Esto, s6lo los discipulos tienen el poder de hacerlo, sintiendo que es ahf donde hallardn su salvacién.! Y en realidad, aunque consigan sentirlo, esto no es suficiente. Efectivamente, aunque deseen con todo su coraz6n comprometerse en el camino de la luz, surge una tercera dificultad, la més terrible: algo en ellos, llamado costumbre, se opone a este cambio de orientacién, Os daré un ejemplo muy simple. Por la televi- sién dan un programa sobre el hambre en Africa: todos los espectadores comprenden que se deberfa hacer algo, porque es inhumano permitir que po- blaciones enteras sufran de esa manera. Incluso muchos se sentiran conmocionados y el espectécu- lo de estos sufrimientos, inundaré sus ojos de la- grimas. Pero ahora, si se les dice: «He aqui lo que podéis hacer para que estas poblaciones tengan con qué alimentarse», ,cudntos aceptarén abandonar si tranquilidad y sus costumbres? {Cudntos se dec dirén a destinar el dinero que reservan para sus co- modidades y para sus placeres, incluso aunque s6lo sea una parte, para aliviar a estos desgraciados? Pues bien, esto es lo que se produce también cuan- do se trata de cambiar de vida: el pensamiento y el sentimiento pueden estar de acuerdo, pero de ahi a que la voluntad consiga vencer los malos habitos, la pereza y el egofsmo, varia mucho. Cuando me oyen hablar o leen mis libros, sé que algunos piensan: «jOh, pobre! ¢Cémo puede creer que sea facil llevar a los humanos hacia el ca~ mino de la sabiduria, de la justicia y del amor’ Para no tener que decir més. 13 No, no creo que sea facil, no soy tan ingenuo, hablo para iluminar a aquellos que han venido a escu- charme, porque todo cambio interior comienza con Ja comprensién, pero sé muy bien que el resto no depende de mi: no puedo hacer que amen la verdad aquellos que prefieren las ilusiones. E incluso para aquél que descubre la verdad, que ama la verdad, se puede decit que es aqui cuando comienzan realmente las dificultades. Estas, dificultades, las he descubierto primero en mi. Comprendi que se puede recibir la luz, amar la luz, pero cuando se trata de lograr que la materia psiquica se someta a esta luz con el fin de ser impregnada por ella, {Dios mio, cudnto tiempo, qué dificil es! Por un instante, es décil y maleable, pero de repente se resiste, se rebela y toma ventaja. Entonces, se debe volver a empezar. Pero no hay que desanimarse, porque poco a poco, esta materia termina cediendo. Puesto que la comprensién est ahi y el amor esta ahi, un dia se produciré la reali- zacién. En cualquier caso, lo que es seguro es que sin comprensién ni amor, es inttil esperar la menor realizacién. Comprender donde esté el bien y desear este bien quizés no sca fécil, pero siempre es menos dificil que la tercera etapa: la aplicacién, Cada cual puede facilmente admitir que es preferible perma- necer sobrio, ser fiel a su marido o a su mujer, do- minar los impulsos de célera, obrar honradamente y desear sinceramente conseguirlo, pero he aqui que cuando llega la tentaci6n, {c6mo evitar sucum- 4 Caminad mientras tengdis luz bir ante ella? Para resistir es preciso que la cuestién esté clara en los tres planos, el intelecto, el corazén y la voluntad, y lo mas dificil es adiestrar a la vo- luntad para cambiar sus costumbre Una mala costumbre es como un cliché que se graba en nuestros cuerpos sutiles.? Una vez graba- do, se reproduce infinidad de veces. Incluso aunque hos arrepintamos enseguida de nuestra falta, esto no sirve de nada, la repetimos... y después de nuevo nos arrepentimos... Es como una cadena sin fin de faltas y remordimientos. Luchar, llorar, arrepentir- nos, la mayorfa de las veces es ineficaz, porque el remordimiento también ha grabado su cliché, y en- tonces aparece cada vez después de la falta, pero no ayuda a corregirla, Es como si falta y remordi- micnto fucran dos entidades entre las que no existe ningtin contacto. Se suceden una a la otra, nada més. Diréis: «jPero es porque el hombre es débil!» Si, es débil; y es débil porque es ignorante. El dfa que tenga luz, logrard triunfar sobre sus malos hé- bitos. ZY qué debemos hacer entonces? Sustituir el cliché, es decir sustituir las malas costumbres esforzindonos, poco a poco y conscientemente, en tener otros pensamientos, otros sentimientos, y sobre todo en hacer otros gestos. Estos serén unas nuevas grabaciones, nuevos clichés que conse- guirdn neutralizar a los otros. No los borrarén, porque en la naturaleza nada se borra, pero se sobrepondran a ellos y seran los que actden. Un dia un hombre me confié que se sentia Para no tener que decir mas 15 irresistiblemente atraido por todas las jévenes; se daba cuenta de lo peligroso que esto era, pero no sabfa cémo podfa luchar contra esta tendencia y me pidi6 consejo. Y esto es lo que le dije: «Trate de buscar una joven que le deje més bien indiferente, ahi usted podra dominarse més fécilmente, y podré conscientemente acostumbrarse a mantener la dis- tancia. Después, encontrard a otra, y Iuego a otra, y continuard obrando correctamente. Asi, poco a poco, grabaré en usted una nueva actitud, y ésta es la que dominaré, y cuando se encuentre ante una de esas j6venes que antes le hacfan perder la ca- beza, mantendré una conducta irreprochable. Pero permanezca vigilante, contintie ejerciténdose con aquellas que no le tienten.» En cambio, jqué se hace generalmente? Exactamente Jo contrario: nos lanzamos hacia las personas y las cosas que nos son agradables, y nos alejamos de las otras. Para vencer una tentacién, una debilidad, debéis intentar sustituir el objeto pe- ligroso por otro que sea inofensivo para vosotros; los nuevos clichés que de esta manera grabéis os protegerdn. Pero incluso si no estiis expuestos a tentaciones que os perderfan si sucumbierais a cllas, siempre debéis pensar en crear nuevos cli- chés, mejores, para progresar, Y {sabéis qué es el diablo ~ ;digamos el dia- blo! ~ quien a menudo impulsa a los seres al arre- pentimiento para que contintien progresando por el camino erréneo con fuerzas renovadas, con un ardor renovado? Pues no, seguramente no lo sabéis. 16 Caminad mientras tengdis luz Lamenténdoos, Hlorando, estdis reforzando el deseo por otro lado; es como si de estas lagrimas y estas, lamentaciones, los deseos extrajeran fuerzas para desencadenarse de nuevo. En efecto, asf es la natu- raleza humana, y aquél que no conoce sus rodeos y sus trampas, continia cometiendo errores. ;Cudintas personas creen que obran de acuerdo con el bien que comprenden y que aman! En reali- dad, estén haciendo exactamente lo contrario, pero es imposible que lo admitan. ;Por qué? Porque imaginan que basta con aceptar mentalmente un ideal y desear realizarlo para conseguirlo. Pues bien, no, desgraciadamente no, incluso es ahi donde empieza la parte mas dificil. He aqui porque una de las primeras cualidades del discfpulo es la lucidez. Es preferible portarse bien, pero portarse mal no es atin lo més grave. Lo mas grave es no ser consciente de ello. Aquél que es incapaz de ver que ha obrado mal termina siendo sometido a contra- dicciones insalvables. Sufre fracasos, es rechazado por los dems y no comprende porqué: crefa ser irreprochable, estaba convencido de que los demés le aprobarian, incluso le admirarfan. Esté trastor- nado por lo que le sucede, imagina que el mundo entero se ha unido contra él, lo que influencia muy negativamente en sus pensamientos y sus senti- mientos: se rebela, y durante esta rebelién, pierde su luz y pierde su amor. Todo ello porque se niega a admitir que no ha logrado hacer el trabajo en el tercer plano: la realizacién. Para no tener que decir mé: "7 Es casi intitil comprometerse con la vida espiri- tual mientras no se haya comprendido hasta qué punto es tenaz la naturaleza inferior del hombre, y en qué medida el trabajo que se debe realizar con ella requiere vigilancia, humildad y abnegacién. Muchas personas creen que como han encontrado una ensefianza espiritual, se transformaran répida- mente. Pues no, jel dominio de la vida psiquica es mucho més dificil de lo que imaginan! Existe no obstante en cada ser humano esta capacidad de re- novacién, de regeneracién, de divinizacién, pero éste es un proceso muy lento, y lo que cada uno puede realizar en esta existencia depende del traba- jo ya iniciado en anteriores encarnaciones.* Para aquél que no es consciente de as dificul- tades que inevitablemente surgen en la vida espiri- tual, es imposible progresar; y todavia es més im- posible ayudar a los demés: ante los escasos resul- tados se desanimara muy répidamente. Un instruc- tor, un guia espiritual explica, repite, tiene la im- presién de ser comprendido; pero he aqui que aquellos que dicen seguirle hacen justamente lo contrario de lo que parecfan haber comprendido. Con el tiempo, ;e6mo no cansarse, desanimarse, € incluso irritarse? La cualidad de un instructor debe ser la estabilidad, la paciencia, la indulgencia Esta estabilidad, esta paciencia y esta indul- gencia tan indispensables, tienen su ejemplo en el sol.5 Por lo tanto, como el sol, un guia espiritual debe dar su luz, y después aquellos a quien ha ilu- minado hacen lo que pueden... Cada dia miro el sol 18 Caminad mientras tengdis luz y veo que no se indigna, que no oscurece, que no se desanima con el pretexto de que los humanos no saben apreciar y utilizar su luz. Entonces, me digo que yo tampoco debo indignarme, ni desanimarme, ni oscurecerme No necesito que me expliquen lo dificil que es ayudar a los humanos a mejorar. Incluso aunque digan ser sus discipulos, a menudo creen que saben més que su Maestro, lo que es bueno para ellos. Quieren vivir sus experiencias y lo hacen. Algtin tiempo més tarde, cuando han sido bien maltrata- dos y decepcionados por ta vida, finalmente com- prenden. Entonces, quieren hacer participes a los demis de este saber recién adquirido, pero por qué Jos demas tendrian que escucharles? Ellos también quieren vivir sus experiencias. Y he aqui porqué la sabidurfa que unos han alcanzado a costa de tantos esfuerzos, es raramente aprovechada por los demas. Es preciso que los humanos hayan sido bien triturados y mordisqueados por la vida para admitir que los sabios tienen raz6n. Ast pues, ellos también se han vuelto, a su vez, sabios. Pero no son muchos los que intentardn beneficiarse de su sabiduria. Por esto cada nueva generacién repite los errores de la anterior. Esto es cierto para los individuos, y tam- bién es verdad para las colectividades. {Quién desea en realidad aprender las lecciones de la his- toria? Para no tener que decir mas. 19 Se os proporciona una luz, ella ilumina vuestro camino. Decidfos a caminar. Jestis decfa: «La luz estaré todavia entre vosotros por poco tiempo. Caminad mientras tengdis luz, para que las tinie- blas no os sorprendan.» Esta luz de la que habla Jestis no es evidentemente la del dia por oposicién a la oscuridad de la noche; representa las buenas condiciones internas y externas que nos son dadas para progresar. iCudntas personas, cuando se encuentran en dificultades y sometidas a pruebas, de repente toman conciencia de su ignorancia, de su debilidad y se dicen: «Si hubiera sabido!...» Hubieran podi- do saber, porque en cierto momento les fueron dadas todas las condiciones para aprender, ejerci- tarse, reforzarse; pero desperdiciaron estas buenas condiciones: la vida espiritual requiere esfuerzos, y otras actividades, otras preocupaciones les parecie- ron en aquél momento mas importantes. «Y ahora, es demasiado tarde?» os preguntéis. No, nunca es demasiado tarde, el camino de la vida es largo, in- finito y otras condiciones os serén proporcionadas en esta existencia o en otra. Procurad entonces no perderlas para que no tengais que deciros una vez, més: jsi lo hubiera sabido!... 20 Caminad mientras tengdis luz Notas 1. Qué es un Maestro espiritual? Col. Izvor n° 207, cap. VII: «No esperar de un Maestro més que la luz», 2. El trabajo alquimico o ta biisqueda de la perfeccién, Col. Izvor n° 221, cp. VI: «Los clichés» 3. Naturaleza humana y naturaleza divina, Col. levor n° 213 4. La piedra filosofal — los Evangelios segtin los tratados aalquimicos, Col, Izvor n® 241, edp. XI: «La regeneracién de la materia: la eruz y el crisol». 5. En espiritu y en verdad, Col. Izvor n° 235, ep. XVI: «Lat verdad del sol: dar» «QUE TU MANO IZQUIERDA IGNORE LO QUE HACE TU MANO DERECHA» El simbolismo de la derecha y de la izquierda En el espacio a tres dimensiones por el que nos movemos diariamente, tenemos la posibilidad de ir hacia delante y hacia atrds, hacia arriba y hacia abajo, a la derecha y a la izquierda. Son pues seis direcciones que pueden ser representadas por tres lineas que se cortan en Angulo recto. Estas seis di- recciones del espacio se relacionan con los tres principios que constituyen el ser humano. La direc- cién adelante-atras es la del intelecto; la direccién artiba-abajo es la del coraz6n; la direccién derecha- izquierda es la de la voluntad. Y como la voluntad produce actos, podemos decir que nuestra actividad se despliega en ambos lados. La mayorfa de las tradiciones asocian simbéli- camente la derecha al bien y la izquierda al mal: cuando se dice de alguien que sigue el camino de la izquierda, significa que est4 obrando mal. Este simbolismo de la derecha y de la izquierda, lo encontramos en la palabra de Jestis: «Cuando des 24 Caminad mientras tengdis luz limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano derecha.» Las manos actéan influidas por la voluntad. La mano izquierda y la mano derecha son las expresiones de la actividad humana. En realidad, ya sea adelante o atrés, arriba 0 abajo, derecha 0 izquierda, todas las direcciones son buenas, a condicién de que las utilicemos con discernimiento, y las oposiciones que se han esta- blecido entre ellas s6lo tienen un valor simbélico. El lenguaje simbélico es la matemitica de las ideas, resume en algunos principios muy simples las realidades mas complejas. Entonces, jqué queria decir Jestis cuando aconsejaba de tener la mano izquierda en la igno- rancia de lo que hace la mano derecha? Si tomase- mos estas palabras literalmente, significaria que sélo los actos de Ja mano derecha estén justi dos. Sin embargo, no se pueden hacer muchas cosas con una sola mano. En la vida préctica, nos damos cuenta de que la mano izquierda y 1a mano derecha se completan y actéan armoniosamente. El uso de una sola mano hace imposible la mayoria de Ios trabajos, y no se puede decir que 1a mano dere- cha sea més importante que la mano izquierda, a pesar de que la educacién le conceda habitualmen- te preferencia. Durante mucho tiempo se ha crefdo que los nifios zurdos debian ser corregidos obligén- doles a escribir y a dibujar con la mano derecha, pero esto era un error. La mayoria de la gente se sitve de forma natural de la mano derecha, pero éste no es un motivo para contrariar a los zurdos. «Que tu mano izquierda ignore...» 25 Dios ha creado al hombre con una gran sabi- durfa, y puesto que le ha dado dos manos, ,cémo hubiera podido Jestis aconsejar que las separéra- mos? Ciertamente vosotros me diréis que la gente no es tan necia como para tomar las palabras de Jestis literalmente. De acuerdo, no las toman lite- ralmente, pero entonces, ;cdmo las toman? Algunos han visto en las dos manos represen- taciones del intelecto y del coraz6n, y han Ilegado a la conclusién de que el intelecto no debe mez- clarse con los asuntos del corazén, ni el corazén con Ios asuntos del intelecto. No, ésta no es una buena interpretacién. El corazén con sus deseos, sus pasiones y sus caprichos puede oponerse a proyectos sabios y razonables, y el intelecto debe intervenir para iluminarlo. En cuanto al intelecto, puede ser frfo, seco, rigido, y también el corazén tiene algo que decir para calentarlo, dulcificarlo, volverlo mas conciliador. En realidad, esta mano derecha y esta mano iz- quierda que menciona Jestis representan las dos na- turalezas del ser humano: su naturaleza superior y su naturaleza inferior.! Cuando la mano derecha, la naturaleza superior, quiere actuar, «dar limosna» (expresién que debe ser tomada en un sentido muy amplio: hacer el bien), debe mostrarse prudente, para que la mano izquierda, la naturaleza inferior, no venga a poner obstéculos. Fste es un principio de estrategia: nunca se ha visto a los generales ex- poner por todas partes los planes de batalla que estan preparando. La mano derecha no sélo debe 26 Caminad mientras tengdis luz dar muesiras de inteligencia con el fin de ultimar los mejores proyectos, sino que debe vigilar para protegerlos de las maniobras de la mano izquierda. Y sino es preciso que la mano izquierda (Ia na- turaleza inferior) sepa lo que hace la mano derecha (la naturaleza superior), por el contrario, es necesa- rio que la mano derecha conozca los proyectos de la mano izquierda para poder esquivar sus trampas. La naturaleza inferior esté permanentemente ocu- pada en tramar asuntos turbios, lo que obliga a la naturaleza superior a estar constantemente en aler- ta para observar lo que sucede y, en caso necesario, intervenir para restablecer el orden. Lo que esté arriba debe saber lo que sucede abajo. Un respon- sable debe saber lo que hacen sus subordinados. De igual modo, es necesario que los padres vigilen a sus hijos, porque si escapan a su vigilancia pueden cometer toda clase de tonterias, tener accidentes, ete. Estudiad bien las relaciones que mantienen en vosotros la naturaleza inferior y Ia naturaleza superior. Tomdis buenas decisiones... os decis que ya es hora de cambiar algunas de vuestras cos- tumbres... os propongis ayudar a alguien... sabed que vuestra naturaleza inferior esta ahi, vigilando y envidndoos sugerencias, tentaciones para disuadi- ros. O bien, espera pacientemente el momento de desquitarse. En efecto, ,qué crefais? La naturaleza inferior, constituye todo un pueblo que habita en vuestro interior, y este pueblo, como todos los pue- «Que tu mano izquierda ignore...» 27 blos de la tierra, no sélo tiene criaturas honradas, nobles y generosas; también hay en él entidades malhechoras que intentan expresarse a través de vuestro coraz6n y de vuestro intelecto. Asf pues, queda claro que la mano derecha y la mano izquierda no representan al intelecto y al coraz6n, sino a la naturaleza superior y a la natura- leza inferior que se manifiestan a través de uno u otro. Cuando Ia naturaleza superior en vosotros hace proyectos, la naturaleza inferior no debe ser advertida. Tratad de adormecerla o aprovechad los instantes en los que est adormecida y no oye, sino se alzara contra estos buenos proyectos y tratard por todos los medios de impedir su realizacién. Os susurraré: «No tengas prisa... Tienes tiempo. ;Podrias estar tan tranquilo!... ;Por qué te afanas tanto?» ¥ es asf como, Ilegado el momento, ya no tendréis tanto entusiasmo, ni convencimiento, y abandondis estos proyectos Podemos ser muy catélicos, muy protestantes © muy ortodoxos, y leer los Evangelios sin com- prender nada, porque para comprenderlos, debe- mos poscer un saber especial.? Mientras no profun- dicemos en la ciencia de los simbolos, pasaremos. por alto las verdades esenciales, y entonces, gde qué sirve que Jestis nos haya ensefiado estas ve dades? Si queréis comprender los Evangelios, tra tad de tener en cuenta las interpretaciones que os doy y que no son interpretaciones personales: s6lo hago referencia al lenguaje eterno de los simbolos. 28 Caminad mientras tengdis luz En este lenguaje eterno de los simbolos, la derecha y la izquierda tienen un significado que va més all de las dos manos. jCudntos de estos simbolos se encuentran tam- bign en los cuentos populares! En estos cuentos, la naturaleza inferior puede ser representada, en parti- cular, por un drag6n. A menudo este dragén habita en los sétanos de un castillo donde vigila unos cofies lenos de oro y piedras preciosas. Bl rey del pais ha prometido dar la mano de su hija al caba- lero que consiga apoderarse de estos tesorc Todos aquellos que se arriesgan a enfrentarse al dragén mueren envenenados por su apestoso aliento. Finalmente, un dia Hega un caballero ex- cepcionalmente noble y puro a quien un sabio le ha proporcionado los medios para protegerse y sorprender al dragén. Y consigue abatirlo. Enton- ces recorre los s6tanos del castillo donde descubre los cuerpos de otros caballeros que de repente revi- ven, Luego se apodera de los tesoros y los entrega al rey quien, fiel a su promesa, le da su hija. iEsta historia ha sido relatada de muchisimas maneras! En realidad, es la historia de cada uno de nosotros, de cada uno de vosotros. Vivis en un cuerpo fisico, el castillo, en cuyo interior un dragén, vuestra naturaleza inferior, Vuestros instin- tos primitivos, os priva del uso de vuestros tesoros: vuestras cualidades, vuestras virtudes. Cada dia, para escapar a sus garras, movilizdis fuerzas, los, caballeros. Durante mucho tiempo, siempre vence el dragén y por tanto creéis haber luchado sélo para «Que tu mano izquierda ignore. 29 perder. Pero jde ninguna manera! Puesto que ha- béis sido instruidos con las verdades de la Ciencia espiritual y las ponéis en prictica, vosotros sois quienes un dia venceréis; y todas estas fuerzas que habfais desplegado y que crefais habian sido devo- radas y perdidas, las recuperaréis. El dia que alean- céis la victoria, os serén devueltas, y celebraréis vuestra boda con Ia princesa, vuestra alma. El dragén, no sélo lo hallamos en los cuentos, también se menciona en el Apocalipsis2 El es quien lucha contra el Arcdngel Mikhaél, él es quien lanza agua contra la Mujer; y la Bestia que ascien- de de la tierra asi como la Bestia que asciende del mar, son otros tantos aspectos suyos. Pero cual- quier forma que se le de, el dragén siempre repre- senta la naturaleza inferior que debemos aprender a dominar. Para lograrlo, escuchad los consejos de los sabios y de los Iniciados. Mientras no dominéis al drag6n, se alimentard con vuestras fuerzas. Por esto, a menudo, os sentis débiles, sin energia, desa- nimados; y no s6lo hablo de la falta de energia y de la fatiga fisicas, sino de la incapacidad de afrontar mental y espiritualmente las dificultades de la vida. Nada importante podréis hacer en vuestra exis- tencia mientras el drag6n, sin vosotros saberlo, devore todas vuestras energfas. Pero el dia que obtengdis la victoria, de repente todas vuestras fuerzas os seran devueltas, y asimismo tendréis el poder de explotar, transformandolos, todos los recursos de yuestra naturaleza inferior El Creador quiere que el ser humano se desa- 30 Caminad mientras tengdis luz rrolle con sus dos naturalezas, inferior y superior, porque son complementarias, como son comple- mentarios el espfritu y la materia. Y ésta es la en- sefianza de Cristo: cémo utilizar la naturaleza infe- rior para subir hasta Dios. Pero ,qué ha hecho la Iglesia? En vez de instruir a los humanos con esta verdad y proporcionarles métodos para ponerla en prictica, ha propagado sobre todo una filosofia y una moral basadas en el hastio y la condena de los instintos. Por esto los cristianos todavia tienen que aprender y comprender muchas cosas.5 Cuando un deportista gana una competici6n, recibe simulténeamente honores, estima y fortuna; todo esto no lo recibe si pierde. Una tinica victoria puede decidir toda una serie de acontecimientos posteriores. Esta es la victoria que cada uno de vo- sotros est destinado a ganar sobre si mismo, y en- tonces encontrargis todos los tesoros, es decir los dones y virtudes que poseéis profundamente ocul- tos en vuestro interior. Vencer al drag6n es una tarea muy dificil. Este enemigo interior nos espia para saber lo que vamos a hacer, y trata de aventajarnos, y debemos a toda costa evitar que conozca nuestros proyectos. Si ca- minamos muy cerca de él, jamas dejard de obstacu- lizarnos. Por esto debemos elevarnos muy alto para que no pueda alcanzarnos. Sabe detectar nuestras intenciones, pero es posible engafiarle, concertan- do, sin él saberlo, una alianza con el Cielo. Comenzad pues trabajando en silencio y en se- «Que tu mano izquierda ignore. 31 creto. Ciertamente, el dragén terminaré sintiendo que se preparan cambios, estara nervioso, inquieto, se agitaré pregunténdose qué estaréis tramando contra él, y os presentard toda clase de argumentos para que Volvais a descender. No le escuchéis, sino duplicad los esfuerzos, continuad ascendiendo, a pesar de todo, ya que la victoria depende de ello. Con la oracién y la meditacién, no sélo concer- taréis con el Cielo un pacto contra el dragén, sino que en las regiones a las que habréis llegado, os posesionaréis de unas armas que os permitirén dominarle. En secreto organizaréis una verdadera resistencia: recibiréis municiones... ¢ incluso para- caidas, jpara el dia que debdis volver a bajar para ocupar el territorio! Y ahora he aqui una aplicacién més de este precepto evangélico. Cuando hacéis un proyecto, si queréis estar bien preparados y bien armados, no lo anuncigis de antemano. Ejecutadlo; después ya tendréis bastante tiempo para presentarlo y comen- tarlo. gPor qué, aqui también, estas precauciones? Porque a vuestro alrededor, asf como en vosotros, existen entidades invisibles dispuestas a poneros, obstaculos, sirviéndose de miembros de vuestra fa- milia, de yuestros amigos, de vuestros compaiieros de trabajo, de vuestros vecinos; y entonces os en- contraréis con grandes dificultades, o incluso fraca- saréis, simplemente. Sin hablar de aquellos que, aparentemente animados por las mejores inten- ciones, os desanimaran diciendo: «Oh, pero, cree 322 Caminad mientras tengdis luz Vd. que esto vale la pena?... ;Por qué se afana tanto?... ;No serfa mejor que hiciera...?> Cuando jefes de Estado, ministros, etc., tienen que tomar decisiones titiles para el pats, es mejor que no las divulguen. ;Por qué? Porque siempre hay algunas personas, mas o menos bien intencio- nadas, que intentaran ponerle palos en las ruedas. Estén obligados a anunciar su programa, a presen- tar las leyes ante el Parlamento para que sean dis- cutidas y votadas, y esto es normal, ciertamente, pero esto presenta también inconvenientes. En cuanto a vosotros, mientras podsis, esperad que algunos de vuestros proyectos hayan comen- zado a realizase, por lo menos, para hablar de ellos. Cuando hayan comenzado a tener forma, serdn como un arbol bien enraizado que los vientos no podrin derribar. Y este arbol dara frutos, que po- dréis luego repartir a vuestro alrededor. Para hacer el mal, instintivamente, se siente que hay que esconderse, para no ser capturado y condenado, Y para hacer el bien jimaginamos que podemos mostrarlo! Incluso algunas personas, por vanidad, se exhiben, y he aqui cémo desatan controversias, avivan la malevolencia y los celos. {,Queréis ofrecer algo a alguien? Aqui también sed prudentes, quizds es mejor que no hayan testigos. Y a veces, incluso serfa preferible que aquél a quién hacéis el bien ignore de donde procede, porque vuestro gesto puede ocasionarle reacciones inespe- radas. En las relaciones humanas, jams se tienen suficientemente en cuenta las complicadas rela- «Que tu mano izquierda ignore, 3 ciones que mantiene la naturaleza inferior con la naturaleza superior. Y en vuestra vida espiritual también tratad de ser prudentes y reservados. Trabajad durante mucho tiempo para reforzar vuestras convicciones y vuestras aspiraciones. Si vais contando por todas partes que finalmente habéis hallado el camino de la luz, y que estdis decididos a seguir este camino, etc., 0s estais poniendo en situacién de crearos, obstdculos, provocar réplicas. Algunos intentarén demostraros con toda clase de razonamientos que vais por un camino equivocado, que sois un idea- lista ingenuo, 0 algo parecido. Y si vuestras convic- ciones todavia no son muy s6lidas, no sélo no les convenceréis de lo contrario, sino que seréis voso- tros quienes cederéis ante ellos. Mientras vuestras aspiraciones no hayan comenzado a coneretarse, no deben ser pregonadas, sino mantenidas en secreto cuidadosamente, vigiladas, alimentadas con vues- tros mejores pensamientos y sentimientos. Si existen puertas y ventanas, significa que es itil poderlas abrir, pero también cerrar. Cuando se las cierra, generalmente es para protegerse del frio, ‘© del ruido, o del polvo, o de los intrusos. En la vida espiritual igualmente, hay que saber cerrar ciertas puertas y ventanas para protegerse. He aqui otro significado del consejo de Jestis: «Que tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano de- recha.» ‘Todos poseéis un manantial profundamente 34 Caminad mientras tengdis luz oculto en vuestra alma. El dia en que descubriis, esta fuente, no la pregonéis, mantenedla al abrigo de las miradas para evitar que personas maleduca- das, groseras 0 malintencionadas, vengan a ensu- ciarla. Si sabéis proteger este agua que brota, no sélo ya no pasaréis mas sed, sino que podréis dar de beber a todas las criaturas de vuestro alrededor. Notas 1. Naturaleza humana, naturaleza divina, Col. Wzvor 213 2. La piedra filosofal ~ los Evangelios seguin los tratados aalquimicos, Col. Izvor n° 241, e6p. I~ 1: «Sobre la inter- pretacién de las Escrituras: 1. «La letra mata y el espiri tu vivificay. 3. La Ciudad celeste ~ comentarios del Apocalipsis, Col. Tavor n° 230, cap. X: «La mujer y el dragén». cap. XI «El Arcéngel Mikhaél derrota al dragén», cép. XII: «EL dragén proyecta agua sobre la mujer», cap. XII: «La bestia que surge del mar y Ia bestia que surge de la tierra», cp. XV: «EI dragén atado durante mil aiios». 4. Los poderes de la vida, Obras completas, t. 5, cép. IV: «Cémo medirse con el dragén». 5. El amor y la sexualidad, Obtas completas, t. 15, cap. VIII: «Materialismo, idealismo y sexualidads. I Las dos manos de Dios La derecha y la izquierda... La oposicién que tradicionalmente se ha presentado entre ellas en el plano moral sélo tiene, ya os lo he dicho, un valor simbélico. Sin embargo, es preferible tenerlo en cuenta para ciertos gestos de la vida cotidiana. :Por qué? Porque cada vez son una buena ocasi6n para realizar un trabajo psiquico. Cuando saludais a al- guien estrechdndole la mano, lo haceis con la mano derecha; igualmente, cuando debéis saludar de lejos a alguien, es mejor también que lo hagéis con la mano derecha; y en ambos casos no olvidéis de poner vuestras mejores intenciones en vuestro salu- do. Y cuando tengdis que dar un objeto, es mejor hacerlo con 1a mano derecha, y hacedlo conscien- temente acompafiando vuestro gesto con un buen pensamiento.! Una mano no se limita a su parte fisica. Una mano se prolonga hasta los planos sutiles, de donde no s6lo puede captar corrientes de fuerzas, sino 36 Caminad mientras tengdis luz también proyectarlas. Lo sentiréis si os habitudis, a realizar ciertos ejercicios. He aqui uno de muy simple que podéis hacer cuando estais solos, y pre- ferentemente antes del mediodfa. Extended vuestra mano derecha, y con el pensamiento prolongadla lo mis lejos posible, siendo conscientes de que vues- tros dedos son como antenas que captan energias. Si acto seguido colocdis vuestra mano sobre el plexo solar, sentiréis cémo éste se lena de un calor benéfico. Ahora bien, la verdad es que todos los ejerci- cios que podis hacer con la mano sdlo seran efi- caces si habéis aprendido a trabajar con ella para Henarla de vida. Y una mano se Ilena de vida cuan- do se consagra a actos desinteresados, cuando se aprende a tcar los objetos y los seres para introdu- cir en ellos la pureza, el amor y la luz. Y entonces, Poco importa si las manos estin estropeadas o de- formadas: emana de ellas algo tan célido y brillan- te, que todos lo sentirén, y las mirarin como fuentes de bendiciones A menudo he observado las manos de las per- sonas con las que me he encontrado y he sentido cémo manos finas, hermosas y perfumadas pueden a veces desprender algo lascivo y repugnante. Mientras que otras manos, mal hechas o descuida- das, parecen impregnadas con todo lo que la perso- na alimenta de bueno en su mente y en su coraz6n, hasta el punto que entran ganas de estrecharlas, incluso de besarlas. En Ia actualidad todavia persiste 1a costumbre «Que tu mano izquierda ignore...» 37 de besar la mano derecha de los grandes digna- tarios de la Iglesia: obispos, cardenales, papas. Piensan que es para demostrarles respeto. Si, pero esta muestra de respeto se basa en el conocimiento de los poderes de la mano. Estos seres que se han consagrado a la vida espiritual, son considerados como los trasmisores de las bendiciones del Cielo. Ya sé que diréis que muchos de ellos tienen otras preocupaciones, pero en este momento no se trata de esto. La cuestin es comprender que las manos de seres que han trabajado mucho tiempo con el amor y la sabidurfa estan realmente en contacto con los poderes césmicos. Algunas estatuas de Buda lo representan mirdndose su mano derecha. ;Pero s6lo la esta mi- rando? En realidad, cuando Buda se concentra en su mano, entra en comunicacién con la gran mano del Creador, es decir con todo el universo, con los soles, las estrellas, las constelaciones. En esta mano del Creador, la Via léctea es la que representa la Iinea de Saturno. Si Buda se concentra en su mano, significa que una mano no es tinicamente el érgano fisico que utilizamos como cualquier herramienta 0 aparato: est4 impregnada con una materia flufdica gracias a la cual se comunica con los cuerpos sutiles de la naturaleza. Como Buda, aquel que se concentra en su mano, entra en relacién con el universo. Se siente a si mismo dentro de la mano del Creador, alimentado por las energias que recibe del centro de esta mano. 38 Caminad mientras tengdis luz Pero regresemos a las dos manos, la derecha y la izquierda, Aunque en la vida cotidiana se respe- te la dimensién simbélica de la derecha, no se puede descartar el hecho de que cualquier cultura y cualquier civilizacién son la obra de dos manos. La mano derecha y la mano izquierda concuerdan, se armonizan y se completan, y cada una s6lo es uno de los dos aspectos de la unidad, Es imposible pen- sar que una mano sea independiente de la otra, porque estén polarizadas: la mano derecha pose la polaridad masculina y la mano izquierda la pola- tidad femenina. Por esto a menudo se las ha rela- cionado con el sol (mano derecha) y la luna (mano izquierda), que ejercen ambos su influencia sobre nosotros. A través de las dos manos, el principio masculino y el principio femenino proyectan corrientes con el fin de poder, las dos juntas curar, sostener, salvar, reparar, iluminar, {Por qué entonces se ha asociado 1a derecha al bien y la izquierda al mal? Cuando os presenté la cuestién del bien y del mal, os expliqué que se ma- nifiestan como dos fuerzas activas en el universo2 Estas dos fuerzas se hallan bajo la autoridad de Dios, la Entidad suprema; son sus dos manos. Esta idea se halla presente en el Arbol sefirético: tene- mos el pilar de la derecha, la Clemencia, y el pilar de la izquierda, el Rigor; entre los dos se alza el pilar del Equilibrio en cuya cima se halla situada la primera séfira: Kether, la Corona. Aquellos que sélo piensan en satisfacer sus ambiciones, su codicia y todos sus malos instintos, «Que tu mano izquierda ignore...» 39 se colocan ellos mismos en el camino de la iz- quierda, y se exponen a ser castigados por los po- deres del Rigor. No les castiga un Dios terrible, un Dios vengativo: son ellos mismos quienes se expo- nen a la severidad de las leyes césmicas.4 Por el contrario, aquellos que eligen andar por el camino de la luz, se sitéan naturalmente en el camino de la derecha, la Clemencia y sélo atraen sobre ellos bendiciones. Puesto que el mal existe, significa que tiene que interpretar un papel en el gran cuerpo césmico. Nosotros, los humanos, no conocemos la raz6n de ser de su existencia, solamente constatamos que una Inteligencia superior se sirve de él, le hace participe de sus proyectos, y es asi como contri- buye a la evolucién de las criaturas. En la naturaleza, los contrarios slo se oponen aparentemente, jamds_se excluyen. Ciertamente, primero se debe presentar a las dos manos como dos entidades separadas, opuestas, incluso a veces hostiles; pero después, hay que llegar a ver que, en el trabajo, estén unidas y no se pueden disociar. Como en nuestro cuerpo fisico: en el cerebro y en la columna vertebral se encuentran unos centros que coordinan actividades y procesos aparentemen- te contrarios. Desde el punto de vista filosético y metafisico, las cuestiones planteadas por la dualidad se resuel- ven pues con la unidad, esta unidad que es la esen- cia misma de Dios. Pero cuando se trata del mundo moral, debemos avanzar por el camino de la unidad 40 Caminad mientras tengdis luz muy lentamente y con prudencia, para no confun- dirlo todo. Esta confusién a suften muchos de los, que dicen ser espiritualistas. Como han lefdo u ofdo decir que no existe ni bien ni mal, ni puro ni impu- ro, ni hermoso ni feo, legan a unas conclusiones, peligrosas y pretenden obrar inocentemente cuando estiin realizando actos criminales. En el mundo de la manifestaci6n, siempre ve- remos que el bien y el mal luchan entre sf. Pero qué sucede en realidad? Sélo la analogia permite comprenderlo. Suponed que asistis a una obra de teatro: la cena representa a un personaje ambicioso y celoso, que no soporta que otro obtenga por méritos pro- pios el puesto que codiciaba o conquiste a la mujer que él esperaba seducir, Un dfa, se las apafia para provocarle, y le asesina, Evidentemente, hay moti- vo para indignarse y rebelarse. Pero después de la representacién, salis del teatro y, como tenéis sed, vais a un bar cercano a tomar una bebida. Entonces alli ;qué sorpresa!, descubris al asesino y la victi- ma, estos dos enemigos irreductibles, sentados en la mesa juntos, charlando y bromeando mientras comen y beben. Si siempre queréis verles como ad- versarios, debéis permanecer en el teatro. Pero si vais a los bastidores o salis del teatro, descubriréis, una realidad completamente diferente... También en apariencia el bien y el mal son unos adversarios implacables, pero si pudierais pe- netrar en los bastidores de este teatro que es la vida «Que tu mano izquierda ignore...» 4 césmica, verfais que son los servidores de un poder superior. Este poder les dirige para utilizarlos para unos objetivos lejanos que no conocemos. En la cima de la creacién existe pues un Ser que utiliza dos corrientes de naturaleza contraria y al mismo tiempo mantiene el equilibrio entre las dos.5 Y nosotros, en el terreno mas limitado que es el nuestro, debemos tratar de obrar de igual modo: constantemente ajustar y reequilibrar los dos lados. Observad cémo sostiene el volante el conductor de un vehiculo: bien lo gire un poco a la derecha, bien un poco a la izquierda, ambas manos se hallan permanentemente en actividad y su actividad es complementaria. Es as{ como conductor y vehiculo Megan sanos y salvos a su destino. Lo mismo que la mano derecha y la mano iz- quierda son los instrumentos de un tinico cerebro, el bien y el mal son dos corrientes procedentes de la misma Fuente; por esto se puede decir que son las dos manos de Dios. Un dia, al final de nuestra evolucién, lograremos descubrir esta Fuente tinica. Por el momento, vivimos en Ia dualidad, y siempre debemos tener en mente el consejo de Jestis: «Que tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano derecha» para evitar todo aquello que pueda des- viarnos del buen camino. 42 Caminad mientras tengdis luz Notas 1. El Libro de la Magia divina, Col. levor n° 226, cép. XI «La mano». 2. El drbol del conocimiento det bien y del mal, Col. Izvor n° 210, cp. Il: «El bien y el mal, dos fuerzas que hacen girar la rueda de la vida». 3. Del hombre a Dios ~ séfiras y jerarquias angélicas, Col Ivor n° 236, cap. I: «Presentacién del Arbo! sefirdtico» y cép. V: «Los séfirot del pilar central 4. Del hombre a Dios ~ séfiras y jerarquias angélicas, Col. Izvor n® 236, cép. XV: Respecto a vosotros, aunque no ambicionéis convertiros en una celebridad nacional... o interna- cional, os doy este consejo: cada dfa, en vez de preocuparos de la buena o mala opinién que los otros — vuestra familia, vuestros amigos, la gente con Ia que trabajéis ~ puedan tener de vosotros, en ver. de intentar brillar ante ellos, es mejor que os preguntéis lo que piensan las entidades celestiales ante las que deberéis presentaros un dia. Antes de que el sol se ponga 89 Notas 1. Un futuro para la juventud, Col. Izvor n° 233. 2. La piedra filosofal — los Evangelios segiin los tratados Evangélicos, Col. Izvor n° 241, cap. IL: «Vosotros sois la sal de la tierra: 1. Marcar la materia con el sello del espiritu — 2. La fuemte de las enery 3. Laverdadera ensenanza de Cristo, Col. tzvor n° 215, cép. VII: «Padre, perdénales porque no saben Io que hacen», cap. VIM: «Si alguien te golpea en una mejilla..». 4, Elhombre a la conquista de su destino, Col. Lzvor n® 202, cap. IV: «Justicia humana y justicia divina», cép. VIIL «La reencarnacién». VII EL PASO AL MAS ALLA Los humanos, aunque saben que un dfa mo- rirén, y ésta es una de las pocas certezas que poseen, se comportan como si tuvieran que vivir eternamente en la tierra, y por consiguiente se esfuerzan en establecer el orden politico, social, moral ¢ intelectual que les conviene. Y mientras estiin ocupados luchando ferozmente para imponer su visi6n de las cosas, no son conscientes de Ia idea de que pronto deberin partir al otro mundo; o si lo son, de vez en cuando, prefieren trabajar para la posteridad, para que sus hijos y sucesores hereden este orden de cosas irreprochable, que a su vez mantendran y legardn a las sucesivas generaciones sin cambiar nada, Pues no, semejantes puntos de vista se contradicen con lus proyectos de la Inteligencia cdsmic El ser humano sdlo viene cada vez a la tierra por un corto periodo de tiempo, como un viajero, un explorador: debe aprender, trabajar aqui durante algunos afios, y después vuelve a marcharse. Por tanto s6lo podéis tener una visién exacta y comple- 94 Caminad mientras tengdis luz ta de la vida si aprendéis a incluir en ella lo que se Hama la muerte. Vuestra vida no s6lo se limita a este lapso de tiempo que venis a pasar a la tierra, Vuestra vida es muy larga, infinita, es una sucesién de idas y venidas entre la tierra y el mundo del mas all, Pero incluso aunque vivdis en el plano fisico, no vivis Gnicamente en vuestro cuerpo fisico, sino también en vuestros cuerpos psiquicos: los cuerpos astral y mental, y en vuestros cuerpos espirituales: Jos cuerpos causal, biidico y dtmico.t Si no los ali mentdis, incluso en esta existencia os faltard algo muy valioso; pero sobre todo, cuando lleguéis al otro mundo, jos sentiréis tan endebles y desvalidos! Cuando reducimos nuestra vida terrestre a la del Cuerpo fisico, ,qué podremos sentir el dia en que nos veamos obligados a abandonarla para it a otra Parte? Estaremos perdidos. Y aqui se nos plantea la CuestiOn de saber si es mejor enterrar o incinerar a un muerto. Hace afios, una de nuestras hermanas, cuyo marido habfa muerto en un accidente de vuelo sin motor, vino a verme para pedirme consejo. Re- cordaba que un dia, durante una conversacion, él le habia dicho que preferiria Ia incineracién al en- tierro, pero la madre de su marido insistia en que lo enterraran, porque queria poder ir a postrarse ante su tumba. Entonces, ;a quién debia obedecer? éCémo podia conciliar el deseo de una madre y el de su hijo? También me pregunté lo que pensaba de la ineineraci El paso al més alld 95 No soy yo quien deba decir si alguien debe ser enterrado o incinerado; los dos ritos son igualmen- te buenos, pero sin embargo debemos saber una cosa. Cuando una persona es declarada muerta, to- davfa existen lazos que unen su alma a su cuerpo fisico. Si se la entierra, estos lazos se deshacen Ientamente; si se la incinera, la separacién es mucho més répida. Sin embargo, esta separacién puede ser sentida como algo violento, como un des- garro, si esta persona jamds tuvo conciencia de que su verdadera existencia no se limitaba a la de su cuerpo fisico. Qué puede sentir el alma de un ser que jamés ha crefdo en la vida después de la muer- te? Necesita mucho tiempo para comprender donde se halla y desprenderse suavemente. En este caso, es preferible el entierro. Un cuerpo humano es comparable a un texto compuesto en una imprenta, En la imprenta, el im- presor, si utiliza todavfa caracteres de plomo, las le- tras estén situadas en unos casilleros. De ahi las toma y las retine formando palabras, frases... y apa- recen una novela, un poema. Este texto compuesto de esta manera se reproduce posteriormente en el niimero de ejemplares deseado. De una manera similar, un cuerpo humano es un libro compuesto de «caracteres», es decir de particulas proceden- tes de los cuatro elementos, de todos los reinos de la naturaleza. El alma que lo habita hace que este cuerpo sea un libro magnifico, 0 mediocre, o fran- camente malo que, a su paso, deja huellas, rastros como tantos ejemplares. Después, un dfa, las letras 96 Caminad mientras tengdis luz de este libro se separan y regresan a los cuatros ele- mentos de donde procedian. Ya no queda nada del cuerpo, pero el alma que habita este cuerpo esta viva, y Va a escribir otros textos en otras regiones del espacio. Llamamos muerte a la descomposicin de un texto anteriormente compuesto. Hablar de muerte no es mis que un convencionalismo, y jcudntas veces cada uno de nosotros ha pasado por este trén- sito! Pero muchos que se han dejado atrapar en la materia lo han olvidado. Cuando son enterrados, os elementos con los que esta constituido su cuer. Po regresan progresivamente hacia sus lugares de origen: la tierra, el agua, el aire y el fuego, y el alma se desprende lentamente. En la incineracin los Procesos se precipitan y el alma puede realmente sufi Entonces, {qué le respondi a esta hermana? «El deseo de su marido que acaba de morir de acciden- te era ser incinerado y debemos atender los deseos de los desaparecidos; si no 1o hacemos, podemos apenarles. Pero también debemos tener en cuenta los deseos de una madre. Si para soportar mejor la desaparicién brutal de su hijo, necesita que su cuer- Po nO se vea reducido a cenizas, ,por qué no respe- lar su deseo? Entonces, esto es lo que le propongo. Puesto que en el mas alld, los seres contintian es tando vivos, podemos dirigimos a ellos, porque nos escuchan y nos comprenden, Cuando le dijo que deseaba ser incinerado, su marido no habia previs- {0 esta muerte prematura y el sufrimiento que cau- El paso al mas alld ” sarfa a su madre, porque los hijos no piensan que pueden morir antes que sus padres. Asf pues, hable a su marido: cuando vea la pena de su madre, le conozco, comprendera que es el deseo de ella el que debe ser cumplido. Yo también le hablaré.» Mi respuesta la tranquiliz6, Ahora bien, evidentemente, no por el hecho de haberse deshecho los lazos con el cuerpo, el alma es admitida de inmediato a contemplar el esplendor divino, y se encuentra en el més alld como en la tierra, Para poder entrar en ciertos lugares a los que el piblico generalmente no tiene acceso, debéis presentaros ante un funcionario que os extender un papel con un sello y varias firmas. Entraréis por una puerta, luego por otra y finalmente por otra, Esperdis. Finalmente alguien os recibird, os escu- chard y os dird: «Vamos a ver, vuelva dentro de una semana», porque primero hay que consultar a un ministro 0 a cualquier otra autoridad. Volveréis al cabo de este tiempo, y si todo va bien, obtendréis un pase que conservaréis como algo muy preciado. Si en el plano fisico existen lugares, territorios donde tinicamente podéis entrar presentando un pase, un pasaporte o un visado, todavia es mas cier- to para el mundo divino. No basta con presentaros ante las puertas del Ciclo para que éstas se abran ante vosotros. Unas entidades que estén ahi os dirdn: «Espere, vamos a ver si podemos dejarle en- trar» ZY quién da entonces el beneplicito? Las vir- tudes. Si, cada vez que habéis obrado de acuerdo 98 Caminad mientras tengdis luz con las virtudes divinas, éstas os marcan con su sello, cada una deja sobre vosotros unas sefiales, unas huellas, y éste es vuestro pase. Provistos con este pase, os presentdis a las fronteras del mundo divino: una especie de mecanismo se pone en mo- vimiento y entrdis. Quizas no sedis admitidos de entrada ante el Santo de los Santos, pero entrdis. Os preguntaréis si estas huellas de las que os hablo son reales. Silo son, y aparecen en el aura en forma de colores. Cada color corresponde a una virtud: el violeta al sacrificio, el indigo a la fuerza, el azul a la verdad, el verde a la esperanza, el ama. Fillo a la sabidurfa, el naranja a ta santidad, el rojo al amor. Estos siete colores representan a los siete Espiritus que se alzan ante el trono de Dios, y san Juan los menciona en el Apocalipsis. La Cabala los denomina Espfritus de las siete Luces.3 Un dia, como estos siete Espiritus, os alzaréis con Ios colores puros de vuestra aura ante el trono de Dios. Pero mientras tanto... En efecto, mientras tanto, os equivocdis si creéis que una vez lleguéis al més alld, no tendréis nada que hacer. Primero se- réis enviados a la escuela donde unos instructores os harén revisar vuestra vida en detalle para que to- méis conciencia de los errores que habéis cometi- do. No sera necesario que busquéis libretas y li- pices para tomar notas: estos instructores grabarén sus lecciones en vosotros. Luego, después de algtin tiempo, os volveran a enviar a la tierra con la orden de que mejoréis vuestra conducta. {Qué haréis cuando os reencaméis? Esto es El paso al mas alld 99 otro tema, porque a pesar de las buenas lecciones y los propésitos tomados allf arriba, una vez regreséis ala tierra, es posible que las olvidéis y repitais los mismos errores. Hasta el dia en que logréis grabar profundamente en vuestra alma el recuerdo de vuestras experiencias pasadas y el deseo de tomar una mejor orientacién. Cuando la decisién de seguir un camino deter- minado se graba en lo més profundo de vuestro ser, se vuelve como un instinto que os impide desviaros y 08 indica cémo evitar o superar los obstaculd Si olviddis vuestros buenos propésitos, es porque todavia no los habéis grabado suficientemente en vuestro subconsciente, hasta el corazén mismo de vuestras células. El papel de un Maestro espiritual consiste precisamente en despertar en el alma de sus discfpulos el recuerdo de las experiencias del pasado y de las decisiones tomadas. De lo contra- io, cuando deban de nuevo cruzar las fronteras del mas allé, comprobardn una vez mas la mediocridad y el escaso valor de la existencia que acaban de dejar y seran condenados a errar por las regiones 4ridas y oscuras del otro mundo. Jestis decta: «Amasad tesoros en el cielo donde ni los gusanos ni la herrumbre puedan destruirlos y donde los ladrones no puedan penetrar ni robar- los.» Esta recomendacién es la sintesis de toda una ciencia de la vida+ Los humanos que pasan el tiempo en busca de satisfacciones fisicas y materiales, no supieron amasar tesoros en su alma y en su espfritu. Cuando 100 Caminad mientras tengdis luz se van al otro mundo, los lazos que les unen a la tierra son tan fuertes que merodean por los lugares donde vivieron y ahi, a menudo, gqué ven? A sus herederos como dilapidan sus bienes, a miembros de su familia © amigos que les traicionan. Intentan hablar con sus hijos que se estén extraviando, pero nadie les ve ni les oye... Se dirigen a los lugares donde solian comer, beber y divertirse, y jqué sufrimiento para ellos no poder participar més en los festines ni saciar sus deseos sensuales, porque ya no tienen un cuerpo fisico! Estos sufrimientos de tas almas que, al aban- donar Ia tierra, han tenido que abandonar todo lo que les hacia la vida interesante, jcudntos artistas los han representado en cuadros 0 descrito en poe- mas! Ya los conucéis... Pero evidentemente, todos estos diablos armados con horcas, estos braseros, estas marmitas y estos suplicios, a cual més horro- roso, s6lo son imagenes. Es en el alma donde se es cocido y donde se es torturado. Es en el alma donde se vive el infierno. Y en realidad, el infierno ya lo conocen los humanos en la tierra, cuando la codi- cia, la ambicién, el odio y la sensualidad los preci- Pitan hacia las regiones inferiores del plano astral; ¥ €8 este infierno lo que se Hevan al otro mundo, porque esté en ellos. Respecto a aquellos que, durante su existencia, han sabido situar en primer lugar la vida del alma y del espiritu, 2a dénde van cuando abandonan su cuerpo fisico? Puesto que han creado 1azos con el mundo divino, es hacia alli a donde son atraidos. El paso al mas alla 101 Vuelven a encontrar los tesoros que han amasado en ellos, y vuelven a encontrar a seres que, como ellos, han aprendido a alimentarse de la luz y del amor de Dios. Después de una temporada pa- radisiaca que puede durar mas 0 menos tiempo, si todavia no han liquidado por completo su karma en su vida anterior, o si ellos mismos eligen reencar- narse, vuelven a bajar a la tierra. Sus amigos celes- tiales les acompafian, ofreciéndoles flores, cantan- do y tocando instrumentos; también les prometen que cuidarn de ellos y les ayudardn en las pruebas, que deberdn superar. Porque, incluso para un niciado, el descenso a la materia es como el des- censo a un abismo: y es desde lo més profundo de esta oscuridad, en medio de los peligros, que debe reiniciar su ascenso hacia la libertad y la luz. Cuando era director de un colegio en Bulgaria, un dfa que estaba dando una conferencia en pa- blico, un hombre se me acereé y me conté lo siguiente: «Durante la guerra, fui gravemente he- rido. Tuvieron que operarme y, durante la opera- cién, permanecf en todo momento consciente. Durante un instante, sent{ que salfa de mi cuerpo. Me elevé por encima de la mesa de operaciones, y asistf al trabajo del cirujano y vi su preocupa- cién asf como Ia de sus ayudantes. Pero una fuerza irresistible me arrastraba: era ligero, estaba com- pletamente desprendido de mi cuerpo y de su sufri- miento. De repente, me di cuenta que no estaba solo, un gran ntimero de otros seres estaba conmi- 102 Caminad mientras tengdis luz 20 y avanzabamos juntos por el espacio hacia un lugar maravilloso. Pero entonces of una voz, que me deca: «,Qué haces aqui? Tu vida en la tierra to- davia no ha terminado, debes regresar.» Y me volvi a encontrar en la sala de operaciones donde se dis- Ponfan a Ilevarse mi cadaver, porque crefan que habfa muerto. Volvi a entrar en mi cuerpo, que vol- vi6 a tomar vida ante la enorme sorpresa de todos.» Ya lo veis, éste es un acontecimiento auténtico, ¥ muchas otras personas han pasado por una expe~ riencia similar. Asf pues, dejemos a los materi tas con su incredulidad. Tan obsesionados estén por la vida del plano fisico, que han olvidado que va- Tas veces han ya franqueado este pasaje Hamado «muerte» y |que contintan viviendo! Si amaran la vida tanto como dicen, seutirfan que su muerte no serd mas que la continuacién de su vida, esta vida que no se halla en el cuerpo fisico, sino en el alma y en el espiritu.5 En realidad, la muerte sirve a la vida. Notas 1. La vida psiquica: elementos y estructuras, Col. Tzvor n° 222, cp. IM: «Varias almas y varios cuerpos, 2. Nuestra piel espiriual, el aura, Folleto n° 309, 3. Hacia una civilizacién solar, Col. Izvor n° 201, cép. VIL «Los espiritus de las siete luces 4. Nueva luz sobre los Evangelios, Col. Izvor n° 217, c4p. IV: «Acumulad tesoros...» 5. ¢Qué es ser un hijo de Dios?, Col. levor n° 240, ep. I «He venido para que ellos tengan la vida». Vu LA VIDA SIN LIMITES EI miedo a la muerte es una forma del instinto de conservaci6n, y es la naturaleza quién ha dado este instinto al hombre. Este viene a la tierra como un aprendiz que entra en un taller para hacer un cursillo, Aprende, gana en experiencia y asi es como progresa. {Qué sucederia si, no teniendo ningtin miedo a la muerte, se expusiera a toda clase de peligros? Se interrumpiria el cursillo prematura- mente. Una vez terminado el cursillo, el aprendiz. abandona el taller. Quizds en el momento en que lo abandone siente algo de congoja, pero no vive esta marcha como una tragedia; al contrario, si ha aprendido bien, siente que se abren ante él magni- ficas perspectivas. Pero el instinto de vida es tan poderoso en los humanos que, aunque estén ciegos, sordos, impo- tentes, siempre que no sufran demasiado, muchos desean prolongar su existencia el mayor tiempo posible ~ aunque suelan decir lo contrario. Y esto me recuerda la broma que un estudiante quiso hacer un dfa a su anciana vecina 106 Caminad mientras tengdis luz Sucedié en Bulgaria... en Sofia o en Varna, no me acuerdo. Cada vez que el estudiante pasaba por delante de la casa de esta vecina, ofa como ésta su- plicaba al Sefior para que se la llevara de la tierra, este valle de légrimas, y Ia Ievara consigo al Paraiso. El estudiante convencié a dos 0 tres com- Pafieros para que vinieran con él, y disfrazados de Angeles, lamaron a su puerta, «:Quién es pre- gunt6 la anciana. Ellos respondieron al unisono: «Somos los mensajeros del arcdngel Mikhaél. Nos envia para que te digamos que tus oraciones han sido por fin atendidas. Va a venir a buscar tw alma (Porque, segtin la tradicién, un éngel viene a buscar cl alma del muerto para Hevarla hacia Dios), dbre- os», Pasaron algunos segundos en silencio, luego una voz firme respondié: «Decid al arcangel Mikhaél que la anciana no vive aqui», y no les abri6 la puerta, Asf pues no vio a los «ngeles» que se presentaron ante ella, Es el instinto de conservaci6n quien inspira a los humanos el temor a la muerte. Pero cuando vemos la forma tan insensata en la que viven algu- nos, destruyendo su salud y lanzandose a aventuras Peligrosas con la excusa de hacer experimentos, se Hene la impresién de que hacen todo lo posible para adelantar este momento... Entonces, ;c6mo se puede hablar verdaderamente de miedo a la muer- te? Provocan a la muerte como si, en su fuero ine temo, supieran que son inmortales. Diréis: «;Pero entonces, no debemos reprocharles su conductal Pues si, porque no hay que confundirlo todo: la La vida sin limites 107 conciencia de la inmortalidad no se adquiere expo- nigndose estiipidamente a los peligros. Creer en la inmortalidad, es creer en el poder del espfritu. Pero, no es el espiritu quien impulsa a tanta gente a ace- lerar su final, es su inconsciencia, su despreocupa- cién, su falta de autodominio. El universo es el terreno donde actéian los dos principios de la materia y del espiritu. El principio de la materia comprime, condensa, preserva y man- tiene las formas; la Cébala lo presenta como un principio oscuro que asimila a la noche. El princi- pio del espiritu, por el contrario, disuelve las for- mas, las hace regresar al estado sutil, y la Cbala lo asimila al resplandor, a la luz, por tanto al dfa. Cuando nace un nifio (e incluso mucho antes, cuando todavia se halla en el vientre de su madre), estos dos principios comienzan a trabajar en él. Durante un cierto tiempo, el principio de la materia acumula y condensa a los elementos, y el nifio crece. Esta forma cada vez mas sélida se opone al principio del espiritu que trata, a su vez, de disolver las formas, con el fin de hacerlas volver a la Fuente original. El principio que trabaja para conservar las, formas, y que estd particularmente desarrollado en los minerales, impulsa a los humanos a aferrarse al plano fisico, comenzando por su cuerpo. Estos dos principios del espfritu y de la mate- ria parecen luchar entre sf, pero en realidad traba- jan juntos al servicio de la vida. Y mientras el prin- cipio de la materia se desarrolla y extiende su terri- 108 Caminad mientras tengdis tu: torio, el espiritu no permanece inactivo, sino que intenta mostrar al hombre de que existen otras re- giones que visitar, otros trabajos a realizar. Algunos lo rechazan y se obstinan en concentrar sus esfuer- 20s en el plano fisico. Yo no digo que debamos des- cuidar el cuerpo fisico y las condiciones materiales, no, pero hay que fijar unos limites, porque sélo es- famos en la terra durante un tiempo. Y no basta con saberlo asi, en teoria; es necesario que esta conciencia del cardcter efimero de toda forma ma- terial, y por tanto de nuestro cuerpo fisico, nos im- pulse a buscar al espiritu que elimina las formas Para crear constantemente otras nuevas. Esta es una de las primeras condiciones de nuestra evolucién.| EI temor a la muerte prueba una falta de luz, una comprension limitada de lo qne es en realidad la vida. En cierta manera, la muerte no existe, sino que se halla contenida en Ia vida, no es mas que un cambio de plano y de vestuario, para que progrese- mos, precisamente, en la comprensi6n de lo que es la vida, Cada vez que un comediante debe interpre- tar un nuevo papel, cambia de vestuario y también de compaiieros, y este nuevo papel le enseiia algo nuevo sobre sf mismo y sobre los demas. Pues bien, nosotros tampoco podemos vivir eternamente inter- Pretando un papel, y al cabo de cierto tiempo, de- bemos abandonar el escenario del mundo. A esta Salida de escena se la lama muerte, pero en reali- dad s6lo existe la vida ininterrampida. Debemos acostumbramos a ver la existencia como una conti- nuidad. Esta costumbre de los humanos de ir mar- La vida sin limites 109 cando fronteras por todas partes es muy perniciosa: fronteras entre lo espiritual y lo material, entre la vigilia y el suefto, entre la vida y la muerte... No, la existencia es una. La vida... Cada cual incluye en esta palabra lo que sabe. Asf pues, para la mayorfa de los huma- nos, la vida no representa mas que una realidad muy limitada. Cuando en realidad la vida es un océano sin limites. En el seno de este océano, se dice que las criaturas «nacen» y «mueren», pero en realidad, siempre hay vida. El océano es una de las imagenes que mejor expresan Ia totalidad y el cardcter inagotable de la vida. Las otras imagenes son el manantial que mana, el sol de donde emana la luz y el arbol. Cuando el principio de Ia materia ha terminado su trabajo, el principio del espiritu entra verdaderamente en accién. Nos dice que el momento de la liberacién estd cerea y que no debe- mos lamentarnos por este cuerpo que se esté consu- miendo. Tener miedo a la muerte es ofender al prin- cipio de la vida que quiere revelarnos la belleza de las regiones espirituales. Porque no existe ninguna separacién entre lo visible y lo invisible. Si no lo sentimos es debido a la deficiencia de algunas de nuestras facultades de pereepeién, porque todavia no las hemos ejercitado. Hemos descendido a la tierra para realizar un trabajo comparable al del alquimista. Se nos da una materia para que podemos extraer de ella la quintaesencia; esta quintaesencia es la nica rique- za que nos llevaremos con nosotros cuando mura- 0 Caminad mientras tengdis luz mos, y continuaremos trabajando con ella en los otros mundos.? Os preguntdis cémo se debe com- prender esta palabra «materia». Es muy sencillo: todo 1o que forma parte de nuestra vida cotidiana, nuestras actividades, nuestros encuentros, son una especie de materia que debemos transformar con el poder del espiritu. Y esto también supone pues un trabajo con nosotros mismos, porque nosotros también somos una materia: incluso nuestros pen- samientos, nuestros sentimientos, nuestros descos ¥ nuestros estados de conciencia, son una materia que debemos transformar. El trabajo alquimico se realiza por tanto si- multéneamente en el exterior y en el interior. Al mismo tiempo que trabajamos con la materia, tra- bajamos con nosotros mismos. Por esto no debe- mos huir de la materia, sino asumir conscientemen- te nuestras actividades terrenales tan bien como lo hace cualquier materialista. La diferencia con los materialistas esta en el punto de vista, él es quien nos debe guiar. El espiritu no niega a la materia, y la materia no debe negar al espiritu, sino someterse aél La nutricion es el mejor ejemplo de cémo debe Ser nuestro trabajo. Cuando comemos, transforma- ‘mos la materia; cuando la asimilamos a nuestra pro- pia sustancia, la hacemos més sutil, le comunica- mos algo de lo que somos. Y la cualidad de lo que le comunicamos depende de los esfuerzos que pre- viamente hayamos hecho sobre nosotros mismos, es decir sobre nuestros instintos, nuestros deseos, La vida sin limites i nuestros sentimientos y nuestros pensamientos.} Aquel que comprende el significado de su existencia terrenal, abandona la vida con la sensa- cién de que ha cumplido la tarea para la que vino, y sabe que continuaré este trabajo en el otro mundo. Por esto la muerte no le asusta, sabe, sien- te que continuard viviendo y trabajando en otra parte. La luz del conocimiento suprime el miedo. Se teme a la muerte porque no se la conoce. Es pre- ciso por tanto familiarizarse con la idea de este paso al que llamamos la muerte, y que en realidad no es mas que la continuacién de la vida bajo otra forma. Un dfa, el Angel de la muerte viene y dice a cada uno que es la hora de ponerse en camino para ir a descubrir otras regiones... Y no debemos afe- rrarnos con desesperacién, sino que debemos marcharnos dulcemente, con alegrfa. He visto a una de nuestra hermanas marcharse asf. Dijo con una sonrisa: «Me voy», y se fue. Es magnifico morir de esta forma plenamente consciente y con alegria. Por todas partes en el universo, no hay mas que vida, la vida sin limites. Por esto no debéis rezar para ser salvados de la muerte, sino para vivir. No digais que vais a morir, sino que vais a vivir. Poned en vuestro espfritu la idea no de prolongar esta vida, sino de entrar en una nueva vida. Evidentemente, lo que muchos temen con la muerte, es separarse de su familia, de sus amigos. En realidad, cuando se hallen en el otro mundo, sein mucho més libres para verlos, para estar 12 Caminad mientras tengdis luz con ellos, y los verdn mejor. En la tierra, lo que co- hocemos de los seres es limitado, su aspecto fisico nos oculta lo que verdaderamente son. Yo jamés diré que la separaciGn de un ser que- rido no sea también muy dolorosa; yo también lo he sentido, y en especial si esta desaparicién se pro- duce brutalmente. Pero el amor permite superarlo. Pensdis que cuando més se ama, més se sufre con semejante separacién. Al principio si, sin duda al- guna. Pero si habéis amado verdaderamente a un ser, con el tiempo otra forma de lazo se crea entre &1y vosotros, le sentis como una presencia constan- te. Y por la noche, durante el sucio, también estdis con él. Por la mafiana, quizas no os acordais de este encuentro, porque los viajes del alma durante el suefio, s6lo ocasionalmente llegan a la concienci: pero con el tiempo, sentiréis cada vez mas la fuer za de este lazo. Dios no ha fijado limites al amor. Los seres que se han amado con un amor verdadero no se separan jamés, porque su alma atraviesa todos los obstacu- los de la materia. Notas 1. La Balanza cdsmica el nimero 2, Col. tevor 231, cép. X: «Principio de vida y principio de muerte: fona y Horev». 2. La piedra filosofal — los Evangetios segiin los tratados al- quimicos. Col. Izvor n° 241, cép. XI: «La regeneracién de a materia: la cruz y el crisob», ep. XII: «El crecimiento del germen divino», y cap. XIV: «El oro del saber verda- dero: el alquimista y el buscador de oro» 3. El yoga de la nutricién, Col. Fzvor n° 204, cp. X: Bl tra bajo del espiritu sobre la materian. EL SIGNIFICADO. DE LOS RITOS FUNERARIOS En un pasado remoto, era costumbre enterrar a Jos muertos con alimentos y algunos objetos fami- liares. A veces, estos alimentos y estos objetos s6lo eran simbélicos: se pintaban en las paredes de las tumbas. Esta costumbre puede que subsista todavia en la actualidad: se basa en una ciencia referente a las relaciones que existen entre el mundo de abajo y el mundo de arriba. Est4 escrito en la Tabla de Esmeralda de Hermes Trismegisto: «Lo que es abajo es como lo que es arriba, y lo que es arriba es como lo que es abajo». El mundo visible y ef mundo invisible, el mundo fisico y el mundo espiritual, no existe opo- sicidn entre ambos, el universo es una unidad. Todo objeto existe arriba como quintaesencia; cuando se materializa en el mundo de abajo, contintia siendo portador de esta quintaesencia, y al hombre le co- rresponde vivificarla, volverla activa.! Mientras no se conozca esta verdad, ciertamente, encontrare- mos tidicula, estiipida, esta costumbre de colocar tantos objetos de valor en las tumbas y pintar tan- 116 Caminad mientras tengdis luz tos frescos extraordinarios que no debieran estar a la vista sino siempre escondidos. A veces, también encontramos simbolos geométricos, porque los an- tiguos consideraban a estos simbolos como capta- dores de energias con los que el muerto se alimen- taba, Diréis: «;Pero por qué la mayoria de los hu- ‘manos no sienten estas relaciones entre Io visible y lo invisible?» Porque han permitido que se embo- taran las facultades que les permiten percibir las tealidades sutiles y también dar a sus actos una di- mensi6n espiritual.2 Sdlo son sensibles a lo que ven © a lo que tocan; para ellos ésta es la Unica realidad, Cada objeto material tiene por lo tanto su co- rrespondencia en los planos sutiles, y las personas que colocaban alimentos, armas 0 utensilios en Jas tumbas sabjan prepararlas introduciendo vibra- ciones y energias con las que se impregnaba el alma del muerto, para continuar viviendo en los Otros mundos. Incluso la moneda que en ciertas culturas se introducfa ~ y que quizas todavia se in- toduce en la actualidad — en la boca del muerto Para que pague su paso al mas alld, tenia su signi- ficado. La moneda evidentemente permanecia en la tumba, pero las vibraciones con la que estaba im- Pregnada sostenfan al alma durante su viaje. La mitologia griega precisamente menciona a Car6n, llamado Caronte, que recibiendo como pago un Gbolo, transportaba a las almas en su barca para que atravesaran el rio Aquerén. No debemos tomar esto como una simple fabula. Cada objeto ritual El significado de los ritos funerarios 7 emana unas energias que el alma necesita para llegar a buen destino. De esta manera deben ser asimismo interpretados algunos relatos y descrip- ciones que se mencionan en el Libro de los Muertos de los Tibetanos 0, mucho antes todavia, en el de los Egipcios. Los sacerdotes del antiguo Egipto, no sélo sabian que determinados fluidos emanan natural- mente de Jos objetos, sino que conocfan también la manera de reforzarlos gracias a ritos mégicos, y con su resplandor estos objetos ayudaban a las, almas de los muertos, las protegfan. Los faraones, los altos dignatarios, raramente habfan Nevado una vida ejemplar y tenfan una gran necesidad de esta ayuda, Los sacerdotes que realizaban esta tarea hacfan por ellos Io que les era posible, pero este poder era limitado: tanto para los faraones, como para todos los demas hombres, la Justicia divina debja a pesar de todo actuar, y por esto los efectos de los rituales efectuados por los sacerdotes no du- raban mucho tiempo. En cl cristianismo, también, algunas tradicio- nes revelan esta ciencia referente a la vida de los muertos. No conozco las tradiciones de los catéli- cos y de los protestantes, pero vi en Bulgaria como se practicaban la de los ortodoxos. En determina- dos momentos del afio, en las familias, se come trigo cocido azucarado al que se afiaden pasas, y se bebe vino. Evidentemente, son los vivos quienes comen y beben, pero lo hacen para que los muertos vengan a comer y a beber a través suyo. La cos- 118 Caminad mientras tengdis luz tumbre de poner flores en las tumbas. también Puede ser considerada como un vestigio de estas tradiciones. Pero en la actualidad, se ponen flores a las tumbas principalmente para hacer bonito. éQuién piensa que las flores poseen una quintae. Sencia viva con la que las almas de los muertos pueden alimentarse?3 Y lo mismo sucede con las Kimparas de aceite, los cirios y el incienso: todas las materias que se sacrifican desprenden unas fuerzas, unas energfas que ayudan a las almas y las sostienen.4 GY de dénde creéis que procede también ta Costumbre de pronunciar oraciones fiinebres, 0 por Jo menos de decir algunas palabras carifiosas 0 elo- gios dirigidos al muerto antes de separarse de él? Ahi también tiene su ongen en un saber iniciatico: los muertos son extremadamente sensibles a las Palabras que pronuncian los vivos sobre ellos, asf como a los pensamientos y a los sentimientos que tienen por ellos. Porque las palabras, como los sentimientos y los pensamientos, producen vibra. ciones, emiten ondas que llegan hasta las almas de los seres desencarnados. Siempre es interesante conocer las. pricticas antiguas con respecto a los muertos, asi como lo que queda de ellas en ta actualidad, y comprender Su significado, Pero lo esencial es la vida que el hombre mismo vivis en la tierra. Esta bien que se entierre a las personas con objetos, que se hagan Ceremonias, que se les recen oraciones, pero el El significado de los ritos funerarios 119 poder de estos ritos es limitado. Lo que verdadera- mente ayuda a un ser humano en el otro mundo, son las virtudes que ha practicado durante su exis- tencia, Si ha vivido en armonfa con el Espiritu césmico, con las leyes de toda la naturaleza viva, haigase lo que se haga con su cuerpo después de su muerte, una luz le acompaiia entre las sombras del, més alld. No trataré de convencer a aquellos que niegan Ia realidad de una vida después de la muerte. Pero aquellos que no dudan sobre ella deben saber que es una continuacién, bajo otra forma, de su vida presente, y que por Jo tanto se prepara ahora. Todo Jo que hacemos cada dfa deja en nosotros unas huellas que nos acompafian en el otro mundo, son unas huellas que continéan actuando. Algunos dias después de que el alma abando- ne al cuerpo, se separa definitivamente de él. Pero todo lo que este cuerpo ha vivido y que se ha gra- bado en él en forma de huellas, es indestructible y continda ejerciendo su influencia sobre ella. Un dia el cuerpo se descompone, pero el alma permanece impregnada con todas las actividades que asumié. Por esto es tan importante que siempre encontréis el mejor modo de utilizar vuestras energfas;5 con todo lo bueno y hermoso que habéis hecho en la tierra, podréis continuar construyendo algo en el otro mundo. Sino, no haréis nada. No basta con que vuestra alma sea liberada del cuerpo para que co- nozedis la paz, la alegria, la luz en el més alld. La paz, la alegria y la luz no seran més que la conse- 120 Caminad mientras tengdis luz cuencia de lo que habréis sido capaces de realizar durante vuestra existencia terrenal, Por esto también la forma en que un ser vive sus Ultimos instantes es tan importante, y no debe- mos subestimar Io que la Iglesia denomina los «iiltimos sacramentos». Ciertamente, sentir ciertos remordimientos por los errores del pasado no los borrard, pero si estos remordimientos son sinceros, Si son el resultado de una mejor comprensién, gra. ban algo positivo en el momento de Ia partida. iCudnta gente atrapada en el torbellino de sus actividades cotidianas no piensan jamds que pue- den, en cualquier momento, perder la vida! O incluso si lo piensan, la muerte es para ellos una palabra vaefa de todo contenido. Entonces, cuando Mega la hora, se produce en ellos una terrible toma de conciencia, el remordimiento se apodera de ellos, tienen la sensacién de no haber hecho nada de su existencia, Esté muy bien que se lamenten Por sus errores y por el tiempo perdido, pero para que estas lamentaciones no sean estériles, es nece- ario que al mismo tiempo se unan a la luz, porque ella es nuestra Gnica salvaci6n. A donde quiera que vayamos, es la luz quien nos guia, y ella es también para nosotros un alimento.6 El significado de los ritos funerarios 121 Notas L. El Libro de la Magia divina, Col. Izvor n° 226, c4p. I «La varita magica». Centros y cuerpos sutiles — aura, plexo solar, centro Hara, chakras... Col. Izvor n° 219. 3. El Libro de la Magia divina, Col. lzvor n° 226, edip. 1X: «Las flores, los perfumes...» 4. Las revelaciones del fuego y del agua, Col. Tevor n° 232, cap. TI: «Los secretos de la combustién», cp. X: «El fuego, factor de realizacién», y cap. XIII: «Como encen- der y alimentar el fuego» 5. El trabajo alquimico 0 la btisqueda de la perfeccién, Col, Izvor n° 221, cap. VIII: «La utilizacién de las energfas 6. La luz, espiritu vivo, Col. levor n° 212 NUESTRAS RELACIONES: CON LOS ESPIRITUS FAMILIARES, Todos sois capaces de entusiasmaros cuando Jescubris una verdad espiritual y sois sinceros suando decis que a partir de ahora queréis vivir en armonia con ella. Pero ocurre que, muy pronto, este ontusiasmo vuelve a decrecer. ;Por qué? Porque los habitantes de los milcs de millones de eélulas que 2onstituyen yuestro organismo no han sido conven- zidos en su totalidad. La luz que acabdis de recibir, la decisi6n correcta que acabais de tomar, sélo ha afectado a algunos de ellos. Los otros hacen ofdos sordos y rehtisan ser molestados en lo que se refie~ re a sus costumbres. Se resisten, y como son més numerosos, son ellos quienes ganan la partida. Lo dificil es adiestrar a toda esta poblacién interior. Sélo un verdadero Iniciado consigue penetrar lo suficiente en sf mismo para entablar relacién con las células de todos sus érganos y dominarlas. La mayoria de Jos humanos solo dominan a algunas células del cerebro, de los brazos, de las piernas; todas las demas escapan a su control. Algunas per- sonas me han confiado que por la mafiana, al des- 126 Caminad mientras tengdis luz pertar, a veces tienen la sensacién de que no pueden volver a retomar el poder sobre su cuerpo, como si durante el suefio alguien se hubiera instalado en él y les prohibiera la entrada. Esto no es nada grave, excepto si este fenémeno se prolonga o se reprodu- ce a menudo.! Asf pues, he tenido que explicar a estas personas que estamos habitados por innume- rables criaturas, porque cada una de nuestras célu- las es una entidad viva, y debemos hacer lo posible para mantener el control sobre ellas. Estudiar la anatomia humana es un poco co- mo nombrar y describir las diferentes partes de un edificio. Pero este edificio no esté vacio, y aquellos que lo ocupan son de diferentes clases. Evidentemente, albergamos entidades espirituales, pero también animales: reptiles, fieras, pajaros, bestias, etc., jtodo un zoolégico! No estan ahi fisi- camen‘e, evidentemente, sino en el psiquismo, en forma de impulsos instintivos.2 Por ahora, dejemos de lado a los animales... En este edificio que representa a cada ser humano tam- bign se amontonan todos sus antepasados, todas las generaciones que le han precedido. Se les denomi- na bajo el término abstracto de herencia, pero en realidad son criaturas bien vivas que habitan en él y que le arrastran en todas las direcciones, buenas ‘o malas. En efecto, debéis saberlo, los miembros de vuestra familia que han dejado la tierra, y particu- larmerte, vuestros padres y abuelos, vienen a visi- taros, porque se interesan en saber c6mo os van las ‘Nuestras relaciones con los espiritus familiares 127 cosas, lo que hacéis desde que no estén con voso- tros. Cuando os ven comprometides por el camino del bien, de la luz, se sienten felices, pero si asisten a retrocesos y a cafdas, se sienten traicionados por sus hijos. Cuando os observan, también se sienten impulsados a formularse preguntas sobre sus pro- pios actos durante su vida en la tierra, asi como sobre la educacién y el ejemplo que os dieron Comprenden Jo que han descuidado, en qué se han equivocado y tratan de introducirse en vosotros para aconsejaros. Por esto, cuando encontrais difi- cultades, cuando sufris pruebas, podéis dirigiros hacia ellos y pedirles ayuda. Desgraciadamente, debemos asimismo recono- cerlo, todos estos padres no dan buenos consejos. {Por qué? Porque a menudo se esfuerzan en conti- nuar disfrutando a través de sus descendientes de algunos placeres a los que estaban aferrados mien- tras vivfan en la tierra. Todos estos ancestros que la Ciencia inicidtica lama espiritus familiares, son transportados por cada uno de nosotros, con sus concepciones caducas, sus antiguas costumbres, lo que explica algunas rarezas en los comportamien- os. Asimismo nos encontramos con personas que han sido capaces de realizaciones excepcionales en las que no han escatimado esfuerzos, pero he aqui que les es imposible librarse de una mala cos- tumbre que, para otros, serfa muy facil de superar. Recuerdo a un obispo que un dia vino a ver al Maestro Peter Deunoy. Le dijo: «He superado mu- chas de mis debilidades y no logro comprender 128 Caminad mientras tengdis luz porqué me es imposible dejar de comer carne de cerdo. Cada vez que la como, me pongo enfermo, y me prometo que no la comeré nunca més, pero es algo mas fuerte que yo, y vuelvo a hacerlo.» Y el Maestro le respondié: «En su familia, ha habido se- guramente un pariente, préximo o lejano, a quien le gustaba en particular la carne de cerdo. Bil esta tan fuertemente unido a Vd. que no puede librarse de su influencia; es él quien, a través suyo, continia deleitandose con esta carne.» Existe mucha literatura acerca de los espiritus familiares y sus diversas manifestaciones, y no me extenderé al respecto, sino que s6lo os daré algunas nociones esenciales. Comprendo que esto es dificil para vosotros de creer, pero no obstante es verdad. Algunas de vues- tras virtudes, de vuestras facultades, asf como de vyuestras debilidades son frecuentemente manifesta- ciones de un pariente que, por lo menos actualmen- te, ha elegido su morada en vosotros. Estais habita- dos por pensamientos, sentimientos, deseos... que hacen que ciertas personas 0 ciertas Cosas os atrai- gan mientras que otras os rechacen, y creéis que sois vosotros quienes os expresdis 0 actudis libre- mente... De ninguna manera! A menudo son otros en vosotros quienes reaccionan, quienes reclaman, {Por qué la verdadera realidad del ser humano es- capa tan a menudo a los psicélogos y a todos aque- os cuya profesi6n es estudiar sus manifestaciones psfquicas? Porque jams han aprendido que él es le Nuestras relaciones con los espiritus familiares 129 suma de la multitud de seres que transporta consi go y de los que la mayorfa de las veces ignora quienes son y lo que quieren realizar a través suyo. Lo que hace que un ser humano piense, sienta 0 acttie de tal o cual manera contintia siendo un misterio formidable. Por esto os daré este consejo. Quizas tenéis padres o personas muy allegadas que no estén de acuerdo con el camino espiritual que habéis decidido seguir. Piensan que perdéis el tiem- po, y que os estis equivocando de camino. No re- nunciéis a hablarles, tratad de hacerles comprender porqué habéis elegido este camino. Aunque no os crean, aunque no lo acepten, habladles. No os digo que les deis lecciones de moral 0 argos discursos, sino que de vez en cuando, cuan- do estéis conversando o con ocasién de un aconte- cimiento, incluid algunas palabras. Aunque protes- ten o hagan ver que no oyen, el pensamiento que habéis formulado dejaré una huella beneficiosa en ellos, De lo contrario, gsabéis lo que puede pro- ducirse? Cuando estos padres abandonen la tierra, continuarin queriendo que os desvigis de vuestro ideal y por tanto vendrén a insinuarse presentén- doos sus argumentos; y ahi, cuando consigan inspi- raros dudas, creeréis que estas dudas proceden de vosotros y terminaréis capitulando. Todo esto es nuevo para vosotros, no?, pero es la verdad. Os lo digo, no se sabe casi nada del psiquismo humano. Y os voy a revelar todavia algo més. Cuando vents a escuchar mis palabras, creéis, que no hay nadie mas en Ia sala, Pues bien, no, tam- 130 Caminad mientras tengdis luz bién me escuchan las entidades del mundo invi- ‘ible, algunas son almas desencarnadas y entre ellas se hallan miembros de vuestra familia que han abandonado la tierra. Vienen debido a vosotros, y aquellos que son sensibles pueden a veces sentir su presencia. {Qué conclusién podéis ahora deducir de lo que acabo de deciros?.... Puesto que cada uno Heva consigo varias generaciones de seres humanos de Jos que es el descendiente, cuando vence a sus debilidades logra arrastrar a toda su familia interior hacia el camino de la luz y de Ia liberacién. ‘También hace un bien inmenso a todos sus ascen- dentes, y asimismo a sus descendientes, evidente- mente, a quienes transmitird las riquezas que ha ad- quirido. Por esto es tan importante trabajar sobre si mismo, ya que al hacerlo mejoramos a genera- ciones enteras, porque les legamos los frutos de nuestros esfuerzos. No vivimos ni actuamos sola- mente para nosotros, sino para un gran néimero de otras criaturas de las que nosotros somos también responsables. Estas no han sido mas que algunas palabras sobre los espiritus familiares. Cuando os decidis a caminzr por el camino de la luz, no s6lo os liberdis de su influencia nociva, sino que también les educdis, les ilumindis y les arrastréis con vosotros. ‘Asi pues, sed perseverantes en vuestros esfuerzos y, si rehtisan seguiros, dejadles y continuad vuestra ascension hacia las cimas. A una cierta altitud,

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