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Guia para El Uso de La Raya

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Fuente: Fundeu

http://www.fundeu.es/escribireninternet/la-raya-tambien-exist/
La raya también existe

La raya (—) es un signo de puntuación consistente en una línea horizontal; por su forma suele confundirse
con el guion (–) o con el guion bajo (_). Sin embargo, conviene fijarse en que la raya tiene una longitud
mayor que el guion y precisar que ambos tienen funciones distintas. Puede emplearse como signo simple
o doble. Si es doble, el signo de apertura y el de cierre tienen la misma forma y ambos se escriben unidos
al primer y al último carácter del enunciado que enmarcan y separados del que les precede y sigue,
respectivamente:

Ej. «… relacionada con las anomalías detectadas en dos contratos a dedo del Gobierno balear —2,3
millones de euros— y al menos cuatro contratos por el mismo procedimiento…»

Pero si lo que le sigue es un signo de puntuación, se escriben unidos.

Ej. «Desde la admisión de la solicitud presentada por el dueño de los derechos, hasta la interrupción
del servicio —el cierre de la web—, el proceso puede durar menos de 28 días.»

Como signo doble, la raya es uno de los signos delimitadores, esto es, aquellos cuya función es delimitar
un inciso o un discurso secundario que se inserta en otro principal. Son también signos delimitadores los
paréntesis y los corchetes, con los que la raya comparte algunas funciones.

Entre los usos que tiene como signo delimitador destacan:


Marcar incisos: aunque también pueden emplearse las comas y los paréntesis, suele señalarse que el
empleo de las rayas indica una separación mayor que la de las comas, pero menor que la de los
paréntesis.

Señalar un inciso dentro de otro inciso: cuando en un texto se introduce una aclaración entre paréntesis
y dentro de esta existe otro inciso, el segundo puede marcarse con rayas; y viceversa (si en el primero
se emplearon las rayas, en el más profundo puede recurrirse a los paréntesis).

Insertar comentarios del autor en una cita textual: suelen emplearse las rayas cuando el comentario
figura en medio de la cita, y la coma cuando aparece después de ella («”Es menester —señaló el
presidente— afrontar con valentía estos tiempos difíciles”»; «”Vienen tiempos difíciles”, señaló el
presidente»).

Como signo único, la raya se emplea en:


Diálogos: la raya precede y marca la intervención de cada interlocutor. Recuérdese que la raya se escribe
pegada a la primera letra o signo del enunciado.

—¿Tiene hora?
—Son las seis.
Listas, índices, etc.: se pueden emplear rayas en cada uno de los elementos de una lista si estos se van
escribiendo en líneas independientes. En este uso, sí que suele dejarse un espacio de separación entre la
raya y el elemento que introduce:

— leche
— huevos
— galletas

Con otros signos


El uso de las rayas, cuando coinciden con otros signos dobles, sigue las mismas normas que los
paréntesis. Pueden consultarlas en Hablemos de los paréntesis, si nos permiten el inciso.
Debe tenerse en cuenta que esta versión electrónica da acceso al texto de la primera y hasta ahora única edición del Diccionario
panhispánico de dudas, publicada en 2005. Por ello, algunos de sus contenidos pueden no estar actualizados conforme a lo expuesto
en obras académicas publicadas posteriormente, como la Nueva gramática de la lengua española (2009) y la Ortografía de la lengua
española (2010). Si su consulta es ortográfica, acceda aquí al resumen de las principales novedades que incorporó la Ortografía de
2010.

RAYA. 1. Signo de puntuación representado por un trazo horizontal (—) de mayor longitud que el
correspondiente al guion (-) (→ GUION2 o GUIÓN), con el cual no debe confundirse. Cuando se usan dos
rayas (una de apertura y otra de cierre) para introducir un inciso dentro de un período más extenso, estas
se escriben pegadas a la primera y a la última palabra del período que enmarcan, y separadas por un
espacio de la palabra o signo que las precede o las sigue; pero si lo que sigue a la raya de cierre es otro
signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

2. Usos

2.1. Para encerrar aclaraciones o incisos: Para él la fidelidad —cualidad que valoraba por encima de
cualquier otra— era algo sagrado. Para esto pueden utilizarse también las comas (→ COMA2, 1.1) o los
paréntesis (→ PARÉNTESIS, 2a). Los incisos entre rayas suponen un aislamiento mayor con respecto al
texto en el que se insertan que los que se escriben entre comas, pero menor que los que se escriben entre
paréntesis. La raya de cierre en los incisos no se suprime aunque detrás de ella deba aparecer un punto o
cualquier otro signo de puntuación:

Esperaba a Emilio —un gran amigo—. Lamentablemente, no vino.

Esperaba a Emilio —un gran amigo—, que, lamentablemente, no vino.

2.2. Para introducir una nueva aclaración o inciso en un texto ya encerrado entre paréntesis: Si desea
más información sobre este tema (la bibliografía existente —incluso en español— es bastante extensa),
deberá acudir a otras fuentes. Para intercalar algún dato o precisión en un inciso escrito entre rayas, han
de usarse los paréntesis (→ PARÉNTESIS, 2b): Venezuela —primer lugar de tierra firme avistado por
Colón en su tercer viaje a América (1498)— tenía, por aquel entonces, unos 300 000 habitantes.

2.3. En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los
interlocutores, sin que se mencione el nombre de estos: —¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —
¡No tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible. Normalmente, en las novelas y otros
textos de carácter narrativo, las intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en líneas
distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio de separación entre la raya y el comienzo
de cada una de las intervenciones.

2.4. En textos narrativos, la raya se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y
precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes. En este uso debe tenerse en cuenta lo
siguiente:

a) No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el
personaje: —Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. / A la mañana siguiente,
Azucena se levantó nerviosa.

b) Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen
la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después: —Lo principal es sentirse viva
—añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.

c) Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir,
asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga
precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación
o de exclamación: —¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro (y no —¡Qué le vamos
a hacer! —Exclamó resignada doña Patro). Si la intervención del personaje continúa tras las palabras
del narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la
raya que cierra el inciso del narrador: —Está bien —dijo Carlos—; lo haré, pero que sea la última vez
que me lo pides.

d) Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje
deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —No se moleste.
—Cerró la puerta y salió de mala gana. Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del
personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre: —¿Puedo irme
ya? —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

e) Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se
escriben también tras la raya de cierre: —Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí
a personas muy interesantes.

2.5. Las rayas se usan también para enmarcar los comentarios del transcriptor de una cita textual: «Es
imprescindible —señaló el ministro— que se refuercen los sistemas de control sanitario en las
fronteras».

2.6. La raya sirve asimismo para introducir cada uno de los elementos de una relación que se escriben
en líneas independientes. En este caso, debe dejarse un espacio en blanco entre la raya y el texto que
sigue. A la hora de puntuar este tipo de relaciones, hay dos opciones:

a) Escribir con inicial minúscula cada uno de los conceptos, cerrando los enunciados con punto y coma,
excepto el último, que se cerrará con punto:

Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:

— expresiva;

— fática;

— conativa;

— referencial;

— poética;

— metalingüística.

Cuando los elementos que se relacionan son simples, como ocurre en el ejemplo anterior, es posible
eliminar la puntuación:

Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:

— expresiva
— fática

— conativa

— referencial

— poética

— metalingüística

b) Escribir con inicial mayúscula cada uno de los conceptos, cerrando los enunciados con punto, opción
recomendada cuando la relación se compone de enunciados completos:

Entre los rasgos del castellano hablado en Aragón, sobresalen los siguientes:

— La entonación es claramente ascendente y hay tendencia a alargar la vocal final.

— Se evita el acento en posición esdrújula.

— El sufijo diminutivo dominante es -ico.

— Se emplea mucho la partícula pues.

La raya puede sustituirse, en estos casos, por letras con paréntesis, números u otros signos.

2.7. En listas alfabéticas, índices bibliográficos y otros repertorios, la raya al comienzo de una línea se
usa para indicar que en ese renglón se omite, para no repetirlo, un elemento común ya expresado en la
primera de sus menciones. También en este caso debe dejarse un espacio en blanco después de la raya:

Verbos intransitivos

— irregulares

— regulares

— transitivos

Tras la raya de sustitución no debe escribirse el signo de puntuación que sigue, si lo hubiere, a la
expresión sustituida; así, en el ejemplo siguiente, no deben escribirse tras las rayas los dos puntos que sí
aparecen, en la primera mención, tras el nombre del autor:

ORTEGA Y GASSET, J.: Artículos (1917-33).

— Idea del teatro (1946).

— La rebelión de las masas (1930).

2.8. La raya se usa precedida de un punto (.—) en los casos siguientes:

a) En los epígrafes internos de un libro, cuando el texto que sigue comienza en la misma línea:

Género de los sustantivos.— Por el género, los sustantivos se dividen en español en femeninos y
masculinos. El género neutro no existe en español. Decimos que un nombre es femenino o masculino
cuando...

b) En la edición de obras teatrales, para separar el nombre de cada uno de los personajes del texto de
sus intervenciones:

MARÍA.—¿Dónde vas?

JUAN.—A dar una vuelta.

Diccionario panhispánico de dudas ©2005


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