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Ficha Piera Aulagnier (Camila)

Piera Aulagnier fue una psicoanalista italiana contemporánea de Lacan. Sus escritos teóricos proponen tres procesos psíquicos - el proceso originario, primario y secundario - que se suceden en la constitución del psiquismo. El proceso originario se rige por el pictograma y el autoengendramiento, el primario por la fantasía, y el secundario por la representación ideica. Aulagnier también destaca el papel fundamental del "portavoz" materno y el "microambiente" familiar en la estructuración de

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Ficha Piera Aulagnier (Camila)

Piera Aulagnier fue una psicoanalista italiana contemporánea de Lacan. Sus escritos teóricos proponen tres procesos psíquicos - el proceso originario, primario y secundario - que se suceden en la constitución del psiquismo. El proceso originario se rige por el pictograma y el autoengendramiento, el primario por la fantasía, y el secundario por la representación ideica. Aulagnier también destaca el papel fundamental del "portavoz" materno y el "microambiente" familiar en la estructuración de

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PIERA AULAGNIER 

 
➔ ¿Quién fue Piera Aulagnier? 
Psicoanalista  italiana,  contemporánea  formada  con  Lacan.  Sus  escritos  dan  cuenta  de  un  diálogo 
permanente  con  la  clínica.  Su  convicción  se  centraba:”  la  práctica  no  puede  ser  si  no  teórico  clínica” 
(teorización flotante). En su obra se encuentra la influencia de Freud, Lacan y Castoriadis (su marido).  

Progresivamente  emergen  en  sus  textos  sus  propios  conceptos:  violencia  primaria  y  secundaria; 
sombra  hablada;  portavoz;  pictograma;  proceso  originario  y  otros  fundamentales  para  pensar  la 
clínica  con  niños,  si  bien  la  autora  nunca  atendió  niños.  Su  interés  principal  se  centró  en  los 
desarrollos de la psicosis en el Htal Santa Anna.  

➔ Postura teórica/ epistemológica 


La autora es muy crítica con la institucionalización y el dogmatismo del psicoanálisis.  

“El  campo  del  psa  corre  el  riesgo  de  ser  colonizado,  que  la  teoría  se transforme en dogma, el analista 
en  mesías  y  la  didáctica  en  adoctrinamiento”.  El  pensamiento  no  es  repetición,  se  debe  anhelar  el 
lugar de lo imprevisto y de la creación. “El destino de todo paradigma es presentar anomalías”. 

➔ Propuesta teórica - Metapsicología 


LA VIOLENCIA DE LA INTERPRETACIÓN  

Objetivo​:  Poner  a  prueba  un  modelo  de  aparato  psíquico  que  privilegia  el  análisis  de  la  actividad  de 
representación. 

Actividad  de representación: (equivalente psíquico del trabajo de metabolización característico de la 
actividad  orgánica).  Su  meta  es  metabolizar  un  elemento  de  naturaleza  heterogénea  convirtiéndolo 
en un elemento homogéneo a la estructura de cada sistema.  

Los  elementos  que  no  fuesen  aptos  para  sufrir  metabolización  por  alguno  de  los  sistemas no podrán 
tener  un  representante  en  el  espacio  psíquico  y  en  consecuencia  no  van a existir para la psique. Para 
la  psique  no  puede  existir  información  alguna  que  pueda  ser  separada  de  la  información  libidinal. 
Todo  acto  de  representación  es  coextenso  con un acto de catectización. La puesta en representación 
implica una experiencia de placer.  

Hipótesis​:  ​“La  actividad  psíquica  está  constituida  por  el  conjunto  de  tres  modos  de  funcionamiento,  o  3 
procesos  de  metabolización:  el  proceso  originario,  primario  y  secundario”​.  Estos  procesos  no  están 
presentes  desde  un  comienzo  en  la  actividad  psíquica,  se  suceden  temporalmente  y  su  puesta  en 
marcha  es  provocada  por  la  necesidad  que  se  le  impone  a  la  psique  de  conocer  una  propiedad  del 
objeto  exterior.  La  instauración  de  un  nuevo  proceso  nunca  implica  el  silenciamiento  del  anterior. 
Cada  uno  de  los  tres,  se  distingue  por  una  actividad  que  los  representa,  un  modo  de  inscripción 
particular y un postulado que los categoriza.  

Proceso  Originario:  Es  el  primer  proceso  que  comienza  a  funcionar  en  el  recién  nacido  a partir de la 
necesidad  de  la  psique  de  reconocer  la  cualidad  placentera  o  displacentera  de  los  estímulos  que  le 
llegan.  Decimos  entonces,  que  el  tipo  de  información  que  le  van  a  dar  los  sentidos  al  psiquismo 
naciente  es  una  información  libidinal:  ​presencia  o  ausencia  de  placer.    Este  proceso,  se  rige  por  el 
postulado del ​Autoengendramiento,​  es decir, que la propia actividad de representación es la que crea el 
estado  de  placer  y  la  que  engendra  al  objeto  causante  del  mismo  (la  vivencia  del  bebé,  es  que  él  es 
quien  autoengendra,  crea  el  pecho  materno).  La  actividad  que representa al proceso originario, es el 
pictograma​:  marca,  sello  de  este  encuentro  inaugural  del  recién  nacido  con  la  madre  y  el  encuentro 
de  este  naciente  aparato  psíquico  con  su propia corporeidad. El concepto de Pictograma, supone una 
especularidad,  conlleva  una  equivalencia  entre  representante  y  representado,  en  donde  no  hay 
diferenciación  entre  zona  y  objeto.  El  pictograma  es  una  representación  de  zona-objeto 
complementario  ej:  boca-pecho.  Es  la  representación  de  la  experiencia  inaugural  de  placer  que 
condensa  sentidos,  pulsa  y  deja  marcas  de  procesamiento  psíquico.  Si estas marcas se instauran bajo 
el signo del placer, zona –objeto se fusionan.  

Proceso  Primario​:  En  este  segundo  momento  de  organización  del  psiquismo,  la  actividad 
representativa  preponderante  es  la  ​fantasía​:  es  una  actividad  psíquica  que  se  caracteriza  por  la 
realización  imaginaria  de  deseos  para  evitar  el  sufrimiento  producido  por  la  ausencia  del  vínculo 
inicial  constituyente.  Este  proceso  comienza  a  funcionar  a  parir  de  la  necesidad  de  la  psique  de 
reconocer  el  carácter  de  ​extraterritorialidad  del  objeto  (reconocer  la  existencia  de  un  espacio 
separado  del  propio).  Durante  el  proceso  primario,  las  funciones  parentales  son  la  única  referencia 
de  un  campo  de  certezas  inamovible.  Sin  embargo,  para que el yo pueda advenir y acceda a un mayor 
nivel de autonomía se requiere un quiebre de éstas. 

Proceso  Secundario:  Esta  tercera  instancia  de  la  constitución  del  psiquismo  del  niño  se  caracteriza 
por  la  aproximación  de  éste  a  una  diversidad  de  acontecimientos  sociales,  como  el  contacto  con 
pares,  los  conocimientos  escolares,  etc. La representación que caracteriza este tiempo del psiquismo, 
es  la  ​representación  ideica o enunciad​o. El desarrollo del lenguaje y del pensamiento se instalan aquí 
como  potencialidades  psíquicas.  El  espacio  secundario  es sede de la actividad del yo. La instancia que 
se  va  a  originar  es  el  ​enunciante  el  yo​.  La  cualidad  reconocida  en  los  objetos  es  la  propiedad  de 
significación. El postulado estructural es que todo existente tiene una causa inteligible que el discurso 
podrá  conocer.  “Tener  que  pensar,  tener  que  dudar de lo pensado, tener que verificarlo: éstas son las 
exigencias  que  el  yo  no  puede  esquivar,  el  precio  con  el  cual  paga  su  derecho  de  ciudadanía  en  el 
campo social y su participación en la aventura cultural.” 

 
“El espacio al que el yo puede advenir” 
La  autora  va a postular que ​“todo sujeto nace en un espacio hablante”​ , el yo es una instancia constituida 
por  el  discurso.  El  estado  infantil  determina  que  entre  la  psique  singular  y  el  ambiente  psíquico, 
intervenga como eslabón intermedio un ​microambiente​: ​representado por el medio familiar, que en un 
primer  momento  es  percibido  y  catectizado  por  el  niño  como  metonimia  del  todo.  Ese  minúsculo 
fragmento  del  campo  social,  se  convierte  para  él  en  equivalente  y  reflejo  de  una  totalidad  cuyos 
caracteres  diferenciales  descubrirá  luego.  El  niño  toma  a  ese  microambiente  como  el  mundo  e  sí.  Es 
un espacio vincular y psíquico que tiene efectos metabólicos de constitución psíquica.  

Hay 2 organizadores esenciales del espacio familiar:  


I. El discurso  
II. El deseo de la pareja parental. 
“El primer efecto del microambiente será brindar un material psíquico relacionado con el deseo y el lenguaje”. 

Describe  una  serie  de  condiciones  necesarias  para que ese espacio ofrezca al yo un hábitat conforme 


a  sus  exigencias.  Los  factores  a  los  que  aludirá  este  medio  psíquico  privilegiado  por  la  psique  del 
infans y que marcará su destino son: 
1)  El  portavoz  y  su  acción  represora,  efecto  y  meta  de  la  anticipación  característica  del  discurso 
materno. 
2) La ambigüedad de la relación de la madre con el “saber-poder-pensar” del niño. 
3)El  “lenguaje  fundamental”.  El  redoblamiento  de  la  violencia  que  imponen  los  enunciados 
performativos que designarán a las vivencias y que transformarán el afecto en sentimiento. 
4)  Aquello  del  discurso  de  la  pareja,  que  retorna  sobre  la  escena  psíquica  del  niño  para  construir  los 
primeros rudimentos del Yo. 
5) El deseo del padre. 
 
EL PORTAVOZ 
Es  el  concepto  que  define  la  importante  fx  del discurso materno/ yo parental, en la estructuración de 
la psique. Se lo puede pensar en 2 sentidos: 
→  ​Portavoz  en  el  sentido  ​literal  ​del  término:  desde  la  llegada  al  mundo  del  infans,  a través de su voz, 
es  llevado  por  un  discurso  que  comenta,  predice,  acuna  al  conjunto  de  sus  manifestaciones. Codifica 
las necesidades del infance, les pone un sentido donde no lo hay (baño de lenguaje). 

→  Portavoz  en  el  sentido  de  delegado:  es  el  representante  de  un  orden  exterior  cuyas  leyes  y 
exigencias  ese  discurso  enuncia.  Los enunciados maternos están atravesados por su propia represión 
y por el trabajo de lo secundario, marcados por el principio de realidad. 
 
En  un  primer  momento,  la  voz  materna  es  la  que  comunica  entre  sí  los  dos  espacios  psíquicos.  La 
presencia  del  Otro  es  necesaria  tanto  para  la  satisfacción  de  necesidades  biológicas/vitales como de 
las necesidades de la psique.  
 
LA FX “PRÓTESIS DE LA PSIQUE MATERNA” 
Permite  que  la  psique  del  infance  encuentre  una  realidad  ya  moldeada  por  su  actitud y que gracias a 
ello  será  representada.  La  realidad  es  humana  por  estar  catectizada  por  la  libido  materna.  la  huella 
que  la  madre  deja  sobre  el  objeto  constituye  una  condición  previa  necesaria  para  la  metabolización 
del  infnace.  “Un  objeto  es  metabolizable  solo  sí  y  en  la  medida  en  que  el  discurso  de  la  madre  ha 
otorgado sentido”.  
La  psique  toma  en  sí  objetos  marcados  por  el  principio  de  realidad  y  los  metaboliza  en  objetos 
modelados  exclusivamente  por  el  principio  del  placer,  pero  en  esta  operación  se  manifiesta un resto 
(precursor  necesario  para  la  actividad  de  lo  secundario).  Los  procesos  originarios  (pictograma)  y 
primario  (fantasía)  exigen  la  presencia  de  un  material  moldeado  por  un  tercer  proceso  psíquico 
(secundario)  que  actúa  en  un  espacio  heterogéneo;  sin  embargo, dichos procesos ignoran o borran el 
efecto de trabajo de la psique materna, inscribiéndolos según sus posibilidades.  
La  marca  de  la  actividad  de  la  psique  materna  sobre  el  objeto  es  la  condición  de  posibilidad  para  la 
representabilidad  en  lo  originario.  Esta  es  la  función  de  prótesis  de  la  psique  materna  que  permite  que  la 
psique encuentre una realidad ya modelada por su actividad y que, gracias a ello, será representable​. 
 
ENCUENTRO MADRE-INFANS 
Madre:  ​ofrece  un  material  psíquico  que  es  estructurante  solo  por  haber  sido  remoldeado  por  su 
propia psique (respeta las exigencias de la represión, pp. de realidad y discurso).  

Infance:  ​lo  recibe  y  lo  reconstruye  (metábola)  tal  como  era  en su forma arcaica (pp de placer) pero no 
podrá  impedir  que  irrumpan  restos  que  escapan  a  su  poder  y  que forman los precursores necesarios 
para la actividad de lo secundario.  
 
SOMBRA HABLADA - LA VIOLENCIA DE LA ANTICIPACIÓN -  
Previo  al  nacimiento del niño, hay un discurso preexistente sobre el: especie de ​sombra hablada por la 
madre.  Tan  pronto  como  el  infans  se  encuentre  presente, se proyectará sobre su cuerpo y ocupará el 
lugar  de  aquél  al  que  se  dirige  el  discurso  del  portavoz;  del  cual  se  espera  una  respuesta  que  se 
preformuló  en  su  lugar.  Esto  constituye  una  constante  de  la  conducta  materna,  la  sombra  lleva  al 
cuerpo  del  infance  su  propio  discurso y se convierte así en una sombra parlante, a modo de soliloquio 
sostenido a dos voces por la madre.  
 
En  un  primer  momento,  el  discurso  materno  se  dirige  a  una  sombra  proyectada  sobre  el  cuerpo  del 
infans,  ella  le  demanda  a  este  cuerpo,  cuidado,  mimado,  que  confirme  su  identidad  con la sombra. La 
madre  asigna  a  las  funciones  corporales  un  valor  de  ​mensaje​,  veredicto  de  lo  verdadero  o  falso  del 
discurso, mediante el cual ella le habla al infance. Discurso que se pretende ser justificado por el saber 
materno  acerca  del  cuerpo,  necesidades  y  expectativas  del  infance.  Sin  embargo,  entre  la  sombra 
proyectada  por  la  madre  y  el  infans  existe  una  ​diferencia,​   pero  en  la  primera  fase  de  la  vida,  al  no 
disponer  aún del uso de la palabra, es imposible contraponer los propios enunciados identificatorios a 
los  que  se  proyectan  sobre  uno,  y  eso  permite  que  la  sombra  se  mantenga  durante  cierto  tiempo  al 
resguardo de toda contradicción manifiesta por parte de su soporte (el infans).  
Sin  embargo,  la  posibilidad  de  contradicción  persiste y es el cuerpo quién puede manifestarla: el sexo 
en  primer  lugar  y  también  todo  aquello  que  en  el  cuerpo  puede  aparecer  bajo  el  signo  de  una  falta: 
falta de sueño, de hambre, etc. 
 
MADRE ES… el sujeto que presente un conjunto de caracteres:  
- Una represión exitosa de su propia sexualidad infantil;  
- Un sentimiento de amor hacia el niño;  
- Acuerde  con  lo  que  el  discurso  cultural  del  medio  al  que  pertenece  dice  acerca  de  la  función 
materna  
- La  presencia  junto  a  ella  de  un  padre  del  niño  (tercero)  por  quien  tiene  sentimientos 
fundamentalmente positivos.  
Esto  en  relación  a  la  conducta  cc  manifiesta  de  la  madre.  En  relación  a  los  deseos  icc,  el  niño  ocupa 
para  la  madre  el  lugar  de  un  objeto  perdido  (tener  un  hijo  del  padre)  lo  cual  reactivará  sentimientos 
de ambivalencia en relación con ese hijo. 
 
Por  último,  la  sombra  hablada  está  constituida  por  una  serie  de  enunciados  testigos  del  anhelo 
materno  referente  al  niño,  que  conducen  a  una  imagen  identificatoria  anticipada  y  está  también  al 
servicio  de  la  represión  secundaria  de  la  madre.  El  discurso  de  y  por  la  sombra  es  el que permite a la 
madre  ignorar  el  ingrediente  sexual  inherente  a  su  amor  por  el  niño.  Ese  discurso es el triunfo del yo 
sobre  lo  reprimido  al  darle  un  valor  funcional  a  todo  aquello que en el contacto corporal participa un 
placer cuya causa debe ser ignorada.  
El  yo  de  la  madre  catectiza  ese  fragmento  de  discurso  y  evita  que  la libido se desvíe del niño actual y 
retorne  hacia el otro tiempo y lugar.  El niño pasa a ser un dique que protege a la madre del retorno de 
lo reprimido: tener un hijo del padre. Es decir, se convierte en un apoyo al servicio de sus defensas. 
La  paradoja  es  que  si  bien  el  niño  en  la  escena  de  lo  real  da  testimonio  del  yo  sobre  lo  reprimido, 
también  es  el  que  ocupa  el  lugar  más  cercano  al  objeto  de deseo icc, y se le demanda que obstaculice 
su  retorno.  Para  el  yo  de  la  madre  esta  sombra  representa  lo  que  en  otra  escena,  el  cuerpo  del  niño 
representa para su deseo icc.  
La  sombra  se  convierte  en  una  ​ilusión  que  le  permite  creer  que  existe  una  equivalencia  entre  la 
satisfacción  del  anhelo del yo y la satisfacción del deseo icc. De este modo, el deseo edípico retorna bajo 
una  forma  invertida:  “que  este  niño  llegue  a  ser  padre  o  madre  de  un  hijo”;  con  lo  cual  la  realización  del 
anhelo queda diferida para un tiempo futuro; insertándose en la cadena transgeneracional. 
La  ilusión  de  realización  futura  de  anhelo  se  presenta  ante  la  madre  como  contrapartida  de  la  realización 
imposible del deseo icc. 
 
VIOLENCIA 1° Y VIOLENCIA 2° 
La  ​violencia  primaria  que  ejerce  la  sombra  hablada  es  necesaria  para  permitir  el  acceso  del  niño  al 
orden  de  lo  humano.  “El  yo  es  lo  que  dicen  que  es,  le  dan  un  nombre  y  ciertas  características”.  Es  la 
imposición  de  una  significación intrusiva e impuesta de forma arbitraria; tiene un efecto preformador 
e  inductor  sobre  lo  que  se  deberá  reprimir,  violencia  operada  por  una  respuesta  anticipada  que 
preforma  definitivamente  lo  que  será  demandado.  Sin  embargo  es  necesaria  e  indispensable  para  la 
constitución psíquica.  
Pero  existe  un  ​riesgo  de  exceso​,  este  consiste  en  el  deseo  materno de preservar el statu quo de esta 
primera  relación  (que  sólo  es  necesaria  y  legítima  en  un  primer  momento).  “Que  nada  cambie”  este 
anhelo  (anhelo  que  apunta  a  lo  psíquico,  que  es  un  devenir  concerniente  a  lo  pensado)  basta  para 
invertir  radicalmente  los  efectos  de  algo  que  durante  un  momento  fue  lícito  y  necesario,  y  para 
transformarlo  en  la  condición  necesaria,  aunque  no  suficiente,  para  la  creación  del  pensamiento 
delirante (del niño).  
Sí  esta  continúa  durante  un  tiempo  prolongado,  se  vuelve  imprudente  y  pasa  a  ser  ​violencia 
secundaria​. No se reconoce la capacidad del niño de reconocer su estado interior. 
Anhelo  cuya  realización  implica:  la  exclusión  del  infans del orden de la temporalidad, la imposibilidad 
de  pensar  una  representación  que  no  haya  sido ya pensada y propuesta por la psique del otro. Lo que 
la  madre  no  quiere  perder  es  ese  lugar  de sujeto que da la vida, que posee los objetos de la necesidad 
y dispensa todo aquello que constituye para el otro una fuente de placer, de tranquilidad de alegría. 
La  aparición  en  el  infans  de  la  actividad de pensar (esperada y preanunciada por el discurso materno) 
y  la  autonomía  que  conlleva  representa  las  primera  producciones  que  pueden  ser  ignoradas  por  la 
madre  (mantenidas  en  secreto  por  el  infans)  y  gracias  a  las  cuales  el  niño  puede  cuestionarla.  ​El 
propósito  del  exceso  será  lograr  que  la  actividad  de  pensar,  presente  o  futura,  concuerde  con  un  molde 
preestablecido e impuesto por la madre, donde sólo serán legitimados los pensamientos que el saber materno 
declare  lícitos,  privando  al  niño  de  toda  autonomía  posible  (en  el  pensamiento).​   En  este  caso,  la madre no 
puede  renunciar  a  una  función,  que  en  su  momento  fue  necesaria,  en  beneficio  del  cambio  y  del 
movimiento de la relación futura. 
La  persistencia  de  la  relación  inicial  sólo  puede conducir a la alienación: situación relacional en la que 
el  Yo  remite  la  totalidad  de  sus  representaciones ideicas al juicio exclusivo de otro que puede, y sería 
el  único  en  poder,  dotarlas  de  sentido  o  declararlas  insensatas.  La  alienación  es  sinónimo  de la pérdida 
sufrida por el Yo de todo derecho de goce y de todo derecho de juicio sobre su propia actividad de pensar. 
 
Piera  plantea  que  la  acción  de  la  violencia  primaria  opera  en  dos  tiempos  (también  la  identificación 
simbólica de despliega en estos dos tiempos): 
-  un tiempo caracterizado por la anticipación de un discurso que le habla al infans mucho antes de que 
éste tenga acceso al lenguaje ( por ende, que advenga el yo). 
-  un tiempo de apropiación por parte del infans de esos enunciados identificatorios, que le otorgan los 
recursos  simbólicos  necesarios  para  que  pueda  nominar  los  afectos  que  adquirirán  la  cualidad  de 
sentimientos.  El  pasaje del afecto al sentimiento es el resultado de un acto de lenguaje que impone un 
corte  radical  entre  el  registro  pictográfico  y  el  registro  del  Yo,  de  la  puesta  en  sentido,  en  tanto  lo 
decible es característico de las producciones del Yo. 
 
El  ​lenguaje  fundamental  es  un  concepto  de  Piera  mediante  el cual le pone nombre a los términos del 
lenguaje que sirven para poner nombre a dos temas: 
-  a  los  afectos,  es  decir,  los  términos  que  permiten  nominar  los  afectos  transformándolos  en 
sentimientos (como tristeza, alegría); 
-  los  términos  que  designan  los  elementos  del  sistema  de  parentesco  términos  utilizados para que el 
sujeto se ubique en un sistema de parentesco. 
El  lenguaje  fundamental  como  discurso  social,  compartido,  al  cual  el  sujeto  se  dirigirá  en  su  salida 
exogámica,  permite  poner  un  coto  a  la  violencia  secundaria.  Por  ejemplo:  puede  haber  una  madre 
“loca”  que nomine como feliz una situación displacentera, pero el sujeto en su salida exogámica puede 
acceder  a  términos  del  discurso  compartido  que  le  permiten  contrastar  y  nominar  eso  de  otra 
manera. 
Sólo  si  hay  un  déficit  en  la  transmisión  por  parte  de  los  otros  a  cargo  respecto  de  estos  términos 
fundamentales habrá un redoblamiento de la violencia. 
 
CONTRATO NARCISISTA 
Tiene  que  ver  con  lo  que  se  juega  en  la  escena  extrafamiliar  y  con  la  función  metapsicológica  que 
cumple  el  registro  sociocultural,  en  tanto  el  discurso  social  también  proyecta  sobre  el  infans  una 
anticipación,  el  grupo  pre-catectiza  el  lugar  que  se  supone  que  éste  ocupará,  esperando a su vez que 
él transmita el modelo sociocultural.  
A  su  vez,  el  sujeto  busca  y  debe  encontrar  en  este  discurso  social  referencias  que  le  permitan 
proyectarse  hacia  un  futuro  para  que  su  alejamiento  del  primer  soporte  constituido  por  la  pareja 
paterna no se traduzca en la pérdida de todo soporte identificatorio. 
El  discurso  social  está  constituido  por  el  conjunto  de  los  enunciados  cuyo  objeto  es  el  propio  grupo, 
enunciados  que  tienen  la  característica  de  ser  “fundamento”,  que  serán  recibidos  como  puntos  de 
certeza  y  que  el  sujeto  repetirá.  Repetición  que  le  aportará  una  certeza  acerca  del  origen,  necesaria 
para  que  la  dimensión  histórica  sea  retroactivamente  proyectable  sobre  su pasado y cuya referencia 
no  permitirá  ya  que  el  saber  materno  o  paterno  sea  su  garante  exhaustivo y suficiente. El acceso a la 
historicidad  es un factor esencial en el proceso identificatorio, indispensable para que el Yo alcance la 
autonomía y pueda investir un futuro. 
Tanto  si  la  responsabilidad  le  incumbe  a  la  pareja  como  si  le  incumbe  al  conjunto,  la  ruptura  del 
contrato  puede  tener consecuencias directas sobre el destino psíquico del niño (si bien los que firman 
el  contrato  son  el  niño  y  el  grupo  hay  factores posibilitadores o no de esto que tienen que ver, por un 
lado, con la pareja parental y, por otro, con el conjunto). Se comprueban 2 tipos de situación: 
-  aquella  en  la  que  por  parte  de  la  madre,  del  padre  o  de  ambos,  existe  una  negativa  total  a 
comprometerse  en  este  contrato.  Descatectización  del  discurso  social  que  lleva  a  mantener  un 
microcosmos  cerrado  de  equilibrio  inestable  que  sólo  se  mantiene  mientras  se  pueda  evitar  todo 
enfrentamiento  directo  con  el  discurso  de  los  otros.  El  riesgo  para  el  sujeto  es  que  se  ve 
imposibilitado  de  encontrar  fuera  de  la  flia un soporte que le allane el camino hacia la obtención de la 
autonomía  necesaria  para las funciones del Yo. Esto no es causa de psicosis pero sí un factor inductor, 
a menudo presente en la flia del esquizofrénico. 
- igualmente importante, pero más difícil de delimitar, es la situación en la que el conjunto es el primer 
responsable  de  la  ruptura  del  contrato.  Se  refiere  a  una  realidad  histórica  donde  la  sociedad  ha 
puesto eventualmente a la pareja o al niño en la condición de explotado, excluido, víctima, etc. 
 
EL DESEO DEL PADRE (padre como la referencia tercera) 
La significación de la función paterna será enmarcada por 3 referentes:  
- La interpretación que la madre se ha hecho acerca de la función de su propio padre;  
- La función que el niño asigna a su padre y la que la madre atribuye a este último;  
- Lo  que  la  madre  desea  transmitir  acerca  de  esta  función  y lo que pretende prohibir acerca de 
ella.  
Así,  el  anhelo  materno  que  el  niño  hereda  condensa  dos  relaciones  libidinales:  la  de  la  madre  con  su 
propia  imagen  paterna  y  la  que  vive  con aquél a quien efectivamente le dio un hijo. Que el niño llegue 
a  ser  padre  puede  referirse  tanto  a  la  esperanza  de  que  repita  la  función  del  padre  de  ella  como  a  la 
esperanza de que retome por cuenta propia la función del padre de él (del padre del niño). 
Así  como,  de  acuerdo  con  la  expresión  de  Lacan,  la  madre  es  el  primer  representante  del  Otro  en  la 
escena  de lo real, portavoz, única voz en un primer momento; el padre es el primer representante de los 
otros  o  del  discurso  de  los  otros,  del  discurso  del  conjunto.  Es  quien  destotaliza  el  discurso  de  la 
madre,  aquél  que  le  permite  a  ésta  designar  un  referente  que  garantice  que  su  discurso,  sus 
exigencias,  sus  prohibiciones  no  son  arbitrarias  sino que se justifican por su adecuación a un discurso 
cultural. 
 
En el ​encuentro con el padre​ es posible diferenciar dos momentos y dos experiencias:  
1-el  encuentro  con  la  voz  del  padre  (si  nos  situamos  del  lado  del  niño)  y  el  acceso  a  la  paternidad  (si 
nos referimos al padre);  
2-el  deseo  del  padre,  entendiendo  por  ello  tanto  el  deseo  del niño por el padre como el del padre por 
el niño. 
El  encuentro  con  el  padre:  lo que aparece inicialmente ante la mirada del infans y se ofrece a su libido 
es  el  ​“Otro  sin  pecho”​   que  puede  ser  fuente  de  un  placer  y,  en  general,  fuente  de  afecto.  En 
contraposición  al  encuentro  con  la  madre,  lo  que  constituye  el  rasgo  específico  del  encuentro  con el 
padre  es  que  no  se  produce  en el registro de la necesidad; es por ello que el padre abre una brecha en 
el  convenio  original  que  hacía  indisociables la satisfacción de la necesidad del cuerpo y la satisfacción 
de  la  necesidad  libidinal.  Esta  brecha  inducirá  a  la psique del infans a reconocer que, aunque deseada 
por la madre, esta presencia es ajena al campo de la necesidad. 
Durante  una  primera  fase  el  infans  busca  y  encuentra  las  razones  de  la  existencia  del  padre  en  el 
ámbito  de  la  madre.  Ese  otro  lugar  deseado  por  la  madre  es  el  que  representa  el  padre,  siendo  el 
deseo  de  ella el que le confiere su poder. En una segunda fase, por el contrario, el padre ocupa el lugar 
de  quien  tiene  derecho  a  decretar  lo  que  el hijo puede ofrecer a la madre como placer y lo que le está 
prohibido  proponer,  debido  a  que  él  desea a la madre y se presenta como el agente de su goce y de su 
legitimidad. El padre será visto simultáneamente por el niño como el objeto a seducir y como el objeto 
de  odio.  En  la  fase  edípica  el  niño  considera  a  su  padre  como  un  rival  cuya  muerte  (ausencia)  desea 
para  que  le  deje  libre  el  lugar  junto  a  la  madre.  Sin  embargo,  esto  es  sólo  la  forma  secundaria  que 
asume  un  deseo  de  muerte  que  lo  ha  precedido.  Antes  de  ocupar  el lugar de rival edípico, el padre se 
ha  presentado  ante  la  psique  como  encarnación,  en  lo  exterior a sí, de la causa de su impotencia para 
preservar sin fallas un estado de placer. 
Es  decir,  que  el  padre  se  impone al mismo tiempo como el primer representante de los otros y como el primer 
representante de una ley que determina que el displacer es una experiencia a la que no es posible escapar. 
-  Deuda:  en  la  relación  padre-hijo  la  muerte  está  doblemente  presente:  el  padre  del  padre  es  aquel 
que  en  una  época lejana se ha querido matar y el hijo propio aquél que deseará la muerte de uno. Será 
necesario  que  el  deseo  de muerte, reprimido en el padre, sea reemplazado por el anhelo conciente de 
que  su  hijo  llegue  a  ser  su  sucesor  (sucesor  de  su  función) enunciando de este modo la aceptación de 
su  propia  muerte  (castración).  El  niño  es  aquél  a  quien  se  demuestra  que  aceptar  la  castración  es 
tener  acceso  al  lugar  en  el  cual,  al  convertirse  en  el  referente  de  la  ley  del  incesto  se  descubre  que 
nunca  estuvo  en  juego  la  posibilidad  de  castrarlo,  que  sus  temores eran imaginarios. Así, el deseo del 
padre catectiza al niño como signo de que su propio padre no lo ha ni castrado ni odiado. 
En  la  relación  del  padre  con  la  hija  las  cosas  son  diferentes.  A  su  muerte  no  es  ella  la que ocupará su 
lugar sino su hijo. La relación del padre con la hija comporta una menor rivalidad directa 
 
PROYECTO IDENTIFICATORIO  
Una  función  específica  del  Yo  es  la  de  posibilitar  una  conjugación  del  futuro  compatible  con  la de un 
tiempo  pasado.  Se  define  al  ​proyecto  identificatorio  como  la  ​autoconstrucción  continua  del  Yo  por  el 
Yo,​   lo  cual  implica  acceso  a  la  ​temporalidad  ​(necesaria  para  que  esta  instancia  pueda  proyectarse en 
un movimiento temporal) y acceso a una ​historización ​de lo experimentado. 
El  proyecto  es  la  construcción de una imagen ideal que el Yo se propone a sí mismo, lo que querría ser 
y  los  objetos  que  querría  tener.  Esta  imagen  ideal  a  la  que el Yo espera adecuarse, se constituye en 2 
tiempos: 
-  surge  a  partir  del  momento  en  que  el  niño  puede  enunciar  un  “cuando  sea  grande  yo…”  ​primera 
formulación  de  un  proyecto  que  marca  el  acceso  del  niño  a  la conjugación de un tiempo futuro. El Yo 
en  este  tiempo  se  abre  a  un  primer  acceso  al  futuro,  pero  todavía proyecta en él el encuentro con un 
estado y un ser pasado. 
-  en  la  fase  posterior  el  enunciado  será  completado  por  un  ​“seré  esto…”  (médico,  abogado,  etc). 
Cualquiera  sea  el  término,  lo  importante  es  que  deberá  designar  un  predicado  posible  y  sobre  todo 
acorde  con  el  sistema  de  parentesco  al  que  pertenece  el sujeto. En este segundo tiempo se posiciona 
como sujeto y ya no como objeto del deseo del Otro. 
 
Es  necesario  que  en  primer  lugar  haya  ​redacción  discursiva​,  la  cual  refiere  al  momento  de  concluir, 
para que aparezca el yo diferenciado del otro. Otorga la sensación de reconocimiento.  
El  futuro  ilusorio  al  comienzo,  es  gracias  a  los  ​cosigntarios  ​(padres)  o a los discursos de los otros que 
ofrecen  la  seguridad  no  ilusoria  de  un  derecho  de  mirada  y  de  palabra  sobre  el  devenir  del  yo,  que 
pronto  este  reivindica  como  propio  (​signatario​).  Es  un  compromiso  que  el  yo  firmar  con  el  tiempo: 
renuncia  a  convertir  el  futuro  en  el  lugar  al  que  ese  pasado  podría  retornar,  pero  preserva  la 
esperanza compensatoria. 
 
Historización 
Antes  el  niño  se  identificaba  a  partir  del  discurso  del  Otro,  ahora  se  sigue  inscribiendo  solo  pero 
apropiándose  de  lo anterior. Esto es historizar. Ahora el yo es el productor de su propia historia, tiene 
una  identidad  propia,  se  vincula  con  los  otros  sin alienarse en el Otro.Pero para que todo esto ocurra 
es  condición  la  asunción  de  la  castración  como  resultado  del  pasaje  por  el  Edipo. Castración como el 
descubrimiento  en  el  registro  identificatorio  de  que  nunca  se  ha  ocupado  el  lugar  que  se  creía  (ser 
objeto  de deseo de la madre) y de que, por el contrario, se suponía que uno ocupaba un lugar en el que 
no se podía aún ser. 
La  asunción  de  la  prueba  de  castración  está  representada  por  la  diferencia  siempre  existente  entre  el  yo 
actual  y  el  yo  futuro.  El  futuro  no  puede  coincidir  con  la  imagen  que  el  sujeto  se  forma  de  él  en  su 
presente.  ​Entre  el  Yo  y  su  proyecto debe persistir un intervalo, una x que represente lo que debería añadirse 
al  Yo  para  que  ambos  (Yo  actual  y  Yo  futuro)  coincidan.  X  que  representa  la  asunción  de la prueba de la 
castración  en  el  registro  identificatorio.  Por  otro  lado,  la  asunción  de  la  prueba  de  castración  debe 
asumirse  de  tal  modo  que  le  preserve  al  Yo  algunos  puntos  fijos  en  los  que  apoyarse  ante  el 
surgimiento de un conflicto identificatorio (adolescencia, por ejemplo). 
Castración  e  identificación  son  las  dos  caras  de  una  misma  moneda,  una  vez  advenido  el  Yo  la 
angustia  resurgirá  en  toda  oportunidad  en  la  que  las  referencias  identificatoria  parezcan  vacilar 
(permanencia y cambio). 
 
 
 
 
● “Dos notas de pie de página” 

El  ​proceso  identificatorio​,  permite  al  yo  autorepresentarse  como  un  polo  estable  en  las  relaciones  de 
investidura  que  compondrán  su  mundo  relacional.  Está  regido  por  el  pp de permanencia y cambio (el 
contenido  de  algunas  cláusulas no debe cambiar, mientras otras deben modificarse).  Es la cara oculta 
del trabajo de historización que reemplaza el tiempo perdido por un discurso que lo habla.  
 
En  el  escrito  la  autora  se  propone  agregar  dos  notas  a  sus  conceptualizaciones  sobre  el  proceso 
identificatorio. 
1)  La  ​primera  nota  En  el  tiempo  de  apertura  del  proceso  identificatorio  se  produce  un  trabajo  de 
historiador,  en  donde  el  niño  pasa  a sustituir al infans que ya no es. Donde el infans deja de serlo para 
convertirse  en  niño.  Es  decir  refiere  al  trabajo  del  historiador,  que  es  el  yo,  y  es  un  trabajo  de 
APERTURA. 
 
2)  La  ​segunda  nota    ​refiere  a  lo  que  se  instala  en  el  tiempo  de  CLAUSURA,  que  pone  fin  a  un  primer 
modo  de  identificación  y  da  acceso  a  un  segundo,  que  deberá  tomar  en  cuenta  los  ​efectos  del 
encuentro​.  En  este  tiempo  de  conclusión  el  yo  firmará un compromiso con la realidad, cuyas cláusulas 
decidirán  sobre  los  posibles  de  su  funcionamiento  psíquico  (potencialidad).  Uno  de  los 
acontecimientos  importantes  de  este  giro  es  la  necesidad  en  que  está  el  yo  de  modificar  su  relación 
de  dependencia  con  el  pensamiento  parental;  esta  modificación  coincide  con  el  final  del  mecanismo 
de  R2°  y  la  instalación  de  una  potencialidad  que  podrá  cobrar  la  forma  manifiesta  de  neurosis  o 
psicosis.   
 
TRAYECTO  IDENTIFICATORIO  y  PROYECTO  IDENTIFICATORIO  son  diferentes  pero  se  necesitan 
mutuamente.  El  trayecto  supone  cierto  trabajo,  son  puntos  que  va  transitando  (ver  gráfico).  El  proyecto 
alude  a  algo  de  la  temporalidad.  Lanzar  hacia  adelante,  elecciones  de futuro investido. La adolescencia es el 
momento  del  proyecto  identificatorio,  no  inviste  en  vacío,  sino  sobre  un  fondo  de  memoria.  En  el  grafico  la 
referencia  al  tiempo,  no  es  un  tiempo  lineal.  El  yo  es  el  propio  biógrafo  pero  los  primeros  párrafos  de  la 
historia deben ser escritos, habla de escritura pictográfica. 
 
Tres momentos que inciden sobre el trayecto identificatorio que ha de seguir el yo: 
T​0 =
​ momento de nacimiento del infance 
T​1 =​ momento del advenimiento del yo  
T​2  ​=  momento  de  giro  y  encrucijada  en  el  movimiento  identificatorio,  que  no  se  prestan  a  una 
definición unívoca.   

 
 

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