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Penhos, Marta. Ver, Conocer, Dominar. Cap3kjghjghjfghdgfxdgzfdz

Este capitulo describe las expediciones de limites entre Espana y Portugal a fines del siglo XVIII, incluyendo la designacion de Felix de Azara como miembro de una de las partidas demarcatorias. Durante casi 20 anos en Sudamerica, Azara realizo varios viajes y escribio apuntes sobre historia natural, geografia, etnografia e historia de la region. Sus escritos reflejan una perspectiva ilustrada y critica sobre temas politicos, economicos y sociales de la epoca.

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Penhos, Marta. Ver, Conocer, Dominar. Cap3kjghjghjfghdgfxdgzfdz

Este capitulo describe las expediciones de limites entre Espana y Portugal a fines del siglo XVIII, incluyendo la designacion de Felix de Azara como miembro de una de las partidas demarcatorias. Durante casi 20 anos en Sudamerica, Azara realizo varios viajes y escribio apuntes sobre historia natural, geografia, etnografia e historia de la region. Sus escritos reflejan una perspectiva ilustrada y critica sobre temas politicos, economicos y sociales de la epoca.

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^ Ver, conocer, dominar
a; I M A G E N E S DE S U D A M E R I C A
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L_ A FINES D E L SIGLO XVIII
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y$a Siglo veintiuno editores l Argentina


3fcl
Siglo veintiuno editores Argentina s. a.
TUCUMAN 1621 T N (C10SOAAG). BUENOS AIRES. REPUBLICA ARGENTINA

Siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.


CERRO OEL AGUA 248, DELEGAClON COYOACAN, 04310, MEXICO, D. F.

Marta Penhos
Ver, conocer, dominar: imagenes de Sudamerica a fines del
siglo XVIII - 1a ed. - Buenos Aires: Siglo XXI Editores
' Argentina, 2005,
384 p.; 21xU cm. (Arte y pensamiento - dirigida por
Andrea Giunta)

ISBN 987-1220-18-9

1. Historia del Arte-America del Sur l. Titulo


CDD 709.8

Diseno: Estudio Lo Bianco

@ 2005, Siglo XXI Editores Argentina S. A.


ISBN 987-1220-18-9

lmpreso en Artes Graficas Delsur


Alte. Solier 2450, Avellaneda
en el mes de septiembre de 2005

Hecho el dep6sito que marca la ley 11.723


lmpreso en Argentina - Made in Argentina
Indice

11 Agradecimientos

15 lntroducci6n

29 Primera parte l Matorras o los logros de ta imagen

31 Capitulo 1
31 Entradasyvisualidades
37 Marcas, huellas, pistas
&3 De los 'impenetrabtes bosques" al paisaje que deleita la vista
53 Sobre la "potencia visiva'
55 La Relaci6n y sus fuentes
59 La dimensi6n religiosa
63 El orden de las imagenes

75 Cap(tulo2
75 Una obra en tensi6n
81 Retrato y estereotipo
93 Entre plano y paisaje
100 De inversiones y otros negocios
105 ^Autoroautores?
112 lconografia. devociones y funciones de ta imagen
119 Visiones fragmentadas, significaciones multiples

123 Segunda parte l Azara o el deseo de las imagenes

125 Capitulo3
125 0bservaci6n, mensura y delimitaci6n
131 La historia natural ausente
144 Representarlaspracticas
150 Verparaconocer
de una region periferica que era necesario incorporar, enlo
simb6lico y en lo efectivo, al dominio espanol. Gran ex voto que
pone las acciones humanas bajo el paraguas de la Providencia.
Todo ello, sin duda, y algo mas. v
El o los comitentes de nuestra pintura hubiesen mostrado gran
satisfacci6n por la fortuna que obtuvo. La figura de Matorras apa-
receen ella conjurando triunfalmente los enfrentamientos con
Bucarelli y Campero, que lo acusaban de filojesuita, asi como con
la elite de Tucuman, que preferia la captura violenta de los cha-
quefios y su utilizaci6n como mano de obra en haciendasy
minasJ^ Con su campamento responde a los cuestionamientos
de las autoridades sobre el manejo de los fondos. La gloria justi-
fica las acciones piadosas del gobernador y ayuda a ocultar sus
intereses en la apertura de caminos hacia el Alto Peru, derivados
del comercio de mulas en el que estaba involucrado.^ Los
mocovies son pacificos seres en busca de su redenci6n, y nada se
muestra de sus cr6nicos enfrentamientos con los abipones y de
su necesidad de pactarcon losespanolesJ^
Por debajo de sus opacidades, la obra resulta la representaci6n
de una mecanica de apropiaci6n y ordenamiento del espacio en la
que, en el ocaso del Antiguo Regimen, funcionaron en tensi6n
permanente las ambiciones personales, el ansia de riquezas, los
negocios poco claros, y el servicio a la corona y a Dios.

1 U Vease D. Santamaria, "Paz y asistencialismo vs guerra y esclavitud La


politica reformista del gobernador Matorras en el Chaco centro-occiden-
tal(1769-1775],1999.
115 En el siglo xvin'el actual NOA proveia ganado mular y excedentes agrlcolas
al Alto Peru Salta en particular nucleaba a los comerciantes ocupados en
estos negocios, ya que en los alrededores de la ciudad invernaban las mulas
que pr6venian de C6rdoba, Cuyo y BuenosAires V. Milletich, obcit. p234 En
Tucuman, Matorras, otrora comerciahte de "generos de CastiUa', se dedica-
ra al envio de mulas a Potosi, vease C.. Mazzeo, 'Empresarios coloniales a
fines del siglo xviii El caso de los comerciantes peruanos frente a la compe-
tencia extranjera", 2001
116 VeaseAGull6nAbao,p103;.J SchofieldSaeger,obcit pp112-113;MB
Vitar, 'Algunas notas ", ob cit El Diario de Matorras deja entrever esta
situaci6n, al volcar el punto 11 del tratado firmado entre Matorras y Paykin:
" haberseles negado por el Senor Gobernador armas de pistolas, lanzas y
machetes que le habian pedido para defenderse de sus enemigos , p 147
Segunda parte l Azara o el deseo
de las imagenes
Capftulo 3

0bservaci6n, mensura y delimitaci6n ^


* * m

A principios de 1781. mientras continuaban los intentos reduc-


cionales en el Chaco, se designaron en Madrid los miembros de
las partidas demarcatorias que se dirigirian a Sudamerica para
cumplir con lo establecido por el Tratado Preliminar de Limites
firmado con Portugal en 1777.
La tarea de las expediciones de limites constituyen un
aspecto singular de la politica espanola a fines del siglo xvin
enmarcado en el interes de Gran Bretana y Francia por el
Atlantico Sur, que determin6 el crecimiento del Rio de la
Plata como punto estrategico para la defensa de Sudamerica.
La resoluci6n del cr6nico problema de fronteras con Portugal
por via diplomatica debia contribuir a eliminar un posible
frente de conflicto, neutralizando ademas la secular alianza
entre ingleses y portugueses. Los cambios en el mapa politi-
co de las colonias, entre ellos la creaci6n del Virreinato con
capital en Buenos Aires (1776), y las reformas econ6micas
que llev6 a cabo la corona, se orientaron precisamente a for-
talecer la presencia internacional de Espafia frente al pode-
rfo militar de lnglaterra y a su intervenci6n creciente en la
economia hispanoamericanaJ

1,. Veanse entre otros Academia Nacional de la Historia, Historia de la Naci6n


Argentina, 1961,vol i; L.. Bethell, [ed.J, Historia deAmerica Latina, 1990, 125
La ocupaci6n efectiva de territorios en el interior de las colo-
nias es otro aspecto de esta situaci6n, ya que era necesario
mejorar la economia de la regi6n, incorporando unidades pro-
ductivas y acrecentando los mercados, a la vez que se reforza-
ba el dominio polftico.^ En el contexto de las tendencias centra-
lizadoras de los Borbones, la ocupaci6n ffstca del territorio
americano creci6 en importancia, convirtiendose en un factor
clave de la politica ultramarina espanola.3 Definir las fronteras y
conjurar el peligro de un enfrentamiento armado con Portugal
facilitaba el desarrollo de los planes politicos y econ6micos que la
corte de Madrid implement6 en este periodo
Espana y Portugal habian firmado en 1750 un tratado con la
intenci6n de definir la larga frontera que separaba los dominios
de las dos monarquias en Sudamerica. Pero despert6 oposici6n
en sectores de ambas cortes, y la llamada "Guerra Guaranitica"
hizo imposible su ejecuci6n, suspendida en 1761. En 1777 el tra-
tado fue ratificado, aunque con algunas modificaciones Los
espanoles se asegurabanel dominio absoluto del Rio de la
Plata, incluido Sacramento, incorporaban la margen oriental
del rio Uruguay, y devolvian a los portugueses la isla de Santa
Catalina. Sin embargo, entre la linea establecida por los funcio-
narios en San lldefonso y la demarcaci6n efectiva se abria un
margen de ambiguedades e indefiniciones que hicieron larga y
engorrosa la tarea de los demarcadores. El desconocimiento del
espacio en el que habia de operarse, la lentitud e indiferencia de
las partidas portuguesas, y la falta de colaboraci6n de algunas
aUtoridades locales, entorpecieron los trabajos.
La llamada Expedici6n deAmerica Meridional excedi6 amplia-
mente sus objetivos primeros, originando una masa de informa-
ci6n sobre los territorios examinados, de la que hay testimonio
en textos e imagenes Dividida en cuatro partidas que desarro-
llaron sus tareas entre 1781 y 1801, la direcci6n general estuvo a
cargo de Jose Varela y Ulloa, siendo los comisarios Diego de

tomo 2; 0 Gil Munilla, El Ptata en la pol!tica intemacional. genesis del


Virreinato. 1949; Z Moutoukias, Gobiernoysociedad enTucumanyel Rlode
la Plata, 1550-1800 . 2000: B Ruibal, CuUuraypolilicaenunasociedad
de Antiguo Regimen , 2000
2 Vease 0 Gil MuniUa, ob cit., p 346
3.. M Lucena Giraldo y A Barrueco Rodriguez. Estudio preliminar". en F de
Azara, Escritosfronterizos, 1994, p 13
Alvear, Felix de Azara y Juan Francisco Aguirre,^ Ningun miem-
bro de las partidas ha llamado tanto la atenci6n como Azara.^
Durante los casi veinte afios de su estancia en tierras sudameri-
canas - d e mayo de 1782 a fines de 1 8 0 1 - realiz6 varios viajes
por el interior de la regi6n y redact6 apuntes que fueron la base
de una numerosa cantidad de escritos en los que se imbrican ^o
Ol

historia natural, geografia. protoetnograffa e historia, junto con ^


observaciones sobre economia, politica y sociedad. Z
<U

Azara y sus companeros compartieron ideas y opiniones acerca o


del estado polftico y econ6mico de los dominios en America, y 2
sobre temas puntuales, como el funcionamiento de los pueblos ^
que habian estado bajo losjesuitas.. Eran profesionales, militares -
de carrera formados en instituciones reformadas segun princi- ^
pios modernos.* Sus textos revelan una comunidad de pensa- "-
miento que, simplificando mucho, podemos definir como "ilus- ^
trado espanol"/ con base en ciertas ideas recurrentes: la w
agricultura como motor del progreso de un pais, sostenida por los ^
fisi6cratas contra la idea mercantilista de la acumulaci6n de
metales preciosos (que habia regido la colonizacion espanola), la
apertura del comercio, el utilitarismo moral, la valoraci6n positi-
va del afan de lucro y las criticas a la ociosidad.^

k Vease M Lucena Giraldo, Ciencia para la frontera: las expediciones espa-


nolas de limites. 1751-1804.1988
5 Felix de Azara y Pereda naci6 eh Barbufiales [Arag6n] en 1742 Curs6 leyes y
filosofia, y mas tarde entr6 como cadete en el Regirniento de lnfanterfa de
Galicia lngres6 en el Cuerpo de lngenieros Militares en 1765. realizando sus
estudios en la Real Academia de Matematicas de Barcelona durante tres afios
En 1767 fue ascendido a subteniente de infanterfa e ingeniero delineador del
ejercito En recompensa por su valor en la campana de Argel, fue nombrado
capitan de infanteria e ingeniero extraordinario Tuvo a su cargo obras publicas
en diversos puntos de Espana, hasta su partida a America en 1782
6 En la decada de 1760varias reformas militares tuvieron porfin moderni-
zar la formaci6n de los cuadros y mejorar el funcionamiento de institucio-
nes como la marina, cuyos miembros se profesionalizaron a lraves de
estudios combinados de areas te6ricas y conocimientos tecnicos Creado
en 1711, el cuerpo de ingenieros militares, del que sali6 Azara, se incor-
por6 al Ejercito en 1761, M. Lucena Giraldo, y A Barrueco Rodriguez, ob
cit, pp U-15
7 Vease entre otros, el clasico de J Sarrailh, La Espana ilustrada de la
segunda mitad del siglo xvui, 1981
8 Sobre el impacto y circulaci6n de estas ideas en America, vease J C
Chiaramonte, Ensayossobre la 'llustracion'Argentina, ob cit., yPensamiento
delallustraci6n.obcH 127
Pero ademas, los textos de las partidas permiten poner la
tarea de Azara en relaci6n con la que realizaron otros miem-
bnos de las partidas demarcatorias, los puntos de encuentro y
distancia entre ellos en torno a la relaci6n entre visualidades,
busqueda de conocimiento y contribuci6n al incremento del
dominio politico en la regi6n.
Losdiarios e informes oficiales redactados por los comisa-
rios y miembros de las partidas son un buen material para
estudiar esta cuesti6n, ya que nuclean temas, elementos de
composici6n y estilos, y responden a una normativa que preten-
de regirycontrolarsu producci6n. Efectivamente, la Expedici6n
que nos ocupa cont6 con instrucciones generales emanadas de la
corte, que el comisario de la segunda partida, Diego de Alvear,
reproduce de manera resumida en su Diario.' Ademas nos infor-
ma sobre instrucciones particulares para cada partida, y otras
emitidas por el Virreyde Buenos Aires.^ Las Instrucciones
repiten partes delTratadode San lldefonso, sobre todo los pun-
tos de referencia para la demarcaci6n, establecen las compe-
tencias de cada comisi6n, e indican los principales recorridos a
realizar. Todo ello de acuerdo con el "metodo practico", que se
indica como "unico modo" de llevar adelante la tarea, basado
en la observaci6n y en practicas modernas de mensura.
Ademas de solicitar un informe de la actividad de cada partida
y un pormenorizado detalle de las caracteristicas topograficas
e hidrograficas de los terrenos relevados, las Instrucciones
indicaban que los Diarios debian incluir descripciones de
"Animales raros que se encontraren, asi Cuadrupedos como
Volatiles, y todos!os obgetos que se juzgaren interesantes a la
Fisica e Historia Natural".^

9 Diario de la Segunda Partida de la Demarcacion de Limites entre los


Dominios de Espana y Portugal en la America Meridional Por el Comisario
de ella el Teniente de Navio de la Real Armada Don Diego de Albear y
Escalera. (en adelante Diario de Alvear], en AGN, Sala vn, Biblioteca Nacional,
46 En el primerfolio dice que "Principia en Diz.e de 1783. yen el ultimo
Alvear certifica la autenticidad del texto con fecha julio de 1804
10 Las instrucciones del Virrey se refieren al funcionamiento de cada partida,
lasatribucionesyresponsabilidades de cada miembroyel ordenjerarquico
que regia en las partidas Vease Diario de Alvear, ob cit, f 27 Tambien
lnstruccion que devera observarse en las Partidas o dibisiones destinadas a
la Demarcacion de limites de estos Dominios con los de Portugal', firmada
porVertiz el 20 de noviembre de 1783,en A6N, Sala K, Legajo 5.4-4-1.
11../Wrfem,f..23..
A partir de estas indicaciones, Alvear anuncia asf el conteni- c
do del Diario: <*
*fO

e
la Historia y Polemica de la Demarcacion 6 Distrito de estas %
Partidas: el Catalogo de Observaciones Astronomicas y el de o
las Fisicas 6 de Historia Natural. [..] Finalmente la 3^ ultima o
<u
T3
parte de nuestro Diario, tratando de un punto ageno de nues- $
tra profesion, y en que solo podremos entrar por un efecto de
curiosidad que insinuan las lnstrucciones, si nuestras fuerzas,''
<o
alcanzaren alla, incluira' otra Coleccion de Observaciones de
Historia Natural sobre los tres grandes Reynos de la ^
Naturaleza, Animal, Vegetal y Mineral, distribuidos segun sus ^
clases, Ordenes, Generos, Especies, yVariedades, con arreglo ^
al hermoso sistema del mas celebre de los Naturalistas ^
re
modernosCarlosdeLineo^. ' ^
3
o>
<u
Sin embargo, el texto presenta aproximadamente las dos ^
primeras partes anunciadas. Otro documento contiene la
"Relacion historica y geografica de tan fertil y dilatada
Provincia" (Misiones], que Alvear dice agregar al Diario por
ser su territorio uno de los "mas amenos de estaAmerica
Meridional",^ y que de Angelis public6 en su Colecci6n.^
Como ha establecido Torre Revello en un minucioso estudio,
existen varias copias del Diario de Alvear,^ algunas mas
completas que otras, pero sin llegar a recoger toda la infor-
maci6n acopiada por la segunda partida, que se perdi6 en un
naufragio sufrido por Alveary su familia cuando regresaban a
Europa en 18Q4
12. Diario deAlvear, ob cit, f 33
'h'lbidem,i 33
^14. "Relacion historicaygeograficadela Provincia de Misiones Paraservitde
SiV suplemento al Diario de la segunda Partida de Demarcacion de Limites.
-,;l en la America Meridional. por el comisario de S. M. C [1783], AGN.
Biblioteca Nacional, Legajo 106; P de Angelis, Colecci6n , [1970], vol v
15 Torre Revello identific6en totalocho ejemplaresdelDiario,yTeodoro Becu
tenia una edici6n de De Angelis que incluia un inconcluso tomo Vll con una
parte del Diario de Alvear Hay tambien siete impresos sueltos de iguales
caracteristicas que probablemente hayan sido tirados para la Colecci6n
i.que hubo de suspenderse a causa del bloqueo Vease T Becu y J.. Torre
r,j Revello, La Colecci6n de Documentos de Pedro de Angelis y el Diario de
:r 0/esode4/vear,1941,pp83-86yw-x 129
En rigor, la versi6n que hemos consultado se compone de
"salidas" de un punto hacia otro, "viages" dentro delterritorio a
examinar, "descripciones" de poblaciones, "reconocimientos"
de terrenos y accidentes geograficos, y anotaciones de aspec-
tos importantes para la demarcaci6n. Los recorridos aparecen
medidos en leguas y, en general, hay una preocupacion por
consignar las mediciones y otros trabajos vinculados con los
objetivos de la expedici6n. Tambien se mencionan puntualmen-
te las observaciones astron6micas y las determinaciones de
latitud y longitud realizadas en cada punto relevado.
Alvear alterna la tercera persona del singular ("La primera
divisi6n [...] parti6 de BuenosAyres " P ' con el impersonal ("El
rnismo dia se continuo la navegacion..."),^ pero lo mas fre-
cuente es el plural de la primera persona ("Nos propusimos
desde luego seguir nuestro viage por t i e r r a . . . " ) ^ El caracter
oficial de su trabajo se traslada al texto en un colectivo que
representa al grupo. Si atendemos a las pistas dejadas por
otros miembros de la segunda partida, el Diario puede ser con-
siderado el compendio de una tarea larga e intrincada en la que
tomaron parte varios actores Entre ellos hay que mencionar
especialmente al ingeniero ayudante Jose Maria Cabrer, cola-
borador estrecho de Alvear y a quien se atribuyen muchos de
los planos y mapas con que se acompanaron los informes, y el
piloto de la Real Armada Andres de Oyarvide, que se desempefi6
como ge6grafo. Mientras que este ultimo estaba ocupado de los
relevamientos sobre el terreno, Cabrer, en una tarea cercana
a lo artistico, confeccionaba los mapas definitivosJ'
A pesar de las referencias a "recorridos", el Diario de Alvear
tiene escasas huellas de la presencia fisica de los espanoles en
el espacio transitado. Las "descripciones" estan construidas
con base en calificativos de caracter general - " g r a n d e " , "dila-
tado", "fertil", "abundante", " d e s i g u a l " - aplicados a porciones
del territorio, cursos de agua, puertos, en combinaciones de las
que resultan panoramas mas o menos precisos Las penurias

16 DiariodeAlvear,f 2
17 lbidem,f.92.
18 lbidem,l2
19 Acerca de la tarea de estos personajes, M Penhos, Modos de visualidad,
ob cit... cap 3 Vease miembros de tas cuatro partidas en M Lucena
Giraldo, ob cit. pp 172-173 Tambien Diario de Atvear. ob cit, ff 29-31
del viaje aparecen rara vezy en forma poco destacada. Un siglo c
despues, en cambio, Sabina, la hija de Alvear, no ahorrara ele- S>
mentos de impacto para poner de relieve el sacrificio de su |
padre y sus companeros, en su relato de la misi6n de limites. $
Cuenta, por ejemplo, que en un tramo del camino, se hizo difi- <u
cilavanzar y Oyarvide arrostr6 el peligro"con la poca, ham- o
brienta y destrozada gente que le quedaba".^ S

La historia n a t u r a l ausente

Como dijimos, el Diario de Alvear trae s6lo parte del conteni-


do que el autor anuncia al comienzo. Lamentablemente, no nos ra
D.
ha llegado la tercera secci6n, dedicada a las "Observaciones de
Historia Natural". En carta a Godoy, Alvear dice que para entre-
garle un texto con los resultados de su misi6n. trabaj6 sobre lo
que pudo rescatar del naufragio en el que, ademas de perder-
se gran parte del material relevado en Sudamerica, murieron
su esposa y siete h i j o s ^

.. la obra completa, que traia en limpio en cinco volumenes,


incluso el quinto tomo, descriptivo de los tres reinos de
Historia natural, con arreglo al sistema de Carlos de Linneo,
como igualmente el mismo Atlas o colecci6n de dichos planos,
se me perdi6 todo en la voladura de la desgraciada fragata
Mercedes, en que pereci6 mi desventurada familia, sin haber-
me quedado masque los borradores confusos de todos estos
trabajos, que he tenido que rehacer y copiar de nuevo con no
poca fatiga *2

A pesar de sus intenciones, por lo que conocemos Alvear no


lleg6 a reescribir la parte de historia natural. De esta s6lo hay
datos sueltos en el Diario y en papeles que public6 su hija Sin

20 S Alvear y Ward, Historia de don Diego de Alvear y Ponce de Le6n, 1891.


U p..59. i .. J:
y21. En agostode 1804,Alvearysu familia viajaban a Espanaa bordode una de
cuatro fragatas espanolas Cerca del cabo de Santa Maria trabaron com-
bate con una flola inglesa Ademas de Alvear, s6lo salv6 la vida su hijo
CarlosVease T Becii yJTorre Revello, ob cit., ppiv-v
22 CartadeAlvearaGodoy,abrilde1806,citen/6/'dem,piv. 131
g duda, habria sido sumamente interesante comprobar los conoci-
j^ mientos que el comisario posefa acerca del sistema linneano y
^- de que manera pudo aplicarlo a la compleja realidad americana.
^ Si volvemos al principio del Diario se puede vislumbrar una
2 dificultad inicial referida a la "Coleccion de Observaciones de
Historia Natural", que Alvear califica de "punto ageno de nues-
tra profesion, y en que solopodremos entrar por un efecto de
curiosidad que insinuan las lnstrucciones". Es revelador que
Alvearafirme que las lnstrucciones s6lo "insinuan" esta tarea,
y que retome la idea de que los informes debian volcar sobre
todo las "curiosidades" que se hallasen
Tampoco la "Relaci6n Geografica e Hist6rica del Territorio de
las Misiones", que Alvearescribi6 como apendice del Diario, trae
mas datos sobre esta cuesti6n Dividida en seis capitulos, se
ocupa unicamente de los treinta pueblos anteriormente a cargo
de losjesuitas. El primercapitulo, titulado "Geografia del pais",
en realidad contiene informaci6n sobre la ubicaci6n precisa de
las misiones, con una tabla corografica que el autor explica en
detalle. Nos brinda alli pistas para reconstruir las modalidades
de trabajo de las partidas y la existencia de lo que podriamos
denominaruna "comunidad tecnica" de demarcadores:

Las dos primeras columnas incluyen sus longitudes y latitu-


des [de los pueblos], conforme a nuestras observaciones prac-
ticadas en variosde los pueblos y la latitud de los otros es
observada pordon Felix deAzara en su viaje a esta provincia el
ano de 1784; el cual levant6 una carta reducida de toda ella,
con mucha prolijidad y exactitud Puede cotejarse el plano for-
mado con arreglo a dichos elementos con el de la antigua
demarcaci6n, hecho por el brigadier Jose Custodio [de Saa y
Faria], que lo hemos hallado bastante regularycon los trabajos
de nuestras partidas.^

Noticias sobre los indigenas de la regi6n y una historia de su


conquista y colonizaci6n y de la obra de los jesuitas, son la
materia prihcipal del capitulo, para cuyo desarrollo Alvear
acude a los antiguos cronistas, como Alvar Nunez y Ruy Diaz, y

23 D. de Alvear, Relaci6n Geografica e Hist6rica del Territorio de las Misiones",


132 en P.deAngelis.obcit.tomov,pp.581-582
a los historiadores de la Companfa, sobre todo Ruiz de
Montoya S6lo en el capi{ulo vi, dedicado al "Gobierno y estado
presente de las Misiones", el comisario de la segunda partida
habla de la calidad de la tierra, su fertilidad y lo que allf crece.
La informaci6n acerca de flora y fauna se limita a enumeracio-
nes similares a las que hallamos en el Diario de Matorras: cua-
drupedos, aves y peces desfilan en una lista que parece proce-
der mas de las fuentes usadas por Alvear que de su propia
observaci6n..
Se posa sobre los territorios misioneros una mirada que eva-
lua utilidades y futuros progresos derivados de sus recursos
naturales:"..... se da de cuanto puede conducir a pasar una vida
c6moda y agradable, y contribuir al fomento del comercio e
industria ^
En la Relaci6n..., la abundancia de estos recursos que pose-
en las ex misiones jesuitas es el motor del trabajo organizado y
garantia de una prosperidad que se derramaria sobre todo el
pafs y redundaria en beneficio del Estado:

los pueblos no deben ser unicamente para ellos mismos:


deben ser utiles al estado del que recibieron el ser que tienen,
y contribuir a la comun felicidad de sus compatriotas Reine
la libertad de comercio en esta provincia como en las demas
de la naci6n, que es la que la hara florecer, y es conforme a la
mente de S.. M ^

En general, Alvear muestra una percepci6n positiva del


espacio misionero, que se extiende retrospectivamente a su
historia, Contrariamente a Gonzalo de Doblas y al propio
Azara, no se manifiesta critico de la experienciajesuita.^ Para

24 lbidem. pp 706-707
25 Relaci6n geografica e hist6rica "', ob cit, p 726
26 Tampoco Juan Francisco Aguirre, el comisario de la cuarta partida, tuvo una
posici6n marcadamente contraria a la Compania Vease "Diario del Capitan
de Fragata de la Real Armada D Juan Francisco Aguirre en la Demarcacion
de limites de Espana y Portugal en la America Meridional Dedicado al Rey
M.S. En la Asumpcion del Paraguay por Pedro Rodriguez Oficial 2' en
Factoria General de Reales Rentas de Tabaco Afio de MOCCLXXxxnl [1793]", en
trestomos, Libro4",Tomoi.AGN. Biblioteca Nacional, Legajos 17,18y19,pp
307-311 Copia manuscrita de 1873a partirdeloriginaldela Bibliotecade la
RealAcademia de la Historia de Madrid
g Alvear, los padres parecen haber conocido bien el caracter de
g los guaranies,
o.
<
^ sacandolos de la barbarie y soledad del bosque a la cultura de
2 una vida social y racional, acertaron a establecer un sistema
de gobierno civil, tan adecuado al genio de la naci6n, como
raro y nuevo en el mundo.^

La voz de Alvear tambien resulta discordante respecto de la


valoracion de las iglesias jesuiticas. Compendio del mal gusto
en muchos de los escritos sobre las misiones desde finales del
siglo XVIII, para el son obras admirables por su buena cons-
trucci6nysu magnificencia.^
De todas formas, esta mirada benevola se rompe precisa-
mente en un parrafo dedicado a especies animales:

abunda considerablemente de sabandijas ponzonosas y


molestas, viboras tremendas, culebras, sapos, caimanes,
murcielagos, mosquitos, gegenes. tabanos, avispas, mangan-
gas, aranas, tarantulas, hormigas, y otra multitud innumera-
ble de insectos que incomodan lo que no es decible^'

La enumeraci6n, que sigue una modalidad propia de las cr6-


nicas antiguas, agrupa reptiles, insectos y aracnidos, de acuer-
do con el peligro o molestia que pueden causar al ser humano,
sin asomo de orden o clasificaci6n, colocando una nota amena-
zadora en un espacio promisorio.
Las pocas huellas dejadas por Alvear, sin embargo, nos
permiten suponer un cierto conocimiento de Linneo. En el
Diario, cuando se refiere a las inmediaciones de Colonia,
dice que

27 Diario de Alvear, ob cit, p 687


28 lbidem, p.. 685 Tanto Doblas como Azara son buenos ejemplos de una
valoracion estelica de las obras jesuitas atravesada por parametros ilus-
trados, vease del primero Memoria hist6rica, geografica, politica y eco-
n6mica sobre la Provincia de Misiones de indios guaranies , en P de
Angelis, ob cit, tomo v, por ejemplo p 99 De Azara, Vlajes ineditos de D..
Felix de Azara desde Santa Fe hasta la Asuncion, 1873. por ejemplo p 228
134 29 'Relaci6n geografica e hist6rica ",ob cit... p 707
se vieron muchas Capivaras, quadrupedo muy comun de esta
America, del tamafio de un perro, la cabeza de liebre, hocico
obtuso, labio hendido, con los dientes incisivos arriba y otros
dos abajo, por lo que pertenece a los Glires de Linneo vease su
descripcion.^

Hay que notar que, a pesar de clasificar al animal de acuerdo


con el sistema del sueco, Alvear acude a un recurso tradicional:
la descripci6n combinadapor referencia a varios animales
conocidos.
ra
Vuelve a mencionar a Linneo en un "lnforme sobre el N
Virreynato de Buenos Ayres" publicado por Sabina Alli dice que <
la tierra de los alrededores de la ciudades "humus vegetalis
niger (Linneo)",3i y precisa sobre la yerba mate:

D
.... esa lo menos muyparecida a la callicarpa americana, hojas Ol

oblongas carnosas y aceradas de la clase de las tetrandias


monoginias de Linneo, como puede verse en nuestras obser-
vaciones botanicas ^2

Pero en el resto del texto, como en el Diario, se limita a enu-


merar especies vegetales y animales y a destacar los cultivos y
los animales de cria. En varias ocasiones remite al mentado
tomo 5, en el que habria volcado susobservaciones de historia
natural. Sin embargo, se puede desconfiar de que esos escritos
perdidos en el naufragio fuesen algo mas que apuntes, caren-
tes de una sistematizacion que permitiera darlos a conocer Por
lo menos llama la atenci6n que el mismo Alvear al final de sus
breves descripciones indique a los interesados que "nuestro
Comisario de limites del Paraguay, Don Felix de Azara, se
extendi6 mucho en las cosas de esta provincia, pajaros y qua-
drupedos; pueden consultarse sus escritos..."^
En los materiales analizados el comisario de la segunda par-
tida se muestra como un profesional celoso de su compromiso
con la corona, aunque muy poco dado a incursionar en areas

30 Diario de Alvear, f 7
31.S AlvearyWard.ob.cit..p 503
32 /Wdem.p..518
33./Wdem.p.519. 135
o que quedaban fuera de su competencia. Es muy probable que
j5 la formaci6n de los miembros de la expedici6n de limites s6lo
"- los capacitara p a r a t e n e r una aproximaci6n somera a una
^ tematica compleja. como era la incorporaci6n de la naturaleza
2 americana a los sistemas de conocimiento vigentes.
Pero las ideas y debates suscitados en el terreno de la histo-
ria natural en Europa dejaron alguna huella en la obra de los
demarcadores en Sudamerica. La taxonomfa de Carlvon Linne
sigue ideas anteriores sobre la importancia de los caracteres
sexuales para la clasificaci6n de los seres vivos, llevandolas a
la formulaci6n de un sistema basado en la fructificaci6n, Esto,
y la nomenclatura binomial, que designa el genero y la especie,
fueron sus mas importantes aportes, y a mediados del siglo xvm
era reconocido como la autoridad maxima entre los naturalis-
tas europeos.^ A la par que las ideas de Linneo se difundian
portoda Europa, alcanz6 un punto de particular intensidad la
polemica entre los partidarios de un sistema basado en una
sola caracteristica de los organismos, y los que defendian uno
con base en un conjunto de caracteristicas. Linneo, con su
enfasis en la cantidad y forma de los estambres y pistilos de los
vegetales, integr6 las filas de los primeros. Entre sus criticos
mas acerbos se destacaba el conde de Buffon,^ alineado con
quienes sostenian un sistema que diese cuenta de la compleji-
dad de la naturaleza, y consideraban la taxonomfa linneana una
abstracci6n artificiosa. A partirde una concepci6n temporal de la
naturaleza, Buffon pens.6 una gran cadena de seres que en pro-
gresi6n jerarquica iba de lo mas simple a lo mas complejo. En la
cima estaba el hombre. Para Buffon, no era posible formular una
clasificaci6n general de la naturaleza y, en este sentido s6lo acep-
taba la categona de "especies" como ajustada a la realidad (indi-
viduos de la misma especie podian reproducirse), considerando
los "generos", "familias", "6rdenes" y demas categorias meros

34 Linneo (1707-1778], que se formo como medico y botanico en Suecia y


Holanda, dio a conocer su sistema en tres obras claves escritas en latfn:
Systema naturae |1735). Fundamenta botanica |1736) y Classesplantorum
l1738) lnicialmente pensado para el reino vegetal, el mismo Linneo lo
aplic6 a la clasificaci6n de los animales
35 Georges-Louis Leclerc. conde de Buffon [1707-1788) fue uno de los natu-
ralistas mas influyentes de Europa. Director del Jardin du Roi desde 1739,
desarroU6 una obra monumental en los tomos de su Histoire naturetle
136 generale etparticuliere, que comenz6 a aparecer en 1749
nombres sin correspondencia con la variedad y diversidad de
los seres vivos Es claro que, mas alla de las posiciones
ro
encontradas, los sistemas propuestos pretendian develar el i
plan de la naturaleza, poniendo orden en un caos que s6lo
era a p a r e n t e ^
Se comprende que Alvear invocara a Linneo como inspirador
de sus observaciones sobre fauna y flora del territorio a su
cargo, dada la difusi6n que su sistema habia alcanzado en toda
Europa, no s6lo porvia de sus escritos sino por la presencia de
discipulos y seguidores en distintos puntos del continente. El
propio Linneo habfa participado de excursiones por el interior
de Suecia y paises limitrofes, pero el grueso del material que
utiliz6 como base para sus estudios fue relevado por una red de
colaboradores..^ En 1760, dos j6venes discipulos de Linneo,
Logie y Alstr6mer, se hallaban en Cadiz con el prop6sito de
recoger ejemplares botanicos en la peninsula y de conseguir noti-
cias sobre la flora americana. Trabaronrelaci6n con Celestino
Mutis, quien dirigiria la Real Expedici6n Botanica del Reino de
Nueva Granada, y seria corresponsal de Linneo y proveedor de
especimenes americanos p a r a s u gabinete Otro discipulo del
sabio sueco, Pehr L6ffling, pas6 una temporada en Espana, en
contacto con naturalistas de ese pais, antes de partir como
miembro de una de las primeras comisiones de limites despues
de la ratificaci6nde San lldefonso, la Expedici6n del Orinoco
(1754--1761) La presencia de L6ffling signific6 un importante

36 Una aproximaci6n a las ideas de Linneo y Buffon en T Hankins, Ciencia e


llustraci6n, 1988, pp 156-169; A..C. Crombie, ob cit, pp. 239, 275 y 288-
290 Un fino analisis de las metaforas de la cadena del ser y el mapa, en su
relaci6n con los sistemas clasificatorios de Buffon y Linneo, en G
Barsanti, La Scala, la Mappa, l'Albero. Immagini e classificazioni della natu-
rafraSeieOttocento, 1992Acercadeldesarrollode la historia naturalyel
papel de la taxonomia linneana en la modernidad, M Foucault, Laspala-
brasylascosas Unaarqueologiadelascienciashumanas, 2002, cap 5 Una
interpretaci6npolitica de las ideas de Buffon y su enfrentamiento con
Linneo, en D. Poole, Vision, 'Race and Modernity. A visual economy of the
Andean lmage World, 1997, cap. 3 Sobre las relaciones entre los sistemas
de historia natural y la expansi6n imperialista a partir de mediados del xvin.
M L P r a t t , o b c i t . p p 53-74
37 Entre 1747 y 1772 los discipulos de Linneo viajaron a Norteamerica, China,
America del Sur, Cercano Oriente y Africa, incorporandose algunos de
ellos a importantes expediciones, como las de Cook Vease M L Pratt, ob.
cit,p.56 137
g estfmulo para la aclualizaci6n de la botanica espanola, que
g por entonces se estudiaba en el Real Jardin Botanico, creado
*- en1755.38
<
^ Que las lnstrucciones para los demarcadores solicitaran infor-
2 maci6n sobre la fauna y flora de Sudamerica muestra el creci-
miento del interes por la historia natural en la peninsula durante
el siglo xvm. Antonio de Ulloa y Jorge Juan ya habfan advertido que
su Relaci6n hist6rica del viaje a la America Meridional (1748) era
incompleta en lo que respecta a esta area del conocimiento. La
corona respondi6 con el envio a America de varias expediciones
ad hoc: la dirigida por Mutis, la que integraron los botanicos
Hip6lito Ruiz y Jose Pav6n, que parti6 a Chile y Peru en 1777, y la
dirigida por Martin Sesse a Nueva Espafia (1787-1803), son bue-
nos ejemplos de las acciones que se instrumentaron para acopiar
una informaci6n sistematizada que no s6lo buscaba el aseptico
avance del conocimiento propugnado por la ciencia sino tambien
acrecentar las posibilidades de explotaci6n econ6mica de los
recursos naturales en los dominios americanos.^'
En el caso de la expedici6n de Sesse, hay que senalar que la
actividad de los estudiosos espanoles se complement6 con el
establecimiento de la primera catredra de botanica y la creaci6n
del Jardin Botanico en Mexico, con la consiguiente formaci6n de
cientificos locales, como Jose Mozino, de actuaci6n fundamental
en la misma expedici6n. Trabulse ha mostrado c6mo en el
ambiente cient(fico de la Nueva Espafia circulaban las ideas acer-
ca de los sistemas clasificatorios y de que manera peninsulares y
mexicanos participaban en los debates a favor de unosy otros.^

38 Vease M. Lucena Giraldo, ob cit.. p 159; J A Amaya, Celestino Mutisyla


Expedici6nBotanica, 1986, pp.8-10y31-36 Sobre la incorporaci6n delsis-
tema linneano en Espafia, dentro de un panorama del desarrollo de la
botanica y las ciencias naturales en la segunda mitad del xvm, vease J
Sarrailh, ob cit, tercera parte, cap. n
39. VeaseA. Gonzalez Bueno.yR Rodriguez Nozal, Conocimiento cientffico y
poder en la Espana ilustrada: hacia la supremacia comercial a traves de la
botanica medicinal", 1995
i0 E Trabulse, Historia de la ciencia en Mexico, 1983, pp 87-100 Las nuevas
teor!as biol6gicas generaron resistencias en el medio religioso de Nueva
Espana, donde el Santo Oficio censur6 las obras de Buffon y proces6 a
individuos que sostenian tesis de matices evolucionistas, p 91 Sobre las
ciencias naturales en Nueva Espana a fines del siglo xvin, vease tambien v
Gonzalez Claveran, La Expedici6n cientifica de Malaspina en Nueva Espana,
138 1988,terceraparte
Nuestras fuentes confirman que los esfuerzos espanoles por
incluir la flora y fauna americanas en una Historia Natural "uni-
versal" transitaban a fines del siglo xvin por los caminos marca-
dos por Linneo.Ahora bien, no sabemos si Alvear conocia lo
suficiente el sistema linneano al punto de construir a partir de
el un discurso coherente y ordenado sobre los seres vivos de
America - c o m o de hecho si llev6 a cabo Mutis con la flora de
Nueva Granada.
Felix de Azara, comisario de la tercera partida, quien sin
duda realiz6 los aportes mas completos sobre la materia en el
contexto de la expedicion de limites, no s6lo no integr6 las
filas linneanas sino que utiliz6 como punto de partida para
sus escritos sobre los pajaros y los cuadrupedos de la regi6n
la obra del gran impugnador del sueco, el conde de Buffon Si
bien en el capitulo que siguetomaremos el probtema de las
relaciones Azara-Buffon, es importante hacer notar aqui la
existencia de una polemica tacita entre los demarcadores acer-
ca de c6mo comprender la naturaleza del continente america-
no y, consecuentemente, de que manera alcanzar un mejor
dominio sobre la misma.
Seria muy atractivo ubicar a los miembros de las partidas
como seguidores d6cilesde Linneo, y a Azara como un solitario
batallador que"usa como guia a Buffon, con cuya obra toma
contacto en Buenos Aires. Pero veamos mas de cerca esta
cuesti6n. El naturalista frances fue bien conocido en la metr6-
poli, a partir de la traducci6n al castellano de la Histoire nature-
ite realizada por Jose Clavijo y Fajardo, quien dirigia el Real
Gabinete de Historia Natural de Madrid.5u obra se manej6 en
amplios circulos a ambos lados del Atlantico y no fue ajena a
los jesuitas, ya que por lo menos Sanchez Labrador lo c i t a ^
Azara consult6 en Buenos Aires algunos tomos de la traduc-
ci6n, asi como la edici6n completa en frances.^ Los escritos
buffonianos fueron de lectura corriente entre los ilustrados
espanoles,^y llegaron a tener una difusi6n aun mas amplia, a

41 G Furlong, Historia socialycultura( del Rio de la Plata. 1536-1810, Ciencia,


p.. 87..
i2. Clavijocomenz6 a traducirla obra de Buffon en 1785yla concluy6 en 18CK,
por lo que Azara s6lo accedi6 a una par(e de la versi6n espanola
43. Figuran entre las obras consultadas por Jovellanos y su cfrculo de rela-
ciones, vease J Sarrailh. ob cit, p 314 139
juzgar por lo afirmado en una biografia del gran naturalista
aparecida enMadrid en 1797:

QL
Nuestra Espafia [ ] se cuenta en el dia en el numero de sus
< admiradores [de la naturaleza]. Las obras de Buffon andan en
s.
manos de todos, sin exceptuar el bello sexo que las maneja
con fruto y deleyte_**

Sabemos, por otra parte, que en la capjtal de Nueva Espafia


la obra de Buffon era de conocimiento corriente entre los inte-
lectuales.^ Es l6gico que el conocimiento de sus ideas llegara,
entonces, a los oficiales demarcadores, algo que se confirma
por las citas que hicieron en sus escritos. Alvear, por ejemplo,
trae la' autoridad de Buffon para apoyar sus ideas respecto de
la pertenencia de los americanos a un unico g r u p o ^ Juan
Francisco Aguirre, comisario de la cuarta partida, extrae de la
Histoire natureile datossobre las caractensticas del hierro, con
el objeto de establecer si el gran trozo hallado en el Chaco es
deese m i n e r a L^ Este tipo de referencias nos orientan hacia un
uso de la obra del frances mas cerca de un thesaurus del
mundo de la naturaleza que de una base para su clasificaci6n,
Sin duda, llama la atenci6n queAzara se encontrara carente
de una informaci6n que circulaba entre sus colegas con cierta
fluidez, y que s6lo al arribar al Rio de la Plata hubiese dado con
la obra enciclopedica de Buffon. Aun manejando un conoci-
miento amplio y actualizado de la historia natural - p o r medio
de la obra de los dos naturalistas mas importantes del momen-
t o - , los otros demarcadoresno llegaron a responder en ese
terreno a las expec.tativas de las autoridades, por mas que ellas
no fuesen muy importantes dentro de los objetivos marcados
para las expediciones del(mites. Notemos que las lnstrucciones
no solicitaban un registro minucioso y sistematico de la fauna y

44 Vida del Conde de Buffon 1797, p m..


45 Vease E. Trabulse, ob cit., pp. 89-90
i6. "Mr De Buffon y otros no menos celebres naturalistas, sentado este prin-
cipio de la uniformidad de los americanos. pasan a dar la raz6n, y la
encuentran en la temperatura casi igual de este continente...'". 'Relaci6n
hist6rica y geografica ob cit., pp 587-588
kl. Diario de Aguirre, Tomo l, p 304 Aguirre tambien cita a Buffon en el
Prospecto' del Diario, en relaci6n con el caractery caudal del Rfo de la
U0 Plata,tomoi,pm
U1
flora sudamericanas. Mas bien remitian al parametro tradicio- o
c
o
nal que regia el genero de la historia naturaly moral, es decir O)
-<0
la curiosidad o rareza de los ejemplares.. e
u>
Tampoco 6onzalo de Doblas, teniente gobernador de los pue- <0

blos de Misiones y colaborador de las partidas de limites, Q)

incursiona en los estudios de historia natural. La "Memoria ^


o
o
sobre los pueblos de Misione;s", escrita a solicitud de Azara, V)
<u
T3
presenta con claridad algunas de las ideas rectoras del pensa-
a>
miento ilustrado iberoamericahot como la critica al sistema de o
comunidad de los pueblos misioneros, obstaculo de la optimi- n
^
ro
zaci6n del rendimiento econ6mico de los territorios sudameri- N
<
canos mediante la explotaci6n agrfcola y la libertad de comer-
<a
cio..^ En general, en forma semejante a Alvear, Doblas echa n
sobre el espacio estudiado una mirada optimista, que no encuen- a.
ro
T3
tra obstaculos para su explotaci6n y mejor aprovechamiento. c
3
Gran parte del texto, cuya primera secci6n es una "Descripci6n CT
Cl
del pais, de sus habitantes y producciones", esta dedicado a U5

demostrar las potenciaLidades economicas de la regi6n.. Doblas


rara vez cita autoridades, haciendo de su propia experiencia, en la
quejuegan un papel central los datos acopiados por la vista,
la referencia principal:

.... quiero decir algo de los del departamento de mi cargo, con la


satisfacci6n de que hablo como quien los ha visto y comparado
i- con el resto de los demas pueblos de esta provincia...
... todo cuanto digo lo se por experiencia y diligencia propia, y
que puedo hacerlo patente siempre que se ofrezca; porque la
aplicaci6n de cuatro anos, el trato continuo con los indios, el

48. Memoria ". en P de Angelis, Colecci6n . ob. cit., tomo V El texto tuvo
inmediata repercusi6n y fue material de consutta para los demarcadores,
suscitando tambien el interes de las autoridades virreinales Al final de la
Relaci6n geografica e hist6rica ....". Alvear remile a la Memoria' , p 727
En noviembre de 1787, el marques de Loreto solicit6 a Alvear que le remi-
tiese todas las copias que existiesen del rnanuscrito, y el comisario c u m -
pli6 enviandole la que poseia Tambien Azara envi6 al Virrey el original de
la M e m o r i a , aclarando ' el motivo y modo con que obtuve dicho Escrito"
Es evidente que el interes de Buenos Aires por el texto expresa la necesi-
dad de controlar un contenido que. como dice Loreto en carta a Azara,
sale de la linea de privado y si en sus manos tuviera un discreto buen uso,
no asi hecho notorio para otros sin conocimiento ni acuerdo de este
S u p e r i o r G o v i e r n o , documentos cit.. en T. Becu y J Torre Revello, ob cit.,
ppxxvi-xxx H1
U7

g oficio de teniente gobernador, y el Haber visto y examinado


g todos los treinta pueblos y sus terrenos, con el mayor cuida-
"" do, me han puesto en estado de poder hablar con conoci-
^ miento de todo *'
<
2
Esta posici6n de observador atento y fiel a la verdad la encon-
traremos tambien en la obra de Azara, aplicada a una sistema-
tica recolecci6n de informaci6n sobre una vasta porci6n de
Sudamerica.
En la "Memoria...", los valores positivos del territorio se des-
pliegan en sus riquezas naturales, vinculadas estrechamente
con la utilidad que puede darseles:".. se encuentran muchas
maderas de varias especies, a prop6sitos para construcci6n de
embarcaciones, fabricas de casas y muebles "..^o Este carac-
ter utilitario se traslada al mismo texto, que tambien debe "ser-
vir" a los objetivos de prosperidad y progreso generalizados
Aqui, como en Alvear, es clara la complementariedad entre estos
objetivos y el fin mas importante, que es acrecentar el poder de
la corona porvia del mejor aprovechamiento econ6mico de los
dominios americanos.^
En el texto de Doblas incluso la valoraci6n de los habitantes,
a los que permanentemente reprocha su ociosidad y pocas
luces, termina siendo positiva y tenida de utilitarismo. No
quiere aceptar que "estos naturales son perezosos e incapaces"
por naturaleza y confia en la educaci6n para sacarlos de sus
tendencias y transformarlos en personas utiles a si mismas y
al Rey.52
En este marco, no es dificil imaginar que las referencias de
Doblas a vegetales y animales se encuentren en funci6n de su
aprovechamiento, o que minimice los peligros e incomodidades
que pueden causar algunos de ellos. Como Alvear, usa el
recurso de la enumeraci6n de "tigras", "leopardos", "zorras",
"antas" y "avestruces", para afirmar enseguida que "por lo
regular no molestan a los hombres" Se diluye aqui el antiguo
temor por los reptiles, que hemos visto asomarse en el Diario
49 ' Memoria "', ob cit.., pp 69y 124
50 lbidem, p24
51 Porejemplo. ibidem. pp 21-22 y 125 Sobre el caracter fuertemente utili-
tario de la ilustraci6n espanola, vease J Sarrailh, ob cit. cap 11.
i2 52 lbidem. p 75
de Matorras: "Hay tambien viboras de muchas especies. y algu-
nas de mortalveneno: pero no son tantas como se dice, y en los
poblados raras veces se ve a l g u n a " ; ^ y tambien el elemento
fantastico que encontrabamos aun en ese texto.. Si Matorras
confiaba en capturar pigmeos o gentes totalmente peladas, o
T}
Doblas desecha de plano la existencia de seres monstruosos:
"De estos indios cuentan los guaranfes algunas patranas una
de ellas es que sus pies no tienen dedos y que en ellos tienen
dos talones o c a r c a n a l e s . " . ^
No deja de ser curioso que para lograr esta representaci6n
general de Misiones, de caracter marcadamente positivo,
Doblas llegue a contradecir un topos consagrado de la litera-
tura sobre Sudamerica, como lo es la abundancia yvariedad
de insectos y los peligros o molestias que suponen para el
hombre: para el hay pocos, y los mosquitos en particular, no
resultan inc6modos.^ Contrariamente, Azara no dej6 de con-
signar los inconvenientes que ocasionaban estosseres a las
personas,^ y r e c o r d e m o s el elocuente parrafo de Alvear
sobre el tema.
Doblas describe con cierto detalle solamente aquellos ani-
males que resultan curiosos, Como el tucan, pero lo hace sin un
atisbo de asombro, neutralizando los rasgos ex6ticos o fantas-
ticos que llamaron la atenci6n de los antiguos cronistas y de los
expedicionarios al Chaco, que los observaron casi contempora-
neamente a nuestrosdemarcadores. Se puede comparar la
descripci6n casi aseptica de Doblas con la que aparece en el
Diario de Matorras, que acentua la "rareza" y "'particularidad"
del t u c a n . ^

53 lbidem, pp 29-30
5i lbidem. p 96
55 lbidem. p 28 Durante el siglo xvni. el t6pico de la cantidad de alimafias
que pueblan America se reactualiz6 en las teor!as de la naturaleza, entre
ellas la de Buffon.veaseA Gerbi, ob cit, p 16ya lo largo de todo ellibro
56. Vease por ejemplo Viajes por la America Meridional, 1999, tomo l, pp 1 hU y
130. En un informe escrito a pedido de Azara, Cervino escribi6 sobre unos
terrenos del Chaco que se hallaban llenos de una infinidad de mosquitos
de que no es posible dar idea', AGN, Archivo y Colecci6n Andres Lamas.
Legajo31.2634
57 Memoria , ob. cit, p 29; Diario de Matorras. ob cit. p 150 H3
Representar las practicas

Dijimos ya que Alvear consigna las tareas de demarcaci6n sin


detallar la manera en que se llevaron a cabo, las practicas con-
cretas, los instrumentos y las formas en que fueron utilizados,
Por su parte, en los Viajes por la America Meridional^ Azara
aparece mas preocupado por explicarel metodo seguido para
el ordenamiento de sus observaciones de pajaros y cuadrupe-
dos, pero en la lntroducci6n brinda suficientes noticias acerca
de las practicas demarcatorias, lo que nos posibilita recons-
truiralgo de la experiencia perceptiva del espacio que tuvieron
nuestros personajes. Esta percepci6n aparece condicionada
por el objetivo de la expedici6n, y mediada por los instrumentos
utilizados para determinar la ubicaci6n de cada punto y sus dis-
tancias relativas:

El principal objeto de mis viajes, tan largos como multiples, era


levantarla carta exacta de aquellas regiones, porque esta era mi
profesi6nytenia los instrumentos necesarios Portanto, nunca
di un paso sin llevar conmigo dos buenos instrumentos de refle-
xi6n de Halleyyun horizonte artificial En cualquier parte que me
encontrara observaba la latitud, aun en medio del campo, todos
los dias al mediodia y todas las noches, por medio del sol y de las
estrellas. Tenia tambien una brujula con pinulas, y con frecuen-
cia verificaba la variaci6n comparando su acimut con el que
daban mis calculos y la observaci6n del sol.

Azara nos muestra, por un lado, la puesta a prueba de este


instrumental en el territorio a relevar. Por otro, la combinatoria
de diferentes practicas, adaptadas a las situaciones concretas
dentro de las que hubo de desarrollar su tarea:

Como el pais es Uano, podia con mucha frecuencia fijar con la


brujula el rumbo directo de un punto a otro entre dos latitudes
observadas, lo cual me permitia calcular c6modamente la dife-
rencia de la longitud. De esta manera es como he procurado
determinarsiempre la posici6n de todas las alturas o puntos

58. Ellibrofuepublicadoenfrancesen 1809 Sobreestaedici6nyotrostextos


de Azara. vease capitulo k.
notables, porque marcando a continuaci6n, con la brujula,
otros lugares cuya latitud me era conocida encontraba facil-
mente, por el calculo, su diferencia de longitud. A veces, cuan-
do me hallaba en los bosques, hacia encender grandes hogue-
ras, cuyo humo me servia de senal, y encontraba'por este
medio la verdadera posici6n de los lugares cuya latitud habfa
observado previamente, En otras ocasiones. y cuando no habia
otro recurso. enviaba por delante de mf dos hombres a caba-
0)
llo, de los que uno se detenia cuando me perdia de vista y el o
otro continuaba hasta perder, a su vez, al primero que se habfa 2
fD

detenido, y asi sucesivamente. Levantaba yo la posicion del ^


primero, y cuando habia llegado a el. la del segundo y asf -
sucesivamente. No s6lo teriia el cuidado de marchar lo mas en ^
&
linea recta posible. sino qu4tambien tomaba nota del tiempo que ""
tardaba en ir de un plant6n a otro, marchando siempre al mismo ^
paso. Despues, por la relaci6n de los minutos y los rumbos y por o>
la comparaci6n de las d6s observaciones, determinaba el rumbo ^
directo entre dos latitudes observadas.
Mas adelante, reveLa que, pese a la meticulosidad de su tra-
bajo y a la confianza depositada en los instrumentos utilizados,
precisamente a causa de ^stos, no puede garantizarse una
exactitud total:

En fin, en mis viajes he evitado siempre juzgar por aproxima-


ci6n. No puede, pues, encontrarse aquf otro error que aquel de
que es susceptible una observacion de la latitud aunque hecha
con un buen instrumento, y una determinaci6n tomada con
una brujula en que los medios grados estan bien marcados.
Pero es bien sabido que todo error en una observacion hecha
con el horizonte artificial se reduce a la mitad en el calculo de
la latitudtyque los errores de determinaci6n con la brujula no
pueden ser muy considerables en rumbos tan cortos como
eran los de mis viajes... ^' '

Resulta interesante que no atribuya errores e indetermina-


ciones al ojo humano, sino a las herramientas que los hombres
habian creado para hacer mas exacta la observacion. Sin

59 F. de Azara, Viajes ob cit., pp 40-41 U5


<s>
g embargo, la confianza en los instrumentos interpuestos entre
jJj la visi6n y los objetos, nunca se rompe. La visualidad, con o sin
"- ellas, se mantiene como el punto de partida fundamental para
^ acopiarconocimiento sobre la regi6n.
^ Ocupan los parrafos siguientes otros detalles sobre la deter-
minaci6n de la posici6n de arroyos y rfos, y sobre el estudio del
curso de estos ultimos, por medio de su navegaci6n.. Azara nos
hace saber ademas que ha utilizado las observaciones astron6-
micas "para hacer mi carta mas exacta"

He hecho en Montevideo, en Buenos Aires, en Corrientes y en


Asunci6n muchas observaciones de la inmersi6n y emersi6n
de los satelites de Jupiter, de eclipses de sol y de ocultaciones
de estrellas por la Luna, y como consecuencia de ellas he tra-
zado los grados de longitud en mi carta.^

Esta informaci6n sobre los relevamientos en el terreno se


corresponde con referencias a las responsabilidades en e l t r a -
zado de los mapas, que contribuyen a ubicar los trabajos de
Azara respecto de los de sus colaboradores y a identificar las
fuentes utilizadas, y echan luz sobre los mecanismos de la pra-
xis cartografica:

He copiado las fuentes o primera parte del curso del Parana y


del Paraguay de la carta inedita del brigadier portugues Jose
Custodio de Saa y Faria, que pas6 algunos anos en estas regio-
nes;pero como no era mas que un ingeniero y no astr6nomo,
no le concedo una entera confianza, aunque estimo mas su
carta que todas las que se han publicado. '
He trazado la de la provincia de Chiquitos y de Santa Cruz de la
Sierra sobre el trabajo de mi companero D.Antonio Alvarez de
Sotomayor, jefe de una divisi6n de comisarios de limites; y
aunque ignoro el metodo que ha seguido, como tenia buenos
instrumentos y el tiempo necesario, tengo confianza en su tra-
bajo y no dudo de que sera superior a todo lo que habian hecho
losjesuitas.
La carta del rio Paraguay desde la desembocadura del Jauru
hasta el grado 19 de latitud es una copia de la que trazaron los

U6 60lbidem,p 43
comisarios de limites en virtud del tratado de 1750. La de la c
O
parte superior del Parana desde su gran cascada hasta el pue- &>
blo de Corpus se ha trazado con arregloal trabajo que acaba
de terminar mi companero el capitan de navfo D. Diego de
Alvear, jefe de otra comisi6n de lfmites.. Tengo la mayor con-
fianza en la exactitud de estasdos partes de la carta..
Todo el resto es mfo. excepto el curso de los pequefios ria-
chuelosque salen de las partes mas altas de la gran cadena
montafiosa llamada de los Andes, y quealreunirse forman los oo
diferentes rios que atraviesan el Chaco. 2
m
He copiado todos estos nos y las partes de su dependencia de ^
la carta de D. Juan de la Cruz, grabada en 1775, porque era -
necesario terminar por este lado la gran provincia del Chaco, tj
por la que he viajado tan poco. Esta carta esta reputada, con ^
mucho fundamento, por la mejor de la America Meridional. No ^
obstante, no puedo atribuirle la exactitud que a lamia ni a las O)

otras que he copiado.. [ ] *>


En mis viajes me he hecho acompanar casi siempre por algun
subalterno, no s6lo para observar las latitudes al mismo tiempo
que yo y confrontarlas, sino tambien para que se enterara de mi
manera de trabajaren la confecci6n de la carta. He obtenido por
completo lo que me proponia y he sido ayudado en mi trabajo no
sotamente por Cervino, lnciarte y Oyalvide [sic], a quienes ya he
citado, sino tambien por el capitan de fragata D. Juan Francisco
Aguirre, por el capitan de navio D. Martfn Boneo y por los pilotos
D. Pablo ZizuryD. Ignacio Pazos.*'

Vale la pena destacarvarias cuestiones: en primerlugar, como


ya aparece en Alvear, la utilizacion de las cartas de Saa y Fana,
de las que Oyarvide realiz6 varias copias, lo que senala el lugar
principal de la informaci6n brindada por el brigadier portugues,
que en 1777 habia pasado a las filas espafiolas.^ El mapa

61/b/rfem.pp.42-43
62 Jose Custodio de Saa y Farfa, formado en la Academia Militar de
Fortificaciones de Lisboa, fue nombrado en 1749 capitan de ingenieros y
poco despues pas6 a America donde sirvi6 largos anos en diferentes car-
gos, y algunos de ellos en la demarcaci6n de limites Era comandante de
la isla de Santa Catalina durante su toma en 1777 por las fuerzas espaiio-
las de Cevallos A parlir de ese ano sirvi6 en el gobierno de Buenos Aires.
que le encarg6 importantes obras publicas, entre ellas un puente sobre el
Riachuelo, que se realiz6 con madera, una fachada para la catedral. que 147
citado por Azara era inedito y su consulta probablemente
estaba restringida a quienes formaban el cfrculo estrecho de
profesionales y entendidos. Estosmateriales, que provenfan
de la experiencia anterior de Saa y Faria como comisario de
limites de la corona portuguesa desde 1750, de alguna
manera compensaban la falta de colaboraci6n de los portu-
gueses*que apareceen todos los informes y diarios En
segundo lugar, Azaranos muestra una comunidad, la de los
demarcadores espanoles, que manejan la misma informa-
ci6n, siguen la misma.metodologfa y utilizan los misnnos
"buenos instrumentos", de lo que se deriva la confianza de
Azara en sus aportes.. Finalmente, se asoman con nombre y
apellido personajes que arman una red distribuida por parte
de los actuales territorios de Argentina, Uruguay y Paraguay,
y que podemos imaginar intercambiando experiencias, mate-
riales visuales ytextos, construyendo,en suma, un gran
mapa omnicomprensivo de la regi6n.^ Es importante retener
este aspecto de la tarea de Felix, para balancear el perfil de
"sabio solitario" que,segun veremos mas adelante, el mismo
contribuy6 a delinear.
La lntroducci6n de los Viajes.... nos brinda entonces datos
para reconstruir parte del trabajo de campo que estaba en la
base de la confecci6n de los mapas, y entender la distancia

nolleg6 a e'dificarse,y los planos de la catedral de Montevideo Vease


entre otros M J.. Buschiazzo, "La arquitectura". en Academia Nacional de
Bellas Artes, Historia General del Arte en la Argentina, tomo i, 1983, p 189;
G. Furlong, Historia , El trasplante social. 1969, p.. 491; e Historia
Ciencia, p. 441 El aprecio de las autoridades por Saa y Faria aparece en
una carta de Varela y Ulloa a Vertiz de 1783, en la que dice haber consul-
tado con el portugues, de cuyo talento y buen caracter haria aqui el devi-
do elogio si este sugeto no fuera como lo es tan conocido de VE", AGN, Sala
ix, Legajo5,4-4-1.
63. Cervino, que se hattafaa^n el Rio de la Platd cuiriu vulunldi iu del ejerci-
to, form6 parte de la tercera partida como "alferez de milicias, ingenie-
ro". Juan Luis lnciarte e lgnacio Pasos tambien integraban la partida
comandada porAzara, como "piloto de la armada" y "piloto de la arrna-
da, ge6grafo", respectivamente. El teniente de navio Martin Boneo era
el segundo comisario, pero a causa de su salud, tuvo una actuaci6n
intermitente. Oyarvide y Zizur, en cambio. pertenecian a la segunda y
cuarta partidas pero tambien colaboraron en tareas bajo la supervisi6n
de Azara Ademas, al parecer este trabaj6 en buenos terminos con los
otros comisariosAlvearyAguirre.Vease M Lucena Giraldo, ob cit., pp
U8 172-173
entre Las tareas de un Oyarvide -dedicado a Los relevamientos c
sobre eL t e r r e n o - y Las de un Cabrer - o c u p a d o en dibujar las ^g>
cartas a partir de esos relevamientos. El propio Azara aparece i
aqui basculando entre ambas pricticas: experto top6grafo, #
familiarizado con un instrumental moderno, capaz de realizar <u
observaciones astron6micas - e l indica la falta de esta ultima o
<u
habiLidad en Saa y F a n a - , y ademas autor de planos y mapas
para la confecci6n de la carta que abarca una "enorme exten- Z
L/ *'
si6n"."* Es posible leer esta parte del texto como una autorre- o
presentaci6n del papel oficial de Azara en la expedici6n de lfmi- ' 2
tes, y a la vez como anuncio de una representaci6n deL espacio ^
que pretende poner por escritd los parametros cartograficos. -
En efecto, en los dos primeros capitulos, "DeL clima y Los vien- ^
tos" y "Disposici6n y calidad deL terreno", el comisario vuelca "-
numerosos datos que provienen de su experiencia como ^
demarcador. Los accidentes de la topografia, el curso de los S>
rios y sus caracteristicas, las variaciones climaticas, s0apues7 ^
tos cuidadosamente en relaci6n con un territorio identificabLe
por medio de latitudes y longitudes:

En la Asunci6n. situada a 25" 16' 4 0 " de latitud, observe que


eL mercurio deL term6metro de Fahrenheit, subfan en mi habi-
taci6n a 85" durante elverano...
Todos los dep6sitos permanentes de agua son tambien poco
4. profundos, taLes como el de Mandiha, a los 25" 20' de Latitud:
el de lpacarary, hacia los 25" 23'; el de lbera, al sur del
Parana...*s

Esto dentro de un texto en el que, como veremos en el capi-


tuLo que sigue, el autor presenta un compendio muy ampLio de
conocimientos acerca de la regi6n. En los capitulos dedicados a
las pnhladnnesHel tprritnrin, haria pl final Hel lihro, A73ra retn-
ma Los datos de Latitud y longitud, que incluye en cuadros com-
pLementarios del texto, con el nombre del pueblo, el afio de su
fundaci6n y el numero de habitantes.
S6lo mencionaremos que tanto la lntroducci6n de Los Viajes...
de Azara como el Diario de Alvear se ven ampliamente supera-

6i Azara, F de, Viajes , ob cit... p &2


65 lbidem, pp 51 y 60. U9
dos en cantidad y exhaustividad de la informaci6n sobre las
tareas realizadas por los demarcadores en el terreno por el
Diario de Juan Francisco Aguirre, comisario de la cuarta parti-
da.La obra sigue un ambicioso plan, en que el autor da cuenta
del paso a paso de los expedicionarios, del uso de los instru-
mentos de medici6n, e incluye tambien la "cocina" de su traba-
jo al anotar calculos por aproximacion e insertar pequefios
mapas tomados sobre el terreno.^
Sin embargo, la historia natural no tiene practicamente nin-
gun lugaren elvasto panorama representado porAguirre. Pese
a lo solicitado en las lnstrucciones, ni siquiera esboz6 el tema.
Los reinos vegetal y animal s6lo se asoman en el rubro de la
explotacion de los productos de la tierra, en forma de cultivos y
ganado.

Ver para conocer

A pesar del apoyo en la palabra escrita, los demarcadores


no dejaron de utilizar diferentes recursos visuales para dar a
conocer los resultados de sus trabajos Entre ellos, fueron
comunes las tablas corograficas, como la que usa Alvear
para senalar, en la intersecci6n de columnas verticales y
filas horizontales, las distancias relativas entre los pueblos
de Misiones.. Siguiendo el mismo esquema, Doblas indic6
esas distancias entre los pueblos bajo su mando en un plano
muy sencillo que acompan6 uno de sus informes..^ Otra

66 "Diario del Capitan de Fragata de la Real Armada D Juan Francisco


Aguirre ', ob cit Groussac hizo una edici6n enAnates de la Bibtioteca,
tomo iv, 1905, ytomovii, 1911 Un analisis del documento, en M Penhos,
Modos de visualidad , cit, cap 3 y "La cocina del demarcador. El diario
de Juan Francisco Aguirre", 2005. Con menos detalle en cuanto a la uti-
lizaci6n de los instrumentos, un informe de Cervino escrito a pedido de
Azara trae tambien interesantes referencias sobre la manera de abordar
el estudio de los territorios por parte de los demarcadores, Vease
"Expediente relativo a las reducciones del Chaco , AGN, Archivo y
Colecci6n Andres Lamas, Legajo n" 31, 2634
67 'Planito que manifiesta la forma en que se hallan situados los siete
Pueblos del Departamento de Concepci6n con la escala de las leguas de
distancias que ay de unos a otros", Pueblo de Concepcion y enero 15 de
1787". AGN, Sala ix, 22-8-2
variante que aparece en informes y diarios son las tablas, de
cantidad variable de columnas, en las que se vuelcan los
datosde latitud y longitud, estadisticas depoblaci6n, rubros
deproducci6n y estados fiscales. Ejemplo de esto es la senci-
lla tabla a dos columnas con que la primera partida dio cuen-
ta de las marcas fronterizas que separaban lasjurisdicciones
espanola y portuguesa, de acuerdo con el trabajo realizado
porsusmiembros.^ ..
En las fuentes estudiadas aparecen diversas formas de repre-
sentaci6n - p o r medio de la combinaci6n de textos, diagramas,
tablas, dibujos- que descansan en la idea de que visualizar algo
equivale a entenderlo.Alpers senala de que manera las premisas
baconianas sobre la preeminencia de la vista en la adquisici6n de
conocimiento se trasladan a la pedagogia holandesa del siglo xvii:
el equilibrio entre palabras e imagenes en los manuales se
basan en el "ver para c r e e r " . " Los trabajos de Foucault, por
otra parte, son ineludibles a la hora de considerar el fen6meno
de la visualizaci6n en la mentalidad cientifica de la modernidad
y su consecuencia, la espacializaci6n del conocimiento. Desde
la difusi6n de laimprenta, el libro y su entramado de palabras
e imagenes establecen un saberque se aprehende por los ojos,
y se contrapone a la transmision oral, afirmada en la palabra
como sonido.7^
Durante el siglo xvm se intensifica la necesidad de organizar y
clasificar la realidad visible. En este sentido, la impronta de las
ciencias naturales es clave para comprender el desarrollo de
muchas disciplinas que a fines de esa centuria estaban defi-
niendo sus objetos de estudio, sus herramientas metodol6gi-
cas y su conjunto de practicas profesionales7^

68 Lugares en donde se hallan colocados los Marcos por la Partida o subdi-


vision de Dn. Josef Varela y Ulloa", 1791, y cuadros de los pueblos que
habian sido de las misiones, con sus latitudes y longitudes arregladas a
las observaciones practicadas por los oficiales de la Linea Divisoria , en
AGN, Archivo y Colecci6n Andres Lamas, Legajo n ' 32, 2635
69 S Alpers, ob. cit., cap. m.
70 M Foucault, Laspalabrasylascosas, ob. cit., pp 57-82 Vease tambien E.
Raimondi, La nuova scienza e la visione degli oggetti , 1970
71 J Fabian ha analizado, desde los comienzos de la antropologia, la com-
plementariedad entre la observaci6n como base de la practica, y la dimen-
si6n visual de la representaci6n de esa practica, vease Timeandthe Other.
HowAnthropology makes its object, 1983, p 106 151
^En"la epoca de La Expedici6n de limites, el despliegue obser-
vacional'pretende, por un lado, dar cuenta del mundo natural y
hu'mano,con la mediaci6n cada vez mas importante de los ins-
trumentos.Por medio de estos elementos se escudrifian los
cielos, se descubren seres minusculos, se mide y se proyecta,
La<cultura visiya de la modernidad se caracteriza, precisamen-
teVpor la despersonalizaci6n de la observaci6n y la cosificaci6n
de*todo lo observado,^ que el uso del instrumental moderno
sin duda contribuy6 a acentuar
-'Por otro lado, las representaciones de ese acopio de conoci-
mientos debian funcionar como elocuentes puestas en orden
de una masa de informaci6n que a simple vistase revelaba
como ca6tica.. Los pequenos planos, los esquemas y diagramas
con que los responsables de las partidas acompanaron sus tex-
tos no son meros apendices de estos, sino una manera clave de
dara conocervisualmente elterritoriosudamericano, en forma
clara y sintetica.;^ Palabrase imagenes terminan formando
una densa trama de significados que funciona mediante com-
binaciones, reemplazos, superposiciones. En esta trama, que
podemos pensar intencionalmente homogenea, no estan
ausentes, sin embargo, las contradicciones o fisuras.
La Expedici6n de America Meridional puede ser considerada un
gran emprendimiento productor de imagenes. Existe en los archi-
vos una verdadera summa cartographica como resultado del
esfuerzo de sus miembros.^ Como han demostrado algunos
estudiosos espanoles, a fines del siglo xvm y durante gran parte
del xix, se desarrolla una cartografia de estado, fuertemente vin-
culada a la institucionalizaci6n de la geografia y en la que tuvieron
protagonismo los ingenieros militares. Este es un proceso que se
da en toda Europa, comenzando por Francia, que hacia 1790 ya
esta elaborando un mapa topografico nacionaL Espana lo hara
durante el siglo siguiente. De estas grandes empresas, en las
que participaron profesionales que dominaban distintas tecni-
cas -astr6nomos , top6grafos, dibujantes, grabadores- depen-
dia el mejorfuncionamiento de los aparatos estatales de control,

72 E Raimondi, ob cit p ^66


73 Acerca de la funci6n de las ilustraciones de los libros cientfficos, lbidem,
p.474.
74Agradezco a Teresa Zweifel los datos sobre la cartografia de las partidas
demarcatorias en el Museo Naval, de Madrid
desde el administrativo hasta elmilitar. En este sentido, es cen-
traL el papel de la Armada y de otras instituciones militares, como
elCuerpo de lngenieros, en la articulaci6n entre los avances de '
diferentes disciplinas cientfficas y sus aplicaciones practicas.^
Los mapas, y entre ellos los que presentaban los dominios en'
Sudamerica, funcionaban como prueba visual de un orderi garan-
tizado por la posesi6n y manejo de un saber pretendidamente
neutral y objetivo. Las cartas de fines del xvin y principios del xix, a
diferencia de las que integraban los atlas anteriores, estan mas
estrechamente relacionadas con practicas de relevamiento;y
mensura in situ. Como vimos,.no desaparece del todo el uso de
mapas ya existentes para la elaboraci6n de grandes cartas. De
hecho, para realizar la reproducida en el Atlas de grabados de los
Voyages... en 1809, que le insumi6 trece anos de relevamientos
parciales, Azara se vali6 de trabajos anteriores propios y de sus
colaboradores. Pero la figura del cart6grafo de gabinete se diluye
para dar paso a la del tecnico experto. Si en la divisi6n del trabajo
que imperaba en la partida comandada porAlvearentre el tecni-
co Oyarvide y el artista Cabrer podemos identificar ecos de una
forma tradicional de entender la producci6n de esta clase de ima-
genes, sucede algo diferente con Azara, que es a la vez un ojo que
observa y una mano que dibuja.
^Que espacio aparece en esta' multiplicidad de representacio-
nes textuales y visuales? No un espacio, sin duda. Se trata de
visiones parciales del territorio: porciones mensuradas, ubicadas
y limitadas, que permiten armar el gran mapa abarcador como
forma normada de entender la regi6n Existe una tensi6n entre
los objetivos propios del saber cientifico del momento, aprehen-
didos por los demarcadoresyviabilizados por los intereses poUti-
cos d,e la corona - l o g r a r una representaci6n unificada y sintetica
delterritorio relevado-, y las practicas de los ingenieros, ge6gra-
fosydibujantes, que necesariamente conllevan la fragmentaci6n
yeldetalle.

75. Entre otros, vease H Capel etal, De Palas a Minerva. La formaci6n cient!ficay
la estructura institucional de tos ingenieros militares en el siglo xviii. 1988; F
Nadal y L Urteaga, ob cit; G. Silvestri y F. Aliata, Elpaisaje como cifra de
armonia. Relaciones entre culturaynaturaleza a traves de la mirada paisajisti-
ca, Buenos Aires, 2001, pp 76-80; T Zweifel, 'lmagen tecnica como lectura y
representaci6n delsaber. La cartografia deAmerica Meridional, 1750-1850',
2002 (agradezco a la autora haberme hecho conocer este texto inedito).
cn
o En las representaciones de la Expedici6n de la America
x
2 Meridional, los accidentes, diferencias y discontinuidades del
Q. espacio estudiado, quedan traducidos en la superficie cartogra-
<
(- fica a signos convencionales.. El mapa, mediante el conocimien-
CC
< to que pretendia transmitir, garantizaba la aprehensi6n simb6li-
ca del territorio en una operaci6n dialectica de identificaci6n de
su singularidad -ubicaci6n geografica, caracterfsticas topografi-
cas e hidrograficas- e incorporaci6n al Estado espanol - l i m i t e s
precisos respecto de los dominios de Portugal.

El paisaje que no fue

Salvo fragmentos extraordinariamente cortos y raros, no encon-


tramos representada en los textos de los demarcadores una mira-
da que constituya el espacio sudamericano como paisaje No hay
entresus lineas ningun panorama similar a la vista del Chaco de
matriz lozaniana que aparece en el Diario de Matorras, Veiamos
que esta construcci6n no se vincula con la experiencia directa de
los expedicionarios sino fundamentalmente.con recursos extrai-
dos de fuentes literarias y cartograficas: Se trata de una mirada
que observa a traves de pantallas consagradas por la tradici6n, en
las que el punto de vista alto desempena un papel notable
Los textos de los demarcadores, por su parte, representan
una mirada mediada por los instrumentos, pero que remite a
experiencias personales de los autores. Las elevaciones del
terreno tambien son fundamentales, pero no como atalayas
desde las cuales apreciar las cualidades del espacio y realizar
una mensura grosso modo, sino como sitios privilegiados^para
una observaci6n minuciosa y exhaustiva. Dice Aguirre:

advertimos que solo abraza este estado los puntos observa-


dos y principales, entre los cuales son los cerros los mas
importantes que una vez conocidos ofrecen tan oportuna
comodidad para la situacion de cuantos interesen a su vista.
Los cerros son los puntos mas interesantes de la geografia y la
navegacion y como son por lo general,inaccesibles es preciso
situarlos para la geodesia...7*

154 76. Diario de Aguirre. ob c i t , tomo ll, pp 323y34 6


Azara tambien toma los cerros como referencias imprescin- "
dibles para la demarcaci6n y como puntos principales que %
deben constar en el m a p a . ^ El punto de vista alto sigue ligado |
a la idea de dominio de un territorio pero en su representaci6n %
intervienen escasos elementos de indole estetica y cualitativa. e>
^
El sesgo utilitario, presente en gran parte de estos textos, fun- o
ciona como una suerte de filtro de la percepci6n que elimina o J
pone en un plano secundario aquellos elementos asociados Z
.. QJ

con apreciaciones esteticas - l o s bosques amenos", los o


panoramas que "deleitan" la v i s t a - , y que relaciona los ele- 2
mentos cualitativos - l a " r i q u e z a " - con concretas posibilida- ^
des de explotaci6n. Al parecer, los demarcadores no se preo- -
cuparon por la construcci6n literaria de paisajes realizada a ^
partir de la observaci6n directa de porciones del espacio sud- "-
americano. . ^
Si bien las relaciones entre la literatura de viajes y parte del a>
material analizado en este libro, asf como el problema del esti- ^
lo, se tratan en el capitulo siguiente, vale la pena traer aqui lo
sefialado por Prieto sobre la pugna, en los afios finales del
siglo xvin y los primeros del xix, entre dos modelos de relatos de
viajes Uno de ellos, surgido "de la usina misma del racionalis-
mo iluminista, tendfa a convertirlo tanto en guia de informa-
ciones utilitarias como en indice escrupuloso de herbolarios y
zoologias ex6ticas". El otro, que se abna paso con exito, privi-
legiaba las peripecias sufridas por el narrador/viajero y daba
lugar al despliegue de sus impresiones personales.^ La dis-
tinci6n de Prieto, que de manera general marca el transito de
una sensibilidad racionalista a otra romantica, contribuye a
identificar algunos modos de visualidad en este periodo Los
viajeros ilustrados contemplaron el espacio natural como
escenario de las acciones del hombre yvaloraron sus cualida-
des en la medida en que podfan ser aprovechadas Entre sus
intereses, el estudio cientifico de la naturaleza y las conse-
cuencias econ6micas de su explotaci6n ocuparon los primeros
lugares, aunque no fueron ajenos a las apreciaciones esteticas
77 F de Azara, Viajes , ob cit., p. 41..
78 A Prieto, Los viajeros ingleses y la emergencia de la literatura argentina,
1996, p U Prattse refierea dosvertientesen los relatos deviajesalcon-
tinente africano, una de caracter mas utilitario y otra de sesgo sentimen-
tal. ob.. cit.. cap. m.. 155
de algunos sitios "pintorescos" o "curiosos" que llamaron su
atenci6n .7'
En nuestroactual territorio, sin embargo, habra que entrar de
Ueno en el siglo xix para que se produzca el "descubrimiento" del
paisaje en terminos literarios y pict6ricos. El problema del papel
que le cupo enese proceso a las miradas de losviajeros europe-
os representadas en textos e imagenes, y a las ideas y obras de
los intelectuales y artistas locales en tomo al caracter de un pai-
saje propio, es uno de los temas mas interesantes de la historia
cultural del siglo xix..^ Nuestros'demarcadores se hallan franca-
mente dentro de una vertiente narrativa anterior al impacto de
Alexander von Humboldt y sus Tableaux de la Nature (1808), y de
su combinaci6n de los discursos racionalista y romantico, de la
valoraci6n utilitaria y la apreciaci6n estetica.^
El modelo humboldtiano, difundido en la Argentina por los viaje-
ros ingleses en el transcurso del siglo xix P- implicaba la incorpo-
raci6nde la categorfa de lo sublime,mediante la cual podia obser-
varseyvalorarse la desmesura americana desde un nuevo angulo,
incorporandola alvasto panorama universal^ Es bien conocida la
relaci6n estrecha entre el sabio y algunos artistas que viajaron a
America y que contribuyeron con su obra a conformar modelos de
paisaje que tendnan incidencia en la producci6n local. El bavaro
Mauricio Rugendas, que llevaba la recomendaci6n de Humboldt
deinspirarse en selvas y montanas y evitar las llanuras, es el
ejemplo mas notable. Tambien hay que recordar que Celestino
Mutis y los artistas de su taller frecuentaron al naturalista prusia-
no y se vieron influidos por el. Y que el pintor norteamericano
Edward Church viaj6 a los Andes a impulsos de su obra.^

79 G G6mez de la Serna, Los viajeros de la llustraci6n, 1974; sobre los viaje-


ros ingleses del siglo xyni en Espana, C Freixa, *lmagenes y percepci6n de
la naturaleza en elviajero ilustrado, 1999
80 En el marco de la historia del arte argentino, el trabajo mas completo es el
capftulo ix del libro de L Malosetti Costa, Los primeros modernos Artey
Sociedad en Buenos Aires a fines del siglo xix. 2001 Tambien L Malosetti y
M.. Penhos, Imagenes para el desierto argentino Apuntes para una ico-
nografiadelapampa".1991.
81APrieto,ob.cit,pp 16-23.
82 lbidem:
83 Un compendio de los estudios sobre la Naturphilosophie y la categorfa de
lo sublime, en G. Silvestriy FAliata, ob cit, pp 94-105
Si Diversos aspectos de la influencia de Humboldt en la concepci6n del pai-
saje romantico en EuropayAmerica enAAW, ElregresodeHumboldt, 2001
V)
O)
Uno de los temas marcados por la influencia del sabio ale- c
ai
man, de fndole fundamental en la literatura y la pintura argen- o>
'fD
tinas, es el de la inmensidad de la pampa, La comparaci6n de E
<n
la llanura sin fin con el mar se constituye en un recurso clave a
del discurso romantico. En el siglo xix aparece recurrentemen- <u
T3
te, tanto en los relatos de viajeros extranjeros como en los tex- O
0>
tos fundantes de nuestra literatura, como la imagen de la >n
o
-a
homogeneidad y la monotonia que causaba sensadones
<u
encontradas de fascinaci6n y hastio. '- o
n>
Ahora bien, este topos ocupa tambien un lugar singuiar en L.

las fuentes de la expedici6n de limites. No enco#Uraremos en m


N
ellas descripciones de la llanura en terminos esteticos, puesta <<u
en relaci6n con las impresiones o sentimientos del autor. Pero ro
Q.
es su similitud con el oceano la que permite utilizar sobre el
ro
terreno los instrumentos creados y perfeccionados para la TI
C
3
navegaci6n. El caracter plano de los territorios relevados es B*
O)
mencionado varias veces como un elemento facilitador de las tO

tareas demarcatorias. Dice Azara:

Como el pais es llanq,podfa con mucha frecuencia fijar con la


brujula el rumbo directode un punto a otro entre dos latitudes
observadas. lo cual me permitia calcular c6modamente la
diferencia de la longitud.^

Aguirre, a su vez, insiste en la conveniencia de usar en tierra


los instrumentos de navegaci6n, que se muestran aptos en la
planicie como en el m a r ^
L a l l a n u r a participa como un elemento mas dentro de una
percepcion de la regi6n de signo positivo, mientras que en el
discurso escrito y en las imagenes del siglo xix la pampa en
particular y las grandes dimensiones del territorio argentino,
aparecen frecuentemente asociados con nuestros " m a l e s " . ^

Vease tambien &AW,ArtistasAlemanes en Latinoamerica. Pintoresynatura-


tistas del siglo xix ilustran un continente, 1980; y AAW, Rugendas: America de
puntaacabo, 1992
85. F.. deAzara, ob cit., p AQ,
86. Diario de Aguirre, ob c i t , p.. 332
87 El m a l que aqueja a la Republica Argentina es la extensi6n: el desierto la
rodea portodas partes, se le insinua en las entrafias", dice Sarmiento en
elFacundo [1845|. En la pintura de la segunda mitad delxixlasosamentas,
los malonesy los incendios en el horizonte se utilizaron p a r a c o n n o t a r u n 157
to
o Los demarcadores noven un amenazante mar de tintes byronia-
x
z nos en las grandes extensiones relevadas, sino un pielago manso
LU
Q. facilmente observable, medibleytransitable. Comparemos cual-
< quier descripci6n decimononica con el siguiente parrafo de
h-
cr
< Azara:
2

Hemosvisto [ ] cual era la extensi6n del pais de que me ocupo.


Ahora anadire que su vasta superficie no forma mas que una
llanura unida y cuya mayor parte es sensiblemente horizontal,
porque todas las excepciones se reducen a algunas alturas o
pequenas montafias de poca extensi6n, [...] a las que no darfa
elnombre de montafias si no estuvieran en una Uanura.

Luego se refiere a las "consecuencias de esta forma de lla-


nura" en latopograffa e hidrograffa, como datos objetivos des-
prendidos del "paralelismo" que se aprecia "a simple vista". La
planicie no es algo malo o bueno. simplemente es un hecho,
como otros de la naturaleza, del que los hombres, con inteli-
gencia y trabajo, pueden sacar algun provecho,^
Esta concepci6n del espacio sudamericano difiere tambien de
la que asoma en las fuentes que vimos en la primera parte del
libro. En ellas, las grandes dimensiones del territorio - l a "dilata-
da provincia del C h a c o " - se ponen en relaci6n con la cantidad
y variedad de grupos que lo habitaban. La extensi6n aparece
como un desaf(o para la evangelizaci6n y un problema en ter-
minos d e d o m i n i o efectivo que ella contribuiria a resolver
Siguiendo el modelo de Lozano, los expedicionarios al Chaco
consignaron sus limites por medio de los obispados que lo
rodeaban, una imprecisi6n que cualquiera de los demarcado-
res hubiera considerado inaceptable.
Contamos con una fuente muy locuaz acerca de la contrapo-
sici6n entre los expedicionarios al Chaco y los demarcadores en
torno a las percepciones del espacio y las ideas acerca de su
dominio. Hasta fin del siglo xvni llegan los repetidos intentos de
Arias y Suarez de Cantillana - q u e seguian los objetivos reduc-
cionales como principal estrategia-, asi como los proyectos

espacio amenazante Vease M Penhos. La imagen del indio en la plastica


argentina, 1994
158 88 F.. deAzara, ob cit. p 57
basados en el fortalecimiento de la antigua linea de fortines, y c
los de caracter exploratorio. Por aquellos afios la cuesti6n de la .<*
penetraci6n definitiva en el territorio chaqueno se torn6 acu- J
ciante, a juzgar por la cantidad de papeles cruzados entre quie- S
nes hacfan diferentes propuestas y las autoridades virreinales. <u
No es extrano, entonces, que se convocara a los comisarios de o
<u

limites, conocedores de la region, para que emitieran su opi- *


ni6n al respecto. El propio Azara elabor6,a pedido del virrey Z
Olaguer y Feliu, un informe en el que se pronuncia tajante- o
mente contra varios proyectos presentados en esa epoca..^' 2
Lo mas interesante es la referencia expl(cita a los emprendi- ^
mientos de Matorras y Arias y la intervenci6n de Cantillana, la -
precariedad de las fundaciones realizadas por ellos, el despilafa- ^
rro de losfondos publicos y las ambiciones personales que los ^
impulsaban. En uno de los parrafos, dispara: ^
3
Ol
<D

..... los proyectos de Matorras no tuvieron otra mira real que ^


pillar el gobierno de Tucuman y enriquecerse Los del senor
obispo conseguir la mitra, y luego, con su primera representa-
ci6n, el gobierno de Paraguay para su pariente D. Jose Antonio
Arias Hidalgo,. Francisco Gavino de Arias tampoco pens6 sino
en su grado de c o r o n e l ^ '

La evangelizaci6n es cuestionada comomedio de alcanzar el


dominio del Chaco, pero tambien las incursiones militares:

..... los indios del Chaco jamas se reduciran por los medios
eclesiasticos o persuasivos, intentado milveces en 260 afios
sin el menor fruto [ ] Lo mismo digo del de la fuerza....
En estas circunstancias, lo que encuentro mejory unico en el
dia es entablar buen trato y comercio con dichos barbaros,
para que porsu propio interesconserven la paz...'^

El espacio chaqueno pensado por Azara es el de pacificas colo-


nias creciendo a partir de los presidios existentes, en relaci6n con

89. Informe delSefiorAzara sobrs ReduccionesdetChacoyfacilitarsu cami-


no para el comercio (1799) , en F de Azara, Escritos fronterizos ob cit,
xiv Tambien P. de Angelis. Colecci6n ob cit, tomovi
90lbidem,pp 133-13A
91/fc/rfem.p133 159
los indfgenas por medio deL comercio, via privilegiada de pro-
greso y civilizaci6n. Sus propios proyectos, uno de ellos concre-
tado en Batov(, sobre eL rfo Santa Marfa en el actual Uruguay,
nos trae la idea de nucleos de poblaci6n blanca, capaces de auto-
abastecerse mediante.la agricultura y de generar excedentes
para el intercambio comercial.
Azara no fue el unico miembro de las partidas que se pro-
nunci6 sobre el tema. En uno de sus informes, Alvear dice que
losmedios que se utilizaron para penetrar el Chaco "han veni-
do a ser tan infructuosose inutiles" y propone proteger a los
indios pero "fomentarsus trabajos y labranzas [...] permitien-
doles el dominio 6 propiedad y ellibre trafico de sus bienes y
frutos". Aguirre tambien dedic6 varios parrafos a los proyectos
presentados para la colonizaci6n del Chaco, considerandolos
poco practicos.'^ Los suenos de una cristiandad americana se
diluyen y la conversi6n de los nativos pasa a ser una cuesti6n
secundaria. Mas importante es el control efectivo de los terri-
torios, la explotaci6n eficiente de sus recursos naturales y la
incorporaci6n de su poblaci6n como fuerza productiva, todo
bajo la autoridad del estado centralizado.
Podemos decir que en torno al problema de las visualidades
ligadas al conocimiento y dominio de la regi6n, a pesar de ser
casi contemporaneos los demarcadores se hallan bastante
lejos,y hasta ensitios contrapuestos, respectode los expedi-
cionarios alCnaco. Algo, no obstante, los liga: la necesidad de
dejar marcas en el espacio recorrido. Las lnstrucciones para
las partidasde lfmites mencionan "marcos que se deben colo-
car en los parages que determinael Art^ 13 [del Tratado] con
las inscripciones". Debian serde piedra labrada.^ No hay refe-
rencias a estos mojones en ninguno de los textos relevados,
pero sia otro tipo d,e inscripciones, muy pr6ximas a las leyen-
das dejadas por Matorras y sus companeros, Ante el especta-
culo de las cataratas del lguazu, Alvear nos dice que

92 'lnforme sobre la poblaci6n del Chac6", en S. Alvear y Ward, ob cit. pp


466-475; Diario de Aguirre, tomo ui, pp 60-61 Pueden verse otros docu-
mentos relacionados con el tema en un ' Expediente relativo a las reduccio-
nes del Chaco" que abarca desde 1787 hasta 1797, AGN, Fondo y colecci6n
Andres Lamas, Legajo nO 31, 263^
160 93 Diario de Alvear, ob cit.. f 21
Tenfa con esta maravilla su literal aplicaci6n aquello de David: 2
Q)
Elevaverunt flumina fLuctur suos, a vocibus aquarum multa- o>
T sn)

rum (Ps. xcii), y esta fue en efecto la inscripci6n que oportuna- ,|


mente hizo grabar nuestro ge6grafo Oyarvide, a su retirada del S
San Antonio, en el qrueso tronco de un arbol que miraba a o.
/ ^
dicho salto, convidando por su cara de Occidente a ver aquel o
<v

prodigio con otro mote no menos del caso: Venite, et videte 2


opera Domini (Ps.. XLVp. Z
a
o
Testimonio elocuente de la suspensi6n de la mirada que mide, 2
j , ni

el texto muestra ademas el tradicional recurso a la cita biblica. ^


Los debiles elementos esteticos de la descripci6n - l o s saltos se ^
destacan por su "hermosura y t a m a f i o " - se subordinan a la ^
vieja concepcion, de la naturaleza como obra divina, muy ^
familiar a nuestros expedicionarios al Chaco. La practica de ^
la inscripci6n en un arbol con contenidos religiosos vuelve a o>
aparecer cuando un pequefio grupo desprendido de la parti- ^
da de Alvear se encuentra en dificultades. Las fuerzas fla-
quean y estos hombres, que en las fuentes aparecen como
maquinas de fijar limites que avanzan sin pausa sobre el
territorio sudamericano observando y midiendo, de pronto
miran alrededor y pierden el sentido de su presencia alli.
Otra vez es Oyarvideel portavozde esta ruptura en la percep-
ci6n racionalista del espacio: deja inscripta en u n a r b o l la
frase "lnquirere et investigare pessimam occupationem Deus
dedit hominibus (Eccles cap. i, vers. 13) San Antonio Guazu 17
junio 1791".95
Seguramente seria err6neo afirmar que la percepci6n y
representaci6n del espacio de nuestros ilustrados personajes
desaparece en el siglo xix. Es cierto que el enfasis se desplaza
hacia una concepcion en la que lo estetico parece ocupar un
lugar central. Sin embargo, un primer indice de los vasos
comunicantes entre ambos siglos lo constituye la recuperaci6n
de los escritos de Azara por parte de algunos viajeros, como es
el caso del artista Leon Palliere, quien contribuiria a producir
un corpus ic6nico de la nueva naci6n, y de otros personajes
como Alcide D'Orbigny y Castelnau, cuyos escritos influyeron

94 S AlvearyWard, ob cit., p A7
95 lbidem, p 59 161
if>
o decisivamente en la concepci6n europea de Sudamerica." Es
x
z posible pensar en una interesante complementariedad entre la
UJ
O-
ret6rica textualy visual del desierto y las concretas practicas de
<
h- relevamiento y mensura realizadas durante y poco despues de
K
< las campanas contra los indios de fines del xix." Teodolitos,
2 brujulas, bar6metros y term6metros, camaras fotograficas,
avanzaronjunto a los ejercitos, midiendo, determinando r u m -
bos, precisando datos climaticos, produciendo imagenes.
Recordemos la tarea de los ingenieros Encina y Moreno en la
expedici6n comandada porVillegas en 1882, quienes en opera-
ciones casi simultaneas realizaron relevamientos topograficos
y registros fotograficos.^ Existe un sugerente grabado incluido
en La conquista de 15000 Leguas, de Estanislao S. Zeballos
(1878) que muestra al autor rodeado de instrumentos topogra-
ficos y de una camara de fotos. La utilizaci6n de la fotografia
por parte de muchos artistas decimon6nicos y las fluidas rela-
ciones que mantuvieron con figuras como Zeballos abren inte-
rrogantes sobre la incidencia de la mirada mensuradora en la
construccion de los imaginarios visuales, a los que convendna
prestaratenci6n.

Entre e l despliegue iconografico y el deseo


de las imagenes

Sin duda, los textos e imagenes producidos por los miembros


de la Expedici6n de America Meridional pretendieron dar a
conocer un espacio normado, limitado y util, dentro del que las
alternativas delviaje, las molestias o sufrimientos de los demar-
cadores, sus impresiones sobre los espacios transitados, tienen
un lugarmenor.
Este espacio fijado en un orden e'n apariencia inmutable, apa-
rece constrastado en otras representaciones, entre cuyas lineas

96 Agradezco a Roberto Amigo el haberme Uamado la atenci6n sobre las


citas de Azara en el escrilo de Palliere Sobre las referencias a Azara en
DOrbignyy Castelnau. vease 0 Baulny. FetixdeAzara Un aragonaispre-
curseurrfeDanv/'n.1968,p 71
97.. Acerca de esta cuesti6n en Eslados Unidos, A Boime, ob cit
98, Vease M. Penhos. "La fotografiadelsigloxixylaconstrucci6ndeunaimagen
162 publica de los indios , 1995
escritas o dibujadas es posible leer las tensiones y los conflictos
en un territorio que estaba lejos de ser la superficie continua
en la que poblaciones y accidentes geograficos se alteman en
armonia. Sin duda, los textos de Azara resultan los mas ricos
para asomarnos al multiforme escenario social y cultural en el
que operaron los demarcadores. El espacio neutro de los
mapas se llena de personas, de su historia y sus actividades, de
otros seres vivos, todos ellos en interacci6n perrnanente. Los
esfuerzos que el propio Azara, sus companeros Alvear, Aguirre
y Cervino, su colaborador Doblas, hicieron por comprender el
n>
caracterde sociedades que estaban sufriendo profundos cam- N

bios - e l ejemplo mas significativo es el de las ex m i s i o n e s - y <


para realizar propuestas con vistas a su mejor funcionamiento,
n
dan cuenta de la complejidad del material con el que se enfren- a.
taron. Las tablas de poblaci6n incluidas en el Diario de Aguirre
resultan elocuentes representaciones de espacios dinamicos,
habitados por hombres y mujeres que producen y comercian.
En una de ellas, las columnas incorporan cada habitante en
una categona, siguiendo a grandes rasgos el sistema clasifica-
dor de la colonia: Nombres de los partidos, Espanoles europe-
os, Espanoles americanos, lndios criollos, lndios originarios,
Negros y mulatos libres, Negros y mulatos esclavos, divididos
por sexo y en Adultos y P a r v u l o s " En forma similar a los cua-
dros de castas, la tabla pretende "poner las cosas en su lugar"
pero a la vez, aunque mas limitadamente que estos, evidencia
que no es posible. Sobre todo cuando miramos las tablas
siguientes, en las que estas mismas gentes aparecen de acuer-
do a su pertenencia a cada parroquia, como bautizados, muer-
tos y casados en el periodo de un ano. Y aun mas atendiendo a
los "Estados del Comercio de la Real Hacienda y Ramos
Municipales", varias listas con productos, estadfsticas de con-
sumo, frutos y ganado comerciado con otras provincias. y esta-
dos fiscales. Como Aguirre advierte que las tablas no pueden
dar cuenta de cierta informaci6n, inmediatamente vuelve a la
prosa para detallar la manera en que se cultivan y comercian
algunos productos, como el tabaco, la "hierva", el algod6n. el
azucar, e t c e t e r a . ^

99 Diario de Aguirre, ob cit... pp.. 353-354


100 /6;ofem.pp.355-391. 163
De la expedici6n de limites nos han quedado representacio-
nes multiples de Sudamerica en las que podemos identificar,
sobre todo, miradas mediadas por instrumentos, y observacio-
nes interesadas, una visualidad puesta en funci6n de medir.
ubicar y l i m i t a r . Tambienaparecen, muchas veces diluidos
como fantasmas, cuerpos que cabalgan a traves de enormes
territorios, que sufren el acoso de los insectos, que se enfer-
m a n . ^ Ademas, dentro de discursos de tono fuertemente
racionalista, encontramos reveladoras referencias a elementos
tradicionaLes, no s 6 l o e n la apelaci6n a las fuentes antiguas
muchas veces discutidas, sino en los recursos usados para dar
cuenta de la masa de informaci6n acerca de la naturaleza. En
este sentido, se adyierte la dificultad o imposibilidad de orde-
nar esa informaci6n de acuerdo con los sistemas de clasifica-
ci6n vigentes. Es asi que Alvear escribe apuntes linneanos que
nunca da a conocery, como Doblas, acude alviejo recurso de la
enumergci6n de seres vivos sin mas orden que el que marca el
interes por su explotaci6n con la curiosidad. Es asi que Aguirre
calla sobre el tema. S6lo Azara aborda la tarea de producir un
conocimiento sistematico del reino animal en la regi6n estu-
diada, en una dialectica de singularizaci6n e integraci6n simi-
lar a la que senale mas arriba con respecto a la producci6n
cartografica.
La Expedici6n de America Meridiorial fue una usina producto-
ra de imagenes ^Cual es, entonces, el objeto de deseo al que
se refiere eltitulo de esta parte?, ^que clase de imagenes estan
ausentes de este corpusl El pr6ximo capitulo abordara esta
cuesti6n. - ,

101 En carta al Virrey. Alvear dice que Cabrer 'ha tiempo disfruta poca
salud ,ob cit enT. BecuyJ.Torre Revello. o b c i t . pXL Sobre lasraras
referencias al padecirniento fisico de Azara en los Viajes , vease capitulo
siguiente

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