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PDF Guadarrama Direccion y Asesoria en La Investigacion Cientifica

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Pablo Guadarrama González

D irección y
asesoría de la
investigación
científca
DIRECCIÓN Y ASESORÍA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
Autor
© PABLO GUADARRAMA GONZÁLEZ
Libro ISBN: 978-958-20-0875-*****

Primera edición: 2009

© COOPERATIVA EDITORIAL MAGISTERIO


Diag. 36 Bis (Parkway La Soledad) No. 20-70 PBX: 2884818
Bogotá, D. C. Colombia
www. magisterio. com. co

Dirección General
 ALFREDO AYARZA BASTIDAS

Dirección Editorial
 JOSÉ VICENTE JOVEN NÚÑEZ 

Composición
 ARTE JOVEN
Calle 134Bis Nº 17-89 Tel. : 2169196
Bogotá, D. C. Colombia

Portada
YESMY BENÍTEZ 

Impresión:
C  ontenido

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

Capítulo 1:
Fundamentos filosóficos y epistemológicos de la
investigación científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
1.1 Premisas epistémicas y sociales para
la investigación científica. . 13
1.2 La correlación del saber filosófico y el saber científico. . . 19
1.3 La necesidad de una metodología de la dirección de
la investigación científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
1.4 Razones que motivan una investigación . . . . . . . . . . . . . . . 27
1.5 Carácter colectivo y social de la investigación científica . . . 31
1.6 El orden del mundo y la dirección del proceso
de su conocimiento. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34

Capítulo 2:
La dirección en la elección del tema de investigación científica. . . . . . . . . . . 41
2.1 Factores de delimitación en la elección del tema. . . . . . . . . 41
2.2 Temporalidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
2.3 Espacialidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
2.4 Cantidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
2.5 Cualidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
Capítulo 3:
La dirección en la construcción del marco teórico de la investigación
científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
3.1 Los antecedentes del estudio del tema o estado del arte. . 79
3.2 El marco histórico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82
3.3 El marco conceptual. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86
3.4 El problema científico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
3.5 Las hipótesis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
3.6 Las variables. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116

Capítulo 4:
La dirección en la precisión del objeto, el problema y
el método de la investigación científica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
4.1 La interdependencia entre objeto y método en el
proyecto de investigación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 124
4.2 La mediación del sujeto en la investigación científica. . . . . 126
4.3 La precisión del método del proyecto de investigación. . . . 130
4.4 Métodos científicos y métodos filosóficos. . . . . . . . . . . . . . . . 136
4.5 Los métodos cuantitativos y cualitativos
en la investigación científica.  . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144
Capítulo 5:
La dirección de tesis de maestría y doctorado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
5.1 La labor del tutor de una tesis de maestría y doctorado . . . 157
5.2 La planeación y orientación de la estructura de una tesis. . 163
5.3 Sugerencias sobre los elementos básicos la estructura
de una tesis. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
5.4 La presentación y sustentación de resultados de una tesis. 179

Capítulo 6:
Técnicas de dirección de grupos de investigación científica. . . . . . . . . . 183
6.1. Los estudios sobre los grupos sociales . . . . . . . . . . . . . . . . . 183
6.2 Tipos de grupos sociales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
6.3. Características de los grupos de investigación científica. . . 188
6.4 El liderazgo científico y dirección científica. . . . . . . . . . . . . .194
6.5 El diseño de la investigación y la organización del grupo . . 197
6.6 Principios organizativos en dirección de grupos
de investigación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210
A manera de epílogo. . . . . .
Pablo Guadarrama González 

hubiese llamado tanto la atención del pensador español, así como de otros
investigadores de otros países.

Ya desde mi dedicación al estudio de la vasta obra de Varona y de otros


intelectuales cubanos influidos por el positivismo me di a la tarea de
animar a algunos colegas y estudiantes para que me acompañaran en
aquella labor, y así paulatinamente, desde inicios de los años ochenta, fue
surgiendo, en la Universidad Central de Las Villas, un grupo de investigación
sobre pensamiento filosófico latinoamericano, que comenzó a desarrollar
investigaciones colectivas sobre el desarrollo de la filosofía en Cuba, así
como el positivismo, la filosofía de la liberación, el marxismo en América
Latina y numerosos problemas del devenir filosófico en esta región, como
el de la condición humana, entre otros.

En la actualidad ese grupo de investigación se ha multiplicado y se han


ido formando otros grupos sobre temas específicos. De su producción
intelectual se han publicado varios libros colectivos y otros de sus autores
individualmente en varios países. La mayoría de sus integrantes se ha
graduado en la maestría y en el doctorado creado al efecto sobre ese tema,
donde han estudiado también numerosos investigadores nacionales y
extranjeros. Varios son los premios internacionales y nacionales que se han
obtenido, y en la actualidad los resultados de la investigación poseen un
reconocido prestigio internacional en esa área del conocimiento.

En 1997, cuando impartíamos un curso sobre pensamiento filosófico


latinoamericano en un programa de doctorado en la Universidad del
Zulia, en Maracaibo, Venezuela, el director del mismo al observar que en
nuestro curriculum vitae se reflejaba la tutoría de varias tesis de maestría y
de doctorado –entre ellas las de dos alemanes que habían desarrollado sus
trabajos sobre el pensamiento latinoamericano, y nuestra experiencia en la
dirección de varios proyectos de grupos de investigación–, nos solicitó la
posibilidad de organizar un seminario o taller para analizar esas experiencias
en tales temas de dirección científica y tutoría de tesis de postgrado.

Al año siguiente, en 1998, desarrollamos el primer curso sobre el tema, que


en los últimos diez años fue solicitado por otras universidades en Colombia,
Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y Cuba, y ha sido desarrollado con
valiosas nuevas experiencias que ahora deseamos compartir, en su primera
publicación, de manera más amplia con los lectores. De antemano sabemos
que encontrará una crítica valoración, que con agrado recibiremos.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Objetivos específcos del libro:


• Sugerir algunas propuestas e indicaciones que sirvan como fundamento
básico conceptual a los investigadores a partir de la precisión de los
fundamentos filosóficos y epistemológicos que deben orientar las
investigaciones científicas dependiendo de algunas perspectivas y
tendencias metodológicas que existen al respecto.

• Ofrecer algunas herramientas básicas de trabajo científico en el orden


metodológico a los investigadores que dirigen o realizan proyectos
de investigación o de tesis y coordinan grupos de investigación
científica.

• Someter a crítica consideración la interacción dinámica del trabajo


investigativo entre el director del grupo de investigación o el
tutor (director) y el aspirante en trabajos de tesis de maestría y/o
doctorado, con la intención de sugerir fórmulas efectivas de asesoría
y de presentación de los resultados e informes en los trabajos de
investigación.
1

F y epistemológicos de la
undamentos flosófcos

investigación científca

1.1 Premisas epistémicas y sociales para la


investigación científca
Para que la humanidad llegase a conformar el pensamiento científico fue
necesaria, con anterioridad, la gestación y consolidación de innumerables
premisas tanto en el plano del enriquecimiento del saber antes de la aparición
de la ciencia propiamente dicha, como determinadas condiciones sociales
de división social del trabajo que posibilitaran su aparición y desarrollo.

La investigación científica es un proceso de ejercicio del pensamiento humano


que implica la descripción y caracterización de una porción que se abstrae
de la amplia, rica y compleja realidad, y se constituye en objeto de estudio
con el objetivo generalmente de buscar una explicación de las causas de
los fenómenos que determinan las particularidades de su desarrollo, lograr
una aproximación predictiva sobre su posible desenvolvimiento posterior,
elaborar una valoración de las implicaciones de la existencia (determinación
ontológica) de estos fenómenos y del problema científico que se deriva de
Pablo Guadarrama González 

Este proceso se articula entre un sujeto del acto investigativo y una parte
de la realidad que se elige a partir de determinadas necesidades en las
que la perspectiva del sujeto en la determinación del objeto a investigar es
fundamental. Por tal motivo, es cierto, en parte, lo planteado por Saussure
(1985, p. 31) de que “el punto de vista crea el objeto”.

Sin optimismo epistemológico –es decir, confianza en la posibilidad de


conocer aun cuando sea una parcela pequeña de esa infinita y compleja
realidad–, resulta muy difícil para el investigador en las distintas áreas de la
ciencia plantearse la difícil misión de dedicarse a aportar algo novedoso y útil
a la humanidad. Por eso se hace necesario compartir con Popper (1997):

La convicción de que el conocimiento científico es, a pesar de


su falibilidad, uno de los mayores logros de la racionalidad hu- 
mana, y de que, mediante el uso libre de nuestra razón, siem- 
 pre falible, podemos comprender, no obstante, algo acerca del
mundo y, tal vez, incluso cambiarlo para mejorarlo (p. 14).

Por tanto, la investigación científica es un acto creativo (Cerda, 2005, pp.


137-153) y constructor de una nueva realidad que anteriormente no tenía
existencia propiamente dicha, al menos en la forma en que emerge de las
manos de su creador, es decir, el investigador. Este último está siempre
obligado de un modo u otro, como sugería Marx (1966, p. 239) a “considerar
la relación que existe entre la representación científica y el movimiento real”.
De ahí la necesidad de que la dirección de su desarrollo exija también de éste,
y especialmente de los encargados de orientar el camino más favorable para
el desarrollo, éxitos de un proyecto de investigación, y rigurosidad científica
en su conducción. Por tal motivo, para emprender la labor investigativa, se
parte de determinadas premisas filosóficas, axiológicas y epistemológicas
que faciliten la justa comprensión de la tarea que se ejecuta con todos sus
riesgos, potencialidades, obstáculos, méritos, logros, etc.

Todo ser humano, de una manera u otra, investiga, aunque no siempre tenga
conciencia de este hecho. Del mismo modo que todos piensan, aunque no
se preocupen por indagar cómo se desenvuelven en su intelecto las leyes
de la lógica. Sin embargo, no toda investigación ni todo pensamiento son
propiamente científicos, por cuanto el conocimiento científico presupone
determinadas exigencias que lo diferencian a su vez de la sabiduría humana
en general, como plantea Villoro (1982):
Dirección y asesoría de la investigación científca 

 primera predomina el saber, en la segunda, el conocer. La cien- 


cia consiste en un conjunto de saberes compartibles por una
comunidad epistémica determinada: teorías, enunciados que
las ponen en relación con un dominio de objetos, enunciados
de observación comprobables ínter subjetivamente; todo ello
constituye un cuerpo de proposiciones fundadas en razones ob- 
 jetivamente suficientes (p. 222).

Existe una significativa diferencia entre el acto primario, empírico, de


la búsqueda de las causas que producen un fenómeno determinado, y
propiamente la investigación científica. No se exige similar fundamentación
reflexiva en la indagación que ejecuta el hombre desde sus primeros pasos,
tanto en el plano ontogenético como filogenético, o sea, lo mismo en el
desarrollo de un individuo desde su infancia que el género humano en los
primeros estadios de su evolución, si se compara con la debida elaboración
teórica que demanda el cultivo de la ciencia. Por tal razón, para Habermas
(1982, p. 310): “El sentido en el cual un enunciado puede ser verdadero o
falso no se basa en las condiciones de objetividad experimentales, sino en la
posibilidad de fundamentación argumentativa de una pretensión de validez
criticable”.

De igual modo, para que pueda desplegarse adecuadamente el conocimiento


científico y sea posible la precisión conceptual de cualquier tipo de verdad,
resulta imprescindible el desarrollo del lenguaje: Por lo que con razón plantea
Velarde (1993, p. 202): “Sin lenguaje no podría ser pensada la racionalidad
(tecnológica, científica, filosófica), si bien esta racionalidad no se reduce al
marco estrictamente lingüístico”.

 Verdad

Sujeto Objeto

Lenguaje
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Una investigación que parta del falso presupuesto de que el mundo es un


caos permanente, algo totalmente desordenado, en el cual resulta imposible
precisar cuáles son los nexos esenciales que propician un determinado
acontecimiento,
acontecimien to, jamás podrá
podrá presentar resultados
resultado s confiables
confiable s y resultará
resultará muy
difícil, para un líder científico, su dirección, evaluación y control.

El indeterminismo propicia la actitud escéptica y agnóstica, ya que implica


considerar la no existencia de relaciones estables y necesarias en la
concatenación universal de los fenómenos, lo mismo en la naturaleza que
en la sociedad.

Desde la antigüedad, la mayoría de los filósofos admitieron la existencia de


cierto ordenamiento de los fenómenos tanto tanto en el mundo natural como en
el social, y ello posibilitó que se acrecentara
acrecentara la confianza en las posibilidades
epistémicas de la filosofía y la ciencia.

El irracionalismo y el voluntarismo no han sido las mejores posturas filosóficas


que hayan podido favorecer el optimismo epistemológico en el cual pueda
fundamentarse con confianza el conocimiento y la investigación científica.
Afortunadamente, fueron el empirismo y el racionalismo los que forjaron los
pilares de la ciencia moderna y asestaron golpes decisivos al escepticismo
infundado.

Un punto de partida filosófico


f ilosófico que presuponga que la correlación entre los
fenómenos del mundo no se encuentra regulada de modo objetivo y estable
por leyes, tendencias, nexos, relaciones objetivas, y que depende de la
voluntad de alguien en particular o de un arbitrio inexplicado e inexplicable,
será
será imposible de
d e ser sometido a unu n análisis propiamente
prop iamente racional y dar
da rá lugar
a que la investigación científica se encuentre condenada a la incertidumbre
permanente.

Solamente la plena confianza en las posibilidades de las vías epistemológicas


comprobadas por la larga historia de la humanidad, como la inducción y la
deducción, el análisis y la síntesis, los métodos cuantitativos y cualitativos, la
validación de hipótesis y la formulación de tesis, etc., aseguran al investigador
investigador
una actividad descontaminada de prejuicios que le conduzcan a menores
posibilidades de error que aquellas que normalmente la actividad científica
suele producir.
Pablo Guadarrama González 

manera que atender las alteraciones o perturbaciones que pueden producir


su acción sobre un determinado objeto, al alterar la estructura, orden, y
funcionamiento de algunos de sus elementos, con una simple intervención
del sujeto. Por tal motivo plantean con mucha razón, a Gallopín,
Gallopín , G. Funtowicz,
S. Connor, M. y Ravetz, J (2008) para sostener que:

(…) La investigación científica podría promover una actitud re- 


flexiva sobre los riesgos, permitiendo las siguientes líneas de ra- 
zonamiento: 

• La naturaleza (incluyendo los seres humanos vivos) abarca procesos


estructurados delicadamente
delicadamente y vulnerables a las perturbaciones;
• La búsqueda de conocimientos
conocimientos no es un simple proceso de observación
que se limita a aumentar el inventario de conocimientos sobre
materias primas expuestas en el mercado. Más bien, es un proceso
de intervención que, a través de aprender haciendo, proporciona
conocimientos acerca de las posibilidades de transformaciones
industriales.
• El proyecto
proyecto científico “clásico”, también ha sostenido que estas
posibilidades de transformación puedan ser dominadas en el sentido
de poder controlar y contener estos potenciales de transformación;
• Sin embargo la perspectiva de consecuencias descontroladas
descontroladas y a veces
arrolladoras
arrolladoras de las intervenciones (o de los mecanismos de explotación
y control) está siempre presente (p. 41).

La vehemencia del investigador


investigador científico debe ser suficientement
suf icientementee fundada
como para creer en la validez de los métodos científicos. Ha de tener suficiente
sufi ciente
confianza para pensar que, aunque los resultados de sus investigaciones
no se puedan verificar de manera inmediata, –como usualmente ocurre
en el terreno de las ciencias sociales, a diferencia del campo de las ciencias
naturales y técnicas; aunque también en estas últimas algunos procesos
solamente se revelan de modo estocástico–, finalmente la validación o
falsación de las hipótesis debidamente formuladas deberán aportar algún
conocimiento
conocimiento a la humanidad.

Dicha vehemencia no excluye la duda fundamentada, muy diferente a


aquella propiciada por el escepticismo sofístico de Gorgias o del pirronismo
en la antigua Grecia. La suspensión del juicio no debe ser camino seguro
de construcción de conocimiento. La ciencia se construye enriqueciendo los
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Por el contrario, un escepticismo creador inspirado en Nicolás de Cusa, Pico


de la Mirándola o Renato Descartes resulta muy estimulante y necesario
a la investigación científica. Mientras que un escepticismo distante del
optimismo epistemológico,
epistemológico, como el que se manifiesta
manif iesta en David Hume o en
los empiriocriticistas Ernst Mach y Richard Avenarius o más recientemente
en el neopragmatismo de Rorty (1995, p.p 71-82), lejos de favorecer puede
entorpecer
entorpecer la labor heurística del científico.

El investigador científico, en cualquier disciplina, y muy en especial en las


ciencias sociales, está obligado a cultivar debidamente la duda, de manera
tal que ella se constituya en un instrumento de búsqueda apropiado para
la aproximación a la verdad. La construcción de dudas en la ciencia puede
incluso ser de forma fingida o aparente, pues detrás de ella descansa
la certeza no siempre verificada del investigador que pone a prueba sus
verdades constantemente
constantemente y las somete a la crítica consideración
consideración del mundo
de las opiniones.

La investigación científica puede apreciarse desde muy diversas perspectivas


epistemológicas,
epistemológicas, que guardan alguna relación mediada por la posición que
se asuma en el plano ontológico ante la correlación en el mundo entre
el ser y el pensar, entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo material y lo
espiritual. Esto no significa en modo alguno que una determinada postura
ante dichos elementos correlativos ya presuponga automáticamente
una actitud epistemológica determinada, pero también es cierto que
no se puede considerar como absolutamente indiferente la concepción
ontológico-gnoseológica
ontológico-gnoseológica de un investigador
investigador en relación con su actitud ante
los resultados y posibilidades de la ciencia.

La investigación científica no exige necesariamente comprobación


y verificación del hecho o fenómeno que se estudia mediante la
confrontación empírica. Ella trasciende las situaciones o casos particulares
para hacer inferencias de validez general,
general, y utiliza una serie de instrumentos
metodológicos que son relevantes para obtener y comprobar los datos
considerados pertinentes a los objetivos de la investigación.
investigación.

Como se ha podido constatar en la mayoría de las definiciones, se expresa


de algún modo la correlación entre un plano objetivo y uno subjetivo, bien
sea como ajuste, correspondencia, adecuación, etc. Todo indica que se
busca el mayor grado posible de reproducción ideal del plano material, para
Pablo Guadarrama González 

La investigación científica presupone un interés por problematizar la realidad


y no asumirla tal como ella se manifiesta
manif iesta fenoménicamente.
fenoménicamente. Solo cuando se
considera insatisfecha la valoración efectuada sobre la realidad a partir de
la información de que se dispone por la vía de la exterioridad fenoménica,
se toma conciencia de la necesidad de profundizar en la búsqueda de
esencias de mayor grado de profundidad que revelen el contenido real
de un fenómeno o proceso y se puede arribar a alguna conclusión sobre
su determinación cualitativa y cuantitativa, se está, entonces, en presencia
de una investigación científica, pero este no es un proceso espontáneo ni
inconsciente.
inconsciente. Todo lo contrario, ella demanda una sabia dirección desde el
primer momento de concepción.

Sin problematización de la realidad, sin cuestionamiento crítico de las


cualidades, rasgos, características, causas, efectos, tendencias de desarrollo
de aquella porción de la realidad que es objeto de estudio, no hay
investigación
investigación científica y esto sólo puede realizarse si se posee una acertada
acer tada
orientación o tutoría, que puede ofrecer un experimentado director del
trabajo científico.

La labor científica del investigador siempre se ejecuta desde una perspectiva


filosófica y epistemológica determinada,
determinada, por lo que es recomendable tratar
de precisarla para conocer sus posibilidades y límites. En muchas ocasiones
no hay una total claridad sobre cuál es la corriente de pensamiento
filosófico con la cual el investigador en sus análisis científicos posee mayores
aproximaciones.
aproximaciones. Siempre resulta mucho mejor conocer las particularidades
que caracterizan, en general, a la corriente epistemológica con la cual
existen mayores coincidencias.

“¿Por qué, entonces, y para qué la epistemología?” Se cuestiona y se


responde Esther Díaz de Kobila (2001):

En primer lugar, por el enriquecimiento de la formación y de


la práctica científica a través del ejercicio reflexivo y crítico de
un pensamiento capaz de volver sobre sí e interrogar su propio
estatuto. Prueba de ello es que muchos físicos y biólogos, desde
Newton y Claude Bernard hasta Einstein y Jacob, por dar solo
algún nombre, han reflexionado y escrito sobre sus propias ac- 
tividades como físicos y biólogos o sobre la ciencia en general.
Luego, porque el científico no se desembaraza de golpe por
el hecho de serlo de creencias y prejuicios, de imágenes de la
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Un conocimiento de las principales posturas filosóficas y epistemológicas


que han tomado fuerza en la actualidad puede ayudar mucho al investigador
a orientar sus parámetros de acción, métodos, objetivos, intereses,
expectativas, etc., y sobre todo, a dirigir acertadamente el desarrollo de
la búsqueda científica. Del mismo modo, todo resultado adecuado de
las investigaciones científicas contribuye a consolidar algunas posturas
filosóficas y epistemológicas, y a debilitar otras. Ese ha sido y será siempre
el camino de la ciencia y de la filosofía: la confrontación con el mundo
real para que éste les haga repensar permanentemente las consideraciones
del científico y del filósofo para su posterior transformación y paulatino
mejoramiento.

Si el destacado matemático y filósofo inglés Betrand Russell (1971, p. 15) a


mediados del pasado siglo afirmaba que “ciento cincuenta años de ciencia
han resultado más explosivos que cinco mil años de cultura precientífica”,
es posible pensar que tal vez los próximos cincuenta años se experimenten
cambios trascendentales en la conducta del hombre, expresados en
decisiones gubernamentales o de otras instituciones de la sociedad civil,
ante tantos peligros de cambios climáticos, guerras por recursos energéticos,
alimenticios e hídricos, crisis financieras, etc., promovidos por la investigación
científica si ésta es dirigida adecuadamente y con criterios axiológicos bien
definidos en defensa de la digna supervivencia del género humano.
2

L a asesoría en la elección
de un tema de
 investigación científca

2.1 Factores de delimitación en la elección


del tema
Uno de los momentos cruciales y de mayor dificultad preliminar en el pro-
ceso de la creación científica es, sin duda, la orientación por parte de un
asesor o líder científico en cuanto a la elección de un tema de investigación,
labor esta que exige mucha responsabilidad y rigor, pues se debe tomar en
consideración que usualmente el aspirante a desarrollarlo por lo común,
tiene poca experiencia en esa labor y confía en la de su director, entre otros
factores, para tomar una decisión al respecto.

La orientación en la elección de un tema de investigación posee aún una


mayor significación y trascendencia, en especial cuando se trata de empren-
der un proyecto de gran magnitud que deba conformar el contenido de tra-
bajo de un grupo de investigación a largo plazo y consagre prácticamente
la mayor parte de su trabajo intelectual a una obra colectiva. Por supuesto
que en tal situación la responsabilidad del director se incrementa de manera
Pablo Guadarrama González 

Una situación diferente se plantea cuando se trata de la dirección de una


tesis que es también una investigación, pero ésta posee sus características
propias en cuanto a magnitud, objetivos, estructura, metodología, etc., ya
que se debe suponer que, independientemente de los resultados científicos
que ella debe aportar, se han de satisfacer una serie de requisitos de carácter
académico, pues de lo que se trata, en este caso, es de obtener un aporte
a la ciencia y a la vez de formar a un nuevo investigador. En dicho proceso
de formación al joven investigador se le deberá exigir, además del desarro-
llo de competencias investigativas en el terreno específico de su área de
conocimiento, una mayor capacitación especializada en el dominio de idio-
mas extranjeros, en el manejo de sistemas informáticos en la búsqueda de
fuentes, en las habilidades para la presentación oral y escrita de resultados
de investigación, en especial para la elaboración de propuestas de introduc-
ción de los resultados investigativos en la práctica social bien sea en el sector
productivo, de servicios, en las instituciones estatales o de la sociedad civil,
en la docencia y en publicaciones de carácter nacional e internacional, que
le posibiliten vincularse a prestigiosas redes de investigadores.

Especialmente en el caso de tesis doctorales, se debe tener presente que se


aspira, sobre todo, a formar un investigador que, al menos, pueda dirigirse
a sí mismo en futuros proyectos de investigación, y lo óptimo es que pueda
luego dirigir a otros aspirantes en la obtención de ese grado científico y, en
general, alcanzar nuevos resultados que aporten al saber humano.

Por tales razones académicas, se hace necesario que la elección se haga


desde una disciplina en particular, aunque posteriormente su interdiscipli-
nariedad o transdisciplinariedad le conduzca a nuevas formulaciones de un
nivel superior. Pero ante todo, como plantea Marcos Saravia: “Se debe iden-
tificar y concebir la realidad desde un razonamiento lógico vinculado a un
campo disciplinar específico”.

Si un director de un proyecto de investigación científica, o de una tesis en


particular, logra la gestación y consolidación de tal independencia intelec-
tual en aquel a quien dirige, debe sentirse satisfecho; pero aún más debe
estarlo si descubre y reconoce que ha sido superado por él en cuanto a
conocimiento sobre el nuevo tema en cuestión y a los métodos apropiados
para estudiarlo, pues lo mismo Confucio que Sócrates compartían, con ra-
zón, el criterio según el cual, el mejor maestro es aquel que no sólo recono-
ce la superioridad potencial de sus discípulos, sino que además contribuye
a cultivarla.
Pablo Guadarrama González 

tipos de aguas negras, sino también, los rasgos que definen cuantitativa y
cualitativamente las viviendas de los distintos estratos sociales, dimensiones,
estructuras constructivas, tipos de conexiones hidráulicas, etc.

Algo similar ocurre a la hora de evaluar la eficiencia en el mercadeo far-


macéutico en zonas urbanas y suburbanas de Caracas, en que se requiere
definir qué se entiende cualitativamente por mercadeo farmacéutico, y a la
vez, cómo diferenciar cualitativamente las zonas urbanas y suburbanas de
esa ciudad en particular.

El que orienta un proyecto de investigación debe inculcar el criterio de que


el parámetro cualitativo es imprescindible desde el inicio de la elección de
un tema de investigación, pero este elemento no es suficiente para lograr
su precisión integral al margen de los restantes parámetros que deben estar
presentes para precisarlo al máximo posible.

2.6 Modalidad
Este parámetro está orgánicamente entrelazado con el anterior de cuali-
dad, pues esta última solamente se revela de cierto modo, forma o manera
particular. Y cada una de sus manifestaciones está condicionada por infini-
dad de elementos circunstanciales. No existen esencias puras, solamente
éstas se revelan en distinto grado o nivel, por lo que algunos investigadores
plantean la existencia de esencias de primer grado, de segundo grado, etc.,
dependiendo del nivel de profundidad y penetración en la revelación del
contenido teórico de un fenómeno o proceso determinado. Las esencias,
como contenidos conceptuales, se manifiestan en diferentes modalidades,
y una investigación científica, que, lógicamente, pretenderá desentrañar al-
gún rasgo esencial de un conjunto de fenómenos o de un fenómeno en
particular, se verá obligada a analizar la modalidad en que se expresa el
objeto de estudio. Al referirnos a esta condición es preciso no confundirla
con la “lógica modal” o lo que Ferrater Mora (1994, p. 2431) califica como:
“un pensamiento modal  a diferencia de otros tipos de pensamiento, como el
descriptivo”, que desde la antigüedad hasta la actualidad ha sido cultivado
por múltiples filósofos. De lo que se trata, más bien, es de precisar la mane-
ra, estado o condición en que se revela un fenómeno o proceso objeto de
un proyecto de investigación científica.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Ejemplos:

• Criterios de aplicación de la pena de muerte en los diferentes estados


de los Estados Unidos de América.
• Efectos de la dolarización de la economía en los países latinoamerica-
nos.
• Diferencias en la formación de cultura democrática en colegios públi-
cos y privados en Bogotá a fines del siglo XX.
• Manual de sistemas de protección de conjuntos residenciales.

Un estudio comparativo sobre los criterios de aplicación de la pena de


muerte en los diferentes estados de los Estados Unidos de América no solo
deberá tomar en consideración las razones que conducen a sancionar deter-
minados delitos con la pena capital, sino las modalidades particulares para
su ejecución; independientemente de que el resultado final sea el mismo, es
decir, la muerte del reo, ésta no se provoca de igual forma por determinados
criterios de carácter ético, ideológico y jurídico propios de cada uno de los
diferentes estados en que se aplica dicha ley en ese país.

Cualquier investigación que se plantee analizar los efectos de la dolariza-


ción de la economía en los países latinoamericanos no solo tendrá primero
que definir cualitativamente qué se entiende por dolarización y los paráme-
tros cuantitativos que fijan tales procesos diferenciados en los países del
área donde se ha experimentado (Panamá, Ecuador, Cuba, Argentina, etc.),
sino también se verá precisada a tener presentes las distintas modalidades
particulares en que se han manifestado tales procesos de dolarización, para
entonces determinar realmente la significación de sus diferentes efectos en
cada una de sus circunstancias específicas.

Para establecer las diferencias en la formación de cultura democrática en


colegios públicos y privados en Bogotá a fines del siglo XX, ante todo hay
que orientarle, a quien emprende este proyecto, la necesidad de definir
convenientemente lo que se entiende por cultura democrática, para luego
plantearse conocer la modalidad en que ésta se expresa, a fin de poder pre-
cisar y medir las variables que sirven de demostración de su existencia.

En el caso de la investigación dirigida a elaborar un manual de sistemas de


protección de conjuntos residenciales, se requiere la precisión de las dife-
rentes modalidades de sistemas de seguridad.
Pablo Guadarrama González 

2.7 Circunstancialidad
El director de un proyecto de investigación debe advertir oportunamente a
los pioneros en este terreno de la investigación científica, que este paráme-
tro podría confundirse con alguno de los anteriores, como el de temporali-
dad o modalidad, dados los estrechos nexos epistemológicos en que se en-
cuentra en relación con ellos. Pero en verdad, posee su especificidad, pues
se refiere a los factores que rodean o condicionan un fenómeno objeto de
estudio en particular, pero que no pertenecen propiamente a su esencia, y
que, lógicamente, dependerán tanto de su condición cualitativa y cuantitati-
va como de los factores externos espaciales, temporales, etc. Sin embargo,
las circunstancias en que se genera un hecho, fenómeno o proceso no es la
simple sumatoria de tales factores condicionantes. Para el caso del mundo
natural, las circunstancias pueden, en cierto modo, referirse básicamente a
entidades o fenómenos de carácter físico, químico, biológico, etc., pero para
el análisis de procesos sociales se complica mucho más su posible naturale-
za, pues junto a estos elementos materiales antes enunciados, normalmente
estos se acompañan de otros de carácter espiritual, subjetivo, volitivo, efec-
tivo, etc., que hacen mucho más compleja su determinación.

La circunstancialidad tiene, como los demás parámetros, un contenido ob-


 jetivo, y por esa razón es, en cierto modo, medible. No obstante esta condi-
ción, posee la característica de otorgar mayor significado al factor subjetivo
que produce el fenómeno social que ha de ser objeto de investigación. Aun-
que no debe ser hiperbolizada como variable subjetivista en un proceso de
investigación que debe caracterizarse por el mayor grado posible de objeti-
vidad, desconocer el valor que tienen los factores subjetivos en el desarrollo
de los procesos sociales es equivalente a desacreditar la validez de las leyes
de la mecánica para el macrocosmos.

Ejemplos:

• Desafíos culturales de la globalización para los países latinoamerica-


nos.
• El manejo de la opinión pública por los medios de prensa en los pro-
cesos electorales de los países de la Comunidad Europea.
• Impacto de la promoción de biocombustibles en la industria alimenta-
ria guatemalteca.
• Las políticas de protección de la capa de ozono ante el calentamiento
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Es plenamente comprensible que los efectos de la globalización en el plano


económico, político, social y especialmente en el orden cultural, no son
similares para los países de alto desarrollo capitalista como los Estados Uni-
dos, Japón o de Europa Occidental que para aquellos de África, del resto
de Asia o de Latinoamérica. Una línea de investigación que se plantee este
objeto y que lógicamente deberá desarrollarse a través de varios proyectos
específicos –de los cuales a su vez se pueden desprender innumerables
tesis de maestría o doctorado– tendrá ante todo que caracterizar cualitati-
vamente el fenómeno de la globalización y diferenciarlo de mundialización,
internacionalización, universalización, etc. Del mismo modo, y antes, debe
dejar esclarecido qué se entiende por desafío cultural, fenómeno cultural,
identidad cultural, etc. Y una vez establecidas las necesarias conceptualiza-
ciones que servirán de instrumentos de análisis del problema en cuestión,
entonces se deberá tener presente la variable de la circunstancialidad en
aquellos países y sectores sociales en que el efecto globalizatorio puede
resultar mucho más contraproducente que en aquellos en que se genera
originariamente como resultado del desarrollo de esta nueva etapa de la
sociedad contemporánea.

El factor subjetivo, en cuanto a la diferente percepción del fenómeno glo-


balizatorio, estará lógicamente articulado a factores muy objetivos dados
por la diferente circunstancialidad de la condición de clase o sector social a
que pertenezcan, así como por el país en que residan los individuos que se
manifiestan respecto a tales desafíos culturales.

En relación con el manejo de la opinión pública, en cualquier parte es co-


nocido que el factor subjetivo siempre desempeña un significativo papel,
pero en este caso se trata de la circunstancialidad específica de los países
de Europa Occidental que poseen determinadas tradiciones democráticas,
pero a la vez experiencias totalitarias que han demostrado la eficiencia de
ciertos poderes de manipulación de la opinión pública. Una investigación
sobre este tema no podrá ignorar tales antecedentes tan importantes en
un estudio de esta naturaleza en el caso específico de estos países, que los
diferencian de otras regiones del orbe con otro tipo de concepciones y tra-
diciones en relación con la democracia y su puesta en práctica.

En cuanto al impacto de la promoción de biocombustibles en la industria


alimentaria guatemalteca, quien orienta este proyecto debe llamar la aten-
ción hacia la determinación de la circunstancialidad específica en este caso
Pablo Guadarrama González 

formulación que justifique emprender una investigación científica sobre ese


tema. Además debe atender que éste posea un contenido sustancial para la
formulación de hipótesis con la consustancial forma interrogativa que carac-
teriza la elaboración de estas, aun cuando se trate de una investigación en la
que prevalezca el método cualitativo de análisis.

Cada disciplina científica, a su vez, tiene especificidades que demandan pa-


rámetros especiales a tomar en consideración para la elección de los temas,
y en particular cada investigación exigirá múltiples criterios específicos que la
 justifiquen; sin embargo, los anteriormente planteados constituyen de algún
modo una premisa general de análisis que sintetiza la experiencia de mu-
chos investigadores y debe ser objeto de justa atención en cualquier proce-
so de elección de un tema de investigación, bien sea para la elaboración de
una tesis de maestría, doctoral o un proyecto de mayor envergadura. Ahora
bien, en cualquier caso un buen conductor de un recién iniciado estudio
debe solicitarle al aspirante una ficha de intención en la que de forma abre-
viada se plasmen los objetivos, posibles resultados, métodos a emplear para
obtenerlos, recursos financieros y humanos necesarios, etc., y se haga una
breve descripción del anteproyecto, ya que como plantea (Cerda, 1998):

(…) la información previa a la elaboración de un proyecto debe


figurar en la descripción del proyecto. El diagnóstico preliminar
nos permite una primera aproximación a la idea, tema o proble- 
ma del proyecto. Por medio de éste, podemos establecer la natu- 
raleza y magnitud de las necesidades que están involucradas en
un proyecto, de igual manera, a través de un diagnóstico pode- 
mos establecer la jerarquización de las necesidades y problemas
en función de ciertos criterios políticos, ideológicos, técnicos (p.
67).

Cuando se trata de un trabajo colectivo de un grupo de investigación, tam-


bién resulta imprescindible aplicarlos tanto para el trabajo conjunto colec-
tivo como para el individual de cada investigador que colabora en él. En
tal caso, quien orienta el proceso de selección debe estar consciente de
su mayor responsabilidad cuando se trata de la elección de un tema para
un grupo de investigación, cuyas características, como analizaremos más
adelante, hacen más difícil, pero no imposible, la dirección de proyectos de
investigación.

El éxito, tanto de un trabajo de investigación como de una línea científica,


Dirección y asesoría de la investigación científca 

selección dependerá del líder científico o de quien asesora el proceso desde


su germen, pero sobre todo, aquella debe descansar en el colectivo encar-
gado de avalar o aprobar un proyecto de investigación de manera conjunta,
pues en definitiva la ciencia nunca ha sido ni será el resultado de producto-
res aislados.
3

L a dirección en la
construcción del
marco teórico de
la investigación científca

Una de las labores más complejas de quien dirige un proyecto de investiga-


ción consiste en hacerles tomar conciencia a los que se inician en estas acti-
vidades del mundo científico de que es prácticamente imposible desarrollar
un proyecto de investigación sin un adecuado marco teórico.

En algunos casos esa tarea se hace algo más compleja cuando se trata de
demostrarles la importancia de dicho marco a quienes han iniciado su ac-
tividad en el terreno empírico y consideran que es más necesaria la experi-
mentación que la elaboración teórica.

Sin embargo, la mayor parte de los investigadores coinciden en considerar


que un proyecto de investigación debe partir necesariamente de un marco
teórico referido al objeto de estudio, pero a su vez el resultado final del
trabajo debe constituir un aporte a su enriquecimiento, tanto de la propia
investigación en particular como de otras relacionadas con el tema.
Pablo Guadarrama González 

El criterio fundamental por el que se debe regir el avance de la ciencia no


debe ser la acumulación estéril de información científica, sino el empleo
efectivo de aquella de mayor provecho, pues, como señalan Ursul, Rodrí-
guez, Abramova, Burguete, Mateo, J Novik. et al (1981, p. 377, T.1) “el cri-
terio informativo del desarrollo de la ciencia es únicamente la cantidad de
información científica utilizada”. Por supuesto que dicho criterio no debe
asumirse de forma pragmática y sólo considerar de utilidad la información
empleada de manera inmediata o exitosa.

El líder científico debe proveerse de suficientes argumentos para demostrar


que, en ocasiones, la investigación científica debe esperar años para validar
o no una teoría, y la acumulación de información revela su utilidad después
de haber transcurrido un tiempo prudencial. En definitiva, el valor de una
información científica se mide tras el resultado final cuando se considera
que ésta fue lo suficientemente aportativa para el desarrollo exitoso o no
del proyecto de investigación.

3.2 El marco histórico


Todo fenómeno de la naturaleza o la sociedad, incluyendo los generados
por el pensamiento humano, siempre se engendra en un contexto histórico
determinado; por lo tanto, resulta contraproducente pretender estudiarlo al
margen del principio de historicidad.

Tal historicidad  no debe ser entendida simplemente como historicismo, se-


gún el cual los factores específicos de un momento determinado son los
únicos determinantes en el desarrollo de un acontecimiento. Tal postura no
siempre toma en consideración el devenir universal de los procesos natura-
les y sociales que dan lugar a que se revele una concatenación inmediata y
mediata entre ellos que, en ocasiones, dificulta al investigador la determina-
ción de las causas particulares que producen un fenómeno.

El hecho de que no resulte sencilla la determinación de dichas causas no


significa en modo alguno que éstas no existan o que sea imposible su des-
cubrimiento. Precisamente la tarea de la ciencia consiste en hurgar entre
la diversidad aparencial y fenoménica para descubrir los nexos esenciales
que determinan dichas causas dentro de un conjunto de procesos en los
que hay que distinguir los procesos ordenados de los desordenados. Según
Morin (1999):
Dirección y asesoría de la investigación científca 

El conocimiento sería imposible en un universo bien sea total- 


mente determinista, bien sea totalmente aleatorio; no puede
ejercerse y desarrollarse más que en un universo en el que haya
una dialógica de unidad/diversidad y una dialógica de orden/ 
desorden/organización. Unidad/diversidad y orden/desorden/ 
organización que son las condiciones mismas de la existencia de
nuestro mundo y de nuestras existencias, son al mismo tiempo
las condiciones del conocimiento. Una vez más, las condiciones
de existencia del mundo son las mismas que las condiciones de
existencia del conocimiento (p. 237).

Es decir, la vieja disputa entre el plano ontológico y el epistemológico pare-


ce quedar fácilmente resuelta. Sin embargo, bien se sabe que el asunto no
es tan sencillo, y la epistemología siempre tendrá motivos para cuestionarse
y replantearse sus puntos de partida y sus puntos de llegada.

El proceso histórico, cuando es estudiado con la profundidad requerida,


debe revelar los antecedentes, las condiciones en que se produce un fenó-
meno, las causas determinantes, los factores necesarios y contingentes que
incidieron en él, los actores principales y secundarios, los agentes externos e
internos, exógenos y endógenos, las etapas fundamentales de su evolución,
consecuencias y efectos que produjo su trascendencia y significado.

La determinación del marco histórico de una investigación científica resulta


imprescindible tanto al inicio como en la etapa final de evaluación de los
resultados, ya que toda investigación de un modo u otro contribuye al escla-
recimiento del devenir histórico de la naturaleza y la sociedad.

La ciencia no reconstruye la historia simplemente para narrarla, sino para


pronosticar mejor el futuro y enrumbar al hombre lo mejor posible en sus
destinos. Al respecto, Goldmann (1972, p. 89) señala: “Sin previsión la vida
se haría imposible, y toda previsión se basa en una experiencia histórica
previa”.

En el proceso de construcción del marco histórico de cualquier tipo de in-


vestigación, y no exclusivamente en el caso de las ciencias sociales, sino
también en las ciencias naturales, técnicas, etc., el investigador irá accedien-
do de manera paulatina a un extraordinario número de datos, hechos, etc.,
que deberá ordenar adecuadamente de forma tal que le sirvan en un mo-
Pablo Guadarrama González 

pueden convertir en un cúmulo tal de información que desvíe su atención


e incluso derivar en otras investigaciones diferentes al objeto inicialmente
establecido.

Las fuentes por sí mismas ofrecen información que debe ser ordenada, cla-
sificada, evaluada, interpretada, relacionada con otras fuentes, etc., y en tal
proceso radica la creatividad científica del investigador. Por supuesto que
una adecuada compilación de las fuentes contribuye a facilitar el trabajo del
propio investigador o de otros, pero por sí misma no es más que un paso
preliminar y necesario en el proceso de la investigación científica.

Las fuentes no resultan verdaderamente aportativas a la ciencia si no se con-


ducen hasta sus últimas consecuencias, esto es, hasta las fases superiores
del proceso de la investigación científica al tratar de encontrar solución al
problema científico originalmente planteado a través de la validación o fal-
sación de las hipótesis por medio de las variables y las herramientas teóricas
necesarias.

El investigador no debe desechar fácilmente algunas de las fuentes infor-


mativas que le parezcan intrascendentes, pues en ocasiones datos que no
parecen ser significativos adquieren tal importancia en otro momento de la
investigación. Por tal motivo debe clasificarlas inmediatamente que se pone
en contacto con ellas y ordenarlas de acuerdo con criterios metodológicos
que la faciliten su búsqueda y su ordenado análisis.

En ocasiones fuentes informativas secundarias como un comentario oral


que trasciende, pueden llegar a convertirse en otro contexto en un elemen-
to valioso y digno de consideración especial, por lo que no deben ser des-
echadas.

El análisis de cualquier proceso natural o social exige que se le aborde histó-


ricamente, pues en definitiva una de las aspiraciones de la ciencia es cono-
cer el devenir de los acontecimientos para pronosticar su futuro desarrollo a
partir de su comportamiento anterior, y si éste no es analizado con la riguro-
sidad histórica requerida, puede deformarse y ofrecer una visión sesgada.

La creatividad del investigador se mide por la capacidad que posea para


articular consecuentemente y sin tergiversaciones las explicaciones de las
particularidades del objeto de estudio a partir de las fuentes documentales
e históricas con que cuenta.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Por esa razón, los líderes científicos deben inculcarles a sus subordinados
en esta tarea de la investigación científica el criterio de que no deben ocul-
tarles información a sus colegas, pues en definitiva los investigadores no
son verdaderos dueños de las fuentes, ya que éstas son patrimonio de la
humanidad, y su verdadera propiedad intelectual consiste en las nuevas in-
terpretaciones que puedan hacer incluso de las mismas fuentes manejadas
con anterioridad por otros investigadores. Los derechos de autor valoran, en
verdad, esos aportes y no el mayor o menor acopio de fuentes.

Los fenómenos de la realidad están condicionados históricamente, por tan-


to, el investigador científico está obligado a superar cualquier obstáculo y
facilitar interpretaciones lo más acorde posibles con la historia real de lo
acaecido si aspira a ingresar al mundo de la ciencia; de lo contrario, puede
conducirse al terreno de la ciencia ficción o al de la literatura.

En el marco histórico debe producirse una articulación de los distintos com-


ponentes que subsisten simultáneamente en la realidad, es decir, los planos
económicos, políticos, ideológicos, culturales, etc. Ahora bien, esos no se
revelan de forma sencilla, sino en una trama compleja de interrelaciones en
las cuales las apariencias y los fenómenos reales muchas veces se confun-
den. Precisamente la tarea del investigador es diferenciarlos de la manera
más adecuada.

El marco teórico de la investigación no debe convertirse en un objeto de


la investigación, aunque partes de él puedan serlo para otros investigado-
res, en especial historiadores, porque en ese caso se desviaría la atención
principal del investigador. Dicho marco debe considerarse un referente im-
prescindible para conocer las coordenadas históricas en las que se ha des-
envuelto el fenómeno o proceso objeto de estudio, y de esa forma conocer
mejor su evolución y particularidades.

Las fuentes que se necesitan para la construcción del marco histórico, así
como del marco teórico, en general, exigen ser verificadas y ordenadas de
manera tal que puedan desempeñar plenamente su función en correspon-
dencia con el problema que van a resolver.

Ese ordenamiento de las fuentes es significativamente importante, pues de-


pendiendo de él puede ser útil o no a la precisión del marco conceptual
y teórico en general. Al respecto, Rodríguez, Gil, García (2002) plantean
Pablo Guadarrama González 

teorías, etc., que deben ser referentes permanentes y efectivos orientado-


res, sino que al final la investigación en cuestión debe aportar elementos al
enriquecimiento del instrumental teórico. El encargado de dirigir un proyec-
to de investigación debe buscar los argumentos necesarios para demostrar
que la tarea de la elaboración de un adecuado marco teórico no se reduce
de forma exclusiva al enriquecimiento de la teoría, sino que cuando dicho
marco es verdaderamente efectivo en el desarrollo del proyecto en cuestión
aquel que lo desarrolla debe hacer todo lo posible para demostrar su utili-
dad práctica, aunque no pueda evidenciarse de manera inmediata.

El marco teórico de una investigación exige la comprensión del problema


objeto de estudio en situaciones históricas particulares y en su interrelación
orgánica con otros procesos y problemas que guarden relación con él. A
la vez, su construcción implica precisión conceptual y lógica según la cual
queden debidamente definidos los contenidos teóricos específicos e im-
prescindibles en la nueva tarea que se emprende. Ahora bien, el desarrollo
contemporáneo de la lógica y la proliferación de sus formas, en ocasiones
pone en entredicho la validez de la posible aceptación de principios lógicos
por excelencia, ya que la proliferación de distintos tipos de lógica obliga de
algún modo a los investigadores a declarar el paradigma lógico que asume
a fin de evitar confusiones. A juicio de Miró, F. (1985):

La existencia de lógicas bivalentes, intuicionistas, polivalentes,


 probabilísticas, modales, deónticas, combinatorias, y otras más
(como la dialéctica P.G.) , muestra claramente que no puede
creerse ya que la lógica sea una disciplina que nos revela los
 principios supremos de la razón, aquellos principios que deben
ser utilizados por todo conocimiento objetivo para poder cons- 
tituirse. Cada tipo de lógica diferente utiliza principios diversos
de manera que no puede considerarse que es producto de una
razón, unitaria y coherente, que funciona como un sistema uni- 
versal, necesario y de valor suprahistórico (p. 509).

Todo marco teórico de una investigación debe contribuir, de algún modo,


a ubicar el problema objeto de estudio en la adecuada relación con otros
problemas de significación para el conocimiento integral de la realidad, a
partir de la consideración dialéctica sobre la necesaria interdependencia
que existe entre los fenómenos en el mundo. Por supuesto que tal relación
es siempre específica, y se produce en aquellas parcelas de la realidad apa-
rentemente desvinculadas, pero una visión holística de ella posibilitará siem-
Dirección y asesoría de la investigación científca 

pre una mejor comprensión de los nexos del problema objeto de estudio
con la totalidad concreta a la cual está subordinada.

El término “holismo”, derivado de la voz griega holos, que significa el todo,


lo entero, o también lo universal, se utiliza con mayor frecuencia en los úl-
timos tiempos en los ámbitos académicos y desde distintas disciplinas por
diversas razones. Entre ellas se encuentra el indudable efecto producido
por el incremento de la especialización del saber científico que implica el
nacimiento de nuevas ciencias y que motivó que desde el siglo XIX aparecie-
ran preocupaciones respecto a la atomización del conocimiento humano,
de tal modo que fuese un peligro evidente la visión integradora del mundo
e incluso el propio status de la filosofía, como se puso de manifiesto en el
positivismo spenceriano (Guadarrama, 2004). Ante tales peligros surgieron
voces reclamando la necesaria revalorización de algunas cosmovisiones de
la antigüedad caracterizadas por concebir el mundo como la articulación
orgánica de elementos diversos, pero necesariamente interdependientes
entre sí.

La construcción del marco teórico de la investigación no es una actividad


sencilla ni independiente de los métodos que se van a emplear en la inves-
tigación. Este proceso está expuesto a múltiples peligros, entre los cuales se
encuentra el apriorismo que en ocasiones se pone de manifiesto de forma
contraproducente en posturas empiristas, cuando en verdad pareciera que
tal enfoque debía conducir lógicamente a posiciones muy distantes del mis-
mo, como con anterioridad se infería en los planteamientos del positivismo
en sus primeras manifestaciones. A juicio de Laudan, L. (1997, p. 26). “... las
teorías empiristas del conocimiento han sido guiadas (al menos durante la
mayor parte del siglo XX) por una meta epistemología de un carácter desca-
radamente a priori”.

El encargado de dirigir una tesis o un proyecto de investigación está obliga-


do a demostrarle a quien orienta, que el marco conceptual de una investi-
gación constituye uno de los pilares fundamentales en que se debe asentar
cualquier proyecto científico y a la vez es uno de los terrenos donde ella
debe aportar también resultados teóricos.

La definición de los términos principales que se utilizarán en la investigación


es parte constitutiva esencial del proceso de determinación del marco con-
ceptual, pero la construcción del marco conceptual, debe diferenciarse de
Pablo Guadarrama González 

la simple definición de los términos, pues no se trata de un asunto meramen-


te semántico o etimológico, sino algo de mayor envergadura teórica.

Es bastante difícil que un proyecto de investigación pueda avanzar debida-


mente si no ha sido precisado el marco conceptual y a la vez no se pretenda
enriquecerlo de un modo u otro.

Por ejemplo, el proyecto internacional de investigación “El pensamiento lati-


noamericano del siglo XX ante la condición humana” ha tenido que nutrirse
de innumerables reflexiones sobre el concepto de condición humana (Aren-
dt, 1993), naturaleza humana (Roig, 2004), esencia humana, etc., diferen-
ciando debidamente sus contenidos, y a la vez aspira a proponer nuevos
elementos de consideración teórica para determinar con mayor precisión el
concepto de condición humana.

El análisis de un problema teórico exige la determinación precisa de las he-


rramientas conceptuales que se utilizan en su solución, y éstas deben estar
ordenadas, jerarquizadas, sistematizadas, operacionalizadas, etc., de mane-
ra tal que se facilite la labor y no se pierda tiempo de trabajo tratando de
organizar y localizar la información. Al igual que un mecánico en un taller si
no conserva sus instrumentos de trabajo en un orden determinado puede
perder la mayor parte de su tiempo de trabajo tratando de localizarlos.

Si bien el concepto se define como (Casares, 1963 p. 205) “Idea que conci-
be el entendimiento. Expresión de un pensamiento por medio de la palabra.
Opinión. Juicio,” el contenido del concepto “concepto” es mucho más rico,
pues según lo planteado por Ferrater (1994):

Todo concepto tiene comprensión y extensión. La primera con- 


siste en el hecho de que un concepto determinado se refiere
 justamente a este objeto determinado siendo diferente de la
mera suma de las notas del objeto; la segunda consiste en los
objetos que el concepto comprende, en los objetos que caen
bajo el concepto (p. 618).

El concepto es un instrumento básico para la comprensión de un fenómeno


o proceso con la intención de precisar sus elementos nucleicos y esenciales,
los que cualitativamente los diferencian de otros similares, pero no idénti-
cos. Por tal motivo, en la misma medida en que se logre una precisión con-
ceptual se alcanzará un mejor conocimiento del objeto en cuestión.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Los conceptos existen en la medida en que pueden ser definidos; de otra


manera resulta imposible determinar su validez. En el proceso de la defini-
ción se determinan y delimitan los elementos fundamentales y caracterís-
ticos del objeto, sus aspectos más esenciales que le conceden verdadero
significado y utilidad a un concepto.

Las definiciones son algo más que una enumeración de las propiedades o
rasgos del objeto. Ellas deben aspirar a presentar los nexos esenciales que
determinan un proceso y lo hacen cualitativamente distinto a otros. Ellas a
su vez deben estar en condiciones de reconstruir de forma lógica y racional
los elementos conocidos del objeto y articularlos de manera sistémica, de
manera que posibiliten un mejor uso de sus potencialidades epistemológi-
cas.

Existen conceptos de distintos grados de generalidad; por tal motivo la in-


vestigación debe ser lo más precisa posible en cuanto a su construcción
conceptual y por tanto en cuanto a la definición de los diferentes términos
dependiendo de los grados de abstracción y estar en correspondencia con
la disciplina y el nivel de abstracción en que se desenvuelve el proyecto
investigativo.

 2 C o n c e 
 c  p  t o
 e
pt  o 3 
 C o n Denición 2
D   
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1     t  o
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  e
  n  c
  o
  C

Fig 8: Grados de abstracción conceptual y definiciones.

Los conceptos siempre son el resultado sintetizado teóricamente de la expe-


riencia humana en la relación hombre-mundo, y también del hombre con-
Dirección y asesoría de la investigación científca 

en ese momento, pero cuya posibilidad de existencia no queda


excluida según las leyes del mundo objetivo ( p. 21).

Este marco teórico constituye una síntesis de todas las lecturas previas rea-
lizadas por el investigador para enriquecer las fuentes bibliográficas y de
referencia
referencia que le antecedieron
antecedieron en su búsqueda.

El marco conceptual permite, si se formula adecuadamente, contribuir a una


mejor precisión del problema científico, así como de las hipótesis y variables
que posibilitan su solución. La
L a tarea del investigador es construir nexos per-
manentes de transición entre los diferentes niveles de comprensión teórica
de la realidad, y para cumplir ese objetivo necesita de un aparato concep-
tual apropiado que nadie mejor que él mismo sabrá construirle.

3.4 El problema
problema en la investigación
investigación científca
A veces se suele decir que todo en esta vida es un problema, y de cierto
modo es válida tal afirmación; sin embargo, para la ciencia no resulta el
asunto tan sencillo, pues no toda formulación teórica ni procedimiento prác-
tico constituyen, desde el punto de vista estrictamente epistemológico, un
problema.

Aunque para el sentido ordinario del término problema presupone: dificul-


tad, tarea, ejercicio de una práctica o teoría que demanda solución o res-
puesta, en su sentido epistemológico se considera el problema en el plano
de la investigación científica como algo de mayor envergadura. Así para
Aristóteles (1975):
(1975):

Un problema dialéctico es un procedimiento que contribuye o


bien a la elección o rechazo de algo, o bien a la verdad y al co- 
nocimiento, y que hace esto o bien por sí mismo o bien como
ayuda para la solución de algún otro problema de este mismo
estilo (p. 333).

Según el pensador griego, donde hay un problema hay silogismos contra-


rios, y nace donde falta un discurso concluyente. Aunque para Aristóteles
estos pertenecen propiamente al dominio de la dialéctica y a los discursos
probables, pero no al de la ciencia, de acuerdo con su criterio (Aristóteles,
Pablo Guadarrama González 

una tesis, supuesto que algunos problemas son de tal clase que de ninguna
manera tenemos acerca de ellos ninguna opinión” (p. 334).

En verdad la determinación del significado epistemológico de los proble-


mas en el plano del conocimiento científico ha sido una preocupación de
la filosofía moderna. Tal es el caso de Kant (1996, p. 38), para quien “los
problemas son proposiciones demostrables que necesitan pruebas o son
tales como para expresar una acción cuyo modo de realización no es inme-
diatamente cierto”.

El carácter objetivamente contradictorio de los problemas es algo comparti-


do por la mayoría
mayoría de los investigadores.
investigadores. Existe mucha coincidencia en con-
siderar que un problema, según Abbagnano (1968) es:

Toda situación que incluya la posibilidad de una alternativa. ...


no tiene necesariamente carácter subjetivo; no es reducible a
la duda, aun cuando la duda sea en cierto sentido un problema
(...) Es más bien el carácter propio de una situación que no tiene
un único significado (p. 953).

También existe consenso en considerar que los problemas científicos no en-


cuentran fácil
fácil y pronta solución,
solució n, y en su lugar se caracterizan por un proceso
contradictorio
contradictorio que va generando
generando nuevos conflictos en la misma medida en
que va resolviendo algunos. Por esa razón, para Ferrater (1994)

Un problema es una cuestión que se trata de aclarar o resolver


o en algunos casos resolver aclarando. El problema puede com- 
 pararse a un nudo (en el cual están
están estrechamente
estrechamente ligadas
ligadas dos o
más tesis posibles); lo que se trata de hacer con él es resolverlo o
disolverlo; en todo caso deshacerlo o desatarlo (T. III, p. 2915).

En definitiva, un problema científico es una cuestión compleja y difícil de re-


solver o un hecho no resuelto que exige una explicación teórica o solución
práctica,
práctica, lo mismo científica que social o individual.

Todos los seres humanos, independientemente de la edad, sexo, profesión,


etnia, etc., enfrentan problemas de diversa naturaleza, pero los científicos,
filosóficos, artísticos, etc., son de otra índole. De su solución depende que
avance el género humano multilateralmente.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

una investigación, conceptual o empírica. Un problema es, pues, el primer


eslabón de una cadena: problema-investigación-s
problema-investigación-solución.”
olución.”

El investigador experimentado sabe perfectamente que en la medida en


que avance en la solución del problema inicialmente planteado, aparecen
nuevas situaciones problémicas que en algunos casos pueden llegar a con-
vertirse en nuevos problemas. Cuando el problema científico es bien formu-
lado, determina la investigación y el logro de un nuevo conocimiento o la
aplicación de uno conocido a una nueva circunstancia.

En el proceso de construcción de un problema desempeña una función pre-


liminar la duda, pero ella por sí misma no constituye el problema. Solamente
Solamente
propicia que se den pasos significativos hacia la construcción del problema
si se ejecuta de un modo metódico, como ha recomendado la tradición
racionalista muy distante del escepticismo. De ahí que aclarara Descartes
(1971, p. 16): “No es que imitara yo a los escépticos que dudan por dudar
y afectan hallarse siempre irresolutos, sino que al contrario, buscaba tierra
firme, base sólida en qué fundar las afirmaciones de mi fe científica”.

La formulación de un problema es un proceso dialéctico del pensamiento


que necesariamente implica presentar las contradicciones que expresa la
realidad en su devenir en forma de pensamientos. En la misma medida en
que el hombre profundiza en el conocimiento del mundo que le rodea y
de su propio mundo interior, se percata del carácter contradictorio de todo
lo existente. Todas las cosas –sostenía Hegel– (1968, T. II. p. 386) están en
contradicción en sí mismas. Esto no significa en modo alguno que se pre-
suponga entonces la imposibilidad de encontrar soluciones y superar tales
contradicciones, pues como también aseguraba este filósofo alemán (He-
gel, 1968, T. II. p. 30) La contradicción se soluciona.
soluciona . Solo indica que el cami-
no de la búsqueda de la verdad es largo, tortuoso, contradictorio
contradictorio y plagado
de situaciones problémicas.

¿Cómo se presentan las situaciones problémicas? Por lo general una situa-


ción problémica se expresa en la mente del sujeto como la percepción de
una contradicción entre un estado real y un estado deseado o entre lo co-
nocido y lo por conocer o entre lo realizado y lo por realizar. El individuo
detecta algo en la realidad que no le satisface o que le inquieta, esto es,
algo que sucedió o sucede, que exige una corrección o un cambio o una
explicación (Díaz Caballero, 1998). Por otra parte, debe enfatizarse que un
Pablo Guadarrama González 

siempre se encuentra concatenado con otros de mayor o menor importan-


cia, pero nunca insignificantes para el objeto de estudio.

En el proceso de construcción de un problema científico se presentan gene-


ralmente los siguientes tres momentos:

En la duda solamente se produce una suspensión de un juicio en forma


provisional,
provisional, hasta el momento en que aparecen elementos suficientes para
afirmarlo o negarlo.

El cuestionamiento implica un tránsito hacia la formulación del problema,


pues exige una adecuada elaboración de las preguntas ya que como consi-
derara Sartre, existen preguntas culpables que ya presuponen la respuesta
implícitamente. Si bien no se debe confundir un problema científico con
preguntas de carácter científico, en la medida en que se enriquezca el nú-
mero y el contenido de las preguntas que se le plantean a un problema este
quedará mejor formulado.

El dilema o disyuntiva se produce cuando se presentan dos presuntas solu-


ciones que, de una forma alternativa, resultan insuficientes para dar respues-
ta al cuestionamiento planteado.
planteado.

La mayoría de los investigadores coinciden con el criterio de que un pro-


blema bien formulado implica la mayor parte de su solución, de la misma
forma que una hipótesis adecuada facilita considerablemente
considerablemente su validación
o falsación.

La ciencia es una construcción permanente de problemas y soluciones que


casi siempre generan nuevos problemas. No existe otra forma de desarro-
llarla si no es a través de la formulación de problemas científicos que vayan
ampliando el radio de acción del saber y el poderío humano sobre lo relati-
vamente ignoto.

En una relación dialéctica permanente la ciencia avanza en la medida en que


dé solución a determinados
determinados problemas y genere otros que, si tienen funda-
mento adecuado, deben finalmente también encontrar solución. “Donde
quiera que haya un problema con sentido –planteaba Moritz Schlick (1967,
p. 62)– siempre se puede, en teoría, encontrar el camino que lleva a su
solución”.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

mularlo adecuadamente para poder caracterizar sus rasgos fundamentales,


explicar las causas que lo determinan, las condiciones en que se produce,
la incidencia que tiene sobre los demás fenómenos que le acompañan y
a la vez precisar el efecto que tienen ellos sobre él, así como vaticinar su
desenvolvimiento posterior. A partir del análisis específico del problema en
cuestión deberá ser capaz de extraer conclusiones teóricas de mayor nivel
de generalidad que sean útiles para el estudio de fenómenos de naturaleza
similar al anteriormente investigado, y finalmente reelaborar el aparato teó-
rico conceptual que le sirvió de premisa y que, al concluir la investigación,
le permitirá plantearse nuevos problemas con nuevos niveles de generaliza-
ción.

El encargado de orientar un proyecto de investigación científica tiene la res-


ponsabilidad de exigir a los miembros de su grupo de trabajo una adecua-
da formulación del problema científico; de lo contrario, se puede correr
el riesgo de perder tiempo y recursos sin aportar nada valioso a la sabidu-
ría humana y resultar defraudante para todos. Por esa razón debe tener en
cuenta que para que un problema pueda ser considerado propiamente de
carácter científico debe cumplir determinados requisitos, entre los cuales se
destacan:

• Objetividad en el planteamiento, esto quiere decir que su validez sea


de fácil aceptación entre la comunidad de científicos y que ésta no se
encuentre supeditada a criterios subjetivos.
• Estructura lógica de la formulación, pues los argumentos deben fun-
damentarse de manera racional, suficiente y coherente.
• Correspondencia con criterios de analogías con otros problemas simi-
lares del campo de la disciplina científica en cuestión.
• Presunción de solución cuando se instrumenten las variables e hipóte-
sis necesarias para ese fin.
• Factibilidad de demostración de la logicidad de sus fundamentos en
correspondencia con la constatación experimental cuando ésta sea
necesaria.
• Claridad en su formulación que permita una identificación rápida de
su solución o invalidación.
• Posibilidad de ser sometido a enfoques metodológicos científicamen-
te validados con anterioridad.

Los problemas científicos pueden ser clasificados de múltiples formas y de-


Pablo Guadarrama González 

cos o teóricos–, los procedimientos o métodos que se emplean para su so-


lución –inductivos, deductivos, hermenéuticos, etc.–, o en correspondencia
con el área de conocimiento o disciplina que abarcan, por ejemplo, físicos,
matemáticos, biológicos, psicológicos, etc.

Clasifcación de los problemas científcos

Problema
cientíco

Contenido Método Disciplina

Faltan
textos

Su clasicación depende de los factores que se desean enfatizar 

Fig 9. Clasificación de los problemas científicos.

En el caso de los problemas empíricos, aunque en definitiva toda investiga-


ción científica, de un modo u otro, tiene una relación mediada en distinto
grado con la realidad, y ésta puede ser más o menos empírica. En el caso
de problemas empíricos eso no significa que en su formulación no sea ne-
cesario desarrollar el análisis teórico. Del mismo modo que un problema
científico de carácter teórico no tiene necesariamente que ser demostrado
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Bertrand Russell, con fina ironía, contaba que cuando él quería poner en
aprietos a algún colega matemático en un congreso al concluir la presenta-
ción de alguna nueva teoría, un axioma, etc., bastaba preguntarle para qué
servía aquello en la vida real. En ese mismo momento, generalmente, el
matemático quedaba sin respuesta.

En ocasiones, de manera injusta, se considera que cualquier enfoque meto-


dológico que preste determinada atención a los hechos se encuentra per-
meado por la perspectiva positivista, cuando en verdad no es así.

Ahora bien, la cuestión consiste en que los hechos por sí solos, de manera
independiente, como sugería Lenin, no demuestran ni invalidan nada; pero
constituyen una piedra angular en el proceso de la investigación científica y
necesariamente deben ser articulados al momento teórico y discursivo del
análisis. A juicio de Habermas (1982):

Cuando decimos que los hechos son estado de cosas que


existen, no nos referimos a la existencia de objetos, sino a la
verdad de los contenidos proposicionales, con lo que damos
 por supuesto la existencia de objetos identificables, de los que
afirmamos el contenido proposicional. Los hechos derivan de
estado de cosas, y los estados de cosas son el contenido propo- 
sicional de afirmaciones cuya pretensión de verdad se ha vuelto
 problemática y se pone en discusión. Un estado de cosas es el
contenido de un enunciado que no se afirma directamente, de
un modo hipotético, o sea, es el contenido proposicional de una
afirmación con pretensión de validez virtualizada. Pero si un es- 
tado de cosas es el contenido tematizado discursivamente de un
enunciado problematizado, que había sido (antes) tematizado
en un discurso; lo que afirmaríamos como verdadero después
de una comprobación discursiva. Los hechos son el contenido
de enunciados que se hacen en afirmaciones “mantenibles”.
Resumiendo, el sentido de “hechos” y de “estado de cosas” no
 puede explicitarse sin hacer referencia a “discursos” en los que
aclaramos las pretensiones de validez virtualizadas de las afirma- 
ciones” (pp. 312-313).

Por tanto, la formulación de un problema empírico será, en verdad, relativa-


mente empírica, pues el componente teórico subyace en la más elemental
Dirección y asesoría de la investigación científca 

queda científica. Si el investigador no posee de antemano un aparato con-


ceptual apropiado, puede inútilmente emplear múltiples esfuerzos que no
se revierten en ningún progreso o provecho científico.

Aunque en ocasiones este concepto es criticado por aquellos que destacan


sus antecedentes empiristas y positivistas, así como su mayor validez en las
matemáticas y la biología o en las ciencias naturales en general, en verdad
ha desempeñado una función que aporta mucho al campo de las investiga-
ciones en otras ciencias, especialmente las sociales.

Es un hecho que ningún investigador puede prescindir inicialmente de la carac-


terización preliminar de los rasgos del objeto de estudio, sus particularidades,
características específicas, lugar en una clasificación de fenómenos similares,
conceptos fundamentales necesarios para el análisis, etc.
Las variables contribuyen considerablemente a operacionalizar, y por tanto,
facilitan el proceso de validación o falsación de las hipótesis, ya que éstas
por sí mismas no pueden ser procesadas, sino con la ayuda de distintas he-
rramientas metodológicas, las cuales se conforman en el marco teórico pre-
vio al inicio de la investigación y que se enriquecen durante su desarrollo.

Los enfoques holísticos (Hurtado, 1988) y cualitativos insisten mucho en


la necesidad de la valoración integral del objeto, y en ocasiones por ese
motivo intentan poner en duda el valor metodológico de las variables, cuan-
do en verdad, independiente del carácter cuantitativo que parecen poseer
ellas, contribuyen de manera considerable a la visión integradora del proce-
so investigativo. Según Strauss Corbin, J. (1988):

Con el término “investigación cualitativa”, entendemos cual- 


quier tipo de investigación que produce hallazgos a los que no
se llega por medio de procedimientos estadísticos u otros me- 
dios de cuantificación (...) realizado con el propósito de descu- 
brir conceptos y relaciones en los datos brutos y luego organi- 
zarlos en un esquema explicativo teórico” (p. 12).

Se considera, usualmente, que el uso de las variables proviene de las cien-


cias naturales, especialmente de la química y la biología, desde donde han
sido útiles a otras ciencias.
Pablo Guadarrama González 

• La variable nominal es la que solamente se orienta hacia la signifi-


cación y la definición eminentemente formal o denominativa con la
intención de esclarecer los términos más precisos, de manera que se
eviten confusiones teóricas y metodológicas en el desempeño del
proyecto de investigación, especialmente en la validación o falsación
de las hipótesis.
• La variable real se refiere ontológicamente a la existencia propiamen-
te del fenómeno que se estudia, de su carácter objetivo y por tanto
inteligible.
• La variable operacional es la que se construye virtualmente, al igual
que la hipótesis de trabajo, con el fin de facilitar el trabajo posterior.

En el momento de emprender la búsqueda de los elementos principales del


objeto de la investigación a través de la operacionalización de las variables,
desempeñan un papel vital los indicadores de variables, que constituyen
una especie de manifestación empírica de los contenidos teóricos; también
consisten en un concepto clasificatorio que contribuye a determinar con
mayor precisión la correspondencia adecuada entre los conceptos básicos
y la realidad objeto de estudio.

El número de indicadores de variables en una investigación debe ser pru-


dente, de manera tal que permita una utilización racional de las fuentes de
referencia e información e impida una desorientación en los investigadores.
Ahora bien, también existen números mínimos de variables, que deben ser
al menos dos y entre ellas debe existir cierta relación de algún tipo.

Cuando la relación se refiere a la dependencia es necesario que se le orien-


te al investigador la determinación de variables dependientes e indepen-
dientes.

Las variables independientes son relativamente independientes, pues lo


son para una determinada relación, ya que en realidad no existe nada en
el mundo que pueda considerarse propiamente independiente de manera
absoluta. Aunque también existen las variables dependientes. Ejemplo: la
mayor o menor dilatación de las estructuras metálicas de un edificio por los
cambios térmicos dependerá del tipo de metal con el que se construyó. El
tipo de metal utilizado en la construcción es una variable independiente,
pero la magnitud de la dilatación es una variable dependiente del tipo de
metal utilizado.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Algunos investigadores (Briones, 1998) consideran la variable independien-


te como la causa real o supuesta de un fenómeno (fenómeno antecedente);
en cambio, el fenómeno consecuente sería la variable dependiente.

También se diferencian por su carácter cuantitativo o cualitativo, que, como


es conocido, guarda una intrínseca relación dialéctica, pues uno no se pre-
senta sin el otro. Ejemplo: Una variable cuantitativa pueden ser los grados
de temperatura del agua, y una cualitativa, el estado en que esta se encuen-
tre para un experimento, ya sea líquido, sólido o gaseoso. Pero es sabido
que tal estado dependerá de su condición cualitativa y de los parámetros
cuantitativos en que se encuentre. Y a la vez, ese estado puede considerarse
una variable dependiente de esos grados de temperatura.

Y, finalmente, se clasifican en continuas y discontinuas, nexo este que evi-


dentemente solo puede establecerse a su vez de un modo muy relativo,
pues lo mismo en la naturaleza que en la sociedad los límites son siempre
relativos. Las variables continuas se caracterizan por ser fenómenos que asu-
men valores cuantitativos diferentes y no tienen un tamaño unitario mínimo
sin que cambien su condición. Existen innumerables fenómenos que funcio-
nan como variables continuas, tal es el caso de la temperatura, la densidad,
la presión, etc.

La variable continua más común es el tiempo, del mismo modo que sus
expresiones en edades, épocas, etapas, períodos, regímenes, etc. Así la di-
ferenciación de la condición de discontinuidad entre la infancia y la adoles-
cencia resulta siempre dificultosa para los investigadores y dependerá no
sólo de factores exclusivamente biológicos, sino psicológicos, societales,
culturales, etc.

La variable discontinua es aquella que tiene un tamaño unitario mínimo y


no puede asumir valores intermedios entre dos valores dados, por lo que lo
hace con valores enteros (Ejemplo: cantidad de hemoglobina o leocucitos
en la sangre, número de empleados de una empresa, etc.).
Pablo Guadarrama González 

premisa básica de su existencia actual y condición indispensable para su


permanente e infinito proceso de humanización.

Es bien conocido que no toda la producción científica del hombre se revier-


te en su beneficio. Múltiples factores enajenantes, en especial los estimula-
dos por la sociedad de consumo, dan lugar a que determinados resultados
de la actividad científica se conviertan en un boomerang que atenta contra
la condición humana.

La investigación científica, por sí sola, desprovista de una concepción filosó-


fica humanista, puede que sea muy eficiente y eficaz, como exigiera cierta
racionalidad instrumental, pero también a la larga sirve sólo a elites cada vez
más minoritarias y distantes de beneficiar a sectores populares.

La tarea principal de toda investigación científica es lograr un conocimiento


lo más acertado y objetivo posible, para lo cual se debe tratar de precisar
conceptualmente, ante todo, lo que se entiende por objetividad en el cono-
cimiento de una porción de la realidad, que se delimita como una totalidad
concreta en medio de un cúmulo de información en el cual el investigador
puede perder fácilmente su rumbo. Según Olivé, L. (1995):

En suma, podemos entender la objetividad como aceptabilidad


racional en condiciones realmente existentes  para una comuni- 
dad epistémica. Una creencia objetiva deberá estar basada en
la posibilidad de la mejor justificación que realmente tengan a
su alcance los sujetos de la comunidad en cuestión. La objeti- 
vidad se refiere, pues, a la posibilidad de reconocimiento públi- 
co, en una comunidad determinada, de que hay una situación
de hecho. Dicho reconocimiento podría darse con respecto a
cualquier realidad que tenga efectos en la comunidad de que
se trate, y en relación con la cual hay evidencia satisfactoria, de
acuerdo con el marco conceptual en cuestión, para admitirla
(p. 102).

Pero la investigación científica no solo presupone una adecuada determina-


ción del objeto y la debida formulación del problema, las hipótesis, así como
del necesario marco teórico y conceptual, etc. Para Caballero, A. (1990):

El objeto que es conocido es la parte de la realidad a la que se


dirige nuestra conciencia en virtud de su propiedad, de intencio- 
Dirección y asesoría de la investigación científca 

de la aprehensión cognoscitiva. La aprehensión cognoscitiva es


un fenómeno racional que consiste en un cierto “coger”, “apo- 
derarse”, “hacer nuestro” (de nuestro yo consciente) el objeto
que pasa a ser conocido; del cual cogemos, nos apoderamos
o hacemos nuestro: sus atributos, propiedades, características,
elementos, relaciones, etc: pero mentalmente sin modificarlo o
alterarlo físicamente (pp. 61-62).

Se hace necesaria también una correcta comprensión del sujeto del pro-
ceso cognoscitivo, que puede ser siempre concebido de formas muy dife-
rentes, pues como señala Martín (1976, p. 21) “El sujeto epistémico se nos
ha presentado ya bajo tres formas: una conciencia emancipada, un equili-
brio histórico (entre coherencia interior y realidad) y una comunidad social.
Todo esto es, sin embargo, insuficiente”. Por supuesto, porque el sujeto en
el proceso del conocimiento es ante todo un ser activo que sólo en la praxis
en sus diversas expresiones (productiva, científica, política, ideológica, cul-
tural, etc.) logra su plena realización.

Según Ferrater (1994, pp. 2400-2401) “Desde Kant ha sido frecuente hablar
de objeto como objeto del conocimiento, lo que importa entonces no son
las relaciones signo-objeto, objeto intencional-referente, etc., sino la rela-
ción objeto-sujeto”.

La ciencia no la cultivan robots ni computadoras al margen de la actividad


subjetiva del hombre; ellos son solo medios a través de los cuales la investi-
gación puede avanzar, pero ante todo la ciencia exige compromisos, valora-
ción, interpretación, etc., componentes todos ellos donde la carga subjetiva
despliega más sus potencialidades sin que necesariamente por esto tenga
que afectar la objetividad. Este factor subjetivo puede desempeñar lo mis-
mo un papel muy favorable como también todo lo contrario. Eso dependerá
de cómo se conciba y utilice el sujeto en su articulación dialéctica con el
objeto de la investigación.

Según plantea Morin (1999): “Es vano, por tanto, intentar fundar el conoci-
miento bien sea en el espíritu, bien sea en lo real. El conocimiento no tiene
fundamento en el sentido literal del término, pero tiene fuentes diversas y
nace de su confluencia, en el dinamismo recursivo de un bucle en el que
emergen conjuntamente sujeto y objeto; este bucle pone en comunicación
espíritu y mundo, inscritos el uno en el otro, en una co-producción dialó-
Pablo Guadarrama González 

simple de fundamento del conocimiento, permitiéndonos concebir sus pa-


radojas principales:

• el conocimiento objetivo se produce en la esfera subjetiva, la cual se


sitúa en el mundo objetivo,
• el sujeto está presente en todos los objetos que conoce y los princi-
pios de la objetivación están presentes en el sujeto;
• nuestro espíritu siempre está presente en el mundo que conocemos,
y el mundo está presente de alguna manera en nuestro espíritu. Esta
doble presencia se efectúa, no tanto en función de una analogía entre
micro y macromundo, cuanto en virtud de una doble inscripción” (pp.
228-229).

Quien tiene la responsabilidad de transmitir a las nuevas generaciones de


investigadores sus experiencias y conocimientos sobre un área de la rea-
lidad deberá ser capaz de tomar conciencia de que tanto su perspectiva
epistemológica como su información científica, no son universalmente váli-
das para todas las épocas y para todas las circunstancias, sino que llevan la
impronta de su formación, de su generación intelectual, de las influencias
recibidas de otros investigadores, etc. Esto significa que no existe, ni existirá
 jamás, un sujeto imperecedero de la investigación.

Todo proyecto de investigación estará siempre mediado por un sujeto his-


tóricamente condicionado, por lo que el líder científico debe ser capaz de
estimular el desarrollo de las perspectivas personales de los miembros de
su grupo de investigación, de manera que se conviertan, con visión propia,
en nuevos y enriquecidos sujetos de la actividad científica, en conscientes
actores y gestores de nuevos conocimientos útiles a la humanidad.

4.3 La precisión del método del proyecto de


investigación
Una de las mayores responsabilidades de un guía científico es contribuir a
la precisión constante del método del proyecto de investigación, pues este
proceso debe ser tan dinámico como el de la necesaria reformulación del
problema científico, cuando se hace necesario. No se trata de estar obliga-
do, en el desarrollo de una investigación, a modificar permanentemente de
manera formal el método, el problema y en general el marco teórico por
exigencias de tipo académico o de otra índole.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

de que se dispone. El primer tipo de crecimiento, característico


tanto de la información primeriza como de la rutinaria, puede lla- 
marse baconiano porque estuvo patrocinado por los dos Bacon,
mientras que el crecimiento en profundidad puede calificarse de
newtoniano por ser Newton quien inventó el primer sistema cien- 
tífico profundo y en gran escala. El crecimiento en volumen exige
ambos tipos de crecimiento: el mero crecimiento en superficie
es ciego y tiende a la parálisis por falta de ideas, mientras que
el crecimiento exclusivamente en profundidad corre el riesgo de
dar una especulación incontrolada (p. 89).

3. El método galileano, que sin desconocer la importancia de la experi-


mentación, sino que por el contrario la privilegia, no se limita al mo-
mento empírico del conocimiento, sino que intenta expresar matemá-
ticamente los resultados de la observación y pretende someter a la
naturaleza a un experimental interrogatorio que le conduzca a verda-
des superiores más allá de la descripción.
4. El método cartesiano, que desde una perspectiva racionalista, sin caer
en el escepticismo estéril, propugna una duda metódica y se plantea
el enriquecimiento del conocimiento, y presupone la observación, la
enumeración, el ordenamiento y la conjugación del análisis y la sínte-
sis en la búsqueda de la verdad científica.

Si bien tales métodos tienen una connotación fundamentalmente científica,


no han podido ni podrán desembarazarse de la raigambre filosófica que de
un modo u otro subyace en cada uno de ellos, y, por su nivel de generaliza-
ción, en ocasiones son considerados como métodos científicos generales
(Kedrov, 1982). Del mismo modo existe un conjunto de métodos de natura-
leza esencialmente filosófica, pero que a su vez tienen incidencia sobre los
métodos científicos.

La eterna discusión sobre el carácter de ciencia o no de la filosofía ha lleva-


do a los defensores de tal condición a apoyarse en la consideración aristo-
télica de ciencia primera en las denominaciones hegelianas de ciencia de la
lógica o enciclopedia de las ciencias filosóficas, y ha conducido a las preten-
siones de exclusividad científica en algunos enfoques marxistas, analíticos,
fenomenológicos, etc.

Entre los principales métodos filosóficos que tienen alguna incidencia sobre
Pablo Guadarrama González 

verificar si los investigadores tienen al menos una idea general y básica de


ellos –y en caso de que no sea así propiciar que la posean–, se encuentran:
1. El método dialéctico: tal vez sea uno de los más antiguos, pues se
manifestó tanto en China, en el taoísmo de Lao Tse, como en Herá-
clito, hasta sus versiones modernas en Bruno, Spinoza, Kant, Hegel,
Marx, etc. Inicialmente se concibió etimológicamente como el arte
de discutir en diálogo, pero los estoicos lo identificaron con la lógica,
y así se mantuvo durante el auge de la escolástica. Concibe todo lo
existente en constante devenir y evolución contradictorios, donde se
producen transformaciones de carácter cuantitativo que se acumulan
y propician cambios cualitativos como mediaciones, negaciones y
superaciones permanentes que posibilitan el desarrollo de todos los
fenómenos. Esta visión se ha articulado lo mismo con concepciones
idealistas como con materialistas del mundo.
2. El método hermenéutico: originalmente se entendía solamente como
traducción o interpretación de un texto sagrado según Platón, pero ya
Aristóteles lo concibe como un método mucho más amplio que tiene
que ver con la relación entre el pensamiento y los signos lingüísticos.
Posteriormente con Schleiermacher alcanza un desarrollo y extensión
a diversas disciplinas del saber. La interpretación y la comprensión se
planten como imprescindibles, de ahí que Dilthey considere al her-
menéutico como el método universal de las ciencias del espíritu. Para
Nietzsche no existían los hechos, sino solamente las interpretaciones.
En tanto Heidegger le otorgó una dimensión ontológica al no reducir
la hermenéutica a una interpretación de textos, sino a la actitud exis-
tencial del hombre en el mundo como intérprete del Ser. Gadamer
concibe el lenguaje como el verdadero Ser, y Ricoeur identifica el Ser
con el yo, y admite la posibilidad de múltiples hermenéuticas. Mien-
tras que Habermas y Apel han desarrollado una teoría crítica del dis-
curso y una hermeneútica de las ideologías. Según Quiroz, S. (1997):
La metodología hermenéutica tiene un punto de partida, y este
es el de establecer que la acción humana conlleva una intencio- 
nalidad, un significado profundo, y que tal significado puede
ser comprendido e interpretado, en tanto esa acción es objeti- 
vable en un texto (p.122).
3. El método fenomenológico: aunque procede también de los términos
griegos relacionados con la apariencia, en verdad cobra fuerza el tér-
mino en la modernidad con Lambert y Hegel; pero su consagración
se produce en Husserl, para quien la fenomenología trascendental es
Dirección y asesoría de la investigación científca 

las cosas mismas a partir de la subjetividad, por cuanto todo necesa-


riamente se percibe desde ésta. Y como hechos de conciencia deben
ser aprehendidos en su intencionalidad. La descripción fenomenológi-
ca no es concebida como empírica ni psicológica, sino trascendental.
Pretende ser un fundamento crítico del saber, una especie de meta-
ciencia o ciencia a priori que fundamente a las demás ciencias a partir
de su método de la intuición eidética. Para Husserl (1967):

Las ciencias son creaciones del espíritu, que persiguen cierto


fin y deben ser juzgadas por tanto con arreglo a este fin. Y lo
mismo puede decirse de las teorías, las fundamentaciones y en
general todo aquello que llamamos método. Una ciencia es en
verdad ciencia, un método es en verdad método, si es conforme
al fin a que tiende. La lógica aspira a investigar lo que conviene
a las verdaderas ciencias, a las ciencias válidas como tales, o
con otras palabras, lo que constituye la idea de la ciencia, para
 poder saber por ello si las ciencias empíricamente dadas res- 
 ponden a su idea y hasta qué punto se acercan a ella, o en qué
chocan contra ella (p. 57).

Estos, por supuesto, no son todos los métodos filosóficos, sino sólo aquellos
que han tenido mayor incidencia en las investigaciones científicas y que, por
tanto, un líder científico debe aconsejar que no sean ignorados por los que
cultiven cualquier área de la ciencia, aunque consideren que la filosofía no
es tema de su interés o atención particular. Inexorablemente el saber filosó-
fico, de un modo u otro, siempre emerge cuando se trata de navegar por
cualquier recóndito lugar de los mares de la ciencia.

Cualesquiera que sean los métodos particulares que emplee el investigador


científico, como métodos de carácter empírico o teórico, inductivo o deduc-
tivo, genético, axiomático, analítico, experimental, etc., tendrán que ver ne-
cesariamente con algunos de los paradigmas epistemológicos y filosóficos
que han existido, sobreviven y sobrevivirán a los nuevos tiempos.

Algunos consideran que la connotación filosófica que poseen los métodos


científicos les diferencia del mundo de la técnica y los procedimientos que
regularmente ésta utiliza, aunque en el lenguaje cotidiano en ocasiones se
empleen indistintamente de manera errónea como sinónimos.
Dirección y asesoría de la investigación científca 

La intención del sujeto fue considerada como una categoría de significación,


pues ya no es unicamente la visión pragmática que busca sólo el resultado,
sino que se quiere conocer cuáles son los móviles reales que
reales que se encuentran
detrás de los móviles fenoménicos.

Con el desarrollo de la axiología, o teoría de los valores, que había sido solo
esbozada por Kant en su Critica del juicio, toma
juicio, toma auge el enfoque cualitativis-
ta, con el neokantismo, primero, y después con la fenomenología,
fenomenología, como un
despliegue extraordinario en el pensamiento filosófico de los años veinte
del pasado siglo XX. Tal ingrediente filosófico contribuye a la vitalización de
los métodos cualitativos, ya que este análisis es ante todo valorativo y de-
penderá mucho de la perspectiva del sujeto. Por esa razón, afloran también
una serie de elementos de carga muy subjetiva en el proceso de las investi-
gaciones científicas, pero se les trata de otorgar la mayor objetividad posi-
ble. Así, con la aparición de perspectivas de observación de género, étnica,
socioclasista, toman auge nuevos enfoques eminentemente cualitativos, sin
que esto implicase alguna expresión de sociologismo vulgar.

La fenomenología, como se sabe, insiste mucho en el papel de la intencio-


nalidad humana y en la primacía de la experiencia subjetiva inmediata. En el
análisis de la contextualidad del sujeto esto resulta válido para algunas cien-
cias sociales, como la antropología,
antropología, la psicología, la sociología, la geografía,
la historia, pero eso no signi
significa
fica que sea válido
válido como elemento
elemen to determinante
para todos y cada uno de los análisis que se desarrollan en dichas ciencias.

El encargado de orientar un proyecto de investigación debe advertir a los


miembros de su equipo que utilizan los métodos cualitativos en sus investi-
gaciones, que éste se enfrenta a determinadas contradicciones
contradicciones en cuanto a
la construcción de teorías, pues como sugiere Rodríguez (2002):

Cuando intentamos aproximarnos al análisis de la función que


cumple la teoría en la investigación cualitativa encontramos un
doble problema. En primer lugar el dilema particular general.
general. La
teoría no sólo revela, sino que oculta. Sin categorías y modelos
nuestras explicaciones se pierden en una mirada de detalles no
siempre significativos, y pierden así su utilidad social; pero con
las categorías y los modelos, aunque nos aseguramos la utilidad,
corremos el riesgo de obscurecer lo que es individual, único y
específico (p. 86).
Pablo Guadarrama González 

Pero este es un problema insoluble para cualquier tipo de análisis científico


y no solo es inherente al enfoque cualitativo, pues en el proceso de cons-
trucción de cualquier teoría siempre ocurre un cierto distanciamiento en
relación con los fenómenos individuales y específicos, pero eso no debe
significar, si se realiza adecuadamente la abstracción, que se desfigure su
contenido o se altere sustancialmente. En definitiva, una buena teoría debe
ser capaz de subsumir las particularidades esenciales de los fenómenos que
implica, lo cual no quiere decir que describa cualitativa y específicamente a
cada uno de ellos.

Resulta muy acertada la caracterización que García (1998) realiza sobre los
rasgos de los métodos cualitativos, cuando considera que:

(…) la metodología cualitativa es inductiva, por lo que el diseño


de la investigación es flexible.
f lexible. El investigador
investigador no reduce las per- 
sonas, el escenario, los hechos a variables, sino que los conside- 
ra como un todo, con una clara perspectiva holística. La inves- 
tigación cualitativa supone la interacción entre el investigador y
las personas que son objeto de su estudio, por ello es necesario
minimizar los efectos que se causan sobre los investigados utili- 
zando técnicas que no sean intrusitas (p. 104).

Esta recomendación resulta muy útil, en especial por las características


características que
normalmente
normalmente tienen las investigaciones
investigaciones del tipo de acción participativa, que
son eminentemente
eminentemente cualitativas, en las que con tales instrucciones por parte
del investigador se puede fácilmente alterar el objeto de la investigación,
pues como plantea Florian (1997, p.72): “La investigación participativa pue-
de ser caracterizada como una investigación básicamente cualitativa, en la
que pueden incluirse elementos
elementos cuantitativos, pero siempre dentro del con-
texto de una problemática cualitativa”.

En este tipo de investigación se corren muchos riesgos de deformación en


cuanto a la obtención de la información y por ese motivo quien dirige un
proyecto de estas características debe orientar debidamente a quienes par-
ticipan en él, de manera que se establezca un clima favorable,
favorable, ya que como
plantea Erickson (1989):

La confianza y la armonía en el trabajo de campo no son mera- 


mente una cuestión de buenos modales; es imprescindible que
se entable una relación mutuamente satisfactoria y no coactiva
Dirección y asesoría de la investigación científca 

informante. Dado que conocer la perspectiva del informante es


esencial para el buen resultado de la investigación, es necesario
ganarse su confianza y conservarla durante todo el transcurso
del estudio (p. 253).

Son varios los elementos esenciales que deben tener presentes los encarga-
dos de dirigir un proyecto
proyecto de investigación
investigación cualitativa, pues sus característi-
característi-
cas principales, según Taylor
Taylor y Bogdan (2002), pueden sintetizarse en que:

La investigación cualitativa es inductiva (…) en la metodología


cualitativa el investigador
investigador ve al escenario y a las personas en una
 perspectiva holística; las personas, los escenarios o los grupos
no son reducidos a variables, sino considerados como un todo.
(…) los investigadores
investigadores cualitativos son sensibles a los efectos que
ellos mismos causan sobre las personas que son objeto de su es- 
tudio (…) los investigadores
investigadores cualitativos tratan de comprender a
las personas dentro del marco de referencia de ellas mismas (…)
el investigador cualitativo suspende o aparta sus propias creen- 
cias, perspectivas y predisposiciones (…) Para el investigador
cualitativo, todas las personas son valiosas. (…) los métodos cua- 
litativos son humanistas (…) los investigadores cualitativos dan
énfasis a la validez en su investigación (…) para el investigador
cualitativo, todos los escenarios y personas son dignos de estu- 
dio (…) la investigación cualitativa es un arte (pp. 20-23).

Además, se deben tener en cuenta otras características de la investigación


cualitativa entre las que se destacan que:

• La realidad está
está formada por valores significativos, y cada persona le
da una determinada interpretación a través de la interacción, lógica-
mente, con las demás personas.
• Por esa razón la investigación
investigación cualitativa es inductiva y su diseño tiene
que ser muy flexible, o sea, el investigador en este caso no trata de
producir el objeto estudiado en magnitudes estrechas, sino lo amplía
a una perspectiva holística.
• Hay una interacción muy dinámica entre el investigador y el objeto
investigado,
investigado, en este
es te caso las personas que se investigan.
• Este tipo de investigación trata de poner el objeto de sus propios mar-
cos de referencia, es decir, en su propia perspectiva.
Pablo Guadarrama González 

cualquier aspecto, por insignificante que pueda parecer, es objeto de


preocupación en la investigación cualitativa
cualitativa que en cierto modo tiene
un carácter humanista porque trata de concebir a la persona en su
integridad en la vida cotidiana como ser sublime.
• La investigación
investigación no comienza con un conjunto de hipótesis apriorísti-
cas, sino como un acercamiento permanente de reflexión del sujeto
de la investigación y el objeto de la investigación.
• Y en último lugar, esta investigación también tiene un carácter
carácter en el
que utiliza innumerables fuentes e innumerables técnicas, es una in-
vestigación extremadamente interpretativa, que trata sobre todo de
interpretar y codificar cualquier tipo de significados de los hechos y
no simplemente una descripción fenoménica.

Una posible ventaja que ofrece este tipo de investigación holística en lo


referido a su dirección, es que, como plantea Hurtado (2000):

Como el énfasis de la investigación holística está en el proceso,


el asesor que maneja esta comprensión está en posibilidad de
orientar cualquier trabajo de investigación en cualquier área te- 
mática, incluso en aquellas que no necesariamente correspon- 
dan a su formación profesional
profesional de base (p. 30).

Las bases filosóficas de este tipo de investigaciones


investigaciones que tratan de estudiar el
objeto de la investigación en una forma lo más integral posible, guardan,
gua rdan, por
supuesto, una relación estrecha con la visión dialéctica de la realidad.

Este hecho evidencia que la filosofía ha desarrollado, como se analizó ante-


riormente, sus propios métodos para estudiar la realidad, pero en esa bús-
queda de métodos propios se ha nutrido, por una parte, de métodos que
proceden en algunos casos de las ciencias particulares, pero en otras situa-
ciones hay algunos métodos cuyo origen
origen es el análisis filosófico, como este
caso de los llamados métodos de investigación
investigación cualitativos.

Este tipo de reflexión filosófica que fundamenta los métodos cualitativos,


cualitativos, se
pone de manifiesto, según Eyles (1998, p. 33) ya que: “El objetivo de la in-
vestigación cualitativa es descubrir la naturaleza del mundo social mediante
la comprensión de la forma en que las personas actúan y dan sentido a sus
vidas. Se interesa por la naturaleza intersubjetiva
intersubjetiva del mundo”.

ión cualitativa debe entenderse cualquier tipo de investigación


Dirección y asesoría de la investigación científca 

nes sobre la vida de la gente, las experiencias vividas, los comportamientos,


emociones y sentimientos, así como el funcionamiento organizacional, los
movimientos sociales, los fenómenos culturales y la interacción en general
entre los fenómenos. Por esa razón, Strauss y Corbin (1998, p. 12) plantean
que: “(...) Al hablar sobre análisis cualitativos, nos referimos no a la cuantifi-
cación de los datos brutos y luego organizarlos en un esquema explicativo
teórico”.

La investigación cualitativa no solo debe confluir con la cuantitativa, sino


que la requiere de forma indispensable, pues en definitiva en la realidad se
entrelazan constantemente ambas determinaciones: la cuantitativa y la cua-
litativa. Un líder científico tiene la misión de demostrar que ambos métodos
son válidos para distintos momentos y enfoques de parcelas de la realidad
que se convierten en objeto de la investigación, por lo tanto, no debe deme-
ritar ninguno de ellos, sino justipreciarlos en sus adecuadas posibilidades y
resultados.

Aunque en los métodos estadísticos y experimentales prevalece el enfoque


cuantitativo, el enfoque cualitativo privilegia la visión holística, compleja y
dialéctica, esto no debe conducir a pensar que deben identificarse a priori,
respectivamente, con posturas materialistas o idealistas, como se observa
en Dos Santos y Sánchez (1997, p. 14) cuando sostienen que: “A partir de la
década del 80, los paradigmas de investigación dominantes en las ciencias
sociales y de la educación han sido el “cuantitativo-realista” y “el cualitativo-
idealista.”

En definitiva, resulta totalmente imposible deslindar de manera absoluta el aspec-


to cuantitativo del cualitativo y viceversa, pues como plantea Mayor (1992):

El ser cualitativo se manifiesta como una unidad de varios “momen- 


tos” sucesivos durante los cuales la cualidad apenas se modifica;
 pero presenta también “momentos” en que la diferente cualidad
 parece fundamentarse en diferencias de magnitud. Las cualidades,
en efecto, presentan un cambio continuo y gradual, presentan “un
más o menos”, tienen también un número infinito de gradaciones
cuantitativas, mensurables y cognoscibles (p. 132).

Cuando se estudia la realidad haciendo mayor énfasis en el aspecto cualita-


tivo, que es el histórico, el líder científico debe indicar que cualquier investi-
Pablo Guadarrama González 

también en sus momentos de decadencia, en sus crisis y en sus altibajos. El


problema referido a cuál es el mejor momento para el inicio de la investiga-
ción: su nacimiento, adolescencia, madurez o el preámbulo de su muerte,
es un problema metodológico de carácter eminentemente cualitativo.

Marx no estudió el desarrollo del capitalismo tomando como modelo a Haití,


sino que lo hizo analizando la historia de Inglaterra, porque era el país que
tenía más desarrolladas las relaciones capitalistas en su época y era donde
entonces estaban desplegadas todas las contradicciones de dicho modo de
producción. Cuando Engels sostenía que había que investigar la clave de la
anatomía del mono en la anatomía del hombre, y no al revés, indicaba que
hay que partir del estudio del fenómeno en su nivel más alto de desarrollo, y
de esa forma se entiende mejor el fenómeno con menor nivel de desarrollo.
Un fenómeno al ser investigado con una perspectiva metodológica cuali-
tativa en el plano histórico debe tratar, en lo posible, de que se estudie
cuando llegue a su mayor grado de desarrollo, porque en ese momento es-
tán desplegadas todas las contradicciones y puede verse todo el fenómeno
integralmente, y después, a partir de ahí, se puede reconstruir su evolución
y extraer las conclusiones pertinentes.

Un análisis filosófico de los métodos permite plantear que las investigacio-


nes científicas siempre han utilizado, de un modo u otro, los métodos cuali-
tativos, y cuando ha apreciado que los enfoques cuantitativos son aportati-
vos –y de hecho lo son para el enriquecimiento de la investigación–, los ha
utilizado también, pero insistiendo en que en última instancia el saber aspira
a una comprensión cualitativa de la realidad.

Por su parte, la investigación científica, lo mismo en la esfera de las cien-


cias naturales y técnicas que en las ciencias sociales, aspira a determinar lo
básico y ello implica, en una investigación en cualquier esfera científica, la
caracterización cualitativa del fenómeno que se estudia, del objeto de la
realidad que trata de esclarecer con una función en última instancia eman-
cipatoria, como el propio Habermas sostendría (1982, p. 34) al considerar
que “todo conocimiento tiene un determinado interés y uno de ellos es
emancipatorio”.

En el largo camino de la construcción del conocimiento científico los inves-


tigadores han ido superando distintos tipos de reduccionismos epistemoló-
esa labor los métodos cuantitativos han sido extraordinariament
5

L a tutoría de tesis de
maestría y doctorado

Para el presente análisis se parte del presupuesto de que los proyectos de


investigación de maestría o de doctorado son los que propiamente deben
denominarse tesis , ya que los trabajos de grado en el pregrado por lo regu-
lar son en su mayoría sólo monografías, si bien en algunos casos excepcio-
nales pueden resultar muy novedosos y aportativos, al punto de que en tales
circunstancias excepcionales podrían considerarse también como tesis de
investigación científica.

Por tal motivo, se dedicará mayor atención a los proyectos de investigación


en estudios de postgrado, que por lo general son considerados como tesis
de grado propiamente en el ámbito académico internacional, aunque en
algunos países, como México, los trabajos de licenciatura son denominados
tesis.

El término tesis procede del griego, con el significado de lo que se pone


o sustenta por sí mismo, y constituye un ejercicio intelectual en el que un
tesista o aspirante a un grado científico o académico, bajo la orientación de
un tutor o director, debe demostrar sus competencias para sustentar una
conclusión teórica o una propuesta de solución práctica a un problema con
la suficiente claridad, argumentación y capacidad de demostración; pero
Pablo Guadarrama González 

o seminarios del período lectivo del programa de maestría o doctorado, y


en el caso de que lo requiera, tomar otros cursos no previstos en los currícu-
lums establecidos, pero que resulten imprescindibles para abordar el tema
de la tesis en cuestión.

Deben establecerse entre tutor y tesista acuerdos, no formales, sino sobre la


base de la confianza recíproca, de intercambio de ideas, avances de la inves-
tigación, resultados de la búsqueda bibliográfica, para el levantamiento del
estado del arte, así como para los informes parciales que deben presentarse
ante las correspondientes instancias académicas.

Es imprescindible que se logren adecuados ritmos en la periodicidad de la


información por parte de los tesistas a sus tutores, en correspondencia con
las posibilidades reales de trabajo del estudiante, pues de lo contrario se
pueden producir situaciones tensas que a la larga afectan el buen desarrollo
del proyecto. En una investigación desarrollada por Stelle Phillips en 1979
demostró lo siguiente (Phillips, 2001):

Cuando a un estudiante que prefiere tomarse su tiempo y plani- 


ficar lentamente el trabajo hasta llegar a un resultado digno de
comentarse, se le asigna un director que exige constantemente
resultados valiosos, el primero se deprime y siente que las pau- 
tas requeridas le resultan inalcanzables. El director, por su parte,
 piensa que el graduado es demasiado cauteloso e incapaz de
trabajar por sí mismo. En cambio, cuando a un estudiante ne- 
cesitado de una realimentación y un reaseguro constantes se
le asigna un director de tesis a quien sólo le interesa conocer
las ideas y progresos periódicamente, o sea luego de un tiem- 
 po de elaboración, el primero suele sentirse abandonado, y el
segundo, molesto por las excesivas demandas del graduado (en
caso de que éste reúna bastante valor como para decirle que le
dedique más tiempo). Al parecer, el “vínculo” y la buena comu- 
nicación entre estudiantes y directores de tesis es el elemento
clave de la tutoría (pp. 29-30).

Una vía que no debe obviar el tutor es mantenerse informado sobre el


aprovechamiento docente del tesista en otras actividades académicas esta-
blecidas con los demás profesores de los cursos lectivos del programa de
maestría o doctorado, así como sobre sus resultados en la participación en
congresos relacionados con su actividad, la publicación de sus resultados
Dirección y asesoría de la investigación científca 

De forma permanente y sistemática el tutor debe estar al tanto del enrique-


cimiento del estado del arte y las nuevas informaciones bibliográficas que el
aspirante vaya encontrando, las cuales de algún modo deben ser también
debidamente revisadas por el tutor, de manera tal que le permita tener un
criterio más objetivo sobre la pertinencia o no de tal literatura.

No es aconsejable que la relación entre el tutor y el tesista se limite a los


espacios académicos, ya que en la medida en que se establezcan vínculos
de sincera colaboración y amistad, el resultado del trabajo puede ser para
ambos más gratificante y provechoso para el buen desarrollo del proyecto.
Una relación ausente de cordialidad o inamistosa entre el tutor y el tesista
puede revertirse negativamente sobre el trabajo; de ahí que la existencia
de estrechos nexos de confianza sea favorable para el buen desarrollo del
trabajo, incluso cuando honestamente sea necesario interrumpir o sustituir
la tutoría.

Es imprescindible establecer mecanismos periódicos de control del desarro-


llo de la tesis por parte del tutor y del colectivo académico que finalmente
propondrá o avalará de algún modo el trabajo de investigación que susten-
tará como tesis el aspirante.

El tutor tiene, a su vez, el deber de sensibilizar al colectivo científico que


debe controlar y fiscalizar el trabajo del tesista en relación con la impor-
tancia y posibles aportes de dicho proyecto de investigación, y tratar de
ir consiguiendo que algunos investigadores sobre temas afines desarrollen
oponencias científicas debidamente fundamentadas, cuyas críticas y reco-
mendaciones contribuyan al perfeccionamiento de la tesis en cuestión.

De igual forma, el director de tesis debe estar muy al tanto de aquellos es-
pacios científicos y académicos, seminarios, talleres, congresos, tanto inter-
nos como nacionales e internacionales, así como revistas científicas y otras
publicaciones académicas, en los cuales el aspirante pueda ir presentando
los resultados parciales del desarrollo de su proyecto de investigación, de
manera tal que se le posibilite ejercitar sus competencias argumentativas,
lo que será de gran utilidad para el momento definitivo de sustentación de
su trabajo.

En ocasiones, es necesario que el apoyo del tutor al joven aspirante se tra-


duzca en un mayor padrinazgo científico que le lleve a proponerle la elabo-
Pablo Guadarrama González 

cualquier caso, en tales situaciones deben quedar bien delimitadas las ta-
reas y responsabilidades en la elaboración conjunta del trabajo en cuestión,
de manera que pueda ser delimitada con facilidad la autoría intelectual de
cada uno de ellos y darla a conocer cuando sea necesario.

Resulta imprescindible que el tutor, dado el mayor conocimiento del área


temática que posee, oriente debidamente al tesista desde un inicio en la de-
limitación adecuada de la disciplina científica en que se desarrollará el traba-
 jo de investigación, a fin de evitar posibles confusiones, y con ese objetivo
colabore en la determinación, con la mayor precisión, del marco teórico, la
metodología, el aparato categorial, instrumental epistemológico, las fuentes
bibliográficas básicas iniciales, etc., propias de esa área del saber. Pero del
mismo modo, el tutor está en el deber de orientar al tesista en cuanto a las
conexiones y articulaciones de su tema objeto de investigación con otros
similares o colaterales, así como con otras disciplinas o ciencias que puedan
confluir con su proyecto o con las cuales pueda de igual modo contribuir.

El hecho de que se haya producido en el mundo contemporáneo un proceso


de diferenciación de las ciencias no excluye, sino que, por el contrario, pre-
supone un grado de confluencia e integración de los saberes en perspectivas
diacrónicas que superen las limitaciones de las miradas sincrónicas de la rea-
lidad. Sin embargo, la dimensión filosófica y epistemológica del análisis del
asunto no debe llevar a confusiones y a mezclar eclécticamente disciplinas
científicas bien diferenciadas. De ahí que el éxito del trabajo de investigación
científica dependa también del modo en que el tutor de una tesis contribuya
a organizar debidamente tanto el proceso de búsqueda de la información
preliminar como los pasos que el aspirante debe dar en cada etapa del pro-
ceso de su investigación, esto es, de una adecuada planificación.
La experiencia del tutor debe permitirle al tesista ahorrarse algunos tropie-
zos, así como posibles errores mayores en su labor heurística. El tutor no
debe olvidar nunca que gracias a sabios consejos de sus respectivos tutores
cuando se iniciaba en las labores del mundo de la ciencia pudo él sostener-
se y empinarse sobre los hombros de la generación de investigadores de la
ciencia y situarse en un necesario nuevo nivel de avance del conocimiento
científico. Pues de la misma forma, el tutor está en el deber primero de lle-
var a las nuevas generaciones de investigadores la convicción de que están
destinados a superar los resultados de sus respectivos tutores y, en general,
el nivel de las investigaciones científicas de su época; pero ante todo, el tu-
tor debe propiciarles a sus tesistas las herramientas teóricas y los
Pablo Guadarrama González 

interdisciplinaria o transdisciplinaria para la obtención de los resulta-


dos o sugerir la necesidad de conformar nuevos proyectos que tomen
en consideración dichas articulaciones.
11. Precisar las contribuciones recibidas en relación con el marco concep-
tual a través de las fuentes utilizadas, así como las limitaciones teóricas de
las categorías utilizadas, lo que demanda algún tipo de enriquecimiento,
y en qué medida la tesis en cuestión aporta elementos para ello.
12. Redactar la tesis con todas las exigencias actualmente exigidas por las
normas editoriales, concebida desde su gestación hasta su termina-
ción como un documento destinado a la publicación parcial o total y
a la socialización de sus resultados en congresos, bancos de datos, re-
des bibliográficas, etc., en el que en dos versiones, es decir, de manera
tanto amplia como de manera resumida se presenten sus principales
aportes científicos.

El encargado de dirigir una tesis, al igual que un líder científico de un grupo


de investigación, está obligado a tratar de ser un buen escritor en el plano
del discurso científico, con la claridad y la precisión que debe caracterizar a
este tipo de lenguaje. En opinión de Ander-Egg (2000b):

No es propio de un trabajo científico-técnico utilizar una prosa


abigarrada, barroca o pomposa. Esa “maleza” solo sirve para
ocultar la carencia de ideas o para fanfarronear como “genio”.
En general el lenguaje recargado se transforma en una “sopa
de letras” en la que se emplean muchas palabras para no decir
nada o casi nada. Por el contrario, la redacción científica ha de
guardar en su estilo un cierto ascetismo literario: debe ser senci- 
lla, directa y precisa ( pp. 137-138).

De manera que su trabajo pueda resultar paradigmático para el tesista o los


miembros de su equipo de trabajo, y por esa razón debe tener presentes
muchas recomendaciones en el arte de escribir que no son patrimonio ex-
clusivo del oficio del investigador científico. Por ese motivo debe nutrir su
espíritu de numerosas fuentes literarias, filosóficas y científicas de diferentes
disciplinas, y no exclusivamente de las de su especialidad.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer decía que existen tres tipos de es-
critores: los que escriben sin pensar, los que piensan para escribir y los que
escriben porque han pensado. El tutor debe fomentar en el tesista la aspi-
ración a convertirse en un ejemplo de esta última postura, pues solamente
Dirección y asesoría de la investigación científca 

hagan apuntes parciales preliminares de las lecturas o se elaboren conclu-


siones parciales que deben quedar debidamente fichadas para cuando sea
necesario acudir a ellas.

El tesista, a diferencia de otros escritores de literatura o de ciencia ficción,


no debe seguir los modelos de lo que Creme y Lea (2000, 105-108) deno-
minan “escritor buzo”, que se sumerge en el trabajo sin un plan preestable-
cido, ni un “escritor remendón”, que escribe por secciones y luego las reúne
en un todo, ni el “escritor que concibe un gran plan”, pero no hace ningún
bosquejo previo de su trabajo, y parece que todo lo tiene en su interior y de
allí lo extrae de manera sui géneris como una especie de araña, que de su
abdomen elabora el hilo para la construcción de su red.

Al efecto resulta útil recordar aquella metáfora de Francis Bacon según la


cual los científicos no deben imitar esa “creación” de los arácnidos, ni tam-
poco la paciente labor de las hormigas, que recolectan alimentos y, sin pro-
cesarlos, los acumulan en su hormiguero, sino que han de inspirarse en el
ejemplo de las abejas, que recogen el néctar y el polen en cada flor y pos-
teriormente elaboran la apetecida miel y la valiosa cera. De ahí nos parece
más recomendable que los tesistas sigan el modelo del “escritor arquitecto”
(Creme y Lea, 2000), quien

aplica a la escritura su sentido del diseño. No le resulta difícil


hacer un plan complejo. Los escritores que prefieren relacio- 
nar sus ideas mediante un diagrama radial o mapas mentales
 pertenecen a esta categoría. Son capaces de concebir ampliar
estructuras antes de conocer su verdadero contenido, a diferen- 
cia de otras personas que no pueden planificar nada si no saben
 primero lo que van a decir (p. 109).

En el trabajo científico también los extremos suelen tocarse finalmente, y


ni es recomendable la improvisación en relación con el desarrollo de un
proyecto científico, ni tampoco la excesiva planificación, al detalle, de me-
gaproyectos que no son los más apropiados para un tema de una tesis cien-
tífica. Resulta más apropiado combinar una perspectiva de planeación a
mediano y a corto plazo para el desarrollo del proyecto de tesis en particu-
lar, independientemente de mayores pretensiones posteriores de desarrollar
todo un conjunto de investigaciones en correspondencia con una línea o
un programa de mayor envergadura para una institución o universidad, que
Pablo Guadarrama González 

Sobre la introducción
En lo referido a las características y componentes particulares de la estructu-
ra, independientemente de algunas exigencias académicas particulares en
diferentes países, existe un conjunto de sugerencias sobre los elementos
que pueden resultar de utilidad para las orientaciones que un tutor debe
realizar a un tesista. Entre ellas pueden apuntarse las siguientes referidas a
la introducción:

• Presentación de la justificación y objetivos de la tesis, breve reseña de


su marco teórico, las características y estructura de los capítulos,
• Exposición de las causas que motivaron la elección del tema.
• Resumen del estado del arte o nivel de desarrollo de sus estudios co-
nocidos sobre la disciplina, el área temática y el tema cuestión.
• Indicación breve de los principales aportes y limitaciones de los estu-
dios más relevantes sobre el tema.
• Formulación precisa del problema científico a resolver, en la que que-
den delimitados los objetivos generales y específicos.
• Destacar la significación científica, social, humana, ética, etc., de la
investigación desarrollada.
• Razones sociales, económicas, ideológicas o de otra naturaleza que
motivan la investigación.
• Precisión de las hipótesis principales y secundarias de la tesis.
• Presentación sintética de los métodos que se emplearon en la investi-
gación para comprobar las hipótesis y que fueron desarrollados en los
capítulos de la tesis.
• Formulación de algunos de los presupuestos filosóficos, epistemoló-
gicos y científico-metodológicos generales en que se fundamenta la
investigación, de manera que oriente al lector sobre la concepción del
mundo que sirve de guía al autor de la tesis.
• Presentación esquemática del diseño y de las etapas principales reco-
rridas en el proceso de la investigación.

w
Dirección y asesoría de la investigación científca 

Contenidos
de los capítulos

No es recomendable Las fuentes La información debe


una estructura documentales deben presentarse de la forma
exageradamente analítica aparecer desarrolladas más didáctica posible

El manejo de las citas Cada cita o referencia Cada epígrafe y capítulo debe
y bibliografía debe ser debe justicarse por sí cerrar con una formulación
equilibrado misma conclusiva de rigor teórico
general

Fig. 16 Recomendaciones
Recomendaciones sobre el contenido de los capítulos.
capítulo s.

Características
Características de las conclusiones generales
Y, finalmente, en relación con las conclusiones generales de
generales de la tesis, el tutor
debe sugerirle al tesista lo siguiente:

• Resumir de forma abreviada los principales


principal es contenidos desarrollados
desarrollad os
en el trabajo, sin reproducirlos, sino con una adecuada síntesis teórica
de sus aportes más importantes.
• Indicar qué elementos novedosos
novedosos incorpora a los estudios anterior-
mente efectuados sobre el tema en cuestión.
• Precisar sintéticamente
sintéticame nte la forma en que se demostró la hipótesis en el
desarrollo de los capítulos.
• Formular en forma de tesis concluyentes,
concluyentes, con el necesario nivel de
generalización
generalización teórica, las ideas fundamentales elaboradas a partir del
resultado del proyecto de investigación.
• Evitar las formulaciones
formulaciones absolutizantes
absolutizantes que puedan conducir a justi-
ficar posturas dogmáticas y distantes del carácter de relatividad que
caracteriza la verdad para la ciencia.
• Presentar de la manera más explicita posible el enriquecimiento
enriquecimiento que
Pablo Guadarrama González 

• Explicitar los métodos que se emplearon para demostrar la hipótesis.


• Sugerir nuevos temas de investigación
investigación que se derivan del estudio rea-
lizado.

Características de
las conclusiones
generales

Resumir de forma Indicar que elementos Precisar sintéticamente


abreviada los novedosos incorpora la forma en que se
principales contenidos al estudio demostró la hipótesis

Enunciar en forma Presentar el


Evitar las
de tesis las ideas enriquecimiento que
formulaciones
fundamentales se hizo del marco
absolutizantes
elaboradas conceptual

Explicitar los métodos Sugerir nuevos


empleados para temas de
demostrar la hipótesis investigación
Dirección y asesoría de la investigación científca 

5.4 La presentación
presentación y sustentación de resultados
de una tesis
El tutor de un tesista no puede descansar hasta que el trabajo haya sido
presentado y sustentado debidamente ante el tribunal correspondiente, y
con ese fin debe proceder a transmitirle un conjunto de orientaciones que
le puedan posibilitar una adecuada terminación y evaluación del proyecto
de investigación científica desarrollado.

Lo óptimo es que la tesis sea sometida a un ejercicio de predefensa, y en


su evaluación intervengan no solo todos los profesores e investigadores del
departamento o centro a través del cual se desarrolla el proyecto, sino al
menos un oponente, aunque lo mejor es que sean varios, que revisen con
sumo cuidado el trabajo y lo sometan previamente a una minuciosa y crítica
evaluación, que será presentada a dicho colectivo académico.

Dicho ejercicio académico debe ser lo más parecido posible al acto final de
la defensa o sustentación de la tesis en cuanto a su ejecutoria, duración e
intervención de los participantes, de manera que le sirva al tesista como una
especie de ejercicio de preparación para la sustentación definitiva.

Entre las principales recomendaciones que el tutor debe sugerirle al tesista


para estas actividades finales de sustentación de la tesis, deben tomarse en
consideración las siguientes:

• Elaborar un resumen del trabajo a partir de los contenidos básicos


presentados en la introducción y las conclusiones de la tesis, así como
una breve reseña de los contenidos principales de los capítulos. Este
resumen debe ser cuidadosamente revisado por el tutor, con el objeti-
vo de que no carezca de la información necesaria demostrativa tanto
del marco teórico que fundamentó la tesis, como de sus principales
resultados.
• El resumen no debe ser demasiado extenso,
extenso, en correspondencia
correspondencia con
el tiempo asignado para la sustentación, que regularmente oscila en-
tre 30 y 60 minutos. Es recomendable que durante su intervención
no se exceda del tiempo asignado, para lo cual es preciso que ensaye
previamente
previamente la lectura pausada del documento,
documento, de manera tal que se
facilite su comprensión por parte del público asistente. Por tal motivo,
Pablo Guadarrama González 

tiempo en referencias
referencias anecdóticas del proceso de investigación, pues
se trata de demostrar en el menor tiempo posible su dominio de los
contenidos de la tesis.
• El tesista está
está obligado a tomar nota por escrito de todas y cada una
de las preguntas o comentarios que se le hagan tanto por parte del
tribunal como del público asistente, y durante su respuesta no debe
ignorar ninguna de ellas, ya se trate de preguntas o de valoraciones
valoraciones o
señalamientos
señalamientos críticos, pues no es solo una cuestión de cortesía aten-
der a todas, sino de demostración de sus capacidades para analizar
cada formulación que se haga en relación con el objeto de su trabajo.
Del mismo modo, debe estar suficientemente preparado
preparado para cuando
una pregunta o sugerencia se escape de dicho objeto, responder de
manera adecuada que dicho problema no formaba parte de su objeto
y, por tanto, tampoco del marco teórico de su investigación en parti-
cular.
• La sustentación de una tesis de maestría o doctorado,
doctorado, más que un
ejercicio académico formal,
formal, debe ser una actividad de debate científi-
co sobre el tema en cuestión, y por tanto, el tesista y el tutor deben es-
tar preparados para realizar un pormenorizado análisis teórico, en el
que no necesariamente deben producirse acuerdos totales, ni siquiera
consensos mayoritarios,
mayoritarios, pues la diversidad de enfoques debidamente
debidamente
sustentados en criterios lógicos y científicos constituye el único ele-
mento de argumentación. De tal manera que el tutor debe aconsejar
al tesista mantener la debida cordura y la dignidad académica que po-
sibiliten discrepar o disentir, a partir de su independencia intelectual
debidamente fundamentada,
fundamentada, con cualquier participante en el acto de
sustentación, ya sea del tribunal o del público asistente, sin temor a
represalias de otra índole en cuanto a la aprobación de su tesis. Según
Phillips (2001):

Pese al énfasis puesto en la independencia, aún existen aspectos muy impor-


tantes del proceso del doctorado que exigen la conformidad del estudiante:
conformidad a las metodologías aceptadas, a las políticas del departamento
y de la universidad, al estilo de presentación de las tesis y a todo aquello
que el director juzga pertinente. El director de tesis se halla en una posición
de poder con respecto al trabajo del graduado y a su progreso a través del
sistema. Por estas razones no es tan sencillo el grado de conformidad re-
querido con la necesidad de independencia. La dificultad se agrava
agrava cuando
recordamos que muchos estudiantes investigadores provienen de univer-
sidades o establecimientos de enseñanza donde se fomenta la obediencia
Dirección y asesoría de la investigación científca 

• Un tribunal que maneje una adecuada ética profesional del discurso


científico conoce perfectamente que, a diferencia de un debate polí-
tico, jurídico, religioso, ideológico, etc., en el terreno de la ciencia no
deben predominar los fanatismos y partidismos, sino la rigurosidad
racional y académica que permita valorar justamente a un investiga-
dor por sus cualidades, independientemente de que se esté o no de
acuerdo con los resultados de su trabajo.
• El tutor debe elaborar una información sobre el trabajo desarrollado
por el tesista, en la que se precisen sus capacidades y en especial su
independencia intelectual demostrada en el desarrollo del proyecto,
así como los aportes principales del trabajo.
• En ese acto público el tesista debe expresar su agradecimiento a to-
das aquellas personas e instituciones que han colaborado con él, de
modo directo o indirecto, en el desarrollo de su trabajo.

Pero la labor de un tutor no concluye con el acto de sustentación de la tesis,


ni cuando el tesista cuelga el título en un cuadro de alguna pared de su casa.
El tutor no debe descansar hasta que vea los resultados de dicho trabajo
debidamente publicados, presentados en eventos científicos nacionales e
internacionales, introducidos en los sistemas productivos, tecnológicos, so-
ciales, culturales y especialmente en la docencia universitaria, y formando
parte de los nuevos referentes de la ciencia de su tiempo.

La tarea del tutor puede concluir cuando aprecie que aquel joven inves-
tigador que él dirigió en sus primeros pasos por las escarpadas y agrestes
cumbres de la ciencia se ha convertido en un prestigioso líder científico y,
a su vez, en tutor de nuevas tesis aportativas a la ciencia y en beneficio de
la humanidad.
6

 T  écnicas de dirección


de grupos de
investigación científca

6.1. Los estudios sobre los grupos sociales


En los inicios de la modernidad, cuando se le otorga mayor atención a la
significación de la subjetividad humana, y posteriormente a la ciudadanía,
comienza a ser objeto de estudio la conformación de los grupos sociales y
a la vez se plantea el temor de que los individuos fuesen, de algún modo,
aplastados por estos.

Durante los siglos XVIII y XIX, especialmente en la segunda mitad de este


último, las investigaciones sociales tomaron mayor auge. En particular con
el desarrollo de las ciencias sociales, como la sociología, la antropología, la
psicología social, la economía, etc., las cuestiones referidas al estudio de los
grupos sociales se incrementaron considerablemente. En verdad, las inves-
tigaciones más analíticas y sistemáticas sobre los grupos se desarrollaron
fundamentalmente a partir de la segunda década del siglo XX, y en especial
en los Estados Unidos de América, donde la sociología empírica y la psico-
logía social profundizan sus estudios sobre los conflictos sociales, laborales,
Dirección y asesoría de la investigación científca 

3. A su vez, el sustituto del líder científico debe tener el suyo y lo debe ir


entrenando para esa labor futura.
4. Entre estos sustitutos y el líder científico debe existir una permanente
comunicación y fluidez de información sobre el estado del proyecto
de investigación y en general sobre el trabajo de cada miembro del
equipo.
5. Es recomendable, especialmente cuando el grupo de investigación es
muy grande y el proyecto que se ejecuta es de mucha magnitud, crear
subgrupos de investigación dirigidos por los más destacados sublíde-
res.
6. En la selección de los nuevos líderes se deben tomar en consideración
las particularidades de cada uno de ellos, formación y perfil profe-
sional en correspondencia con las características de la tarea, interés
personal y hasta gusto por ella.
7. Deben crearse mecanismos de control bidireccionales para conocer
la eficiencia del trabajo, tanto de los subordinados como del nuevo
líder del subgrupo.
8. No deben crearse demasiados subgrupos que hagan complejo el con-
trol de su eficiencia. Sólo deben crearse los necesarios que se justifi-
quen por el carácter de la complejidad de las tareas a resolver.
9. En el caso de que sean muchas las tareas a resolver, es preferible ir-
las afrontando por etapas y distribuyendo nuevamente en los mismos
subgrupos, para darle continuidad y mayor unidad al análisis de los
resultados finales. Una atomización excesiva de los resultados puede
afectar la integralidad de la valoración del resultado final de la investi-
gación.
10. Cuando se establece un ritmo adecuado de cumplimiento de tareas
por los subgrupos, se pueden diseñar mecanismos de competitividad
entre ellos, de manera que estimulen a unos subgrupos a tomar el
impulso de los otros.
11. Las reuniones de análisis científico de un grupo de investigación de-
ben ser prudentes en cuanto a su duración y frecuencia. Cuando se
trate de reuniones de todo el grupo para evaluar resultados integrales,
no deben ser tan próximas, pues hay que dar tiempo a que los investi-
gadores y los subgrupos avancen. Es recomendable que al menos una
vez al mes haya algún tipo de reunión de esa naturaleza. Cuando se
trata de reuniones más operativas de subgrupos para conocer cuestio-
nes muy concretas, éstas pueden ser más frecuentes.
12. Las reuniones científicas de un grupo tienen distintos momentos y
Pablo Guadarrama González 

mayor tiempo al debate científico de un problema teórico o meto-


dológico, o avance del resultado, en lugar de concentrarse en otros
asuntos.
13. Lógicamente siempre hay que plantear otros problemas que no tie-
nen directamente que ver con la investigación, como la superación,
evaluación y control de los investigadores, las propuestas de publi-
caciones, ponencias a congresos, organización de eventos, cursos,
intercambio bibliográfico, etc., pero deben ocupar el menor tiempo
posible o dedicar una reunión específica con ese objetivo.
14. Cuando las reuniones son básicamente para la presentación, análisis
y aprobación de resultados parciales de la investigación, se debe ela-
borar con suficiente tiempo un cronograma para que cada subgrupo
e investigador conozca bien cuándo es el momento en que debe pre-
sentar sus resultados.
15. La información que se presentará debe estar disponible por escrito
y enviada por correo electrónico unos días antes de la reunión, de
forma tal que el resto del grupo que no trabaja directamente en ese
resultado pueda informarse, conocer y elaborar sus criterios y pregun-
tas al ponente.
16. Es recomendable, siempre que se pueda, nombrar previamente uno o
dos oponentes que dispongan del informe con suficiente tiempo para
evaluarlo y sugerir o no su aprobación en la sesión de debate científi-
co que al respecto se convoque.
17. Se debe hacer un control previo de la lectura de los materiales presen-
tados y analizar las causas de aquellos que no lo hicieron.
18. Se deben reconocer los méritos de las mejores intervenciones en el
debate y estimular a los participantes a seguir el ejemplo de los más
activos y aportativos.

Otra de las cuestiones que un líder científico debe asumir con sumo cuida-
do es la referida a la incorporación de nuevos miembros al grupo de investi-
gación. Este acontecimiento debe llevar un tratamiento especial, del mismo
modo que la salida de alguno de sus miembros.

En el caso de incorporación de nuevos miembros al grupo, el líder del gru-


po, previa consulta con los demás miembros del equipo de dirección, debe
conocer las razones y la pertinencia de dicha incorporación.

Algunas sugerencias para tener en cuenta en la incorporación de nuevos


miembros:
Dirección y asesoría de la investigación científca 

1. Toda incorporación presupone un conocimiento de los antecedentes


del aspirante a miembro, así como la determinación previa de la nece-
sidad de su trabajo y la tarea especifica que debe desarrollar. Es prefe-
rible someter a consideración colectiva los beneficios o afectaciones
de la posible incorporación antes de tomar una decisión por parte del
líder, de forma tal que esta se realice con el consenso necesario.
2. Al recien incorporado al grupo se le debe asignar otro investigador de
experiencia que le sirva de tutor u orientador durante un período pru-
dencial, para que, posteriormente, se puedan evaluar sus resultados.
3. Deben explicársele las características, antecedentes, objetivos, es-
tructura del grupo, y se le definirán claramente sus funciones, tutor,
reglamentos internos del grupo, etc. Es recomendable que el nuevo
integrante del grupo conozca y se familiarice con los resultados cien-
tíficos anteriormente alcanzados por el grupo.
4. En el caso de salida del grupo de algunos de sus miembros, ante todo
se deben valorar bien sus causas, primero de forma personal a través
de una entrevista, y posteriormente, si se considera prudente, en el
seno del grupo.
5. La ética profesional debe estar presente siempre en cada decisión que
se tome al respecto. Las salidas pueden ser circunstanciales o definiti-
vas dependiendo de las causas que las motiven.
6. En todo caso se deben efectuar los reconocimientos necesarios de los
aportes del egresado al grupo, así como la evaluación por escrito de
su labor y la disposición de acogerlo nuevamente en el grupo si es el
caso.
7. En todo momento hay que estimular el sentido de pertenencia y el
orgullo personal de ser miembro o haber sido miembro de un deter-
minado grupo de investigación que por sus resultados da mérito a
sus integrantes. Este factor contribuye a la cohesión y defensa de los
intereses y prestigio del grupo.

Sistemáticamente debe existir un control y una evaluación por parte del


líder científico sobre los miembros del grupo, del mismo modo que el líder,
necesariamente, debe ser evaluado por el grupo. Esa labor no debe conver-
tirse en una rutina administrativa de simple control de fichas, experimentos,
bibliografía consultada, informes realizados, etc., aunque, de algún modo,
también en algunos momentos se deben efectuar mediciones de este tipo.

El control y la evaluación deben efectuarse al menos dos veces al año, y


Dirección y asesoría de la investigación científca 

1. Psicosociales: Deben aprovecharse al máximo estos métodos de ma-


yor énfasis psicológico, que parten básicamente del conocimiento
profundo de la personalidad de cada miembro del equipo de investi-
gación. Esto presupone tomar en cuenta su carácter, motivaciones, va-
lores, intereses, estilo de trabajo, defectos, etc. Si el líder científico del
grupo logra manejar adecuadamente estos elementos, podrá aprove-
charse la energía potencial contenida en cada miembro del grupo y se
revertirá en el fruto colectivo.
2. Emulativos: En todos los grupos humanos existen diferencias natura-
les y sociales entre los individuos que lo conforman. Aunque muchas
propuestas ideológicas han tratado de eliminarlas, éstas subsisten en
diverso grado en todas las sociedades. El problema es no utilizarlas
en detrimento de la condición humana, sino en su beneficio. No se
trata de lograr una igualdad que implique degradar cualitativamente
a un grupo para alcanzar una presunta homogeneidad con niveles
inferiores de desarrollo. Por el contrario, hay que tratar de que los
miembros de menor capacidad intelectual y desarrollo científico del
grupo se inspiren en aquellos que poseen mayor nivel para elevar la
calidad profesional del grupo. José Martí sostenía que ante la igual-
dad imposible había que asumir la equidad posible, ya que a su juicio
(Martí, 1975, p. 321) “la igualdad social no es más que el reconoci-
miento de la equidad visible de la naturaleza”. Una sana emulación
entre los miembros del grupo, utilizando mecanismos adecuados de
estimulación tanto económica como moral y espiritual, puede favore-
cer integral e individualmente el trabajo de investigación científica de
una institución.
3. Económicos: Si bien es cierto que la concepción materialista de la his-
toria ha insistido en que el factor económico es el que determina, en
última instancia, las transformaciones sociales, también es cierto que
nunca los fundadores de la teoría marxista hiperbolizaron la impor-
tancia de este elemento, como en ciertos casos lo hicieron algunos
epígonos de esta teoría. En el actual mundo, caracterizado por un
capitalismo globalizado transnacional erigido ideológicamente por el
neoliberalismo –que recientemente ha demostrado su rotundo fraca-
so económico e ideológico con la actual crisis financiera mundial- y el
aparente triunfo de la racionalidad instrumental, pudiera parecer inútil
o estéril pensar en otros mecanismos de control y estimulación que
no sean los económicos. Sin embargo, la vida demuestra todo lo con-
trario, y mucho más en el terreno de la investigación científica, como
Pablo Guadarrama González 

de control, estimulación y logro de resultados con los demás métodos


de dirección y estimulación de colectivos humanos.
4. Administrativos: A la vez, es cierto que resulta imprescindible el control
y la disciplina administrativa. En ocasiones son indispensables. Pero, si
un colectivo de investigación hace depender el éxito de su trabajo de
los controles y reglamentaciones administrativos, está condenado al
fracaso. La investigación científica jamás podrá reducirse a jornadas
laborales rigurosas con términos definidos y pronósticos infalibles. El
margen de tiempo de dedicación que implica la utilización libre de
su tiempo, recursos y posibilidades de cada investigador, hacen muy
difícil que la medición sea solamente cuantitativa o cualitativa.

Ninguno de estos mecanismos de control de la actividad científica de los


miembros de un grupo de investigación se debe utilizar de manera aislada.
Todo depende del mayor o menor énfasis que se le otorgue a uno u otro
dependiendo de las circunstancias y las personas específicas. Debe haber
claridad en que su mayor o menor éxito depende del grado de dedicación y
compromiso que se adquiere cuando se desea ser parte activa de un grupo
de investigación.

También en el liderazgo científico se presentan con frecuencia algunos erro-


res como los que se observan en los estilos de dirección, y entre ellos están
el teoricismo y el practicismo.

Teoricismo: Aparece cuando se tratan de aplicar dogmáticamente métodos


o concepciones generadas por múltiples textos de metodología de la inves-
tigación. Si bien muchos de ellos, como el presente texto, recogen la expe-
riencia de investigadores, lógicamente sólo pueden ofrecer recomendacio-
nes generales que deben ser tomadas en consideración, pero no al pie de
la letra, pues cada nuevo objeto demanda siempre métodos específicos. El
método no puede ser algo abstracto, sino derivado del contenido concreto
de su objeto, de su especificidad.

Resulta muy dañino cuando un líder científico trata de imponer “desde fue-
ra” un método que no se corresponde con las exigencias particulares del
objeto de estudio.

Practicismo: Consiste en el error derivado del empirismo estrecho, que re-


niega de encontrar regularidades, tendencias y leyes en el mundo objetivo
que permitan al hombre conocer el sentido legaliforme tanto del mundo ob-
ya experimentados por otros investigadores al no tomar en consideración
lo que la teoría sostiene. Si la anterior posición hiperbolizaba el papel de la
teoría y de la formulación lógica, el practicismo cae en el extremo opuesto,
con similares consecuencias negativas en el orden epistemológico.

Ninguna nueva generación de investigadores está obligada a repetir los


errores cometidos por las anteriores; para eso está precisamente concebida
la elaboración teórica, epistemológica y metodológica que debe recoger
en síntesis la experiencia humana, en todos los campos del saber, y en este
caso se trata de la dirección de grupos y la asesoría de proyectos y tesis de
investigación científica. Para que haya progreso en la ciencia, cada nueva
generación de investigadores no debe arrancar del mismo punto de partida
que la que le antecedió –aunque tampoco puede darse el lujo de descono-
cerlo–, sino por el contrario, del punto de llegada que alcanzó la anterior
generación. Sólo así progresan la ciencia, la tecnología y, en definitiva, la
sociedad.
Pablo Guadarrama González 

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Desde 1968 hasta la fecha es profesor de filosofía e historia de la filosofía del


Departamento de Filosofía, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central
“Marta Abreu” de Las Villas. Santa Clara. Cuba. Doctor en Filosofía. Universidad
de Leipzig. Alemania. Profesor Titular de Filosofía. Doctor en Ciencias. Académico
Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Doctor Honoris Causa en Educación
Universidad Nacional de Trujillo. Perú.
Autor y coautor de los libros: “Valoraciones sobre el pensamiento filosófico
cubano y latinoamericano”; “El pensamiento filosófico de Enrique José Varona”;
“El pensamiento filosófico en Cuba. Siglo XX”; “La filosofía en América Latina”;
“Filosofía en América Latina”; “Lo universal y lo específico en la cultura”; “Las letras
en Cuba”; “Marxismo y antimarxismo en América Latina” ; “Nuestra América y el V
Centenario”. “Humanismo y filosofía latinoamericana de la liberación”; “ Humanismo,
Marxismo y Postmodernidad”; “La filosofía en la América Colonial” “Humanismo y
autenticidad en el pensamiento latinoamericano” “Despojados de todo fetiche. La
autenticidad del pensamiento marxista en Amèrica Latina”. “Historia de la Filosofía
Latinoamericana I”, “Positivismo y antipositivismo en América Latina”, “Filosofía,
humanismo y alienación”,”Humanismo en el pensamiento latinoamericano”, “José
Martí y el humanismo en América Latina”, “Cultura y educación en tiempos de
globalización posmoderna”, de 7 folletos y de 157 artículos publicados en revistas
cubanas y extranjeras.
Filosófico. Miembro Honorario de la Fundación para la Educación y el Trabajo de
Colombia. Director Académico de la Fundación para el Pensamiento Colombiano
y Latinoamericano. Miembro de Latin American Studies Association. Miembro
del Tribunal Nacional de Doctorados en Filosofía y Ciencias Políticas Coordinador
Nacional del Problema de Investigación de Ciencias Sociales sobre pensamiento
filosófico latinoamericano. Profesor de cursos de doctorado y maestrías en Cuba
y otros países. Miembro del Consejo de Redacción de la Revista “Islas” y del
consejo consultivo de varias revistas extranjeras. Coordinador General del Proyecto
Internacional de Investigación: “El pensamiento latinoamericano del siglo XX ante la
condición humana”. www.ensayistas.org/critica/ generales/C-H/

www.filosofia.cu/contemp/guadarrama.htm
Email: [email protected],
[email protected]

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