31 Ma 5SP JN 14, 27-31a Os Doy Mi Propia Paz Que El Mundo No Os Puede Dar He 14, 19-28
31 Ma 5SP JN 14, 27-31a Os Doy Mi Propia Paz Que El Mundo No Os Puede Dar He 14, 19-28
✞ ✞ ✞ Padre, en Tus manos abandono mi vida y todo mi ser, para que me vacíes de todos
los pensamientos, palabras, obras, deseos e imágenes que me separan de Ti.
Calma mi sed y sacia mi hambre, lléname de Ti. Con humildad te entrego mi intención
de consentir tu Presencia y acción en mí, sáname, transfórmame, hazme de nuevo.
Ahora mismo anhelo y te pido a nombre de tu Hijo Jesús que me des al Espíritu Santo;
pues ya dispuesta mi alma, por tu gracia y misericordia; espera la luz que abra mi
mente y mi corazón para escucharte y ahí en mi meditación dejarme encontrar,
sorprender, seducir, tocar, y guiar por Ti.
Dime lo que quieres de mi para hacer Tu voluntad y no la mía. Dame el don de la
contemplación y la gracia para ver, aceptar y perseverar sin apegos, en este camino
hacia la Gloria.
✞ ✞ ✞ Señor Jesús, que tu Espíritu, nos ayude a leer las Sagradas Escrituras en el mismo
modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús.
Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de
Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía
ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los
acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú
estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo
pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.
Amén
✞✞✞
Jesús, enséñame a gustar la infinitud del Padre. Háblame, Señor Jesús, acerca del
Padre. Hazme niño para hablarme de él como los padres de la tierra conversan con sus
pequeños; hazme amigo tuyo para hablarme de él como hablabas con Lázaro en la
intimidad de Betania; hazme apóstol de tu palabra para decirme de él lo que
conversabas con Juan; recógeme junto a tu Madre como recogiste junto a ella a los doce
en el Cenáculo..., lleno de esperanza para que el Espíritu que prometiste me hable
todavía de él y me enseñe a hablar de él a mis hermanos con la sencillez de la paloma y
el resplandor de la llama (G. CANOVAI, Suscipe Domine).
“JESÚS: LLÉNAME DE PAZ QUE SÓLO TU DAS”
«Jerusalén. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos».
«Os dejo la paz, os doy mi propia paz. Una paz que el mundo no os
puede dar. No os inquietéis ni tengáis miedo».
«Me voy, pero volveré a vosotros». Si de verdad me amáis, deberíais
alegraros de que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo».
«Se acerca el príncipe de este mundo. Y aunque no tiene ningún poder
sobre mí, tiene que ser así para demostrar al mundo que amo al Padre
y que cumplo fielmente la misión que me encomendó».
1 RITOS INICIALES
✞ ✞ ✞ Antífona de entrada Cf. Ap 19, 5; 12, 10
Alabad a nuestro Dios todos los que lo teméis, pequeños y grandes, porque ha
establecido la salvación y el poder y la potestad de su Cristo. Aleluya.
Monición de entrada
Conmemoramos en esta celebración a los santos mártires Nereo y Aquiles, soldados del
ejército imperial de Roma, que, según testimonios del siglo IV, por su conversión a
Cristo dejaron las armas, lo que conllevó su persecución y martirio. Sus cuerpos fueron
sepultados en las catacumbas romanas de Domitila.
Monición de entrada
Conmemoramos en esta celebración a san Pancracio. Según la tradición, a principios del
siglo IV murió martirizado en Roma en plena adolescencia. En este día se conmemora la
sepultura de este mártir romano en el cementerio de la vía Aurelia donde ya en el siglo
VI se construyó una basílica para su veneración.
Nos reunimos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
✞ ✞ ✞ Saludo al altar y pueblo congregado
Misa de Feria o de las Memorias: Martes de la V semana de Pascua, feria o santos Nereo
y Aquiles, mártires, memoria libre o san Pancracio, mártir, memoria libre. 12 de Mayo
2020
• La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté
siempre con nosotros.
• "Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que donde hay odio, yo ponga el amor.
Que donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que donde hay error, yo ponga la verdad. Que donde hay duda, yo ponga la fe. Que
donde hay desesperación, yo ponga la esperanza. Que donde hay tinieblas, yo ponga la
luz. Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría. Oh Señor, que yo no busque ser
consolado, sino consolar, ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar.
Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra,
es perdonando, como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna.
Amén". (Oración de San Francisco de Asís)
• Señor Jesús ayúdame a disponer mi corazón para estar en tu presencia. Ilumíname
para que este momento de oración se convierta en un momento de encuentro y de
diálogo contigo. Aumenta mi fe de modo que, escuchando tu palabra y fortalecido por tu
gracia, pueda hacerla concreta en las obras y opciones de mi vida diaria.
✞ ✞ ✞ Acto penitencial
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora
a la conversión. Reconozcamos nuestra indignidad, debilidad, y nuestros pecados e
invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
Jesucristo, el justo, intercede y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro
espíritu al arrepentimiento. … Un poco de silencio…
• Jesús, Tú que has venido a traer el perdón a los pecadores, que viniste para estar con
los enfermos y los necesitados, escucha mi oración. Me presento ante Ti frágil y
pecador, necesitado de tu abrazo de amor, con la plena conciencia de que en muchas
ocasiones he caído, he faltado en obra y omisión. Por sobre todo confío en tu
misericordia y te pido perdón de todo corazón.
¡Señor, ten piedad! ¡Cristo, ten piedad! ¡Señor, ten piedad!
✞ ✞ ✞ Oración Colecta:
Oh, Dios, que en la resurrección de Cristo nos has renovado para la vida eterna, concede
a tu pueblo la firmeza de la fe y de la esperanza, para que nunca dudemos del
cumplimiento de las promesas que hemos conocido siendo tú el autor. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Dios todopoderoso, concede a quienes hemos conocido la fortaleza de los gloriosos
mártires Nereo y Aquiles en la confesión de su fe, que sintamos su piadosa intercesión
ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo.
Que se alegre tu Iglesia, oh, Dios, confiada en la protección del mártir san Pancracio, y
por su intercesión gloriosa permanezca entregada a ti y se mantenga firme. Por nuestro
Señor Jesucristo.
Señor Dios nuestro, Padre todopoderoso: Tú tienes poder absoluto sobre el mundo, y,
sin embargo, respetas la libertad de los hombres incluso la de los que persiguen a tus
discípulos y seguidores. Haz que nos percatemos de que nuestra fe no nos protege
contra el mal que nos infligimos unos a otros, sino que tú quieres que construyamos,
según tu plan de salvación, un reino de justicia, amor y paz. Ayúdanos, Señor, para que
nuestra fe aguante la prueba cuando fallen nuestros flacos esfuerzos. Te lo pedimos por
medio de Jesucristo, nuestro Señor.
2 LITURGIA DE LA PALABRA
✞ ✞ ✞ Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 14,19-28
Meditación
Algo que es necesario que recuperemos todos los cristianos, es el celo por la predicación
y por la evangelización; el deseo ferviente de que todos los hombres conozcan la verdad
de Jesús y vivan de acuerdo al evangelio.
Que recordemos que la vida evangélica y el seguimiento de Jesús nacen de la
predicación y no de una legislación. Es necesario que el hombre escuche hablar de Jesús
y que lo acepte personalmente, de modo que se llegue a convertir en un auténtico
discípulo de Jesús. En esto, tú y yo tenemos una gran responsabilidad, pues así como
san Pablo, debemos aprovechar todo momento y toda circunstancia para hablar de
Jesús, para invitar a nuestros amigos y familiares a tener un encuentro personal con
Jesús.
Hablemos con valentía y, sobre todo, con amor de aquello que ha cambiado nuestra
vida, del mensaje que ilumina y llena de paz el corazón: No tengamos miedo de
anunciar el Evangelio.
Oratio
Jesús, cuando me acerco a tu palabra, sé que eres verdaderamente tú hablando, sólo te
pido que me des la gracia de poder experimentarlo en todos mis sentidos, que pueda
verte en el monte predicando, hablándole con amor a un enfermo o comiendo con tus
discípulos; quiero experimentar eso para poder repetirlo en mi vida y hablar como tú,
escuchar como tú, convivir como tú.
Operatio
Hoy buscaré algún gesto de Jesús en el evangelio y lo imitaré con todo mi empeño.
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• Tras otro peligrosísimo episodio de intolerancia, resuelto sin llegar al drama gracias a
que «sus discípulos lo rodearon», Pablo -ahora protagonista, junto con Bernabé- toma el
camino de vuelta y visita las comunidades recién fundadas. Se trata de una verdadera
«visita pastoral», en la que ambos confortan a los fieles y ponen las bases de una
organización eclesiástica, es decir, ponen las bases para la continuidad de las
comunidades.
Una continuidad garantizada por la conciencia del elevado coste del Reino de Dios: para
entrar en el Reino de Dios «tenemos» que pasar por muchas tribulaciones. Una
continuidad garantizada por la presencia de responsables que creen en el Señor y que
han sido confiados a él. Los evangelizadores pasan; el Evangelio tiene que ser llevado
continuamente adelante por nuevos evangelizadores y pastores. Esta preocupación por
el futuro de la comunidad no puede disminuir nunca en la Iglesia, tampoco en nuestros
días.
El viaje de vuelta está trazado a grandes rasgos, con rápidas pinceladas. Llegados a la
iglesia de donde habían partido, contaron los abundantes frutos de la misión, sobre todo
la confirmación de que Dios «había abierto a los paganos la puerta de la fe» (v. 27). El
camino hacia los paganos parece ahora irreversible, y en Antioquía, ciudad abierta a la
misión universal, es algo que parece obvio y pacífico. Pero no sucede así en todos los
sitios. La parte menos dinámica de la Iglesia madre no piensa del mismo modo. Este
dato será precursor de nuevos nubarrones, aunque también de clarificaciones decisivas.
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La paz en herencia. Hechos 14,19-28. Las gentes se calman, pero sólo por un
momento; ya hay judíos que vienen de Antioquía y de Iconio y revuelven los
sentimientos de la versátil multitud. Los que ayer aclamaban a Pablo, hoy le lapidan y le
dan por muerto. El que había asistido a la muerte de Esteban recibe a su vez el suplicio;
ahora es auténtico testigo del señor Jesús, que había sido crucificado después de haber
entrado triunfante en Jerusalén.
Se ha dado la vuelta a una página. Partidos de Jerusalén, los misioneros se habían
dirigido primero al Pueblo de la alianza, pero la mayor parte de los judíos les han dado la
espalda. Entonces el Espíritu ha guiado a los apóstoles hacia campos de acción
inesperados. Ha abierto «a los paganos la puerta de la fe». El Espíritu sopla donde
quiere. Ahora, la Iglesia debe reunirse y reconocer la obra de aquel que la desborda por
todas partes.
El salmo 144 emplea fórmulas preexistentes; se le clasifica habitualmente dentro del
género de los himnos.
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✞ ✞ ✞ Salmo
Sal 144,10-11.12-13ab.21
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen
la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es
un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por
siempre jamás.
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
✞ ✞ ✞ Aleluya
Aleluya Lc 24, 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; y entrara así
en su gloria.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
✞ ✞ ✞ “Padre, dame tu bendición”: “El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies
dignamente su Evangelio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
Mi paz os doy.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
27 Os dejo la paz, os doy mi propia paz. Una paz que el mundo no os puede dar. No os
inquietéis ni tengáis miedo.
28 Ya habéis oído lo que dije: «Me voy, pero volveré a vosotros». Si de verdad me
amáis, deberíais alegraros de que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo.
29 Os lo he dicho antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
30 Ya no hablaré mucho con vosotros, porque se acerca el príncipe de este mundo. Y
aunque no tiene ningún poder sobre mí,
31 tiene que ser así para demostrar al mundo que amo al Padre y que cumplo fielmente
la misión que me encomendó.
PALABRA DEL SEÑOR. R/ GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.
• Este pasaje, con el que concluye el primer coloquio de Jesús con los suyos, es un
fragmento compuesto, y contiene palabras de despedida y de consuelo por parte del
Maestro, que deja su comunidad y vuelve al Padre. Jesús, al despedirse de los suyos, les
desea la «paz», el Shalóm, que es el conjunto de los bienes mesiánicos, un don que
viene de Dios y que Jesús posee. El motivo del consuelo debe prevalecer sobre el temor
y la inquietud: él, Jesús, es la paz.
Por eso añade Jesús una exhortación a la alegría. Aunque estén tristes por el
alejamiento y el temor de quedarse solos, la separación de los discípulos respecto a
Jesús es el paso hacia un bien mejor. Jesús va al Padre «porque el Padre es mayor» que
él, es la plenitud de su gloria (v. 28). Ahora bien, la vuelta del Hijo al Padre está unida
de manera inseparable al escándalo de la cruz. Jesús, con las predicciones que les ha
hecho sobre su próxima muerte, no sólo pretende sostener la fe de los discípulos en el
momento de la pasión, sino que quiere mostrar que los hechos que van a tener lugar
forman parte del proyecto de Dios. En consecuencia, los suyos no deberán desanimarse:
la fe será su fuerza y su único consuelo.
El tiempo terreno del Maestro está ahora a punto de concluir, le quedan pocos
momentos para conversar aún con sus discípulos, «porque se acerca el príncipe de este
mundo» (v. 30). Aunque se acerca Satanás, no tiene ningún poder sobre Jesús. Éste no
tiene pecado y Satanás no tiene posibilidad de atacarle. La vida de Jesús está bajo el
signo de la voluntad del Padre y se entrega libremente a la muerte en la cruz para que
el hombre conozca la verdad.
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El amor a Jesús no es un sentimiento, sino una vida fiel a su Palabra, del mismo modo
que tampoco es un simple sentimiento el amor que Jesús tiene a los hombres. El amor
es una persona, es Dios mismo, es el Espíritu Santo, que une al Hijo y al Padre en la
eternidad y que ha sido derramado en el corazón de los creyentes (cf. Rom 5,5). En el
cuarto evangelio se designa al Espíritu con un término tomado del vocabulario forense:
«paráclito», que designa al abogado defensor, al testigo favorable, al «consolador».
Jesús es el primer paráclito enviado por el Padre: después de su partida intercederá ante
el Padre para que nos conceda «otro paráclito» que se quedará con los suyos para
siempre.
En la vida de la Iglesia todo se desarrolla al son del Espíritu: es él quien ora en los que
oran; es él quien nos guía a la verdad completa; es él quien nos hace comprender la
inefable unidad entre el Padre y Jesús, y quien introducirá en ella a los discípulos (v.
20). Su presencia es para cada hombre manifestación plena del rostro de Dios y
comunión con él: «El que acepta mis preceptos y los pone en práctica, ése me ama de
verdad; y el que me ama será amado por mi Padre. También yo lo amaré y me
manifestaré a él» (v. 21). Jesús aprovecha la ocasión que le brinda la pregunta del
apóstol (v. 22) para volver a plantear el tema de la presencia de Dios en la vida del
creyente (v. 23). Sólo quien ama está en condiciones de observar la Palabra de Jesús y
de acoger su manifestación espiritual e interior. Y quien observa esta Palabra (los
mandamientos) será amado por él y por el Padre: él habitará en su corazón junto con el
Padre y el Espíritu. La inhabitación de la Trinidad en el creyente está condicionada por
nosotros mismos: amar a Jesús y observar su Palabra.
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Oración inicial
Señor, tú que en la resurrección de Jesucristo nos has engendrado de nuevo para que
renaciéramos a una vida eterna, fortifica la fe de tu pueblo y afianza su esperanza, a fin
de que nunca dudemos que llegará a realizarse lo que nos tienes prometido. Por nuestro
Señor.
Del Evangelio según Juan 14,27-31a
Reflexión
• Aquí, en Juan 14,27, comienza la despedida de Jesús y al final del capítulo 14, él
cierra la conversación diciendo: "¡Levantaos! ¡Vámonos de aquí!" (Jn 14,31). Pero, en
vez de salir de la sala, Jesús sigue hablando por otros tres capítulos: 15, 16 y 17. Si se
leen estos tres capítulos, al comienzo del capítulo 18 se encuentra la siguiente frase:
"Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había
un huerto, en el que entraron él y sus discípulos”. (Jn 18,1). En Juan 18,1 está la
continuación de Juan 14,31. El Evangelio de Juan es como un prólogo bonito que se fue
construyendo lentamente, pedazo por pedazo, ladrillo sobre ladrillo. Aquí y allá, quedan
señales de estos reajustes. De cualquier forma, todos los textos, todos los ladrillos,
forman parte del edificio y son Palabra de Dios para nosotros.
• Juan 14,27: El don de la Paz. Jesús comunica su paz a los discípulos. La misma paz
se dará después de la resurrección (Jn 20,19). Esta paz es más una expresión de
manifestación del Padre, de la que Jesús había hablado antes (Jn 14,21). La paz de
Jesús es la fuente de gozo que él nos comunica (Jn 15,11; 16,20.22.24; 17,13). Es una
paz diferente da la paz que el mundo da, es diferente de la Pax Romana. Al final de
aquel primero siglo la Pax Romana se mantenía por la fuerza de las armas y por la
represión violenta contra los movimientos rebeldes. La Pax Romana garantizaba la
desigualdad institucionalizada entre ciudadanos romanos y esclavos. Esta no es la paz
del Reino de Dios. La Paz que Jesús comunica es lo que en el AT se llama Shalôm. Es la
organización completa de toda la vida alrededor de los valores de justicia, fraternidad e
igualdad.
• Juan 14,28-29: El motivo por el que Jesús vuelve al Padre. Jesús vuelve al
Padre para poder volver enseguida entre nosotros. Dirá a la Magdalena: “Suéltame
porque aún no he vuelto al Padre “(Jn 20,17). Subiendo hacia el Padre, el volverá a
través del Espíritu que nos enviará (Cf. Jn 20,22). Sin el retorno al Padre, no podrá estar
con nosotros a través de su Espíritu.
• Juan 14,30-31a: Para que el mundo sepa que amo al Padre. Jesús está
terminando la última conversación con los discípulos. El príncipe de este mundo se
encargará del destino de Jesús. Jesús será condenado. En realidad, el príncipe, el
tentador, el diablo, no podrá nada contra Jesús. Jesús hace en todo lo que el Padre le
ordena. El mundo sabrá que Jesús ama al Padre. Este es el gran y único testimonio de
Jesús que puede llevar el mundo a creer en él. En el anuncio de la Buena Nueva no se
trata de divulgar una doctrina, ni de imponer un derecho canónico, ni de unir todos en
una organización. Se trata, ante todo, de vivir y de irradiar aquello que el ser humano
más desea y que lleva en lo profundo de sí: el amor. Sin esto, la doctrina, el derecho, la
celebración no pasa de ser una peluca sobre una cabeza sin pelo.
• Juan 14,31b: Levantaos, vámonos de aquí. Son las últimas palabras de Jesús,
expresión de su decisión de ser obediente al Padre y revelar su amor. En una de las
oraciones eucarísticas, en el momento de la consagración, se dice: “La víspera de su
pasión, voluntariamente aceptada”. Jesús dice en otro lugar: “El Padre me ama, porque
yo doy mi vida para retomarla de nuevo. Nadie me la quita, yo mismo la doy libremente.
Tengo poder para dar la vida y para retomarla. Este es el mandato que recibí de mi
Padre” (Jn 10,17-18).
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Quizás uno de los regalos más grandes que Jesús nos ha dejado, sea la paz. La paz
profunda en el corazón que hace que el hombre, aun en medio de las más duras
pruebas, no se sienta turbado ni con miedo. La paz de Dios es una paz diferente a la que
de ordinario se busca. Es un don divino que produce en el cristiano la certeza de la
presencia de Dios y de la ayuda divina.
No es una paz artificial producto del no afrontar nuestras responsabilidades y
compromisos, paz que muchas veces es cobardía o evasión. Un rostro sereno en medio
de una tormenta, de una crisis, es la mejor señal de la presencia de Dios en él. Algo que
ha asombrado a los hombres de ciencia que han estudiado la "Sábana de Turín" o
"Sábana Santa", es la enorme paz que refleja el rostro del hombre "retratado" en este
lienzo.
Un hombre que, al parecer, fue martirizado de una manera atroz y que, sin embargo,
muere con un rostro sereno. Es una paz que se consigue haciendo la guerra a nuestro
egoísmo, a fin de dar espacio al Espíritu para que éste crezca en nosotros y nos
pacifique interiormente. Te invito a que le pidas al Señor esta paz, la paz que hace de
nuestra vida preámbulo del cielo.
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Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Esta frase puede ser una clara
invitación a la valentía y al celo apostólico. Es característico del cristianismo no dejarse
vencer por el temor, ni siquiera a la propia muerte, y predicar, anunciar, gritar por las
calles la Buena Nueva de la salvación. El cristiano, el discípulo, el miembro del Regnum
Christi está llamado por Ti a ser un guerrero incansable, un hombre de decisión firme,
de palabra duradera, de metas claras, de iniciativa por el Reino de Dios, por tu Reino. Tú
me invitas a llevar tu Evangelio a todo el mundo sin acobardarme, sin temer, sin
avergonzarme.
Tú me llamas a no dejarme dominar por el temor y enfrentar mi vida y la evangelización
con valentía, con arrojo, con celo. A no desanimarme ante los problemas, las
dificultades, ni siquiera ante mis pecados y debilidades. Pero todo esto por un simple
motivo: porque Tú estás conmigo, porque Tú me lo has mandado, porque es tu obra la
que llevo a los demás, porque Tú me das tu gracia y me has dado tu paz.
Al inicio de este Evangelio dejas a los apóstoles la paz que viniste a traer, no ésa
elaborada en el mundo, escrita sobre papeles y avalada con firmas de hombres. Tú traes
la paz que mi alma necesita y que quieres que transmita a los demás. La paz no es algo
que conquisto con ejercicios de yoga, con introspecciones alargadas, con encuentros con
la naturaleza. La paz viene de la experiencia de Ti en la oración, en los sacramentos, en
el apostolado.
Dame la gracia, Señor, de seguir tu consejo de llevar el Evangelio a todo el mundo con
valentía, con fuego. Pero también concédeme esa paz que tanto yo como los demás
necesitamos. Que sepa seguir el ejemplo de san José obrero, que en su vida cotidiana te
enseñó la importancia del trabajo como medio de salvación personal y de los demás.
• Jesús anuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a
comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a
hacerlo vivo y operante con el testimonio. Mientras está por confiar a los Apóstoles -que
quiere decir, en efecto, “enviados”- la misión de llevar el anuncio del Evangelio a todo el
mundo, Jesús promete que no quedarán solos: estará con ellos el Espíritu Santo, el
Paráclito, que estará a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos.
Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos
mediante el don del Espíritu Santo. (Homilía de S.S. Francisco, 1 de mayo de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con
Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees
que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ofreceré mis trabajos de hoy por alguna intención apostólica.
www.BibliaStraubinger
28. El Padre es más grande que Yo significa que el Padre es el origen y el Hijo la
derivación. Como dice S. Hilario, el Padre no es mayor que el Hijo en poder, eternidad o
grandeza, sino en razón de que es principio del Hijo, a quien da la vida. Porque el Padre
nada recibe de otro alguno, más el Hijo recibe su naturaleza del Padre por eterna
generación, sin que ello implique imperfección en el Hijo. De ahí la inmensa gratitud de
Jesús y su constante obediencia y adoración del Padre. Un buen hijo, aunque sea adulto
y tan poderoso como su padre, siempre lo mirará como a superior. Tal fue la constante
característica de Jesús (4, 34; 6, 38; 12, 49 s.; 17, 25, etc.), también cuando, como
Verbo eterno, era la Palabra creadora y Sabiduría del Padre (1, 2; Pr. 8, 22 ss.; Sb. 7,
26; 8, 3; Si. 24, 12 ss., etc.). Véase 5, 48 y nota; Mt. 24, 36; Mc. 13, 32; Hch. 1, 7; 1
Co. 15, 28 y notas. El Hijo como hombre es menor que el Padre.
30. El príncipe del mundo: Satanás. Tremenda revelación que, explicándose por el
triunfo originario de la serpiente sobre el hombre (cf. Sb. 2, 24 y nota), explica a su vez
las condenaciones implacables que a cada paso formula el Señor sobre todo lo mundano,
que en cualquier tiempo aparece tan honorable como aparecían los que condenaron a
Jesús, Cf. v. 16; 7, 7; 12, 31; 15, 18 ss.; 16, 11; 17, 9 y 14; Lc. 16, 15; Rm. 12, 2; Ga.
1, 4; 6, 14; 1 Tm. 6, 13; St. 1, 27; 4, 4; 1 Pe. 5, 8; 1 Jn. 2, 15 y notas.
31. No es por cierto a Jesús a quien tiene nada que reclamar el “acusador” (Ap. 12, 10 y
nota). Pero el Padre le encomendó las “ovejas perdidas de Israel” (Mt. 10, 5 y nota), y
cuando vino a lo suyo, “los suyos no lo recibieron” (1, 11), despreciando el mensaje de
arrepentimiento y perdón (Mc. 1, 15) que traía “para confirmar las promesas de los
patriarcas” (Rm. 15, 8). Entonces, como anunciaban misteriosamente las profecías
desde Moisés (cf. Hch. 3, 22 y nota), el Buen Pastor se entregó como un cordero (10,
11), libremente (10, 17 s.), dando cuanto tenía, hasta la última gota de su Sangre,
aparentemente vencido por Satanás para despojarlo de su escritura contra nosotros
clavándola en la Cruz (Col. 2, 14 s.), y realizar, a costa Suya, el anhelo salvador del
Padre (6, 38; Mt. 26, 42 y notas) y “no sólo por la nación sino también para congregar
en uno a todos los hijos de Dios dispersos” (11, 52). Viniendo a ser por su Sangre causa
de eterna salud para judíos y gentiles, como enseña S. Pablo (Hch. 5, 9 s.).
http://www.ciudadredonda.org
2 ¡Cómo busco la paz, Señor, y cuántas veces la busco! Sin embargo, debo admitir que
no siempre la busco donde se encuentra. A veces la busco como el mundo: busco un
poco de paz para vivir en paz, para no incomodarme demasiado, para no dejarme turbar
en exceso. También yo busco, en suma, la paz como la busca el mundo: lejos de la cruz,
huyendo de quien me turba, evitando a los que me hacen perder la paciencia,
esquivando las molestias y cerrando los ojos antes los sufrimientos de los otros. ¿Cómo
voy a poder vivir en paz si no me defiendo un poco de los otros? ¿Y cómo voy a vivir en
paz si no me concedo alguna satisfacción? ¿Cómo se puede vivir en paz estando siempre
sometido a presión? Todas estas son tentaciones frecuentes, lo sabes, Señor.
Tentaciones que desvían mi mirada de ti, fuente de mi paz; tentaciones que me hacen
olvidar tus palabras constructoras de una paz sólida y tenaz.
¡Vence, Señor, estas tentaciones mías! Haz oír tu voz a mi corazón turbado y enséñame
tus caminos, que conducen a tu paz, a mi paz. No permitas que me olvide de ti por un
poco de bienestar o por buscar una tranquilidad que, con frecuencia, es huir de tu
presencia en mí y en mis hermanos. www.santaclaradeestella.es
3 Alábente, Yahvé, tus creaturas, bendígante tus fieles; cuenten la gloria de tu reinado,
narren tus proezas. (Sal 145,10-11) www.ocarm.org
4 ¡Padre nuestro de amor y paz! «Tú que eres mayor que tu Hijo», y en quien Cristo se
glorifica por realizar tu Santa Voluntad, cólmanos por tu gracia; con esa paz que tanto
necesitamos hoy en día. Tú conoces este mundo, y sabes muy bien que el «Príncipe»
sigue envolviendo con sus patrañas a las almas más débiles: en nombre de la sangre
preciosa de Cristo, de su alma, su cuerpo y su divinidad, ten misericordia de nosotros y
que se inicien los tiempos de gloria, paz y vida eterna. Amen. www.dario.res
5 Concédenos, Señor, ser hoy motivo de consuelo para nuestros hermanos y hermanas,
sobre todo para los más tristes y los más sometidos a prueba. Concédenos hacer brillar
hoy un rayo de luz sobre el camino de quien no conoce la belleza de la vida. Que cada
día podamos decir: Mira, es «Pascua». Que cada mañana podamos ponernos en camino
impulsados por tu Espíritu de amor, y entonces ya nada podrá asustarnos: hasta el dolor
y la muerte se convertirán en acontecimientos de amor, en acontecimientos pascuales,
en pasos a la vida nueva. Te damos gracias, Señor, por tu amor fiel y misericordioso a
todos nosotros. www.evangeliodeJuan.GiorgioZevini
5 Contemplación. ¿Cómo interiorizamos la palabra de Dios? La palabra en el
corazón de los Padres.
Cuando el Señor precisa: «Os doy mi paz, no como la da el mundo», ¿qué debemos
entender, sino que él no nos da la paz del mismo modo como la dan los que aman el
mundo? Ésos, en efecto, se ponen de acuerdo para hacer la paz entre ellos, con el fin de
gozar no de Dios, sino de los placeres que da el mundo a sus amigos, a cubierto de toda
lid y de toda guerra. Y si también conceden paz a los justos, en el sentido de que dejan
de perseguirlos, no se trata aún de la verdadera paz, en cuanto no es una concordia
real, porque están desunidos los corazones. Del mismo modo que se dice consorte a
quien une su suerte a la tuya, sólo cuando los corazones están unidos se puede hablar
de concordia (Agustín, Comentario al evangelio de Juan, 77,5). www.santaclaradeestella.es
Porque en realidad, oh alma, tú ciertamente vives en una sublime casa, que Dios mismo
te ha preparado. Dichosa y muy dichosa el alma que puede decir: Es cosa que ya
sabemos: Si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio
construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene
una duración eterna en los cielos. Por eso, oh alma, no des sueño a tus ojos, ni reposo a
tus parpados, hasta que encuentres un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte
de Jacob.
Pero ¿qué pensar, hermanos? ¿Dónde hallar un solar para este edificio?, ¿qué arquitecto
podrá hacernos los planos? Porque este templo visible ha sido construido por nosotros,
para nuestras asambleas, ya que el Altísimo no habita en templos construidos por
hombres. ¿Qué templo podremos, pues, edificar a aquel que dice bien: Yo lleno el cielo y
la tierra? Me atribularía profundamente y mi aliento desfallecería si no oyera al Señor
decir de una determinada persona: Yo y el Padre vendremos a él y haremos morada en
él.
Así que ya sé dónde preparar una morada para el Señor, pues solo su imagen puede
contenerlo. El alma es capaz de él, porque fue realmente creada a su imagen. Por tanto,
¡deprisa!, adorna tu morada, Sion, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra será
habitada. Alégrate, hija de Sion, tu Dios habitará en ti. Di con Maria: Aquí está la
esclava del Señor, hágase en ml según tu palabra.
Por tanto, hermanos, con todo el deseo del corazón y con una digna acción de gracias,
esforcémonos por construir un templo en nosotros; solícitos primero porque habite en
cada uno de nosotros individualmente y, luego, colectivamente, pues el Señor no
infravalora ni la individualidad ni la colectividad. Así pues, lo primero que cada uno ha de
procurar es no estar dividido interiormente, pues todo reino en guerra civil va a la ruina
y se derrumba casa tras casa, y Cristo no entrará en una casa en la que las paredes
estén cuarteadas y los muros desplomados. Cuando, después, cada uno esté en sí
mismo, estaremos necesariamente todos unidos y cimentados por medio de la mutua
caridad, «que es vínculo de perfección » (Col 3,14) (Bernardo de Claraval, «Sermón
segundo para la dedicación de una iglesia», en Padres monásticos del siglo XII, La
sapienza del cuore, Magnano 1997, 85-89, passim). www.evangeliodeJuan.GiorgioZevini
6 Acción. ¿A qué me comprometo con Dios? Para custodiar y vivir la palabra.
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra-. «Os dejo mi paz. Que no se inquiete
vuestro corazón» (cf. Jn 14,27).
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: «El que me ama será amado por mi
Padre» (v. 21).
7 Para la lectura espiritual. Caminar con la palabra.
Te encuentras siempre ante la alternativa de dejar hablar a Dios o dejar gritar a tu «yo»
herido. Aunque deba haber un lugar donde puedas dejar que la parte herida de ti
obtenga la atención que necesita, tu vocación es hablar del lugar donde Dios habita en
ti.
Cuando permites que tu «yo» herido se exprese en forma de justificaciones, disputas o
lamentos, sólo consigues frustrarte aún más y te sentirás cada vez más rechazado.
Reclama a Dios en ti y deja que Dios pronuncie palabras de perdón, de curación y de
reconciliación, palabras que llamen a la obediencia, al compromiso radical y al servicio.
Se requiere mucho tiempo y mucha paciencia para distinguir entre la voz de tu «yo»
herido y la voz de Dios, pero en la medida en que vayas siendo más fiel a tu vocación se
volverá más fácil. No desesperes: has de prepararte para una misión que será difícil,
pero fecunda (H. J. M. Nouwen, la voce dell'amore, Brescia 19972, 133s [trad. esp.: La
voz interior del amor, PPC, Madrid 1997]). www.santaclaradeestella.es
¿Qué significa amar a Jesús? Significa querer pertenecerle sólo a él, que nos ha dado su
Palabra y la ha mantenido; significa buscar la comunión con él más que cualquier otra
cosa, desear su presencia. El que ama de este modo se mantiene unido a la palabra del
amado, se adhiere a ella, no la deja escapar y la pone en práctica en la medida en que
le es posible. Ahora bien, semejante amor por Jesús experimentará la consumación más
cabal. Todo el amor de Dios, el Padre de Jesucristo, se derramará en plenitud sobre
aquel que ama al Hijo de Dios: Dios y Jesucristo vendrán a él y harán morada en él.
Nada de lo que aquí se dice debe ser atenuado o perder un ápice del vigor de su
sentido: se trata de una auténtica y plena inhabitación de Dios y de Cristo en el hombre.
No es como la imagen de una persona amada que toma posesión de nosotros, no es
como una nueva fuerza que nos llena, sino que es el Dios personal, es el mismo Cristo el
que habita en nosotros. Dios y Cristo no están sólo con nosotros, junto a nosotros, a
nuestro alrededor, sobre nosotros: están in nosotros. No sólo recibimos los dones de
Dios y de Cristo, sino que tenemos parte con Dios y con Cristo, los llevamos como
presencia santísima en nosotros. Si Dios y Cristo moran en nosotros, entonces todos los
señores a los que hemos dejado sitio en nuestro corazón deben cederle el paso. El
mismo Cristo vive y reina en nosotros, ahora: desde ahora en adelante nuestra vida
será vida de Cristo en nosotros. Sin embargo, es evidente que esto se realiza sólo si
amamos a Cristo el Señor y custodiamos su Palabra. Cuanto más tienda nuestra vida a
Cristo, más se abrirá camino Cristo en nosotros. Cuanto más busquemos la salvación
total en él y no en nosotros mismos, y cuanto más busquemos que sea él el Señor de
nuestras vidas, más plenamente estará en nosotros y tomará posesión de nosotros (D.
Bonhoeffer, Memoria e fedeltá, Magnano 1995, 203-205, passim).
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✞ ✞ ✞ Profesión de Fe
3 LITURGIA EUCARISTICA
Sacerdote: Orad hermanos para que este sacrificio, mío y vuestro, sea
agradable a Dios, Padre todopoderoso.
Todos: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria
de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia. (→ Este es el
Compendio de la Misa)
*** Se llevan al altar los dones; el pan y el vino. *** Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro
espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios
nuestro. *** Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.
Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante, y a quien diste motivo de tanto gozo
concédele disfrutar de la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Señor Dios nuestro, Padre siempre fiel: Tu Hijo Jesucristo mantuvo su paz y libertad
interior aun en el trance terrible de su pasión y muerte, porque fue fiel a su misión de
amor. Que Él nos dé en esta eucaristía la misma lealtad y amor, para que las
dificultades de la vida no perturben nuestros corazones, sino que nos guarden
firmemente anclados en ti, que eres nuestro Dios y nuestro Padre, por los siglos de los
siglos.
Al celebrar la memoria de la bienaventurada Virgen María, recibe, Padre santo, la
ofrenda de nuestra humildad, que te presentamos alegres, y concédenos que, asociados
al sacrificio de Cristo, sea para nosotros consuelo temporal y causa de salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Introducción a la plegaria eucarística
Centro y el culmen de toda la celebración. Es una plegaria de acción de gracias y de
consagración. El sentido de esta oración es que toda la congregación de fieles se una con Cristo
en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio .
a) Acción de gracias
El Señor esté con vosotros. R/ Y con tu espíritu. Levantemos el corazón R/ Lo tenemos
levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/ Es justo y necesario.
Prefacio Pascual V. Cristo, Sacerdote y Víctima
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor;
pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha
sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que
anunciaban los antiguos sacrificios y, ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, se
manifestó, a la vez, como sacerdote, altar y víctima.
• Te doy gracias Señor por este momento de oración, por la oportunidad que me das de
detenerme un instante para aprender de Ti, de conocerte más y poder así crecer en mi
amistad contigo. Te pido que este tiempo de Pascua sea propicio para convertirme en
luz del mundo y poder llevar tu paz a las personas que me rodean. Amén.
Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.
Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria
diciendo sin cesar:
b) Santo: con esta aclamación toda la asamblea, uniéndose a las jerarquías celestiales, canta
o recita las alabanzas a Dios.
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu
gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el
cielo.
c) Epíclesis Se implora el poder divino para que los dones se conviertan en el Cuerpo y la
Sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para
salvación de quienes la reciban.
Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas
todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin
mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por eso, Padre, te suplicamos que
santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera
que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que
nos mandó celebrar estos misterios.
d) Narración de la institución y consagración. Con las palabras y gestos de Cristo, se
realiza el sacrificio que él mismo instituyó en la última cena. Momento más solemne de la Misa;
es la transubstanciación: pan y vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad de Cristo. Dios se hace presente ante nosotros con todo su amor. ¡Bendito Jesus en el
Santísimo sacramento del Altar!
Porque Él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y dando gracias te
bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman todos de él,
porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes".
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dando gracias te bendijo, y lo pasó a
sus discípulos, diciendo: "Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi
Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por
muchos para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía".
e) Anámnesis. La Iglesia, al cumplir este encargo que, a través de los Apóstoles, recibió de
Cristo Señor, realiza el memorial del mismo Cristo, su Reactualización, recordando
principalmente su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y la ascensión al cielo.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia, en el
domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el
mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino,
donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor
nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Padre eterno, te ofrecemos la Preciosísima Sangre de Jesús, con todas las
Misas celebradas en el mundo en éste día, por las benditas Almas del
Purgatorio. Y Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz
perpetua. Amén.
h) Doxología final. Se expresa la glorificación de Dios y se concluye y confirma con el amen
del pueblo.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del
Espíritu Santo, todo Honor y toda Gloria por los siglos de los siglos. Amén
✞ ✞ ✞ Rito de la comunión
Significa "común unión". Al acercarnos a comulgar, además de recibir a Jesús dentro de
nosotros y de abrazarlo con tanto amor y alegría, nos unimos a toda la Iglesia en esa misma
alegría y amor.
a) Introducción al Padrenuestro
Con las palabras de Jesús nuestro Señor oremos al Padre de todos para que su reino venga a
cada persona de la tierra.
• Oremos a nuestro Padre misericordioso nos conceda la gracia de nunca perder el don
de la paz que Cristo nos ha dejado, para nunca acobardarnos por los momentos de
angustia o de zozobra.
• Unidos en el amor de Cristo, por el Espíritu Santo que hemos recibido, dirijámonos al
Padre con la oración que el Señor nos enseñó:
R/ Padre nuestro…
b) Rito de la Paz
Los fieles imploran la paz y la unidad para la iglesia y para toda la familia humana y se expresan
mutuamente la caridad antes de participar de un mismo pan.
Líbranos, Señor.
Líbranos, Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días, para que
ayudados por tu misericordia, vivamos libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, y aguardando la venida gloriosa de Jesucristo, nuestra esperanza.
• Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la
cena del Señor.
R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una Palabra tuya
bastará para sanarme.
c) El gesto de la fracción del pan: Significa que nosotros, que somos muchos, en la
comunión de un solo pan de vida, que es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo (1 Co 10,17)
d) Inmixión o mezcla: el celebrante deja caer una parte del pan consagrado en el cáliz.
Antífona de comunión Rom 6, 8
Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Aleluya.
Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos
sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne
que habrá de ser glorificada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Señor Dios nuestro, Dios de paz: Por medio de tu Hijo Jesucristo tú nos traes paz, una
paz especial que el mundo no puede dar y que ningún poder terreno nos puede
arrebatar. Queremos vivir en unión contigo, para que esa paz de tu Hijo esté siempre
con nosotros y para que tengamos la serena fortaleza de animar y rejuvenecer a
nuestros hermanos aun en medio de nuestras tribulaciones, por medio del mismo
Jesucristo nuestro Señor.
4 RITO DE CONCLUSION
Consta de saludo, bendición sacerdotal, y de la despedida, con la que se disuelve la asamblea,
para que cada uno vuelva a sus honestos quehaceres alabando y bendiciendo al Señor.
✞ ✞ ✞ Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos
de los siglos. R/ Amén.
¡Cristo, Rey nuestro! R/ ¡Venga tu Reino!
Consagración a María
Pidámosle a María que nos acompañe siempre:
Reina del Cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor, a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya. Santa María, Madre de Dios, ruega por
nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
✞ ✞ ✞ Bendición
Hermanos: Jesús nos dijo: “No se inquieten ni se acobarden”, porque “la paz les dejo;
mi paz les doy”. Esta es la certeza confiada que Jesús nos da. Estamos en las manos de
Dios.
Que la bendición de este Dios providente y todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
R/ Amén
Podemos ir en paz. R/. Demos gracias a Dios.
✞ ✞ ✞ Abba Padre, gracias te doy por enseñarme a Cristo histórico. Y ahora, por tu gracia
y Espíritu Santo concédeme fortalecer la fe, para caminar con Cristo, por Cristo y en
Cristo, ya no histórico, sino Pan vivo bajado del cielo.
«Tú eres Cristo, el Hijo de Dios Vivo» Mt 16, 16