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El PATRIMONIO
1.1 Definición y generalidades
El patrimonio se ha definido como un conjunto de obligaciones y derechos susceptibles de una valoración
pecuniaria, que constituye una universalidad de derecho.
Planiol, afirma que se llama patrimonio al conjunto de derechos y obligaciones pertenecientes a una persona,
apreciables en dinero. Si se quiere expresar su valor con una cifra, es necesario sustraer el pasivo del activo.
1.2 Elementos del patrimonio
Dos son los elementos del patrimonio: el activo y el pasivo.
El activo, se integra por el conjunto de bienes y derechos apreciables en dinero, y el pasivo por el conjunto de
obligaciones y cargas también, susceptibles de valorización pecuniaria.
y, en tal virtud, el activo de una persona quedará constituido por lo derechos reales, personales o mixtos. A su
vez el pasivo se constituye por las obligaciones o deudas que son el aspecto pasivo de los derechos
personales, es decir, contemplados desde la posición del deudor y cargas u obligaciones reales, distintas de las
personales que también son susceptibles de estimación pecuniaria.
La diferencia entre el activo pasivo de una persona arroja su haber patrimonial, en caso contrario. A su vez el
haber y el déficit nos permiten determinar los conceptos jurídicos de solvencia e insolvencia. Se dice que hay
solvencia, cuando el activo es superior al pasivo y que hay insolvencia en el caso contrario.
Por su parte el Código Civil para el D.F. dice que hay insolvencia cuando la suma de los bienes y créditos del
deudor, estimados en su justo precio, no iguala el importe de sus deudas, la mala fe, en este
caso, consiste en el conocimiento de ese déficit”
1.3 Teorías sobre el patrimonio
Fundamentalmente son dos: la clásica, que también se denomina teoría del patrimonio-personalidad, y la
teoría moderna, llamada teoría del patrimonio-afectación.
Teoría clásica o del patrimonio-personalidad, para la escuela clásica francesa, el conjunto de bienes,
derechos, obligaciones y cargas que integran el patrimonio, constituyen una entidad abstracta, una
universalidad de derecho, que se mantiene siempre en vinculación constante con la persona jurídica. El
patrimonio se manifiesta como “una emanación de personalidad y la expresión del poder jurídico de que una
persona se halla investida como tal”.
Precisamente esta vinculación estrecha entre el patrimonio y la persona emitió a la escuela clásica la
formación del concepto de patrimonio, como una emanación de la personalidad, a tal grado, que la crítica que
se ha hecho a esta doctrina descansa fundamentalmente, en el hecho de que se deriva la noción de patrimonio
de la noción de persona.
Aubry y Rau, entre otros autores de la escuela clásica, mencionan los siguientes principios o premisas
fundamentales en esta materia:
a) Sólo las personas pueden tener patrimonio, porque sólo ellas pueden ser capaces de tener derechoso
y obligaciones.
b) Toda persona necesariamente debe tener un patrimonio. El patrimonio como una entidad abstracta,
comprende no sólo los bienes presentes, sino también los bienes por adquirir. Es decir, no supone
necesariamente una riqueza actual, pues para la escuela clásica la noción de patrimonio corresponde
a la aptitud de poseer en in momento dado, de tener bienes y derechos y reportar obligaciones. Debe
verse sólo la posibilidad del sujeto de tener ese conjunto de bienes derechos y obligaciones, o en
otras palabras, de tener la aptitud o capacidad para ser titular de los mismos.
c) Toda persona sólo puede tener un patrimonio; nunca podrá tener más. Es decir, el patrimonio como
la persona es indivisible. De esta suerte, el patrimonio será una universalidad de derechos y
obligaciones, con relación a una persona determinada. El atributo de unicidad es inherente al mismo
concepto de universalidad; siempre aquellos derechos y obligaciones que corresponden a un sujeto
tendrán que agruparse, vincularse y referirse a una persona, constituyendo un todo.
Por ser el patrimonio una emanación de la misma persona, participa de los atributos de unidad e
indivisibilidad que caracterizan a ésta.
d) El patrimonio es inalienable durante la vida de su titular. No puede existir una enajenación total del
patrimonio durante la existencia de la persona a que corresponda, porque sería tanto como admitir
que puede enajenarse la personalidad. Sólo por la muerte de la persona física existe una transmisión
total del patrimonio a su herederos, exceptuando los derechos y obligaciones que concluyen con la
muerte, durante la existencia de la persona, pueden existir transmisiones a título particular, y no a
título universal, aunque se enajenan todos los bines y obligaciones presentes.
CRITICA A LA DOCTRINA CLASICA
Se estableció por la escuela clásica una noción de patrimonio artificial y ficticia, despegada de la
realidad y vinculada hasta confundirse con la capacidad, que en realidad es difícil distinguir ambos conceptos,
pues además de considerar al patrimonio como conjunto de bienes presentes, se le considera también como
aptitud para adquirir bienes futuros, y más aún, se acepta que en momento dado exista el patrimonio sin los
bienes presentes, bastando la posibilidad de adquirirlos en el futuro. es por esto, que toda persona debe tener
necesariamente un patrimonio, aunque no posea bienes ni reporte obligaciones, bastando la aptitud o
posibilidad que tiene para adquirir dicho bienes o llegar a ser sujeto de obligaciones y derechos.
Debido a esta confusión entre patrimonio y capacidad se atribuyen al primero las características de
indivisibilidad e inalienabilidad, que son inherentes a la persona.
En la trasmisión hereditaria tenemos un caso de excepción, en cuanto a la posibilidad de que el heredero tenga
en un momento dado dos masas autónomas de bienes, derechos y obligaciones, sujetas a regímenes jurídicos
distintos, de tal suerte que vengan a construir dos patrimonios , siendo uno el personal del heredero y el otro
el patrimonio que recibe por herencia.
Teoría moderna o del patrimonio-afectación, este conjunto de excepciones, tanto con respecto a la
indivisibilidad cuanto con relación a la inalienabilidad del patrimonio, ha dado origen a la llamada doctrina
moderna, sobre el patrimonio, tal como la denomina Planiol, Ripert y Picard. Conforme a esta doctrina, la
noción de patrimonio ya no se confunde con la de personalidad, no se le atribuye las mismas características de
indivisibilidad e inalienabilidad propias de la persona, sin dejar por ello de existir relación entre estos
conceptos, pero no de identidad o de proyección del concepto de persona sobre el de patrimonio, de tal
manera que éste sea una emanación de aquélla, para emplear la frase de Aubry y Rau.
El patrimonio actualmente se ha definido tomando en cuenta el destino que en un momento dado tengan
determinados bienes, derechos y obligaciones, con relación a un fin jurídico, gracias al cual se organizan
legalmente en una forma autónoma. O como dicen los citados autores, el patrimonio de afectación es una
Universalidad reposando sobre la común destinación de los elementos que la componen, o más exactamente,
un conjunto de bienes y deudas inseparablemente ligados, porque todos ellos se encuentran afectados a un fin
económico, y en tanto que no se haga una liquidación, no aparecerá el valor activo neto”.
De lo expuesto se desprende, como la persona puede tener diversos fines jurídico-económicos por realizar, o
el derecho puede afectar en un momento dado un conjunto de bienes para proteger ciertos intereses
(patrimonio de familia) o lograr la continuidad jurídica de la personalidad y del patrimonio (casos de ausencia
y de sucesión hereditaria), pueden existir y de hecho existen conforme a ésta doctrina, distintos patrimonios
en una misma persona, como masas autónomas de bienes derechos y obligaciones, y puede también
transmitirse su patrimonio por acto entre vivos, especialmente por contrato.
CRÍTICA A LA TEORÍA DEL PATRIMONIO
Algunos autores aceptan la definición de patrimonio como "conjunto de bienes de una persona". Es decir,
definen al patrimonio como la agrupación de bienes y no como un carácter de la personalidad de todo
individuo. Alegan, además, que la distinción entre bienes y patrimonio no es útil en la práctica.
Entre esas críticas, una de las más interesantes es la derivada de la obra de Henri Capitant y Léon Duguit, que
se puede resumir de la siguiente manera: si aceptamos que las asociaciones o empresas poseen un patrimonio,
tenemos que aceptar que ese patrimonio es diferente o distinto del de los individuos que componen esa
asociación o empresa (en el sentido que ninguno de esos individuos como tales puede disponer libremente de
ese patrimonio social y que obligaciones sobre ese no recaen u obligan la totalidad de los derechos de
propiedad de los socios. Conversamente, las deudas u obligaciones de los individuos no recaen sobre el
patrimonio de la sociedad): ese patrimonio pertenece a la sociedad como individuo moral o jurídico. Pero esa
existencia es solo una ficción y las ficciones no pueden poseer nada. En realidad, ese patrimonio pertenece a
los individuos que forman esa sociedad. Sigue entonces que esos individuos pueden tener diferentes
patrimonios (entendido como "conjuntos de bienes"): el personal y el "asignado", "dedicado" o "afectado" a
diferentes propósitos, sociedades o empresas.
El desarrollo lógico de esta idea lleva naturalmente a la negación completa de la ficción legal de la “persona
jurídica” y su reemplazo con la concepción más simple que no es el caso -estrictamente- que los bienes o
derechos de tal persona jurídica “pertenecen a todos y no pertenecen a nadie” sino que pertenecen al fin al que
están dedicados (el propósito de la asociación).
1.4 Derechos patrimoniales y no patrimoniales
Como la persona tienen un conjunto de derechos que no siempre tienen el carácter pecuniario, resulta de aquí
que no todo lo que la persona soporta o tiene constituye derechos de carácter patrimonial . Por lo tanto,
podemos hacer una clasificación entre derechos patrimoniales y no patrimoniales.
Los derechos patrimoniales son una clasificación dentro de los derechos subjetivos; los mismos son
susceptibles de tener un valor económico y se contraponen a los derechos extra patrimoniales o no
patrimoniales que son derechos personalísimos o derechos de la personalidad y derechos de familia.
Los derechos patrimoniales se subdividen en derechos reales, derechos personales y derechos intelectuales.
Bibliografía
ROJINA VILLEGAS RAFAEL
COMPENDIO DE DERECHO CIVIL
Bienes, Derechos Reales y Sucesiones.
Ed. Porrúa