Resumen Finanzas Públicas y Derecho Tributario - 1° Parcial
Resumen Finanzas Públicas y Derecho Tributario - 1° Parcial
Presupuesto
Esta estructura incluye varios elementos básicos: un sujeto emisor (el Poder Legislativo), un
operador normativo o deóntico (el permiso), un comportamiento regulado como permitido
(gastar), una motivación que justifica la suma que se permite gastar (el cálculo de los
recursos) y un acotamiento del ámbito de validez temporal de la norma.
Esto significa, desde otro ángulo, que el Congreso no puede paralizar el funcionamiento de
la actividad pública por medio de no ejercer su potestad financiera.
La norma presupuestaria es entonces la concreción del ejercicio, por parte del Poder
Legislativo, de la potestad presupuestaria, en cuanto aspecto de la potestad financiera y
encuadrable como un deber jurídico. Es decir: el Poder Legislativo tiene el deber de
asignar los recursos financieros que conforman la hacienda pública, y ello debe
hacerse por medio de la técnica presupuestaria.
Ningún poder del estado podrá tomar una decisión que importe un gasto público sin la
autorización legislativa.
Por supuesto, junto a su función política de control republicano del poder, el presupuesto es
el principal instrumento jurídico de planificación de la actividad estatal. Aquí hay dos
aspectos correlacionados: el papel “ordenador” del presupuesto y su función de vehículo del
plan de gobierno.
Es una ley toda decisión del Congreso dictada de acuerdo con un determinado proceso
constitucional (el proceso de formación de leyes) y que adopta por consiguiente la forma de
ley, más allá de que su contenido plasme una norma general (así un tributo), una norma
particular (la autorización dada a una empresa para que explote un servicio público), una
definición (la de persona en el Código Civil) o incluso una decisión no normativa (tal el caso
de la declaración de un bien como de utilidad pública).
En nuestro sistema constitucional, nada permite inferir que la función legislativa en materia
presupuestaria se limita a aprobar o autorizar lo que propone el Ejecutivo. El Congreso
recibe un proyecto de presupuesto y lo acepta, lo modifica o lo rechaza, en todo o en parte,
sin restricción alguna. No es un acto aprobatorio que pasa a integrar un acto administrativo:
es acción legislativa normal y primordial aun cuando la iniciativa corresponda al Poder
Ejecutivo.
Sobre la base de la reserva legal, la Constitución regula de manera muy detallada las
diferentes etapas de la vida de la Ley de Presupuesto, atribuyendo diversas competencias y
potestades tanto al Poder Ejecutivo como al Legislativo. En esa vida pueden distinguirse
una serie de tareas jurídicas, que van delineando etapas sucesivas de actuaciones públicas:
a) Preparación del proyecto de la ley;
b) Aprobación de la ley;
c) Ejecución de la ley;
d) Modificación de la ley durante su ejecución, y
e) Control de la ejecución.
El eje del diseño constitucional radica en el art. 100, inc. 6º, según el cual al Jefe de
Gabinete le corresponde “enviar al Congreso los proyectos de Ley de Ministerios y de
Presupuesto Nacional, previo tratamiento en acuerdo de Gabinete y aprobación del Poder
Ejecutivo”.
Esta cláusula establece una serie de atribuciones co-legislativas, que se ejercen de forma
sucesiva y concatenada por diferentes órganos al interior del Poder Ejecutivo y que implica,
en comparación con la regulación presidencialista clásica de la Constitución histórica, una
notoria restricción de las potestades presidenciales.
El Jefe de Gabinete, que tiene a su cargo la administración general del país, es el órgano
que está en mejores condiciones para elaborar el proyecto de ley. Es el sujeto que realiza la
tarea esencial, con información que le brindan todos los órganos públicos, incluidos los
ministros. Luego, en reunión de Gabinete con los ministros, se debate esa propuesta y se
llega por consenso a un proyecto que debe aprobar el Presidente, quien en ejercicio de esa
función puede efectuar las modificaciones que estime convenientes. El proyecto aprobado
por el Presidente es el que será entonces enviado al Congreso por el Jefe de Gabinete.
ARTÍCULO 24 LAF: El Poder Ejecutivo Nacional fijará anualmente los lineamientos generales para la
formulación del proyecto de ley de presupuesto general.
A tal fin, las dependencias especializadas del mismo deberán practicar una evaluación del cumplimiento de los
planes y políticas nacionales y del desarrollo general del país y sobre estas bases y una proyección de las
variables macroeconómicas de corto plazo, preparar una propuesta de prioridades presupuestarias en general y
de planes o programas de inversiones públicas en particular.
Se considerarán como elementos básicos para iniciar la formulación de los presupuestos, el programa monetario
y el presupuesto de divisas formuladas para el ejercicio que será objeto de programación, así como la cuenta de
inversiones del último ejercicio ejecutado y el presupuesto consolidado del sector público del ejercicio vigente.
El programa monetario y el presupuesto de divisas serán remitidos al Congreso Nacional, a titulo informativo,
como soporte para el análisis del proyecto de ley de presupuesto general.
La LAF también precisa qué información mínima debe contener el proyecto de ley y,
además, cuáles son los documentos que deben acompañarlo, a fin de justificar sus
términos.
ARTÍCULO 25 LAF: Sobre la base de los anteproyectos preparados por las jurisdicciones y organismos
descentralizados, y con los ajustes que resulte necesario introducir, la Oficina Nacional de Presupuesto
confeccionará el proyecto de ley de presupuesto general.
El proyecto de ley deberá contener, como mínimo, las siguientes informaciones:
a) Presupuesto de recursos de la administración central y de cada uno de los organismos descentralizados,
clasificados por rubros;
b) Presupuestos de gastos de cada una de las jurisdicciones y de cada organismo descentralizado los que
identificarán la producción y los créditos presupuestarios;
c) Créditos presupuestarios asignados a cada uno de los proyectos de inversión que se prevén ejecutar;
d) Resultados de las cuentas corriente y de capital para la administración central, para cada organismo
descentralizado y para el total de la administración nacional.
El reglamento establecerá, en forma detallada, otras informaciones a ser presentadas al Congreso Nacional
tanto para la administración central como para los organismos descentralizados.
B - LA APROBACIÓN DE LA LEY
De acuerdo con la interpretación del art. 26, LAF, y del art. 100, inc. 6º, CN, el Jefe de
Gabinete debe enviar el proyecto de ley a la Cámara de Diputados antes del 15 de
septiembre (se establece una cámara de origen).
ARTÍCULO 26 LAF: El Poder Ejecutivo Nacional presentará el proyecto de ley de presupuesto general a la
Cámara de Diputados de la Nación, antes del 15 de setiembre del año anterior para el que regirá , acompañado
de un mensaje que contenga una relación de los objetivos que se propone alcanzar y las explicaciones de la
metodología utilizada para las estimaciones de recursos y para la determinación de las autorizaciones para
gastar, de los documentos que señala el artículo 24, así como las demás informaciones y elementos de juicio
que estime oportunos.
El proceso legislativo, expuesto en una síntesis, consiste en que el Congreso delibere sobre
el proyecto de ley, lo reforme si así lo considera necesario, apruebe el texto, en los términos
establecidos por la cláusula presupuestaria, art. 75, inc. 8º, CN, y lo envíe al Poder Ejecutivo
para continuar con la tramitación legislativa que debe acaecer en dicha sede
Límites al proyecto
En primer lugar, hay que considerar el límite que imponen las obligaciones previamente
existentes del Estado, que no pueden desconocerse ni por el proyecto de ley ni por la ley
misma. Tal el caso de las obligaciones derivadas de las relaciones de empleo público ya
existentes, del sistema de la seguridad social o de las obligaciones contractuales
plurianuales perfeccionadas en años anteriores.
Luego, están las exigencias derivadas de la propia reserva legal en cuanto a la unicidad,
universalidad, generalidad y especificidad que debe tener la ley.
En tercer lugar, la Ley de Presupuesto debe respetar las diferentes leyes orgánicas, entre
ellas, la propia LAF, o las que fijan límites cuantitativos, como la LSF.
En cuarto lugar, hay que tener en cuenta las leyes sustantivas que prevén reglas sobre los
gastos públicos (así la Ley Federal de Educación).
ARTÍCULO 28 LAF: Todo incremento del total del presupuesto de gastos previstos en el proyecto presentado
por el Poder Ejecutivo Nacional, debe contar con el financiamiento respectivo.
Por otro lado, la Auditoría, como órgano técnico de asistencia que interviene en todo el
proceso presupuestario (y con su presidencia en manos de la oposición) puede resguardar
criterios genéricos de racionalidad y consenso políticos, que impidan que se susciten crisis.
C - LA EJECUCIÓN DE LA LEY
El inc. 7º del art. 100, CN, le atribuye al Jefe de Gabinete la potestad de aplicar la Ley de
Presupuesto, en tanto le corresponde “hacer recaudar las rentas de la Nación y ejecutar la
Ley de Presupuesto Nacional”.
Esta cláusula es de enorme importancia para la comprensión política del Jefe de Gabinete,
ya que a él le corresponde, al interior del Poder Ejecutivo, llevar a la práctica, por un lado la
legislación presupuestaria y, por otro, la legislación relativa a las rentas. Es decir, el Jefe de
Gabinete tiene a su cargo la reglamentación de dichas leyes y, a su vez, que es en su
ámbito organizativo donde deben desarrollarse los procedimientos administrativos de
aplicación.
La reglamentación de la ley
ARTÍCULO 30 LAF: Una vez promulgada la ley de presupuesto general, el Poder Ejecutivo Nacional decretará
la distribución administrativa del presupuesto de gastos.
La distribución administrativa del presupuesto de gastos consistirá en la presentación desagregada hasta el
último nivel previsto en los clasificadores y categorías de programación utilizadas, de los créditos y realizaciones
contenidas en la ley de presupuesto general. El dictado de este instrumento normativo implicará el ejercicio de la
atribución constitucional del Poder Ejecutivo para decretar el uso de las autorizaciones para gastar y el empleo
de los recursos necesarios para su financiamiento.
Toda modificación de un aspecto reservado a la ley debe hacerse por ley. Una reserva
legal respecto de una decisión implica que sólo el Congreso puede disponerla (crear la ley),
cambiarla (modificar la ley) o eliminarla (derogar la ley).
Puede verse con claridad que si el Ejecutivo pudiera modificar libremente lo ya decidido por
el Congreso, la intervención de éste sería casi ficticia, pues la última palabra quedaría en
manos del primero, ya que se le asignaría la potestad de decidir qué mantener y qué
cambiar de la ley dictada, circunstancia que habría de desvirtuar el significado político de la
reserva legal.
Dado que la Ley de Presupuesto es concomitante con toda la actividad estatal, las referidas
modificaciones pueden ser necesarias con cierta rapidez, cualidad que no parece ser afín al
complejo proceso de creación legal propio de la Constitución. Pero para facilitar y agilizar la
legislación modificatoria justamente actúan, o debieran actuar, las instituciones centrales de
la reforma, que personifican al Tesoro: el Jefe de Gabinete y la Auditoría. El primero, según
lo dispone el art. 101, tiene la obligación de acudir al menos una vez por mes al Congreso
para informar sobre la marcha de la administración. La presencia mensual del Jefe de
Gabinete ante el Congreso asegura que éste conozca en tiempo real cada detalle de la
ejecución del presupuesto: evolución de los gastos y cumplimiento de las estimaciones
recaudatorias. Adquirir la información en tiempo real le permitiría al Congreso efectuar las
modificaciones legales que estime pertinentes, respetándose así la reserva de ley en
materia presupuestaria. Asimismo, si la Auditoría interviene desde la primera actuación del
Congreso (examen del proyecto de ley enviado por el Jefe de Gabinete para su
aprobación), ya tiene un conocimiento efectivo y previo de la situación, que le permite
dictaminar con rapidez sobre la propuesta de modificación requerida.
Hay dos situaciones que cabe contemplar. Por un lado, la marcha cotidiana de la
Administración puede exigir variaciones mínimas que tornen engorroso e irracional seguir la
totalidad de un trámite legislativo para su aprobación. Esta circunstancia justifica el
otorgamiento al Jefe de Gabinete de potestades para efectuar modificaciones mínimas de la
ley, que tienen que estar acotadas por la ley orgánica en término de porcentajes, de forma
que sólo pueda modificarse una porción pequeña y predeterminada de los gastos totales, o
en término de finalidades, de manera que sólo puedan alterarse ciertos tipos de finalidades
y no otras. Por otro lado, resulta indudable que pueden ocurrir circunstancias extraordinarias
que impongan la inmediata modificación de la Ley de Presupuesto, situaciones que llevan a
considerar la legitimidad de utilizar en la materia los métodos constitucionales que habilitan
el ejercicio de potestades legislativas por parte del Ejecutivo: el dictado de decretos de
necesidad y urgencia (DNU) y el uso de la delegación legislativa, mecanismos que serán
tratados en el capítulo referido a la flexibilización de la reserva legal.
ARTÍCULO 37 LAF: Quedan reservadas al Congreso Nacional las decisiones que afecten el monto total del
presupuesto y el monto del endeudamiento previsto, así como las partidas que refieran a gastos reservados y de
inteligencia.
El jefe de Gabinete de Ministros puede disponer las reestructuraciones presupuestarias que considere
necesarias dentro del monto total aprobado.
Dichas reestructuraciones no podrán superar el siete coma cinco por ciento (7,5%) para el ejercicio 2017 y el
cinco por ciento (5%) para el ejercicio 2018 y siguientes, del monto total aprobado por cada ley de presupuesto,
ni el quince por ciento (15%) del presupuesto aprobado por finalidad, cuando se trate de incrementos de gastos
corrientes en detrimento de gastos de capital o de aplicaciones financieras, y/o modificaciones en la distribución
de las finalidades.
Las reestructuraciones presupuestarias realizadas por la Jefatura de Gabinete de Ministros, en función de las
facultades establecidas en el presente artículo, deberán ser notificadas fehacientemente a ambas comisiones de
Presupuesto y Hacienda del Honorable Congreso de la Nación dentro de los cinco (5) días hábiles de su dictado,
especificándose los montos dinerarios, finalidades del gasto, metas físicas y programas modificados.
La reglamentación establecerá los alcances y mecanismos para efectuar las modificaciones a la ley de
presupuesto general que resulten necesarios durante su ejecución.
ARTÍCULO 39 LAF: El Poder Ejecutivo Nacional podrá disponer autorizaciones para gastar no incluidas en la
ley de presupuesto general para atender el socorro inmediato por parte del gobierno en casos de epidemias,
inundaciones, terremotos u otros de fuerza mayor.
Estas autorizaciones deberán ser comunicadas al Congreso Nacional en el mismo acto que las disponga,
acompañando los elementos de juicio que permitan apreciar la imposibilidad de atender las situaciones que las
motivaron dentro de las revisiones ordinarias o con saldos disponibles en rubros presupuestarios imputables.
Las autorizaciones así dispuestas se incorporaran al presupuesto general.
Artículo 101 CN: El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes,
alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo
dispuesto en el Artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el
voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el
voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.
La supervisión del presidente
De acuerdo con el art. 99, inc. 10, CN, el Presidente tiene la siguiente atribución: “Supervisa
el ejercicio de la facultad del Jefe de Gabinete de Ministros respecto de la recaudación de
las rentas de la Nación y de su inversión, con arreglo a la ley o presupuesto de gastos
nacionales”.
Control interno
El sistema de control interno diseñado por la LAF se basa, por su parte, en dos elementos:
la propia SIGEN y las unidades de auditoría interna. De acuerdo con el art. 100 de la LAF,
“El sistema de control interno queda conformado por la Sindicatura General de la Nación,
órgano normativo, de supervisión y coordinación, y por las unidades de auditoría interna que
serán creadas en cada jurisdicción y en las entidades que dependan del Poder Ejecutivo
nacional. Estas unidades dependerán, jerárquicamente, de la autoridad superior de cada
organismo y actuarán coordinadas técnicamente por la Sindicatura General”.
Según el art. 103, LAF, “El modelo de control que aplique y coordine la Sindicatura deberá
ser integral e integrado,
abarcar los aspectos presupuestarios, económicos, financieros, patrimoniales, normativos y
de gestión, la evaluación de programas, proyectos y operaciones y estar fundado en
criterios de economía, eficiencia y eficacia”.
En segundo término hace responsable a cada autoridad administrativa del mantenimiento
del control interno “que incluirá los instrumentos de control previo y posterior incorporados
en el plan de organización y en los reglamentos y manuales de procedimiento de cada
organismo y la auditoría interna”.
De acuerdo con el art. 44, LAF, “La Oficina Nacional de Presupuesto evaluará la ejecución
de los presupuestos de la administración nacional tanto en forma periódica, durante el
ejercicio, como al cierre del mismo. Para ello, las jurisdicciones y entidades de la
Administración Nacional deberán: a) Llevar registros de información de la gestión física de
la ejecución de sus presupuestos, de acuerdo con las normas técnicas correspondientes; b)
Participar los resultados de la ejecución física del presupuesto a la Oficina Nacional de
Presupuesto”.
Por su parte, el art. 45, LAF, dispone: “Con base en la información que señala el artículo
anterior, en la que suministre el sistema de contabilidad gubernamental y otras que se
consideren pertinentes, la Oficina Nacional de Presupuesto realizará un análisis crítico de
los resultados físicos y financieros obtenidos y de los efectos producidos por los mismos,
interpretará las variaciones operadas respecto de lo programado, procurará determinar sus
causas y preparará informes con recomendaciones para las autoridades superiores y los
responsables de los organismos afectados. La reglamentación establecerá los métodos y
procedimientos para la aplicación de las disposiciones contenidas en esta sección, así como
el uso que se dará a la información generada”.
Artículo 128 LAF: La Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas estará formada por seis (6) senadores
y seis (6) diputados cuyos mandatos durarán hasta la próxima renovación de la Cámara a la que pertenezcan y
serán elegidos simultáneamente en igual forma que los miembros de las comisiones permanentes.
Anualmente la Comisión elegirá un presidente, un vicepresidente y un secretario que pueden ser reelectos.
Mientras estas designaciones no se realicen, ejercerán los cargos los legisladores con mayor antigüedad en la
función y a igualdad de ésta, los de mayor edad.
La Comisión contará con el personal administrativo y técnico que establezca el presupuesto general y estará
investida con las facultades que ambas Cámaras delegan en sus comisiones permanentes y especiales.
Artículo 129 LAF: Para el desempeño de sus funciones la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas
debe:
a) Aprobar juntamente con las Comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas Cámaras el programa de
acción anual de control externo a desarrollar por la Auditoría General de la Nación;
b) Analizar el proyecto de presupuesto anual de la Auditoría General de la Nación y remitirlo al Poder Ejecutivo
para su incorporación en el presupuesto general de la Nación;
c) Encomendar a la Auditoría General de la Nación la realización de estudios, investigaciones y dictámenes
especiales sobre materias de su competencia, fijando los plazos para su realización;
d) Requerir de la Auditoría General de la Nación toda la información que estime oportuno sobre las actividades
realizadas por dicho ente;
e) Analizar los informes periódicos de cumplimiento del programa de trabajo aprobado, efectuar las
observaciones que pueden merecer e indicar las modificaciones que estime conveniente introducir;
f) Analizar la memoria anual que la Auditoría General de la Nación deberá elevarle antes del 1 de mayo de cada
año.
Gasto público
Concepto y evolución
Artículo 4 CN: El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional formado
del producto de derechos de importación y exportación, del de la venta o locación de tierras de propiedad
nacional, de la renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población
imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso
para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.
No se contemplan únicamente los gastos de administración, sino además los del programa
general de gobierno, y el plan de inversiones públicas, y todo ello debe ser realizado
conforme un distribución entre la nación, las provincias y CABA, en relación directa a su
competencias, bajo criterios objetivos, equitativos, solidarios y dando prioridad a un grado
equivalente de desarrollo, calidad de vida de igualdad de oportunidades en todo el territorio.
El aumento de los gastos públicos es un hecho de carácter mundial que obedece a diversas
causas.
Causas aparentes:
- Las variaciones del valor de la moneda (inflación) que obliga a ponderar las cifras
absolutas para homogeneizar los términos de comparación.
- La evolución producida en las reglas de contabilidad pública y derecho
presupuestario al modificar la forma de computar las erogaciones.
Causas reales:
- Gastos militares: hay incrementos por la situación internacional y el progreso
tecnológico.
- Expansión de la actividad del estado: No solamente por las nuevas actividades que
debe asumir en razón de los modernos conceptos en materia social y económica,
sino también por la expansión de sus funciones tradicionales. Se pueden mencionar:
a) cargas de seguridad social;
b) b) realización de obras y trabajos públicos;
c) c) gastos de urbanización originados por nuevos núcleos de población.
- Aumento de los costos.
- Burocracia y presión política: tendencia a la empleomanía, determinante del
crecimiento de la burocracia administrativa.
Concepto jurídico
El gasto público supone una erogación monetaria, en función de un acto competente del
estado, establecido por una ley previa aprobada por el congreso.
Los gastos deben figurar explícitamente en el presupuesto, ya sea por creación originaria de
este o por incorporación posterior a su nacimiento en virtud de ley especial.
Clasificación
1) Criterio administrativo: Tradicionalmente los gastos se distribuyen según su objeto,
en anexos, incisos, ítem y partidas. Los anexos se atribuían entre los poderes
legislativo y judicial, presidencia de la nación, ministerios, entidades
descentralizadas de carácter administrativo, tribunal de cuentas. Los incisos se
atribuían a las dependencias que integraban cada una de aquellas instituciones. Los
ítems se atribuían a las oficinas dentro de cada dependencia, y las partidas tenían
un detalle más específico para un mayor control de los gastos.
2) Criterio económico: Se establece la diferencia entre gastos de funcionamiento
(gastos operativos) y gastos de capital (gastos de inversión). Los gastos operativos
no importan transferencias de capital sino el empleo de rentas, son los gastos
ordinarios de la administración, en tanto que los gastos de inversión corresponden a
la fortuna (el capital) de la nación.
Dentro de este mismo criterio se habla de gastos por servicios y gastos de
transferencia. En el primer caso hay redistribución mediante el cambio del dinero por
un servicio prestado o una cosa entregada. En los gastos de transferencia no hay
entrega de bienes o de mano de obra, ya que los gastos se efectúan con un
propósito redistributivo ( el dinero de unos se transfiere a otros sin equivalente de
ninguna especie).
También suelen clasificarse los gastos en productivos e improductivos. Los
productivos son aquellos destinados a desarrollar medios de producción y a
servicios prestados a los particulares. Los improductivos, corresponden a los
destinados a asegurar el orden publico (administracion, justicia, policía, etc).
3) Clasificación funcional: según a qué área sean destinados. Ejemplos: salud,
educación, seguridad, justicia, administración financiera.
4) Gastos ordinarios o extraordinarios: Los ordinarios deben ser financiados por
recursos ordinarios y los extraordinarios deben ser financiados por recursos
extraordinarios.
Efecto multiplicador: Por efecto multiplicador del gasto público se entiende que el impulso
o gasto inicial que hace el gobierno será incrementado por una serie de efectos en cadena.
De esta forma, el aumento del gasto público resultará en un crecimiento del ingreso de la
economía. Ejemplo: El gobierno gasta 1 millón de euros en contratar carpinteros para
remodelar algunos edificios gubernamentales. Los carpinteros recibirán este dinero como
salario. Parte de esos salarios se gastará en otros bienes y servicios (supongamos zapatos
nuevos). Los productores de zapatos, tendrán ingresos adicionales, parte de los cuales
también gastarán en otros trabajadores y bienes. Los productores y trabajadores
beneficiados continuarán con el proceso y gastarán también parte de su salario.
Efecto acelerador: El efecto acelerador se refiere al efecto positivo que tiene el crecimiento
de la economía sobre la formación bruta de capital o inversión fija privada. Un incremento
en el PIB implica que los negocios en general ven incrementar sus ganancias, ventas y flujo
de caja, y aumenta el uso de la capacidad instalada. Se aumenta el gasto público para el
consumo de bienes de capital y de inversión.
Las operaciones de crédito público son todas las técnicas jurídicas mediante las cuales el
Estado obtiene recursos financieros obligándose, de forma correlativa, a devolver en cierto
plazo la suma obtenida, más un interés. La propia operación de crédito público hace nacer
una deuda, de forma que los aspectos recaudatorios y erogatorios no son posibles de
escindir.
Artículo 4 CN: El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional formado
del producto de derechos de importación y exportación, del de la venta o locación de tierras de propiedad
nacional, de la renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población
imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso
para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.
En esta cláusula se plasma el carácter acotado que debe tener el crédito público, en la
medida en que su uso sólo es legítimo respecto de ciertos fines (empresas de utilidad
nacional) o a ciertas situaciones (la urgencia), de ahí que se lo haya considerado un recurso
de carácter extraordinario.
Artículo 124 CN: Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer
órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales
en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al
Gobierno federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento del Congreso Nacional. La ciudad de
Buenos Aires tendrá el régimen que se establezca a tal efecto.
Estas disposiciones expresan, en lo relativo a la forma federal, que cada nivel de gobierno
puede disponer de operaciones de crédito público, como consecuencia de su autonomía
financiera. Sin embargo, la propia Constitución limita la potestad financiera provincial en
este punto en lo relativo a las operaciones de crédito público internacionales, que sólo
pueden hacerse con conocimiento del Congreso y sin afectar las potestades federales y el
crédito público de la Nación.
Asimismo, el texto constitucional explicita el principio de reserva de ley, según el cual sólo
el Congreso es el órgano autorizado para disponer operaciones de crédito público y para
arreglar la deuda del Estado.
Cuando el Estado se endeuda asume el compromiso de devolver la suma obtenida, más
un interés. En esa operación juega un papel central la confianza del Estado, es decir, la
previsibilidad de que éste cumplirá de buena fe con sus obligaciones.
Por otra parte, también incide respecto del crédito y a la de la deuda pública el sistema de
derechos humanos, con sus principios de igualdad y razonabilidad.
ARTÍCULO 56 LAF: El crédito público se rige por las disposiciones de esta ley, su reglamento y por las leyes
que aprueban las operaciones específicas.
Se entenderá por crédito público la capacidad que tiene el Estado de endeudarse con el objeto de captar medios
de financiamiento para realizar inversiones reproductivas, para atender casos de evidente necesidad nacional,
para reestructurar su organización o para refinanciar sus pasivos, incluyendo los intereses respectivos.
Se prohíbe realizar operaciones de crédito público para financiar gastos operativos.
La ley define el contenido de una potestad pública que se plasma en todas aquellas
decisiones por medio de las cuales el Estado se endeuda. Pero también establece una
clasificación respecto de los usos que cabe darle a los recursos obtenidos por medio del
endeudamiento, que se dividen en permitidos y prohibidos. Lo permitido viene a desarrollar
la especificación ya contenida en el propio texto constitucional (art. 4º) en cuanto dispone
que las operaciones de crédito público podrán sólo disponerse en caso de urgencia y para
empresas de utilidad nacional. La ley también incluye en ese ámbito el endeudamiento
dispuesto para reestructuraciones administrativas y para refinanciar la propia deuda pública.
Lo prohibido es usar el crédito público para financiar gastos operativos, que son a su vez
entendidos como aquellas erogaciones catalogadas, en el clasificador económico del gasto,
de “gastos de consumo”.
ARTÍCULO 57 LAF: El endeudamiento que resulte de las operaciones de crédito público se denominará deuda
pública y puede originarse en:
a) La emisión y colocación de títulos, bonos u obligaciones de largo y mediano plazo, constitutivos de un
empréstito.
b) La emisión y colocación de Letras del Tesoro cuyo vencimiento supere el ejercicio financiero.
c) La contratación de préstamos.
d) La contratación de obras, servicios o adquisiciones cuyo pago total o parcial se estipule realizar en el
transcurso de más de UN (1) ejercicio financiero posterior al vigente; siempre y cuando los conceptos que se
financien se hayan devengado anteriormente.
e) El otorgamiento de avales, fianzas y garantías, cuyo vencimiento supere el período del ejercicio financiero.
f) La consolidación, conversión y renegociación de otras deudas.
A estos fines podrá afectar recursos específicos, crear fideicomisos, otorgar garantías sobre activos o recursos
públicos actuales o futuros, incluyendo todo tipo de tributos, tasas o contribuciones, cederlos o darlos en pago,
gestionar garantías de terceras partes, contratar avales, fianzas, garantías reales o de cualquier otro modo
mejorar las condiciones de cumplimiento de las obligaciones contraídas o a contraerse.
ARTÍCULO 58 LAF: A los efectos de esta ley, la deuda pública se clasificará en interna y externa y en directa e
indirecta.
Se considerará deuda interna, aquella contraída con personas físicas o jurídicas residentes o domiciliadas en la
República Argentina y cuyo pago puede ser exigible dentro del territorio nacional. Por su parte, se entenderá por
deuda externa, aquella contraída con otro Estado u organismo internacional o con cualquier otra persona física o
jurídica sin residencia o domicilio en la República Argentina y cuyo pago puede ser exigible fuera de su territorio.
La deuda pública directa de la administración central es aquella asumida por la misma en calidad de deudor
principal.
La deuda pública indirecta de la Administración central es constituida por cualquier persona física o jurídica,
pública o privada, distinta de la misma, pero que cuenta con su aval, fianza o garantía.
ARTÍCULO 60 LAF: Las entidades de la administración nacional no podrán formalizar ninguna operación de
crédito público que no esté contemplada en la ley de presupuesto general del año respectivo o en una ley
específica.
La ley de presupuesto general debe indicar como mínimo las siguientes características de las operaciones de
crédito público autorizadas:
- Tipo de deuda, especificando si se trata de interna o externa;
- Monto máximo autorizado para la operación;
- Plazo mínimo de amortización;
- Destino del financiamiento.
Si las operaciones de crédito público de la administración nacional no estuvieran autorizadas en la ley de
presupuesto general del año respectivo, requerirán de una ley que las autorice expresamente.
Se exceptúa del cumplimiento de las disposiciones establecidas precedentemente en este artículo, a las
operaciones de crédito público que formalice el Poder Ejecutivo Nacional con los organismos financieros
internacionales de los que la Nación forma parte.
El régimen orgánico vincula la autorización legislativa para realizar una operación de crédito
público con la Ley de Presupuesto. El texto de esta ley, además de contener la decisión
presupuestaria propiamente dicha, debe contener las autorizaciones de endeudamiento del
ejercicio financiero correspondiente.
ARTÍCULO 65 LAF: El PODER EJECUTIVO NACIONAL podrá realizar operaciones de crédito público para
reestructurar la deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64 mediante su
consolidación, conversión o renegociación, en la medida que ello implique un mejoramiento de los montos,
plazos y/o intereses de las operaciones originales.
Para el caso de deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64, a los que resulte
de aplicación el COEFICIENTE DE ESTABILIZACIÓN DE REFERENCIA (CER), el PODER EJECUTIVO
NACIONAL podrá realizar las operaciones mencionadas en el párrafo anterior, siempre que la nueva deuda no
ajuste por el mencionado coeficiente y que resulte una mejora que se refiera indistintamente al monto o al plazo
de la operación.
Es claro que el Ejecutivo, en sus tareas de administración, puede llevar a cabo proyectos y
negociaciones a fin de reestructurar la deuda. Pero las decisiones mismas relativas a
su consolidación, conversión o renegociación deben ser debatidas y dispuestas por
el Congreso.
Dentro del Poder Ejecutivo, por su parte, hay que dilucidar a quién le corresponde el
manejo del crédito público, tarea que consiste en llevar a la práctica las autorizaciones
dispuestas por el Congreso.
En primer lugar, dado que al Jefe de Gabinete le corresponde hacer recaudar las rentas,
según dispone el art. 100, inc. 7º, CN, a él le corresponde de forma inequívoca instrumentar
las operaciones de crédito público autorizadas por el Congreso.
Se aplican a esta cuestión todas las consideraciones ya efectuadas respecto del Jefe de
Gabinete, que concentra todas las potestades financieras a cargo del Ejecutivo, y que se
resumen en la idea de que dicho órgano es la personificación ejecutiva del Tesoro.
Es decir, dentro del ámbito del Ejecutivo le corresponde al Jefe de Gabinete todo lo relativo
al crédito público (y a él entonces corresponde efectuar las eventuales delegaciones
legislativas, en los términos del art. 76, CN), mientras que es función del Presidente todo lo
relativo al crédito público externo, en la medida en que se encuentren en concreto
involucradas las relaciones internacionales.
a) Deuda interna o externa: La deuda interna se emite y se paga dentro del país. Son
competentes los tribunales nacionales. Los fondos se sustraen de la economía
nacional. La deuda externa implica que el lugar de emisión de la deuda, la moneda
elegida o el lugar de pago no es nuestro país. Tienen competencia los tribunales
extranjeros.
b) Deuda a corto, mediano o largo plazo: La deuda a corto plazo tiene una duración
inferior al ejercicio financiero. Se suele emplear para cubrir el déficit de la tesorería
del Estado. La deuda a mediano plazo dura entre 1 y 5 años. Tiende a cubrir
gastos ordinarios. La deuda a largo plazo tiene una duración mayor a 5 años. Se
suele utilizar para gastos extraordinarios (crisis socioeconómicas).
c) Deuda flotante o consolidada: La deuda flotante se identifica con los títulos a corto
plazo. Se contrae por un periodo breve para proveer a momentáneas necesidades
de caja por gastos imprevistos. La deuda consolidada es proveniente de empréstitos
cuyos títulos están expresados en documentos de deuda firme y definitivos.
d) Deuda perpetua o amortizable: En la deuda perpetua el estado asume la sola
obligación del pago de los intereses, sin compromiso de reembolso al tenedor. En la
deuda amortizable se obliga al reembolso del capital más intereses con planes de
amortización (pago en cuotas).
Formas de extinción
Las cuestiones que hacen a la soberanía del Estado deben ser resueltas por los tribunales
nacionales y a ellos deben someterse en igualdad de condiciones los nacionales y los
extranjeros.
Recursos públicos
Los recursos públicos son toda suma de dinero percibida por el Estado destinada al
financiamiento del gasto público.
Artículo 4 CN: El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional formado
del producto de derechos de importación y exportación, del de la venta o locación de tierras de propiedad
nacional, de la renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población
imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso
para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.
Clasificación
Concepto de tributo
Son las prestaciones en dinero que el Estado, en ejercicio de su poder de imperio, exige
con el objeto de obtener recursos para el cumplimiento de sus fines.
No se discute que el producido tributario debe estar destinado a fines estatales. Lo que es
materia de debate es si esa afectación se refiere únicamente a los gastos del estado, o si
los fines estatales que se mencionan puedan trascender del costo del mantenimiento del
aparato administrativo y lleven los tributos a cumplir un objetivo extrafiscal. Existen ciertos
tributos que poseen fines extrafiscales, como ocurre con los derechos aduaneros, con los
tributos que tienden a suprimir manifestaciones de la vida económica o social nocivas para
la sociedad.
Es el recurso por excelencia del estado moderno, y una manifestación del poder de
coacción del estado en ejercicio de su soberanía. Es una relación legal, es decir, generada
por imposición de ley del congreso, en ejercicio del poder de imperio que se les reconoce.
Se trata de una manifestación de la acción política del estado que obliga a los habitantes a
cumplir determinadas prestaciones como contraprestación debida por la tutela de las
personas y de los bienes en el goce de las instituciones públicas.
Caracteres
1) Naturaleza pecuniaria
2) Carácter forzoso
3) Carácter directo para diferenciarla de las medidas monetarias que suelen tener
como resultado una exacción indirecta de los bienes de los particulares.
4) Carácter definitivo, que lo distingue del empréstito, especialmente del forzoso, ya
que las sumas ingresadas en su concepto no le serán nunca reintegradas al
contribuyente.
5) Inexistencia de contrapartida por parte del Estado, ya que no existe correlación entre
lo que paga el contribuyente en concepto de impuesto y la seguridad y otras
ventajas que le procura la existencia misma del estado.
6) Finalidad del impuesto que tanto puede ser para la cobertura de las cargas públicas
como para la intervención del estado, resultando este último de las funciones
incrementadas del estado de bienestar.
Clasificación
Si bien los impuestos son exigidos a los sujetos pasivos de la obligación tributaria, la
doctrina económica estudió de qué manera éstos pueden quitarse o disminuir el peso
económico que sobre ellos recae.
Las personas a cuyo respecto se configura el hecho imponible y que por ley están obligadas
a pagar el gravamen reciben la denominación de "contribuyentes de jure", en tanto que
los terceros sobre quienes recae el peso económico del impuesto son los "contribuyentes
de facto".
Los estudios sobre los efectos económicos de los impuestos son relativos, ya que
multiplicidad de factores intervienen para que se produzcan; p.ej., en principio, los
impuestos al consumo son soportados por los compradores —hecho conocido por el
legislador—, pero frente a circunstancias recesivas podría no producirse la pro traslación.
La contribución territorial puede trasladarse al inquilino o ser soportada por el propietario,
según sea o no fuerte la demanda de arrendamientos.
Además, influyen las condiciones políticas y jurídicas de un país: no son idénticos los
efectos del impuesto en un Estado totalitario, en el cual, por la falta de libertad, resultan más
difíciles las reacciones económicas, que en un Estado moderno de libertad política y
régimen constitucional.
Hay teorías optimistas y pesimistas sobre los mencionados efectos económicos. Las
primeras se agrupan bajo el nombre de teoría de la remoción, según la cual, si los
impuestos están bien elegidos y relacionados, e incluso si son algo gravosos, determinan el
aumento de la producción, pues entiende que el deseo humano de conservar la propia
fortuna y de mejorar la propia condición estimula a que la mayor parte de las personas se
esfuerce por incrementar sus actividades para afrontar la carga tributaria, removiendo el
obstáculo que se les opone.
Las teorías pesimistas consideran que los impuestos, especialmente si son gravosos,
constituyen un obstáculo para la producción y el desarrollo económico, y que pueden
paralizarlos.
Las teorías intermedias sostienen que no se puede afirmar a priori cuáles son los efectos
económicos de las cargas fiscales, ya que en cada caso se debería observar el proceso
económico de la imposición y los fines a que tienden los gastos públicos.
Tasas
Las tasas se diferencian de los precios, a nuestro entender, según que los servicios
pagados por estos conceptos responden a necesidades públicas absolutas que
monopolicamente debe satisfacer el Estado, o necesidades públicas que el Estado
relativamente satisface en virtud de que pueden hacerlo los particulares, respectivamente.
La privatización de los entes que satisfacen este último tipo de necesidades abona esta
distinción.
Clasificación
Contribuciones especiales
En 1991 en "Estado nacional v. Arenera El Libertador SRL" (Fallos 314:595), la Corte Sup.
se expidió nuevamente en relación con el peaje, esto es, el cobro de una suma al usuario
para sufragar los gastos de construcción o conservación de una vía que éste utiliza. En el
pronunciamiento de la mayoría se declaró que constituye una de las contribuciones a que
se refiere el art. 4º de la CN, y que para el usuario es "una contribución vinculada al
cumplimiento de actividades estatales (como puede serlo la construcción de una vía, o su
mejora, ampliación, mantenimiento, conservación, etc., aun de vías preexistentes). Para el
concesionario constituirá un medio de remuneración de sus servicios. De este modo, en los
hechos, puede concluir el peaje por ser sustancialmente similar al precio pagado por un
servicio, lo que no debe inducir por ello al error de considerarlo desde un punto de vista
meramente contractual". Y se agregó que "en cuanto a la libertad de tránsito del art. 14 de
la CN, ella sólo puede verse afectada por medidas fiscales o parafiscales cuando éstas
tornen en ilusorio aquel derecho, lo que no impide en modo alguno al Estado establecer los
tributos que razonablemente requiera el sostenimiento de sus actividades y repartir su carga
de un modo que también, razonablemente, estime adecuado, y conforme al art. 16 de la
Constitución Nacional (...). Que (...) el tributo debe ser razonable de modo que no torne a
aquélla [la libertad de circulación] en ilusoria (...). Que lo que haría al tributo inaplicable o a
la existencia de vías alternativas exigible es la demostración por la recurrente de que la
necesidad indispensable del uso de la vía gravada, unida a un monto irrazonable tornase en
ilusorio su derecho de circular, cosa que en modo alguno ha demostrado en la causa".
Desde el punto de vista del derecho tributario material o sustantivo, por este principio de
legalidad o reserva de ley no puede haber tributo sin ley previa que lo establezca: nullum
tributum sine lege; no taxation without representation.
Por el principio de legalidad consagrado por la CN, las leyes son interpretadas conforme a
su letra y espíritu, sin la posibilidad de que se creen impuestos y exenciones por analogía.
Las obligaciones tributarias nacidas de la ley no pueden ser derogadas por acuerdo de
particulares, ni entre éstos y el Estado.
Por el principio de legalidad o reserva de ley en materia tributaria, la ley no debe limitarse a
proporcionar "directivas generales" de tributación, sino que ella ha de contener, al menos,
los elementos básicos y estructurantes del tributo: hecho imponible, sujetos pasivos y
elementos necesarios para la fijación del quantum, así como las exenciones.
La Corte Suprema sostuvo que en una provincia "no pueden hacerse efectivos otros
impuestos locales que los creados por las leyes u ordenanzas del mismo carácter, sin que
sea posible al Poder Ejecutivo establecer otros o extender los existentes a distintos objetos
que los expresamente previstos en aquellas leyes". A ninguna autoridad republicana "le es
dado invocar origen o destino excepcionales para justificar el ejercicio de sus funciones más
allá del poder que se le ha conferido". El decreto del Poder Ejecutivo de la provincia de San
Juan, en cuanto "crea un impuesto nuevo, es violatorio del régimen representativo
republicano" garantizado por la CN y de los principios
consagrados en sus arts. 4º, 5º, 17, 31, 33 y 106 [actualmente, arts. 4º, 5º, 17, 31, 33 y 123]
(Corte Sup., 1929, "Sara Doncel de Cook v. Provincia de San Juan", Fallos 155:290).
Con relación a tributos creados por decreto, como el impuesto sobre ciertos activos
financieros del dec. 560/1989, luego ratificado por ley retroactiva 23.757, la Corte Sup. en
1998 se expidió en el sentido de la inconstitucionalidad del decreto, en virtud del principio de
reserva de la ley tributaria, al haberse pretendido aplicar sobre la renta de unos títulos de
deuda; entendió que la ratificación por ley carecía de incidencia con relación a la
inconstitucionalidad de ese decreto (Fallos 321:366- Kupchik Luisa Spak).
Delegación
Por otra parte, el art. 99, inc. 3º, de la CN prohíbe al PEN, "bajo pena de nulidad absoluta e
insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo", pero admite que sólo "cuando
circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por
esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia
penal, tributaria, [...] podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que
serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente
con el jefe de Gabinete de Ministros"
Capacidad contributiva
No confiscatoriedad
La Corte Sup., por mayoría, en 2009, en "Candy SA" hizo lugar excepcionalmente al planteo
de confiscatoriedad por no aplicarse el ajuste por inflación, atento a que del informe
contable resultaba que, sin aplicar el ajuste por inflación, la alícuota efectiva del IG a
ingresar no sería del 35%, sino que 293 representaría el 62% del resultado impositivo
ajustado correspondiente al ejercicio 2002, o el 55% de las utilidades —también ajustadas—
obtenidas por la actora durante el ejercicio de ese mismo año, "porcentajes éstos que
excederían los límites razonables de imposición" (Fallos 332:1571).
Igualdad
El art. 16 de la CN dispone que todos los habitantes son iguales ante la ley, y que la
igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas. Este principio no alude a la
igualdad numérica —consistente en que cada habitante pague el mismo importe—, lo cual
traería las mayores injusticias, sino a la igualdad de capacidad contributiva. Ésta comprende
a la valoración política de una realidad económica, en la medida en que sea razonable, a la
vez que excluye todo distingo arbitrario, injusto u hostil contra personas o categorías de
personas.
Una de las manifestaciones concretas de este primer momento está dado por el deber de
los jueces de posibilitar el acceso de las partes al juicio, sin restricciones irrazonables, y de
interpretar con amplitud las leyes procesales en cuanto a la legitimación, pues el rechazo de
la acción en virtud de una interpretación restrictiva o ritualista importa una vulneración al
derecho a la tutela judicial efectiva.
De ello deviene una serie de principios que se aplican en los distintos ámbitos del derecho
de fondo y el derecho procesal, tales como: in dubio pro reo, in dubio pro operario, in dubio
pro administrado, in dubio pro legitimación, in dubio pro vida del proceso, in dubio pro
prueba etc..
El derecho a la doble instancia es otra de sus manifestaciones concretas, es decir a la
posibilidad de revisión de las resoluciones judiciales, en cuanto a los hechos y el derecho
aplicable, por parte de otro juez o tribunal superior al que las dictó.
Control jurisdiccional
Los jueces de la Nación deben interpretar las normas conforme a la CN, que goza de
permanencia, ya que es una Constitución rígida. Pueden declarar la inconstitucionalidad de
las normas cuando la vulneren: el Poder Judicial federal, respecto de los tributos nacionales
—comprendiendo los creados por delegación provincial—; los poderes judiciales
provinciales y del GCBA, en lo atinente a los gravámenes provinciales, municipales y
locales, en general, sin perjuicio del recurso extraordinario ante la Corte Sup. Otros
remedios procesales en los cuales puede declararse la inconstitucionalidad de las normas
son la acción declarativa y la acción de amparo.
18. Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al
progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria, y promoviendo la industria, la
inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad
nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la
exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y por concesiones temporales de
privilegios y recompensas de estímulo.
30. Ejercer una legislación exclusiva en el territorio de la capital de la Nación y dictar la legislación necesaria
para el cumplimiento de los fines específicos de los establecimientos de utilidad nacional en el territorio de la
República. Las autoridades provinciales y municipales conservarán los poderes de policía e imposición sobre
estos establecimientos, en tanto no interfieran en el cumplimiento de aquellos fines.
Consiste en impedir que el ejercicio del poder tributario por la Nación y las provincias, en los
Estados federales, afecte los instrumentos, medios y operaciones de que se valen.
Sostuvo que "el sistema federal importa asignación de competencias a las jurisdicciones
federal y provincial; ello no implica subordinación de los estados particulares al gobierno
central, pero sí coordinación de esfuerzos y funciones dirigidos al bien común general, tarea
en la que ambos han de colaborar para la consecución eficaz de aquel fin. Por ello, las
facultades provinciales, por importantes y respetables que sean, no pueden amparar una
conducta que interfiera en la satisfacción de un interés público nacional (...), ni justifiquen la
prescindencia de la solidaridad requerida por el destino común de la Nación toda.
Poder tributario
Son diversas las posturas con respecto a esta cuestión: iuliani Fonrouge explica que todos
los órganos de gobierno tienen facultades tributarias de la misma naturaleza jurídica, sin
que puedan establecerse grados o jerarquías en ellas, pues tanto la Nación como las
provincias y los municipios tienen poder originario o inherente, que es connatural al Estado
en cualquiera de sus manifestaciones; la diferencia no radica en la esencia, sino en el
ámbito de actuación, en la jurisdicción atribuida a cada uno de ellos con sujeción a las
normas constitucionales o legales vigentes en cada país. Agregaba que la única delegación
de poderes (incluyendo el tributario) es la efectuada por el pueblo, depositario de la
soberanía, al sancionar la Constitución, y que sólo en tal sentido puede hablarse de poderes
delegados al gobierno nacional; en esencia fueron poderes conferidos por las provincias.
Para este autor, los municipios, en nuestro país, son órganos de gobierno de igual categoría
institucional, actuando en el ámbito de sus respectivas competencias.
García Belsunce resalta que son poderes tributarios originarios aquellos que tienen las
provincias cuyos poderes políticos son originarios, derivados de pactos preexistentes y de
cuya delegación parcial han nacido los poderes políticos de la Nación, siendo los de ésta,
en orden tributario, por ende, poderes delegados. Por la misma razón, los poderes de los
municipios son delegados, al ser derivados por las provincias por mandato constitucional.
Consideramos que en la CN sólo la Nación y las provincias tienen el ejercicio del poder
fiscal originario, que, como su nombre lo indica, tiene su origen en la Constitución, en
tanto que los municipios ejercen el poder fiscal derivado, puesto que éste emerge de
una instancia intermedia, constituida por las normas provinciales en uso de la atribución
conferida por el art. 5º de la CN.
Las municipalidades y la CABA ejercen la competencia tributaria que les asignan las
provincias o la Nación a las cuales pertenecen.
Distribución del poder tributario
Superposición de tributos
Ley de coparticipación
Quedan fuera de la masa coparticipable los derechos de importación y exportación del art.
75, inc. 1º, de la CN y la recaudación tributaria que tenga asignación específica.