PSICOLOGÍA CLÍNICA
LA VIOLENCIA, SUS IMPLICACIONES EN LA PAREJA CONTEMPORÁNEA Y
SU ABORDAJE
Es importante tener presente que la violencia ha formado parte de la historia de la
humanidad desde siempre, sin embargo, recientemente se ha convertido en una
situación mucho más visible, las autoridades y los medios de comunicación se han
hecho cargo de generar la sensación de que la violencia es un problema
aparentemente nuevo y creciente. En México se ha visibilizado y se le ha dado
mayor prioridad al reconocimiento de la violencia en las relaciones de pareja como
un problema de salud pública y se le ha dado mucho mayor énfasis a erradicar
aquella ejercida contra las mujeres.
Para poder hablar de violencia es necesario comprender el concepto, diversos
autores han tratado de definirla y caracterizarla, pero en términos generales, la
violencia es un fenómeno complejo, ya que contempla elementos biológicos,
psicosociales, históricos y culturales. Por lo anterior, es difícil lograr un consenso
de lo que es la violencia, ya que, a lo largo de la historia, han existido diversas
definiciones y redefiniciones del concepto (Fonseca, 2012; Wanderbroocke y Moré
2012). Otros autores mencionan que la violencia es una de las principales fuentes
del poder humano, debido a que contempla sentimientos de grandeza por parte de
la persona que la ejerce, abusos y sobre todo un desequilibrio de poder en la
relación dada (Corsi, 2006). Reynaldo Perrone (2007) recuerda que uno de los
principios para entender la violencia es concebirla como un fenómeno relacional,
ya que la violencia se manifiesta en contextos relacionales. Dichos contextos se
enmarcan dentro de procesos de interacción social. Al respecto, Boris Cyrulnik
(2004) subraya que el individuo es un ser social y que su individualidad solo se
construye en un campo de tensiones afectivas estructuradas por palabras.
Finalmente, está el papel que juega el contexto sociocultural, porque en él se
construyen discursos dominantes que alientan a las personas a resolver conflictos
de manera conflictiva.
Por otra parte, Linares nos dice que “la violencia psicológica consiste en un
conjunto de pautas relacionales, aunque a diferencia del maltrato físico, su
consecuencia no es un riesgo directo para la integridad física, sino una amenaza
para la madurez psicológica y la salud mental sometidas a él”.
La violencia dentro del sistema familiar debe haber comenzado cuando la pareja
se conoció, es decir, eligieron estar juntos, y hay dos patrones básicos de relación.
El primero es el simétrico, donde las dos personas que están emparentadas tienen
el mismo nivel de poder o para definir la situación, tienen la misma capacidad de
influir en los hechos y la evolución de la relación. En este tipo de relación, la
violencia emocional proviene de ambas partes, es decir, se lo hacen entre sí y se
le puede agregar el elemento de violencia física.
El segundo tipo de relación es la complementaria donde las interacciones
conflictivas suelen confirmar la diferencia, aumentando la superioridad de la
persona que ya estaba en esa posición y relegando al inferior a una sumisión cada
vez mayor.
Cuando los conflictos no se pueden manejar de manera saludable en este tipo de
relación, se volverán patológicos y muy probablemente llegarán a lazos entre
padres e hijos.
En relación a lo anteriormente expuesto, se considera que la violencia en la
pareja, en términos relacionales, no es un fenómeno que toma solo una forma
determinada. Es decir, habría situaciones de violencia al interior de la pareja que
siguen una pauta de relación claramente de víctima – victimario, en donde la
diferencia de poder y el daño potencial ameritan una intervención desde el
enfoque que se ha denominado predominante (Bernales 2005).
Por lo anterior, es necesario recalcar, que el psicólogo tiene un papel muy
importante, tanto en la función preventiva, como en la intervención clínica con las
parejas que estén viviendo situaciones de violencia.
La Psicoterapia Sistémica busca la solución o la disolución de las dificultades o el
problema por el que se consulta o en ocasiones por el que remiten las
instituciones a las personas a consulta. Charles Fishman y Bernice Rosman
(1988/2005), consideran que la psicoterapia debe centrarse más en el cambio que
en la cura, ya que la curación se asocia con entidades, enfermedades o síntomas
que están presentes o ausentes, mientras que el cambio se refiere más al proceso
y la interacción. También el cambio se vehiculiza por medio del lenguaje, de allí la
importancia de estar atentos a todo tipo de lenguaje en el proceso. Al respecto
Steve De Shazer (1999) opina que las palabras hacen parte del lenguaje, pero
también los silencios, los gestos, las expresiones faciales, etc. Por lo anterior se
entiende en psicoterapia sistémica que el terapeuta acude al lenguaje en todas
sus dimensiones. En cuanto al contexto de la psicoterapia, Ana Margarita Maida
(2006) sostiene que los relatos de violencia suelen ir apareciendo en forma
paulatina en la psicoterapia. Tal vez, en un primer momento, minimizados o
justificados.
La primera fase es descriptiva, pero importante, ya que proporciona la base para
la construcción futura. Necesitamos saber en qué contexto tienen lugar las
interacciones violentas, a quién o a quiénes concierne y cuándo. El tema de la
violencia no se puede ocultar. Lo anterior denota la relevancia de entender el
proceso de la psicoterapia como una construcción permanente entre los
protagonistas. Por su parte, Sheila McNamee y Kenneth Gergen (1996), subrayan
que la psicoterapia como construcción social tiene la ventaja de generar un
contexto en el que se puede relajar la dificultad (conflictos inmovilizados). La
terapia como contexto emergente es un diálogo que expande alternativas
relacionadas con el contenido de la conversación que domina a los clientes y al
terapeuta. Para Michael White (2002), cuando la gente va a terapia, la discusión
de la dificultad se define por una estructura narrativa, una historia de experiencias
desatadas en un orden temporal preciso y a lo largo de un hilo conductor. A veces
hay una reformulación de la historia que domina, pero también hay una
formulación de una historia alternativa.
Será muy importante reconocer la terapia como pareja como un campo con
elementos propios, que, aunque se relaciona con conceptos aplicables a la terapia
familiar, debe separarse de ellos. Dado que la pareja es un sistema en sí mismo y
necesita ser abordado como tal, dada sus peculiaridades, que los métodos las
terapias son variadas, que el terapeuta debe respetar sus miembros, sus
creencias, sus valores y su historia.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bernales, S. (2005) Terapia de pareja: Una forma inicial de observar e intervenir.
En R. Riquelme & E. Thumala. (Eds.) Avances en psicoterapia y cambio psíquico.
(pp 323 - 337), Santiago: Ediciones de la Sociedad Chilena de Salud Mental.
Corsi, Jorge (2006). Maltrato y abuso en el ámbito doméstico. Fundamentos
teóricos para el estudio de la violencia en las relaciones humanas. Buenos Aires:
Paidós.
Fonseca, María Helena (2012). Bullying: Forma de violência e exclusão escolar.
Motricidade, 8, 797-802.
Maida, Ana Margarita (2006). Terapia familiar y violencia. En Arturo Roizblatt
(Eds.), Terapia familiar y de pareja (pp. 366-369). Santiago, Chile: Mediterráneo.
Perrone, Reynaldo (2007). Violencia y abusos sexuales en la familia. Buenos
Aires: Paidós.
Shazer, Steve (1999). En un origen las palabras eran magia. Barcelona: Gedisa.