Lacan acerca de la Rememoración (memoria simbólica) convergencia de los habiendo sido.
Es decir que de suponer otros encuentros desde
uno cualquiera de esos momentos que han sido, habría nacido de ello otro ente que
Escritos I lo haría haber sido de manera totalmente diferente. La ambigüedad de la revelación
histérica del pasado no proviene tanto del titubeo de su contenido entre lo
SEMINARIO SOBRE LA CARTA ROBADA
imaginario y lo real, pues se sitúa en lo uno y en lo otro. No es tampoco que sea
Así es como nos hemos sentido abocados a ejercitar verdaderamente a nuestros embustera. Es que nos presenta el nacimiento de la verdad en la palabra, y que por
oyentes en la noción de la rememoración que implica la obra de Freud: esto en la eso tropezamos con la realidad de lo que no es ni verdadero ni falso. Por lo menos
consideración demasiado comprobada de que, dejándola implícita, los datos esto es lo más turbador de su problema. […] Por eso la condición de continuidad
mismos del análisis flotan en el aire. Es porque Freud no cede sobre lo original de en la anamnesis, en la que Freud mide la integridad de la curación, no tiene nada
su experiencia por lo que lo vemos obligado a evocar en ella un elemento que la que ver con el mito bergsoniano de una restauración de la duración en que la
gobierna desde más allá de la vida —y al que él llama instinto de muerte. La autenticidad de cada instante sería destruida de no resumir la modulación de todos
indicación que Freud da aquí a sus seguidores que se dicen tales no puede los instantes antecedentes. Es que no se trata para Freud ni de memoria biológica,
escandalizar sino a aquellos en quienes el sueño de la razón se alimenta, según la ni de su mistificación intuicionista, ni de la paramnesia del síntoma, sino de
fórmula lapidaria de Goya, de los monstruos que engendra. Pues para no faltar a su rememoración , es decir, de historia, que hace descansar sobre el único fiel de las
costumbre, Freud no nos entrega su noción sino acompañada de un ejemplo que certidumbres de fecha la balanza en la que las conjeturas sobre el pasado hacen
aquí va a poner al desnudo de manera deslumbrante la formalización fundamental oscilar las promesas del futuro. Seamos categóricos, no se trata en la anamnesis
que designa. Ese juego mediante el cual el niño se ejercita en hacer desaparecer de psicoanalítica de realidad, sino de verdad, porque es el efecto de una palabra plena
su vista, para volver a traerlo a ella, luego obliterarlo de nuevo, un objeto, por lo reordenar las contingencias pasadas dándoles el sentido de las necesidades por
demás indiferente en cuanto a su naturaleza, a la vez que modula esa alternancia venir, tales como las constituye la poca libertad por medio de la cual el sujeto las
con sílabas distintivas —ese juego, diremos, manifiesta en sus rasgos radicales la hace presentes [p. 248 - 249]
determinación que el animal humano recibe del orden simbólico. El hombre
La fijación anticipada de un término, primera forma de intervención activa,
literalmente consagra su tiempo a desplegar la alternativa estructural en que la
inaugurada (¡proh pudor!) por Freud mismo, cualquiera que sea la seguridad
presencia y la ausencia toman una de la otra su llamado. [p.55]
adivinatoria (en el sentido propio del término)64 de que pueda dar pruebas el
analista siguiendo su ejemplo, dejará siempre al sujeto en la alienación de su
verdad. Y efectivamente encontramos la confirmación de ello en dos hechos del
FUNCIÓN Y CAMPO DE LA PALABRA caso de Freud: Primeramente, el hombre de los lobos —a pesar de todo el haz de
La rememoración hipnótica es sin duda reproducción del pasado, pero sobre todo pruebas que demuestran la historicidad de la escena primitiva, a pesar de la
representación hablada y que como tal implica toda suerte de presencias. Es a la convicción que manifiesta para con él, imperturbable ante las dudas metódicas a
rememoración en vigilia de lo que en el análisis se llama curiosamente “el cuya prueba lo somete Freud— no llega nunca sin embargo a integrar su
material”, lo que el drama que produce ante la asamblea de los ciudadanos los rememoración en su historia. En segundo lugar, el hombre de los lobos demuestra
mitos originales de la Urbe es a la historia que sin duda está hecha de materiales, ulteriormente su alienación de la manera más categórica, bajo una forma paranoide
pero en la que una nación de nuestros días aprende a leer los símbolos de un [p. 298-299]
destino en marcha. Puede decirse en lenguaje heideggeriano que una y otra
constituyen al sujeto como gewesend, es decir como siendo el que así ha sido. Pero
en la unidad interna de esta temporalización, el siendo [étant: ente] señala la VARIANTES DE LA CURA-TIPO
1
Para responder a esto, puede uno referirse a los inicios del año 1920, en que se tan inquietante ante los ojos de Alicia, esto no sirve sino para hacer más seguro que
instaura el viraje (tal es el término consagrado en la historia de la técnica) se trata de la punta quebrada de lo que en el sueño constituye su punta
considerado desde entonces decisivo en las vías del análisis. Se motiva, en esa transferencial, dicho de otra manera, lo que en dicho sueño se dirige directamente
fecha, por un amortiguamiento en sus resultados, cuya comprobación hasta ahora al analista [p.359]
sólo puede esclarecerse por la opinión, apócrifa o no, en la que el humor del
maestro toma a posteriori valor de previsión, de ser necesario apresurarse a hacer
el inventario del inconsciente antes de que vuelva a cerrarse. Lo que sin embargo RESPUESTA AL COMENTARIO DE JEAN HYPPOLITE
queda marcado de descrédito en la técnica por el término mismo de “material” es
el conjunto de los fenómenos en los que habíamos aprendido hasta entonces a Vamos a encontrarlas efectivamente en las formas actuales en que se produce la
encontrar el secreto del síntoma, dominio inmenso anexado por el genio de Freud rememoración. Ustedes saben que el sujeto, en el momento de emprender su
al conocimiento del hombre y que merecería el título propio de “semántica relato, creyó primero que ya lo había contado, y que este aspecto del fenómeno le
psicoanalítica”: sueños, actos fallidos, lapsus del discurso, desórdenes de la pareció a Freud que merecía ser considerado aparte para servir de tema a uno de
rememoración , caprichos de la asociación mental, etc. Antes del “viraje”, es por los escritos que constituyen este año nuestro programa.10 La manera misma en que
el desciframiento de este material como el sujeto recobra, con la disposición del Freud se pone a explicar esa ilusión del recuerdo, a saber, por el hecho de que el
conflicto que determina sus síntomas, la rememoración de su historia. Y es sujeto había contado varias veces el episodio de la compra hecha por un tío a
igualmente por la restauración del orden y de las lagunas de ésta como se mide petición suya de una navaja, mientras que su hermana recibía un libro, sólo nos
entonces el valor técnico que debe concederse a la reducción de los síntomas. Esta retendrá por lo que implica sobre la función del recuerdo encubridor. Otro aspecto
reducción comprobada demuestra una dinámica en que el inconsciente se define del movimiento de la rememoración nos parece converger hacia la idea que
como un sujeto francamente constituyente, puesto que sostenía los síntomas en su vamos a emitir. Es la corrección que el sujeto le aporta secundariamente, a saber,
sentido antes de que éste fuese revelado, y esto se comprueba directamente al que el nogal de que se trata en el relato y que no nos es menos familiar que a él
reconocerlo en la astucia del desorden en que lo reprimido pacta con la censura, en cuando evoca su presencia en el sueño de angustia, que es en cierto modo la pieza
lo cual, observémoslo de pasada, la neurosis se emparenta con la condición más maestra del material de este caso, es aportado sin duda de otro sitio, a saber, de
común de la verdad en la palabra hablada y en lo escrito. [319-320] otro recuerdo de alucinación en el cual es del árbol mismo del que hace brotar
sangre. No nos indica este conjunto en un carácter en cierto modo extratemporal de
la rememoración algo como el sello de origen de lo que es rememorado? ¿Y no
encontramos en este carácter algo no idéntico, pero que podríamos llamar
INTRODUCCIÓN AL COMENTARIO DE JEAN HYPPOLITE
complementario de lo que se produce en el famoso sentimiento de déjà vu que,
Así es como hicimos caso5 de aquel con que Freud ilustra de manera casi aunque ha llegado a constituir la cruz de los psicólogos, no por ello ha quedado
acrobática lo que entiende por deseo del sueño. Pues si lo da para salir al paso a la esclarecido a pesar del número de explicaciones que ha recibido, y que no por azar
objeción de la alteración que el sueño sufriría por su rememoración en el relato, ni por gusto de la erudición recuerda Freud en el artículo del que hablamos por el
aparece claramente que sólo le interesa la elaboración del sueño en cuanto que se momento? Podría decirse que el sentimiento de déjà vu sale al encuentro de la
prosigue en el relato mismo, es decir que el sueño no vale para él sino como vector alucinación errática, que es el eco imaginario que surge en respuesta a un punto de
de la palabra. Tan es así que todos los fenómenos que da de olvido, incluso de la realidad que pertenece al límite donde ha sido cercenado de lo simbólico. Esto
duda, que vienen a estorbar el relato, han de interpretarse como significantes en esa quiere decir que el sentimiento de irrealidad es exactamente el mismo fenómeno
palabra, y que, si no hubiese de quedar de un sueño más que un despojo tan que el sentimiento de realidad, si se designa con este término el “clic” que señala la
evanescente como el recuerdo flotante en el aire del gato que se disipa de manera resurgencia, difícil de obtener, de un recuerdo olvidado. Lo que hace que el
2
segundo sea sentido como tal es que se produce en el interior del texto simbólico inconsciente del que nos dice con insistencia que no tiene nada que ver con todo lo
que constituye el registro de la rememoración , mientras que el primero responde a que había sido designado con ese nombre hasta entonces, reconoció la instancia de
las formas inmemoriales que aparecen sobre el palimpsesto de lo imaginario, las leyes en que se fundan la alianza y el parentesco, instalando en ellas desde la
cuando el texto interrumpiéndose deja al desnudo el soporte de la reminiscencia Traumdeutung el complejo de Edipo como su motivación central. Y esto es lo que
[p371-372] me permite ahora decirles por qué los motivos del inconsciente se limitan —punto
sobre el cual Freud tomó partido desde el principio y del que nunca se desdijo— al
LA COSA FREUDIANA
deseo sexual. En efecto, es esencialmente sobre el nexo sexual, y ordenándolo bajo
El lugar de la palabra El Otro es pues el lugar donde se constituye el yo [je] que la ley de las alianzas preferenciales y de las relaciones prohibidas, sobre el que se
habla con el que escucha, ya que lo que uno dice es ya la respuesta, y el otro decide apoya la primera combinatoria de los intercambios de mujeres entre las estirpes
al escucharlo si el uno ha hablado o no. Pero a su vez, ese lugar se extiende en el nominales, para desarrollar en un intercambio de bienes gratuitos y en un
sujeto tan lejos como reinan las leyes de la palabra, es decir, mucho más allá del intercambio de palabras clave el comercio fundamental y el discurso concreto que
discurso que toma del yo sus consignas, desde que Freud descubrió su campo soportan las sociedades humanas. [406-407]
inconsciente y las leyes que lo estructuran. No es en virtud de un misterio, que
LA INSTANCIA DE LA LETRA
sería el de la indestructibilidad de ciertos deseos infantiles, como estas leyes del
inconsciente determinan los síntomas analizables. El modelado imaginario del No hay ningún otro medio de concebir la indestructibilidad del deseo inconsciente
sujeto por sus deseos más o menos fijados o regresados en su relación con el objeto —cuando no hay necesidad que, al ver que se le prohíbe su saciedad, no se
es insuficiente y parcial para dar su clave. La insistencia repetitiva de esos deseos resquebraje, en caso extremo por la consunción del organismo mismo. Es en una
en la transferencia y su rememoración permanente en un significante del que se memoria, comparable a lo que se llama con este nombre en nuestras modernas
ha apoderado la represión, es decir, donde lo reprimido retorna, encuentran su máquinas de pensar (fundadas sobre una realización electrónica de la composición
razón necesaria y suficiente, si se admite que el deseo del reconocimiento domina significante), donde reside esa cadena que insiste en reproducirse en la
en esas determinaciones al deseo que queda por reconocer, conservándolo como tal transferencia, y que es la de un deseo muerto. Es la verdad de lo que ese deseo fue
hasta que sea reconocido. Las leyes de la rememoración y del reconocimiento en su historia lo que el sujeto grita por medio de su síntoma, como Cristo dijo que
simbólico, en efecto, son diferentes en su esencia y en su manifestación de las habrían hecho las piedras si los hijos de Israel no les hubiesen dado su voz. Ésta es
leyes de la reminiscencia imaginaria, es decir, del eco del sentimiento o de la también la razón de que sólo el psicoanálisis permita diferenciar, en la memoria, la
impronta (Prägung) instintual, incluso si los elementos ordenados por las primeras función de la rememoración . Arraigado en el significante, resuelve, por el
como significantes han sido tomados del material al que las segundas dan ascendiente de la historia en el hombre, las aporías platónicas de la reminiscencia.
significación. Para tocar la naturaleza de la memoria simbólica basta con haber [p.485]
estudiado una vez, como yo lo hice hacer en mi seminario, la secuencia simbólica
más simple, la de una serie lineal de signos que connotan la alternativa de la
presencia o de la ausencia, habiendo escogido cada una al azar, ya se proceda bajo Escritos II
un modo puro o impuro. Apórtese entonces a esta secuencia la elaboración más
simple, la de anotar en ella las secuencias ternarias en una nueva serie, y se verán
aparecer leyes sintácticas que imponen a cada término de ésta ciertas exclusiones LA DIRECCIÓN DE LA CURA Y LOS PRINCIPIOS DE SU PODER
de posibilidad hasta que se levanten las compensaciones que exigen sus
antecedentes. Fue el corazón de esta determinación de la ley simbólica lo que Un sueño, después de todo, no es más que un sueño. Los que desdeñan ahora su
Freud alcanzó de buenas a primeras con su descubrimiento, pues en este instrumento para el análisis han encontrado, como hemos visto, caminos más
3
seguros y más directos para traer al paciente hacia los buenos principios, y hacia reminiscencia de los enunciados con las estructuras de la enunciación, los nexos de
los deseos normales, los que satisfacen verdaderas necesidades. ¿Cuáles? Pues las Gestalt, incluso vigorizados, con las tramas de la rememoración —finalmente que
necesidades de todo el mundo, amigo mío. Si es eso lo que lo asusta, confíe en su si las condiciones de representabilidad flexionan al Inconsciente según sus formas
psicoanalista, y suba a la torre Eiffel para ver qué bonito es París. Lástima que imaginarias, se necesita una estructura común para que un simbolismo, por muy
haya algunos que saltan por sobre la balaustrada desde el primer piso, y primitivo que se lo suponga en el Inconsciente, pueda, y ése es su rasgo esencial,
precisamente de aquellos cuyas necesidades todas han sido reducidas a su justa ser traducido en un discurso preconsciente (cf. la carta 52 a Fliess siempre
medida. Reacción terapéutica negativa, diremos. ¡Gracias a Dios! El rechazo no recordada por nosotros). [638].
llega tan lejos en todo el mundo. Simplemente, el síntoma vuelve a brotar como
mala hierba, compulsión de repetición. Pero esto por supuesto no es más que un
error: uno no se cura porque rememora. Uno rememora porque se cura. Desde que
se encontró esta fórmula, la reproducción de los síntomas no es ya una cuestión,
sino únicamente la reproducción de los analistas; la de los pacientes está resuelta
[594-595].
Esto quiere decir que sólo de una palabra que levantase la marca que el sujeto
recibe de su expresión podría recibirse la absolución que lo devolvería a su deseo.
Pero el deseo no es otra cosa que la imposibilidad de esa palabra, que al responder
a la primera no puede sino redoblar su marca consumando esa escisión (Spaltung)
que el sujeto sufre por no ser sujeto sino en cuanto que habla. (Lo cual está
simbolizado por la barra oblicua de noble bastardía con que afectamos la S del
sujeto para señalar que es ese sujeto: $). La regresión que se pone en primer plano
en el análisis (regresión temporal sin duda, pero a condición de precisar que se
trata del tiempo de la rememoración) no se refiere sino a los significantes (orales,
anales, etc.) de la demanda y no interesa a la pulsión correspondiente sino a través
de ellos. Reducir esta demanda a su lugar puede operar sobre el deseo una
apariencia de reducción por el aligeramiento de la necesidad. Pero esto no es más
bien sino efecto de la torpeza del analista. Pues si los significantes de la demanda
han sostenido las frustraciones donde el deseo se ha fijado (Fixierung de Freud), es
sólo en su lugar donde el deseo es sujetador. [p.604]
OBSERVACIÓN SOBRE EL INFORME DE DANIEL LAGACHE
Señalamos aquí la oportunidad de la revisión que hace Daniel Lagache de las
relaciones del Inconsciente con el Preconsciente, para recordar únicamente a los
que pretenden argüir contra nosotros el lazo que Freud establece del sistema
preconsciente con los recuerdos verbales, que no hay que confundir la
4
Acotación de Escritos II: La memoración, la rememoración: t. 1: 51-52
(opuesta a la memoria como propiedad de lo vivo), t. 1: 54, 55 (su vínculo
esencial con la ley), t. 1: 406-407 (opuesta a la reminiscencia imaginaria),
t. 1: 485