Trabajo Final
LA PRUEBA EN EL PROCESO PENAL
DISTINCIONES ENTRE LA PRUEBA PERICIAL Y DOCUMENTAL
EN EL PROCESO PENAL CHILENO
Magíster en Derecho
Mención Derecho y proceso penales
2021
Juani Soledad Bombin Sanhueza
Abogada
Introducción
El artículo 295 del Código Procesal Penal bajo la expresión “Libertad de prueba” señala
que “todos los hechos y circunstancias pertinentes para la adecuada solución del caso sometido
a enjuiciamiento podrán ser probados por cualquier medio producido e incorporado en
conformidad a la ley” y el artículo 323 del mismo código establece la posibilidad de que
“cualquier medio apto para producir fe” pueda ser admitido.
El párrafo 5° del título III libro II del Código Procesal Penal regula expresamente la
“prueba testimonial” bajo la expresión “Testigos” y, por su parte, el párrafo 6° lo realiza con la
“prueba pericial” bajo la expresión “Informe de peritos”. Los demás medios de pruebas no se
encuentran regulados en el código mencionado, formulando someramente algunas directrices de
introducción de los medios probatorios en el párrafo 9° titulado “Desarrollo del Juicio Oral”,
como es el caso de la prueba documental, artículo 333 que sólo dispone su forma de
incorporación sin regular mayores formalidades o requisitos. Algunos documentos son
redactados por personas especialistas en determinada ciencia o arte como cuando un médico
otorga un certificado con una evaluación diagnóstica al paciente respecto del que no podríamos
dudar que contiene una información con conocimientos especializados y que, a su vez, el médico
es un experto (o perito) en su arte.
La falta de regulación expresa de la prueba documental en el Código Procesal Penal no
debiese permitir interpretaciones extensivas, menos aún, implicar una errónea aplicación de las
normas procesales generando una confusión con la prueba pericial.
La correcta forma de introducir un medio de prueba permitirá al tribunal oral en lo penal
valorarlo y ponderarlo debidamente, por lo que el cumplimiento de los requisitos de procedencia,
admisibilidad e incorporación son esenciales para que la sentencia no adolezca de nulidad.
A continuación, se realizará una breve exposición y análisis de las prueba documental y
pericial y sus principales puntos diferenciadores.
Breve exposición de la Prueba Documental
En el Código Procesal Penal no hay un tratamiento autónomo de la prueba documental,
sino sólo disponiendo que los documentos se introducen en juicio mediante la lectura (1), por
lo que una vez exhibidos y leídos se entenderán incorporados al debate procesal.
El artículo 333 del Código Procesal Penal señala que “los documentos serán leídos y
exhibidos en el debate, con indicación de su origen. Los objetos que constituyeren evidencia
deberán ser exhibidos y podrán ser examinados por las partes. Las grabaciones, los elementos
de prueba audiovisuales, computacionales o cualquier otro de carácter electrónico apto para
producir fe, se reproducirán en la audiencia por cualquier medio idóneo para su percepción por
los asistentes. El tribunal podrá autorizar, con acuerdo de las partes, la lectura o reproducción
parcial o resumida de los medios de pruebas mencionados, cuando ello pareciere conveniente y
se asegure el conocimiento de su contenido. Todos los medios podrán ser exhibidos al acusado,
a los peritos o testigos durante sus declaraciones, para que los reconocieren o se refieren a su
conocimiento de ellos”.
La formalidad establecida en el artículo 333 del Código Procesal Penal es relevante, pues
esta incorporación permite discutir el contenido ideológico del documento y con ello velar por
el principio de inmediación, oralidad y contradicción por cuanto una prueba documental
introduce nuevos hechos al debate. Esta prueba documental permite incorporar “documentos”
en sentido amplio, concepto no definido en el Código Procesal Penal ni en el Código Penal, a
diferencia del Código Penal Español que en su artículo 26 dispone un concepto general de
documento en los siguientes términos: “A los efectos de este Código se considera documento
todo soporte material que exprese o incorpore datos, hechos o narraciones con eficacia
probatoria o cualquier otro tipo de relevancia jurídica”.
En nuestra doctrina se ha definido como una “manifestación de voluntad o consignación
de hechos (…) escrita y más o menos permanente, realizada por una persona, que puede tener
(1) HORVITZ, María Inés y LÓPEZ, Julián: Derecho Procesal Chileno Tomo II. Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile, 2004. pág.300.
consecuencias jurídicas” (2), como también, un concepto amplio de documento, entendiéndose
como “todo objeto que represente un hecho o una manifestación de pensamiento, emanado de
un autor y fijado en forma permanente” (3).
En ciertas ocasiones se solicita la declaración del autor del documento para que realice
un reconocimiento de éste y señale las circunstancias de elaboración del mismo. Pues bien, dicha
declaración es concordante con el concepto de testigo, por cuanto quien ha suscrito un
determinado documento ha tomado conocimiento de hechos anteriores, coetáneos o
subsiguientes al acontecimiento delictivo (4). Es así, que al igual que los testigos, la prueba
documental incorpora hechos o antecedentes que “atestiguan” una situación que cierto autor
tuvo que percibir u oír. En el mismo sentido, el Diccionario de la Real Academia Española
(RAE) señala en una de sus acepciones que documento es una “cosa que sirve para testimoniar
un hecho o informar de él, especialmente del pasado”.
De lo expuesto, es posible señalar que en la prueba documental podemos encontrar
representado un hecho o un pensamiento que confirma la existencia de un delito o, al menos, lo
permite entrever.
Prueba pericial en relación con la prueba documental
La prueba pericial está regulada en el Código Procesal Penal en el párrafo 6° título III
libro II bajo la expresión “Informe de Peritos”.
Perito se ha definido como aquellas personas que, teniendo conocimientos
especializados en alguna ciencia o arte, prestan un informe en un proceso dando a conocer al
tribunal sus conocimientos o máximas de experiencias especializadas, que le deberán servir para
formar su convencimiento respecto a la coincidencia entre afirmaciones formuladas por las
(2) GARRIDO, Mario: El documento, en especial el público o auténtico, en el ámbito penal. Revista de Derecho
de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, N° XXVI, 2005. pág.195.
(3) ETCHEBERRY, Alfredo: Derecho Penal. Parte Especial, tomo IV. Tercera edición, Santiago de Chile,
Editorial Jurídica de Chile, 2010. pág. 154.
(4) HORVITZ, María Inés y LÓPEZ, Julián: Derecho Procesal Chileno Tomo II. Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile, 2004. pág.273.
partes y las producidas por los medios de prueba (5). La naturaleza del perito como auxiliar del
juez fue impulsada por primera vez por Carnelutti, basándose en que la posibilidad de conocer
o apreciar los hechos corresponde al juez, de modo que la prueba pericial no introduce hechos
nuevos, sino que, sobre unos hechos ya aportados, proporciona al juez las máximas de
experiencia para complementar su capacidad de juicio (6). La Corte Suprema en causa rol 1646-
2007 señaló en su considerando décimo “…. puesto que el informe de peritos supone la
presencia de un tercero ajeno al pleito, quien coadyuva a los jueces con los conocimientos
específicos que posee de una determinada ciencia o arte de los cuales los sentenciadores
carecen...”.
Otros autores apuntan a señalar que estamos frente a una prueba procesal de carácter
personal y su misión consiste simplemente en emitir sus opiniones técnicas en un dictamen, que
trata de convencer al juez en relación con algún tema probatorio (7).
No obstante las posturas anteriores, se ha mantenido concordancia ante el concepto de
perito como tercero ajeno al juicio que procura a los jueces el conocimiento del cual estos
carecen, referido a una determinada ciencia o arte y que actúa cuando, para la debida ponderación
de los hechos, se requieren conocimientos especializados en el área en el cual es especialista (8),
La visión de ser un tercero ajeno al juicio armoniza con que no tiene o tuvo ninguna clase de
participación en los hechos eventualmente delictivos y, en consecuencia, no incorpora nuevos
hechos al debate procesal, a diferencia de la prueba documental. El perito es una persona con
conocimientos especializados, un experto en determinadas materias que, a diferencia del testigo,
no declara sobre hechos concretos que le han tocado percibir u oír, sino sobre principios y reglas
que rigen determinados fenómenos o actividades, cuya comprensión resulta, por lo general,
inaccesible al no especialista (9).
(5) CAROCCA, Alex: El nuevo sistema procesal penal. Editorial jurídica La Ley, Santiago de Chile, 2003.
pág. 236.
(6) ABEL, XAVIER: La prueba pericial. Bosch, Barcelona, 2009. pág. 27.
(7) PAILLÁS, ENRIQUE: Estudios de derecho probatorio. segunda edición, Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile, 2002, pág. 109.
(8) CHAHUÁN, Saba: Manual del nuevo procedimiento penal. Editorial LexisNexis, Santiago de Chile, 2007.
pág. 326.
(9) HORVITZ, María Inés y LÓPEZ, Julián: Derecho Procesal Chileno Tomo II. Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile, 2004. pág.295.
Como ejemplo, se puede relatar el caso de una carta escrita por una víctima de agresión
sexual dirigida a su agresor que contiene una declaración de amor con anterioridad a los hechos
punibles, en que pudiere la víctima negar su autoría en su declaración ante el tribunal oral en lo
penal, sin embargo, el tribunal podría solicitar la intervención de un peritaje caligráfico. En el
ejemplo citado, la víctima es parte de los hechos investigados, no así el perito quien es ajeno al
proceso; la carta incorpora nuevos hechos o antecedentes al debate procesal, pero el perito no
lo hará, debiendo su estudio restringirse a señalar si la escritura de esa carta corresponde o no a
la víctima.
El trabajo final del perito será un documento escrito sobre la materia debatida
denominado informe de peritos o informe pericial (10) el que deberá cumplir con numerosos
requisitos para su procedencia y admisibilidad establecidos en el Párrafo 6° del Título III Libro
II del Código Procesal Penal. Por lo mismo, no estamos frente a un documento generado en la
espontaneidad de una situación o un hecho que será objeto de la discusión procesal para
determinar la existencia y/o participación de un delito, sino de un documento elaborado a
requerimiento de las partes y autorizado por el juez de garantía. Basta señalar el artículo 315 del
Código Procesal Penal cuyo título es “Contenido del informe de peritos”, enumerando una lista
de los requisitos que debe contener, encausando su elaboración. A su vez, el desempeño del
perito dará lugar a una remuneración, de conformidad al inciso 2° y final del artículo 316 del
Código Procesal Penal. En el mismo ejemplo relatado anteriormente, la carta de amor fue
redactada en un momento y lugar determinado bajo decisión espontánea de la víctima, y
claramente, sin cumplir con los requisitos establecidos en la ley.
El informe pericial se presenta por escrito al juez de garantía con la finalidad de que se
pronuncie sobre su admisibilidad (pertinencia, hechos controvertidos, prueba sin fines dilatorios,
prueba ilícitos, hechos notorios, etc), al tenor de la norma general del artículo 276 del Código
Procesal Penal (exclusión de la prueba), pero además, cumpliendo la norma especial de
admisibilidad del artículo 316 de mismo código que expresa que “el juez de garantía admitirá los
informes y citará a los peritos cuando, además de los requisitos generales de admisibilidad de las
(10) Arturo Alessandri Rodríguez, citado por RAMÍREZ, Gustavo: La pericia, Memoria para optar por el grado
de licenciado en ciencias jurídicas y sociales, Facultad de Derecho, Universidad de Chile, Santiago, 1978. pág.
25.
solicitudes de prueba, considerare que los peritos y sus informes otorgan suficientes garantías de
seriedad y profesionalismo”.
No obstante, las formalidades enunciadas, la prueba pericial se entenderá incorporada
para su valoración con la declaración del perito en el tribunal del juicio oral. Todo lo que no sea
objeto de la declaración del perito no puede ser considerado como parte de la prueba pericial,
aun si constare en el informe, lo que no ocurre en el caso de la prueba documental. A este
respecto podemos mencionar las siguientes disposiciones, todas del Código Procesal Penal:
1. Artículo 319 estableciendo en su inciso 2° una sanción para el perito que se negare a
prestar declaración,
2. Artículo 315 inciso 1° señala que “sin perjuicio del deber de los peritos de concurrir a
declarar ante el tribunal acerca de su informe…”,
3. Artículo 317 que dispone la incapacidad para ser perito a quienes la ley reconociere la
facultad de abstenerse a prestar declaración testimonial,
4. Artículo 340 inciso 2° al expresar que el tribunal formará su convicción sobre la base de
la prueba producida durante el juicio oral, y
5. Artículo 318 al sentenciar la improcedencia de inhabilitación de los peritos.
De lo expuesto es posible concluir que, no obstante, el Código Procesal Penal usa la
expresión “Informe de Peritos” en el párrafo 6° título III libro II, la prueba pericial es la
declaración del perito.
El Código Procesal Penal formula excepciones a la incorporación de la prueba pericial
mediante la declaración del perito, enumeración taxativa establecida en el artículo 331 letra a)
respecto de peritos que hubieren fallecido o caído en incapacidad física o mental, o estuvieren
ausentes del país, o cuya residencia se ignorare o que por cualquier motivo difícil de superar no
pudieren declarar en el juicio, siempre que ellas hubieren sido recibidas por el juez de garantía
en una audiencia de prueba formal, en conformidad con lo dispuesto en los artículos 191, 192 y
280; letra b) cuando constaren en registros o dictámenes que todas las partes acordaren en
incorporar, con aquiescencia del tribunal y letra c) cuando la no comparecencia del perito fuere
imputable al acusado. Por otra parte, el inciso final del artículo 333 expresa que sólo se podrá
leer partes del informe que hubiere elaborado para el efecto de demostrar o superar
contradicciones o para solicitar las aclaraciones pertinentes.
Finalmente, es posible señalar que los ámbitos de las pericias abarcan un conocimiento
técnico o científico, a diferencia de la prueba documental que abarca un conocimiento vulgar,
este último, entendido como aquél que se adquiere de la vida diaria, sin un método determinado
y reglado, limitado a la constancia de hechos y su descripción. Taruffo refiere que las pericias
normalmente se vinculan con conocimientos específicamente científicos, pero que puede haber
pericias que abarcan áreas de competencia técnica específica, que no son propiamente
conocimiento científico, distinción que no obsta a estimar que las pericias, cualquiera sea su
clase, se oponen a un conocimiento vulgar, que carece de un método de conocimiento
determinado. En tal sentido, fijar el alcance de qué es el conocimiento científico en un sentido
amplio, permite distinguir claramente cuándo se está frente a un conocimiento especializado
frente a un conocimiento vulgar (11). El conocimiento científico, exige una investigación
sistemática, controlada, empírica y crítica y, por ende, demanda unas pruebas más severas para
la comprobación o verificación de los diferentes juicios y raciocinios que genera (12).
Como puede apreciarse la prueba pericial es un medio probatorio compuesto a diferencia
de la prueba documental, ya que consta de una parte escrita y una parte oral, es decir, un informe
pericial y una declaración del perito autor de dicho informe. Ambos componentes son esenciales
en su conjunto para dar existencia a la prueba pericial.
Jurisprudencia
A continuación, podemos mencionar algunos fallos que permiten ilustrar los
planteamientos presentados.
La Corte de Apelaciones de Arica, en causa rol 205-2010, revocó un fallo del tribunal de
garantía expresando en su considerando sexto: “Que, el hecho de no haber acompañado el
Ministerio Público documentos para acreditar la idoneidad profesional de los peritos, sólo
constituye la omisión de una formalidad, que no vulnera garantías fundamentales ni el derecho
de defensa, quedando vigente el derecho del imputado en cuanto a que su defensor en la
(11) TARUFFO, Michele: La Prueba. Editorial Marcial Pons, Madrid, 2008. (Trad. Laura Manríquez y Jordi
Ferrer Beltrán). pág. 277.
(12) CUELLO, Gustavo: Derecho probatorio y pruebas penales. Editorial Legis, primera edición, Colombia,
2008. pág. 211.
audiencia de juicio oral podrá dirigir preguntas a los peritos orientadas a determinar su
imparcialidad e idoneidad, así como el rigor técnico o científico de sus conclusiones, tal como
expresamente lo establece el artículo 318 del Código Procesal Penal…”. Lo interesante de este
fallo es la relevancia de la prueba pericial como declaración del perito, lo que finalmente será
ponderado por los jueces. La idoneidad e imparcialidad dice relación con la admisibilidad de la
prueba. Asimismo, menciona la imparcialidad de los peritos y, por lo tanto, de ser un tercero
ajeno a los hechos debatidos en el proceso.
En causa rol 220-2017 sobre Recurso de Nulidad Procesal Penal de la Corte de Apelaciones de
Concepción, se aprecia un pronunciamiento acerca de la imposibilidad de modificar la naturaleza
de una prueba independiente de la circunstancia que puedan acaecer en el juicio oral o los dichos
de las partes y, asimismo, se reafirma que la prueba pericial es la declaración del perito ante el
tribunal oral en lo penal, salvo excepciones taxativas señaladas en la ley.
Se expondrá un breve resumen de la sentencia.
El recurrente sostiene que el fallo realiza una errónea interpretación de los artículos 329,
331 y 297 del Código Procesal Penal, no otorgando el correspondiente valor probatorio a los
informes periciales de credibilidad del relato y de daño emocional de la víctima por haber sido
incorporados mediante su lectura, puestos que, en realidad, esos informes no fueron
presentados, finalmente, como prueba pericial sino que fueron ofrecidos como prueba
documental (por lo mismo fueron exhibidos y leídos en juicio). La Corte en los considerandos
tercero y cuarto de la sentencia argumenta que puede darse lectura de una prueba pericial, pero
siempre que haya concurrido los requisitos para la denominada “Prueba Anticipada” establecidas
en los artículos 191, 192 y 280 del Código Procesal Penal. La Corte concluye que, en el presente
caso, estamos frente a una prueba pericial, en ningún caso frente a una prueba documental, por
lo que no haber rendido la prueba pericial en los términos establecidos por el legislador, no
puede ser valorada, menos como prueba documental, porque no lo es. La prueba no se
transforma por haberla “incorporado” como prueba documental.
Del presente fallo es posible destacar que la prueba pericial implica la redacción de un
informe para, posteriormente, declarar el perito en juicio oral. A contrario sensu, un documento
sin las formalidades de un informe no puede después transformarse en prueba pericial por el
solo hecho de la declaración de su autor.
Otro fallo ilustrativo que podemos mencionar es la sentencia dictada en causa rol 3056-2019
de la Corte de Apelaciones de San Miguel. En este caso, la defensa recurre de nulidad invocando las
causales contempladas en el artículo 373 letra a) del Código Procesal Penal en su primer y
segundo capítulo la del artículo 374 en la letra c) y la del artículo 374 en la letra e) en relación
con el articulo 342 letra c), todos del Código Procesal Penal. En relación con la causal del artículo
374 letra c), la defensa señala que se le habría “impedido ejercer las facultades que la ley le
otorga”, lo que infringiría además el artículo 19 N°3 de la Constitución Política de la República,
el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 8 de la
Convención Americana de Derechos Humanos y los artículos 1°, 314 y siguientes, 329 y 332 del
Código Procesal Penal. Sustenta la causal en que la prueba de cargo, relativa al formulario de
atención de urgencia, fue ofrecida e incorporada como documento, aun cuando es de naturaleza
pericial. Agrega, la defensa, que el Ministerio Público procedió a dar lectura al formulario de
atención de urgencia, solicitando sea incorporado como prueba documental, siendo así declarado
por el Tribunal, quien lo valoró en su sentencia. La defensa, manteniendo su postura, de ser el
formulario de atención de urgencia una prueba pericial, alude al artículo 331 del Código Procesal
Penal señalando que los informes no pueden suplir la prueba en juicio y que la oralidad forma
parte integrante del juicio justo reconocido en nuestra legislación procesal penal… legislación
que resulta más estricta en materia de testigos y peritos, en que solo en los casos señalados en el
artículo 331 se puede obviar su declaración personal. Agrega que al incorporarse la mencionada
prueba pericial por escrito se impide la debida contradicción, al existir elementos que están ajenos
a las partes. Todo lo anterior, conduce al Tribunal a valorar la prueba de naturaleza pericial como
documental … en particular, el derecho de contra examinar al perito cuyo diagnóstico fue de
lesione menos graves, con indicación de “ibuprofeno por 3 días”, la que sería contradictoria con
la naturaleza de las lesiones, cuestión que no pudo confrontar por la instancia del perito al juicio.
En el considerando segundo, la Corte hace presente que el informe de peritos, sea que
haya sido presentado por el Ministerio Público o por cualquiera de los demás intervinientes en
el juicio, para ser considerado como tal, debe cumplir con los requisitos establecidos en el artículo
315 del Código Procesal Penal, es decir, debe describir la persona o cosa que fuere objeto de él,
del estado y modo en que se hallare; hacer una relación circunstanciada de todas las operaciones
practicadas y su resultado, y dar cuenta de las conclusiones que, en vista de tales datos,
formularen los peritos conforme a los principios de su ciencia o reglas de su arte u oficio. Por lo
expuesto, el formulario de atención de urgencia es un documento que da cuenta del acto médico
realizado por el profesional que lo suscribe, en el cual se señala la condición en que se encuentra
el paciente que es atendido y las medidas generales o específicas destinadas a lograr la mejoría
del cuadro diagnosticado. Agrega que el documento no se refiere a las causas hipotéticas de dicho
cuadro ni da cuenta de otros antecedentes que permitan considerarlo como un peritaje, pues el
formulario en cuestión es solamente un instrumento descriptivo de la situación física del
paciente.
En el presente fallo, la Corte reafirma lo esencial de cumplir con los requisitos
establecidos en el párrafo 6° título III libro II del Código Procesal Penal al momento de
considerar estar en presencia de una prueba pericial.
Conclusiones
Los argumentos planteados permiten establecer diferencias entre la prueba documental y la
prueba pericial en el proceso penal chileno, que puede resumirse en los siguientes puntos:
1) La prueba documental aporta hechos nuevos al debate procesal, lo que no sucede en la
prueba pericial, por cuanto el perito otorga sus opiniones y conocimientos específicos
en un arte u oficio.
2) El perito es un tercero ajeno al tema propio de la discusión procesal. Es una persona que
no tuvo participación en los hechos que se discuten en juicio, a diferencia de quien ha
suscrito un documento, pues ha sido parte de la “historia” del debate procesal.
3) En virtud del punto anterior, quien suscribe el documento ha tenido participación de
algún modo, principalmente, al oírlo o percibirlo con sus sentidos, no así el perito quien
no declara sobre hechos que le ha tocado oír o percibir.
4) El perito debe reunir determinadas características de idoneidad e imparcialidad, que no
son requeridas para la prueba documental.
5) Ambas pruebas tienen distintas formas de incorporación al debate del juicio oral.
Mientras que la prueba documental debe ser leída y exhibida (reproducida y/o
examinada, en su caso), la prueba pericial se incorpora con la declaración del perito.
6) Consecuente al punto anterior, la prueba pericial es la declaración del perito, no el
informe de peritos, a diferencia de la prueba documental en que el documento (su
ideología) será valorado por los jueces, independiente de si el autor declara para explicar
su autoría y/o circunstancias de su suscripción.
7) La prueba pericial tiene un marco normativo específico en el Código Procesal Penal, no
así la prueba documental. La falta de regulación explícita de la prueba documental en el
Código Procesal Penal no autoriza una interpretación amplia que permita transformarla
en prueba pericial.
8) La prueba pericial, además de los requisitos generales establecidos en el artículo 276 del
Código Procesal Penal, deberá cumplir con requisitos especiales de admisibilidad
establecidos en el artículo 316 del mismo código, a diferencia de la prueba documental
que sólo debe cumplir con la norma general.
9) De lo anterior, la prueba pericial no es un “documento” surgido de la espontaneidad o
testimonio de un momento determinado, sino que es un escrito dirigido sujeto a
requisitos y formalidades esenciales.
10) La prueba pericial contiene conocimientos científicos y/o técnicos, a diferencia de la
prueba documental que representa un hecho ocurrido en un determinado momento de
la vida diaria. Por lo mismo, la prueba pericial se realiza bajo ciertas metodologías
sistemáticas, críticas y controladas.
11) A diferencia de la prueba documental, la prueba pericial está compuesta por dos partes
esenciales, esto es, el informe de peritos y la declaración del perito, y sólo en su conjunto
forman la prueba pericial.