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9 Clase Ibyp Abraham, Nuestro Padre en La Fe

El documento resume las principales etapas de la vida de Abraham, el padre de la fe en la Biblia. Describe cómo Abraham dejó su tierra y familia para seguir a Dios, mostrando su fe al obedecer las promesas de Dios a pesar de la incertidumbre. También resume la historia de Isaac, Jacob y las doce tribus de Israel, y explica que tener fe en Dios significa confiar en Él a través de la obediencia, no solo del sentimiento.
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El documento resume las principales etapas de la vida de Abraham, el padre de la fe en la Biblia. Describe cómo Abraham dejó su tierra y familia para seguir a Dios, mostrando su fe al obedecer las promesas de Dios a pesar de la incertidumbre. También resume la historia de Isaac, Jacob y las doce tribus de Israel, y explica que tener fe en Dios significa confiar en Él a través de la obediencia, no solo del sentimiento.
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12 de Agosto del 2020

MATERIA: Introducción a la Biblia y Pentateuco


P. Abel Delgado
Novena Clase

ABRAHAM, NUESTRO PADRE EN LA FE


Etapas de la vida Cristiana
Yahvéh dijo a Abram: Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y
anda a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande y te Bendeciré.
Engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición. Bendeciré a quienes te
bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán benditas todas las
razas de la tierra (Gén 12, 1-3).
Con estas palabras, unos 1,800 años antes de Cristo, empieza la Historia de la
Salvación: Deja, anda, haré de ti. Son las tres etapas fundamentales de una vida
auténticamente religiosa.
Deja: Renuncia =Conversión
Para empezar el camino hacia Dios, es necesario dejar algo caso por caso, Dios
irá manifestando su voluntad. En el caso de Abram, Dios quiso que dejara su
tierra y sus parientes, es decir todas sus seguridades humanas, para depender
solamente de él.
Lo mismo en el caso de los apóstoles. Dejaron sus redes (Mc1, 18); es decir su
vida anterior (Me 2,14), para seguir a Cristo No se puede al mismo tiempo
seguir como antes y emprender el camino de la salvación. Es necesario dejar
algo, es decir todo lo que representa un obstáculo para realizar el plan de Dios.
Anda: entrega = fe.
«Anda a la tierra que yo te mostraré» (Gén 12,1) ¿Cuál tierra?
Poco a poco yo te la iré manifestando». En esto precisamente
Consiste la fe: en ponerse en las manos de Dios con plena confianza, para que
Él disponga completamente de uno. «En la arena he dejado mi barca; junto a ti
buscaré otro mar». Dejar en la arena la propia barca quiere decir dejar las
propias seguridades, la propia manera de sentir, pensar y vivir, para subir a otra
barca, es decir emprender un nuevo camino, confiando solamente en Dios.
Es lo que hizo Abram. Tenía unos 75 años de edad con una buena posición
económica y social. Pero lo dejó todo para salir hacia una tierra desconocida
(Gén12, 4).Lo mismo hicieron los apóstoles (Mc 1, 20). Lo mismo estamos
llamados a hacer cada uno de nosotros. Llamados a dejar nuestras
comodidades para seguir al Señor.
Haré de ti: Misión = promesa
Después de que uno deja todo lo que se opone al plan de Dios y sigue el camino
que Dios le señala, viene la promesa: Haré de ti un instrumento de salvación.
Esto sucedió con Abram y con los apóstoles (Me 1,1 7; que de pescadores de
peces se convirtieron en pescadores de hombres). Esto puede suceder
también contigo. Si te decides a dejar todo lo que se opone al plan de Dios, tú
también puedes ser en las manos del Señor un medio de salvación para tus
hermanos.
Hay campos rebosantes de cosecha; faltan trabajadores. Hay peces, hay redes;
pero faltan pescadores. ¿y tú? Solamente mirando? ¿Por qué no te avientas?
Tienes miedo a dejar algo?
Abraham tuvo valor y es nuestro Padre en la fe. Los apóstoles tuvieron valor y
son las columnas de la Iglesia. Si tú también te decides y te avientas,
seguramente llegarás a ser «alguien» en la viña del Señor.
No te quedes como un simple espectador. Aviéntate y te transformarás en actor.
¿O prefieres quedarte como un ratón, encerrado en su hoyito?
Fe y obediencia
La fe no es algo sencillo.
Yahvéh se apareció a Abram y le dijo:
«Esta tierra se la daré a tu descendencia» (Gén 12, 7).
¿Cuál tierra? La tierra de Canaán, ya habitada por muchos pueblos. Pero
¿cómo será posible? ¿Por qué Dios no me promete una tierra despoblada, que
no pertenece a nadie?
Ahí está la fe. Además, Abram no tiene hijos. Su esposa Saray es estéril y
ambos son ancianos: ¿De dónde saldrá esta descendencia? ¿Acaso Abraham
será el padre legal de una descendencia, que le vendrá del jefe de sus
sirvientes?
Entonces Yahvéh volvió a hablarle a Abram, diciendo: <<Tu heredero no será
Eliezer, sino un hijo tuyo nacido de tu sangre>>. Yahvéh lo sacó fuera y le dijo:
<<Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. Pues bien, así serán tus
descendientes•.
Y creyó Abram a Yahvéh el que lo tuvo en adelante por un justo (Gén 15,4-6).
Por haber creído totalmente, Abraham se transforma en amigo de Dios. Y Dios
hace un pacto con él, sellado con la sangre de algunos animales (Gén 15, 7-18),
según la costumbre de aquel tiempo.
Abram tiene un hijo con Agar, la esclava, a los 86 años (Gén 16).
Pero no es el hijo de la promesa. Este vendrá de su esposa verdadera. Mientras
tanto, Dios le cambia el nombre. De hoy en adelante, se llamará «Abraham»,
es decir "Padre de muchas naciones» (Gén 17, 5).
Dios le cambia el nombre también a Saray, que de hoy en adelante se llamará
Sara (Gén 17, 15).De ésta nacerá el hijo de la promesa (Gén 17,18-19), no
obstante ciertas dudas que tiene Abraham (Gén 17,15-22) y Sara (Gén 18,1-
15).Y nace Isaac, el hijo de la promesa (Gén 21, 4), que Abraham circuncida a
los ocho días (Gén 21,4) de haber nacido.
Cuando todo parece resuelto, Dios pone a prueba a su amigo Abraham una
prueba muy grande (Gén 22,1-19).
En otros términos, le dice Dios: «Mi querido amigo, si de veras confías en mí y
me quieres por lo menos como los paganos quieren a sus dioses, ¿por qué no
me sacrificas a tu hijo Isaac?».
En realidad, los cananeos tenían la costumbre de sacrificar a sus dioses algunos
de sus hijos. Le dice Dios a Abraham: «Si ellos tienen el valor de hacerlo, ¿por
qué no lo haces? Así puedo ver hasta dónde llega tu amor por mí».
Abraham siente como una puñalada que le atraviesa el corazón, puesto que
Dios le está pidiendo con esto todo lo que hasta ahora le ha concedido: el hijo
único, fruto de las promesas.
Y obedece. Pero, al momento del supremo sacrificio, se da cuenta de que se
trata de una prueba de amor y nada más.
Israel
Isaac.se casa con Rebeca (Gén 25, 20) y tiene dos hijos: Esaú y Jacob (Gén
25,21-28). Por un plato de lentejas, Esaú vende a Jacob sus derechos de
primogénito (Gén 25, 29-34).
Mediante una trampa que prepara con la ayuda de su mamá, Jacob logra que
su padre Isaac le dé la bendición que le corresponde al primogénito, heredando
las promesas (Gén 27). Para evitar represalias por parte de Esaú, tiene que huir
lejos. Estando en Jarán, le habla Dios y le confirma las promesas hechas a
Abraham y a Isaac (Gén 28,1 0-22).
Estando al servicio de Labán, su pariente, se casa con sus dos hijas, Lía y
Raquel (Gén 31.32-33). Después de algunos años, de regreso a la tierra de
Canaán, Jacob tiene una lucha con Dios y sale vencedor (Gén 32, 23-32).
Dios le cambia el nombre:
En adelante, ya no te llamarás Jacob, sino Israel, o sea fuerza de Dios, porque
has luchado con Dios y con los hombres y saliste vencedor (Gén 32, 29-30).
Doce tribus de Israel
Jacob tiene doce hijos (Gén 35, 23-26), que dan origen a doce grandes familias
o tribus de Israel. Uno de ellos, José, va a parar a Egipto, por envidia de sus
hermanos (Gén 37). Después de muchas aventuras, todos van a parar a Egipto
(Gén 39-50).
Fe
¿Qué quiere decir tener fe en Dios?
Tener fe en Dios quiere decir tener confianza en Dios. (Fides en latín quiere
decir <<confianza>>).
¿Qué se siente al tener fe?
Al tener fe en Dios no se siente nada en especial. No hay que confundir fe con
sentimiento (Cfr. Gén 22).
Fe y Obediencia
¿Basta la fe para alcanzar la salvación?
No basta la fe para alcanzar la salvación. Se necesita también la obediencia a la
voluntad de Dios (Mt 7, 21).

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