0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 75 vistas22 páginasTabio - 1984 - Nueva Periodización para El Estudio de Las Comunidades Aborígenes de Cuba
Se propone una nueva periodización de las culturas aborígenes precolombinas de Cuba
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INDICE
PALABRAS DEL DA. FRANCISCO Pi VIDAL, PRESIDENTE
DE LA ASOCIACION DE HISTORIADORES LATINOAMERICANOS
Y DEL CARIBE (ADHILAC) EN LA APERTURA DEL IV
| ENCUENTRO
PALABRAS DEL DR. WILFREDO TORRES YRIBAR,
PRESIDENTE DE LA ACADEMIA Dé CIENCIAS DE CUBA,
EN LA APERTURA DEL IV ENCUENTRO DE HISTORIADORES:
LATINOAMERICANOS Y DEL CARIBE
DISCURSO DE CARLOS RAFAEL RODRIGUEZ, MIEMBRO-
DEL BURO POLITICO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
¢| EN EL ACTO POR EL BICENTENARIO DEL NATALICIO
DE SIMON BOLIVAR EFECTUADO EN BAYAMO,
2 EL 24 DE JULIO DE 1983
MANIFIESTO DE BAYAMO
NUEVA PERICD!ZACION PARA EL ESTUDI
DE LAS COMUNIDADES ABORIGENES DE CUBA.
Ernesto E. Tebio
REBELIONES INDIGENAS EN EL ALTIPLANO BOLIVIANO,
Juan Albarrecin Millan
LA TRATA DE NEGROS EN SANTO DOMINGO:
(Siglo Xviti).
A Rubén Silié
ABOLICION DE LA TRATA NEGRERA EN CUBA
Maria del Carmen Garcfa
SOBRE LA HISTORIA REGIONAL EN CUBA:
UNA EXPERIENCIA DE TRABAJO EN LA REGION CENTRAL.
4 Carmen Guerra y Herndn Venegas
HISTORIA PARA LA LIBERACION NACIONAL E HISTORIA
REGIONAL
Angel Gutiérrez
INDEPENDENCIA, AFIRMACION NACIONAL
Y UNIDAD LATINOAMERICANA,
Leonardo Paso
LA VIEJA ALIANZA ANGLOAMERICANA POR LAS MALVINAS
Rodolfo Sarracino
CRITERIOS MARXISTA-LENINISTAS PARA APRECIAR
LA FUNCION HISTORICA REVOLUCIONARIA
DE SIMON BOLIVAR,
Max Zeuske
DISCURSO DE INAUGURAGION DE LA FILIAL
DE LA UNION NACIONAL DE HISTORIADORES
DE CUBA (UNHIC) DE VILLA CLARA.
Julio Le RiverendISLAS
DistinciGn “Por ta Cultura Nactonal \
Revista de la Universidad Central de Las Villa
No. 78/Mayo-Agosto 1984
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los Talleres de la Empresa de Produccién Grafica “Alfredo
Lopez” del Ministerio de Cultura. Ciudad de La Habana,
1984 Universidad Contrat da Les villaeNueva periodizacién
para el estudio de las
comunidades aborigenes
de Cuba
Ernesto E. Tabio (Cuba)En la arqueologia prehistérica, como en toda ciencia, en lo
que se reficre a una presentacién ordenada de los conoci-
mientos, se necesita de un sistema clasificatorio universal, En
las ciencias histéricas, esta clasificacién se apoya en Ja evolu-
cién de la vida humana a través del tiempo y se plasma en
una periodizacién que para nosotros, marxistas, debe fundar-
se en bases econémicas. Dado el caracter fragmentario de las
evidencias obtenidas por los arquedlogos, el establecimiento
de una periodizacion cultural es una empresa muy compleja,
Por otra parte, dada la desigualdad que se presenta enire
determinadas regiones en el desarrollo de las fuerzas produc-
tivas y otros fenémenos socio-econémicos, como queda ates-
tiguado por las evidencias arqueoligicas colectadas en ellas,
vemos que en la practica, una periodizacién que Ilena adecua-
damente su cometido en una regién no lo es asi en otra.
También el gradual incremento del nivel del conocimiento
cientifico hace que, de tiempo en tiempo, haya que ajustar ©
cambiar totalmente una periodizacion por otra més adecuada.
Nosotros, en el afio 1966, preparamos una periodizacién para
Cuba que denominamos “Esquema basico para Ja interpretacién
de las comunidades primitivas de Cuba”. Tenia de novedoso
para las Antillas que se basaba fundamentalmente en el desarro-
Ilo econdmico y social que alcanzaron esas comunidades. La
designacién para los grupos culturales tenia una base etnogra-
fica, la que habia sido desarrollada por Rouse desde hacia unos
40 afios: Taino; Sub-taino; Ciboney aspecto Cayo Redondo y
Ciboney aspecto Guayabo Blanco, Uno adicional habia sido
denominado por nosotros Mayari, de acuerdo con un nuevo
grupo que habfamos aislado en 1964 (Tabio y Guarch, 1966;
Tabio y Rey, 1966). Esta periodizacién nuestra de 1966 desde
hace ya varios afios no Ilenaba su cometido de acuerdo con
las investigaciones Hevadas a cabo en la ultima década por los
arquedlogos cubanos. La necesidad de formular una periodi-
zacion cultural mas adecuada era para los arqueélogos cuba-
nos urgente ¢ inaplazable; todos nuestros colegas asi lo afir-
maban, pero esta tarea no se realizaba. Esta situacién nos
impulsé a tratar de establecer los lineamientos de una nueva
periodizacién para Cuba. Los parametros basicos que nos
guiaron en esta tarea son:
Iro. El esquema debfa tener un desarrollo evolutivo,
2do. Tener un basamento econémico.
3ro, Que fuera adecuado para plasmar formas relativamente
sencillas de cultura, tales como las que observamos en el
ambito antillano.
© 1964 Universidad Central de Las Villas
374to. Ser lo suficientemente flexible para que pudiera ser uti-
lizado durante algunos afios, en los que podria ser _me-
jorado gradualmente, de acuerdo con el nivel creciente
de las investigaciones, pero sin tener la necesidad de
reestructurarlo por completo.
Para los fines que nes proponiamos nosotros, hacer un
esquema de periodizacién para las comunidades aborigenes
cubanas, partimos del establecimiento de tres etapas de desa-
rrollo econdémico principales, de Jas manifesiaciones mas sim-
ples a las mas complejas:
a) Etapa Preagroalfarera
b) Etapa Protoagricola
©) Etapa Agroalfarera
ETAPA PREAGROALFARERA
Incluimos en ella a todos los grupos aborigenes que no
practicaban la agricultura ni utilizaban la cerémica. Es decir,
se dedicaban a la recoleccién, a la pesca y a la caza menor.
Ein su fase mas temprana, cada su considerable antigiiedad, es
posible que algunos grupos practicasen la caza de ciertos an
males de tamafio apreciable, sobrevivientes tltimos de la cx:
tinguida fauna pleisiocénica.
La duracion de esta etapa en Cuba, por lo que sabemos
hasta ahora, fue de unos 6000 afios o mas, si tomamos en
cuenia los fechados radiocarbonicos del sitio Levisa 1 y por
Jo poco que nos dicen los primeros espafioles que trabaron
contacio con nuestros aborigenes, especialmente de aquellos
primitives grupos que todavia existian en el extremo occiden-
tal de Cuba en la primera década del siglo XVI; recordemos
al efecto la famosa carta de relacién de Velazquez al Rey de
Espafia, escrita en la segunda década del siglo XVI, en ja que
se menciona a unos aborigenes llamades “Guanahataveis” como
viviendo todavia en esa época al occidente de Cuba y que
ienian una forma de vida recolectora y pescadora. Es decir,
aborigenes que por sus actividades econdmicas caen de lleno
dentro de lo que entendemos por preagroalfareros viviendo
en nuestra isla en un perfodo dado de ticmpo junto con otros,
mds desarrollados econédmicamente, los agroalfareros. Esta es
una peculiaridad cultural que se manifiesta con toda claridad
en Cuba y quizds en La Espafiola, pero en ninguna otra par-
te de las Antillas.
ETAPA PROTOAGRICOLA
En esia etapa, transicional entre las etapas preagroalfarera
y agroalfarera, quedan enmarcadas algunas comunidades abo-
38rigenes cubanas que con un ajuar similar al de los preagroal-
fareros presentan evidencias del uso de las vasijas de ceramica,
casi siempre simple y en escaso numero, pero sin la presen-
cia del “burén”, indicativo indirecto de la agriculiura de la
yuea.
Yosotros localizamos en 1964 un sitio, Arroyo del Palo,
Mayari (Tabio y Guarch, 1966), en que se. presentaban estas
circunstancias, pero la cerdmica era abundante y bastante de-
sarrollada, con decoraciones distintas a las de la cerdmica
cde otros grupos ya agroalfareros. Hoy pensamos que era una
manifestacién tardia dentro de la Etapa Protoagricola. Estu-
dios hechos posteriormente por el arquedlogo Ramén Dacal,
de la Universidad de La Habana, en los sitios Canfmar y Pla
yitas, Matanzas y Aguas Verdes en Guantanamo, nos dan las
manifestaciones hasta ahora mas tempranas de esta etapa.
a duracién de la Etapa Protoagriccla ‘en Cuba parece ser
de sclo un milenio, desde el 2000 hasta el 1000 A.P., trasla-
pando asi en el tiempo y en el desarrollo econémico a las
clésicas manifestaciones preagroalfareras tardias y a las mas
lempranas de los agroalfareros,
ETAPA AGROALFARERA
En esta etapa estan incluidas todas aquellas comunidades
aborigenes cuyas evidencias nos indican que practicaban Ja
agricultura de raices, tubérculos y granos, pero fundamental-
mente de la yuca. También completaban su subsistencia con
la recoleccion, la pesca y la caza menor, Utilizaban profu-
samente la cerdmica ya desarrollada, tanto en forma de vasi-
Jas como de “burenes” para tostar el pan de “casabe”.
La duracién de esta etapa fue la mds corta en Cuba, pues
las. evidencias arqueoldgicas nos indican que hicicron su en-
trada en nuestra isla por el siglo VITI de N.E. y permanecieron
en ella por unos 700-800 afios hasta la liegada de los conquis-
tadores espafioles a principios del siglo XVI que marca el
inicio: del rapido exterminio de los aborigenes por esos eu-
ropeos,
Las fases
Cada eiapa la hemos dividido en tres fases: temprana,
media y tardia, con excepcién de la Protoagricola que solo
tiene dos: temprana y tardia.
Estas fases tienen una doble connotacién: 1ro. es un indi-
cador de la complejidad menor o mayor del desarrollo dentro
de‘una etapa dada y 2do. de cardcter cronoldgico general,
que ‘estimamos es el factor menos importante, pero que nos
sirve como una guia temporal bastante amplia.
39Ahora pasaremos a presentar los grupos aborfgenes cuba-
nos que corresponden a cada etapa, exponigndolos cronolégi-
camente, de los mas antiguos a los mas recientes. Utilizaremos
Jos simbolos ANE para indicar que los fechados correspon-
den Antes de nuestra y NE a los que se ubican en Nuestra era.
ETAPA PREAGROALFARERA (6000 ANE— 1500 NE)
Incluimos en ella a todos los grupos aborigenes cubanos
que, como hemos dicho, no practicaban la agricultura ni uti-
lizaban la ceramica. Es decir, sus actividades econémicas se
reducian a la recoleccién de frutas, tubérculos, raices y semillas
silvestres, asf como a los moluscos terrestres y marinos; prac-
ticaban la pesca fluvial y marina, asi como la caza menor.
Fase temprana (6000— 1000 ANE)
Los aborigenes cubanos mas antiguos estén incluidos en
esta fase. Algunos arqueologos cubanos los denominan ‘Pro-
toarcaicos”. Estos muy antiguos grupos aborigenes han sido
descubiertos en esta tiltima década y por lo tanto el conoci-
miento que tenemos de ellos no es muy amplio todavia (Tabio,
Guarch y Dominguez, 1974). En excavaciones realizadas por
arquedlogos de nuestra Academia de Ciencias, asesorados por
el Dr. J. Kozlowski, de la Universidad de Cracovia, en el sitio
Levisa I, descubierto por nosotros en el afio 1964, en un abri-
go racoso de los farallones del rio Levisa, a poca distancia al
Sur de las minas de Nicaro, provincia de Holguin, encontraron
en la capa mas profunda de la excavacién un conjunto de
instrumentos de piedra tallada (es decir: hechos de piedra
muy dura: sflex, chert, calcedonia, etc., que al ser golpeados
por el hombre con otra piedra se producen lascas cortantes)
entre los que figuraban grandes cuchillos, raspadores, buri-
les, etc (Kozlowski, 1974). Debemos sefialar que este conjunto
de artefactos de piedra no corresponde en forma alguna con
el ajuar de los grupos aborigenes conocidos por nosotros has-
ta entonces. En esa capa mas profunda se encontraron algunos
fragmentos de carbén vegetal provenientes de muy antiguos
fogones, los que al ser sometidos al andlisis radiocarbénico
(C-14) en un laboratorio de fisica nuclear arrojé un fechado
de 5140 afios de antigtiedad. Calibrado este fechado por me-
dio de la dendrocronologia nos dio una fecha muy proxima a
los 6 000 afios de antigiiedad.
Con respecto a Ia Ilegada a Cuba de estos primitivos hom-
bres es muy interesante sefialar que, de acuerdo con estudios
nuestros realizados en 1979, hace unos 7 000 afios el nivel del
mar se encontraba a unos 20 metros por debajo del nivel ac-
40tual, por lo que la configuracién de las costas de algunas islas
antiHanas, especialmente las Bahamas y Cuba, era bastante di-
ferente a lo que vemos en los mapas geograficos actuales, pero
segaian siendo islas separadas unas de otras. La Geologfa nos
indica que la union de las islas antillanas con las Areas con-
tinentales se produjo hace muchos centenares de miles de
afios; por otra parte, actualmente los calculos mds audaces
de los especialistas en cuanto a la presencia del hombre en la
América no van més alld de los 50 000 afios. Luego, estos pri-
merous amerindios (uvieron forzosamente que Jlegar a las An-
tillas, incluso a Cuba, por via de la navegacién, aunque fuera
en su forma mas rudimentaria. No obstante que se ha inves-
tigado y discutido mucho sobre el origen de estos muy antiguos:
aborigenes cubanos y las rutas gue siguieron para llegar a
nuegstras costas, esto cs algo que no sabemos con certeza to-
davia. ‘Sin embargo se senalan tres rutas potenciales a) del
sudeste de los Estados Unidos hacia las Bahamas y de alli a
Cuba; b) desde el nordeste de la costa de Nicaragua, a través
de una serie de islas e islotes que emergfan entonces en el
Mar Caribe, hasta Jamaica y de alli a Cuba, y c) desde la costa
nordeste de Venezuela a las Antillas Menores, pasando después
hacia las Antillas Mayores y Ilegando finalmente a Cuba. Las
fututas investigaciones aclararan este interesante problema que
confrontamos en la actualidad (Tabio, 1979-B).
Otro sitio, arqueoldgico que también corresponde a esia
fase temprana (o Protoarcaica) de la ctapa Preagroalfarera es
el dé Farallones de Seboruco. Esta situado a 5 kilémetros al
sursudeste de la poblacién de Mayari, en la provincia de Hol-
is el afio 1943 el doctor A. Nufiez Jiménez descubrié
¢ sitio e hizo algunas excavaciones. En los afios 60 y 70,
arquedlogos de nuestra Academia de Ciencias lo exploraron y
exeavaron en diversas oportunidades. Ahora, por su importan-
cia, nos vamos a referir concretamente a las excavaciones rea-
lizadas por ellos en 1978. Este trabajo aporté valiosos datos
relativos a algunos aspectos de la cultura de estos primitivos
indécubanos, asi como del medio ecolégico, incluyendo el geo-
légico. En el material colectado alli aparecen artefactos de
piedra tallada que hasta entonces eran los de mayor tamafio
y de tipo mas primitivo encontrados en nuestro pais, No se
conoce por la literatura arqueolégica publicada hasta ahora
en Jas Antillas ni en la América Central artefactos de piedras
similares. Estos instrumentos consisten en grandes lascas, la-
minas y puntas, asi como grandes nticleos de piedra (de donde
sacaban los anteriores instrumentos) poco explotados. Se pudo
advertir la existencia de varias etapas de desarrollo en la
téénica de fabricacién de herramientas de piedra tallada. Un
41resultado importante fue descubrir la fuente de aprovision:
miento de silex de donde los primitivos hombres que habit.
ron el sitio obtenian Ja materia prima para elaborar sus hei
mientas de piedra con que cazaban y trabajaban la madera
(Traciakowski y Febles, 1979). Uno de los problemas que
quedaron planteados entre los resultados de esa excavacién
—con relacién a la caza— fue la presencia de las grandes pun-
tas de piedra tallada y su posible implicacién con el antiguo
medio ambiente correspondiente a este yacimiento arqueold-
gico, ya que en ese periodo (hace 6000 afios 0 mas) existian
grandes mamiferos marinos en Ja costa: las llamadas “focas
tropicales” (Monachus tropicalis) y, en la desembocadura de
los rios el manati (Trichechus manatus). También en esa época
pudo haber grandes mamifferos terrestres en el interior del
pais, como iiltimos restos de la fauna pleistocénica tal es el
caso de los grandes perezosos (Megalocnus rodens) cuyos. res-
tos dseos se han encontrado con cierta frecuencia, pero cuya
asociacién_ con evidencias humanas parece todavia dudosa
(Tabio, 1979-B).
Lamentablemente en ninguna de las expediciones al sitio
Seboruco se ha podido obtener muestras para poder fechar
por medio del radiocarbono (C-14) este interesantisimo sitio.
No obstante esto, algunos investigadores —Sobre todo eu-
ropeos— cstiman que en Ja antigiiedad de Seboruco, sobre
todo la de la época mds temprana, puede ser bastante superior
a los 6000-7000 afios. Para ello se basan fundamentalmente
en la tipologfa de las grandes herramientas de piedra tallada
que han aparecido alli.
Fase media (2000 ANE-1000 NE)
Pertenece a esta fase de la Etapa Preagroalfarera el grupo
cultural aborigen anteriormente denominado Ciboney-Guayabo
Blanco. Estos aborigenes no fueron conocidos, directa ni indi-
rectamente, por los conquistadores espafioles. El grupo Ileva
ese nombre porque sus primeras manifestaciones aparecieron
en el afio 1913, en el sitio de ese nombre, que estd localiza-
do en la Ciénaga Oriental de Zapata, al nordeste de la Bahia de
Cochinos, costa sur cde Ja provincia de Matanzas (Tabio y Rey,
1966).
Los aborigenes que corresponden a esta fase media Pre-
agroalfarera, en lo que respecta a sus actividades econémicas,
eran recolectores de frutos y raices silvestres asi como de
moluscos marinos y terrestres, practicaban la pesca y la caza
menor. Sus sitios de habitacién se manifiestan por las evi-
dencias de amontonamiento de basura, que oscilan en magni-
tud, desde residuarios superficiales y pequefios hasta grandes
42monticulos que Ilegan a tener hasta varias decenas de metros
de didmetro y dos o tres de altura. Las evidencias de estos
primitivos hombres las encontramos por toda la isla, casi siem-
pre en sitios costeros. En ocasiones habitaban en cuevas y abr
gos rocosos, pero también lo hacian al aire libre.
Un caso tipico de habitacion al aire libre de aborigenes de
esta fase media preagroalfarcra nos lo brinda el gran residua-
rio que estaba ubicado frente a la cueva Funche, Peninsula
de Guanahacabibes, en el extremo occidental de la provincia de
Pinar del Rio. Arquedlogos de nuestra Academia de Ciencias,
en el afio 1966, realizaron alli amplias y detalladas excavacio-
nes. Tenia este depdsito de basura aborigen unos 46 metros
en su eje este- oeste y 42 metros en su eje norte-sur, siendo
su altura maxima de 1,5 metros. Como resultado de estos tra-
bajos se recolectaron muchas cyidencias constituidas por una
gran cantidad de artefactos de piedra asi como de concha de
moluscos marinos de gran tamafio, todos de tosca factura.
Entre los primeros se destacan los percutores o martillos y
los majaderos que servian para triturar semillas; entre las
segundas, las gubias y vasijas. No se encontraron herramientas
de piedra tallada.
El examen de los restos de comidas mostré una gran can-
tidad de huesos de diferentes especies de jutias, muchos cara-
pachos de cangrejos y abundantes conchas de moluscos mari-
nos de diferentes tamafios. Las muestras orgdnicas colectadas
en este sitio fueron analizadas por medio del carbén radio-
activo (C-14), dando fechados con una antigtiedad que oscila
entre los 4000 y 2.000 aftos (Guarch, 1976).
Sobre las prdcticas funerarias realizadas por los aborigenes
de esta fase media preagroalfarera, tenemos abundante infor-
macion de diferentes sitios, a guisa de ejemplo, diremos que
arquedlogos de nuestra Academia de Ciencias excavaron du-
rante los afios 1971-1972 la importante cueva funeraria cono-
cida bajo el nombre de El Perico I, situada en las cercanias
de Bahia Honda, provincia de Pinar del Rio. Alli exhumaron
unos 51 entierros aborigenes que parecen corresponder a esta
fase media. De ese total 40 eran de cardcter primario, pues
habfan sido enterrados directamente en el suelo sin tocar para
nada, posteriormente, los restos del individuo; 11 eran del tipo
secundario, es decir, el muerto habia sido enterrado, pero
posteriormente los huesos habian sido desenterrados por los
aborigenes que hicieron como una especie de paquete con el
craneo y los huesos largos y asi se habian vuelto a enterrar.
Los restos humanos excavados correspondian a 33 nifios y 18
adultos. No se observé que los entierros estuviesen orientados
con relacién a algun punto geografico dado. Los entierros pri-
43marios aparecian en las capas medias y tardias; los secunda-
rios, en las capas tempranas (o mas antiguas) y estaban muy
cubiertos de polvo rojo obtenido del mineral conocido por
hematita, hecho particulas y bien triturado. (Pino y Alonso,
1973).
Fase Tardia (100 ANE — 1500 NE)
A esa fase tardia preagroalfarera corresponde el grupo abo-
rigen denominado anteriormente Ciboney-Cayo Redondo. Este
grupo cultural se Hamé asi porque en 1941 se hizo la primera
excavacién sistematica de un sitio de este complejo cultural en
el cayuelo Cayo Redondo, ubicado junto a la costa cenagosa
y de manglares muy cerca de La Fe, en la bahia de Guadiana,
parte norte de la peninsula de Guanahacabibes, provincia de
Pinar del Rio (Tabio y Rey, 1966).
Los aborigenes que corresponden a esia fase tardia pre-
agroalfarera, en lo que respecta a sus actividades econdémicas,
eran recolectores de frutos, raices y tubérculos silvestres, asi
como de moluscos marinos y terrestres; practicaban la pesca
y la caza menor de jutias y aves. Estos hombres habitaron
por todo nuestro territorio desde el 100 ANE hasta la Iegada
de los espaiioles; no obstante es probable que algunos grupos
siguieron viviendo hasta el siglo XVII en lugares apartados y
remotos de nuestro archipiélago. De acuerdo con los Cronistas
tuvieron muy poco contacto con los conquistadores.
Sus restos aparecen generalmente ubicados en sitios cos-
leros y cenagosos. Las principales zonas de Cuba donde se
encuentran sus residuarios son en Ja costa sur de las provin-
cias de Camagiicy y Las Tunas, asi como en las reas aledafias
a la desembocadura del rio Cauto, en la provincia Granma. En
todas esas dreas las evidencias dejadas por esos indacubanos
son muy abundantes (Tabio y Rey, 1966)
Las herramientas utilizadas por estos hombres, de acuerdo
con las evidencias obtenidas por los arquedlogos estan forma-
das, en primer lugar, por instrumentos de piedra tales como
majaderos y morteros, utilizados para moler y triturar granos
y semillas de plantas silvestres, Algunos de estos artefactos
presentan simetria bilateral y buen acabado superficial. Tam-
bién hacen buen uso de log instrumentos de piedra tallada,
empleando el silex, tales como cuchillos y raspadores. Son
abundantes sus herramientas hechas de la concha de grandes
moluscos marinos, tales como las gubias, que utilizaban para
trabajar la madera. Es notable el empleo que hace este grupo
de los colorantes minerales: la hematita y la limonita, con los
que obtenian polvo de color rojo y amarillo respectivamente.
44Las practicas funerarias de este grupo humano eran, en al-
gunos casos, mucho mas complejas que las de los aborigenes
correspondientes a las fases temprana y media de la etapa
preagroalfarera; un ejemplo de esto lo tenemos en los resul-
tados de la excavacién hecha por el Dr. R. Herrera Fritot en
Ja cueva funeraria de “Los Ninos’, en cayo Salinas, bahia de
Buenavista o Caguanes, provincia de Sancti Spiritus, en la cos-
ta norte de Cuba. Alli se encontré un interesante entierro co-
Iectivo de trece nifios, que oscilaban en edad desde uno a
dicz afios. Sobre esto nos dice Herrera: “con cada esqueleto
colocaron una bola litica, cuyo tamafio guarda relacién con
la edad del individuo”. Los entierros estaban dispuestos en
forma mds o menos circular, teniendo como centro el de
un nifio, al parecer mas importante, pues presentaba como
ofrendas dos “dagas” de piedra y también una bola de piedra,
la mas pulida de todas (Herrera Fritot, 1943). Estas “dagas”
y bolas de picdra parecen estar estrechamente relacionadas
con los entierros de los aborigenes de esia fase tardia preagro-
alfarera.
Los crdneos de estos hombres, al igual que los de las fases
temprana y media de esta etapa preagroalfarera, no estan de-
formados.
ETAPA PROTOAGRICOLA (100 ANE — 1000 NE)
Los conocimientos que tenemos de los aborigenes que
corresponden a esta etapa no son muy amplios pues sc han
comenzado a estudiar en los ultimos dicz afios. Podemos decir
que esia etapa es transicional entre las etapas Preagroalfarera
y Agroalfarera; en clla quedan enmarcadas algunas comunida-
des aborigenes cubanas que presentan un ajuar que se corres-
ponde, en general, a la fase tardia de la etapa Preagroalfarera
pero con evidencias ya de un limitado uso de las vasijas hechas
de ceramica, casi siempre pequefias y simples, digamos, con muy
pocas decoraciones, si es que las tienen. En ese ajuar nunca
aparece el “‘burén”, torta de ceramica utilizada por los abori-
genes agroalfareros para asar cl pan de “casabe" hecho de la
yuca y que, para los arqueélogos es un indicativo indirecto de
la agricultura de este tubérculo ya bien desarrollado.
Otras evidencias caracteristicas de esta etapa Protoagricola
sobre todo en su fase temprana, es la presencia de pequefias
herramientas de piedra tallada: cuchillos, raspadores, buriles,
etcétera, a cuyo conjunto los especialistas denominan “micro-
litico”.
Nosotros Jocalizamos en 1964 un sitio: el abrigo rocoso de
Arroyo del Palo, muy préximo a Mayari, provincia de Holguin,
en que se presentaba un ajuar tipico correspondiente a la fase
45tardfa de la etapa Preagroalfarera pero con una presencia muy
abundante de restos de vasijas de cerémica, a veces muy de-
corada pero solo por medio de simples incisiones; ceramica
muy diferente a la que se ve en la etapa Agroalfarera de Cuba.
Sin embargo, en ese sitio no aparecid ni un solo fragmento
de “‘burén” (Tabio y Guarch, 1966). Igual ocurrié en otros si-
tios de Ja provincia de Holguin: Mejias y Santa Rosalia 1. En
aquella época pensamos que estos restos correspondian a una
nueva cultura aborigen para Cuba, Ja que denominamos “Ma-
yari’’. Sin embargo, hoy creemos que, en realidad, lo que habia-
mos descubierto cra més bien una manifestacion de la fase
tardia de la ctapa Protoagricola.
Ya hemos dicho que en estudios hechos en la década del
70 por Dacal en los sitios Canimar y Playitas en la provincia
de Matanzas y Aguas Verdes en la provincia de Guantanamo,
nos dan lo que parece ser las manifestaciones mds tempranas
de la etapa Protoagricola.
Estos aborigenes parecen haber habitado por toda la isla,
mostrando cierta preferencia por los sitios proximos a la cos-
ta en su fase temprana y también tierra adentro en la fase
tardia.
‘APA AGROALFARERA (860 NE — 1500 NE)
En esta corta etapa, pues abarca sélo 700 afios, estan in-
cluidas todas aquellas comunidades aborigenes cubanas cuya
economia subsisiencial se basaba principalmente en la agricul-
tura de raices, tubérculos y granos, pero entre esos cultivos
predominaba el de la yuca y algo menos el del boniato (Ipo-
moea batatas); también practicaban la recoleccién, la pesca y
Ja caza menor. Corresponde esta etapa a los aborigenes mas
estudiados y mejor conocidos en Cuba.
Les sistemas de agricultura que practicaban los agroalfa-
reros de esta isla, al igual que los demas de las Antillas Ma-
yores, cran dos: el de “roza”, c] mas extendido entre ellos,
que cra cl mds antiguo y menos eficiente y el de “montones”,
mis reciente y mas eficiente (Tabio, 1980).
El cultivo de “roza” consistia en despejar ciertas areas de
los bosques, talando Jos arboles y limpiando los arbustos y
terminando la limpieza del terreno por medio del fuego. Para
talar los bosques utilizaban las hachas de piedra pulida. Des-
pués removian con un palo aguzado (la “coa”) el terreno asi
obtenido y alli plantaban sus cultivos.
Al cabo de dos o tres aiios, por agotamiento de los suclos,
necesitaban nuevos terrenos teniendo que repetir las opera-
ciones ya indicadas en Areas contiguas al bosque virgen. Este
46sistema lo emplearon desde su Ilegada a Cuba por el siglo
VUI.
El cultivo de “montones”, al parecer se comenzd a utilizar
por el siglo XI. Para esto se requeria un terreno Iano y des-
pejado de la vegetacién natural. Con los palos que denomi-
naban “coas” removian el terreno y levantaban pequefios
‘monticulos de tierra suelta, que tenian 2 6 3 metros de dia-
metro, formando hileras y cstando scparados unos de otros
por unos pocos metros. En esos pequefios monticulos sembra-
ban los tubérculos de yuca 0 los “bejucos’” de los boniatos.
Este sistema de cultivo daba cosechas, por unidad de Area,
muche mayores que por el sistema de “roza”,
A pesar de la mayor eficiencia del cultivo de “montones”,
Jos aborigenes siguieron empleando el cultivo de “roza”, por
ejemplo en las laderas de los cerros porque las fuertes Ilu-
vias, en esas condiciones, arrastraban los sembrados de “‘mon-
tones” (Tabio, 1980)
Los aborigenes de la etapa Agroalfarera utilizaban pro-
fusamente la cerdmica ya bien desarrollada, principalmente
en forma de vasijas que utilizaban para cocer sus alimentos
y conservar cl agua, asi como de “burenes” que servian para
tostar el pan de “casabe” que hacian de la yuca rallada.
Los arquedlogos cubanos han denominado a estos indo-
cubanos agricultores y ccramistas sub-tainos y tainos, atendien-
do al mayor o menor grado del desarrollo socio-econémico alcan-
zado por esas comunidades, asi como por ciertas caracteristicas
que presentan sus ajuares, principalmente en los rasgos deco-
rativos de la ceramica.
Tanto los denominados sub-tainos como los tainos corres-
ponden a la gran familia aborigen sudamericana Hamada “a-
ruaca”. Los Cronistas de Indias, principalmente el padre Las
Casas y Gonzalo Fernandez de Oviedo, nos han legado valio-
sas informaciones sobre estas comunidades primitivas antilla-
nas, pero esos trabajos versan, casi exclusivamente sobre los
grupos aruacos, agricultores y ceramistas, que vivian en la isla
La Espafiola. Los comentarios enfocan, como es natural, Ja
situacidn existente en esa drea en la época del Descubrimiento
y los primeros afios de la conquista. Por otra parte, los traba-
jos arqucolégicos realizados a partir del siglo pasado, pero
sobre todo los efectuados en las tiltimas décadas de este siglo
XX, nos suministran datos cada vez mas precisos sobre estas
comunidades primitivas. Asf sabemos que la introduccién de
la cerémica y de Ja agriculiura en Las Antillas,-tuvo lugar en
los comienzos de nuestra era, es decir hace unos 2000 afios.
Indigenas del grupos aruaco, con un nivel de desarrollo agrico-
la-y ceramista bastante desarrollado, partieron en esa época
AT
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