100% (1) 100% encontró este documento útil (1 voto) 206 vistas 30 páginas Manuel Lamana - Existencialismo Y Literatura
Al reconocer la fealdad del mundo, la consecuencia primera será nuestra sensación de náusea ante él, surgirá entonces, por un instante, nuestro rechazo de las actitudes prehechas, del fariseísmo; de la comedia humana; hasta tanto no hayamos conocido toda la fealdad, no habremos podido deshacernos de ella; después y sólo después, podremos intentar reconstruirlo, pero ya con otro sentido.
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Guardar Manuel Lamana - Existencialismo Y Literatura para más tarde Enciclopedia Literaria 1003
Teorla y Critica@ 1967 -
Centro Editor de América Latina S.A.
Avda, de Mayo 1865- Buenos Aires
Hecho el depésito de ley i
Impreso en Ja Argentina ~ Printed in Argentina
1, Situacién histéricorliteratia
2, Defiiciin del existencalisme
3. El mundo absurdo
4, La rebelién. Basqueda de Ja libertad
3. Eleceién y compromiso
i 6. El eseritor y su relaci6n con el mundo
7. Expresién literaria. de las ideas existencia-
Tistas
8, BibliografiaB en..la_ producciém iteraria , francesa, pero . suptis6
: PuLEEe Giles
a guerra de 1914 supuso una détenclén cast total
tores. Por otra parté,
tosia del hombre, significa, que muchos: aspectos
‘anteriores de Ia vidal (alfanzas:militares, formas po-
'yor.Jo mismo otros; aspectos habrén de empezar
E ‘i(recordemios Ja Revolucién Rusa-de 1917, por ejem-
‘plo). Dicho de otra; manera, si todo termina, todo
Hi jitendr& que volver a, empezar. Esto, expresado ent
‘muy pocas palabras; es en buena°medida Ia erisis
de Ta conciencia moderna.’ ieee
{Con este afén de ‘comenzar, Ia posguérra desen-
‘cadena unos impulsos literarios a veces confusos, 0
l.veces violentos, incluso excesivos, facilmente com-
[parables a otros inténtos de surgimiento tras’ otras
Lexisis habidas a To largo del siglo mx o en este mis-
{imo siglo xx. Apatecen glorias efimeras; sé multi
plican los intentos creativos, que no siempre tienen
éxito, pero de una u otra manera hoy ‘nos, veinos
eneficiados pot el resultado de tantos ensayos.
Sin embargo, en este confuso perfodo, Jas co.
frléntes dé preguerra se prolongan pesé’4 todo;
hhunca las tendenefag Literarias quedan sibiti y de-
finitivamente troncadas. Mucho habrenios de deber
fy iliticas de principio de siglo, ete. ),concluyen, ¥ quea il,
Vida, El’ moviriento-dadaista, on su actitud ne} iductdndose, cas paradéjicdmente, na: sintsieom-
gotiva, acaba dé romper las ilusiones que pudieran | tej, rica, variada, Las nuevas, generaciones ‘pue-
‘riantenerse. La necesidad de revisién Hega hasta‘! lflden mostrar toda su fuerza creadora, Otros grandes
Priombres, ‘Duhamel, Colette, Martin du Gard, Ju-
16S IMamados reseivistas (Proust, Claudel, Valéry, 1}
Gide). Es und de ellos, Valéry, quien con Ja luci les Romajns, o Mauriac, Bernanes, Lacretelle —po-
dex ave los earacteria, habrd de exclamar: “Nos! \idrfamos citar muchos miés— nos hablan fas cles
ottos, civilizaciones, sabémos que somos mottales.'lf,€e los continundores dé la. generacién precedente,
Vemes ahora que el abismo de Is historia es bab ff¥ junto, ellos os més jovenes, Jos renovadorés del
tate grande paia todo el mundo, Sentimos que }{éadafsmo, que forman, el movimiente surealista:
ona eivilisaciOn tiene la misma fragilidad que una [f'Breton, Soupoult, Péref, Aragon, Elvard: El pano-
ida". Y afiade: “Tenemos Ia ilusién’perdida de‘ftema, a pesar de las goneraciones perdidas en Jas
‘una cultira elxopea'y Ia demostracién de la impo- ftrincheras, es, pues, impresionante.
tec del concemiento para. salvar To que se; te @Podia tanta variedad producir una nueva ilustén?
hemos a la ciencia mortabnente tocada en sus am- :En''todo caso Duhamel, en su “Ensayo. sobre Ja
“biciories morales y’como deshonrada por Ja cruel
dad de sus aplicaciones; tenemos al idealismo dif
cilmente véncedor, profundamente debilitado...".
Parecen palabras actuales.
EI hombre del siglo xx, tras el choque violento
de la guerra, ya no puede engafiarse con palabras
vanas. La experiencia ha sido demasiado dura. En j
los siglos anteriores se érefa eri el Progreso ilimita
do, en la Humanidad, o en lo absoluto dé Ins Pasto-
nes. Ahora las creencias se tambalean, se necesitan
nuevos valores para fundar un orden plenamente
humano. Tal es'el esfuerzo casi trégico de nueitro
tiempo. ¥ como el eseritor'no puede estar separado
de su’ tiemnpo, Ja literatura responde a éste estado |
spiritual, a las incertidumbres materiales, sociales,
intelectuales que en 61 se reflejan. ;
‘Ahora bien, ya hemos visto oSmo, a pesar del
desastre, cierta continuidad se mantiene, El pre-}
sente.también est& compuesto de pasado, y hasta}
de.cierto proyecto de futuro, A ese pasado reciente |
se suman las nuevas y tremendas experiencias, pro-
novela” (1925), llega a decir:, “Basta con conside-
rat estas tendencias hoy cumplidas para admitir
fF que el siglo xx est& llamado a hacer Ie sintesis del
IY siglo precedente... No estaria lejos de creer que
If una literatura que, rica de experiencias y librada
H de ciertos erores, se proponge tales intenclones,
estd en marcha hacia ‘un nuevo. clasicismo, hacia
un gian periodo de realizacién artistica”,
Pero hacia 1930 algo nuevo ocurre. Las ideas
que exponen 16 autores son otras. La nueva gene-
I racién parece mAs reflexiva, més enfrentada a los
i problemas. inmediatos. Los escritores se vuelcan
més al ensayo como forma de expresién y parece
gultivarse menos la poesta, Incluso encontramos las
# novelas cargadas de ideas. politicas, de. intenciones
Geciales. Dirlase que estamos en busca dé un nuevo
humanismo. Pero, epor qué-la tensién, por qué Ie
yfavedad de la situacién reflejada por los escrito-
Hes? Recordemos que en 1929 habla sido elegido
[presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover.
Despuds de Ia guerra, gu pais habla gozade de una
8
I
Ll
Iaie’ prosperdad, pero.pronto pudo verse qe a
rayor. pas industrial del mucdo no podla aislats
vgagmicaments. “El 24 de octubre de 1929 se pro
Gujo. el hundimiento de Ia Bolse, entrafiando: wit
: tl aguda disminucién de, las exportaciones 'y del ca
pital norteaméricario; Esta crisis tuvo una profua!!
Ja xepercusién en la economia de muchos patsedl
Por otra ‘parte, Alemania estaba ya sumida ene
rendos problemas propios: a la humillacién de ial
“errota habia seguido el hundimiento monetario y>
ME una grave esis econbmica, La situacién de inse:}
I furidad. fue aprovechada por Adolfo Hitler paral
- aglutinar en su partido politico a Jos elementos des-t}
contentos. Prometié a sus seguidores, entre otras;
cosas, Ja abolicién del ‘Tratado de Versalles que!
| habia'sido firmado al terminar la gueira, y la crea:
I cién de un ejéxcito poderoso. La fuerza politica!
| paai erecié gradualmente, basta que el 30 de enero
I ‘ge 1933 Hitler fue nombrado canciller de Alemania,
Si. la ascensi6n del nazismo al poder en Alemani
2" ggregamos los problemas de mercado derivados de
fa crisis del 30, no habré de extrafiar que Ja situa.
cién del mundo sea de una intensa conmociéa. Es
I Jo que bace pensar a Malraux que su obra no ¢5
ya literatura de posguerta, sino de preguerra, Los
scritores presienten el drama tremendo que $
AD evecina. 12 potticn de Hitler «5 cada ver mis agrer:
siva, La guerra parece inevitable, Varios esert
Jp ei mealies destacados se entregan decididames
te ala accién politica, La guerra de Espatia (19865)
1939) ‘es la piedra de'toque. Los escritores pasar
‘ada accién, Malraux, Saint-Exupéry,’ hacen sentir
Jo-trigico de la condic{n humana. Su ascesis sérhy
BE] is aventura, tanto personal como literals:
: Pero‘tros autores, fuertemente influidos por
Ifetioméndldgos alemianes, 14
rate exe “muride sats ede
Heel: La accién indilidual, herole b
jporel reconocimiento profuiidd e Ie'r¢
| Gar llegando ast a” enfrentarse xi 41 Heenkimaiento
fhgicd dé Ia vida, Saientando” sipétarlo: Ba'1939
t
c
aparege, con esta “altencién, Ta ‘primera ‘novela del
escritor existencialis{a "Jean-Paul ‘Saitie, La Nauséé.
rae
f ¢
i. Definicién del existencialismo i
| ee
El enisiencialisms, ‘por otra pate, ‘sabemos que i
no es una novedad en filosofia, que © tan viejo =
no a filosofia misma, y que, en poees palabres
|| est basado en considera a la cise ciaantes que|
jf la esencia, 0, en ste caso, que 12 exstenc® hv | 4
mana ep_onterior a ia posbilidad de’ abstraccin |
‘ge Ta esencia del hombre,’ Los conceptos absolutes,
han sido un tanto ‘destruidos a lo largo del sig!
|: El hombre no es uno'® inmuteble. El hombre, cath
| Goo de los hombres, tiene que ix-haciéndose ons” 1
tantemente, tiené que ir existiends para que lo po-
| amos’ defini, como el sefior feudal tenia doe is §
[Je tenovando sus ‘hazsiias para que él brillo'de su nom- t
bie no se empadase, "La vida es bacet-cosasy'«s |
“lucha, El existencialsme es, pues una filosofia do
+! éfoca ‘ett Erisis, de grandés trastoinos, donde asta
al coucepto de hoknbto Guede ei entredicho: F<
1 précisamente la sitedtra una &p0ca en que asta Jo
"nds’ profundo del'hombre, 12 yeligibn: 6 1a metal
|
i
q
i
fh sisd; parece tanibalearsé." En’ Francia" en Ja'Te
Hi vista “Les Texnpd Modernes”,' findadd por jen
Paul Sartre en 1946, han colaborads los ms ono”
I
et i \ a
1 a
t | ;‘iddg autores’ eiistenciatistas, como Simone de Bes
voir, Maurice Merleau-Ponty, en un tiempo codi-
rector de la revista, y varios otros. Algunos criticos
han’ relacionade también a Salacrou y a Anouilh
con el existencialisme modemo, considerando sus
aspectos pesimistas, e inclusive a los poctas Michaux
y Char, en cuya angustia han visto una analogia
de climas. Y no digamos a Camus, « quien pric-
ticamente es imposible estudiar sin considerar su
relacién con Sartre,,a pesar de Jas protestas que
: en alguna ocasién haya podido formular: Y esta
relacién podrfa encontrarse con otros escritores,
Después de todo, su vida transcurre en una misma
época y muchas de sus experiencias vitales Ie son
comunes. Es de extraiiar que al expresarse nos
digan cosas en las que hayamos de encontrar pun-
tos de contacto? A nuestro parecer, lo extraiio se-
ria justamente lo contrario.
Pero “lo que complica atin mas las cosas dice,
Sartrermismo en L’Existentialisme cst un Huma-,
nisme= es que hay dos especies de cxistencialistas;,
Jos primeros, que son cristianos, y cntre los que se
encuentran Jaspers y Gabriel Marcel, de confesién.,
catéliea, y, por otra parte, los existencialistas ateos;
entre los que estamos Heidegger, los existencialistas,
franceses y yo mismo”, Asi, pues, en una u otra
corrfente, vemos a los existencialistas franceses di-
\ rectamente emparentados con los existencialistas
alemanes, que por su parte tienen el punto de par-
tida ‘en Ia fenomenologia de Husserl-: Pero los an-
teécedentes pueden ir més lejos, pues tampoco po-
demos desconocer ‘la. relacién de estos’ filésofos
f contempordneos con el danés Séren Kierkegaard, 0
podrlamos remontarnos por los siglos y seguir la
linea por Pascal, San Agustin, los estoicos, Sécra:
cs, yp como dectanios jantes, encontrar. Jag pritne-
fag rafces del existencialismo en los drlgenes inisinos
de Ja filosofta, °°}
| Entonces, Jo que si podenios preguntarrios es por
qué un sisteina filos6fico tan antiguo sé. presenta
de pronto ante nosotios eon vn fmpetu realmente
: 5 revolucionario, !
fj: podemos observar,cémo, en Francia, Ja pala~
[i bra existencialismo en lun momento dado, ademas
[de un sistema filoséfice, que en rigor pocos cono-
clan, y de una corriente literarid-en verdad mis
E observada que seguida, se habia convertido en una
moda, en un pretexto de escindalo, como en otros
‘ momentos habla podido acontecer, con mayor 0
/ menor relacién de causa, con el surrcalismo, el
decadentismo 0 el romanticismo, por ejemplo. Es
fi decir, que habla sido utilizado como un pretexto
[ seudoliterario para justificar las més variadas ex
i’ centricidades 0 para nombrar cuanto de raro apa-
teciese y no se supiesé qué nombre dacle.
De cualquier modo, el existencialismo, por un
lado, ha sido motivo de preocugacién de hombres
como Jean Wabl, profesor de la Sorbona, 0 Emma-
nul Mounier, director de ‘a revista “Esprit” y
If orientador del personalismo cristiano, y por otro,
trascendia a la calle y se convertia, de doctrina
filos6fica, en una forma de expresién —distorsio-
nada o no~ que alcarizaba a Jos més variados
veles de la poblacién.|
'¥ es que -ocurre que el vxistencialismo, en su
‘contenido, nos plantea' una serie de problemas, not
‘thace vislumbrar unas respuestas y, sobre: todo,
nos da una escala de valores que es, en esta époct =. I
de incredulidad, de desorientacién y precisamen-
ite de ruptura de valores,, algo. que,’ sin duda, se,
wwEhabla hecho’ necesario. .No
1 de Luis XIV, donde, a pesar de las
igorrientes contenidas, no
euanto a Ia estrixctura
Pa vacronalista y burgués de finales del siglo ax
donde se erefa ‘en H
certgn de Ta sociedad, pero siempre deutro de tnt,
Fgerie de principios universalmente respetados. “ES.
decir, eran éstos unos mundos familiares y fijos
onde el hombre por lo menos sabfa a qué atencr’
s\ se. Ahora, por el contrario,
bvivir en este-mundo, y-lo ‘plantea como cuestion |;
v
ebay como 365}
fae Camus, 10 deje
tyode todas fobm
‘ese estar-eh~ anid
“sin 4 clscuinitaiied ©
‘es nuestro mundo: coma)
istintls
habla dudas mayores. é0
de la sociedad, ni lo es cotab
Ia necesidad de' cierta' modili-
\
i
ante el choque de Tas
cncjalismo es un emergente que responde 2 una
exigencia contemporinea.
‘Camus empieza por preguntarse si vale la pena
fyudameatil. “S6lo hay ua problems filosélico vor’ t
Gaderamente serio —dice en Le Mythe de Sisyphi
1 cuieidio.” La decisién, pues, ene que ser in-
SSeS Vivir o no vivir no admite dilaciones.
iistenciaismo justamente propose una visién del
twundo, tina’visién del hombre, y su relacién; mcs
da.la oportunidad de que tomemos conciencia’de
nuestra situaciéa. Al reconocemés y reconocer al’
mundo que’itos ha sido dado, al enfrentarnes oP
iy aceptar que es abi donde-tenemos nuestro
{guebacer incluso el quehscer que podsfa suponer, |
Frmamenio ‘del suicidio—, es muy posible que en
contremos ya raz6n suficiente para seguir vivien-
do, es-decir, para ir haciendo. cosas, para ir cons
ejemplo, 0
fo jo. huedtta'
‘pria dicho Ortege
‘ye nos hace pensar ea
-bign ante cada nu
lo verem
ué actitud podré, pus,
e autor dramatico,
@. A Ja maner
i z ‘ ods,
1 ,:dactrinas opuestas“exsentes Y Ja confusién en que ||| obra? Lo primero Cleaned ‘ente béstil
nes'encontramos sumidos, no es de Sreanar sue per | | oe aain de vivir. Hemos 80 Se se
| jeibamos al mundo como hhostil; no es de extrafar al mundo actual. Los persosies Ort gediun
“| Que necesitemos un nuevo sistema en qué apoyar-:}; cialista se enfrentarin con este ne to ata
522 gos; una serie de verdades a nuestra medida, de |}. ‘ciaran despiadadiment®, Y th ae gr
Coa jombre ei
las que podamos partir. En una alabra, el exis-‘|!: compasidn DOs mjostrarén #
: yo eecartesiana, habrir que dese
todas Jas aparienel
hombre, para encontra
gotitudes del
fd panorama,
decir esto, om
con obras donde !:
donde se nos este
Ia literatura, Und
estas ‘obras
embargo,
jandro Dumas
mostrar en $US
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ral; y euague 18
del bijo at
tesié era Hevada
cialistas no eserll
Jos conceptos
Jag razon'
trai el temor de que
de ser i
ai, Jo! gue tar
circunstancia cainbiante:
“ houbre cambiante tan
le presente.
eva situacion que se
(os mis adelante.
fener el novelista, POF
al desarroller sv
fends’ que eotontrar
do, todas lag false
x, desbrozad
ves de vivir/ Claro que,"
nos ecieouten
pretex!
fas del mun
a literatura sea sold US
dando, eavuelta en ol manke
demostracién de otro orden: 7
gales o a injusta situaciés! $0,
‘bid $6 résintlése
pasta su fin.”
ben bros’ d
fnétafisieos, que
velesco & teatial:-
ovelesco O°“"Gmo_una variante de la novela puri, Es decir, lot
1. autores existencialistas rio demuestran: muestranu
| AY unuestran este, mundo, nos muestran: a nosotros,
Dens, :
~ ‘3. El mundo absutdo
| Nosotros quisiérames que nuestra vida fuera algo.
necesario, qué el mundo en que nuestra vida se
desarrolla estuviera dentro de nuestra concepcién
|, Tacional; los autores existencialistas nos muestran
j que el mundo y nosotros somos “asi” simplemente,
es decir, como somos, sin ‘que esa armonia deseada
se haga evidente. Ante ese mundo tenemos quo
‘enfrentarnos; estamos inmersos en él y nos seria
fatal negarlo. Lo que necesitamos, pues, es una
elevada dosis de lucidez, no cerrar los ojos, cono-
cerlo. Si cerramos los ojos, si no queremos dartios
cuenta de la fealdad que nos rodea, eaemos en una
actitud falsa, estamos actuando de mala fe como
dice Sartre-, el.mundo seguiri sicndo igual de
horrible y nada habremos hecho por modificarlo.
‘Al reconocer Ja fealdad del mundo, la consecuen-
cia primera seré: nuestra sensacién de néusea. ante,
i; surgiré entonces, por un instante, nuestro re-,
“chazo de las actitudes prehechas, del fariseismo; de.
fa,comedia humana; hasta tanto no hayamos ‘sono-
‘cido-toda“la fealdad, no habremos. podide desha-
I
IP intentar reconstruitlo, pero ya con otro sentido. .Ca-
" cernos de. ella; después, y sblo después, podremos,
: 4
llega a wid wotclustbn: suiejante a
Hl} iruundo absurdo, Pero también’ ve’ comé' actitad! fo
\Goufble intentar de todas formas salvab exe equedé:
fnundo al que estébainos acostumbiados, teniendo.
Ja esperanza de que ‘alguna’ vee se argle. Pero
fa, este. caso nuestro} apetito de tatba queda ‘sin
‘objeto y, como dice !Camus, Ja conciencid vuelve.”
a aceptar Ia vida colidiana, es decir,’ moralment
ge une con el suicidio.’ ‘Gabriel Marcel da la im-
presién de acepter la espersnza, pero la ve ya como
Eis oameunmia dz la fci6a de. los, hombres
ce si: “Ia esperania siempre est& tnida.
a’tna Comunién,.por muy interior que pueda sex’; y
tan cierto que podemos preguntaros
sien el fondo le desdsperacién y la.saledad no son
rigurosamente idénticas’; esto es, como hubiera
| podido decir Camus,:se unen a su yez con Ia ani
quilacién, con la nada. Son Jo contratio de Ja vida.
¥ también los personajes de Simone de Beauvoir
tienen que luchar coitra cierto pesimismo que pé:
dria parecer fundamental, tienen que luchar eéntra
la impresi6n de que'nada tiene-importancia’ (que
| seria la aceptacién del mundo absurdo) y de que Ia,
indiferencia total es le nica manera de pasar po:
esta vida sin.suftir mas de Ja cuenta, La primera!
tentacién de estos personajes es sentir toda acciért
efimera; por lo tanto imitil, absurda. {Qué puede
hacerse en la vida de un hombre frente a toda Ja,
“inmensidad que es el mundo? Y para. mejor pine
tarlo crea un persohaje inmostal; como el Judlo
“Sante, y entonces|Ia inutilidad de la accion. se
* encuentra también en el correr de loé siglog.. O un
‘personaje intelectual, cuya sccién es el resultado
‘Wl de su: pensamiento, ‘Peso, gpara qué peniat, si ro :
lisabemos dénde esté Ja verdad? Esto.es, gpara qué, 1
if
i
i
|z
| tebelo, luego! somos” Si Ie soledad se manticne
‘36lonos encontramos con otra forma’ de suicidi
olo, pares ser Ja°mista eobeli
al obsérvar & los ‘personajes! del
én particular de’ Beckett, gue‘ell
amort:“Necesitamos a otro para que nuestra exis
tenia’ esté fundada y sea necesaria.”: Entoncés 3¢
podrd'emerger a Ia existencia. !
vir, habremos de modificarlo. La solucién estats’
dada, ‘primero, por la rebelibn, pero una rebelié
gue sea ~segin Camus~ “un confrontamiento’ per-
én “edntra este mundo inaceptable’ Su-
, en cualquiera de los autores existen-
n es ensién que haga romper
tuacién primera itiniiento a Jo habitual;
‘después babré ie iacér que ese esfuerzo solitario
‘(el porqué es personal) trascienda y se convierta
dé solitario en solidario. En i‘Homme révolté, Ca-
imi nos die? “EY'ésclavo so pone de pie por todas
Jastexistencias al mismo tiempo; hay ea a algo
es’un lugar‘ comin donde’ todos los liom-*
-autéra proponé'el auxilio de la accién porque elif
hombre no est golo en este mundo, y por ia acci
habremos de buscar Ja libertad y de_obtener elit
ET mundo es, pues, inaceptable. Si queremas vic!
:
i
ee coins vcd
Gabriel: Marcel, Habremos:
Bi inos :habremos, sus sma “noch
Mids. « La- comunicacién * edi “163 otvos“ hombtes; |
f
‘Wivit’.. Juato™ edn
{Busqueda de Ia libertad ;
| ae :
Pero igué suxponé a xebelién? Evidéatemente,
| ila baisqueda de Ta Ubertad. Ya Saztce daeéte hom-
Me & su Conjunto nOvETERO, eit el ie nid¥ encos-
{amos con -el tremendo mundo dé Ia ‘inrhediata
(! preguerra y de Ja guerra, que iio podla tefminar,
"“aparentemente, sino con una fueva forma’ de vide
i por descubrir. Claro que el’ tltimo tomo de Les
Ghemins de la liberté [Los cdininds dé la libertad]
acabé por no aparecer. Cuando Saitre lo ‘eéseribfa,
la bisqueda tedrica de Ia libertad del hombre se
habfa transformado’ en necesidades coneretas. Los
caminos de la libertad tal vez sean infinitos, peio,
a estas alturas de Ja narracién, Sartre hubiera de-
{¥ bido tener las soluciones en la mano’ y, entre los
/ > infinitos caminos, tno encontrads,'I6 que hubiera
Gitado ‘en evidente cotitradiccién éon el” resto ‘de oH
Lgl obra, ¥ es lo'lgué ocurié “cod los persoria}es. ‘a
| Aiguno de ellos mbcstia tinaapredtable inteligen
ji cia y, adems, valehtie: Perovata ast queda supe:
} | rados por los acatilesimientas Li libertad que en
dl
H
i
© ste maico histérieo hubierisi podidd etcontrar: no
habria sido via liberacién shio, comé’ dice Gaéian ;
| Picon, vipa libertdd beroicd. ‘A fio’ seh,'lo" gué! es
i absolutaniente improbable, qué haya que, Buscar el
“is
r
i
{a
Geahsiia hace’ conocer et Val del lass
Paes to vida real Laie sth formiada par line
ie de instantes presentes que se, nos dan én
ada sucesién, El hombre estd en la vida. ‘Todo -',
mbia pero uno sigue.| Yo sigo. También sé, que
al final esté In muerte, y que s6lo‘entonces pod,
“la libettad en Jos campos de edneentia-
' eiéaalemanés. Ea tel éaso, podemos preguntarndi,
dera'verdaderamente necesaria la prolongacién del
cielo noveleseo?: De todas formas, ereemos que cl
+ titulo de la sefie’de novelas de Sartze no sélo es un
iffulo, sino un titulo bien puesto. El momento his- '
Wérico en que se desarrolla Ia novela nos muestra
ui mundo que se estaba acabando. Otro habla
gue constrair que lo sucediera. ¥ hneer el trdnsito,
Sartre sufrié la experiencia del cautiverio por Jos
alemanes. Después, como Camus, integré los ctia-
dros del movimiento clandestino francés, La resis-
tencia francesa no s6lo fue un glorioso hecKo
rreto, sino que ademés creé un estado \.
El resistente podfa perteneter “aun partido
‘2 otro 0 podia no pértenecer a ninguno. Todos
ellos se entregaban a una accién comin, que era
luchar contra el enemigo, Y asi fue cémo, en el
campo literario, los escritores se organizaron clan-
destinamente formando un Comité Nacional de Es-
critores integrado por hombres de tendencias tan
diversas como Jean Paulhan, Aragon y Frangois
Mauriac. Los intelectuales resistentes, por el mero
hecho de serlo, estaban empefiados en la bisqueda
de Ja libertad, En La.Peste, el relato de Camusy
basado en Ja experiencia de la guerra, vemos tam-
bién alos hombres de buena voluntad trabajando
en comin en su lucha contra la invasién. Todos
ellos: se enfrentan.con ese terrible mundo que se
Jes impone, Uno tras otro toman conciencia de vina
situacién que se Jes hace insoportable, - Hasta eri:
tonces el hombre vivia en el porvenir..La vida
en bueba medida ,estaba basada en los proyectos;
todo segula una rutina y se podia imaginar céuio,
hablan de ser los: afos de vide siguientes, La
Fuestra vida es construit Ia muerte”, como dice Sin”
one de Beauvoir, citando a Montaigne, en Pour
{une morale de Lambigilité. Es decir que, de nuevo,
ilas definiciones aprioristicas no sirven. ‘No es posi
F ble tener un modelo de vida prehecho. La vida
instante tras ins-
47 Simone de Beauvoir ‘nos describe en Les Man-
I idarins [Los Mandarines] el mundo de los intelec-
fftuales franceses al final de Ja guerra, La novela
“empieza con Ia liberacién de Paris. La acciéa co-
‘min ha terminado. Ya tienen en las manos a solu-
‘cif, Ia primera fase de la busqueda de la libertad. .”-
‘Hasta entonces Ja batalla era contra algo que en
| cierta forma parecfa dominarles a todos, y esealgo -
= lo que les habla hecho unitse.. Ahora cada
‘uno se encuentra con él enorme’ poder que es Ja
libertad, y el problema que se les presenta ~para-
Widéjicamente~ es e6mo tutilizarla, Cuando no tene- ,
imos libectad, actuiime® por reaccién. Cuando te-,
| remos Ubertad, debenies disponer de lla. ,Séloy,
(ff sosotros somos. respéniebles de nuesttés acciones.-
En nada podemos descansar. La-verdad es fugaz,
shisteriosa, siempre est&, por conquistarse. La aber
bed os peligmse, tan dra de vivir como_exalanre
jos dice ce en el Discours.de Sudde. Por.ct0.,
sio-la ibertad no puede, en forma alguna, ity|
Hag} todo serla'indiferente: (Pata qué; entondes,
bestia? ‘Bn’ définitiva, siguiendo wa extratio etre
iabriainos ‘vuelto 'a ‘caer en el imindo’ abstr
¢@ al clial Hos hablamos rebelado. Es'déeir, ie
Ja’ libertad ckige, por de pronto, su comprensiOh
@Es?una libértad que no puede oxistir sin coitipios Be
EUs ‘Por Barté’de quien la ejerce. a
EL hotmbré’est4 instalado on und situacién’ dada
‘eni"el instdiité presente. Como se termina ese pre)
4g sente'Mes det, la situacién de ser hombre, tient
5 que actuar pata que Ia serie de instantes que cont
|
‘ponen’ la vida'rio se interrumpa, Ycomo al actuat,
lige entre las" perspectivas que se Je ofrecen, auto-
Fndticemente adquiere un compromiso, porque pot
su voluntad pasa a la'sibvacidn que ha elegido: E:
decir, que'Ja libertad supone el compromisé, no Ff
To ekcluye.
‘En el didlogo de Les Mouches [Las Moscas], de
Sartre, entre Orestes y Jiipiter, encontramos el tema
dele libertad del hombre opuesto al orden apa
rente del mundo. Orestes se ditige @ JUpiter:
eres el rey de los dioses, Jipiter —le dice. el rey
de'las piedras y de las estrellas, el rey de las olas
del mar. Pero no eres el rey de los hombres.” Ja-
piter se enfada:
larval gQuién, pues, te ha creado?” ¥ Orestes Ie fi
libre.” “Te he dado la libertad para servirme”, le
dice ‘éntonces Jipiter. “Es posible “le replica Oret: |
“tes, ‘pero se ha vuelto contra ti y no podemos #f ,
rémiediarlo ni ti ni yo. No soy ni el amo ni el 6s”
= clavo, Jupiter.” jSoy mi libertad! jEn ‘cuanto me’
has’ ctéado he’ dejads do pertenecerte!” |
‘De 'manerd que si no hay un fundamento este:
riot para el Hombre (un orden racioual, un dogma,
7g
4
a2
ie “frase “la vida empieza del otid lado dé:la.des-
lesperacién’, que tan
Bf icho de In gente forh
a
a
Bf
Hlicodemos xeacclonarl y construir de*nuevo,” Es lo
Hee); to tiene.
By slerior. que le dé
i S6i0' haciendo cosds lo mostrark
or st propio|
fuerzo, partiendo dela angus
fies, un significadg'a su, vid t
},Es en Les Mouches también “donde enéontraiios
facilmente habe’ récordar él
iarizada con ld terapia psicd-
nalitica: “sin deprésiOn no hay: cwa”, :Sélo' des-
‘ues de haber legido a la experiencia’ vivescial,
profunds de cvanto hay de desagradable en la vida
we Je hace exclamar a Cainus, al final de L’Hor-
‘me révolté: “Todos; sobre las ruinas, més allé del
nihilismo, preparamos un renacimieato.. Pero -po-
cos Io saben.” t aor .
La angustia, la néusea, no serf, pues, algo que
paraligea Quien ‘li! &xpérimenta, Por el contrario,
como supondré el encuentro con “las ruinad
que queramos alejarnos de ella, que @ ser posible
no’ la volvamos a encontrar. Esa situacién: de an-
stia_no es més que el resultado del encuentro
cou fe realidad. A. partir de la angustia‘construi-
mos. Como dice Mathieu Delarue en Les Chemins
de li Liberté, suponé “tomar' la: existencia por
cuenta propia”. +
5, Eleccién y compromiso ..,
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Es decir, que-eada personaje que vive Ja expe: |
Hencia de su libertad, en ciertaforima $¢ airanca,/
si mismo, debe. tender a’ tin "imoviiilehto cons-