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Homenaje A Los Héroes de Maimon, Constanza y Estero Hondo

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Año 78 • Enero-junio de 2009 • No.

177

HOMENAJE A LOS HÉROES DE


CONSTANZA, MAIMÓN Y ESTERO HONDO

Edición conmemorativa
50 aniversario de las Expediciones de Junio de 1959
El contenido de esta edición de Clío, Año 78,
No. 177, fue aprobado por la Resolución
No. 4, contenida en el Acta No. 01-2009,
de fecha 22 de octubre de 2008, de la Junta
Directiva de la Academia Dominicana de la
Historia integrada por:

Dr. Emilio Cordero Michel, presidente;


Dr. José Luis Sáez Ramo, S. J., secretario;
Dr. Américo Moreta Castillo, tesorero; y
Lic. Raymundo Manuel González de Peña, vocal.

© De la presente edición
Academia Dominicana de la Historia, 2009

La Academia Dominicana de la Historia no se


hace solidaria de las opiniones emitidas en
los trabajos insertos en Clío, de los cuales son
únicamente responsables los autores.

(Sesión del 10 de junio de 1952)

Editor:
Emilio Cordero Michel

Diagramación:
Guillermina Cruz

Impresión:
Editora Búho
Calle Elvira de Mendoza No. 156
Santo Domingo, República Dominicana

Impreso en la República Dominicana


Printed in the Dominican Republic
Índice

CLÍO
Órgano de la Academia Dominicana de la Historia
Año 78 • Enero-junio de 2009 • No. 177

Homenaje a los Hroes de Junio de 1959

SUMARIO

Pág.

• Presentación. Emilio Cordero Michel........................................ 7


• Movimientos conspirativos y el papel del exilio
en la lucha antitrujillista. Francis Pou García.......................... 13
• 1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes.
José Abreu Cardet..................................................................... 73
• Las Expediciones de Junio de 1959.
Emilio Cordero Michel ............................................................ 97
• Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959.
Félix Ojeda Reyes................................................................... 151
• Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio.
Tomasina Cabral Mejía........................................................... 169
• El pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al
proyecto regional. Humberto García Muñiz........................... 195
• La historia y la larga duración. Michel Vovelle.................... 257
• Revolución y larga duración. Jorge Luis Acanda................... 303

5
CLÍO 177

• Reseña de libros: Historia de los cambios de nombres


de pueblos en la República Dominicana, 2da. edición
ampliada, de Welnel Féliz Féliz.
Rafael Enrique Jarvis Luis....................................................... 313
• Últimas publicaciones de historia dominicana, 1º de
enero-30 de junio de 2009. Emilio Cordero Michel............... 321
• Noticias de la Academia. Emilio Cordero Michel.................. 363
• Directorio de la Academia...................................................... 377
• Publicaciones de la Academia................................................ 383

6
Presentación

Presentación

Emilio Cordero Michel1


El presente No. 177 de Clío, correspondiente al 1er.
semestre de este año 2009, que sale a la luz con bastante
retraso por las mismas causas que el anterior, está dedicado a
Las Expediciones de Junio de 1959 para conmemorar el 50º
aniversario de esa gloriosa gesta que provocó el agravamiento
de la crisis final del régimen trujillista y el ajusticiamiento del
tirano dos años después. Más aún, la Academia Dominicana
de la Historia realizará en el próximo mes de octubre el XII
Congreso Dominicano de Historia para honrar a los héroes y
mártires nacionales e internacionalistas cubanos, venezolanos,
puertorriqueños, españoles, norteamericanos y 1 guatemalteco
que ofrendaron sus vidas por la libertad del pueblo dominicano.
Por ello mismo, la temática de la revista está concentrada en los
antecedentes de ese hecho histórico, su desarrollo, su valeroso
y trágico final y en sus efectos.
El homenaje a los expedicionarios que los días 14 y 20 de
junio “encendieron la antorcha de libertad en las montañas
de Constanza y en las playas de Maimón y Estero Hondo”, se
inicia con la amplia relación que hace la socióloga Lic. Francis
Pou García en Los Movimientos conspirativos y el papel del

1. Académico de Número, Presidente de la Junta Directiva de la Academia


Dominicana de la Historia y editor de esta revista.

7
CLÍO 177

exilio en la lucha antitrujillista. En este trabajo la autora, con


una detallada relación cronológica, señala que a Trujillo se
le combatió desde el mismo 1930, año de su asalto al poder
político; tanto por los remanentes de nuestro caudillismo
ancestral como por sectores avanzados de la mediana y alta
pequeña burguesía, por militares que no apoyaban el terror
y criminalidad impuestos por el régimen, y por uno que otro
burgués que participó en las conspiraciones de Santiago en
1933-1934 y de Santo Domingo del 1935. Dedica buena parte
de su trabajo a pasarle revista a los movimientos de la década
de 1940, tanto obreros como del Partido Socialista Popular y
la Juventud Democrática y entra de lleno en las luchas de los
exiliados en las frustradas expediciones de Cayo Confites en
1947, Luperón en 1949, de Manuel Batista en 1958 y en la más
impactante de todas: las de junio de 1959.
El segundo trabajo es del historiador y conocido
investigador cubano de Lic. José Abreu Cardet, Miembro
Correspondiente de la Academia Dominicana de la Historia,
sobre el apoyo solidario del pueblo de Cuba y de algunos de
sus gobernantes a las luchas de los dominicanos por su libertad,
particularmente: a los movimientos contra el ocupante militar
yanqui de 1916-1924; a la frustrada expedición de Rafael
Estrella Ureña en 1933; a los exiliados que se refugiaron en su
territorio; a las expediciones de Cayo Confites; Luperón, a las
del 14 y 20 de junio; a la Agrupación Política 14 de Junio en su
insurrección armada constitucionalista de 1963; al Movimiento
Popular Dominicano en dicho año; y al “Coronel de Abril”,
Francisco Alberto Caamaño en su frustrada Expedición de
Playa Caracoles de 1973. Constituye un reconocimiento de
la actitud del pueblo cubano que desde inicios del siglo XX,
con todo y su castrada independencia, mantuvo lo que él

8
Presentación

llama “una especie de complejo de agradecimiento hacia


Santo Domingo” con una “solidaridad constante” hacia los
dominicanos, por la invaluable ayuda de sus militares que le
ayudaron en las dos guerras de liberación nacional: Máximo
Gómez; Modesto Díaz; los Hermanos Marcano; Dionisio Gil;
Lorenzo Despradel y cientos más de oficiales y voluntarios
que combatieron por la libertad de ese pueblo hermano. Es un
trabajo que permite comprender el por qué de la solidaridad
cubana hacia los dominicanos, tanto en el pasado como en la
actualidad con el Gobierno Revolucionario.
El tercer trabajo, Las Expediciones de Junio de 1959, es mío,
algo viejo, porque con pocas páginas lo presenté en un curso de
la Facultad de Ciencia Jurídicas y Políticas de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo en el año 1990. Luego lo amplié
y lo hice público en la revista Estudios Sociales, Año XXV,
No. 88 en 1992, y siete años después, ampliado y con cuadros
estadísticos y documentos del primera mano, fue divulgado en
la revista Ecos, Año 6, Nº 7, Órgano del Instituto de Historia
de la UASD. Hoy lo vuelvo a publicar con correcciones y
ampliaciones porque un profesor de la Escuela de Historia y
Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo
ha tenido el descaro de reproducir partes de su contenido en
su blog titulado “Notículas históricas dominicanas” sin mi
consentimiento ni autorización, lo que constituye un vulgar
plagio. Claro está que, por ser este ensayo de mi autoría, no
considero correcto que lo enjuicie y comente, por lo que dejo
esa tarea al lector.
El cuarto trabajo, Puerto Rico en las Expediciones de
Junio de 1959, es un resumen de una investigación mucho
más amplia que se publicará próximamente del profesor de
Historia e investigador de la Universidad de Puerto Rico,

9
CLÍO 177

Recinto Río Piedras, Dr. Felix Ojeda Reyes, quien se adentra


en la búsqueda de información de los seis puertorriqueños
que participaron en las expediciones y ofrendaron su sangre
por la libertad del pueblo dominicano. Estudia detalladamente
la valiente conducta de su compatriota David Chervony,
que al rayar en la temeridad le costó la vida en el Frente de
Constanza. De importancia es que sus investigaciones le han
llevado a demostrar que el expedicionario Gaspar Antonio
Rodríguez Bou (Tony), quien era considerado dominicano por
los investigadores nacionales que han escrito sobre el tema,
era oriundo de Ponce, Puerto Rico.
El quinto trabajo, Las mujeres en el Movimiento
Revolucionario 14 de Junio, de la Ingeniera-Arquitecta
Tomasina Cabral Mejía es un valeroso y espeluznante
testimonio de las vicisitudes, abusos y torturas que sufrió esa
hermosa y heroica mujer en la cárcel “La Cuarenta”, cuando
fue apresada por estar seriamente comprometida en el atentado
que se planeó para ajusticiar a Trujillo el 21 de enero de 1960.
Tomasina, compañera y compueblana de Minerva Mirabal,
narra con gran humildad y valor sus dolorosas experiencias
en manos de los torturadores trujillistas. Su testimonio es la
versión de una conferencia que pronunció en la Academia
Dominicana de la Historia en la noche del 28 de junio de
2007 que, por mi pertinaz deseo de darlo a la publicidad, ella
accedió a entregármelo. Ojalá que otras valerosas mujeres
que guardaron prisión en las ergástulas trujillistas tuvieron la
gallardía de esta revolucionaria antitrujillista y publicaran las
experiencias de su lucha contra el tirano.
El sexto trabajo, El pancaribeñismo de Eric Williams,
del investigador y profesor de Historia Dr. Humberto García
Muñiz, Director del Instituto de Estudios del Caribe de

10
Presentación

la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y


Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la
Historia, es un análisis de la trayectoria de Eric Williams y de
su sueño, inspirado en Luperón, Rodríguez Objío, Betances,
Hostos, Máximo Gómez y Martí, de plasmar su plan de crear
la Federación Antillana o Unión Panantillana.
Relata todas las dificultades que tuvo en la persecución de
ese objetivo antillanista que también se proponía desarrollar
industrialmente las islas del Caribe y, que para difundir esa idea
creó la Trinidad and Tobago Historical Society. Quizás lo más
novedoso del trabajo lo constituye el anexo, una carta de Eric
Williams, de 1951, al Gobernador de Puerto Rico Luis Muñoz
Marin, señalándole el papel que podría desempeñar esa isla
sojuzgada por los Estados Unidos desde 1898, creando en la
Universidad de Puerto Rico el Centro de Estudios del Caribe
que dirige el autor del trabajo Humberto García Muñiz.
Los últimos dos trabajos, La historia y la larga duración, del
historiador y profesor francés Michel Vouvelle, y su comentada
respuesta Revolución y larga duración, del filósofo cubano
Jorge Luis Acanda, constituyen dos importantes ensayos de
interpretación histórica que sirven no solamente para ilustrar a
sus lectores sino también para ratificar lo dicho por el profesor
cubano Eduardo Torres Cuevas cuando aseguró que:
“Como Jesús, Marx ha resucitado. Ya se habla de un Marx
del siglo XXI como hubo un Marx del XIX y otro del siglo XX.
Al margen de las frases, la resurrección de Marx es, quizás, el
signo más positivo de la maduración del movimiento intelectual
de los 90”.2

2. Eduardo Torres Cuevas. “Introducción”. En Luis M. de las Traviesas


Moreno y Gladys Alonso González, (Editores). La Historia y el oficio

11
CLÍO 177

Es por ello y por considerar que el método marxista de


la interpretación e investigación histórica, “ha recorrido a lo
largo del siglo XX un camino extremadamente completo”,3
que se reproducen estos dos ensayos para continuar con el
objetivo que me he trazado de difundir obras de historiadores
seguidores de esa concepción filosófica.
En la sección Reseña de libros, se continúa el comentario
hecho por académicos de obras históricas de reciente
publicación e importancia, costumbre que no se estila entre
los profesionales nacionales de la Historia y que rara vez
uno que otro, lo hace. El que consulte revistas de Historia de
otros países, puede comprobar que todas tienen una amplia
sección de Reseñas, pero parece que aquí eso es algo casi
imposible. En este número el Miembro Colaborador Lic.
Rafael Enrique Jarvis Luis rompe esa abulia historiográfica y
comenta la segunda edición ampliada de la interesante y útil
obra Historia de los cambios de nombres de pueblos en la
República Dominicana, del también Miembro Colaborador
Lic. Welnel Darío Feliz Feliz, publicada en esta ciudad por la
Editora Búho, en este año 2009, con 255 pp.
Concluyen este Clío-177, las clásicas secciones: Últimas
publicaciones de historia, 1º de enero-30 de junio de 2009, que
muestran una sustancial reducción con relación al número de
publicaciones del semestre anterior; Noticias de la Academia;
Directorio de la Academia; y Publicaciones de la Academia.

de historiador. Colectivo de autores. La habana, Editorial de Ciencias


Sociales, 1996, p. XXXVI.
3. Eduardo Torres Cuevas. Ob. cit., p. XV.

12
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Movimientos conspirativos y el papel del exilio


en la lucha antitrujillista

Francis Pou García1


A pesar de que algunos escritores han pretendido desfigurar
a la sociedad dominicana, asociándola a una constante
corrupción y doblegada a la dictadura de Rafael Leonidas
Trujillo, desde los inicios de aquel oprobioso régimen de
treinta y un años (1930-1961), sus hombres y mujeres dieron
manifestaciones de decoro, repudio y rebeldía. Esas heroicas
muestras de resistencia culminaron, lamentablemente, en macabros
asesinatos, individuales y familiares, así como en la persecución
y el encarcelamiento o, para los más afortunados, en el exilio
político.

El Terror2
Desde varios meses previos a asumir la presidencia, Trujillo,
había puesto en práctica un estilo de poder fundamentado en

1. Socióloga, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.


Miembro de la Junta Directiva de la Fundación de Héroes de Cons-
tanza, Maimón y Estero Hondo.
2. Roberto Cassá plantea que el régimen dictatorial trujillista aplicaba
una política de dosificación del terror, fomentando la interiorización
del miedo como psicosis en el colectivo nacional. Los orígenes del
Movimiento 14 de Junio. La izquierda dominicana I. Santo Domingo.
Editorial Universitaria-UASD, 1999, p. 96.

13
CLÍO 177

métodos represivos y de intimidación, valiéndose del espionaje,


la delación,3 así como del empleo del Ejército y de bandas criminales
conocidas como “La 42”.4 Trujillo era el jefe del Ejército y desde
ese rango manejaba todos los tinglados del poder, construyendo
un aparato estatal de típico corte fascista.
Apenas se materializó el Golpe de Estado cívico-militar al
gobierno de Horacio Vásquez, en febrero de 1930, se dieron los
pasos para convocar a una amañada contienda electoral con la
candidatura de Trujillo como presidente y Rafael Estrella Ureña
como vicepresidente. El terror se constituyó en el vehículo de
avanzada del dictador en cierne.
En abril de ese mismo año, fueron víctimas de atropellos
armados los dirigentes de los Partidos Nacional y Progresista.
El 7 de mayo renunciaron los miembros de la Junta Central
Electoral. Trujillo hizo arreglos para la conformación de una

3. Mejía, Félix A. Vía crucis de un pueblo. Relato sinóptico de la trage-


dia dominicana bajo la férula de Trujillo. (s.e.). San Juan, 1950, pp.
60-62.
4. Galíndez, Jesús de. La Era de Trujillo. Buenos Aires, Editorial
Americana, 1962, p. 18; Robert D. Crassweller. Trujillo, la trágica
aventura del poder personal. Barcelona, Editora Bruguera, 1968, p.
87. “La 42”, era una pandilla, capitaneada por Miguel Ángel Paulino,
y compuesta por unos 90 hombres, aunque se decía que realmente
eran 30, dispuestos a amedrentar a la población, llegando incluso a
extorsionar a comerciantes extranjeros y nacionales. Su nombre venía
de la Compañía 42 de Infantería de la Marina de los Estados Unidos,
que permanecieron en el país de 1916 al 1924, emulando sin tapujos
los atropellos cometidos durante la ocupación militar norteamericana.
Medina Benet, Víctor M. Los Responsables, fracaso de la 3ra Repú-
blica. Santo Domingo, Amigo del Hogar, 1976, p. 444. Según Félix
A. Mejía, el nombre de “La 42” aludía a los estragos que dejaba un
famoso cañón alemán. “Aunque vestía de civil recibía sueldo, armas
y consideraciones de militar. Tenía su Cuartel General en la barriada
más populosa de la capital: en Villa Francisca y se reportaban diaria
y repetidas veces a la Fortaleza Ozama”. Ob. cit., p. 37.

14
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

nueva Junta Central, fiel a sus propósitos.5 Tuvo lugar el retiro de


los miembros del grupo opositor, llamado la Alianza Nacional
Progresista, con Federico Velásquez y Ángel Morales como
candidatos. Las elecciones se llevaron a cabo el 16 de mayo
bajo un clima de miedo y represión, con una votación a favor
de Trujillo de un 99% y una abstención del 45%. La Alianza
se propuso inútilmente lograr la anulación de los resultados
electorales calificándolos de ilegales, pero el Tribunal de
Apelación de Santo Domingo no pudo llegar a declarar su
veredicto porque fue asaltado por hombres armados al servicio
de Trujillo. Desde ese deplorable hecho el Poder Judicial quedó
completamente supeditado al poder presidencial.6
En medio de ese convulsionado panorama, el 1ro. de junio
tuvieron lugar los horribles crímenes del poeta y político
horacista, líder del Partido Nacional, José Virgilio Martínez
Reyna y su esposa, Altagracia Almánzar, en estado de embarazo,
asesinados vilmente en su casa de San José de las Matas.7 A los
pocos días también fue asesinado el líder aliancista, general
José Paredes, quien cayó abatido a balazos en el centro de
la ciudad de San Francisco de Macorís y sus victimarios,
plenamente identificados, nunca fueron molestados.8
Al mes de Trujillo asumir la presidencia se produjo el
desastre del ciclón de San Zenón (3 de septiembre de 1930),

5. Medina Benet. Ob. cit., pp. 438-441.


6. Galíndez. Ob. cit., p. 22; Crassweller. Ob. cit., pp. 84-87; Medina
Benet. Ob. cit., pp. 441-442.
7. Pou Saleta, Poncio. En busca de la libertad. Mi lucha contra la tiranía
trujillista. Segunda edición, corregida y ampliada. Santo Domingo,
Editora Lozano, 2009, pp. 38-39
8. Galíndez. Ob. cit., p. 21; Medina Benet. Ob. cit., p. 451.

15
CLÍO 177

lo que le sirvió de excusa para suspender las garantías


constitucionales y, de esta forma, someter a todo aquel que
le hiciera la contra.9 Bajo estas condiciones, tuvo lugar el
crimen del general Alberto Larancuent,10 líder del Partido
Progresista, quien se había levantado en armas en La Romana,
pero prontamente fue sometido. Una vez liberado de la prisión,
en septiembre de 1930, fue asesinado por un encapuchado en
el Parque Colón.
A su vez, el general Cipriano Bencosme,11 de afiliación
horacista, al ser considerado por el régimen como un elemento
peligroso por poseer muchas armas, se ordenó su persecución
y asesinato, mientras se encontraba sublevado en las lomas
de Moca. En noviembre de 1930, Bencosme cayó abatido
por un pelotón de soldados. Su cuerpo fue enterrado y, por
instrucciones del dictador, su cadáver se exhumó con el
propósito de exhibirlo tirado en una calle de Moca, como una
forma de intimidar a la población.12 Personas y familias que
lo habían protegido fueron igualmente asesinadas.

9. En ese entonces, se llegó a rumorar que entre muchos de los cadáve-


res incinerados sin identificación producto del ciclón, habían presos
políticos. Galíndez. Ob. cit., p. 23.
10. Medina Benet. Ob. cit., pp. 403-404 y 452; Mejía, Luis F. De Lílis a Trujillo.
Barcelona, Talleres Gráficos, 1976, pp. 309-310.
11. Galíndez, Ob. cit., p. 23; Mejía, Luis F. Ob. cit., p. 310; Medina Benet.
Ob. cit., pp. 449-450 y 452. En el enfrentamiento al general Bencosme
se empleó por primera vez en el país la acción militar aérea, con el uso
de dos aeroplanos de la Compañía Nacional de Aviación, que aunque
carecían de bombas causaron espanto y confusión. Medina Benet. Ob.
cit., p. 453.
12. Trujillo tuvo el descaro de visitar a la viuda para darle el pésame. Cinco
años después de este crimen, los sicarios del régimen, dan muerte a
su hijo Sergio Bencosme, quien se encontraba en Nueva York.

16
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Ya en el primer año de gobierno las cárceles estaban


abarrotadas de presos políticos y, frente a la ausencia de
garantías políticas, muchos de los dirigentes opositores al
régimen se vieron obligados a exiliarse en el exterior. Entre
estos citaré a: Ángel Morales, el diputado horacista Luis F.
Mejía, Pedro A. Ricart, Federico Velásquez, el Lic. Pedro A.
Lluberes, Furcy Pichardo, el ex presidente Horacio Vásquez13 y
muchos más.
Subsiguientemente, la lista de dominicanos que se fueron
al exilio como una vía de preservar la vida a lo largo de la
dictadura fue muy extensa.
Las expresiones de repudio a Trujillo continuaron en el país.
El senador por el Partido Liberal en la Asamblea Nacional,
constituida a partir de las elecciones de mayo de 1930, general
Desiderio Arias, se levantó en armas y marchó a la manigua.
En junio de 1931, perseguido por tropas del Ejército fue
herido y junto a él cayeron otros más, entre los que figuraba
Salomón Haddad, conocido como el turco Haddad. Después de
muerto, la cabeza de Arias fue cortada,14 y llevada al dictador,
que se encontraba en Santiago,15 quien cínicamente ordenó
que de nuevo le fuera cosida al cuerpo y exhibido el cadáver

13. Pichardo, Lluberes y Vásquez al poco tiempo retornaron al país, mientras


que la gran mayoría permaneció con dignidad en el exilio, mantenién-
dose en contacto entre sí con el interés de impulsar un movimiento
político capaz de enfrentar al inescrupuloso tirano.
14. Horripilante acción realizada por el teniente Ludovino Fernández,
con el objetivo de demostrar su fidelidad al tirano.
15. Galíndez. Ob. cit., p. 25; Crassweller. Ob. cit., p. 111; Mejía, Luis F.
Ob. cit., p. 310; Medina Benet. Ob. cit., p. 450.

17
CLÍO 177

en la ciudad cibaeña antes de entregar el cadáver a su viuda,


pretendiendo disimular así la vil cercenación.16
En 1932, por organizar una conspiración, Wenceslao
Guerrero también fue torturado. Se le fracturaron piernas y brazos
y finalmente fue fusilado en el tristemente célebre “Aguacatico”,
árbol ubicado en el traspatio de la Fortaleza Ozama, junto a
varios de los coacusados.17
En ese mismo año, la Asociación Nacional de Estudiantes
Universitarios (ANEU) intentó ponerle una bomba a Trujillo,
en la ciudad capital, trayendo los materiales detonantes desde
Puerto Rico. En 1933, hizo explosión en el Cementerio
Municipal de Santo Domingo otra bomba, atribuida a jóvenes
revolucionarios, cuyas identidades fueron parcialmente
descubiertas por el gobierno.18
En 1933 también tuvo lugar el develizamiento de una
conspiración dentro de las filas militares. Estuvo organizada
por miembros del Ejército Nacional, bajo las directrices
del coronel Leoncio Blanco,19 destacado en Barahona y en
condiciones de la mayor discrecionalidad fue desactivada.
Sus integrantes fueron ahorcados y varios de sus seguidores
fusilados. Igualmente, otros militares desafectos del dictador,

16. Delgado Malagón, Pedro. “La muerte del general Desiderio Arias”,
Revista Rumbo. Santo Domingo, artículos del 14, 21 y 28 de octubre
de 2002. En este artículo se narra que el Dr. Ángel Delgado, abuelo
paterno del autor, fue el galeno al que se le encomendó la tarea de unir
la cabeza al cuerpo y amortajar los restos del legendario general.
17. Mejía, Luis F. Ob. cit., p. 311.
18. Vila Piola, Ramón. Encarcelamiento. Madrid, Editora Gráfica Uguina-
Meléndez Valdes, 1964, pp. 15-16.
19. Crassweller. Ob. cit., p. 114.

18
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

como Vásquez Rivera20 y el capitán Aníbal Vallejo,21 fueron


hechos prisioneros, tiempo después, indultados y finalmente
asesinados.22
A partir de estos intentos conspirativos en el seno de las
propias filas armadas, Trujillo arreció sus chantajes y sobornos
entre los militares, comprando fidelidades a través de prebendas
y de cualquier otro medio que le asegurara su continuidad en el
poder. Esto postergó hasta la mitad de la década de los cuarenta
que se intentara un nuevo complot militar, esta vez encabezado
por el capitán Eugenio Generoso de Marchena. Más adelante
ampliaré sobre este suceso.
En 1934 se orquestaron dos conspiraciones en la ciudad de
Santiago de los Caballeros, básicamente integrados por civiles,
estudiantes normalistas23 y jóvenes profesionales, organizados
en dos grupos. El primero, integrado entre muchos otros por
Juan Isidro Jimenes Grullón, Francisco Castellanos, Ángel
Miolán, Ramón Vila Piola,24 los hermanos Roberto y Ángel
Liz, Sergio Ildefonso (Caporí) –quien años después fue uno
de los héroes de las Expediciones de Junio de 1959– y Jesús

20. Ibídem, p. 129.


21. El capitán Vallejo, compadre de Trujillo, había enfrentado al general
sublevado Alberto Larancuent (1930). Ahora, formando parte de la
conspiración llamada “Blanquito”, fue asesinado y su cadáver fue
tirado del lado de la frontera con Haití. Medina Benet. Ob. cit., pp.
403-404.
22. Galíndez, Ob. cit., pp. 30-31.
23. Poncio Pou narra en su libro que teniendo apenas unos doce años de
edad formó parte de este grupo conspirativo, haciendo la función de
correo llevando mensajes entre sus integrantes.
24. Para conocer a fondo los pormenores de esta conspiración que preten-
día dar muerte a Trujillo cuando concurriera a un baile en el Centro
de Recreo de Santiago, ver la obra de Ramón Vila Piola. Ob. cit.

19
CLÍO 177

María Patiño. De un total de veinticinco conspiradores pocos


sobrevivieron, tras afrontar la cárcel o el oportuno exilio. En
el segundo grupo figuraban el general Daniel Ariza, Rigoberto
Cerda, Plácido Piña, Germán Martínez Reyna y otros.25
En ese mismo año, en la ciudad de Santo Domingo se organizó
un movimiento de resistencia, que proyectaba ajusticiar a
Trujillo. Fue descubierto y apresados el doctor Ramón de Lara,
el ingeniero Juan de la Cruz Alfonseca, Pupito Ellis Sánchez,
Eduardo Vicioso y otros más, entre los que estaban vinculados
los empresarios extranjeros Amadeo Barletta, Oscar Michelena
y Manuel Cochón Calvo.26
Las garras del régimen no sólo aplastaron las primeras
conspiraciones, sino que de manera individual y silenciosa
fueron haciendo desaparecer a aquellos que se atrevieron a
expresar su oposición al dictador. Ya desde 1932, la familia
Perozo27 había caído en “desgracia”, inicialmente, al planificar

25. Mejía, Luis F. Ob. cit., pp. 312-314.


26. Ibídem., p. 313. En el caso de los tres empresarios, el tirano aprovechó
la ocasión de involucrarlos en estas conspiraciones políticas con el
propósito de apropiarse de sus negocios y de esta manera obtener
el control monopólico de ciertos sectores económicos, como el del
tabaco, dado que el primero era el presidente de la Dominican Tobac-
co Company. Pero como Barletta y Cochón Calvo eran ciudadanos
italiano y español, ambos fueron liberados gracias a los esfuerzos
desplegados por sus respectivas sedes diplomáticas. De manera
particular, Barletta era además cónsul honorario de Italia. Pero real-
mente, la presión más efectiva fue la desplegada directamente por el
gobierno norteamericano, ya que Oscar Michelena, dueño del ingenio
San Luis, era ciudadano norteamericano y tenía una estrecha relación
con Sumner Welles.
27. Perozo, Alfonsina. Los Perozo. Su exterminio por la dictadura de Trujillo.
Mis Vivencias. Santo Domingo, Editora Centenario, 2002.

20
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

los hermanos César, Faustino y Andrés Perozo matar a Trujillo


en San José de Ocoa, por lo que fueron asesinados.
Tres años después desapareció Alfonso E. Perozo (Sónico),
padre de esos valientes, a quien de manera infame, incluso
de forma osada, el régimen inventó dos años después de su
desaparición el insostenible expediente de que él, junto a otros
tres dominicanos, habían sido los responsables de la matanza
de nacionales haitianos escenificada en la zona fronteriza en
1937. Posteriormente, en 1945, con apenas 14 años de edad,
también asesinaron a un cuarto hijo, José Luis. El último de
los hermanos varones, Masú Perozo, logró sobrevivir y salió
al exilio, donde decidió participar en la Expedición de Junio
de 1959, perdiendo la vida heroicamente con la satisfacción
de haber cumplido su deber con la patria.28
Otra familia víctima de la dictadura fue la Patiño,29 de la
que fueron asesinados don Rafael A. (Fello) y su hijo Rafael
(Felito) de 19 años. Luego sus cadáveres fueron mostrados por
las calles de Santiago. Tiempo después fue apresado y asesinado
Jesús María (Chichí), uno de los integrantes del complot de
Santiago en 1934. Le siguió Agustín Darío (Tín). Los últimos
dos hermanos que quedaban con vida, José Arismendi (Chepito)
y Gustavo (Ñiñí), lograron alcanzar el exilio, pero su valentía
y convicciones patrióticas los condujeron a enrolarse en la
Expedición de Junio de 1959 para ofrendar sus vidas en aras
de la libertad del pueblo dominicano.

28. Balcácer, Juan Daniel. Trujillo. El tiranicidio de 1961. Santo Domingo,


Editorial Santillana, 2006. pp. 75-76.
29. Pou Saleta. Ob. cit., pp. 42 y 78; Balcácer. Ob. cit., pp. 78-80; Vega,
Bernardo. Unos desafectos y otros en desgracia. Santo Domingo,
Fundación Cultural Dominicana, 1976, pp. 161, 172, 190 y 196.

21
CLÍO 177

A raíz de estas conspiraciones, el porte y uso de armas


fue totalmente prohibido y gravemente castigado, incluso con
la muerte.30 Además, se promulgó una ley31 que establecía la
confiscación de todos los bienes de las personas que osaran
atentar contra la vida del jefe de Estado.
En 1936, Julio Pou Pérez,32 fue secuestrado –su cuerpo nunca
apareció– por las sediciosas manos de uno de los esbirros del
tirano y miembro de la porra machadista, llamado José García,
alías El Cubano, 33 que se había radicado en el país, tras la caída
de Gerardo Machado.34 Desde el inicio de la dictadura trujillista
la represión alcanzó tales dimensiones que mi abuelo perdió la
vida por el sólo delito de manifestar, en conversación con sus
contertulios del Parque Duarte de Santiago, su desaprobación
con lo que venía haciendo el dictador, motivo por el cual varios
de sus amigos también fueron desapareciendo paulatinamente,

30. Mejía, Luis F. Ob. cit., p. 319.


31. Ley 893, de fecha 24 de abril de 1935, en su artículo dos establecía:
“Los bienes de los inculpados de los hechos sancionados en el artí-
culo primero quedarán, desde la fecha de la comisión de los mismos,
afectados... al pago de costos, multas indemnizaciones y no podrá se
opuesto al Estado ningún acto traslativo de propiedad... hipoteca...,
derecho de arrendamiento.” En el artículo tercero, además, se estipulaba:
“Los prevenidos de estos hechos no podrán otorgar poderes a ninguna
persona para la administración de sus bienes...” Colección de Leyes,
Decretos y Resoluciones de los Poderes Legislativo y Ejecutivo de la
República Dominica. Publicaciones ONAP, Editora Alfa y Omega,
1986, pp. 183-186.
32. Padre del expedicionario sobreviviente de la Expedición de junio de
1959, Poncio Pou Saleta, y abuelo de quien suscribe.
33. Mejía, Félix A. Ob. cit., p. 142.
34. General fundador del Partido Popular Cubano, quien gobernó dicta-
torialmente desde 1925 a 1933.

22
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

como fueron los casos de Plácido Morel (Cheché), Carlos Russo


y Rafael Cantizano.35
A pesar de las manifestaciones de opresión y persecución,
encarcelamientos, torturas y asesinatos en esa primera década
de la dictadura, que hicieron temible e indestructible a Trujillo
por muchos años, la disidencia no se extinguió, aunque se
encontraba seriamente acorralada por el miedo, factor que
inhibe toda capacidad de reacción, o al menos la disminuye
significativamente.
Sin embargo, en el caso dominicano de nada valieron las
escamoteadas y falsas elecciones en las que se reelegía al tirano
y designaban presidentes títeres, mientras el régimen creaba
entelequias de partidos políticos o se escudaba en la fortaleza
de un partido único.
La oposición se mantuvo, aún bajo las más difíciles
circunstancias, a contrapelo de las expresiones de egolatría y
megalomanía que exhibió el tirano, puestas de manifiesto al
atribuirse para sí y su familia los nombres de ciudades, calles,
puentes, monumentos públicos e incluso haciéndose otorgar el
título de “Benefactor de la Patria” (1932), así como imponiendo
a nivel institucional el lema “Dios y Trujillo”. Igualmente, la
mención de su nombre junto a Duarte, Sánchez y Mella, para
referirse a los Padres de la Patria.
Hasta Santo Domingo, la Ciudad Primada de América, pasó
a llamarse “Ciudad Trujillo”. Además de obligar que cada hogar
dominicano exhibiera una placa con la inscripción “En esta
casa, Trujillo es el jefe”,36 como un modo visible de imponer
la masiva adhesión de la ciudadanía al régimen.

35. Mejía, Luis F. Ob. cit., p. 311; Pou Saleta. Ob. cit., p.46.
36. Mejía, Félix A. Ob. cit., pp. 142, 145 y 189.

23
CLÍO 177

En la segunda década de la dictadura y dentro de este


panorama de hostilidades, surgió en 1942 el frente interno
de oposición clandestina llamado Partido Democrático de la
República Dominicana (PDRD) ,37 que fue el cimiento de
lo que a partir de 1944 se llamó Juventud Democrática, en
la que convergían jóvenes socialistas y de otras corrientes
democráticas liberales, con el apoyo de algunos de los exiliados
españoles republicanos que habían llegado al país a raíz de la
finalización de la Guerra Civil Española, en 1939. 38
En ese período se fundó también el Partido Socialista
Popular,39 entre cuyos miembros se encontraban los hermanos
Félix Servio y Juan Ducoudray, Pericles Franco, Mauricio
Báez, Freddy Valdez, Francisco Henríquez (Chito), Ramón y
Frank Grullón, Julio Raúl Durán y Heriberto Núñez, estos dos
últimos, quizás los primeros dominicanos en afiliarse a ideas
marxistas sin haber salido al exterior.
A pesar de los métodos de terror a que constantemente
eran sometidos los dominicanos, los miembros de la Juventud
Democrática40 y del Partido Socialista Popular desafiaban al
régimen al repartir volantes y distribuir afiches con denuncias

37. Cassá. Ob. cit., p. 78.


38. Galíndez. Ob. cit., pp. 70-71 y 418.
39. El Partido Socialista Popular, públicamente se funda en agosto de 1946.
Galíndez. Op.cit., pp. 70-71, 411-414; Vega, Bernardo. La migración
española de 1939 y los inicios del marxismo-leninismo en la Repú-
blica Dominicana. Santo Domingo, Fundación Cultural Dominicana,
1984, p. 86; Vega, Bernardo. Un interludio de tolerancia. El acuerdo de
Trujillo con los comunistas en 1946. Santo Domingo, Fundación Cultural
Dominicana, 1987, p. 476.
40. El 15 de octubre de 1946 sus miembros pusieron a circular un ma-
nifiesto público, basado en nueve puntos dirigidos a establecer un
régimen democrático progresista y popular. Martínez Burgos, José.

24
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

de los crímenes de la dictadura e invitaban al pueblo a rebelarse


contra la opresión trujillista.
Asimismo, en 1946 convocaron a los mítines celebrados
en Santiago en el Parque Duarte, en el Estadio Quisqueya y
en la Sabana del Castillo; al igual que los de La Vega y el que
se llevó a cabo en el Parque Colón de Santo Domingo. Mi
padre, Poncio Pou Saleta refiere en su libro En busca de la
libertad como él, junto a Cayeyo Grisante y Julio Raúl Durán
repartieron volantes en la ciudad de Santiago a sabiendas que
en cualquier momento podían ser hechos prisioneros.41
En 1946 y 1947 el tirano había puesto en práctica un doble
juego que consistía en la legalización de los comunistas en la
vida nacional, permitiéndoles regresar a los que estaban en el
exilio –el triunfo de las fuerzas aliadas contra las dictaduras
fascista y nazista en Europa, demostraron a los regímenes
tiránicos que había que “ceder” para conservar el poder–
aparentando que había libertad y un ejercicio democrático con
la presencia de partidos de oposición y con el retorno de los
exiliados. Sin embargo, los encarcelamientos y desapariciones
de los desafectos continuaban. En ese período, llegaron a
circular en el país los periódicos Juventud Democrática y El
Popular, órgano del PSP.
En esa década del cuarenta los obreros iniciaron un
movimiento huelguístico. Se llevaron a cabo las huelgas
azucareras de 194242 –que aplastó el Ejército– y las exitosas

“El manifiesto de Juventud Democrática de hace cincuenta años”.


Listín Diario, Santo Domingo, 15 de diciembre de 1996.
41. Saleta Pou. Ob. cit., p. 66.
42. Cuando ocurre la huelga de 1942 en La Romana, fue llevada a cabo
una redada entre los españoles comunistas que se encontraban en el

25
CLÍO 177

huelgas de 1946 escenificadas en La Romana y en San Pedro de


Macorís, dirigidas por Mauricio Báez,43 donde además jugaron
un papel importante el Dr. Heriberto Núñez y Justino José del
Orbe, este último padre de uno de los valientes expedicionarios
de Junio de 1959, el héroe Manuel del Orbe.
A raíz de la materialización certera de la huelga de enero
de 194644 y el movimiento obrero haber logrado arrancar al
régimen aumentos salariales45, además de poner en práctica el
propio derecho a huelga por parte de los trabajadores del azúcar,
se desató de nuevo un período persecutorio y represivo. Sus
dirigentes fueron paulatinamente sometidos a prisión, incluso
algunos de ellos fueron aniquilados y su muerte era presentada
a opinión pública como “suicidio”.

país, acusándolos de ser de los organizadores junto a los dominicanos,


Francisco Henríquez (Chito), Pericles Francos, los hermanos Félix
Servio y Juan Ducoudray, entre otros, quienes se vieron obligados a
asilarse en las embajadas de Venezuela y Colombia, respectivamente.
Galíndez. Ob. cit., pp. 213-214.
43. Galíndez. Ob. cit., pp. 70-71; Vega. La migración española...., p. 186;
Pou Saleta. Ob. cit., pp. 59-60.
44. Ibídem, p.161.
45. Sobre la reacción obrera frente a las condiciones de opresión ejecu-
tadas por el régimen, Galíndez ofrece el siguiente testimonio: “A mi me
impresionó la huelga de enero de 1946 por su organización y esponta-
neidad. Nadie sospechaba que los sindicatos dominicanos pudieran
responder con tal intensidad a una orden de huelga. Se demostró que
el obrero tenía conciencia de sus necesidades y aspiraciones, que la
propia dictadura política no se atrevía a aplastar un movimiento tan
estenso y unánime, y que los sindicatos podían servir para algo prác-
toco; demostró también que en aquel momento existían dirigentes
obreros. Estos dirigentes fueron eliminados en gran parte”. Ibídem.,
pp. 67 y 160.

26
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

En medio de esta situación, varios de los dirigentes obreros


se asilaran en embajadas con el objetivo de marcharse del país
y así salvar sus vidas. Pero el exilio no siempre aseguró que así
fuera, pues Mauricio Báez fue asesinado por esbirros trujillista
en Cuba, en 1950.46
Como hice mención en párrafos anteriores, en el mes de
noviembre de ese convulsionado año de 1946, tuvo lugar un
desvelado complot militar dentro de la Unidad de Tanques del
Ejército Nacional47 ­­–a la que pertenecía el valeroso capitán
Eugenio de Marchena–,48con el propósito de ajusticiar al “jefe”
durante un desfile que se celebraría en junio en la Fortaleza
Ozama de Santo Domingo. Sus integrantes fueron delatados,
cayeron prisioneros y luego fusilados.49
Otra manifestación de resistencia entre las filas de las
fuerzas armadas trujillistas, se organizó una década después
–desde finales de 1958 hasta después del desembarco de los
expedicionarios de Junio de 1959– que se llamó Complot

46. Crassweller. Ob. cit., p. 232.


47. Galíndez. Ob. cit., p. 72.
48. Poncio Pou Saleta, sobreviviente de la Expedición del 14 de Junio
de 1959, refiere que en su juventud, el capitán De Marchena lo había
conducido, en calidad de prisionero político al pueblo de Duvergé,
pero brindándole en todo momento un trato de respeto. Una vez su-
blevado De Marchena y estando preso en La Vega, este oficial hizo
contacto con Pou Saleta mediante una nota que le envió a través de
un preso común, en la que le solicitaba su mediación para que algún
funcionario norteamericano lo visitara en prisión. Mi padre relata en
su libro que se puso en comunicación con Carmen Natalia Martínez
para lograr hacer dichos arreglos, sin embargo, este objetivo no se
llegó alcanzar porque al poco tiempo De Marchena fue asesinado en
prisión. Ob. cit., p. 61.
49. Mejía, Félix A. Ob. cit., p. 255.

27
CLÍO 177

de los Sargentos50, por el rango militar de sus integrantes


que formaban parte de la Aviación Militar Dominicana. Sus
principales cabecillas eran los sargentos Rafael Román Vargas,
Ulises Jáquez Bencosme, Dalmiro Adames Moquete y Víctor
Manuel Espinosa.
Eran jóvenes veintiañeros graduados en técnicas y
mecánica de aviación en la Escuela de las Américas, con sede
en Panamá.51 Se desconoce el número exacto de sus integrantes,
aunque se estima en unos cincuenta los que fueron asesinados
por orden de Ramfis Trujillo, después de haber sido delatados
por Alejandro Vásquez y enviados a las cámaras de torturas
de la cárcel de El Nueve.52

50. Vega, Bernardo. “Aboga por recordar a militares víctimas de Trujillo”.


El Caribe. Santo Domingo, 17 de junio de 2003. En este artículo pe-
riodístico ofrece una lista de cincuenta y tres uniformados de la Base
Aérea de San Isidro, que según informes de la embajada norteamerica-
na fueron asesinados en 1959 por la dictadura. Emilio Herasme Peña
ha realizado un magnífico video donde recoge numerosas informa-
ciones, situando como fecha de la develación de esta conspiración en
la segunda quincena del mes de agosto de 1959, momentos en que ya
estaban siendo torturados y fusilados muchos de los héroes y mártires
de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en la propia Base Aérea de
San Isidro, donde sus cuerpos fueron enterrados en fosas comunes.
51. Herasme Peña, Emilio. La conspiración de los sargentos. El complot
olvidado. Video producido por Emilio Herasme Peña, Programa
“Huellas en la Historia”. Santo Domingo, 2008.
52. Se les ha atribuido el dificultar el éxito de la acción aérea que se des-
plegó frente al ejército de liberación que había llegado por Maimón y
Estero Hondo, teniendo la marina que intervenir para hacer blanco en
las lanchas de desembarco. Esta arriesgada acción de estos militares
permitiría que una cantidad mucho mayor a los que cayeron a orillas
de las playas pudieran penetrar tierra adentro. Chaljub Mejía, Rafael.
La “Era” en los días del fin. Santo Domingo, Editora Manatí, 2007,
pp. 139-149.

28
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

El exilio y la solidaridad internacional en las luchas por la


democracia en el continente
Luego del recuento que he realizado sobre los intentos
conspirativos y demostraciones de oposición que la dictadura
logró vencer en el plano interno, apresando y aniquilando a la
gran mayoría de los integrantes de estas manifestaciones de
resistencia, quiero resaltar el papel que muchos dominicanos
desempeñaron durante su exilio, estableciéndose en orden
de importancia numérica en Nueva York, Venezuela, Cuba,
Puerto Rico, México y algunos países de Centro América,
como Guatemala y Costa Rica.53
Un primer intento fallido de una expedición armada
desde suelo extranjero lo encabezó –entre 1933 y 1934– el ex
presidente Rafael Estrella Ureña.54 El proyecto expedicionario

53. “...los dirigentes escapados desde 1930 se concentraron en Haití y


Puerto Rico; al caer Machado en 1933, muchos pasaron a Cuba; des-
pués Venezuela fue foco de atracción al morir Juan Vicente Gómez;
siempre ha habido un sector considerable en Nueva York. Más o menos
a partir de 1940 Cuba se convirtió en el foco más activo...”. Galíndez.
Ob. cit., p. 231.
54. Estrella Ureña regresó al país en diciembre de 1939, tras solicitar
personalmente a Trujillo durante un viaje que este último hizo a Miami
que le permitiese volver para reorganizar su propio partido. Trujillo,
asumiendo su pose de benevolente le enviaría para su retorno el yate
“Ramfis”. Como era de esperar, meses después fue detenido. A la
salida de su prisión, sometido y humillado por el dictador, ocupó el
cargo de juez de la Suprema Corte de Justicia, hasta que enfermó y
se le realizó una cirugía de la que no sobrevivió. Para muchos, las
manos siniestras del tirano estuvieron presentes para acelerar su fin.
Enciclopedia Dominicana, tomo III, Santo Domingo, 1976, pp. 109-
110.

29
CLÍO 177

saldría del puerto de Mariel,55 en Cuba, con el apoyo de


Fulgencio Batista, quien entonces era jefe del Ejército y tenía
el control del país.
Al mismo tiempo, los dominicanos que residían en las naciones
americanas antes mencionadas daban muestras de mantener su
compromiso con la causa antitrujillista, dedicándose varios
de ellos a escribir libros sobre la triste realidad política de su
país, así como también a publicar periódicos, llegando incluso
a organizar manifestaciones callejeras en las ciudades en que
vivían exiliados.
Dominicanos exiliados en Cuba fundaron el Partido
Revolucionario Dominicano (PRD),56 en 1939 que propugnaba
por una democracia representativa e ideológicamente situado
dentro de la izquierda democrática. Tenía filiales en diferentes
ciudades donde se encontraban los grupos más representativos
de exiliados dominicanos, bajo la dirección de Juan Bosch en
Cuba y Nicolás Silfa en Nueva York. El PRD, como órgano
propagandístico, publicaba mensualmente Quisqueya Libre.
Por su parte, miembros del Partido Socialista Popular
establecidos en el exterior como Pericles Franco, los hermanos
Ducoudray, Francisco Henríquez, Ramón Grullón, Tulio H.
Arvelo, Pedro Mir, entre otros, publicaban los periódicos
Orientación, Vanguardia y en México la revista Tribuna
Democrática.
A la par de estas estructuras partidarias existieron diversos
grupos independientes nucleados a partir del liderazgo de

55. Cordero Michel, Emilio. “Las Expediciones de Junio de 1959”. Ecos,


año VI, N° 7, Santo Domingo, 1999, p. 11.
56. Latorre, Eduardo. Política dominicana contemporánea. Santo Do-
mingo, Instituto Tecnológico de Santo Domingo, 1979, p. 154.

30
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

algunos de los exiliados, como fueron los casos de Ángel


Morales57 en Puerto Rico, junto al Dr. Leovigildo Cuello y
en Venezuela con el Dr. Ramón Lara, entre otros más que
igualmente se destacaron.
Imbuidos de un arraigado sentir patriótico, en Cuba fue
celebrado en el año 1943 un Congreso General de Exiliados,58
al que asistieron dominicanos procedentes de varios países. Sus
organizadores esperaban que con el arribo a la presidencia de
Cuba de Ramón Grau San Martín en 1944, se materializarían
sus planes conspirativos en contra de la dictadura trujillista, lo
que varios años después se concretó en 1947 con la frustrada
Expedición de Cayo Confites.
Una vez obtenido el apoyo del presidente guatemalteco
Juan José Arévalo (1945-1951) y asumiendo la comandancia
el general Juan Rodríguez García (Juancito), 59 éste dio los

57. El doctor Morales murió en el mes de enero de 1959, mientras la


UPD de Venezuela estaba enfrascada en las labores preparativas de
las expediciones que saldrían meses después hacia suelo dominicano.
Penoso fallecimiento para el exilio dominicano, tal y como consta
en actas del Comité Femenino de la UPD. Fondo documental del
archivo de Poncio Pou Saleta. Correspondencia cedida cortésmente
por Ileana Canto, hija del dirigente de la Unión Patriótica Dominicana
en Venezuela, Dr. Francisco Canto.
58. Galíndez. Ob. Cit, p. 231.
59. Rico hacendado, nacido en Moca, horacista junto a su hermano Do-
roteo, fue senador durante el primer gobierno trujillista y diputado en
el segundo, hasta 1935, cuando es separado de su cargo y sometido a
estrecha vigilancia. Tras un cuidadoso proceso de ir sacando del país
gran parte de su fortuna, en enero de 1946 logra salir hacia Puerto Rico
aludiendo motivos de salud, mientras su madre, esposa y hermana,
que aún permanecían en el país, son víctimas de la represión. Pronta-
mente, su amplia fortuna le permitiría financiar las expediciones de
Cayo Confites y Luperón. Datos tomados del panel expositivo que se
le dedicara en la Sala Memorial a los Héroes de Constanza, Maimón

31
CLÍO 177

primeros pasos para materializar el desplazamiento armado


antitrujillista de Cayo Confites que intentó salir, contando con
la anuencia del gobierno de Ramón Grau San Martín (1944-
48).
A pesar de contar con una ayuda inicial por parte de los
gobiernos de Arévalo en Guatemala, de Grau en Cuba y de
Venezuela, que estaba dirigido provisionalmente por Rómulo
Betancourt, este proyecto revolucionario finalmente fue
desactivado, justo en el momento de su partida desde suelo
cubano, debido –entre otras razones– al efectivo soborno
efectuado por Trujillo.60
Para lo cual el dictador envió a Cuba la suma de dos
millones de dólares dando lugar a que las tropas guerrilleras, en
vez de ser instaladas en un sitio idóneo para su entrenamiento
y posterior salida hacia suelo dominicano, fueran llevadas al
arenoso Cayo Confites,61 islote carente de vegetación y agua

y Estero Hondo, situada en el Metro de Santo Domingo, Estación


“Centro de los Héroes”, inaugurada el 12 de junio de 2009, en el 50
aniversario de la Gesta Patriótica de Junio de 1959. Texto redactado
por el historiador Franklin Franco.
60. “Se sabía que durante un viaje a Washington, el jefe del Ejército cu-
bano, general Genovevo Pérez Dámera se había entrevistado con el
canciller dominicano Arturo Despradel y que de aquel encuentro surgió
un acuerdo contra la expedición que fue sellado con US$2,000,000.00
enviados por Trujillo”. Hamlet Hermann. De Héroes, de pueblos. Santo
Domingo, Editora Alfa y Omega, 1979, p. 47; José del Castillo. “Un
gordo en el bolsillo de Trujillo”. Diario Libre. Santo Domingo, 19 de
julio de 2008.
61. “Cayo Confites era un brazo de arena en el mar, de 1,000 metros
de largo por 150 de ancho, al Este de Cayo Romano, costa Norte
de Camagüey. No tenía vegetación, con excepción de tres matas de
coco...” Ibídem., p. 49.

32
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

potable, dificultando la permanencia de los expedicionarios,


cuya estadía apenas duró mes y medio.
El plan contemplaba la presencia de 1500 hombres armados
–mayoritariamente cubanos, junto a ellos se encontraban 300
dominicanos– organizados en batallones que se desplazarían
hacia suelo dominicano por la vía aérea y marítima. Los
batallones se nombraron en honor a diferentes héroes
latinoamericanos, como forma de destacar la composición
internacionalista de sus miembros.
De esta forma, el batallón Sandino, tenía por jefe a Rolando
Masferrer.62 Se organizó un Estado Mayor integrado por cada
uno de los jefes de los batallones; el Comandante en Jefe era
Juancito Rodríguez y los generales dominicanos Alexis Liz y
Manuel Calderón y el español Feliciano Maderne.
El numeroso grupo de voluntarios expedicionarios pronto
se vio desmoralizado, a pesar de los intentos del entonces
Presidente provisional de Venezuela, Rómulo Betancourt
quien había ofrecido respaldo al Presidente cubano Grau
San Martín, pero éste último fue víctima del chantaje y de
todo tipo de presiones que el dictador dominicano le hizo a
través de insidiosas correspondencias en las que lo acusaba
de injerencia.
Además, el lugar seleccionado para la instalación del
campamento produjo serios problemas de abastecimiento
de agua, alimentos, etc., lo que lo colocaba en una situación
desventajosa porque los expedicionarios dependían de manera

62. Tiempo después, se convirtió en fundador y sostenedor de un grupo


paramilitar que sirvió a los peores intereses de la tiranía batistiana.
Hermann. Ob. cit., p. 50. Además, ver el artículo periodístico de José
del Castillo, “Fidel y Masferrer en el Cayo: la paradoja del héroe y el
villano”, Diario Libre, Santo Domingo, 12 de julio de 2008.

33
CLÍO 177

absoluta del apoyo que llegase por barco, condición que pasó
a ser su problema principal.63
El grupo de revolucionarios que se encontraba en Cayo
Confites al ser avisados que serían hechos prisioneros por las
autoridades cubanas, se hicieron a la mar con destino a Santo
Domingo, pero por factores adversos –y tras una efectiva
actividad persecutoria– se vieron obligados a regresar siendo
enviados en calidad de detenidos a un cuartel militar cubano,
con excepción de cuatro de los expedicionarios que se lanzaron
a las aguas, uno de ellos, Fidel Castro Ruz.64
La única victoria que lograron alcanzar los miembros de
esta malograda expedición lo constituyó la toma de la goleta
Angelita, mientras navegaba por aguas cercanas a Cayo
Confites. Pichirilo65 había informado al general Juan Rodríguez
de su existencia y del golpe que representaría para Trujillo
el ser atacado empleando una de sus propias embarcaciones,
que pasó a llamarse por los expedicionarios con el nombre de
Maceo.66

63. Hermann, Hamlet. ...De héroes, de pueblos... 1945-1960. Tomo I.


Editorial Alfa y Omega, 1979, p. 61.
64. Deláncer, Juan. Primavera, 1959 Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Santo Domingo, Editora Alfa y Omega, 1979, p. 37.
65. Ramón Mejía del Castillo, conocido como Pichirilo Mejía, uno de los miem-
bros fundadores del Movimiento Popular Dominicano en Cuba (1956).
Por su condición de marinero, en 1956, condujo el yate Granma que
llevó desde México, a Fidel Castro junto al grupo de guerrilleros que se
intalarían en Sierra Maestra, hasta que tres años más tarde alcanzarían
el triunfo. De vuelta a su país, Pichirilo participa activamente en la
Revolución de Abril de 1965, al frente del comando de San Antón,
combatiendo la ocupación militar norteamericana. El 12 de agosto de
1966, fue asesinado mientras se desplaza en horas de la noche por la
Zona Colonial de Santo Domingo.
66. Hermann. Ob. cit., p.66.

34
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

En el grupo de expedicionarios se encontraban, entre muchos


más: Juan Isidro Jimenes Grullón, Juan Bosch, Cotubanamá
Henríquez, Ángel Miolán, Virgilio Mainardi Reyna y Alexis
Liz. Excepto Jimenes Grullón, el resto eran de los que habían
fundado el PRD, siendo el de mayor prestigio Juan Bosch.
Formando parte de los que se entrenaron en Cayo Confites
también podríamos citar a: Pedro Mir, Leovigildo Cuello,
Miguel Ángel Ramírez Alcántara, Chito Henríquez, Dato Pagán,
Mauricio Báez, Tulio Arvelo y Horacio Julio Ornes Coiscou,67
estos dos últimos lo volverían a intentar dos años después
siendo sobrevivientes de la Expedición de Luperón en 1949,
así como el doctor José Horacio Rodríguez Vázquez,68 hijo del
hacendado general Juancito Rodríguez, máxima autoridad en
Cayo Confites, quien además llegó a ser comandante marítimo
de la expedición que llegó por Maimón en 1959.
Otros dominicanos que también habían participado en la
fallida expedición de Cayo Confites y que luego se incorporaron
a la Expedición de Junio 1959, fueron: Rinaldo Sintjago Pou,
Enrique Jimenes Moya y Francisco Merardo Germán, entre
otros.

67. Fundador de una facción desprendida del PRD, de corte democrático,


llamada “Vanguardia Revolucionaria Dominicana”. Latorre. Ob. cit.,
p. 154. Fue comandante del grupo expedicionario que desembarcó en
Luperón el 19 de junio de 1949, logrando sobrevivir y tras un año de
cárcel fue indultado gracias a la intervención de organismos interna-
cionales, retornando al exilio.
68. José Horacio fue un decidido luchador antitrujillista, que había sido
educado en la Universidad de Harvard. Una década después de Cayo
Confites, vuelve a enrolarse en la nueva expedición armada de junio
de 1959, llegando a asumir las funciones de comandante del Cam-
pamento de Mil Cumbres en Cuba y como ya señalamos arriba, fue
comandante de uno de los frentes marítimos que desembarcaron en
Maimón, el 20 de junio.

35
CLÍO 177

Entre los exiliados dominicanos imbuidos de una clara


visión internacionalista que alcanzaron en 1948 un sitial
importante en la lucha por establecer la democracia en la región
al participar junto a José Figueres en la Guerra Civil de Costa
Rica, figuraban: Miguel Ángel Ramírez, que llegó a ser jefe
del Estado Mayor y Horacio Julio Ornes Coiscou, comandante
de uno de los batallones con grado de coronel. Igualmente,
el general Juan Rodríguez García desde Guatemala, les hizo
envío de las armas y municiones que tenía de Cayo Confites,
poniéndolas, de este modo al servicio de la causa democrática
de los costarricenses.
Estos dominicanos poseían tal nivel de decisión y anhelo de
alcanzar un régimen democrático en su país, que no desmayaron
en sus afanes libertarios desbordando su lar nativo. El 16
de diciembre de 1947 formaron habían formado parte del
Pacto del Caribe suscrito en Guatemala bajo los auspicios del
presidente Juan José Arévalo. El documento tenía por propósito
ir derrocando las dictaduras de República Dominicana, Costa
Rica y Nicaragua. El pacto estuvo firmado por José Figueres
(Costa Rica), Juancito Rodríguez por los dominicanos y por los
nicaragüenses Emiliano Chamorro, Gustavo Manzanares, Pedro
José Zepeda y Rosendo Argüello. De ese anhelado proyecto,
sólo Costa Rica logró su objetivo.
De este modo, se materializó la incorporación de los
dominicanos a la lucha librada en Costa Rica, bajo la dirección
del hacendado José Figueres, quien de manera provisional
(1948-49) gobernó en su país hasta lograr que se reconociera el
triunfo electoral del candidato Otilio Ulate (1949-53) frente a
las posiciones recalcitrantes de Teodoro Picado, quien pretendía
imponer a la fuerza a Rafael Calderón Guardia. Con ese
objetivo, el fraudulento gobierno costarricense que pretendía

36
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

quedarse en el poder obtuvo el apoyo de los dictadores Somoza


de Nicaragua, Carías de Honduras y Trujillo.
Bajo tales condiciones, se logró desarrollar en la región
un movimiento democrático, con el respaldo de los gobiernos
de Venezuela, Cuba y Guatemala que dio paso, a su vez, a
la creación de la Legión Caribe.69 La activa participación
de los dominicanos en esta Legión sirvió de acicate para las
posteriores gestiones que se cristalizaron en un nuevo proyecto
expedicionario contra Trujillo.
Dos años después del fracasado intento de Cayo Confites en
1947, se orquestó desde Guatemala en 1949, con el apoyo de su
presidente Juan José Arévalo, la Expedición de Luperón,70 que
parcialmente desembarcó el día 19 de junio de ese año. En este
nuevo proyecto estuvieron presentes antitrujillistas que ya se
habían entrenado en el Cayo, desde el propio general Juancito
Rodríguez, así como Ramírez Alcántara, Horacio Ornes, Tulio
Arvelo, Miguel Feliú Arzeno, Federico Henríquez (Gugú), José
Rolando Martínez Bonilla y el cubano Eufemio Fernández. 71
En la Expedición de Luperón el internacionalismo
también se hizo presente. Del grupo que se había reclutado y
entrenado, compuesto por unos cincuenta y cinco hombres,
apenas ocho eran dominicanos, doce nicaragüenses, nueve

69. Porfirio Rodríguez, nieto del general Juan Rodríguez e hijo del héroe
comandante José Horacio Rodríguez, actual presidente de la Fundación
Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, presentó en junio del
2007, en la Academia Dominicana de la Historia, una excelente confe-
rencia sobre el importante papel que desempeñó el exilio dominicano
en la lucha democrática en la región del Caribe.
70. Franco, Franklin. La Era de Trujillo. Santo Domingo, Fundación
Cultural Dominicana, 1992, pp. 130-132.
71. Del Castillo, José. “Expedición de Luperón: la revancha del Cayo”.
Diario Libre, Santo Domingo, 16 de agosto de 2008.

37
CLÍO 177

hondureños, seis españoles, seis mexicanos, cinco guatemaltecos,


cinco cubanos, tres norteamericanos y un costarricense. De
los quince expedicionarios que lograron desembarcar por
Luperón en el avión Catalina, el 19 de junio de 1949, siete
eran dominicanos, tres nicaragüenses, uno costarricense y tres
norteamericanos.72
Para este proyecto, los dominicanos habían logrado
conseguir el apoyo solidario de los gobiernos de Costa Rica,
Guatemala, México y Cuba.73 Además, con el interés de no
fracasar militarmente, Juancito Rodríguez gestionó que esta
nueva fuerza expedicionaria fuera entrenada por un grupo de
republicanos veteranos de la Guerra Civil Española y de la
resistencia francesa, entre los cuales se destacaba el teniente
coronel Alberto Bayo.74
El plan inicial de los revolucionarios de 1949 contemplaba
la división de las fuerzas combatientes en tres frentes de
desembarco, bajo la presunción que recibirían el respaldo
de una insurrección a nivel interno. El primer frente, estaba
dirigido por el general Juancito Rodríguez –quien una vez más
se empeñó con firme voluntad e ideal patriótico en luchar contra
la dictadura trujillista–, debiendo este grupo desembarcar en La
Vega, provincia donde se encontraban las vastas extensiones

72. Del Castillo, José. “Legión del Caribe: una multinacional revolucio-
naria”. Diario Libre. Santo Domingo, 6 de septiembre de 2008.
73. Los emisarios que viajaron a La Habana hicieron contacto con Eufe-
mio Fernández, que había sido de los voluntarios de Cayo Confites
y quien desempeñaba ahora la jefatura de la Policía Secreta cubana.
Él decidió ayudarlos, recaudando fondos que fueron empleados para
adquirir un aeroplano, así como para cubrir parte de los gastos durante
la estadía en esa ciudad. Hermann. Ob. cit., p. 99.
74. Bayo, nueve años después entrenó en México a Fidel Castro y al Ché
Guevara. Ibídem.

38
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

de tierra que Trujillo le había despojado; el segundo frente


estaba bajo el mando de Miguel Ángel Ramírez Alcántara
y aterrizaría en San Juan de la Maguana; el último y único
frente que pudo materializar el plan trazado, al amarizar en el
hidroavión Catalina en las playas de Luperón el día 19 de junio,
fue el dirigido por Horacio Julio Ornes Coiscou.
Luego que este último grupo compuesto por 15 combatientes
pisaron suelo dominicano y, a pesar de que ya habían realizado
el amerizaje, cuatro de ellos perecieron carbonizados al
incendiarse la nave por los disparos de un guardacosta trujillista.
La mayor parte pudo penetrar tierra adentro, siendo al cabo de
tres días interceptados y capturados por miembros del Ejército
y de la Marina, logrando apenas sobrevivir cinco de ellos.
Por su parte, los tres norteamericanos que formaban parte de
la tripulación del Catalina: Habet J. Maroot, George R. Steruggs
y John William Chewning y el nicaragüense Alejandro Selva,
fueron capturados y fusilados tres días después, ya que Trujillo
no quería que se conociese la presencia de norteamericanos
entre este grupo de rebeldes. El sobreviviente comandante
Hornes Coiscou, aunque fue dejado con vida,75 vio caer sobre él
uno de los miserables procedimientos que el régimen utilizaba
para humillar a sus opositores, al ser presentado frente a la
opinión pública nacional e internacional como si fuera un vil
traidor a su Nación, pero nada podía empañar su gran valentía
y amor a su país.

75. Balcácer, Ob. cit., p. 89. En su libro refiere que tal vez pudieron
conservar la vida estos expedicionarios gracias al telegrama que
escribiera a Trujillo el entonces gobernador de Puerto Plata, Antonio
Imbert Barrera, donde le decía que los prisioneros querían entrevistarse
con él, lo que en cierta medida los protegía de ser asesinados por los
miembros del Ejército.

39
CLÍO 177

En esta ocasión, Trujillo se valió de la recién creada


Organización de Estados Americanos (OEA) en 1948, para
acusar a los gobiernos de Guatemala, Costa Rica y Cuba de
intervenir en los asuntos internos dominicanos, pretendiendo
también involucrar al gobierno de México por haber servido
de país-puente, con la mediación del doctor José Antonio
Bonilla Artiles, para la compra de los aviones, así como de su
abastecimiento, y la presencia física de alrededor de unos 40
individuos uniformados usando botas que fueron apresados
cerca de la península de Yucatán.76
Ante el curso de los acontecimientos internacionales, José
Figueres retiró su apoyo a los pasos que venía ejecutando
la Legión Caribe, desde suelo costarricense, con el objetivo
de irrumpir, en el corto plazo, la dictadura nicaragüense de
Anastasio Somoza (Tacho). Este cambio de actitud se debió a
que el propio Somoza había propiciado una invasión desde suelo
nicaragüense a Costa Rica, con el interés, a su vez, de derrocar
a Figueres. Temiendo la magnitud de las hostilidades iniciadas
por el país fronterizo, éste último prefirió negociar con el
dictador nicaragüense tras firmar el llamado Pacto de Amistad,
que en definitiva constituyó una traición para los dominicanos,
que eran los propietarios del grueso del armamento que poseía
la Legión Caribe en Costa Rica.77
Después de estos fracasados intentos armados, los exiliados
dominicanos establecidos en Cuba fueron víctimas de los más
diversos métodos para lograr su división y aniquilamiento
como grupos políticos antitrujillista, evitando así que en el

76. Del Castillo, José. “El macabro teatro de Trujillo”. Diario Libre, 30
de agosto de 2008.
77. Del Castillo, José. “La Legión del Caribe en el ojo de la tormenta”.
Diario Libre, Santo Domingo, 13 de septiembre de 2008.

40
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

futuro inmediato se constituyeran en una eficaz fuerza política


y militar para enfrentar al dictador. Mientras algunos de los
exiliados fueron objeto de sobornos, a otros se les chantajeó
con presiones familiares e incluso, en algunos casos, se regaban
bolas difamatorias de supuestas traiciones y delaciones, que en
los hechos sirvieron para dividir a la oposición.
Trujillo llegó a establecer una amplia red de espionaje de
alcance internacional en esos años e hizo ciertos nombramientos
en el cuerpo diplomático que le garantizaron tal propósito. Así
nombró a Félix W. Bernardino78 como Encargado de Negocios,
en Cuba hacia principios de 1950, siendo después trasladado a
la ciudad de Nueva York para cumplir igualmente sus funestas
funciones.79
La saña del dictador hacia sus adversarios exiliados se
hizo manifiesta a los veinticinco días de que este funcionario
fuera movido hacia Nueva York, después de haber hecho los
arreglos80 para que los secuaces que tenía el tirano en Cuba81
llevaran a cabo el asesinato del líder sindical Mauricio Báez,
quien –como ya antes dije– había organizado la gran huelga
azucarera de 1946 en San Pedro de Macorís, gracias a la cual
los obreros del sector lograron un aumento salarial de un cien
por ciento.

78. Hermann. Ob. cit., p. 138; Vega, Bernardo. Almoina, Galíndez y otros
crímenes de Trujillo en el extranjero. Santo Domingo, Fundación
Cultural Dominicana, 2001, pp. 38-39. A Bernardino se le atribuye,
entre muchos más, el haber cometido el crimen de Andrés Requena,
escritor y ex diplomático que había pasado a la oposición, redactor
de críticos artículos en contra del régimen. Ibídem, pp. 39-43.
79. Ibídem, p. 131.
80. Ibídem, p. 132.
81. Entre los que figuraba Braulio Méndez. Ibídem, p. 138.

41
CLÍO 177

El contexto geopolítico de la región en la década del


cincuenta fue determinante en el movimiento pendular de la
lucha antitrujillista, por parte del exilio dominicano. Tras el breve
interludio de tolerancia82 que había tenido lugar en el período
de la posguerra, con los avances de las ofensivas democráticas
y antimilitaristas que se verificaron en la región, a principios de
la década de los cincuenta la Guerra Fría favoreció el apoyo de
los Estados Unidos a favor de la consolidación o el retorno de
los regímenes de naturaleza anticomunista de corte autoritario
y militar. Una excepción fue el gobierno de Costa Rica, que
continuó un proceso de reformas sociales y económicas,
llegando incluso a abolir el Ejército, el cual sustituyó por una
guardia rural y un cuerpo de policía urbana.
De este modo, en esos primeros años de los cincuenta tuvo
lugar un período de cierto receso por parte de estos exiliados,
pues las otras naciones aliadas estaban ahora también bajo
regímenes dictatoriales militares, como eran los casos de Cuba
con Fulgencio Batista (1952-58), Venezuela con el general
Marcos Pérez Jiménez (1952-58) y Guatemala con el coronel
Carlos Castillo Armas (1954-57).
En ese ínterin, tuvo lugar en 1955 la reunión en Ginebra de
las cuatro grandes potencias para propugnar por la distensión y
la coexistencia pacífica. Mientras, Trujillo cumplió veinticinco
años de su régimen conmemorándolos con la celebración de la
“Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre”, en la
que llegó a gastar en un solo año la cifra record de cincuenta
millones de pesos oro dominicanos.83

82. Vega. Un interludio de tolerancia. p. 17.


83. Hermann. Ob. cit., pp. 149-150.

42
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

En medio de las adversas circunstancias regionales que


caracterizaron el rumbo de la región a inicios de los cincuenta,
y ahora de cara a los giros de línea política que se sucedían a
nivel internacional, los dominicanos no abandonaron sus ideales
libertarios, aún asumiendo el riesgo de ver cómo la mano del
dictador continuaba ensañada sobre quienes se le oponían.
En 1955 fue asesinado Manuel de Jesús Hernández Santana
(Pipí),84 dirigente del Frente Unido Dominicano,85 en tiempos
de la dictadura de Batista en Cuba. Sin embargo, a pesar de los
reveses infligidos por la dictadura trujillista, el exilio dominicano
no desfalleció en su lucha por la libertad.
En febrero de 1956,86 Pablo Martínez, fundó en Cuba junto
a otros más,87 el Movimiento Popular Dominicano (MPD).
Su principal dirigente fue asesinado dos años más tarde por

84. Vega. Almoina, Galíndez y otros crímenes....., p. 87.


85. Con motivo del asesinato de su dirigente, dicho Frente publicó en la
prensa cubana un comunicado firmado por Miguel A. Feliú Arzeno, Dr.
Felipe Maduro, Manuel Lorenzo, Pedro Julián Bonilla y José Manuel
Peña, todos futuros héroes y mártires de junio de 1959. Hermann, Ob.
cit., p. 149.
86. En marzo del mismo año, también fue desaparecido el exiliado inte-
lectual español, Jesús de Galíndez, autor de La Era de Trujillo, obra
que por su contenido de abiertas críticas a la dictadura, le costó su
muerte, estando en la ciudad de Nuevo York, donde fue secuestrado
y conducido hacia Santo Domingo, donde finalmente fue asesinado.
De manera similar a lo sucedido en el crimen del dirigente sindical
Mauricio Báez, tiempo antes Félix Bernardino había sido removido de
su cargo en Nueva York, para ser sustituido por Oscar Robles Toleda-
no, luego de haber dejado debidamente coordinado los arreglos para
llevar a cabo dicho plan. Los que contribuyeron a su materialización
también fueron asesinados con el propósito de silenciar la verdadera
identidad intelectual del mismo. Hermann. Ob. cit., p. 151-152.
87. Estaban además: Julio César Martínez, Máximo López Molina, José
Moscoso, Víctor Onzatellis, Andrés Ramos Peguero, Ramón Antonio
Mejía (Pichirilo) y Alfonso Espinal.

43
CLÍO 177

la dictadura batistiana. El surgimiento del MPD respondía al


criterio de que había que superar el aislamiento del exilio con
el medio interno dominicano. Convencidos de tal posición,
se incorporaron a las luchas libradas por los cubanos contra
Fulgencio Batista.
En 1957, mediante una comunicación escrita a Trujillo,
le solicitaron permiso para regresar al país, pero fue en 1960
cuando retornaron varios de sus dirigentes.88 Consecuentes con
esta posición, el MPD decidió no participar en las expediciones
armadas de Junio de 1959.
Para entonces, el grueso del exilio antitrujillista residía en
muchos de los países del área en los que se habían instalado
regímenes dictatoriales, de manera particular, en Venezuela y
en Cuba. Eso hizo que muchos de ellos se desplazaran hacia la
ciudad de Nueva York, Miami y Puerto Rico, que muy pronto se
convirtieron en nuevos escenarios de la lucha antitrujillista.

El abortado intento expedicionario desde suelo norteamerica-


no de 1958
Bajo la dirección de Manuel Batista Clisante,89 y la
participación de 15 voluntarios, tuvo lugar la frustrada salida
de Miami de un avión que aterrizaría en el aeropuerto de

88. En ese período iniciaron la publicación del periódico “Libertad” y


sus militantes se distinguieron por vestir con los colores negro y rojo,
constituyéndose entonces en un símbolo de oposición al régimen.
89. Brache Batista, Anselmo. “Testimonio de la frustrada expedición desde
Miami, comandada por Manuel Batista Clisante”, Constanza, Maimón
y Estero Hondo. Testimonios e investigación sobre los acontecimientos.
4ta. Edición, corregida y ampliada. Santo Domingo, Fundación Frank y
Haydée Rainieri, 2009, pp. 51- 63.

44
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Constanza.90 Una buena parte de sus integrantes eran militares


veteranos de los Estados Unidos y por consiguiente poseían un
buen entrenamiento militar.
Su plan de desembarco en territorio dominicano venía
siendo programado desde 1950, cuando comenzaron a reunirse
secretamente acumulando una significativa suma de dinero. Al
momento de incorporarse, todos los integrantes tenían que dar
la suma de cien dólares, además de comprometerse a obtener
fondos provenientes de la colonia dominicana.
De este modo, fueron adquiriendo carabinas M-2, fusiles
M-1 Garand, Springfield y Enfield, pistolas 45, así como
municiones, granadas, explosivos plásticos, TNT y dinamita.
A lo largo del tiempo y con mucho sigilo fueron entrenándose en
las montañas norteamericanas, contando para ello con Miguel
Escalera (Miguelín), francotirador norteamericano durante la
Segunda Guerra Mundial, quien se identificaba con la causa
dominicana, pues a pesar de ser hijo de puertorriqueños había
nacido en La Romana.
Con la intención de desembarcar en República Dominicana,
José Antonio Batista Cernuda (Chefito) –quien un año después
fue uno de los héroes de la expedición que desembarcó el 14
de Junio– se había hecho piloto privado en New York y junto
a su instructor,91 –que había pertenecido al escuadrón de caza
de la Fuerza Aérea norteamericana los Tigres Voladores–,
realizaron las diligencias para la compra del avión que este
último pilotearía.

90. Ver testimonio de Ercilia Batista, hermana de Manuel Batista y


propietaria de la tierra que posiblemente se utilizaría como lugar de
desembarco. Ibídem. P. 37-38.
91. Batista Clisante le atribuye a dicho piloto norteamericano o a su
copiloto, ser quienes les denunciaron ante las autoridades federales.

45
CLÍO 177

Para celebrar sus reuniones y esconder las armas y municiones


contaron con el apoyo de dos mujeres: Ana Cruz, quien cedió
su casa de Nueva York, donde se realizaban los encuentros
asumiendo las veces de Cuartel General y Angélica Santana,
en cuyo hogar de Miami se escondieron los armamentos.92 Ya
antes, Anselmo Guzmán (Chemo) había venido ocultándolas
en sus residencias de Filadelfia y Jacksonville.
El grupo de expedicionarios, tras los esfuerzos desplegados
localmente por José Antonio Campos Navarro (Toñito),93
contaban con el supuesto apoyo de alrededor de unas setenta
personas, treinta en Santiago y La Vega y unas cuarenta en la
zona de Montecristi. Desde una semana antes a la programada
fecha de desembarco, Toñito se había trasladado a Constanza
en compañía de unos quince hombres.
El 28 de julio de 1958, día que se tenía dispuesto para
su partida hacia territorio dominicano desde el Aeropuerto
Internacional de Miami, fueron descubiertos por las autoridades
federales norteamericanas y encarcelados por apenas una
semana, fijándoles a cada uno de sus integrantes el pago de
unos quinientos dólares de multa.

92. Cabría hacer mención de la presencia de una tercera mujer, María Co-
ronado, a quien se le confió la misión de viajar a República Dominicana
para dar aviso a los contactos que se tenían para la inminente llegada.
Si agregamos la estratégica función que desempeñaba Ercilia Batista,
para materializar el planeado desembarco en Constanza, tenemos que
resaltar el importante papel que asumieron estas cuatro mujeres en el
frustrado proyecto expedicionario de 1958.
93. Había sido sargento mayor del Ejército de los Estados Unidos y
veterano de Corea. Un año después, llegó a desempeñar el rango de
comandante de la expedición marítima que llegó por Estero Hondo,
el 20 de junio de 1959.

46
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

El Gobierno Venezolano, presidido provisionalmente por


el contralmirante Wolfgang Larrazábal, solidario con la causa
dominicana, intercedió a favor de los expedicionarios frente
al vicepresidente Richard Nixon. Estaba claro que para los
norteamericanos la figura de Trujillo ya no era bien vista y,
más aún, cuando poco tiempo antes había sucedido por órdenes
del dictador el secuestro en Nueva York del profesor español
Jesús de Galíndez,94 quien fue traído y asesinado en suelo
dominicano.95
Once de los quince decididos y valientes dominicanos que
conformaban este grupo expedicionario de 1958 volvieron a
incorporarse a la causa patriótica, enrolándose en la Expedición
de Junio de 1959, ellos fueron: Carlos Cabral Manzano,
Ramón José Asensio Valverde, Juan Antonio Almánzar Díaz,
Juan Bautista Almonte Fernández, Chefito Batista, Pedro
Pablo Fernández Báez, José Caonabo Lora Martínez, el
exsargento de la marina dominicana José Mesón, Rafael Tomás
Perelló, Manuel de Jesús Perozo (Masú) y el propio Campos
Navarro.

94. A Galíndez se le ha acusado de ser un agente de la CIA. Según el


Departamento de Justicia de Estados Unidos, este profesor otrora
inmigrante republicano vasco, había percibido ingresos en el período
1950-1955, ascendentes a la cifra millonaria de un millón dieciséis mil
dólares, imposibles de poseer siendo solo un profesor universitario.
Hermann, Ob. cit., p. 151. Ver Gerón, Cándido. Informe y documentos
del caso de Jesús de Galíndez. Santo Domingo, Editora Centenario,
2008; Moya Pons, Frank. “El rastro escrito de Galíndez”. Sección
Historia y Memoria. Diario Libre. Santo Domingo, 19 de julio de
2008.
95. Vega. Almoina, Galíndez y otros crímenes..., p. 86.

47
CLÍO 177

El Movimiento de Liberación Dominicana y la Expedición de


Junio 1959
Apenas tres días después del derrocamiento en Venezuela
de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de
1958, con el paso de esa nación hermana a la vida democrática,
un grupo de dominicanos residentes en ese país suramericano
se reunieron en la casa de Rinaldo Sintjago Pou con el objetivo
de dar inicio a la constitución de una organización no partidista
para luchar contra la dictadura de Rafael Trujillo, llamada
Unión Patriótica Dominicana (UPD).
En esa reunión se encontraban, entre otros, Nicanor y
Otto Saleta Arias, los doctores Francisco y Prudencio Canto,
Ercilio García Bencosme, el licenciado César Romero, el
doctor Manuel Álvarez Valverde, N. A. Pérez Cabral (Corpito),
Pedro N. Féliz, Marino P. Miniño,96 el licenciado Miguel Ángel
Gómez Rodríguez, Luis Cruz, Felipe Cohen, Julián Hernández,
Rafael Castillo, el doctor Rafael Moore Garrido (Fellín), Jorge
Lister, Enrique Jiménez Moya, Armando Kalaf, Poncio Pou
Saleta y el anfitrión Rinaldo Sintjago.
Allí se acordó celebrar el 2 de febrero de 1958, en el
local de la Asociación Venezolana de Periodistas, la Asamblea
Constitutiva de la Unión Patriótica Dominicana. La Junta Directiva
estaba integrada por el doctor Francisco Castellanos Ortega,
en calidad de Secretario General, junto a Rinaldo Sintjago los
doctores Rafael Moore Garrido, Francisco Canto, Miguel Ángel
Gómez Rodríguez, Nicanor Saleta Arias, Francisco Grullón

96. Tío del héroe expedicionario Johnny Puigsubirá y hermano de doña


Guillermina, fundadora y presidenta por muchos años de la Fundación
de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

48
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

y el doctor Eduardo Vicioso.97 Esta Junta procedió al día


siguiente a informar sobre su constitución y de este modo dio
inicio a su decidido plan de buscar la solidaridad del Gobierno
Provisional Venezolano, presidido por el contralmirante Wolfgang
Larrazábal.
En el documento de Declaración de Principios de la
UPD, de fecha 5 de febrero de 1958, se planteaba, entre otros
aspectos:
“Es la hora de Santo Domingo, con la voluntad decidida
de nuestros compatriotas y el respaldo de nuestros hermanos
de América,98 lograremos nuestro más apreciado anhelo: ver
nuestra patria libre y sin tiranos; ya solo quedan muy pocos
regímenes despóticos en el continente y el tiempo presagia que
muy pronto desaparecerán de una vez por todas de la faz del
mundo”.99
La unidad del exilio antitrujillista era la prioridad. De este
modo, en otras ciudades que congregaban una significativa
colonia de dominicanos se fueron constituyendo la Unión
Patriótica Dominicana de los Estados Unidos,100 con sede en
Nueva York y la de Cuba, con sede en La Habana. Además,

97. Al año fallecería en Venezuela (en el mes de febrero), sin ver mate-
rializado el movimiento expedicionario de junio de 1959.
98. En correspondencia, de fecha 6 de febrero de 1958, consultada en el
archivo de Poncio Pou Saleta y cedida cortésmente por Ileana Canto,
hija del dirigente de la UPD, Dr. Francisco Canto, se recomienda a los
dirigentes de la UPD que tomen en cuenta: “la importancia de esta-
blecer relaciones con Argentina, pues el presidente Pedro Aramburu
podría facilitar medios materiales a fin de que cualquier pueblo que
esté padeciendo una tiranía recupere su libertad”.
99. Pou Saleta. Ob. cit., pp. 275-277.
100. Ya antes venían reuniéndose grupos de exiliados en esa ciudad, bajo
dos organizaciones llamadas, Democracia en Acción (DEA) y Acción

49
CLÍO 177

en Puerto Rico y en Nueva York, una parte de los exiliados se


habían agrupado en el Frente Unido Dominicano. Mientras,
en Venezuela también existía un pequeño grupo de exiliados
que habían constituido el Frente Democrático Independiente
Dominicano.
Como demuestra una correspondencia que envió Américo
Lora Camacho, residente en la ciudad de Miami, al doctor
Francisco Canto (Paquito), fechada el 6 de febrero de 1958,
el exilio dominicano estaba activo y presto para dar inicio a la
lucha definitoria contra la dictadura trujillista, al tiempo que
en la misma se expresaba la confianza que se tenía hacia la
dirección del grupo fundador de la UPD en Venezuela:
“Con ustedes he compartido el tremendo regocijo
consecuencia de la aleccionadora explosión del viril pueblo
de Venezuela, el que sin armas y sometido al tipo de represión
más brutal de América, demostró al mundo que frente a las
armas más poderosas y modernas la ira de un pueblo es más
arrolladora (…) Veo lo que me dices de la gestión que se
encamina para canalizar las actividades de los compatriotas
antitrujillistas como consecuencia del clima de libertad que ahí
impera. Naturalmente que nada sería más saludable que el que
se lograse ofrecer el espectáculo de unidad que tanta falta nos
ha hecho, más, no es descartable, a la luz de tantos fracasos
como los de nuestra causa, sólo falta calidad (...) Estimo que el
grupo de ustedes, ligeramente ampliado, es más que suficiente
para canalizar las ventajas de orden moral y material ahora
a disposición, si es que se capitaliza como debe ser. Hombres
con títulos morales como ustedes, bastarían con su decisión

Liberadora Dominicana, como se desprende de la correspondencia


arriba citada.

50
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

formal para poner en marcha los motores que lleve a un grupo


a nuestras playas (...)”.101
En dicha misiva, su autor dijo de manera enfática:
“Manos pues a la obra; mi entusiasmo corre parejo con
mi decisión para salir y llegar, hasta para pensar en el futuro,
libre, tranquilo, curado del grave mal del exilio que inhibe,
que responsabiliza en parte. Tenemos en nuestras manos una
tea para calcinar la manada que ahoga nuestra libertad... el
objetivo debe ser uno solo: libertar a nuestro pueblo... Anoche
a las 12 fui llamado con urgencia por los compañeros de New
York y hacia allá salgo hoy mismo. Nada puedo decirles por
cuanto nada me anticiparon. Desde allá les comunicaré de que
se trata”.102
Al poco tiempo de la fundación de la UPD, sus dirigentes
decidieron brindar un estratégico apoyo a la expedición armada
que había salido desde territorio mexicano con destino a Cuba,
comandada por Fidel Castro, junto a un grupo de valientes
combatientes dispuestos a derrocar la dictadura de Fulgencio
Batista. Estos revolucionarios cubanos habían creado un
foco guerrillero en la Sierra Maestra, apoyado por los frentes
internos que existían en diferentes regiones de la isla, factor
que catapultó el triunfo del 1° de enero de 1959.
Motivados por alcanzar, en su momento, un triunfo
similar al de los cubanos, la UPD se sumó a la causa de
Cuba desplegando una serie de actividades que iban desde la
recaudación de fondos, a través de la venta de bonos –campaña

101. Fondo documental del archivo de Poncio Pou Saleta. Correspondencia


cedida cortésmente por Ileana Canto, hija del dirigente de la Unión
Patriótica Dominicana en Venezuela, Dr. Francisco Canto.
102. Ibídem.

51
CLÍO 177

llamada “Un bolívar por la Sierra”–, como el envío de armas


que los dominicanos, a su vez, habían venido recibiendo de
colaboradores venezolanos aliados a la lucha antitrujillista,
entre ellos caben mencionar al doctor Marcelino Madriz, al
capitán Héctor Abdelnour y al ingeniero Gastón Carvallo.103
Para los dominicanos, el apoyo a la guerrilla cubana
era la vía idónea para alcanzar un respaldo seguro de Cuba.
Las contribuciones monetarias y las armas donadas fueron
entregadas personalmente al propio doctor Manuel Urrutia Lleó,
quien se encontraba en esos momentos en Caracas y ya había
sido designado presidente en el exilio de la Cuba Libre.
En un avión que transportaba a Cuba estas armas, la Unión
Patriótica Dominicana de Venezuela mandó a Enrique Jiménez
Moya, seleccionado como la persona adecuada para llevar el
documento-compromiso a ser entregado personalmente a Fidel
Castro, mediante el cual se exponía y se acordaba un concreto
proyecto de solidaridad revolucionaria entre los cubanos y los
exiliados dominicanos.104
El documento, redactado en Venezuela el 23 de febrero de
1958, que selló el acuerdo entre los dominicanos y los cubanos
en favor de la causa antitrujillista, estaba firmado a nombre del
Comité de Acción de la Unión Patriótica Dominicana, por el
doctor Francisco Castellanos, Rinaldo Sintjago Pou, Cecilio
Grullón y el doctor Miguel Ángel Gómez Rodríguez.
A raíz de este viaje a Cuba, el 7 de diciembre de 1958,
Enrique Jiménez Moya se integró a los guerrilleros de la Sierra
Maestra donde alcanzó el grado de capitán del Estado Mayor

103. Pou Saleta, Ob. cit., pp. 100, 106-107.


104. Ver reproducción in extenso del documento en Ibídem, pp. 101-
102.

52
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

del Ejército Rebelde, cayendo herido en combate, condición


que le hizo ganar mayor respeto y profundizar su amistad con
el comandante Fidel Castro,105 que se había iniciado en Cayo
Confites en 1947.
En demostración de que la unidad entre cubanos y
dominicanos ya se había sellado, a los pocos días de obtener
el poder, Fidel Castro viajó hacia Venezuela, llegando al
aeropuerto de Maiquetía el 23 de enero en compañía de
Rinaldo Sintjago, quien se encontraba en Cuba desde el 2 de
enero ultimando los detalles referentes a la colaboración de ese
Gobierno Revolucionario con la causa dominicana. En Caracas
tuvo lugar una histórica reunión en la Embajada de Cuba en
la que participaron varios dirigentes de la UPD, los doctores
Francisco Castellanos, Francisco Canto, Miguel Ángel Gómez
Rodríguez, Juan Isidro Jimenes Grullón, Rinaldo Sintjago,
Nicanor Saleta y Poncio Pou.
En dicha reunión se confirmaron los acuerdos previamente
establecidos y era lógico que así sucediera porque Fidel
Castro ya antes había demostrado su solidaridad con la
lucha antitrujillista cuando en 1947 se enroló en la frustrada
Expedición de Cayo Confites. Incluso, en ese entonces había
conocido y compartido con Rinaldo Sintjago, al igual que con
José Horacio Rodríguez, entre otros más que formaron parte del
Ejército de Liberación Dominicano (ELD).
Según rememora Pou Saleta de ese encuentro en la
Embajada de Cuba, Fidel llegó a recomendar que a diferencia de
Cayo Confites en este nuevo proyecto expedicionario la mayor

105. Cordero Michel, Emilio. “Las Expediciones de Junio de 1959”. Ecos.


Órgano del Instituto de Historia de la Universidad Autónoma de Santo
Domingo, Año 6, Núm. 7, Santo Domingo, 1999, p. 37.

53
CLÍO 177

parte de sus integrantes debían ser dominicanos, al tiempo que


exhortaba para que los voluntarios volaran a Cuba cuanto antes
con la finalidad de iniciar el entrenamiento militar.
En medio de esos aprestos revolucionarios, en ese mismo
mes de enero Rinaldo, José Horacio y Poncio viajaron a Cuba
para culminar los detalles sobre el proceso de reclutamiento
y organización de los campamentos de entrenamiento. Dada
la condición de exiliados políticos de estos dominicanos y
previendo la realización de frecuentes viajes, el gobierno
revolucionario les expidió pasaportes cubanos a cada uno de
estos dirigentes.106
De este modo, a los pocos días Poncio Pou regresó a
Venezuela para dar inicio al proceso de reclutamiento de
expedicionarios. Con tal fin, el 10 de marzo llegó desde La
Habana, Rinaldo Sintjago en un avión que había facilitado
la Fuerza Aérea Cubana, para recoger a ese primer grupo
de voluntarios, integrado por 36 hombres: 28 dominicanos, 6
venezolanos y dos españoles.
Ya en horas de la noche, protegidos por un alto oficial de
la marina venezolana, Poncio Pou junto a sus compañeros,
fueron conducidos hasta el hangar donde aguardaba el avión en
el aeropuerto venezolano de Maiquetía. Así, sucesivamente, se
dieron otros viajes de reclutamiento que fueron arribando a Cuba,
de manera individual o en grupo, directamente desde México,
Nueva York y Puerto Rico.
Colocados en el umbral de materializar los anhelados
planes para derrocar la dictadura trujillista enquistada en el
poder por casi 30 años, a principios de 1959, por convocatoria

106. Ver reproducción fotográfica del pasaporte que se le expidió a Poncio


Pou. Ob. cit., p. 116.

54
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

de la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela, se realizó en


la ciudad de La Habana, Cuba, durante los días 27, 28 y 29 de
marzo, un congreso que dio paso a la creación del Movimiento
de Liberación Dominicana (MLD),107 que aglutinaba a la Unión
Patriótica Dominicana de Venezuela, representada, por Miguel
Ángel Gómez Rodríguez y Carlos Larrazábal Blanco; junto
a la de Cuba, por José Diego Grullón y Julián Espinal; la de
Estados Unidos por Juan A. Díaz y Manuel Bernier; el Frente
Unido de Nueva York y de Puerto Rico por Tulio H. Arvelo y José
Espaillat; por el Frente Democrático Independiente Dominicano
en Venezuela, Luis Dalmau Febles y por el Partido Socialista
Popular, figuraban Juan Ducoudray y Pedro Mir.
Con este congreso, la mayor parte del exilio dominicano
demostró una gran madurez en el plano político 108 y un
profundo conocimiento de la realidad social dominicana,
al presentar y dejar aprobado un Programa Mínimo de la
Revolución Dominicana,109 que proponía, entre muchos otros
aspectos: derrocar a la dictadura trujillista; establecer un
gobierno provisional democrático; convocar una Asamblea
Constituyente, elegida por sufragio universal para reformar
la Constitución y adecuarla a la organización democrática del
Estado, inspirada en los postulados de la justicia económica
y social.110

107. Ver acta de la reunión en Ibídem, pp. 294.


108. Cordero Michel, Ob. cit., p. 39.
109. Reproducción in extenso de este Programa en Pou Saleta, Ob. cit., pp.
317-320.
110. El contenido de este programa aún tiene vigencia y debe servir de
consulta obligada para superar los problemas estructurales que todavía
nos caracterizan.

55
CLÍO 177

Cabe resaltar, la ausencia en este congreso –conocido en


el ámbito internacional como Declaración de La Habana– de
tres partidos fundados en el exilio, a saber: el PRD, Vanguardia
Revolucionaria Dominicana y el MPD; partidos que por
diferentes razones no estuvieron de acuerdo con el proyecto
expedicionario.
Aunque formalmente el PRD –constituído en el exilio,
bajo la dirección del profesor Juan Bosch, Ángel Miolán,
Nicolás Silfa y otros más– no participó como partido, algunos
de sus miembros decidieron de manera personal, enrolarse en
el Ejército de Liberación Dominicana (ELD) formando parte
de los grupos de combatientes que llegaron por la vía aérea y
marítima, entre los que puedo citar a: Víctor Manuel Mainardi
Reyna (Silín) y el propio Francisco Merardo Germán, entre
otros.
Por resolución del Congreso de La Habana, el MLD creó
un Comité Central Ejecutivo de la Revolución, integrado por
cinco miembros, entre los que figuraban los doctores Francisco
Castellanos, Francisco Canto, Cecilio Grullón, Luis Aquiles
Mejía111 y Juan Isidro Jimenes Grullón112. A su vez se designó
como consejero del Comité Central Ejecutivo al general
Juancito Rodríguez, quien había sido el máximo dirigente
de las Expediciones de Cayo Confites y Luperón en 1947 y
1949, respectivamente. Además, se nombró a Enrique Jiménez

111. Abogado dominicano, hijo del político horacista y activo opositor,


Luis F. Mejía, autor de la obra De Lilís a Trujillo, uno de los libros que
describe con mayor información los abusos a que se vio sometido el
pueblo dominicano en la primera década de la dictadura trujillista.
112. Médico de formación, político e intelectual autor de varias obras en
el exilio. Había participado en la conspiración de Santiago en 1934.

56
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Moya como comandante en jefe del Ejército de Liberación


Dominicana.113
Ya desde principios de marzo, los expedicionarios de
junio de 1959 habían ido conformando el Campamento Mil
Cumbres, en la provincia Pinar del Río, en el Occidente
de Cuba, llegando a congregar a unos 220 hombres, de
los cuales 148 eran dominicanos, mientras el resto eran
extranjeros, compuestos por: 22 cubanos, 13 venezolanos,
6 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2 españoles y un
guatemalteco. Asimismo, en el campamento participaron
cuatro dominicanas, que se incorporaron al grupo, recibiendo
igual entrenamiento y desempeñando labores de apoyo a los
futuros combatientes, aportando con su entrega y dedicación
para el buen funcionamiento de ciertas tareas diarias. Ellas
fueron: Dominicana Perozo, Dulce María Díaz, Betty Rodríguez
y Linda Ortiz.114
Dada la experiencia militar y guerrillera que habían
alcanzado los cubanos, inicialmente se consideró conveniente
nombrar como comandante del campamento al cubano Roberto
Fajardo, pero al poco tiempo fue sustituido por José Horacio
Rodríguez. Esta decisión se fundamentaba en el criterio
de que la expedición debía tener un carácter propiamente
dominicano, tanto en su dirección como en la composición
mayoritaria de los integrantes, aunque contase con la valerosa
solidaridad internacional de combatientes procedentes de Cuba
y Venezuela y de otros países más.

113. Pou Saleta. Ob. cit., pp. 291-293.


114. Cordero Michel, Emilio. “Las Expediciones de Junio de 1959”.
Estudios Sociales, Año XXV, Núm. 88, Santo Domingo, abril-junio,
1992, p. 39; Abreu Cardet, José. Cuba y las expediciones de junio de
1959. Santo Domingo, Editora Manatí, 2002, p.38.

57
CLÍO 177

El Comité Central Ejecutivo estableció un activo plan


para llevar a cabo su programado y anhelado desembarco en
suelo dominicano. Habían contando con el apoyo material
del Gobierno de Venezuela, que suministró armas y la suma
de dinero, con la que se compró en Miami, el avión C-46 y se
contrataron los servicios del experimentado piloto venezolano
Julio César Rodríguez.
Para recibir el aporte financiero del gobierno de Betancourt,
Luis Aquiles Mejía –quien había sido nombrado por la UPD
el enlace entre los gobiernos cubano y venezolano, por su
estrecho vínculo con la cúpula gobernante de Venezuela–,
viajó desde Cuba en compañía de Delio Gómez Ochoa115 con
el propósito de recibir personalmente la suma acordada116 de
manos de Luis Augusto Dubuc Araujo, Ministro de Relaciones
Exteriores de Venezuela.

115. Participó en el asalto al cuartel Moncada. Tiempo después se integró


a la guerrilla en la Sierra Maestra, donde llegó al rango de capitán
de pelotón y jefe mayor del 4to. Frente oriental Simón Bolívar del
Ejército Revolucionario Cubano. Encontrándose ya en las montañas de
Constanza, asume la comandancia de uno de los grupos expediciona-
rios, logrando quedar con vida. En su condición de héroe nacional ha
recibido la nacionalidad privilegiada y un sin fin de reconocimientos
en suelo dominicano.
116. Delio Gómez Ochoa, en su libro testimonial, afirma que el gobierno
venezolano había ofrecido unos doscientos mil dólares, entregando
solamente ciento cincuenta mil dólares, de los cuales se designaron
noventa mil para comprar el avión. La victoria de los caídos, Santo
Domingo, Editora Alfa y Omega, p. 45. Pero, Poncio Pou Saleta repro-
duce en su libro, mediante fotografías, los comprobantes de la suma
donada por los venezolanos, ascendente a los doscientos cincuenta
mil dólares. Esta suma fue pagada en dos partes, una de US$150,000
entregada el 14 de mayo y el 20 de julio, los restantes US$100,000, tal
y como constaban en el archivo del Dr. Francisco Canto, responsable
de las finanzas de la Expedición. Ob. cit., p. 129.

58
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Bajo tales preparativos, todo el esfuerzo de la Unión


Patriótica Dominicana en Venezuela giró en torno a la
preparación de un ambiente político favorable a la gesta
expedicionaria, a través de propaganda dirigida radialmente
al pueblo dominicano desde emisoras venezolanas 117 y
recolectando fondos económicos entres sus miembros y
simpatizantes venezolanos.
Para esos fines, se formó el Comité Venezolano por la
Liberación Dominicana en un acto celebrado en el local
de la Asociación Venezolana de Periodistas, integrado por
personalidades del mundo social e intelectual de esa nación
sudamericana. De la vida política venezolana figuraba la
Acción Democrática de Venezuela,118 fundada por Andrés
Eloy Blanco y por Rómulo Betancourt, entre otros; la Unión
Republicana Democrática; el Partido Comunista Venezolano
y el Partido Social Cristiano (COPEI).
De este modo, el Comité tenía como presidente a Martín
Vegas; de vicepresidentes a Francisco De Venanzi, Gustavo
Lares Ruiz, el Presbítero H. Hernández Chapellín, José Antonio
Pérez Díaz, Héctor Mujica, Julieta de Saldivia, Luis Esteban
Rey, Fabricio Ojeda, Lucila Palacios, César Rondón Lovera y

117. Desde el mes de febrero, la UPD había iniciado su presencia en los


medios radiales. En la radiodifusora Venezuela, con el programa diario
“Libertad”, transmitido de once y media a doce de la noche; en Radio
Continente, en el programa “La hora dominicana”, de martes a domin-
go a las 9 de noche y por Radio Tropical, los domingos en la mañana.
Datos obtenidos de las actas del Comité Femenino de la UPD, que se
encuentran en el fondo documental de Poncio Pou Saleta, gracias a
la cortesía de Clara Sintjago Flores, respectivamente hija y hermana
de los héroes de junio de 1959, Rinaldo y Alfonso Sintjago.
118. Partido fundado en 1941 por Rómulo Betancourt y Andrés Eloy
Blanco, entre otros personajes de la vida venezolana.

59
CLÍO 177

Miguel Otero; a Rafael Gallegos Ortiz, secretario ejecutivo y


Diana Zuloaga, como tesorera.
Zuloaga119 y Mujica eran del Partido Comunista Venezolano
y en reunión sostenida con Enrique Jiménez Moya y Delio
Gómez Ochoa durante su viaje a Caracas en abril de 1959,
manifestaron el interés que tenían trece de sus militantes120 de
integrarse a la causa dominicana y de enrolarse en la fuerza
expedicionaria.
El día 11 de enero de 1959, se había creado el Comité
Femenino por la Liberación Dominicana, previa convocatoria
de la señora Altagracia de Castellanos, invitando a:
“todas las dominicanas antitrujillistas y a todas aquellas
mujeres amantes de la libertad y de la democracia; inspirándose
en un propósito de solidaridad para incorporarse de manera
decidida al gran Movimiento Pro-Liberación Dominicana
(...)”.121
La Junta Directiva seleccionada a través de votación quedó
constituida de la siguiente manera: Altagracia de Castellanos,
Altagracia de Villanueva, Josefina de Sintjago, Candelaria
Rojas de Sonni y Emilia Larrazábal; desempeñándose como
presidenta Candelaria Rojas de Sonni y Emilia Larrazábal
como tesorera.

119. Refiriéndose a ese tema, Gómez Ochoa ofrece en su obra el nombre


de Ileana Zuloaga. No tenemos seguridad si se trata de un error o no,
pero tal vez sea una confusión con el de Diana Zuloaga, que aparece
entre los integrantes del Comité Venezolano y que era del Partido
Comunista, tal y como consta en diversos documentos de la época.
Pou Saleta, Ob. cit., p. 282.
120. Gómez Ochoa, Ob. cit., p. 47.
121. Acta No. 1. Fondo documental Poncio Pou Saleta.

60
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

En ese encuentro tomó la palabra Julieta de Saldivia, activa


dirigente de la Junta Patriótica de Venezuela, y una de las
venezolanas invitadas de honor, quien manifestó:
“No es mi intención hacer un discurso, sino un llamado a la
reflexión, para hablar sobre la actuación decisiva y alentadora
de la mujer en el movimiento revolucionario. Puede contar la
mujer dominicana con el apoyo moral de todas las mujeres
amantes de la libertad de América. Sin unidad no hay lucha
posible”.122
Este comité también contó con la colaboración de mujeres
procedentes de los principales partidos de Venezuela: Acción
Democrática, Unión Republicana Democrática, el Partido
Comunista, La Unión Nacional de Mujeres, el Comité Pro Paz
y el Partido Social Cristiano (COPEI).
Entre las actividades de recaudación de fondos que realizó
este Comité Femenino,123 figuran la organización de rifas,
distribución de alcancías, realización de bingos y verbenas,
venta de bonos y periódicos,124 así como la elaboración y venta
de hermosos banderines con la bandera dominicana y con el
rostro del comandante Enrique Jiménez Moya, al igual que la
venta de discos con merengues, cuyas letras eran alusivas al
derrocamiento del tirano. El monto percibido por esa vía fue
empleado para cubrir parte de los pasajes aéreos de algunos
combatientes, así como para los gastos en el campamento.

122. Ibídem.
123. Por sus conocimientos contables, mi madre, Josefa León de Pou
(Cheppy), estuvo trabajando en las finanzas del movimiento, rindiendo
cuenta al Comité de Liberación.
124. Pou Saleta, Ob. cit., p. 282, en donde reproduce documento que au-
torizan a Josefina de Santiago y a Josefa de Pou, para recaudar fondos
a partir de la venta de periódicos.

61
CLÍO 177

Pero, los esfuerzos por alcanzar el éxito en el derrocamiento


del dictador Rafael Leonidas Trujillo, a partir de las expediciones
armadas organizadas por el exilio dominicano con el apoyo
de los gobiernos cubano y venezolano, no concluyeron con la
llegada de los tres frentes que arribaron a suelo dominicano por
vía aérea en Constanza el 14 de junio y por la marítima en las
playas de Maimón y Estero Hondo el 20 de junio de 1959.
En esta ponencia voy a prescindir del desarrollo de los
acontecimientos a partir de la gloriosa llegada a la República
Dominicana de los Héroes y Mártires de Junio de 1959,
porque es tema abordado con mucha amplitud por otros de
los expositores, además de que ha sido desarrollado con gran
detalle por los propios sobrevivientes,125 así como por diversos
autores que han estudiado este importante acontecimiento de la
historia contemporánea dominicana.
Sin embargo, sí quiero destacar, que a pesar de las
adversidades a las que se vieron expuestos los valientes
expedicionarios de Junio de 1959 y a su fracaso militar, una
parte del exilio dominicano, tanto en Cuba como en Venezuela,
continuó con sus actividades conspirativas.
El gobierno revolucionario de Cuba se había comprometido
a establecer un segundo campamento, cuyo propósito era
reforzar a las tropas antitrujillistas que habían iniciado su
desembarco el domingo 14 de junio. Tuvo lugar así la instalación

125. Además de los libros testimoniales que he citado hasta ahora de los
sobrevivientes de 1959, Poncio Pou Saleta y Delio Gómez Ochoa,
cabe mencionar la obra de Mayobanex Vargas. Testimonio histórico
Junio 1959. Santo Domingo, Fundación Manolo Tavárez, 3ra. Edición,
1999, y la que recoge el testimonio de Merardo German, hecha por
Rafael Chaljub Mejía, bajo el título Merardo German, un guerrillero
de Constanza. Relato. Santo Domingo, Editora Manatí, 2001.

62
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

del Campamento San Julían126 el día 16 de junio en una finca


cercana a La Habana, ubicada en la población de Madruga.
El Comité Central Ejecutivo, en reunión sostenida con
Fidel Castro estuvo contemplando los posibles miembros del
nuevo desembarco, así como en quien recaería su dirección.
Se mencionó como posible comandante127 a Miguel Ángel
Ramírez Alcántara y a Pichirilo Mejía, pero finalmente se
designó a Lorenzo Álvarez (Puchulo) como Comandante
en Jefe.128 Para integrar el Campamento San Julían fueron
llegando unos 131 voluntarios desde Nueva York, Puerto Rico
y Venezuela, de los cuales: 60 eran dominicanos, 35 venezolanos,
30 cubanos, 2 españoles, 1 argentino, 1 colombiano, 1 ecuatoriano
y 1 norteamericano.
Lamentablemente, las condiciones internacionales se
habían ido enrareciendo. Por un lado, los dirigentes del MLD y
el Gobierno Revolucionario Cubano fueron enterándose de las
bajas causadas a los expedicionarios por el Ejército del tirano
en combate y sobre todo por las torturas y fusilamientos a los
capturados vivos. Por otra parte, Trujillo acudió a la OEA,
para realizar la V Reunión de Consultas de Cancilleres que se
celebró en Santiago de Chile, en la que denunció la injerencia
de Cuba y Venezuela en la política interna dominicana. Se acusó
a Cuba de fomentar el establecimiento de focos guerrilleros y
de expandir el comunismo.

126. Pou Saleta publica en su libro, un informe que hiciera la dirección


del MLD sobre este campamento. Ob. cit., pp. 227-238.
127. Ibídem, p. 228.
128. Nacido en Santiago de los Caballeros, había sido uno de los coman-
dantes de la frustrada expedición de Cayo Confites.

63
CLÍO 177

Mientras tanto, el gobierno cubano sufrió una crisis política


producida por un cúmulo de factores: la traición de Pedro
Díaz Lanz, jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria Cubana;
la renuncia del presidente Urrutia y la esperada invasión de
Trujillo a Cuba con la fuerza de varios cientos de españoles,
de cubanos batistianos y de otras nacionalidades europeas
que había reclutado en la Legión Extranjera Anticomunista,129
cifra que según informe de la Embajada Española llegó a
alcanzar unos 700 hombres en total y que finalmente quedó
disuelta debido a las sanciones que le habían impuesto los
norteamericanos.130
Por otra parte, en el Campamento de Madruga primaba
un clima de descontento e indisciplina, lo que se complicó al
salir sin autorización alguna un pequeño grupo de 30 cubanos
para combatir a Trujillo que fueron casi todos capturados y
fusilados en Haití.131 Junto a todos estos factores, tuvo lugar
un accidente en el campamento, al explotar una granada en la
que perdieron la vida seis hombres y otros quedaron heridos.

129. Paz-Sánchez, Manuel de. Zona de Guerra. España y la revolución


cubana (1960-1962). Tenerife. Editorial Fin de Siglo, 2001, pp. 139-
147.
130. Vega, Bernardo. Trujillo y las Fuerzas Armadas norteamericanas.
Santo Domingo. Fundación Cultural Dominicana; Constancio Cassá.
Mis relatos sobre Constanza. Santo Domingo. Editora Búho, 2007,
pp.150-184.
131. Peña, Ángela. “Fracasó expedición adicional en el 1959”. Hoy, Santo
Domingo, 1 de agosto de 2009 y “La expedición en apoyo a guerrilla
contra Trujillo en 1959 sale del olvido”, Hoy. Santo Domingo, 8 de
agosto de 2009. En ambos artículos periodísticos se recoge el testimonio
de uno de las cuatro sobrevivientes de esa excursión armada integrada por
unos veintinueve cubanos. Los cuatro sobrevivientes son: Antonio Rafael
Pons Alfonseca, Orlando Escalante, Rafael Santiago Torres y Manuel
Rodríguez.

64
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Bajo tales condiciones, la indisciplina imperó, obligando a


tener que separar del campamento a una parte del grupo de los
venezolanos por comportamiento indecoroso.
El 25 de agosto de 1959 el comandante cubano Camilo
Cienfuegos ordenó al Comité Central Ejecutivo del MLD la
desmovilización del Campamento San Julían. A la vez, los
dirigentes del MLD fueron hechos prisioneros, teniendo que
retornar a Caracas al poco tiempo.
A raíz del atentando de Trujillo contra Rómulo Betancourt,
ocurrido el 24 de junio de 1960 en una de las principales
avenidas de Caracas, se creó un nuevo campamento en ese
país suramericano, llamado Choroní,132 en alusión al lugar
donde se estableció, comunidad situada en la costa caribeña
venezolana de Puerto Colombia, Estado Aragua. Los exiliados
dominicanos aprovechando las buenas relaciones que tenían
con el gobierno democrático de Betancourt, lograron obtener
la autorización para su instalación hacia finales del año 1960,
así como también el aprovisionamiento de armas.
En Choroní, los entrenamientos se hicieron en una antigua
finca del ex dictador Marcos Pérez Jiménez que se utilizaba
como cuartel. Una propiedad que tenía Luis Aquiles Mejía fue
puesta al servicio de la causa dominicana, y era empleada como
lugar de entrenamiento para un grupo de jóvenes dominicanos
que habían salido de República Dominicana a causa de la
persecución desatada entre los meses de enero y febrero
de 1960 contra los miembros del clandestino Movimiento

132. Pou Saleta, Ob. cit., pp. 225-226. José Eligio Bautista Ramos. Ma-
meyón: reseñas y documentos. Santo Domingo. Editora Centenario,
2002, pp. 42-43.

65
CLÍO 177

Revolucionario 14 de Junio, que habían logrado asilarse en la


Embajada de Brasil en Santo Domingo.
Entre ellos estaban: Juan Miguel Román,133 Julio Rosario
(Julito), Manuel Gómez Pieterz, José Frank Tapia Cunillera,
Pilía Moreno Martínez, 134 Nivín Santos, Pablo Santos,
José Eligio Bautista (Mamellón), Levy Rosario (Taquitú),
Héctor Sención y Freddy Fernández, quien fungió como
comandante. Por su parte, Poncio Pou Saleta, sobreviviente de
las Expediciones de Junio de 1959, a su regreso a Venezuela fue
instructor del grupo, junto a Freddy Fernández Barreiro135 dada
su experiencia en la guerra de guerrillas.136 Este campamento
duró poco tiempo. El tiranicidio del 30 de mayo de 1961 decretó
su disolución.
El papel del exilio había llegado a su fin. Además, como de
manera lúcida había planteado el brillante intelectual y héroe
expedicionario José Cordero Michel,137 tiempo antes de iniciar
su camino a la gloria en Junio de 1959, cuando sentenció:

133. Años después, combatió con Manuel Aurelio Tavárez, Manolo, al


frente del comando Gregorio Luperón. En la Revolución de Abril de
1965, junto al coronel Rafael Fernández Domínguez, cayó herido de
muerte bajo el fuego de las ametralladoras norteamericanas.
134. Su hermano Alfonso Moreno Martínez colaboró con el grupo, im-
partiendo varias charlas.
135. El dominicano Fernández Barreiro había alcanzado un alto rango en
las fuerzas invasoras que saliera de Puerto Limón, Costa Rica, en pro
del derrocamiento de la dictadura de Somoza
136. Su hermano Alfonso Moreno Martínez colaboró con el grupo, im-
partiendo varias charlas, p. 225.
137. Había obtenido el título de Doctor en Derecho en la Universidad de
Santo Domingo; Economía y Sociología en Londres y un doctorado
en Ciencias Económicas en la Sorbonne de París.

66
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

“Todo triunfo dependerá fundamentalmente, no de la


fuerza del exilio, sino del grado de conciencia revolucionario
de las masas en el interior del país. En la actualidad, aunque
progresando, ella aún es muy débil”.138
El escenario internacional había cambiado y el inicio del
fin se había puesto en marcha. Ahora Trujillo era ampliamente
repudiado por muchos gobiernos, sobretodo después de ordenar
el atentado a la vida del presidente democrático venezolano
Rómulo Betancourt, así como por llevar a cabo el vil asesinato
de las heroicas Hermanas Mirabal, lo que dio lugar a una abierta
crítica por parte de la Iglesia Católica en contra de los excesos
del régimen trujillista.
El ejemplo de los valientes expedicionarios de Constanza,
Maimón y Estero Hondo había detonado en el medio de la
sociedad dominicana, germinando lo que se llamó Movimiento
Revolucionario 14 de Junio,139 que aglutinó a jóvenes de
diversas ciudades del país bajo la dirección de Manuel Aurelio
Tavárez Justo (Manolo).140 Así mismo cabe destacar con mucho
respeto, la valentía demostrada a finales del mes de enero, por

138. Cordero Michel, José. Análisis de la Era de Trujillo. (Informe sobre la


República Dominicana, 1959). Editora de la UASD. Santo Domingo,
1975, p. 9.
139. Nombre sugerido por la heroína Minerva Mirabal, destacada líder
del grupo, en reconocimiento a la valentía de estos patriotas. Meses
después el oprobioso régimen dictatorial le quitaría la vida, junto
a la de sus dos hermanas, Patria y María Teresa, un fatídico 25 de
noviembre.
140. Más tarde, en 1963, Tavárez Justo sería el líder de la guerrilla de Ma-
naclas y fue asesinado junto a un grupo de sus compañeros por tropas
del Ejército del Triunvirato, tras reivindicar la defensa de la democracia
irrumpida por el Golpe de Estado de septiembre de 1963.

67
CLÍO 177

parte del grupo detenido y asesinado compuesto por 29 jóvenes


adolescentes de Santiago, que desafiaron al régimen colocando
debajo de las puertas de las casas panfletos contra Trujillo, por
lo que fueron conocidos como los “Los Panfleteros”.141
Finalmente, la decidida oposición interna que por varias
décadas se manifestó, quedó irrumpida con el tiranicidio
de Trujillo, el 30 de mayo de 1961, llevado a cabo por un
grupo de valientes y heroicos conjurados 142 cercanos al
dictador.143 Meses después los Trujillo salieron del país no
sin antes cometer atropellos y horrendos crímenes contra los
que habían ajusticiado al tirano, así como contra los miembros
del movimiento clandestino que estaban prisioneros, siendo
torturados y asesinados en las cárceles de La 40 y El 9.

141. Veras, Ramón Antonio. Los panfleteros de Santiago y su desafío a


Trujillo. Santo Domingo. Comisión Permanente de Efemérides Patrias,
2007.
142. Ellos son: Antonio de la Maza Vásquez, Luis Salvador Estrella
Sahdalá, Roberto Rafael Pastoriza Neret, Huascar Antonio Tejada Pi-
mentel, Pedro Livio Cedeño Herrera, Antonio Imbert Barrera, Amado
García Guerrero, Juan Tomás Díaz Quezada, Modesto Díaz Quezada
y Luis Amiama Tió. Luis Salvador Estrella M. Salvador Estrella S.,
Del complot a la gloria. Santo Domingo, Editora Amigo del Hogar,
1998.
143. Como diría Juan Deláncer, en su obra Desembarco de la gloria. “La
composición social de los complotados reflejaría que la vorágine
desatada por Trujillo en el ocaso de su régimen había afectado por
igual a sectores tradicionales, para quienes ya el tirano representaba
un estorbo peligroso y nauseabundo”. Santo Domingo, Editora de
Colores, 2da. Edición, 1997, p. 193.

68
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

Conclusión
Del recuento historiográfico que he pretendido elaborar en
estas páginas sobre los movimientos conspirativos y el papel
del exilio en la lucha antitrujillista, se desprende que el mismo
era la expresión, sociológicamente hablando, de una resistencia
política, materializada principalmente por representantes de las
clases medias, residentes en zonas urbanas y poseedores de un
mediano y un alto nivel educativo.
Las conspiraciones que tuvieron lugar a nivel interno y
externo a lo largo de los treinta y un años de dictadura que
sometía a la sociedad dominicana, fueron llevadas a cabo por un
grupo heterogéneo y plural de hombres y mujeres; poseedores
de distintas ideologías, corrientes políticas y religiones; de razas
diversas; socialmente, compuesto por algunos capitalistas,
muchos pequeño-burgueses, entre los que se destacaban
excelentes intelectuales y acomodados profesionales, algunos
obreros y otros pocos procedentes del medio campesino. Un
sólo propósito los unía: lograr que los dominicanos disfrutaran
de una democracia, donde prevalecieran las libertades
consignadas en nuestra Constitución.
Frente a un régimen dictatorial, despótico, corrupto y sombrío,
alejado de la institucionalidad propia de un Estado de Derecho,
donde reinaba la arbitrariedad, la extorsión económica, el terror
y la criminalidad, privando a los dominicanos del disfrute de
sus derechos y libertades, las manifestaciones de oposición,
dentro y fuera del país, se hicieron sentir a pesar de las prácticas
a gran escala de la delación, vigilancia e intimidación.
Los viles métodos empleados por la dictadura trujillista para
dominar a la sociedad dominicana fueron acompañados de una

69
CLÍO 177

falsa propaganda oficialista, destinada a asociar toda forma de


rechazo al régimen con una filiación a la ideología marxista y al
comunismo. Frente a los organismos internacionales, de manera
cómoda las persecuciones a sus opositores eran justificadas
como una demostración de una eficaz lucha anticomunista. Pero
frente a esta mentira y coartada política del tirano, finalmente
primó la verdad histórica y los ideales democráticos, como la
historia se ha encargado en demostrar.
El propósito de este trabajo ha sido ponderar y colocar
en el sitial que se merecen a aquellos que, aún desde el
exilio, vivieron su día a día vinculados sentimentalmente y
patrióticamente con la causa dominicana.
Generalmente, a los exiliados políticos no les queda otra
alternativa que adaptarse en las naciones que los acogieron,
aunque sin transigir o renunciar a sus ideales revolucionarios y
democráticos. Ejemplo de ello lo hemos tenido en nuestro país con
los exiliados republicanos que se establecieron aquí a finales de
la Guerra Civil Española, como al igual lo hicieron en México
donde han dejado una inmensa huella en el ámbito intelectual
y académico, que se desprende de su activa participación en la
creación y desarrollo del Ateneo y el Colegio de México.
El exilio político dominicano, desde los inicios de
la década del treinta, mantuvo sus manifestaciones de
oposición, aglutinándose en organismos clandestinos y en
agrupaciones formalmente constituidas que, de hecho, lograron
ver materializados sus anhelos patrióticos, aunque para ello la
gran mayoría tuvieron que inmolar sus vidas.
Los exiliados dominicanos que cayeron al participar en
las patrióticas expediciones de Luperón en 1949 y en Junio de
1959, deben ser justamente reconocidos por todos. En lugar de

70
Movimientos conspirativos y el papel del exilio en la lucha antitrujillista

haber optado por una pasiva actividad política opositora o de


haberse integrado con carácter permanente al medio que los
acogió, olvidándose de la inminente realidad dominicana, ellos
dieron un histórico ejemplo de amor a la patria, así como de
coraje y valentía, a través de su entrega total, por lo que han
sido calificados como integrantes de la Raza Inmortal.
Aún a sabiendas de la fortaleza numérica y material
que poseía el Ejército de la dictadura que enfrentaban y la
frágil capacidad de respuesta de la población a nivel interno,
estos exiliados políticos, junto a los solidarios valientes
internacionalistas inmolados por la causa dominicana,
prefirieron venir con el convencimiento de que su accionar
desencadenaría un amplio repudio al régimen trujillista a nivel
local e internacional.
Por ello, el separarse de sus familias renunciando a
sus posiciones profesionales y laborales, así como a sus
condiciones materiales de vida, no constituyeron obstáculos
que le impidió sumarse a la lucha armada contra la tiranía.
Antepusieron sus ideales porque el camino del deber era su
obligación. No concebían que sus hijos y demás familiares
fueran privados de un régimen democrático y de libertad, donde
primara la decencia y el decoro. Se negaban a verse impedidos
de retornar al lar nativo.
La Academia Dominicana de la Historia, con la celebración
de este XII Congreso Dominicano de Historia y la publicación
por primera vez de un número monográfico de su órgano de
difusión, la revista Clío, dedicado al 50° Aniversario de las
Expediciones Patrióticas de Constanza, Maimón y Estero
Hondo del 14 y 20 de junio de 1959, rinde un merecido
homenaje a todos estos valientes y consecuentes dominicanos

71
CLÍO 177

y extranjeros solidarios de ideales democráticos, con el propósito


de que las presentes y futuras generaciones logren aquilatar, en
su justa dimensión, el ejemplo sin igual que nos ofrecieron
estos héroes y mártires antitrujillistas.

72
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

1959: De las expediciones,


los dictadores y los héroes1

José Abreu Cardet2


Las expediciones organizadas por los antillanos contra
potencias coloniales o tiranos establecidos después de la
independencia, son una constante en la historia del Caribe.
El asunto ha sido estudiado de forma aislada. En ocasiones,
destacando el esfuerzo y el sacrificio de los expedicionarios,
otras veces reduciendo el asunto a un período bélico en
cualesquiera de nuestras islas. Pero raramente se le ve en su
conjunto. Muchos menos se analizan como el resultado de un
esfuerzo y una voluntad colectiva de imponerse a circunstancias
adversas.
Las Antillas conforman un universo abierto al mundo. Al
estudiar la historia de estas islas me parece que estoy ante una
gigantesca ensenada donde todo llega y recala en sus orillas.
Los hijos de esta gran ensenada parecen no tener anclas en su
imaginación. Son gente cosmopolita ya que sus orígenes están

1. Ponencia para ser presentada en el XII Congreso Dominicano de His-


toria, conmemorativo del 50º aniversario de las Expediciones de Junio
de 1959, que celebrará la Academia Dominicana de la Historia durante
el mes de octubre de 2009.
2. Profesor e investigador cubano de Holguín, autor de varias obras
históricas y Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia
Dominicana de la Historia.

73
CLÍO 177

en cualquier parte de este mundo. Quizás esto justifica que


no tengan límites a la hora de organizar sus empresas bélicas
contra tiranos y potencias coloniales que los han subyugado.
Se pueden encontrar en Nueva York, Lima, Londres o París en
solicitud de un espacio para organizar sus empresas subversivas
ya sean navales o aéreas.
Un ejemplo de estos casos son las expediciones organizadas
por los cubanos. En la primera Guerra de Independencia
(1868-1878) se organizaron 58 expediciones de las cuales
unas fracasaron y otras lograron juntarse con los insurrectos.3
En la Guerra de 1879 a 1880 se organizan dos expediciones
que lograron desembarcar.4 En la contienda de 1895 a 1898
se evidenció un salto sorprende por la gran cantidad de
embarcaciones que llegaron a la tierra del mambí. Desembarcan
48 expediciones con 2,146 hombres, 26,951 fusiles y carabinas,
14,096,750 proyectiles y 14 cañones con 18,829 proyectiles,
además de la gran cantidad de otros medios necesarios para
un ejército en campaña.5 En las tres guerras se organizaron
pequeños alijos que desde islas cercanas fueron conducidos
en botes y goletas a la mayor de las Antillas.
Las más de las veces, estas expediciones fueron organizadas
y sufragadas por los sufridos vecinos de estas islas en complots

3. Gálvez Aguilera, Milagros. Las expediciones navales en la guerra de


los diez años 1868-1878. La Habana, Ediciones Verde Olivo, 2000, p.
62.
4. Francisco Pérez Guzmán y Rodolfo Sarraciono. La Guerra Chiquita
Una experiencia necesaria. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1982,
pp. 260, 267 y 268.
5. César García del Pino. Expediciones de la Guerra de Independen-
cia 1895-1898. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, Cuadro
estadístico de las expediciones desembarcadas durante la Guerra de
Independencia.

74
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

internacionales en los que fue necesario comprar o alquilar


barcos o aviones, reclutar tripulaciones, trazar rutas que
burlaran la vigilancia de las flotas de los dueños del Caribe. Las
mismas, representaron inversiones cuantiosas para los recursos
limitados de estos revolucionaros e independentistas.
Pero menos conocida es la solidaridad de las repúblicas
recién creadas en estas islas para apoyar los movimientos
revolucionarios de otros antillanos: Haití apoyó en más de
una ocasión al Libertador Simón Bolívar; a antiesclavistas e
independentistas dominicanos, a restauradores y luchadores
contra los intentos de Buenaventura Báez de anexar la República
Dominicana a los Estados Unidos; y a los independentistas
cubanos.
Los dominicanos ayudaron a los cubanos en varias
rebeliones antiesclavistas de inicios del siglo XIX y a los
independentistas en sus dos grandes guerras por su libertad
contra España: la de los Diez Años, de 1868-1878 y la de 1895-
1898. Cuba ayudó a dominicanos y haitianos en sus luchas
contra tiranos e interventores extranjeros. Los puertorriqueños
aportaran no pocos hombres que integraran o apoyaron estas
expediciones o movimientos sediciosos. Incluso hay una
solidaridad olvidada de jamaiquinos y bahameses a los
independentistas cubanos.
El papel de la mayor de las Antillas en el área se ha
sobredimensionado a partir de 1959. Es difícil encontrar en la
historia de la segunda mitad del siglo XX, un país del Tercer
Mundo, con límites geográficos y demográficos tan reducidos,
que haya tenido un impacto internacional de las dimensiones
e importancia como Cuba.
Si me atengo tan solo al papel militar, estaré ante una
larga historia. Los cubanos han combatido, en ocasiones

75
CLÍO 177

conformando grupos reducidos de guerrilleros y en otros casos


formando un verdadero ejército. Así ocurrió en: Nicaragua;
República Dominicana; Argelia; República del Congo; Zaire;
Guinea Bissau; Vietnam; Angola; Mozambique; Siria; Granada;
Bolivia; Venezuela; Argentina y Etiopía. Además, han apoyado
ampliamente tanto material como espiritualmente a movimientos
revolucionarios en diversos países del mundo. Los cubanos
también han ofrecido su solidaridad a Estados revolucionarios
o de esta tendencia que se estaban o están enrumbando hacia
la izquierda en África, América Latina y Asia.
Sobre la acción internacionalista de los cubanos existen los
más diversos análisis según el criterio de cada analista de ese
hecho histórico. Pero la construcción de esa especie de imperio
de la utopía comenzó antes del triunfo de la revolución dirigida
por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

“No compre gasolina con sangre”


En los últimos años de la década de los 50, en la cuenca del
Caribe, ocurrieron importantes acontecimientos que influyeron
en la historia de la República Dominicana. Uno de ellos fue la
caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela,
quien había establecido en la patria de Bolívar una sangrienta
dictadura que fue derrocada por un amplio movimiento
democrático en enero de 1958. Muchos dominicanos exiliados
acudieron a la hermana tierra venezolana donde encontraron
el apoyo de su pueblo y gobierno.
El otro hecho que influyó decisivamente en el exilio
dominicano fue la lucha armada del pueblo cubano contra
la dictadura batistiana. Lo ocurrido en Cuba representaba la
materialización de las aspiraciones de los revolucionarios del

76
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

hermano país. Fidel Castro, luego de realizar el desembarco


expedicionario del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, al
frente de un pequeño grupo de sobrevivientes de la sorpresa de
Alegría de Pío, formó la simiente de lo que más tarde sería el
Ejército Rebelde. Hueste guerrillera que comenzó a propinar las
primeras derrotas al ejército de Batista en Llanos del Infierno,
La Plata, Uvero y otras, en la parte sudoriental del país.
En cierta forma, la guerrilla fidelista había llevado a
la práctica las aspiraciones de los exiliados dominicanos
que tomaron parte en las fracasadas expediciones de Cayo
Confites en 1947, la del hidroavión en Luperón de 1949 y la
comandada por Manuel Batista Clisante, cuyos integrantes
fueron apresados por las autoridades norteamericanas a finales
de julio de 1958 en el aeropuerto internacional de Miami al
momento de despegar hacia Constanza.
Para entender el papel que tuvo la Revolución Cubana
en República Dominicana es necesario analizar el espíritu
colectivo que llegó a prevalecer en Cuba en 1959. La rebelión
armada contra el dictador Batista puso en evidencia que
los revolucionarios cubanos se creían predestinados para
desempeñar un papel internacional de relieve en Latinoamérica.
Algunas de sus acciones así lo demuestran. Veamos algunos
ejemplos.
A mediados de 1958 las fuerzas armadas de los Estados
Unidos comenzaron a abastecer directamente a los bombarderos
batistianos en la Base Naval estadounidense de Guantánamo,
situada en territorio cubano. Los bombarderos volaban
directamente de la referida base a las cercanas montañas donde
actuaban las guerrillas. De esa forma el hostigamiento era
constante. La población civil resultó la principal víctima. Las
guerrillas que actuaban allí eran del Segundo Frente Frank País,

77
CLÍO 177

bajo las órdenes directas de Raúl Castro. Este jefe guerrillero


decidió llevar a cabo la “Operación Antiaérea.”
Esta operación consistió en la captura y retención de
50 estadounidenses y dos canadienses residentes en la zona
donde actuaban los guerrilleros. De ellos, 29 eran marines de
la Base Naval de Guantánamo, los demás eran funcionarios
de empresas estadounidenses establecidas en la región.
Fueron trasladados a los campamentos guerrilleros donde
se les mantuvo retenidos. De esta forma se pretendió evitar
la continuación de los bombardeos. La operación se llevó
a cabo y, en esencia, cumplió sus objetivos. Mientras los
retenidos permanecieron en territorio rebelde se suspendieron los
sanguinarios ataque aéreos.6
Los revolucionarios realizaron otras acciones que afectaron
intereses de los Estados Unidos. Una fuerza rebelde le
interrumpió el suministro de agua al Central Preston, propiedad
del poderoso consorcio estadounidense United Fruit Company.
Allí residía un grupo importante de técnicos de ese país y sus
familias. Un barco de esa compañía sacó por los muelles del
central a 40 estadounidenses.7
Los guerrilleros del Segundo Frente ocuparon a Nícaro,
en octubre de 1958. Esta era una importante planta productora
de níquel, de propiedad estadounidense. Tenía un carácter
estratégico en la industria militar de ese país. Allí residía en
aquellos momentos un grupo de altos empleados y técnicos

6. Efigenio Ameijeiras Delgado. Más Allá de Nosotros. Columna 6, Juan


Manuel Ameijeiras, Segundo Frente Oriental Frank País. Santiago de
Cuba, Editorial Oriente, 1984, p. 88.
7. “El Segundo Frente”. Periódico Revolución, Año 2, Nº 35. La Habana,
15 de enero 1959.

78
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

estadounidenses. Los revolucionarios se mantuvieron en


Nícaro entre el 20 y el 24 de octubre de 1958. Cuando se vieron
obligados a retirarse por la acción del enemigo.8
Al vender el Gobierno Británico armas a la dictadura de
Batista, se declaró un boicot a los productos de ese país. “No
compre gasolina con sangre” se afirmaba en un eslogan de los
revolucionarios que pronto se extendió por toda la isla sobre
ese precioso líquido de la compañía inglesa Shell.
Se trató a estas gigantescas compañías estadounidenses
e inglesas como si fueran simples vecinos de una zona en
operaciones. Incluso los mitológicos marines yanquis fueron
capturados en una carretera cualquiera y conducidos hasta los
campamentos rebeldes. Todavía asustan las decisiones de estos
liliputienses contra Gulliver si se piensa en el poder desmedido
de los Estados Unidos y Gran Bretaña.
En los últimos días de la guerra los guerrilleros cubanos
aceptaron el compromiso de ayudar a los revolucionarios
dominicanos en su lucha contra el tirano Trujillo, asunto al
que me referiré posteriormente. No fueron los fidelistas un
grupo aislado de guerrilleros que, desde intrincadas selvas
y montañas, combatían una dictadura con límites nacionales
muy precisos. Fueron gente que se sentían con pleno derecho
a tener un espacio internacional y que se le respetara. No
dudaron en exigir a las grandes potencias la suspensión
del apoyo a la dictadura. Al no obtener respuesta pasaron
a la acción. Secuestraron y boicotearon a quienes no los
tuvieron en cuenta. Lo más sorprendente es que sin tener las

8. Comisión de Historia de la Columna 19 José Tey. Columna 19 José


Tey, Segundo Frente Oriental Frank País, La Habana, Editorial de
Ciencias Sociales, 1982, p. 273.

79
CLÍO 177

posibilidades ni el poder real en la isla se brindaron a ayudar


a los dominicanos.
Al mismo tiempo, los exilados cubanos organizaron
expediciones en: Estados Unidos, México, Costa Rica y
Venezuela. En la lejana Argentina un grupo de revolucionarios
cubanos exilados instalaron en la finca Portela, perteneciente
a la familia del Ché Guevara, una planta de radio desde donde
trasmitían mensajes y consignas de apoyo a la revolución.9
Incluso llegaron a crear en el territorio de la isla una Fuerza
Aérea Rebelde.10 No solo actuaron en territorio cubano sino
que realizaron vuelos a otros países en busca de armamentos,
pertrechos bélicos y vituallas.
La imaginación febril de estos antillanos les hizo hacer
complejas operaciones que se asemejan a exquisitas jugadas
de ajedrez. Para trasladar un alijo de armas de Costa Rica,
secuestran en abril de 1958 un avión civil cubano. Según el
plan de los insurrectos este debía de arribar a un aeropuerto en
México. Abastecido con el apoyo de mexicanos complotados
debía de llegar hasta un aeropuerto costarricense y de allí a
Cuba. Aunque secuestraron la aeronave y la condujeron a
México, el plan fracasó por falta de coordinación con la parte
mexicana.11
El mismo concepto de crear una fuerza aérea rebelde
con todas las implicaciones nacionales e internacionales que

9. Orlando Borrego. Ché, recuerdos en ráfaga. La Habana, Editorial de


Ciencias Sociales, 2004, p. 209.
10. Comisión de Historia de las Fuerzas Aéreas del Segundo Frente. La
Fuerza Aérea Rebelde. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1988,
pp. 174-176.
11. Entrevista a Wilfredo Martínez Bourzac por José Abreu Cardet en
Holguín, Cuba, el 2 y 3 de abril de 2004.

80
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

pudiera tener tal asunto, nos coloca ante gente que miraba
mucho mas allá de los senderos solitarios propicios para las
emboscadas o los ataques a cuarteles reducidos.

Hombres y barcos: La ilusión por la libertad


El primero de enero de 1959 aconteció lo nunca imaginado.
Un grupo de jóvenes soñadores habían derrocado a un tirano
sangriento e implacable. El idealismo se imponía a la grosera
realidad de la represión. El escritor Alejo Carpentier reflejaría
su impresión en una de sus novelas:
“Miro y vuelvo a mirar a estos hombres de la Sierra y me
parecen como gente de otra raza (…). Acaso una raza nueva
capaz de hacer algo nuevo”.12
Desde aquellos primeros momentos República Dominicana
tendría un papel en extremo importante en la solidaridad
cubana. El asunto no era nuevo.
El pueblo cubano, desde Máximo Gómez y los dominicanos
que lo ayudaron en sus luchas independentistas, desarrollaron y
mantienen todavía una especie de “complejo de agradecimiento”
hacia Santo Domingo. El general Calixto García, una de las
figuras más relevantes de las guerras por la independencia,
hacia una reflexión sobre los dominicanos que tomaron parte
en la contienda de 1868:
“(…) Todos los jefes venidos del extranjero hayan carecido
de aptitud para nuestra clase especial de guerra y esto ha
hecho que en el país gocen de poca simpatía.13 Debo empero

12. Alejo Carpentier. La consagración de la primavera. La Habana, Edi-


torial Letras Cubana, 2001, p. 417.
13. La mayoría de los militares extranjeros que tomaron parte en la guerra
de Cuba en el campo revolucionario provenía de ejércitos regulares por

81
CLÍO 177

exceptuar algunos, entre ellos a los dominicanos, que han


sido verdaderamente nuestros maestros y que han hecho
la guerra en Cuba con cuantos recursos le ha sugerido su
inteligencia”.14
Estas palabras escritas en su Diario Personal, que no
tenían como objetivo halagar ni enaltecer públicamente a estos
extranjeros y salidas de la pluma de uno de los militares más
destacados de las Guerras de Independencia, nos dan una idea
del papel de los dominicanos en la historia de la guerra contra
España. Ese agradecimiento y sentido de que aquellos rudos
y valientes militares habían sido para los cubanos “nuestros
maestros” se reflejó en una solidaridad constante con la
vecina nación. Las ayudas internacionalistas de los cubanos
comenzaron bien temprano. Veamos:
1. El apoyo a los nacionalistas que luchaban por vías
pacíficas contra el invasor y ocupante militar yanqui de 1916
a 1924;
2. La ayuda a la llamada y frustrada Expedición del Mariel
organizada por Rafael Estrella Ureña contra la naciente tiranía
trujillista, en los primeros años de la década de 1930, que
intentó salir de ese puerto habanero en la iban a participar
decenas de cubanos;
3. La acogida brindada a los exiliados antitrujillistas
por casi todos los gobiernos cubanos, salvo los de Gerardo
Machado y Fulgencio Batista en cierto momento;

lo que su formación chocaba con el estilo guerrillero de esta contienda.


Aunque esto no desdice de su generosidad.
14. Calixto García Íñiguez. Diario Personal (1874). Archivo personal de
Juan Andrés Cue Bada, Santiago de Cuba.

82
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

4. El sustancial y decisivo apoyo a los expedicionarios de


Cayo Confites, en 1947 que, en su gran mayoría, eran cubanos,
incluso un alto funcionario del gobierno, como es el caso del
Dr. Eufemio Fernández, jefe de la Policía Secreta en el gobierno
de Carlos Prío Socrarrás;
5. El apoyo ofrecido a los expedicionarios de Luperón que
salieron de Guatemala en 1949. En Cozumel y Mérida, México
fueron detenidos 2 aviones en los que venían expedicionarios
dominicanos, nicaragüenses, costarricenses, hondureños y
varios cubanos, además de que los pilotos mexicanos de otros
dos aviones desertaron y dejaron a los hombres que debían
transportar en tierra, entre los que había varios cubanos;
6. La más importante por los efectos que produjo en la
sociedad dominicana que provocó la crisis final de la tiranía
que culminó con el ajusticiamiento de Trujillo el 30 de mayo de
1961, las Expediciones de Junio de 1959 en la que participaron
24 cubanos;
7. El apoyo que brindó a la Agrupación Política 14 de Junio
y a su dirigente Manolo Tavárez Justo, cuando en defensa de
la constitucionalidad vulnerada por el Golpe de Estado del 24
de septiembre contra el Gobierno de Juan Bosch recurrió a la
insurrección armada en noviembre de 1963;
8. La ayuda militar y logística que ofreció a un pequeño
grupo de militantes del Movimiento Popular Dominicano a
finales de 1963, que desembarcaron por Monte Cristi con el
objetivo de incorporarse a las guerrillas por Manolo Tavárez
Justo;
9. La defensa de la soberanía nacional que asumió en la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante la brutal
invasión militar yanqui en 1965; y

83
CLÍO 177

10. La ayuda que brindó al coronel y héroe de la Guerra


Patria de 1963, Francisco Alberto Caamaño Deñó en su
frustrada Expedición de Playa Caracoles en 1973.
Merecen mención especial las Expediciones de Junio de
1959, tema de este Congreso Dominicano de Historia. Después
del triunfo del Ejército Rebelde al derrotar las fuerzas militares
de la dictadura de Fulgencio Batista y la Revolución Cubana
tomar el poder político el 1º de enero de 1959, en el país se
comenzó a escribir otra historia de las relaciones entre ambos
países.
El año 1959 se le recuerda en la historia cubana por muchos
asuntos pero raramente por las acciones internacionalistas
que se desarrollaron en aquellos 12 meses. Muy pronto
comenzaron a llegar a La Habana revolucionarios de los más
diversos confines de América. Todos los que sufrían de falta de
democracia y la opresión de una dictadura, encontraron espacio
en la emoción y la sensibilidad de los cubanos. Incluso hombres
y mujeres de territorios lejanos, de otras culturas y continentes,
ponían las esperanzas en la Revolución Cubana.
La prensa oficial del recién instalado Gobierno Revolu-
cionario inició una campaña contra los tiranos latinoamericanos.
Abundan los artículos en los que se denuncia la situación que
sufría el pueblo dominicano. Incluso, en uno de ellos, se llegó
a culpar al Gobierno de los Estados Unidos por el apoyo que le
brindaba a la dictadura trujillista y se manifestaban simpatías
hacia los independentistas puertorriqueños. Tres jóvenes de esa
isla que se encontraban en Cuba en los momentos del triunfo
revolucionario declararon al periódico Revolución:

84
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

“Cuba va a repercutir en la liberación de las Antillas


incluyendo a nuestra islita querida”.15
Afirmaron que el gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz
Marín, era un títere de los Estados Unidos y que en su
propaganda para evitar el surgimiento de un movimiento de
liberación en la isla, afirmaba que la independencia traería el
caos y la anarquía. Los jóvenes pusieron el ejemplo de Cuba
que demostró lo contrario. Lo interesante no es la declaración
de estos muchachos sino que fuera publicado en el periódico
Revolución, órgano oficial del Gobierno Revolucionario
Cubano a los 13 días del triunfo.
Muy pronto apareció otra información sobre Pedro Albizu
Campos, nacionalista puertorriqueño que guardaba prisión en
Estados Unidos condenado por participar en un alzamiento
armado por la independencia de su país. Se informaba de
su deplorable situación que, según su esposa, se encontraba
enfermo y sin atención médica.
En la noticia se afirmó que estaba detenido:
“Como parte de la agresión desatada en 1950 contra el
Movimiento de Liberación de Puerto Rico”.16
Se desarrolló una verdadera efervescencia popular de apoyo
a pueblos latinoamericanos que sufrían dictaduras. Se anunció
la constitución del Comité Cívico Cubano Pro Liberación de
Nicaragua el 19 de febrero de 1959 y se realizó una invitación
pública para participar en el acto de su creación. Esto no se hizo
en un rincón apartado y olvidado de la ciudad sino en el Hotel

15. Periódico Revolución, Año 2, Nº 33, p. 9. La Habana, 13 de enero de


1959.
16. Periódico Revolución, Año 2, Nº 80, p. 3. La Habana, 10 de marzo de
1959.

85
CLÍO 177

Habana Hilton: símbolo del derroche de lujo de La Habana.


Se definió que el objetivo de éste era:
“(…) para respaldar cívica y económicamente las
actividades encaminadas a derrocar el régimen de los
Somozas”. 17
En la mañana del 2 de marzo de 1959, en el Edificio
Bacardí, en la capital cubana se ofreció una conferencia
de prensa por representantes de la Unión Revolucionaria
Nicaragüense y el Comité Cívico Cubano en pro de la
liberación de Nicaragua.18

Un viaje sin despedida ni retorno


En estos primeros meses de explosión de una solidaridad
espontánea, también se daba una delicada situación. Algunos
vecinos de la isla se vieron tentados por el aventurerismo y
la irresponsabilidad. Hubo ejemplos lamentables. Desde
Batabanó, en la costa sur de la provincia de La Habana salieron
en el yate Mayarí 85 hombres y dos mujeres, el 21 de abril
de 1959. Desembarcaron días después en un aislado poblado
panameño de la costa Atlántica.19 El objetivo era tratar de
derrocar al gobierno local.
El gobierno cubano actuó enérgicamente. Fidel, que en
esos momentos se encontraba de visita en los Estados Unidos,
lo calificó como una: “(...) acción de aventureros (...)”. 20 No

17. Periódico Revolución, Año 2, Nº 64. La Habana, 18 de febrero de


1959.
18. Periódico Revolución, Año 2, Nº 74. La Habana, 3 de marzo de 1959.
19. Clara Nieto. Los amos de la guerra y las guerras de los amos. Cuba,
Estados Unidos y América Latina. Bogotá, Ediciones Uniandes, 1999,
p. 43.
20. Ídem.

86
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

solo desautorizaron la expedición sino que enviaron a dos


altos oficiales del Ejército Rebelde para que gestionaran la
rendición de los expedicionarios. Esta se produjo el 1º de mayo
de 1959 en el poblado Nombre de Dios en la costa Atlántica
panameña.
Hasta el gobierno panameño no tardó en comprender que
la revolución nada tenía que ver con esa aventura. No acusó a
las autoridades cubanas de participación en el acontecimiento.
La Organización de Estados Americanos (OEA) tomó igual
partido.21
El 24 junio de 1959 los frustrados expedicionarios fueron
puestos en libertad por un tribunal panameño y rápidamente
los repatriaron a Cuba.
Se produjeron otras acciones o intentos de ese tipo. En
Manzanillo, un puerto del Oriente de Cuba, detuvieron a 25
jóvenes que trataban de apoderarse de armas y un yate para ir
a pelear a República Dominicana contra Trujillo.22
En Puerto Padre, situado en la costa norte del oriente de
la isla, se dio un acontecimiento trágico. En medio de este
fervor, un grupo organizó una expedición para luchar contra
el tirano Trujillo. Eran unos 28 hombres bajo el mando de un
oficial guerrillero, llamado Henry Fuerte, y un estadounidense
de origen mexicano, Rangel Guerrero, también oficial
guerrillero.
Éstos, en agosto de 1959, secuestraron un barco llamado
La Rubia y se dirigieron hacia República Dominicana. La
embarcación siguió una ruta similar a la de Cristóbal Colón

21. Ídem, p. 44.


22. Periódico Revolución, Año 2, Nº 85, p. 11. La Habana, 16 de marzo de
1959.

87
CLÍO 177

cuatro siglos atrás. Iban bordeando la costa norte de la provincia


cubana de Oriente para salir al Canal de los Vientos y dirigirse a
dicho país.
Para los expedicionarios se iniciaba una verdadera tragedia.
Se equivocaron en la ruta y acabaron desembarcando en las
costas del norte de Haití. Inmediatamente se produjo una
movilización de las fuerzas del tirano Duvalier. Agotados
por la travesía, unos murieron en acción, otros fueron hechos
prisioneros y fusilados. Sólo cinco sobrevivieron y los
devolvieron a Cuba.23 El acontecimiento fue condenado por
el Gobierno Revolucionario Cubano de forma pública. Muy
pronto la frustrada expedición pasó al olvido de los amigos y
los enemigos de la isla. Quedó como una aventura o en el mejor
de los casos como un gesto romántico y de buena voluntad.
No existen estudiosos interesados en el tema. Tan solo la
hija24 de uno de los inmolados ha llevado a cabo una perenne
lucha contra la desmemoria. Maestra primaria en Puerto Padre,
ha reunido toda la información que le ha sido posible sobre
aquel grupo expedicionario. Hoy mantiene en su humilde hogar
un pequeño archivo sobre los no recordados. Ha coleccionado
fotos, cartas y notas de prensa, como si el tiempo se hubiera
detenido y todavía se escuchara el sonido rítmico y metálico
del motor y la lancha comenzara a alejarse de las costas en un
viaje sin despedida ni retorno conduciendo a su padre y sus
compañeros hacia la muerte y el olvido.

23. Delio Gómez Ochoa. Constanza, Maimón y Estero Hondo. La Victoria


de los caídos. Santo Domingo, Editora Alfa y Omega, 1998, p. 100.
E información brindada por María Antonia Bofill Pérez autora de un
libro inédito sobre esta expedición.
24. María Antonia Bofill Pérez vecina de Puerto Padre. Desde hace años
ha llevado a cabo por su cuenta una constante búsqueda de información
sobre esa expedición. Tiene un valioso archivo sobre el tema.

88
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

Sin el entrenamiento de la malicia


Las dimensiones internacionales de la Revolución
Cubana iban más allá de los límites caribeños. Incluso
de los compromisos emocionales con vecinos del área
como fue el caso de República Dominicana, Haití y
Nicaragua, países con los que en alguna medida se había
tenido de una u otra forma relaciones. En ese contexto,
un ejemplo de esa mirada más allá del universo caribeño
fue la solidaridad con Paraguay. Hubo un apoyo con los
que luchaban contra la dictadura de Alfredo Strossner que
desde hacia varios años gobernaba con manos de acero.
País sin costas marítimas, perdido en lo más profundo de
América, no tenía existencia objetiva para el común de
los cubanos. Fuera de un cantante bastante popular, “El
indio Araucano”, natural de Paraguay, pero con nombre
artístico tomado de los aborígenes chilenos, ese país
no existía para el cubano. Sin embargo, el Ché Guevara
expresó que:
“(...) A principios de 1959, con la ayuda de otros compañeros
de la columna 8, Ciro Redondo, participó personalmente
en simulacros de combate con un grupo de combatientes
paraguayos que entonces se entrenaban en Cuba”.25
Esta columna fue la que comandó Guevara en la guerra
contra Batista. El mayor esfuerzo cubano se concentró en
Nicaragua y República Dominicana. De los potenciales
movimientos de liberación que podrían estallar en el área del
Caribe, el de Nicaragua, a los ojos de los cubanos, era uno de

25. Suárez Salazar, Luís. “Barbarroja” Selección de testimonios y discursos


del comandante Manuel Piñeiro Losada. La Habana, Editorial SI.- Mar
S.A. TRICONTINENTAL, 1999, p. 112.

89
CLÍO 177

los que tenía más posibilidades, tanto por lo desgarrador de


la dictadura que sufría; como por las tradiciones de lucha de
los nicaragüenses. La figura de Augusto César Sandino era
emblemática en el área del Caribe. Este líder revolucionario
nicaragüense combatió con éxito la intervención estadounidense
en su país en los años veinte del siglo XX. Los invasores al no
poder vencerlo concertaron la paz y lo asesinaron por medio
de un testaferro: Anastasio Somoza.
Cuba ayudó a un grupo de revolucionarios nicaragüenses
con entrenamiento, armas y apoyo de inteligencia y logística
en general. Estos, organizados en una columna guerrillera,
en junio de 1959, trataron desde Honduras de penetrar en
Nicaragua. El jefe de este grupo era Rafael Somarriba. Un
antiguo militar del ejército de Somoza. Algunos veteranos de
la guerrilla rebelde de la mayor de las Antillas se sumaron al
esfuerzo internacionalista. Incluso:
(...) el Ché le envía con un emisario cubano una nota al
dirigente antisomocista nicaragüense Somarriba donde le
expresaba su disposición a unirse a la lucha tan pronto la
columna guerrillera lograra crear condiciones en el territorio
de esa nación.26
Ya en mayo de 1959 contaba con 55 hombres en una finca
al sur de Honduras y unos 27 entrenándose en Cuba.27 El 22
de junio, esta fuerza inició su marcha desde Honduras con
dirección a Nicaragua. No lograron llegar. El 24 de junio de
1959 tropas hondureñas los encontraron en un lugar llamado El

26. Ídem, p. 25.


27. Matilde Zimmermann y Carlos Fonseca Amador. Bajo las banderas del
Ché y de Sandino. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2004, p.
68.

90
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

Chaparral en Honduras. Un cronista de aquel acontecimiento


informó que:
“La columna guerrillera, dirigida por Somarriba, había
sido sorprendida y diezmada en una hondonada infame. A
contrapelo de toda prudencia táctica, se había quedado allí
durante varias semanas. Las postas eran pocas, estaban
distribuidas de cualquier modo y sin el entrenamiento de la
malicia. Los soldados hondureños se habían aproximado al
campamento la noche anterior. A plena luz del mediodía, se
ubicaron cómodos, y a una señal dispararon casi a quemarropa
(...) contra la novicia columna”.28
Seis combatientes murieron en la acción. Otros tres heridos
fueron rematados, alrededor de 15 cayeron prisioneros.29 En la
emboscada murieron los cubanos Omelio Hernández y Marcelo
Fernández.30 Uno de los sobrevivientes escribió:
“No fue una batalla sino la más odiosa de las ma-
sacres”.31
En ocasiones, las victorias tienen un amargo trasfondo
de derrotas. Entre los que sobrevivieron a la carnicería se
encontraba Carlos Fonseca Amador, el futuro forjador de la
victoria sandinista de 1979. Las historias de las revoluciones
se desarrollan muchas veces por extraños caminos y senderos
extraviados. En agosto de 1959, Luís Escalona Molez, un
cubano que se incorporó a uno de los grupos que intentaron
crear una guerrilla en Nicaragua, murió en combate.

28. Tomás Borge. La paciente impaciencia. La Habana. Ediciones Casa


de las Américas, 1989, p. 110.
29. Matilde Zimmermann. Ob. cit., p. 69.
30. Luís Suárez Salazar. Ob. cit., p. 25.
31. Matilde Zimmermann. Ob. cit., p. 69.

91
CLÍO 177

Tres fragatas cubanas


República Dominicana, muy cercana en la geografía y
el espíritu a los cubanos, siempre ha tenido un espacio muy
amplio en la solidaridad y la generosidad cubana. Trujillo fue
el primero que comprendió esta realidad. Vio en Fidel y su
triunfante Revolución Cubana una amenaza para su tiranía, y
comenzó a armarse hasta los dientes y a contratar mercenarios
(cubanos batistianos, españoles, franceses, polacos, húngaros,
checoeslovacos, portugueses y yanquis integrados en la
llamada “Legión Anticomunista Extranjera”).
En junio de 1959, con apoyo cubano, llegaron a tierra
dominicana tres expediciones para luchar contra el tirano
Trujillo. Una de ellas fue trasladada en un avión que aterrizó
en Constanza el 14 de junio. Otra llegó en una embarcación por
Estero Hondo y la última por Maimón. Ambas expediciones
marítimas llegaron el 20 de junio. Las fuerzas de la dictadura
abortaron el intento. De los 198 expedicionarios tan solo seis
lograron sobrevivir.
El asunto parece en apariencia tema menor si tenemos en
cuenta las acciones de Cuba en Angola donde entre finales de
1975 y los primeros meses de 1976 fueron trasladados a ese
lejano escenario bélico más de 35,000 militares cubanos. Sin
embargo, en los primeros seis meses de 1959 los cubanos no
contaban con experiencia en las relaciones internacionales ni
con el apoyo de una gran potencia. Aunque estaba la ayuda del
gobierno de Rómulo Betancourt, en esencia las expediciones
se organizaron en territorio cubano. Durante el desarrollo de
éstas quedó en evidencia que asuntos circunstanciales podían
provocar un enfrentamiento con las Fuerzas Armadas de

92
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

Trujillo. Esto ocurrió cuando uno de los yates que conducía la


expedición, el Carmen Elsa quedó al pairo por varios días.
Tres fragatas cubanas acudieron en ayuda de los desdi-
chados. En pleno mar, no muy lejos de la vista de los pilotos
dominicanos que realizaban constante vuelos de vigilancia,
se dedicaron a reparar la embarcación. Luego las tres naves
cubanas en zafarrancho de combate acompañaron a los dos
yates hasta muy cerca de las costas dominicanas. En el caso
de lograr sobrevivir el núcleo guerrillero, aviones cubanos
los abastecerían dejando caer sobre un punto previamente
acordado armas, parque, medicinas, alimentos y otros medios.
En Cuba se entrenaba un segundo grupo de combatientes que
debía ser enviado a la vecina nación. Era un riesgo calculado,
pues las fuerzas cubanas de Oriente fueron puestas en estado
de alerta esperando una agresión trujillista. Todos esos planes se
detuvieron cuando los expedicionarios fueron exterminados.
Una vez liquidada la expedición el Gobierno Dominicano
contó con suficientes elementos y pruebas para acusar a sus
vecinos, lo que no dudaron en hacer. Por otro lado, no se
puede ver el asunto tan solo desde la perspectiva cubana. Las
Expediciones de Junio de 1959 fueron una iniciativa de los
revolucionarios dominicanos. Habían llegado al extremo de
proponerle a Fidel Castro, cuando estaba combatiendo a Batista
en la Sierra Maestra, que le enviarían combatientes para que
se entrenaran en las guerrillas cubanas para luego aplicar esa
experiencia en su país. Si bien la Revolución Cubana fue un
catalizador y unió a los antitrujillista, esa actitud estaba latente.
Existía un exilio tenaz y combativo que en 1958 había sido
capaz de organizar una expedición que fracasó en el aeropuerto
de Miami sin otro apoyo que sus propios recursos. Eran jóvenes

93
CLÍO 177

antitrujillistas capaces de movilizar algo más que el entusiasmo.


Las Expediciones de Junio de 1959 fueron producto de la
capacidad de resistencia y combativa de los revolucionarios
dominicanos y de la solidaridad cubana.
Una página que no era nueva en el Caribe y que había tenido
un lejano inicio cuando en octubre de 1868 un desconocido
dominicano, veterano de las campañas dominico-haitianas
y de Guerra de la Restauración en la que combatió del lado
español, trató de convencer a un líder insurrecto cubano que
le permitiera ayudarlo a organizar la tropa que había acabado
de formar. El cubano inexperto en asuntos militares aceptó que
aquel pobre campesino y leñador lo ayudara. El desconocido
se presentó con un nombre corto y cortante como el filo del
machete: Máximo Gómez.

Bibliografía citada
Ameijeiras, Delgado, Efigenio. Más allá de nosotros.
Columna 6, Juan Manuel Ameijeiras, Segundo Frente Oriental
Frank País. Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 1984;
Bofill Pérez, María Antonia. La frustrada expedición contra
Trujillo de agosto de 1959. Inédito;
Borge, Tomás. La paciente impaciencia. La Habana,
Ediciones Casa de las Américas, 1989;
Borrego, Orlando. Ché, recuerdos en ráfaga. La Habana,
Editorial de Ciencias Sociales, 2004;
Brache Batista, Anselmo. Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Testimonios e investigaciones sobre los acontecimientos, 3era.
ed. ampliada y corregida. Santo Domingo, Colección Banco
Central de la República Dominicana, 2008;

94
1959: De las expediciones, los dictadores y los héroes

Carpentier, Alejo. La consagración de la primavera. La


Habana, Editorial Letras Cubanas, 2001;
Cassá, Roberto. Historia social y económica de la
República Domini­cana, t. II, 1ra. ed. Santo Domingo, Editora
Alfa & Omega, 1989;
Comisión de Historia de las Fuerzas Aéreas del Segundo
Frente. La Fuerza Aérea rebelde. La Habana, Editorial de
Ciencias Sociales, 1988;
Cordero Michel, José R. Análisis de la Era de Trujillo.
Informe sobre la República Dominicana, 1959. 6ta. edición.
Santo Domingo, Editora de la UASD, 1989 (Universidad
Autónoma de Santo Domingo);
Gálvez Aguilera, Milagros. Las expediciones navales en
la Guerra de los Diez Años 1868-1878. La Habana, Ediciones
Verde Olivo, 2000;
García del Pino, César. Expediciones de la Guerra de
Independencia 1895-1898. La Habana, Editorial de Ciencias
Sociales, 1996;
Gómez Ochoa, Delio. La victoria de los caídos. Constanza,
Maimón y Estero Hondo. Santo Domingo, Editora Alfa &
Omega, 1998;
Nieto, Clara. Los amos de la guerra y las guerras de
los amos. Cuba, Estados Unidos y América Latina. Bogotá.
Ediciones Uniandes, 1999;
Pérez Guzmán, Francisco y Sarraciono, Rodolfo. La
Guerra Chiquita. Una experiencia necesaria. La Habana,
Editorial Letras Cubanas, 1982;
Periódico habanero Revolución, Año 2, Nos.: 33, del 12
de enero de 1959; 64, del 10 de febrero de 1959; 74, del 3 de
marzo de 1959; 80, del 10 de marzo de 1959; y 85, del 16 de
marzo de 1959.

95
CLÍO 177

Suárez Salazar, Luís. “Barbarroja”. Selección de testimonios


y discursos del comandante Manuel Piñeiro Losada. La Habana,
Editorial SI.- Mar SA TRICONTINENTAL, 1999; y
Zimmermann, Matilde y Fonseca Amador, Carlos. Bajo
las banderas del Ché y de Sandino. La Habana, Editorial de
Ciencias Sociales, 2004.

96
Las Expediciones de Junio de 1959

Las Expediciones de Junio de 19591

Emilio Cordero Michel2


Las expediciones armadas de los exiliados antitrujillistas
constituyeron el sueño de todos los que combatieron al tirano
desde el exterior, y la esperanza de todos los que la combatieron
desde el interior. Esa fue una constante del exilio dominicano,
a partir del fallido intento de Rafael Estrella Ureña, en 1933,
de realizar una incursión militar contra Trujillo desde el puerto
de El Mariel, cercano a la ciudad de La Habana (Cuba), y de
los fallidos intentos de Cayo Confites en 1957, de Luperón, en
1949, y de Manuel Batista desde Miami, en 1958.

1. Este ensayo fue originalmente presentado con muy pocas páginas en el


Curso contra el olvido. Hacia la recuperación de la memoria histórica
nacional, celebrado por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en el Museo Nacional
de Historia y Geografía el 7 de diciembre de 1990. Dos años después
y un poco ampliado fue publicado en la revista Estudios Sociales, Año
XXV, Nº 88, pp. 35-66, Santo Domingo, abril-junio de 1992. Siete
años más tarde, nuevamente ampliado y corregido, se publicó en la
desaparecida revista Ecos, Año 6, Nº 7, pp. 11-56, Santo Domingo,
abril-junio de 1999, órgano del Instituto de Historia de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo. Hoy se reedita en la revista Clío por
el hecho de que un profesor de la Escuela de Historia y Antropología
de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y antiguo director de
su Instituto de Historia, ha tenido el descaro de reproducir en su blog
“Notículas históricas dominicanas” plagiándolas, partes de este ensayo
sin señalar la fuente y, lógicamente, sin mi autorización.
2. Miembro de Número, presidente de la Junta Directiva de la Academia
Dominicana de la Historia y editor de esta revista.

97
CLÍO 177

Las expediciones de junio 1959, aunque resultaron un


fracaso militar porque no alcanzaron sus objetivos tácticos
ni estratégicos, por sus características y proyecciones
revolucionarias, así como por los efectos que produjeron en
la sociedad dominicana, fueron las más importantes de todas
las actividades de los exiliados, ya que marcaron el inicio del
derrumbe definitivo de la tiranía y el incremento de la lucha
interna con la formación de un amplio movimiento oposicionista
que culminó con el ajusticiamiento de Trujillo.3
En efecto, el período coyuntural que se inició el 14 de junio
de 1959 y se extendió hasta el 30 de mayo de 1961, fue el más
importante de la historia del régimen de Trujillo, porque en él se
resumió la crisis de la tiranía, reflejo de su podredumbre y de la
depresión económica que había comenzado en 1954, como una
proyección de la crisis del capitalismo mundial. Ciertamente,
en el quinquenio 1955-1959 Trujillo tuvo que recurrir a la
consecutiva y creciente emisión de papel moneda “inorgánico”
para adquirir la Compañía Eléctrica de Santo Domingo (actual
CDEE), para financiar los gastos de la llamada Feria de la Paz
y Confraternidad del Mundo Libre, y para adquirir los ingenios
que integraban el desmantelado y saqueado Consejo Estatal
del Azúcar (CEA).
Esta constante emisión de “inorgánicos” y la sustancial
baja que se produjo en los precios del azúcar, café y tabaco en
los mercados internacionales durante los años 1958 y 1959,
restringieron el mercado interno y disminuyeron los ingresos
de la tiranía, precisamente cuando tuvo que enfrentar cuantiosos
gastos militares por el triunfo revolucionario de Fidel Castro en

3. Emilio Cordero Michel. Movimientos sociales y políticos durante la


Era de Trujillo. Mimeografiado. Curso didáctico en UNAPEC. Santo
Domingo, 1987, pp. 47-48.

98
Las Expediciones de Junio de 1959

Cuba, y el temor a los preparativos de las expediciones militares


de 1959 que le obligaron a reforzar el aparato represivo para
controlar y aplastar el creciente movimiento clandestino.
Toda esta situación afectó adversamente el comercio exterior
al producirse un déficit en la balanza de pagos que, al querer
compensarlo Trujillo con crecientes emisiones “inorgánicas”,
agravó la crisis económica que, al devenir en política e histórica
de su régimen, concluyó con su derrumbe final en 1961.4

Situación internacional en el Caribe y el exilio dominicano


La situación internacional en el Caribe incidió también, muy
marcadamente, en la crisis histórica del régimen de Trujillo,
particularmente a partir de los siguientes sucesos: primero, con el
derrocamiento del dictador Gustavo Rojas Pinilla de Colombia
en mayo de 1957; segundo, con el derrocamiento del dictador
Marcos Pérez Jiménez de Venezuela a fines de enero, de 1958;
y tercero con la vergonzosa huida del tirano Fulgencio Batista,
de Cuba el 31 de diciembre de dicho año, ante el incontenible
avance de los revolucionarios de la Sierra Maestra comandados
por Fidel Castro Ruz. Estos acontecimientos políticos, muy
en especial el triunfo de la Revolución Cubana al despuntar
el año de 1959, provocaron un radical cambio histórico en la
geopolítica caribeña, que enardeció los ánimos de los exiliados
dominicanos, dispersos y divididos, hasta alcanzar niveles de
euforia al considerar próximo el fin de Trujillo.
En febrero de 1958, siendo cabeza de la Junta de Gobierno
de Venezuela el contralmirante Wolfang Larrazábal, ligado
por nexos familiares a los dominicanos, se constituyó, con el

4. Bernardo Vega. Trujillo y el control financiero Norteamericano. Santo


Domingo, Fundación Cultural Dominicana, 1990, pp. 599-610 pas-
sim.

99
CLÍO 177

apoyo de Acción Democrática (AD) de Rómulo Betancourt,


la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela (UPD), que de
inmediato inició amplios contactos con otras organizaciones
antitrujillistas con el propósito de lograr la unidad de los
exiliados dominicanos. El Frente Unido Dominicano de Cuba
que, a petición de la UPD de Venezuela, pasó a llamarse Unión
Patriótica Dominicana de Cuba, el Frente Unido Dominicano
de Puerto Rico, el Frente Dominicano de Nueva York, el Partido
Socialista Popular, el Frente Independiente Democrático de
Venezuela y la Unión Patriótica Dominicana de los Estados
Unidos, acordaron celebrar un congreso unitario en diciembre
de dicho año; fecha que fue propuesta por el desenlace que se
veía venir en Cuba ante la ofensiva de las columnas guerrilleras
del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
El 7 de diciembre de 1958, aterrizó en el occidente de la
Sierra Maestra un avión C-46 cargado de armas y pertrechos
bélicos, en especial ametralladoras calibre 30 y 50, así como
bazucas y explosivos enviados por la UPD de Venezuela y
Wolfgang Larrazábal, a Fidel Castro para el empuje final
contra Batista. En el avión iba también Manuel Urrutia, quien
fue el primer Presidente de la Cuba Revolucionaria, y Enrique
Jiménez Moya con un mensaje de la UPD de Venezuela firmado
por el Dr. Francisco Castellanos, Rinaldo Sintjago Pou, Cecilio
Grullón y Miguel Ángel Gómez Rodríguez, en el que le
pidieron al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana ayuda
para iniciar el entrenamiento militar en la Sierra Maestra de un
selecto grupo de dominicanos que, después del derrocamiento
de Batista, se lanzaría a combatir contra Trujillo.5

5. Unión Patriótica Dominicana. “Carta al Dr. Fidel Castro”. Caracas, 23


de noviembre de 1958. En Miguel Ángel Gómez Rodríguez. “Génesis

100
Las Expediciones de Junio de 1959

Enrique Jimenes Moya fue incorporado al Ejército Rebelde


con el rango de teniente y, al quedar gravemente herido en
el Combate de Maffo a finales de diciembre de 1958, por su
valeroso comportamiento se ganó el grado de capitán. El triunfo
revolucionario y la ascensión al poder de los combatientes de la
Sierra Maestra, llenos de mística y en medio de una contagiosa
efervescencia popular a nivel continental, sentaron las bases
para la unidad –por primera vez en 29 años– de la casi totalidad
del exilio dominicano.
La Unión Patriótica de Venezuela y Cuba, el Frente Unido
Dominicano de Nueva York y de Puerto Rico, el Partido
Socialista Popular, el Frente Democrático de Venezuela
y la Unión Patriótica Dominicana de los Estados Unidos,
correspondiendo a la invitación de la UPD de Venezuela,
dieron a la publicidad Declaración de La Habana, señalando
que se habían unido para derrocar a Trujillo; que compartirían
las responsabilidades en la liberación del pueblo dominicano,
concluyendo con un llamado para que incrementara
organizadamente su lucha contra la tiranía, y un pedimento
a los pueblos del mundo en demanda de que le ofrecieran su
fraternal solidaridad para alcanzar los objetivos programados.6
(Véase Anexo 1).

Integración del Movimiento de Liberación Dominicana (MLD)


Después que Fidel Castro inició a fines de enero de 1959
en la Universidad Central de Venezuela (Caracas), la colecta

y holocausto de la invasión de junio de 1959”. Periódico Listín Diario,


Santo Domingo, 12 de junio de 1985, p. 6.
6. Movimiento de Liberación Dominicana (MLD). Declaración de La
Habana. 16 de marzo de 1959. Archivo de Emilio Cordero Michel.

101
CLÍO 177

pública de fondos para derrocar a Trujillo y de comprometerse


frente a los dirigentes de la UPD de Venezuela a prestarles
todo tipo de ayuda para pagar la deuda contraída por el pueblo
cubano con Máximo Gómez, el 29 de marzo, en La Habana,
quedó constituido el Movimiento de Liberación Dominicana
(MLD) y su brazo armado, el Ejército de Liberación
Dominicana (ELD).
Las organizaciones participantes fueron las enunciadas
anteriormente, firmantes de la Declaración de La Habana. El
marxista Movimiento Popular Dominicano no quiso integrarse
al MLD por considerar que la lucha contra Trujillo había
que realizarla desde dentro del país y no desde el exilio. Ni
el Partido Revolucionario Dominicano, lidereado por Juan
Bosch, ni Vanguardia Revolucionaria Dominicana, dirigida
por Horacio Julio Ornes Coiscou, ni muchos otros pequeños
grupos de tendencia marcadamente conservadora o derechista,
quisieron formar parte del MLD.
Es más, algunos hicieron todo lo posible por denunciar y
sabotear las Expediciones de Junio de 1959 bajo la acusación
de estar controladas por los comunistas, como fueron los casos
de Luis Aquiles Mejía (MLD) y Angel Miolán (PRD), quienes
el 26 y 29 de junio, respectivamente, fueron a la Embajada de
los Estados Unidos en Caracas a hacer tales denuncias a fin de
evitar una segunda Cuba, ante el primer secretario de embajada,
John M. Cates Jr., y los segundos secretarios de embajada,
Robert G. Cox y Sam Moskowitz, según consta en el despacho
No. 5 de1 1º de julio de 1959 al Departamento de Estado.7

7. Archivos Nacionales de los Estados Unidos de América. Departamento


de Estado (ANEU.DE.) Washington. Secciones 739.00/0; 739.00/2;
739.00/3; 739.00/4; 739.00/5; 739.00/7; 739.00/12 y 739/00/W (7).
Agradezco al Lic. Bernardo Vega Boyrie haberme gentilmente facilitado

102
Las Expediciones de Junio de 1959

El MLD fue un frente político pluralista, que aglutinó a lo


más sano y valioso del exilio, hombres de diversas ideologías y
de diferentes clases sociales, caracterizados por un elemento y
objetivo comunes: su antitrujillismo y la patriótica decisión de
liberar al pueblo dominicano de la tiranía que lo oprimía.

Programa Mínimo del MLD y Manifiesto al Pueblo Dominicano


El Comité Central Ejecutivo del MLD se encargó de redactar
el Programa Mínimo de Liberación Nacional y el Manifiesto al
Pueblo Dominicano, que se harían del conocimiento de todos
los dominicanos, fuera y dentro del país, por diferentes medios
de comunicación.
Dicho programa, como se desprende de su nombre, contenía
los puntos mínimos que unían a los exiliados de las diferentes
tendencias políticas e ideológicas, así como los objetivos de
la revolución que se iniciaría con la lucha armada contra la
tiranía. Su contenido era revolucionario porque perseguía
conquistas enmarcadas dentro de la liberación del pueblo
dominicano, al propugnar abiertamente por el derrumbamiento
del régimen trujillista, y la implantación de una serie de
medidas económicas, sociales, políticas e internacionales de
puro corte democrático-burgués, muchas de las cuales, todavía
en nuestros días no han podido alcanzarse.
En su esencia, el Programa Mínimo planteaba la liberación
nacional, por la que tantos pueblos han estado luchando desde
la conclusión de la II Guerra Mundial y, particularmente, a
partir de la Conferencia de Bandung de 1955. Esto así, porque
liquidar los monopolios trujillistas y de capital extranjero,

el acceso a esa información microfilmada de los archivos de Washington


que guarda en su biblioteca.

103
CLÍO 177

reformar el sistema tributario, implantar una profunda reforma


agraria que beneficiara al campesinado, elevar el nivel cultural
de la población, establecer un sistema de seguridad social
que abarcara a los sectores populares, desarrollar una política
económica de empleo total, fortalecer la independencia
nacional y aplicar una política internacional independiente,
basada en el mantenimiento y robustecimiento de relaciones
amistosas y en pie de igualdad con todos los países del mundo,
encarnaban objetivos verdaderamente democráticos.8 (Véase
Anexo 2).

Manifiesto al Pueblo Dominicano


Este otro documento del MLD, después de sintetizar el
origen de la organización de liberación nacional, analizó en
sus aspectos más descollantes la tiranía de Trujillo y señaló las
medidas que implantaría la revolución que auspiciaba.
Aseguró que se formaría un gobierno revolucionario
provisional, de naturaleza democrática, que realizaría cambios
radicales en las estructuras económicas, sociales y políticas de
la sociedad dominicana, en base a los 17 puntos del Programa
Mínimo de Liberación Nacional.9 (Véase Anexo 3)
El Manifiesto no es tan conocido como el Programa
Mínimo, porque cuando se realizó el desembarco aéreo por
Constanza y se comenzó a difundir por radioemisoras cubanas,
venezolanas y puertorriqueñas, las frecuencias por las que
transmitían fueron bloqueadas por las estaciones monitoras
de la tiranía. Por ello, el pueblo dominicano apenas pudo

8. MLD. Programa Mínimo, 1959. Archivo de Emilio Cordero Michel.


9. MLD. Manifiesto al pueblo dominicano, 1959. Archivo de Emilio
Cordero Michel.

104
Las Expediciones de Junio de 1959

escucharlo y los poquísimos que, a riesgo de sus vidas, lograron


sintonizarlas en otras frecuencias de onda corta, oyeron la
lectura de este importante documento con una sensación de
impotencía tal, que el mensaje derivó, finalmente en audición
de una sola vía.10

El Ejército de Liberación Dominicana (ELD)


A mediados de marzo de 1959, en una finca ganadera de un
batistiano confiscada por el Gobierno Revolucionario Cubano
llamada Rancho Mil Cumbres, ubicada en la Cordillera de los
Órganos, cerca de la población Diego Núñez, en la Provincia
de Pinar del Río, se concentraron los integrantes del Ejército
de Liberación Dominicana (ELD) y, de inmediato, comenzó
el entrenamiento militar de unos 261 combatientes: 211
dominicanos, 20 cubanos, 13 venezolanos, 9 puertorriqueños, 3
norteamericanos, 3 españoles, 1 guatemalteco y 1 nicaragüense,
de los cuales no todos arribaron a tierra dominicana.
Había, además, 4 compatriotas en calidad de combatientes:
Dominicana Perozo, hermana de Manuel de Js. Perozo (Masú),
quien vino por Estero Hondo, perteneciente a la familia mártir
de Santiago; Dulce Díaz, igualmente de Santiago; Betty
Rodríguez, de Bonao; y Linda Ortiz, de Santo Domingo. Estas
4 mujeres, además de entrenarse como cualquier otro miembro
del ELD, lavaban la ropa de los expedicionarios, cocinaban
para toda la tropa, hacían la limpieza de las “chabolas” en que
dormían los integrantes del ELD y fungían de enfermeras.
Al acercarse la fecha de la salida de los expedicionarios,
fueron trasladadas a La Habana con el pretexto de recibir

10. Juan Delancer. Primavera 1959: Constanza, Maimón y Estero Hondo.


Santo Domingo, Editora Amigo del Hogar, 1979, p. 22.

105
CLÍO 177

entrenamiento en primeros auxilios, para evitar su participación


y desligarlas de los planes bélicos.11
Con los 261 combatientes, se formaron 5 pelotones de 50
hombres cada uno, subdivididos a su vez en 5 escuadras de 10
guerrilleros cada pelotón. Estos fueron: el Juan Pablo Duarte,
el Máximo Gómez, el Gregorio Luperón, el José Martí y el
Simón Bolívar que, durante los entrenamientos, estuvieron bajo
la dirección de veteranos cubanos de las campañas guerrilleras
de la Sierra Maestra.
El rudo entrenamiento a que fueron sometidos perseguía
endurecerlos en marchas y contramarchas diurnas y nocturnas,
orientación con brújula, enseñanza de elementos de táctica de
guerra irregular de montañas, esto es, guerrillera; manejo de
armas y prácticas de tiro al blanco con fusiles Springfield, FAL,
Garand, Browning Automatic Rifle (BAR), carabinas Cristóbal,
carabinas Garand, M-1 y M-2, ametralladoras calibres 50, 30 y
de mano Thompson 45; uso de explosivos; minas; granadas de
mano; confección de “trampas para bobos”, comunicaciones,
etc.
El objetivo inmediato era el de preparar la tropa, lo más
rápidamente posible, para que pudiera estar en condiciones
de combatir contra el ejército de Trujillo en los frentes que se
abrirían en las zonas montañosas del territorio dominicano,
particularmente en las Cordillera Central. Una vez allí,
siguiendo el patrón de referencia del reciente triunfo cubano, se
comenzaría a crear la base social guerrillera, la incorporación
del campesinado, de los sectores antitrujillistas populares y de
las mismas fuerzas armadas que se suponía se les unirían en
las montañas.

11. Armando J. Lora. Invasión, 2a. ed. Santiago de los Caballeros, 1985,
pp.46-48.

106
Las Expediciones de Junio de 1959

La táctica y estrategia militares, basadas en la concepción


foquista, estaban inspiradas en el romanticismo pequeño-
burgués, democrático y populista del castrismo,12 experiencia
que se intentó calcar sin tener en consideración las enormes
diferencias en los procesos históricos de los pueblos cubano y
dominicano durante los años 1930-1960, y que el Movimiento
Revolucionario 26 de Julio contó, en todo momento, con
un eficaz apoyo revolucionario interno. Por eso mismo, el
planteamiento de que el foco guerrillero crearía las condiciones
revolucionarias dominicanas, sin contar con el más mínimo
contacto con núcleos de la oposición interna (que los había
dispersos), aseguraba de antemano el fracaso militar de las
expediciones.
Siguiendo esa concepción, originalmente se planeó atacar a
Trujillo por 6 lugares distintos; 2 incursiones aéreas en aviones
C-46 por San Juan de la Maguana y Constanza, que servirían
de diversión para garantizar 4 desembarcos marítimos que se
harían desde lanchas rápidas de asalto inglesas, por 2 puntos
de la costa del norte y 2 por la del sur. Por varias dificultades
este proyecto tuvo que ser cambiado al conseguirse sólo un
avión C-46 y modificarse los planes tácticos: se haría un
desembarco aéreo por San Juan de la Maguana o Constanza y
dos marítimos; uno por Sosúa y otro por La Isabela. Los tres
serían concomitantes para obligar a Trujillo a dispersar sus
fuerzas en tres frentes y evitar que concentrara su poderío bélico
contra un solo grupo. Los dos grupos que desembarcarían por
la costa norte deberían converger hacia el macizo central para
unirse al de la expedición aérea y, en caso de no ser posible,
asentarse y consolidarse en la Cordillera Septentrional, cercana

12. Amaury Justo Duarte. Las luchas de clase en República Dominicana


(1955-1965), Tomo I. Santo Domingo, 1980, p. 119.

107
CLÍO 177

a Puerto Plata y al Valle del Cibao, zonas en las que existía un


mayor sentimiento antitrujillista.
Naturalmente, estos planes tácticos debían realizarse con la
mayor discreción para poder sorprender a Trujillo. Sin embargo,
el secreto no primó en 1959, como tampoco con el intento de
Manuel Batista en 1958; de Luperón en 1949, ni de Cayo
Confites, en 1957, y en Nueva York, Caracas, Puerto Rico y La
Habana, se hablaba por los codos de los preparativos militares.
Los que partían hacia La Habana a enrolarse al ELD para iniciar
el entrenamiento militar, lo hacían de manera descubierta y
hasta con orgullosa indiscreción. Trujillo, a través del SIM, de
sus agentes no incorporados a ese servicio, del Departamento
de Estado de los Estados Unidos y de comandantes cubanos
vendidos y ya en franca conspiración contra la Revolución
Cubana, estaba al tanto de todo. En efecto, ya desde el mes
de abril, Trujillo conocía todos los planes, los nombres de los
que se entrenaban y hasta tenía algunas fotografías tomadas
en Mil Cumbres.
De ello se encargaban de informarle las siguientes personas:
El comandante Pedro Díaz Lanz, jefe de la Fuerza Aérea
Revolucionaria de Cuba, ya vendido al tirano y a punto de
traicionar a Castro; los comandantes William Morgan y Eloy
Gutiérrez Menoyo, los llamados “come vacas del Escambray”,
igualmente en contacto con Trujillo y planeando la invasión
de opereta de Trinidad, fusilado el primero y apresado el
segundo, luego de desembarcar en Cuba desde nuestro
país; un dominicano de apellido Almonte, un tipo grueso y
corpulento, quien constantemente fingía estar enfermo en los
entrenamientos de Mil Cumbres;13 los aventureros griegos

13. Lora. Ob. cit., p. 51.

108
Las Expediciones de Junio de 1959

Stelio Bellelis y Constantin Theodorakis, quienes ya el 8


de abril de 1959 habían informado al Primer Secretario de
la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, John L.
Topping y al periodista de la Columbia Broadcasting System
(CBS), Stuart Novins, que dentro de pocas semanas saldría
una expedición hacia República Dominicana en dos naves, en
las que ellos irían.14
Dicho Stelio Bellelis fue el capitán del yate Carmen
Elsa y el causante del trágico drama en que concluyeron los
desembarcos de Maimón y Estero Hondo, seis días después del
de Constanza por lo que se rumoró en Cuba que ambos fueron
fusilados; Tomás Reyes Cerda, agente del SIM, de quien dijo su
jefe, el coronel Johnny Abbes García a Ramfis Trujillo, luego
de interrogar prisionero a Delio Gómez Ochoa a mediados de
julio, en el despacho del Estado Mayor de la Base Aérea de
San Isidro:
“General, ¿Usted no sabe que el espía mío parece que me
lo fusiló Fidel? El general levantó la vista hacia él y pareció
no haber oído las palabras de Abbes. ¿Cómo? –preguntó-.
Digo que parece que Fidel me fusiló mi hombre… a Reyes
Cerda”.15
Reyes Cerda no fue fusilado, sino sólo detenido por algún
tiempo y luego volvió a residir en el país para convertirse en
periodista vocero de la oligarquía fascistoide y clerical que se
opuso al Gobierno Constitucional de Juan Bosch.

14. ANEU. De. 739.00/4-1459.


15. César A. Saillant Valverde. Memorias junto a Ramfis Trujillo, 1955-
1961. Inéditas, sin fecha, posiblemente redactadas en Santo Domingo
y New York durante los años 1962-1964, p. 365.

109
CLÍO 177

Sin lugar a dudas, hubo otros muchos informantes, incluso


entre los que participaron en los entrenamientos y, a última hora,
el 7 de junio, decidieron en Cienaguillas, cerca de Holguín, no
formar parte de las expediciones. Tan infiltrado tenía Trujillo
el ELD, que el jefe del SIM vivía informándole fechas en
que ocurrirían los desembarcos. Lógicamente, el tirano se
preparaba, acuartelaba soldados, movilizaba tropas. El que
lea las Memorias de Cesar A. Saillant Valverde comprenderá
el estado de alerta en que estaba Trujillo, en base a las
informaciones constantes que recibía por muy diversos canales.
Quien igualmente consulte los documentos de los Archivos
Nacionales de los Estados Unidos, podrá comprobar que, desde
el 30 de diciembre de 1958, el embajador Farland informaba
al Departamento de Estado que Trujillo tenía conocimiento
de que dos semanas antes Castro había concertado los planes
preliminares con la UPD y Enrique Jimenes Moya para
organizar una expedición para derrocarlo.16 Puesto que Trujillo
tenía agentes cabilderos y protectores en Washington y todavía
no había sido desahuciado por el Departamento de Estado, esas
informaciones le fueron transmitidas.

Las Expediciones de Junio de 1959


Al iniciarse el mes de junio, se consideró que el entrenamiento
era suficiente para poder iniciar la lucha armada del ELD. En
la mañana del día 5,243 expedicionarios abandonaron el
Campamento de Mil Cumbres y, en autobuses, se dirigieron
hacia Holguín, en Oriente, a más de 1,000 kilómetros de
distancia. Después de varias detenciones por desperfectos

16. ANEU. DE. 637.39/12-3058. Podrían consultarse, además, los docu-


mentos 639.00/1-1659 y 2859; 739.00/3-359 y 739.00/4-259 y 2569.

110
Las Expediciones de Junio de 1959

en los vehículos, el día 7 llegaron a un nuevo campamento,


ubicado al pie de la Sierra Maestra, llamado Cienaguillas. En
dicho lugar se seleccionaron los que vendrían por los diferentes
puntos y 20 integrantes del ELD se quedaron por enfermedad
o decisión de no participar en las expediciones, con lo que la
fuerza expedicionaria quedó reducida en un 8%.
Conforme a los nuevos objetivos tácticos, en dicho
campamento se dividieron los 3 grupos que vendrían por las
vías aérea y marítima y se entregó a los expedicionarios fusiles
FAL, Garand, carabinas Cristóbal, carabinas Garand M-2,
ametralladoras cal. 30 y 50, bazucas, morteros, abundantes
proyectiles, granadas de mano, minas, explosivos, equipos de
comunicaciones y alimentos para 5 días. El plan era crear 3
frentes simultáneos: uno en el macizo central, con su punto de
infiltración aérea por San Juan de la Maguana o Constanza, y 2
marítimos en los yates Carmen Elsa y Tínima, a ambos lados
de Puerto Plata, con desembarcos en La Isabela y Sosúa para
infiltrarse y asentarse en la Cordillera Septentrional.
Era fundamental la sorpresa y simultaneidad, debido a que
el momento más difícil y peligroso para la expedición era el de
la aproximación y desembarco por la amenaza de la detección
y ataque con aviación y/o artillería. Por ello, las primeras horas
serían las decisivas, ya que, una vez en tierra e internados en
los montes y montañas cercanos, la aviación, la artillería y los
blindados serían poco efectivos, y sólo se combatiría contra
la infantería, cuando se considerara necesario.
La expedición aérea, en un C-46 camuflado con las
insignias de la Aviación Militar Dominicana (AMD), estaba
bajo el mando de Enrique Jiménez Moya, comandante de la
expedición, y su segundo era el comandante Delio Gómez
Ochoa; la del yate Carmen Elsa, estaba comandada por el

111
CLÍO 177

Dr. José Horacio Rodríguez Vázquez, secundado por el Dr.


Virgilio Maynardi Reyna; y la del Tínima, estaba bajo el mando
de Rafael Campos Navarro, secundado por Víctor Manuel
Maynardi Reyna (Silín).
Puesto que los yates eran rápidos y podrían cubrir la
distancia a navegar en pocas horas, al atardecer del día 13,
desde el fondeadero de La Chiva, frente al Central Preston, en la
Bahía de Nipe (en el mismo lugar en el que se concentraron los
integrantes de la frustrada expedición Cayo Confites en 1947),
zarparon el Carmen Elsa con 121 expedicionarios y el Tínima
con 48. El primer yate estaba capitaneado por el ya mencionado
Bellelis secundado por Theodorakis, mientras el segundo lo
estaba por el español Francisco Martín Fernández. Ambos yates
habían sufrido modificaciones para permitir el emplazamiento
en proa y popa de ametralladoras cal. 50 y 30.
A poco de zarpar, ya oscuro, Stelio Bellelis puso en peligro
la expedición, porque con una torpe maniobra casi chocó con
el Tínima. Habían comenzado los inconvenientes y sabotajes
de la expedición marítima.
El plan era aproximarse a Puerto Plata desde el oeste,
navegando a unas 60 millas al norte de las costas dominicanas,
a fin de evitar la detección por las patrullas aéreas y navales
de Trujillo. Pero los inconvenientes aumentaron esa misma
noche: el Carmen Elsa se separó del Tínima, su timón se
descompuso, los alimentos estaban dañados, el oleaje mareó
a los expedicionarios. Se reparó el timón, se rellenaron los
tanques de combustible e, inexplicablemente, Bellelis ordenó
lanzar al mar el sobrante.
Luego el yate navegó en círculos, alejándose de las costas
dominicanas, por lo que, ya al amanecer, no se pudo tocar
tierra como estaba previsto, antes de la salida del sol del día

112
Las Expediciones de Junio de 1959

15. Mientras tanto, el Tínima, aislado del Carmen Elsa y por


tener su comandante Rafael Campos Navarro órdenes expresas
de no realizar desembarco alguno sin estar acompañado del
Carmen Elsa, viró el rumbo hacia el oeste y se refugió, primero,
en uno de los cayos de Gran Inagua y, luego, en una ensenada
cercana a Baracoa, en el oriente cubano.

Expedición de Constanza
El 14 de junio, a las 3 de la tarde, partieron en El Aguacate,
en el camuflado C-46, los 54 integrantes de la expedición aérea
que serviría de movimiento de diversión a las expediciones
marítimas que deberían realizarse en la madrugada del
siguiente día. El avión, bajo el mando del piloto venezolano
Julio César Rodríguez y asesorado por Juan de Dios Ventura
Simó (piloto de la AMD que dos meses antes desertó con
un avión a chorro Vampiro y se unió a los antitrujillistas),
recomendó no tomar tierra en San Juan de la Maguana porque
por ser la pista muy corta, obligaba hacer un aterrizaje “de
barriga”, lo que constituía grave peligro por el gran peso que
transportaba y los explosivos que cargaba y porque, además,
no permitiría el regreso de la aeronave a su punto de partida.
Se acababa de ejecutar la primera modificación a los planes
tácticos de la penetración a territorio dominicano.
Se escogió, por lo tanto, a Constanza aunque se sabía que allí
había una fuerte guarnición militar y mercenarios de la Legión
Extranjera Anticomunista. Al atardecer, el C-46 sobrevoló
Constanza, y a las 6:25 p.m. aterrizó sin contratiempos.
El desembarco, al final de la pista, comenzó a ejecutarse
deslizándose los expedicionarios por un tablón, pero éste cayó a
tierra por las vibraciones y el viento de los 2 motores acelerados
al máximo, por lo que tuvieron que lanzarse desde una altura de

113
CLÍO 177

más de 3 metros con mochilas sobrecargadas y equipos bélicos


en las espaldas. Por eso, algunos sufrieron ligeras lesiones
en los tobillos y no pudieron ser desembarcadas las bazucas,
minas, explosivos y el equipo portátil de radiotransmisión ante
la aproximación de una patrulla motorizada de la AMD que
venía a indagar lo que ocurría.
Hubo un ligero encuentro con dicha patrulla, en el que
murieron un oficial y varios soldados; los expedicionarios
saltaron una cerca de alambre de púas y se dividieron,
inconscientemente, en dos grupos: uno con 34 expedicionarios
al mando del comandante Enrique Jiménez Moya; otro de 20,
comandado por Delio Gómez Ochoa. El primero tomó el rumbo
hacia El Río y Tireo, al norte, zonas muy pobladas y con vías
de comunicación, mientras el segundo buscó la zona de Los
Botados, hacia el sureste, donde la densidad de población era
bajísima y muy escasas las fuentes de suministros alimenticios.
Los integrantes de ambos grupos jamás volvieron a encontrarse,
a menos que fuera siendo prisioneros en San Isidro o en las
cámaras de tortura de La 40 y El 9.
Ramfis Trujillo, jefe de Estado Mayor Conjunto de las
Fuerzas Armadas de Aire, Mar y Tierra, creyó que con sus
oficiales y poderosa aviación desvertebraría la expedición en
menos de 24 horas, y que la limpieza y exterminio final los
harían sus compañías de fusileros, las tropas regulares del
Ejército, la Legión Extranjera Anticomunista y los llamados
“Cocuyos de la Cordillera”. Por ello, desde tempranas horas
de la mañana del día 15, escuadrillas de cazas P-51 (Mustang),
de cazabombarderos a chorro Vampiro, P-47 (Thunderbolt)
y Curtiss AT-6 comenzaron a saturar con metralla, bombas
incendiarias de napalm y de fragmentación de 500 kgs. todas

114
Las Expediciones de Junio de 1959

las montañas aledañas al aeropuerto, en las que se supuso


estarían los expedicionarios.
Aquello fue un verdadero infierno de metralla y fuego, en
el que murieron también docenas de campesinos. Sin embargo,
ni en esa ocasión ni en las posteriores en que Ramfis Trujillo
empleó su poderío aéreo, hubo bajas entre los expedicionarios.
Él mismo lo confiesa en sus megalómanas
Memorias, al afirmar que:
“La aviación, a pesar de que bombardeó, no tuvo efectividad,
ya que no se atacaba un blanco definido sino un pequeño grupo
que había sido avistado en las inmediaciones de donde se
atacaba, pero sí fue muy efectiva psicológicamente”.17
Quizás el efecto más importante de esos brutales y
permanentes bombardeos y ametrallamientos aéreos fue que
el grupo de Jiménez Moya comenzó a dividirse y a perder
volumen de fuego. De este grupo, se escindió uno comandado
por el capitán cubano Ramón López (Nene), que marchó en
forma paralela hacia el norte, y luego de su muerte, algunos de
sus integrantes llegaron hasta El Corocito, cerca de Jarabacoa.
El día 16, después del combate de La Guamita, Jimenes Moya
sufrió otra división: José A. Batista (Chefito) se desprendió
con 9 más hacia el Noreste, hacia Los Chicharrones. Al día
siguiente, el 17, Rafael Tomás Perelló cayó prisionero al
descomponérsele el fusil FAL. Interrogado en San Isidro, y
luego torturado en La 40, confirmó a Ramfis dos cosas:

17. Trujillo Martínez, Rafael (Ramfis). Memorias de las Expediciones de


Junio de 1959. Inconclusas e inéditas. Tomadas taquigráficamente por
César A. Saillant Valverde y corregidas a mano por su autor. Santo
Domingo. s/f. Dictadas a partir de mediados del año 1959, p. 23.

115
CLÍO 177

1. Que se habían realizado 2 desembarcos marítimos por


la costa norte, conforme a los planes tácticos (y que no habían
ocurrido todavía), noticia que el hijo del tirano conocía porque
se había encontrado la mochila de Enrique Jimenes Moya con
planos, claves, etc. que así lo indicaban; y
2. Que Ventura Simó había venido en la expedición por
Constanza. Este patriota, que se separó solo del grupo del
capitán López, cometió la ingenuidad de someterse, cansado,
hambriento y con los pies hinchados, a unos campesinos de La
Cotorra que lo entregaron a las tropas trujillistas. Transportado
a la Base Aérea de San Isidro, sufrió inimaginables torturas,
después que Ramfis hizo con él la grotesca y dolorosa farsa de
presentarlo ante la televisión y el cuerpo diplomático como un
héroe y de haber expresado, cínica y vulgarmente:
“Que Ventura Simó tenía 3 veces cojones: por traicionarlo
e irse el exilio a unirse con sus enemigos; por haber regresado;
y por haberse dejado coger vivo”.18
El día 19, Enrique Jiménez Moya fue muerto cerca de El
Río y su grupo dejó de constituir amenaza miliar alguna; los
escasísimos expedicionarios que no murieron en emboscadas o
quedaron heridos y rematados por el Ejército al ser encontrados,
se rindieron por hambre y cansancio. Prisioneros, algunos
fueron fusilados en el aeropuerto de Constanza, y los demás
trasladados a la Base Aérea de San Isidro, donde corrieron
peor suerte.
El grupo de Delio Gómez Ochoa se mantuvo intacto por
varios días en permanente movimiento, internándose con

18. Saillant. Memorias…, p. 333.

116
Las Expediciones de Junio de 1959

rumbo sureste hacia El Convenio y causando algunas bajas


al Ejército. El día 17 tuvo la primera baja y el consiguiente
bombardeo sobre la zona en que había estado el día anterior.
El grupo se inmovilizó por 5 días en Los Naranjos y luego
continuó marcha hacia el este, en busca de comida, por los
lados de El Botado. El 28, los expedicionarios comieron
vainitas verdes. El 30 fueron detectados, cercados y atacados
por descuidos de los dos postas; el grupo tuvo un herido que
fue dejado atrás, al que remataron las tropas trujillistas.
Tras este combate, el grupo se dispersó totalmente:
Delio Gómez Ochoa quedó con 10 expedicionarios; Juan E.
Puigsubirá (Johnny) con 2 más; el capitán cubano José Luis
Calleja con otros dos; Mayobanex Vargas quedó aislado y
tomó el rumbo hacia los predios de su padre. El 1ro. de julio,
el hambre obligó a Delio Gómez Ochoa a procurar comida
con un campesino que lo engañó y llevó a una emboscada, en
la que cayeron prisioneros Miguel Ángel Feliú (Miguelucho),
participante en las expediciones de Cayo Confite y Luperón,
y dos más que fueron llevados a Constanza y fusilados por el
general Mélido Marte en el aeropuerto.
El 3 de julio, Mayobanex Vargas llegó a la finca de su padre
y se entregó al general Juan Tomás Díaz. Ese mismo día, el
grupo de Delio Gómez Ochoa fue nuevamente emboscado en
un conuco en el que buscaban comida; Rinaldo Sintjago Pou
quedó herido y fue rematado; Gonzalo Almonte Pacheco quedó
aislado y fue apresado. El pequeño grupo de Johnny Pugsubirá
fue apresado: a él lo ejecutaron en el lugar, y a los otros 2
compañeros los trasladaron a la Base Aérea de San Isidro.
Gómez Ochoa quedó solamente con 5 expedicionarios
e inició una marcha paralela hacia el oeste, en búsqueda de
comida por los lugares en que había estado días antes. El 10

117
CLÍO 177

de julio, Poncio Pou Saleta y Medardo García Germán, tras


negociaciones con un sacerdote, se rindieron. Al día siguiente,
11 de julio, Delio Gómez Ochoa, Frank López y Pablito
Mirabal, descubiertos por perros sabuesos, igualmente se
rindieron ante la seguridad de que se respetarían sus vidas.
Había concluido el frente de Constanza, luego de 27 días de
asedio por las tropas trujillistas y, lo que es peor aún, en mortal
lucha por la búsqueda de alimentos. En ese momento había 7
expedicionarios sobrevivientes que quedaron reducidos a 6,
cuando el teniente cubano Frank Eberto López fue obligado a
llevar al ejército a buscar armas y municiones que había dejado
enterradas en las montañas. Puesto que estaba en esa tarea y
no pudo ser presentado a la prensa internacional junto a sus
otros compañeros, Ramfis Trujillo ordenó que fuera torturado
y asesinado. Los 6 sobrevivientes de la gesta de Constanza
fueron: Delio Gómez Ochoa, Poncio Pou Saleta, Mayobanex
Vargas, Francisco Medardo Germán, Pablito Mirabal y Gonzalo
Almonte Pacheco (luego asesinado en La 40 al ser reapresado
tras su indulto en febrero de 1960).
El siguiente cuadro, elaborado en base a las investigaciones
hechas por Anselmo Brache, Batista, publicadas en su
obra Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimonios e
investigaciones sobre los acontecimientos, muestra las bajas
que tuvo el ELD en el frente de Constanza y el destino de los
heridos y prisioneros:

118
Las Expediciones de Junio de 1959

Expedicionarios muertos del frente de Constanza19

Resumiendo: En Constanza, solamente el 19% de los


expedicionarios murió en combate, y el restante 81% fue hecho
prisionero, entre los que el 9% fue rematado en el lugar de la
captura por estar heridos; 24% de los prisioneros fue fusilado
en el aeropuerto de Constanza o en el sitio de apresamiento;
37% fue llevado ileso a la Base Aérea de San Isidro, torturado
en La 40 y El 9, y fusilado en el Centro de Enseñanza de las
Fuerzas Armadas (CEFA), sin conocerse el porcentaje de los
que murieron sufriendo torturas; y el 11% sobrevivió esta
trágica experiencia. Las cifras demuestran la criminal saña de la
tiranía que fue más bárbara aún en Maimón y Estero Hondo.
En el frente de Constanza, el régimen trujillista opuso a los
54 expedicionarios el siguiente aparato militar:

19. Anselmo Brache B. Constanza, Maimón y Estero hondo. (Testimonios


e investigaciones sobre los acontecimientos), 2da. edición. Santo Do-
mingo, Editora Taller, 1985. pp. 73-143.

119
CLÍO 177

2 compañías de fusileros de la AMD


(una de ellas bajo entrenamiento) ............................ 290 hombres
2 compañías de tropas del Ejército........................... 300 ”
Integrantes de la Legión Extranjera.......................... 600 ”
Subtotal……………………...……………............. 1,190 ”
Fusileros de la AMD y el Ejército........ 2,500 ”
“Cocuyos de la Cordillera” y campesinos guías....... 600 ”
Total………………………………….…….…....... 4,290 ”
Aviones de la AMD:
Escuadrón de Caza Ramfis (Mustang P-51)............. 52 aeronaves
Escuadrón de cazabombardeos.................................
(Vampiros y Thunderbolt P-47)……........................ 44 ”
Bombarderos (B-25, B-26 y Mosquitos)…............... 8 ”
De entrenamiento (Curtiss AT-6).............................. 10 ”
Helicópteros……………………………….............. 6 ”
(C-46 y C-47) incluyendo los de la CDA................. 14 ”
Pequeños monomotores y bimotores para la
observación……………………............................ 8 ”
Total…………………………………….................. 140 ” 20
20

Expediciones marítimas
De las expediciones a la costa norte existe escasísima
información, mucho menos que sobre la de Constanza. Las
causas de ello son varias, siendo las más importantes la
inexistencia de sobrevivientes y la no aparición de Diario
alguno de los 144 expedicionarios. Aunque es seguro
que muchos de ellos escribieron sus experiencias, Ramfis
Trujillo guardó algunos y ordenó destruir otros, así como los
documentos personales de todos los expedicionarios, salvo los

20. Trujillo Martínez. Memorias, y Saillant. Memorias, passim.

120
Las Expediciones de Junio de 1959

que el régimen consideró necesarios conservar para utilizarlos


con fines propagandísticos, como ocurrió con los Diarios
de Chefito Batista, Johnny Puigsubirá, el internacionalista
venezolano Edwin Ermini y el comandante cubano Delio
Gómez Ochoa, del Frente de Constanza, así como de algunos
militares del Ejército Revolucionario Cubano.
No obstante esas dificultades, Anselmo Brache, basado
en los datos de algunos expedicionarios que por enfermedad
fueron sacados del Carmen Elsa y trasladados a Cuba por
buques de guerra de ese país, del Dr. José Augusto Puig,
Abraham Watts de la Rosa y de muchos militares que le pasaron
informaciones, ha estado reconstruyendo, con paciencia de
hormiga, lo ocurrido en esos dos gloriosos frentes de lucha.
De su citada obra y de comunicaciones personales que me ha
ofrecido y que yo he podido obtener, he podido estructurar lo
que a continuación expreso.
Luego de la separación de los yates Carmen Elsa y Tínima
en la oscura noche del 13 de junio, y después que este último
retornó a Cuba, los expedicionarios que tenían proyectado
desembarcar por Sosúa vivieron por 3 agotadores días una
verdadera pesadilla orwelliana. Rotura del timón, agotamiento
del combustible, de los alimentos y del agua, navegación al
garete con mar gruesa, mareos, vómitos y deshidratación
de casi todos los navegantes, situación que se agravó con el
sofocante calor y el hacinamiento de 121 hombres bajo la
cubierta de la pequeña nave. Hay que imaginar cómo se sentían
esos patriotas: angustiados y temerosos de que el yate fuera
detectado flotando como un tronco en el océano y destruido por
la aviación o marina trujillistas; desesperados por estar aislados
de los demás compañeros a quienes imaginaban combatiendo
en Constanza y La Isabela sin su apoyo; frustrados por no

121
CLÍO 177

haber podido cumplir su misión; en definitiva, el Carmen Elsa


se convirtió en una especie de infierno flotante.
Ante esta situación, el comandante José Horacio Rodríguez
decidió correr el riesgo de romper el silencio y pedir socorro por
radio a la dirección del MLD en La Habana y por casualidad,
un radioaficionado recibió el mensaje. El MLD lo informó a
la Marina de Guerra Cubana que envió para el rescate a tres
fragatas: Martí, Maceo y Máximo Gómez, que tenían el nombre
clave de Picúa, Tintorera y Tiburón. En la madrugada del día
17, el Carmen Elsa fue rescatado y remolcado por la fragata
Maceo hasta uno de los cayos de Gran Inagua. Allí se repararon
los motores, se repusieron un poco los expedicionarios, se
reaprovisionó el yate de combustible, agua potable y galletas
de soda.
En cierto momento, en que el comandante de la fragata
Maceo señaló que tenía instrucciones de llevarlos a territorio
cubano en caso de que por la deshidratación y debilidad de
los expedicionarios se decidiera no realizar el desembarco
por no estar en condiciones físicas para combatir y, además,
porque el factor sorpresa de los desembarcos simultáneos
había desaparecido, por lo que Trujillo estaría alertado
esperando la expedición, José Cordero Michel arengó a la
tropa diciéndole:
“No. Vamos a abonar con nuestra sangre las playas de
la República Dominicana. En esa sangre, estoy seguro que
germinará el árbol de la libertad”.21

21. Espaillat Rodríguez, José. “La lucha del pueblo no ha cesado en 50


años”. Conferencia pronunciada el 14 de junio de 1973, publicada por
el periódico La Noticia, Santo Domingo, 26 y 27 de junio, pp. 14-15.

122
Las Expediciones de Junio de 1959

En términos más o menos parecidos se manifestó Cesar


Federico Larancuent, quien insistió en que:
“Era necesario continuar, regar con nuestra sangre
las playas de Quisqueya y encender la antorcha de la
libertad”.22
Los expedicionarios se sintieron más animados. El
comandante José Horacio Rodríguez ordenó trasladar a la
fragata Maceo a 24 hombres deshidratados y enfermos que
no estaban en condiciones de combatir, así como al Dr.
Danilo Estrada para que fuera a La Habana a informar de
todo lo sucedido al Comité Central Ejecutivo del Movimiento
de Liberación Dominicana y se incorporara al segundo
campamento que se organizaba en Madruga. En total, de
los 121 expedicionarios quedaron en el Carmen Elsa 96.
En ese momento apareció el Tínima, cuyos expedicionarios
nada sabían de las dificultades del Carmen Elsa. Sin pérdida
de tiempo se decidió partir hacia las costas dominicanas;
determinación difícil y valerosa, porque ya el factor sorpresa
había desaparecido y los expedicionarios del Carmen Elsa no
estaban físicamente en condiciones óptimas para enfrentar lo
que les esperaba. El patriotismo y el desprendimiento primó
sobre todas las cosas y el espíritu de sacrificio se convirtió en
una especie de obsesión colectiva. Según aseveración del Dr.
Virgilio Maynardi Reyna, uno de los deshidratados trasladados
a la fragata cubana Maceo, sus compañeros
“Decidieron emocionados proseguir la invasión sabiendo
que iban a morir. Querían morir”.23

22. Brache. Ob. cit., p. 212.


23. Lora. Ob. cit., p. 5.

123
CLÍO 177

Al partir, el timonel del Carmen Elsa, el griego Stelio


Bellelis, embistió a la fragata cubana Maceo con tan torpe
maniobra que el yate casi zozobró. Estuvo a punto de ser
muerto por más de un expedicionario, pero el comandante José
Horacio Rodríguez lo apresó, lo entregó al capitán de la fragata,
junto a su asistente Constantin Theodorakis, y puso el timón en
manos del antiguo guardiamarina José Mesón. Los dos yates,
convoyados por las fragatas cubanas, navegaron hacia el este
hasta las 5 de la tarde cuando se detuvieron por más de una
hora para recibir comida caliente de las fragatas cubanas. Se
reinició la navegación hasta las costas dominicanas y, a unas 60
millas al noroeste de Puerto Plata, los buques cubanos viraron
y regresaron. Era cerca de la media noche del 19 de junio, y los
dos yates se dirigieron hacia los nuevos lugares de desembarco:
el Tínima hacia Estero Hondo y el Carmen Elsa hacia Maimón,
ya que resultaba sumamente arriesgado hacerlo en los objetivos
primarios (La Isabela y Sosúa), porque la distancia los hubiera
obligado a navegar en pleno día.

Maimón
Cuando el yate Carmen Elsa se aproximaba a la Bahía
de Maimón, al amanecer del día 20, el guardacosta CG-101
que patrullaba la zona navegando de este a oeste lo detectó.
Se le acercó e hizo un disparo para que se detuviera. El
timonel Mesón aumentó la velocidad, y de inmediato se
entabló un breve combate naval; el CG-101 disparaba con
dos armas de fuego rápido (un cañón antiaéreo de 30 mm. y
una ametralladora cal. 50), y los expedicionarios respondían
al fuego con una ametralladora 50, emplazada en la proa, y
fusiles FAL. Las ráfagas del Carmen Elsa produjeron 3 bajas

124
Las Expediciones de Junio de 1959

en el guardacostas y la rotura del cable del timón, justo en el


momento en que sus dos armas automáticas se trabaron. El
guardacostas avisó por radio a la Base Aérea de San Isidro
que estaba siendo atacado y desde allí le informaron que en no
más de 5 minutos los aviones de la Fuerza Aérea Dominicana
(AMD) estarían en la zona.
El yate se acercó más a tierra, cruzó la Bahía de Maimón
y, buscando la protección tras unos acantilados, enfiló hacia
la pequeña rada de La Pava o el Bufeadero, donde el timonel
Mesón lo encalló en la arena. Comenzó un precipitado
desembarco, porque cercano había un puesto de guardia del
Ejército, y cuando las dos terceras partes de los expedicionarios
iniciaban el ascenso de las laderas circundantes, llegó una
escuadrilla de cazas P-51, que comenzó a ametrallar y
bombardear al Carmen Elsa. Al rato arribó otra escuadrilla
de aviones a chorro Vampiro, otras de P-51 y P-47 y la
corbeta C-105, que asolaron con metralla, cohetes y bombas
incendiarias de napalm y fragmentarias de 500 kgs. toda la zona
del desembarco, destruyendo el yate. A esta saturación de fuego
igualmente se unió, poco después del mediodía, el destructor
D-101, buque de insignia de la Marina de Guerra.
Algunos expedicionarios murieron en la playa o ascendiendo
las laderas que llevaban a la finca ganadera La Catherine y al
peñón de Las Dos Hermanas; otros quedaron heridos leves o
de gravedad, como el comandante José Horacio Rodríguez.
Unos 40 expedicionarios se parapetaron entre las cavidades
de Las Dos Hermanas y montaron 2 ametralladoras calibre
50 y 30. Ya a media mañana habían llegado la artillería y los
blindados, que se unieron al concierto de fuego contra los
expedicionarios. Allí se combatió por 3 días seguidos sin que

125
CLÍO 177

los constantes ametrallamientos, lanzamientos de cohetes y


bombardeos aéreos, ni la saturación artillera, de morteros, de
tanques y de fusilería arredrara a los expedicionarios: habían
venido a morir y sólo dejaron de disparar cuando se les acabó
el parque. Algunos murieron durante esos 3 días de fuego
infernal, poquísimos quedaron heridos y muchos fueron hechos
prisioneros, llevados a Santiago y desde allí transportados por
avión a la Base Aérea de San Isidro.
La ferocidad de los bombarderos de la AMD fue tal, que
todas las rocas de la zona quedaron calcinadas, y los árboles,
matojos y pastos fueron reducidos a cenizas. Incluso una
escuadrilla llegó a ametrallar y bombardear el poblado y la
playa de Sosúa, según consta en el Despacho Semanal No. 50
del embajador de los Estados Unidos, Joseph Farland, fechado
el 31 de julio de 1959, en el que participó al Departamento de
Estado que el jefe del MAAG, en un viaje que realizó a Sosúa,
confirmó que había sido ametrallada y bombardeada durante las
expediciones de junio, pudiendo observar los daños causados
por las bombas, así como fragmentos de las mismas.24 En
comunicación anterior, de Harry Lofton, segundo secretario de
la Embajada de los EUA, se informó, con amplitud de detalles
y declaraciones de testigos, el ametrallamiento y bombardeo
de dicha población y playa.25
Muchos expedicionarios pudieron romper el cerco y en
pequeños grupos, en parejas o solos, se dispersaron hacia el
sur y suroeste buscando la Cordillera Septentrional. Durante
días –y hasta semanas– deambularon por los montes de Imbert,

24. ANEU. DE. 739.00 (W)/7-3159.


25. ANEU. DE. 739.00/7-859. Despacho Nº 16, del 9 de julio de 1959.

126
Las Expediciones de Junio de 1959

Altamira, El Cupey, La Tasajera, Río Grande, El Mamey y otros


lugares al sur de Maimón, pero la persecución, el hambre y el
agotamiento físico los fue debilitando hasta dejarlos exhaustos
y ser aprisionados; otros, los menos, cayeron en emboscadas y
murieron en combate. Todavía a finales de agosto y mediados de
septiembre, en el llamado Cafetal de Ventura, por la Loma de La
Tasajera, al noreste de El Mamey, quedaban 6 expedicionarios,
que fueron muertos en emboscadas, apresados y fusilados en
el lugar.
La resistencia efectiva de los expedicionarios de Maimón
fue de apenas 72 horas y, a pesar de los continuos y feroces
ataques trujillistas, el número de los caídos en combate fue
reducido, de apenas 36, equivalente al 38% de total. La mayoría
de los 96 expedicionarios, unos 60, equivalentes al 62%, fue
hecha prisionera, heridos o ilesos, rematados o fusilados en el
lugar o en la Base Aérea de San Isidro.

Estero Hondo
El yate Tínima entró sin dificultades a Estero Hondo, y 47
de los 48 expedicionarios desembarcaron tranquilamente por
Punta Rusia (el comandante José Antonio Campos Navarro
había caído al mar cuando, todavía oscuro, revisaba la popa del
yate; al no poder ser rescatado, se ahogó). Un pecador, llamado
Severino Rodríguez, estaba con su hijo en una yola en las
afueras de la Ensenada de Estero Hondo al acercarse el Tínima,
vio llegar a los expedicionarios y los ayudó a desembarcar,
según declaró a un periodista que lo entrevistó.26 El Tínima no

26. A. Biaggi. “En Estero Hondo”. Entrevista publicada en la Sección


Tours. Periódico Hoy. Santo Domingo, 1º de marzo de 1989, p.1.

127
CLÍO 177

fue hundido por la AMD, como publicó el régimen al anunciar


el fracaso de las expediciones de junio, sino que fue mandado
a hundir por Ramfis Trujillo para publicar una foto aérea del
mismo y señalar la eficiencia de la aviación. El propio hijo de
tirano aseguró que:
“Desmontaron prácticamente todo el material en un bote,
al igual que desembarcaron todos sus ocupantes”.27
Más aún, el embajador Farland en su Despacho Semanal
No. 22 al Departamento de Estado, fechado 10 de julio de
1959, afirmó que:
“El yate Tínima fue sacado a flote y remolcado al puerto de
Santo Domingo, donde el agregado naval lo visitó y lo encontró
en perfecto estado; que sólo tenía 30 pequeñas perforaciones
de balas y tenía 2 emplazamientos para ametralladoras 50
en la proa y popa, armas que le fueron enseñadas en San
Isidro”.28
Después de desembarcar, los expedicionarios se dividieron
en 2 grupos: uno marchó hacia unos acantilados, en los que
hay muchas cuevas; y otro se dirigió por el llano, hacia las
cercanas lomas de la Cordillera Septentrional. Después de las
8 de la mañana, y mientras volaban de Dajabón a Maimón,
dos pilotos de aviones P-51 detectaron el Tínima y dieron la
alarma. De inmediato la aviación sobrevoló el lugar y comenzó
a ametrallar y bombardear. La fragata F-103 también llegó
y bombardeó los acantilados. Arribaron fuerzas militares de
Mao, Guayubín, Santiago, Moca, Santiago Rodríguez, Monte
Cristi y Dajabón, así como baterías de artillería, compañías de

27. Trujillo Martínez. Memorias, p. 39-A


28. ANEU. DE. 739.00 (W)/7-105.

128
Las Expediciones de Junio de 1959

morteros y varios pelotones de tanques y carros de asalto. Se


repitió en Estero Hondo el incesante y feroz bombardeo contra
expedicionarios parapetados tras los acantilados, y durante todo
el día 20 resistieron, aunque sufrieron algunas bajas. El grupo
que tomó rumbo sur por el llano, chocó con el ejército en El
Papayo y hubo muertos y heridos de ambos lados.
Al anochecer, había más de 3,000 soldados en la zona.
Ya avanzada la noche, los expedicionarios que estaban en los
acantilados rompieron el cerco y al día siguiente se desplazaron
en pequeños grupos hacia el suroeste, el sur franco y el sureste,
tratando de cruzar la carretera Santiago-Monte Cristi y el Yaque
del Norte para internarse en la vertiente norte de la Cordillera
Central. El Ejército comenzó a asesinar campesinos para
aterrorizarlos y evitar que ayudasen a los expedicionarios.
Muchos cruzaron la carretera entre Villa Elisa, Hatillo Palma
y Jaibón; algunos cayeron prisioneros y otros decidieron
no entregarse y volarse con granadas de mano. Los días 28
y 30 de junio el Ejército hizo varios prisioneros, y el 3 de
julio 3 expedicionarios fueron apresados cerca de Santiago
Rodríguez.
El frente de Estero Hondo, aunque no sufrió la rudeza de los
bombardeos y ametrallamientos en el momento del desembarco,
como ocurrió en Maimón, tuvo una gran desventaja: el terreno
era llano, lo que permitió que el Ejército los cercara con
mayor facilidad, era sumamente árido y la gran sequía de la
Línea Noroeste dificultó enormemente la obtención de agua.
Esa situación, además de la falta de comida y el agotamiento
físico, determinó que los 48 expedicionarios fueran sometidos
y apresados en apenas 2 semanas.

129
CLÍO 177

Las bajas en combates de los expedicionarios de la costa


norte fueron reducidas, si se toma en consideración el tipo
de terreno llano que dificultaba el ocultamiento y el masivo
empleo de artillería y blindados por el régimen, particularmente
en Estero Hondo. Al igual que en Constanza, la mayoría fue
apresada y exterminada en el lugar de la detención o en la
Base Aérea de San Isidro. El siguiente cuadro evidencia esta
aseveración:

Expedicionarios muertos en los frentes de


Maimón y Estero Hondo29

De 144 expedicionarios que desembarcaron por Maimón


y Estero Hondo, la tercera parte (33%) murió en combate; el
19% fue apresado con heridas y rematados en el lugar; 11%
cayó prisionero y fue fusilado o ahorcado (caso de Juan Batista
Almonte, quien llegó a Santiago y un cuñado lo denunció,
por lo que fue colgado de un árbol junto al campesino que lo
escondió y facilitó ropas); y el restante 36% llegó ileso a San
Isidro, donde, después de torturarlos, fueron fusilados.

29. Brache. Ob. cit., pp. 91-159.

130
Las Expediciones de Junio de 1959

Los efectivos militares que enfrentaron a los expedicionarios


de Maimón y Estero Hondo fueron:30
5 compañías de fusileros de la AMD 720 hombres
(una de ellas bajo entrenamiento)……………......…
Varias compañías y pelotones del Ejército de Puerto 3,400 ”
Plata, Santiago, Moca, Mao, Santiago Rodríguez,
Guayubín, Monte Cristo y ajabón…………………..
Mercenarios de la Legión Extranjera basada en el 650 ”
Estadio Cibao, en Santiago……………………...….
De armas auxiliares, artilleros, tanquistas, de 776 ”
Comunicaciones, marinos de buques de guerra....…
Total 5,546 ”30

El equipo bélico utilizado por Trujillo fue: 4 compañías de


morteros de 120 mm., 4 baterías de artillería; varios pelotones
de tanques y carros de asalto, todos los pilotos de la AMD con
sus respectivos aviones (menos 6 que se accidentaron y 2 que
murieron: 1 en Jacmel, en un Vampiro, y otro por la Beata, en
un AT-6) y 3 buques de la Marina de Guerra: D-101, F-103 y
GC-101.31

Resumen de los frentes de Constanza, Maimón y Estero Hondo

30. Trujillo Martínez. Memorias, passim.


31. Ibídem.

131
CLÍO 177

Es decir, que de los 198 expedicionarios que llegaron el


14 y el 20 de junio, menos de la tercera parte (29%) murieron
en acciones de guerra; menos de la quinta parte (16%) fueron
apresados estando heridos y rematados en el lugar; un poco más
de la décima parte (15%) fueron apresados ilesos y fusilados en
el lugar de la rendición; casi la mitad (40%) llegaron ilesos a la
Base Aérea de San Isidro luego de ser apresados y un poco más
de la tercera parte (36%) fueron triturados en las cámaras de
tortura y los que resistieron, finalmente masacrados en el CEFA
ante pelotones de ejecución. Quedaron solamente 6 con vida,
equivalentes al 3% y, un total de 97% murió heroicamente.
Las bajas del régimen no se conocen con certeza, ya que
Ramfis Trujillo las redujo muy substancialmente y solamente
se conocen como oficiales las siguientes:32

Estas cifras, indudablemente incompletas, evidencian


una muy desigual relación entre muertos y heridos al superar
los primeros a los segundos; situación que rara vez ocurre
en acciones de guerra auténticas, en las que los muertos en
combate regularmente representan del 15% al 30% de los

32. Brache. Ob. cit., pp. 220-221; Saillant. Memorias, pp. 367 y ss.

132
Las Expediciones de Junio de 1959

heridos. Es de presumir que los muertos militares del régimen


debieron ser entre 60 y 85, los heridos sobrepasaron los 140.
Tampoco se sabe cuántos campesinos murieron en los
indiscriminados ametrallamientos y bombardeos, ni el número
de los asesinados por las tropas para implantar el terror por no
haber informado su presencia. Igualmente se desconoce cuántos
fueron muertos por los expedicionarios por ir al frente de las
patrullas militares fungiendo de guías, salvo 2 “milicianos”
que figuran como bajas: 1 muerto y otro herido.33 Sin embargo,
personas bien enteradas afirman que entre 75 y 90 campesinos
murieron en Constanza y en las zonas aledañas a Maimón y
Estero Hondo, sin que hubiera, naturalmente, ningún herido.
Saillant, sin ofrecer guarismo alguno, afirma que:
“Muchísimos civiles sí murieron, especialmente
como ejemplo, por la más mínima sospecha de colabora-
cionismo”.34
Los gastos militares del régimen fueron asombrosos, porque
se consumieron cantidades fabulosas de material bélico, y el
propio Ramfis Trujillo evaluó las pérdidas y gastos en cerca
de 50 millones de dólares; material que hubo que reponer de
inmediato, porque el tirano esperaba nuevas expediciones de
exiliados. Ahora bien, desde el punto de vista de la economía
global, ¿Cuánto representaron para el régimen las expediciones
de junio de 1959? No se sabe con certeza, porque Trujillo
invirtió de su propio peculio para rearmarse. Sin embargo, se
ha especulado que los gastos y pérdidas del país excedieron
en dicho año los 120 millones de dólares; sangría que, como
señalé al comienzo de este trabajo, inició la crisis histórica y
el resquebrajamiento de la tiranía.

33. Brache. Ob. cit., p. 221.


34. Saillant. Memorias, p. 368.

133
CLÍO 177

Final de los expedicionarios. Prisioneros en San Isidro


Cuando Rafael Tomás Perelló, primer prisionero tomado
en Constanza llegó a la Jefatura del Estado Mayor de la AMD
en la Base Aérea de San Isidro el día 17 de junio, Ramfis
Trujillo decidió que no debía quedar con vida ninguno de
los expedicionarios. Para tales fines, instruyó que no quería
heridos, que éstos debían ser rematados en el sitio mismo de su
apresamiento y que todos los ilesos fueran remitidos a la Base
Aérea de San Isidro, donde serían pasados por las armas. Para
justificar su bestialidad, dijo con increíble crueldad:
“Los fusilo para dar un ejemplo a las Fuerzas Armadas,
pero primero los hago torturar para dar un ejemplo a mis
amigos de lo que les espera si algún día me traicionan”.35
Se inició el calvario de los 78 expedicionarios llevados
ilesos al despacho del general Fernando Sánchez (Tuntín), Jefe
de Estado Mayor de la AMD, donde personalmente Ramfis
Trujillo:
“Cínicamente cruel, fue siempre el primero en interrogarlos;
sus interrogatorios estaban llenos de burlas y dolorosos
sarcasmos. Después los entregaba a los perros de presa –Abbes,
Báez y Balcácer– quienes desaparecían con ellos rumbo a los
tenebrosos infiernos de La Cuarenta y El Nueve. Ya en el curso de
la noche, salían Ramfis, Luis José y Sánchez Rubirosa, camino
de aquellas mazamorras a contemplar, hasta la madrugada,
cómo eran torturados los prisioneros, e incluso a torturarlos
ellos mismos también, y luego en el curso del día, función en el

35. Saillant. Carta al Director de El Caribe. Santo Domingo, Parte IV, 21


de julio de 1962, p. 18.

134
Las Expediciones de Junio de 1959

Centro de Enseñanza con asistencia, en el palco de honor, de


Ramfis y sus amigos para contemplar los fusilamientos”.36
Los amigos de Ramfis que golpeaban, torturaban y
contemplaban los fusilamientos de los prisioneros eran:
Fernando Sánchez (Tuntín), Gilberto Sánchez Rubirosa (Pirulo),
Luis José León Estévez (Pechito), Evangelista Cabrera, César
Báez, Juan Cambiaso Pimentel (Molusco), Octavio Balcácer,
V íctor Sued y otros varios que han muerto, como uno de los
hermanos de León Estévez, Máximo Bonetti Burgos (Mozo),
Johnny Abbes García, etc…37
Los fusilamientos los realizaban los cadetes de la Academia
Miliar Batalla de Las Carreras, los oficiales de la AMD, del
Ejército, los amigos de Ramfis y los soldados. A los prisioneros
les disparaban, regularmente, con carabinas Cristóbal, y
era obligación de cada uno de los integrantes de pelotón de
ejecución vaciar un cargador, en ráfagas de 20 proyectiles.
La forma de morir de los expedicionarios fue heroica. El
agregado cultural de la Embajada de España, José Luis Herrero,
informó al segundo secretario de la Embajada de los Estados
Unidos John D. Barfield, quien a su vez pasó la información
al Departamento de Estado en el Despacho No. 5, del 1ro. de
julio de 1959, que un capellán cubano, que había estado en el
Ejército de Batista, le había manifestado que:
“Casi todos los fusilados recibieron los últimos ritos
católicos (…) y que los rebeldes se comportaron con calma y
valor asombrosos al encarar la muerte”.38

36. Ibídem. Partes III y IV, 20 y 21 de julio de 1962, p. 18.


37. Saillant. Memorias, pp. 326 y ss.
38. ANEU. DE. 739.00/7-759.

135
CLÍO 177

Conclusiones
A pesar de que no se conoce a cabalidad la verdadera
extracción social de los expedicionarios y de que Anselmo
Brache, en su citada obra, ofrece datos de algunos dominicanos,
pero no de todos y mucho menos de los extranjeros, podría
asegurar que la mayoría de ellos pertenecían a la pequeña-
burguesía en sus tres sectores: alta, media y baja; que algunos
eran obreros, bien porque se desempeñaran como tales en
nuestro país antes de marcharse al extranjero, bien porque el
exilio los obligó a vender sus fuerzas de trabajo; y uno que
otro provenía de la burguesía tradicional: agraria, comercial
e industrial.39
Sus nacionalidades las he podido clasificar de la siguiente
manera:
Nacionalidad Número Por ciento
Dominicanos 151 76.3
Cubanos 22 11.1
Venezolanos 13 6.6
Puertorriqueños 5 2.5
Españoles 2 1.0
Estadounidenses 2 1.0
Guatemalteco 1 0.5
No identificado 2 1.0
Total 198 100.039

39. MLD. Archivo, 1959-1960; Brache. Ob. cit., pp. 167-218; “Aniana
Vargas. Recuerda expediciones de Constanza Maimón y Estero Hon-
do”. Entrevista hecha por la redactora Nexcy D’León. Periódico Listín
Diario, Santo Domingo. 11 de junio de 1990, p. 9-C.

136
Las Expediciones de Junio de 1959

La concepción foquista que arropó a casi todos los


dominicanos que nos encontrábamos fuera del país; el
subjetivismo pequeño-burgués que dominó al eufórico exilio
dominicano con el triunfo de la Revolución Cubana y la
inconcebible falta de contactos con la resistencia interna,
constituyeron las causas primarias que determinaron que las
expediciones fueran aplastadas desde sus primeros momentos,
más que por el poderío bélico de Trujillo. Ese foquismo
demostró, por otro lado, que los exiliados estaban totalmente
desconectados de los sectores antitrujillistas del país y que, a
pesar de que algunos expedicionarios los señalaron con claridad,
el contagioso romanticismo pequeño-burgués predominó sobre
el sereno juicio dialéctico.
El caso más notable fue el de mi hermano José Cordero
Michel, quien al dictar una serie de conferencias en la
Universidad de Puerto Rico, en el mes de febrero del año 1959,
vaticinó:
“Es indudable que en la actualidad se prepara una acción
desde el exterior contra la dictadura trujillista, apoyada en la
marea democrática que monta en el Caribe. Muchos políticos
no le dan más de seis meses de vida a la Era de Trujillo.
Pero cualquier tentativa de invasión que no encuentre en el
interior del país un ejército político capaz de transformarse
rápidamente en un ejército militar, tiene pocas probabilidades
de éxito. Todo triunfo dependerá, fundamentalmente, no de la
fuerza del exilio, sino del grado de conciencia revolucionaria
de las masas en el interior del país. En la actualidad, aunque
progresando, ella es aún muy débil”.40

40. José Cordero Michel. Análisis de la Era de Trujillo (Informe sobre la


República Dominicana, 1959), 6a. edición. Santo Domingo, Editora
de la UASD, 1989. p. 44.

137
CLÍO 177

Luego de escribir ese certero y lapidario párrafo, olvidando


lo que su lógico razonamiento marxista le llevaba a admitir
como valedero, que cualquier lucha aislada de las masas
no garantiza triunfo revolucionario alguno, sino su fracaso;
José Cordero Michel se fue a Cuba, se enroló en el Ejército
de Liberación Dominicana, desembarcó por Maimón, cayó
prisionero, fue torturado y fusilado en el Centro de Enseñanza
de las Fuerzas Armadas (CEFA).
Se inmoló junto a 191 compañeros más que, sabiendo
que venían a morir, con su sangre generosa abonaron la tierra
la tierra dominicana para que en ella germinara y creciera el
árbol de la libertad.

Anexos

Nº 1. Declaración de La Habana
Correspondiendo a la invitación formulada por la Unión
Patriótica Dominicana de Venezuela, para dar a conocer el
estado actual de sus actividades contra la tiranía de Rafael
Leónidas Trujillo, las organizaciones que suscriben, conscientes
de su responsabilidad ante el pueblo dominicano, declaran:
Primero: Que han convenido unificarse para luchar por
el derrocamiento del régimen oprobioso de Rafael Leónidas
Trujillo.
Segundo: Que reconocen el esfuerzo y la eficacia con que
la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela ha conducido sus
actividades contra la tiranía, hasta llevarla a su etapa actual.
Tercero: Que logrado un entendimiento cabal sobre los
fines propuestos, acuerdan compartir con la Unión Patriótica

138
Las Expediciones de Junio de 1959

Dominicana las responsabilidades inherentes a esta gran


cruzada por la liberación del pueblo dominicano.
La Unión Patriótica y las organizaciones asociadas a ellas en
el movimiento revolucionario dominicano, hacen un fervoroso
llamamiento al pueblo dominicano para que intensifique en
forma organizada su lucha por el derrocamiento de la tiranía
de Trujillo, y piden a la vez a todos los pueblos del mundo su
solidaridad y colaboración más amplia en el empeño patriótico
que ellas alientan:
Unión Patriótica Dominicana de Venezuela
Frente Unido Dominicano de Puerto Rico
Frente Unido Dominicano de New York
Unión Patriótica Dominicana de Cuba
Partido Socialista Popular
Frente Independiente Democrático de Venezuela
Unión Patriótica Dominicana de los Estados Unidos de
América”.

Nº 2. Programa mínimo del Movimiento de Liberación Domini-


cana

I.- En el aspecto político:


Derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de
opresión y sangre establecido en la República Dominicana por
Rafael Leónidas Trujillo desde al año 1930.
Establecer un gobierno provisional democrático
revolucionario que en un período máximo de dos años ponga
en marcha el Programa de la Revolución y cree las condiciones
necesarias para que el pueblo dominicano pueda ejercer
libremente sus derechos políticos y sociales.

139
CLÍO 177

Convocar dentro de un término prudencial una Asamblea


Constituyente, elegida por medio del sufragio universal, directo
y secreto, encargada de elaborar la nueva Constitución de la
República, con sujeción a los principios que rigen la concepción
de la organización democrática del Estado, e inspirada en los
postulados de la justicia económica y social.
Derogar toda la legislación anti-democrática de la
tiranía.

II.- En el aspecto social:


Implantar una amplia Reforma Agraria que garantice al
campesino la posesión de la tierra y le otorgue el derecho de
propiedad correspondiente en la proporción que determine la
ley, de acuerdo con el principio que establece la función social
de la propiedad.
Reformar la Ley de Tierras, y depurar todos los títulos
definitivos otorgados por el Tribunal de Tierras que se
obtuvieron por fraude o violencia.
Garantizar la libre organización de la clase obrera
y campesina como medio de defensa de sus intereses y
reconocer el derecho de huelga como instrumento de lucha
del proletariado.
Iniciar una efectiva campaña de alfabetización y reformar
integralmente la enseñanza a fin de que la nueva escuela,
desde la primaria hasta la universitaria, sea la forjadora de una
conciencia nacional avanzada y libre que contribuya a darle
impulso a los reclamos y derechos del pueblo.
Establecer un amplio sistema de seguridad social que
ampare la niñez, la ancianidad y el desempleo y ofrezca los

140
Las Expediciones de Junio de 1959

servicios imprescindibles para la protección de la salud y una


vivienda adecuada.

III.- En el aspecto económico:


Impulsar la economía en sus múltiples aspectos, fomentando
el desarrollo del mercado interno y el poder adquisitivo de la
masa popular.
Desarrollar y proteger la industria nacional, mediante
las instituciones de crédito que organice el Gobierno
Revolucionario y a través de las medidas legales que se dicten
a ese fin.
Expropiar a favor del Estado todas las industrias y propie-
dades adquiridas por el tirano, su familia u otras personales
al amparo de la tiranía, y reintegrar a sus legítimos dueños
aquellas que hayan sido objeto de despojo.
Revisar todas las concesiones hechas por la tiranía a favor
de capitales nacionales o extranjeros que sean lesivas al interés
nacional.
Reformar el sistema tributario establecido por la tiranía,
aboliendo los impuestos antipopulares e innecesarios para el
sostenimiento del Estado.
Desarrollar una política económica tendiente a asegurar las
posibilidades de trabajo a toda la población laboral.

IV.- En el aspecto internacional:


Respaldar el ejército continental de la democracia represen-
tativa y el sistema de convivencia política y de mutua ayuda,
especialmente entre los países del Caribe y Centroamérica.
Fomentar las mejores relaciones con los demás pueblos,
basadas en la compresión y en el mutuo respeto que inspira

141
CLÍO 177

la igualdad jurídica de los Estados y la libre determinación de


los pueblos”.

Nº 3. Manifiesto al Pueblo Dominicano


El Movimiento de Liberación Dominicana, culminación
feliz de la labor unitaria realizada por la Unión Patriótica
Dominicana, el Frente Unido Dominicano de Puerto Rico, el
Frente Independiente Democrático de Venezuela, el Frente
Unido Dominicano de Nueva York y el Partido Socialista
Popular Dominicano, ha iniciado una acción insurreccional
para destruir la tiranía de Trujillo y crear un régimen de
democracia social, política y económica.
El hecho responde a un viejo anhelo. Desde que se inició
en 1930 la ignominiosa tiranía que oprime al país, el pueblo
dominicano no ha cesado de luchar contra ella. Cerrada la
vía legal, esta lucha se expresó a través de repetidos brotes
subversivos de la resistencia cívica. Razones de diversa
índole impidieron que culminara en una victoria definitiva.
Pero ella contribuyó a acentuar el espíritu de rebeldía popular,
reafirmando en todos la conciencia de ideal revolucionario. Por
eso, cada año han ido aumentando las víctimas de la tiranía y
ha sido mayor el número de exiliados.
El movimiento iniciado traduce la voluntad del pueblo.
A él se han unido hombres valerosos y dignos que pudieron
quebrar el cerco establecido por la tiranía. Y a medida que se
vaya extendiendo seguirán con seguridad las incorporaciones.
A la postre, englobará a todos los hombres puros del país, aptos
para la lucha.
Doloroso es tener que recurrir a la violencia para cristalizar
el noble empeño que nos anima, pero no quedaba otro

142
Las Expediciones de Junio de 1959

camino… El régimen de Trujillo, nacido de la usurpación,


creó, para consolidarse y mantenerse, un aparato terrorista de
proyecciones espantosas, nunca visto en América, y sobre su
criminal eficacia se ha sostenido. Ese régimen conculcó todas
las libertades públicas, aupó la escoria de la sociedad a las
más altas posiciones, transformó a la República en un feudo
personal, ahogó las manifestaciones de la cultura y sumió a
la comunidad en la esclavitud. Él no ha respetado jamás los
tratados y las normas internacionales, ha utilizado el genocidio
como método político y proyectó el terror fuera de las fronteras
del país. Frente a él, no cabe otro instrumento de lucha que el
de la fuerza. A ésta, pues, hemos recurrido, interpretando el
llamado de nuestro pueblo.
Nunca vivió este pueblo una época de mayor vergüenza y
martirio que la que se ha desenvuelto bajo la tétrica sombra de
la tiranía de Trujillo. Los bienes de las familias fueron pasando,
uno tras otros, por obra del dolor y el despojo, a la posesión
del déspota. Todas las tierras fecundadas del país están hoy, de
hecho, en sus manos; suyas son las industrias más importantes;
y el comercio, cuando no es suyo, tiene que compartir con él
sus utilidades. Ello explica que el pueblo se haya unificado
en el afán por destruirlo, y que esta unidad desemboque hoy
en la insurrección ya en desarrollo, garantizando su victoria
definitiva.
En armonía con esta realidad unitaria, la revolución que el
Movimiento de Liberación Dominicana auspicia se propone
respetar los intereses de las clases sociales lesionadas por
la tiranía, con tal de que sean legítimos y justos, e instaurar
un Gobierno Provisional Revolucionario de naturaleza
democrática que organice la vida de la República a la luz de
los ideales de justicia que proclama la revolución y que laten

143
CLÍO 177

por dondequiera en esta hora de grandes transformaciones


universales.
Es claro que la lucha contra la tiranía de Trujillo se
extiende a sus raíces. Nos proponemos, en consecuencia,
iniciar en la República Dominicana una nueva era histórica
sobre la base de la reestructuración de las normas jurídicas,
políticas y económicas hoy vigentes, y del restablecimiento
de los principios y las costumbres morales que Trujillo ha
quebrantado. Los primeros pasos se encaminarán a reparar
las iniquidades cometidas por la tiranía. Los criminales al
servicio de Trujillo recibirán el justo castigo. Se procederá a la
confiscación de los bienes del tirano, sus familiares y acólitos,
por ser producto del latrocinio sistemático de la riqueza
pública y del despojo de la riqueza privada. Las víctimas de
estos despojos recibirán sus propiedades o indemnizaciones
adecuadas, de acuerdo con el interés nacional. Se realizará
una amplia reforma tributaria y el desarrollo de la economía
será objeto de estímulo, de acuerdo con una planificación
en armonía con las condiciones productivas del país. Todas
las clases sociales gozarán de libertad de organización y se
reconocerá el derecho de huelga. Una vasta reforma agraria
dará tierra y posibilidades económicas a las familias campesinas
carentes de propiedades agrícolas.
La realización de estos fines entrañará la transformación
integral de las condiciones de vida del pueblo; significará
destruir una estructura político-social injusta y corrompida
y levantar sobre sus ruinas una realidad nueva, estremecida
de alientos justicieros; significará la superación definitiva del
cesarismo trujillista y de la servidumbre en que han vivido bajo
la tiranía las grandes masas campesinas y obreras; significará,
en suma, colocar las bases para que el hombre dominicano

144
Las Expediciones de Junio de 1959

pueda realizarse, libre de toda clase de coyundas, y para que la


Patria se levante sobre su propia dignidad sin la menor mengua
de su soberanía.
Es obvio que el paso inicial y básico para le ejecución de
tal obra es el triunfo de la insurrección ya iniciada. Diversos
focos insurreccionales se han establecido en distintas zonas
del país, y en ellos luchan, día y noche, con alto espíritu de
sacrificio, los soldados de la libertad y la justicia. Hijos de
la entraña del pueblo, a la totalidad del pueblo llaman para
que se incorpore a su lucha. Llaman a los hombres y mujeres
dignos de todas las clases sociales: al campesino, al obrero
urbano, a los profesionales, a los estudiantes, al comerciante,
al clero dominicano probo, al empleado público y privado y
a los miembros de la Fuerzas Armadas cuyas manos no estén
manchadas por el robo y por el crimen.
No llaman, claro está, a los verdugos del pueblo, a los
que han sembrado la desolación y el luto en las familias, a
los ladrones y pervertidores de la conciencia. La revolución
es obra del pueblo y se hace para el pueblo: ¡En ella no caben
los enemigos del pueblo!
Todos los países de América se hallan solidarizados con
el movimiento en marcha. Muchos de ellos, alentados por
el mismo afán democrático y renovador que hoy nos anima,
liquidaron recientemente, con valentía admirable, sangrientos
regímenes de opresión y construyen hoy en forma ejemplar
un porvenir grandioso. Ellos nos tienden los brazos… En su
seno generoso hemos encontrado y seguiremos encontrando el
apoyo moral necesario para precipitar y asegurar el triunfo de
nuestro propósito. No estamos, pues, solos en nuestra lucha…
Nuestra América la comparte y ve en su culminación triunfal
una victoria americana.

145
CLÍO 177

Nuestro movimiento responde a los postulados unitarios y


democráticos de Bolívar, Luperón y Martí, enriquecidos por
los aportes de las corrientes más justicieras de la época. Él
propugna, frente a la ya superada concepción de la patria chica
la tesis de la confederación de nuestras nacionalidades, como
exponente de la solidaridad que nace de su origen común, la
similitud de sus problemas y la identidad de sus destinos.
Para el logro de estos altos fines el pueblo dominicano ha
tomado las armas y con ellas lucha, fiel a la consigna de SER
LIBRE o MORIR. Con la cooperación de todos, la tiranía será
aplastada. Para todos, la hora de liberación ha llegado… Pronto
habrán de cesar las lágrimas nacidas de la explotación y el
crimen. Quedarán atrás la espera interminable y las acciones
subversivas infructuosas.
Ante el asombro y la cobardía del tirano, el pueblo
dominicano, que conquistó a golpe de heroísmo su independencia
y supo reconquistarla cada vez que fue despojado de ella, se
ha lanzado, con valor y tesón inquebrantables, a la lucha
por su libertad y su bienestar. Por la voluntad de ese pueblo
desaparecerán para siempre la humillación, el atropello, el robo
y el crimen de que ha sido víctima bajo la tiranía, florecerá
de nuevo la cultura y hermanada a la América democrática, la
República Dominicana se encaminará hacia el cumplimiento
de sus altos destinos.
Movimiento de Liberación Dominicana. Comité Central
Ejecutivo: Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón, Dr. Francisco
J. Castellanos, Dr. Luis Aquiles Mejía, Dr. Francisco Canto,
Cecilio Grullón, Comandante Enrique Jimenes Moya, Jefe del
Ejército de Liberación Dominicana”.

146
Las Expediciones de Junio de 1959

Bibliografía
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Departamento de Estado, Washington, Secciones 739.00/1,
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CLÍO 177

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Saillant Valverde, César A. Cartas a la Presidente y
Secretaria de la Fundación Héroes de Constanza, Maimón y
Estero Hondo. Nueva York, 9 de agosto y 22 de septiembre
de 1962.

148
Las Expediciones de Junio de 1959

Saillant Valverde, César A. Carta al Dr. Virgilio Martínez


Reyna. Nueva York, 15 de noviembre de 1962.
Trujillo, Rafael L. (Ramfis). “Mapa de operaciones durante
la Expedición de Maimón y Estero Hondo, 1959”. Revista
¡Ahora! Santo Domingo, 26 de diciembre de 1977.
Trujillo, Rafael L. (Ramfis). Memorias de las Expediciones de
Junio de 1959. Inconclusas e inéditas, tomadas taquigráficamente
por César A. Saillant Valverde y corregidas a mano por su autor.
Santo Domingo, s/f. Dictadas a partir de mediados de 1960.
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Maimón y Estero Hondo”. Entrevista periodística de Nexcy
D’Leon. Periódico Listín Diario. Santo Domingo, 11 de junio
de 1990.
Vargas, Mayobanex. Testimonio histórico: Junio 1959, 2da.
edición Santo Domingo, 1981.
Vega Boyrie, Bernardo. Trujillo y el control financiero
norteamericano. Santo Domingo, Fundación Cultural
Dominicana, 1990.

149
150
CLÍO 177

Fuente: Área de Fotografía del Archivo General de la Nación, Santo Domingo, República Dominicana.
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

Puerto Rico en las


Expediciones de Junio de 19591

Félix Ojeda Reyes2


Pienso que a los puertorriqueños nos gusta mucho la
palabra “esperanza”. Es la gloria prometida, algo así como
“una promesa de pago cuyo cumplimiento se aplaza”. Así lo
advertía Pablo Neruda e imagino que fue lo que sucedió con
los combatientes puertorriqueños del 14 de Junio de 1959.
En la patria de Betances hemos aplazado el reconocimiento a
nuestros mártires. En el Puerto Rico de hoy, lamentablemente,
nada se sabe de ellos.
¿Por qué la prensa nacional ignora la participación
de nuestros expedicionarios en la lucha armada contra la
dictadura de Trujillo? ¿Acaso podemos atisbar las clásicas
manifestaciones del prejuicio que siempre ha existido contra
el puertorriqueño pobre de la diáspora? ¿O es quizá la sordina
que con mucha astucia imponen los que en verdad y desde el
exterior gobiernan a nuestro país?

1. Resumen de un trabajo más amplio que será publicado próximamente


por la Academia Dominicana de la Historia.
2. Profesor puertorriqueño de Historia e investigador del Instituto de
Estudios del Caribe, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río
Piedras.

151
CLÍO 177

Todos los puertorriqueños que participaron en las


expediciones de junio de 1959 eran boricuas de la diáspora.
Todos fueron brutalmente asesinados. He aquí la nómina de
los caídos:
David Chervony, del Frente de Constanza;
Gaspar Antonio Rodríguez Bou, del Frente de Constanza;
Moisés Rubén Agosto Concepción, del Frente de Maimón;
Juan Reyes Reyes, del Frente de Maimón;
Luis O. Ramos Reyes, del Frente de Maimón; y
Luis Álvarez, del Frente de Estero Hondo.

Los agradecidos hablamos de la luz


David Chervony nació en el pueblo de Hormigueros e igual
que aquellos que le acompañaron sobresalió por su valentía.
David dio su pecho a los tiros y su corazón a la República
Dominicana.
Hubo un momento cuando en el frente de Constanza,
Mayobanex Vargas, Pedro Pablo Fernández, Juan Antonio
Almánzar y David Chervony le tendieron una emboscada a
dos soldados de la dictadura. De pronto, se produjo la balacera.
El dominicano Pedro Pablo Fernández resultó gravemente
herido. Las balas le atravesaron el vientre y le lesionaron la
columna vertebral. Al caer el dominicano, él mismo o los
demás, dispararon sus fusiles liquidando a los soldados de la
dictadura.3

3. Anselmo Brache Batista. Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimo-


nio e investigación sobre los acontecimientos, 4ta. edición ampliada.
Santo Domingo: Editora Búho, 2009, p. 118.

152
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

Por su don de gentes, a Fernández se le tenía en alta estima.


Él se había ganado la amistad del combatiente puertorriqueño.
Pero Pedro Pablo estaba en malas condiciones. Para aliviarlo se
le inyectó morfina, sin embargo, por la gravedad de las heridas
él sabía que no tenía salvación. De repente extrajo su cuchillo
de monte y se lo clavó en la garganta para no ser obstáculo a la
movilidad de la tropa. David Chervony trató infructuosamente
de socorrer al compañero gravemente herido. En un santiamén
le arrebató el arma, pero ya es muy tarde.
El comandante cubano Delio Gómez Ochoa me dijo que
esos cuchillos comandos de la infantería estadounidense
tienen unas estrías que no permiten la salida de la sangre y la
hemorragia se produce internamente en el acto. Pedro Pablo
Fernández murió el 16 de junio de 1959. Fue la primera baja
de la guerrilla de Gómez Ochoa.
No hay razón alguna para no creer que allí, en esos precisos
momentos, se produjo un lamentable incidente. Enfurecido al
ver al dominicano en su momento postrero, David Chervony
con el cuchillo que tenía en sus manos comenzó a darle tajos
en la cara y en la garganta a uno de los soldados de la dictadura
que estaba en el suelo. La ira del boricua resultó indescriptible,
desde que se irritó cuando avistó al dominicano herido, hasta
que el corazón se le alborotó presenciando la muerte del
amigo.
Gómez Ochoa me decía en Santo Domingo, el 7 de julio de
2005, que tomó la medida de desarmarlo. Lo tuvo que reprender
delante de la tropa, pues su actitud no había sido digna de un
revolucionario.
Acotó el comandante:

153
CLÍO 177

“Tuvimos que llamarle la atención. Acto seguido, David


se puso con malas crianzas hacia el combatiente dominicano
Reynaldo Sintjago. David era un joven muy valiente, muy
atlético y muy fuerte (…)”.
Aquel día, en la casa de Poncio Pou Saleta le pregunté a
Gómez Ochoa que cuándo le devolvió las armas a David. Y el
comandante, con una leve sonrisa en sus labios, me dijo:
“Félix, al otro día”.4
A medida que pasaban las horas, el grupo de Gómez Ochoa
continuó diezmándose. José Luis Callejas, veterinario de
profesión y oficial que había combatido en la Sierra Maestra,
se encontraba herido en una pierna. Pidió que le ayudaran a
sentarse. Y en un momento de distracción se disparó un tiro
en el pecho. No quería ser estorbo al desplazamiento de la
tropa.
Sin tardanza, narraré los minutos postreros de otro
expedicionario caído en Constanza. Al dominicano Juan
Antonio Almánzar Díaz, punta de vanguardia de la guerrilla,
las tropas de la dictadura le dieron el alto. En vez de disparar
su cargador completo de su fusil, Almánzar corrió hacia el
resto del grupo para alertarlos. El enemigo abrió fuego y la
guerrilla también. Además de Almánzar y de Frank Eberto
López Fonseca, Chervony se incorporó al trío para repeler el
ataque. Gómez Ochoa relató lo acontecido:
“Los cuatro hicimos nutrido fuego, pero Almánzar lo hizo
desde una posición que no le brindaba seguridad alguna.
Estaba parado en medio del camino disparando su fusil

4. El 7 de julio de 2005 entrevisté al comandante Delio Gómez Ochoa, a


Mayobanex Vargas y a Poncio Pou Saleta. La reunión se llevó a cabo
en la residencia de Pou Saleta.

154
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

Fal. Vimos su silueta dibujada en la oscuridad, cuando cayó


fulminado por una ráfaga de ametralladora (…)”.5
Abriéndose el paso contra viento y marea, el grupo de
Gómez Ochoa penetró en un maizal. Perseguidos y en retirada
los combatientes continuaron tiroteándose con el enemigo.
A la vez, tenían que replegarse. En tan adversas condiciones
sucedió el deceso del combatiente puertorriqueño:
“Una de las reglas sagradas del guerrillero es no combatir
de frente al ejército y menos en un escenario escogido por éste.
Eso fue lo que Chervony, quizá por su inmadurez no entendió.
Se insubordinó y me dijo que él no seguiría huyendo, que iba a
pelear. Fue imposible hacerlo cambiar de parecer. Me imaginé
cual sería su suerte y efectivamente, supe después que este joven
puertorriqueño murió en aquel enfrentamiento sumamente
desigual. Amén de sus errores, este guerrillero internacionalista
dio pruebas de una valentía extraordinaria”.6
Estas palabras de Gómez Ochoa son antológicas, dignas
de ser destacadas, pues resumen la comprensión que siempre
tuvo del proceso insurreccional en el que estaba involucrado
y sin ser irrespetuoso elogió críticamente la valentía del
internacionalista puertorriqueño.
David Chervony murió el martes 7 de julio de 1959. Tenía
17 años de edad. Sus restos nunca se encontraron. Sin embargo,
su imagen imperecedera debe ser evocada por su patriotismo,
dación y valentía. David derramó su sangre generosa por la
libertad del pueblo dominicano.

5. Delio Gómez Ochoa. Constanza, Maimón y Estero Hondo: La victoria


de los caídos. Santo Domingo, Editorial Alfa & Omega, 1998, pp. 160-
161.
6. Delio Gómez Ochoa. Ibid.

155
CLÍO 177

Puedo parafrasear al Apóstol de la independencia de


Cuba y decir que a David se le deben perdonar sus errores,
porque el bien que hizo resulta más provechoso que todas sus
equivocaciones. Y los hombres no pueden ser más perfectos
que el sol. Todos los astros tienen manchas. Escribía el Apóstol
Martí: “Los desgraciados no hablan más que de las manchas.
Los agradecidos hablan de la luz”.7
A pocos días del deceso de David, el periódico El Mundo, de
San Juan, entrevistó al tío de éste, residente en la calle O’Neill
de Hato Rey. Don Rafael Chervony reveló que su hermano
Benigno le había escrito desde Nueva York informándole que
sus dos hijos, David y Daniel, habían dejado el hogar en aquella
ciudad para viajar a Cuba.
“Los jóvenes hermanos David y Daniel Chervoni nacidos
en Puerto Rico, son hijos de padre y madre puertorriqueños y
emigraron hacia Nueva York hará como cuatro años, informó
su tío. El señor Rafael Chervony indicó que nada más podía
decir porque no lo sabía, menos aún que sus dos sobrinos
hubieran participado en la reciente rebelión dominicana”. 8
Hurgando en las páginas de la guía telefónica para el área
residencial de San Juan me tropecé con los familiares de David.

7. José Martí. Obras completas. Teatro / novela / La edad de oro. Volumen


18. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1991, p. 305.
8. El periódico El Mundo alega que otro puertorriqueño, de apellido
Vega o Vega Acosta, residente de San Juan, estuvo involucrado en la
expedición: “En la lista de supuestos invasores muertos publicada en
la República Dominicana figura el nombre de Oscar Luis Vega Acosta.
Un joven boricua de estos apellidos había salido de aquí hacia Cuba”.
El Mundo. San Juan, 18 de julio de 1959, pp. 1, 12. (Oscar Luis Vega
Acosta era un teniente cubano que había llegado en la expedición aérea.
Herido, fue hecho prisionero y fusilado en Constanza).

156
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

El primero en darme información valiosa fue don Nelson


Chervony Martínez:
“Sí, estamos emparentados. El padre de David, Benigno,
es mi tío. Ellos son naturales de Hormigueros y son muchos
de familia. Benigno se había ido a vivir a Estados Unidos y en
Puerto Rico habían quedado los hijos. Al tiempo, yo me fui a
Estados Unidos. En una ocasión Benigno me pregunta cuándo
yo pensaba regresar a Puerto Rico, pues él iba a escribir una
carta para que se la llevase a su suegra a ver si me dejan traer
a los muchachos”.9
Después de entregar la carta en Hormigueros se consiguió
el permiso y “los muchachos” pasaron a vivir con su padre, a
principios de la década del 1950, en uno de los barrios pobres
de Nueva York. El patriarca de la familia, don Benigno, era
carpintero en Hormigueros y trabajaba de super en Nueva
York.
El jueves 14 de julio de 2005 pude hablar con Herenia
Chervony, la hermana de David, con residencia en la ciudad de
Nueva York. Herenia me dijo que sus padres, David Chervony
y Julia Preciado, se casaron en Puerto Rico y tuvieron cuatro
hijos: Ramón, Daniel, ella y David. Julia Preciado murió
cuando los hijos eran pequeños. El mayor, Ramón, falleció en
1966, en la ciudad de Nueva York, a los 35 años de edad.
“Nosotros éramos bien unidos. Vivíamos con mi abuela
materna, Monserrate Napoleoni, en Puerto Rico. Nuestro papá
nos trajo a Nueva York. Residíamos en la Calle 105 y Avenida
Amsterdam. David era fuerte, saludable, sin vicios. Medía 5
con 3 ó 5 con 4. No tengo nada de él, ni fotos ni documentos.
Tenía 17 años cuando se fue para allá. Un señor que tenía

9. Entrevista telefónica con don Nelson Chervony Martínez, 13 de julio


de 2005.

157
CLÍO 177

una bodega lo reclutó. Todos sufrimos mucho. Yo sufrí mucho,


era mi hermano más chiquito. Tratamos de reclamarlo. La
Embajada de Estados Unidos en Santo Domingo nos envió un
telegrama diciendo que estaba desaparecido”.10
El periódico The New York Times informó que antes de salir
hacia Cuba, David residía en la Calle 107 del alto Manhattan.
Su hermano mayor, Daniel, estuvo en el adiestramiento
impartido en la finca Mil Cumbres, localizada en la zona
montañosa de la provincia de Pinar del Río, donde se estableció
la escuela de enseñanza militar. Alejada de vecinos, la finca,
antigua propiedad de un batistiano, cumplía los requisitos para
el adiestramiento de un movimiento de guerrillas.11 Y aunque
Daniel estuvo en Mil Cumbres, al final de la jornada se separó
del proyecto expedicionario.
Actualmente, Daniel vive en el Condado del Bronx. He
hablado con él en varias ocasiones.12 Cuando le menciono los
nombres de los expedicionarios, no recuerda nada. Siempre
pide que se le llame al otro día y al otro día no se encuentra
en la casa. Así actúa y se comporta un hombre acorralado por
los acontecimientos.
A mediados de agosto de 1959, el periódico The New York
Times informó que un grupo revolucionario dominicano, al

10. Entrevista a Herenia Chervony, 14 de julio de 2005.


11. Algunos años más tarde, por Mil Cumbres pasarían los expedicionarios
que acompañaron al comandante Ernesto Guevara en su gesta boliviana.
En Mil Cumbres también se adiestraron los hombres de la guerrilla
dominicana de Francisco Alberto Caamaño Deñó.
12. La última de esas conversaciones la tuvimos el 26 de julio de 2009,
en horas de la noche. Daniel informó que el dominicano Federico Ro-
dríguez, propietario de un restaurante en la Calle 105 y Amsterdam,
fue quien le reclutó. Acto seguido, alega que le hicieron “muchísimas
promesas si ganaba la revolución”.

158
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

que no identificó, estaba reclutando “mercenarios” de Puerto


Rico para combatir la tiranía de Trujillo.13 En esa ocasión,
Daniel Chervony y Santiago Carbonell trataron de justificar la
deserción abrazándose a la histeria del anticomunismo.
Juan Sánchez, dirigente de la comunidad puertorriqueña de
Nueva York, tuvo que salir en defensa de los expedicionarios.
“Es injusto calificar de ‘mercenarios’ a los revolucionarios
que luchaban contra el gobierno de Trujillo”, advirtieron las
declaraciones de Sánchez, según las recoge la prensa hispana
de Nueva York:
“Me honro con la amistad de algunos de los muchachos
puertorriqueños que fueron a Cuba. Llamarles mercenarios
a estos combatientes de la libertad no es sólo absurdo, sino
injusto. Son jóvenes idealistas, incapaces de luchar por
intereses materiales.
Esos muchachos que conozco bien, simpatizantes de la
causa de Cuba y de la República Dominicana, fueron como
voluntarios… Siempre ha habido puertorriqueños defendiendo
la causa de la libertad en las Antillas. Así siento yo y así siente
– estoy seguro – la mayoría del pueblo puertorriqueño”.14

Tony Rodríguez Bou


Entre los puertorriqueños del 14 de Junio tengo la
obligación de mencionar a Gaspar Antonio Rodríguez Bou.

13. The New York Times, 10 de agosto de 1959, p. 9. Dos días más tarde,
el mismo diario menciona a “tres desertores puertorriqueños de una
fuerza mercenaria anti Trujillo…” (The New York Times, 12 de agosto
de 1959, p. 19).
14. El Diario de Nueva York, 11 de agosto de 1959. (Cortesía de Jorge
Matos Valldejuli).

159
CLÍO 177

Los combatientes le llamaban cariñosamente Tony, otros le


decían Napy. Relataré su caída en combate, según la recuerda
su jefe militar, el comandante Delio Gómez Ochoa:
“El 4 de julio de 1959 fue otro día triste y tenebroso. A Juan
Enrique Puigsubirá, Rafael Augusto Mella y al puertorriqueño
Tony Rodríguez Bou los sorprenden las tropas de la dictadura.
En combate desigual resisten hasta la captura. Sin balas
y posiblemente heridos, los trasladan a la base aérea de
Constanza. Allí se improvisa un pelotón de fusilamiento que
realiza su descarga, en medio de la arenga de Johnny y sus
compañeros contra la tiranía”.15
Es muy poca la información acopiada hasta el momento
sobre el distinguido combatiente. Sabemos que llegó a
Quisqueya en la expedición aérea de Constanza y formó parte
del núcleo de vanguardia de los combatientes. Desde que pisó
tierra tuvo que batirse a tiros con los soldados de la dictadura.
El 4 de julio de 1959 fue hecho prisionero y fusilado junto
a Johnny Puigsubirá. Anselmo Brache dice que su familia
materna es oriunda de Ponce. Tenía 30 años de edad.16
Aquí y ahora debo hacer algunas aclaraciones. El tronco
de la familia tiene su origen en el centro de Puerto Rico. Los
Rodríguez son propiamente del pueblo de Orocovis, mientras
que los Bou son una cepa oriunda del barrio Mata de Caña
en la colindancia entre Orocovis y Corozal. Así lo deja saber
el Dr. Luis Francisco Rodríguez Gotay, dentista, con oficinas
en Orocovis, sobrino de don Ismael Rodríguez Bou, ex rector
del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico,

15. Gómez Ochoa, p. 155.


16. Anselmo Brache, p. 291.

160
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

de quien estoy seguro que era uno de los tíos del combatiente
boricua.
Consultados los documentos de don Ismael en los archivos
de la Universidad, éste informó su nacimiento en el sector
Barros de Orocovis el 28 de septiembre de 1911. Rodríguez
Bou fue Rector del Recinto de Río Piedras de 1974 a 1978
y Presidente interino del sistema universitario de noviembre
de 1977 a febrero de 1978. Recibió varias distinciones
académicas, entre otras, un doctorado Honoris Causa de la
Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago en la
República Dominicana, a la que estuvo ligado como consultor
de 1958 a 1973. Es decir, que existe cierta atadura entre los
Rodríguez Bou y la patria dominicana.
A temprana edad, Francisco Rodríguez Bou, el hermano
mayor de don Ismael, rompió relaciones con su familia y pasó
a vivir en Estados Unidos, donde supongo que nació su hijo
Gaspar Antonio Rodríguez Bou. ¿Por qué el segundo apellido
del combatiente es Bou? ¿Acaso fue criado por el padre y
decidió llevar los apellidos de su progenitor? Son preguntas
que todavía no tienen contestación.
Por otro lado, y para complicar este relato, el Dr. Luis
Francisco Rodríguez Gotay desconocía la existencia del
internacionalista caído en Constanza, que estoy seguro era su
primo.

Otro boricua de Nueva York


En el comienzo se había previsto que el proyecto aéreo
de 54 hombres, llegaría a Constanza el domingo 14, mientras
el proyecto náutico, con 166 combatientes, desembarcaría
a la medianoche del 14, o en la madrugada del lunes 15. La

161
CLÍO 177

expedición marítima la encabezaban dos lanchas expropiadas


por el gobierno cubano: la Tínima y la Carmen Elsa.
Las lanchas zarparon en el atardecer del día 13 desde la
Bahía de Nipe, en el oriente de Cuba. La Carmen Elsa al
frente, con 121 hombres, de los cuales regresarían a la isla
por motivos de enfermedad, 25, para quedar un total de 96.
La Tínima le seguía la estela a la nave capitana con sus 48
expedicionarios. Lo que hace un total de 144 hombres en el
proyecto marítimo.17
A pocas horas de marcha, ya en alta mar, las máquinas
del buque guía de la expedición se descompusieron. Durante
cuatro días la Carmen Elsa estuvo a la deriva. La situación
se tornó irritante e insoportable para los combatientes. No
tenían nada de comer. El agua se les acabó y pronto se les
agotó el combustible. Los fuertes vientos, las peligrosas
condiciones de un mar convulso, así como la falta de agua y
de alimentos, produjeron en muchos hombres mareos, vómitos,
deshidratación y fiebres severas.
El Dr. Danilo Estrada, uno de los expedicionarios que
regresó a Cuba, dijo que la sed era tal que algunos hombres
decidieron tomar agua de la que se usaba para enfriar el motor
de la embarcación, “la cual por estar mezclada con aceite
empeoró nuestro estado”.18 Algunos renglones más adelante,
Estrada añadió:
“El único incidente que ocurrió, y no llegó a plasmarse
fue cuando nuestro compañero Moisés Agosto, joven
puertorriqueño, trató de suicidarse haciéndose un disparo en

17. Anselmo Brache, p, 86.


18. Hugo A. Ysalguez. El 14 de Junio: La raza inmortal. (Invasión de
Constanza, Maimón y Estero Hondo). Santo Domingo, Editora Búho,
1995, p. 24.

162
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

la sien con el fusil Garand que portaba, pero afortunadamente


pude impedirlo a tiempo”.19
Un total de 25 hombres tuvo que regresar a Cuba por estar
extremadamente enfermos. Restablecidos del malestar, luego
de reparar la nave capitana, el proyecto marítimo volvió a la
carga…
Efectivamente, entre los combatientes puertorriqueños
de las expediciones marítimas sobresalió por su tenacidad y
arrojo, Rubén Agosto Concepción, joven espigado, de unos
23 años de edad, que había llegado a la ciudad de Nueva York
a fines de 1958.
Veamos ahora, con mucho cuidado, lo que de él informó
Life, una revista extremadamente conservadora y racista, que
trató de vender la idea del combatiente “utilizado” dentro de
un ambiente misterioso y nefasto:
“Fue sorprendentemente fácil para los susceptibles caer en
manos de los reclutadores. El 1 de marzo, Moisés Agosto, cuya
tendencia natural hacia el pensamiento sombrío se acentuaba
por su incapacidad de mantener un empleo desde que salió
de Puerto Rico cinco meses antes, se hallaba paseando de
domingo con su novia.
Moisés e Irma Villanueva, quien lo llamaba ‘Rubén’
porque prefería ese nombre, llegaron aparentemente, sin
premeditación, a una reunión en el sótano del Hotel Hamilton
Place. Antes de que Irma se diera cuenta, alguien le pegó
una tarjeta triangular con la consigna de Paz, Libertad y
Democracia en la solapa del abrigo de Moisés. Antes de salir,
Irma lo vio firmar algo. Dos días más tarde, después de una

19. El testimonio del Dr. Danilo Estrada se puede leer en Ysalguez, p.


24.

163
CLÍO 177

serie de conversaciones por teléfono, ella estuvo presente


cuando él firmó lo que le parecía a ella ser un contrato. Para
el quinto día se había ido. Le dijo que posiblemente estaría
fuera uno o dos años.
Irma recordó, tristemente más tarde, que Moisés necesitaba
dinero desesperadamente para su madre y sus dos hijitas
en Puerto Rico y ella creyó que le habían prometido $90
mensuales para el sustento de ellas. Significativamente, un
pariente recordó que Moisés el pensativo, ‘siempre quería, un
día, hacer algo grande. Siempre quería ser un héroe’.
Fue el comienzo de un recorrido fantástico. Sin embargo,
aun cuando ella recibió diez cartas de él, Irma nunca aprendió
mucho del progreso de Moisés en sus aventuras. Las cartas
de Moisés eran ambiguas a propósito. Sólo, de vez en cuando,
intimó que estaba inmiscuido en asuntos desesperados. Una
vez escribió: ‘Espero, si Dios quiere, regresar pronto y traer
en la conciencia y el corazón la felicidad de un pueblo libre.
Y si muero, moriré contento’ ”.20
Dejemos que sea la periodista Ángela Peña la que relate el
deceso de Rubén, ocurrido el 28 de junio, según se desprende
del trabajo todavía inédito del Dr. Guaroa Ubiñas Renville:
“Moisés Rubén Agosto Concepción, después de ser
engañado y llevado a la muerte  por el campesino Juanito
Reynoso, en el cruce de Pescado Bobo, pidió que le aflojaran
las amarraduras de las muñecas para sacarse algo de un
bolsillo de los pantalones: fotos de dos niños y una señora.
Dijo: ‘Son mis hijos y mi madre, por si no los vuelvo a ver
(...)’. Calmadamente preguntó a sus captores: ‘¿Ustedes creen

20. Life, 17 de agosto de 1959, pp. 34-36. (Traducción de Alicia Pousa-


da).

164
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

que me maten? (...)’. Revela Modesto Rodríguez que ya en


Río Grande, el nefasto alcalde Carlos Rivas lo colocó frente
a un negocio del puertorriqueño Arsenio García y lo mataron
a tiros, ocasionándole convulsiones en las que vomitaba
unos mangos que se había comido. A todo esto se agrega la
acción criminal del entonces anciano Félix Coca, que en estas
circunstancias introdujo un cuchillo al cadáver del mártir, caso
que se recuerda con asco”.21
El puertorriqueño Arsenio García, indignado por el asesinato
de su compatriota, decidió cerrar su tienda y guardar luto por el
expedicionario caído. A García se lo llevaron arrestado. Nunca
más se supo de su paradero.
Resulta pertinente destacar que hubo otros dos puerto-
rriqueños, también de Nueva York, que partieron en la lancha
Carmen Elsa. Deshidratados y enfermos tuvieron que devolverse
a Cuba. Sus nombres: Eugenio Román, llamado cariñosamente
“El Chino”, de quien el comandante Delio Gómez Ochoa guarda
cariñosos recuerdos, y Fernando López Olmo.
Román, de 24 años de edad, era una persona que sabía hacer
un poco de todo, era un handyman. Así lo identifica la revista
Life, que insiste en la idea del combatiente engañado por su
alegado reclutador, el dominicano Héctor Américo. Huelga
decir que de Fernando López Olmo no tenemos información
alguna.

Amistad con Clemente


Miguel Ángel Menéndez Vallejo fue mi amigo y siempre
me empeñaré en decir que por un accidente biológico había

21. Ángela Peña. “Reportaje. Héroes de Maimón”. Hoy Digital. Santo


Domingo, 6 de junio de 2009.

165
CLÍO 177

nacido en Santo Domingo. Hijo de padre puertorriqueño en


madre dominicana,22 cuando apenas cumplió cuatro años
de edad su familia se trasladó al área metropolitana de San
Juan. Primero vivieron en la Calle Villamil, en el corazón de
Santurce, hasta 1948. Más tarde fueron a residir en el barrio
San Antón, de Carolina, donde estrechó lazos de profunda
amistad con un muchacho llamado Roberto Clemente Walker.
Esto sucedió cuando nadie sospechaba que Clemente iba a tener
celebridad internacional al convertirse en un astro del béisbol
de las Grandes Ligas.
A principios de 1950 la familia Menéndez Vallejo se mudó,
primero, a la Calle Bartolomé de las Casas, e inmediatamente
después pasaron a vivir en la Calle Lutz (hoy César Andréu
Iglesias), ambas en el sector Villa Palmeras de Santurce.
Yo que también me honro en tener a Miguel Ángel como
un amigo de mi infancia, puedo decir que en el barrio todos
le llamábamos cariñosamente Mickey. Por aquel entonces,
cuando no había la furia de los colegios privados, asistíamos
todos a las mismas escuelas públicas: la Jesús María Quiñones
en la Avenida Eduardo Conde23 y la Federico Asenjo en el
Barrio Obrero. Más tarde, nos honrábamos en asistir a la
mejor escuela superior que tenía Puerto Rico, la emblemática
Superior Central.
La veta contra la dictadura del “asesino sin fronteras” le
llegaba a la familia por el tronco materno:

22. Hubo en el matrimonio cinco hijos, cuatro nacidos en la República


Dominicana: Mariluz, Marisol, Miguel Ángel y José Andrés. El quinto
vástago, Lorenzo Altagracia, nació en Puerto Rico, pero murió de me-
ningitis a los dos años de edad. Le llamaban cariñosamente Chiqui.
23. En ese plantel coronaron a Miguel Ángel “Rey de la primavera”, según
recuerda su hermana Mariluz.

166
Puerto Rico en las Expediciones de Junio de 1959

“Nosotros nos criamos siempre con el odio a Trujillo. La


familia de mi mamá fue reprimida por la dictadura. Y ese odio
que nos inculcó nuestra madre lo heredó Miguel Ángel”. 24
En 1955, mientras cursaba el tercer año de secundaria,
Miguel Ángel emigró a la ciudad de Nueva York. Tres años
más tarde, en 1958, hizo un viaje a Puerto Rico para auscultar
la posibilidad de casarse con Raquel Franco, una chica residente
en la Calle Laguna de Villa Palmeras. El enlace no prosperó.
Regresó a Nueva York. Mientras tanto, se hallaba militando
en las organizaciones del exilio antitrujillista.25
Durante el verano de 1958 Miguel Ángel partió hacia
Cuba. Tenía 19 años de edad. Todo parece indicar que no pudo
insertarse en la guerra contra Batista y desde su llegada a La
Habana la familia perdió toda comunicación con él.
Puntualizo un asunto importante. Hubo un momento, en
Nueva York, cuando su respetada progenitora, doña Consuelo
Angélica Vallejo, le dijo un día cualquiera que si quería hacer
algo productivo con su vida tenía que irse a batir contra la
dictadura de Trujillo. Así lo hizo… y cayó valientemente en
Estero Hondo. Tenía 21 años de edad.

A manera de conclusión
Antes de finalizar estos apuntes debo plantear una crítica
fraternal. Todavía no tengo los documentos históricos esenciales
que me ayudarían a redactar los perfiles biográficos de nuestros
combatientes. Cuba debe compartir con los investigadores
amigos la información depositada en sus archivos. Estamos

24. Entrevista con Mariluz Menéndez Vallejo, 14 de febrero de 2005.


25. Entrevista a Mariluz Méndez Vallejo.

167
CLÍO 177

obligados a recobrar la memoria, a rescatar para futuras


generaciones una historia compartida, en la que se hermanaron
y solidarizaron combatientes internacionalistas puertorriqueños,
cubanos, venezolanos, españoles, estadounidenses y un
guatemalteco con los dominicanos.
A las autoridades de Santo Domingo se les ha solicitado,
con sobrada razón, que se les otorgue la ciudadanía dominicana
post mortem a todos los combatientes “extranjeros” que
participaron en la gesta del 14 de Junio. Ello incluye a los
puertorriqueños Luis Álvarez, Luis Ramos Reyes, Juan Reyes,
Moisés Rubén Agosto Concepción, David Chervony y Gaspar
Antonio Rodríguez Bou.
Desde la patria de Betances, hoy, cuando conmemoramos
el cincuentenario de las Expediciones del 14 y 20 de Junio
de 1959, quiero rendirle homenaje de admiración y respeto a
combatientes de seis países hermanos, internacionalistas de
nueva factura, que supieron encontrar un trágico final para
sus vidas luchando junto a 152 dominicanos contra una de las
dictaduras más odiadas que ha tenido el entorno antillano.

168
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

Las mujeres en el
Movimiento Clandestino 14 de Junio1

Tomasina A. Cabral Mejía2


Agradezco esta oportunidad que se me ha ofrecido para
testimoniar mis vivencias dentro del Movimiento Antitrujillista
14 de Junio, develado en el año 1960.
Para ello he debido retornar al infierno vivido en aquella
fecha.
Antes de realizar mi exposición, quiero situarme en el
contexto social y familiar donde crecí y me formé como
ciudadana consciente y digna, para quien el amor a su Patria
desde la tierna edad de nueve años me hizo escribir estos versos
que siempre he honrado.
“Bandera Dominicana
Siempre libre tu serás,
En la Patria y dondequiera
Orgullosa te erguirás.
Cuando flotas en el aire
Se me ensancha el corazón
Y cuando rememoro fechas
Hay lágrimas de emoción”.

1. Conferencia pronunciada la noche del 28 de junio del 2007 en el salón


de actos de la Academia Dominicana de la Historia.
2. Ingeniera-Arquitecta, compañera de Minerva Mirabal y fundadora del
Movimiento Revolucionario 14 de Junio que guardó prisión y soportó
torturas en “La Cuarenta” por su vertical conducta revolucionaria.

169
CLÍO 177

Salcedo fue mi patria chica. Allí nací y realicé mis estudios


primarios y secundarios, exceptuado el cuarto teórico estudiado
en San Francisco de Macorís.
Desde los nueve años compartí la angustia familiar de no
saber qué día mi hermano mayor Tobías Emilio, por haber sido
miembro de la Juventud Democrática, y por tanto sindicado
como opositor al régimen de terror que nos oprimía, podía
sernos entregado cadáver, o sencillamente desaparecer para
siempre. Siendo un estudiante destacado en la carrera de
Derecho le fue negada la inscripción en el curso siguiente,
logrando graduarse finalmente para marchar al otro día de su
graduación a la hermana República de Cuba y, luego, a los
Estados Unidos, sin que lo pudiéramos ver durante doce largos
años, ya que siempre le fue denegado el pasaporte a nuestro
padre las veces que lo solicitó.
Ver a mis padres asistiendo a los actos que se celebraban
en los locales del único Partido existente en el país, el Partido
Dominicano, tener que escribir en la escuela trabajos de
composición relativos al tirano, me repugnaba, pero toda la
familia era vigilada, aunque sólo después de mi prisión fui
invitada a esos actos a los cuales lógicamente no asistí.
La rebelión aumentaba cada día en mi pecho, y me asqueaba
la sumisión de la mayoría del pueblo, fuera por miedo o por
ignorancia.
En 1953 inicié mis estudios de Ingeniería-Arquitectura
en la Universidad de Santo Domingo donde cultivé múltiples
amistades, que luego serían integrantes (conocidos o no por los
servicios represivos de la dictadura) de mi célula conspirativa
del 14 de Junio.
Llegó el año 1958, y mi graduación profesional. Vientos
de Libertad comenzaban a soplar en América. Como en un

170
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

dominó caían las dictaduras: Rojas Pinilla en Colombia, Juan


Domingo Perón en Argentina, Pérez Jiménez en Venezuela, y
el 1° de Enero cayó Batista, y entraron a La Habana triunfantes
los revolucionarios de la Sierra Maestra, encabezados por Fidel
Castro. Sentí que había llegado nuestro turno para echar abajo la
oprobiosa dictadura que por 30 años nos mantenía esclavizados.
Sabía que podíamos contar con la ayuda de los gobiernos
democráticos que sucedieron a las dictaduras decapitadas.
La inquietud general de la juventud aumentaba cada día.
Sintonizaba las estaciones de radio de Cuba y Venezuela desde
donde los exiliados dominicanos mantenían programas de
denuncia contra la dictadura de Trujillo, la más sanguinaria
y larga de nuestra historia republicana. Quería luchar, pero
carecía de medios para hacerlo. En todo el país se repetía lo
mismo. El mismo anhelo nos alentaba e identificaba.
14 y 20 de junio fechas gloriosas en los anales de nuestra
historia. Arribaron por Constanza, Maimón y Estero Hondo
a la Patria, llenos de valor y arrojo 198 expedicionarios,
dominicanos en su mayoría, acompañados por hermanos de
ideales, venezolanos, cubanos, puertorriqueños, norteamericanos,
españoles y un guatemalteco, que hicieron suya nuestra
causa. Aunque todos sabían que la empresa que emprendían
era sumamente arriesgada, en ningún momento dudaron en
ofrendar sus vidas por la causa sagrada de la libertad de un
pueblo esclavizado por tanto tiempo.
Se colaron las noticias aunque la radio oficial no ofrecía
ningún tipo de información. Se comentaban los desembarcos
de Maimón y Estero Hondo, y se observaba un movimiento
inusitado de tropas hacia la costa norte del país y Constanza.
Comenzaron a conocerse detalles de la extremada
crueldad con que son tratados nuestros héroes y mártires. La

171
CLÍO 177

imposibilidad de prestarles ayuda y colaboración me consumía


de rabia e impotencia y tenía que soportar con el corazón
sangrante las manifestaciones de regocijo de los colaboradores
de la tiranía, quienes se gloriaban de su total exterminio.
A medida que iba conociendo las identidades de los
expedicionarios mi ira y dolor crecían. Todos eran valiosos,
muchos con preparación profesional superior, promesas
para el futuro del país, con ideas definidas que sintetizaron
en un Programa Mínimo de Gobierno a aplicar después de
descabezada la dictadura. Todos eran valientes, todos eran
decididos, a todos los unía la determinación de cambiar
la situación de servidumbre del país que languidecía bajo
un sistema opresivo e inmisericorde. ¡Cuántas vidas útiles
tronchadas! ¡Cuántos ideales rotos! Pero tanta sangre joven y
valiosa derramada fructificó, moviendo las conciencias de los
aletargados, y fortaleciendo en la generación no comprometida,
la decisión de organizarnos a fin de constituir una oposición
efectiva como frente interno, capaz de requerir y recibir ayuda
desde el exterior.
En cada pueblo, en cada rincón del país, comenzaron a
crearse núcleos familiares, amistosos y religiosos de personas
dispuestas a la lucha. De modo que puedo considerar que
la génesis del Movimiento 14 de Junio se encuentra en las
expediciones armadas ocurridas los días 14 y 20 de junio de
1959. Ellas fueron el detonante y la chispa inspiradora de
toda la juventud inflamada de entusiasmo por la triunfante
revolución cubana.
Después de esas fechas, recibí la visita de Luís Álvarez
Pereyra y Dulce Tejada Gómez, del grupo de San Francisco
de Macorís, a quienes me unían lazos familiares y afectivos,
quienes me propusieron establecer correspondencia con

172
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

mi hermano Tobías Emilio contentiva de mensajes que se


leerían mediante una plantilla superpuesta, cuyo original yo
conservaría, y su duplicado le sería enviado vía Jamaica a
Nueva York, donde en ese momento desarrollaba actividades
políticas desde el Frente Unido Dominicano. También me
comprometí con ellos a procurar la multiplicación de las
bombas de niples rudimentarias que el grupo de San Francisco
estaba produciendo con fines tácticos.
Dos modelos me fueron entregados días más tarde
por Leandro Guzmán, y a mi vez pasé una a mi querido
compañero Rubén Díaz Moreno, quien junto a Rafael Báez
Pérez constituían mi célula conspirativa, (lo que no fue
óbice para proceder a la identificación para el Movimiento
de múltiples compañeros de trabajo y amistades que nunca
fueron mencionados). El segundo modelo le fue entregado
por Leandro a Rafael Francisco Bonnelly Batlle. Todos los
mensajes transmitidos trataban de solicitud de armas para la
lucha, y en el último se señalaba un sitio de recepción.
Los días transcurrían, cada vez se hablaba más libremente
de la conspiración, y en el ínterin las labores de unificación
y consolidación se llevaban a cabo en reuniones donde
participaban los representantes de los grupos de las diferentes
regiones del país. Por fin, en reunión celebrada el 10 de enero de
1960 en la finca de Charles Bogaert en la Provincia de Valverde,
Mao, a la cual asistieron en representación de los grupos
regionales, Manolo Tavares, Minerva Mirabal, Niño Álvarez,
Dulce Tejada, Luís Gómez Pérez, Leandro Guzmán, Cayeyo
Grisanty, Julio Escoto Santana, Pipe Faxas, Ramón Rodríguez,
Germán Silverio Mesón, Efraín Dotel Recio y Carlos Bogaert,
se conformó el Comité Central del movimiento, se adoptó
como nombre Movimiento 14 de Junio a instancias de Minerva

173
CLÍO 177

Mirabal y se acogió como Programa Mínimo de Gobierno el


sustentado por nuestros héroes y mártires de junio del 59.
Por mi hermana Eunice, venida desde San Francisco de
Macorís, me enteré de la detención por el SIM de Niño Álvarez
y Miguel Antonio Tejada. Era el 19 de enero de 1960. Residía
entonces en Santo Domingo en la casa de los suegros de mi
hermano Milton, en la 30 de Marzo, justo frente a las oficinas
del SIM. Al anochecer nos sentamos en el porche, y empezaron
a pasarnos por el frente los característicos caliés. Nos retiramos
a dormir, pero a la 1:00 de la madrugada, sentimos atronadores
golpes en la puerta, y cuando el dueño de la casa les abrió,
entraron como perros feroces a mi habitación tirando todo al
suelo, preguntándome donde estaban las bombas, pretendiendo
llevarme en las ropas de dormir que vestía, a lo que me opuse
tajantemente, poniéndome un pantalón y una blusa. Fueron
dos los vehículos que me buscaron.
El automóvil Mercedes Benz de Emil Scott, harto conocido
por mí puesto que lo veía salir del parqueo del SIM todos
los días, y uno de los Volkswagen, bautizados por la gente
como cepillos, usados por ellos para atemorizar con el sonido
de sus motores a la ciudadanía. En el interior de uno de los
carros se encontraba Leandro Guzmán desfigurado por los
golpes y torturas a que había sido sometido. No sabía hacia
dónde me conducían, pero sí sabía en las manos de quienes
me encontraba.
En el trayecto escuchaba las conversaciones que
mantenían con su base y con los demás carritos que esa noche
desplegaban una frenética actividad de detención de miembros
del Movimiento. Se referían a nosotros como paquetes. Al
llegar a La 40 fui recibida por Cándido Faustino Pérez, quien
anotó mis generales de ley, y Tunty Sánchez, quién me dio un

174
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

halón de cabellos, a la vez que me amenazaba con que todos


los subhombres presentes en la sala de tortura adonde fui
conducida, si no hablaba procederían a violarme. El espectáculo
dantesco de decenas de hombres desnudos y flagelados fue el
preámbulo de la sala de tortura donde se encontraban los
criminales Johnny Abbes, Tunty Sánchez, César Báez, Tavito
Balcárcel, Luís José de León Estévez, César Villeta, Clodoveo
Ortiz y muchos más cuyos nombres no recuerdo.
También observé todos los instrumentos de tortura utilizados
por ellos, incluida la tristemente célebre silla eléctrica. Todavía
sin haber sido golpeados, puedo recordar a los doctores Manuel
Tejada Florentino, José Fernández Caminero, Rafael Francisco
Bonnelly, Gilberto Sánchez Fuster, y otros que la memoria
negativa que he puesto en práctica, ahora mismo no registra.
Fui invitada a despojarme de mi ropa, cosa que me negué
a hacer, procediendo entonces el coronel Candito Torres
a desgarrármela, para rebajarme en mi dignidad, para con
evidente placer aplicarme la picana eléctrica en los senos y el
vientre. Hicieron cínicos comentarios sobre mi figura. Tavito
Balcárcel me vació una pluma de fuente sobre el cuerpo,
salpicando a César Báez, quién protestó airadamente. La
rabia y la indignación que sentía eran tan grandes, que si me
hubieran matado no me hubiera importado. Esos sentimientos
me proporcionaban una calma sólo explicable porque me
convertían en insensible. Me sentí superior a esas bestias que
se ensañaban en seres indefensos, cuyo único delito era tratar
de romper las cadenas de la esclavitud al que ese régimen de
oprobio al que servían tenía sometido al país.
Una lágrima no salió de mis ojos. Los vi con el desprecio
que merecían, y mis compañeros que desde el corral de golpeo
presenciaban la escena, se sintieron más fuertes y capaces de

175
CLÍO 177

soportar el martirio. Comenzó el interrogatorio invitándome


a mencionar los integrantes de mi célula. Ya habían sido
traídos a mi presencia Niño Álvarez, Miguel Tejada y Rubén
Díaz Moreno. Nos miramos, porque yo quería saber qué tanto
conocían ellos además de lo de las bombas; me di cuenta que
nada de la correspondencia. Por mí nadie fue encarcelado.
Cuando se dieron cuenta de que no conseguirían nada más, me
vestí con lo que quedaba de mi ropa, y fui conducida al Palacio
de Justicia de Ciudad Nueva a su Departamento de Policía. El
policía que me recibió tenía en sus manos un espejito redondo
con la imagen de una virgencita de La Altagracia por detrás. Se
lo pedí, y como él ignoraba las causas de mi detención me lo
dio. Saqué la imagen, y la coloqué debajo de la plantilla de mi
zapato. También me dió un periódico que me sirvió de colchón
y frazada. Pude escuchar, avanzada la mañana del 20 de enero,
el interrogatorio que se le practicaba a Félix Bernardino (parece
en ese momento caído en desgracia con Trujillo), respecto al
asesinato de varios peones de su finca en El Seybo.
Llegó la noche, y con ella la incertidumbre de si volverían
a buscarme ya que todos los movimientos de prisioneros se
realizaban en la madrugada. Pasó el día 21, y en la madrugada
del día 22 llevaron a la celda donde me encontraba a María
Teresa Mirabal y a Miriam Morales, del grupo de Puerto Plata
ésta última. A la siguiente madrugada las tres fuimos llevadas a
la casita de La 40 donde ya tenían a Minerva Mirabal y a Asela
Morel. Cuando Minerva nos vio, lloró, y luego nos confesó
que hedíamos y estábamos sucias. No nos habíamos decidido
a bañarnos en el baño sin puerta de la cárcel.
Trajeron a Dulce Tejada. Le permitieron traer su cartera,
lo que fue una bendición, pues un pañuelito que portaba sirvió
de toalla sanitaria a quién lo necesitó. Carecíamos de todo en

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Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

absoluto, pero manteníamos alta la moral. Luego trajeron a


Fé Ortega, y con ella fuimos siete. Todas fueron interrogadas,
pero no torturadas físicamente, sin embargo, psicológicamente
lo éramos continuamente.
Recuerdo una noche en que Clodoveo Ortiz entró a la
habitación donde nos mantenían, con un puñal en la mano.
Nos preguntó si queríamos algo, y las demás pidieron algunas
cosas de aseo. Al yo mantenerme en silencio me dijo: “¿Y la
blanquita no quiere nada? Yo contesté: Si fuera tan amable y
me devolvieran mi cadena que me quitaron, se lo agradecería
y ¡Sorpresa! me la trajo de vuelta. Aún la guardo como
reliquia”.
Una madrugada, no recuerdo cual, me fueron a buscar,
me esposaron como de costumbre, y me llevaron al penal de
La Victoria, donde me encerraron en una solitaria de hombres
de dimensiones mínimas, con una sola ventana cerrada, por
lo que la oscuridad reinante era total. Cuando mis ojos se
acostumbraron a la penumbra ya amanecida, pude ver manchas
de sangre en las paredes, algunos nombres, y decidí, para
no perder la noción del tiempo, hacer una rayita en la pared
por cada día transcurrido. Me pusieron las dos latas clásicas:
Una para la comida que nunca comí y la otra para defecar y
orinar.
La misma madrugada de mi llegada percibí conversaciones
de otros prisioneros en solitaria. Ellos, los que yo escuché,
resultaron ser Segundo Imbert y Papito Sánchez, y decían:
Trajeron a solitaria una mujer. Trataremos de pasarle algo de
comer y con Perozo, a quién tenían limpiando el pasillo, así
lo hicieron. Como no probaba lo que me llevaban de comer,
el coronel Frías me hizo llevar a su despacho, y me dijo: “A
usted la puse ahí cumpliendo órdenes, porque yo sólo hago

177
CLÍO 177

lo que me ordenan. Si me dicen que los mande al otro mundo


también lo hago”. Me regaló un chocolate, y ordenó que me
pusieran en una solitaria de mujeres, y que una de las menos
malas de las prisioneras me proporcionara un poquito de jabón
y desodorante. La primera visión que tuve cuando penetré al
patio de recreo de las prisioneras, que antecedía al cuerpo de
celdas, fue el de una reclusa semidesnuda debajo de la llave
de agua. En la celda quedé sola…
Me fueron a fotografiar, y el día 2 de febrero en compañía
de Rubén Díaz Moreno, José Fernández Caminero, Huáscar
Castillo, Rafael Francisco Bonnelly, César Batista, Papy Viñas,
Josué Erickson y un grupo más de compañeros, nos llevaron
al Palacio de Justicia, para ser juzgados. Guardias fuertemente
armados nos custodiaban. El juzgado resultó pequeño para la
gente que acudió tan pronto se fueron enterando de nuestra
presencia allí. Algunos parientes lloraban al comprobar nuestra
condición. Eran evidentes los maltratos sufridos. La visión de
un compañero con la espalda llena de gusanos y los verdugones
en las partes visibles de los cuerpos, daban una idea lejana de
los vejámenes a que éramos sometidos.
La comedia del juicio comenzó. Presidía el tribunal el
Juez Sosa Agramonte; el Fiscal era Víctor Garrido; el abogado
defensor Leo Nanita; y la parte civil representando al Estado
la desempeñaba Ramón Pina Acevedo. Victor Garrido me
preguntó que cómo nos trataban, e irónicamente le contesté
que bien. Nos dijo que trataría les permitieran a los familiares
y personas presentes pasarnos algunos alimentos. Ese buen
deseo no se pudo materializar, porque el público indignado,
prácticamente se les fue encima a los guardias, tratando
de acercarse a nosotros. Fuimos condenados a 30 años de
trabajos públicos y al pago de RD$600,000.00 de multa. Nos

178
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

retornaron rápidamente al autobús sin permitirnos recibir lo que


las personas presentes querían entregarnos. Recuerdo haberle
puntualizado al Juez, cuando me preguntó si yo ratificaba lo
dicho en instrucción, que no había sido en esa instancia donde
había ocurrido, si no en el SIM. Me recalcó que en instrucción;
y yo le repetí que en el SIM de nuevo, y ya no insistió más.
Cuando nos cantaron la sentencia, el único comentario que en
voz alta hice fue ¡Que optimista!
Retornamos al penal de La Victoria, y al atravesar el patio
de hombres donde se encontraban Cristóbal Gómez Yangúela,
Joaquín Santana, Alcides Camilo, entre otros, éste me preguntó:
“¿Cómo les fue? Y yo le contesté. Fenómeno. Porque por
primera vez había visto reaccionar indignada y sin miedo la
representación del pueblo que se encontraba presente en el
sainete de juicio”.
Ya juzgada me abrían la puerta de rejas y podía salir al
pasillo. Esa madrugada fueron traídas desde La 40 a mi celda
las 6 compañeras que allí habían quedado. Al amanecer las
llevaron a una celda similar, situada en el pasillo paralelo al
mío. Podía ir adonde ellas a conversar.
Como ya estaba juzgada se suponía que mis familiares
podrían visitarme, por lo que María Teresa Mirabal me
encareció hiciera saber a su familia que deseaba le tomaran
una foto a Jacqueline, su hija, quién cumpliría su primer
año el 7 de febrero, para ella guardar un recuerdo de ese
día. Afortunadamente, y sin ningún preámbulo, aparecieron
los esbirros del SIM, y nos ordenaron recoger nuestras
pertenencias, para conducirnos a nuestras casas maternas.
Al llegar dije a mis padres: “Me sentía mucho más humana,
ya que nunca había sabido lo que era pasar hambre y frío, y
ya lo había experimentado. También les comenté, que creía

179
CLÍO 177

haber escuchado todas las malas palabras existentes en el


mundo”.
Por fin, nuestra Madre Iglesia, durante tanto tiempo
colaboradora y silente ante los atropellos a la ciudadanía, habló
mediante una Carta Pastoral memorable y determinante para
nuestra excarcelación.
La indignación general comenzaba a sentirse, y el
régimen era seriamente cuestionado aun por los hijos de sus
colaboradores, quienes eran nuestros compañeros de prisión,
enfrentando además serias dificultades económicas, comenzó
a liberar grupos de compañeros, entregándolos a sus padres,
algunos de los cuales lamentaron públicamente la conducta
de sus hijos.
Por eso siempre he mantenido que el peor crimen de
la dictadura fue rebajar en su dignidad a todo un pueblo y
postrarlo a sus pies.
Semanas después de nuestra primera liberación, acompañada
de Doña Fefa Yangüela y de la esposa y suegra de Niño Álvarez,
visité los compañeros que se encontraban en La Victoria,
llevándoles rosarios de regalo.
En las dos esquinas de mi casa en Salcedo, desde las 6:00
a.m., se apostaban dos caliés, quienes controlaban todos los
movimientos de personas, y presumiblemente rendían informes
diarios.
Ser desafecto al régimen era igual que padecer una
enfermedad contagiosa. Amigos de toda la vida evadían
saludar, cosa que les facilitábamos, dándoles discretamente la
espalda. También recibíamos la solidaridad de muchas personas
valiosas como Don Ángel Liz, reconocido opositor a Trujillo,
a quién encontré en casa cuando nos soltaron la primera vez.

180
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

El 18 de mayo, encontrándome en la casa de Don Enrique


y Doña Fefa Yangüela, en San Francisco de Macorís, fui
requerida por miembros del SIM, quienes me condujeron al
Destacamento de la Policía, para hacerme unas preguntas.
Me di cuenta enseguida que estaba detenida de nuevo, como
ocurriría cada vez que les viniera en ganas, ya que pesaba sobre
mí una condena de 30 años.
Las comunicaciones que establecieron por sus radios
me permitieron saber que ya a Minerva Mirabal la traían
de camino. Las dudas para también traer a María Teresa
obedecían a que ella se encontraba aquejada de fiebre muy alta
a consecuencia de una bronquitis. Los que traían a Minerva, que
ya se encontraban en Tenares, recibieron órdenes de volver a
recogerla en las condiciones que fueran. Llegó envuelta en una
frazada, y con el pelo recogido en un moño despeinado. Diez
días necesitamos Minerva y yo para desenredar ese pelo tan
largo. Nos reunieron a las tres en el asiento trasero de un cepillo,
y emprendimos el camino hacia Santo Domingo. Se mostraron
muy amables y en Bonao nos preguntaron si queríamos comprar
algo. Como nos dejaron nuestras carteras aprovechamos para
encargarles que adquirieran para nosotras lo de primera
necesidad. Al llegar a La 40 se repitió la obsequiosidad, y
entonces nos compraron leche en polvo, jugos y galletitas,
que ya al undécimo día de prisión cuando fuimos llevadas a
La Victoria estaban agotadas.
Entre tanta maldad, allí también la bondad estuvo
presente. Uno de los guardianes nocturnos nos regaló unas
mentas, requiriéndonos la devolución de las envolturas, y
al preguntarnos nuestros nombres, y oír el de Minerva dijo:
“Tengo una hija llamada así, que ojala no tenga nunca que
sufrir lo que ustedes están pasando”.

181
CLÍO 177

Mientras estábamos en esa casita de La 40, recibíamos


las visitas de Minervino, Darío Trujillo, etc. Nos negábamos
a comer la comida que nos servían. Un día parece que para
quebrar nuestra resistencia a sus sugerencias de agradecer al
monstruo las desconsideraciones de las que éramos objeto, nos
separaron y colocaron a cada una en una habitación diferente.
En la que a mi me pusieron, estaban todos los elementos del
consultorio del Doctor José Fernández Caminero, desde cuadros
y libros, hasta recetarios. Nos aseguramos un libro, que en la
frazada de María Teresa llevamos escondido a La Victoria y
que fue destruido por él más tarde, para no comprometernos.
Tan pronto arribamos a nuestro nuevo destino, los
compañeros reunieron y nos hicieron llegar leche evaporada,
galletas, chocolate, etc. Por lo menos unas diez libras habíamos
rebajado. Nos encerraron en una solitaria de mujeres totalmente
vacía, ordenando el capitán Montás cerrar la única ventana que
poseía. Cometí la imprudencia de tomar una leche evaporada
pura, después de tantos días sin comer, lo que me provocó
vómitos toda la noche. Las muchachas se cansaron de llamar
al llavero pero nadie acudió. A la mañana siguiente manifestamos
al sargento mayor Martínez nuestra inconformidad, y no había
pasado una hora, cuando todos los oficiales del penal, incluyendo
al coronel, se apersonaron a la celda. El coronel preguntó por
qué la ventana estaba cerrada y le contestamos que el capitán
Montás la mandó a cerrar, ya que le molestaba que cantáramos.
(Desde la primera prisión lo hacíamos diariamente). Ordenó
nos trajeran camas y abrieran la ventana. Cuando se marcharon,
nos abrazamos, regocijándonos de haber ganado esa ronda. El
médico examinó a María Teresa, y le aplicó unas gotas para la
otitis consecuencia de la bronquitis.

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Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

Comenzaron los muchachos a llamarnos mariposas.


Siempre que se referían a nosotras nos identificaban así. Hasta
los centinelas cuando portaban mensajes para nosotras nos
llamaban de ese modo.Todos los días rezábamos y cantábamos
las mañanitas para que los alojados en el Pabellón A las oyeran
y se sintieran acompañados y confortados. Cantábamos algo
muy ajustado a la situación de entonces, El Ratoncito Miguel,
todo nuestro repertorio de canciones de nuestros tiempos,
así como los himnos a los Padres de la Patria, y por supuesto
nuestro Himno Nacional, riéndonos siempre de lo desafinada
que era María Teresa. Acechábamos a los muchachos a la hora
en que los sacaban a tomar el sol y tratábamos de que ellos
nos vieran también. Establecimos correspondencia con ellos,
Minerva con Manolo, María Teresa con Leandro, y a mí que
era soltera, me escribía Moncho Imbert. Todo eso logrado
con sobornos, y siempre con la recomendación de destruir los
papelitos luego de leídos, requerimiento que no cumplimos, y
que nos costó después tremendo castigo.
Minerva y María Teresa fueron llevadas a juicio, y luego
a apelación, quedando sobre ellas pendiente una condena de
5 años, RD$200,000.00 pesos de multa y la confiscación de
todos sus bienes. Comenzamos a recibir visitas de nuestros
familiares, viajando juntos, mis padres y Patria Mirabal,
quienes mediante papelitos disimulados dentro de las cosas
que nos llevaban, nos informaban de las denuncias y noticias
que desde Venezuela y Cuba se transmitían.
Un día fue llamada Minerva a las oficinas del coronel, y
cuando regresó, se puso a llorar. Le preguntamos que pasaba,
y nos informó que:

183
CLÍO 177

“el coronel le había propuesto que escribiéramos una carta


a Trujillo, manifestándole nuestro arrepentimiento por nuestra
conducta, para que él en su benevolencia nos libertara”.
Ella nos dijo:
“que se sentía responsable por nosotras, por el hecho de
ser mucho más jóvenes”. María Teresa y yo le contestamos,
que se sintiera relevada de esa responsabilidad, ya que nuestra
decisión era no hacerlo, aunque ella decidiera otra cosa. Quedó
tranquila.
Organizamos nuestros inacabables días de encierro con
lecturas y comentarios. Siendo Minerva la más culta de nosotras,
era quien aportaba el mayor material. Hablábamos de lo que se
haría en nuestro país posdictadura, en lo social, en lo político,
en lo económico y lo internacional. También hablábamos
de nuestras familias, de nuestros problemas personales,
identificándonos tanto en el dolor de nuestra situación, que
llegamos a sentirnos como verdaderas hermanas.
El 24 de junio de 1960 se produjo en Caracas, Venezuela,
un atentado contra la vida del Presidente Constitucional de ese
hermano país, Rómulo Betancourt, amigo tradicional de los
dominicanos libres. Se comprobó la culpabilidad de Trujillo. La
repulsa internacional provocó la sesión del Solio presidencial al
hermano del tirano, Héctor, en un vano intento de simulación;
luego pasó a Joaquín Balaguer. Cundió el desánimo entre sus
seguidores, y se agudizaron los coletazos de la fiera que ya se
sentía herida.
Los días transcurrían llenos de incertidumbre, pero
manteniendo la esperanza de cambio. Se multiplicaban las
denuncias de los grupos dominicanos en el exterior.

184
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

Viendo que no nos quebrantaban en nuestras posiciones,


decidieron separarnos y colocarnos con las presas comunes,
quienes representaban todo lo que la sociedad confina con
fines de rehabilitar. A las tres nos tocaron como compañeras,
infanticidas, homicidas, lesbianas, ladronas y prostitutas, que se
gloriaban de ser tan malas, que a las 48 horas de permanencia
en un pueblo tenían que marcharse. Justo es decir, que aparte de
tenernos miedo y cuidar lo que hablaban en nuestra presencia,
siempre nos trataron con un gran respeto.
Para el “resquicio” o revista que se efectuaba todos los
sábados, nos alineamos junto a ellas y vimos cómo los oficiales,
al terminar la inspección, en lugar de volver a pasar frente a
nosotras, le dieron la vuelta al patio. En una ocasión uno de
ellos nos manifestó que no querían vernos allí. Bromeábamos
con los guardias de confianza que nos visitaban, diciéndoles
que éramos joyas preciosas, a quienes no se atrevían a mover ni
un centímetro, sin la indicación del SIM. Ellos mismos sentían
temor de esos asesinos desalmados. Recuerdo mi expresión
de indignación manifestada al enterarme de la muerte de mi
primer sobrino. Dije: “¡Hasta en la barriga los mata! A lo que
el guardia de confianza comentó, “que esas mujeres parece
olvidaban que estaban presas. Mi hermana embarazada ya,
presenció mi primer apresamiento”.
Los papelitos conservados por nosotras los escondíamos
en los ruedos de los vestidos, en los bolsillos de lo puesto, en
sitios que considerábamos seguros, pero no contábamos con
que nos vinieran a buscar sorpresivamente, como ocurrió. Nos
llevaron a La 40 de nuevo, pero allí, ¡oh sorpresa! encontramos
camas con mosquiteros, lo que nos movió a preguntarnos qué
estaría pasando en el mundo que provocaba esos cambios
tan drásticos. Luego nos enteramos, estaba supuesta a venir

185
CLÍO 177

una comisión de la OEA que investigaría la situación de los


prisioneros ante el reclamo internacional. Olvidaba comentar
que mosquitos como los de La 40 y ratones como los de La
Victoria pocas veces había visto.
Pocos días después, sin que ocurriera ninguna novedad,
fuimos retornadas a La Victoria, encontrándonos con la
desagradable nueva de que nuestras pertenencias habían sido
en parte robadas y descubiertos nuestros adorados papelitos.
Nos castigaron separándonos, poniéndonos en celdas
contiguas, lo que nos permitía conversar. Minerva solicitó al
coronel Nivar Ledesma yeso para modelar un busto mío que
hoy se encuentra en el Museo de Conuco. Él le preguntó, que
si para fabricar bombas, pero de todos modos lo permitió. Nos
volvieron a juntar y el busto se materializó. Hacíamos planes
para el incierto futuro.
Los seguidores del régimen comenzaron a sentir que se
tambaleaba y los guardias empezaron a ser más amables y
a preguntarnos si los teníamos en la lista de los que serían
castigados cuando cayera el régimen. Pasó julio. Liberaron un
grupo de presos, y nos enteramos del asilamiento de algunos,
entre ellos Luís Gómez Pérez, uno de nuestros miembros más
valiosos, quien mantuvo ante las torturas un valor espartano.
Comenzamos a planificar nuestras acciones posteriores
a la excarcelación. Con su tradicional optimismo, Minerva y
María Teresa proyectaban la venta de los bienes que todavía
quedaban en su poder. Sus máquinas de coser, sus neveras, etc.
Yo escuchaba, y en un momento les pregunté:
“¿Ustedes no han pensado en las manos que estamos? ¿Qué
ellos nos pueden hacer lo que les de la gana, en el momento
que les de la gana?”.

186
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

María Teresa, con los ojos tan lindos que tenía me


contestó:
“¡Ay Sina! Por primera vez, tú me has hecho pensar en la
muerte, pues yo soy tan jóven que nunca había pensado en
morirme”.
A lo que yo les dije:
“Tan pronto nos suelten, si es que lo hacen, me asilaré en
una Embajada, pues no esperaré con los brazos cruzados, a
que me vayan a buscar una tercera vez”.
Ellas se pusieron pensativas, y concluyeron, que a ellas les
resultaba imposible hacerlo, si no soltaban a sus maridos, ya que
los condenarían a una muerte segura. Estábamos conscientes
de que si la excarcelación no ocurría, tanto la nuestra como la
de ellos, para el 16 de agosto, fecha tradicional para conceder
los indultos, ello no ocurriría.
El día 9 de agosto en la mañana recibimos la orden de
recoger nuestras pertenencias para llevarnos a nuestras casas.
Tan pronto llegué a Salcedo, a través de mi amiga del alma,
la única que me visitó en La Victoria, Altagracia Gil, hice
contacto con el grupo del cual formaban parte Yolanda Bloise
de Brito, René Sánchez Cordoba y Rubén Echevarría. Por
otra parte, Salvador Sturla contactó al Primer Secretario de la
Embajada de México, para que me recibieran en calidad de
asilada política.
Ya realizados los contactos, comuniqué a mis padres mi
decisión. La noche anterior a realizar mi asilamiento, les
aseguré que no correría ningún peligro, pues serían dos los
vehículos que participarían, y los compañeros estarían armados.
Auque no era cierto, la versión los tranquilizó. Estaba decidida
y prefería que me mataran en el jardín de la Embajada, como

187
CLÍO 177

ya había sucedido a otros, antes que permanecer indefensa,


sujeta a los caprichos de una fiera agonizante. Nunca olvidaré
el sollozo de mi padre en su abrazo de despedida, sin saber
cuándo volveríamos a vernos, si era que el asilamiento resultaba
exitoso.
A las 6:00 a. m., se iniciaba la vigilancia de mi casa, lo
que hacía necesario salir de madrugada. Así lo combiné con el
chofer que viajaba a Santo Domingo, miembro no conocido del
movimiento, quien de inmediato accedió a cambiar la hora de
salida. Mi mamá viajó conmigo. Quedó donde unos parientes
y a Polo, que así se llamaba el chofer para no comprometerlo,
acordamos dijera, me dejó en la Iglesia del Carmen. En realidad
me desmonté en la residencia de Yolanda Bloise, donde ya
me esperaban los compañeros mencionados anteriormente.
Me informaron que el asilamiento, por razones de seguridad,
debería realizarse en la Embajada Argentina, donde ya otros
compañeros lo habían hecho. Leí una página de la Biblia que
Yolanda me señaló y de inmediato me fui con ellos.
Me señalaron la casa en la Pedro Henríquez Ureña, y me
dejaron a una cuadra de distancia de la puerta de la verja,
que era baja. Nos intranquilizó un cepillo en vía contraria,
lo que provocó que yo entrara al jardín de la casa vecina
equivocadamente y que ellos casi chocaran el carro en que
regresaban del supermercado la Embajadora y su hija. Al
darme cuenta de mi equivocación, ya estaba dispuesta a saltar
el seto vivo que separaba ambas residencias, pero al ver al
cepillo seguir su camino salí a la acera y toqué normalmente
a la puerta de la Embajada. Pregunté por el Embajador o por
su esposa. No estaban y me pidieron esperara, al momentito,
muy sonriente y amable, pero algo nerviosa, porque unos locos
habían estado a punto de chocarlas, hizo su aparición Doña

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Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

Elsa de Escobar Cello. Yo esperaba sentada en el vestíbulo


fumando un cigarrillo, vicio al que me introdujo María Teresa
en La Victoria, y que fue motivo de muchas bromas.
Al manifestarle el motivo de mi presencia, se comunicó
de inmediato con su Cancillería, y rápidamente estuvo con
nosotras el primer Secretario de la Embajada, el señor Sierra.
Me procuraron un ejemplar del libro Complot Develado,
escrito en La 40 por Rafael (Fefé) Valera Benítez, donde los
anteriores asilados habían subrayado las fotos de las personas
que a juicio de ellos corrían mayor peligro de muerte. Entre
ellas estaba yo.
A la sazón ya era inminente la celebración de la Quinta
Conferencia de Cancilleres en Costa Rica, donde se juzgaría la
paternidad de Trujillo, en el frustrado atentado contra la vida del
Presidente Constitucional de Venezuela Rómulo Betancourt.
Ante la inminencia de las sanciones diplomáticas y económicas
al régimen, el Embajador Don Enrique Escobar Cello me llamó
aparte y me explicó, que si la ruptura de relaciones diplomáticas
se producía antes de nuestra salida hacia su país, nosotros
quedaríamos desprotegidos, ya que únicamente ellos y su
personal conservarían la inmunidad. Me preguntó si contaba
con alguien que me escondiera en el caso de que a ellos los
conminaran a salir, y yo le contesté que no, haciéndole notar
que había otras cosas peores que la muerte, a lo que él me
aseguró que nunca me abandonaría. Mi agradecimiento a tan
responsable diplomático y a toda su familia será eterno.
Los embajadores y su hija me acogieron como a un
miembro más de su familia. Podía salir al patio a jugar con su
perrita, después de retirado el servicio doméstico. Un día en
que departíamos en la sala, voces alteradas de personas nos
hicieron tirarnos al piso. Era el grupo de los Valera Benítez,

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CLÍO 177

Hugo Toyos y su esposa Queyita Santos, en busca de protección


diplomática. Luego llegó José Frank Tapia, después de sufrir
un vía crucis de irresponsabilidad, luego Evangelina Leroux.
Vehículos de la Embajada argentina nos escoltaron hasta la
Cancillería, en busca de nuestros pasaportes. Allí fuimos
contemplados por los empleados como extraterrestres.
El día 26 de agosto, escoltados también por vehículos de
la legación diplomática, nos dirigimos al aeropuerto de Punta
Caucedo, yo bajo la vigilancia permanente del Señor Sierra,
Primer Secretario de la Embajada, con instrucciones del
Embajador de no tomar ni agua en el aeropuerto y no separarse
bajo ningún concepto de mi hasta que no estuviera en mi asiento
en el avión. Viajamos por la línea aérea Varig, de la cual en ese
momento era funcionario Papy Rodríguez Villeta, quién me
imagino sufrió un mundo viéndonos escapar del tirano. Fue
un viaje muy largo, pues hicimos escalas en Trinidad, Belem,
Sao Paulo, Río de Janeiro y Montevideo, donde dormimos para
reiniciar el viaje a la mañana siguiente.
Durante el vuelo la tripulación nos ofreció un brindis de
champagne en celebración de nuestra libertad. Arribamos
a la bella ciudad de Buenos Aires, siendo recibidos por los
compañeros que allí se encontraban y algunos periodistas. Nos
alojaron en un refugio de indigentes en el barrio de Burzaco.
Luego, las mujeres fuimos llevadas a un hogar de niños ciegos.
Nosotras, que llevábamos en el alma la tristeza de la separación
de nuestros familiares y nuestra Patria, nos sentimos más tristes
todavía, con los ojos sin luz de todos esos niños tan dulces,
condenados a una vida sin imágenes ni colores. Me sentía vieja
a pesar de mi juventud, y me parecía que el mundo se había
detenido, hasta cuando la primavera, que recién comenzaba,
vistió de verde todos los árboles, y así como la savia circuló

190
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

por sus venas, así también lo hizo mi sangre, confiriéndome


nuevos bríos para la lucha diferente que recién comenzaba.
Pocos días después, vino hasta el Asilo Alba de Cabral
y nos invitó a Evangelina y a mi a hospedarnos en su casa.
Allí convivimos con Manuel, Chinchina, Peggy y Alejandro,
entonces un travieso niño de dos años. Mi agradecimiento
hacia ellos será eterno en mi corazón. De inmediato solicité la
visa de residencia norteamericana, a fin de reunirme con mis
hermanos, objetivo que logré en diciembre de 1960. Debo hacer
notar, que en Argentina, en aquellos momentos, poco era lo
que se sabía sobre la situación dominicana, y a excepción de
las noticias procedentes de nuestros compatriotas en el exilio,
era escasa o inexistente la información.
Una mañana al levantarse Manuel, salió con el periódico
en las manos, y me comentó:
“Sina, organizaciones dominicanas en el exterior dicen
que no fue un accidente que cobró las vidas de las hermanas
Mirabal, si no que fue un asesinato”.
Le arrebaté el periódico de las manos, diciéndole:
“¿Tú sabes de quienes me estás hablando, de mis
hermanas?”.
Leí entre lágrimas la reseña y ese día fue de verdadero duelo
para todos nosotros, especialmente para mí. Lo que yo siempre
temí se había consumado inmisericordemente, sacrificando
junto a ellas al valiente Rufino de la Cruz, quien muy bien
sabía a lo que se exponía transportándolas.
Cuando entre sollozos le comenté a Doña Elsa lo sucedido,
me consoló diciéndome que esos dolorosos precios son el saldo
de la lucha, y que de yo haber permanecido en mi país, hubiera
corrido la misma suerte.

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CLÍO 177

El día anterior al viaje a los Estados Unidos de América,


fui llamada a la Policía argentina para proporcionarme escolta,
ya que habían recibido denuncias de un posible intento de
asesinato. Les manifesté viajaría al día siguiente, no saldría
de la casa más que hacia el aeropuerto, acompañada por
algunos de los muchachos, por lo que consideraba innecesaria
la medida.
Fue un largo viaje, del Hemisferio Sur, al Hemisferio
Norte. Dejé Buenos Aires en un tórrido verano, y llegué a
los Estados Unidos en pleno invierno. Un nutrido grupo de
compañeros y miembros de organizaciones antitrujillistas me
dieron la bienvenida, pero sobre todo mi hermano mayor, a
quien le costaba reconocer en la mujer que tenía ante si a la
niña que dejó de ver por 12 años. Todavía guardo fotos de la
llegada a Nueva York envuelta en la bandera de mis amores,
la Dominicana.
En Nueva York reanudé mis actividades políticas, viajando
en distintas oportunidades a Puerto Rico, Curazao y Guadalupe.
El momento más dramático para mí fue el encuentro en
Washington con Manolo y Leandro en noviembre de 1961.
Faltaban ellas para siempre, y esa certeza laceraba el alma.
Estando en Puerto Rico, caminando por la avenida Ponce
de León, alcancé a ver al Dr. Sorrentino, exiliado por muchos
años allí, que me gritó:
“Sina. Mataron a Trujillo. Lo acaba de decir Pierre
Sallinger desde París, donde acompañaba al presidente
Kennedy”.
Me pareció increíble, pero en ese momento Ramón Cáceres
y Papy Viñas aparecieron y me cargaron. Se generó una
algarabía de dominicanos y puertorriqueños, y comenzamos

192
Las mujeres en el Movimiento Clandestino 14 de Junio

a desfilar por las calles, portando banderas dominicanas que


por arte de magia aparecieron, haciendo sonar las bocinas de
todos los automóviles que se unían a nuestra caravana. Nos
llegaron los detalles del ajusticiamiento del tirano, así como
de la cacería desarrollada contra los autores e implicados. Fue
otro episodio de la historia dominicana donde el valor y el
arrojo de un grupo de valientes hicieron desaparecer la hiena
sanguinaria que durante 31 años martirizó nuestro país. En la
casa de don Leo Cuello y Doña Conina Mainardi me encontraba
junto a Doña Gracita Díaz, cuando un periodista venezolano le
mostró la foto donde ella reconoció a su hermano Juan Tomás
y a Antonio de la Maza, muertos frente a la Ferretería Read.
Regresé al terruño el 18 de enero 1962. Nunca antes me
pareció el cielo más azul, el mar más bello, y el verde de los
árboles más alegre, que cuando mi avión se acercaba a tierra. Le
decía a la niña que viajaba a mi lado: “Mira que bella nuestra
bandera. Que preciosos nuestros campos, que azules el cielo
y el mar”. Sentía que cantaban una canción de libertad.
Existía impedimento de entrada para mí, pero mis familiares
y grupos del 14 de Junio, de la Federación de Mujeres
Dominicanas, de la Federación de Estudiantes, estuvieron allí
para recibirme, y de cualquier manera permitirme la entrada
a nuestro país. Me sacaron por una puerta lateral, y nos
fuimos directamente a la sede del Movimiento 14 de Junio,
donde se me recibió oficialmente. Me integré a las labores del
Movimiento. Y cuando se constituyó en partido político fui
miembro de su Comité Central.
Nuestra Agrupación y luego nuestro Partido, contaba con
la simpatía de la mayoría del pueblo dominicano. Nuestra
inmadurez política nos hizo subestimar factores geopolíticos
que conducirían a la inmolación de lo más granado de nuestra

193
CLÍO 177

dirigencia tratando de repetir, en condiciones y escenarios


diferentes, la exitosa y admirada por nosotros experiencia
cubana.
Se celebran elecciones libres por primera vez el 20 de
diciembre de 1962 y el Partido 14 de Junio no participó. Resultó
electo el demócrata Juan Bosh, quién asumió el poder el 27 de
Febrero de 1963, en el aniversario de nuestra independencia.
Se promulgó la Constitución del 1963, a juicio de los juristas
la mejor que hemos tenido, y se inició el gobierno más pulcro
de los tiempos modernos. Los sectores más conservadores
miraban con recelo los cambios que se pretendían, así como
las actividades que desarrollaba el 14 de Junio. Nos tildaban
de comunistas, etiqueta preferida por Trujillo para denigrar
a sus opositores. El gobierno recibió presiones para que nos
reprimiera, y se negó a hacerlo. Comenzaron las conspiraciones
a fraguarse y el 25 de septiembre, siete meses después de
instalado el nuevo gobierno, ocurrió el infortunado golpe de
Estado que motiva la insurrección del 14 de Junio en defensa
de la Constitucionalidad.
Prestar este testimonio, ha significado revivir todo el
horror de aquellos días aciagos en que el terror imperaba en
nuestro país. Lo he hecho como un compromiso y un deber
hacia mi pueblo, para que las actuales generaciones, y las que
les sucedan, no permitan NUNCA JAMÁS la entronización
de otra dictadura. Debemos defender con uñas y dientes los
logros, pocos o muchos, que hemos conseguido, respetando
y practicando los principios, que los fundadores de la
Patria mantuvieron como estandarte, a lo largo de toda su
existencia.
¡Loor a todos los que ofrendaron la vida por la Libertad!
¡Viva la República Dominicana!

194
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

El pancaribeñismo de Eric Williams:


de la visión al proyecto regional

Humberto García Muñiz1


“Es posible,... sin atribuirle un valor místico al prefijo
‘Pan’, visualizar en el futuro alguna forma de una federación
o unión Pan Antillana, una asociación de varias unidades del
Caribe para cooperación e intereses mutuos...basada en la
democracia, gobierno propio y cooperación racial (no utópica
en un área carente de la tensión entre razas que existe en los
Estados Unidos), así debe verse a largo plazo el desarrollo
futuro del Caribe”. (Eric Williams, 1941).
“Lo que Dios ha separado, no se puede unir por ningún
hombre. Esa es la ley de la sociedad del Caribe. Esa es
la historia de todas estas islas desunidas, pobladas por
personas traídas de todas las partes de Europa, África y Asia
y últimamente, de las Américas... una población de transeúntes
buscando ir a otros lugares..., unas gentes muy parecidas pero
tan diferentes como posiblemente pueden ser”. (Eric Williams,
1981).

1. Profesor de Historia de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río


Piedras, investigador, director del Instituto de Estudios del Caribe de
la misma y Académico Correspondiente de la Academia Dominicana
de la Historia.

195
CLÍO 177

Las dos citas de Eric Williams que abren como epígrafes


este ensayo son opiniones suyas, expresadas con 40 años de
diferencia, una en 1941 y la otra en 1981. Cabe preguntarse,
¿Qué sucedió en esas cuatro décadas que llevó a cambiar
totalmente su dictamen sobre el desarrollo futuro del Caribe?
¿Cuál fue la concepción del Caribe de Williams y cómo
evolucionó? ¿Cuándo y cómo intentó plasmar su concepción en
una realidad política? ¿Hasta dónde tuvo éxito en su proyecto?
En fin, ¿Por qué se puede percibir tal tamaña decepción en sus
palabras de 1981?
En 1966, Sidney Mintz escribió: “…los líderes políticos
del Caribe han trabajado sólo raramente en serio hacia un
tipo de conciencia Pan Caribe o identidad. Hombres como
Williams en Trinidad, Castro de Cuba y el difunto Manley
de Jamaica han visualizado esa identidad, pero permanece
en gran parte como un sueño del futuro”.2 Al momento que
Mintz realizó este planteamiento, la visión de una conciencia o
identidad Pan Caribe era, en el caso de Williams, un proyecto
en desarrollo por el que estaba luchando seria y arduamente. En
seguimiento a esto, el propósito de este artículo es analizar la
manera como Williams trascendió lo que Mintz sugiere como
“sueño del futuro”.
En esta investigación se consultaron variadas fuentes
como, por ejemplo, documentos gubernamentales en los
Archivos Nacionales de Estados Unidos y Gran Bretaña y
de la Fundación Luis Muñoz Marín en Puerto Rico. Pero, los
principales registros documentales los componen los propios
textos de Williams como artículos en revistas académicas,
libros, discursos, correspondencia personal y oficial, y agendas

2. Sidney W. Mintz. “Caribbean Nationhood”, Caribbean Transforma-


tions. Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1974, p. 258.

196
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

de varios años depositados en la Eric Williams Memorial


Collection de la University of the West Indies, en su campus
de St. Augustine, Trinidad y Tobago.3

Trasfondo
Al momento de nacer Eric Williams, en 1911, el Caribe
como región era sólo una expresión geográfica y geopolítica,
donde predominaba la ubicación estratégica del Canal de
Panamá y la posesión colonial de los territorios insulares
entre las metrópolis europeas y la potencia hemisférica
dominante, los Estados Unidos de América. Este dominio
colonial y neocolonial extranjero casi siempre se tradujo en
la implantación de una economía de exportación de productos
agrícolas o mineros y una presencia militar, a veces con sus
respectivas bases.
Todas las islas y contados territorios de Tierra Firme
eran colonias con la excepción de tres que se adscribían, por
razones culturales, a la América Latina: Haití y la República
Dominicana en La Española y Cuba. Al comenzar la Primera
Guerra Mundial en Europa, La Española pasó al control
militar total de los Estados Unidos y Cuba a uno parcial, como
corolario de la independencia mediatizada establecida por la

3. En esta colección está depositada parte de la documentación privada


y pública y la biblioteca personal de Williams. Su obra publicada
se digitaliza de manera lenta en un proyecto colaborativo de la Eric
Williams Memorial Collection (en adelante EWMC) y la University
of Florida, Gainesville. Para mayor información vea “Eric Williams
Memorial Collection”, http://www.mainlib.uwi.tt/eric.html, y “Eric
Eustace Williams Collection”, http://palmm.fcla.edu/eew, accesados
el 24 de octubre de 2005. Para la bibliografía escogida de las publica-
ciones de y sobre Williams vea Deborah Craig Naster. “Eric Eustace
Williams: A Select Bibliography”, Callaloo, Vol. 20, no. 4, 1998, pp.
889-900.

197
CLÍO 177

Enmienda Platt de 1901. Al fin y al cabo, su independencia era


mero formalismo ante la hegemonía estadounidense.
Su propio país era una colonia británica desde el 1797,
cuando fue arrebatada a España. La economía de Trinidad y
Tobago, casi toda bajo el control extranjero, se cimentó en tres
productos: el cacao, el azúcar y el petróleo. El cacao ocupó el
primer lugar y fue el primero en desaparecer. A principios del
siglo XX, Trinidad era la única isla caribeña con una industria
petrolera y tuvo un papel fundamental como abastecedor para
Gran Bretaña en el primer conflicto mundial. El otro producto era
el azúcar crudo de caña, finalmente refinada en Gran Bretaña.
Williams fue descendiente de los esclavos africanos
transportados para la agroindustria de la caña y cuya abolición
se implantó en el 1838 en el Imperio Británico. En su niñez,
en 1917, pudo ver el fin de la trata de trabajadores por contrato
de la India que desembarcaban en la capital Puerto España y
cuyo arribo comenzó como fuerza de trabajo sustituta de la
esclava africana en 1845.
En 1911, la sociedad de Trinidad y Tobago se componía
en su mayoría de los afrodescendientes y los indorientales.
Los afrodescendientes se dividían en un continuo de color, es
decir, mulatos y negros, en donde los primeros pertenecían en
un buen número a una pequeña clase media mientras que los
segundos estaban en la base de la estructura social, junto con
los últimos en llegar, los inmigrantes de la India.
Los británicos blancos ocupaban la cúpula política y
compartían el poder económico con los “criollos franceses”, en
su origen inmigrantes de las colonias francesas. También tenían
cierto peso unos pequeños núcleos de los descendientes de los
primeros colonizadores españoles e inmigrantes venezolanos,
los portugueses de Madeira y un minúsculo número de chinos.
La Trinidad y Tobago de los años mozos de Williams era una

198
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

colonia británica con una economía de exportación y una


sociedad escindida racial y étnicamente.
Eric Williams, el mayor de siete hijas y cinco hijos,
perteneció a una familia de la clase media baja urbana de color
y fe católica en Puerto España.4 Su padre era un afrotrinitario
negro que trabajó siempre en el correo. Su madre, mulata con
sangre francesa, horneó repostería para aumentar los magros
ingresos de la familia. Poco nos dice Williams de su familia
política en su autobiografía Inward Hunger: The Education
of a Prime Minister, publicada en 1969.5 Sin embargo, en uno
de los borradores que esbozó para esa obra, escribió que T. A.
Marryshow (1887-1958), de la vecina isla de Granada, era su
padrino sin mencionarlo en la versión publicada.
Al presente, no existe constancia de que en sus escritos
Williams se refiera a Marryshow, quien descolló como orador,
bibliófilo, periodista y editor del periódico The West Indian.6
Desde las páginas de este órgano se convirtió en uno de los
principales promotores del autogobierno de Granada y de
una federación de las colonias británicas del Caribe, la cual
promovió en visitas periódicas, a veces junto con el líder

4. Las biografías más completas de Williams son las siguientes: Ken


Boodhoo. The Elusive Eric Williams. Port-of-Spain, Prospect Press,
2002, y Colin A. Palmer. Eric Williams and the Making of the Mod-
ern Caribbean. Chapel Hill, The University of North Carolina Press,
2006.
5. Vea Eric Williams. Inward Hunger: The Education of a Prime Minister,
with a new introduction by Colin A. Palmer. Princeton, N.J., Markus
Wiener Publishers, [1969] 2006.
6. Vea Patrick Emmanuel. Crown Colony Politics in Granada, 1917-
1951. Cave Hill, Barbados, Institute of Social and Economic Research
(Eastern Caribbean) University of the West Indies, 1978. El padre de
Williams se molestó muchísimo cuando al morir Marryshow no le dejó
nada a su ahijado.

199
CLÍO 177

político y laboral de Trinidad y Tobago, Arthur Cipriani, a las


otras islas del Caribe Oriental.7 Ni siquiera su panfleto Cycles of
Civilization, en el cual publicó en 1917 varias columnas suyas
aparecidas en The West Indian para rebatir el planteamiento
racista de supremacía blanca del General Jan Smuts de
Sudáfrica, es mencionado en las obras de Williams.8
¿Por qué Williams eliminó toda mención a tan importante
figura? Una posible explicación es que las diferencias en estilo
y contenido entre ambos son abismales. Aunque crítico, ya
en su vejez, Marryshow era respetuoso, complaciente y no
conflictivo en sus relaciones y escritos hacia la metrópoli
imperial. Hasta en el tema racial se comportó acomodaticio
con tal de lograr reformas constitucionales: “…en las Indias
Occidentales no tenemos un problema de razas digno de
mencionar. Tomadas como una unidad, en todas las esferas
de pensamiento y actividad, las Indias Occidentales son
del hombre de color”.9 Aún en su ausencia, la presencia de
Marryshow puede percibirse como una influencia temprana en
el interés de Williams por la historia, su amor por los libros y
en el desarrollo de su pensamiento político integracionista. En
el referido borrador recordó que ante la protesta de Marryshow
a su respuesta de que quería ser policía, se retractó y le
respondió que entonces sería maestro.10 Según nos narra en

7. Vea Cleve Scott. “Building Working Class Solidarity; Terrence A. Mar-


ryshow, Arthur Cipriani, and the Politics of Labour in St. Vincent and
the Grenadines”. Ponencia presentada en la 39na. Conferencia Anual
de la Asociación de Historiadores del Caribe, Kingston, Jamaica, 6-10
de mayo de 2007.
8. T. Albert Marryshow. Cycles of Civilization. St. Georges, impreso en
The West Indian, 1917.
9. Citado en Emmanuel, Ob. cit., 1978, p. 23.
10. Vea Vol. 139, “Life with Father (handwritten)”, EWMC.

200
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

su autobiografía, la ambición de su padre lo forzó a utilizar la


educación como avenida de movilidad social. Desde niño ganó
varias becas, que le permitieron estudiar en la mejor escuela
secundaria pública del país, Queen’s Royal College, y después
en Oxford University. En Queens Royal College tomó clases
con el ilustre hombre de letras y marxista trotskista C.L.R.
James, quien un poco más tarde fue su tutor para ganar la
codiciada Beca Insular para estudiar en Gran Bretaña.11

Oxford University y Howard University


Williams terminó en 1937 un doctorado en historia en
Oxford University, el primer caribeño en obtener ese grado
sumo en esa disciplina. Su tesis, titulada “The Economic
Aspects of the Abolition of the West Indian Trade and Slavery”,
colisionó con la ortodoxia reinante en la historiografía británica
que atribuía al humanitarismo la campaña que llevó al fin del
comercio de esclavos y la esclavitud en Inglaterra. En ese
estudio se compenetró con dos temas –la plantación de caña
de azúcar y la esclavitud africana– que serían constantes en
su investigación histórica y determinantes en su concepción
del Caribe.
Dos aspectos fundamentales de su vida extracurricular en
Londres fueron, primero, su relación, de tipo informal, con
el círculo izquierdista de su mentor James y el socialista Pan
Africanista George Padmore, también natural de Trinidad. En
segundo lugar, su asistencia a las discusiones de la asociación

11. La obra clásica de James es The Black Jacobins: Toussaint L’Ouverture


and the San Domingo Revolution. New York, The Dial Press, 1938.
Aunque toman caminos distintos, la influencia de James en Williams
–difícil de documentar– perdurará en la metrópoli en los años 30 y
más tarde en los Estados Unidos en los 40 y 50, hasta su rompimiento
en Trinidad y Tobago a principios de los 60.

201
CLÍO 177

estudiantil de la India, conocidos como majlis, donde escuchó


a Jawaharlal Nehru, por quien siempre sintió gran admiración,
y el filósofo Sarvepalli Radhakrishnan.
En 1939 Williams obtuvo empleo en Howard University,
la que denominó el Oxford Negro, en Washington, D.C.12
A su llegada, el centro de gobierno de los Estados Unidos
estaba en ebullición ante la inminente intervención del país
en la Segunda Guerra Mundial. Como veremos, durante los
próximos 10 años, hasta el 1948, Williams se insertó en el
frente académico-político de discusiones sobre el Caribe por
medio de sus publicaciones históricas y de la actualidad de la
región y su trabajo en las organizaciones regionales del Caribe:
la Comisión Anglo Americana del Caribe (1942-1945) y su
sucesora, la Comisión del Caribe (1946-1961).

El Caribe Hispano y Haití


La fortaleza principal de Williams era un conocimiento
profundo de la historia europea y del Caribe británico, el
resultado hasta ese momento de investigaciones en archivos
metropolitanos y su vivencia londinense en la década depresiva
y políticamente álgida de los 30. En 1940 realizó con éxito,
gracias en gran parte a su dominio del español y el francés, su
primer viaje de investigación histórica a Cuba, Puerto Rico,
Haití y la República Dominicana. Williams se financió el viaje

12. Su contratación tuvo el propósito de fortalecer el área de Ciencias


Sociales, que se encontraba débil en comparación con sus Escuelas
de Medicina y Derecho. Vea Linda Heywood. “Eric Williams: The
Howard Years”, Caribbean Issues, “Special Edition by the Department
of History, UWI, St. Augustine, Eric Williams: Images of his Life”,
Vol. 8, núm. 1, 1998, pp. 14-28. Este número y el siguiente de esta
revista se dedicó a artículos sobre distintos temas de la vida y obra de
Eric Williams.

202
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

con la primera de dos becas de la Fundación Rosenwald que


obtuvo por el apoyo de sus relaciones en el Oxford Blanco
–Vincent Harlow y Denis Brogan– y en el Oxford Negro –Alain
Locke, Ralph Bunche, Abram Harris–. El viaje fue una lección
de índole académica y de geopolítica.
Su parada inicial fue en Cuba, donde encontró la vida
intelectual más fecunda de la región. Se reunió con su “amigo
firme”, el “monumental” Fernando Ortiz (1881-1969), autor
del clásico Contrapunteo cubano del azúcar y el tabaco.13
Williams, renuente al momento de aceptar deudas intelectuales,
reconoce la suya con Ortiz, cuyas “extensas investigaciones
sobre la historia y sociedad de Cuba han sido a lo largo de
los años uno de los grandes estímulos y una de las mayores
ayudas en mi propio desarrollo intelectual y mis propias
investigaciones académicas”.14
Conoció a Ramiro Guerra y Sánchez, entonces editor de
la revista Trimestre y autor de la obra fundamental Azúcar y
población en las Antillas, y al historiador Herminio Portell Vilá,
cuyo último volumen de La Historia de Cuba en sus relaciones
con los Estados Unidos y España se publicó en 1941.15 También

13. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 64. Vea Fernando Ortiz. Contra-
punteo cubano del tabaco y el azúcar: advertencia de sus contrastes
agrarios, económicos, históricos y sociales, su etnografía y transcul-
turación. La Habana, J. Montero, 1940.
14. Ibid., p. 64. La Sociedad de Estudios Afrocubanos, fundada por Ortiz
en 1937, lo hizo miembro honorífico en 1946 y un poco más tarde el
municipio de La Habana, le confirió una medalla en conmemoración
del centenario del nacimiento de Antonio Maceo. Vea Eric Williams.
“Statement of Scholastic Activities of Eric Williams during the Period
March 1, 1944 - June30, 1946”, Vol. 025, EWMC.
15. Vea Herminio Portell Vilá. Historia de Cuba en sus relaciones con
los Estados Unidos y España, Vol. 4. La Habana, J. Montero, 1941,
y Ramiro Guerra y Sánchez. Azúcar y población en las Antillas. La
Habana, Cultural S.A., 1927. Williams parece desconocer la importante

203
CLÍO 177

pudo conversar con el escultor Teodoro Ramos Blanco y el


poeta Nicolás Guillén (“…ésta fue mi introducción a alguna
de la mejor poesía que se ha producido jamás en el Caribe”).16
Williams apunta que a su salida se celebraba en La Habana
la segunda reunión de los Ministros de Relaciones Exteriores
para considerar un fideicomiso para las posesiones europeas
del Caribe. En ese entonces, los Estados Unidos y Brasil se
mostraban recelosos por el futuro inmediato de las colonias
francesas y holandesas en el Caribe y América del Sur, sobre
todo por la inminente ocupación nazi de los derrotados países
de Francia y Holanda.
A Puerto Rico lo describió como “deprimente” por la
pobreza, la prostitución, “estadounidenses en todos sitios”,
el idioma español subordinado al inglés y un “colonialismo
estadounidense nada ambiguo”.17 En la Universidad de Puerto
Rico, a la cual se refería como “mi casa durante mi estadía”,
conoció a Jaime Benítez, quien un año más tarde fue nombrado
Rector.18 También realizó contactos con algunos intelectuales,
entre ellos, Rafael Picó (geógrafo económico), Sol Luis
Descartes (economista agrícola), Pablo Morales Otero (salud
pública en la ruralía), el poeta Luis Palés Matos y el médico
Tomás Blanco, este último “obsesionado con el colonialismo

obra de Raúl Cepero Bonilla. Azúcar y abolición. Apuntes para una


historia crítica del abolicionismo. La Habana, Editorial Cenit, 1948,
con su tesis sobre los estrechos vínculos del azúcar, la abolición, el
anexionismo y la insurrección de 1868, puesto que nunca aparece
citada en su obra publicada.
16. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 65.
17. Ibid., pp. 66-67.
18. Ibid., p. 66.

204
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

estadounidense y con el miedo del prejuicio racial en sus


escritos”.19
Por el contrario, en la República Dominicana, bajo la
férrea y sangrienta dictadura de Rafael L. Trujillo, estuvo
pocos días porque “el silencio de la tumba reinaba en todos
sitio– perturbado sólo por el sonido de las botas del ejército–;
no había con quién hablar, pocos datos para recoger, ningún
libro para comprar”.20 A cuatro años de la masacre de miles
de haitianos, el silencio del terror, y quién sabe si el tradicional
racismo dominicano, impidió que escuchara en persona
a los intelectuales nacionales sobre su realidad en las dos
terceras partes occidentales de La Española. Esta carencia
de comunicación y, por ende, de conocimiento ocasionó la
consiguiente ausencia relativa de la República Dominicana en
su obra y acción política futura integracionista.21

19. Ibid. Al año siguiente Blanco publicó El prejuicio racial en Puerto


Rico. Río Piedras, Editorial Huracán, [1942] 1985. Williams captó una
diferencia de comportamiento sobre la cuestión del color entre Puerto
Rico y el Caribe angloparlante al notar que la gente de los territorios
británicos y St. Thomas está consciente del problema del negro esta-
dounidense pero en Puerto Rico “entre la población de color existe
una renuencia a enfrentar los hechos de la situación racial y aún de
discutirlos”. “Memorandum to President Johnson Concerning the
Popular Attitude in the Caribbean to Howard University, Confidential,
21 September 1944”, Vol. 019, EWMC. Vea, además, Eric Williams.
“Race Relations in Puerto Rico and the Virgin Islands”, Foreign Af-
fairs, Vol. 23, núm. 2, January, 1945, pp. 308-317.
20. Ibid.
21. Su conocimiento de Cuba y Puerto Rico siempre fue mayor que el de
la República Dominicana pues, sin duda, el contrapunteo temprano de
Pedro F. Bonó (1895) que “el cacao es oligarca y el tabaco es demó-
crata” le hubiera llamado la atención. (Emilio Rodríguez Demorizi.
Ed., Papeles de Pedro F. Bonó. Barcelona, Gráficas M. Pareja, 1980, p.
363). En ese momento existían pocos estudios académicos sobre este
país y es probable que la razón de su interés menor haya sido la poca

205
CLÍO 177

Sí conoció al Vicerrector de la Universidad Autónoma de


Santo Domingo, Lic. José A. Bonilla Atiles, pero parece que
en la conversación no salió a relucir la obra que éste escribía
sobre la legislación de tierras durante la Ocupación Militar
de los Estados Unidos (1916-1924).22 En la misma, Bonilla
Atiles destacó la implantación de una nueva Ley de Registro de
Tierras, basada en el Sistema Torrens desarrollado en Australia,
que benefició a las corporaciones azucareras estadounidenses
y que traería “pérdidas…a los propietarios de este país,
principalmente los campesinos pobres”.23
En Haití, la falta de tiempo y efectivo limitaron su visita a la
capital Puerto Principe. Buscó y conoció “al famoso sociólogo,
Jean Price-Mars, con su Ainsi Parla l’Oncle”.24 Allí se enteró

importancia de la esclavitud negra en el Santo Domingo español a partir


del siglo XVI y el desarrollo de un sistema de plantación azucarera sin
esclavos tarde en el último tercio del siglo XIX. Vea Humberto García
Muñiz. “La plantación que no se repite: las historias azucareras de la
República Dominicana y Puerto Rico, 1870-1930”, Revista de Indias,
Vol. 45, núm. 233, enero-abril, 2005, pp. 173-192.
22. Vea José Antonio Bonilla Atiles. Legislación de tierras, s.n., s.l.,
1944? En 1946, Bonilla Atiles se asiló en la Embajada de México y
se exilió en la ciudad de Nueva York, tras un intento de asesinarlo por
oponerse públicamente a la reelección presidencial de Trujillo. Vea
“Man of Discernment”, June 10, 1946, Time Archive 1923 to Present,
http://www.time.com/time/archive/printout/023657,792981,00.html,
accesado 26 de agosto de 2006.
23. Palabras de Francisco J. Peynado, un abogado corporativo dominicano,
citado en Bruce J. Calder. El impacto de la intervención: la República
Dominicana durante la Ocupación Norteamericana de 1916-1924.
Santo Domingo, Fundación Cultural Dominicana, 1989, p. 160 (Edi-
ción original en inglés 1984).
24. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 64. Conocido como “el padre de
la negritud”, Price Mars era médico y escribió esta obra en 1928.
(Laënnec Hurbon. El bárbaro imaginario, México, Fondo de Cultura
Económica, 1993, p. 54). No hay traducción al español de Ainsi Par-
la l’Oncle…; essais d’ethnographie, Port-au-Prince, Imprimerie de

206
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

por el Representante Fiscal de los Estados Unidos, a quien fue


a ver para conseguir las estadísticas aduanales, que el Primer
Ministro británico “Churchill había aceptado conceder a
Roosevelt unas bases en Trinidad”.25 Esta concesión, contra
la cual Williams lucharía ferozmente casi dos décadas más
tarde, lo hizo más conciente de la importancia estratégica de
la región caribeña para los Estados Unidos.26
Según Williams, este viaje sentó “las bases para mi
surgimiento como el portavoz académico del Caribe” y abrió su
perspectiva del Caribe más allá de su isla nativa y la subregión
británica ya que,
“En 1940 más que cualquier otro, yo era el caribeño [West
Indian] con más contacto directo y cercano, histórico y actual,
con la totalidad del área del Caribe. En años subsiguientes
daría énfasis al desarrollo de una visión verdaderamente
caribeña la cual, en 1932, en Trinidad se limitaba a Trinidad
y en 1939 se expandió en Oxford a abarcar a las Indias
Occidentales Británicas”.27

Compiègne, 1928. Sí la hay de su libro La République d’Haïti et la


Republique Dominicaine: les aspects divers d’un problème d’histoire,
de géographie et d’ethnologie. Port-au-Prince, 1953. Por la Sociedad
Dominicana de Bibliófilos, [1995] 2000.
25. Williams, Ob. cit., [1969] 2006, p. 65. Se refiere a la cesión de bases
en las colonias de Antigua, las Bahamas, Bermuda, la Guayana Bri-
tánica, Jamaica, St. Lucia y Trinidad. Vea Fitzroy A. Baptiste. War,
Cooperation and Conflict: The European Possessions in the Caribbean,
1939-1945. New York, Greenwood Press, 1988, pp. 51-62.
26. Una conferencia en la biblioteca pública de Puerto España la concluyó
de esta manera: “Hace doscientos años éramos plantaciones de azúcar.
Hoy somos bases navales”. Eric Williams. The British West Indies
in World History: A Lecture. Port-of-Spain, Guardian Commercial
Printery, 1944, p. 19.
27. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 68.

207
CLÍO 177

La Federación Antillana
En The Journal of Negro Education en 1941, Williams
presentó por primera vez su concepción de una futura
“federación o unión Pan Antillana”.28 Al explicar el proyecto,
utilizó el vocablo “Caribe” en su sentido británico, es decir, las
islas del Caribe o las Antillas y no en el sentido estadounidense
que incluye las repúblicas independientes de Tierra Firme que
orillan el Caribe. Además, discutió tres aspectos, algunos de
los cuales –como veremos más adelante– repetirá, modificará o
eliminará en años subsiguientes hasta sus últimas declaraciones
ya citadas en 1981.
El primer aspecto fue la base histórica-social de las Antillas,
la cual radica en una población laboral predominantemente

28. Eric Williams. “The Impact of the International Crisis upon the Negro
in the Caribbean”, The Journal of Negro Education, Vol. 10, núm.
3, 1941, pp. 543-544. Al respecto, en 1936, Fernando Ortiz, en un
libro que Williams parece desconocer pues no citó nunca, escribió:
“Modernamente la geografía humana –acaso ‘demasiado humana’– de
los intereses norteamericanos, viene hablando de la Región del Caribe,
comprendiendo a las islas Antillas y a todas las naciones continentales
bañadas por el mar antillano, con excepción de Estados Unidos, o sea
a México, las seis repúblicas de Centro América, Colombia y Venezuela.
Pero no existe una unidad geográfica que pueda denominarse del
Caribe, fuera de un agrupamiento artificial basado en la vecindad
y en la economía extractiva de las diferentes porciones, las cuales
están, por otros aspectos geográficos más distanciados. Sólo una
cierta consideración económica de sabor imperialista, nacida en
Estados Unidos, puede crear ese concepto de la Región del Caribe.
Las Antillas sí constituyen una porción del Globo con personalidad
esencialmente caracterizada e inconfundible, por ejemplo, con las de
México o Colombia”. Fernando Ortiz. Et al., Geografía Universal:
Antillas, Vol. XIX, bajo la dirección de P. Vidal de la Blache y L.
Gallois. Barcelona, Montaner y Simón, S. A., 1936, pp. 10-11.

208
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

negra con una herencia común en la esclavitud y lo cual facilita


algunas formas de cooperación. Para Williams,
“Con un trasfondo, historia y orígenes raciales y
agrupamientos básicamente similares, gravados por la
misma maldición económica, las dinámicas de estas áreas
artificialmente diferentes son las mismas, y es tiempo de
prestar atención a las identidades fundamentales en vez de
las diferencias incidentales”.29
El segundo aspecto fue el relativo a los diferentes
“barnices culturales” franceses, británicos y españoles –dejó
fuera el holandés, probablemente por omisión– que pueden
hacer imposible la reconciliación; pero comentó que se debe
recordar que las actitudes de las “razas latinas” hacia el negro
son por variadas razones básicamente diferentes a las de los
anglosajones.30 El tercer aspecto era el papel de liderato de
Cuba, el cual es “inevitable no sólo por razón de su tamaño
sino por virtud de sus contribuciones intelectuales que son un
oasis intelectual en el desierto de esterilidad intelectual que
el azúcar ha creado y llamado una civilización de pueblos
atrasados”.31
Williams publicó The Negro in the Caribbean en 1942, una
obra que denuncia el colonialismo, la falta de democracia y
al monocultivo del azúcar en la región y que, según escribió,

29. Ibid., p. 543.


30. La versión madura de la diferencia en las relaciones raciales bajo la
esclavitud entre las “razas latinas” y las “razas anglosajonas la desa-
rrolló Frank Tannenbaum pocos años después en su obra clásica Slave
and Citizen: The Negro in the Ameritas. New York, Alfred A. Knopf,
1946.
31. Williams. Ob. cit., 1941, pp. 543-544.

209
CLÍO 177

“estableció mi reputación”.32 Su definición del Caribe se amplió


al incluir a todas las islas del archipiélago y a las Guayanas (hoy
Guyana, Guayana Francesa y Surinam) y Honduras Británica
(hoy Belice) “porque son similares en su economía al igual
que en el carácter racial de su población”.33
En ese libro, Williams, el historiador, ante la inminencia
de la creación de la Comisión Anglo Americana del Caribe,
esbozó una concepción del Caribe dirigida a influir a los
políticos y funcionarios gubernamentales, los decision makers
de las metrópolis, y a los futuros líderes políticos caribeños al
afirmar que “no sólo una federación política de acuerdo a las
nacionalidades sino también una federación económica es el
camino a seguir por el estadista en el futuro”. 34 Sobre este
punto abundó:
“Por demasiado tiempo al hombre se le ha permitido
vencer a la naturaleza y la unidad geográfica hace mucho
ha sido sacrificada a las divisiones políticas y artificiales.
Una federación económica de todas las áreas fortalecería
considerablemente su posición de negociación en el mercado

32. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 68. Este valioso ensayo sobre la
condición del negro en el Caribe todavía no ha sido traducido a ningún
idioma. Vea Eric Williams. The Negro in the Caribbean. Brooklyn,
A&B Publishers, [1942] 1994.
33. Williams. Ob. cit., [1942] 1994, p. 1. Esta definición del Caribe fue
hasta hace varios años la más aceptada y aún se utiliza. Vea Mintz,
Ob. cit., pp. 912-937, Gordon K. Lewis. Main Currents of Caribbean
Thought: The Historical Evolution of Caribbean Society in its Ideolo-
gical Aspects, 1492-1900. Baltimore, The Johns Hopkins University
Press, 1983, pp. 1-16, y Frank Moya Pons. Historia del Caribe: azúcar
y plantaciones en el mundo atlántico. Santo Domingo, Editora Búho,
2008, p. 11.
34. Ibid., p. 104.

210
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

mundial. Tendría que ser una federación de gobiernos


democráticos para resolver la candente cuestión de la tierra e
introducir un programa de diversificación tan necesario para
una economía sólida y saludable”.
Ante la posible objeción de lo poco práctico de este
esquema, su respuesta fue catastrófica: “...el Caribe, como
todo el mundo, se federalizará o colapsará”.35 En el ambiente
del momento, la propuesta de Williams era una de muchas
que circularon para influir en la creación del mundo de la
posguerra. Paul K. Sutton afirma que “es casi seguro que a
este período se le puede atribuir el fuerte impulso Pan Caribe
de Williams”. 36

La Comisión Anglo-Americana del Caribe


En marzo de ese año se anunció la creación de la Comisión
Anglo-Americana del Caribe (CAAC), un organismo compuesto
por Gran Bretaña y los Estados Unidos, cuyos objetivos eran
la implantación de varios programas económicos y sociales en
sus áreas coloniales.37 De inmediato Williams recurrió a sus
ya mencionados mentores académicos –y otros nuevos como
R. H. Tawney– para afiliarse de alguna manera a esta novel

35. Ibid., p. 105.


36. Paul Sutton. “The Historian as Politician: Eric Williams and Walter
Rodney”. En Alistair Hennessy, ed., Intellectuals in the Twentieth-
Century Caribbean, Vol. I, Spectre of the New Class: the Commonwealth
Caribbean. London, Macmillan Caribbean, 1992, p. 102.
37. Otro propósito era evitar disturbios sociales en las islas que replicaran
en las comunidades afroamericanas en los Estados Unidos. Vea Howard
Johnson. “The Anglo-American Caribbean Commission and the
Extension of American Influence in the British Caribbean, 1942-1945”,
Journal of Commonwealth and Caribbean Politics. Vol. 22, núm. 2,
1984, pp. 180-203.

211
CLÍO 177

organización regional. También apeló a las organizaciones de


emigrados caribeños en los Estados Unidos que reclamaban
el nombramiento de naturales de la región.
Al principio su cabildeo sólo logró un nombramiento
como consultor en la Oficina de Asuntos Estratégicos, la
antecesora de la CIA, pues el hecho de no tener la ciudadanía
estadounidense hizo imposible mayores responsabilidades.38
Nunca tímido en escribir o presentarse a los hombres con poder,
Williams insistió en 1942 con Charles Taussig, presidente
de la American Molasses y miembro prominente del Nuevo
Trato de Franklin Delano Roosevelt, quien junto con Rexford
Guy Tugwell, entonces Gobernador Colonial de Puerto Rico,
eran las figuras claves de los Estados Unidos en la CAAC.39
Ninguno de ellos simpatizaba con el conservadurismo político
británico hacia sus colonias caribeñas y no era difícil prever
que Williams, con su conocimiento profundo de esa subregión,
sería un posible aliado en esa lucha.
Paralelo a estas gestiones, Williams –en su papel de
profesor de Howard University– organizó una conferencia
con el sociólogo afroamericano E. Franklin Frazier sobre el
futuro económico del Caribe.40 Claramente la selección de
los deponentes reflejó sus posiciones económicas y políticas

38. Tony Martin. “Eric Williams and the Anglo-American Caribbean Com-
mission, 1942-1944”. En E. Franklin Frazier y Eric Williams. Eds.,
The Economic Future of the Caribbean. Dover, The Majority Press,
[1944] 2004, p. xvii.
39. Vea “Charles Taussig, Roosevelt Deputy; Head of American Molassess,
Early ‘Brain Truster’, Authority on Caribbean”, The New York Times,
11 de mayo de 1948, p. 25.
40. En una de sus intervenciones, Frazier vaticinó que “una mayor de-
pendencia económica y política en los Estados Unidos parece ser
inevitable en vez de una interdependencia mutua entre las islas”.

212
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

pero también su sagacidad al invitar a la plana mayor


diplomática británica en Washington, D.C., cuya renuencia a
su nombramiento era conocida.41 En esa actividad Williams
ofreció una ponencia sobre el tema de la conferencia en la
cual examinó nueve aspectos de las economías caribeñas.42
En el último presentó un diagnóstico del presente y futuro
del Caribe, destacando la necesidad de una cooperación
económica, basada en la interdependencia, para competir en
la economía mundial:
“Las relaciones entre las islas son virtualmente inexistentes.
De hecho, el Caribe es una expresión geográfica. Es en verdad
una colección de unidades aisladas, funcionando cada una
aislada de las otras. Su desarrollo como una sola región ha
sido sacrificado a las afiliaciones políticas artificiales de sus
partes componentes. (...) Ahora estamos en una posición para
indicar las posibilidades del futuro. Una cosa esta clara:
cambio tiene que haber. Y ese cambio, que quede igualmente

“Public Discussion” en Frazier y Williams. Eds., Ob. cit., [1944]


2004, p. 60.
41. El embajador británico en Washington, D.C., Sir John Huggins, era
la persona clave y, después de su presentación, Williams intervino a
su favor en la discusión. Entre los críticos de las políticas económicas
metropolitanas estaban el historiador estadounidense Leland H. Jenks
y el cubano Felipe Pazos, y a las medidas políticas y raciales se opu-
sieron el jamaiquino W. Adophe Roberts, el puertorriqueño Gilberto
Concepción de Gracia, y los afroamericanos Rayford W. Logan y E.
Franklin Frazier.
42. Los cuatro primeros aspectos fueron sobre la industria azucarera y
los cuatro siguientes sobre “los cultivos democráticos” en las fincas
pequeñas, la imposibilidad de la autosuficiencia, la necesidad de la
autonomía tarifaria y el comercio exterior atado a la metrópoli. Eric
Williams. “The Economic Development of the Caribbean Up to the
Present”, Ibid., p. 20.

213
CLÍO 177

claro, debe ser planificado con cuidado y debe incluir una


unión más cercana a las unidades ahora separadas del Caribe.
... La federación hará posible el desarrollo económico ahora
imposible y le dará al Caribe el poder de negociación en el
mundo que las unidades aisladas no tienen. ... los pueblos del
Caribe llevan algunos años reconociendo el principio de la
independencia; es tiempo ahora que reconozcan el privilegio
de la interdependencia”.43
Este proyecto de federación de Williams armonizaba con la
política de la CAAC de propulsar unas relaciones económicas
y comerciales más cercanas entre las islas caribeñas dentro
de un marco de mayor participación política. Tres meses
después de la conferencia Williams fue nombrado a un puesto
de poca monta en la CAAC pero ya en 1944 se hizo cargo de
las investigaciones del Comité de Agricultura del Consejo de
Investigaciones del Caribe de la organización subregional.
Ahora el renombrado historiador con una concepción del
Caribe y un proyecto federativo se convirtió en un actor dentro
de la CAAC que entendía sería determinante en el futuro del
área en su totalidad.
Ese mismo año, Williams publicó su clásico Capitalism
and Slavery, que le mereció el reconocimiento de académicos
estadounidenses de prestigio: Lowell Ragatz, Melville

43. Ibid., p. 24. Rayford W. Logan presentó el tema de la federación del


Caribe y afirmó que las dificultades no son insuperables pero son tre-
mendas, entre ellas, las diferencias en idiomas, costumbres, religión,
raza y organización política. Al igual que Williams en 1941, planteó la
posibilidad de distintas federaciones de las islas –británicas, francesas
y holandesas y de las tres repúblicas independientes– como una etapa
necesaria antes de llegar a la Federación del Caribe.

214
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

Herskovits y Henry Steele Commager.44 También se involucró


en la discusión sobre el establecimiento de una universidad en
el Caribe británico, pero su propuesta cayó en oídos no sordos,
sino antipáticos. Para propulsar su posición realizó un estudio
sobre el desarrollo histórico de la universidad en Europa y en
varios países coloniales, sugiriendo a la Universidad de Puerto
Rico como modelo a seguir en varios aspectos.45 Su análisis
en este escrito ya exhibe la influencia de las investigaciones
de la CAAC. Según Williams,
“Las tendencias objetivas hacia la Federación de las Indias
Occidentales Británicas también operan hacia la dirección

44. Vea Eric Williams. Capitalism and Slavery. Chapel Hill, NC, The
University of North Carolina Press, 1944. Esta obra es una revisión
de su tesis doctoral donde añadió al argumento que la Revolución
Industrial fue la causa de la abolición del tráfico de esclavos y que la
esclavitud fue la base de esta Revolución Industrial, una concepción
original de C.L.R. James, influido por el socialista francés Jean Jau-
rès, que Williams desarrolló para el caso de Inglaterra. Su impacto ha
sido enorme y se le conoce como “la tesis de Williams” sobre la cual
mucho se ha escrito a favor y en contra. A favor vea, por ejemplo,
Heather Cateau y S.H.H. Carrington, eds. Capitalism and Slavery
Fifty Years After. Eric Eustace Williams - A Reassessment of the Man
and his Work. New York, Peter Lang, 2000 y, más reciente: Marika
Sherwood. After Abolition: Britain and the Slave Trade since 1807.
London, I. B. Tauris, 2008. Una de las críticas más fuertes provino de
Tannenbaum y Williams le replicó de igual forma varios años después.
Vea Frank Tannenbaum. “A Note on the Economic Interpretation of
History”, Political Science Quarterly, Vol. 51, núm. 3, 1946, pp. 247-
253, y Eric Williams. British Historians and the West Indies. London,
Andre Deutsch, 1966. pp. 225-232. En la época actual el crítico más
fuerte ha sido Seymour Drescher. Vea Econocide: British Slavery in
the Era of Abolition. Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 1977,
y Capitalism and Antislavery: British Mobilization in Comparative
Perspective. Oxford, Oxford University Press, 1987.
45. Eric Williams. Education in the British West Indies. New York, A&B
Publishers, [1945] 1994, p. 148.

215
CLÍO 177

de una concepción Pan Caribe. Esto es simplemente una


necesidad económica. Todas las propuestas de autosuficiencia,
el comercio intra insular, industrialización, el desarrollo del
mercado interno, un aumento en la producción, exigen un
enfoque regional. Una población de tres millones no constituye
una unidad económica en el mundo moderno. Una población
de quince millones –la población de toda el área del Caribe–
tiene al menos más alcance”.46
En los dos próximos años, Williams visitó por cuestiones
de trabajo prácticamente todas las colonias británicas,
francesas y holandesas. En su autobiografía expresó: “El viajar
amplió mi visión de las Indias Occidentales, profundizó mis
investigaciones históricas y aumentó mis contactos políticos”.47
No obstante, su trabajo en la CAAC, Williams continuó con sus
publicaciones académicas y en una de ellas sobre la Guayana
Británica explicitó que este territorio estaba “económicamente,
sino geográficamente, en el área del Caribe; políticamente es
parte de las Indias Occidentales Británicas”.48

La Comisión del Caribe


La dedicación de Williams creció al grado que aceptó el
puesto de director adjunto de investigaciones del Consejo de
Investigaciones del Caribe en Puerto España, donde se reubicó

46. Ibid.
47. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 92. Entre sus relaciones políticas
se refería a las Conferencias de las Indias Occidentales, a las cuales
asistían políticos de las distintas islas. El impacto de estos cónclaves
celebrados cada dos años, si alguno, no ha sido estudiado todavía.
48. Eric Williams. “The Historical Background of British Guiana’s Prob-
lems”, The Journal of Negro History, Vol. 30, núm. 4, October, 1945,
p. 360.

216
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

la sede de la Organización, ahora llamada la Comisión del


Caribe con la adición de Francia y Holanda. Su renuncia a
Howard University significó el fin de sus relaciones con el
mundo académico metropolitano.
Ese puesto fue una experiencia vital en el desarrollo de
su pensamiento y acciones posteriores aunque, según dice
en sus memorias, sufrió consistentemente el prejuicio racial
y la apatía metropolitana hacia la región. A su cargo tuvo
estudios de los problemas económicos, comerciales y agrícolas
regionales, entre ellos, la tenencia de tierras, la producción
de tubérculos y carnes, el tráfico comercial intracaribeño, la
industria del azúcar y el turismo. Aunque Williams se esforzó
por enfocar toda investigación dentro del marco regional, la
tendencia metropolitana cambió y su interés era, en el mundo
de la postguerra, reforzar las relaciones bilaterales con sus
colonias.
Williams tuvo particular interés en la cuestión del desarrollo
industrial en el Caribe. Con este tema se reencontró con el
economista W. Arthur Lewis de Santa Lucía, quien escribió
temprano en los años cincuentas un ensayo sobre la política
de “industrialización por invitación”, utilizando el modelo de
Puerto Rico como alternativa de desarrollo económico para
la región.49

49. Vea W. Arthur Lewis. “The Industrialisation of the British West Indies
(1950)”. En Dennis Pantin, ed., The Caribbean Economy: A Reader.
Kingston, Ian Randle Publishers, 2005, pp. 5-43. Williams y Lewis se
conocieron en Gran Bretaña cuando eran estudiantes. A diferencia de
Williams, Lewis hizo carrera académica en las universidades británicas
y participó en la política al hacerse miembro del Partido Laborista y del
Comité Ejecutivo de la Sociedad Fabiana. También retornó al Caribe y
ocupó importantes cargos en la Federación de las Indias Occidentales,
la University of the West Indies, el Banco de Desarrollo del Caribe,

217
CLÍO 177

En 1952, con varios años de estudios históricos y


contemporáneos de las distintas realidades de las islas caribeñas,
Williams adquirió conciencia de algunas dificultades para una
mayor cooperación entre los países del Caribe. Entre ellas
mencionó el aislamiento causado por las distancias y la ausencia
de comunicaciones adecuadas, las rivalidades internacionales
en la región y los celos intrainsulares. Pero señaló las barreras
lingüísticas y la ausencia de un cuerpo común de conocimiento
como los obstáculos más importantes.50
A los efectos de enfrentar esta ausencia de un corpus
histórico regional, Williams dirigió su trabajo académico
y educativo fuera de la Comisión del Caribe. Con esto en
mente, fundó, como presidente de la Trinidad and Tobago
Historical Society, la primera revista histórica del Caribe, el
Caribbean Historical Review, cuya publicación se extendió de
1950 a 1954.51 Uno de ellos lo dedicó al tema de la federación
del Caribe británico, con una minuciosa selección suya de
documentos sobre el trasfondo histórico de este proceso de
integración política.52 En ella se puede ver que la fuerza motriz
principal del movimiento federativo en el Caribe británico

entre otros. En 1979 recibió el Premio Nobel de Economía, ya retirado


en Princeton University.
50. Eric Williams. “Four Poets of the Greater Antilles”, Caribbean Quar-
terly, 2, núm. 4, 1952, p. 14.
51. Williams contó con la colaboración de estudiosos establecidos y de
otros que recién comenzaron a despuntar como Arturo Morales Carrión
y Luis M. Díaz Soler (Puerto Rico), Douglas Hall y Richard Hill (Ja-
maica ), Hugh Wooding (Trinidad y Tobago), Sidney W. Mintz (EE.
UU.) y Rudolf Van Lier (Surinam).
52. Eric Williams. “The Historical Background of British West Indian
Federation: Select Documents”, Caribbean Historical Review, núms.
3-4, 1954, pp. 13-69.

218
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

fue la metrópoli Gran Bretaña. Por el contrario, en el Caribe


hispano desde el siglo XIX se destacan las elites intelectuales
independentistas de Cuba, Puerto Rico y la República
Dominicana, el resultado del desarrollo de un nacionalismo
insular durante ese siglo.53
Williams intentó con poco éxito incorporar en sus proyectos
a instituciones y personas de Trinidad y Tobago. Por ejemplo,
no obtuvo el respaldo suficiente para publicar los clásicos
sobre historia del Caribe o la primera tesis doctoral sobre la
inmigración de los indorientales al Caribe.54 Sin embargo,
en 1952 sí publicó un volumen de documentos históricos de
Barbados, Guayana Británica, Jamaica y Trinidad durante
el primer tercio del siglo XIX, con la colaboración en las
traducciones y la mecanografía de la Universidad de Puerto
Rico.55
Otro de los proyectos que quedó en el aire fue una
compilación de documentos, en tres volúmenes, sobre la historia
del Caribe para llevarse a cabo por Williams y publicarse por
la Universidad de Puerto Rico. La obra se titularía Readings

53. Vea Thomas G. Mathews. “The Project for a Confederation of the


Greater Antilles”, Caribbean Historical Review, núms. 3-4, December,
1954, pp. 70-106, y Mintz, Ob. cit., pp. 261-262.
54. El primer libro a publicarse era William G. Sewell. The Ordeal of Free
Labour in the British West Indies. London, Low, 1862, y la tesis era
de Edgar Louis Erickson. “West Indian Coolies in the West Indies,
1838-1870”, tesis doctoral, University of Wisconsin, 1930. Esta idea
probablemente la recogió de la “Colección Cubana de Libros y Docu-
mentos Inéditos y Raros” y “Colección de Libros Cubanos” realizada
por Fernando Ortiz.
55. Vea Eric Williams. Documents on British West Indian History, 1807-
1833. (Select Documents from the Public Record Office, London, Eng-
land, Relating to the Colonies of Barbados, British Guiana, Jamaica,
and Trinidad). Port-of-Spain, Trinidad Publishing Co., 1952.

219
CLÍO 177

in Caribbean History y Williams propuso añadirle el subtítulo


de From Columbus to Muñoz Marín explicando que
“Aunque mi fuerte admiración personal por él [Luis Muñoz
Marín] como uno de los productos más grandes de la tierra
caribeña no está ausente de mi decisión, el factor principal es…
que simboliza el movimiento popular en el Caribe y además
es la persona representativa del período más reciente de la
historia del Caribe como lo fueron en otras épocas Colón,
Colbert, Toussaint L’Ouverture, entre otros”.56
El Rector Jaime Benítez, sin consultar con el Gobernador
Muñoz Marín, rechazó el título propuesto si la publicación
fuese a realizarse con el auspicio de la universidad y la
inversión de fondos públicos.57
La actitud de Williams hacia Puerto Rico merece un estudio
aparte, puesto que influyó en sus posiciones económicas y
políticas futuras. No hemos encontrado apoyo de Williams al
nacionalismo de Pedro Albizu Campos, ni al independentismo
electoral de Gilberto Concepción de Gracia, pero sí, en abril de
1952, a lo que llamó “la relación cordial con los Estados Unidos
sobre la base de autonomía local”, lograda bajo el liderato del
Gobernador Luis Muñoz Marín.58 Ya desafecto por la inacción
de la Comisión del Caribe, le escribió una carta a Muñoz Marín
en 1951 en la que proponía el establecimiento de un Instituto
de Asuntos del Caribe en la Universidad de Puerto Rico “que

56. “Letter, Eric Williams to Millard Hansen, 15 June 1952”, vol. 107,
EWMC. Originalmente Williams pensó en usar el subtítulo para la
historia del Caribe que tenía en redacción.
57. Vea “Memorandum, From: Jaime Benítez, Chancellor, to Mr. Millard
Hansen, Director, Social Research Center, 11 July 1952”, Ibid.
58. Williams. Ob. cit., 1952, p. 14.

220
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

proveyera el conocimiento y la información necesaria a los


estadistas y planificadores de todo el Caribe con la intención
de preparar una base para facilitar la cooperación caribeña”.59
(Ver Apéndice 1)

Al ruedo político
En esa carta a Muñoz Marín, Williams también indicó que
“en el mundo moderno y especialmente en el Caribe, el hombre
de letras debe tener el contacto más cercano con el pueblo
y sus aspiraciones y demandas”.60 No sorprende entonces
que en 1955, al ser despedido de la Comisión del Caribe, en
un histórico discurso en la plaza principal de Puerto España,
Woodford Square, con la asistencia de 10,000 personas, “Mr.
Caribbean” –como ya se le llamaba– se lanzara al ruedo político
como un líder nacionalista anticolonialista a la manera de sus
más admirados en el Caribe, Norman Manley en Jamaica y
Luis Muñoz Marín en Puerto Rico. En esa plaza, que bautizó
con el nombre de la Universidad de Woodford Square, ofreció
conferencias a inmensas muchedumbres sobre la federación,
los partidos políticos en la sociedad moderna, las relaciones

59. “Letter, Eric Williams to His Excellency Governor Muñoz Marín, 8


November 1951”, Fundación Luis Muñoz Marín, Sección V LMM
Gobernador de P.R., Serie 12, Cartapacio #1951, Documento 196.
Esta propuesta se originó en 1948 cuando sostuvo una conversación
con profesores de la Universidad de Puerto Rico y, a mi entender, es
el origen intelectual de Instituto de Estudios del Caribe, fundado en
la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en
1958.
60. Ibid. Williams le escribió a Muñoz Marín que su descontento era por
el nombramiento del comerciante holandés, E.F.H de Vriendt, como
Secretario General ya que “no conoce” el área y “carece de todas las
cualificaciones educativas y profesionales para el puesto”. Ibid.

221
CLÍO 177

raciales en la región, entre otros temas. Al convertirse el


historiador y funcionario subregional en un candidato político,
la historia –dice Williams– viene a ser “una guía necesaria para
la política del futuro hecho por nosotros para nosotros”.61
En poco tiempo, con el apoyo de la clase media y
profesionales afrotrinitarios (médicos, maestros y abogados)
y en mucho menor número, de indotrinitarios de las mismas
profesiones, se redactó la carta constitutiva del nuevo partido,
el Movimiento Nacional del Pueblo (MNP).62 A tono con el
pensamiento de Williams, el documento avaló la federación
de los territorios británicos como un prerrequisito necesario
para un desarrollo económico rápido. Pero también agregó
–en consistencia con su línea de pensamiento– que se “debe
considerar desde el principio el fortalecimiento de los lazos
económicos con las áreas no británicas del Caribe”.63
Puerto Rico y su modelo de industrialización por invitación
estuvieron muy presentes en los comienzos de su vida política.
En su discurso principal sobre la economía de Trinidad y
Tobago, Williams abogó por seguir “el ejemplo de Puerto
Rico” para producir para el limitado mercado doméstico y
la exportación, notando que el país tenía la ventaja de tener
petróleo.64 El programa electoral del MNP para las elecciones

61. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 263.


62. La mayoría de los indotrinitarios simpatizantes de Williams eran
musulmanes y presbiterianos. También consultó a James, Padmore y
Lewis en Londres.
63. People’s National Movement, “The People’s Charter. A Statement of
Fundamental Principles”, People’s National Movement, Major Party
Documents. Port-of-Spain, P.N.M. Publishing Co. Ltd., s.f., p. 39.
64. Eric Williams. “Economic Problems of Trinidad and Tobago (1956)”.
En Paul K. Sutton, comp., Forged from the Love of Liberty: Selected

222
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

de septiembre de 1956 prometió que dos “autoridades del


Caribe” –W. Arthur Lewis de Santa Lucía, y Teodoro Moscoso
de Puerto Rico– colaborarían en llevar a cabo una estudio de
los recursos y potencial industrial del país.65
Williams y el MNP ganaron, inesperadamente, las
elecciones y comenzó la era de los partidos políticos en
Trinidad y Tobago. Anteriormente, predominaban coaliciones
y candidatos independientes sin programa. El cubano Fernando
Ortiz escribió unas palabras que le deben haber sonado
gratificantes: “Ud. es hombre llamado a trascendencia en la
Historia de nuestros países insulares. Le deseo muy buena
suerte”.66 Por otro lado, un estudioso de las relaciones raciales
en diversas sociedades, el sociólogo afrotrinitario Oliver C.
Cox, le advirtió con verbo premonitorio:
Yo espero que la política trinitaria no degenere en una
bifurcación de partidos negros e indios. Ojala los indios se
den cuenta que son primero trinitarios y después indorientales.
Ellos podrían ser capaces de unir sus intereses espirituales
y físicos con el resto de la población en un decidido esfuerzo
cooperativo para enfrentar los grandes problemas económicos
y sociales del pueblo.67

Speeches of Dr. Eric Williams. Port of Spain, Longman, 1981, pp. 5,


8.
65. Ibid., p. 7. Moscoso visitó el país y comentó que la situación de
Trinidad y Tobago no era comparable con Puerto Rico pues no había
un gobierno metropolitano dispuesto a ofrecer subsidios y beneficios
unilaterales y que no era necesario la cesión de poderes políticos para
el desarrollo económico.
66. “Letter, Fernando Ortiz to Sr. Dr. Eric Williams, 16 de noviembre de
1956”, Vol. 555, EWMC.
67. “Letter, Oliver Cox to Eric Williams, 6 October 1956”, Ibid. Oliver
Cromwell Cox (1901-1974) es otro importante pensador afrotrinitario

223
CLÍO 177

En esa coyuntura difícilmente había alguien mejor


preparado –por sus investigaciones históricas y contemporáneas
del país y del área, y por sus experiencias personales y
profesionales en los ámbitos regionales y metropolitano– para
ocupar el puesto de Jefe de Ministros y luego de Premier de
Trinidad y Tobago.

La Federación de las Indias Occidentales


En esta etapa de líder nacionalista anticolonial en los tiempos
de la Conferencia de Bandung (1955), Williams se encontró
inmerso inmediatamente en el proceso de integración política
de la Federación de las Indias Occidentales, una iniciativa
de Gran Bretaña. Desde un principio, en enero de 1956,
cuestionó la reservación en manos del Gobernador General,
un funcionario británico, la imposición de tarifas diferenciales
y las obligaciones internacionales de la Federación. Según
Williams,
“Desde el principio nos compete a nosotros decidir donde y
con quien queremos comerciar y a la Federación Británica del
Caribe mantener desde el principio las relaciones económicas
y culturales con nuestros vecinos en Cuba, Martinica, Puerto
Rico y Surinam”.68

que hizo carrera académica en los Estados Unidos. Con una licenciatura
en Derecho, maestría en Economía y doctorado en Sociología, estuvo
desde 1949 hasta su muerte en 1974 en Lincoln University. Su primer
libro, Caste, Capitalism as a System. New York, Monthly Review Press,
1948, recibió el Premio George Washington Carver. Su argumento
principal es que el racismo y el prejuicio racial emerge de la dinámica
de clases del capitalismo y sus vertientes coloniales e imperiales.
68. Eric Williams. “Pros and Cons of Federation, Public Lecture Woodford
Square, 5 January 1956”, Federation: Two Public Lectures. Port-of-
Spain, People´s National Movement, 1956, p. 21.

224
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

Nada raro que Williams abogara por esa posición, puesto


que durante esos años, como escribió C.L.R. James, “Si uno
escucha atentamente a Williams en una conversación, se dará
cuenta que siempre habla de Cuba, Puerto Rico, Martinica,
etc., como si fueran uno de nosotros”.69
Williams no pudo templar su proyecto federativo con la
Federación de las Indias Occidentales al toparse, entre otras
cosas, con las realidades políticas de los territorios federados,
principalmente el suyo propio y Jamaica. En Trinidad y Tobago,
el MNP perdió las elecciones federales frente a una coalición
liderada por Bhadese Mahraj. Su inesperada reacción de tildar
a los indotrinitarios de “minoría hostil y recalcitrante” lo
persiguió por el resto de su vida política.70
La Federación de las Indias Occidentales nació con
problemas estructurales pero, al fin y al cabo, el golpe de gracia
provino del electorado de Jamaica. El insularismo jamaiquino,
explicado por su aislamiento geográfico y escasez de relaciones
con el resto del Caribe británico (con la excepción de las Islas

69. C.L.R. James. “A Convention Appraisal: Dr. Eric Williams: First


Premier of Trinidad and Tobago, A Biographical Sketch (1960)”. En
Selwyn R. Cudjoe, ed., Eric E. Williams Speaks. Essays on Colonial-
ism and Independence. Wellesley, MA, Calaloux Publications, 1993,
p. 346. Una prueba de la confianza de Williams en James es que,
además de encargarle la dirección del periódico del partido, The Na-
tion, también le asignó tareas importantes sobre la Federación de las
Indias Occidentales.
70. Winston Mahabir. In and Out of Politics: Tales of the Government of Dr.
Eric Williams from the Notebooks of a Former Minister. Port-of-Spain,
Imprint Caribbean, 1978, p. 80. Todavía molesto por el improperio, el
médico Winston Mahabir, un miembro indotrinitario importante del
MNP, explicó que Williams como político tenía “buenas razones para
estar poco excitado sobre la Federación” porque “las realidades no
correspondían a sus sueños” de académico y historiador.

225
CLÍO 177

Caimán), obligó a Norman Manley a favorecer la creación


de un gobierno central débil, mientras que Williams, por el
contrario, impulsó uno fuerte y centralizado.71
La decisión del electorado jamaiquino en un referéndum
fue de abandonar la Federación. Williams, con su habilidad
de acuñar una frase certera en el momento oportuno, expresó
“Diez menos uno es cero” y rechazó continuar la federación
con las otras ocho islas del Caribe Oriental (como le urgieron
W. Arthur Lewis y el recién electo Errol Barrow, de Barbados)
o un gobierno unitario con Granada. Podemos especular, a la
manera de counterfactual history, cuan distinto hubiera sido
el futuro de la integración en el Caribe angloparlante sí la
pequeña federación o el Estado unitario hubieran sido realidad.
Posiblemente, Williams no favoreció ninguna alternativa
por el temor de exacerbar las tensiones étnicas en Trinidad y
Tobago representaron un papel determinante en su decisión.
No obstante, el ojo avizor de Gordon K. Lewis acotó que
“Trinidad está dando un paso atrás para más tarde dar dos
pasos adelante. ... El Caribe, como un todo, carece claramente
del tipo de liderato atrevido que esté presto a arriesgar todo
en servicio de un gran principio”.72

La Comunidad Económica del Caribe


Al comenzar la década de los 60, Williams, como único
líder importante sobreviviente de la Federación de las Indias

71. Vea William Demas y J. O’Neil Lewis. The Economics of Nationhood.


Port-of-Spain, Office of the Prime Minister and Ministry of Finance,
1959.
72. Gordon K. Lewis. “The Trinidad and Tobago General Election of
1961”, Caribbean Studies, Vol. 2, núm. 2, 1962, p. 27.

226
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

Occidentales, osó dar dos pasos adelante y luchar por el


principio Pan Caribe. Primero, a sus instancias, el MNP aprobó
en enero de 1962 una resolución de proceder a la independencia
–lo que hizo el 31 de agosto de ese año– y Williams celebró con
la publicación de la primera historia nacional.73 En segundo
lugar, se declaró a favor “de asociarse con todos los pueblos
del Caribe en una Comunidad Económica del Caribe y de
tomar cualquier acción que fuera necesaria para lograr este
objetivo”.74
Williams no perdió tiempo para tratar de convertirse
en el “líder estructural” del Pan Caribeñismo.75 Utilizó su
poder de convocatoria para establecer el procedimiento de
las Conferencias de los Jefes de Gobierno del Caribe de la
Mancomunidad y en la primera reunión en julio de 1963

73. En el prólogo de este libro, dedicado a Antonio Maceo, Williams afirmó


que una razón para escribir el libro era “la integración de los territorios
caribeños separados” ya que “la separación y fragmentación era la
política del colonialismo rivales” y “la asociación y la integración
debe ser la política de la independencia”. Eric Williams. History of
the People of Trinidad and Tobago. Port-of-Spain, People’s National
Movement, 1962, pp. vii-viii.
74. Citado en Ibid. La Comunidad Económica del Caribe comprendería
no sólo a los 10 miembros de la Federación, sino también a las tres
Guayanas y todas las islas independientes y no independientes del
Mar Caribe. Vea “The History of CARICOM”, en www.caricom.org/
archives/caricom-history.htm, 20 de marzo de 2005, h. 1.
75. El “liderato estructural” remite al individuo que actúa en las esferas
de poder estatales a favor de la realización de negociaciones formales
con instituciones afines. A tal efecto, dirige las formas de utilizar el
poder estructural (es decir, el poder basado en recursos materiales) para
influir en las prácticas de interacciones relativas a los asuntos sujetos a
discusión. Vea Oran R. Young. “Political Leadership and Regime For-
mation: On the Development of Institutions in International Society”,
International Organization, Vol. 45, núm. 3, Summer, 1991, p. 288.

227
CLÍO 177

presentó su proyecto de la Comunidad Económica del Caribe.76


Williams argumentó que si “alguien en África puede hablar
sobre Pan África...alguien en las Indias Occidentales puede
hacer el llamado para una unidad mayor...algo que represente
la dignidad intelectual y la perspectiva económica de la gente
de estas áreas frustradas”.77
A pesar de la amplitud de su convocatoria pública para
una comunidad económica caribeña más allá de los confines
de su subregión, Williams entendía que el veto geopolítico
de los Estados Unidos impedía la inclusión de Cuba. Por esa
razón, en agosto de ese año, Williams explicitó en Le Monde
Diplomatique sus diferencias con Cuba, al notar que “Trinidad
y Tobago le da la cara al Caribe” mientras que “Cuba le vuelve
su espalda y se mueve hacia una integración con el complejo
comunista mayor”.78 Y ofreció su modelo de desarrollo “como
el camino del medio entre la nacionalización franca de Castro
y la organización capitalista pasada de moda apoyada por los
Marines y los dólares de los Estados Unidos”.79 Esa vía centrista
era “una sociedad activa entre el Gobierno y los inversionistas
extranjeros principales” para la formulación y el logro de las

76. Williams agregó que sería “modelado en el Mercado Común Europeo”.


Williams. Ob. cit., 1964, p. 4. El ensayo se publicó en Le Monde Di-
plomatique en agosto de 1963.
77. Citado en Ken Boodhoo e Ivan Harnanan. “Regional Perspectives”. En
Ken I. Boodhoo, ed., Eric Williams: The Man and the Leader. Lanham,
University Press of America, 1986, p. 104.
78. Williams. Ob. cit., 1964, pp. 3, 4. En ese artículo Williams hizo én-
fasis en sus diferencias con Cuba no sólo en el orden económico sino
también en la filosofía y organización política.
79. Ibid., p. 5.

228
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

metas de desarrollo económico y social promovidas por la


administración gubernamental.80
Por otro lado, en un informe confidencial a Londres de
abril de 1963, N. E. Costar, el Embajador de Gran Bretaña en
Trinidad y Tobago, simpatizó con los objetivos de Williams al
afirmar que “uno desearía que su modelo emerja finalmente”.
Sus impresiones sobre cómo la personalidad de Williams influía
en la realización de su proyecto regional son importantes:
“Todo esto, visto desde Puerto España, parece la idea
correcta. Pero sería difícil para cualquier hombre llevarlo
a cabo a la luz de la práctica sin cambios de Jamaica y las
islas del Caribe Oriental de apoyar de boca la cooperación
del Caribe mientras siguen sus fines particulares. Además,
uno duda si el Dr. Williams es el hombre para cambiar estos
viejos hábitos. Muchas veces en el pasado sus períodos de
cortejo frenético a tal país o tal persona han terminado en
una disputa desagradable y el castillo de naipes de su propia
creación acaba en nada. Con toda su habilidad, Williams puede
al final no ser el hombre para arrear los elementos dispares
del área”.81
Como previó el Embajador británico, la apertura Pan
Caribe de la Comunidad Económica del Caribe no progresó
ante la negativa de Barbados y Jamaica a incluir los territorios
del Caribe no británico, especialmente los no democráticos

80. Ibid., p. 3.
81. N. E. Costar. “Trinidad and Tobago: Dr. Williams and his Policies,
27 April 1963”, DO 200/95. Dos días más tarde un funcionario de la
misma embajada se refería al Dr. Williams como “Dr. Jekyll y Mr.
Hyde” en referencia a sus actuaciones dentro y fuera del país. “Letter,
J.A. Davidson a Mr. Clarks, 30 April 1963”, DO 200/95. The National
Archives of the UK. (En adelante TNA).

229
CLÍO 177

como Cuba, Haití y la República Dominicana.82 Entonces


Williams decidió sumarse a la Asociación de Libre Comercio
del Caribe (CARIFTA), una iniciativa de Antigua, Barbados y
Guyana que estaba en el aire desde el 1964.83 En su fundación
en 1968, CARIFTA contó con la presencia de esos tres países,
más Trinidad y Tobago, Jamaica, Belice, Dominica, Granada,
Montserrat, Santa Lucía, San Vicente y San Cristóbal-Nevis-
Anguila, siendo William Demas (quien por varios años fue
asesor económico de Williams) su Secretario General.84 Sobre
este particular Williams debió sentirse confiado, ya que Demas
tenía en ese entonces una concepción Pan Caribe similar a la
suya.85

Eric Williams y Puerto Rico


Pero no cejó en sus acercamientos al resto del Caribe
no angloparlante. Paralelamente al proceso de integración

82. Ibid., p. 4.
83. No fue fácil, según la biografía de Kamaluddin Mohammed, ya que
Errol Barrow, quien quedó como Premier de Barbados al derrotar a
Grantley Adams en 1961, se disgustó con Williams por su rechazo a
salvar la Federación en 1962. Vea Hamid A. Ghany. Kamal: A Lifetime
of Politics, Religion and Culture. St. Augustine, Kamaluddin Moham-
med, 1996, pp. 189-197.
84. La rama guyanesa del grupo de izquierda New World Associates se
preguntó si era una movida para aislar a Trinidad que mantenía un “si-
lencio ominoso” y añadió que Guyana compra muy poco de Barbados
y Antigua ya que tienen “poco que necesitemos ... no hay comercio
que liberar”. “News: Free Trade Area”, New World (Guyana), núm.
26, 1965, p. 5.
85. En 1957 Williams reclutó a Demas para dirigir la Oficina de Planifica-
ción y Política Pública. Vea William Demas. West Indian Nationhood
and Caribbean Integration. Bridgetown, CCC Publishing House,
1974.

230
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

económica de CARIFTA, Trinidad y Tobago continuó sus


discusiones con Puerto Rico, las Antillas Holandesas y
Surinam y las Antillas Francesas sobre dos puntos –la línea
aérea British West India Airways y las dos naves donadas por
Canadá que originalmente pertenecieron a la Federación– con
el propósito de ofrecer servicios a escala regional. Temprano
en 1964 se llegó a varios acuerdos informales con Puerto Rico
y las Antillas Holandesas para implementar políticas comunes
con respecto al turismo, comercio, transportación marítima y
comunicaciones.86
A mediados de julio de ese año en Londres, Williams declaró
que los cuatro “pilares” de un Caribe nuevo eran Trinidad y
Tobago, Puerto Rico, las Antillas Holandesas y Cuba.87 Al pasar
un poco más de un mes, el Gobernador Muñoz Marín le notificó
el retiro de Puerto Rico, alegando que el acuerdo era que no se
incluirían nada más que países democráticos. así que la Cuba
comunista, la República Dominicana entonces gobernada por
el Consejo de Estado en ese momento y la Guayana Británica
del comunista Cheddi Jagan no eran aceptables.88

86. Vea Michiel Kok. “Attempts at Economic Integration in the Carib-


bean from the Beginning of World War II till Now and the Role of
the Netherlands Antilles”. Nota de investigación, texto multicopiado.
Aruba, 1972, p. 10.
87. “The ‘Four Pillars’ of a Future Caribbean”, London Daily Mirror, 20
July 1964, p. 10. En la copia de la noticia en la Fundación Luis Muñoz
Marín aparece escrito en el margen, a manuscrito, lo siguiente: “O el
periódico de Londres ha interpretado a Williams mal o Williams no fue
franco con nosotros...en conversación con Williams se dijo claramente
que solamente se podría hablar con países democráticos”.
88. “Letter. Luis Muñoz Marín to Dr. Eric Williams, 24 August 1964”,
Fundación Luis Muñoz Marín, Sección V LMM Gobernador de Puerto
Rico, Serie 12, Doc. 100. El 4 de diciembre de ese año Muñoz Marín
no aceptó una invitación de Williams a reunirse el 15 de ese mes en una

231
CLÍO 177

Williams no hizo público ese desacuerdo. Sin embargo,


ese mismo año señaló que las principales dificultades en estas
discusiones eran políticas en dos sentidos: primero, la rivalidad
entre dos metrópolis y sus esferas de influencia y, segundo, la
falta de poderes constitucionales de Puerto Rico para tratar
estos asuntos. La rivalidad metropolitana se refería a los
Estados Unidos y Francia, mientras que en la segunda trazó
una comparación entre el estatus de Puerto Rico y las Antillas
Holandesas, señalando que con las últimas, a diferencia de
Borinquen, no había duda que estaban libre del dominio
colonial.89
En 1965 Williams se dio cuenta de su incapacidad
de movilizar el proceso de integración. Entonces solicitó
infructuosamente a Gran Bretaña que convocara una
conferencia de todos los países independientes de la región –los
Estados Unidos, Francia, Holanda con las Antillas Holandesas
y Surinam, Canadá, Jamaica y Trinidad y Tobago– para discutir

reunión de “cooperación regional”, explicando su declinación por su


retiro de la gobernación, “lo cual no preveía al momento de su visita”
en agosto pasado. “Letter, Luis Muñoz Marín to Dr. Eric Williams,
4 December 1964”, Fundación Luis Muñoz Marín, Sección V LMM
Gobernador de Puerto Rico, Serie 12, Doc. 84.
89. Eric Williams. “Commonwealth Heads of Government Conference”
en Sutton, comp., Ob. cit., pp. 382-383.
Williams estaba en lo correcto. El arreglo constitucional de Puerto Rico
con los Estados Unidos no era de autonomía plena y no le facultó de
hacerse cargo de sus relaciones internacionales. Lo contrario sucedía
con las Antillas Holandesas con respecto a los asuntos internos. Vea
José Trías Monge. Historia constitucional de Puerto Rico, Vol. 5. Río
Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1994, pp. 345-
351.

232
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

la cuestión del regionalismo y la promoción de la Comunidad


Económica del Caribe.90
Cabe preguntarse, ¿Por qué el desencanto de Williams
con Puerto Rico? Primero, Williams, al igual que muchos, se
equivocó al pensar que el Estado Libre Asociado aprobado en
1952 y sancionado por la Resolución 748 (XV) de la ONU
en 1953 confirió autonomía a la isla. Luego, las dificultades
de la industrialización puertorriqueña –y su propia aplicación
fallida en Trinidad y Tobago– le hicieron perder fe en ese
modelo de desarrollo.91 Por último, su imagen de Luis Muñoz
Marín como líder con una visión del Caribe no correspondió
a la realidad, pues su interés se circunscribió a las relaciones
entre Puerto Rico y los Estados Unidos y al desarrollo de la
democracia liberal en la América Latina. A raíz de la victoria
electoral del partido anexionista en 1968, en su libro From
Columbus to Castro: The History of the Caribbean 1492-1969,
Williams excluyó a Puerto Rico de su proyecto Pan Caribe
porque “había logrado desarrollo económico pero perdido su
identidad nacional. ¿Qué puede ganar un país si gana todo el
mundo y pierde su alma?”92

90. Williams. Ob. cit., [1969] 2006, p. 287.


91. Vea Taimoon Stewart. “The Aftermath of 1970: Transformation, Re-
versal or Continuity?”. En Selwyn Ryan and Taimoon Stewart, eds.,
The Black Power Revolution 1970: A Retrospective. St. Augustine,
Institute of Economic and Social Research, University of the West
Indies, 1995, pp. 721-768.
92. Eric Williams. From Columbus to Castro: The History of the Carib-
bean, 1492-1969. New York, Harper & Row, Publishers, 1970, p. 511.
En un informe oficial de Trinidad y Tobago sobre la integración del
Caribe, Puerto Rico no se menciona, mientras que “la puerta debe
dejarse abierta para la inclusión de Cuba”. Kamaluddin Mohammed.
Caribbean Integration: A Review. Port-of-Spain, Government Printery,
1969, p. 19.

233
CLÍO 177

Sin embargo, con las Antillas Francesas, cuyo status de


Departamentos de Ultramar de Francia era muy similar a la
estadidad federada con los Estados Unidos, Williams no fue tan
categórico, aún cuando en 1969 al auscultar personalmente al
Presidente Georges Pompidou sobre si Martinica y Guadalupe
pudiesen formar parte de una federación del Caribe, recibió la
siguiente respuesta: “Señor Primer Ministro no olvide que ellas
son partes integrantes de Francia”.93 Una suerte parecida tuvo
su misma pregunta sobre las Antillas Holandesas y Surinam,
que hicieron transparente que esas “islas tenían una relación”
con Holanda.94
En su historia del Caribe publicada ese año, el historiador-
político Williams no hizo referencia a estas entrevistas, pero
sí reconoció que las poblaciones de Guadalupe y Martinica
apoyaban mayoritariamente ese vínculo y que era una
condición previa para mayores relaciones económicas con el
resto del Caribe la terminación, o por lo menos un relajamiento,
de los lazos con Francia. Williams sostuvo sin evidencia alguna
que “es razonablemente seguro que el tiempo demostrará que
los acuerdos actuales no son una solución final al problema
de estos territorios”.95

93. Williams le contestó a Pompidou: “Lo sé, pero también son partes
integrales del Caribe”. Citado por Doddridge Alleyne en “The Eric
Williams They Knew: Oral Reminiscences of Colleagues”, Caribbean
Issues, Vol. 8, núm. 11, 1999, p. 147. Williams conoció a Aimé Césaire
en París en 1956, cuando estaba en proceso de establecer el MNP.
James afirma que Williams “con su amplia experiencia en Europa y
aún así con una dedicación total a la idea del nacionalismo de las
Indias Occidentales, sin duda tuvo un gran efecto en Césaire” y sugiere
que influyó en su cambio para no apoyar la política de asimilación a
Francia que había respaldado desde el 1946. James, Ob. cit., p. 346.
94. Alleyne en Ob. cit., p. 147.
95. Williams. Ob. cit., 1969, p. 514.

234
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

Aún con todos estos relámpagos y truenos, Williams reiteró


su proyecto Pan Caribe, donde dejó fuera solamente a Puerto
Rico:
“Una vez el movimiento hacia la integración económica e
independencia política de todas las unidades empiece a coger
fuerza en el Caribe de la Mancomunidad, será necesario
establecer relaciones económicas cercanas con los países fuera
de la Mancomunidad –los territorios franceses y holandeses y
los países independientes de la República Dominicana, Haití y
Cuba, que debe ser reincorporada a la familia interamericana.
(Puerto Rico... parece estar encaminado lento pero seguro
hacia la Estadidad como parte de la Unión Americana)”.96
Ya no le imprimió al proyecto el carácter categórico del
historiador y funcionario subregional de las décadas del 40
y 50 al afirmar que “en esta etapa no es posible esbozar qué
tipo de relación se podría establecer entre el Caribe de la
Mancomunidad y el resto de los países caribeños”.97 Aun así,
sugirió propuestas de colaboración funcional en la producción,
procesamiento y mercadeo de productos (el azúcar y la bauxita),
el intercambio de tecnología y conocimiento científico, y la
integración de industrias en sectores específicos, con materia
prima regional o extra regional para suplir el mercado regional

96. Ibid.
97. Ibid., pp. 514-515. Parece ser que el mismo Williams pensó que se
quedó corto porque en algún momento de 1970 le envió a Deutsch
un bosquejo de un libro a titularse La búsqueda de la identidad del
Caribe (The Search for Caribbean Identity). No hemos encontrado
este bosquejo y parece que el asunto murió al no contestar Williams
la oferta de Deutsch de firmar contrato. Vea “Letter, Andre Deutsch
to Eric Williams, 2 February 1971”, EWMC.

235
CLÍO 177

o extra regional.98 Aunque se ve una mayor sofisticación en las


medidas para lograr su concepción del Caribe –por influencia
de los economistas de la University of the West Indies– ninguna
de ellas estaba bajo consideración en ese momento.99 Por otro
lado, Williams sí reiteró su gran confianza en su modelo de
desarrollo implantado en Trinidad y Tobago, una combinación
de la inversión extranjera y un mayor control de la economía por
el gobierno y los nacionales, que contrastó con la dependencia
de Puerto Rico y el totalitarismo cubano.100

Dos historias del Caribe….


La publicación en julio de 1970 de From Columbus to
Castro: The History of the Caribbean, 1492-1969 constituyó
un acontecimiento historiográfico y político de inusitado valor
en varios sentidos. El libro fue el resultado de casi 30 años
de investigación histórica y acción política de un historiador
profesional caribeño de la talla de Eric Williams. Y el contexto
objeto de su quehacer disciplinario, es decir, el Caribe, adolecía
de una doble carencia en lo relacionado con la producción de
saber histórico.
Hasta el momento era palpable la ausencia de obras
que narraran, desde una perspectiva caribeñista, la historia
de la región en su conjunto.101 Tal vacío quedaba aún más

98. El funcionalismo es una teoría que propone la creación lenta y acumu-


lativa de la integración mediante programas progresivos de cooperación
económica y social y no la integración política.
99. Vea Government of Trinidad and Tobago, CARIFTA and the Caribbean
Economic Community, July, 1968, p. 7.
100. Williams. Ob. cit., 1969, pp. 508-514.
101. Solamente el libro de J. H. Parry y P. M. Sherlock. A Short History
of the West Indies. London, Macmillan, 1956 (hay traducción al es-

236
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

evidenciado por lo que el mismo Williams señalara como una


gran deficiencia: el carácter “fragmentado, irregular, esporádico
y a menudo patéticamente inexacto y prejuiciado” de “algunos
estudios monográficos”, producidos al calor de “erudiciones
metropolitanas”.102 A tenor con estas líneas argumentativas,
el propio Williams otorgaría, por partida doble, legitimidad
a su esfuerzo de volver pensable la historia de las sociedades
caribeñas.
Por una parte, haría evidente (desde el título del libro)
que se trataba de un trabajo producido al interior de una
especificidad disciplinaria dentro de la cual se había formado.
Por otro, su ejercicio interpretativo puntualizaría la importancia
crucial que encierra la formación de un conocimiento de la
región del Caribe que tome en cuenta los intrincados impactos
políticos, sociales y culturales que tuvieron sobre dicho espacio
geográfico, la geopolítica y la plantación con su secuela, la
esclavitud negra.
Fuera de los valiosos contenidos propiamente históricos de
su obra, la misma destila otro sentido de igual modo significativo
en términos historiográficos. En la escritura histórica que
da forma al libro se advierte una aguda visión Pan Caribe.
Congruente con esta mirada, Williams se orientó a esbozar las
dificultades que enfrentaba su proyecto de integración en una
región claramente definida y a explicar los primeros tímidos
pasos que emprendería para su implantación.

pañol, Historia de las Antillas, Buenos Aires, Kapelusz, 1976) podría


cuestionar el reclamo pero su publicación original precede al proceso
de descolonización del Caribe europeo, mantuvo una fuerte óptica
metropolitana y careció de la misma profundidad. Una cuarta edición
en inglés, revisada por Anthony P. Maingot, fue publicada en 1987.
102. Williams. Ob. cit., 1969, p. 12.

237
CLÍO 177

De esta manera, vemos a un historiador y estadista caribeño


pensar la historia y hacer política en un ámbito atravesado
por una larga historia común de embestidas, dominaciones y
sujeciones metropolitanas. De ahí que el sesgo político de su
historia del Caribe, no pasara inadvertido para un científico
político y hombre de Estado como Henry Kissinger, quien
no sólo elevó a canon de la historia caribeña el libro From
Columbus to Castro…103
También hizo notar, con cierto dejo de inquietud, las
“fuertes” posiciones de Williams respecto a asuntos de carácter
internacional, y quizás más inquietantes para la política exterior
estadounidense, sus puntos de mira y acción en lo relativo al
gobierno de Fidel Castro y su inclinación a considerar que
Puerto Rico debía alcanzar una mayor autonomía. 104
El vacío historiográfico que Williams se propuso rebasar
se hizo evidente por la gran cantidad de ejemplares del libro
vendidos para diciembre de 1970.105 No obstante, en los países

103. Kissinger describió a Williams al Presidente Gerald Ford de esta ma-


nera: “El Primer Ministro Eric Williams es el principal Jefe de Estado
en el Caribe de la Mancomunidad…Williams es un hombre de gran
inteligencia y considerables logros. Ha sido descrito como un hombre
orgulloso, voluble, que puede ser muy franco en una conversación…Ha
publicado tres libros, uno de ellos es la obra clásica de la historia del
Caribe…”. “Background Information and Talking Points for President
Ford 2/21/75 meeting with Eric Williams, Prime Minister of Trinidad
and Tobago, Miscellaneous, White House. Confidential. Issue Date:
Feb. 21, 1975. Date Declassified: Jan. 04, 1990”. En Declassified
Documents Reference System, Document Number: CK 3100288457,
accesado el 7 de agosto de 2007.
104. Ibid.
105. Se vendieron 3,700 copias para esa fecha a pesar de “su naturaleza
académica, peso intelectual y considerable precio”. “Letter, Andre
Deutsch to Eric Williams, 2 February 1971”, MFN 87, EWMC.

238
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

de habla española la obra pareció ser ignorada. La publicación,


en abril de 1970, por otro intelectual caribeño, el literato y
político dominicano, Juan Bosch, de un libro con un título
muy parecido, De Cristóbal Colón a Fidel Castro, El Caribe,
frontera imperial, capturó la atención del público lector de
habla española.106
Es muy probable que con la aparición de la obra de Bosch,
la casa publicadora venezolana Monte Ávila Editores, perdiera
interés en traducir y publicar el libro de Williams aún después
de haber firmado un contrato.107 La evidencia de estos datos
hace imprescindible la acotación de otras consideraciones,
estrechamente atadas a los respectivos papeles que, como
intelectuales y políticos caribeños, asumieron Williams y
Bosch.
De gran interés resulta el hecho que cada cual publicó su
obra en su respectiva antigua potencia colonial. Bosch, exiliado
políticamente en Benidorm, en la España bajo el franquismo
produjo la mayor parte de su manuscrito en junio de 1969. Tras
18 meses de investigación y escritura fue publicado en mayo
de 1970 por la Editorial Alfaguara. Williams terminó el suyo,
en octubre de 1969, en Puerto España, capital del Estado de las
Islas de Trinidad y Tobago, luego de dedicarle 18 años de una
escritura intermitente. A raíz de las sugerencias que realizara al

106. Vea Juan Bosch. De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe, frontera
imperial. Santo Domingo, Editora Corripio, [1970] 1995.
107. Desde antes de la publicación del libro, se negoció para su impresión
por una casa editora estadounidense –Harper and Row en 1971– y
se gestionó una versión en francés, traducida por Maryse Condé, y
publicada por Présence Africaine en 1975. Una traducción en japonés
se publicó en 1978. Vea “Letter, Andre Deutsch to Eric Williams, 15
September 1970” y “Letter, Andre Deutsch to Eric Williams, 15 Oc-
tober 1970”, Vol. 080 “Andre Deutsch – núm. 1”, EWMC.

239
CLÍO 177

manuscrito el africanista Basil Davidson, se publicó finalmente


por una pequeña, aunque reconocida, casa editorial británica,
Andre Deutsch Publishers Ltd.108
No obstante la similitud de los títulos, los mismos anunciaban
dos obras distintas. Cada uno de sus autores analiza un Caribe
espacial y geográficamente diferente, con enfoques y objetivos
diversos.109 Dirigida al “gran público… y no para eruditos”, De
Cristóbal Colón a Fidel Castro: el Caribe, frontera imperial
abarca las Antillas, la mayoría de Centroamérica y la parte norte
de Suramérica –Venezuela y Colombia–. Asimismo, presenta
una concepción geopolítica de una historia regional desde el
descubrimiento en 1492 hasta la derrota estadounidense de la
invasión mercenaria de Bahía de Cochinos, Cuba, en 1962.110
Por el contrario, la obra de Williams está orientada al
mundo académico y comprende las Antillas y las tres Guayanas

108. Vea “Letter, Andre Deutsch to Eric Williams, 18 March 1969”, Ibid.
109. La coincidencia de publicación no fue obviada por dos importantes
caribeñistas, Anthony P. Maingot y Thomas G. Mathews, que escri-
bieron críticas reseñas comparativas de las dos obras. Vea Anthony
P. Maingot, “The New Caribbean History”, Caribbean Review, Vol.
3, núm. 2, Summer, 1971, pp. 2-5, y Thomas G. Mathews, “Book
Review: From Columbus to Castro: The History of the Caribbean
1492-1969, by Eric Williams, De Cristóbal Colón a Fidel Castro:
El Caribe, frontera imperial, por Juan Bosch”, Caribbean Studies,
Vol. 11, núm. 2, July, 1971, pp. 156-158. Aunque los dos reseñadores
reconocen mayor calidad académica a la obra de Williams, discuten
sus propias diferencias de enfoques y fuentes en sendas cartas. Vea
“Mathews on Maingot’s Bosch”, Caribbean Review, Vol. 4, núms. 1
y 2, April-May-June, 1972, pp. 55-56, 1972, y “Maingot’s Response:
The Old Bosch Was Better”, Caribbean Review, Vol. 4, núm. 3, July-
August-September, 1972, pp. 2-4.
110. En el párrafo que abre el libro, Bosch explica que por eso no señaló
las fuentes de algunas citas y sólo incluyó una breve bibliografía ex-
tractada. Bosch, Ob. cit., [1970] 1995, p. 9.

240
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

(Guyana, Surinam y la Guayana Francesa) de 1492 al 1969.


Su erudición explica que a casi 40 años de su publicación
aún se considere como la mejor historia del área y se asigne,
consistentemente, como libro de texto en los cursos sobre la
región.111
Es vital resaltar que, a pesar del protagonismo intelectual
y político de Bosch y Williams en el Caribe, ninguno aparece
como fuente consultada o referido como actor político
de importancia en la obra del otro. Bosch “recomienda
especialmente…la excelente” History of the British West Indies
de Sir Alan Burns.112 Dicho libro es uno de carácter fáctico, no
académico, de un funcionario que según sus propias palabras,
“prácticamente nació en la Oficina Colonial”, en la cual sirvió
por 46 años, incluso como gobernador de varias colonias
africanas y caribeñas, coronando su carrera como representante
de Gran Bretaña en el Consejo de Administración Fiduciaria
de la ONU.113
De haber consultado la producción intelectual de Williams,
en particular su obra cimera Capitalism and Slavery de 1944,
sin duda, Bosch hubiera enriquecido su análisis sobre el impacto
del capitalismo en las mismas potencias coloniales. Lo mismo

111. La bibliografía de Williams está organizada temática y cronológica-


mente y casi toda fue anotada. Incluyó fuentes primarias, secundarias
y descripciones de colecciones documentales de todas las subregiones
del Caribe.
112. Bosch. Op. cit., [1970] 1995, p. 9. Vea Alan Burns. History of the British
West Indies, 2da. ed. rev. London, George Allen & Unwin, 1965, y la
reseña de la historiadora guyanesa Elsa Goveia de esta obra en The
Hispanic American Historical Review, Vol. 35, núm. 4, nov. 1955, pp.
504-506. Tampoco Bosch consultó las obras de C.L.R. James.
113. Alan Burns. Colonial Civil Servant. London, Allen & Unwin, 1949,
p. 9.

241
CLÍO 177

sucede con respecto a la acción anticolonialista-nacionalista


de Williams. Su advertencia tal vez le hubiera sido útil para
enfrentar con mayor sagacidad política la vorágine política
que enfrentaba en el interior de su propio país al encarar a los
Estados Unidos en el período más caliente de la Guerra Fría
en el Caribe por motivo de la Revolución Cubana.114
Por su parte, Williams, aunque incluye en su bibliografía
la versión en inglés del libro publicado por Bosch a raíz de
su deposición en septiembre de 1963, tampoco mencionó las
ejecutorias políticas y la obra literaria de Bosch.115 En ese
momento Bosch era el líder político dominicano con mayor
conocimiento del pensamiento antillano al cual la concepción
Pan Caribe de Williams le hubiera despertado interés y quizás
algún tipo de adhesión.
En esa época anterior al internet, ambas obras proyectan
distintas regiones, fragmentadas en términos económicos,
culturales, lingüísticos y políticos, dadas sus ataduras –con
o sin independencia política, excepto Cuba– a las metrópolis
del mundo atlántico: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña

114. Vea Víctor Grimaldi. El misterio del golpe de 1963. Santo Domingo,
Amigo del Hogar, 1985, y Víctor Manuel de la Cruz. Juan Bosch:
capítulos ocultos del golpe de estado. Santo Domingo, Editorial Búho,
1999.
115. Vea Juan Bosch. Crisis de la democracia de América en la República
Dominicana. México, Centro de Estudios y Documentación Sociales,
A. C., 1964. En ingles: The Unfinished Experiment: Democracy in
the Dominican Republic. New York, Praeger, 1965. La radicalización
política de Bosch sucede a partir del desembarco de tropas
estadounidenses en abril de 1965 y su participación frustrada en las
elecciones de 1966, como puede verse particularmente en sus ensayos
El Pentagonismo: sustituto del imperialismo. México, Siglo Veintiuno
Editores, 1968, y La dictadura con respaldo popular. Santo Domingo,
Publicaciones ¡Ahora!, 1969.

242
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

y Holanda. La fragmentación del espacio caribeño que tanto


conturbó a Williams se manifestó de manera sintomática en
la producción intelectual y hacer político de su homólogo y
la suya propia. Es significativo que después de la publicación
de los libros no hayamos encontrado evidencia de contactos
individuales o políticos entre ambas figuras. Eric Williams
y Juan Bosch estaban en islas cercanas, vueltos de espalda,
incomunicados entre sí, ambos presos de la fragmentación
histórica que denunciaron.
La publicación del libro de Williams se retrasó debido a
la sacudida enorme de la llamada “Revolución de Febrero”
de 1970, es decir, las marchas y demostraciones del Poder
Negro y el motín frustrado del pequeño ejército, que por
poco echa al traste su gobierno. Para un sector de la sociedad,
“El Doctor”, como se le conocía popularmente, dejó de ser
el padre liberador de la Patria para convertirse en un pelele
neocolonial.116 Aunque su liderato se debilitó, Williams ganó
las elecciones de 1971 y retuvo el poder. En esa campaña, el
MNP reitero su compromiso de “continuar con su programa
de una cooperación cercana con los otros países del Caribe
en asuntos económicos y comerciales”.117

116. Una publicación de la organización más importante del Poder Negro,


National Joint Action Committee, decía: “El control económico de la
gente blanca les permite el control político. Nuestros políticos se con-
vierten en meras marionetas. Cada cinco años la gente negra obtiene
un poco...poder de regateo en el tiempo de las elecciones. Estamos
hartos de programas de emergencia y promesas. Entonces el resto del
tiempo se pierde con los políticos lamiendo las botas de la Estructura
de Poder Blanca”. Slavery to Slavery: NJAC on the Economic System,
multicopia, 1970, p. 7.
117. People’s National Movement, Manifesto General Elections 1971.
Port-of Spain, P.N.M. Publishing Co., 1971, p. 45.

243
CLÍO 177

La comunidad del Caribe


Al comenzar la década de los setentas, de todos los
gobernantes del Caribe anglohablante, Williams era la memoria
histórica y único actor protagónico de importancia del proceso
de integración pasado. En 1972, la Conferencia de Jefes
de Estado bajo su “presidencia magistral” acordó convertir
CARIFTA en la Comunidad del Caribe (CARICOM).118 Así se
le reconoció al celebrarse la firma del tratado en Chaguaramas,
el lugar donde estuvo ubicada una base naval de los Estados
Unidos en Trinidad y que Williams logró tras una fuerte lucha
se cerrara eventualmente.119 Ese 4 de julio de 1973 Williams
definió el Caribe como aquella “área que es todas las islas y
áreas en tierra firme cuyo desarrollo económico nos permiten
considerarlos como parte de la escena del Caribe”.120
Enseguida hizo referencia a una misión comercial de los
cuatro países más importantes de CARICOM que se encontraba
en Cuba porque no hay ninguna razón para que el Caribe,
“todos revueltos en el mismo caldero colonial, todos sujetos
a la vieja ley de las Indias Occidentales –fragmentación

118. Vea Alister McIntyre. “Some Personal Reflections on William Gilbert


Demas”. En Kenneth O. Hall, ed., The Caribbean Community: Beyond
Survival. Kingston, Ian Randle Publishers, 2001, p. 103. El acrónimo
“CARICOM” se refiere a la Comunidad del Caribe y al Mercado
Común del Caribe.
119. Su lucha para sacar la base no tuvo el respaldo de la oposición. Su
discurso principal para sacar la base es una pieza magistral de orato-
ria anticolonial. Vea Eric Williams. “From Slavery to Chaguaramas
(1959)”. En People’s National Movement. Major Party Documents.
Port-of-Spain, P.N.M. Publishing Co. Ltd., s.f., pp. 157-194.
120. Eric Williams. “The Caribbean Community Treaty (1973)”. En Sutton,
comp., Ob. cit., p. 387.

244
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

regional y división interna, políticas mezquinas en casa y


presiones desde fuera;... no nos unamos para acabar con este
absurdo”.121
Ese año la meta de Williams era una nueva Federación
política del Caribe de la Mancomunidad, seguida “por una
integración económica de todo el Caribe no empece sus
orígenes nacionales o afiliaciones lingüísticas”.122 También
destacó que Jamaica con el surgimiento del nuevo liderato del
Primer Ministro Michael Manley demostraba un espíritu de
cooperación práctica y dispuesta en contraste con los temores
y dudas de los 60.
Sorpresivamente, en septiembre de 1973, Williams, en
estado de frustración por una economía débil con las reservas
de divisas bien bajas y un clima político cada vez más difícil,
anunció su retiro de la política. La primera razón aducida fue la
“cuestión de la Integración del Caribe” que “no será lograda
en un futuro cercano y la realidad es de una falta de unidad
constante y quizás aún la reafirmación del colonialismo”.123
Entre sus evidencias para esta situación mencionó dos
nuevas. Primero, la identificación de Cuba como un país
latinoamericano y no caribeño, “y eso ha sido así antes de
Castro y quizás es más pronunciado con Castro”.124 Luego
al referirse a Venezuela y otros países latinoamericanos, dijo

121. Ibid.
122. Eric Williams. “A New Federation for the Commonwealth Caribbean?”,
Political Quarterly, Vol. 44, núm. 3, 1973, p. 255.
123. Eric Williams. People’s National Movement. Address by the Political
Leader, Dr. Eric Williams, September 28, 1973, p. 2.
124. Ibid.

245
CLÍO 177

que: “siempre nos han considerado un puñado de coloniales


(colonials) negros en colonias de la Corona británica”.125

Conflicto con Jamaica


En diciembre de ese año, Williams retiró su renuncia ya
que la bonanza de los petrodólares de la crisis del petróleo le
dio nuevos bríos. En 1974 impulsó dos proyectos regionales de
producción utilizando la materia prima de la región. El que nos
concierne, el establecimiento de dos fundiciones de aluminio,
una en Trinidad y la otra en Guyana, por los gobiernos de
estos dos países y Jamaica, tuvo su apoyo porque seguía los
lineamientos de “intelectuales universitarios del Caribe sobre
industrias integradas y vinculadas y con el mejor uso de los
recursos locales”.126
Todo se desvaneció con el retiro de Trinidad y Tobago
por el acuerdo bilateral de la Jamaica de Michael Manley
de proveer a Venezuela, una verdadera potencia petrolera,
cantidades considerables de bauxita y alúmina para aumentar

125. Ibid., p. 28. La referencia a Venezuela, como se verá más adelante,


no era de extrañar ya que las relaciones entre ambas naciones fueron
cordialmente frías por la desconfianza de Williams, fundamentada en
sus estudios históricos. Vea Eric Williams. The Threat to the Carib-
bean Community, Speech of Dr. Eric Williams, Political Leader at the
Special Convention of the P.N.M., June 15, 1975. Port-of-Spain, P.N.M.
Publishing Company, 1975.
126. Eric Williams. The Threat to the Caribbean Community. Port-of-Spain,
P.N.M. Publishing Co., 1975, p. 3. Se refiere a H. Brewster y C. Y.
Thomas. The Dynamics of West Indian Economic Integration, [Mona]
Jamaica, Institute of Social and Economic Research, University of the
West Indies, 1967 y Norman Girvan. The Caribbean Bauxite Industry,
[Mona] Jamaica, Institute of Social and Economic Research, University
of the West Indies, 1967.

246
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

la capacidad fundidora de esta última.127 El 4 de mayo de 1975,


en un extenso discurso, Williams acusó a Venezuela de intentar
la recolonización del Caribe y rechazó el término “Cuenca del
Caribe”, una nueva concepción geopolítica que comenzaba a
tomar vigencia impulsada también por los Estados Unidos. Pero
el conflicto directo fue entre la “doctrina latinoamericana” de
Manley y la concepción del Caribe de Williams que claramente
excluía a los países latinoamericanos continentales, como
vemos a continuación:
“El Caribe normalmente se define, y así ha sido definido
por nosotros en particular, como el área insular y territorios de
tierra firme en los cuales la economía de plantación primero
se desarrolló bajo el control de los poderes metropolitanos
de Europa con la introducción de masas de trabajadores
extranjeros, trabajadores baratos, trabajadores forzadas de
África, de China, de otros lugares. Es una unidad distinta.
Hubo esclavitud en Venezuela y México pero no del mismo
grado. Es un área particular que no cabe en la Norteamérica
tradicional o Latinoamérica”.128

127. Vea Anthony J. Payne. Politics in Jamaica. London, C. Hurst & Com-
pany, 1988, pp. 169-173. Por su parte, en su libro Manley no hace
mención del acuerdo con Guyana y Trinidad y Tobago y sólo menciona
el de Venezuela. Vea Michael Manley. Jamaica: The Struggle in the
Periphery, London, Third World Media, 1982, p. 98.
128. Ibid., pp. 22-23. Manley buscó un mayor acercamiento y cooperación
con los países latinoamericanos para crear un nuevo orden económico
internacional que favoreciera los países en desarrollo. No todo fue
derrota pues Williams tenía diferentes caminos para adelantar a su
meta. Otro intento suyo de plasmar su concepción del área en una
organización regional fue el Comité de Desarrollo y Cooperación
del Caribe bajo la CEPAL, establecido en 1975 e incluyó todos los
países independientes del Caribe. Vea Jacqueline Braveboy-Wagner,
“The Regional Foreign Policy of Trinidad and Tobago: Historical and

247
CLÍO 177

Este rechazo de la iniciativa latinoamericana de Jamaica


se fundamentó principalmente en la concepción del Caribe de
Williams. También se puede agregar que influyó una dinámica
política de acercamiento de Venezuela hacia el Caribe Oriental.
Las nuevas fuerzas comerciales y políticas que impactaron la
región hicieron patente la inviabilidad de su proyecto federativo
en esa coyuntura.
De ahí en adelante, Williams boicoteó el mecanismo
principal de consulta y decisión de CARICOM –las
Conferencias de Jefes de Estado– y en diciembre de 1977
aseveró que “hemos visto el casi colapso total del Tratado de
la Comunidad del Caribe” en este año.129 Su comentario sobre
CARICOM fue fulminante: “Primero y antes que nada nunca
fue y no es caribeño. Es una Comunidad del Caribe que excluye
la mayor parte del Caribe...” y “...está dividida profundamente
entre sus miembros y el Tratado que la creó ha sido honrado
más en violaciones que en cumplimiento”.130
A pesar de la decepción de Williams con CARICOM, el
Tratado de Chaguaramas de 1974 incluyó una cláusula de
que la Conferencia de Jefes de Gobierno podría aceptar como
miembro “cualquier otro Estado de la Región del Caribe”.131
Así ha sucedido con el ingreso de Surinam en 1995 y Haití en

Contemporary Aspects”, Journal of Inter-American and World Affairs,


Vol. 31, núm. 3, 1989, p. 47.
129. Eric Williams. “Caribbean Integration, Speech to the House or Rep-
resentatives, 2 December 1977”. En Sutton, comp., Ob. cit., p. 390.
130. Ibid. Y Eric Williams. “The Party’s Stewardship, 1956 to 1980”. En
Sutton, comp., Ob. cit., p. 442.
131. “Appendix B: Treaty”. En Hans J. Geiser, Pamela Alleyne y Carroll
Garaj. Legal Problems of Caribbean Integration: A Study on the Le-
gal Aspects of CARICOM. Leyden/St. Augustine, Sijthoff/Institute of
International Relations, 1976, p. 191.

248
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

el 2002. A mi entender, no se ha estudiado aún pero me puedo


aventurar que esa cláusula fue una iniciativa de Trinidad y
Tobago.
Para concluir, la última declaración de Williams –“Lo que
Dios ha separado, no se puede unir por ningún hombre. Esa
es la ley de la sociedad del Caribe”– reflejó su decepción total
luego de varios intentos formales e informales para promover
la integración del Caribe.132 A pocas semanas falleció, casi
totalmente aislado de su pueblo y los demás gobernantes del
Caribe anglohablante y no anglohablante.
En balance, Eric Williams, como historiador, teorizó que
la base social de la plantación azucarera y la esclavitud negra
eran suficientes para integrar la región en una federación Pan
Caribe. Además, como funcionario regional, fomentó estudios
concretos con enfoques regionales sobre problemas reales del
Caribe. Aunque consciente de las diferencias de tamaño y
recursos, procesos culturales distintos (incluyendo idiomas),
diferencias demográficas y étnicas, y desarrollos políticos
divergentes bajo distintas metrópolis, su voluntarismo como
Primer Ministro de Trinidad y Tobago fue de tal nivel que trató
de lograr una integración económica e inclusive política entre
el Caribe anglohablante y no anglohablante. Aunque fracasó
en esa meta, su tesón fue fundamental en la creación de una
integración económica, funcional y, en cierta medida, política
del Caribe anglohablante en CARICOM.
Por otro lado, sus iniciativas de incorporar a los territorios
franceses y holandeses chocaron contra el muro de los
intereses metropolitanos y de los mismos territorios. A Puerto
Rico y Cuba los descartó por razones distintas: uno por su

132. Eric Williams. “The Party’s Stewardship, 1956 to 1980”. En Sutton,


comp., Ob. cit., p. 441.

249
CLÍO 177

integración cada vez mayor a los Estados Unidos y el otro por


su integración al bloque socialista y el mirar hacia la América
Latina y no al Caribe.
Aunque estaban incluidos en su esquema integracionista,
no hemos encontrado iniciativas suyas con respecto a Haití
y la República Dominicana. Presumiblemente, el vaivén
de regímenes autoritarios y la inestabilidad política, unidos
al desinterés regional expresado por los líderes políticos
dominicanos y haitianos, lo hizo evitar cualquier acercamiento.
En el caso de Juan Bosch, el único líder político de importancia
en República Dominicana con la sensibilidad para apoyar
un proyecto de carácter regional, la fragmentación regional
histórica, tan denunciada por Williams, fue la causa de la falta
de conocimiento y de contactos entre ellos.
Como se desprende del panorama actual de la región, la
concepción Pan Caribe de Williams no se ha logrado. Sin
embargo, la inclusión de Surinam y Haití en CARICOM es un
paso hacia ella. CARICOM padece serios problemas, pero la
integración de los otros países caribeños es una de sus metas y
la membresía no requiere formar parte del Mercado Común.
Por otro lado, la creación de la Asociación de Estados del
Caribe, una iniciativa de CARICOM que agrupa a todos los
países independientes de la cuenca del Caribe, es en cierto
sentido un reconocimiento de las diferencias entre el Caribe de
Williams y los países latinoamericanos de Centro, Norte y Sur
América. Nunca antes –ni después de Williams hasta ahora–
ningún intelectual, funcionario regional o estadista caribeño
ha definido la región e intentado llevar a cabo el proyecto de
fundar una federación Pan Caribe acorde a ella. El resultado
parcial hasta ahora debe ser motivo de deliberación para los
estudios presentes y futuros del Caribe.

250
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

Anexo

“Sociedad Histórica de
Trinidad y Tobago

Indias Occidentales Británicas


8 de noviembre de 1951
Presidente: Eric Williams
Comisión del Caribe,
Kent House,
Puerto España
Honorable Secretario & Tesorero: Sr. E. Johnson,
Apartado Postal 103,
Puerto España

PERSONAL Y CONFIDENCIAL
Su Excelencia Gobernador Muñoz Marín
La Fortaleza
Puerto Rico
Estimado Gobernador Marín:
Me tomo la libertad de escribirle, no tanto como
Gobernador de Puerto Rico sino como el principal hombre de
Estado− de hecho, aparte de Norman Manley, el único hombre
de Estado del Caribe− para un asunto para lo cual su opinión
será decisiva.

251
CLÍO 177

En mayo de 1948, en ocasión de la reunión de la Comisión


en Puerto Rico a la que, como puede que recuerde, el Sr. Manley
asistió, las autoridades de la Universidad de Puerto Rico me
invitaron a ofrecer mis opiniones sobre la investigación que
se necesita sobre el área. Al concluir me informaron que cada
una de mis sugerencias estaba siendo puesta en práctica en
Puerto Rico y para Puerto Rico, y me invitaron a unirme a
la Universidad de Puerto Rico para realizar el trabajo a nivel
regional. En ese momento me vi obligado a declinar esta
invitación porque mi nombramiento de Vicepresidente del
Consejo de Investigación estaba en medio de una amarga
lucha entre los representantes caribeños y metropolitanos de la
Comisión, durante la cual el Sr. Manley recibió una asistencia
efectiva y vigorosa del Gobernador Piñero y del Dr. Picó.
Esta lucha se retomó en la Conferencia en Guadalupe al final
del año. Con las probabilidades a favor de los representantes
metropolitanos, el Dr. Picó me pidió que desarrollara la
propuesta que elaboré una vez para una conferencia en Puerto
Rico de distinguidos estudiosos del área del Caribe. Cuando
acabé esta propuesta, me pidió también que viniera a Puerto
Rico para encargarme de esta tarea, debido a la posibilidad de
que mi nombramiento en la Comisión fuera rechazado. Como la
Comisión siguió con mi nombramiento interino, esta necesidad
de colaboración con Puerto rico no se presentó.
Ahora, como usted sabe, la Comisión decidió nombrar
como Secretario General a un hombre de negocios que no
es nativo del área, que la desconoce y a quien le falta todas
las aptitudes educacionales y profesionales para este puesto.
Considero su nombramiento como un insulto a todos los
caribeños [West Indians] calificados y a los dos funcionarios
superiores del personal actual− uno de ellos yo mismo no

252
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

era candidato para el puesto pero apoyaba enteramente los


derechos de los demás. Este nombramiento es un desprecio
tan flagrante a todo lo que la Comisión dice representar que
los representantes puertorriqueños de la Comisión indicaron
sus intenciones de renunciar a sus puestos. Como uno de estos
representantes es su predecesor al puesto de Gobernador y el
otro es uno de sus más efectivos delegados, considero que sus
decisiones involucran no sólo las personas sino también al
Gobierno y al Pueblo de Puerto Rico.
Este hecho, junto con mi reacción personal frente a
este nombramiento y mi decepción con la organización que
serví durante casi nueve años, me convence que es tiempo
de renunciar y me satisface que la Comisión, tal como está
organizada ahora, jamás podrá lograr algo.
Hace dos años discutí con el Sr. Manley todo el asunto
de yo aceptar la invitación de la Universidad de Puerto Rico.
Le indiqué que estaba muy interesado en un programa de
investigación sobre los problemas coloniales con un énfasis
especial sobre el Caribe, pero dando atención al Lejano Oriente,
operando dentro de un Instituto de Asuntos Coloniales, que
publicaría una revista trimestral y que mantendría contacto con
universidades de la India, Hawái, Ceilán, las Filipinas, etc.
Mientras que el Sr. Manley declaraba, con cierto grado
de inclinación, que hubiera querido verme encargado de este
programa, con el cual estaba plenamente de acuerdo, en el
Colegio Universitario de las Indias Occidentales (University
College of the West Indies) en Jamaica, él admitió que no había
ninguna posibilidad que esta Universidad tuviera este nivel
de libertad y de iniciativa que me hubiera permitido adoptar
ese programa, y me recomendó que fuera a Puerto Rico y que
lo hiciera con todas mis fuerzas “en el punto más fuerte del

253
CLÍO 177

Caribe”. Insistió sobre el agradable ambiente de Puerto Rico,


el respeto a la libertad de investigación y la apreciación del
significado de “investigación pura” para programas concretos
de acción.
Yo no sé en qué medida el propuesto Instituto, si se especializa
en las relaciones coloniales, estaría en acuerdo con los planes
de su Gobierno. Pero siento que, por lo menos, debe haber en
Puerto Rico un Instituto de Asuntos del Caribe que se encargue
de toda la investigación, incluyendo la investigación histórica,
que la Comisión del Caribe, debe hacer pero claramente no hará.
Como el Centro de Investigaciones de Ciencias Sociales de la
Universidad se concentra en Puerto Rico, el propuesto Instituto
dará énfasis en el lugar de Puerto Rico dentro del Caribe y la
importancia del Caribe para Puerto Rico.
Un principio que siempre ha regido mi vida es que un
gobierno propio total es el primer prerrequisito para liberar
las energías contenidas, pero productivas y espirituales, de la
población de los territorios europeos. Yo creo en el progreso
que, a pesar de la Comisión, inevitablemente nos espera. Nada
hay que esperar de los gobiernos metropolitanos y Puerto Rico
debe conscientemente tomar la responsabilidad −le ruego
me disculpe, Señor Gobernador, pues ahora no lo hace− el
liderazgo del movimiento regional. Eso no es difícil. Toda la
historia de Puerto Rico lleva inevitablemente a esa conclusión.
Déjeme darle sólo un ejemplo. La abolición de la esclavitud
en Puerto Rico fue un movimiento puertorriqueño espontáneo
y local contra la oposición metropolitana; de otro lado, en los
territorios europeos fue un movimiento metropolitano impuesto
y extranjero contra la oposición local.
Es la historia misma de Puerto Rico la que explica esta
identificación notable del pueblo con el gobierno y que

254
El Pancaribeñismo de Eric Williams: de la visión al proyecto regional

contrasta tanto con la situación de los territorios europeos.


El progreso y los logros de Puerto Rico, vitales en sí mismos
y para Puerto Rico, deben ser más y más vistos en Puerto
Rico contra el atraso sombrío −económico pero sobre todo
espiritual e intelectual− de sus vecinos. El propuesto Instituto
de Asuntos del Caribe está diseñado para proveer a Puerto
Rico este liderazgo intelectual, dentro y fuera del área. Como
director del Instituto, yo sería el vínculo entre Puerto Rico y
los territorios no estadounidenses.
Como quizás usted sabe, Gobernador, soy profesor de
Ciencias Sociales y Política de la Universidad de Howard
con una licencia especial en la Comisión en Washington. Sin
embargo, en el mundo moderno y especialmente en el Caribe,
siento que el hombre de letras debe estar en contacto cercano
con el pueblo y sus aspiraciones y sus reivindicaciones. El
programa de investigación que me interesa estaría fuera de sitio
en Washington, a menos que lo considerara como un medio de
hacer una carrera académica, pero ese no es el caso.
Considero que cualquier programa de investigación para
esta área tiene que estar orientado conscientemente hacia
el desarrollo económico y, por ende, intelectual del pueblo
caribeño, pero manteniendo siempre en mente un objetivo
práctico. Por lo tanto, no deseo volver a Howard, y el Sr.
Manley, por cuyas opiniones guardo un gran respeto, se opone
también a ello. Tampoco deseo sólo “un trabajo” en Puerto
Rico.
Si fuera ese el caso, no gastaría su valioso tiempo. Tengo
interés en hacerme cargo de un programa que, desde un punto
de vista intelectual, sea conveniente a la Universidad de Puerto
Rico y que sea concientemente motivado por el deseo de
garantizar el conocimiento y los datos necesarios para hombres

255
CLÍO 177

de Estado y planificadores de todo el Caribe con el objetivo de


establecer las bases para facilitar la cooperación del Caribe.
Antes de hacer un acercamiento directo a las autoridades
apropiadas, pensé que era mejor escribirle a fin de tener su
opinión sobre la manera que mis ideas armonizan o pueden
hacerse armónicas, con los objetivos y metas que usted ha
formulado y con los progresos ya realizados.
En una carta de esta naturaleza no pienso necesario adjuntar
el curriculum vitae usual. Sin embargo, aprovecho para añadir
una copia de mi reciente estudio sobre la educación en las
Antillas Británicas, lo que le explicará por qué el Sr. Manley
y yo pensamos que no hay posibilidad que tal programa se
lleve a cabo en Jamaica. Espero continuar en Puerto Rico
todas mis actividades actuales en el campo de la historia del
Caribe, especialmente mi historia del Caribe, 1492-1940, en
la que estoy enfrascado. Sólo pienso que es necesario añadir
que soy residente extranjero de los Estados Unidos y que no
perdí los privilegios que este estatus me brinda por mi estadía
en Trinidad.
Apreciaría una opinión pronta y confidencial de su parte
sobre el curso de acción que estoy contemplando, para así
poder tomar los pasos necesarios para terminar mis lazos con
la Comisión.
Le ruego que acepte mis disculpas, Señor Gobernador, por
esta larga carta y le doy mis más sinceros saludos.
Muy respetuosamente,
(Firmado) Eric Williams”

(Traducción Diana Urselin y Humberto García Muñiz)

256
La historia y la larga duración

La historia y la larga duración1

Michel Vovelle2
Cuando en 1958 Fernand Braudel escribía su célebre
artículo sobre “La larga duración”, el texto sonaba, en la
tradición de los Annales, como una proclama o una profesión
de fe. Los antecedentes históricos no eran en modo alguno
numerosos, y si el autor podía apoyarse en su propia práctica, El
Mediterráneo en tiempos de Felipe II,3 demostración ejemplar
de la preocupación por la continuidad en el tiempo y en el
espacio; si podía pensarse en el Marc Bloch de los Caracteres
originales de la historia rural francesa, o en Ernest Labrouse
y su Esbozo del movimiento de salarios y de precios en el siglo
XVIII,4 los ejemplos notables podían contarse con los dedos,
pese a la publicación ya en curso de Pierre Chaunu sobre Sevilla

1. Tomado de la obra de Jacques Le Goff, La nouvelle histoire. Paris,


Éditions Complexe, 1988, reproducido en Luis M. de las Traviesas
Moreno y Gladys Alonso González (Editores), La Historia y el oficio
de historiador Colectivo de autores franceses y cubanos. La Habana,
Editorial Ciencias Sociales, 1996, pp. 23-52.
2. Historiador y profesor francés de la Universidad La Sorbona, París I y
director del Instituto de la Historia de la Revolución Francesa.
3. F. Braudel. La Méditerranée et le Monde mediterranéen `a l’époque
de Philippe II. París, A. Colin, 1976.
4. E. Labrousse. Esquisse du mouvement des salaires et des prix au VXIIIe
siècle. París, Dalloz, 1932.

257
CLÍO 177

y el Atlántico entre 1504 y 1650.5 En los años inmediatamente


siguientes aparecían las monografías osadamente instaladas
en el tiempo largo de un siglo o más –a las cuales se permitía
asociar el Beauvaisis de P. Goubert (1960) y la Provence de
R. Bachrel o de E. Baratier (1961)–, antes que los ejemplos se
multiplicasen, a la vez que la noción misma de tiempo largo
se hacía cada vez más glotona, al cubrir en E. Le Roy Ladurie
cuatro siglos de la vida social total de los campesinos del
Languedoc (siglos XIV al XVIII).
No significa en absoluto ceder al facilismo partir del ensayo
de F. Braudel para preguntarse –20 años después– qué le
sucedió al tiempo largo, anticipación de los años 60, triunfante,
trivializada, a veces impugnada hoy (1978). No basta recordar
que Fernand Braudel se batía en dos frentes: interior y exterior
de la historia; combatía al menos en tres o cuatro. En el campo
histórico, se afirmaba por referencia a un ayer para nosotros casi
lejano: el de la historia historizante o circunstancial –la misma
que habían atacado violentamente los primeros líderes de la
escuela de los Annales–, y estigmatizaba el “acontecimiento
explosivo, noticia resonante…cuyo humo excesivo llena la
conciencia de los contemporáneos…”. Este acontecimiento,
que en su última encarnación se convertirá para Braudel en el
“tiempo corto”, “la más caprichosa y la más engañosa de las
duraciones”, había dominado la historia política de los últimos
100 años; pero los nuevos éxitos de la historia económica que
registraba Fernand Braudel con una mezcla de satisfacción no
significaban por ello su fin. Sospechaba en el “recitativo de

5. P. Chaunu. Séville et L’Atlantique entre 1504 et 1650. París, SEVPEN,


1956-1960.

258
La historia y la larga duración

la coyuntura, del ciclo, el medio siglo de Kondratieff…”,6 los


peligros del surgimiento de una nueva hechología, lugar de
un “patetismo económico de corta duración”; es decir, medio
indirecto de regresar a un “patetismo político de muy viejo
estilo”, del cual el célebre esbozo de E. Labrousse, “Tres crisis,
tres revoluciones”,7 le parecía la ilustración.
Estas referencias ayudan a situar mejor el artículo de F.
Braudel en una coyuntura historiográfica precisa, y quizá sea
lícito ver de manera retrospectiva en él, como lo hace P. Vilar,
algún deseo de buscarle las cosquillas al auditorio. Pero la
apertura presentada iría bastante más allá de un testimonio
que estaría hoy históricamente fechado: al situar por igual su
proyecto respecto a las demás ciencias humanas, anexionistas
y en apariencia triunfantes, entonces Braudel toma para la
historia una opción acerca del porvenir. Si para la antropología
y la etnografía reserva la posibilidad de contactos reforzados,
una vez disipados los malentendidos del momento, es de una
severidad sin complacencia para el tiempo corto del sociólogo; y
del programa que traza para la historia futura, bajo la insignia de
la larga duración, emergen varias nociones clave que veremos
retornar hoy como otros tantos leit-motiv.
En primer lugar, la de estructura, por entonces en vías
de imponerse, y de la cual ya Philippe Ariès se había hecho

6. Kondratieff, economista americano de origen ruso, nacido en 1892, que


publicó en 1925 una obra, Bussines Economics, en la que distinguía en
la economía de los países industrializados del siglo XIX ciclos de 15 a
20 años. Ver G. Imbert. Des mouvements de longue durée, Kondratieff.
Aix-en-Provence, La pensé universitaire, 1959.
7. E. Labrousse. “1848-1830-1789. Comment naissent les revolutions”.
En Actes du congrés historique du centenaire de la Révolution de 1848.
París X, PUF, 1948.

259
CLÍO 177

defensor en su ensayo El tiempo de la historia,8 la de modelo,


tomada de las matemáticas cualitativas, ya operativa entre otras
ciencias humanas…otros tantos medios, presentados con una
mezcla de audacia y reserva, de aprehender mejor el tiempo o
los tiempos propios de la historia. No se trata en absoluto de la
casi intemporalidad de los mitos o de los datos elementales de
un comportamiento humano, sino de la “medianamente” larga
duración de una historia social, definida como inconsciente,
en el sentido en que Marx escribe que “los hombres hacen
la historia, pero ignoran que la hacen”. Para él, precisamente
la historia inconsciente se sitúa en la larga duración, tras la
corteza de acontecimientos demasiado legibles y fácilmente
organizables en estructuras sucesivas, en que se interpenetran
los elementos complementarios de un sistema. Historia
socioeconómica: pero no ya la de los movimientos y rupturas
hasta entonces dominantes, de las “civilizaciones económicas”
en su constancia, cual “capas de historia lenta”, moviéndose en
la “seminmovilidad” de un “tiempo detenido”. También –quizá
sobre todo– historia cultural o de las mentalidades, definida
como el campo privilegiado de estos estudios en el tiempo largo,
pero concebida como la de las “inercias” y las “prisiones de
larga duración”. Es un tema sobre el que convergen F. Braudel y
E. Labrousse; Labrousse abriría en 1965 el coloquio de historia
social de Saint-Cloud, incitando a los historiadores a estudiar
el “tercer nivel”, la historia de las mentalidades, definida como
la historia de las “resistencias al cambio”.9

8. P. Ariès. Le Temps de l’histoire. Monaco, Ed. Du Rocher, 1954.


9. “L’Histoire sociale, Sources et méthodes”. Coloquio de la ENS de
Saint-Cloud, 15-16 de mayo de 1965. París, PUF, 1967.

260
La historia y la larga duración

Un instrumento que sigue siendo excepcional


A esta mezcla de imprudencias calculadas y de aperturas
reservadas, debe la profesión de fe de F. Braudel si no el no
haber envejecido, al menos seguir siendo un instrumento
excepcional para apreciar el camino recorrido desde entonces.
Algunos equívocos se han aclarado, algunos problemas se han
decantado. La invasión estructuralista tuvo lugar y la historia
no ha muerto por ello, en absoluto; es más, sin premeditación
y muy frecuentemente sin previo acuerdo, los historiadores
se lanzaron de manera masiva tras varias de las pistas que
quedaban abiertas. La historia de la larga duración, tal y como
pueden describirse sus canteras 20 años después, no es infiel
al modelo trazado, aun si su movimiento la condujo a menudo
a resultados imprevistos.
Algunos de los combates entonces evocados se han
convertido para nosotros en algo pasado: para no volver sobre
esto, puede decirse que la muerte de cierta historia historizante
resulta hoy un hecho consumado. El “acontecimiento”, atacado
violentamente por Braudel, ¿ha desaparecido por ello del campo
histórico? Sí y no… sí, si se considera a qué nivel de descrédito
ha llegado hoy –para una parte de la historiografía francesa, al
menos– un acontecimiento masivo como la Revolución, ejemplo
típico de la “incongruencia patética”. No, sin duda, pues los
acontecimientos tienen la vida dura. Y para tomar nosotros
mismos un argumento coyuntural y circunstancial, recordemos
que bastó una pequeña ola, como la de mayo de 1968, para
despertar toda una llamarada de asaltos al tiempo corto y no
simplemente como respuesta a una moda del momento…Pero
ésta no es la única razón.

261
CLÍO 177

Si algunos temas parecen conformarse sobre los frentes de


hace 20 años, hay también algunas anticipaciones de ayer que
quizá se han convertido en pasado. Parcialmente a partir de la
geohistoria, F. Braudel –como otros líderes de los primeros
Annales– quiso enraizar el regreso al tiempo largo; ello reflejaba
una época de intercambios fecundos entre historia y geografía.
¡Lástima! Si la historia, como dijimos un tanto perentoriamente,
goza de buena salud, no podría decirse lo mismo de la geografía.
Pierre Chaunu –uno de los más calificados para hacerlo– subraya
que los grandes arraigos en vastas personalidades étnicas o
geográficas –Mediterráneo o Atlántico– se han reducido desde
entonces a las dimensiones más cómodas de una monografía
regional.10 La investigación de larga duración no necesita de
manera imperativa de contextos muy amplios: en último caso,
el Mediterráneo se reduce a las fronteras de Montaillou, en cuyo
título la Occitanie testimonia una de esas extrapolaciones que
deleitan a los editores…sin perder por ello su valor demostrativo.
Con estos y otros matices, no podría negarse que globalmente
se ha seguido la tendencia anunciada; y a un primer nivel
puramente descriptivo puede comenzarse, haciendo balance de
la victoria del tiempo largo.

La victoria del tiempo largo: modificación del campo histórico


Esta victoria se debe sin duda a varias causas esenciales
que me veo tentado a sintetizar siguiendo dos direcciones:
la modificación del campo histórico en primer lugar, la de
los métodos y técnicas de acercamiento a continuación: dos
elementos por demás íntimamente vinculados.

10. P. Chaunu. “L’histoire géographique”. En Revue de l’enseignement


supérieur, 1969, Nos. 44-45, pp. 66-67.

262
La historia y la larga duración

¿Modificación del campo histórico? Ello me recuerda hace


casi 10 años (en 1970) una entrevista con Enmanuel Le Roy
Ladurie en la época en que yo terminaba mi búsqueda sobre
“Piedad barroca y descristianización en Provenza en el siglo
XVIII”:11 hablamos de ese tercer nivel –que de modo clásico
califico de superestructuras ideológicas– y del movimiento
que llevó a todo un sector de la escuela de historiadores
sociales franceses, como decíamos nosotros, “del sótano a
la buhardilla”, de la economía a las mentalidades. Y E. Le
Roy Ladurie afirmaba que, por su parte, él se quedaba “en el
sótano”… ¿Recordará hoy que Montaillou demostró con brío
su dominio del conjunto del edificio, del sótano a la buhardilla,
de la estructura de un terruño a las formas más complejas de la
mentalidad colectiva de una aldea?

Del sótano a la buhardilla


Del sótano a la buhardilla: tal podría ser el tema del rápido
examen que puede proponerse en la perspectiva precisa del
tiempo largo. El tiempo de las historias que para simplificar
llamaremos “clásicas”, se ha modificado: la historia política
misma, en más de un punto, abandona la trama de los
acontecimientos para formular problemas que sólo se conciben
en la duración, en esencia el del Estado, estructura abarcadora
que no se confunde con las realidades académicas que analizaba
la antigua historia de las instituciones, catálogo fijado en sus
categorías. La mutación resulta aún más sensible en una historia
religiosa que sufre cada vez más la presión –o la incitación–
conjugada de la sociología religiosa y de la historia de las

11. M. Vovelle. Piété baroque et Déchristianisation en Provence au XVIIIe


siècle. París, Le Seuil, 1978.

263
CLÍO 177

mentalidades: ya no se escriben tesis bajo el título “la Bula


Unigenitus en las diócesis de…”. En la muy larga duración
plurisecular, los investigadores se interesan hoy, por ejemplo,
en la religión popular, en las herencias animistas precristianas
que impregnan de modo tan duradero la religiosidad, del
Medioevo hasta la era moderna, con formas de religión popular
cristianizada que se imponen, de los siglos XII al XIII, hasta el
triunfo de la reconquista católica en la edad clásica. Tras haber
creído en un estado de “cristiandad” en Francia en vísperas de
la Revolución, surge la duda con J. Delaumeau (retomado una
interrogante de G. Le Bras), de si toda una parte de la Francia
rural estuvo profundamente cristianizada alguna vez. Nada de
esto puede percibirse más que en estudios deliberadamente
largos, en el correr de los siglos.

El ejemplo de la historia económica


La historia económica, antaño “locomotora” metodológica
y que no ha decaído en absoluto, manifiesta de modo más
explícito la modificación más profunda de una óptica. Ella
adquirió su título de nobleza como historia del movimiento y de
la coyuntura: la escuela francesa, de F. Simiand a E. Labrouse,
hizo admitir como verdad, desde entonces vulgarizada, la
interrelación de los tres tiempos del economista: el tiempo
corto del ciclo decenal, con su paroxismo convulsivo de la
crisis –sobre un año; es decir, una de las estaciones–; el tiempo
medio del interciclo; el tiempo largo, aunque progresivamente
más corto desde el Medioevo a nuestros días, del movimiento
de larga duración secular –las tradicionales fases A y B
de Simiand–. Esta dialéctica de los tiempos de la historia
económica halló su perfección y su clímax con la historia de
los precios, tal como se ha constituido a partir de las grandes

264
La historia y la larga duración

series explotadas –mercuriales12 de los precios del grano o


de los fabricats –, primeros grandes triunfos de una historia
cuantitativa, que no se distinguían aún de la historia seriada. Si
se intenta resumir, con la inevitable caricatura que ello supone,
es fácil recordar los cambios materializados tras 20 años y
que modificaron este perfil: cierta econometría cuantitativa,
siguiendo el ejemplo de la New Economic History, se separó
como tendencia de la historia económica, para desde sus propias
premisas continuar prolongando en lo muy contemporáneo sus
especulaciones acerca de la coyuntura. En el campo histórico,
la historia económica, sin renegar de los procedimientos
establecidos, salió del dominio de la historia de los precios
que destacaba la ruptura, el accidente coyuntural, la crisis. Al
volverse en la medida de lo posible hacia una historia de la
producción y del crecimiento, opera por fuerza en una duración
más vasta, aunque sólo fuese porque series más masivas, menos
finitas, a menudo discontinuas, acentúan la transición de una
búsqueda que se pretendía cuantitativa respecto a una historia
seriada.13 Este viraje no ocurrió fácilmente ni sin algún rechinar
de dientes. Si a veces resulta hoy de buen tono evocar con una
sonrisa a los pacientes investigadores de ayer, que pasaron
trabajo para establecer la relación entre las curvas de fecundidad
–retrasadas nueve meses respecto a los nacimientos– y las
curvas del precio del grano, establecidas al año de la cosecha,
debe también recordarse al precio de cuántas dificultades e

12. Mercuriales: listas oficiales semanales de los precios corrientes de los


productos vendidos en un mercado público.
13. Sobre esos mecanismos y técnicas de historia económica, además de
los artículos de este diccionario. M. Gillet. Techniques de l’histoire
economique, 2 fasc. París, CDU., 1962 y J. Bouvier. Initiation au vo-
cabulaire et aux mécanismes économiques contemporains (XIXe-XXe
siècles). París, SEDES, 1969.

265
CLÍO 177

incomprensiones las ideas más nuevas, avanzadas con alguna


agresividad por R. Baehrel14 –sustituir la historia de los precios
por la del crecimiento y la producción–, se labraron su camino.
Hoy el asunto es de conocimiento general, las novedades se han
digerido y con el paso del tiempo las oposiciones se atenúan.
También deben destacarse como ejemplos de un nuevo quehacer
los trabajos que se inscriben voluntariamente en el tiempo muy
largo de la respiración secular de un territorio, asociando tanto
la geografía histórica en la tradición braudeliana, el movimiento
de los hombres y de sus asentamientos como sus relaciones
sociales y sus producciones: en este aspecto, los campesinos
del Languedoc estudiados por E. Le Roy Ladurie ofrecen una
demostración de primer orden.
Le Roy Ladurie se remonta hasta el corazón del Medioevo,
a la vuelta del siglo XIV, en una provincia que permanece
dominada por la economía agrícola: este doble enraizamiento
explica sin duda el surgimiento de un mundo, grosso modo al
menos “inmóvil” en el balance de su economía en una duración
muy larga. Pero la monografía puntual, ejemplar, como se ha
vuelto a poner de moda bajo la nueva forma de acercamiento
total a un microcosmos pueblerino, se presta igualmente a
esta demostración: se dirá de Montaillou, otro experimento
innovador del mismo autor –una aldea “occitana” examinada
minuciosamente en los primeros decenios del siglo XIV, a partir
del documentos privilegiado de las visitas de un inquisidor–,
que apenas sirve a nuestra causa, al seguir siendo un relámpago
puntual en el tiempo; pero desde esta óptica puede pensarse en
la “aldea inmóvil” que G. Bouchard descubrió en Sologne (¡y
que no es en absoluto una curiosidad!), donde desbrozó hasta

14. R. Baehrel. Une croissance: la Basse-Provence depuis la fin du xve


siécle jusqu’a la veille de la Révolution. París, SEVPEN, 1961.

266
La historia y la larga duración

la época clásica en el monolitismo de sus estructuras antiguas.15


En esta economía que ya E. Labrousse nos había enseñado a
llamar de “estilo antiguo” y que perdura sin cambios notables
hasta la primera mitad del siglo XVIII, se comprende cómo
puede nacer, afirmado de manera provocadora por E. Le Roy
Ladurie, el modelo de una “historia inmóvil”16 sobre cuatro
siglos (XIV-XVIII) al menos: un modelo que por demás no
se limita al campo económico, sino que asocia los diferentes
niveles de una historia totalizadora en una estructura global.

Del hábitat a la estatura de los hombres: la historia de las


evoluciones muy lentas
Pero antes de tomar en cuenta este aspecto, que merecerá
especial atención, hace falta sin duda en este examen estar
atento a los nuevos senderos abiertos en la historia material
de los hombres o de sus condiciones de vida: a la historia
económica clásica se yuxtapone el interés dedicado a los
aspectos estables de la civilización material. Ése es el caso,
para no multiplicar los ejemplos, del hábitat, de la vivienda,
seguido en Normandía o en París por P. Chaunu y su equipo
en sus incursiones en el tiempo muy largo.17 Esta historia no
es la de una inercia: los medievalistas de Polonia, Inglaterra o
Italia nos enseñaron a seguir sobre el terreno las fases de larga
duración con sus altas y sus bajas, a seguir la respiración larga

15. G. Bouchard. Le Village immobile: Sennely en Sologne au XVIIIe siècle.


París, Plon, 1972.
16. E. Le Roy Ladurie. “L’histoire immobile” (Lección inaugural en el
Collége de France, 30 de noviembre de 1973). En Le Territoire de
l’historien, T. II. París, Gallimard, 1978.
17. J. P. Bardet, P. Chaunu, G. Désert, P. Gouhier y H. Neveux. Le Bai-
ment. Enquête d’histoire économique (XVIe-XIXe siécles). París-La
Haya, Mouton, 1971.

267
CLÍO 177

del hábitat rural, tal y como se inscribe en la arqueología de


las aldeas abandonadas.18
Esta historia de las muy lentas evoluciones de la civilización
material, puede convertirse en historia de una humanidad
abordada desde sus rasgos biológicos y antropológicos. Aquí,
una vez más, Le Roy Ladurie predicó con el ejemplo con su
antropología del recluta francés, establecida a partir de los
expedientes de reclutamiento en el siglo XIX.19 Sin embargo,
los procedimientos sofisticados (como el estudio de los grupos
sanguíneos en algunas ciudades-sitios privilegiados), se prestan
para establecer esta historia paradójica, a la vez humana y que
escapa a la volición de la humanidad, al menos en un primer
intento.
En esta vía, no hay razón para detenerse. Las historias no
humanas, entiéndase por ello la de los hechos físicos, de orden
biológico o geológico, constituyen uno de los grandes logros
de un período reciente, aun cuando se les pueda encontrar
precedentes: la historia de las enfermedades, en su aparición,
regresión y eliminación; en sus mutaciones, pero también en
su relación en el seno de un ecosistema, es un de esas ramas
en vías de constitución. Se ha comenzado a decir la historia
de los mismos; y sobre todo –gracias, una vez más, a Le Roy
Ladurie–, la historia del clima –tal como él la resume desde
el año 1000, a partir de huellas tan diversas como la fecha de

18. Villages désertés et histoire économique. París, SEVPEN, 1965.


19. J. P. Aon, P. Dumont, E. L. R. Ladurie. Anthropologie du conscrit fran-
çais d’aprés les comptes numeriques et sommaires du recrutement de
l’armée (1829-1836). París-La Haya, Mouton, 1972; E. L. R. Ladurie
(con la colaboración de P. Dumont y M. Demonet). “Anthropologie de
la jeunesse masculine en France (1819-1830)”. En Annales E. S. C.,
1976. Retomado en Le Territoire de l’historien, T. II. París, Gallimard,
1978.

268
La historia y la larga duración

proclamación del inicio de la vendimia, el avance o retroceso


de los glaciares o de los anillos de los árboles– se ha convertido
plenamente en una disciplina: mucho más que un anexo o una
curiosidad marginal, aun si no revela en verdad el secreto último
de los movimientos de larga duración de la prosperidad o de
la decadencia agrícola.20 Con esta historia, se establece otro
tiempo que no es el de los hombres, no porque carezcan de
influencia sobre esas condiciones físicas o biológicas que tienen
que afrontar: a partir de la revolución pastoral, la eco-historia
de las enfermedades está en buena medida bajo su control. Pero
los ritmos se esbozan, específicos, y en lo esencial escapan al
tiempo humano que, sin embargo, contribuyen a conformar.

Del movimiento social a las estructuras sociales


En el campo de la historia social, el estudio de las estructuras
–sistemas de larga duración según la lectura que de ellas dan
los historiadores– constituye uno de los grandes logros de los
últimos decenios. No se trata de escoger o realizar un arbitraje
entre la dialéctica esencial del enfoque de las estructuras
y el de la dinámica social, haciendo dominar una u otra
dirección. La historia social actual comenzó como historia
del “movimiento social”, y especialmente obrero, término un
poco envejecido hoy. De una historia del movimiento obrero
en los siglos XIX y XX que goza de buena salud se pasó,
por un procedimiento regresivo que iniciaron algunas obras
pioneras,21 al descubrimiento de las revueltas –jacqueries,

20. E. Le Roy Ladurie. L’Histoire du climat depuis l’an mil. París, Flam-
marion, 1967.
21. E. Hobsbowm. The primitive Rebels. Manchester, 1959. Traducción
francesa: Les Primitifs de la révolte dans L’Europe moderne. París,
Fayard, 1966. Con un prefacio de J. Le Goff.

269
CLÍO 177

emociones, algunos hablarán significativamente de “furores”–


de las sociedades anteriores a la Revolución Industrial. En este
campo, donde la inversión ideológica resulta más evidente, el
enfrentamiento entre varias lecturas es más vivo, para expresar
lo que se me permitirá llamar las formas de la lucha de clases
en la sociedad precapitalista: prueba de ello fue la controversia
que opuso a R. Mousnier y a B. Porschnev en la interpretación
de las revueltas populares del primer siglo XVII francés.22
Muchos siente la fuerte tentación de hacer de esas explosiones
populares sin perspectivas una casi-constante en el contexto de
una sociedad en su conjunto inmóvil, en la cual harían destacar
y repercutir a nivel social el empuje convulsivo de la crisis de
estilo antiguo; pero portadoras forzosamente de una ideología
del pasado, cuya continuidad se ha querido ver desde la Francia
de la Liga hasta la de la Revolución Francesa.23

En el camino de la historia de las mentalidades


En esta lectura, el estudio de la dinámica social –al menos
a nivel de masas–, por importante que sea en algunos trabajos
(recuérdese una vez más Los campesinos de Languedoc),
cede el paso al estudio de las estructuras. En verdad se trata de
estructuras de larga duración, analizadas por los historiadores
que siguieron desde los años 60 el programa que había
presentado en 1955 Ernest Labrousse en el congreso de Ciencias
Históricas de Roma, bajo el título Vías nuevas hacia una historia

22. B. Porchnev. Les Soulevements populaires en France au XVIIIe siè-


cle. Edición rusa, 1948. Traducción francesa. París, SEVPEN, 1963.
Traducción abreviada, 1972; R. Mousnier. Fureurs paysannes, les
paysans dans les révoltes du XVIIe siècle (France, Russie, Chine). París,
Calmann-Lévy, 1967.
23. F. Furet y D. Richet. La Révolution Française, Vol. 2. París, Hachette,
1965.

270
La historia y la larga duración

de las burguesías occidentales. La historia de las estructuras


sociales no “se inventó” aquí: ya estaba bien presente en el
mundo rural –apoyada en toda una sólida tradición nacida en
la época heroica de los Lutchisky, hacia 1900, afirmada en los
años 30 por la tesis de G. Lefebvre acerca de “Los campesinos
del Norte bajo la Revolución Francesa”, corriendo después
sin perderse de una monografía a otra (de Roupnel24 a Saint-
Jacob sobre Borgoña) hasta las grandes síntesis modernas que
renovaron el estilo (Pierre Goubert y Maurice Agulhon25). En el
campo de las sociedades urbanas, abandonadas hasta entonces
en parte por su complejidad, la revolución labroussiana de los
años 60 se hizo sentir más netamente. Para evitar –un poco
injustamente– multiplicar los ejemplos, piénsese en el rango
de los grandes retratos urbanos esbozados sobre un siglo o
más; en la fisionomía de Lyon en el siglo XVIII, evocada por
M. Garden,26 y en la de Amiens en el siglo XVII, que debemos
a P. Deyon.27
Historia de las estructuras sociales, urbanas o rurales: nueva
historia de la larga duración y, hasta la fecha reciente, de las
constantes que desafían la movilidad de la historia oficial.

24. G. Roupnel. La Ville et la Campagne au XVIIe siècle. Étude sur la


population du pays dijonnais. 1922. Nueva edición. París, A. Colin,
1955.
25. P. Goubert. Beauvais et le Beauvaisis de 1600 à 1730. París, SEVPEN,
1960. Ed. Abreviada; Cent mille provinciaux au XVIIIe siècle. París,
Flammarion, 1968; M. Agulhon. Vie sociale en Provence intérieure au
lendenmain de la Révolution. París, Societé des études robespierristes
(depósito: Clavreuil), 1971.
26. M. Garden. Lyon et les Lyonnais au XVIIIe siècle. París, Les Belles
Lettres, 1970.
27. P. Deyon. Amiens, capitale provinciale, étude sur la societé urbaine
au XVIIe siècle. París-La Haya, Mouton, 1967.

271
CLÍO 177

Pero también me parece que una de las mutaciones recientes


que han contribuido de manera más directa a atraer la nueva
historia social hacia el tiempo largo, es, sin duda, el camino
que la ha llevado, cada vez más netamente, hacia la historia
de las mentalidades.

Las mentalidades, campo privilegio de la larga duración


Como historiador de las mentalidades, soy –asumiendo mis
responsabilidades– de quienes consideran que este campo, lejos
de contraponerse a la historia social, no es más que su expresión
más aguda, su resultado final: nivel en que las pertenencias se
inscriben en actitudes y representaciones colectivas. Cierto que
sobre la base de fuertes presunciones, ese tercer nivel ha podido
estimarse el de las “prisiones de la larga duración” (Braudel) o
de las “resistencias” (Labrousse); y se han interrogado acerca
de la “fuerza de inercia” de las estructuras mentales. En un
primer acercamiento, parece que estas aventuras sólo pueden
tratarse en la amplitud de las duraciones seculares en las cuales
se despliegan: al menos para una historiografía que parece
haber olvidado que una de las obras maestras en la prehistoria
de lo que puede llamarse la historia de las mentalidades antes
de ser tal, fue El gran miedo de G. Lefebvre, reconstitución
casi policial de una ola de pánico que atravesó la Francia rural
e, indirectamente, echó abajo el antiguo régimen agrario en
menos de tres semanas. Pero de seguro que tanto la historia de
las culturas como la de las actitudes colectivas, hicieron sus
incursiones más luminosas en el tiempo largo de la sociedad
tradicional de Antiguo Régimen. En el corpus de la muy larga
duración de los pequeños libritos azules de la biblioteca de
Troyes –retomados ne varietur durante siglos–, Robert Mandrou
pudo desprender los rasgos de la cultura popular de la Francia

272
La historia y la larga duración

del siglo XVIII muy ampliamente elaborada.28 La aventura de


esta literatura de pacotilla se despliega con cambios a veces
ínfimos, desde el alba de la edad moderna hasta su muerte a
mediados del siglo XIX. En verdad, en ese primer nivel de la
historia de las mentalidades –el de la historia de las culturas–
no podrían esquivarse algunas cuestiones previas. Como
–simplificando– la de un tiempo desdoblado, la de las culturas
populares, campo de la inercia de las tradiciones…, la de las
culturas “de élite”, como suele decirse, asiento de la innovación
y las provocaciones…Cultura popular, cultura de élite: otra
dialéctica mayor, tema de interrogaciones actuales.
Sin duda, las cosas resultan menos simples de lo que pudo
creerse. Para ilustrar las “prisiones de larga duración” de lo
mental colectivo, F. Braudel –hace ya 20 años–, se apoyaba
en la demostración explosiva que había dado Lucien Febvre
en su Religión de Rabelais: el problema de la incredulidad en
el siglo XVI, que le proporcionaba la imagen misma de una
“estructura” totalizadora, visión del mundo articulada a todos
los niveles, medio de exorcizar las lecturas anacrónicas de la
historia positiva. No, respondía Lucien Febvre a Abel Lefranc,
Rabelais no pudo ser el librepensador que usted imagina, en un
mundo en el cual la religión forma la trama de la vida colectiva.29
Esta lectura totalizadora (no osamos decir totalitaria) de una
estructura mental, ¿podría defenderse todavía hoy, cuando el
ensayo de Lucien Febvre, por un justo reordenamiento de las
cosas, parece tan históricamente fechado? Quien ha descubierto
a Rabelais, portavoz de una cultura popular aún bien viva, a

28. R. Mandrou. De la culture populaire aux XVIIe et XVIIIe siècles: La Bi-


bliothéque bleue de Troyes. París, Stock, 1964; nueva edición, 1975.
29. L. Febvre. Le Probléme de l’incroyance au XVIe siécle: la religión de
Rabelais. París, Albin Michel, 1962.

273
CLÍO 177

través de la obra de M. Bajtin,30 como mediante los ensayos


de C. Ginzburg31 o de N. Davis,32 que presentan un siglo XVI
recorrido por tensiones, conflictos y contradicciones, por un
intercambio dialéctico todavía vivo –y no en un sentido único–
entre cultura popular y cultura de élite, no puede aceptar sin
reservas la estructura empobrecedora de un Lucien Febvre quien
sólo había visto más que un lado de las cosas.

La historia de las evoluciones no percibidas por los hombres


Si se pasa de la historia, del pensamiento claro, o de las
culturas a los nuevos senderos de la historia de las mentalidades,
que se abren paso en el campo de las actitudes, de los
comportamientos y de lo que algunos llaman el “inconsciente
colectivo” (Philippe Ariès), resulta que el tiempo largo se
impone sin discusión.
Aquí no hay en absoluto tormentas, rupturas, y ni siquiera
puede hablarse con propiedad de acontecimientos en el
sentido tradicional; nada de eso encontramos en la historia de
la familia, del amor, de la pareja, de las actitudes respecto al
niño, de la sociabilidad colectiva o de la muerte, para citar,
casi desordenadamente, los nuevos senderos abiertos. Philippe
Ariès –uno de los descubridores de esta historia, tanto en lo
referente al niño y a la familia como a la muerte– lo afirma

30. M. Bajtin. L’Oeuvre de François Rabelais et la Culture populaire du


Moyen Age et sous la Renaissance. Traducción francesa. París, Galli-
mard, 1970.
31. C. Ginzburg. I Benandanti, Stregoneria e culti agrari in Cinquecento e
Seicento. Turin, 1966; II formaggio e i vermi, II cosmo di un mugnaio.
Turín, 1976.
32. N. Z. Davis. Society and Culture in Early Modern France. Stanford,
1975.

274
La historia y la larga duración

con fuerza, él que se dedica a esas evoluciones secretas en la


muy larga duración, inconscientes también al no ser percibidas
por los hombres que las viven. La imagen que nos entrega,
sobre todo en su reciente historia de la muerte, no es la de una
historia “inmóvil” (aunque haya guardado un lugar para una
historia sustrato, “acrónica”, que resultarían sin duda la de las
sociedades tradicionales…), sino de amplios lienzos de historia,
sucesión de estructuras o de modelos de comportamiento que,
más que sucederse, se montan una sobre otra y se imbrican como
las tejas de un techo: de la muerte “domesticada”, acrónica, que
puede ser tanto la de Iván Ilich como la del digno Rolando,
hasta una primera toma de conciencia del “escándalo” de la
muerte individual, del Medioevo a la edad clásica; hasta su
transferencia sobre la muerte del otro –el objeto amado– en
la edad romántica, en espera del tabú sobre la muerte en la
época contemporánea. En esos grandes lienzos de historia, las
mutaciones insensibles dominan ampliamente sobre lo que se ve
(lo macabro a fines del Medioevo, ¿un epifenómeno?) o sobre
los giros perceptibles (el final del siglo XVIII) en que ocurría
el tránsito de una estructura a otra.33
Aunque representa una de las tentativas más sistemáticas
y seductoras de la época actual, la reconstrucción que propone
Ariès a partir de las actitudes frente a la muerte o el niño no
está aislada: los historiadores de la familia, otro tema predilecto
de las búsquedas actuales (pero la familia, el niño o la muerte,
¿no son distintos rostros de una misma aventura?), nos hablan
igualmente de ese modelo de larga duración, ese European
Pattern que se habría establecido en Europa occidental a fines
del siglo XVI para cubrir toda la edad clásica, hasta el fin del
XVIII, caracterizado por el surgimiento de la familia nuclear, el

33. P. Ariès. L’Homme devant la mort. París, Le Seuil, 1977.

275
CLÍO 177

matrimonio tardío, una forma de maltusianismo espontáneo…


antes de Malthus. Una historia como ésta, ¿puede tolerar
“revoluciones”? La larga discusión acerca de los orígenes de
la anticoncepción en el siglo XVIII, que repercute sobre la
controvertida noción de esta Sexual Revolution que E. Shorter
sitúa entonces, conduce a formular un problema que habrá de
retomarse.
No me corresponde entablar la guerra contra esta historia
de los lentos movimientos de la mentalidad colectiva: ¿acaso
yo mismo –modestamente– no he predicado con el ejemplo,
dedicándome a seguir, a partir de una fuente iconográfica
privilegiada (los altares de la almas del purgatorio en el
Mediodía francés), las mutaciones de la representación del más
allá, el surgimiento de las representaciones del purgatorio en el
siglo XV hasta su desaparición, a inicios del XX? Se trata de
una aventura que sólo puede emprenderse a partir de un análisis
de muy larga duración.34 Este ejemplo investigativo está lejos
hoy de ser un caso aislado, pero invita quizás a cuestionarse el
triunfo actual del tiempo largo en otra perspectiva. Hasta ahora,
hemos hablado de la consecuencia de la extensión del campo
de investigación y de la prospección de nuevos territorios, en
los cuales las normas tradicionales de medir el tiempo histórico
resultan inadecuadas: aunque esta explicación es fundamental,
no deja por ello de exigir profundización.

La explicación técnica: una nueva exposición de las fuentes


Esta modificación del tiempo o de los tiempos de la historia
¿no constituiría, cuando más, el producto de un cambio en

34. G. y M. Vovelle. Vision de la mort et de l’au-delá en Provence d’aprés


les autels des âmes du purgatoire, XVe-XXe siécles. París, A. Colin,
1970.

276
La historia y la larga duración

la noción misma de fuente histórica? Sin que sea necesario


recordar que cada época se da a sí misma las fuentes que
responden a sus necesidades, esta cuestión preliminar no puede
descartarse sin examen: ello permite, en todo caso –tras haber
barrido el campo de las diferentes historias–, apreciar de manera
más sintética a qué nivel se sitúa el cambio.
Podría decirse, de manera ingenua, que el surgimiento
de la larga duración es a la vez fruto del descubrimiento y
de la experimentación de nuevas fuentes, y el rescate de las
dificultades halladas en la prospección de campos en los
cuales el silencio de los documentos obliga a una cronología
más amplia: dos afirmaciones, una optimista, la otra menos;
contradictorias sólo en apariencia.
Ciertamente, en la primera vía, disponemos hoy de series de
muy larga duración con las cuales no habría podido soñarse hace
poco tiempo: por fastidioso que pueda resultar, sigue siendo
admirable proseguir con P. Laslett la curva continua que abarca
más de cuatro siglos –de 1550 a nuestros días– de ilegitimidad
en Inglaterra: un indicador que no tiene nada de anecdótico de
las actitudes familiares.35 Y hablando de otra cosa, las curvas
de las variaciones climáticas, ya más habituales, tanto las de
la demografía como las de los precios o la producción, nos
enfrentan a un abanico de curvas que tocan los aspectos más
variados de la aventura humana.
En el origen de esta revolución se inscriben, sin duda, el
surgimiento de nuevas fuentes de lo cotidiano, de lo banal,
de lo concerniente a la vida de las masas anónimas en su
continuidad. Las mercuriales de los precios del grano y las series
del antiguo estado civil –bautizos, matrimonios, entierros–,

35. P. Laslett. Un monde que nous avons perdu. Traducción francesa. París,
Flammarion, 1969.

277
CLÍO 177

fueron las primeras explotadas y proporcionaron los principios


y algo así como la filosofía de la historia seriada de hoy. Pero
la inmersión en el pasado continuaba limitada por cuestiones
técnicas: salvo notables excepciones, el siglo XVI representaba
una frontera más allá de la cual era casi imposible remontarse
en la mayoría de los campos; el XVII representaba otra, que
introducía de manera paulatina a la modernidad, entre ese
primer tercio a partir del cual los registros parroquiales resultan
generalmente confiables por doquier, y el primer tercio del
siglo XIX, que ve generalizarse el procedimiento estadístico
en los ámbitos más variados. A partir de esas fuentes, ocurrió
un esfuerzo a la vez de sofisticación y de vulgarización. Los
frentes pioneros de la historia social descubrieron nuevas
series de muy larga duración: así, la valorización de la fuente
notarial en la profusión de sus aportes –contratos, testamentos,
inventarios – me parece uno de esos procedimientos que no
resultan evidentes por sí mismos, aunque ha contribuido al
máximo para abolir las fronteras tradicionales: del siglo XI al
XII, al menos desde el XIV, cuando la práctica social conoce
su primera difusión, hasta fines del siglo XVIII y, por qué no,
hasta la época contemporánea, el testamento, por ejemplo,
proporciona un soporte formal homogéneo para el estudio de
los comportamientos sociales y mentales ante la muerte. Entre
el historiador de la modernidad y el medievalista ha caído una
obstinada barrera de incomprensión: ambos tienen la impresión,
y mucho más que la impresión, de abordar un mismo objeto.

Ya lo escrito no es el único documento histórico


Este descubrimiento de nuevas fuentes escritas organizables
en series en la muy larga duración, fruto de la valoración
de masas durmientes de documentos anónimos, antaño
insignificantes, es a la vez esencial y limitado. Podrían darse

278
La historia y la larga duración

muchos ejemplos: el documento fiscal permite, hasta en el


corazón del Medioevo, sustituir a veces la ausencia de un
estado civil antiguo (desde el censo de los hogares hasta los
catastros –véase en Provenza o en Italia–), así como los archivos
judiciales “triviales” de las jurisdicciones laicas o eclesiásticas
posibilitarán trazar, de modo regresivo, la larga curva de la
dialéctica entre represión y oposición. Pero los límites existen,
y se les conoce bien: la valoración en todos sus aspectos del
documento ayer considerado insignificante, se detiene en el
momento en que ya no hay documentos escritos.
El relevo queda asegurado por esas fuentes diferentes, cuya
naturaleza misma impone una lectura más amplia: lo escrito
pierde su privilegio, a la vez que adquiere un papel protagónico
la arqueología o el documento iconográfico; es decir, la
encuesta oral en el ámbito de una etnología histórica. Toda una
parte de los senderos actuales, desde la civilización material
hasta los diferentes campos de la cultura o de las mentalidades
populares, se inscriben como una tentativa obstinada por
vencer el silencio de las fuentes, a partir de medios estimados
antaño “desviados”. La arqueología de la casa o del hábitat
introduce a la civilización material; las series iconográficas, a
la historia de las mentalidades. El inventario y luego el análisis
del mobiliario religioso dentro del espacio sagrado de la iglesia
o más ampliamente de la parroquia, constituyen así, desde el
Medioevo hasta la época moderna y contemporánea, un soporte
para el examen de los rostros sucesivos de la religión popular.

El inventario de los exvotos, un documento rico en


informaciones
Sin querer multiplicar los ejemplos escojamos, si se nos
permite, el de los exvotos, actualmente en vías de inventario

279
CLÍO 177

en todo el espacio francés…y en otros lugares.36 Una serie de


larga duración: en el Mediodía de Francia, los más antiguos
exvotos ilustrados se remontan al siglo XVI…los más recientes
son de hoy, allí donde la anónima placa votiva de mármol no
ha suplantado a la técnica tradicional. He aquí una fuente rica
y pobre a la vez. Rica en la multiplicidad de sus explotaciones
virtuales –de la historia de la civilización material o de la
forma de vestir a la de la enfermedad y de la muerte, a la de
las actitudes familiares, a la del sentimiento religioso adquirido
por la vía del milagro obtenido, de la gracia recibida–. Pero ese
documento resulta pobre: con mucha frecuencia, sólo es posible
fecharlo si se incluye en amplios espacios cronológicos, si se
inscribe con inercia sus ilustraciones en la muy larga duración
de las representaciones que cambian poco. Tales fuentes
resaltan la continuidad y consignan con retraso la innovación:
del mismo modo, la imaginería popular reproduce con retraso,
a todo lo largo de la edad clásica (y aun en el siglo XIX), la
silueta estática del santo “en representación” de los retablos
medievales del siglo XV. Un tiempo ensordecido, acolchado,
sin rupturas ni desgarramientos bruscos: tal es la impresión o
porque les falte la nitidez que da la transcripción escrita, sino
como reflejo más directo de evoluciones lentas, que se inscriben
de manera objetiva en un tiempo retardado. La estabilidad de
los objetos en la civilización tradicional –la de la vivienda
o el mobiliario–, confirma como un eco la sugerida por las
representaciones de la iconografía. Lo válido para el documento
ilustrado lo es a fortiori para el oral: constituye un tiempo muy
peculiar el que hacen resurgir quienes, como Philippe Joutard,37

36. Trabajos y publicaciones en curso de Bernard Cousin.


37. P. Joutard. La Légende des Camisard, une sensibilité au passé. París,
Gallimard, 1977.

280
La historia y la larga duración

han emprendido a partir de la investigación directa, al estilo de


los etnólogos, la tarea de restituir los elementos de la memoria
colectiva acerca de un tema determinado. En Joutard se trata
del recuerdo del enfrentamiento de la guerra de los camisards.
Memoria empobrecedora, pero a la vez creadora; que asimila
a veces en un mismo recuerdo elementos diversos, pero capaz
también de enriquecer un recuerdo con estratificaciones
sucesivas ante el contacto con la cultura escrita. Sin embargo,
la investigación oral puede así poner al historiador –que ya no
lo rechaza como ajeno a su objeto– en contacto con el tiempo
del folclorista o del etnógrafo, ahora con la preocupación de
poner el sello de la historia y fechar con la mayor precisión
posible lo que permanece en una intemporalidad irritante, en
esta duración tan esencial a la comprensión de las civilizaciones
tradicionales.
Queda una impresión ambigua como resultado de esas
lecturas del tiempo que dicta la diversificación de las fuentes.
Más que la dificultad técnica de fechar con mayor precisión
–tanto para la mayoría de las masas que han hecho la historia,
como para una parte importante de lo que ha hecho su
vida–, se tiene la impresión de haber captado ritmos y como
respiraciones diferentes. Se comprende mejor que parte de la
historiografía francesa, a partir de P. Chaunu y de F. Braudel,
haya caído en la tentación de sustituir la expresión de historia
cuantitativa –demasiado “económica”, sin duda– por la noción
más acogedora de historia seriada, que supone la organización
en el tiempo de las imágenes sucesivas proporcionadas por un
mismo indicador, pero no obligatoriamente mensurables en su
intensidad: series de visiones de la familia en las peticiones
de dispensa de exilio; visiones de milagros según los exvotos;
del más allá según los retablos del purgatorio; de los gestos de

281
CLÍO 177

rechazo o de la represión según los procedimientos judiciales:


un ideal que, sin rechazar la cuantificación, se abre a los nuevos
campos de la historia de las mentalidades, permitiéndole
proseguir la aventura en la larga duración.
A través de esta nueva jurisprudencia, ¿aparecería una nueva
lectura de los tiempos de la historia?

Los tiempos de larga duración


Para apreciar este cuestionamiento de los tiempos de
la historia, será conveniente partir de lo tradicionalmente
rechazado: el tiempo corto del acontecimiento de historia
política o batalla tradicional: 1610 o 1815… Como es sabido,
ése ya no le interesa a nadie (¿estamos bien seguros?).
Concierne sólo a una pequeña corteza superficial de la historia
de los hombres: la verdadera historia, como la verdadera
vida, está en otra parte. De acuerdo. Sobre el encadenamiento
pobre de los acontecimientos históricos con sus casualidades
lineales, la historia económica tuvo el inmenso mérito de
superponer esta modulación en tres niveles: tiempo corto de
la crisis, medio del interciclo, largo del movimiento de larga
duración. Es operativa en su campo; pero la cuestión que sugería
Braudel hace ya 20 años, al preguntarse si podía esperarse la
transposición de este modelo de ensamblaje temporal a otros
terrenos históricos, comenzando por la historia social, no ha
recibido una respuesta clara. O más bien sí, al menos de hecho:
parece que este esquema, demasiado mecánico, es poco útil
para los practicantes de las historias lentas.

Los diferentes tiempos de la historia están entrelazados


Resulta, pues, que se ha emprendido el camino de una
multiplicación de los tiempos, en espera de ese “entrelazamiento”

282
La historia y la larga duración

de los tiempos históricos de que habla Althusser. Tiempo de la


historia económica, tiempo de la historia social, tiempo de la
historia de las estructuras mentales: desigualmente rápidos…
Cuando E. Labrousse hablaba de la historia de las resistencias
al cambio, por descubrir en el campo de las mentalidades,
suponía de manera implícita ritmos diferentes, conservando
a la vez un flujo único progresivamente ensordecido, que iría
desde la influencia inicial –de orden material o infraestructura–
a las estructuras sociales conservadoras, para terminar en
las prisiones de larga duración de lo mental…Esta lectura,
referencia aún muy explícita a la dialéctica marxista de las
infra y las superestructuras, ya no está de moda en el contexto
de una historiografía dominante, en que se sonríe ante la idea
de caer en el Vulgar Marxism, como dicen nuestros amigos
americanos. En todo caso, se preferirá regresar –sin hacerlo
explícito– a una lectura apenas menos simplista, la de la
dialéctica entre el tiempo de las masas populares –inmóvil o
casi – y el de las “élites”: nervioso, cambiante, creador: una
corteza probablemente superficial, pero una buena corteza, la
del pan que crece y de la historia que se mueve. Podría decirse
que una buena parte de la escuela actual de los Annales en
Francia refleja esta tensión, o quizá simplemente esta división
de papeles: para unos (F. Furet, D. Richet), se trata de la
inmovilidad de la historia etnográfica.
Pero es poco decir que los tiempos se han multiplicado: de
hecho, cabalgan unos sobre otros, y éste resulta otro aspecto
del entrelazamiento ya mencionado. Véase la Historia de la
muerte de Philippe Ariès, en la cual en un mismo campo se
estratifican duraciones diferentes, por decirlo así, como las
tejas del techo; el tiempo inmóvil, “acrónico”, de la muerte
domesticada y acogida de las antiguas sociedades, no ha pasado,

283
CLÍO 177

y se le puede ver resurgir tras la experiencia cotidiana. Pero las


otras actitudes históricamente enraizadas: toma de conciencia
egoísta de “mi muerte”, o su sublimación en la persona del
objeto amado (tu muerte), esperan el moderno tabú sobre
los muertos; y todo ello se entrelaza siguiendo parámetros
geográficos, confesionales, sociales…individuales. Tras estas
lecturas se perfila la idea de la independencia de los tiempos
de una historia38 “sinfónica”, cuando estos diferentes ritmos,
por fin descifrados, se entremezclarían en un todo coherente o,
por el contrario, tropezarían en sus divergencias: y quizás esa
sería la “coyuntura”, reformulada en términos que desbordan
evidentemente el estrecho campo económico.

¿Un inconsciente colectivo autónomo, motor de la historia?


¿Esta esperanza es aún ley para muchos de nuestros
historiadores actuales? Se dirá que destaco el valor de Philippe
Ariès, cuyo campo de investigación linda con el mío, y que
merece ciertamente ese interés por la novedad y representatividad
de su quehacer. Para él, con seguridad, una historia de larga
duración –tan esencial como la de las actitudes colectivas ante
la muerte– se mueve con una autonomía real, tanto respecto a
las presiones de la demografía, de las estructuras como de las
representaciones sociales e, incluso, aún más curiosamente,
de las formas ideológicas –religiosas o filosóficas–. En la
autonomía de un “inconsciente colectivo”, movido por su
propia dialéctica interna, Ariès sigue los deslizamientos de larga
duración que dan al fenómeno su respiración propia.

38. En su artículo de referencia, F. Braudel lo anunciaba, soñando aún con


una historia.

284
La historia y la larga duración

¿Philippe Ariès, caso extremo y original? No lo creo. Tiene


el gran mérito de expresar con clararidad lo que a menudo queda
sin formular por otros. Pero no sería difícil encontrar –en el
campo hoy tan explorado de los historiadores de la familia, por
ejemplo– una lectura en definitiva bastante cercana. Y tanto la
etnología histórica como la historia de la civilización material,
que se esfuerzan por introducir en su duración una respiración
histórica más precisa, están más que tentadas de admitir la
existencia de un tiempo muy largo y, sin dudas, específico…
Se ve a donde conduce todo esto, y lo resumiremos en dos
temas por demás ligados entre sí. En primer lugar, a la historia,
esta vez estrechamente inmóvil; luego, al cuestionamiento de
la noción de cambio y de mutación brusca en historia: en una
palabra, a la idea de revolución.
La primera perspectiva (no diremos el primer peligro) no
escapó a Fernand Braudel, escribiendo, cierto es, cuando la
presión conquistadora de las ciencias humanas se hacía muy
fuerte. Podemos dejar a Pierre Vilar, quien vivió esta etapa,
el cuidado de evocar con un humor muy discreto ese debate
interior. “Braudel quería dejarse seducir. Esas novedades van en
su sentido, el sentido de la resistencia al cambio. Pero él ama su
profesión. Con el tiempo largo, el historiador está de acuerdo.
Sin tiempo en absoluto, sólo le queda desaparecer…”.39 Salvado
por un reflejo casi moral, por no decir corporativo, ¿Braudel
exorcisó de manera definitiva la idea de un tiempo inmóvil, cuya
expresión reaparece bajo su pluma? No lo parece, si se observa
el provecho que le saca E. Le Roy Ladurie en su brillante
discurso-programa de entrada al Collège de France (1975)

39. P. Vilar. “Historia marxista, historia en construcción”, en Faire de


l’histoire. T. 1, p. 195. París, Gallimard.

285
CLÍO 177

bajo el título de “La historia inmóvil”. No hagamos decir al


historiador del Languedoc otra cosa que lo que quiso decir: su
historia no está fija definitivamente. Hay en ella amplias playas
de inmovilidad: del siglo XIV, quizás, a inicios del XVIII,
hasta 1720 sin duda; pero después las cosas cambian, y los
indicadores seguidos –dominio del suelo, hábitat, producción,
demografía, instrumental material y mental– despegan y se
movilizan incontestablemente. Además, en el interior de la
muy larga casi-estabilidad plurisecular, cuántas oscilaciones
hay, a veces lentas, a menudo convulsas, alrededor de la media,
trátese del flujo de los hombres, de las dimensiones de la familia
o de las llamaradas de las revueltas populares. Pero si Le Roy
Ladurie adapta así la noción de “estructura” braudeliana,
“probablemente una mezcla, una arquitectura, pero aún más
una realidad que el tiempo gasta con dificultad y articula muy
lentamente”, adoptando un compromiso que salva in extremis
el movimiento de la historia, no es en absoluto dueño de un
juego en el cual otros van más lejos que él.
¿Acaso hay –se había ya preguntado Braudel a partir de
la reflexión etnográfica– invariables históricas, esos rasgos
elementales del comportamiento que se perpetúan en una
duración tan larga (véase, por ejemplo, el tabú sobre el incesto)
que se pierden en una intemporalidad real, o en orígenes tan
lejanos que es como si fueran intemporales? Y se arriesgan
provocativos neologismos para expresar esas ideas: “gustemas”,
“mitemas”… Se tiene la impresión de que los “mitemas”
existen, de que se les ha visto antes, cuando uno se deja conducir
por alguno de nuestros antropólogos históricos, como Claude
Gaignebet en su ensayo sobre “el Carnaval”.40 Estructura de

40. C. Gaignebet y M. Florentin. Le Carnaval, essais de mythologie po-


pulaire. París, Payot, 1974.

286
La historia y la larga duración

inversión, mecanismo oculto de las saturnales populares, desde


la prehistoria a nuestros días, reempleando o redescubriendo al
servicio del mismo comportamiento catártico gestos, imágenes
y actitudes viejos como el mundo, o al menos como esa antigua
religión precristiana de los paganismos agrarios. ¡Tumulto,
fiesta de locos, Valentín y osito, bailarines caricaturescos nos
arrastran así en una farándula hasta los orígenes…y más allá!
Ahí tienen, habría dicho Rabelais. Gestos o mitos en migajas,
articulados por los siglos hasta el discurso de los folcloristas
–pero a menudo, ¡en qué estado! – ¿proponen acaso las claves
más secretas de los comportamientos o de estructuras formales,
vacías de sentido y de contenido real?
Dejemos que los modernos Panurgos se gasten descifrando
esas palabras o gestos inmóviles en los hielos antidiluvianos
de la isla sonora: aprovechemos la oportunidad. Si al final del
viaje llegan a ver, como Panurgo, “el hueco de la Sibila”, ¡que
les aproveche!

El rechazo del acontecimiento


El complemento y, en especial, el reverso de esta inmersión
en busca de los orígenes o de las constantes es –como
anunciamos ya– el cuestionamiento no sólo del hecho tonto y
malvado, sino de todo cambio brusco, de toda “mutación” en
caliente (término que Braudel cuestiona, con toda razón). De
esas estructuras tan bien cerradas y emperifolladas no se sabe
muy bien cómo salir: y esta nueva historia corre el riesgo de
quedar petrificada por el movimiento, como la otra lo estuvo por
la lentitud. Admitiendo que el tema “una crisis, una revolución”
remite a una lectura mecanicista de la casualidad histórica
(pero esa lectura mecanicista no era la de un Labrousse, quien
hacía notar con fingida ingenuidad que, si hay crisis decenales,

287
CLÍO 177

no hay revoluciones decenales), se ha hecho tentador, para


una historiografía que no distingue el marxismo “vulgar” del
marxismo propiamente dicho, el desembarazarse de manera
definitiva –junto con el agua de baño– del muñecón fastidioso
de la Revolución.
En un reciente coloquio acerca de los orígenes de la
Revolución Francesa, 41 fue posible en algún momento
preguntarse, a partir de ciertas intervenciones, si ella había
existido realmente. ¿La Revolución? Un mito, en su lectura
tradicional de corte mayor de la historia moderna, que divide en
dos los destinos nacionales; una “herencia ideológica” (F. Furet).
Según F. Furet, D. Richet y sus discípulos (G. Chaussinand-
Nogaret), quienes desarrollaron las nuevas lecturas del hecho
revolucionario, la verdadera Revolución de las Luces, la
formación de una “élite” que asociaba nobles y burgueses en
la empresa que apenas se iniciaba de la modernización, está
ya hecha antes de 1789; el acontecimiento mismo no hace más
que perturbar las sanas perspectiva de lo que debía haber sido
la historia con la intrusión incongruente y con olor a pasado de
las masas populares, portadoras de una ideología superada. Los
destinos de la sociedad francesa se desviaron por esa causa (un
balón de oxígeno de más de un siglo para el pequeño campesino
francés…) y, por eso mismo, el hecho histórico o la intrusión
del tiempo corto, si no es fútil, más bien desentona en la lógica
de la historia tal y como habría debido ser. Ése constituye el
sentido de una lectura como la del “despegue” de la Revolución
Francesa, propuesta por F. Furet y D. Richet, y que desató
polémicas hace ya 15 años.
No reavivemos el fuego: no faltan ejemplos menos
polémicos y, por tanto, menos sospechosos. Véase, para hablar

41. Ese coloquio tuvo lugar en Göttingen, en 1974.

288
La historia y la larga duración

de manera deliberada de las masas, un corte como el de la peste


negra de 1348. En una lectura tradicional, se entendía que
cortaba en dos el Medioevo, ascendiendo y luego declinando
hasta el corazón del siglo XV. Y al final, una historia que no es
antigua, y que fue metodológicamente de avanzada, dio valor
al corte de hecho-traumatismo: Millard Meiss, al analizar la
pintura florentina y sienesa de mediados del XIV, distinguía
finamente los estigmas del traumatismo recibido en lo mental
colectivo.42 Desde entonces, y sin entrar en detalles, se sabe que
se corrió hacia atrás la peste negra, simplemente. El verdadero
cambio se sitúa antes (1315 a veces, o, incluso, al final del siglo
XIII); ella no rompe la demografía, sino la recurrencia cercana
de las pestes ulteriores; en Italia, y a veces también en otras
partes, la recuperación demográfica está viva y la gran depresión
de fines del Medioevo no existe… Pero he aquí que, a fuerza
de precisiones y de matices, la peste negra ya no existe: está
prácticamente escamoteada en Philippe Ariès, quien no admite
esas rupturas bruscas en un modelo de muy larga duración, y
se las arregla como puede –creo que más mal que bien (véase
“Huizinga y el tema macabro” y también El hombre ante la
muerte–43) para asumir la incongruencia de lo macabro en el
declinar del Medioevo.
¿No es más conveniente no “redescubrir” el hecho histórico,
sino definir, en historia, una nueva dialéctica del tiempo corto
y del tiempo largo?

42. M. Meiss. Painting in Florence and Siena after the Black Death, Arts,
Religion and Society in the Mid-Fourteenth. Nueva York, Century,
1964.
43. P. Ariès. “Huizinga et les thèmes macabres”, en Johann Huizinga,
1877-1972. pp. 102-115. La Haya, Mouton 1973. L’Homme devant la
mort. París, Le Seuil, 1977.

289
CLÍO 177

Una nueva dialéctica del tiempo corto y del tiempo largo


Es obligado constatar que hoy en día las vías del
descubrimiento histórico no pasan sólo por las vías del tiempo
largo. Paralelamente, emerge con insistencia una interrogación
acerca del cambio bajo sus formas brutales o graduales: si
también se pretenden seriar las etapas en ese plano, será
conveniente partir del nuevo papel que se atribuye al hecho
histórico en más de un lugar.
Cuando M. Crubellier, en 1965, introducía en el coloquio de
historia social de Saint-Cloud una apología del hecho histórico,
podría decirse, forzando la analogía, que era el defensor de
una causa perdida.44 Cuando 10 años después Pierre Nora, en
la obra colectiva Hacer historia, anuncia el “regreso del hecho
histórico”, es para hacer constar, como historiador del presente,
la violencia y tenacidad del hecho puntual que se impone sin
discusión, hipertrofiado sin duda por el énfasis que hacen en él
los medios de comunicación, pero también perfecta ilustración
del poder de la idea que se transforma en realidad material
cuando penetra en las masas, según la célebre reflexión de
Marx.45 La “rehabilitación” de Pierre Nora, por convincente que
sea, corre el riesgo de quedar ambigua, en cierta perspectiva.
Si se toma superficialmente, en una lectura estrecha, podría
verse en ella una de las variaciones acerca del viejo tema de la
aceleración de la historia: en una época contemporánea –basta
con fijar el punto de partida– puede apreciarse la movilidad, el
nerviosismo que se inscribe en hechos, en períodos anteriores,
las amplias playas de inmovilidad o de evolución lenta. A ese

44. L’Histoire sociale, sources et méthodes. Ed. Cit., p. 35 y ss.


45. Faire de l’histoire. T. 1, pp. 210-228. Ed. J. Le Goff y P. Nora. París,
Gallimard, 1974.

290
La historia y la larga duración

nivel podría tener lugar un compromiso, tanto con el historiador


de la historia inmóvil (E. Le Roy Ladurie: la historia comienza
a moverse hacia 1720, tras cuatro siglos de oscilaciones
alrededor de un nivel casi constante) como con el etnólogo: para
Varagnac, como para los folcloristas, la sociedad tradicional,
casi monolítica, rompe sus estructuras en una fecha reciente:
1870 o 1914-1919, poco importa; son fechas que actúan como
referencias, a partir de las cuales se afirma la descomposición
de un sistema muy antiguo.

Una investigación en la Francia del Oeste


Creo que hay que ir más allá de esta etapa, ya importante.
Pues puede constatarse que, lejos de que el hecho histórico o
(para evitar equívocos) la mutación brusca, sea un privilegio
de una época muy contemporánea, toda una serie de
investigaciones de los últimos 20 años han estado polarizadas
por la dialéctica del tiempo corto y del tiempo largo, los juegos
del acontecimiento y de la larga duración.
Se imponen algunos ejemplos, para ilustrar los diferentes
procedimientos a través de los cuales ha operado esta historia
problemática, buscando a menudo en una investigación
regresiva la respuesta a sus interrogantes. De la estructura al
acontecimiento, pasando por la larga duración: ésta es la tesis de
Paul Bois sobre los “campesinos del Oeste”; del acontecimiento
a la larga duración por las vías de la historia regresiva: puede
encontrarse tanto en los trabajos de M. Agulhon como en mis
investigaciones –trátese de la muerte o de la fiesta…–

291
CLÍO 177

La obra de Paul Bois, 46 aparecida en 1960, y cuya


importancia metodológica se confirma desde entonces, abre
una vía y presenta una demostración casi ejemplar. P. Bois
parte, de un modo aparentemente muy clásico, del cuadro de un
departamento de la Francia del Oeste, el Sarthe, a fines del siglo
XIX. La situación que encuentra allí no tiene nada de inédita:
refleja, a partir de las ideas recibidas del célebre Cuadro de la
Francia del Oeste de A. Siegfried,47 los rasgos del tiempo corto
del sociólogo, que es, al mismo tiempo, el tiempo muy largo:
entendamos esas realidades estructurales consideradas como
herencias de larga duración; es decir, determinismos sin edad:
el tipo de paisaje, el hábitat disperso, el doble dominio de la
iglesia y el castillo…La investigación demuestra muy rápido al
autor que esta historia resulta inmóvil sólo en apariencia.
Existe una frontera que corta en dos este campesinado
–blanco o insurrecto realista en el Oeste, republicano en el
Este–. A esta frontera, los test ya enumerados –el tipo de
paisaje, el cura, el señor…– no ofrecen sobre el terreno ninguna
explicación válida. El autor la busca en la historia, remontándose
al episodio preciso en que ocurrió la fisura, es decir, bajo la
Revolución Francesa; dos campesinados diferentes en sus
estructuras y sobre todo en su dinamismo y agresividad, fijaron
entonces de modo duradero sus opciones colectivas. Se siente,
incluso a partir de este muy breve resumen, en qué sentido esta
experimentación ejemplar es portadora de un mensaje rico
y ambiguo. Por una parte, justifica la investigación de larga

46. P. Bois. Paysans de l’Ouest, des structures économiques et sociales


aux options politiques depuis l’époque révolutionnaire. París-La Haya,
Mouton, 1970. (Edición abreviada, París, 1971.)
47. A. Siegfried. Tableau politique de la France de l’Ouest sous la IIIe
République. París, A. Colin, 1913.

292
La historia y la larga duración

duración, la inmersión en el pasado más secular desde el cual


se transmiten los rasgos de un comportamiento que perdura,
con una inercia real hasta nuestros días, incluso cuando las
condiciones iniciales han desaparecido. Un elemento de peso
en el expediente de la “inercia de las estructuras mentales”.
Pero, a la inversa, o a modo de complemento, el tiempo corto
retoma toda su importancia: es el del traumatismo inicial, de la
ruptura propiamente revolucionaria a partir de la cual, por largo
tiempo, unos se convirtieron en insurrectos realistas (chouans) y
los otros, en jacobinos, separados por una frontera que nuestras
cédulas electorales actuales eternizan. ¿Tiempo corto o tiempo
largo? Este arbitraje, que no es un compromiso burgués, que
sitúa a cada uno en su lugar, exorciza al menos una de las
formas de la muy larga duración: la de los viejos determinismos
intemporales, para destacar lo que llamaremos, con P. Vilar, el
tiempo “medianamente largo”: una expresión que no pretende
ser elegante, pero que expresa quizás esta duración en la cual
con seguridad el historiador se siente mejor.

Del hecho histórico a la larga duración


Sin duda, a P. Bois le faltó responder a una de las
interrogantes que su investigación suscita: la de las modalidades
mismas por las que se efectúa la transmisión de las actitudes,
por no decir del mensaje. Leemos en su obra el punto de
llegada, nos remontamos al punto de partida: entre los dos se
sitúa, como otro problema, el trabajo de la memoria colectiva,
consciente o no. Philippe Joutard, al intentar seguir, tanto en
las huellas escritas como por la investigación oral directa hoy,
los avatares de un recuerdo enraizado –otro hecho traumático,

293
CLÍO 177

pues se trata de la guerra de los camisards, en las Cévennes–,48


aborda si se quiere por otro extremo una problemática indéntica,
dando vuelta a los datos (él sabe de donde parte) y a los
procedimientos de análisis; pero regresa al intentar sopesar en
la duración el peso de un acontecimiento que expresó un giro
esencial. Paul Bois partía de una estructura, y volvía a encontrar
el acontecimiento… para redescubrir una estructura. Maurice
Agulhon, en el conjunto muy articulado de sus investigaciones
sobre la Provenza oriental, partía al parecer del hecho puntual de
la sublevación provenzal del Mediodía, en 1851, en defensa de
la República; o si se quiere, del surgimiento inesperado en esta
provincia del Mediodía “rojo” –desde entonces permanente–
en contraposición al Mediodía “blanco” de la primera mitad
del siglo XIX. Una encuesta sociológica que profundiza en la
sociedad de esas aldeas urbanizadas –de la cual sólo tomamos
un aspecto, para simplificar– lo lleva a remontarse desde
las chambrées– sociedades secretas republicanas– hasta las
estructuras de la sociabilidad que va a investigar en el Antiguo
Régimen, pasando por los clubes revolucionarios de la primera
República, para descubrir en el siglo XVIII la densidad de las
formas de asociación masculinas, de las cuales las fraternidades
de Penitentes sólo son la expresión más espectacular. De hecho,
esta estructura formal y estable cubre una movilidad real. En
su obra maestra, Penitentes y francmasones, el autor demostró
que, en la segunda mitad del siglo XVIII, las élites provenzales
habían abandonado las fraternidades para reencontrarse en las
logias masónicas, más adaptadas a sus nuevas aspiraciones.
La dialéctica del tiempo corto y del tiempo largo se muestra
aquí particularmente rica, pues a partir de una inmersión

48. P. Joutard. La Légende des Camisards, une sensibilité au passé. París,


Gallimard , 1977.

294
La historia y la larga duración

regresiva en la (medianamente) larga duración, permite el


redescubrimiento de una evolución lenta; la invariable, aquí,
es quizás ese rasgo de “sociabilidad”, al cual el autor concede
a la vez su importancia y sus límites como soporte formal de
la historia que se mueve.49
El procedimiento que apliqué al análisis del fenómeno
de descristianización, desde la época clásica a la Revolución
Francesa, no procede de una intención diferente. El hecho
puntual inicial es la espectacular llamarada descristianizadora
del año II, analizada y cartografiada en sus rasgos principales en
todo el cuarto sureste de Francia. Constituye el prototipo mismo
del acontecimiento, no sólo “patético”…sino escandaloso, hasta
el punto que toda una historiografía ha querido ignorar este error
de la historia. Al no encontrar en los determinismos del tiempo
corto revolucionario –política general, iniciativas locales de
los representantes en misión o de los clubes– la explicación
necesaria para un mapa lleno de contrastes y estructuras,
fue en la duración de un Siglo de las Luces ampliamente
elaborado que seguí, a partir de un indicador precioso y rico
–millares de testamentos provenzales–, el apogeo, luego el
desmembramiento y, finalmente, el derrumbe del sistema de la
práctica y de la religiosidad “barroca” en el Mediodía francés, y
aprehendí ese vuelco que, a partir de los comportamientos ante
la muerte, afectó hacia 1750 la sensibilidad colectiva.50

49. M. Agulhon. Vie sociale en Provence intérieure au lendemain de la


révolution, Societé des études robespierristes. X París, 1971. Pénitents
et Franc-Maçons de l’ancienne Provence, essai sur la sociabilité mé-
ridionale. París, Fayard, 1968.
50. M. Vovelle. Piété baroque et Déchristianisation en Provence au XVIIIe
siècle. París, Le Seuil, 1978. Religion et Révolution, la déchristianisa-
tion de l’an II. París, Hachette, 1976.

295
CLÍO 177

El modelo experimentado en Provenza se reveló operativo,


pero le faltaba la confirmación de una confrontación en otros
lugares. Esto se logró con La muerte en París, fruto de las
investigaciones de Pierre Chaunu y su equipo.51 Después,
tomando el sistema de las pompas barrocas en su apogeo –hacia
1680–, no tuvimos más que seguir la curva descendente. La
investigación parisina va mucho más lejos, mostrando cómo
éste se instala, desde la segunda mitad del siglo XVI hasta
el corazón del XVII. La noción de estructura, tal y como
la manejan sobre el terreno tanto los historiadores sociales
como los de la mentalidad, pierde así todo carácter rígido
y monolítico, al expresar un reencuentro de rasgos que se
organizan sin duda en un sistema coherente, pero en el ámbito
de un equilibrio cuestionado sin césar y de una respiración que
es la de la historia.

¿Existe en historia la mutación?


Temería parecer ceder a cierta complacencia al desarrollar a
partir de mis investigaciones otro ejemplo de este procedimiento
dialéctico que une el tiempo corto y el tiempo largo. En
definitiva, es una curiosidad similar la que me hizo analizar
Las Metamorfosis de la fiesta en Provenza de 1750 a 1820,52
para traducir por lo claro el encuentro de un sistema festivo
establecido, popular, profuso y viviente, “folclórico” antes de
serlo, y la fiesta revolucionaria, nacional, cívica, que responde
a un código completamente distinto. Entre ambas, ¿hubo
contaminación, coexistencia o rechazo mutuo? El balance

51. P. Chaunu. La Mort à París, XVIe, XVIIe, XViiie siècles. París, Fayard,
1978.
52. M. Vovelle. Les Métamorphoses de la fête en Provence de 1750 à
1820. París, Flammarion, 1976.

296
La historia y la larga duración

tiene matices. La fiesta revolucionaria brinda, en particular


a nivel local, una oportunidad a una herencia festiva antigua
y reprimida; vale decir, a la fiesta carnavalesca, que domina
las grandes mascaradas del año II. Mi conclusión no se opone
en absoluto a la de Mona Ozouf en su obra sobre La fiesta
revolucionaria:53 las liturgias revolucionarias, encrucijada del
pasado y el porvenir, ven el surgimiento y la experimentación
de una sacralidad nueva, que dominará las formas de
religiosidad cívica y patriótica del siglo XIX. En este punto
de la argumentación no puede evitarse la objeción que, con
matices, había previsto F. Braudel en su artículo de referencia:
valga la mutación brusca, el acontecimiento explosivo, pero,
¿es verdaderamente creador? ¿No se contenta con sancionar
y expresar, si es necesario en formas exacerbadas, el balance
de una evolución sorda y de larga duración? Un ensayo como
el de Mona Ozouf, acerca de un aspecto preciso, responde en
parte a esta pregunta. Pues, aparentemente, ¿hay fenómeno
más incongruente, “sin pasado” y “sin porvenir”, como el
Ser Supremo de la canción, que la fiesta revolucionaria?
Y, sin embargo, hela aquí portadora del futuro, expresión
privilegiada y densa de todo un discurso ideológico. Más allá
del acontecimiento catalizador o simplemente eco, ¿hay, en
caliente, una creatividad del instante? Regresa a mí el eco,
más que académico, del debate que me opuso A. Soboul
cuando presenté los primeros resultados de mi análisis sobre
la descristianización del siglo XVIII, de larga duración.
Me objetaba el historiador del jacobinismo los ejemplos de
creatividad en caliente de la religiosidad revolucionaria:
santos patriotas, mártires de la libertad, letanías del corazón de

53. M. Ozouf. La Fête révolutionnaire, 1789-1799. París, Gallimard,


1976.

297
CLÍO 177

Marat… manifestaciones todas que, aun sin futuro, sólo valen


como curiosidades de un momento. ¿Quién tenía razón? Nadie,
por supuesto, dejaba de tenerla.
Pero, al concluir provisionalmente mis reflexiones referentes
a este problema esencial de la dialéctica del tiempo corto y de
la larga duración, permítaseme, antes de cerrar la puerta a mis
terrenos familiares, evocar una vieja conocida: la historia de la
muerte. Buena prueba, si la hay, para esta historia de la larga
duración, al ser la muerte una invariante ideal, dicho sea sin
demasiado humor negro…Creo tocar una de las dificultades
fundamentales del problema, cuando me irrito (¡amigablemente,
que el autor me perdone!) al descubrir en Philippe Ariès esas
largas playas de evolución sin tropiezos, sin incidentes. Del
mismo modo que se escamotó el aspecto macabro del final del
Medioevo, no tendríamos derecho al escalofrío del barroco,
entre 1580 y 1630, ni tampoco al regreso de las ideas negras
y de la poesía de las tumbas, en el crepúsculo de las Luces;
en cuanto al viraje trágico de lo que se llama por antífrasis
“la belle époque”, el autor escribió un día que lo macabro se
convierte entonces en curiosidad para algunos artistas belgas
o alemanes…!Una curiosidad, en la época de los simbolistas
y decadentes, de Huysmans, Munich, Ibsen, D’Annunzio o
Thomas Mann…!
A mí me golpea la importancia de esas grandes crisis
de sensibilidad colectiva que no son en absoluto simples
curiosidades literarias, y que marcan, de un modo rudo y
paroxístico, el ritmo de las etapas de una historia de las
sensibilidades que no tienen nada de inmóvil. La muerte no
es aquí más que un ejemplo, o un elemento en un conjunto.
En una reciente síntesis (The Prerevolutionary Sensibility)
planteé la cuestión, al parecer ingenua: ¿qué pasó hacia 1750?

298
La historia y la larga duración

Pregunta muy vieja (se dirá que la historia literaria clásica la


respondió hace largo tiempo) y, sin embargo, renovada por todos
los acercamientos recientes de la historia seriada. Véase ese
ramillete de curvas que regocijan por su variedad: ilegitimidad,
concepciones prenupciales, delincuencia, solicitudes de misas
o de ordenaciones…En la Francia de los años 1760, y no sólo
para las élites, la visión del mundo cambió. Como en los cursos
de acústica de nuestra infancia, se dibuja el ritmo de agudos
y graves de las crisis en el sentido más vasto del término,
que no constituye en absoluto el resultado de la aceleración
contemporánea de la historia, ni tampoco, la espuma superficial
de una historia en su conjunto inmóvil…Me parece que hay
que redefinir esta dialéctica del tiempo corto y del tiempo
largo: un ejercicio sin secretos para el historiador economista
(o demógrafo), pero que debe enfrentar el investigador en
los campos de la historia social y de las mentalidades. Una
de las razones del bloqueo –provisional, sin duda– ¿no será
la dificultad, entre los diferentes campos, de reencontrar la
concordancia de los tiempos?

En el fondo del problema: la concordancia de los tiempos


A decir verdad, creo que dentro de poco el problema de la
dialéctica entre el tiempo corto y el tiempo largo será superado
y quedará históricamente fechado. Quizá fechado como cierto
voluntarismo jacobino, y con seguridad fechado como cierto
“revisionismo” bien propio de nuestra época, que deseó
exorcizar la imagen “envejecida” (“herencia ideológica”, según
F. Furet) de la Revolución: no habrá compromiso burgués, sino
superación dialéctica. Por lo demás, si ese diálogo parecerá
dentro de poco sólo un ejercicio de estilo, debe convenirse, ante

299
CLÍO 177

los ejemplos que acabamos de tratar, que habrá sido estimulante


al permitir promover otro nivel de interrogantes.
Me parece que resultará mucho más difícil ponerse
de acuerdo sobre lo que yo llamo, con algún facilismo,
la “concordancia” de los tiempos, o si se quiere, según la
expresión de Althusser, el “entrelazamiento de los tiempos”.
Como Pierre Vilar, me siento aludido por la observación de
Althusser –a la vez muy ligeramente formulada y, en el fondo,
pertinente– acerca del retraso de la reflexión de los historiadores
“empíricos”: “Los historiadores empiezan a hacerse preguntas.
Pero se contentan con constatar que hay tiempos largos, medios,
cortos y con señalar sus interferencias como resultado de sus
encuentros y no como resultado del todo que los determina: el
modo de producción…”.54
La discreción, sin dudas culpable, de los historiadores, y
singularmente de quienes se reclaman marxistas, viene quizás
de que en la explosión actual de la ciencia histórica (“del
sótano a la buhardilla”) se les encerró a menudo en la prisión
(¡de larga duración!) de lo que se denomina marxismo vulgar,
en el cual una dialéctica mecánica ataría las superestructuras
ideológicas a la base. Esta lectura, fácil de refutar a media que
el descubrimiento de los nuevos campos complica los tiempos
de la historia, se facilitó quizá por la aprensión –hasta fecha
reciente– de los historiadores marxistas en abordar este “tercer
nivel” de la explicación histórica, reservado a especialistas más
“conocedores”. Se aprecia en esta coyuntura historiográfica la
clarividencia del llamado de Ernest Labrousse en 1965, en el
cual invita a los historiadores a abordar este estudio del tercer
nivel que estamos acostumbrados a llamar la “historia de las

54. P. Vilar. Ob. cit. En Faire de l’histoire, T. I, p. 187.

300
La historia y la larga duración

mentalidades”. Claro que en esta etapa, en la cual únicamente


–o casi– la tesis de Paul Bois (Campesinos del Oeste) proponía
la experimentación de una toma global, desde las estructuras
socioeconómicas hasta las actitudes colectivas y de su dialéctica
en el tiempo; ¿Labrousse sólo podía definir esa relación como
la historia de las “resistencias” o de las “inercias”, lo que
corre el riesgo de parecer hoy una lectura bastante pobre de
los intercambios que suceden en el ámbito de lo que puede
llamarse, como lo hace Althusse, el “todo sobredeterminante”
del modo de producción?

La larga duración asume la especificada de la historia


Una vez más, Pierre Vilar nos recuerda que Marx –!menos
dogmático de lo que se le presenta! – situó a los historiadores
ante sus responsabilidades, al definir (no es, dice Vilar,
estilísticamente “lo mejor de Marx”) el modo de producción
como “iluminación general, éter particular que determina el
peso específico de todas las formas de existencia que de él
brotan”. Hay que convenir que esto marca en el interior de ese
“todo sobredeterminante” una latitud cierta, pero imponiendo
un deber real de precisión y de invención en el reconocimiento
de los complejos nexos que unen jerárquicamente los diferentes
niveles.
Las tentaciones están ahí. Para la historiografía que rechaza
la hipoteca del método marxista, si ya no busca apenas la
panacea universal de otro hilo conductor de la historia (en las
minas del Perú, o en las manchas del sol), la facilidad puede
resultar la de un tiempo largo que se empantanaría en una
historia inmóvil, o una etnografía cada vez menos histórica,
como puede resultar la de la multiplicidad (o especificidad)
de los tiempos, en la cual cada historia marcharía a su gusto.

301
CLÍO 177

Tentación excitante: es la nave de los locos. Philippe Ariès hace


mover sobre un colchón de aire la evolución de las actitudes ante
la muerte, en función del dinamismo propio de un “inconsciente
colectivo” que no se define de otra manera…
¡Que nadie se asuste! No deseo reemplazar la nave de los
locos por un “Gran Encierro” de la cosecha en un contexto
empobrecido. Por eso pienso que Pierre Chaunu (que me
perdone por tomarlo tan paradójicamente de ejemplo), cuando
adelanta la hipótesis de una evolución de larga duración de las
actitudes ante la muerte como un “derivado de la esperanza
de vida”, reduce con seguridad a una dimensión en exceso
demográfica un fenómeno más complejo, que asocia inercias
y creaciones fantasmagóricas. Para mí la solución, en este
ramillete de tiempos de la historia, de las series de larga
duración que ahora se nos ofrecen, consiste en establecer
correlaciones, confrontar, jerarquizar…A ese precio, la larga
duración, ese fruto objetivo del proceso metodológico, no será
ni una trampa, ni un enmascaramiento, ni una abdicación, sino
un medio de consolidar una aprehensión reforzada del tiempo
de la historia.55
Por lo demás, no hay mayores razones para el pesimismo:
desde el artículo de Fernand Braudel, dijimos, ocurrió la
invasión estructuralista y la historia no ha muerto en absoluto.
Aún más, el temor que ese artículo reflejaba respecto a la
dependencia de otras ciencias humanas cedió el paso a una
seguridad real. La conciencia de esa “larga duración”, noción
aún mal dominada, pero que hemos intentado analizar en sus
aspectos ambiguos, no es quizás ajena a retomar el campo
histórico en su especificidad.

55. Ibídem, p. 203.

302
Revolución y larga duración

Revolución y larga duración1

Jorge Luis Acanda2


El historiador norteamericano Christopher Lloyd afirmó
que la prueba fundamental de la validez de una metodología
de la investigación histórico-social, reside en su capacidad
de dirigir la atención teórica y empírica a estudiar cómo
la acción de los hombres, el pensamiento y las estructuras
interactúan causalmente en el tiempo.3 Traigo esta idea a
colación, porque precisamente hacia este complejo entramado
de las concatenaciones entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo
material y lo espiritual, y hacia el viejo y nunca bien resuelto
problema del papel de los hombres (y del individuo, en singular)
en los procesos sociales, me conducen las estimulaciones
surgidas de la lectura del artículo de Michel Vovelle, que según
tengo entendido data de 1979, y del ensayo de F. Braudel, que

1. Tomado de la obra Iniciación al vocabulario del análisis histórico.


Barcelona, Editorial Grijalbo, 1988, reproducido en Luis M. de las
Traviesas Moreno y Gladys Alonso González (Editores), La Historia
y el oficio de Historiador Colectivo de autores franceses y cubanos.
La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1996, pp. 53-58.
2. Doctor en Filosofía y especialista en Surgimiento y Evolución del
Pensamiento Filosófico Marxista, en la Facultad de Filosofía e Historia
de la Universidad de La Habana y autor de varios artículos referidos a
la problemática marxista.
3. Christopher Lloyd. The structures of history. Oxford, Blackwell, 1993,
p. 127.

303
CLÍO 177

aquel toma como punto de referencia, publicado en 1958 en


los Annales…
Hago referencia a las fechas de aparición de estos trabajos,
y no por gusto: 1958, 1979 y 1994 –año en que escribo estas
líneas–. Tres fechas que se ubican en tres épocas históricas
bien definidas, diferentes entre sí. ¿Qué ecos pueden despertar
ellas en un francés, o más específicamente, en un historiador
francés? ¿Qué otras resonancias, propias y diferentes, pueden
provocar para un cubano que se dedique a la teoría social? Al
plantear estas preguntas, no hago más que proponer, como un
primer momento de la discusión, la problemática hermenéutica
de las muy específicas claves que, en un texto escrito, puede
descubrir un sujeto insertado en un diferente contexto epocal
y temporal, en otro sistema cultural de referencias.
Toda lectura que quiera ser apropiativa resulta, a la vez,
una recreación de otro texto. Nunca es más fecunda una obra
que cuando es susceptible de estimular reflexiones, pero aún
más, cuando ella contiene la posibilidad de vibrar en sincronía
con las muy específicas precauciones, intereses, interrogantes,
urgencias, de alguien que, tal vez situado en las antípodas
referenciales del autor, toma esa obra como punto de partida
de sus propias reflexiones. No es otra la intención de estos
seminarios: conocer estas discusiones entre los historiadores
franceses, para utilizarlas como catalizadores de nuestros
debates y urgencias. Los organizadores del debate han sabido
evitar la idea de la “aplicación”, evocadora de tanta copia infeliz,
y han aclarado que los anima el propósito de la “incitación”.
Incitación a pesar.
En 1958, el propósito de Braudel era el de proclamar la
necesidad de la interdisciplinariedad, de derribar los límites entre

304
Revolución y larga duración

las distintas ciencias sociales para poder escribir la historia. La


“finalidad práctica” de su artículo radica en lograr
“que las ciencias sociales dejen de discutir sobre sus
fronteras recíprocas (…) que intenten más bien trazar (…) las
líneas (…) que pudieran orientar una investigación colectiva
y también los temas que permitieran alcanzar una primera
convergencia”.4
Veinte años después, e intentando pasar balance a la
discusión a que convocaba Braudel en las últimas líneas del
ensayo5 y a los resultados concretos de ésta, creo descubrir en
el artículo de Vovelle un desplazamiento de lo que se enfoca en
primer plano: el interés se ha corrido hacia el entrelazamiento de
“el hecho histórico” y las “estructuras”, a la “nueva dialéctica
del tiempo corto y el tiempo largo”.
El tema de la relación entre la comunidad y la ruptura ocupa
el centro de las reflexiones del artículo de Michel Vovelle. Se
destaca cómo la “larga duración”–es decir, la investigación
histórica de largos períodos epocales en busca de lo constante,
lo repetido, lo estable– ha sido privilegiada por muchos
historiadores, como rechazo a lo que él denomina una historia
“historizante”, centrada tan sólo en el hecho histórico, que se
impone un breve ámbito cronológico a su investigación, y que
sólo destaca la irrupción de lo nuevo, la discontinuidad, la
ruptura, el salto.
La irrupción de la “larga duración” ha significado un cambio
en lo que Vovelle llama “el campo histórico”. Para el historiador
ya no bastaría con estudiar lo político y lo económico, tendría

4. Fernand Braudel. La historia y las ciencias sociales. Madrid, Alianza


Editorial, 1970, p. 105.
5. Ibídem, p. 106.

305
CLÍO 177

también que irrumpir en esferas hasta ahora exclusivas de otras


ciencias: en el terreno de las costumbres, de los ritos, de las
mentalidades. Para decirlo brevemente: en el campo variado y
complejo de la cultura.
Esto entraña un peligro para la historia como ciencia:
buscando el hilo de la continuidad, intentando captar el sentido
de los acontecimientos, rastreando lo común en momentos
cronológicos diferentes, se llega a la interpretación de la
historia como la resistencia al cambio, como la continuidad,
la evolución absoluta, sólo alterada aquí y allá por explosiones
de la irracionalidad, que sólo significan pérdida de tiempo y
energías, y una demora en la solución de aquellas tareas que se
iban incubando lentamente: las revoluciones. Una forma asaz
conservadora de escribir la historia, en la cual se llega, como
señala este autor, a esfumar no sólo el concepto de la revolución,
sino la revolución misma.
Uno de los más célebres representantes de la “larga
duración”, Le Roy Ladurie, al estudiar la continuidad estructural
de cuatro siglos en el Languedoc, encontró hacia 1720 el
comienzo de la ruptura de esa continuidad; ruptura que no
habría de hacerse dramáticamente visible sino hasta casi 60
años después. Valdría aquí recordar esta idea de Lucien Febvre:
“Desde los principios de la Humanidad, si bien es cierto que
todo se transforma, nada se pierde”.6
Evidentemente, para los historiadores franceses, la
discusión en torno a la continuidad o la ruptura no es una simple
discusión metodológica, sino una preocupación vinculada
a un acontecimiento tan deslumbrante y significativo como

6. Robert Mandrou. Introducción a la Francia moderna (1500-1640).


México, Ed. UTEHA, 1992, p.12

306
Revolución y larga duración

la Revolución de 1789; hecho que se alza como referencia


necesaria ante todos ellos, sea la esfera social o el contexto
cronológico del que se ocupen. No por gusto, la dialéctica “larga
duración—hecho histórico” se remite en más de una ocasión, en
este ensayo de Vovelle, al tema de la Revolución y del sentido
de la historia. Debo confesar que esto fue lo que atrajo más
fuertemente mi interés en él, y en el cual pienso que radica la
pertinencia de que conozcamos este debate y lo reinsertemos
de manera adecuada en nuestro medio. Después de todo, no
sólo los franceses se ven obsedidos con su revolución. Los
historiadores cubanos, y también todos los que se ocupan de una
u otra disciplina social en nuestro país, tienen necesariamente
que enfrentarse con el hecho de que somos una nación que
ha vivido, convivido y sobrevivido a cuatro revoluciones en
el transcurso de poco más de un siglo. Y además de vivirlas,
convivirlas y sobrevivirlas, tenemos ahora que revivirlas, al
menos en nuestra memoria histórica y en nuestra reflexión.
Vovelle llama la atención sobre la necesidad, al hacer esta
historia de la larga duración, de no perder la dialéctica de la
continuidad y la discontinuidad, del cambio y la persistencia, de
la evolución y la revolución. Dedicarse al tiempo “largo”, según
Vovelle, trajo dos consecuencias para la historia como ciencia:
por un lado, una modificación en el campo histórico. Hay que
historiar no sólo lo económico y lo político, sino también los
ritos, los gustos, las leyendas, las tradiciones, etc. Es decir, toda
esa región compleja de lo subjetivo, y que podemos agrupar
convencionalmente bajo el nombre de “cultura”. La historia
tiene que entenderse como el cambio cultural7 y eso entraña

7. Michel Vovelle. “La historia y la larga duración”. En Jacques Le Goff.


La nouvelle histoire. Paris, Éditions Complexe, 1988, p. 89.

307
CLÍO 177

una formidable dificultad, porque en ninguna región, como


en “lo cultural”, el hombre ha cambiado tanto para, a la vez y
paradójicamente, haber cambiado tan poco.
Lo cultural constituye el campo privilegiado de las
resistencias al cambio, de las inercias. Pero también, el lugar
donde de manera más exhaustiva y dramática se advierte la
huella de la revolución, de la irrupción de lo nuevo, y del choque
y coexistencia de la revolución, de la irrupción de lo nuevo, y
del choque y coexistencia de lo inercial y lo dinámico, que busca
el cambio. Llegamos así a la segunda consecuencia que Vovelle
anuncia: el descubrimiento de los distintos tiempos históricos
(las sincronías en el desarrollo de las distintas esferas sociales,
situación que motivó a Marx y a Freud). Es decir, al hecho de
que estas distintas esferas que estructuran el todo social son
asincrónicas, se mueven bajo ritmos diferentes. Y es preciso
investigar y conocer estos tiempos.
El giro hacia la subjetividad y, específicamente, hacia
el estudio de las mentalidades, trae aparejado el riesgo de
hipostasiar lo que él llama “las invariantes” o “constantes”
históricas, lo que se perpetúa, y negar el cambio, la irrupción de
lo nuevo. En resumen, arribar a una historiografía conservadora,
que valora negativamente la revolución y que cuestiona todo
cambio brusco, toda mutación.
Pero la historia, como ciencia, no puede consistir en el
mero historiar de los tiempos distintos de los diferentes objetos
o esferas que integran una época, viéndolos como autónomos
unos de otros. El rechazo a la historia historizante no puede
tener como resultado las múltiples historias de larga duración
de fenómenos presentados en su inconexión, que haga dejación
de la inserción del hecho en una continuidad. Ni la visión de un
tiempo largo, empantanado en una historia inmóvil, ni la visión

308
Revolución y larga duración

de las múltiples regiones de lo social como autónomas. Vovelle


clama entonces por la necesidad de lo que yo me tomaría la
libertad de llamar una historia totalizadora, capaz de confrontar,
establecer correlaciones, sistematizar.
En esencia, una historia que busque descubrir la racionalidad
en el despliegue y devenir de los acontecimientos. Establecer el
complejo entramado de lo económico, lo político, lo subjetivo,
etc., para captar la regularidad, la ley de funcionamiento del
todo social constituido. Al llegar a este punto, estamos topando
con la filosofía. El tema de la racionalidad de la historia es el
tema por excelencia de la filosofía, lo que ha constituido su tema
central desde el siglo XVI. De todo esto, creo que podemos
extraer los siguientes puntos, como propuestas para la reflexión,
más que como conclusiones.
La primera, si Vovelle tenía derecho a la redundancia para
designar como “historia historizante” a la mera hechología, y
recharzarla por insuficiente, y rechazar también una historia
del tiempo largo empantanada en lo inmóvil, no lo tiene menos
al decir que la salida está tan sólo en una historia que más
arriba apellidé como “totalizadora” buscando un término que
expresara su determinación cualitativa, pero que también, en
tanto historia que tiene en la captación de lo racional su objetivo,
puedo bautizar, ya más provocadoramente y esperando ser
comprendido, como una historia filosofante. Con ello destaco
tan sólo lo que todo filósofo sabe desde Hegel: la confluencia
de la filosofía y la historia, en tanto disciplinas. En 1844, Engels
afirmó que la historia constituye la solución de ese enigma
que se llama hombre. El objetivo de la historia y la filosofía
colusionan en la búsqueda de la aprehensión de la dialéctica de
lo estable, lo repetido, lo inercial, y de lo dinámico, lo nuevo,
lo cambiante.

309
CLÍO 177

La segunda estaría en consecuencia con la anterior. Cada


vez más, se borran las fronteras entre las distintas ciencias
sociales. Todas tienen que recurrir a la historia, y la historia
tiene que servirse de todas ellas. Cuando, como expresión
suprema del carácter totalizador, racionalizante, de la historia
de larga duración, que predican Vovelle y Braudel, se pide
realizar la historia del tercer nivel o historia de las mentalidades,
se convoca a una labor que posee tanto de historia como de
antropología, como de psicoanálisis y psicología.
De aquí extraigo una tercera idea. Si historiar el campo de lo
subjetivo, o, mejor dicho, las distintas esferas que conforman,
con sus tiempos diferentes, lo subjetivo, es tarea inexcusable
de los historiadores, entonces se está abriendo ante ellos el
nuevo campo de lo irracional. En la primera propuesta que hice,
dije que la historia de tiempo largo tiene como una exigencia
el descubrimiento de lo racional. Ahora, en el otro extremo,
vemos que ante ella también se abre el campo de lo irracional.
Si la necesidad de una percepción sistematizadora llevaba la
historia a la necesidad de vincularse con una metateoría crítica
que puedo llamar, ateniéndome a la puridad de los conceptos
y no a su prostitución por los exégetas, como concepción
materialista de la historia, la necesidad de incluir también a
lo irracional la obliga, por este otro extremo, a vincularse con
esa otra metateoría crítica llamada psicoanálisis. Conjunciones
difíciles, pero necesarias. Y por otra parte, posibles, como lo
demuestra más de un ejemplo feliz. Como dice el marxista
húngaro-alemán Georg Lukács en un lúcido ensayo que
recomiendo constantemente a mis estudiantes, pese a lo
hermético de su lenguaje: la tarea del pensamiento racional-

310
Revolución y larga duración

totalizador consiste en expresar lo irracional en su conexión


con lo racional.8
Creo que aún puedo extraer una cuarta reflexión del texto de
Vovelle. El análisis de cualquier revolución tiene que efectuarse
en la perspectiva de la larga duración, buscando los criterios
para su evaluación histórica no sólo en lo que ella ofrece como
ariete tras el cual irrumpe lo nuevo, sino también en lo que ella
deja como permanente, en la huella –o las huellas– que deja
no sólo en los estrados del “primer nivel” (léase la economía),
sino en los del tercer nivel, en los de la subjetividad, en ese
campo difuso y difícil de la mentalidades. Evaluarla teniendo
en cuenta la medida en que ella contribuye, con sus logros y
realizaciones, con sus errores o fracasos, a la continuación y
solución de aquellas problemáticas que, incubándose durante
el “tiempo largo”, determinan la identidad real de un pueblo.
Al final del ensayo, el autor destaca la necesidad de
establecer correlaciones entre las diferentes esferas sociales y
de jerarquizar. Pero jerarquizar implica el establecimiento de
criterios. Y estos criterios sólo podrán ser válidos si reflejan
la unidad de lo material y lo espiritual, de lo racional y lo
irracional. Aquí tal vez se espera que haga referencia al tan
discutido concepto de modo de producción, o a los no menos
debatidos de base y superestructura. La referencia resultaría
legítima, siquiera fuera porque el propio Vovelle los toca en
más de un pasaje. Pero realmente sobre el concepto que quiero
llamar la atención, por habérsele prestado mucho menos entre
los historiadores, es al de “bloque histórico”, desarrollado
por Gramsci. Con este concepto, su autor intentó captar la

8. Georg Lukács. Historia y conciencia de clase. La Habana, Editorial de


Ciencias Sociales, 1970, p. 375.

311
CLÍO 177

compleja conexión de lo económico, lo político y lo ideológico,


utilizando el machihembrabamiento de ellos como criterios
para delimitar un período histórico del otro, y también para
evaluar la revolución y su real fuerza destructora y creadora.
No es éste el lugar para desarrollar la idea, sino tan sólo para
esbozar ésta, al igual que las otras propuestas.

312
Reseña de libros

Reseña de libros

En la segunda edición ampliada y corregida de Historia


de los cambios de nombres de pueblos en la República
Dominicana, de Welnel Darío Féliz Féliz,1 puesta a circular
en la Academia Dominicana de la Historia la noche del 24
junio de este año, su autor logró el equilibrio de mantenerse
en el tema de la microhistoria y extender la pesquisa por las
diferentes comunidades que integran la geografía nacional.
Auxiliado de fuentes primarias compuesta por Libros de
Actas del Senado de varios años, periódicos, Colecciones de
Leyes y Decretos, Gacetas Oficiales y de fuentes secundarias,
integradas por revistas, el Boletín del Archivo General de la
Nación y una selecta bibliografía relacionada con el tema
investigado, aumentó en 60 nuevas páginas esta edición con
respecto a la anterior.
Logró mantener equilibrio de las historias de comunidades
con la nacional en ocho capítulos que incluyen fotos de
apartados rincones del país con las de prominentes personajes.
Otros componentes complementarios del libro son la
bibliografía, el índice onomástico y las esclarecedoras notas
al pie de página.

1. Impresa en esta ciudad de Santo Domingo por Editora Manatí en junio


de 2009, con 255 páginas, ISBN: 978-9945-454-18-5.

313
CLÍO 177

Del libro se desprende que en la designación de nombres


de las comunidades incidieron factores de orden patriótico,
económico y político. De las motivaciones que incidieron
estuvo la de relacionar los lugares con destacados personajes
del entorno. A esas conclusiones llegó Welnel después de
someter a riguroso estudio el extenso inventario recopilado. Al
plantearse el examen de las fuentes tuvo en mente no extenderse
en los distintos temas estudiados ni profundizar demasiado
como lo dejara expresado en la página 10:
“En el presente trabajo, no profundizamos en la historia
particular de los cambios de nombres de cada pueblo del país
ni su impacto secular, únicamente nos remitimos a detallar, a
grandes rasgos, las causas y consecuencias de las transformaciones
toponímicas (…).”
Para beneficio del que consulte el libro, en ocasiones ese
propósito no fue cumplido porque su tenacidad de investigador
lo indujo a reflexionar en muchos temas polémicos al límite
de la erudición y un fino humor.
El autor dejó establecido que algunos cambios de nombres
lo originaron disposiciones oficiales emitidas por el Congreso
Nacional y de manera menos frecuentes por solicitud de los
habitantes. Algunas resoluciones oficiales lo que hacían era
legitimar las previas designaciones que los moradores hacían.
Ese aspecto señalado responde a la interrogante que explica
el por qué de la segunda edición de Historia de los cambios
de nombres de pueblos en la República Dominicana porque
sitúa al pueblo como protagonista de la historia.
Al cotejar las fuentes consultadas estableció que el primer
cambio de nombre de manera oficial se hizo el 1 de abril de
1884 motivado por razones político-culturales. La beneficiaria
de tan honrosa designación fue la comunidad de Enriquillo

314
Reseña de libros

que sustituyó el de Petit Trou, vocablo de origen francés, cuya


traducción es Hoyo Pequeño u Hoyito, que no tenía significado
para los lugareños. La fuente de inspiración para que se
produjera ese cambio fue la novela homónima de Manuel de
Jesús Galván publicada en 1879.
Por la aceptación en el público tuvo una segunda edición en
1882. En esa época se hacían los preparativos para conmemorar
los cuatrocientos años de la llegada de Cristóbal Colón al
Nuevo Mundo y se procuraba resaltar la identidad dominicana
con uno de los componentes de sus raíces. Para entonces se
priorizaba la herencia indígena. En la segunda nominación las
motivaciones patrióticas fueron las que imperaron. En 1886
fue cuando se produjo, al quitar el nombre Las Cañitas para
designarla Sánchez en honor al patricio Francisco del Rosario
Sánchez.
En el tercer y cuarto capítulos, referente el primero a los
cambios que exaltaban al sátrapa y a sus familiares durante su
largo dominio sobre el país, el autor se detuvo a explicar las
decisiones sobre el tema tratado que beneficiaban de manera
directa al dictador. De la larga lista de acciones realizadas para
exaltar la figura del generalísimo la primera manifestación
encaminada a esos propósitos se produjo con el arraigo del
régimen el 11 de noviembre de 1932 cuando fue creada la
Provincia Trujillo por la Ley Nº 397. La más significativa, se
produjo el 11 de enero de 1936 con la Ley Nº 1067 cuando a
la capital de la República se le asignó su nombre.
El segundo aspecto estudiado es el relativo a la sustitución
de los nombres de origen africano, francés o haitiano por otros
de procedencia hispana. De igual modo, con el dominio del
método histórico, la lógica y el correcto uso bibliográfico,
el libro contribuye con significativos aportes de valoración

315
CLÍO 177

histórica. El segundo de los dos capítulos relacionados con


el tema Trujillo, titulado “El rescate de lo nacional y local”,
enmienda lo desentonado en el anterior con la restitución de
antiguos nombres a lugares. En ambos, las motivaciones que
lo impulsaron fueron ampliamente usadas como instrumento
político del Estado.
Al citar a Joaquín Balaguer sobre la decisión del dictador
Rafael Trujillo de prohibir los nombres de origen francés o
haitianos a comunidades fronterizas, Welnel observó que detrás
de la medida existía una política de exclusión racial que se
extendía por toda la frontera con la que se pretendió provocar
un conflicto de lo hispano-africano con exaltación de nombres
de criollos que prefirieron servir a los intereses de España
antes que a los de la patria. En ese sentido, se detuvo a dar su
valoración de historiador al analizar los diversos componentes
que intervinieron en los sucesos que finalizaron con la Era de
Francia en la Parte del Este de la isla en 1808 y que pudieron
haber logrado la independencia nacional. Fue la segunda vez
que sectores nativos propusieron independizarse de España y
la primera que dicho sentimiento tuvo su iniciativa en sectores
sociales nacidos en la isla.
A Ciriaco Ramírez, Cristóbal Huber Franco y Cristóbal
Félix correspondió dirigir el movimiento que proponía la
independencia. La primera manifestación de ese sentimiento
nacional surgió con Hernando de Montoro, en agosto de 1605 en
el Valle de Guaba, cuando opuso resistencia con 150 personas
al cumplimiento que daba el gobernador Antonio de Osorio
a la Real Orden de Felipe III que disponía el traslado de esos
habitantes y de los de Bayajá, La Yaguana, Montecristi y Puerto
Plata a las cercanías de Santo Domingo porque las actividades
que realizaban contravenían el monopolio comercial de la

316
Reseña de libros

Casa de Contratación de Sevilla. El levantamiento contó con


el apoyo de rescatadores y corsarios holandeses con los que el
líder de la rebelión se puso a resguardo para evadir la sentencia
a muerte dictada en su contra.
De igual manera Welnel contradijo los argumentos de
Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, uno de los consejeros
y títeres del régimen, para desmontar la defensa de éste a favor
de la actitud conservadora de Juan Sánchez Ramírez en el
proceso de 1808. Demostró el antinacionalismo del hatero del
Cotuí con su sospechosa actuación en la Junta de Bondillo. En
verdad, es injustificable la conducta del cotuisano en momentos
en los que en otros países de América del Sur procuraban
desatar los lazos que los vinculaban a la España feudal de
Fernando VII. En esa actitud, la historiografía normada por el
trujillismo tenía un extravío histórico que lograron transmitir
a los que aprobaron colocar el nombre del antipatriota a una
porción del territorio nacional que no se dignó independizar,
y que el autor condena.
De manera pormenorizada Welnel explica el cambio de
nombre de Santo Domingo asignado a la capital desde su
fundación en 1498 por el de Ciudad Trujillo en 1936. En
efecto, contraviniendo la Ley No. 40, del 10 de diciembre
de 1930, cuyo artículo primero prohibía dar el nombre de
personas vivas a calles, comunes y provincias, el senador
Mario Fermín Cabral propuso, el 12 de julio de 1935, en los
salones de la Sociedad Amantes de la Luz de Santiago, el
cambio de nombre de la capital por el de Ciudad Trujillo y,
para celebrar el acontecimiento, fue erigido un obelisco en la
Avenida George Washington. A partir del 31 de mayo de 1961
volvió a restituírsele su antiguo nombre de Santo Domingo, el
23 de noviembre de ese año.

317
CLÍO 177

En lo adelante, basado en el método cronológico de


la historia, en los capítulos 5, 6 y 7 presenta los cambios
registrados desde 1884 hasta 2006 comunidad por comunidad.
Lo narrado, por momentos, detiene su ritmo para hacer
pertinentes aclaraciones. El que se hizo con el Municipio de
Bonao fue uno de los muchos. En 1936 le fue sustituido el
nombre por el de Monseñor Nouel, contrario a la voluntad de
sus habitantes. Una vez atenuados los factores que influyeron
en ese cambio, le restituyeron su antiguo nombre en 1960.
El capítulo 8 estudia el origen fundacional de otros pueblos,
muchos de ellos instituidos desde la época colonial. No sólo
considera los cambios de nombres de los pueblos sino que
también se detuvo en el de algunos barrios como Simón
Bolívar, San Carlos y Los Mina, lo que presagia el futuro
rumbo que podría tener la investigación.
Otro importante tema tratado fue el de tipo pecuniario
en el cambio de nombres. A partir de 1990 se incrementó la
creación de áreas con gobiernos locales. La motivación de las
nuevas fundaciones de lugares tenía como meta el reparto del
presupuesto nacional entre dirigentes de los distintos partidos
políticos que no llegarían nunca a Secretarios o Subsecretarios
de Estado, a Senadores o Diputados. Su acceso al repartimiento
del presupuesto de la nación le era más expedito y cómodo
desde los ayuntamientos en puestos de Presidentes, Regidores
y Secretarios de las salas capitulares porque la Ley Nº 73,
de 1973, cedía el 20% de los ingresos nacionales a esas
dependencias oficiales.
Varios aspectos fueron agregados a la segunda edición: En
el capítulo 7, sobre los cambios de nombres a las comunidades
comprendidos entre 1961-2009 pasó de 58 a 63 con los nuevos
nombres de Palmarejo-Villa Linda, San Francisco-Vicentillo,

318
Reseña de libros

Presidente Don Antonio Guzmán Fernández, Villa Central


y Provincia Hermanas Mirabal. En el capítulo 8, Loma de
Cabrera y Canoa.
Las reflexiones realizadas en los ocho capítulos
de Historia de los cambios de nombres de pueblos en la
República Dominicana permitirán orientar a historiadores en
sus investigaciones, a legisladores en las diversas resoluciones
relacionadas con la geografía nacional, a los ediles en los
ayuntamientos, a los profesores de Historia y Geografía, a los
mercadólogos y, sin dudas, podrá orientar e inspirar a otros
investigadores de lejanos pueblos dominicanos como en su
tiempo lo fuimos los dedicados al estudio de historias locales
desde nuestros terruños.

Rafael Enrique Jarvis Luis,


Academia Dominicana de la Historia

319
CLÍO 177

Fuente: Área de Fotografía del Archivo General de la Nación,


Santo Domingo, República Dominicana.

320
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Últimas publicaciones de historia


dominicana, enero-junio de 2009

Emilio Cordero Michel1


En el primer semestre del año 2009, se han compilado
330 o la casi totalidad de los trabajos y ensayos de historia
dominicana y de sus ciencias auxiliares aparecidos en libros
y publicaciones periódicas, así como algunas omitidas en el
pasado segundo semestre del 2008. Esas 330 publicaciones
registradas, representan 291 menos de las 621 del pasado
semestre, equivalentes a una disminución del 46.9%, lo que
significa que hubo una notable reducción de trabajos históricos
durante los 6 meses iniciales de 2009, seguramente provocada
por la crisis económica.
Abbes García, Johnny. Trujillo y yo. Memorias. Santo
Domingo, Editorial Letra Gráfica, 2009, 340 pp.
Abreu Cardet, José. “1959: De las expediciones, los
dictadores y los héroes”. Clío, Año 78, No. 177, pp. 73-96.
Santo Domingo, enero-junio de 2009 (Academia Dominicana
de la Historia).
Abreu F., César Arturo. “Duarte en La Vega, 1844”.
Gaceta Cultural, Año 4 (Segunda Época), Nº 21, pp. 4-7. La
Vega, República Dominicana, enero-febrero de 2009 (Instituto
Vegano de Cultura).

1. Miembro de número, presidente de la Junta Directiva de la Academia


Dominicana de la Historia y editor de esta revista.

321
CLÍO 177

Abreu, Radamés. El Colapso de los partidos. Santo


Domingo, Editora Amigo del Hogar, 2009, 256 pp.
Acanda, Jorge Luis. “Revolución y larga duración”. Clío,
Año 78, No. 177, pp. 303-312. Santo Domingo, enero-junio de
2009 (Academia Dominicana de la Historia).
Aguasvivas, Freddy. Todas las posibilidades, 2da. edición.
Santo Domingo, Editora Impretur, 2009, 571 pp.
Aguilar Bulgarelli, Oscar. “Globalización, historia y
dominación”. XI Congreso Dominicano de Historia, 2007. En
Revista Historia, Año 2, Nº 2, pp. 23-53. Santo Domingo, 2009
(Sección Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de
Geografía e Historia).
Alcántara, Virgilio. Don Pedro Rivera. Un hombre irrepe-
tible. Santo Domingo, Editora Amigo del Hogar, 2009, 433 pp.
Alfau Durán, Vetilio. Escritos y apuntes históricos. Santo
Domingo, Editora Búho, 2009, 346 pp. (Archivo General de
la Nación, Vol. LXXIII, Secretaría de Estado de Cultura).
Andrade, Manuel José. Folklore de la República
Dominicana, 3era. edición. Santo Domingo, Editora Búho,
2009, 711 pp. (Colección Bibliófilos-Banreservas, Vol. VII).
Andújar Persinal, Carlos. “Globalización, arte, cultura
popular e identidad nacional”. XI Congreso Dominicano de
Historia, 2007. En Revista Historia, Año 2, Nº 2, pp. 191-207.
Santo Domingo, 2009 (Sección Nacional Dominicana del
Instituto Panamericano de Geografía e Historia).
Arthur Nouel, Víctor. “Descendencias presidenciales:
Tomás Bobadilla”, 1. Sección Cápsulas Genealógicas, Areíto,
Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,044,
p. 4. Santo Domingo, 4 de abril de 2009 (Instituto Dominicano
de Genealogía).

322
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Arthur Nouel, Víctor. “Descendencias presidenciales:


Tomás Bobadilla”, 2. Sección Cápsulas Genealógicas, Areíto,
Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXIII, Nº 8,061,
p. 4. Santo Domingo, 18 de abril de 2009.
Arthur Sosa, Luis Héctor. “Duarte y los Duarte”. Sección
País, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,964, p. 8. Santo
Domingo, 21 de febrero de 2009.
Arthur Sosa, Luis Héctor. “Mi relación con los Duarte”.
Sección País, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,970, p. 8.
Santo Domingo, 28 de febrero de 2009.
Álvarez Vega, Bienvenido. “Editorial. A medio siglo de la
Gesta de Junio de 1959”. Sección A. Opinión, periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,118, p. 8-A. Santo Domingo, 14 de junio
de 2009.
Ariza Cabral, José Daniel. Testimonios autobiográficos,
Tomo I. Santo Domingo. Computen Todo Impreso, 2009, 292 pp.
Ayuso, Félix Frank. Huellas de héroes. Abril 1965.
Efemérides de una gesta, 2da. ed. Santo Domingo, Talleres
Gráficos 16, 2008, 21 pp. (Comisión Permanente Efemérides
Patrias).
Ayuso, Juan José. “El sustantivo gavillero” (sobre el libro
Los gavilleros, 1904-1916, de María Filomena González
Canalda), periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,943, p. 11.
Santo Domingo, 3 de enero de 2009.
Ayuso, Juan José. “Problema de fuentes: 1930-1961”, 1.
Sección Al Día, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,967,
p. 11. Santo Domingo, 27 de enero de 2009.
Ayuso, Juan José. “Problema de fuentes: 1930-1961”, 2.
Sección Al Día, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,969,
p. 11. Santo Domingo, 29 de enero de 2009.

323
CLÍO 177

Ayuso, Juan José. “Problema de fuentes: 1930-1961”, 3.


Sección Al Día, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,971,
p. 11. Santo Domingo, 31 de enero de 2009.
Ayuso, Juan José. “Uno de tantos al Panteón”. Sección Al
Día, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,983, p. 11. Santo
Domingo, 12 de febrero de 2009.
Ayuso, Juan José. “Uno de tantos”. Sección Al Día,
periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,988, p. 11. Santo
Domingo, 17 de febrero de 2009.
Ayuso, Juan José. “A los héroes sin nombre”. Sección Al
Día, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,990, p. 11. Santo
Domingo, 19 de febrero de 2009.
Ayuso, Juan José. “El Panteón Nacional”. Sección Al Día,
periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,992, p. 11. Santo
Domingo, 21 de febrero de 2009.
Ayuso, Juan José. “Reunificación de 1822. Medidas
implantadas por Boyer”, 1. Sección Al Día, periódico El
Nacional, Año XLIII, Nº 15,009, p. 11. Santo Domingo, 10
de marzo de 2009.
Ayuso, Juan José. “Reunificación de 1822. Otras medidas de
Boyer”, 2. Sección Al Día, periódico El Nacional, Año XLIII,
Nº 15,011, p. 11. Santo Domingo, 12 de marzo de 2009.
Ayuso, Juan José. “Reunificación de 1822. Quinta, sexta
y séptima medidas de Boyer”, 3. Sección El Día, periódico El
Nacional, Año XLIII. Nº 15,013, p. 11. Santo Domingo, 14
de marzo de 2009.
Ayuso, Juan José. “Morales Pérez y Almoina”, 1. (Sobre
la obra Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura
trujillista, de Salvador Morales Pérez). Sección Al Día,
periódico El Nacional, Año XLII, Nº 15,037, p. 11. Santo
Domingo, 7 de abril de 2009.

324
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Ayuso, Juan José. “Morales Pérez y Almoina”, 2. (Sobre


la obra Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura
trujillista, de Salvador Morales Pérez). Sección Al Día,
periódico El Nacional, Año XLII, Nº 15,039, p. 11. Santo
Domingo, 9 de abril de 2009.
Ayuso, Juan José. “Morales Pérez y Almoina”, 3. (Sobre
la obra Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura
trujillista, de Salvador Morales Pérez). Sección Al Día,
periódico El Nacional, Año XLII, Nº 15,044, p. 11. Santo
Domingo, 14 de abril de 2009.
Azcárate, Graciela. 100 años de Rotary International y
62 de rotarismo dominicano. Santo Domingo, Herrera y San
Cristóbal. Santo Domingo, 2009, 399 pp.
Azcárate, Graciela. “Vicente Llorens: el historiador de
exilios”. Sección Historia de la Vida, periódico Diario Libre,
Año 8, Nº 2,331, p. 15. Santo Domingo, 17 de enero de 2009.
Báez Guerrero, José. Antonio Guzmán. Su vida, gobierno y
suicidio. Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 406 pp.
Báez Guerrero, José. “La vida de don Antonio Guzmán
parece asunto de novela”. Sección El País, periódico El Caribe,
Año 61, Nº 20,064, p. 14. Santo Domingo, 20 de junio de 2009.
Balcácer, Juan Daniel. “El último día de Trujillo”. Sección
A, La República, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,047,
pp. 10-A – 11-A. Santo Domingo, 30 de mayo de 2009.
Balcácer, Juan Daniel. “Escritores ‘trujillistas’, según
Hamlet Herman”. Sección A, La República, periódico Listín
Diario, Año CXX, Nº 33,058, p. 12-A. Santo Domingo, 10 de
junio de 2009.
Beltré, Johanna. “Conferencia en Centro León de Emilio
Cordero Michel”. Sección Opinión, periódico La Información,

325
CLÍO 177

Año 94, Nº 30,323, p. 6. Santiago de los Caballeros, 18 de


junio de 2009.
Betances, Emelio. La Iglesia Católica y la política del
poder en América Latina. El caso dominicano en perspectiva
comparada, 1era. edición en español. Santo Domingo,
Impresora Serigraf, 2009, 427 pp. (Fundación Global
Democracia y Desarrollo).
Blanco Díaz, Andrés (Compilador). Francisco Gregorio
Billini. Más que un Eco de la Opinión. 1. Misceláneos, 1874-
1898. Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 276 pp. (Archivo
General de la Nación, Vol. LXXVII, Secretaría de Estado de
Cultura).
Blanco Díaz, Andrés (Compilador). Francisco Gregorio
Billini. Más que un Eco de la Opinión. 2. Escritos, 1879-1885.
Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 362 pp. (Archivo General de
la Nación, Vol. LXXVIII, Secretaría de Estado de Cultura).
Blanco Díaz, Andrés (Compilador). Francisco Gregorio
Billini. Más que un Eco de la Opinión. 3. Escritos, 1886-1889.
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Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,991,
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Espinal Hernández, Edwin. “Descendencias presidenciales:


Ramón Cáceres”. Sección Cápsulas Genealógicas, Areíto,
Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,998,
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Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

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González Hernández, Julio Amable. “Los Jimenes”. Sección


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periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,956, p. 4. Santo Domingo, 3
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presidenciales: Ignacio María González”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,012, p. 7. Santo Domingo, 28 de febrero de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Eladio Victoria”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,019, p. 4. Santo Domingo, 7 de marzo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: José Desiderio Valverde”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,026, p. 4. Santo Domingo, 14 de marzo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Marcos A. Cabral”, 1. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,033, p. 4. Santo Domingo, 21 de marzo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Marcos A. Cabral”, 2. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,040, p. 4. Santo Domingo, 28 de marzo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).

338
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

González Hernández, Julio Amable. “Descendencias


presidenciales: Jacinto de Castro”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,068, p. 4. Santo Domingo, 25 de abril de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Francisco Gregorio Billini”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,075, p. 4. Santo Domingo, 2 de mayo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Rafael Estrella Ureña”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,082, p. 4. Santo Domingo, 9 de mayo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Jacinto Peynado”, 1. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,089, p. 4. Santo Domingo, 15 de mayo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Jacinto Peynado”, 2. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,096, p. 4. Santo Domingo, 23 de mayo de
2009 (Instituto Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Descendencias
presidenciales: Manuel de Jesús Troncoso”. Sección Cápsulas
Genealógicas, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 8,110, p. 4. Santo Domingo, 6 de junio de 2009
(Instituto Dominicano de Genealogía).

339
CLÍO 177

González Hernández, Julio Amable. “Descendencias


presidenciales. Presidentes contemporáneos: Juan Emilio
Bosch Gaviño; Joaquín Antonio Balaguer Ricardo; Silvestre
Antonio Guzmán Fernández; Jacobo Majluta Azar; Juan
Salvador Jorge Blanco; Rafael Hipólito Mejía Domínguez; y
Leonel Fernández Reyna”. Sección Cápsulas Genealógicas,
Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII,
Nº 8,117, p. 4. Santo Domingo, 13 de junio de 2009 (Instituto
Dominicano de Genealogía).
González Hernández, Julio Amable. “Miguel Cocco: In
Memoriam”, 1. Sección Cápsulas Genealógicas, Areíto,
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periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,024, p. 7-A. Santo
Domingo, 9 de mayo de 2009.
Grimaldi, Víctor. “Informes de la CIA sobre el presidente Juan
Bosch”. Sección A, La República, periódico Listín Diario, Año
CXX, Nº 32,026, p. 11-A. Santo Domingo, 9 de mayo de 2009.
Guerrero, Miguel. “Nuevo aniversario de la Gesta Expedicionaria
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Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,926, p. 11-A.
Santo Domingo, 28 de enero de 2009.

340
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2007. En Revista Historia, Año 2, Nº 2, pp. 55-71. Santo Domingo,
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Gutiérrez Félix, Euclides. Trujillo, monarca sin corona,
2da. edición ampliada, actualizada y corregida. Santo Domingo,
Editora Corripio, 2009, 669 pp.
Henríquez, Gratereaux, Federico. “Digerir a Trujillo”.
Sección A, Enfoque, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,120, p.
2-A. Santo Domingo, 16 de junio de 2009.
Henríquez, Gratereaux, Federico. “Lealtades de perro”.
(Sobre servilismo a Trujillo). Sección A Pleno Pulmón,
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,122, P. 2-A. Santo Domingo,
18 de junio de 2009.
Herrera Cabral, César A. De Hartmont a Trujillo, Estudio
para la historia de la deuda pública, 2da. edición. Santo
Domingo, Editora Alfa & Omega 2009, 410 pp. (Colección
Bibliófilos-Banreservas, Vol.VI).
Herasme Peña, Silvio. “1J4: El principio del fin de Trujillo”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº
33,062, p. 8-A. Santo Domingo, 14 de junio de 2009.
Hermann Pérez, Hamlet. “Desdoblamiento del trujillismo”.
Sección A, Opinión, periódico Hoy, Año XXVII. Nº 8,105, p.
12-A. Santo Domingo, 1º de junio de 2009.
Hernández de Alba, Claudia. “Duarte, un político
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Nº 7,978, p. 6-C. Santo Domingo, 25 de enero de 2009.
Hernández Flores, Ismael. “Santana: reaccionario y
españolizante”. Sección Debate, Areíto, Suplemento Cultural

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del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,970, p. 11. Santo


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Infante, Fernando. Biografía de Trujillo. Santo Domingo,
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Inoa, Orlando. Biografía de Juan Pablo Duarte. Santo
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Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Sección
Nacional de Dominicana. “Memorias del V Congreso
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2009 (Sección Nacional Dominicana del Instituto Panamericano
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Dominicana, 2da. edición, de Welnel Feliz Feliz”. Clío, Año
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Jimenes Grullón, Juan Isidro. La ideología revolucionaria
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Corripio, 2009, 69 pp. (Archivo General de la Nación,
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Justo Duarte, Amaury. Partidos políticos en la sociedad


dominicana, 1844-2008, 3era. edición ampliada. Santo
Domingo, Editora Universitaria-UASD, 2009, 381 pp.
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Colección Derecho y Política Nº 22).
Liriano, Jhonatan y Zapata, Yanela. “Cincuenta años de
ideas inmortales: 14 de Junio”. Sección A, La República,
periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,062, p. 4-A. Santo
Domingo, 14 de junio de 2009.
López, Yaniris. “Schomburgk y Samaná”. (Sobre
conferencia de Emilio Cordero Michel). Sección C, La Vida,
periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,993, p. 4-C. Santo
Domingo, 5 de abril de 2009.
Lulo Gitte, Rubén. “Una tesis sobre la fundación de Moca”.
Periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,351, p. 26. Santo Domingo,
12 de febrero de 2009.
Lulo Gitte, Rubén. “Moca. Las vivencias de don Lulo”.
Sección Semana, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 14,993,
p. 36. Santo Domingo, 22 de febrero de 2009.
Mármol, Víctor A. “Expulsiones del Politécnico Loyola
en la Era de Trujillo”. Sección A, Opinión, periódico Listín
Diario, Año CXX, Nº 32,902, p. 9-A. Santo Domingo, 4 de
enero de 2009.
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Martínez, Héctor Luis. “Discurso inaugural del XI
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Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía
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343
CLÍO 177

Martínez Moya, Arturo y Castaños Guzmán, Dilia N.


“La Historia en un mundo globalizado: Interpretación de
la producción de los precios en la economía dominicana,
periodo 1905-1930”. XI Congreso Dominicano de Historia,
2007. En Revista Historia, Año 2, Nº 2, pp. 109-140. Santo
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de la Historia Dominicana: Diversión o aburrimiento”. XI
Congreso Dominicano de Historia, 2007. En Revista Historia,
Año 2, Nº 2, pp. 99-108. Santo Domingo, 2009 (Sección
Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía
e Historia).
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restauradores presos en Vieques, 1864-1865. Santo Domingo,
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Méndez Jiminián, Jesús María. “Hostos y el sentido de la
dominicanidad”, 1. Sección Opinión, periódico La Información,
Año 92, Nº 30,690, p. 5. Santiago de los Caballeros, 14 de
enero de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “Hostos y el sentido de la
dominicanidad”, 2. Sección Opinión, periódico La Información,
Año 92, Nº 30,697, p. 5. Santiago de los Caballeros, 21 de
enero de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “Hostos y el sentido de la
dominicanidad”, 3. Sección Opinión, periódico La Información,

344
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Año 92, Nº 30,704, p. 5. Santiago de los Caballeros, 28 de


enero de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “El destino de 25
restauradores presos en Vieques, 1864-1865”, 1. Sección
Opinión, periódico La Información, Año 94, Nº 30,957, p. 5.
Santiago de los Caballeros, 8 de abril de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “El destino de 25
restauradores presos en Vieques, 1864-1865”, 2. Sección
Opinión, periódico La Información, Año 94, Nº 30,764, p. 5.
Santiago de los Caballeros, 8 de abril de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “Las Expediciones de
Maimón y Estero Hondo: la lucha sigue 50 años después”.
Sección Opinión, periódico La Información, Año 94, Nº 30,822,
p. 5. Santiago de los Caballeros, 17 de junio de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “Juan Bosch y su
contribución a la cultura”, 1. Sección Opinión, periódico
La Información, Año 94, Nº 30,828, p. 5. Santiago de los
Caballeros, 24 de junio de 2009.
Méndez Jiminián, Jesús María. “Juan Bosch y su
contribución a la cultura”, 1. Sección Opinión, periódico
La Información, Año 94, Nº 30,834, p. 5. Santiago de los
Caballeros, 30 de junio de 2009.
Michel, Miriam. Bibliografía de Monseñor doctor Rafael
Bello Peguero, Pbro. Santo Domingo, Editora Amigo del
Hogar, 2009, 205 pp.
Minaya, Héctor. El imperio nació en República Dominicana.
Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 223 pp.
Minaya, Ligia. “La Guerra de los Seis Años”. Sección
Saudades, periódico Diario Libre, Año 9, Nº 2,446, p. 14.
Santo Domingo, 6 de junio de 2009.

345
CLÍO 177

Mirabal Reyes, Bélgica Adela (Dedé). Vivas en su jardín.


Memorias. Santo Domingo, Editora Corripio, 2009, 336 pp.
Morales Pérez, Salvador E. Almoina, un exiliado gallego
contra la dictadura trujillista. Santo Domingo, Editora Búho,
2009, 370 pp. (Archivo General de la Nación, Vol. LXXIV,
Secretaría de Estado de Cultura).
Morales Pérez, Salvador E. “Almoina en versión tardía
de Cucho Álvarez Pina”. Sección Lecturas, periódico Diario
Libre, Año 8, Nº 2,377, p. 19. Santo Domingo, 14 de marzo
de 2009.
Moreta, Ángel. Capitalismo y descampesinización en el
suroeste dominicano. Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 369
pp. (Archivo General de la Nación, Vol. LXXXI, Secretaría
de Estado de Cultura).
Moya Pons, Frank. “Eclesiásticas”. Sección Historia y
Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,320, p. 16. Santo
Domingo, 3 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Los perros mudos en el Nuevo
Mundo”. Sección En Aquel Tiempo, periódico El Caribe, Año
61, Nº 19,950, p. 10. Santo Domingo, 5 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Del comején que no es hormiga”.
Sección En Aquel Tiempo, periódico El Caribe, Año 61, Nº
19,926, p. 9. Santo Domingo, 8 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Precolombinas”. Sección Historia y
Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,325, p. 16. Santo
Domingo, 10 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Antitrujillistas”. Sección Historia y
Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,331, pp. 13-14.
Santo Domingo, 17 de enero de 2009.

346
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Moya Pons, Frank. “El misterio del oro”. Sección Historia


y Memoria, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,938, p. 12.
Santo Domingo, 22 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “El lado haitiano de la Independencia”.
Sección Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8,
Nº 2,336, p. 16. Santo Domingo, 24 de enero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Crisis política haitiana y separación
dominicana”. Sección Historia y Memoria, periódico Diario
Libre, Año 8, Nº 2,341, p. 16. Santo Domingo, 31 de enero
de 2009.
Moya Pons, Frank. “La caída de Hérard”. Sección Historia
y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,347, p. 14.
Santo Domingo, 7 de febrero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Entre Francia y Accau”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,354,
pp. 16-17. Santo Domingo, 14 de febrero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Una nueva agricultura”. (Sobre la
producción agrícola en el siglo XVI). Sección En Aquel
Tiempo, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,962, p. 12. Santo
Domingo, 19 de febrero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Conspiraciones rivieristas”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,539,
pp. 14-15. Santo Domingo, 21 de febrero de 2009.
Moya Pons, Frank. “La hamaca y los franceses”. Sección
En Aquel Tiempo, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,968, p.
12. Santo Domingo, 26 de febrero de 2009.
Moya Pons, Frank. “Pierrot tampoco pudo”. Sección
Historia y memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,365,
pp. 14-15. Santo Domingo, 28 de febrero de 2009.

347
CLÍO 177

Moya Pons, Frank. “Historia del plátano”. Sección En


Aquel Tiempo, periódico El Caribe, Año 61, Nº 19,974, p. 10.
Santo Domingo, 5 de marzo de 2009.
Moya Pons, Frank. “Un respiro con Riché”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,371,
p. 14. Santo Domingo, 7 de marzo de 2009.
Moya Pons, Frank. “Episodios (anti) forestales” Sección
En Aquel Tiempo, periódico El Nacional, Año 61, Nº 19,992,
p. 9. Santo Domingo, 26 de marzo de 2009.
Moya Pons, Frank. “Las pinturas de James E. Taylor”.
Sección Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8,
Nº 2,389, pp. 12-13. Santo Domingo, 28 de marzo de 2009.
Moya Pons, Frank. “Explicando a Soulouque”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,395,
p. 14. Santo Domingo, 4 de abril de 2009.
Moya Pons, Frank. “Ideas e ideologías”. Sección Historia
y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,405, p. 14.
Santo Domingo, 18 de abril de 2009.
Moya Pons, Frank. “Yuca y casabe”. Sección En Aquel
Tiempo, periódico El Caribe, Año 61, Nº 20,014, p. 14. Santo
Domingo, 23 de abril de 2009.
Moya Pons, Frank. “Dos estudios campesinos”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,411,
p. 14. Santo Domingo, 25 de abril de 2009.
Moya Pons, Frank. “La diversidad olvidada”. (Sobre la
composición étnica y cultural dominicana). Sección Historia
y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8, Nº 2,417, p. 14.
Santo Domingo, 2 de mayo de 2009.
Moya Pons, Frank. “La penetración francesa en el Caribe”.
Sección Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 8,
Nº 2,422, p. 14. Santo Domingo, 9 de mayo de 2009.

348
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Moya Pons, Frank. “El Trío Matamoros y el Ciclón de San


Zenón”. Sección Historia y Memoria, periódico Diario Libre,
Año 9, Nº 2,440, pp. 20-21. Santo Domingo, 30 de mayo de
2009.
Moya Pons, Frank. “¿Dónde está Colón”. Sección Historia
y Memoria, periódico Diario Libre, Año 9, Nº 2,451, p. 14.
Santo Domingo, 13 de junio de 2009.
Moya Pons, Frank. “Los olores de ayer”. Sección Historia
y Memoria”, periódico Diario Libre, Año 9, Nº 2,457, p. 14.
Santo Domingo, 20 de junio de 2009.
Moya Pons, Frank. “Extinciones olvidadas”. Sección
Historia y Memoria, periódico Diario Libre, Año 9, Nº 2,463,
p. 14. Santo Domingo, 27 de junio de 2009.
Nieto, Zacarías. “Meriño y las geografías”. Sección
Geographica, semanario Clave, Año 3, Nº 153, p. 14. Santo
Domingo, 12 de febrero de 2009.
Núñez Fernández, José Antonio. “Ha muerto Ramoncito
el cayoconfitero”. Sección A, Opinión, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 7,960, p. 13-A. Santo Domingo, 7 de enero de
2009.
Núñez Fernández, José Antonio. “Junio: Mes de clarinadas
y aldabonazos”. Sección A, Opinión, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,117, p. 12-A. Santo Domingo, 13 de junio de
2009.
Objío, Orlando. Meollos dominicanos. Ensayos sobre
sociedad, historia y cultura. Santo Domingo, Editora
Universitaria-UASD, 2009, 364 pp. (Publicaciones de la
Universidad Autónoma de Santo Domingo, Vol. MCDXXXIV,
Colección Cultura y Sociedad Nº 15).
Ojeda Reyes, Félix. “Puerto Rico en las Expediciones de
Junio de 1959”. Clío, Año 78, No. 177, pp. 151-168. Santo

349
CLÍO 177

Domingo, enero-junio de 2009 (Academia Dominicana de la


Historia).
Ortiz Bosch, Milagros. “Juan Bosch en la creación de los
partidos políticos”. Sección Conferencias, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,124, pp. 6-7,
Santo Domingo, 20 de junio de 2009.
Pacheco, Juan Rafael. “Atesorando los mapas antiguos”.
Sección Colecciones, Areíto, Suplemento Cultural del
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,991, p. 10. Santo Domingo,
7 de febrero de 2009.
Pacheco, Juan Rafael. “Consolidando una colección”.
(Sobre los mapas de la Isla de Santo Domingo de la Central
de Créditos). Sección Colecciones, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,026, p. 10. Santo
Domingo, 15 de marzo de 2009.
Paniagua, Félix. “Paradigma de la dignidad patria: Gregorio
Urbano Gilbert Suero”. Sección Historia, Revista Avance, Año
VII, Nº 31, pp. 26-26. Santo Domingo, enero de 2009 (Órgano
de la Policía Nacional).
Pulino, Aliro. “El atentado a Imbert Barreras”. Sección A,
Opinión, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,995, p. 13-A. Santo
Domingo, 11 de febrero de 2009.
Paulino, José. “Un nuevo libro sobre Almoina”. (Entrevista
al Dr. Salvador Morales Pérez, autor de Almoina, un exiliado
gallego contra la dictadura trujillista). Sección C, La Vida,
periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,978, p. 11-C. Santo
Domingo, 21 de marzo de 2009.
Paulino Ramos, Alejandro. “Integración e identidad en el
Caribe hispano: La bachata en la cultura urbana dominicana”.
XI Congreso Dominicano de Historia, 2007. En Revista
Historia, Año 2, Nº 2, pp. 253-275). Santo Domingo, 2009

350
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

(Sección Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de


Geografía e Historia).
Paulino Ramos, Alejandro. “Una revista digital para la
historia dominicana”. Sección C, La Vida, periódico Listín
Diario, Año CXX, Nº 32,978, p. 11-C. Santo Domingo, 21 de
marzo de 2009.
Peguero, Valentina. Inmigration politics in The Caribbean.
Japanese and other inmigrants in the Dominican Republic.
Coconut Creek, Florida, U.S.A., Caribbean Studies Press,
2009, 310 pp.
Penson Paulus, César Nicolás. “A 50 años del heroico junio
de 1959”. Sección Opiniones, periódico El Caribe, Año 61, Nº
20,059, p. 20. Santo Domigo, 15 de junio de 2009.
Penson Paulus, César Nicolás. “60 años de otro junio
histórico”. (Sobre la Expedición de Luperón del 19 de junio
de 1949). Sección Opiniones, periódico El Caribe, Año 61, Nº
20,065, p. 34. Santo Domingo, 22 de junio de 2009.
Peña, Ángela. “Pedro Albizu Campos”. (Entrevista a
Emilio Cordero Michel). Sección B, Calles y Avenidas de
Santo Domingo, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,971, p. 11-
13. Santo Domingo, 18 de enero de 2009.
Peña, Ángela. “Familia Escoto implacablemente perseguida
por tiranía de Trujillo”. Sección B, Calles y Avenidas de Santo
Domingo, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,978, p. 11-13.
Santo Domingo, 25 de enero de 2009.
Peña, Ángela. “Notable experta en migración española”.
(Entrevista a historiadora Natalia González Tejera). Sección
Reportaje, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 7,984, p. 3. Santo Domingo, 31 de enero de
2009.

351
CLÍO 177

Peña, Ángela. “Luis Escoto Gómez: un trágico final”.


Sección B, Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 7,985, p. 12-13. Santo Domingo, 1º de
febrero de 2009.
Peña, Ángela. “Caamaño a la par de El Ché y Sandino”.
Sección Reportaje, Areíto. Suplemento Cultural del periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 7,991, p. 3. Santo Domingo, 7 de febrero
de 2009.
Peña, Ángela. “Beethoven Escoto Román asesinado por
el SIM”. Sección B, Calles y Avenidas de Santo Domingo,
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,792, p. 12-13. Santo
Domingo, 8 de febrero de 2009.
Peña, Ángela. “Nelson Escoto Peralta, asesinado por
combatir la tiranía”. Sección B, Calles y Avenidas de Santo
Domingo, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,994, p. 10-13.
Santo Domingo, 15 de febrero de 2009.
Peña, Ángela. “Periodista Manuel Flores Cabrera”. Sección
B, Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,006, pp. 12-13. Santo Domingo, 22 de febrero
de 2009.
Peña, Ángela. “La historia de una lisonja descomunal”.
(Sobre el Monumento a la Paz de Trujillo de Santiago,
convertido en Monumento a los Héroes de la Restauración).
Sección Libros, Areíto, Suplemento Cultural del periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 8,019, p. 3. Santo Domingo, 7 de marzo
de 2009.
Peña, Ángela. “Un libro revelador de crímenes del Jefe”.
(Sobre la obra Trujillo Vs. Betancourt. ¡Rivalidad perpetua!, de
Santiago Castro Ventura). Sección Libros, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,026, p. 3. Santo
Domingo, 14 de marzo de 2009.

352
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Peña, Ángela. “Almoina, un exiliado gallego contra


Trujillo”. Sección Libros, Areíto, Suplemento Cultural del
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,033, p. 3. Santo Domingo,
21 de marzo de 2009.
Peña, Ángela. “En verdad, considera a Almoina servil al
trujillismo”. (Sobre presentación de Emilio Cordero Michel del
libro Almoina, un exiliado gallego contra Trujillo, de Salvador
Morales Pérez). Sección Libros, Areíto, Suplemento Cultural
del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,040, p. 3. Santo Domingo,
28 de marzo de 2009.
Peña, Ángela. “Los mártires de La Cuarenta”. Sección
B, Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,041, p. 15-B. Santo Domingo, 29 de marzo de
2009.
Peña, Ángela. “Gabriel Ángel Morillo, mocano prestante”.
Sección B, Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 8,048, p. 11-B. Santo Domingo, 5 de
abril de 2009.
Peña, Ángela. “Gran historia del país”. (Sobre el Proyecto
Historia General del Pueblo Dominicano que ejecuta la
Academia Dominicana de la Historia). Sección Reportaje,
Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII,
Nº 8,061, p. 3. Santo Domingo, 18 de abril de 2009.
Peña, Ángela. “Trujillo estuvo de siquiatra por pretender
a Minerva Mirabal”. Sección Libros, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,096, p. 3. Santo
Domingo, 23 de mayo de 2009.
Peña, Ángela. “El primer asesinato político de La Era”.
(De Virgilio Martínez Reyna y su esposa Altagracia Almánzar).
Sección Historia, Areíto, Suplemento Cultural del periódico

353
CLÍO 177

Hoy, Año XXVII, Nº 8,103, p. 3. Santo Domingo, 30 de mayo


de 2009.
Peña, Ángela. “Trágicos finales de tres gobernantes”.
(Heureaux, Cáceres y Trujillo, en base a entrevista hecha a
Emilio Cordero Michel). Areíto, Suplemento Cultural del
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,103, p. 10. Santo Domingo,
30 de mayo de 2009.
Peña, Ángela. “La Autopista 30 de Mayo”. Sección B,
Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,104, p. 11-B. Santo Domingo, 31 de mayo de
2009.
Peña, Ángela. “Asesinato de Martínez Reyna recordado
como si fuera ayer”. Sección Historia, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,110, p. 3. Santo
Domingo, 6 de junio de 2009.
Peña, Ángela. “Medardo Germán murió en el olvido”.
(Sobre expedicionario del 14 de Junio de 1959). Sección
Historia, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,117, pp. 67. Santo Domingo, 13 de junio de
2009.
Peña, Ángela. “Felipe Maduro: gran médico y mártir”.
(Sobre expedicionario del 14 de junio de 1959). Sección B,
Calles y Avenidas de Santo Domingo, periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,118, p. 11-B. Santo Domingo, 14 de junio de 2009.
Peña, Ángela. “El pasado del Movimiento Popular
Dominicano (MPD) en voces de ex dirigentes”. Sección
Reportaje, Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año
XXVII, Nº 8,124, p. 3. Santo Domingo, 20 de junio de 2009.
Peña, Ángela. “Dolores Rodríguez Objío por la causa
Restauradora”. Sección B, Calles y Avenidas de Santo

354
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Domingo, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,125, p. 11-B. Santo


Domingo, 21 de junio de 2009.
Peña, Ángela. “¿Conspiración de silencio contra el MPD?”.
Sección Reportaje, Areíto, Suplemento Cultural del periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 8,131, p. 3. Santo Domingo, 27 de junio
de 2009.
Perdomo, Omar Paíno. Karpós: Colección de frutos de
la Isla de Santo Domingo. Santo Domingo, Editora Búho,
2009, 188 pp. (Sección Nacional Dominicana del Instituto
Panamericano de Geografía e Historia).
Pérez Peña, Raúl (Bacho). “Mao, enero 10, 1960:
emerge la luz del 1J4”. (Sobre la formación del Movimiento
Revolucionario 14 de Junio). Sección A, Opinión, periódico
Listín Diario, Año CXX, Nº 32,906, p. 10-A. Santo Domingo,
8 de enero de 2009.
Pérez Peña, Raúl (Bacho). “En Constanza nació la
esperanza con el sacrificio de los héroes de junio de 1959”.
Sección Aporte, Areíto, Suplemento Cultural del periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 8,117, pp. 6-7, Santo Domingo, 13 de
junio de 2009.
Pérez Peña, Raúl (Bacho). “Santiago y Puerto Plata con
homenajes a héroes del 14 de Junio de 1959”. Sección A,
Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,066, p.
10-A, Santo Domingo, 18 de junio de 2009.
Pou García, Francis. “Los movimientos conspirativos y el
papel del exilio en la lucha antitrujillista”. Clío, Año 78, No.
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Dominicana de la Historia).
Puigsubirá Miniño, Juan Enrique (Jhonny). “Carta a sus
padres”. Sección Historia, Areíto, Suplemento Cultural del

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CLÍO 177

periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,117, p. 7. Santo Domingo,


13 de junio de 2009.
Raful, Tony. “Duarte fue algo más que un hombre bueno”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº
32,925, p. 10-A. Santo Domingo, 27 de enero de 2009.
Raful, Tony. “Tico López Molina y Mario Jerez Cruz”.
(Sobre un episodio del MPD en la Era de Trujillo). Sección
A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,967, p.
11-A. Santo Domingo, 10 de marzo de 2009.
Raful, Tony. “El trujillismo es intrínsecamente perverso”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº
33,050, p. 10-A. Santo Domingo, 2 de junio de 2009.
Raful, Tony. “El atentado contra el general Imbert”. Sección
A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,057, p.
10-A. Santo Domingo, 9 de junio de 2009.
Raful, Tony. “Seráfica danza que ensortija héroes”. (Sobre
Expediciones de Junio de 1959). Sección A, Opinión, periódico
Listín Diario, Año CXX, Nº 33,064, p. 10-A. Santo Domingo,
16 de junio de 2009.
Raful, Tony. “Valor histórico del 5 de julio de 1961”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº
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Ramírez, Nelia. “Comentario al pensamiento de Juan Pablo
Duarte”. Revista UNIBE Informa, Año XXII, Nº 31, pp. 53-55.
Santo Domingo, septiembre-diciembre de 2008. Universidad
Iberoamericana.
Ramírez de Haro, Gonzalo et al. Efectos de la migración
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356
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía e


Historia).
Ramírez de Haro, Gonzalo. “Efectos de la migración
internacional en la economía y la organización familiar del
suroeste dominicano. Estudio de caso de Vicente Noble”. XI
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Año 2, Nº 2, pp. 161-190. Santo Domingo, 2009 (Sección
Nacional Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía
e Historia).
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Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,068,
p. 3. Santo Domingo, 25 de abril de 2009.
Ray Guevara, Wilton. “Samaná: la Bahía del Tiburón”, 1.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº
32,989, p. 11-A. Santo Domingo, 1º de abril de 2009.
Ray Guevara, Wilton. “Samaná: la Bahía del Tiburón”, 2.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,996,
p. 10-A. Santo Domingo, 8 de abril de 2009.
Rivas, Ubi. “Memorias de Johnny Abbes García”. Sección A,
Opinión, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,083, p. 10-A. Santo
Domingo, 10 de mayo de 2009.
Rivas, Ubi. “Rafael Leónidas Trujillo biografiado de nuevo por
Fernando Infante”. Sección C, ¡Vivir!, periódico Hoy, Año XXVII,
Nº 8,124, p. 2-C. Santo Domingo, 20 de junio de 2009.
Rodríguez Demorizi, Emilio. La muerte de Trujillo según los
autores y los papeles de Ramfis Trujillo, 2da. reimpresión. Santo
Domingo, Editora Búho, 2009, 243 pp. (Fundación Rodríguez
Demorizi y Fundación Cultural Dominicana).

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Rodríguez Grullón, Julio M. “El funeral de Francisco J. Peynado


(1867-1933)”. Sección Opinión, periódico La Información, Año 94,
Nº 30,825, p. 5. Santiago de los Caballeros, 20 de junio de 2009.
Rojas, Onofre. “La terquedad del compromiso”. (Sobre la
conducta revolucionaria de Juan Ducoudray Monsfield). Sección
A, Opinión, periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,049, p. 15-A. Santo
Domingo, 6 de abril de 2009.
Rondón, Melania E. “Sermón de Montesinos y el tiempo
presente”. Sección Aporte, Areíto, Suplemento Cultural del
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,956, p. 7. Santo Domingo, 3 de
enero de 2009.
Rubio Sánchez, Vicente. Indigenismo de ayer y de hoy. Santo
Domingo, Editora Amigo del Hogar, 2009, 351 pp. (Fundación
García Arévalo, Serie Monográfica 31).
Sáez Ramo, José Luis. El vicario apostólico Santanchè. Santo
Domingo, Editora Amigo del Hogar, 2009, 261 pp. (Serie Hombres
de la Iglesia Nº 20).
Saladín Selín, Roberto B. “1954: la caída de Anselmo Paulino
Álvarez”. Sección A, Opinión, periódico Hoy, Año XXVII, Nº
7,971, p. 10-A. Santo Domingo, 18 de enero de 2009.
Saneaux, Sully. “El enigma de Jan…”. (Sobre dominicano que
colonizó en 1613 la Isla de Manhattan). Sección Por el Mundo,
Areíto, Suplemento Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº
8,096, p. 10. Santo Domingo, 23 de mayo de 2009.
Sang Ben, Mu-Kien Adriana. “¡Ay, Juan Pablo Duarte!”.
Sección Encuentros, Areíto, Suplemento Cultural del periódico
Hoy, Año XXVII, Nº 8,026, p. 4. Santo Domingo, 14 de marzo
de 2009.
Santos, Rafael. “El Nordeste en la epopeya de abril del 65”.
Sección Semana, periódico El Nacional, Año XLII, Nº 15,035, p.
36. Santo Domingo, 6 de abril de 2009.

358
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Santos, Rafael. “Pedro José Lantigua Bravo. Líder de los


sargentos en la Guerra de Abril de 1965”. Sección Semana,
periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 15,049, p. 37. Santo
Domingo, 19 de abril de 2009.
Santos, Rafael. “Propaganda del 1J4 fue clave del 1965”.
Sección Semana, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº 15,112,
p. 33. Santo Domingo, 21 de junio de 2009.
Serra, José María. Apuntes para la historia de los Trinitarios.
Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 52 pp. (Comisión Permanente
de Efemérides Patrias).
Soto Jiménez, José Miguel. “Juan Pablo Duarte”. Sección A,
Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,913, p. 10-A.
Santo Domingo, 15 de enero de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Los héroes de Caracoles”. (Sobre
Manolo Tavárez y Francis Caamaño). Sección C, La Vida, periódico
Listín Diario, Año CXX, Nº 32,929, p. 9-C. Santo Domingo, 31
de enero de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Héroe de abril”. (Sobre las
casualidades históricas). Sección C, La Vida, periódico Listín
Diario, Año CXX, Nº 32,943, p. 11-C. Santo Domingo, 14 de
febrero de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Héroes y gestas”. Sección C, La
Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,957, p. 7-C. Santo
Domingo, 28 de febrero de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Entre respuestas y aclaraciones”.
Sección C, La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,964,
p. 9-C. Santo Domingo, 7 de marzo de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “La conspiración de los pilotos”.
Sección C, La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,978,
p. 10-C. Santo Domingo, 21 de marzo de 2009.

359
CLÍO 177

Soto Jiménez, José Miguel. “La gesta de noviembre de


1961”. (Sobre la conspiración de los pilotos de la Aviación Militar
Dominicana). Sección C, La Vida, periódico Listín Diario, Año
CXX, Nº 32,985, p. 12-C. Santo Domingo, 28 de marzo de
2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “A cohetazo limpio”. (Sobre la
conspiración de los pilotos de 1961). Sección C, La Vida, periódico
Listín Diario, Año CXX, Nº 32,992, p. 10-C. Santo Domingo, 4
de abril de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Entre dudas, correcciones y
confusiones”. (Sobre la conspiración de los Pilotos). Sección C,
La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,005, p. 8-C.
Santo Domingo, 18 de abril de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “El desenlace de la gesta de los
pilotos militares”. (Sobre la Conspiración de los pilotos). Sección
C, La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,019, p. 8-C.
Santo Domingo, 2 de mayo de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Identidad, persistente y mutante”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,052,
p. 10-A. Santo Domingo, 4 de junio de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Tributo a los inmortales del 1J4”.
Sección C, La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,061,
p. 7-C. Santo Domingo, 13 de junio de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Chaljub y La Guerra de los Seis
Años”. Sección País, periódico El Caribe, Año 61, Nº 20,058, p.
17. Santo Domingo, 13 de junio de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Raful y la Raza Inmortal”. (Sobre
las Expediciones de Junio de 1959). Sección El País, periódico El
Caribe, Año 61, Nº 20,064, p. 17. Santo Domingo, 20 de junio de
2009.

360
Últimas publicaciones de historia dominicana, enero-junio de 2009

Soto Jiménez, José Miguel. “La repetición de la historia”.


(Sobre coincidencias de Báez y Balaguer). Sección C, La Vida,
periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,068, p. 7-C. Santo
Domingo, 20 de junio de 2009.
Soto Jiménez, José Miguel. “Figuras pares en los dilemas del
poder”. (Sobre las coincidencias de Báez y Balaguer). Sección C,
La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,075, p. 9-C.
Santo Domingo, 27 de junio de 2009.
Torres, José Antonio. “Poncio, Delio, Mayobanex, Triángulo
de la dignidad”. (Tres sobrevivientes de las Expediciones de Junio
de 1959). Sección Semana, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº
15,105, pp. 34-35. Santo Domingo, 14 de junio de 2009.
Torres Petitón, Francisco. “Rectificación histórica”. (Sobre la
refundación de La Vega en 1564). Gaceta Cultural, Año 4 (Segunda
Época), Nº 21, pp. 3-4. La Vega, República Dominicana, enero-
febrero de 2009 (Instituto Vegano de Cultura).
Troncoso Morales, Bolívar. “Palabras en la inauguración del
XI Congreso Dominicano de Historia, 2007. En Revista Historia,
Año 2, Nº 2, pp. 15-18. Santo Domingo, 2009 (Sección Nacional
Dominicana del Instituto Panamericano de Geografía e Historia).
Trujillo Ledesma, Flor de Oro. “Mi atormentada vida como hija
de Trujillo”. (Editada por Bernardo Vega Boyrie). Santo Domingo,
Editora Búho, 2009, 115 pp. (Fundación Cultural Dominicana).
Valdés, Julián. “Entretenimiento con Claude Lévi-Strauss a
sus 100 años de edad”. Revista Global, Vol. 6, Nº 26, pp. 68-71
(Fundación Global Democracia y Desarrollo).
Vásquez, Pastor. “El presidente Salnave y la extradición en
República Dominicana”. (Sobre la entrega de Salnave a Nissage
Saget por José María Cabral). Sección A, Opinión, periódico Hoy,
Año XXVII, Nº 7,964, p. 10-A. Santo Domingo, 11 de enero de 2009.

361
CLÍO 177

Vega Boyrie, Bernardo. Trujillo y Haití (1946-1950). El complot


contra Estime. Tomo IV. Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 412
pp. (Fundación Cultural Dominicana).
Vega Boyrie, Bernardo. “¡Wimpy por fin habla!” (Sobre el
ajusticiamiento de Trujillo). Sección Aporte, Areíto, Suplemento
Cultural del periódico Hoy, Año XXVII, Nº 7,998, pp. 6-7. Santo
Domingo, 14 de febrero de 2008.
Veloz Maggiolo, Marcio. “El mestizaje y la colonia lúdica”.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,052,
p. 11-A. Santo Domingo, 4 de junio de 2009.
Veloz Maggiolo, Marcio. “El mestizaje y la colonia lúdica”. 1.
Sección A, Opinión, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,059,
p. 9-A. Santo Domingo, 11 de junio de 2009.
Vouvelle, Michel. “La historia y la larga duración”. Clío, Año
78, No. 177, pp. 257-302. Santo Domingo, enero-junio de 2009
(Academia Dominicana de la Historia).
Wall, Isabella y Marty. Persiguiendo a Rubirosa. ¿Espía, asesino
o sólo un gigoló? Santo Domingo, Editora Corripio, 2009, 240 pp.
Wall, William V. “Crónica del hundimiento en el Caribe del
San Rafael”. Sección Historia, Areíto, Suplemento Cultural del
periódico Hoy, Año XXVII, Nº 8,082, p. 10. Santo Domingo, 8 de
mayo de 2009.
Zapata, César Augusto. “Trujillo, la fascinación por el objeto
perdido”. Sección Semana, periódico El Nacional, Año XLIII, Nº
15,077, p. 33. Santo Domingo, 17 de mayo de 2009.
Zapata, Yanela. “Los Billini, una familia de honor”. Sección C,
La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 32,985, p. 11-C.
Santo Domingo, 28 de marzo de 2009.
Zapata, Yanela. “Juan Bosch en la faceta periodística”. Sección
C, La Vida, periódico Listín Diario, Año CXX, Nº 33,026, p. 7-C.
Santo Domingo, 8 de mayo de 2009.

362
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

Noticias de la Academia,
1ro. de enero―30 de junio de 2009

Emilio Cordero Michel1


En el primer semestre de 2009 se realizaron 35 actividades:
15 conferencias; 2 investigaciones históricas; se programaron
2 congresos a celebrarse en el 2do. semestre; 1 panel; 1
proyección documental; 5 puestas en circulación de libros;
7 conmemoraciones; 1 asistencia a congreso internacional;
2 ofrendas florales a 2 académicos fallecidos; 1 publicación;
libros adquiridos; libros donados; y otras noticias como:
archivo de la institución; mejoras físicas; y adquisición de
planta de energía eléctrica.

Conferencias
Durante el mes de enero no se realizó actividad alguna
porque se estaban reparando las puertas y los pisos de madera,
pintando el salón de actos, las oficinas, la biblioteca y todas las
áreas de la segunda plante de la Casa de las Academias, donde
funciona la Academia Dominicana de la Historia.
1. En la noche del miércoles 4 de febrero, iniciando el “VIII
Ciclo de Conferencias de Académicos 2009”, el historiador

1. Miembro de Número, Presidente de la Junta Directiva de la


Academia Dominicana de la Historia y editor de esta revista.

363
CLÍO 177

español y Académico Correspondiente Dr. Mario Hernández


Sánchez-Barba pronunció la conferencia La trascendencia de
las Cortes de Cádiz;
2. En la noche del miércoles 11 de febrero, iniciando el
“IV Ciclo de Conferencias de Miembros Colaboradores 2009”,
el Dr. Reynolds José Pérez Stefan trató el tema Aportes de la
centenaria Sociedad La Progresista a la cultura de La Vega;
3. El miércoles 18 de febrero, el Dr. Nelson Reyes Cerda,
de la Sociedad Cultural Haitiana, habló de la Contribución
de Haití a la independencia de los países de América Latina,
siendo presentado por el Dr. Vincent Serge Pierre-Louis
y comentada su exposición por el Académico de Número
Wenceslao Vega Boyrie;
4. De conformidad con lo dispuesto en el Art. 39 del
Reglamento Orgánico de la Academia, en la noche del
miércoles 25 de febrero, continuando el “VIII Ciclo de
Conferencias de Académicos 2009”, se realizó un acto
solemne para conmemorar el 165º aniversario de nacimiento
de la República en el que el Académico Correspondiente Lic.
Rubén Arturo Silié Valdez pronunció la conferencia magistral
Contexto socio-económico del momento de la Independencia
Nacional;
5. En la noche del jueves 5 de marzo, continuando el “VIII
Ciclo de Conferencias de Académicos 2009”, el historiador
español y Académico Correspondiente Dr. Manuel Vicente
Hernández González se refirió a Entre la esclavitud y el trabajo
libre: la sociedad dominicana en el siglo XVIII;
6. En la noche del miércoles 11 de marzo, el economista
y experto en finanzas bancarias Lic. William V. Wall dictó la
conferencia audiovisual El ron, producto nacional;

364
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

7. En la noche del miércoles 15 de abril, continuando


el “VIII Ciclo de Conferencias de Académicos 2009”, el
Académico Correspondiente M. A. Anthony Stevens-Acevedo
expuso sobre Los ingenios de un clan familiar en La Española
del siglo XVI;
8. En la noche del martes 21 de abril, el historiador, profesor
de la Universidad de París- VIII y ex Presidente de Haití Dr.
Leslie Manigat dictó la conferencia Haití. De la revolución
nacional a las intervenciones extranjeras contemporáneas;
9. En la noche del jueves 23 de abril, para conmemorar el
44º aniversario del inicio de la Revolución Constitucionalista de
1965 y continuando el “IV Ciclo de Conferencias de Miembros
Colaboradores”, el periodista Juan José Ayuso disertó sobre
Abril de 1965 desde la azotea de Molinos Dominicanos;
10. En la noche del 6 de mayo, en ocasión de conmemorarse
el 148º aniversario de la protesta armada mocana a la Anexión
a España y en la continuación del “VIII Ciclo de Conferencias
de Académicos 2009”, el Académico de Número Dr. Emilio
Cordero Michel expuso el tema La Rebelión de Moca del 2
de mayo de 1861;
11. En la noche del miércoles 13 de mayo, continuando
el “VIII Ciclo de Conferencias de Académicos 2009”, el
académico de Número Dr. Frank Moya Pons se refirió a
Historia, periodismo y sociología. Tres miradas a una misma
realidad;
12. En la noche de martes 20 de mayo, dentro del “VIII
Ciclo de Conferencias de Académicos de 2009”, el Académico
de Número Dr. Wenceslao Vega Boyrie trató el tema La
Independencia Dominicana vista por el periódico londinense
“The Times”;

365
CLÍO 177

13. En la noche del miércoles 27 de mayo, para conmemorar


el 48º aniversario del ajusticiamiento del tirano Trujillo, la Lic.
Isabel (Lilibet) Rosario de la Maza disertó sobre Antonio de la
Maza Vásquez y el 30 de mayo de 1961;
14. En la noche del martes 14 de junio, para conmemorar
el 50º aniversario de la gesta de Constanza, Maimón y Estero
Hondo y continuando el “VIII Ciclo de Conferencias de
Académicos 2009”, el Académico de Número Dr. Emilio
Cordero Michel pronunció la conferencia Las Expediciones
de Junio de 1959; y
15. En la noche del miércoles 24 de junio, para conmemorar
el 50º aniversario de la gesta de Constanza, Maimón y Estero
Hondo, el Lic. Porfirio Rodríguez Iriarte, hijo del Dr. José
Horacio Rodríguez Vásquez, comandante del yate Carmen Elsa
que desembarcó 96 expedicionarios por Maimón, disertó sobre
La trascendencia histórica de las Expediciones Antitrujillistas
de Junio de 1959.

Investigaciones
En el primer semestre de 2009 se continuó la ejecución de
los siguientes proyectos de investigación:
1. La economía azucarera de la Isla de Santo Domingo
en el siglo XVI, bajo la responsabilidad del Lic. Genaro
Rodríguez Morel, sigue marchando a paso lento porque su
autor ha solicitado varias prórrogas que han sido concedidas
para que pueda concluir su tesis de Doctorado de Historia en
la Universidad de Castellón Valencia, España;
2. El Proyecto Historia General del Pueblo Dominicano
sigue avanzando, coordinado por el Académico de Número Dr.
Roberto Cassá Bernaldo de Quirós. Al 30 de junio de este año,

366
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

69 intelectuales se habían comprometido a redactar 104 de los


108 capítulos que integran los 6 tomos del Proyecto y 3 de
ellos ya han entregado la primera versión de los que les fueron
asignados. Se espera que al finalizar el mes de diciembre otros
19 capítulos más habrán sido concluidos y entregados; y
3. El proyecto Historia, producción y comercialización de
cacao en el nordeste de República Dominicana, 1880-1980,
coauspiciado por las empresas Comercial Roig, S. A.; Munné &
Cía, C. por A.; y Nazario Rizek, C. por A., a cargo del Académico
Correspondiente M. A. Juan Ricardo Hernández Polanco, que
tuvo varias interrupciones por malos entendidos por faltas de
comunicación y por enfermedades e intervenciones quirúrgicas
de su autor, fue concluido y entregado a la Academia a finales
del mes de junio. Su autor lo ha dividido en 4 capítulos, más
la Introducción, la Bibliografía y 18 Apéndices, y actualmente
está en la fase de revisión y corrección para presentarlo a las
empresas coauspiciadoras para su publicación.

Congresos programados
En el segundo semestre de este año se realizarán 2
congresos internacionales:
1. El XII Congreso Dominicano de Historia entre los días
15 y 17 de octubre, con el auspicio del Archivo General de
la Nación, el Museo Nacional de Geografía e Historia y la
Comisión Permanente de Efemérides Patrias, con el tema de
Las Expediciones de Junio de 1959, para conmemorar el 50
aniversario de esa gloriosa gesta histórica.
En dicho evento participarán intelectuales dominicanos,
un cubano, un puertorriqueño y un venezolano, quienes
expondrán sobre la participación de 198 expedicionarios

367
CLÍO 177

dominicanos, cubanos, venezolanos, puertorriqueños,


españoles, estadounidenses y un guatemalteco, en esa gesta
patriótica que originó la crisis histórica del régimen trujillista
que culminó con el ajusticiamiento del tirano el 30 de mayo
de 1961; y
2. El Congreso Internacional La inmigración republicana
española a República Dominicana, para conmemorar el 70
aniversario de la llegada al país de los primeros emigrados de
la Guerra Civil Española en 1939. En el evento, participarán
intelectuales dominicanos, españoles y mexicanos que tratarán
diversos temas relacionados con la influencia y efectos en la
sociedad dominicana de esa inmigración.

Panel
En el semestre se celebraron dos paneles:
1. El primero en la noche del miércoles 29 de abril, con el
coauspicio del Comité Dominicano de Amistad con Nicaragua,
titulado Vida, obra y muerte de la profesora y nacionalista
Ercilia Pepín Estrella, con la participación del Académico
de Número Dr. Emilio Cordero Michel, quien sustituyó por
enfermedad a la Académica Correspondiente Dra. Carmen
Durán Jourdain, y el también Académico Correspondiente Lic.
Alejandro Paulino Ramos; y
2. El segundo, en la noche del martes 9 de junio con el tema
de Las Expediciones de Junio de 1959, por conmemorar el 50
aniversario de esa gesta histórica. Participaron como panelistas
de los acontecimientos de Constanza, Maimón y Estero Hondo
el investigador Dr. Guaroa Ubiñas Renville y el Académico de
Número Dr. Emilio Cordero Michel.

368
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

Proyección documental
En la noche del martes 3 de febrero, el Académico
Correspondiente Lic. Alejandro Paulino Ramos presentó ante
nutrido público la publicación digital o página Web www.
historiadominicana.com.do.

Puesta en circulación de publicaciones


En el primer semestre de 2009 se pusieron a circular las
siguientes 6 publicaciones:
1-2. En la noche del miércoles 4 de febrero, con el
coauspicio de la Fundación García Arévalo la obra La
Constitución de Cádiz y Santo Domingo, del Académico de
Número Dr. Wenceslao Vega Boyrie y la publicación semestral
española Revista Mar Océana Nº 24, que presentaron los
Académicos de Número Lic. José Chez Checo y Lic. Manuel
A. García Arévalo, respectivamente;
3. En la noche del miércoles 18 de marzo, la obra Almoina,
un exiliado gallego contra la dictadura trujillista, del profesor,
historiador cubano y Académico Correspondiente Extranjero
Dr. Salvador Morales Pérez, presentada por el Académico
de Número y Director del Archivo General de la Nación
Dr. Roberto Cassá Bernaldo de Quirós, y comentada por
el Académico de Número Dr. Emilio Cordero Michel y la
Miembro Colaboradora M. A. Natalia González Tejera;
4. En la noche del miércoles 25 de marzo, la obra El
destino de 25 restauradores presos en Vieques, 1864-1865,
del Miembro Colaborador Ing. Jesús María Méndez Jiminián,
presentado por el Lic. y Secretario de Estado de Trabajo Lic.
Maximiliano Puig;

369
CLÍO 177

5. En la noche del miércoles 1º de abril, Escritos de Luis


E. Alemar, 1918-1945, del Ing. Constancio Cassá Bernaldo de
Quirós, presentado por el Académico de Número Dr. Marcio
Veloz Maggiolo; y
6. En la noche del miércoles 24 de junio, Historia de los
cambios de nombres de pueblos en la República Dominicana,
2da. edición corregida y ampliada, del Miembro Colaborador
Lic. Welnel Darío Féliz Féliz, presentado por el Miembro
Colaborador Lic. Rafael Enrique Jarvis Luis.

Conmemoraciones
Durante el semestre se conmemoraron 5 aniversarios de
hechos históricos nacionales:
1. En la noche del miércoles 25 de febrero, en sesión solemne
al celebrarse el 165º aniversario de la Separación de Haití y del
surgimiento del Estado Dominicano el 27 de febrero de 1844,
con la conferencia magistral del Académico Correspondiente
Lic. Rubén Arturo Silié Valdez Contexto socio-económico del
momento de la Independencia Nacional;
2. En la noche del jueves 23 de abril, al conmemorarse el
44º aniversario del inicio de la Revolución Constitucionalista de
1965, con la conferencia del periodista y Miembro Colaborador
Juan José Ayuso Abril de 1965 desde la azotea de Molinos
Dominicanos;
3. En la noche del miércoles 6 de mayo, al conmemorarse el
148º aniversario de la protesta armada mocana a la Anexión a
España de 1861, con la conferencia del Académico de Número
Dr. Emilio Cordero Michel La Rebelión de Moca del 2 de
mayo de 1861;

370
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

4. En la noche del miércoles 27 de mayo, al conmemorarse


el 48º aniversario del ajusticiamiento de Trujillo, con la
conferencia de la Licda. Isabel (Lilibet) Rosario de la Maza
Antonio de la Maza Vásquez y el 30 de mayo de 1961;
Durante el mes de junio, para conmemorar los 50 años de
las gloriosas Expediciones de Constanza, Maimón y Estero
Hondo, la Academia celebró con ese tema las siguientes 3
actividades:
5. La noche del martes 9 de junio, un panel histórico con
la participación del Académico de Número Dr. Emilio Cordero
Michel y el Dr. Guaroa Ubiñas Renville;
6. En la noche del martes 16 de junio la conferencia
pronunciada por el Académico de Número Dr. Emilio Cordero
Michel Las Expediciones de Junio de 1959;
7. En la noche del miércoles 24 de junio, la conferencia
Trascendencia histórica de las Expediciones Antitrujillistas de
Junio de 1959, por el Lic. Porfirio Rodríguez Iriarte.

Congreso Internacional
En el curso del semestre el Presidente de la Academia
Dr. Emilio Cordero Michel fue invitado a participar en el
Congreso Extraordinario de la Asociación de Academias
Iberoamericanas de la Historia celebrado en Quito, Ecuador,
durante los días 16-19 de junio, patrocinado por la Academia
Nacional de Historia del Ecuador, para conmemorar el
Bicentenario de la Revolución Quiteña de 1809.
Por motivos de salud el Presidente no pudo asistir a
dicho evento y, en su representación y en el de la Academia
Dominicana de la Historia, asistió el Académico de Número
Dr. Frank Moya Pons, quien en la sesión vespertina del día 16

371
CLÍO 177

de junio presentó la ponencia La crisis de la monarquía en las


Antillas. Además de la representación dominicana, participaron
en el Congreso 24 otros representantes de Academias de
Historia de 17 países iberoamericanos: Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador,
España, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto
Rico, Venezuela y Uruguay.

Académicos fallecidos
En el primer semestre del año 2009, la Academia tuvo el
dolor de perder a dos Miembros Colaboradores:
1. El Dr. Frank Alejandro Roca Friedman, el 12 de febrero; y
2. El Lic. Miguel Ramón Bona Rivera, el 12 de abril.

Publicaciones
1. En el período tratado, la institución editó y lanzó
al público la obra Escritos de Luis E. Alemar, 1918-1945,
compilada por el Ing. Constancio Cassá Bernaldo de Quirós,
puesta a circular la noche del miércoles 1º de abril por el
Académico de Número Dr. Marcio Veloz Maggiolo.
2. Además, conforme al programa de publicaciones
trazado a comienzos del año se encuentran en su fase final de
corrección, diagramación e impresión las siguientes obras que
se pondrán a circular el próximo semestre:
• Economía, población y esclavitud. Ensayo de interpretación
histórica del Santo Domingo Español en el siglo XVIII, del
Académico Correspondiente Rubén Arturo Silié Valdez;

372
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

• Sociedad política e iglesia en el Santo Domingo colonial,


1861-1865, de la historiadora española y Académica
Correspondiente Dra. María Magdalena Guerrero Cano;
• Santo Domingo en los primeros años del siglo XVI.
Ensayos históricos, del historiador español y Académico
Correspondiente Dr. Esteban Mira Caballos;
• Anexión y Guerra de la Restauración, 1861-1865, del
historiador y fallecido Académico de Número Lic. César
Herrera Cabral; y
• La Compañía de Jesús en Santo Domingo durante el
período hispánico. Algunas notas históricas, 2da. edición
ampliada y corregida por su autor, Lic. Antonio Valle Llano,
S. J. y notas del Académico de Número Lic. José Luis Sáez
Ramo, S. J.

Biblioteca
En el semestre se continuó el proceso de clasificación de sus
obras y se contrató a una nueva catalogadora de experiencia, la
Licda. Ivelisse Malespín, para sustituir temporalmente al Lic.
Julio César Herrera, a quien se mantiene en licencia médica
por graves trastornos que han afectado severamente su salud.
Por otro lado, se habilitaron dos nuevos depósitos con
estanterías de metal para guardar miles de publicaciones de la
institución que estaban apiladas en cajas de cartón en el suelo,
en un área bajo techo del patio español de la primera planta de
la Casa de las Academias.
Se continuó el incremento del acervo bibliográfico con la
adquisición de 334 publicaciones históricas y, continuando la
política de donar obras almacenadas a bibliotecas, escuelas,

373
CLÍO 177

instituciones gubernamentales y militares nacionales y


extranjeras, se obsequiaron a 14 de ellas un total de 652
obras.

Otras noticias:
Archivo de la Academia
Cuando en los días navideños del 2008 se iniciaron los
trabajos de reparar paredes, puertas, ventanas, pisos y el
tejado de la sede de la Academia, en un cuartucho debajo
de las escaleras y enterradas debajo de pedazos de muebles
viejos, trozos de madera, periódicos y revistas de la Academia
de la Lengua, sucias y destrozadas por ratas y cucarachas,
aparecieron varias cajas de cartón con el archivo de la
Academia Dominicana de la Historia de los años 1931 a 1988,
del que los últimos Presidentes de la Junta Directiva a partir
del año 2001 (Dr. Roberto Cassá Bernaldo de Quirós, Lic.
José Chez Checo y el autor de estas Noticias) no conocíamos
su existencia. Esa valiosa documentación ha sido limpiada,
organizada y guardada en cajas normalizadas especiales para
la conservación de documentos donadas por el Director del
Archivo General de la Nación, el Académico de Número Dr.
Roberto Cassá Bernaldo de Quirós, quien además facilitó una
técnica, la Licda. Ana Isabel Fernández, para realizar esa tarea
de salvamento.
En la actualidad, la Licda. Fernández está unificando bajo
un mismo sistema ese viejo archivo considerado inexistente
con el más reciente formado a partir de la presidencia del Lic.
Julio Genaro Campillo Pérez (1995-2001) hasta la fecha.

374
Noticias de la Academia, 1ro. de enero―30 de junio de 2009

Con este salvamento documental, dentro de poco la Junta


Directiva estará en condiciones de contratar a uno de sus
miembros para que realice lo que me he propuesto, algo que han
hecho casi todas las Academias de Historia iberoamericanas:
la historia de la institución desde su fundación en 1931 al
2010.

Mejoras físicas
La presidencia de la Academia concluyó la reparación y
pintura de todas sus dependencias e instalaciones, incluyendo
verjas de seguridad y ornamentales y la colocación de alambre
de trincheras en todos los muros y linderos de la segunda planta
del edificio, ante la facilidad que le ofrecían a los ladrones que
azotan la zona colonial y que en más de una ocasión robaron
en la institución.
También se adquirieron: una nueva fotocopiadora; 2 nuevas
computadoras; una maquinilla de escribir eléctrica; y antes de
finalizar el año quedará instalada una pequeña oficina para la
Dirección de Publicaciones.

Planta eléctrica
Debido a los constantes apagones que mantienen en
desesperante zozobra a los usuarios de energía de AES-EDE-
ESTE de la zona colonial y que no permite que se pueda laborar
con equipos eléctricos ni con aire acondicionado en un vetusto
edificio como el que aloja a la institución, se adquirió con
fondos donados a la Presidencia de la República un generador
eléctrico inglés, marca F. G. Wilson, de 60KW y fase trifásica,
movido por un motor diesel marca Perkins Industrial; por un
valor de RD$597,300.00.

375
CLÍO 177

La instalación electromecánica de este equipo por la


empresa OTEICA, C. por A. y la construcción de un techo
para protegerla, así como de un tanque de combustible de 485
galones costó la suma de RD$454,606.20, que sumados al costo
de la planta eléctrica totaliza la suma de RD$1,051,906.20.
Con esa alta inversión, ahora se puede trabajar confortable y
eficientemente en la Academia, se garantizan las actividades
nocturnas en su salón de actos y, a la vez, se les ofrecerá
servicio a las vecinas Academias Dominicanas de la Medicina
y de la Lengua.

376
Directorio de la Academia Dominicana de la Historia

Directorio de la Academia
Dominicana de la Historia,
1º de enero-30 de junio de 2009

A) Académicos de número:

1. Dr. Frank Moya Pons (1978, Sillón B)


2. Dr. Carlos Maximiliano Dobal Márquez (1982, Sillón E)
3. Lic. Manuel A. García Arévalo (1989, Sillón D)
4. Lic. Bernardo Vega Boyrie (1995, Sillón G)
5. Dr. Fernando Pérez Memén (1995, Sillón C)
6. Lic. José Felipe Chez Checo (1996, Sillón I)
7. Dr. Roberto Cassá Bernaldo de Quirós (1996, Sillón N)
8. Dr. Marcio Veloz Maggiolo (1998, Sillón Q)
9. Lic. Juan Daniel Balcácer (1998, Sillón M)
10. Dr. Amadeo Julián Cedano (1998, Sillón P)
11. Dr. Wenceslao Vega Boyrie (2000, Sillón J)
12. Arq. Eugenio Pérez Montás (2000, Sillón F)
13. Dra. Mu-Kien Adriana Sang Ben (2000, Sillón R)
14. Dr. José Luis Sáez Ramo (2000, Sillón S)
15. Dr. Jaime de Jesús Domínguez (2000, Sillón O)
16. Dr. Emilio Cordero Michel (2002, Sillón A)
17. Dr. Francisco Antonio Avelino García (2003, Sillón L)

377
CLÍO 177

18. Dr. Américo Moreta Castillo (2003, Sillón K)


19. Lic. Franklin J. Franco Pichardo (2003, Sillón T)
20. Lic. Raymundo Ml.González de Peña (2003, Sillón U)
21. Dr. Ciriaco Landolfi Rodríguez (2003, Sillón X)
22. Lic. José del Castillo Pichardo (2003, Sillón Y)
23. Lic. Rafael Emilio Yunén Zouain (2003, Sillón V)
24. Vacante (Sillón H)

B) Académica supernumeraria:
1. Licda. María Ugarte España (1995)

C) Académicos correspondientes nacionales:


1. Mons. Antonio Camilo González
2. Licda. Vilma Benzo Sánchez de Ferrer
3. Dr. Vetilio Manuel Valera Valdés
4. Lic. Adriano Miguel Tejada
5. Lic. Rubén Arturo Silié Valdez
6. Gral. José Miguel Soto Jiménez
7. Gral. ® Héctor Lachapelle Díaz
8. Mons. Dr. Rafael Bello Peguero
9. Lic. Arístides Incháustegui Reynoso
10. Dr. Fermín Álvarez Santana
11. Dr. Juan Ventura Almonte
12. Dra. Carmen Durán Jourdain

378
Directorio de la Academia Dominicana de la Historia

13. Dr. Jorge Tena Reyes


14. Lic. Walter J. Cordero
15. Licda. María Filomena González Canalda
16. Lic. Alejandro Paulino Ramos
17. Licda. Celsa Albert Batista
18. Gral. Dr. Rafael Leonidas Pérez Pérez
19. Lic. Edwin Espinal Hernández
20. Lic. Manuel Danilo de los Santos Sánchez
21. Lic. José Guillermo Guerrero Sánchez
22. Lic. Filiberto Cruz Sánchez
23. Lic. Dantes Ortiz Núñez
24. Lic. Diómedes Núñez Polanco
25. Lic. Rafael Darío Herrera Rodríguez
26. M. A. Juan Ricardo Hernández Polanco
27. Dr. Euclides Gutiérrez Félix
28. Licda. Sonia Nereyda Medina Rodríguez
29. Dra. María Elena Muñoz Marte
30. Dr. Hugo Tolentino Dipp
31. Lic. Roberto Santos Hernández
32. Dr. Santiago Castro Ventura
33. Licda. Jeannette de los Ángeles Miller Rivas
34. Dr. Antonio Ramón Lluberes Navarro (Ton)
35 y 36. Vacantes

379
CLÍO 177

D) Miembros protectores:
1. Grupo Popular
2. Mercasid
3. Banco y Fundación Ademi
4. Grupo Punta Cana
5. Embotelladora Dominicana, C. por A.
6. Supermercados La Cadena
7. Señor Ramón Menéndez
8. Banco Vimenca
9. Refinería Dominicana, S.A.
10. Superintendencia de Bancos
11. Archivo General de la Nación
12. Comisión Permanente de Efemérides Patrias
13. Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones

E) Miembros colaboradores:
1. Lic. Vetilio Alfau del Valle
2. Dr. Fernando Batlle Pérez
3. Lic. Rafael Camilo
4. Licda. Dilia Castaños
5. Luis E. Escobar R.
6. Prof. Robert Espinal Luna
7. Dr. Carlos Manuel Finke González (Ney)
8. Lic. Nelson Guzmán
9. Dr. Arturo Martínez Moya
10. Dr. José Antonio Martínez Rojas

380
Directorio de la Academia Dominicana de la Historia

11. Arq. Gamal Michelén


12. M. A. Ramón Paniagua Herrera
13. Licda. Soraya Pérez Gautier
14. Dr. Reynolds José Pérez Stefan
15. Dr. José Alfonso Petit Martínez
16. Lic. Daniel Reyes Jiménez
17. Lic. José Alfredo Rizek Billini
18. Ing. Ana Beatriz Valdez Duval
19. Lic. Rafael Enrique Jarvis Luis
20. Miguel Estrella Gómez
21. Carlos Alonso Salado
22. Lic. Rafael Pérez Modesto
23. M. A. Esteban Prieto Vicioso
24. Arq. Virginia Flores Sasso
25. M. A. Natalia González Tejera
26. Licda. Quisqueya Lora
27. Lic. Francisco Bernardo Regino Espinal
28. Lic. Frank Marino Hernández Gurola
29. Dr. Juan Francisco Payero Brisso
30. Lic. Alberto Perdomo Cisneros
31. Lic. Welnel Darío Féliz Féliz
32. Dr. Rolando Forestieri Sanabia
33. M. A. Reynaldo Rafael Espinal Núñez
34. Dr. Cristóbal Pérez Siragusa
35. Lic. Héctor Luis Martínez
36. Dr. Edgar Hernández Mejía

381
CLÍO 177

37. Lic. Julio Amable Gonzáles Hernández


38. Ing. Efraín Baldrich Beauregard
39. Dr. Manuel Alexis Reyes Kunhardt
40. Ing. Jesús María Méndez Jiminián
41. Lic. Lucy Margarita Arraya
42. Arq. Pablo Euclides Santos Candelario
43. Lic. Miguel de Camps Jiménez
44. Ing. Víctor José Arthur Nouel
45. Arq. Linda María Roca
46. Periodista Juan José Ayuso

F) Junta Directiva (agosto 2007–2010):


Dr. Emilio Cordero Michel, presidente
Dr. Fernando Pérez Memén, vicepresidente
Lic. Dr. José Luis Sáez Ramo, S, J., secretario
Dr. Américo Moreta Castillo, tesorero
Lic. Raymundo Manuel González de Peña, vocal

382
Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia

Publicaciones de la Academia
Dominicana de la Historia

Revista Clío:
Nos. 1 a 177 (enero de 1931 a junio de 2009)

Libros y opúsculos:
Vol. I Emilio Rodríguez Demorizi. Invasiones
haitianas de 1801, 1805 y 1822. Ciudad
Trujillo, Editora del Caribe, 1955, 371 pp.
Vol. II Emilio Rodríguez Demorizi. La Era de
Francia en Santo Domingo. Ciudad Trujillo,
Editora del Caribe, 1955, 313 pp.
Vol. III Emilio Rodríguez Demorizi. Relaciones
dominico-españolas, 1844-1859. Ciudad
Trujillo, Editora Montalvo, 1955, 428 pp.
Vol. IV Emilio Rodríguez Demorizi. Antecedentes
de la Anexión a España. Ciudad Trujillo,
Editora Montalvo, 1955, 463 pp.
Vol. V Joaquín Marino Incháustegui. Documentos
para estudio. Marco de la época del Tratado
de Basilea de 1795 en la parte española
de Santo Domingo. Tomo I. Buenos Aires,
Artes Gráficas Bartolomé Chiasino, 1957,
401 pp.

383
CLÍO 177

Vol. VI Joaquín Marino Incháustegui. Documentos


para estudio. Marco de la época del Tratado
de Basilea de 1795 en la parte española de
Santo Domingo. Tomo II. Buenos Aires,
Artes Gráficas Bartolomé Chiasino, 1957,
402 pp.
Vol. VII Cipriano de Utrera. Para la Historia de
América. Ciudad Trujillo, Impresora Domi-
nicana, Santo Domingo, 1959, 273 pp.
Vol. VIII Víctor Garrido. Los Puello. Ciudad Trujillo,
Editora Montalvo, 1959, 234 pp.
Vol. IX Emilio Rodríguez Demorizi. Salomé Ureña y
el Instituto de Señoritas. Para la historia de la
espiritualidad dominicana. Ciudad Trujillo,
Impresora Dominicana, 1960, 427 pp.
Vol. X Emilio Rodríguez Demorizi. Informe de la
Comisión de Investigación de los Estados
Unidos en Santo Domingo, 1871. Ciudad
Trujillo, Editora Montalvo, Santo Domingo,
1960, 650 pp.
Vol. XI Víctor Garrido. Política de Francia en Santo
Domingo, 1844-1846. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1962, 154 pp.
Vol. XII Emilio Rodríguez Demorizi. Próceres de la
Restauración. Noticias biográficas. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 1963, 355 pp.
Vol. XIII Pedro Troncoso Sánchez. La Restauración
y sus enlaces con la historia de Occidente.
Santo Domingo, Editora Montalvo, 1963,

384
Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia

27 pp. (Edición del Centenario de la


Restauración).
Vol. XIV Emilio Rodríguez Demorizi. Elogio
del Gobierno de la Restauración. Santo
Domingo, Editora Montalvo, 1963, 20 pp.
Vol. XV Emilio Rodríguez Demorizi. Actos y doctri-
na del Gobierno de la Restauración. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 1963, 460 pp.
Vol. XVI Leonidas García Lluberes. Crítica histórica.
Santo Domingo, Ed. Montalvo. 1964, 465
pp.
Vol. XVII Emilio Rodríguez Demorizi. Papeles de
Pedro Francisco Bonó. Para la historia
de las ideas políticas en Santo Domingo.
Santo Domingo, Editora del Caribe, 1964,
636 pp.
Vol. XVIII Emilio Rodríguez Demorizi. Homenaje a
Mella. (Centenario de la muerte de Matías
Ramón Mella, 1864-1964). Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1964, 302 pp.
Vol. XIX Emilio Rodríguez Demorizi. Baní y la no-
vela de Billini. Santo Domingo, Editora del
Caribe, 1964, 320 pp.
Vol. XX Emilio Rodríguez Demorizi. Riqueza mi-
neral y agrícola de Santo Domingo. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 965, 438 pp.
Vol. XXI Emilio Rodríguez Demorizi. Papeles de
Buenaventura Báez. Santo Domingo,
Editora Montalvo, 1968, 562 pp.

385
CLÍO 177

Vol. XXII Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-


canas. Letras A-B. Vol. I. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1967, 361 pp.
Vol. XXIII Emilio Rodríguez Demorizi. Hojas de ser-
vicios del Ejército Dominicano, 1844-1865.
Vol. I. Santo Domingo, Editora del Caribe,
1968, 448 pp.
Vol. XXIV Vetillo Alfau Durán, Controversia históri-
ca. Polémica de Santana. Santo Domingo,
Editora Montalvo, 1968, 182 pp.
Vol. XXV Emilio Rodríguez Demorizi. Santana y
los poetas de su tiempo. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1969, 362 pp.
Vol. XXV-bis Emilio Rodríguez Demorizi. Santana y los
poetas de su tiempo. 1ra. reedición. Santo
Domingo, Editora Corripio, 1982, 363 pp.
Vol. XXVI Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-
canas. Letras C-Ch. Vol. II. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1969, 287 pp.
Vol. XXVII Emilio Rodríguez Demorizi. Pedro Alejan-
drino Pina. Vida y escritos. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1970, 247 pp.
Vol. XXVIII Alcides García Lluberes. Duarte y otros
temas. Santo Domingo, Editora del Caribe,
1971, 786 pp.
Vol. XXIX José Gabriel García. Rasgos biográficos
de dominicanos célebres. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1971, 372 pp.

386
Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia

Vol. XXX Emilio Rodríguez Demorizi. Los domini-


cos y las encomiendas de indios de la Isla
Española. Santo Domingo, Ed. del Caribe,
1971, 400 pp.
Vol. XXXI Víctor Garrido. Espigas históricas. Santo
Domingo, Imprenta Arte y Cine, 1971, 354
pp.
Vol. XXXII Tobías E. Cabral. Índice de Clío y del Boletín
del Archivo General de la Nación. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 1971, 288 pp.
Vol. XXXIII Emilio Rodríguez Demorizi. Santo Domingo
y la Gran Colombia, Bolívar y Núñez
de Cáceres. Santo Domingo, Editora del
Caribe, 1971, 219 pp.
Vol. XXXIV Cipriano de Utrera. Polémica de Enriquillo.
Santo Domingo, Ed. del Caribe, 1973, 500
pp.
Vol. XXXV Emilio Rodríguez Demorizi. Sociedades,
escuelas, gremios, cofradías y otras corpora-
ciones dominicanas. Santo Domingo, Editora
Educativa Dominicana,1974, 267 pp.
Vol. XXXVI Emilio Rodríguez Demorizi. Luperón y
Hostos. Santo Domingo, Editora Taller,
1975, 50 pp.
Vol. XXXVII Carlos Larrazábal Blanco. Familias domi-
nicanas. Letras D-E-F-G. Vol. III. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 1975, 472 pp.

387
CLÍO 177

Vol. XXXVIII Vetilio Alfau Durán. El Derecho de Patronato


en República Dominicana, Santo Domingo,
Editora Educativa Dominicana, 1975, 127 pp.
Vol. XXXIX Emilio Rodríguez Demorizi. Necrología del
Padre de la Patria. Santo Domingo, Editora
Educativa Dominicana, 1976, 20 pp.
Vol. XL Emilio Rodríguez Demorizi. Hojas de ser-
vicios del Ejército Dominicano, 1844-1865.
Vol. II. Santo Domingo, Editora del Caribe,
1976, 571 pp.
Vol. XLI Emilio Rodríguez Demorizi. Ulises F.
Espaillat y Benjamín Franklin. Santo
Domingo, Editora Taller, 1976, 24 pp.
Vol. XLII Emilio Rodríguez Demorizi. En torno a
Duarte. Santo Domingo, Editora Taller,
1976, 333 pp.
Vol. XLIII Emilio Rodríguez Demorizi. Acerca de
Francisco del Rosario Sánchez. Santo
Domingo, Editora Taller, 1976, 258 pp.
Vol. XLIV Cipriano de Utrera. Los restos de Colón en
Santo Domingo. Santo Domingo, Editora
Taller, 1977, 390 pp.
Vol. XLV Frank Moya Pons. Manual de historia domi-
nicana, 1ª ed. Barcelona, Industrias Gráficas
M. Pareja, 1977, 640 pp.
Vol. XLVI Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-
canas. Letras H-L. Vol. IV. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1978, 288 pp.

388
Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia

Vol. XLVII Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-


canas. Letras M-N-Ñ. Vol. V. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1978, 370 pp.
Vol. XLVIII Emilio Rodríguez Demorizi. Milicias de
Santo Domingo, 1786-1821. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1978, 443 pp.
Vol. XLIX Julio Genaro Campillo Pérez. Elecciones
dominicanas, 2ª ed. Santo Domingo, Editora
Amigo del Hogar, 1978, 480 pp.
Vol. L Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-
canas. Letras O-P. Vol. VI. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1978, 282 pp.
Vol. LI Carlos Larrazábal Blanco. Familias domini-
canas. Letras Q-R. Vol. VII. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1979, 248 pp.
Vol. LII Emilio Rodríguez Demorizi. La Constitución
de San Cristóbal, 1844-1854. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1980, 485 pp.
Vol. LIII Carlos Larrazábal Blanco, Familias domini-
canas. Letras S-T. Vol. VIII. Santo Domingo,
Editora del Caribe, 1980, 288 pp.
Vol. LIV Carlos Larrazábal Blanco. Familias domi-
nicanas. Letras V-W-X-Y-Z. Vol. IX. Santo
Domingo, Editora del Caribe, 1980, 153 pp.
Vol. LV Emilio Rodríguez Demorizi. Documentos
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Vol.LXXVIII Francisco AntonioAvelino García, Raymundo
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de Hostos en el 168° aniversario de su naci-
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Vol. LXXXIV Raymundo Manuel González (Compilador).
Documentos para la historia de la educa-
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(1879-1894), Tomo II (Coedición: Archivo
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Luis E. Alemar, 1918-1945. Santo Domingo,
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Vol. LXXXVI Rubén Silié. Economía, esclavitud y pobla-
ción. Ensayo de interpretación histórica del
Santo Domingo Español en el siglo XVIII.
Santo Domingo, Editora Búho, 2009, 264
pp.

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Publicaciones de la Academia Dominicana de la Historia

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y estudiosos del pasado dominicano, que algunos de
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