Alicia en El Pais de Las Maravillas Ed C
Alicia en El Pais de Las Maravillas Ed C
Lewis Carroll
EDICIONES COLIHUE
ALICIA
en el País de las Maravillas
Lewis Carroll
Ilustraciones
Gustavo Roldán (h)
Ediciones Colihue
Carroll, Lewis
Alicia en el país de las maravillas- 1 ª. ed. - 7ª - Ciudad Autóno
ma de Buenos Aires : Colihue, 2015.
E
160 p. ; 24x17 cm. (Los libros de Boris)
ISBN 978-950-581-272-1
l. Literatura infantil y juvenil inglesa. l. Título
CDD 828
OO
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¿Pero qué puede una voz
contra ese trío de ruego ?
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A
ese mundo extraño y nuevo,
donde aves y bestias hablan...
¡Si casi parece cierto!
Cuando el cuento declinaba
por exhausta fantasía
y este pobre fatigado LICIA ESTABA EMPEZANDO a cansarse de
estar ahí sentada en la orilla sin tener nada
abandonarlo quería,
para hacer: ya había espiado dos o tres veces el libro que
a "Otra vez les cuento el resto" su hermana leía, pero no tenía dibujos ni diálogos "¿y de
"¡Ya es otra vez!" respondían. qué puede servir un libro que no tiene dibujos ni diálogos?",
pensaba Alicia.
Y el País de Maravillas Y ahí estaba, discutiendo consigo mismá (lo mejor
posible, porque el calor la hacía sentirse más bien soñolienta
con sus rarezas creció
y boba) si el placer de tejer una guirnalda de margaritas
cincelado poco a poco. justificaba el esfuerzo de ponerse de pie para ir a recoger
Ahora el cuento se acabó: las flores, cuando de pronto pasó corriendo a su lado un
ya es de noche y vuelve a casa conejo blanco de ojos rosados.
la feliz tripµ,lación. Eso no tenía nada de extraordinario, y tampoco le
pareció demasiado extraordinario a Alicia que el Conejo
murmurase "¡Ay, ay, ay, qué tarde que se me está hacien
¡Alicia!, te entrego el cuento. do!" mientras corría (fue mucho más tarde, cuando volvió
Ponlo suave donde enlaza a pensar en todo ese asunto, que se le ocurrió que lo que
su guirnalda la Memoria correspondía era sorprenderse; en el primer momento le
con los sueños de la Infancia, pareció lo más natural del mundo).
como la del peregrino, Pero, cuando el Conejo sacó un reloj del bolsillo del
chaleco, lo miró y luego siguió corriendo, Alicia se puso
seca ya, de flor lejana. de pie de un salto ya que de pronto se le cruzó por lamen
te que jamás antes había visto un conejo con bolsillo de
chaleco, ni con reloj para sacar de ese bolsillo. Ardiendo
de curiosidad, se lanzó a perseguirlo a toda carrera por el
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de ponerle el platito de leche para la merienda. ¡Ay, encontró sola en un vestíbulo grande y baj'o, iluminado por
Dinita! ¡Cómo me gustaría que estuvieses aquí abajo una hilera de lámparas que colgaban del techo.
conmigo! Me temo que no hay ratones en el vacío, pero El vestíbulo estaba rodeado de puertas, pero todas
siempre podrías cazar algún murciélago. Los murciéla estaban ce�radas.Alicia las fue probando, una por una, y
gos se parecen mucho a los ratones, ¿sabías? Pero me luego volvió caminando tristemente hasta el centro de la
pregunto si los gatos comerán murciélagos... habitación, preguntándose cómo haría para salir de allí.
Aquí Alicia empezó a aderrnilarse un poco y De pronto notó que había
siguió diciéndose coino entre sueños: una mesita de tres patas, hecha
-¿Comenmurciélagoslosgatos? ¿Comen murciégatos de vidrio: no tenía encima más
los galos? que una llavecita dorada, muy
Y a veces: pero muy pequeña, y lo prime
-¿Comen gatos los murciélagos? ro que pensó Alicia fue que tal
vez pudiera servir para abrir
Porque, dado que no podía responder a ninguna de alguna de las puertas del ves
esas preguntas, en realidad no importaba demasiado tíbulo. Pero ¡qué desgracia!
que la formulase de una manera o de otra. Una de dos: o las cerraduras eran demasiado grandes o
Tuvo la sensación de que se estaba quedando dormi la llave demasiado pequeña. Lo cierto es que no podía
da y apenas empezaba a soñar que estaba caminando de abrir ninguna de esas puertas.
la mano con Dinah mientras le preguntaba con toda Sin embargo, en su segunda recorrida, Alicia se
severidad "A ver, Dinah, quiero la verdad y sólo la verdad: tropezó con un cortinado que no había visto antes y vio
¿te comiste algún murciélago alguna vez en tu vida?" que, detrás del cortinado, había una puertita de unos
cuando de pronto -¡pof1 ¡pof1- aterrizó en un montón de treinta centímetros de alto. Probó la llavecita de oro y,
ramas y hojas secas y terminó la caída. para gran alegría suya, ¡entraba perfectamente en la
Alicia no se había lastimado ni un poquito, de modo cerradura!
que se puso de pie de un salto. Miró hacia arriba pero Abrió la puerta y vio que daba a u� pasillito apenas
todo estaba muy oscuro. Hacia el frente, en cambio, se más amplio que una cueva de ratones; se arrodilló para
veía otro túnel, y al Conejo Blanco que corría por él. No mirar y vio que el pasillo desembocaba en el más maravi
había un momento que perder: allá se precipitó Alicia, lloso jardín que uno pueda imaginarse. ¡Qué ganas le
veloz como el viento, y llegó justo a tiempo para oírle dieron de salir de ese vestíbulo oscuro y pasearse entre
decir mientras doblaba el recodo: esos macizos de flores refulgentes y esas fuentes frescas!
-¡Por mis orejas y mis bigotes! ¡Qué tarde se me Pero ni siquiera podía pasar la cabeza por el vano de la
está haciendo! puerta.
Alicia había estado pisándole los talones al llegar al "Y, aunquepudiese pasar la cabeza", pensó la pobre
recodo, pero, en cuanto pegó la vuelta, dejó de verlo, y se Alicia, "de poco me serviría sin mis hombros del otro
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Capítulo 11
Un charco de lágrimas
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-Porque hay un perrito cerca de casa... ¡Me gustaría
que lo conociese! Un fox-terrier ... Es chiquito y tiene los ojos
muy brillantes y un pelo sedoso y todo lleno de rulos... Es
muy inteligente. Uno le arroja cosas y él las va a buscar,
y se sienta en dos patas para pedir la comida. ¡De todo
sabe hacer! ¡Ya ni me acuerdo de todas las cosas que sabe
hacer! El dueño es un granjero ¿sabe? y siempre dice que O CABE DUDA DE que el grupo reunido en la
es un perro muy útil, que no lo vendería ni por un millón. orilla era más bien estrafalario: los pájaros con
Dice que le mata todas las ratas y... sus plumas ensopadas, los animales con el pelo pegado
-¡Ay, ay, ay! -suspiró Alicia con voz apesadumbra al cuerpo, y todos chorreando agua, malhumorados y
da- ¡me parece que volvió a ofenderse! molestos.
Porque el Ratón se alejaba de ella nadando con toda Lo primero a resolver era, por supuesto, cómo secar
la energía de que era capaz y agitando bastante el charco se; se discutió el asunto y no hicieron falta más que unos
mientras avanzaba. pocos minutos para que Alicia sintiese que era lo más
De modo que Alicia lo llamó suavemente: natural del mundo estar ahí charlando en confianza con
esas criaturas, como si las conociese de toda la vida.
-¡Estimado Ratón! ¡Vuelva, por favor! ¡Le prometo
que no vamos a hablar de gatos! ¡Y tampoco de perros, si Por cierto, se enfrascó en una larga discusión con el
a usted no le gusta! Loro, que terminó por enfurruñarse y limitarse a repetir:
Cuando el Ratón oyó esto dio media vuelta y nadó -Yo soy mayor que tú, de modo que tengo razón.
lentamente hacia ella: tenía el rostro pálido (por la emo Y eso era algo que Alicia no estaba dispuesta a ad
ción, pensó Alicia), y dijo, en voz baja y temblorosa: mitir sin saber antes cuál era la edad del Loro, y, como
-Vayamos a la orilla para que te cuente mi his el Loro se rehusaba rotundamente a confesarla, no hubo
toria. Así vas a entender por qué odio a los gatos y a los nada más que decir.
perros. Por fin el Ratón, que parecía una persona de cierto
Ya era hora de salir del agua porque el charco estaba predicamento en el grupo, gritó:
atestado de pájaros y animales que se habían caído en él: -¡Siéntense todos y escuchen lo que voy a decir! ¡Ya
había un Pato y un Dodo, un Loro y un Aguilucho, y mu van a ver como los dejo bien sequitos!
\
chas otras criaturas de lo más extrañas. Alicia encabezó Se sentaron todos en ronda, con el Ratón en el me-
la marcha y toda la compañía nadó hacia la costa. dio. Alicia estaba expectante y no le quitaba los ojos de
encima, ya que estaba convencida de que iba a pescarse
flor de resfrío si no se secaba de inmediato.
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cajita de confites (afortunadamente no se habían mojado
con el agua salada), y lo� repartió como si fuesen premios.
Hubo uno para cada uno, exactamente.
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-Pero ella también merece un premio, ¿no es cierto?
-dijo el Ratón.
-Claro -dijo el Dodo con toda seriedad y luego,
dirigiéndose a Alicia: - ¿Qué más tienes en el bolsillo?
-Un dedal, nada más-dijo Alicia algo compungida.
-¡Dámelo! -dijo el Dodo.
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-¡No estás prestando atención! -la reprendió el -¡Ojalá estuviese Dinah aquí! -dijo Alicia en voz
Ratón-. ¿En qué estabas pensando? alta sin dirigirse a nadie en particular-. ¡Ella sí que lo
-Lo siento mucho -dijo Alicia humildemente-. traería de vuelta enseguidal
Creo que iba por la quinta vuelta, ¿no? -¿Y quién es Dinah, si se puede saber?-preguntó
-¡No! ¡No iba por la quinta vuelta! -chilló el Ratón el Loro.
furioso-. Apenas si había llegado al nudo... Alicia respondió con mucho entusiasmo porque
-¡Un nudo! ¿Se le hizo un nudo? -se interesó Ali siempre estaba dispuesta a hablar de su mascota.
cia, mirando a su alrededor y dispuesta como siempre a -Dinah es nuestra gata. ¡Y es una campeona ca
mostrarse útil-. Por favor, permítame ayudarlo a desha zando ratones! ¡Usted ni se imagina! Y eso no es todo: me
cerlo... gustaría que la viese cuando persigue pajaritos ... ¡Se los
-¡Claro que no! -dijo el Ratón, poniéndose de pie traga en un abrir y cerrar de ojosl
y alejándose-. ¡Me insultas diciendo esas pavadas! Este discurso provocó un considerable efecto en
-No fue mi intención-se disculpó la pobre Alicia-. todo el grupo. Algunos pájaros se volaron de inmediato;
¡Es que usted se ofende de nada! una vieja Urraca comenzó a arroparse cuidadosamente
mientras decía:
El Ratón se limitó a gruñir por toda respuesta.
- No voy a tener más remedio que irme a casa
-¡Por favor, vuelva y termine su cuento! -suplicó
cuanto antes: este airecito nocturno le hace pésimo a mi
Alicia.
garganta ...
Y los demás se le �
Y un Canario llamaba a sus hijitos con voz temblorosa:
unieron a coro:
�� -¡Vamos, vamos, queriditos! Ya es hora de ir a la
-¡Sí,porfavor! �· cama.
Pero el Ratón
Con un pretexto o con otro, todos se fueron alejando
sólo sacudió la cabe-
y muy pronto Alicia se quedó sola.
za con impaciencia y
siguió alejándose a paso aún más vivo. -¡Ojalá no hubiese hablado de Dinah! -se dijo con
voz lastimera-. Aquí nadie parece quererla, ¡y eso que es
-¡Qué lástima que no quiso quedarse! -suspiró el
Loro en cuanto lo perdieron de vista. la mejor gata del mundo! ¡Ay, Dinita querida! ¡No sé si te
volveré a ver!
Y una vieja Cangreja aprovechó para decirle a su hija:
Y al llegar aquí la pobre Alicia se puso a llorar nue
-¡Ya ves, hijal ¡Que esto te sirva de lección! ¡No hay vamente, porque se sentía muy sola y muy abatida. Pero
que perder los estribosl un ratito después volvió a oír el repiqueteo de los pasitos
-¡Cállate la boca,mal-replicó la Cangrejita de mala a lo lejos y levantó la vista con ansiedad, con la secreta
manera-. ¡Serías capaz de hacerle perder la paciencia a esperanza de que el Ratón hubiese cambiado de opinión y
una ostra! estuviese regresando para concluir su historia.
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Capítulo IV
Haciéndole mandados al Conejo
E
. RA EL CONEJO BLANCO, que volvía al_ trote
lento, mientras miraba con ansiedad hacia todos
lados, cómo si hubiese perdido algo. Se lo oía murmurar:
-¡Ay, la Duquesa, la Duquesa! ¡Ay,· mis patitas!
¡Ay, mi pielcita! ¡Ay, mis bigotes! Me va a mandar matar.
Seguro que me manda matar. Tan seguro corrio que existen
los hurones. ¿Dónde pude haberlos dejado caer?
Alicia se dio cuenta enseguida de que lo que el Conejo
estaba buscando era el abanico y los guantes de cabritilla,
y también ella se puso a buscar con la mejor buena volun
tad. Pero no estaban por ninguna parte; todo parecía haber
cambiado desde la época de su zambullida en el charco de
lágrimas, y el gran vestíbulo, con su mesa de vidrio y su
puertita, había desaparecido sin dejar rastros.
No pasó demasiado tiempo antes de que el Conejo
· notara la presencia de Alicia, que iba de un lado al otro
buscando los objetos perdidos, y le gritara de muy mal
talante:
-· ¡Caramba, Ana María! ¿Me quiere decir qué es lo
que está haciendo usted acá? ¡Va.ya corriendo a casa inme
diatamente y tráigame un par de guantes y un abanico!
¡Rápido, vaniós!
Y Alicia se asustó tanto qúe salió corriendo de inme
diato hacia donde señalaba el Conejo, sin tratar siquiera
de explicarle que había cometido una equivocación.
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la vida agrandándome y achicándome ni aguantando que más grande que el Conejo y que ya no había razón para
los conejos y los ratones me diesen órdenes todo el tiempo. que le tuviese miedo.
Casi casi ya estoy arrepentida de haber bajado por la ma El Conejo se dirigió de inmediato a la puerta de
driguera ... aunque... aunque una vida como la que se vive su habitación e intentó abrirla, pero como la puerta se
acá no deja de resultar interesante ... ¡Me pregunto qué abría hacia adentro y el codo de Alicia estaba apretado
me puede haber sucedido! Cuando leía cuentps de hadas . contra ella, su intento terminó en un fracaso.
pensaba que es as cosas no sucedían nunca· de verdad, ¡y Alicia lo oyó decirse:
ahora estoy adentro de uno de esos cuentos! ¡Tienen que
-Entonces voy a dar la vuelta y voy a entrar por la
escribir un libro acerca de mí! Yo misma voy· a escribirlo
ventana.
cuando crezca ... . ' ,
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-¡Así saliste tú, viejo! pequeña Lagartija, estaba en el centro, sostenido por dos
-¡Vamos a tener que prenderle fuego a la casa! cobayos que le daban algo de beber de una botella. Todos
- dijo la voz del Conejo. corrieron hacia Alicia en cuanto la vieron salir pero ella se
escapó a toda velocidad y muy pronto se encontró a salvo
Y Alicia_ gritó lo más fuerte que pudo:
en medio de un bosque tupido.
-¡Si hacen eso les mando a Dinah!
-Lo primero que tengo que hacer-se dijo mientras
De inmediato se hizo un gran silencio y Alicia pen- vagaba por el bosque- es recuperar mi tamaño normal.
só: Y luego tengo que ver cómo puedo hacer para llegar a ese
"Me pregunto qué harán ahora... Si tuvieran dos jardín tan lindo. Creo que ese es el mejor plan.
dedos de frente sacarían el techo". Parecía un plan excelente, sin duda, sencillo e
Un ratito después volvieron a notarse movimientos impecable; el único problema era que no tenía ni la me
y Alicia notó que el Conejo decía: nor idea de cómo llevarlo a cabo. Y mientras espiaba
-Con un barril alcanza, para empezar. con ansiedad entre los árboles, un ladridito agudo justo
encima de su cabeza hizo que levantara la vista apresu
"¿Un barril de qué?", pensó Alicia. Pero no tuvo de
radamente.
m asiado tiempo para cavilar porque un instante después
una andanada de guijarros entró por la ventana y algunos Un inmenso cachorrito la miraba con grandes ojos
le golpearon la cara. redondos y estiraba tímidamente una pata para tocar
"Voy a acabar con esto de una vez", se dijo y gritó la.
hacia afuera: -¡Hola, perrito lindo! -dijo Alicia con voz se
ductora, y trató de chiflarle, pero estaba terriblemente
-¡Ni se les ocurra volver a hacer eso!
asustada y no podía dejar de pensar que tal vez el cacho
Y su amenaza provocó un nuevo silencio sepulcral. rrito tuviese hambre y que en ese caso lo más probable
Alicia notó,. con cierta sorpresa, que los guijarros se era que se la comiese de un bocado a pesar de todos sus
iban transformando en pastelitos a medida que caían al arrumacos.
suelo y se le ocurrió una idea brillante. Sin saber muy bien lo que hacía, recogió del suelo
"Si como algunos de estos pastelitos", pensó, "casi un palito y s� lo mostró al cachorrito. El cachorrito se puso
seguro que cambio de tamaño. Y, como ya no puedo seguir de pie de un salto con un ladrido de alegría y se abalanzó
creciendo, voy a tener que achicarme... Espero... ". sobre la ramita, jugando a que la mordía. Entonces Ali
De modo que se tragó uno y notó, para gran alegría, cia se protegió detrás de un gran cardo para evitar que
que empezaba a encoger a toda velocidad. En cuanto tuvo el cachorro la atropellara y, en cuanto volvió a aparecer
el tamaño suficiente para pasar por la puerta, salió co por el otro lado, el cachorrito volvió a abalanzarse sobre
rriendo de la casa y se encontró con una muchedumbre de la ramita, se tropezó y se cayó en el apuro por alcanzarla.
animalitos y de pájaros que estaban aguardando. Guille, la Entonces Alicia, que no podía dejar de pensar que eso era
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algo parecido a jugar con un caballo de tiro y que corría Se puso en puntas de pie, espió por sobre el borde
el riesgo de ser arrollada bajo sus patas todo el tiempo, y sus ojos tropezaron de inmediato con los ojos de una
volvió a esconderse detrás del cardo. Entonces el cachorro gran oruga azul, que estaba sentada allí arriba, de brazos
comenzó con una serie de breves arremetidas al palito, que cruzados, fumando tranquilamente un largo narguile sin
consistían en pequeñas carreritas hacia adelante seguidas hacer el menor caso de ella ni de ningun a otra cosa.
de largas retiradas hacia atrás, mientras lanzaba ladridos
roncos todo el tiempo, hasta que por fin se sentó a cierta
distancia, jadeando, cori la lengua afuera
· y los ojazos
· en-
trecerrados.
A Alicia le pareció que.ésa era una buena oportunidad
para escapar; de modo que empezó a correr de inmediato
y siguió corriendo sin parar hasta quedar sin aliento y
hasta que los ladridos del cachorrito se fueron acallando
a lo lejos.
-¡Y qué amoroso que era! -dijo Alicia, apoyándose
en una anémona para recuperar el aliento y abanicándose
con un.a de sus hojas-. Me habría encantado enseñarle
algunas pruebas si sólo... ¡si sólo hubiese sido del tamaño
adecuado! ¡Ay, Dios! ¡Ya casi me olvidaba de que lo que
tenía que hacer era volver a crecer! A ver... ¿y cómo se
hará eso? Supongo que tendré que comer o beber alguna
otra cosa... Pero la cuestión es saber qué cosa.
No cabía duda de que esa era la gran cuestión: qué
cosa.
Alicia miró las flores y las briznas de pasto que ha
bía a su alrededor, pero no logró ver nada que pareciese
apropiado para comer o para, beber en esas circunstan-
ci�.
Cerca de donde ella estaba crecía un: gran hongo,
aproximadamente de su misma estatura, y, luego de mirar
y ver que no había nada especial debajo, detrás y ni al lado
del hongo, tuvo la genial idea de mirar para ver si había
algo encima.
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Capítulo V
Los consejos de una oruga
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Siguió pitando durante algunos minutos más sin Este ungüento es genial, mi muchacho:
pronunciar una sola palabra, pero por fin se descruzó de a un chelín el frasquito lo vendo.
brazos, se quitó la boquilla y dijo:
-¿De modo que crees que te han cambiado, no es Eres viejo, mandíbulas flojas,
cierto?
sólo debes tragar ya papillas,
-Sí, señora, mucho me temo que sí -dijo Alicia-.
Ya no recuerdo algunas cosas que solía recordar... y no mas del ganso comiste hasta el pico
logro mantener mi tamaño ni diez minutos seguidos. ¿cómo explicas esta maravilla?
-¿Cuáles son las cosas que ya no recuerdas? -pre
guntó la Oruga. Fui abogado de joven -le dijo-.
-Bueno, traté de recitar el poema de la abejita la Con mi esposa charlaba los casos:
boriosa, Cómo aumenta la abejita... , ¡pero me salió muy mi quijada .se volvió poderosa,
diferente! -respondió Alicia con voz apenada. y el vigor aun me dura, muchacho.
-Recita Eres viejo, padre mío -dijo la Oruga.
Alicia se cruzó de brazos y comenzó: Estás viejo -dijo el joven-, y creo
-Eres viejo, padre mío -dijo el joven-, que tus ojos no ven casi nada,
los cabellos se te han puesto blancos, pero en la nariz hamacaste una anguila,
pero aún de cabeza te paras, ¿cómo haces, papá, esas monadas?
¿te parece correcto a tus años?
Contesté tres preguntas y basta,
Tiempo atrás -dijo el padre a su hijo ya me hartaste con tantas pavadas.
temí que eso dañara el cerebro, Ya no me hagas perder más el tiempo.
hoy por hoy ya no tengo más dudas ¡Vamos, fuera! o te echo a patadas.
porque sé que cerebro no tengo.
-No lo dijiste bien -dijo la Oruga.
Eres viejo, padre mío, repito, -No, creo que no lo dije del todo bien -dijo Alicia
y te has puesto grasiento y obeso tímidamente-; creo que algunas palabras salieron dife
rentes.
pero aún te das vuelta carnero:
-Está todo mal, de cabo a rabo-dijo la Oruga con
dime, papi, cómo es que haces eso.
decisión, y luego hubo un rato de silencio.
Cuando joven -le dijo el anciano-
La Oruga fue la primera en volver a hablar.
me ocupé de aceitar bien mis miembros.
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-:¿De qué tamaño quieres ser? -preguntó. Alicia se quedó mirando pensativamente el hongo
-Oh, no · soy quisquillosa con las cuestiones de durante un buen rato, tratando de resolver cuáles eran
tamaño ...:...respondió Alicia de inmediato-; lo que no me sus dos lados, pero, como el hongo era perfectamente
gusta es es9 de andar cambiando tan a menudo, ¿sabe? redondo, resultaba muy difícil el acertijo. Sin embargo,
-No, no sé -dijo la Oruga. finalmente estiró lo más que pudo ambos brazos como
para abrazarlo y arrancó un pedacito del borde con cada
Alicia no dijo nada: jamás en la vida la habían con
mano.
tradicho tanto y tenía la sensación de que estaba perdiendo
la paciepcia. -Y ahora ¿cuál es cuál?-se preguntó, y mordisqueó
un poquito del que tenía en la mano derecha para probar
...:...¿Estás satisfecha con el tamaño que tienes ahora?
qué efecto hacía.
-preguntó la Oruga.
De inniediato sintió un fuerte golpe debajo del men
-Bueno, me gustaría ser unpoquitín más grande,
tón: ¡se había chocado con el pie!
señora, si no es molestia -dijo Alicia-. ¡Diez centímetros
son tari poca cosa! Alicia se asustó mucho de un cambio tan brusco,
pero sintió que no había tiempo que perder, ya que enco
-¡Diez centímetros es una altura estupenda! -dijo
gía a gran velocidad, y que debía poner manos a la obra
la Oruga muy enojada, alzándose en toda su estatura mien
de inmediato. De modo que dio un mordisquito al otro
tras hablaba (medía exactamente diez centímetros).
pedazo. Tenía el mentón tan apretado contra el pie que
-Sí, pero yo no estoy acostumbrada -rogó la pobre apenas si pudo abrir la boca, pero lo logró por fin y con
Alicia con voz lastimera, mientras pensaba "¡Ojalá que siguió tragar un bocado del pedazo de hongo de la mano
estas criaturas no se ofendieran con tanta facilidad!". izquierda.
-Ya te acostumbrarás con el tiempo -dijo la Oruga,
y se volvió a acercar la boquilla para seguir fumando.
Esta vez Alicia esperó pacientemente a que la Oruga
decidiese volver a hablar. Un momento después volvió a
sacarse la boquilla, bostezó un par de veces y se sacudió. -¡Por fin·se me soltó la cabeza! -dijo Alicia con tono
Luego bajó del hongo y comenzó a arrastrarse por el pasto, de alivio, que se convirtió en alarma al momento siguiente,
limitándose a señalar, a medida que se alejaba: cuando descubrió que no podía encontrar sus hombros por
ninguna parte: todo lo que podía ver cuando miraba hacia
-Un lado te hará crecer, y el otro lado te hará en
abajo era un larguísimo cuello, que parecía erguirse como
coger.
una caña de entre un mar de hojas verdes que estaban
"¿Un lado de qué? ¿El otro lado de qué?", pensó Alicia. muy por debajo de ella.
-Del hongo -dijo la Oruga, como si hubiese oído -¿Qué será eso verde que se ve allá abajo? -se
sus pensamientos, y un instante después ya estaba fuera preguntó Alicia-. ¿Y adónde se fueron mis hombros? ¡Y
del alcance de su vista. mis manos! ¿Dónde están mis manitos que no las veo?
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tengo que pasar día y noche vigilando que no vengan las -Tú estás buscando huevos, a mí no me engañas, de
serpientes! ¡Hace tres semanas que no pego un ojo! modo que tanto da que seas una nena o una serpiente.
-Lamento mucho que se haya disgustado -dijo -A mí no me da lo mismo -replicó Alicia-, pero,
Alicia, que comenzaba a comprender. además, resulta que yo no estoy buscando huevos, y si
-¡Y justo ahora que me instalé en el árbol más alto estuviese buscando huevos no querría los suyos: no me
del bosque -siguió diciendo la Paloma, aflautando la voz gustan los huevos crudos.
hasta transformarla en un chillido-, y justo cuando había -Bueno, ¡fuera de aquí, entonces! -dijo la Paloma en
empezado a pensar que por fin me había librado de ellas, tono sombrío, mientras yolvía a acomodarse en el nido.
se les ocurre bajar zigzagueando desde el cielo! ¡Puaj! Alicia se agachó entre los árboles lo mejor que pudo,
¡Serpientes! ya que el cuello .se le enredaba con las i:amas y teriía que
-Pero le digo que yo no soy una serpiente -dijo detenerse para desanudado a cada rato. Al rato recordó
Alicia-. Yo soy una... una... que aún sostenía los dos pedazos de hongo en sus manos,
-¡Y bien! ¿Qué es lo que eres? -preguntó la Pa y se puso a trabajar de inmediato, mordisqueando prime
loma-. Ya veo que estás tratando de inventar algo para ro un pedacito y luego otro, agrandándose y achicándose,
salir del paso ... hasta que por fin logró su estatura de siempre.
-Yo soy una... una nena -dijo Alicia, no demasiado Hacía tanto que no tenía su tamaño habitual que al
convencida, ya que recordaba la gran cantidad de trans principio se sintió un poco rara; pero al rato ya se había
formaciones que había sufrido en ese día. acostumbrado y comenzó a hablar consigo misma como
hacía siempre: ·
-¡Linda historia! -exclamó la Paloma con el mayor
de los desprecios-. He visto muchísimas nenas en mi vida, -¡Bien! ¡Ya completé la mitad de mi plan! ¡Qué ex-
¡pero ninguna con un cuello así, te lo aseguro! ¡No y no! . traños son todos estos cambios! ¡Nunca sé en qué me voy
Eres una serpiente y de nada te sirve negarlo. ¡Supongo a transformar de un momento a otro! Pero por lo menos ya
que también vas a decirme que nunca en tu vida probaste volví a mi tamaño normal. Ahora lo que tengo que hacer
un huevo! es encontrar ese jardín maravilloso... Aunque no sé cómo
se hará para llegar.
-Sí que comí huevos, claro-dijo Alicia, que era una
niña incapaz de mentir-, pero las nenas comen huevos Mientras decía eso desembocó de pronto en un claro
tanto como las serpientes, ¿sabía? donde había una casa de poco más de un metro de altu
ra.
-Eso no me lo creo -dijo la Paloma-, pero si
fuera cierto, entonces, en mi opinión, son una especie de "Quienquiera que viva ahí", pensó Alicia, "no pued�
serpientes. ni soñar con aparecérmele de este tamaño. ¡Pobrecito: se
volvería loco del susto!
La idea le resultó tan novedosa a Alicia que se que
dó un rato en silencio pensando en ella, de modo que la De modo que comenzó a mordisquear del hongo de
Paloma tuvo oportunidad de agregar: la mano derecha otra vez y no se atrevió a acercarse a la
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-... o tal vez hasta pasado mañana -siguió diciendo ban eran la cocinera y un enorme gato que estaba tendido
el Lacayo, como si nada hubiese sucedido. junto al fogón, sonriendo de oreja a oreja.
-¿Cómo hago para entrar? -volvió a preguntar -Disculpe -comenzó _Alicia con cierta timidez por
Alicia, subiendo el tono de voz. que no estaba segura de que fuera de buena educación ser
-¿Corresponde que entres?-dijo el Lacayo-. Eso la primera en dirigir la palabra-, ¿podría usted decirme - ·
es lo primero que hay que resolver, ¿sabías? por qué es que su gato sonríe de ese modo?
Lo era, sin duda, sólo que a Alicia no le gustó nada -Es un gato de Cheshire -dijo la Duquesa-, ¡por
que se lo recordaran. eso! ¡Cerdo!
-¡Qué espantosa manía de discutir que tienen todas Pronunció esta última palabra con tal violencia
estas criaturas! -murmuró-. ¡Es para volverse loca! súbita que Alicia casi pegó un salto, pero notó enseguida
que iba dirigida al bebé y no a ella, de modo que se armó
Al Lacayo le pareció que era una buena oportunidad de coraje y siguió:
para repetir su tema, con variaciones.
-No sabía que los gatos de Cheshire sonriesen
-Me voy a quedar aquí sentado sin moverme días siempre; es más: ni siquiera sabía que los gatos supiesen
y días ... sonreír.
-Pero y yo ¿qué voy a hacer? -preguntó Alicia. -Todos saben -dijo la Duquesa-, y la mayor parte
-Lo que quieras -dijo el Lacayo, y empezó a sil- lo hace.
bar. -Yo no conozco ninguno que sonría -dijo Alicia
-¡Oh, no tiene sentido hablarle! -exclamó Alicia con mucha amabilidad, sintiéndose satisfecha de haber
desesperada-: ¡es un perfecto idiota! entrado en conversación.
Abrió la puerta y entró. -Tú no conoces casi nada -dijo la Duquesa-, es
La puerta daba a una gran cocina, totalmente llena por eso.
de humo. La Duquesa estaba sentada en un banquito de A Alicia no le gustó nada el tono de esta observación
tres patas en medio de la habitación acunando a un bebé. y pensó que era mejor cambiar de tema. Mientras trataba
La cocinera estaba inclinada sobre el fogón, revolviendo de �ncontrar alguno más o menos apropiado, la cocinera
una gran olla que estaba al parecer llena de sopa. saco la olla del fogón y puso manos a la obra de inmediato
-¡Me juego a que le pusieron demasiada pimienta arrojando todo lo que estaba a su alcance contra la Duque
a esa sopa! -dijo Alicia entre estornudos. sa y el bebé: primero los atizadores, y luego una lluvia de
Había por cierto mucha pimienta en el aire. Incluso cacerolas, fuentes y platos. La Duquesa no les prestaba
la Duquesa estornudaba de ta:ato en tanto, y en cuanto al la menor atención, ni siquiera cuando daban en el blanco
bebé, berreaba y estornudaba alternadamente y sin cesar. y el bebé ya berreaba tanto que era imposible determina;
Las únicas dos criaturas de esa cocina que no estornuda- si los proyectiles lo alcanzaban o no.
-¡ Oh, por favor! ¡Fíjese lo que está haciendo! -gritó
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Alicia se daba cuenta de que ésa era una verdad -Me encantaría -dijo Alicia-, pero todavía no me
innegable, de modo que intentó con otra pregunta: invitaron.
-¿Qué clase de gente vive por acá? -Allí nos veremos -dijo ei Gato, y se desvaneció
-Hacia allá -dijo el Gato, señalando con su pata en el aire.
derecha- vive el Sombrerero; y hacia allá -agregó Alicia no
señalando con la otra pata- vive la Liebre de Marzo. se sorp rendió
Puedes ir a visitar a cualquiera de los dos: ambos están demasiado por
locos. que ya estaba
-Pero yo no quiero ir adonde haya locos -puntua acostumbrada
lizó Alicia. a que sucedie
sen cosas raras. Mientras
-Lamentablemente, eso es algo que no puedes evitar
seguía con los ojos fijos en el lugar
-dijo el Gato-; todos estamos locos acá. Yo estoy loco. Tú
donde había estado el gato, éste volvió a aparecer
estás loca.
de golpe y dijo:
-¿Cómo sabe usted que yo estoy loca? -preguntó
-Entre paréntesis, ¿qué se hizo del bebé? Casi me
Alicia.
olvidaba de preguntar.
-Seguro que lo estás: la prueba está en que llegaste
-Se convirtió en un cerdito -respondió Alicia con
hasta acá.
toda naturalidad, como si el Gato hubiese regresado tam
Alicia no creía que eso fuese prueba de nada, pero bién naturalmente.
de todos modos siguió preguntando:
-Es lo que me imaginé -dijo el Gato, y volvió a
-¿Y cómo sabe que usted mismo está loco? desapa.Tecer.
-Bueno, veamos. Para empezar -dijo el Gato-, Alicia esperó un rato, con la esperanza de volverlo
un perro no es un loco. ¿Estás de acuerdo con eso? a ver, pero no reapareció, de modo que un par de minutos
-Sí, supongo que sí. después se alejó rumbo adonde se suponía que vivía la
-Sigamos entonces -prosiguió razonando el Gato-. Liebre de Marzo.
Como bien sabrás, los perros mueven la cola cuando es -A los sombrereros ya los conozco -se dijo-, me
tán contentos y gruñen cuando están enojados. Bueno: yo parece más interesante la Liebre de Marzo. Además, como
gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando estoy estamos en mayo, en una de esas no está tan loca ... al me
enojado. Por lo tanto, estoy loco. nos no tan loca como en marzo.
-Yo no llamo a eso "gruñir"; lo llamo "ronronear.". Al decir esto levantó la vista y ahí estaba el Gato
-Llámalo como más te guste -dijo el Gato-. ¿Vas otra vez, sentado en una rama.
a ir a jugar al croquet con la Reina hoy? -¿Dijiste "cerdito" o "cedrito"? -preguntó.
-Dije "cerdito" -respondió Alicia-, y me gustaría
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-No veo que haya vino por ninguna parte -señaló. brerero-. ¡Si fuese lo mismo decir "digo lo que q�ero deci(
-No, no hay -dijo la Liebre de Marzo. que "quiero decir lo que digo" entonces sería lo nnsmo decir
-Entonces fue muy poco educado de su parte ofre- "veo lo que como" que "como lo que veo"!
cérmelo -dijo Alicia enojada. -Y sería lo mismo decir "me gusta lo que consigo" que
-Tampoco fue muy educado de tu parte sentarte a la "consigo lo que me gusta" -agregó la Liebre de Marzo.
mesa sin que te invitáramos a hacerlo -dijo la Liebre. -¡Y sería lo mismo decir "respiro cuando duermo"
-No sabía que la mesa fuese sólo de ustedes -dijo que "duermo cuando respiro"! -intervino el Lirón, que
Alicia-; está servida para muchos más que tres. parecía hablar entre sueños.
-Te anda haciendo falta un buen corte de pelo -dijo -Y es lo mismo... al menos en tu caso -dijo el Som
el Sombrerero. brerero.
Había estado observando a Alicia durante un tiem Y después de sus palabras la conversación langui
po con gran curiosidad y éstas fueron sus primeras pala deció y el grupo permaneció en silencio durante un par
bras. de minutos mientras Alicia repasaba todo lo que sabía
acerca de cuervos y de escritorios, que no era demasia
-No debería hacer ese tipo de observaciones -le do.
reprochó Alicia con cierta severidad-. Es muy grosero.
El Sombrerero fue el· primero en volver a hablar.
El Sombrerero abrió grandes los ojos al oír esto, pero
todo lo que dijo fue: - ¿En qué día del mes estamos? -preguntó diri
giéndose a Alicia.
-¿En qué se parecen un cuervo y un escritorio?
Había sacado el reloj del bolsillo y lo estaba miran
"¡Bueno, por fin un poco de diversión!", pensó Alicia do inquieto, sacudiéndolo cada tanto y acercándoselo a la
y agregó en voz alta: oreJa.
-Me alegro de que hayan empezado con las adivi -Alicia pensó un poco y luego respondió:
nanzas... Creo que ya lo adiviné.
-Hoy es cuatro.
-¿Quieres decir que sabes cuál es la respuesta a mi
pregunta? -dijo la Liebre de Marzo. -¡Dos días de atraso! -suspiró el Sombrere-
ro- ¡T.e dije que la manteca no les iba a hacer bien.a los
-Sí, eso mismo -dijo Alicia. engranajes! -agregó mirando con reproche a la Liebre
-Entonces deberías decir lo que quieres decir -si- de Marzo.
guió la Liebre de Marzo." -Era manteca de la mejor calidad -respondió la
-Y eso hago -se apresuró en responder Alicia-; Liebre con humildad.
al menos ... al menos quiero decir lo que digo... es más o -Sí, pero seguramente también le pusiste migui�as
menos lo mismo, ¿no? -gruñó el Sombrerero-; no debiste untarlo con el cuchillo
-¡De ninguna manera es lo mismo! -gritó el Som- del pan.
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Alicia suspiró molesta. cuchara a la Liebre de Marzo) se estaba por volver loca ...
:-Podrían usar mejor el tiempo en lugar de malgas Fue en ocasión del gran concierto que ofreció la Reina de
tarlo haciendo acertijos que no tienen respuesta -dijo. Corazones. Yo tenía que cantar:
-Si tú conocieras al Tiempo tan bien como lo co Brilla, brilla, murcielaguito,
nozco yo -dijo el Sombrerero-, hablarías de él con más ¿en qué andarás, tan solito?
respeto.
No sé si conocerás la canción.
-No entiendo lo que me quiere decir -dijo Alicia.
-Conozco una parecida -dijo Alicia.
-¡Claro que no entiendes! -dijo el Sombrerero
-Y sigue así -siguió diciendo el Sombrerero-:
sacudiendo la cabeza con desaprobación-. ¡Supongo que
ni siquiera le habrás dirigido jamás la palabra! Cual bandeja de té vuelas
-Tal vez no -replicó Alicia con prudencia-, pero y allá en el cielo planeas.
lo marco con palmadas en mi clase de música. Brilla, brilla ...
-¡Ahí está la cosa! ¡Ahora se entiende! -exclamó En ese preciso momento el Lirón se sacudió y comenzó
el Sombrerero-. El Tiempo no soporta que le denpalmadas. a cantar en sueños:
En cambio, si te mantienes en buenas relaciones con él, -Brilla, brilla, brilla, brilla, brilla, brilla.
es capaz de hacer lo que quieras con el reloj. Por ejemplo,
Y así siguió sin parar, tanto que tuvieron que pelliz
hagamos de cuenta que son las nueve de la mañana, hora
carlo para que se detuviese.
de empezar las clases. ¡Te bastaría con hacerle una señita
al Tiempo y él te hace girar las agujas del reloj en un abrir -Bien, apenas había terminado de cantar la prime
y cerrar de ojos! ¡La una y media: hora de almorzar! ra estrofa -dijo el Sombrerero- cuando la Reina bramó
eso de "¡Está destrozando el tiempo! ¡Que le corten la
(- ¡Ojalá fuese la hora de almorzar! -dijo la Liebre
cabeza!"
de Marzo en voz muy baja.)
-¡Qué salvajada! -exclamó Alicia.
-¡Sería estupendo, por supuesto! -exclamó Alicia,
y luego agregó pensativamente: -Sólo que yo no tendría -Y desde entonces -siguió diciendo el Sombrerero
hambre... c�n aire sombrío , el Tiempo se niega a hacer lo que le
-:--
pido. Ahora son siempre las seis de la tarde.
-Al principio tal vez no, pero podrías quedarte en
la una y media todo el tiempo que quisieras. A Alicia se le ocurrió una idea brillante.
-¿Así es como hacen ustedes? -preguntó Alicia. -¿Es por eso que hay tanta vajilla de té en la
mesa?
El Sombrerero sacudió la cabeza muy apesadum
brado. -Sí, es por eso -dijo el Sombrerero con un suspi
_
ro-, es siempre hora de merendar, y no tenemos tiempo
-¡Yo no! -dijo-. El Tiempo y yo tuvimos una pe de lavar la vajilla entre merienda y merienda.
lea en marzo pasado ... justo cuando ésta (y señaló con la
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-Y estaban enfermas -dijo el Lirón-, muy pero -¡Conque uno nada más! -dijo el Lirón indignado.
muy enfermas.
Pero de todos modos aceptó seguir con el cuento.
Alicia trató de imaginar qué extraña clase de vida
podía ser ésa, pero le re�ultaba demasiado desconcertante, -Como iba diciendo... Estas tres hermanitas estaban
de modo que siguió preguntando: aprendiendo a dibujar. Hacían copias. Sacaban bocetos.
Por ejemplo, sacaban muy bien...
-¿Pero por qué vivían en el fondo de un pozo?
-¿Qué?¿Qué era lo que sacaban?-preguntó Alicia
-Sírvete más té -le dijo la Liebre de Marzo, con que ya se había olvidado de su promesa.
mucha formalidad.
-Jarabe -respondió el Lirón sin siquiera mirar-
-Todavía no tomé nada de té -dijo Alicia con aire la.
ofendido-, de modo que no puedo tomar más.
-Quiero una taza limpia -lo interrumpió el Som
-Querrás decir que no puedes tomar m�nos -:-dijo brerero-; vamos a corrernos todos un lugar.
,
el Sombrerero-, tomar más que nada es lo mas facil del
mundo. Lo difícil es tomar menos que nada. Se mudó de lugar mientras hablaba, y otro tanto
hizo el Lirón; la Liebre de Marzo se sentó en el lugar del
-Nadíe le preguntó su opinión -dijo Alicia. Lirón y Alicia no tuvo más remedio que ubicarse en el de
-Me pregunto quién es el grosero ahora -señaló la Liebre de Marzo. El único que se benefició con el cambio
el Sombrerero con aire triunfal. fue el Sombrerero. Alicia estaba bastante peor que antes,
·
Alicia no supo bien qué responder a esto, de modo ya que la Liebre de Marzo acababa de volcar la jarrita de
que se sirvió un poco de té y pan con manteca y luego se la leche en su plato.
dirigió nuevamente al Lirón para repetirle la pregunta. Alicia no deseaba volver a ofender al Lirón, de modo
-¿Por qué vivían en el fondo del pozo? que comenzó con mucha cautela:
El Lirón volvió a reflexionar durante un par de mi -Disculpe, pero no entiendo. ¿Usted quiere decir
nutos y luego dijo: que hacían bocetos del jarabe? ¿Lo copiaban? ¿Lo sacaban
-Era un pozo de jarabe. del natural? ¿Cómo hacían?
-¡Eso no existe! -dijo Alicia, que empezaba a eno- -Lo sacaban nada más. Se puede sacar agua de un
jarse. pozo, ¿no es cierto?-intervino el Sombrerero-. Entonces
no me parece tan difícil entender que se saque jarabe de
Pero el Sombrerero y la Liebre de Marzo seguían un pozo. de jarabe, ¿no te parece, tontita?
diciendo "¡sh! ¡sh!" y el Lirón observó enfurruñado:
-Pero ellas estaban adentro del pozo -puntualizó
-Si no eres capaz de un poco de buena educación, Alicia dirigiéndose al Lirón y prefiriendo pasar por alto
será mejor que termines tú misma el cuento. las palabras del Sombrerero.
-¡ Oh, no! ¡Continúe, por favor! -dijo Alicia con toda -Claro que estaban adentro -dijo el Lirón-, bien
humildad-. Le prometo que no voy a volver a interrum adentro.
pirlo. Acepto que exista al menos uno de esos pozos.
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-Alicia quedó tan confundida que dejó que el Lirón Y precisamente cuando es
siguiese adelante con el cuento sin interrupciones durante taba diciendo esto notó que uno
un buen rato. de los árboles tenía una puerta de
entrada.
-Como decía, estaban aprendiendo a dibujar -siguió
el Lirón, bostezando y frotándose los ojos, ya que estaba "¡Esto sí que es raro!", pensó.
empezando a sentir sueño-, y dibujaban todo tipo de co "Pero todo lo que me sucede hoy es
sas... cosas que empiezan con M, por ejemplo... raro, de modo que va a ser mejor que
entre".
-¿Por qué con M? -preguntó Alicia.
Y entró.
-¿Y por qué no? -dijo la Liebre de Marzo.
Volvió a encontrarse en el gran
Alicia quedó en silencio.
vestíbulo, junto a la mesita de cris
Para ese entonces ya el Lirón había cerrado los ojos tal.
y estaba cabeceando, pero, luego de un pellizco del Som -Esta vez voy a hacerlo mejor
brerero, volvió a despertarse con un chillido y continuó: -se dijo y comenzó por tomar la llave-
-... cosas que empiezan con "M", como mitones, mús- cita de oro y abrir la puerta que daba
culos, mundos, memorias y morondangas... ¿Viste alguna al jardín.
vez el dibujo de una morondanga?. Luego comenzó a mordisquear el
-Bueno, ahora que me lo pregunta... -dijo Alicia hongo (había guardado un pedazo en el
muy confundida-. No, me parece que no .. . bolsillo) hasta que tuvo aproximadamen
-Entonces no deberías abrir la boca -dijo el Som te unos treinta centímetros de altura.
brerero. Atravesó la puerta y, entonces sí, por fin, llegó
Alicia no estaba ya dispuesta a tolerar tamaña al hermoso jardín, y se vio rodeada por esos espléndidos
grosería, de modo que se puso de pie muy disgustada y canteros de flores y esas frescas fuentes.
comenzó a alejarse. El Lirón volvió a quedarse dormido
al instante y ninguno de los otros dos notó siquiera que
ella se había ido, a pesar de que Alicia miró hacia atrás un
par de veces, con la secreta esperanza de que le pidieran
que volviese. La última vez que los vio estaban tratando
de meter al Lirón adentro de la tetera.
-¡Por nada del mundo volvería ahí! -dijo Alicia,
mientras buscaba un camino en el bosque-. ¡Jamás
había estado en una merienda más aburrjda en toda mi
vida!
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Capítulo VIII
La cancha de croquet de la Reina
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y pasó a su lado sin reconocerla. Seguía luego la Sota de La Reina se puso roja de furia y, después de tala
Corazones, llevando la corona del Rey en U:n almohadón drarla con una mirada de fiera, comenzó a chillar:
de terciopelo rojo; y cerrando el grandioso cortejo, ¡EL REY -¡Que le corten la cabeza! ¡Que le corten... !
Y LA REINA DE CORAZONES! -¡Qué disparate! -dijo Alicia en voz bien alta y
Alicia no estaba muy segura de que no le correspon decidida, y la Reina se quedó en silencio.
diese tirarse boca abajo como los tres jardineros, pero no El Rey le apoyó la mano en el brazo y le dijo tímida
recordaba que ésa fuese una regla-durante los desfiles. mente:
"Por otra parte", pensó, "¿de qué serviría un desfile en el
-¡Pero, querida! ¡Ten en cuenta que es sólo una
que el público, en lugar de mirar, estuviese tirado boca
criatura!
abajo?" De modo que se quedó donde estaba y esperó.
La Reina apartó la mirada de él c0n furia y le ordenó
El cortejo se detuvo cuando pasó frente a Alicia y a la Sota:
todos se le quedaron mirando. La Reina preguntó entonces,
· con gesto severo: -¡Delos vuelta!
-¿Y quién es ésta? La Sota obedeció y los dio vuelta cuidadosamente
con un pie.
Se lo preguntó a la Sota de Corazones, que se limitó
a sonreír y hacer una reverencia por toda respuesta. -¡De pie! -gritó la Reina con voz chillona.
-¡Idiota! -dijo la Reina, sacudiendo la cabeza con Y los tres jardineros se pusieron de pie de un salto
impaciencia, y siguió diciendo volviéndose hacia Alicia: y comenzaron a hacerles reverencias al Rey, a la Reina, a
los infantes y a todo el mundo.
-¿Cómo te llamas, criatura?
-¡Acaben con eso! -aulló la Reina-. Me están
-Me llamo Alicia, para servir a su Majestad -dijo
mareando.
Alicia con muy buenos modales, pero agregó para sus
adentros: -¡Al fin de cuentas no son más que un mazo de Y luego, mirando hacia donde estaba el rosal, pre
cartas! ¡No hay por qué tenerles miedo! guntó:
-¿Y quiénes son éstos? -siguió preguntando la -¿Se puede saber qué es lo que estaban haciendo?
Reina, señalando esta vez hacia los tres jardineros, que -Con la venia de Su Majestad-dijo Dos con gran
estaban tirados al pie del rosal; ya que, como se podrán humildad, hincando una rodilla mientras hablaba-, es
imaginar, eran irreconocibles, ya que estaban boca abajo y tábamos tratando de...
el dorso era igual al del resto del mazo: era imposible para -¡Ya veo! -dijo la Reina que había estado exami
la Reina saber si se trataba de jardineros, de soldados, de nando las rosas entre tanto-. ¡Que les corten la cabeza!
cortesanos o de tres de sus propios hijos.
Y el cortejo siguió avanzando. Sólo tres soldados
-¿Y cómo puedo yo saberlo? -respondió Alicia, quedaron detrás para ejecutar a los desdichados jardine
sorprendida de su propio coraje-. No es asunto mío. ros, que corrieron hacia donde estaba Alicia en busca de
protección.
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-No, no dije "¡Qué pena!" -dijo Alicia-. No creo exasperación que el puercoespín se desenroscaba y comen
que sea una pena. Dije "¿Por qué esa pena?" zaba a alejarse a la rastra. Por otra parte, casi siempre
-Le dio un sopapo a la Reina... -empezó a decir el había una lomada o un bache en el camino del puercoespín.
Conejo. Y todo esto, sumado al hecho de que los soldados-arcos no
hacían más que ponerse de pie y mudarse a otro lugar de
Alicia soltó una pequeña carcajada. la cancha, terminó por convencer a Alicia de que se trataba
-¡Sshh! -murmuró el Conejo asustadísimo-. ¡Te de un juego verdaderamente difícil.
•
puede oír la Reina! Lo que sucedió fue que llegó un poco Los jugadores jugabantodos al mismo tiempo, sin espe-
tarde, y entonces la Reina dijo... rarque les llegara el turno, discutiendo sin cesar y peleándose
-¡Todos a sus puestos! -tronó la Reina. por los puercoespines; y al rato nomás la Reina ya estaba otra
Y todo el mundo salió disparado en vez furiosa, dele patear el suelo y dele gritar "¡Qué le corten
todas direcciones. Se atropellaban la cabeza!" no menos de una vez por minuto.
y se caían unos encima de otros, a Alicia comenzó a sentirse muy incómoda; por cierto
pesar de lo cual todos terminaron que no había tenido aún ninguna disputa con la Reina, pero
por ubicarse en sus lugares y co sabía muy bien que podía suceder en cualquier momento.
menzó el juego. "Y entonces", pensaba, "¿qué será de mí? Aquí tienen la
Alicia se dijo que jamás en horrible manía de andar cortándole la cabeza a todo el
su vida había visto una cancha mundo; ¡lo que me llama la atención es que todavía quede
de croquet más rara que esa: ·�·z.r
· gente viva!"
estaba llena de baches y de lo- • Estaba mirando a su alrededor tratando de descu
madas; las pelotas eran.en realidad brir alguna escapatoria y preguntándose si sería capaz de
puercoespines vivos y los palos, flamencos, alejarse sin que los demás se diesen cuenta cuando notó
también vivos, en tanto los soldados tenían que do una extraña aparición en el aire.
blarse en dos y apoyarse en pies y manos para convertirse Al comienzo la intrigó mucho pero al rato sé-dio cuenta
en arcos. de que se trataba de una sonrisa, y entonces se dijo:
La primera dificultad con que se topó Alicia fue el -Es el Gato de Cheshire: ahora tengo alguien con
mar;tejo de su flamenco. Por lo general lograba sostenerlo quien hablar.
bastante bien, con el cuerpo debajo del brazo y las patas
colgando, pero justo cuando lo veía con el cuello bien es -¿Qué tal? ¿Cómo te estáyendo?-preguntó el Gato
tirado y tenso y se disponía a golpear al puercoespín con en cuanto tuvo suficiente boca como para hablar.
su cabeza el flamenco insistía en darse vuelta y mirarla Alicia esperó a que aparecieran los ojos y entonces le
a la cara, ;on una expresión tan sorprendida que Alicia no hizo una seña con la cabeza. ''No tiene sentido responderle
podía menos que echarse a reír. Y cuando por fin conseguía nada mientras no le hayan aparecido las orejas, o al menos
bajarle de nuevo la cabeza para seguir jugando notaba con una de las orejas", pensó.
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-Es un amigo mío -respondió las cosas, ya que el juego se había desordenado tanto que
Alicia-, un Gato de Cheshire, permí era imposible saber cuándo le correspondía jugar a uno.
tame que se lo presente. De modo que no lo pensó más y salió en busca de su puer
-No me gusta su aspecto en coespín.
lo más mínimo -dijo el Rey-, pero El puercoespín se había trenzado en una lucha con
puede besar mi mano si lo desea. otro puercoespín, por lo que Alicia pensó que se trataba
-Prefiero no hacerlo -dijo el de una exclente oportunidad para hacer una carambola;
Gato. la única dificultad estaba en que su flamenco se había ido
-¡No sea impertinente!-ex al otro extremo del jardín y estaba, según podía ver Alicia,
clamó el Rey-¡Y no me mire de esa intentando desmañadamente volar hasta la rama de un
manera! árbol.
Se había ido colocando detrás Para cuando logró recapturar a su :flamenco y traerlo
de Alicia mientras hablaba. de vuelta a la cancha, ya la pelea entre los puercoespines
había terminado y ninguno de los contendientes estaba a
-Un gato puede mirar a un
rey -dijo Alicia-. Eso es algo que la vista. "En realidad no importa demasiado", pensó Ali
cia, "porque ya todos los arcos se escaparon de este lado
leí una vez no me acuerdo dónde.
de la cancha". De modo que se metió el flamenco debajo
-Bien, habrá que deshacerse del brazo para que no volviese a escaparse y volvió para
de él -dijo el Rey con gran decisión, seguir conversando un rato más con su amigo.
y llamó a la Reina, que pasaba por ahí
Cuando regresó adonde estaba el Gato de Cheshire,
cerca-: ¡ Querida! ¡Me gustaría que te se sorprendió al notar que a su alrededor se agolpaba una
deshicieses de este gato!
considerable multitud; se había entablado una discusión
La Reina no tenía más que un modo de resolver sus entre el verdugo, el Rey y la Reina, y los tres hablaban al
problemas, grandes o pequeños. mismo tiempo, mientras el resto permanecía en silencio
-¡Que le corten la cabeza! -gritó sin siquiera echar con aire preocupado.
una ojeada. En �uanto hizo su aparición Alicia, los tres se diri
-Voy a ir yo mismo a buscar al verdugo -dijo el gieron a ella para plantearle la cuestión y cada uno de
Rey con aire resuelto, y se alejó rápidamente. fendió su punto de vista, sólo que como hablaban los tres
Alicia pensó que ya iba siendo hora de averiguar al mismo tiempo, a Alicia le resultó muy difícil entender
cómo andaba el juego ya que volvió a oír la voz de la Reina lo que decían.
chillando apasionadamente a lo lejos. La había oído senten El verdugo sostenía que uno no puede cortarle la
ciar a muerte a tres de los jugadores por haber perdido su cabeza a alguien si no hay un cuerpo del que esa cabeza
turno y no le gustaba nada el cariz que estaban tomando pueda ser cortada; que jamás había hecho tal cosa y que
no iba a empezar a esta altura de su vida.
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Capítulo IX
La historia de la Símil Tortuga
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-Tal vez no haya moraleja -se atrevió a sugerir sin el menor deseo de que la Duquesa intentase ese movi
Alicia. miento.
-¡No digas tonterías,niña!-dijo laDuquesa-. Todo -Es muy cierto lo que dices -dijo la Duquesa-,
tiene una moraleja, es sólo cuestión de encontrarla. los flamencos y la mostaza pican. Y la moraleja es: "Dios
Y se apretujó un poco más contra Alicia mientras los cría y ellos se juntan".
hablaba. -Sólo que la mostaza no es un pájaro -señaló Ali-
A Alicia no le causaba ninguna gracia estar tan cer cia.
ca de ella; en primer lugar, porque la Duquesa era muy -Estás enlo cierto nuevamente -dijo laDuquesa-.
fea, y, en segundo lugar, porque tenía la estatura exacta ¡Con qué claridad te expresas!
como para apoyar su mentón en el hombro de Alicia, y se -Es un mineral, creo -dijo Alicia.
trataba de un mentón puntiagudo y sumamente incómodo. -Sí, claro que sí -dijo la Duquesa, que parecía
Sin embargo, no quería parecer grosera, de modo que lo dispuesta a coincidir con cualquier cosa que Alicia dije
soportó lo mejor que pudo. se-, hay una gran mina de mostaza por aquí cerca. Y la
-Parece que el juego anda mejor ahora -dijo, con moraleja es: "Lo mío mina lo tuyo".
ánimo de sostener la conversación. -¡No! ¡Ya sé! -exclamó Alicia,sin prestar atención
-Así es -dijo la Duquesa-, y la moraleja de esto es: a las últimas palabras de la Duquesa-. Es un vegetal. No
"¡Oh! ¡Es el amor, el amor, el que hace girar al mundo!" parece, pero es.
-Alguien dijo una vez -murmuró Alicia-, que lo -Estoy de acuerdo contigo -dijo la Duquesa-, y la
que hacía girar al mundo era que cada uno se ocupase de moraleja es: "Trata de ser como quieras parecer", o, para
sus propios asuntos. decirlo de manera más sencilla; "Nunca pienses que no
-¡Oh, bueno! Es más o menos lo mismo -dijo la puedes ser diferente de como a los demás pudo haberles
Duquesa, hundiendo su .mentón puntiagudo en el hombro parecido que eras o pudiste haber sido y que no era en
de Alicia, agregando luego:- y la moraleja es: "¡Cuida el realidad diferente del modo en que les había parecido que
sentido de lo que dices, que el sonido de lo que dices puede era lo que tú habías sido".
cuidarse solo!" -Me parece que lo entendería mejor si lo viese escrito
"¡Cómo le gustan las moralejas!", pensó Alicia. -dijo Alicia con amabilidad-, pero me cuesta seguirla.
-Supongo que te estarás preguntando por qué no te -Eso no es nada comparado con lo que podría decir
tomo de la cintura -dijo laDuquesa, luego de una pausa-, si quisiese -dijo la Duquesa halagada.
y la razón es la siguiente: es porque no estoy muy segura -Por favor, no se moleste en decirlo con más pala
de cuál pueda ser el humor de tu flamenco. ¿Te parece que bras todavía -dijo Alicia.
lo intente? -¡Oh, no es molestia! -dijo la Duquesa-. Acepta
-Puede picar -respondió Alicia prudentemente y todo lo que he dicho hasta ahora como un regalo de mi
parte.
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"¡Qué regalo barato!", pensó Alicia. "¡Me alegro de que Mientras estuvieron jugando la Reina no dejó ni
no se estile hacer regalos como éste para los cumpleaños!" por un momento de discutir con los demás jugadores y de
Pero no se atrevió a decirlo en voz alta. gritar "¡Que le corten la cabezal" a cada instante. Aquellos
-¿Otra vez pensando? -preguntó la Duquesa, a quienes sentenciaba a muerte eran tomados prisioneros
mientras hundía un poco más la punta aguzada de su por los soldados, que, por supuesto, se veían obligados a
mentón. dejar de actuar como arcos para cumplir con la orden, de
modo que, al cabo de una media hora, ya no quedaban
-Tengo derecho a pensar -dijo Alicia, en tono cor
más arcos y todos los jugadores, excepto el Rey, la Reina
tante, porque estaba empezando a incomodarse un poco.
y Alicia, estaban prisioneros y sentenciados a muerte.
-Tanto derecho como el que tienen los cerdos a volar
Fue entonces que la Reina abandonó el juego, bas
-dijo la Duquesa-, y la mor ...
tante agitada, y le dijo a Alicia:
Pero al llegar ahí, para gran sorpresa de Alicia, la
-¿Ya fuiste a visitar a la Símil Tortuga?
voz de la Duquesa se desvaneció, a pesar de estar pro
nunciando su palabra favorita, "moraleja", y el brazo que -No -respondió Alicia-. Ni siquiera sé lo que es
estaba enlazado con el de ella comenzó a temblar. Alicia una Símil Tortuga.
levantó los ojos y vio a la Reina frente a ellas, con los brazos -Con ella se hace la símil sopa de tortuga, esa que
cruzados y el aire ceñudo y tormentoso. parece sopa de tortuga pero que, en realidad, se hace con
-¡Lindo día, Su Majestad! -comenzó a decir la una cabeza de ternero -dijo la Reina.
Duquesa, con una vocecita apenas audible. -Nunca vi una símil tortuga, ni siquiera había oído
-¡Ahora, escuche bien lo que le digo que es para su hablar de ella -dijo Alicia.
bien! -gritó la Reina, pateando el suelo mientras habla -¡Entonces, vamos! ¡Andando! -dijo la Reina-,
ba-; ¡una de dos: o usted o su cabeza deben desaparecer que te va a contar su historia.
de aquí en un abrir y cerrar de ojos! ¡Así que: elija! Mientras se alejaban las dos juntas Alicia oyó que
La Duquesa eligió ·y desapareció enseguida. el Rey decía en voz baja a toda la compañía:
-Sigamos con el juego -le dijo la Reina a Alicia. -Están todos perdonados.
Y Alicia estaba demasiado asustada como para decir "¡Qué suerte oír eso!" pensó Alicia, porque se sentía
ni una palabra, de modo que la siguió lentamente hacia la apenada por las muchas ejecuciones que había ordenado
cancha de croquet. la Reina.
Los demás invitados habían aprovechado la ausencia Muy pronto llegaron adonde había un Grifo, profun
de la Reina para tomarse un descansito a la sombra, pero, damente dormido al sol. (En caso de que no sepan qué es
en cuanto la vieron llegar, se apresuraron a regresar al un Grifo, bastará con que miren el dibujo.)
juego mientras la Reina se limitaba a comentar que un -¡Arriba, haragán! -gritó la Reina-. Tienes que
sólo instante de demora podría costarles la vida. llevar a esta jovencita a visitar a la Símil Tortuga para
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Lewis Carral!
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Lewis Carro/l Alicia en el País de las Maravillas
De modo que llegaron hasta donde estaba la Símil Y luego ambos se quedaron sentados en silencio
Tortuga, que los miró con sus grandes ojos inundados de mirándola a la. pobre Alicia, que deseaba que se la tragase
lágrimas pero no dijo nada. la tierra. Por fin el Grifo le dijo a la Símil Tortuga:
-Aquí está esta chica -dijo el Grifo-. Parece que -¡Vamos, vieja! ¿Qué estás esperando? ¡No tenemos
quiere oír tu historia, parece. todo el día!
. -Se la voy a contar entonces -dijo la Símil Tortu- E ntonces la Símil Tortuga continuó con su histo-
gá, con voz cavernosa y profunda-. Siéntense los dos y ria.
nci digan una sola palabra hasta que yo haya terminado. -Sí, íbamos a la escuela en el mar, aunque no me
. De modo que se sentaron y ninguno abrió la boca creas...
durante algunos minutos. Alicia pensó ''No sé cómo va -Yo nunca dije que no le creyese -la interrumpió
a hacer para terminar si nunca empieza". Pero aguardó Alicia.
pacientemente.
-¡Sí que lo hiciste! -dijo la Símil Tortuga.
-Hace mucho pero mucho tiempo -dijo la Símil
Tortuga por fin con un hondo suspiro- yo fui una Tortuga -¡Cierra el pico! -agregó el Grifo antes de que
Auténtica. Alicia pudiese volver a hablar.
Luego de estas palabras, se sumergieron todos en La Símil Tortuga siguió diciendo:
un- largo silencio, quebrado sólo de tanto en tanto por un -Teníamos una educación muy esmerada ... es más:
ocasional graznido -¡crrraaac!- del Grifo y el incesante íbamos todos los días a la escuela...
sollozar de la Símil Tortuga. Alicia estaba a punto de po -Yo también voy a escuela todos los días -dijo
nerse de pie para decir "¡Gracias, señor, por su interesante Alicia-. No hay por qué vanagloriarse tanto.
historia!" pero no podía evitar suponer que debía continuar -¿Con extras o sin extras? -preguntó la Símil
de alguna manera, de modo que siguió sentada en silencio Tortuga algo ansiosa.
sin decir una sola palabra.
-Con extras -dijo Alicia-. Francés y Música.
-Cuando pequeños -siguió por fin la Símil Tortuga,
ya más calmada, aunque los sollozos seguían entrecortando -¿Y Lavado? -preguntó la Símil Tortuga.
sus palabras cada tanto-íbamos a la escuela en el mar. El -¡No, claro que no! -respondió Alicia indignada.
maestro era una vieja Tortuga ... Le decíamos Tortura... -Ah, entonces la de ustedes no era una buena escuela
-¿Y por qué la llamaban Tortura? -preguntó Ali- -dijo la Símil Tortuga, con tono aliviado-. En cambio, en
cia. mi escuela, al final de la factura decía: "Extras: Francés,
-Porque nos torturaba con las lecciones -respondió Músicay Lavado".
la Símil Tortuga muy enojada-. ¡Qué tonta que eres! -No sé de qué podía servirles viviendo como vivían
-¡Tendría que darte vergüenza preguntar una cosa en el fondo del mar -comentó Alicia.
tan simple! -agregó el Grifo. -Pero yo no podía permitirme los extras -dijo la
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Lewis Carral/
L
-Yo nunca asistí a sus clases -se lamentó a su
vez la Símil Tortuga-. Enseñaba Patín y Riego, según
decían.
-Ya lo creo, ya lo creo... -dijo el Grifo, suspirando
él también.
Y ambas criaturas hundieron sus caras en sus ma-
A SÍMIL TORTUGA SUSPIRÓ profundamente y
nos.
se cubrió los ojos con una aleta,. Luego la miró a
-¿Y cuántas horas de clases por día tenían?-pre Alicia e intentó hablar, pero la voz siguió entrecortada por
guntó Alicia, ansiosa por cambiar de tema. sollozos durante un buen rato.
-Diez horas el primer día, nueve al día siguiente, -Como si se hubiese atragantado con un carozo-dijo
etcétera, etcétera -dijo la Símil Tortuga. el Grifo, y se puso a sacudirla y a golpearle la espalda.
-¡Qué raro! -exclamó Alicia. Por fin la Símil Tortuga recuperó su vóz y si guió
La idea le resultaba tan novedosa que se quedó diciendo, mientras las lágrimas le rodaban por las meji
pensando un rato en ella antes de observar: llas.
-Entonces el día número once era feriado. -Tal vez no hayas vivido largo tiempo en el fondo
-Por·supuesto -dijo la Símil Tortuga. del mar... (-Eso es cierto -dijo Alicia) ...y tal vez jamás te
-¿Y qué hacían al día siguiente? -insistió Alicia hayan presentado a una langosta... (Alicia comenzó a decir:
muy intrigada. -Una vez probé una ... , pero se interrumpió a tiempo y se
rectificó: -No, nunca.) ... ¡de modo que no tendrás ni idea
-Bueno, basta de hablar de lecciones -los inte de lo encantadora que es la Cuadrilla de la Langosta!
rrumpió el Grifo con decisión-. Hablemos un poco de los
recreos. -No, claro que no -dijo Alicia-. ¿Qué clase de
baile es?
-Bueno -dijo el Grifo-; lo primero es hacer una
fila en la costa.
-¡Dos filas! -gritó la Símil Tortuga-. Focas, tor
tugas, salmones y demás; después, cuando ya se sacaron
las medusas del camino...
-¡Eso es algo que lleva su tiempo! -interrumpió el
Grifo.
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-... hay que avanzar dos pasos... alrededor de .Alicia, pisándole los pies cada vez que pa
-¡Cada uno con su langosta de compañera! saban demas:i-ado cerca de ella y marcando el ritmo de la
-Por supuesto -dijo la Símil Tortuga-. Bueno, danza con sus patas delanteras, mientras la Símil Tortuga
cantaba con aire pausado y triste:
avanzar dos pasos, formar parejas...
-... cambiar de langosta y retirarse en el mismo El atún le decía "¡Vamos, corre!" a un caracol,
orden -completó el Grifo. "El delfin que nos persigue ya la cola me pisó.
-Luego, ya se sabe -siguió la Símil Tortuga-, hay Las tortugas, las langostas ya empezaron a avanzar.
que arrojar... Nos esperan en la costa ... ¡Ven y vamos a bailar!
-... ¡las langostas! -gritó el Grifo pegando un salto ¡A que sí, a que no,
en el aire. a que vamos a bailar!
-... lo más lejos que se pueda... ¡Ni siquiera te imaginas lo que vas a disfrutar,
-¡Y nadar tras ellas! -chilló el Grifo. cuando nos arrojen lejos con las langostas al mar!".
-¡Dar una voltereta en el mar! -gritó la Símil El caracol le responde que es enorme la distanc
Tortuga brincando enloquecidamente. . ia'
-¡Y a cambiar de langostas otra vez! -aulló el Grifo que agradece que lo invite, pero que esta vez no baila.
en el pico de su voz. ¡Q_ue no sabe, que no quiere
-Vuelta a tierra y... fin de la primera figura -dijo que prefiere no bailar!
la Símil Tortuga bajando súbitamente la voz. ''a'F.qué importa la distancia?': insistió su amigo el pez.
Y las dos criaturas, que habían estado brincando
como locas todo el tiempo, volvieron a sentarse muy tristes "Más allá hay otra costa... ¡En serio! ¡Ya vas a ver!
y quietitas y fijaron sus ojos en Alicia. Si te _alejas de Inglaterra, más cerca de. Francia estás.
-Ha de ser un baile muy lindo -dijo Alicia con No tem(!,S, caracolito... ¡Ven y vamos a bailar!
timidez. ¡A que sí, a que no,
-¿Te gustaría una pequeña demostración? a .que vamos a bailar!
-Claro que sí -dijo Alicia.
-Vamos, probemos de hacer la primera figura -le . -Gracias, es un baile muy lindo de ver -dijo Alicia
fehz .�e que por fin hubiese terminado-. ¡Y me encantó 1�
dijo la Símil Tortuga al Grifo-. Podemos arreglárnoslas canc10n esa acerca del atún!
sin las langostas, ¿no es cierto? ¿Quién de los dos canta? - Ah, bueno, con respecto a los atunes -dijo la Sí
.
-Oh, canta tú -dijo el Grifo-. Yo me olvidé de la nnl Tortuga-, supongo que... supongo que ya los conoces'
letra. ¿verdad?
De modo que comenzaron a bailar solemnemente
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Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas
-Sí -dijo Alicia:- los vi muchas veces en el al -Porque sirve para lustrar los zapatos -respondió
muer... -pero se detuvo a tiempo. el Grifo con gran solemnidad.
· -No sé dónde quedará Elalmuer -dijo la Símil Tor- Alicia estaba desconcertada. "¡Para lustrar los za
tuga-, pero ya que los viste tan a menudo los conocerás patos!" se repetía muy intrigada.
bien,
· ¿verdad? -Bueno, ¿con qué lustran tus zapatos?-preguntó
-Sí, creo que sí -dijo Alicia tratando de hacer el Grifo.
memoria-. Tienen la cola metida adentro de la boca.... y Alicia bajó los ojos para mirárselos antes de respoil-
e$tán cubiertos de pan rallado. der:
-Te equivocas con respecto al pan rallado -dijo la -Con betún, supongo.
Símil Tortuga-, el pan rallado se les saldría con el agua
del mar. Pero sí es cierto que tienen la cola adentro de la -Bueno en el mar lustramos los zapatos con atún,
boca, y eso se debe a que... no con betún. Ahora ya lo sabes.
Al llegar aquí la Símil Tortuga bostezó y cerró los -¿Y cómo son los zapatos que se usan en el mar?
ojos. -preguntó Alicia con mucha curiosidad.
-Dile a qué se debe, cuéntale todo el asunto -dijo -Comunes y corrientes. Tienen taco y anzuelas, y
dirigiéndose al Grifo. se atan con camarones, claro está-respondió el Grifo con
impaciencia-. ¡Hasta una almeja lo sabe!
-Bueno, es porque resulta
que los atunes quieren a toda costa - Si yo hubiese sido el atún -dijo Alicia, que seguía
ir a bailar con las langostas, ¿no? pensando en la letra de la canción-, yo le habría dicho
-dijo el Grifo-. Y entonces re al delfín "¡Señor, manténgase a distancia, por favor! ¡No
sulta que los tiran al mar, ¿no? queremos que venga con nosotros!".
Y entonces resulta que caen le -Pero tenían obligación de dejarlo ir con ellos -dijo
jos, bien pero bien lejos, ¿no? Y la Símil Tortuga-. Ningún pez que se precie iría a ninguna •
entonces resulta que la cola se parte sin un delfín.
les mete en la boca, bien pero bien adentro -¿En serio? -preguntó Alicia sorprendidísima.
de la boca, ¿no? Y entonces resulta que no la pueden volver -Claro que no -dijo la Símil Tortuga-. Por ejemplo,
a sacar. ¡Y eso es todo! si un pez viniese a decirme a mí que está por salir de viaje,
-Gracias -dijo Alicia-. Es muyinteresante. Nunca yo lo primero que le preguntaría sería "¿con qué delfín?"
rrie habían contado tantas cosas acerca de los atunes. -¿No querrá usted decir "¿con qué fin?" .
.' -Y puedo contarte más si quieres -dijo el Grifo-. -Yo quiero decir lo que digo -respondió la Símil
Por · ejemplo, ¿sabes por qué se llama atún el atún? Tortuga con tono ofendido.
-No, nunca se me ocurrió·preguntarme eso -dijo Y el Grifo agregó:
Alicia-. ¿Por qué?
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Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas
-Bueno, ahora a ver si nos cuentas tú alguna cosa la Cuadrilla de la Langosta, que a gatas si sabía lo que
que te haya sucedido. decía, Y las palabras sonaban realmente muy extra
-Puedo contarles mis aventuras desde esta maña ñas:
na -empezó a decir Alicia con timidez-, pero no tiene
sentido que empiece por ayer porque ayer yo era otra Es la voz de la Langosta.
persona.
que decía, y yo escuché:
-A ver, explícate -dijo la Símil Tortuga.
"Me tostaron demasiado;
-¡No y no! ¡Primero que cuente! -dijo el Grifo im-
mi pelo azucararé".
paciente-; las explicaciones llevan muchísimo tiempo.
De modo que Alicia comenzó por contarles todas sus
Como el pato con los párpados
aventuras desde el momento en que vio al Conejo Blanco.
Estaba un poco nerviosa al empezar: ¡estaban tan cerca ella con la nariz va a hacer·'
las dos criaturas de ella y abrían tanto la boca! Pero fue botones y cinto ajusta,
ganando confianza a medida que contaba. Sus oyentes abre puntas de los pies . .
se mantuvieron en absoluto silencio hasta que llegó a la
parte en que ella le recitaba "Eres viejo, padre mío,. .. " a
Cuando la arena está seca
la Oruga y las palabras le salían todas diferentes. Ahí la
Símil Tortuga dio un largo suspiro y dijo: alegre como alondra está;
-¡Eso sí que es raro! la oigo hablar con desprecio
-¡Rarísimo! -dijo el Grifo. del tiburón de altamar.
-¡Así que todo salió diferente! -repetía la Símil
Tortuga con preocupación-. A ver, me gustaría que me Mas si sube la marea
recitase algo ahora. Dile que empiece. y se acerca el tiburón
Se dirigía al Grifo, como si considerase que tenía la oigo hablar suavecito,
algún tipo de autoridad sobre Alicia. le va temblando la voz.
-Ponte de pie y recita Es la voz del perezoso -dijo
el Grifo. -Eso suena muy distinto de lo que solía recitar yo
cuando era niño -dijo el Grifo.
"¡Qué manía que tienen todas estas criaturas de
dar órdenes y de tomarle la lección a una todo el tiem -:-:8ueno� P?r mi parte, es la primera vez que oigo
e� o -diJo la S1mil Tortuga-, y me parece un reverendo
po!", pensó Alicia. "Al fin de cuentas, es como estar en la
disparate.
escuela".
Alicia no dijo nada más: se había vuelto a sentar con
Pero de todos modos obedeció. Se puso de pie y
la cabeza entre la manos, preguntándose si alguna vez
comenzó a recitar, aunque tenía la cabeza tan llena con
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Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas
las cosas volverían a suceder del modo acostumbrado. -¿De qué sirve que repitas todas esas pavadas si
-Me gustaría que me lo explicaran -dijo la Símil no te explicas un poco? -interrumpió la Símil Tortuga-.
Tortuga. ¡Nunca en mi vida escuché una cosa más enredada!
-No creo que ésta sea capaz de explicarte nada -Sí, creo que lo mejor es que te vayas yendo -di.jo
-se apresuró a responder el Grifo-. Adelante, recita la el Grifo, y Alicia se alegró mucho de oírlo.
siguiente estrofa. -¿Te parece que hagamos otra fi gura de la Cuadrilla
-Pero ¿cómo es eso de las puntas de los pies? de la Langosta? -siguió el Grifo-. ¿O preferirías que la
-insistió la Símil Tortuga-. ¿Cómo puede ser que haya Símil Tortuga te cante otra canción?
separado las puntas de los pies con la nariz? -¡Oh, sí, que cante una canción por favor, si es tan
-Es la primera posición para la danza -dijo Ali amable! -respondió:Alicia, con tanto entusiasmo que el
cia, pero no parecía demasiado convencida porque todo Grifo murmuró, con tono algo ofendido:
ese asunto la intrigaba muchísimo, y estaba deseosa de -¡Bueno, sobre gustos no hay nada escrito! ¿Por qué
cambiar de tema. no le cantas Sopa de tortuga, viejo?
-Vamos, adelante con la estrofa siguiente -repitió La Símil Tortuga suspiró profundamente y comenzó
el Grifo-. Comienza Pasé por su casa... a cantar, con la voz entrecortada por los sollozos:
Alicia no se atrevió a desobedecer, aunque estaba Espléndida sopa, tan verde y espesa,
segura de que .iba a salir todo mal, y siguió con voz tem
blorosa: que estás esperándonos ahí sobre la mesa.
¿Quién se resiste a algo tan exquisito?
Pasé por su casa y vi, con un ojo, ¡Espléndida sopa, rica sopita!
que el tigre y el búho comían pastel. ¡Espléndida sopa, rica sopita!
¡Espléeeeendida sooooopa,
El tigre se queda con masa y relleno riiiiiica sopiiiiiita!
y al búho le toca la fuente lamer. ¡Sopa de la noche,
riquísima sopa!
El festín se ha acabado y deciden que el búho
conserve la cuchara que usó como don. Espléndida sopa, ¿quién piensa en pescado
o en otro platillo muy elaborado?
Pero al tigre le tocan tenedor y cuchillo Yo lo cambiaría todo por un pó
y puso fin al banquete cuando al búho c ... por un poquititito de espléndida só,
por un poquititito de espléndida só.
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Lewis Carral!
¡Espléeeeendida sooooopa,
riiiiiica sopiiiiiita!
¡Sopa de la noche,
riquísima sopa!
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Capítulo XI
¿Quién robó las tartas?
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Lewis Carral! Alicia en el País de las Maravillas
sentirse nada cómodo y, para decir verdad, tampoco se lo Uno de los jurados tenía una tiza que chirriaba. Y
veía demasiado elegante. eso, por supuesto, era algo que Alicia no podía tolerar. De
Ese es el estrado del jurado -pensó Alicia-, y su modo que dio toda la vuelta a la sala hasta quedar detrás
pongo que esas doce criaturas (no tenía más remedio que de él y pronto encontró la oportunidad de sacársela. Lo hizo
llamarlas "criaturas" porque algunos eran pájaros y otros con un movimiento tan veloz que el pobre pequeño jurado
animales) serán los doce juramentados. (se trataba de Guille, la lagartija) no pudo entender qué
"Juramentados" le parecía una palabra muy im se había hecho de ella; de modo que, luego de buscarla por
portante, y se la repitió dos o tres veces con orgullo, ya todas partes, se vio obligado a escribir con un dedo durante
que consideraba -con toda razón- que muy pocas niñas el resto del día, y eso resultaba poco práctico, ya que no
de su edad conocían su significado. Sin embargo, habría quedaban huellas en la pizarra.
alcanzado con que los llamara "miembros del jurado". -¡Heraldo! ¡Lea la acusación! -ordenó el Rey.
Los doce jurados estaban muy atareados escribiendo Entonces el Conejo sopló tres veces en la trompeta
en sus pizarras. y luego desenrolló el pergamino y leyó lo siguiente:
-¿Qué es lo que hacen? -preguntó Alicia al Grifo La Reina de Corazones
en un susurro-. No pueden tener nada que escribir antes cocinó sus ricas tartas
de que empiece el juicio.
en un día de verano.
-Están escribiendo sus nombres -le respondió el
Grifo en el mismo tono-. Tienen miedo de olvidárselo
antes de que termine el juicio. La Sota de Corazones
-¡Qué estúpidos que son! -empezó Alicia en voz se robó esas ricas tartas;
alta y con tono indignado; pero se detuvo de inmediato, ya muy lejos las ha llevado.
que el Conejo Blanco gritó:
-Consideren su veredicto -les dijo el Rey a los miem
-¡Silencio en la sala! bros del jurado.
Y el Rey se puso sus anteojos y miró ansiosamente -¡No! ¡Todavía no! -se apresuró a interrumpirlo
a su alrededor para averiguar quién había hablado.
el Conejo-. ¡Falta mucho antes de eso!
Alicia pudo ver, con toda claridad, como si estuviese -Que comparezca el primer testigo -dijo el Rey.
espiándolos por encima del hombro, que todos los jurados
escribían"¡ Qué estúpidos que son!" en sus pizarras, e incluso Y el Conejo Blanco sopló tres veces la trompeta y
pudo darse cuenta de que uno de ellos no sabía deletrear gritó: "¡Que pase el primer testigo!".
"estúpido" ya que tuvo que preguntarle al compañero. El primer testigo era el Sombrerero. Venía con una
"¡Lindo desastre van a ser esas pizarras antes de taza de té en una mano y un pan con manteca en la otra.
que termine el juicio!", pensó Alicia. -Le pido disculpas, Majestad, por traer esto -em-
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Lewis Carro// Alicia en el País de las Maravillas
Fue precisamente entonces cuando Alicia comenzó comenzado a tomar el té... hace una semana o algo así...
a experimentar una sensación extraña, que la intrigó mu y para colmo con las rebanadas de pan de hoy en día, que
cho hasta que por fin descubrió de qué se trataba: estaba cada vez vienen más delgadas... y el tecito que brilla y
creciendo nuevamente. Al comienzo pensó en ponerse de brilla en mi taza...
· pie y abandonar el tribunal, pero luego lo pensó mejor y -¿Qué era lo que brillaba? -preguntó el Rey.
decidió quedarse hasta tanto hubiese suficiente espacio -Decía que todo empieza con mi té... -respondió
para ella.
el Sombrerero.
-A ver si haces el favor de no apretujarme tanto -¡Ya sé que "todo" empieza con T (aunque no creo
-dijo el Lirón, que estaba sentado a su lado-. Ya casi no que la T sea suya)! ¿Me está tomando por idiota? ¡Vamos,
puedo ni respirar. continúe!
�Lo siento, lo hago sin querer -dijo Alicia con toda -Soy un pobre hombre -repitió el Sombrerero-, y
humjldad-, es que estoy creciendo. las cosas seguían brilla que te brilla... y entonces la Liebre
. · -:-Sí, pero no hay derecho a que te pongas a crecer de Marzo dijo ...
justamente aquí -protestó el Lirón. -¡Yo no dije nada! -lo interrumpió de golpe la
-¡No diga disparates! -replicó Alicia con severi- Liebre de Marzo.
. dad-; usted también está creciendo, ¿sabía? -¡Sí que dijiste! -dijo el Sombrerero.
-Sí, pero yo crezco a un ritmo razonable -se de -Lo desmiento -dijo la Liebre de Marzo.
fendió el Lirón-,·y no de esa manera tan ridícuJa:
-Lo desmiente -repitió el Rey-, así que borren eso.
Y luego de decir esto se puso de pie de muy mal
humor y se trasladó al otro extremo del tribun·a1. · -Bueno, sea como sea, el Lirón dijo ... -siguió el
Sombrerero mirando ansiosamente a su alrededor por si
Mientras tanto la Reina no había dejado de mirar también le iban a desmentir eso.
· fijo al Sombrerero ni por un momento y, precisamente
cuando el Lirón se estaba mudando de lugar, dijo a uno Pero el Lirón dormía profundamente, de modo que
de los oficiales de la corte: no estaba en condiciones de desmentir nada.
-¡Tráigame la lista de cantantes del último concier- -Luego -siguió el Sombrerero-, me preparé un
to! poco más de pan con manteca...
Y esas palabras hicieron temblar tanto al desdichado -Pero ¿qué fue lo que dijo el Lirón? -preguntó uno
Sombrerero que se le salieron los zapatos. de los miembros del jurado.
-Presente su testimonio -repitió el Rey muy eno -No me acuerdo -dijo el Sombrerero.
jado- o lo mando ejecutar, esté o no esté nervioso. -Pero debe acordarse -señaló el Rey-, porque si
-Soy un pobre hombre, Majestad -comenzó a decir no lo mando ejecutar.
el Sombrerero con voz temblorosa-, y apenas si había El pobrecito Sombrerero dejó caer su taza de té y su
pan con manteca e hincó una rodilla en el suelo.
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-... y que le corten la cabeza cuando salga -agregó Y luego agregó en voz baja dirigiéndose a la Reina:
la Reina dirigiéndose a uno de los oficiales. -Querida, por favor, sigue tú con el próximo testigo.
Pero el Sombrerero ya había desaparecido cuando ¡A mí eso de repreguntar me da
el oficial logró llegar a la puerta. dolor de cabeza!
-¡El siguiente testigo! -llamó el Rey. Alicia examinó al Conejo
Blanco, que recorría con el dedo
El siguiente testigo era la cocinera de la Duquesa.
la lista: sentía gran curiosidad
Llevaba un tarro de pimienta en la mano, y Alicia adivinó
por saber quién sería el próxi
de quién se trataba mucho antes de que entrara en la sala
mo testigo.
por el modo en que las personas ubicadas cerca de la puerta
comenzaron a estornudar, todos al mismo tiempo. " ... Al fin de cuentas por
ahora no lograron enterarse
-Presente su testimonio -dijo el Rey.
de gran cosa", se dijo para
-Ni pienso -dijo la cocinera. sus adentros.
El Rey miró con ansiedad al Conejo Blanco, que dijo, De modo que imaginen su sorpresa cuando el Conejo
en voz baja: Blanco leyó en voz alta, forzando al máximo su vocecita
-Majestad, corresponde que usted repregunte. chillona:
-Bueno, si no hay más remedio -dijo el Rey con -¡Alicia!
aire melancólico, y, cruzándose de brazos y mirando a la
cocinera con el ceño tan fruncido que prácticamente hizo
desaparecer sus ojos debajo de sus cejas, preguntó con voz
grave: -¿De qué están hechas las tartas?
-De pimienta principalmente -dijo la cocinera.
-De jarabe -dijo una voz soñolienta a sus espal-
das.
-¡Ahorquen a ese Lirón! -chilló la Reina-. ¡De
capítenlo! ¡Arrójenlo fuera de esta sala!· ¡Reprímanlo!
¡Pellízquenlo! ¡Arránquenle los bigotes!
Durante algunos minutos la corte entera quedó
sumida en la mayor confusión, mientras echaban fuera
al Lirón, y, para cuando todos volvieron a sus asientos, la
cocinera había desaparecido.
-¡No importa! -dijo el Rey con gesto de gran ali
vio-. Que pase el siguiente testigo.
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Capítulo XII
El testimonio de Alicia
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Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas
pensó; "Me temo que puede ser tan útil para este juicio Entonces el Rey, que había estado atareado escribien
cabeza arriba como cabeza abajo". do en su anotador, gritó "¡Silencio!" y leyó en voz alta:
El jurado, en cuanto se recuperó un poco del vuelco -Artículo número cuarenta y dos del Reglamento:
y logró dar con sus pizarras y sus tizas, volvió a concen "Todas las personas que midan más de un kilómetro deben
trarse en la tarea de escribir diligentemente la reseña del abandonar la sala".
accidente que acababan de sufrir. Todos excepto Guille, que
parecía demasiado sobrecogido como para hacer nada que Todo el mundo miró hacia donde estaba Alicia.
no fuese sentarse con la boca abierta y la mirada perdida -Yo no mido un kilómetro -se defendió Alicia.
en el techo de la habitación. -Sí que mides -dijo el Rey.
-¿Qué sabe usted de todo este asunto?-preguntó -Casi dos kilómetros -agregó la Reina.
el Rey dirigiéndose a Alicia. -Bueno, pero de todos modos no pienso irme -dijo
-Nada -respondió Alicia. Alicia-, y además ese no es un verdadero artículo del
-¿Nada de nada?-insisitió el Rey. Reglamento. Usted lo acaba de inventar.
-Nada de nada -dijo Alicia. -Es el artículo más antiguo de todos -afirmó el Rey.
-Eso es muy relevante -dijo el Rey, volviéndose -Entonces tendría que ser el artículo número uno
hacia el jurado. -dijo Alicia.
El jurado ya comenzaba a escribir aplicadamente El Rey se puso pálido y cerró su anotador de inme
en sus pizarras cuando el Conejo Blanco intervino para diato.
decir: -Consideren su veredicto -dijo luego dirigiéndose
-Irrelevante. Su Majestad quiere decir que eso es hacia el jurado, en voz baja y temblorosa.
irrelevante, no relevante, por supuesto -explicó, en tono -Un momento, por favor, Majestad -volvió a in
respetuoso, pero frunciendo el ceño y haciéndole muecas tervenir el Conejo Blanco acercándose de un salto-. Hay
al Rey mientras hablaba. nuevas pruebas. Acaba de aparecer este papelito.
-Sí, claro. Lo que quise decir es que es irrelevante -¿Qué dice?-preguntó la Reina.
-se apresuró a corregir el Rey, y siguió diciéndose para -Todavía no lo abrí -dijo el Conejo-, pero parece
sí, en voz baja: "relevante... irrelevante... relevante... irre ser una carta escrita por el prisionero a... a alguien.
levante", como si estuviese ensayando para ver cuál de las
-Sí, es lo más probable -reflexionó el Rey-, porque
dos palabras sonaba más impresionante.
no es muy común escribirle una carta a nadie.
Algunos de los miembros del jurado escribieron
-¿A quién está dirigida? -preguntó uno de los
"relevante" y otros "irrelevante". Eso fue algo que Alicia
miembros del jurado.
pudo ver con claridad, ya que los tenía muy cerca.
-No tiene destinatario -dijo el Conejo Blanco-;
"Al :fin de cuentas, da lo mismo", pensó.
es más: no hay ninguna indicación escrita en el dorso.
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Desplegó el papel mientras hablaba y agregó: -Empiece por el comienzo -dijo el Rey, con aire
-No era una carta al fin de cuentas; son sólo ver- grave y entendido-, y luego siga hasta llegar al final. Ahí
sos. tiene qu_e detenerse.
-¿Escritos de puño y letra por el prisionero? -pre En la sala reinaba el silencio más absoluto cuando
guntó otro jurado. el Conejo Blanco leyó los siguientes versos:
-No -respondió el Conejo Blanco-. Y eso es lo Me dijeron que tú fuiste a verla
más extraño de todo. y que ci él le contaste de mí:
(Los miembros del jurado pusieron cara de descon ella dijo que yo era un buen tipo
certad.os.) pero agregó que a nadar no aprendí.
-Tal vez imitó la letra de alguna otra persona -dijo
el Rey. El dijo que yo no había ido
(Los miembros del jurado volvieron a mostrar un (y sabemos que es cierto; fue así)
gesto esperanzado.) pero si ella insiste con esto
-Por favor, Majestad -dijo la Sota-. Yo no �scribí me pregunto qué va a ser de ti.
ese papel. No pueden probar que yo lo haya escrito: no
tiene firma. A ella le di yo una sola
-Si no lo firmó -dijo el Rey-, tanto peor para us y ellos le dieron a él dos,
ted. Seguramente tenía alguna mala intención, porque, si y tú nos diste tres o más
no ' lo habría firmado como un hombre honrado. lo mío ahora es tuyo y pasó.
· Hubo un aplauso generalizado luego de estas pala-
bras: era la primera cosa realmente inteligente que había Y si acaso todos estos líos.
dicho el Rey en todo el día. nos afectan a ella o a mí,
-Eso demuestra que es culpable, por supuesto-dijo él espera que tú nos liberes
la Reina-. De modo que, ¡que le cor... ! como libre tú fuiste y yo fui.
-No demuestra nada de nada -la interrumpió
Alicia-. ¡Si ni siquiera leyeron el papel para ver de qué Lo que a mí me parece es que fuiste
se trataba! (antes que a ella le diera el acceso)
-Está bien. Léalo -dijo el Rey. la barrera que se levantaba
El Conejo Blanco se puso los anteojos. entre él y nosotros y eso.
-¿Por dónde empiezo, Majestad?-preguntó .
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si ella insiste con esto ... " (eso seguramente se refiere a -¡Cierra el pico! -exclamó la Reina, poniéndose
la Reina)"... me pregunto qué va a ser de ti" (eso: ¡qué violeta.
será de él!). "A ella le di yo una sola, y ellos le dieron a -¡No pienso callarme! -respondió Alicia.
él dos..." (eso debe de referirse a lo que hicieron con las -¡Que le corten la cabeza! -chilló la Reina.
tartas, creo) ... Nadie se movió.
-Sí, pero después si gue diciendo "lo mío ahora es
-¿A quién le importa lo que usted diga? -dijo Alicia
tuyo y pasó" -dijo Alicia.
(para entonces ya había alcanzado su tamaño completo)-.
-¡Y bien! ¡Ahí están! -dijo el Rey con aire triun ¡Todos ustedes no son más que un mazo de naipes!
fal señalando con el dedo las tartas que estaban sobre la
Cuando dijo esto todo el mazo se elevó en el aire y
mesa-. ¡Clarito, clarito! Y sigue eso de "antes que a ella
voló en dirección a su cara. Alicia pegó un chillido,
le diera el acceso"... Tú nunca tuviste accesos, querida, que
en parte de miedo y en parte de rabia, y pal
yo sepa, ¿verdad? -dijo, dirigiéndose a la Reina.
moteó tratándo de sacarse los naipes de
-¡Jamás! -dijo la Reina con furia, arrojando un encima.
(:] )if...__,
tintero contra Guille mientras hablaba. Entonces se dio cuenta .ef;.,
(El desdichado Guille había dejado de escribir en su de que estaba recostada en la �
pizarra con el dedo al descubrir que no lograba dejar mar orilla, con la cabeza apoyada
cas, pero luego del impacto de inmediato volvió a escribir en la falda de su hermana, que e>
1,,,
aprovechando, mientras durara, la tinta que le goteaba suavemente le quitaba algu
por la cara.) nas hojas secas que habían
-Entonces, podemos decir que lo del acceso no tiene caído de los árboles y se le
seso -dijo el rey sonriendo y dirigiéndose al público. habían posado en la cara. & s.
Silencio mortal. -¡Vamos, despiértate, Alicita! -le decía la herma
-Dije "lo del acceso no tiene seso". ¡Es un juego de na- j Qué siesta tan larga que dormiste!
palabras! -insistió el Rey, de malhumor. -¡No sabes el sueño que tuve! ¡Era tan raro! -dijo
Entonces todos se rieron. Alicia.
-Bueno, que el jurado considere su veredicto-volvió Y le contó a la hermana, lo mejor que pudo, todas
a repetir el Rey, por vigésima vez ese día. estas extrañas aventuras que acaban ustedes de leer.
Cuando terminó la hermana le dio un beso y le dijo:
-¡No y no! -gritó la Reina-. Primero la sentencia...
después el veredicto. -Ya lo creo que fue raro tu sueño, amorcito; pero
ahora vas a tener que ir corriendo a tomar el té, que ya es
-.¡Eso es un soberano disparate! -exclamó Alicia-.
tarde.
¡Cómo se le ocurre que primero hay que pronunciar la
sentencia y después el veredicto! De modo que Alicia se puso de. pie y empezó a co-
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Capítulo IV
Haciéndole mandados al Conejo ......................................................39
Capítulo V
Los consejos de una oruga................................................................. 53
Capítulo VI
Cerdo a lapimienta .... , ...................................................................... 65
Capítulo VII
Una merienda de locos ...................................................................... 79
Capítulo VIII
La cancha de croquet de la Reina ..................................................... 93
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Capítulo IX
La historia de la Símil Tortuga........................................................ 109
Capítulo X
La Cuadrilla de la Langosta ............................................................ 121
Capítulo XI
¿Quién robó las tartas? . .. . .... . . .. ... .... ... . .... . . .. . . . . . .... . . . . . . . . . ........ . .. . . .. . . .. 133
Capítulo XII
El testimonio de Alicia ..................................................................... 145