0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas17 páginas

La Posmodernidad en La Ciencia y La Filosofia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas17 páginas

La Posmodernidad en La Ciencia y La Filosofia

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 17
CCeniro de Investigaciones nterdsciplinarias en Ciencias y Humanidades DEO arte Cy Pete rCc Cao wey Umbrales del siglo XXI Sem users CCK BE ciencia y la filosofia Tian Yu Cao Ba = Universidad Nacional Autonoma de México Ores ee ae Ce ee cS ecu E orci Renee cogs Ce Nu rie cue Cre Leelee tod ME ees Ce ena au COC Tes Seu MMC ere Iu uence) ee ae ey Cae cccu eu ase) Eee ee ceca) Pouce am Uns co een a eu cme CoS Cre eter ec tes Pe ed eee de poder. A diferencia de la moderni- CEO eMac he POR cee a nidad no se refiere mas que a un con- Oe Rane eos ee RRL emer Pe eek ue cue une om ML Pe mae eR ccm Mechs Cee aT Cd dialéctica del mundo, no pasa de ser Reema kei ts reflexivo de la modemnidad. Tian Yu Ca0 ‘Obtuve su doctorado fen la Universidad do ‘Cambridge, Inglaterra, ‘Actualmente imparte clases on el Departa- mento de Filosofia de la Universidad de Bos- ton en Messachussets, EUA LA POSMODERNIDAD EN LA CIENCIA YEN LA FILOSOFIA Videoteca de Ciencias y Humanidades 2 On ae Las Ciencias y las Humanidades ‘en los Umbrales det Siglo XX LA POSMODERNIDAD EN LA CIENCIA Dacron Pablo Gonzalez Casanova JENILATEILOSOFIA Conse0 Consuitvo: Luis de la Peta Pablo Rudomin Tian Yu Cao Rolando Garcia Beatriz Garza Cuaron ® & Universidad Nacional Autonoma de México Centro de Investigaciones Interdiscipinarias ‘en Ciencias y Humanidades Coordinacién de Humanidades México, 1998 Primera edicién, 1998 Coordinacion Editorial: Maya Agu Ibargien Diseno de portada: Me, de los Angeles Alegre Schettno DR.© 1998 Universidad Nacional Auténoma de México Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades Ciudad Universitaria, 4510, México, DF. Impreso en México/ Printed in Mexico ISBN: 968-26-6659-1 Taw Yu Cro Estudié en la Universidad de Cambridge donde ‘obtuvo el doctorado en historia y filosofia de la ciencia. Su campo de investigacién es ta filesofta de la ciencia (fisica). Actualmente imparte clases en el Departamento de Filosofia de la Universidad de Boston, Massachusetts, BUA. LA POSMODERNIDAD EN LA CIENCIA Y EN LA FILOSOFIA* ‘Cualquier discusion significativa de la posmoderidad cexige que se ponga en claro la nocién de modernidad. Una caracterizacion de ésta que sirva como el princi- pal punto de referencia en términos de las pretensio: nes posmodernas, y también porque sélo en funcién de la modermidad se pueden articular y evaluar en si mismas estas pretensiones, El término “modernidad” tiene su referencia his- erica y socioeconémica. Se trata de cierto periodo de la historia de Occidente que difiere de la Antigiedad y ‘Se presento por primera vez en el coloquio intemacional sobre Las Ciencias y las Humanidades en los Umbrales ‘del Sigio oc, organizado por el Centro de Investigaio- ‘es Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de Ja Universidad Nacional Autonoma de México, ciudad de México, 13-17 de enero, 1997. Agradezco a Joseph Waterman por sus sugerencias para la edicion de este texto. (La traduccién del inglés fue realizada por Isabel Vericat) de la Edad Media, También se refiere a cierto arreglo de orden social y de la organizacién social, diferente de los tradicionales —como las sociedades esclavistas y feu- dales. La sociedad moderna se puntualiza de diferen- tes maneras, Para Karl Marx, es sinénimo de capitalismo con un impulso imperativo a la expansién; para Emile Durkheim, se refiere al mundo industrializado en el que las maquinas transforman Ja naturaleza; para ‘Max Weber, se trata de una sociedad organizada racio- nalmente en la que todos los aspectos de la vida social, estan bajo la vigilancia y el control de una administra- cion central. Estas maneras de caracterizar las inst tuciones sociales modernas son complementarias y no contradictorias. Existe un consenso entre historiado- res y socidlogos respecto a que la sociedad moderna es el resultado de profundas transformaciones sociohi toricas que en general se describen como modemizacién, y que abarcan procesos como los de la urbaniza- cién, la secularizacién, la formacién de los Estados-na- jon, el auge de las ciencias experimentales y, en el terreno moral, la individualizacién, Como proceso hi t6rico, la modernizacion requiere tiempo. O tal vez se- ria mejor decir que adquiere diferentes aspectos en distintos periodos. No cabe duda de que esta difers ciacién temporal tiene su efecto en las caracteristicas que asume la modernidad en diversos momentos. Si jgnoramos la diferencia sutil en los distintos pe- riodos y nos centramos en los rasgos esenciales de la mo- dernidad como un conjunto de modos de experiencia y de comportamiento en la vida moderna, entonces lo mas so- bresaliente es una ambigliedad constitutiva de la expe- ‘encia: una mezcla de emancipacién y alienacion. Por una parte, la industria, el capitalismo y la razén han brindado buenas oportunidades para la liberacion de los apremios de la escasez, de los confines de la tradicion, de los dogmas religiosos y otras autoridades externas, y de la ignorancia y las stipersticiones. Por otra parte, como lo observaron Marx y otros estudiosos, las personas que viven en la sociedad moderna también han sufrido deso- 10 rientacién, pérdida del significado de la vida, y de insegu- ridad como consecuencia de los altos riesgos que han acompafado al capitalismo, al industrialismo y a la ra- zn instrumental, asi como al colapso de los mecanismos, de crecimiento econémico —presente con frecuencia en los periodas de crisis—, en el deterioro o la amenaza del desastre ecoldgico —por el rapido desarrollo de las fuer- zas de produccidn—, en el totalitarismo —como lo atesti- ‘gus el nazismo y el stalinismo— y en el conficto nuclear que alin no ha desaparecido del todo. En esta ambigtiedad constitutiva es crucial el proyecto reflexivo de la modernidad, en el que la ra~ zn, encarnada tanto en normas universales como en. el conocimiento cientifico, es un elemento constitutive en Ia construccién, organizacién y transformacién tanto del yo (el si mismo individual) como del mundo. Es decir, ni el yo ni el mundo se dan por supuestos a priori, sino como susceptibles de construccién y de transformacién mediante las acciones de los agentes humanos cuyo principal instrumento es la razén. Junto con un enorme potencial de emancipacién, este proyecto reflexivo también implica un alto riesgo atri- buide al cardcter instrumental de la razén. Pero qui- siera hacer constar otro aspecto del proyecto, para ‘nuestro andlisis posterior, nombrado la autorrefiexividad, de la razén, lo cual significa que las dudas radicales, sobre la misma también estan institucionalizadas. En definitiva, este aspecto del proyecto debilita la certi- dumbre absoluta de normas y conocimiento, pero también brinda recursos para que la razén se auto rrectifique y para superar varios dogmas, incluidos los, dogmas en las ciencias y en la razén. Dentro de los debates mas comunes acerca de la modernidad se suelen encontrar otras dos nociones, mis: el proyecto de la Ilustracién y las grandes narra- tivas, Segan el proyecto de la Ilustracién —cuyos ci- ‘mientos fueron sentados por René Descartes ¢ Immanuel Kant— el sujeto racional es capaz de descubrir verda- des objetivas y normas universales sobre las que se u pueden construir sistemas de pensamiento y accion, se puede reestructurar racionalmente la vida social, y los seres humanos se pueden emancipar de todo tipo de dominacién. En otras palabras, la historia es un proceso progresivo cuya fuente y vehiculo es la razén. ‘Seguin el critico posmoderno Jean-Francois Lyotard, el, proyecto de la llustracidn se expresa en varias grandes narrativas que vuelven inteligible la historia como un proceso de desarrollo y sirven de metadiscursos para legitimar a su vez otros discursos a partir de la exis- tencia de un sujeto universal y una meta predetermi nada: el género humano y su emancipacién eventual. Desde este supuesto los individuos tienen una identi- dad permanente, ese conocimiento es presentable, los discursos tienen sentido y la ciencia posee una ldgica universal y una verdad objetiva. Uno de los factores que contribuyeron a la con- cepeién de la posmodernidad —segiin los pensadores posmodernos— fue el derrumbe de la idea misma de ‘metadiscurso, resultado de las eriticas a la razén, De hecho, las criticas a la razén tienen una larga historia. Para los conservadores, la racionalidad cientifica y del, individualismo implica el derrumbe de los fundamen- tos morales que, segiin ellos, necesitan estar basados en una fe mitica, divina o comunal, por lo que el des- tino de la modernidad es, en consecuencia, una crisis, social perpetua. Otra critica pesimista a la racionali- dad se centra en su aspecto social y no en el moral. Se ‘esgrime que la razén cientifica no es de caracter indi- vidualista ni trascendental, sino que se debe ubicar en su contexto. Es decir, historicamente no se puede di- vorciar del capitalismo ni del totalitarismo y sus efectos colaterales patologicos. Para el pesimista critico radi- cal que contempla la razén desde esta perspectiva, re- sulta que en la practica la razon no sélo contribuye al régimen jerdirquico de la vida social, sometida a la ley de la administracién eficiente, sino que también opera a través de un consenso obligado y del conformismo, la represion y Ia dominacién. Asi pues, la razén es la 12 fuerza dominante que fundamenta el capitalismo y el totalitarismo. Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud expusieron criticas atin mas radicales sobre la racio- nalidad con el fin de revelar el contenido prerracional 0 irracional de la forma racional. Por ejemplo, Nietzs- cche sostuvo que la razén era sélo un instrumento efi- ciente para incrementar nuestro poder sobre el caos, ‘sin sentido de la naturaleza, Freud reforzé este punto de vista con su formulacién del inconseiente y su di- namica instintiva, segin la cual la razén parecia estar siempre subordinada al funcionamiento de impulsos agresivos ocultos. Es obvio que este desenmascara- miento de las motivaciones irracionales més profundas que estan por debajo de las concepciones racionales hha vaciado la idea misma de racionalidad. Todas estas criticas a la racionalidad se centran fen su aspecto instrumental. La impugnacién de su as- ecto cognitivo es justamente un fenémeno nuevo. A principios de los afios cincuenta, cuando W.V.0. Quine Criticd el empirismo logico e introdujo el holismo y la re- Jatividad conceptual, fue un momento crucial. Esta critica, Ja reforzé Ludwig Wittgenstein mas tarde con su autocri- tica y su reflexion sobre el lenguaje, y Thomas Kuhn, con ‘su punto de vista revolucionario de la historia de la cien- cia, Desde el punto de vista de Kuhn es central la nocién, de paradigma, que como resultado del desarrollo histérico yy como precondicién para las investigaciones cientificas, hha introducido la relatividad histérica y conceptual en la comprensién de la ciencia. Mas radicales ain que Kuhn, ‘son los constructivistas sociales, quienes han introduc do varias dimensiones sociales en la comprensién de la Ciencia, junto con otros supuestos ticitos que estén insertos ‘en las estructuras conceptuales, los. procedi- ‘mientos, los problemas y Iss soluciones de la ciencia, y que por lo tanto han rechazado la idea misma de una racionalidad cientifica pura, auténoma e impersonal. En Europa, los posestructuralistas han emprendido un ataque similar. Rechazan el logocentrismo, asumiendo la idea de Nietzsche de las relaciones de poder como 13 ¢l factor determinante en nuestras interpretaciones de los, “hechos", 0 bien a partir de la hermenéutica de Martin, Heidegger, segiin la cual nadie puede evadir el istoricis- ‘mo lingUistico y la indeterminacion del sentido, liminando asi cualquier pretensiin de conocimiento, verdad o racio- nalidad, A raiz de la decadencia del positivismo légico, cierto conjunto de convicciones es comin a estas refle- xxiones posempiristas sobre la ciencia, Primero, la cien- ‘cia no tiene fundamentos firmes y fijos, por lo tanto ningin conocimiento es absolutamente cierto sino que esta abierto a revisiones; y segundo, la ciencia no es una representacién objetiva de un mundo inerte, sino mas bien una estructura construida como resultado de interacciones entre el sujeto cognoscente y el mundo a ser conocido. Una representacion presupone una divi sign cartesiana entre este sujeto y su entorno, pero la naturaleza misma de los seres humanos como agentes, activos implica que el sujeto cognoscente y el mundo or conocer se penetren intrinsecamente Uno a otro. ‘Ademas, en estos tiempos la gente es mas sen- sible a una erosién interna diferente de la legitimidad del conocimiento cientifico en términos de rigor y con- ‘gruencia, debido a los descubrimientos que ha habido fa través de la investigacién de los fundamentos de la fisica y las matematicas —como el principio de incer- tidumbre de Werner Heisenberg, el teorema de la in- completitud de Kurt Gadel, la prueba de P. J. Cohen de la conjetura de Godel sobre la indecibilidad de la hi- pétesis continua y el rechazo relacionado con la con- cepcién formalista de la congruencia global ‘Al tener todo esto en cuenta, los escépticns sostie- nnen que la ciencia es incapaz de legitimarse en términos de fines morales, verdad cognitiva o incluso coherencia, logica, y mucho menos a través de otros discursos. El fracaso de la ciencia, o de la racionalidad en general, co- mo un discurso legitimador conduce al derrumbe de la idea misma de metadiscurso que caracteriza al proyecto, de la lustracion. 14 un Otro factor que contribuye a Ia aparicion de la retori- ‘ca posmoderna, que es un fendmeno nuevo pues no surgié antes de los aiios setenta, es la necesidad apre- miante de una nueva visién cultural para la emanci- pacién, Diferente de la modernidad, que se refiere a una época histérica y a una clase de sociedad, la posmo- dernidad no se refiere mas que a un conjunto de fené- menos culturales, Hablando con rigor —o sea, en funcién de un mundo social de bienes y mercados dominado por la racionalidad burocratica pblica y privada— vi- vvimos atin en un mundo moderno. La realidad es que después de la segunda guerra mundial, este orden so- cial, anclado en las estructuras de la democracia libe- ral y la prosperidad del consumo, parece ser un orden ‘que se autorreproduce perpetuamente, con una pene- tracién atin mas profunda de la mercantilizacion en ‘easi todas las esferas de la vida social. ¥ de esta situa- ign surge una pregunta dificil para los radicales. Bs bien sabido que el radicalismo de los afios sesenta en Occidente fue una respuesta a lo que se sin- 16 en la posguerra como el conformismo sofocante de la celebracién del orden tecnologico en la sociedad de la abundancia, una rebelién contra una sociedad modema rigida y opresiva, contra la estandarizacién de la vida so- cial y cultural. Lo cual incluia los modos de pensamiento absiractos y universales basados en una racionalidad instrumental y reductiva. Este descontento ha sobrevivido al fracaso de ia rebelién de los afios sesenta y ha encontrado una sa- lida en los llamados nuevos movimientos sociales. Pero si se enfrenta la desaparicion de cualquier posibilidad de cambio revolucionario del orden social, o hasta de cualquier alternativa en principio, el anhelo de un nuevo orden exige una nueva visin de la emancipa- cién. Carente de otras formulaciones coherentes, la retériea posmoderna cubre la brecha y ha sido acep- 18 tada por algunos radicales como una expresién ade- cuada para satisfacer esta necesidad apremiante. En una primera aproximacién, la posmoderni- dad se puede resumir en la pretensién de que no hay historia alguna que pueda ser descrita por una gran nazrativa; o individuo con una identidad permanente, a causa de la fragmentacion de la experiencia; o dis- curso que tenga un significado congruente; ni conoci- miento como representacién; ni ciencia con une logica general y una verdad objetiva. Lo que queda son jue- gos de lenguaje que vagan sin trabas por la red de las. relaciones de poder. Todas estas pretensiones se pue- den considerar como las antitesis de las pretensiones modernas y delatan la dependencia de la posmoderni- dad respecto a la modernidad. Pero la manera mas dramética en la que se muestra esta dependencia es en el intento de algunos posmodernos de usar la ciencia para justificar sus pretensiones. Y ésta es la esencia del caso Sokal.! La 1 Con el objetivo de sacar a la luz la manera endeble de ‘eaptar la ciencia que tienen los criticos posmoderos de la ciencia, y sus estandares atin mas inconsisten tes de revision de sus colegas, Alan Sokal, un fisico teérico de la Universidad de leva York, reunie las afirmaciones mas extravagantes de tedricos posmo- ‘demos y de famosos criticos de la cultura, desde De- rida, Lacan y Latour hasta Aronvwitz y Hareway, para rendir un tributo exagerado sobre cémo la teoria 80- ‘Gal posmodema ha mostrado que la realidad estudiada por los fisicos es tna construccién social y linghist a. Social Text (ntims. 46-47, primavera-verano, 1996, pp. 217-253}, una publicacin de vanguardia de ext ade la cultura, publicé el articulo “Transgressing the oundaries-toward a transformative hermencutics of quantum gravity”. La explicacion que posteriormente dio Sokal de por qué perpetré este truco revel la brecha, {que existe entre los Gentificos y sus crticos construc- tuvistas. Véase Lingua Franca, mayo /junio y julio/a- gosto, 1996; vease tambien Steven Weinberg, “Sokal Hoax, New York Review of Books, 8 de agosto, 1996. (Em espanol: S. Weinberg, “la tomadura de pelo de ‘lan Sokal", Vuelta, nim, 238, aflo xx, septembre, 1996, pp. 8°14. [E.) 16 parte interesante de éste no es que revele la ignoran- cia de algunos posmodernistas, que no logran ver la falta de pertinencia de los conceptos cientificos para sus posiciones culturales y se apropian equivocada- mente de ellos para sus propios fines. Tampoco es, muy interesante decir que el caso Sokal revela la vani- dad de algunos posmodernistas que tratan de explotar cl prestigio de las ciencias naturales y las toman como recursos legitimadores para justificar su perspectiva posmodernista. Obviamente, esta tactica no slo soca- vva su terreno basico para hacer una critica radical de la racionalidad cientifica, sino que también es imposi- ble en principio: usar la ciencia para criticar la racio- nalidad cientifica es similar al intento de saltar sobre nuestra propia sombra. En mi opinién, la parte mis interesante de este caso es que revela la naturaleza misma de la posmoder- nidad: es decir, no se trata de Ia posmodernidad como usualmente se pretende, sino simplemente de la mo- dernidad distrazada o de una extensién de algunos ras- 08 basicos de la modernidad. Discutir este aspecto del ‘caso Sokal es un poco complicado y voy a ir paso a paso. Primero, a pesar del hecho de que los cientificos ridiculizan el uso metaforico de los conceptos cientifi- cos para la comprensién cultural del mundo, en mi opinion cs totalmente legitimo. Como lo sefial6 Paul Ricoeur, cualquier comprensién cultural del mundo esti siempre estructurada a través de la metaforiza- cién. Esta es la posicion de algunos filésofos posempi- ricos de la ciencia, como la inglesa Mary Hesse y sus seguidores, cuyas posiciones sobre los conceptos cien- tificos y su significado, y sobre la explicacién cientifi- a, han cerrado enormemente la brecha entre ciencias y humanidades. ‘Segiin Hesse, ni siquicra en las ciencias natura: les el lenguaje es neutral ni tiene un significado fijo. Los términos de observacién estan cargados de teoria, Los conceptos tedricos son de cardcter irreductible- mente metaforico, porque sélo las metaforas pueden 17 conectar el mis abstracto de los conceptos con la rea- lidad cotidiana a través de una especie de similitud en- tre las estructuras, lo cual hace posibles los conceptos abstractos y les adjudica significado, En consecuen- cia, el significado de un concepto cientifico es metafé- rico en el caso tipico, y literal (o funcional a la verdad) sélo en el caso limite. En términos practicos, el significado de un con- cepto cientifico se cristaliza sélo en un proceso de in- ‘erpretacién circular, de reinterpretacién y autocorreccién, de los datos en funcién de la teoria y de la teoria en. funcidn de los datos; por lo tanto es esencialmente flo- tante y cambia con la practica cientifica en curso en. un contexto intelectual e historico también cambiante. Todos los conceptos cientificos son dinamicos en el sentido de que estin sometidos a la expansion y a la, tansformacién metaférica. Debido al caricter de re- troalimentacién del proceso de aprendizaje, el signii- cado de los conceptos cientificos no esta dictado por ningun hecho o referencia atomistic, como preten- dian Bertrand Russell y Wittgenstein en su primera etapa, sino que ese significado es conferido por una red holistica y su propias disposiciones y transforma- ‘Como los distintos contextos metaforicos que definen las intersecciones ¢ interacciones de diversas, partes de la red lo hacen de manera diferente, ningin fenémeno puede tener un significado fijo a través de los distintos contextos metaforicos. Bsto significa que toda comprensién de los fendmenos exige la asimila- cion de una red dinamica de significados controlada y operada por asociaciones metaforicas y giros metafori- cos. En este sentido, la explicacion cientifica sélo se puede entender como una redescripcion metaforica del, terreno de los fenémenos. O a la inversa, a cualquier comprensién basada en la redescripcién metaférica de lun campo de fenémenos se Ie ha de conceder la mi ma legitimidad que a una explicacién cientifica. Del mismo modo, en el caso de la formacién metaforica de 18 los conceptos cientificos, un término —como una par- ticula o una onda— primero se touna de otro terreno sugerido por la metéfora, para después separarse de su terreno original y convertirse en un concepto inde- pendiente con un significado especifico, definido por el uso comtn que tiene en su propio terreno. La forma- cién metaforica de los conceptos culturales, sugeridos, por la ciencia, atraviesa por el mismo proceso: des- pués de tomar de la ciencia dichos conceptos, y luego de una trasportacion metaforica, es casi irrelevante el significado cientifico original para su uso cultural, por Jo que, el concepto recién formado tiene su propio signi- ficado independiente y desligado de su empleo cientifico. Si la formacién metaforica de los conceptos cien- tificos y de la teoria cientifica es legitima, epor qué la for- macién metaférica de un modelo cultural para entender el mundo basado en algunas metaforas tomadas de la ciencia es tan ilegitima? De hecho, los experimentos conceptuales con las metiforas que provienen de diver- ‘sas fuentes, pero que actan como enlaces culturales, ‘siempre se han aceptado porque son muy efectivos pa~ ra captar la imaginacion popular. Este punto no es tan superficial como parece serio en principio, tal y como lo ssugieren muchos cientificos, por ejemplo Steven Wein- berg, quien parte de un punto de vista dualista sobre la ciencia y la cultura. Si contemplamos mas de cerca Ja relacién entre ciencia y cultura, encontraremos una mediacién importante entre ellas, llamada, concepcién del mundo. Esto nos lleva a mi segunda apreciacién: la fun- cci6n definitoria de la concepcién del mundo de la cien- cia. Una concepeién del mundo es un modelo cultural que unifica nuestros conceptes sobre la naturaleza y Ja humanidad y en general responde a necesidades apremiantes de una época. Esto sucede sobre todo en un periodo de crisis, en el cual estd en formacién una nueva concepcién del mundo. Pero reconocer lo anterior no significa de ninguna manera que una concepcién del mundo sea un refiejo directo de intereses econémi- 19 cos o politicos. Es mas bien que, basada en un cierto nivel de interpretacion del mundo y cumpliendo la funcién de apoyo indirecto, una coneepcién del mun- do brinda un panorama global sobre la vida y le da sentido, propésito y coherencia, Asi pues, cualquier accion o institucién econémica y politica tiene que ser filtrada y justificada por una concepeién del mundo. En este sentido, cada concepcién del mundo dominan- te define o constituye una época historica especifica. ‘También representa una autocomprensién de una época en el sentido de que proporciona respuestas a las preguntas concernientes al orden fundamental del mundo y al lugar que ocupa el ser humano en él. En la historia, la funcién de definir la concepcién del mundo la cumplen, en diferentes momentos, la meta- fisica, la teologia o la ciencia. La ciencia tiene la capacidad para cumplir esta funcién porque las ideas cie ademas de sus preocupaciones explicitas por los fenémenos natura- les, siempre han tenido un programa oculto: expresar o indicar una vision muy sintética de la imagen witima del mundo y del lugar de la humanidad en él. El pro- ‘grama oculto no esta dictado tnicamente por las ca- racteristicas intrinsecas de la ciencia, sino que respon- de a las exigencias apremiantes del exterior. El reto de interpretar la concepcién de la ciencia en el nivel de definir la concepcién del mundo, consiste en ofte- cer hipétesis que den fuerza a esas demandas. En la historia moderna intelectual accidental disponemos de ‘una concepeién del mundo mecanicista inspirada en. la teoria de la evolucién de Darwin. Asi pues, al menos fen términos de su génesis, la visién “posmoderna” del, mundo que sugieren algunas ciencias posmodernas no es muy diferente de la concepcién del mundo me- canicista o evolucionista, Es decir, en este aspecto, es tan modernista como otras. 20 m Qué sucede entonces con el contenido de la vision ‘posmoderna” de! mundo que sugiere la ciencia “pos- moderna’? En este aspecto, un concepto clave es el de emergencia (emergence), segan el cual las propiedades ¥y las leyes de entidades en un cierto nivel no son pre- ecibles a partir de las que estén en niveles inferiores fa causa de la creacién de innovaciones a través de la evolucién, o simplemente porque algo posee propieda- des que no poscen sus partes y obedece a leyes que no ‘obedecen sus partes. Cientificamente, el concepto de ‘emergencia parte del supuesto del caricter no lineal y del predominio de la bifurcacién, rechazando la uni- versalidad de las cadenas causales unilineales y el de- terminismo estricto, Justifica las ideas de pluralidad de los inicios y de los fundamentos multiples, dando también cabida al determinismo local dentro de un. Ambito donde la emergencia esta ausente. Si los siste- ‘mas materiales estén sujetos a la emergencia de pro- piedades y estados que no son predeterminables, en- tonces se puede sostener la existencia de fundamentos y de unificacién sélo en un sentido muy endeble, y la explicacién reduccionista tiene su limite y no es apli- cable universalmente. Si los sistemas sociales estan sometidos a la emergencia, entonces no hay una pola- ridad fija de lo que es central y lo que es periférico, y no se puede sostener una vision teleolégica de Ia his- toria como un proceso con una direccién unilineal. Por Jo tanto, vale la pena explorar el espacio cultural abierto por el concepto de emergencia. Pero primero, qué es lo que justifica tal concepto? En este aspecto, los posmodernistas han explo- tado mucho el prestigio de la ciencia, en contra de su postura anticientifica usual. Se podria plantear la pre- gunta de cémo la ciencia puede ser posmoderna o ser capaz de prestar apoyo a la retorica posmoderna si es una expresion de la verdad y no del ethos, como po- drian pretenderlo las artes. Pero se puede sostener 21 que las investigaciones cientificas siempre se llevan a cabo dentro de un paradigma, y los paradigmas son bastante sensibles a nivel cultural. Un caso tipico es la teoria del caos. Los fenémenos caéticos se habian ob- servado desde hace mucho tiempo, pero sélo hasta ha- ce poco se han convertido en un tema de estudio de moda. gPor qué hubo este retraso? Se puede sostener que el estudio de los sistemas dinamicos no lineales se interrumpié con el auge de las teorias de la relativided yl teoria eudintica, y que la complejidad de las mate- maticas 0 la falta de medios efectivos, a saber, las computadoras, obstaculizaron las investigaciones. No obstante, el interés bullcioso por el caos no cabe du- da de que tiene que ver con la sensibilidad posmoder- ra tanto al caos como al origen del orden. Recuérdese por ejemplo que Tlya Prigogine, un personaje capital en este campo, habia suscrito explicitamente y ampliado la sugereneia de Michel Serre, un prominente posmo- derista francés, de que el caos representaba no s6lo algunos fenémenos no reconacidos hasta la fecha, no un conjunto de valores de los que injustamente se habia hecho caso omiso, como la apertura, la antiex- clusividad, la perspectiva multiple, la heterogencidad, la indecibilidad y la no linealidad que, al contrario de la linealidad, representa los aspectos de la cultura moderna que privlegian el orden sobre la creatividad, la observacion sobre la corporizacion, o la muerte so- bre la vida. ¥ este reconocimiento sucedié mucho antes de la publicacién del libro tan difundido de Prigogine Order out of Chaos,? euyo titulo se ha convertide en, una de las frases o metiforas basicas més contagiosas de la retérica posmoderna. Hay tres conceptos de la teoria del caos ubica- dos en la interseccion de la ciencia y Ia retorica: fluc- tuaciones, emergencia (emergence) ¢ impredecibilidad 2 Bl autor se refiere al libro de I. Prigogine e I. Stengers, (Order out of Chaos: Man’s Dialogue with Nature To” ronto-Nueva York, Bantam, 1984}. [E.) 22 En 1963, el meteordlogo Edward Lorenz descubrio que pueden ocurrir fluctuaciones irregulares en un sistema no lineal determinista sin alguna perturbacién externa, debido a las bifurcaciones sucesivas del sistema, en el cual una diferencia insignificante en las condiciones iniciales puede amplificarse y llegar a cambios drama- ticos a gran escala. Las fluctuaciones en diferentes es- calas de longitud estan conectadas unas con otras y se pueden sequir mediante la renormalizacién de ecua- clones grupales. Mientras que en un sistema conser- vador esto conduciria a veces a un punto fijo —que se describe como la universalidad en un punto crucial de In materia fisica condensada o la posibilidad de renor- malizacion en la teoria del campo cuantico—; en un sistema disipador esto podria llevar a un atractor extranio, que sefiala un nuevo fenémeno, cuyas caracteristicas slobales —obtenidas al promediar muchas trayecto- rias a lo largo del tiempo, como un exponente positive de Lyapunov—, son estables y no dependen de las con- diciones iniciales. ‘Aunque se puede pensar en la incidencia de un nuevo orden implicitamente oculto en el sistema, el punto de vista que prevalece es que un orden global que emerge en el proceso de evolucién es el resultado de la formacién de patrones o de la autorganizacion de centidades individuales que fluctian casticamente. Se~ lin este punto de vista, han perdido fundamento tan- to la concepeién de una unidad estable de sustratos como el intento de predecir fendmenos macroscépicos sobre la base de este tipo de unidad a través de cade- nas causales unilineales. Aunque las fluctuaciones irregulares en un sistema disipador no son primordiales, ‘como en el caso de las fluctuaciones térmicas 0 cuan- ticas, sino sélo el resultado inevitable de amplificaciones ulteriores, no cabe duda de que la emergencia del or- den a partir del caos indica la fecundidad de la casua~ lidad intrinsecamente incontrolable, ingobernable en su turbulencia e incognoscible en su profundidad. Con una sensibilidad posmoderna, hay personas que 23 than ido descubriendo cada vez mas sistemas disipadores, que van desde la accion de las mareas sobre la forma- cin geolégica, la morfologia genética, las dinémicas demograficas y las decisiones sociales, hasta las opcio- nes de consumo en un mercado abierto, a los cuales, se puede aplicar la teoria del caos. Ademas, también se ha observado que el nuevo concepto del mundo fisico procedente de la teoria del ‘caos posee una profunda afinidad con la articulada por sistemas conservadores como los sistemas hamil- tonianos de la teoria del campo cusntico. Es bien sa- bido que en la teoria del campo cuantico, las violentas fluctuaciones implicitas —de estos campos a diversas, cescalas de longitud— gozan de una primacia ontolgi- ca. Se acoplan unas a otras, pero son impredecibles ¢ incontrolables. Y éste es el origen fundamental de la dificultad de la divergencia. Lo asombroso es que a partir de esta turbulencia permanente se dieron siste- mas estables de particulas elementales que conforman nuestro mundo material. Ademas del comportamiento asintético de un sistema, que esta descrito por las soluciones de punto fijo de la renormalizacién de ecuaciones grupales, hay. otros factores que contribuyen a la emergencia de sis- temas estables. Los mas importantes son los fenémenos de ruptura de la simetria espontanea y de desacopla- miento de la fisica de baja energia respecto a procesos de alta energia, en los que estan involucrados particu- Jas pesadas —sobre todo las conectadas con rupturas ‘espontaneas de la simetria. Como lo he expuesto en otras ocasiones, una de las imagenes del mundo fisico ‘que sugieren estos conceptos es una jerarquia en ca- pas en ambitos casi auténomos, La ontologia y las namicas de cada capa, esencialmente casi estable y virtualmente inmune a lo que sucede en las otras ca- pas, pueden llegar a describir una teoria de campo efectiva, El cardcter emergente de un sistema férmico es- table dentro del marco del modelo estindar, se indica 24 mis claramente por el hecho de que la ruptura espon: tanea de la simetria del sistema fermico no esta espe: cificada por su propia estructura dinamica, sino que esta inducida —a través del acoplamiento Yukawa’ y del acoplamiento extensivo— por la ruptura de la si- ‘metria en un sistema primario de escalares. Esta doble estructura de rompimiento de la simetria ha incorpo- rado una caracteristica aparentemente peculiar del modelo estandar. Es decir, aparte de un sector diné- mico fijado tebricamente que explica y predice las ob- servaciones, hay un sector arbitrariamente sintonizable que convierte los estados fisicos reales en una opcion, fenomenologica. Esto puede parecer raro sélo cuando nos vemos obligados a deducir un sistema observable f partir de sus fundamentos. Pero cuando reconoce- mos que cualquier sistema observable de particulas, elementales es emergente, y por lo tanto no se puede deducir del sustrato turbuiento implicito, entonces es inevitable y no resulta tan raro cierto grado de descrip- cion fenomenologica. Ademas, la idea de transiciones de la fase cosmica asociadas con la nocién de rupturas, esponténeas de Ia simetria también indica una histo- rizacion de las leyes de la naturaleza. Es decir, las le vyes de la naturaleza a temperaturas bajas, como las {que expresan las ecuaciones de Maxwell o las ecuaciones de Schrodinger, se han de tomar como el resultado de ‘un proceso histérico. (tra categoria de las ciencias que ha sido bien re- cibida por los posmodernistas son las llamadas ciencias de los agentes, que toman a la ecologia en lugar de la fi- sica como su modelo basico. En estas, la nacién de la, observacién imparcial de un sujeto cognoscitivo es sus- tituida por la participacién del mismo, haciendo hinca- 3” EL acoplamiento Yukawa es un término lagrangiano del modelo estindar que especifiea las interacciones ‘entre particulas escalares (como las linmadas partic Jas Higgs) y fermiones, que son las causantes de I ruptura de simetrias no deseadas y de la genesis de imasas de fermiones, pié en la capacidad de retroalimentacion de la accién de ‘conocimiento y de las respuestas procedentes del objeto a conocer. Esta categoria incluye la psicologia y las cien- cias sociales, asi como la teoria cudntica, la biologia y la, ecologia. Aunque en los titimos casos la retroalimenta- cidn no proviene de los agentes reales, sino del mundo ‘material, el punto crucial es que las respuestas proce- dentes del objeto hacen imposibles las observaciones imparciales. Una connotacion ética de estas ciencias, patticipativas es el supuesto de que tenemos que desa- rrollar una comprensidn integral de la humanidad y de Ja naturaleza con una perspectiva practica para que los, cientificos puedan reunirse con el resto de la humani- dad sin pretender poseer el privilegia de la autojustifica- cién por el descubrimiento de verdades objetivas. Poclemos sintetizar la sensibilidad posmocernis- twen relacidn con la ciencia a partir de dos rasgos. Pri- mero, hace hincapié en los aspectos histéricos de la ciencia mas que en los légicos; en los holisticos por en- cima de los analiticos; en los cualitativos en lugar de los cuantitativos. Esto ultimo significa que deja de per- ‘seguir microdetalles impredecibles, pero trata de en- contrar patrones generales a largo plazo, Otro rasgo, nombrado el énfasis en la participacién, sin duda ha llevado a plantear el problema de la revisién de nues- tra manera de entender la nocién de objetividad. La objetividad en el sentido de reflejar la natura leza se rechaza por las dos siguientes razones. En primer lugar, la ciencia no es una representacién subjetiva de un objeto independientemente existente, sino que es mis bien el resultado de la participacién del sujeto cog- noscente en el objeto a ser conocido, de las interacciones entre un objeto plastico, cambiable y transformable y un sujeto también plastico y adaptable. Ademas de la intervencién (experimento}, como lo sugieren los prag- miticos, marxistas y hermeneutas, nuestro conoci- miento de un objeto también implica la interpretacion (‘eoria) y la aplicacién (industria, tecnologia 0 proyecto social), Todo ello hace imposible reflejarlo. 26 En segundo lugar, arraigado en la naturaleza del sujeto cognoscente aparece el caracter mediador de la ciencia. El sujeto del conocimiento no es un ta bula rasa ni un ser racional neutral, sino que bioldgi- camente hered6 un conjunto de facultades cognitivas que, como resultado de la adaptacién, lo habilitan pa- ra internalizar e interpretar el mundo exterior de una, manera esencialmente adecuada. Socialmente, la raiz, de su identidad se encuentra en una comunidad deli mitada que comparte lenguaje, tradicién, red de es- tructuras economicas y politicas, y cultura, incluidas, Jas preconcepciones compartidas del mundo y algunas tendencias psicol6gicas sobre éste. Por tanto, el cono- cimiento siempre est mediado por estas especificidades dadas de antemano que en cierto sentido estan sepa radas de cada uno de los sujetos del conocimiento. Tanto la tendencia dogmatica como las dimensiones hermenéuticas tienen sus raices en este mecanismo de mediacion, que también hace imposible reflejar el objeto de conocimiento. A pesar de estos dos argumentos la idea de ob- Jetividad se puede esgrimir de la siguiente manera, En primer lugar, la ciencia es conocimiento de un mundo exterior. Aqui, el analisis que hace Edmund Husser! de la intencionalidad es compatible con nuestra meti- fora bioldgica de internalizacion, que como una parte cesencial de la adaptacién para la sobrevivencia es una precondicion para la existencia del sujeto y por lo tan- {o, es muy apropiada. En segundo lugar, aunque el ‘objeto a ser conocido no es inmune al cambio y a la transformacién causados por la accidn del sujeto, de manera diferente a la fluidez absoluta, esta plasticidad del objeto —que est definida en términos de una re-~ lacién entre un sujeto y un objeto—, en cualquier mo- mento dado tiene su limite. El limite de la plasticidad de un objeto en cualquier momento determinado esta establecido conjuntamente por su estado predetermi- nado y por la capaciciad del sujeto de penetrar y trans- formar ese estado. Por lo tanto, la intervencién del su- a7

También podría gustarte