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Agostino La Historia Local y Regional Algunas Consideraciones Teoricas1

Este documento presenta una introducción a la producción historiográfica local en La Matanza. Explica brevemente conceptos clave sobre la historia y la historiografía, y señala que la historiografía local estudia el pasado de las personas en una sociedad a nivel micro, enfocándose en el tiempo y espacio específicos. También menciona que la reflexión teórica no ha sido frecuente entre los historiadores.
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Agostino La Historia Local y Regional Algunas Consideraciones Teoricas1

Este documento presenta una introducción a la producción historiográfica local en La Matanza. Explica brevemente conceptos clave sobre la historia y la historiografía, y señala que la historiografía local estudia el pasado de las personas en una sociedad a nivel micro, enfocándose en el tiempo y espacio específicos. También menciona que la reflexión teórica no ha sido frecuente entre los historiadores.
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Aproximación inicial a las manifestaciones culturales de La Matanza”

Teatro, literatura, artes plásticas e historiografía


Primera parte

Dirección.
Hilda N. Agostino

Investigadores:
Analía Yael Artola
Mirta Natalia Bertune Fatgala
Rodolfo Gabriel Ledesma
Raúl Pomés
Alejandra Viturro
2012

Capítulo 5
La producción historiográfica local

“No preguntemos si estamos


plenamente de acuerdo, sino tan sólo
si marchamos por el mismo camino.”

Johann Wolfgang von Goethe


La producción historiográfica local

Hablar de historiografía remite a hablar primero sobre la historia en general y luego, dado el
tenor de esta obra, sobre la historia local en particular. Se harán algunas reflexiones teóricas
sobre ambos tópicos para luego situar nuestra atención en los inicios de esta producción. Luego
se procederá a intentar una primera aproximación al panorama actual de la historiografía local,
que se sabe será provisoria ya que no se realizarán análisis exhaustivos del contenido de los
trabajos citados. Esto se constituye en una deuda pendiente, que deberá ser saldada en un
futuro no muy lejano. Se piensa, sin embargo, que estas consideraciones serán un aporte de
importancia para los investigadores de la historia de nuestro partido, que tendrán concentrado en
un solo texto las investigaciones y o trabajos de diversa índole, que tienen o han tenido, por
objeto de estudio a la historia de La Matanza.

Cuando hablamos de historia

Para poder reflexionar sobre el desarrollo de la historiografía a nivel local, se deben precisar
algunos conceptos que aclaren desde qué perspectiva o postura teórica se aproxima al
problema. Sin embargo, no se trata de hacer aquí teoría de la historia, sino de explicitar algunas
cuestiones al respecto.

Desde mediados del siglo XIX, cuando la disciplina histórica se constituyó como tal, se adoptaron
paradigmas correspondientes a otras ciencias. Es así, que se intentó ubicar el conocimiento
histórico dentro del paradigma de las ciencias naturales, que tiene como principal característica
la pretendida objetividad y la capacidad de predecir los fenómenos y de elaborar leyes de validez
universal. Luego, ya en el siglo XX, sobre todo a partir de la escuela historiográfica francesa o
“Escuela de los Annales”, se intentó establecer puentes entre la historia y las demás ciencias
sociales, dándose un salto cualitativo en la comprensión de lo histórico. La historia “annalista” fue
la escuela historiográfica con mejor predicamento entre los historiadores, hasta la década de los
´70.
A partir de mediados de esa década, aquello que le daba un destino a la historiografía pareció
llegar a su límite a partir del cuestionamiento a la posibilidad de elaborar una historia total. Más
precisamente, la creencia de que la historia, como un saber con aspiraciones científicas sobre la
sociedad, y entendida como totalidad unitaria dotada de sentido, llegaba a su fin. Las
consecuencias de esta “crisis de la historiografía” fue una multiplicación de enfoques y
tendencias, entre las que no se destaca ningún paradigma dominante. Paradójicamente, esta
crisis de sentido de la historiografía vino acompañada de un extraordinario incremento de la
producción bibliográfica.
Además, la discusión teórica sobre la naturaleza del conocimiento histórico no fue un tema
recurrente entre los historiadores, según Raphael Samuel “los historiadores no son dados, al
menos en público, a la introspección sobre su trabajo y, exceptuando los momentos solemnes,
como las conferencias inaugurales, por ejemplo, evitan la exposición general de sus objetivos.
Tampoco intentan teorizar sus investigaciones” 1. En el mismo sentido afirma Carlo Cipolla “El
aspecto metodológico en el que los historiadores han quedado cojos es el de la teoría… los
historiadores se han preocupado muy pocas veces de explicar, no solo frente a los demás, sino
también para sí mismos, la teoría a partir de la cual recomponían los datos básicos recogidos” 2.

A pesar del tiempo transcurrido desde la instauración de la historia como ciencia, Aróstegui
afirma que “en el mundo de los propios historiadores ha tardado mucho en manifestarse un
espíritu científico, más o menos arraigado” y concluye que “la historiografía no ha desterrado
nunca enteramente, hasta hoy, la vieja tradición de la cronística, de la descripción narrativa y de
la despreocupación metodológica” 3. Esta falta de reflexión teórica de la historia, se debe en
parte, a la naturaleza de su objeto, a la función social o ideológica que desempeñó desde sus
propios orígenes y por último a la actitud de los historiadores.

La imposibilidad de que el conocimiento social en general, e histórico en particular, se adapte al


paradigma de las ciencias naturales ha llevado a muchos a decir que la historia no tiene la
categoría de ciencia. Desde aquí se sostiene que la historia es una ciencia, pero es un tipo de
conocimiento científico “sui generis”, con características que les son propias. Para el estudio de
la conducta humana, no se pueden utilizar modelos propios de las ciencias naturales, ya que esa
conducta es impredecible; las personas obran según las circunstancias en la que se hallen, por
lo tanto, no se pueden hacer predicciones sobre su accionar, sino sólo establecer algunas
regularidades en los procesos históricos. También, la historia, tiene un método propio, por el que

1
SAMUEL, Raphael (1984), Historia popular y teoría socialista, Crítica, Barcelona. Cfr. en:
ARÓSTEGUI, Julio (2001), La investigación histórica: teoría y método, Crítica, Barcelona, Pp. 31
2
CIPOLLA, Carlo M.(1991) Entre la Historia y la Economía. Introducción a la Historia Económica,
Crítica, Barcelona. Pp. 51
3
ARÓSTEGUI, Julio (2001) Óp. cit. Pp. 30
todas sus afirmaciones deben ser probadas, siguiendo reglas aceptadas por la comunidad
científica.
Tampoco se piensa que el historiador pueda ser objetivo, ya que, a la vez, él mismo es parte de
su objeto de estudio: la sociedad a través del tiempo. Sin embargo, su subjetividad está sujeta a
reglas, es una subjetividad controlada. Por otra parte, la función ideológica que la historia ha
tenido durante largo tiempo, no define una clara línea entre lo ideológico y lo científico. Como
afirma el prestigioso historiador contemporáneo Eric Hobsbawm, al hablar de un sonado caso en
el año 2000, “La profesión del historiador es inevitablemente, y algunos dirían por su propia
naturaleza, política e ideológica, aunque lo que un historiador dice o puede no decir depende
estrictamente de reglas y convenciones que requieren pruebas y argumentos. Y sin embargo,
convive con un discurso aparentemente similar acerca del pasado en el cual estas reglas y
convenciones no se aplican; y donde se aplican por el contrario solamente las convenciones de
la pasión, de la retórica, del cálculo político y de la parcialidad” 4.

Otro problema que se debe enfrentar es el de la creencia de que a través de la historia se pueda
llegar a la verdad. Aunque ese sea un ideal a alcanzar, la verdad en el caso de la historia, puede
ser solamente provisoria. Los historiadores trabajan sólo con restos o desechos que quedaron
del pasado, siempre incompletos y fragmentarios, por lo tanto si en el futuro aparecen nuevos
materiales las afirmaciones de hoy deben ser revisadas y rectificadas.
También es importante reconocer la postura del historiador frente al problema, el desde dónde
se acercará a su estudio, esto puede producir diversas interpretaciones, que a la luz de nuevos
marcos teóricos pueden cambiar. Por lo tanto, también podrá cambiar la interpretación que se
haga de determinados hechos y procesos.

La Historia Local y Regional: algunas consideraciones teóricas.

Para salvar, aunque sea parcialmente, aquella afirmación hecha anteriormente sobre la falta de
reflexión de los historiadores sobre la naturaleza de su trabajo, se intentará hacer alguna
aproximación teórica sobre historia local y regional.

4
En 2000 se dio un sonado caso judicial que tuvo por protagonistas a dos historiadores: David
Irving y Deborah Lipstadt, esta acusó a Irving de mentiroso y negador del Holocausto. Irving
demandó a Lipstadt por difamación. Este caso es paradigmático porque se trataron en los
tribunales británicos aspectos que tienen que ver con la historiografía. La posición de
Hobsbawm fue muy criticada. Véase: HOBSBAWM, E. Cuando la pasión ciega a la historia, En:
Diario Clarín, 2 de abril, de 2000.
A continuación se ven algunas opiniones al respecto.
Para Pablo Serrano Álvarez, “…la definición más precisa y concreta de la historia regional y local
es aquella que la define como el estudio del pasado de los hombres en sociedad, a partir de la
delimitación que involucra el tiempo y el espacio. Es decir, los ritmos, continuidades,
interrelaciones y vinculaciones de las estructuras, coyunturas y acontecimientos en un nivel
micro. La historia local y regional se refiere a un problema de nivel de estudio y análisis de las
relaciones sociales que se establecen y expresan en el pasado, con una temporalidad específica
que en mucho tiene que ver con la identidad socio histórica manifiesta en un espacio concreto,
sea micro histórico (el barrio, la hacienda, la plantación, la colonia, el suburbio, el pueblo), la
localidad (el pueblo y su hinterland, incluso el municipio o la etnia o comunidad), el municipio o el
estado (si se demarca a partir de las divisiones jurídico-administrativas o, incluso, eclesiásticas),
y la región (entendida esta como determinada por la esfera de las relaciones sociales, sin un
marco geográfico predeterminado)…”5

Por su parte Francisco Zuluaga afirmó que la voz local “… enfatiza la condición de sitio y lugar,
pero no de sitio o lugar inerme, desnudo, sino de un sitio o lugar donde se localiza algo o
alguien, sitio o lugar desde el cual algo o alguien toma posición frente a otros. Es pues un lugar
referente, tanto para localizar alguien (una comunidad por ejemplo) ubicada en el dicho lugar,
como para que ese alguien (esa comunidad) se localice y desde allí enfrente, se distinga, esté
con otro(s) alguien, otras comunidades. Es el lugar que le es propio y del que se es propio; es
también el lugar desde el que se está situado frente a los demás y con los demás. Lo local es,
entonces, el lugar en y desde el cual un individuo o una comunidad se identifica, al tiempo que
es el sitio o lugar desde el que se reconoce con otros y otras comunidades, tomando lugar
dentro de la diversidad…”6

El historiador mexicano Luis González y González planteaba el uso del término microhistoria
para referirse a la historia local. Se transcribieron sus propias palabras. “Cuando lo llamé
“microhistoria” no sabía de ningún autor que hubiera usado el término antes, y lo hice nada más

5
SERRANO ÁLVAREZ, Pablo, (2009) La Historia Local en América Latina: Tendencias, corrientes y
perspectivas en el siglo XX. En: Historelo (en línea) Revista de Historia regional y local, Vol. 1 Nº
1, junio de 2009. P. 7. Extraído de:
www.revistas.unal.edu.co/index.php/historelo/article/.../pdf_21, Fecha de acceso: 20 de marzo
de 2012.
6
ZULOAGA, Francisco U. (2006) “Unas gotas: reflexiones sobre historia local”, En: Revista Historia
y Espacio No.27. Universidad del Valle, Cali. Pp.113-128
que para distinguirla de la historia nacional… Es decir: utilicé el término para referirme a la vida
cotidiana de un ser en su propio medio, para hablar del hombre común y corriente…” 7
Otra definición de Historia local dice que: “se puede entender por Historia local la corriente
historiográfica que se ocupa del estudio de fenómenos sociales a escala local, aceptando como
tal sustancialmente, el municipio (aunque también, por asimilación administrativa, puede acoger
el nivel comarcal e, incluso, alcanzar el provincial). En cualquier caso, la variable fundamental,
identificatoria de esta línea de análisis histórico es el ámbito espacial de estudio”8.
Aunque estas sólo son algunas opiniones, por lo visto hasta aquí, se puede decir que los
términos local/regional, son polisémicos y que por lo tanto pueden adquirir distintos significados.
Así lo afirma Sandra Fernández “En tanto vocablos de uso corriente, regional y local recorren
buena parte de la agenda pública, referenciando desde problemas continentales a dinámicas
barriales, pasando transversalmente por las alternativas provinciales, departamentales y
urbanas. De igual modo, tal como se ha observado en una profusa bibliografía, su empleo es
más que habitual en el diagnóstico de problemas, interpretaciones académicas y diseño de
políticas orientadas desde campos como los de la sociología, la economía, la política y el
urbanismo, entre otras”9.
Sin dudas, lo que delimita el objeto de estudio de la historia local y regional, es precisamente el
alcance dado a esos dos términos.
Se puede decir que lo local y lo regional, son dos categorías flexibles que pueden enmarcar
distintos territorios. En el caso del término local, puede hacer referencia a un barrio, una ciudad,
una comunidad, una comarca; hasta una hacienda, o una institución. Tampoco existe acuerdo
sobre el alcance del término región. En esta oportunidad se citarán sólo dos definiciones a modo
de ejemplo. Para Milton Santos, las regiones son subdivisiones del espacio geográfico
planetario, del espacio nacional o inclusive del espacio local. Las regiones son subespacios de
conveniencia y, en algunos casos, espacios funcionales del espacio mayor, ya sea intranacional

7
LÓPEZ HERNANDEZ, Conrado (Presentador) (2005). Mesa redonda: microhistoria mexicana,
microhistoria italiana e historia regional. Relaciones, invierno, Vol. XXVI, número 101, Colegio
de Michoacán, Zamora, México, p 198 (en línea) Red A L y C, La hemeroteca en línea de
Ciencias Sociales. Extraído de: www.colmich.edu.mx/files/relaciones/101/pdf/documento.pdf
(Fecha de acceso 10 de julio de 2012).
8
LACOMBA, Juan Antonio. (2003) La inserción de la Historia local en la Historia general, II
Congreso de Historia Local, Metodología de la Investigación Histórica, La Orotava, Canarias,
España, noviembre de 2003, (en línea) Extraído de
http://www.martinez-carmona.es/libros/Memoria_del_Congreso_de_Historia_local_II.pdf
(fecha de acceso:20 de julio de 2012)
9
FERNÁNDEZ, Sandra (2007), Más allá del territorio. La historia regional y local como problema.
Discursos, balances y proyecciones, Prohistoria, Rosario. Pp. 33.
o internacional10. Para Palacios, el concepto de región hace referencia a ámbitos concretos de la
realidad física y sus elementos. Concretamente el término se utilizó para identificar porciones
determinadas de la superficie terrestre, definidos a partir de criterios específicos y objetivos
preconcebidos, los cuales pueden provenir de las ciencias naturales o de las ciencias sociales,
por otra parte expresa que “una región tiene sentido y existencia sólo cuando se asienta en ella
un conglomerado humano que es el que le otorga forma y extensión” 11.
Para avanzar en esta reflexión se debió tener en cuenta la artificialidad de ambos conceptos, ya
que en el caso de la historiografía, se trata de un recorte hecho por los historiadores a partir de
determinados criterios que les dan una identidad propia a un determinado espacio geográfico.
Por lo tanto, para definir el alcance de los términos “local” y “regional” se creyó que lo importante
era dejar en claro los criterios utilizados para definir un espacio socio-histórico como local o
regional. En consecuencia, se propusieron los siguientes criterios para definirlos, por supuestos
sin ser excluyentes.
 El criterio político o administrativo; o sea definir lo local o regional a partir de las
divisiones administrativas dentro de un estado (municipio, partido, departamento,
localidad, pueblo, provincia) o fuera del mismo, agrupación supra estatal.
 El criterio cultural: Se precisa el alcance del término local o regional a partir de los
caracteres culturales compartidos por la población de un determinado espacio
geográfico.
 Por la naturaleza: Se determina el alcance de ambos términos por las características
naturales de un determinado espacio geográfico, en cuanto a topografía, relieve, fauna,
flora, clima, etc. Así un valle, la orilla de un río, una isla, entre otros ejemplos pueden
delimitar el alcance de lo local o regional.
 Otro criterio podría estar relacionado con el sentido de pertenencia e identificación con
un espacio geográfico por parte de la comunidad que lo habita. Esa comunidad
determinaría los límites siempre difusos de ese espacio, es un espacio vivencial en el
cual los individuos realizan su vida cotidiana. Por eso, cuando se habla de lo local, no se
habla “de sitio o lugar inerme, desnudo, sino de un sitio o lugar donde se localiza algo o
alguien, sitio o lugar desde el cual algo o alguien toma posición frente a otros. Es pues
un lugar referente, tanto para localizar a alguien (una comunidad por ejemplo) ubicada

10
SANTOS, Milton (1996)Tecnica, espaço, tempo. Globalizaçao e meio técnico-cientifico informacional,
Editora Hucitec, Sao Paulo.
11
PALACIOS, Juan José.(1983) El concepto de región: la dimensión espacial en los procesos
sociales, En: Revista Interamericana de Planificación, Vol. XVII, Nº 66, México, junio de 1983.
Pp. 56-88.
en el dicho lugar, como para que ese alguien (esa comunidad) se localice y desde allí
enfrente, se distinga, esté con otro(s) alguien, otras comunidades. Es el lugar que le es
propio y del que se es propio; es también el lugar desde el que se está situado frente a
los demás y con los demás. Lo local es, entonces, el lugar en y desde el cual un
individuo o una comunidad se identifica, al tiempo que es el sitio o lugar desde el que se
reconoce con otros y otras comunidades, tomando lugar dentro de la diversidad” 12.

Por lo expuesto hasta aquí, se puede expresar que lo que define a la historia local y regional es
la escala de observación de determinado problema histórico. También se debe tener en cuenta
que se entiende el espacio geográfico, como producto de la interacción con las sociedades
humanas que lo habitan, construyen y modifican, por lo tanto, este espacio no debe ser
concebido como algo estático, sino que es un producto del devenir histórico, cuya dinámica es
consecuencia de esa interacción con la sociedad que lo ocupa. Por lo tanto, los conceptos local y
regional no hacen referencia sólo a lo espacial, sino que incluyen fenómenos relacionados con la
pertenencia social, la cultura, la identidad y la solidaridad.

Microhistoria e historia local


La historia local, como se afirmó anteriormente, se caracteriza por estudiar los fenómenos a
escala micro, por eso a este tipo de historiografía, sobre todo a la elaborada en México, suele
llamársela “microhistoria”13, pero el uso de esta terminología se presta a confusión, por cuanto en
Italia desde la década de los 70 del siglo XX, se está desarrollando un proyecto historiográfico al
que también se lo ha conocido como “microhistoria” 14. Sin embargo, en este caso no se habla de
la misma cosa, porque si bien ambas corrientes historiográficas propusieron el microanálisis de
un problema que se desarrolla a pequeña escala territorial, la metodología utilizada y los
objetivos finales de ambas corrientes no son los mismos.
De la siguiente forma caracterizó Giovani Levi, a la microhistoria italiana, “La microhistoria en
cuanto a práctica se basa en esencia en la reducción de la escala de observación, en un análisis
microscópico y en el estudio intensivo del material documental… Para la microhistoria, la
reducción de escala es un procedimiento analítico aplicable en cualquier lugar, con

12
ZULOAGA, Francisco U. “Unas gotas: reflexiones sobre historia local, op. cit.
13
Este término se hizo popular en México a partir de la publicación en 1968 del libro de Luis
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, (1968) Pueblo en vilo. Microhistoria de San José de Gracia. El Colegio
de México, México.
14
Se hallará una historia del uso del término microhistoria en, GUINZBURG, Carlo, (1994)
Microhistoria: Dos o tres cosas que se de ellas, Manuscrito Nº 12, Gener.
independencia del objeto analizado”. 15 Según esta perspectiva la reducción de la escala de
análisis permitiría descubrir aspecto que un análisis macro pasaría por alto. Otra característica
de la microhistoria italiana es su relación con la antropología interpretativa, sobre todo a partir de
Cliford Geertz16, del cual tomó la “descripción densa” como forma de registrar por escrito una
serie de sucesos o hechos significativos que caso contrario pasarían inadvertidos. Podría
agregarse que la descripción densa se propone presentar el fenómeno en toda la riqueza de sus
detalles e implicaciones, abarcando sus relaciones contextuales y sus diferentes niveles de
significado.
Por su parte, la microhistoria mexicana, fue caracterizada por Luis González y González como
historia pueblerina, historia parroquial, historia matria, de la patria chica, municipal, concreta, de
campanario, debía ser ante todo, el relato concreto, verdadero y cualitativo, del pretérito de la
vida diaria, del hombre común, de la familia y del terruño. “Con los años, el término con que más
se acomodó fue el de matria. Le parecía que por contraposición a patria, la matria designaba “el
mundo pequeño, débil, femenino, sentimental de la madre… es decir, la familia, el terruño” . 17

Por lo tanto, en este último caso se cree más apropiada la utilización del nombre de historia local
para evitar confusiones.

15
LEVI, Giovani (1993) Sobre microhistoria, En: BURKE, Peter, Formas de hace historia, Alianza,
Madrid, Pp.. 122.
16
GEERTZ, Cliford.(2003) La interpretación de las culturas, Gedisa, 12º impresión, Barcelona, La
cultura, según la define Geertz, es un "sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las
cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida.. La función de la
cultura es dotar de sentido al mundo y hacerlo comprensible”.
17
ARIAS, Patricia; GONZÁLEZ, Luis (2006) Microhistoria e historia regional, Desacatos, México,
mayo – agosto de 2006, nº 21, (en línea) Red de revistas científicas de Latinoamérica y el Caribe,
España y Portugal. Extraído de htpp://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?
iCve=13902112.
Fecha de acceso 23 de julio de 2012)

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