Capítulo II
El Ser Humano frente a la realidad social
2.1 Ser humano y cultura
Según (Real Academia de la Lengua Española, 2014), se entiende por cultura al “Conjunto de
modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial,
en una época, grupo social, etc”. Es decir, es la expresión de todo el quehacer de una
colectividad, en período o tiempo específico.
Significa un gran reto, ofrecer una definición escueta del concepto cultura, por su amplia
dimensión en la realidad humana; ante esto, se apela a uno de los enfoques más completos del
concepto, este es el que ofrece el Concilio Vaticano II en Gaudium et spes, 53, cuando dice que:
“es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdaderamente y plenamente humano si
no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales…Con la palabra
cultura se indica, en sentido general, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus
innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con
su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la
sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del
tiempo, expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y
aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso, a todo el género humano.”
2.2 Valores y principios
Los valores son cualidades específicas que los sujetos le otorgan a las personas, objetos,
acontecimientos, en fin a todas las dimensiones de la realidad. Estos, en atención a su
clasificación, son: valores ético-morales, humanos, religiosos, cívicos, entre otros tipos.
Los principios son criterios normativos, o sea, que encierran unas normas, que indican como la
persona se ha de comportar. Los principios son los fundamentos de los valores, siendo el valor la
esencia de un criterio, o sea, una idea clara de una cosa.
Los valores son para ponerlos en práctica. La práctica de un valor se convierte en virtud, de aquí
que el ser virtuoso significa encarnar los valores y principios, para hacer de ellos una práctica.
Los valores y principios morales del ser humano, nacen y se desarrollan en el lugar primario de
las relaciones interpersonales, la familia, raíz de la vida de las personas y el prototipo de toda
organización social. No se puede hablar de valores humanos sin hacer directa referencia a esta
cuna de vida y amor, lugar apropiado en que el hombre nace y crece, recibe las primeras
nociones de la verdad y del bien donde aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por
consiguiente, qué quiere decir ser persona. La familia, como señala el Papa Francisco, es la
comunidad natural donde se tiene la primera experiencia y el primer aprendizaje de la
socialización humana, pues en ella no sólo se descubre la relación personal entre el «yo» y el
«tú», sino que se da el paso al «nosotros». Cuando se propician las condiciones para el
desarrollo de las potencialidades humanas y la toma de conciencia de su dignidad, la persona
se reconoce a sí misma, y asume su responsabilidad de cara al bien singular y común.
2.3 Problemáticas de la realidad social actual
Según (Francisco I, 2013) “Poco a poco nos acostumbramos a oír y a ver, a través de los
medios de comunicación, la crónica negra de la sociedad contemporánea, presentada casi con
un perverso regocijo, y también nos acostumbramos a tocarla y a sentirla a nuestro alrededor y
en nuestra propia carne. El drama está en la calle, en el barrio, en nuestra casa y, por qué no, en
nuestro corazón. Convivimos con la violencia que mata, que destruye familias, aviva guerras y
conflictos en tantos países del mundo. Convivimos con la envidia, el odio, la calumnia, la
mundanidad en nuestro corazón. El sufrimiento de inocentes y pacíficos no deja de
abofetearnos; el desprecio a los derechos de las personas y de los pueblos más frágiles no nos
son tan lejanos; el imperio del dinero con sus demoníacos efectos como la droga, la corrupción,
la trata de personas – incluso de niños – junto con la miseria material y moral son moneda
corriente. La destrucción del trabajo digno, las emigraciones dolorosas y la falta de futuro se
unen también a esta sinfonía. Nuestros errores y pecados como Iglesia tampoco quedan fuera
de este gran panorama. Los egoísmos más personales justificados, y no por ello más pequeños,
la falta de valores éticos dentro de una sociedad que hace metástasis en las familias, en la
convivencia de los barrios, pueblos y ciudades, nos hablan de nuestra limitación, de nuestra
debilidad y de nuestra incapacidad para poder transformar esta lista innumerable de realidades
destructoras”.
Partiendo del pronunciamiento del Papa Francisco, es imposible ignorar como se ve sumergida
la dignidad del hombre en situaciones deplorables de vida, marginación, inequidad, violencia
desmedida, en todas sus manifestaciones; la pobreza que crece y crece sin señales de
descenso, y el fenómeno de la vida light, que trastoca parte sustancial del ser humano, la
voluntad, y quebranta la libertad, le lleva a ser esclavo de sí mismo.
Es imposible ignorar, como estos fenómenos se manifiestan en zonas de África, Medio Oriente,
Sur asiático, Latinoamérica y el Caribe, zonas que se ven sumergidas entre la pobreza y la
guerra, marcadas por la exagerada desigualdad social, la extrema pobreza de las zonas rurales
y asentamientos informales en las zonas urbanas; los niños y niñas supervivientes de los restos
explosivos en zonas típicas de guerra, evidenciando el sufrimiento de inocentes por conflictos
entre países. El refugio en los vicios (alcoholismo, drogadicción, juegos de azar), la violencia,
prostitución, la falta de acceso a la educación, agua, alimento, salud, inseguridad, debilidad en
las estructuras de gobierno, son elementos que se suman a un monstruo social alimentado de
los más débiles y desprotegidos.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Agrícola (FAO): Más
de 1,000 Millones de personas no tienen acceso suficiente a la comida. 1,200 millones de
hombres y mujeres carecen de agua potable. 1,100 millones de personas hoy sobreviven con
menos de un dólar al día. 10 millones de niños y niñas mueren cada año antes de cumplir cinco
años, por causas que se pueden evitar. Y hoy en día, 50 personas más ricas del mundo poseen
una riqueza superior al 50% del total de las personas más pobres.
2.3.1 Marginalidad
Ante esta problemática, (Gaudium et spes) señala que, en un momento en que el desarrollo de la
vida económica, con tal que se le dirija y ordene de manera racional y humana, podría mitigar
las desigualdades sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento de ellas y
a veces hasta un retroceso en las condiciones de vida de los más débiles y un desprecio de los
pobres. Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario, algunos, aún
en los países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración. El lujo
pulula junto a la miseria. Y mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión,
muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en
condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana.
El marginado está al margen, alienado, alejado de las condiciones de una vida digna.
2.3.2 Inequidad
El concepto de inequidad se refiere a la insuficiencia de justicia distributiva en el concepto
aristotélico de igualdad entre iguales. Según John Rawls, significa desigualdad de oportunidades
de acceso proporcional a determinados servicios o beneficios.
La inequidad es producto de los desequilibrios económicos y sociales que se producen en todos
los sectores. Cada día se agudiza más este mal. Según (Gaudium et spes, n. 66) esto provoca
en la actualidad, una gran sensibilidad de los hombres y mujeres a estas disparidades, porque
están plenamente convencidos de que la amplitud de las posibilidades técnicas y económicas
que tienen en sus manos, el mundo moderno puede y debe corregir este lamentable estado de
cosas. Por esto, es necesario apelar a muchas reformas en la vida económico-social y un
cambio de mentalidad y de costumbres en todos.
2.3.3 Pobreza
El concepto de pobreza tiene múltiples enfoques, dentro de éstos, se puede señalar el enfoque
espiritual-religioso, sociológico, cognitivo, etc.
Desde el enfoque sociológico, se encuentra que la pobreza se define comúnmente como la falta
de lo necesario para asegurar el bienestar material, en particular, alimentos, pero también
vivienda, tierras y otros recursos. En otras palabras, la pobreza entraña una carencia de muchos
recursos que da lugar al hambre y a privaciones físicas, a la falta de educación, la inestabilidad
social, el desajuste de la familia, etc.
Estos elementos, conducen a la afirmación de que la pobreza es un fenómeno social múltiple o
polifacético.
Las definiciones de la pobreza y sus causas varían en función del género, la edad, la cultura y
otros factores sociales y económicos. Por ejemplo, en las zonas, tanto rurales como urbanas, de
los países latinoamericanos, los hombres relacionan la pobreza con la falta de bienes materiales,
mientras que las mujeres la definen como la inseguridad alimentaria.
También existen concepciones en relación a la diferencia generacional. Para los hombres más
jóvenes, la capacidad de obtener un ingreso es lo más importante, pero para los hombres de
más edad, es más significativa la posición social relacionada con el estilo de vida agrícola
tradicional. La posición social y la ubicación de una persona influyen en su percepción de las
causas de la pobreza. En Guatemala, por ejemplo, los agricultores vinculan la pobreza con la
sequía, la población pobre de las zonas urbanas la relacionan con el aumento de los precios y la
disminución de las oportunidades de empleo, y los ricos la atribuyen al deterioro de los términos
de intercambio nacionales e internacionales, al abandono de las tradiciones y normas, a la falta
de motivación de ciertas clases y grupos, a la liberalización de los precios y a la devaluación, a la
falta de educación y de un buen gobierno.
“La pobreza nunca se produce debido a la falta de un solo elemento, sino que es consecuencia
de múltiples factores relacionados entre sí que inciden en las experiencias de la gente y sus
definiciones de la pobreza. En la región de Mindanao de Filipinas, las mujeres dicen: «Hervimos
plátanos para nuestros hijos si no tenemos otra cosa que darles de comer. A veces, cuando el
departamento de agricultura distribuye semillas de maíz, las cocinamos en vez de sembrarlas».
Las familias piden dinero prestado para comprar las semillas, y como después no pueden
reembolsar los préstamos, se perpetúa el ciclo de la pobreza”. (Bello, 1999)
2.3.4 Violencia
La Organización Mundial de la Salud define la violencia, como el uso intencional de la fuerza
física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como
consecuencia, o es muy probable que tenga como consecuencia, un traumatismo, daños
psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte. La violencia es un hecho; es una realidad.
Una realidad absurda, pero una realidad, que parece algo inevitable.
Este fenómeno, está fielmente precedido de una falta de educación humana, sensibilidad por la
vida, entre otras condiciones o fenómenos sociales que condicionan o ejercen influencia para su
producción. Innumerables remanentes de violencia se dan a diario en las sociedades; son
muchas y varias las formas de manifestarse este fenómeno humano. Algunas de éstas son:
Maltrato infantil, violencia contra la mujer, violencia intrafamiliar, violencia juvenil, maltrato de las
personas mayores, agresión verbal, acoso físico o psicológico (bullying), violencia contra el
extranjero, violencia de género, entre muchos tipos más. Es un repertorio de degradación social,
bastante extensa, que crece sin medida en la sociedad humana.
La violencia más temida y, a la vez, más ensalzada, es la guerra. Nunca han faltado en la
humanidad los portavoces de la guerra. Para muchos, la guerra exalta el nacionalismo, el
espíritu cívico, el idealismo, otros la han exaltado como factor de cohesión nacional, de
civilización y de progreso; otros en nombre de Dios.
Una problemática que encuentra su origen en la violencia, en la actualidad, la constituye la
carrera armamentista, que viene a significar, una gravísima preocupación y amenaza para la
sociedad en que vivimos. Dicha problemática, obedece a tres tipos de razones, las cuales son:
militares, políticas y económicas.
2.3.5 Vida Light
Se puede afirmar que es este el fenómeno social más reciente en la vida del ser humano.
En castellano la palabra light significa ligero, en la actualidad el mercado ha encontrado en ella
un medio para promover el mensaje de que todo puedo ser suave, liviano, aéreo, bajo en
calorías. Esta palabra en su inicio, logra un significado positivo, con respecto a la alimentación,
pero en la actualidad, nos refiere a un fenómeno social, que refleja un modelo de vida bastante
pobre. La vida light, se caracteriza porque todo está descalorizado, carece de interés y la
esencia de las cosas ya no importa, sólo lo superficial es cálido.
Surge una paradoja, hay de todo en exceso, pero el hombre es indiferente, no valora nada, no
tiene verdades absolutas ni creencias firmes, y sólo acumula informaciones aunque sin sentido,
no asume compromiso. Es encontrarse con una vida totalmente devaluada, centrada en pasarla
bien, consumir, interés por todo sin compromiso por nada.
Según (Rojas, 1999), en los últimos años ha surgido un nuevo tipo de humano en la sociedad
occidental del bienestar: el hombre light. Se trata de un ser hedonista y materialista, cuya única
meta en la vida consiste en alcanzar el éxito; un ser al que sólo le interesa el dinero y el
consumo. En definitiva, un hombre infeliz e inseguro, vulnerable e indiferente por saturación, que
ha hecho de la permisividad su nuevo código ético y que va desde la tolerancia ilimitada a la
revolución sin finalidad.
Enrique Rojas, define un hombre relativamente bien informado, pero con escasa educación
humana, muy entregado al pragmatismo, por una parte, y bastantes tópicos, por otra. Todo le
interesa, pero a nivel superficial; no es capaz de hacer la síntesis de aquello que percibe y, en
consecuencia, se ha ido convirtiendo en un sujeto trivial, ligero, frívolo, que lo acepta todo, pero
que carece de unos criterios sólidos en su conducta. Es encontrarse con un buen profesional en
su tema, que conoce bien la tarea que tiene entre manos, pero que fuera de ese contexto va a la
deriva, sin ideas claras, atrapado como está en un mundo lleno de información, que le distrae,
pero que poco a poco le convierte en un hombre superficial, indiferente, permisivo, en el que
anida un gran vacío moral.
Los principales fenómenos de la realidad que producen el hombre light son:
- Materialismo: hace que un individuo tenga cierto reconocimiento social por el único
hecho de ganar mucho dinero.
- Hedonismo: pasarlo bien a costa de lo que sea es el nuevo código de comportamiento,
lo que apunta hacia la muerte de los ideales, el vacío de sentido y la búsqueda de una
serie de sensaciones cada vez más nuevas y excitantes.
- Permisividad: arrasa los mejores propósitos e ideales.
- Revolución sin finalidad y sin programa: la ética permisiva sustituye a la moral, lo cual
engendra un desconcierto generalizado.
- Relativismo: todo es relativo, con lo que se cae en la absolutización de lo relativo; brotan
así unas reglas presididas por la subjetividad.
- Consumismo: representa la fórmula posmoderna de la libertad.
De los inconvenientes de esta realidad sociocultural va surgiendo el nuevo hombre light,
producto de su tiempo.
“El hombre light, constituye un ser humano frío, no cree en casi nada, sus opiniones cambian
rápidamente y ha desertado de los valores trascendentes. Por eso se ha ido volviendo cada
vez más vulnerable; por eso ha ido cayendo en una cierta indefensión”. (Rojas, 1999). … El
hombre light no tiene referente, ha perdido su punto de mira y está cada vez más
desorientado ante los grandes interrogantes de la existencia. Esto se traduce en cosas
concretas, que van desde no poder llevar una vida conyugal estable a asumir con dignidad
cualquier tipo de compromiso serio. Señala Enrique Rojas que “cuando se ha perdido la
brújula, lo inmediato es navegar a la deriva, no saber a qué atenerse en temas clave de la
vida, lo que le conduce a la aceptación y canonización de todo.” Constituye esto una
inmadurez que crece con claridad en la actualidad.