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Rafael Arroyo Guillamón
Alfredo Eidelsztein, El origen del sujeto en psicoanálisis: del Big Bang del lenguaje y
el discurso. Letra Viva, 2018, 124 pp.
La vasta obra del psicoanalista francés Jacques Lacan es sobradamente conocida.
Estudiada por profesionales de muy diversas disciplinas, su corpus teórico rebasa con
mucho las fronteras de la salud mental. Para quienes se acercan a ella, cobra relevan-
cia en primer término su gran complejidad. A diferencia de otros autores, digamos
más amables, la fama oscurantista de Lacan ha obstaculizado su transmisión en los
foros psicoanalíticos de todo el planeta. Así pues, la aprehensión de su enseñanza
suele estar interferida entre otros por dos grandes motivos:
Su estilo, por momentos críptico y agotador, dificulta notablemente su lectura, ha-
ciendo desistir rápidamente a gran parte de quienes se inician en su estudio. Al-
gunos creen ver en él cierta charlatanería o afán de notoriedad, lo que justifican
con conocidas anécdotas en las que el psiquiatra parisino haría gala de una notable
Portada: El origen del sujeto en psicoanálisis extravagancia.
Menos evidente resulta otra razón por la que suele malinterpretarse su obra. Esta
concierne, paradójicamente, a quienes se reconocen como herederos de su legado,
ejerciendo la práctica psicoanalítica bajo la bandera del lacanismo. Las conocidas
sentencias de Lacan sobre su propósito de reconquista del campo freudiano y su
“Este sesgo de lectura… famoso “retorno a Freud” han facilitado el equívoco. De hecho, la inmensa mayoría
de sus seguidores lee hoy su enseñanza, si no haciéndola coincidir por completo con
’freudolacanismo’…Alfredo Eidelsz- las propuestas freudianas, sí en un sentido continuista o amplificador de la obra del
padre del psicoanálisis.
tein….’Apertura para Otro Lacan’…
Este sesgo de lectura, que ya empieza a popularizarse como freudolacanismo, es
zozobrar los cimientos teóricos y clíni- lo que lleva denunciando desde hace años Alfredo Eidelsztein. Junto a sus colegas
de la sociedad psicoanalítica Apertura –recientemente rebautizada como “Apertura
cos de quienes se creen orientados por para Otro Lacan”–, el psicoanalista argentino está haciendo zozobrar los cimientos
teóricos y clínicos de quienes se creen orientados por la enseñanza de Lacan. Dan
la enseñanza de Lacan.” cuenta de esta tarea, fruto del trabajo de varias décadas, sus diversos artículos y
libros publicados, así como los cientos de cursos y conferencias impartidas; muchos
pueden visitarse en los habituales buscadores y plataformas online, ya que este au-
tor defiende con insistencia que la letra de Lacan llegue pública y gratuitamente a
cualquier interesado.
El trabajo de Eidelsztein y sus colaboradores no fundamenta la complejidad de Lacan
“…lectura detenida y pormenorizada en una cuestión de estilo o en prejuicios personales. Por contra, la exégesis de su
obra que este autor lleva a cabo se apoya en una lectura detenida y pormenorizada
de las fuentes originales, que desgra- de las fuentes originales, que desgraciadamente suelen llegarnos distorsionadas, tan-
to en las versiones oficiales como en las apócrifas de sus textos. Es por ello que quien
ciadamente suelen llegarnos distorsio- se acerque a la producción del argentino la encontrará inundada de citas de Lacan
y de referencias bibliográficas de los cientos de autores en los que el psicoanalista
nadas, tanto en las versiones oficiales francés apoyaba su discurso. Precisamente, la enormidad de los saberes convocados
en su obra –que abarcan desde la filosofía, la lingüística y la antropología hasta la
como en las apócrifas de sus textos.” física moderna y las matemáticas– es, según Alfredo Eidelsztein, una notable dificul-
tad para la transmisión de su enseñanza. Así, la versión que se ha popularizado de la
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obra de Lacan se encuentra violentamente reducida y desfigu- significante y por la preexistencia del Otro. El lenguaje “siem-
rada. En primer lugar, por cuanto se la hace pasar por el filtro pre estuvo allí” como una estructura previa que aloja al sujeto,
de la epistemología freudiana, basada en los prejuicios empíri- y no al revés como suele considerarse; no es inventado por el
cos y positivistas de la ciencia del siglo XIX. Y segundo, porque ser humano sino causado por sí mismo. Esta teoría resulta tan
se han eliminado los aspectos más subversivos de la propuesta antiintuitiva, contraria a la evidencia experimental y al sentido
de Lacan: aquellos que establecían una tensión dialéctica en- común, que no extraña que haya sido ignorada entre los conti-
tre el psicoanálisis y las disciplinas mencionadas, proponiendo nuadores del pensamiento lacaniano.
una articulación de saberes que lo hubieran hecho progresar
de igual modo que las ciencias formales de su época. Pero lo Eidelsztein argumenta estas diferencias entre Freud y Lacan
anterior implicaba no solo contrariar a la doxa psicoanalítica señalando que ambos autores se basan en distintos tipos de
sino al sentido común que encorsetaba –aún hoy lo hace– a la ciencia. Si Freud trabaja conceptos de la ciencia clásica, como
abrumadora mayoría del cientifismo del último siglo. los de la física newtoniana, Lacan lo hace con las matemáticas
y la física moderna, desarrollada a partir de 1900 por la teoría
El presente libro, El origen del sujeto en psicoanálisis: Del big relativista de Einstein, la física cuántica de Heisenberg y Bohr
bang del lenguaje y el discurso, propone una original clave de o la teoría de cuerdas y bucles. Ambas concepciones suponen
lectura de la obra de Lacan. Con ella, como se señala en el posturas epistemológicas radicalmente opuestas, en tanto ope-
prólogo, sus conceptos cobran una nueva coherencia que pone ran con versiones distintas del tiempo, el espacio, la materia y
“patas para arriba” los fundamentos del psicoanálisis. La tesis la energía.
propuesta en este ensayo traza desde las primeras páginas una
clara distinción entre Freud y Lacan respecto al material con Habitualmente manejamos un concepto lineal y eterno del
que trabaja un psicoanalista y aquello que lo causa. tiempo. Este progresa desde el pasado, pasando por el pre-
sente, hacia el futuro, sin que podamos definir cuándo se ori-
Para Freud y su teoría evolucionista, la práctica analítica se ginó ni cuando se detendrá. Es el tiempo cronológico en el
cierne siempre sobre alguien, el paciente, sea que lo designe- que fechamos los acontecimientos mediante los relojes y ca-
mos con la notación biológica “individuo”, con la socio-históri- lendarios. Esclavo de esta concepción, Freud propone que las
ca “persona” o con la legal y política “ciudadano”. En cualquier vivencias infantiles acontecen en un tiempo presente dejando
caso, se trata de una materia prima tangible y sustancial, cuyo una marca imborrable que tendrá efectos a posteriori. El obje-
origen es el nacimiento de un cuerpo biológico que con los tivo del análisis consiste en resignificar esos sucesos históricos
años evoluciona hasta la madurez. De forma paralela, el apara- indelebles; primero pues el fenómeno real, después su inscrip-
to psíquico se constituye como interno a dicho cuerpo natural ción como huella y por último su articulación con palabras.
y sometido a la tiranía de anárquicas energías que lo pueblan, Todas las secuencias temporales de la obra freudiana –como
en última instancia imposibles de neutralizar por completo. La los estadios oral, anal, fálico y genital del desarrollo– siguen
noción de causa en Freud, por tanto, corresponde al sentido esta lógica evolucionista; con detenciones o retrocesos pero
común: una relación necesaria y temporal entre hechos en la siempre sobre una serie cronológica y lineal.
que aquellos que acontecen antes determinan a los posterio-
res. El individuo y su aparato psíquico estarían causados por Lacan, sin embargo, propone una temporalidad lógica que no
el alumbramiento de un cuerpo anatómico en un momento se rige por el reloj. El orden simbólico está “ya siempre ahí en
fechable en el calendario. su lugar”, desde el comienzo, con lo que le falta y le es imposi-
ble. El sujeto es un efecto de la articulación entre significantes
Eidelsztein nos muestra, sin embargo, que para Lacan el suje- y se localiza en el intervalo entre los mismos, de forma que
to –al que se refirió como parlêtre– es una creación ex-nihilo, ninguno de ellos puede ser pasado o futuro del otro. Se postu-
a partir de la nada. Su teoría creacionista rechaza la idea de la así un tiempo reversivo o circular en el que se ha perdido la
evolución y maduración. En el origen se postula únicamente referencia del presente, dejando paso a una anterioridad lógica
el lenguaje y su orden significante. Este incluye: la batería y el del futuro respecto del pasado. El objetivo del análisis pasa a
tesoro de sus términos (aunque completos siempre faltantes, ser la institución de distintos pasados del sujeto en tanto se
como se designa con la notación Ⱥ), sus leyes de composión, los puede crear.
la verdad y la lógica que comportan, así como su encarnadura
en unas determinadas coordenadas socio-históricas (el Otro). Otro de los ejes que establecen la separación entre Freud y
Para Lacan toda realidad, incluyendo el cuerpo y sus fenóme- Lacan son las nociones de espacio y energía. Las referencias
nos naturales, está antecedida por el discurso, por el orden espaciales en la obra freudiana se inscriben en la geometría
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euclídea que nos enseñaron en la escuela. Basta ver el modelo ca cosmológica moderna, para leer en él un nuevo modo de
del huevo con que Freud explica en El Yo y el Ello su segunda entender el origen y la estructura del sujeto con importantes
tópica, o las zonas erógenas, en las que la pulsión se asienta repercusiones para la clínica psicoanalítica.
en la piel fuertemente inervada de los bordes de los orificios
corporales. Así, Freud siempre anidó el aparato psíquico en el El autor nos recuerda la teoría del Big Bang, hoy ampliamente
interior de un cuerpo anatómico, tridimensional e investido aceptada, sobre el origen del universo, de toda su materia y del
de energía (libidinal). La mayor parte de colegas lacanianos, espacio-tiempo. Esta sostiene un comienzo absoluto, en con-
en línea con lo anterior, postulan un origen primeramente creto hace 13.500 millones de años, de forma que es imposible
biológico del individuo, proveniente de la sustancia viva. En conocer si hubo algo antes o, de haberlo, no tendría efecto cau-
un segundo tiempo advendrían el lenguaje y el discurso, cu- sal, es decir, no podría utilizarse para determinar lo posterior.
yos significantes no alcanzarían a recubrir por completo ese Así, el conocimiento de lo previo al Big Bang se considera una
real corporal, quedando un resto pulsional al que denominan utopía y lo eliminamos de los modelos científicos postulando
goce. que el universo “lo olvidó”. Eidelsztein se apoya en esta falta
de memoria cósmica, y en su consecuente origen sincrónico
Eidelsztein nos recuerda que Lacan, ya desde el comienzo del universo, para aplicar la misma lógica al concepto de sujeto
de su enseñanza, se basa en una geometría diferente, la de en Lacan. La aparición del orden significante (la batería de sus
superficies topológicas. De manera que el sujeto tiene única- términos y el Otro, cuyo discurso estructurado como un len-
mente dos dimensiones: la sustitución (metafórica) y la cone- guaje es el inconsciente) funciona como un Big Bang: ya está
xión (metonímica) de significantes. Rechaza así las ideas de ahí “desde siempre” a partir de un comienzo absoluto aunque
interior-exterior y de una corporalidad entendida en términos no fechable, es decir, no existe sujeto alguno antes del lenguaje
naturales. Los únicos agujeros (en los que lo importante es su y del inconsciente.
interior y no los bordes) son los que instituye el bucle signifi-
cante y que alojan la nada, que Lacan representa tanto en el Esta hipótesis no niega la existencia del cuerpo anatómico pero
intervalo entre significantes encadenados como en las lúnulas postula, en el campo específico de la clínica psicoanalítica, un
de su famoso nudo borromeo. Es en ellas donde hay que situar olvido radical de lo biológico animal en lo discursivo. El cuerpo
al Sujeto, al Otro, al objeto a y al gozo (término que Eidelsz- anatómico „antes“ de la aparición del lenguaje, tanto filogené-
tein prefiere para la traducción al español de jouissance). De ticamente como ontológicamente, pierde su potencia causal y
hecho, los gozos, definidos por Lacan como gozo del Otro (jA) se convierte también en significante. Así pues, las sensaciones,
y gozo fálico (jφ), fuera del cuerpo, refutan la extendida idea los afectos y sentimientos, el sexo, el placer-displacer, el amor-
de un gozo individual o autista que se asienta en la sustancia odio, la voluntad, la vida y la muerte, etc. existen por causa
corporal. Para Lacan, según la lectura del autor, la preexistenciadel lenguaje bajo la forma dada por el discurso. Cualquiera de
del orden significante y del Otro harían del gozo un efecto estos términos no tiene las mismas características en todos los
destacado de dichas existencias. idiomas, ni tampoco para cada idioma será lo mismo en distin-
tos momentos históricos. Por tanto, lejos de ser individuos de
Por otro lado, Lacan contraria el prejuicio occidental, aún vi- carne y hueso responsables de nuestros dichos, actos, sueños
gente, que afirma que para que haya pensamiento debe haber y síntomas, para el psicoanálisis los sujetos somos siervos del
antes un yo individual anclado en un cuerpo biológico. Esa es significante.
la postura de Freud, para el que siempre piensa alguien; en
última instancia el psicoanálisis se ocupa de responsabilizar a Ya Lacan distinguió el instinto, como conocimiento provenien-
cada uno de lo que piensa y hace, aunque sea inconsciente- te del cuerpo biológico, de la pulsión, un saber constituido por
mente. La lógica de Lacan no atribuye el pensamiento, el habla la articulación entre significantes. Aunque ilusoriamente esta
o el saber a ninguna instancia individual. Por el contrario “Eso pareciera provenir del cuerpo, se trata de un texto inscrito en él
piensa”, o “Eso habla” o “Eso sabe” en mí, disolviendo la idea a partir del hecho de que hay un decir. Una perspectiva opues-
de un sujeto responsable o imputable. ta a la freudiana, en la que libido, pulsión y gozo surgen del in-
terior del cuerpo anatómico. La epidemia de dolor crónico que
Pero el trabajo de Eidelsztein no se detiene únicamente en nos afecta, a pesar de que contamos cada vez con analgésicos
plantear que la mayor parte de psicoanalistas siguen modelos más potentes, es uno entre tantos ejemplos del origen subje-
científicos antiguos (aristotélico, cartesiano y newtoniano), he- tivo y cultural del síntoma, que el psicoanálisis –a diferencia
rederos de una tradición filosófica ontológica y sustancialista. de las ciencias biomédicas–, no sitúa en la anatomía sino en la
Además, rescata del texto de Lacan sus apoyaturas en la físi- dimensión del significado.
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De todo lo anterior se deduce, como denuncia Eidelsztein, que o el dolor (que en ocasiones aporta placer y es buscado) en
los puntos más novedosos de la enseñanza de Lacan se han diferentes situaciones para un mismo sujeto, o para distintos
diluido en una versión estereotipada de su teoría, derivada de sujetos, o bien en contextos socioculturales y momentos his-
un empirismo que él mismo, conocedor de los progresos de la tóricos diversos. Estos matices son imposibles de registrar y
física de su época, había superado ampliamente. La práctica medir en los tests neurofisiológicos, ni pueden localizarse a
analítica popularizada hoy en día entre sus seguidores se en- nivel cerebral, a pesar de los estudios científicos que divulgan
cuentra profundamente distorsionada, ya que obvia los prin- cada día los medios de información masiva.
cipios físicos en los que el francés se apoyó para proponer un
psicoanálisis diametralmente opuesto al freudiano. En resumen, este ensayo plantea que el paradigma biologicista
imperante en nuestra sociedad –y en el psicoanálisis actual–
Por ejemplo, hoy en día se acepta ampliamente que observar comporta una lógica naturalista que afirma que el cuerpo es lo
un sistema lo modifica, es decir, la propia observación crea la primero y real. Un real inabarcable por el orden simbólico y
realidad física obervada. Se supera así la noción freudiana de materializado en un gozo que reside en elementos biológicos
neutralidad para pensar una clínica en transferencia apoyada que “son y punto” y que carecen de sentido. Son las expe-
en el deseo del analista (y por tanto en su falta). Otro ejemplo riencias que desde el nacimiento atañen al cuerpo las que, en
citado por Lacan es el principio de incertidumbre de Heisen- última instancia, aportan a cada individuo su singularidad.
berg, a partir de cuya aceptación ya no es posible observar
fenómenos como corpúsculos bajo un microscopio, en los que Sin embargo, una adecuada lectura del texto de Lacan reve-
su posición, trayectoria e incluso su pasado y futuro pueden la un concepto de lo real muy diferente: un imposible, en el
determinarse con precisión. La observación se convierte en sentido lógico-matemático. Como tal, lo real se puede cernir
una intervención probabilística, basada en una convención ma- escribiéndoselo, es decir, apostando por una hipótesis que lo
temática. Por tanto, el analista no puede saber qué significan ubique en una red de cadenas significantes articuladas. Así,
y qué sentido implican los significantes en juego en todo caso aunque de modo conjetural, podemos nombrarlo, demostran-
clínico si no es articulándolos conjeturalmente en una red, lo do que se trata de un efecto del orden simbólico. Esa es la fun-
que Lacan denominó la “nesciencia del analista“. Por último, la ción de sus famosos matemas, modelos, esquemas y grafos.
mecánica cuántica ha demostrado la dualidad onda-partícula, La particularidad del sujeto para Lacan radica en que forma
es decir, que no hay diferencias fundamentales entre ondas parte de una estructura; su existencia está inexorablemente
(que no poseen masa y se superponen e interfieren extendidas condicionada por su entrelazamiento e inmixión al Otro –“no
por el espacio) y partículas (con masa y que se excluyen entre hay sujeto sin Otro”, afirmará–. Esta condición particular, aun
sí no pudiendo ocupar el mismo lugar al mismo tiempo). Hoy respetando las diferencias que comporta, lo sitúa en el seno de
se sabe que, contrariamente al sentido común, todo puede te- una red que lo trasciende y determina ampliamente: la historia
ner propiedades de onda o de partícula en función de cómo familiar, vehiculizada por la lengua materna cuya batería de
planteemos su observación. términos pertenecen al entramado de relaciones significantes
entre los miembros de varias generaciones. El sujeto ocupa allí
Así, para Lacan el sujeto será, según se lo plantee, bien una un lugar vacío, el del intervalo entre los significantes y las ca-
partícula o bien una onda-movimiento que se superpondrá denas o trenzas del discurso.
a otras pudiendo estar en el mismo instante en dos lugares
separados. Esto es lo que Lacan plantea como división del su- La aceptación del Big Bang del lenguaje y el discurso habilita
jeto. Depende pues del psicoanalista si la clínica está referida así una nueva clínica psicoanalítica. En ella, todo lo que sucede
a un individuo de carne y hueso o a un sujeto siempre inter- al cuerpo biológico ya no puede provenir de él salvo en apa-
ferido y entrelazado al Otro (lo que denominó inmixión de riencia. El psicoanalista se ocupará de un sujeto que solo existe
Otredad). En este último caso, toda manifestación corporal es en un materialsmo de la palabra –motérialisme– donde todo
significante, comporta significados e implica sentidos que son lo natural, biológico e individual ha quedado definitivamente
imposibles de definir más que interpretándolos lingüística y olvidado tras el discurso. Ya no se puede distinguir qué es del
contextualmente. No se niega que haya microorganismos que sujeto y qué del Otro, ni tampoco entre lo dicho por el anali-
enferman el cuerpo biológico, o síndromes genéticos que cau- zante o por el analista, ya que Eso habla, Eso piensa y Eso goza
san ciertas patologías, pero que estas alteraciones produzcan entre ellos, independientemente de sus respectivos yoes.
infelicidad, tristeza o alegría pertenece al universo significante
y del Otro. Eidelsztein lo ejemplifica con los diferentes matices De asumir esta posición los analistas deberíamos abandonar el
que adquieren la mentira, el amor, la fe, los hábitos cotidianos estudio biológico, genético y hormonal de la sustancia viva y
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dirigirnos a disciplinas como la filología, la lingüística, la histo- en distinguir a los individuos en base sus diferencias biológi-
ria, la sociología, la antropología, la filosofía, la política, la ética cas, como son los racismos y las discriminaciones sociales y
y las ciencias del discurso. En caso contrario, según Eidelsztein, sexistas. Por no mencionar que acabará disolviéndose en el
el psicoanálisis podría contribuir a problemáticas que se basan campo de las psicoterapias o de las técnicas de coaching.