Estudio de Salud Mental Medellín 2019 resumen.
Titulo Estudio de Salud Mental Medellín 2019
autores The World Mental Health
Survey Initiative
Sergio Aguilar-Gaxiola
Grupo de Investigación en
Salud Mental – Universidad CES
Yolanda Torres de Galvis
Guillermo Castaño Pérez
Gloria María Sierra Hincapié
Carolina Salas Zapata
José Bareño Silva
Secretaría de Salud - Alcaldía de Medellín
País Colombia Medellín.
Revista Estudio de Salud Mental Medellín 2019
libro
Año Investigación 2019 publicación 2020
Páginas del 350
Articulo o
capitulo
Metodología mediante el contrato número 4600079842 de
2019 celebrado entre la Secretaría de Salud del
Municipio de Medellín y la Universidad CES,
se realizó el segundo estudio de salud mental en población
general de 13 a 65 años, mediante la aplicación de la
metodología del Estudio Mundial de Salud, World Health
Organization Composite International Diagnostic Interview
(WMH-CIDI).
El Estudio aplicó la metodología del Estudio Mundial de Salud
Mental, con base en el convenio vigente firmado entre el
doctor Ronald Kessler IP del Estudio
Población y El tamaño de la muestra para el estudio se calculó con base en la
fórmula para la estimación de una proporción poblacional, para lo
muestra
cual se utilizó un nivel de confianza del 95%, una precisión del
5% y una prevalencia estimada de 10,3% (prevalencia esperada
para cualquier trastorno de ansiedad en el último año, según
resultados del Primer Estudio de Salud Mental - Medellín 2011 -
2012).
El tamaño de la muestra se estimó utilizando la siguiente fórmula:
Donde,
N: Población desconocido (debido a que se realizó para cada una
de las comunas y corregimientos del municipio)
z: Valor Z (Correspondiente a un nivel de confianza) 1,96
d: Precisión absoluta 5%
p: Proporción esperada en la población 10,3%
Tamaño total de la muestra 2.982 personas
El tamaño de muestra para cada una de las áreas (16 comunas y 5
corregimientos) fue de 142 personas.
El tamaño total de la muestra fue de 142 * 21 áreas = 2.982
personas.
El diseño seleccionado fue probabilístico, multietápico, cuya
población objetivo fue la población general no institucionalizada
que tiene hogar fijo. Para el caso de los adolescentes se consideró
el grupo de los 13 a los 18 años y para la población adulta la
comprendida entre los 19 y los 65 años. Con el fin de garantizar
la comparabilidad de este estudio con el realizado en el año 2011
en Medellín, se utilizó como marco muestral el mismo del estudio
anterior, el cual comprende la totalidad de viviendas con
instalación
de energía, ubicadas en los diferentes estratos socioeconómicos,
en las 16 comunas y los 5 corregimientos de Medellín.
En la terminología del muestreo, los corregimientos y las
comunas fueron las Unidades Primarias de Muestreo (UPM) y
las manzanas o conglomerados las Unidades Secundarias (USM).
En cada manzana o conglomerado se seleccionó un promedio de
10 hogares, cantidad denominada “medida de tamaño” (MT), la
cual puede tener un rango entre 7 y 21 hogares. A su vez, en cada
hogar se seleccionó aleatoriamente para la entrevista un adulto
de 19 a 65 años, y un adolescente de 13 a 18 años cuando el
hogar contaba con varios de ellos, esto con el objetivo de generar
la aleatorización, de lo contrario se seleccionaba el que estaba.
Marco referencial
En Colombia la Ley 1616 de 2013 define la salud mental como “un estado
dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la
interacción de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos
desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la
vida cotidiana, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para
contribuir a la comunidad”. En relación con esta definición es importante tener en
cuenta que: la forma como nos comportamos y nos relacionamos con las personas
y el entorno en nuestra vida diaria, es el resultado de la manera en que
transcurren las percepciones, los pensamientos, las emociones, las creencias y
demás contenidos de la mente, los cuales se encuentran íntimamente afectados
por factores genéticos, congénitos, biológicos y de la historia particular de cada
ser y su familia, así como por los aspectos culturales y sociales.
La salud mental es una construcción social que puede variar de un contexto a otro,
dependiendo de los criterios de salud y enfermedad, normalidad y anormalidad
establecidos en cada grupo social. Según lo plantea el Ministerio de Salud de
Colombia, actualmente no existe una manera biológicamente sólida de hacer la
distinción entre normalidad y anormalidad mental, tampoco se conocen claramente
todas las causas de los desequilibrios en este campo. Sin embargo, mundialmente
se aceptan dos clasificaciones de los trastornos mentales la CIE-10 y el DSM-5,
que permiten la identificación de cuadros clínicos y su definición como diagnóstico.
Los problemas mentales son más comunes y menos persistentes en el tiempo. En
algún momento de la vida se experimentan sentimientos de tristeza, ansiedad,
insomnio u otros síntomas que pueden generar malestar y algunos
inconvenientes, pero que no llegan a provocar un deterioro significativo en la vida
social, laboral o en otras áreas importantes de nuestra actividad. Por otro lado,
según J. McDouall
los eventos en salud mental hacen referencia a “desenlaces” o “emergencias”
que surgen, bien como derivados de un problema o trastorno mental, como en el
caso del suicidio, la discapacidad, el comportamiento desadaptativo, o bien ni
siquiera derivados de una condición de salud mental sino de hechos vitales como
la exposición a la violencia(5).
Comunidad mentalmente saludable
Una comunidad mentalmente saludable ofrece a las personas la capacidad de
prosperar. Las personas perciben un sentido de conexión, donde las redes
vinculan a las personas en todos los ámbitos de la vida. Existe una fuerte
identidad comunitaria, pero a pesar de esto, la comunidad acoge la diversidad. Las
personas participan en su comunidad, se organizan para combatir amenazas
comunes y ofrecer apoyo y ayuda a quienes lo necesitan. McKenzie Kwame,
definición personal, 2014
Salud mental como prioridad de salud pública
Alrededor de 450 millones de personas padecen trastornos mentales y de
conducta en el mundo. Una de cada cuatro personas presenta uno o más de estos
trastornos en el transcurso de su vida. Los trastornos neuropsiquiátricos son
responsables del 13% del total de los Años de Vida Ajustados por discapacidad
(DALY por su sigla en inglés), que se pierden a nivel mundial por todos los
traumatismos y enfermedades, y que para el año 2020 se estima aumentarán a un
15%. La depresión unipolar será responsable del 5,7% de los DALY´s(6).
Dentro de las diez principales causas de discapacidad y muerte prematura a nivel
mundial, cinco son condiciones psiquiátricas (depresión, consumo de alcohol,
esquizofrenia y trastorno obsesivo compulsivo). Es por esto que los trastornos
mentales representan no solo una inmensa carga económica y social, sino
también personal y familiar, con el potencial de aumentar el riesgo de otras
enfermedades físicas (7).
Los trastornos mentales y de conducta se presentan en cualquier momento de la
vida en aproximadamente el 10% de la población adulta del mundo. El 20% de los
adolescentes menores de 18 años sufrirá de algún problema del desarrollo
emocional o de conducta. El impacto económico de los trastornos mentales es
amplio, duradero y enorme. Los costos atribuidos a la enfermedad mental, en
Estados Unidos, ascendieron a 147 billones de dólares en 1989, costos mayores
que los derivados del cáncer o las enfermedades respiratorias.
Los trastornos mentales y de conducta no son exclusivos de un grupo especial: se
encuentran en personas de todas las regiones, todos los países y todas las
sociedades. De acuerdo con las estimaciones proporcionadas en el Informe de
Salud Mundial de la OMS, alrededor de 450 millones de personas padecen de
trastornos mentales. Una de cada cuatro personas desarrollará uno o más
trastornos mentales o de la conducta a lo largo de su vida.
Una quinta parte de los adolescentes menores de 18 años padecerá de algún
problema de desarrollo, emocional o de conducta, al igual que, uno de cada ocho
tiene un trastorno mental; entre los niños en desventaja, la proporción es uno de
cada cinco(8).
Las proyecciones estiman que para el año 2020 las condiciones neuropsiquiátricas
serán responsables del 15% de las discapacidades a nivel mundial, y la depresión
unipolar por sí sola será responsable del 5.7% de los DALYs.
la prevención de los trastornos mentales y la promoción de la salud mental deben
ser parte integral de las políticas de salud pública en el ámbito local y nacional. Su
prevención y promoción se deben integrar en un enfoque de política pública que
abarque la acción horizontal, a través de los diferentes sectores, tales como el
ambiente, la vivienda, el bienestar social, el empleo, la educación, la justicia penal
y los derechos humanos. Esto puede generar un contexto en que la inversión en
salud mental sea de “ganancia” para todos los sectores, incluyendo una amplia
gama de beneficios sociales, económicos y de la salud.
Promoción de la salud mental
La promoción de la salud mental se refiere con frecuencia a la salud mental
positiva, considerándola como un recurso, un valor por sí mismo, y un derecho
humano básico que es esencial para el desarrollo social y económico, tiene por
objeto ejercer un impacto sobre sus determinantes, con el fin de aumentar la salud
mental positiva, reducir desigualdades, construir capital social, crear ganancia de
salud y reducir la diferencia en la expectativa de salud entre los países y grupos
(10).
Las intervenciones de promoción de la salud mental varían en su alcance e
incluyen estrategias para promover el bienestar mental de aquellos que no están
en riesgo, los que están en alto riesgo y los que están padeciendo o
recuperándose de problemas relacionados (11).
Las actividades de promoción de salud mental implican la creación de condiciones
individuales, sociales y ambientales que permitan el óptimo desarrollo psicológico
y psicofisiológico. Dichas iniciativas involucran a individuos en el proceso de lograr
una salud mental positiva, mejorar la calidad de vida y reducir la diferencia en
expectativa de salud entre los grupos. Es un proceso habilitador que se realiza con
y para las personas. La prevención de los trastornos mentales puede ser
considerada como uno de los objetivos y resultados de una estrategia más amplia
de promoción de salud mental (9).
Promoción de la salud mental
La promoción de la salud mental se refiere con frecuencia a la salud mental
positiva, considerándola como un recurso, un valor por sí mismo, y un derecho
humano básico que es esencial para el desarrollo social y económico, tiene por
objeto ejercer un impacto sobre sus determinantes, con el fin de aumentar la salud
mental positiva, reducir desigualdades, construir capital social, crear ganancia de
salud y reducir la diferencia en la expectativa de salud entre los países y grupos
(10).
Las intervenciones de promoción de la salud mental varían en su
alcance e incluyen estrategias para promover el bienestar mental
de aquellos que no están en riesgo, los que están en alto riesgo y los
que están padeciendo o recuperándose de problemas relacionados(11).
Prevención universal: Se define como aquellas intervenciones que están
dirigidas a la población general o a un grupo completo de la población que no ha
sido identificado sobre la base de mayor riesgo.
• Prevención selectiva: Se dirige a individuos o subgrupos de la población cuyo
riesgo de desarrollar un trastorno mental es significativamente más alto que el
promedio, según evidencia comprobada por los factores de riesgo psicológicos o
sociales.
• Prevención indicada: Se enfoca en las personas en alto riesgo que son
identificadas como personas con signos o síntomas mínimos, pero detectables,
que pronostican el inicio de un trastorno mental, o marcadores biológicos que
indican la predisposición para desarrollarlo, pero que, en ese momento, no
cumplen con el criterio de trastorno mental (12).
Prevención de los trastornos mentales
La prevención de los trastornos mentales tiene el objeto de reducir su incidencia,
prevalencia y recurrencia, además del tiempo en que las personas permanecen
con los síntomas o la condición de riesgo para desarrollar una enfermedad mental,
previniendo o retardando las recurrencias y disminuyendo el impacto que ejerce la
enfermedad en la persona afectada, su familia y la sociedad.
La prevención de los trastornos mentales comienza por la protección de los
derechos humanos. Asegurar que situaciones que vulneran a los individuos y los
ponen en riesgo de sufrir un trastorno mental (como son el abuso de menores, la
violencia intrafamiliar, las situaciones de guerra, la discriminación, la pobreza y la
falta de acceso a la educación) se controlen y eviten de forma sistemática es una
sólida estrategia preventiva de los trastornos mentales.
Los factores de riesgo y de protección específicos de una enfermedad son los que
están relacionados principalmente con el desarrollo de un trastorno en particular,
por ejemplo: el pensamiento negativo o pesimista está específicamente
relacionado con la depresión, y la depresión mayor está específicamente
relacionada con el suicidio.
Existe también interrelación entre la salud mental y la salud física. Por ejemplo, la
enfermedad cardiovascular puede producir depresión y viceversa.
De acuerdo al Estudio, el abuso y la dependencia de drogas presentan un
incremento significativo en comparación de las prevalencias encontradas un
estudio anterior, con grave impacto para la sociedad, comenzando por la familia, el
sistema educativo y el futuro de la sociedad. Las personas afectadas son un
valioso capital humano y social perdido, y se convierten en costos sociales a
través de la deserción del sistema educativo y las demandas de atención de salud.
Otro hallazgo importante, es la presencia de comorbilidad entre los trastornos
de ansiedad, tanto con VIH y úlcera gástrica, así como enfermedad del corazón y
dolor crónico. Se encontró también comorbilidad entre dependencia al alcohol y
accidente cerebrovascular. Finalmente, se encontró una asociación entre el
comportamiento suicida y VIH y con accidente cerebrovascular.
Estos datos revelan una nueva evidencia acerca del impacto de los trastornos
mentales y sus comorbilidades con condiciones de salud sobre diferentes áreas
del desarrollo social y laboral. Estos hallazgos unidos a la utilización de las
mejores evidencias científicas disponibles, se convierten en importantes insumos
para la reformulación de las políticas de salud mental, estableciendo las bases
para proponer un conjunto de estrategias y actividades basadas en la evidencia
para ampliar y mejorar las intervenciones de prevención y la atención de las
personas con trastornos mentales y por abuso de sustancias, logrando la
posibilidad de recuperar sus capacidades como miembros activos y valiosos de la
sociedad de Medellín.
económicos
Los principales determinantes socioeconómicos y ambientales de la salud mental
están relacionados con grandes problemas tales como la pobreza, la guerra y la
desigualdad. Por ejemplo, las personas pobres a menudo viven sin las
necesidades básicas cubiertas, con frecuencia carecen de alimento, vivienda,
educación y salud adecuada, privaciones que no les permiten llevar el tipo de vida
que todos valoramos (Banco Mundial, 2000)(14).
Otros macro factores tales como la migración, la violencia, el desplazamiento, la
discriminación racial y la inestabilidad económica han sido vinculados con
mayores niveles de sintomatología y morbilidad psiquiátrica. Los traumas por la
guerra o relacionados con la violencia se asocian con trastornos de estrés pos-
traumáticos (TEPT), depresión, ansiedad y trastornos relacionados con el
consumo de alcohol (9). Además, dichos traumas pueden generar vulnerabilidades
psiquiátricas en los hijos de padres traumatizados y deprimidos.
Factores protectores para una mejor salud.
Factores protectores Factores protectores Factores protectores a
generales individuales nivel
socio-familiar
Satisfacción de las Experiencias afectivas Ambiente familiar que
necesidades básicas: positivas provee de
educación, vivienda, y estables. Capacidades experiencias afectivas
salud, trabajo, intelectuales normales. positivas y
recreación. estables.
Resolución de conflictos:
Redes sociales de saber cómo enfrentar un Rol parental claro: los
apoyo en la comunidad: conflicto y resolverlo en padres
personas con quienes forma tienen como papel
interactuar fuera satisfactoria. fundamental
del grupo familiar querer, formar, apoyar,
inmediato (familia Darse el tiempo de enseñar y
ampliada, amigos, escuchar, proteger a sus hijos.
grupos, comunidad). ponerse en el lugar del
otro, Valoración de la
Desarrollo personal y negociar, ser flexible, diversidad:
autoestima. acceso a la priorizar, la familia es capaz de no
información. ser solidario. solo
aceptar la diversidad,
Poseer habilidades sino de
sociales valorar las opciones
necesarias para propias y
relacionarse enriquecerse con una
con el medio social, mirada
estableciendo lazos distinta.
afectivos
con el entorno. Integración a la
comunidad:
Tener modelos de vida permite ampliar las
cercanos (padres y bases de
pares) apoyo a los distintos
satisfactorios, ámbitos.
realizables, que Espacios para la pareja:
permita la identificación, La pareja
podrá
orientar en una dirección tiene un mundo propio,
clara que
y visible. existía antes de que
llegaran los
hijos, ese mundo debe
adaptarse,
pero no debe perder su
intimidad
Tomado de OMS Organización Mundial de la Salud Prevención de los trastornos
mentales: intervenciones efectivas y opciones de políticas: informe compendiado
/ un informe de la Organización Mundial de la Salud Departamento de Salud
Mental.
.
Los factores de riesgo y de protección individuales y los relacionados con la familia
pueden ser biológicos, emocionales, cognitivos, conductuales, interpersonales o
relacionados con el contexto familiar.
Pueden tener su mayor impacto en la salud mental durante períodos sensitivos a
lo largo de la vida e incluso pueden tener impacto a través de generaciones. Por
ejemplo, el abuso de menores y la enfermedad mental de los padres durante la
infancia y niñez temprana pueden conducir a depresión y ansiedad en períodos
posteriores de la vida, así como en las siguientes generaciones, aunque la
seguridad del afecto y el apoyo social de la familia pueden reducir dichos riesgos
(9). La conducta de riesgo materna durante el embarazo y sucesos de aversión
que ocurren temprano en la vida pueden causar vulnerabilidades
neuropsicológicas (15).
violencia entre los padres puede preceder a problemas de conducta en los niños,
depresión en las mujeres y problemas relacionados con el alcohol en ambos
padres (9).
Otros factores de riesgo están estrechamente relacionados con desenlaces en
conductas conflictivas y trastornos, tales como los episodios depresivos
tempranos. Los trastornos de ansiedad, aumentan el riesgo de depresión, en tanto
que la depresión posteriormente aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Estas trayectorias causales pueden darse en el síndrome de déficit de atención e
hiperactividad (TDAH) en la niñez temprana, seguido de conducta conflictiva en la
niñez tardía, trastornos de conducta durante la adolescencia, problemas
relacionados con el alcohol y problemas de depresión durante la vida adulta.
En la siguiente tabla, recopilan los factores de riesgo y protección asociados con la
aparición y severidad de los trastornos mentales y deben tenerse en cuenta para
el desarrollo de las intervenciones en los diferentes niveles de prevención. La lista
tiene como origen la investigación sobre el tema y puede ser de gran ayuda para
seleccionar aquellos que se incluyan en programas de intervención preventiva.
Factores de riesgo y de protección para trastornos mentales.
Factores de riesgo Factores de protección
Fracaso académico y desmoralización Capacidad para afrontar el estrés
estudiantil Capacidad para enfrentar la
Déficits de atención adversidad
Ser cuidador de pacientes Adaptabilidad
crónicamente enfermos o dementes Autonomía
Abuso y abandono en la infancia Estimulación cognitiva temprana
Insomnio crónico Ejercicio físico
Dolor crónico Sentimientos de seguridad, dominio
Problemas de comunicación y control de sí mismo
Embarazos a temprana edad Buena crianza
Abuso del anciano Alfabetización
Inmadurez y desregulación emocional Apego positivo y lazos afectivos
Uso excesivo de sustancias tempranos
Exposición a violencia, trauma y Interacción positiva entre padres e
agresión hijos
Conflicto o disfunción familiar Habilidades para resolución de
Soledad problemas
Bajo peso al nacer Conducta prosocial
Clase social baja Autoestima
Enfermedad médica Habilidades sociales
Factores biológicos Madurez emocional
Enfermedad mental de los padres Redes de apoyo familiar y social
Abuso de sustancias por parte de los
padres
Complicaciones perinatales
Pérdida afectiva reciente (duelo)
Pobres habilidades sociales
Discapacidad sensorial
Situaciones de gran estrés
Consumo de sustancias durante el
embarazo
Tomado de OMS Organización Mundial de la Salud Prevención de los trastornos
mentales: intervenciones efectivas y opciones de políticas: informe compendiado
/ un informe de la Organización Mundial de la Salud Departamento de Salud
Mental.
En su Editorial del 7 Jul 2019, un especial de investigación de El Espectador invita
a prender las alarmas en un tema a menudo ignorado y condenado al prejuicio. La
migración forzada produce nefastos estragos en la salud mental. Colombia lo sabe
muy bien tras años de desplazamientos y un conflicto armado que ha dejado
millones de víctimas. Ahora que a diario emigran cerca de 5.000 venezolanos de
su país, muchos de ellos con destino a Colombia, es necesaria la pregunta:
¿los programas de atención están teniendo en cuenta la salud mental?
Dimensiones sociales y de salud según etapas de la migración.
Fases Precipitantes de la Consecuencias en la
de la migración angustia salud
Preparación del Escasez ambiental Hambre
viaje Degradación ambiental Desnutrición ansiedad
Condiciones económicas Trauma
pobres Discapacidad física
Escasez alimentaria Depresión
Hambre, sequía Ansiedad
Imposibilidad de hacerse Miedo
a la Depresión
vida
Violencia
Persecución política
Violaciones sexuales
Alzamientos sociales
Pérdidas familiares
Viaje y separación Separación de familia Pena
Separación de la Depresión
sociedad Miedo
Violencia Ansiedad EPT
Violaciones sexuales Trauma
Colapso de los soportes
sociales
Asilo Amenazas de Desnutrición
repatriación Enfermedad
Condiciones de vida Desamparo
deficientes Depresión
Desempleo Angustia
Escasez alimentaria
Servicios de salud
inadecuados
Reinstalación Desempleo y subempleo Depresión
Aislamiento social Ansiedad
Problemas de Suicidio - alcoholismo
aculturación Delincuencia entre
Lazos sociales limitados adolescentes
Prejuicio Violencia
Barreras de lenguaje Conflictos familiares y
Conflictos generacionales
intergeneracionales Depresión - alcoholismo -
Marginación suicidio
Tomado de Desjarlais R, Eisenberg L, Good B, Kleinman A. World Mental
Health. Problems
and Priorities in Low-Income Countries. New York: Oxford University Press;
1995.
Resultados relevantes para la investigación
La prevención y la promoción de la salud mental La diferencia entre promoción y
prevención radica en los resultados que se proyectan a partir de las
intervenciones. En la promoción se busca aumentar el bienestar psicológico, la
fortaleza emocional y crear entornos favorables a la vida y al crecimiento humano.
Mientras que en la prevención el objetivo es la reducción de los síntomas y, por
tanto, la reducción de los trastornos mentales. Para lograr esto se utilizan
estrategias de promoción. Con frecuencia los elementos de prevención y
promoción están presentes en los programas y en las estrategias.
Definición de prevención universal, selectiva e indicada La Prevención universal
se define como aquellas intervenciones dirigidas al público general o a un grupo
de la población que no ha sido identificado sobre la base de mayor riesgo. La
prevención selectiva se dirige a personas o subgrupos de la población cuyo
riesgo de desarrollar un trastorno mental es significativamente mayor que el
promedio, según se evidencia por factores de riesgo.
La prevención indicada es aquella que se dirige a personas en alto riesgo: con
signos o síntomas mínimos pero detectables, que pronostican el inicio de un
trastorno mental, o marcadores biológicos que indican la predisposición para
desarrollar trastornos mentales, pero que en ese momento no cumplen con el
criterio para el trastorno mental (12). La situación de riesgo se puede establecer
en función de las características individuales, por ejemplo, personas con
problemas de salud mental, con falta de habilidades sociales, con elevada
búsqueda de sensaciones.
La prevención selectiva se basa en la premisa de que los grupos pueden ser
identificados por sus características sociales y demográficas y que estos, pueden
recibir intervenciones que reduzcan el riesgo potencial. Un buen ejemplo pueden
ser los programas de prevención del suicidio propuestos por la OMS, en los cuales
los medios de comunicación están orientados al público en general y otros
enfocados en grupos según sus características y niveles de riesgo. Niveles de
evidencia en los programas de prevención y promoción Los ensayos clínicos son
reconocidos como el patrón de referencia de la medicina basada en evidencia. Sin
embargo, en la investigación de prevención y promoción de la salud, este tipo de
intervenciones altamente controladas no son plausibles por los contextos en los
cuales se deben realizar (escuelas, clases, comunidades). Por lo tanto, se acepta
que otros diseños metodológicos pueden aportar evidencia valiosa.
Las macro estrategias para reducir el riesgo y mejorar la calidad de vida no solo
mejoran la salud mental de la población, además, impactan positivamente la salud
y el desarrollo económico de las sociedades (16). Algunas estrategias han
probado que mejoran la salud mental y reducen los riesgos de desarrollo de
trastornos mentales. Estas son, por ejemplo, mejorar la nutrición y la vivienda,
hacer posible el acceso a la educación, reducir la inseguridad económica,
fortalecer las redes comunitarias y el daño causado por las sustancias adictivas
(17-19).
Se cuenta con estrategias terapéuticas para los trastornos mentales
diferentes a los psicofármacos:
• Estimulación magnética transcraneana repetitiva: - es una técnica no
invasiva que se recomienda en tratamientos afectivos refractarios. El mecanismo
de acción y los cambios neurofisiológicos que induce son poco conocidos y en
algunos estudios no ha probado ser mejor que el placebo.
• Fotoestimulación: este tratamiento se ha utilizado en depresión con patrón
estacional.
• Estimulación cerebral profunda: si bien es una técnica invasiva, es reversible,
a diferencia de la psicocirugía. Ha demostrado gran utilidad en trastornos del
movimiento y en trastornos obsesivo compulsivos refractarios.
• Privación del sueño: se ha recomendado en pacientes con patrón estacional de
síntomas depresivos.
• Estimulación del nervio vago: este tratamiento fue aprobado por la Food Drug
Administration (FDA) en el 2005 para la depresión mayor crónica o recurrente o en
pacientes con fracaso a cuatro ensayos terapéuticos con antidepresivos.
• Terapia electroconvulsiva y psicoterapia: son dos estrategias de tratamiento
que han probado ser útiles, han superado la prueba del tiempo y son
imprescindibles en el tratamiento de los trastornos mentales.
La terapia electroconvulsiva aumenta los niveles plasmáticos de las
betaendorfinas y en el cerebro de sujetos suicidas se ha encontrado aumento en
la densidad de los receptores opioides, tanto en corteza frontal como en el núcleo
caudado, que disminuyen con los antidepresivos. Es por esto que algunos
investigadores han propuesto que el sistema opioide participa en la depresión y en
el mecanismo de acción de los antidepresivos. Esto ha motivado la aprobación de
la buprenorfina en depresiones resistentes.
La hipótesis inmunológica de los trastornos mentales cada vez coge más fuerza.
Las citokinas, especialmente la interleukina 6, ingresan al sistema nervioso central
y modifican la secreción de dopamina, noradrenalina, serotonina y disminuyen la
disponibilidad de triptófano, lo cual revierte al disminuir la interleukina 6 con el
tratamiento antidepresivo. La sustancia P es otra neurokinina que actúa sobre
receptores NK1. Esta sustancia P tiene propiedades ansiolíticas y antidepresivas.
Algunos fármacos en estudio son antagonistas NK1. Terapias psicológicas de
“tercera generación” Las terapias de la conducta tienen una aproximación empírica
y enfocada en los principios del aprendizaje humano, el cual puede modificarse al
generar “repertorios” más amplios, flexibles y efectivos para enfrentar las
situaciones de la vida cotidiana. Estas terapias de tercera generación se
diferencian de las anteriores en que adoptan asunciones más contextuales, usan
estrategias de cambio más fáciles de experimentar por la persona y amplían y
modifican el objetivo a tratar o cambiar. Por tanto, no es necesario bajo esta nueva
perspectiva “eliminar” o “cambiar” los pensamientos para poder entonces cambiar
la conducta. En lugar de esto, se focalizan en la alteración de la función
psicológica del evento en particular, a través de la alteración de los contextos
verbales en los cuales los eventos cognitivos resultan problemáticos. De esta
forma se hace consciente el hecho de que el control que se intenta hacer del
síntoma puede ser, paradójicamente, parte intrínseca del problema mismo.
El grupo de terapias de conducta que conforman la tercera generación es el
siguiente: 1) la terapia de aceptación y compromiso; 2) psicoterapia analítica
funcional; 3) terapia de conducta dialéctica (DBT dialectic behavior therapy); 4)
terapia integral de la pareja; 5) terapia cognitiva basada en mindfulness.
Salud Mental del adolescente(8)
Aspectos introductorios Según la OMS, los adolescentes deben ser un grupo
prioritario en el ámbito de la salud.
• Una de cada seis personas tiene entre 10 y 19 años.
• Los trastornos mentales representan el 16% de la carga mundial
de enfermedades y lesiones en personas de 10 a 19 años.
• La mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años,
pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan.
• El suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.
• El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo
etario de 15 a 29 años.
• Las consecuencias de no abordar los trastornos mentales de los adolescentes se
extienden a la edad adulta, lo que afecta la salud física y mental y limita las
oportunidades de llevar una vida satisfactoria como adultos.
factores que pueden contribuir al estrés durante la adolescencia están el deseo
de una mayor autonomía, la presión para amoldarse a los compañeros, la
exploración de la identidad sexual y un mayor acceso y uso de la tecnología. La
influencia de los medios y las normas de género pueden exacerbar la disparidad
entre la realidad vivida por el adolescente y sus percepciones o aspiraciones para
el futuro.
Otros determinantes importantes de la salud mental de los adolescentes son la
calidad de su vida hogareña y las relaciones con sus pares; la violencia (incluidos
los malos tratos y la intimidación) y los problemas socioeconómicos son otros
riesgos reconocidos para la salud mental.
Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a la violencia sexual, que
tiene claros efectos perjudiciales en la salud mental. Algunos adolescentes corren
un mayor riesgo de tener problemas de salud mental por sus condiciones de vida,
estigmatización, discriminación, exclusión, o falta de acceso a servicios y apoyo de
calidad. Entre ellos se encuentran quienes viven en entornos frágiles con relación
a la pobreza y otros factores sociales; los que padecen enfermedades crónicas,
trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual u otras afecciones
neurológicas; las adolescentes embarazadas y los padres adolescentes o con
matrimonios precoces y/o forzados; los huérfanos y los adolescentes de minorías
étnicas, con antecedentes sexuales o de otros grupos discriminados.
Trastornos mentales en adolescentes
En todo el mundo se estima que entre el 10% y el 20% de los adolescentes
experimentan problemas de salud mental, sin embargo, estos siguen sin ser
diagnosticados ni tratados adecuadamente. Los signos de mala salud mental
pueden pasarse por alto por varias razones, como la falta de conocimiento o
conciencia sobre la salud mental entre los trabajadores de la salud, o el estigma
que les impide buscar ayuda.
Los trastornos emocionales comúnmente surgen durante la adolescencia. Además
de la depresión o la ansiedad, los adolescentes con trastornos emocionales
también pueden experimentar irritabilidad excesiva, frustración o enojo. Los
síntomas pueden superponerse en más de un trastorno emocional con cambios
rápidos e inesperados en el estado de ánimo y los arrebatos emocionales. Los
adolescentes más jóvenes también pueden desarrollar síntomas físicos
relacionados con la emoción, como dolor de estómago, dolor de cabeza o
náuseas.
En el ámbito mundial la depresión es la novena causa principal de enfermedad y
discapacidad entre todos los adolescentes; la ansiedad es la octava. Los
trastornos emocionales pueden ser profundamente incapacitantes para el
funcionamiento de un adolescente, afectando el trabajo escolar y ausentismo.
Retirar o evitar a la familia, a los compañeros o la comunidad puede exacerbar el
aislamiento y la soledad. En el peor de los casos, la depresión puede conducir al
suicidio.
Los trastornos de la alimentación comúnmente aparecen durante la adolescencia y
la adultez temprana. La mayoría de los trastornos afectan a las mujeres con más
frecuencia que los hombres. Los trastornos alimenticios como la anorexia
nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón se caracterizan por
comportamientos alimentarios perjudiciales, como la restricción de calorías o el
atracón compulsivo. La anorexia y la bulimia nerviosa también incluyen una
preocupación por la comida, la forma o el peso del cuerpo, y comportamientos
como el exceso de ejercicio o los vómitos para compensar la ingesta de calorías.
Las personas con anorexia nerviosa tienen un peso corporal bajo y un miedo
fuerte al aumento de peso. Los trastornos alimenticios son perjudiciales para la
salud y, a menudo, coexisten con la depresión, la ansiedad y/o el abuso de
sustancias.
Trastornos del comportamiento infantil
Los trastornos del comportamiento en la infancia y la adolescencia son la sexta
causa principal de carga de enfermedad entre los adolescentes. La adolescencia
puede ser un tiempo donde se prueban las reglas y los límites. Sin embargo, los
trastornos del comportamiento representan conductas repetitivas, graves y no
apropiadas para la edad, como hiperactividad e inatención (como el trastorno por
déficit de atención con hiperactividad) o conductas destructivas o desafiantes,
trastorno de la conducta. Los trastornos del comportamiento pueden afectar la
educación de los adolescentes y, a veces, están asociados con el contacto con los
sistemas judiciales.
Suicidio y autolesiones
La OMS estima que 62 000 adolescentes murieron en 2016 como resultado de
autolesiones. El suicidio es la tercera causa de muerte en adolescentes mayores
(15-19 años). Casi el 90% de los adolescentes del mundo viven en países de
ingresos bajos o medianos, y a su vez, más del 90% de los suicidios de
adolescentes se encuentran entre los que viven en esos países. Los intentos de
suicidio pueden ser impulsivos o estar asociados con un sentimiento de
desesperanza o soledad. Los factores de riesgo para el suicidio son
multifacéticos, incluyendo el uso nocivo del alcohol, el abuso en la niñez, el
estigma en contra de la búsqueda de ayuda, las barreras para acceder a la
atención y el acceso a los medios. La comunicación a través de los medios
digitales sobre el comportamiento suicida es una preocupación emergente para
este grupo de edad.
Muchos comportamientos de riesgo para la salud, como el uso de sustancias o la
toma de riesgos sexuales, comienzan durante la adolescencia. Las limitaciones en
la capacidad de los adolescentes para planear y manejar sus emociones, la
normalización de la toma de riesgos que tienen un impacto en la salud entre
pares, y factores contextuales como la pobreza y la exposición a la violencia,
pueden aumentar la probabilidad de involucrarse en conductas de riesgo.
Los comportamientos de toma de riesgos pueden ser una estrategia inútil para
hacer frente a la mala salud mental, y pueden contribuir negativamente, al igual
que, tener un impacto severo en el bienestar mental y físico de un adolescente.
El uso nocivo de sustancias (como el alcohol o las drogas) es una preocupación
importante en la mayoría de los países. En todo elmundo, la prevalencia de
episodios graves de consumo de alcohol entre los adolescentes de 15-19 años fue
de 13,6% en 2016, y los hombres presentaban mayor riesgo. El uso nocivo de
sustancias en adolescentes aumenta la probabilidad de tomar más riesgos, como
las relaciones sexuales sin protección. A su vez, la asunción de riesgos sexuales
aumenta el riesgo de las adolescentes de infecciones de transmisión sexual y
embarazos tempranos, una de las principales causas de muerte entre las
adolescentes y las jóvenes (incluso durante el parto y el aborto inseguro).
El uso de tabaco y marihuana son preocupaciones adicionales. En 2016, según
los datos disponibles de 130 países, se calculó que el 5,6% de los jóvenes de 15 a
16 años habían consumido cannabis al menos una vez el año anterior. Muchos
fumadores adultos fumaron su primer cigarrillo antes de los 18 años.
Algunos ejemplos de actividades de promoción y prevención
incluyen:
• Intervenciones psicológicas en línea uno a uno, grupales o autoguiadas.
• Intervenciones centradas en la familia, como la capacitación en habilidades para
los padres. Cambios organizacionales para un ambiente psicológico seguro y
positivo.
• Enseñanza sobre salud mental y habilidades para la vida.
• Capacitar al personal en detección y manejo básico del riesgo de suicidio.
• Ejecutar programas de prevención basados en la escuela, para adolescentes
vulnerables a las condiciones de salud mental.
• Intervenciones basadas en la comunidad, tales como liderazgo de pares o
programas de tutoría.
• Programas de prevención dirigidos a los adolescentes vulnerables, como los
afectados por entornos humanitarios y frágiles, y los grupos minoritarios o
discriminados.
• Programas para prevenir y manejar los efectos de la violencia sexual en
adolescentes.
• Programas multisectoriales de prevención del suicidio.
• Intervenciones multinivel para prevenir el abuso de alcohol y sustancias.
• Educación sexual integral para ayudar a prevenir conductas sexuales riesgosas,
y programas de prevención de la violencia.
Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente 2016-2030
El Plan de Acción de Salud Mental de la OMS 2013-2020, es un compromiso de
todos los Estados Miembros de la OMS enfocado en tomar medidas específicas
para promover el bienestar mental, prevenir los trastornos mentales, brindar
atención, mejorar la recuperación, promover los derechos humanos y reducir la
mortalidad, morbilidad y discapacidad de las personas con trastornos mentales,
incluidos los adolescentes.
Programa de acción para cerrar la brecha de salud mental (mhGAP)
En el contexto de las emergencias, la OMS ha desarrollado herramientas para:
• Evaluación.
• Primeros auxilios psicológicos.
• Manejo clínico de los trastornos mentales.
• Recuperación del sistema de salud mental.
Todos los cuales consideran problemas relacionados con los jóvenes.
La 68.ª Asamblea Mundial de la Salud pidió a la Secretaría de la OMS
en consulta con representantes de los jóvenes, los Estados Miembros y
los principales asociados, y en consonancia con la Estrategia Mundial
para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) su
marco operacional lograr su cumplimiento(34).
Contexto sociodemográfico y de salud de la población de estudio Carolina
Salas Zapata.
Contexto demográfic
De acuerdo a las proyecciones del DANE, la población de Medellín pasó
de 2.214.494 en el año 2005 a 2.486.723 en 2016, con un descenso de la
tasa de crecimiento exponencial pasando de 1,2 a 0,90. En el año 2016
las comunas con mayor densidad poblacional por kilómetro cuadrado
fueron, en su respectivo orden: Santacruz, Doce de octubre y Popular,
las cuales presentan entre 32.520 y 55.996 habitantes por kilómetro
cuadrado, seguidas por las comunas de Aranjuez, Manrique y San Javier
que albergan entre 25.059 y 32.519 habitantes por kilómetro cuadrado;
mientras que en Castilla, La América, Villa hermosa, Buenos Aires, Belén,
Robledo y Laureles-Estadio residen entre 13.567 y 25.058 personas
por Km2 . Por otro lado, las comunas de Guayabal, La Candelaria y El
Poblado son las que presentan menor densidad poblacional, albergando
entre 1.857 y 13.566 ciudadanos por Km2
(1).
En relación con el tema de conducta suicida, tanto la incidencia por
intento de suicidio como los suicidios efectivos han aumentado desde
el año 2014. En ese año hubo 61,5 intentos de suicidio por cada cien
mil habitantes, mientras que en los dos últimos años (2016-2017) esta
tasa sobrepasó los noventa casos por cada cien mil(4
Convivencia social y salud mental
Según el informe del SUISPA (Sistema Único de Indicadores sobre
Consumo de Sustancias Psicoactivas) para el 2014, el municipio de
Medellín presenta la condición de estar por encima del nivel de consumo
nacional tanto para las sustancias legales de alcohol 87,5% y tabaco
52,6%, así como de las sustancias ilegales. El municipio de Medellín
presenta mayor prevalencia de vida que el país en el consumo de alcohol,
tabaco, marihuana, cocaína, bazuco, tranquilizantes, estimulantes,
heroína, éxtasis y en general de cualquier sustancia legal, ilegal o de uso
indebido. La sustancia ilícita de mayor uso en población escolar en el
país y en el municipio de Medellín es la marihuana. En el municipio, el
consumo de marihuana tiene una prevalencia de vida de 16% mientras ue el consolidado
nacional presenta un 7,0%, lo que indica un consumo
superior de marihuana en el municipio de Medellín de 2,28%.
Respecto a la prevalencia de vida de consumo de sustancias legales,
alcohol y cigarrillo, el municipio de Medellín se ubica por encima del
consolidado nacional, con una prevalencia de vida de consumo de
alcohol de 74,3% y de tabaco de 34,4% en relación al consolidado
nacional que presenta consumos de 63,4% y 24,3% respectivamente,
hecho que llama la atención si se tiene en cuenta la población que
reporta dichos consumos.
La sustancia que presenta los consumos a edades más tempranas
es el tabaco, tanto a nivel nacional (16,9 años), como en el municipio
de Medellín (16,4 años). En términos de edad, en el municipio de
Medellín se están iniciando consumos de sustancias legales de cigarrillo
y alcohol, así como de la sustancia ilegal marihuana, a los 17 años y
medio; muy similar al consolidado nacional correspondiente a la edad
de inicio de alcohol y de marihuana. Sin embargo, se observa que en
los estimulantes la edad de inicio es muy inferior a la edad nacional, 20
años para Colombia, mientras en Medellín se da a los 17 años.
Las sustancias que presentan los consumos a edades más tempranas
en el municipio de Medellín y a nivel nacional son: estimulantes, tabaco,
alcohol, solventes y energizantes, con edad de inicio de 12 años. Por
su parte el consumo de popper, dick, tranquilizantes y alucinógenos,
presenta edad de inicio de 13 años. Las sustancias ilegales como:
bazuco, marihuana, cocaína y éxtasis presentan edad de inicio de
14 años, tanto en el municipio de Medellín como en el consolidado
nacional. Finalmente, la edad de inicio para el consumo de heroína
en el municipio de Medellín es de 13.9 años, similar al consolidado
nacional, que presenta edad de inicio de 13,8 años.
En el análisis realizado por la Secretaría de Salud de Medellín en
el periodo 2005-2015 de lesiones autoinflingidas, se resalta que, en
más de la mitad de las muertes, las personas tenían 34 años o menos.
La incidencia de casos de intentos de suicidio es mayor en mujeres,
aunque la población masculina es quien más aporta a la mortalidad
por suicidio en todos los grupos de edad, principalmente en edades
económicamente activas.
en el Registro para la Localización y Caracterización de Personas con
Discapacidad (RLCPD) han sido caracterizadas 63.831 personas con
discapacidad en Medellín, cifra equivalente al 2,5% de la población proyectada
para 2017 según el DANE (2.508.452 habitantes). Esta cifra
no corresponde necesariamente al total de personas con discapacidad
de la ciudad, sino a las que se encuentran caracterizadas en el RLCPD.
Al analizar la discapacidad según las alteraciones permanentes
más importantes, de los registros reportados hasta el año 2017 en
el municipio de Medellín, con base en la Clasificación Internacional
del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) y según
datos del Registro para la localización y caracterización de personas
con discapacidad, prevalece la discapacidad referente a las funciones
neuromusculoesqueléticas y las relacionadas con el movimiento,
ambas suman el 38,3% del total, seguidas por las funciones mentales
con el 27,2% y las funciones sensoriales y dolor con el 11,6%.
Prestación de servicios de salud(1)
Prueba que usaron (ponen el cuestionario que usaron si aparece en el
texto)
Escala de eventos vitales
Los eventos vitales pueden definirse como sucesos que generan un impacto en el
ser humano y pueden ocasionar repercusiones en su salud mental. Al analizar las
preguntas relacionadas con la presencia de eventos vitales en el último año, se
encontró que no hubo diferencias en las proporciones por sexo, para aquellos que
estaban relacionados con la enfermedad o muerte de personas cercanas y
relaciones interpersonales. Para los eventos relacionados con el trabajo y la
situación económica se encuentra mayor proporción en el sexo masculino. Los
eventos vitales que presentaron mayor proporción en la población general fueron:
crisis financiera grave o problemas económicos importantes, la muerte de un
amigo cercano o de un familiar de segundo grado, haber estado desempleado o
buscando trabajo durante más de un mes sin éxito, y la enfermedad o herida grave
en algún familiar cercano; todas ellas por encima del 11,0%. El evento vital que
menos se presentó en las mujeres fue el tener problemas con la policía o legales
de otro tipo, con un 0,6%, y para los hombres fue alguna otra circunstancia que le
haya sucedido y que no fue contemplada dentro de las preguntas, con un 0,9%.
económicos importantes, la muerte de un amigo cercano o de un familiar de
segundo grado, haber estado desempleado o buscando trabajo durante más de un
mes sin éxito, y la enfermedad o herida grave en algún familiar cercano; todas
ellas por encima del 11,0%.
El evento vital que menos se presentó en las mujeres fue el tener problemas con
la policía o legales de otro tipo, con un 0,6%, y para los hombres fue alguna otra
circunstancia que le haya sucedido y que no fue contemplada dentro de las
preguntas, con un 0,9%.
Distribución de los eventos vitales según sexo.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Evento vital Masculino Femenino Total
Alguna enfermedad, herida o agresión 7,7% 7,5% 7,6%
grave
Alguna enfermedad o herida grave en 11,5% 11,5% 11,5%
algún familiar cercano
La muerte de un familiar de primer grado 4,5% 5,4% 5,0%
(pareja, padres, hermanos o hijos)
La muerte de un amigo cercano o de un 14,2% 13,4% 13,8%
familiar de segundo grado (tíos, primos o
abuelos)
Divorcio o separación de su pareja por 4,7% 3,3% 4,0%
problemas de convivencia
Ruptura de una relación muy estrecha con 6,0% 5,7% 5,8%
alguien muy cercano (familiar o no)
Problemas serios en su relación con un 3,7% 4,6% 4,1%
amigo cercano, vecino o familiar
Ha estado desempleado o buscando 13,6% 11,2% 12,3%
trabajo durante más de un mes sin éxito
Ha sido despedido del trabajo 3,7% 1,5% 2,6%
Crisis financiera grave o problemas 17,6% 16,6% 17,1%
económicos importantes
Crisis financiera grave o problemas 17,6% 16,6% 17,1%
económicos importantes
Pérdida o robo de algo que usted 3,1% 2,3% 2,7%
considera como de mucho valor
Alguna otra circunstancia que le haya 0,9% 0,8% 0,9%
sucedido...
En esta revisión se identificaron
las siguientes barreras más
recurrentes,
que suelen afectar en mayor medida a personas de menor
nivel socioeconómico: 1) costo de medicamentos, consultas médicas y
exámenes; 2) temor o vergüenza al ser atendido
en un servicio de salud;
3) desconfianza en los equipos de salud y en el tratamiento prescrito,
y 4) estigma social, creencias y mitos. Por su parte, los facilitadores
más frecuentes fueron: 1) contar con redes de apoyo social; 2) valor
asignado a la atención de salud para reducir riesgos y complicaciones;
3) adaptación
de los servicios al paciente y programas de manejo de la enfermedad. Asimismo, la revisión
muestra que existen pocos análisis
de barreras y facilidades desde la perspectiva de los actores del sistema.
En el caso colombiano, la revisión sistemática
de Vargas et al.(10)
muestra que, a pesar de contar con un número relativamente amplio
de estudios, realmente pocos profundizan
en factores de contexto o
en la perspectiva
de los actores sobre los aspectos que determinan
el acceso. Los estudios indican la existencia de barreras al acceso,
referidas a la población (cobertura del seguro, ingresos o educación) y
a las características de los servicios (accesibilidad geográfica, asuntos
administrativos o calidad).
ser efectivas. Sin embargo, con frecuencia, los aspectos cruciales de los
sistemas de salud mental funcionan mal o faltan por completo.
Se estima que 450 millones de personas en todo el mundo tienen
un trastorno mental. En cualquier momento, aproximadamente el
10% de los adultos experimentan un trastorno mental actual, y el 25%
desarrollará uno de ellos durante su vida(17). Los trastornos mentales
se encuentran en todos los países, en mujeres y hombres, en todas las
etapas de la vida, entre ricos y pobres, tanto en entornos rurales como
urbanos.
Los trastornos mentales representan el 13% de la carga global de la
enfermedad, y esta cifra aumentará a casi el 15% en 2030. Es probable
que la depresión sea el segundo mayor contribuyente a la carga global
de la enfermedad para esa fecha(18). Estos trastornos también están
asociado con más con más del 90% del millón de suicidios que ocurren
anualmente, siendo probable que el número sea mucho mayor, debido
al subregistro común de esta causa de muerte.
Las personas con trastornos mentales tienen un mayor riesgo de
sufrir enfermedades físicas debido a una función inmune disminuida,
un comportamiento de salud deficiente, una adherencia deficiente
a los tratamientos médicos, y las barreras sociales para obtener
tratamiento(19).
Los costos económicos y sociales de los trastornos mentales también
son sustanciales. En los Estados Unidos de América, los costos
de tratamiento directo de los trastornos mentales se estimaron en
alrededor del 2,5% del producto nacional bruto(20). Los costos de tratamiento
indirecto son de dos a seis veces más altos. En los países
en desarrollo, las familias soportan una proporción significativa de
la carga económica y social, debido a la ausencia de una red de servicios
integrales de salud mental financiada con fondos públicos. Las
familias también se ven afectadas por la exclusión social y la estigmatización.
Percepción salud mental 2011-2012 Vs 2019.
Categoría 2011- 2012 2019
Excelente 34,2% 28.5%
Muy buena 30.1% 29.8%
Buena 28.6% 33.7%
Regular 6.7% 7.7%
Mala 0.3% 0.4%
Utilización de servicios de apoyo por problemas de salud mental 2011-2012 Vs 2019.
Año 2011-2012 2019.
Servicios de salud Masculin Femenin Total Masculin Femenin Total
o o o o
Consulta 22,9% 30,4% 26,7% 16,7% 17,9% 17,4%
psicológica /
Profesional de salud
Receta de 7,1% 11,0% 9,1% 5,4% 10,1% 8,2%
medicamentos
Hospitalización 2,4% 1,8% 2,1% 2,9% 2,2% 2,4%
Grupo de autoayuda 1,3% 1,5% 1,4% 1,8% 1,4% 1,5%
Grupo de apoyo por 0,4% 0,5% 0,5% 0,4% 0,6% 0,5%
internet
Línea telefónica de 0,3% 0,3% 0,3% 0,4% 0,1% 0,2%
intervención
Las hospitalizaciones por problemas de salud mental son
más frecuentes en hombres (2,4%) con respecto a las mujeres
(1,8%). Llama la atención la búsqueda de grupos de autoayuda
por parte de la población, cifra que alcanza un 1,4%, siendo más
las mujeres que acuden a este servicio comunitario.
Comparados los resultados de este estudio con los del periodo
2011- 2012, los servicios de apoyo más buscados por las personas
con algún problema de salud mental, fueron mayores en lo que
respecta a la consulta psicológica/profesional de salud y recetado
de medicamentos; la hospitalización, la utilización de grupos de
autoayuda, las líneas telefónicas y el uso de grupos de apoyo por
internet permanecieron más o menos igual.
Servicios profesionales utilizados en la vida.
2011 - 2012 2019 diferencia
Psicólogo (a) 56% 65.4%
Médico general 15.3% 6.4%
Psiquiatra 7.4% 7.1%
Un consejero espiritual - religioso 2.4% 2.2%
Orientador 1.0% 1.0%
Médico especialista 0.9% 0.4%
Otro prof de la salud 0.8% 0.1%
Trabajador social 0.3% 0.4%
Curandero - naturista 0.1% 0.4%
Otro prof de la salud mental 0.1% 0.2%
Servicios profesionales
En cuanto al uso de servicios profesionales el psicólogo (a), el psiquiatra y el médico
general son los más consultados (65,4%;
7,1% y 6,4% respectivamente). Los religiosos ocupan también un
lugar importante alcanzando el 2,0%, y los orientadores un 1,0%.
En el estudio del periodo 2011-2012, los servicios
profesionales más utilizados fueron los psicólogos y los médicos
generales (56,0% y 15,3% respectivamente). Los psiquiatras el
7,4%, los consejeros/religiosos 2,4% y los orientadores 1,0%.
Según estos datos aumentó la utilización de los servicios de
psicólogo, disminuyó los del médico general y se mantiene igual
el de los psiquiatras.
6. Trastornos del
estado de ánimo
Los trastornos mentales corresponden al 35% de los
años de buena salud perdidos por discapacidad, sólo la
depresión representa cerca del 12% del total, seguida
por los trastornos de ansiedad.
Más de 300 millones de personas sufren de depresión
en el mundo, se considera que esta se incrementa por la
pobreza, el desempleo, los eventos vitales como la muerte
de un ser querido, el consumo de alcohol y otras sustancias.
L os trastornos por depresión y ansiedad son problemas
habituales de salud mental que afectan la capacidad
de trabajo y la productividad. Más de 300 millones
de personas en el mundo sufren depresión, trastorno
que es la principal causa de discapacidad. En el plan de acción
integral sobre salud mental 2013-2020 de la OMS se estimó
que la probabilidad de muerte prematura en las personas que presentan
depresión mayor o esquizofrenia, es del 40% al 60% mayor que en la
población general.
La depresión se comporta como la primera causa de carga de
morbilidad entre los jóvenes, y el suicidio es la segunda causa de
muerte entre los 15 y 29 años. Estos son algunos de los datos que
proporcionó un informe elaborado por la Federación Mundial de
la Salud Mental (World Federation for Mental Health; WFMH) con
motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, el pasado
10 de octubre de 2019.
El informe, titulado Young people and mental health in a
changing world(1) (“Los jóvenes y la salud mental en un mundo en
transformación” traducido al español) aborda diferentes temáticas que
afectan especialmente la salud mental de los jóvenes, los trastornos
mentales graves y el suicidio. Según este informe, cerca de la mitad
de los trastornos de salud mental se inician alrededor de los 14 años y
cerca del 75% a los 24 años, esta información se confirma en el estudio
que se está desarrollando en los estudiantes de pregrado en algunas
de las universidades de Medellín, por parte del mismo equipo de
investigadores responsables del presente estudio.
La depresión puede afectar a cualquiera, incluso a una persona que
parece vivir en circunstancias relativamente ideales. Varios factores
pueden jugar un papel en su aparición:
• Bioquímicos: las diferencias en ciertos químicos en el cerebro
pueden contribuir a los síntomas de depresión.
• Genéticos: la depresión puede tener antecedentes familiares.
Por ejemplo, si un gemelo idéntico tiene depresión, el otro tiene
una probabilidad del 70% de tener la enfermedad en algún
momento de la vida.
• Personalidad: las personas con baja autoestima, que se ven
fácilmente abrumadas por el estrés o que son generalmente
pesimistas, parecen tener más probabilidades de experimentar
depresión.
Ambientales: la exposición continúa a la violencia, el abandono
durante la infancia, el abuso o la pobreza puede hacer que algunas
personas sean más vulnerables a la depresión.
La depresión es uno de los trastornos mentales más tratables. Entre
el 80% y el 90% de las personas con depresión, finalmente responden
bien al tratamiento y casi todos los pacientes obtienen cierto alivio de
sus síntomas.
7. Trastornos de ansiedad
Actualmente se estima que 264 millones de personas en el planeta,
según cifras de 2017 de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
sufren ansiedad patológica(2). Esta patología se da más en las mujeres
(4,6%) que en los hombres (2,6%). Concretamente, en la región de
las Américas se estima que el 7,7% de las mujeres padece ansiedad,
mientras que en el caso de los hombres es un 3,6%.
Colombia (5,8%).
En cuanto a los costos, se estima que cada US$ 1 invertido en el
tratamiento de la depresión y la ansiedad rinde US$ 4 en mejora de la
salud y capacidad de trabajo, esto según un estudio dirigido por la OMS,
en el que se estiman los beneficios tanto sanitarios como económicos
de la inversión en el tratamiento de las enfermedades mentales más
frecuentes en el mundo(4).
En cuanto al acceso a tratamiento, un estudio internacional mostró
que solo uno de cada diez pacientes con trastornos de ansiedad recibe
el tratamiento adecuado. El estudio lo coordinó el Instituto Hospital
del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y abarcó veintiún países
de los cinco continentes.
De hecho, las personas con ansiedad perciben solo
en el 41,3% de los casos la necesidad de recibir tratamiento, y cuando la
ansiedad no está combinada con otro tipo de trastorno, el porcentaje se
reduce al 26,3%.
Los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más
prevalentes en la población general(7). Estos trastornos están fuertemente
influenciados por factores étnicos, raciales y culturales(8).
Comparativo de la prevalencia de los trastornos de ansiedad en tres
municipios de Antioquia. Estudio de salud mental - Medellín 2019
Trastorno Envigado Sabanet Medellín Medellín
2017 a 2011 2019
2018
Trastorno de pánico 0,7% 0,3% 0,8% 0,9%
Ansiedad generalizada 0,3% 1,0% 1,1% 1,0%
Fobia Social 1,5% 0,2% 3,0% 2,9%
Fobia específica 2,0% 0,5% 5,8% 5,1%
Agorafobia 0,2% 2,0% 0,9% 0,6%
Estrés postraumático 0,1% 0,6% 1,1% 1,9%
Ansiedad por separación 1,0% 0,2% 1,1% 1,2%
Obsesivo compulsivo 2,0% 1,1% 4,6% 2,7%
Cualquier trastorno de ansiedad 4,4% 4,2% 10,3% 10,0%
8. Trastorno por uso de sustancias psicoactivas
gran parte de la investigación actual sobre el
consumo de drogas se realiza en entornos urbanos.
Sin embargo, sorprendentemente se ha realizado
poca investigación para examinar el papel del entorno
urbano en la aparición del consumo.
Las áreas urbanas a menudo son las que presentan
mayores prevalencias de consumo de drogas(1,2), comparadas
con las rurales o los poblados pequeños. En particular, se ha
sugerido que los entornos urbanos pueden servir como cruce
y destino final en la red de distribución de drogas(1,3,4).
El informe mundial sobre las drogas(9) de la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reporta que alrededor de
275 millones de personas en todo el mundo, es decir, aproximadamente
el 5,6% de la población mundial con edades comprendidas entre los
15 y los 64 años, consumió drogas en al menos una ocasión en 2016,
y como mínimo, 31 millones de las personas que consumen drogas
padecen trastornos derivados de ello.
El mismo informe plantea que 13,8 millones de jóvenes de 15
y 16 años consumieron cannabis durante el año anterior en todo
el mundo, lo que equivale a una proporción del 5,6%. Por su parte,
la Organización Mundial de la Salud OMS reporta que en el 2015
fallecieron aproximadamente 450.000 personas como consecuencia
del consumo de drogas; de esas muertes, 167.750 estaban directamente
relacionadas con los trastornos por consumo de drogas (principalmente
sobredosis), el resto de las muertes podían atribuirse a este mismo
trastorno de forma indirecta como en los casos de infección por virus,
por ejemplo,el VIH y la hepatitis C, contraídos como resultado de
prácticas de inyección inseguras(10).
Al respecto, el estudio de 2013 sobre la Carga
Global de la Enfermedad (GBD) sugiere que la carga atribuible al uso de
sustancias aumenta sustancialmente en la adolescencia y la edad adulta
temprana. En hombres jóvenes de 20 a 24 años, el consumo de alcohol
y sustancias ilícitas es responsable del 14% de la carga total de salud.
Los factores de riesgo individuales incluyen predisposición
genética, privación social, psicopatología (por ejemplo, depresión
y trastornos de la personalidad) y en el nivel de logro educativo, en
particular, el abandono de la escuela secundaria(12). Los factores
ambientales identificados que aumentan la probabilidad de que
los jóvenes se involucren con las drogas son la disponibilidad de las
mismas, la pobreza, las normas culturales y las actitudes que apoyan
el uso de estas sustancias, además, la influencia de los compañeros y la
urbanización como un aspecto del cambio social.
Además, las normas
sociales varían entre ciudades y dentro de ellas(22) son cambiantes,
también han contribuido a una disuasión general del tabaquismo, han
favorecido la disminución de la prevalencia del consumo en el mundo
durante los últimos 15 años. Sin embargo, las normas sociales también
pueden apoyar el abuso de sustancias.
De la lista total de
ochenta y ocho condiciones, a nivel mundial, los trastornos por uso de
alcohol y otras drogas ocupan el 35º y 31º lugares, respectivamente.
Esto implica que las drogas ilícitas contribuyen con el 0,8% y el alcohol
con el 0,7% de la carga mundial de mortalidad y discapacidad.
Todas las
regiones de América ocupan lugares por encima de la media mundial
de la carga de enfermedad, tanto para drogas ilícitas como para alcohol.
Destacan los Estados Unidos y Canadá, con el 11º lugar en el caso de
drogas ilícitas y 19º en el caso de alcohol. En los países de la región sur
de América Latina (Chile, Argentina y Uruguay), las drogas ilícitas y el
alcohol ocupan los puestos 18º y 19º respectivamente, y en la región
tropical (Brasil y Paraguay), el 22º y 17º lugares, respectivamente(29).
Con respecto a la mortalidad, de acuerdo con la estimación del
estudio GBD, en 2010, a nivel mundial se atribuyeron 1.111.000
muertes al abuso de alcohol, lo que corresponde al 0,21% del total de
las muertes. Esta cifra aumentó un 48,9% con relación a lo presentado
en 1990. En el mundo, la mortalidad por trastornos de abuso de
alcohol ocupa el 55º lugar de 106 causas de muerte. En gran parte del
Hemisferio Occidental, el alcohol es un factor importante: en América
Latina tropical, se encuentra en el 25º lugar; en América Central, en el
29º, en América del Sur, en el 41º y en los países de altos ingresos de
América del Norte, en el 32º.(30).
La marihuana es la droga ilícita de mayor consumo en todo el
mundo. Se calcula que entre 119 y 224 millones de personas entre los
15 y 64 años —lo que equivale aproximadamente del 2,6 al 5% de la
población perteneciente a este grupo— han consumido marihuana
alguna vez en el último año. Esto quiere decir que los usuarios de
marihuana pueden llegar a representar entre el 75% y el 80% de los
consumidores de drogas ilícitas a nivel mundial(33).
El consumo de drogas en Medellín
Los estudios epidemiológicos sobre consumo de drogas en Medellín
son escasos. Datos de prevalencia de consumo en la vida han sido
reportados en el Estudio de Salud Mental de Medellín 2011-2012,
realizado también por el Grupo de Investigación de la Universidad CES.
En una muestra representativa de 4.176 personas y usando la misma
metodología, se encontraron prevalencias de consumo para alcohol
(84,5%), marihuana (21,9%) cocaína y derivados (7,1%), medicamentos
no recetados (2,9%), heroína y otros (2,3%), que comparados con lo
encontrado en el presente estudio permite evidenciar una reducción
en el consumo de alcohol (51,3%), marihuana (16,4%), cocaína y
derivados (5,8%), medicamentos no recetados (1,8%), al igual que, un
aumento en el consumo de heroína y otros medicamentos (2,5%), pero
estos cambios no son estadísticamente significativos.
En el estudio del 2011-2012, las prevalencias más altas de consumo
en la vida se dieron para el alcohol en la comuna Manrique (61,2%); Santa
Cruz, marihuana (23,6%); Aranjuez, cocaína (10,4%), medicamentos
no recetados (8,1%), heroína y otros (7,0%). En el actual estudio las
prevalencias más altas para alcohol se encontraron en la comuna San
Javier (48,0%); marihuana San Antonio de Prado (20,1%); cocaína y
derivados, medicamentos no recetados en San Javier (9,4%) y (7,1%)
respectivamente, y heroína y otros en la América (4,4%).
Tabla 1. Prevalencia de consumo de sustancias en la vida según lugar de
residencia.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Una revisión al consumo de drogas en Medellín y el Área
Metropolitana reportados en otros estudios realizados con
diferentes metodologías, dan una idea de cómo se ha comportado
este a través de los años.
En el Estudio Nacional de consumo de sustancias psicoactivas
Colombia 2008, que incluyó una muestra de 2.503 personas de Medellín
y el Área Metropolitana, la prevalencia de consumo de alcohol para el
último mes fue del 40,99% ( IC 95% 37,30 - 44,69). El consumo en el
último año para cualquier sustancia ilícita según lo reportado en dicho
estudio fue de 6,31% (IC 95% 4,59 - 8,04).
El consumo reciente (prevalencia último año) de marihuana en
Medellín y el Área metropolitana fue de 5,26 % (IC 95% 3,68 - 6,83) y
para cocaína 2,05% (IC 95% 1,11 - 3,00).
Revisando el estudio más reciente en la población general
colombiana, realizado en el año 2013, los datos de prevalencia de
consumo de drogas en Medellín y el Área Metropolitana en una
muestra de 2.988 personas, reportaron consumo de alcohol en el
último mes del 40,45% (IC 95% 37.61 - 43.29). Consumo reciente
(prevalencia último año) de cualquier sustancia ilícita 8,17% (IC 95%
6,66 - 9,68) que incluyó las siguientes sustancias: marihuana, cocaína,
basuco, éxtasis, heroína, sustancias inhalables y dick.
Con respecto al consumo reciente (prevalencia último año) para
marihuana, la cifra reportada para Medellín y el Área Metropolitana
en el estudio nacional del 2013 fue de 7,45% (IC 95% 6,00 - 8,89).
Prevalencias de vida de consumo de drogas ilícitas en algunas ciudades
colombianas.
Prevalencias de Bogotá Cali - Barranquill Medellín
vida consumo (2016) Yumbo a (2019)
N= (2009) (2009) N=
6.319 N=1.362 N=1.528 2.970
Alcohol 89,5% SD 85,5% 51,3%
Marihuana 13,4% 10,69 4,1% 16,4%
Cocaína 4,3% 3,17% 1,5% 5,8%
Alguna droga ilícita 22,9% 5,1% 5,6% 31,2%
Estudios recientes realizados con la misma metodología en
algunas ciudades del Valle de Aburra: Sabaneta y Envigado; nos
dan una visión de cómo están las prevalencias de consumo de
drogas en estas ciudades cercanas a la capital. Envigado presenta
las tasas de consumo más altas para alcohol, marihuana
y cocaína.
Prevalencias de vida de consumo de alcohol y drogas ilícitas en Medellín
y algunas ciudades del Área Metropolitana.
Prevalencias de Envigado (2018) Sabaneta (2019) Medellín (2019)
vida consumo N=2.072 N=608 N= 2.970
Alcohol 92,9% 37,2% 51,3%
Marihuana 30,4% 10,1% 16,4%
Cocaína 8,1% 2,7% 5,8%
Abuso de alcohol
Los indicadores de prevalencia de abuso de alcohol en Medellín
presentan tasas en la vida del 16,25%, último año 3,02% y último
mes 0,83%; siendo está más alta en los hombres a lo largo de su vida
(25,29% vs. 8,79%) y en el último año (3,80% vs. 2,73%), pero mayor
en las mujeres en el último mes (1,0% vs. 0,64%).
Prevalencia para trastorno abuso de alcohol y su respectivo intervalo de confianza del 95% según sexo
masculino Femenino total
Prevalencia vida 25.29% 8.79% 16.25%
Prevalencia anual 3.8% 2.37% 3.02%
Prevalencia mensual 0.64% 1.00% 0.83%
Prevalencia para trastorno abuso de alcohol según edad.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Edad Prevalencia vida Prevalencia anual Prevalencia mensual
13 a 18 años 4,8% 2,5% 1,0%
19 a 29 años 17,3% 5,9% 1,3%
30 a 44 años 18,8% 2,6% 0,7%
45 a 65 años 16,1% 1,8% 0,6%
Total 16,3% 3,0% 0,8%
Este trastorno (dependencia) está presente en todos los
grupos de mayores de edad (mayores de 18 años), con una
prevalencia un poco más notable en el grupo de 19 a 44 años.
En el grupo de menores de edad el trastorno de dependencia
se presenta con prevalencias en la vida y el último año del 0,8%
y en el último mes del 0,3%. Sus implicaciones para la salud
individual, colectiva y pública son devastadoras.
Prevalencia para trastorno dependencia de alcohol según edad.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Edad Prevalencia vida Prevalencia anual Prevalencia mensual
13 a 18 años 0,8% 0,8% 0,3%
19 a 29 años 8,1% 3,2% 0,9%
30 a 44 años 9,3% 2,5% 0,7%
45 a 65 años 8,9% 1,4% 0,8%
Total 8,1% 2,1% 0,8%
Prevalencia para trastorno abuso de drogas según edad.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Edad Prevalencia vida Prevalencia anual Prevalencia mensual
13 a 18 años 9,4% 5,2% 2,8%
19 a 29 años 12,6% 6,3% 3,4%
30 a 44 años 12,6% 6,3% 3,4%
45 a 65 años 3,7% 0,3% 0,3%
Total 8,3% 2,8% 1,5%
Prevalencia para trastorno dependencia de drogas según edad.
Estudio de salud mental - Medellín 2019
Edad Prevalencia vida Prevalencia anual Prevalencia mensual
13 a 18 años 1,6% 1,3% 0,8%
19 a 29 años 7,9% 4,3% 2,2%
30 a 44 años 5,6% 1,2% 1,2%
45 a 65 años 1,5% 0,2% 0,2%
Total 4,2% 1,5% 1,0%
El grupo etario más afectado por los trastornos relacionados
con el uso de sustancias, incluido el abuso y la dependencia para
cualquier droga y el alcohol es el de 19 a 29 años, seguido por
el de 30 a 44 años. Las tasas son también importantes en los
mayores de 45 años.
En los menores de edad (13 a 18 años), las tasas de prevalencia
para cualquier trastorno y cualquier sustancia son, en la vida del
12,2%, reciente del 6,9% y actual del 4,0%.
Prevalencia para cualquier trastorno por uso de sustancias según edad.
Estudio de salud mental - Medellín 201
Edad Prevalencia vida Prevalencia anual Prevalencia mensual
13 a 18 años 12,2% 6,9% 4,0%
19 a 29 años 24,1% 11,4% 5,5%
30 a 44 años 23,7% 5,3% 2,2%
45 a 65 años 18,4% 2,5% 1,3%
Total 20,9% 5,8% 2,8%
Comparación resultados prevalencias para cualquier trastorno por
consumo de alcohol y otras drogas. Medellín 2011-2012 y 2019.
Indicador 2011- 2012 2019
Prevalencia de vida 15,77% 20,86%
( IC 95% 14,2 - 17,3) ( IC 95% 18,9 - 22,8)
Prevalencia de último año 5,24% 5,78%
( IC 95% 4,3 - 6,2) (IC 95% 4,7 - 6,9)
Prevalencia de último mes 2,34% 2,79%
(IC95% 1,7 - 3,0) ( IC 95% 2,0 - 3,6)