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Schejtman, Fabian (2013) - Síntoma y Sinthome en El Fin Del Análisis

Este documento trata sobre el síntoma y el sinthome en el fin del análisis según la propuesta de Lacan. Se consideran algunos límites de este planteo lacaniano, enfatizando la distinción entre síntoma y sinthome. También se discuten diferentes identificaciones posibles con el sinthome.
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Schejtman, Fabian (2013) - Síntoma y Sinthome en El Fin Del Análisis

Este documento trata sobre el síntoma y el sinthome en el fin del análisis según la propuesta de Lacan. Se consideran algunos límites de este planteo lacaniano, enfatizando la distinción entre síntoma y sinthome. También se discuten diferentes identificaciones posibles con el sinthome.
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V Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología

XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en


Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos
Aires, Buenos Aires, 2013.

Síntoma y sinthome en el fin
del análisis.

Schejtman, Fabian.

Cita:
Schejtman, Fabian (2013). Síntoma y sinthome en el fin del análisis. V
Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en
Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de
Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología -
Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires.

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SÍNTOMA Y SINTHOME EN EL FIN DEL ANÁLISIS
Schejtman, Fabián
UBACyT, Universidad de Buenos Aires

Resumen la invención de una nueva solución sinthomática -es de esperarse


Un camino colateral en nuestro proyecto de investigación UBACyT que menos neurótica que las anteriores- que introduce el desape-
20020100100016 correspondiente al período 2011-2014 -“Versio- go del[iv] analista (sinthome/síntoma). ¿Otro sinthome, ahora para el
nes del padre en el último período de la obra de Jacques Lacan analizado? Nada lo impide: que insistamos[v] en no hacer del sintho-
(1971-1981)”- nos condujo a interrogarnos por el final del análisis me una exclusividad del psicoanalizado no nos conduce a negarle
concebido a partir de la identificación con el síntoma según la pro- esa chance. Pero se trata de uno que, sin embargo, no acaba con
puesta de Lacan en su vigésimo cuarto seminario. En este trabajo aquel real que ponemos en la cuenta de lo que llamamos síntoma.
consideramos algunos límites de ese planteo lacaniano acentuando Trátase así del rizo que va y viene del síntoma al sinthome y del
el distingo entre síntoma y sinthome. sinthome al síntoma. Encadenamientos y desencadenamientos, el
final del análisis no termina con ellos: ni con el sinthome ni con el
Palabras clave síntoma. Aun cuando haya modificado drásticamente a ambos o,
Lacan, Síntoma, Sinthome, Fin de análisis mejor aún, a la relación de un ser hablante con ambos.

Abstract DIFERENTES IDENTIFICACIONES CON EL SINTHOME


SYMPTOM AND SINTHOME AT THE END OF ANALYSIS Ahora bien, el sinthome del analizado puede dejarse en la cuenta de lo
A road side in our research project UBACyT 20020100100016 for que Jacques Lacan, al menos una vez en su enseñanza[vi], planteó en
the period 2011-2014 -”Versions of the father in the last period of términos de identificación con el síntoma: ninguna objeción que inter-
Jacques Lacan’s work (1971-1981)”- led us to question about the poner a la posibilidad de situar allí la solución sinthomática alcanzada
end of analysis conceived as identification with the symptom as en el término de un análisis. Si se quiere, entonces, identificación con
proposed by Lacan in his twenty-fourth seminar. In this paper we el… sinthome. Pero ello obliga a una serie de precisiones.
consider some limits of that lacanian approach emphasizing the La primera. La identificación con el sinthome no se halla únicamente
distinction between symptom and sinthome. en el fin de un psicoanálisis. No es privilegio del analizado. Puede
decirse que cada vez que se logra un encadenamiento sinthomático
Key words firme, la estructura empuja en la dirección de una tal identificación
Lacan, Symptom, Sinthome, End of analysis con el sinthome. Se la encuentra tanto en el sinthome normal de la
neurosis no desencadenada, como en el sinthomanalítico de la neu-
rosis de transferencia. ¿Quién más identificado con el sinthome que
el obsesivo con su sinthomentalidad [vii]? Y que el posfreudismo haya
INTRODUCCIÓN propuesto algún orden de “salida” por la identificación con el analista
Un camino colateral en nuestro proyecto de investigación UBACyT no nos habla sino de un hecho de estructura: la transferencia conduce
20020100100016 correspondiente al período 2011-2014 -“Versio- también hacia allí. De donde se sigue la necesidad de aislar lo especí-
nes del padre en el último período de la obra de Jacques Lacan fico de una identificación postrera o terminal con el sinthome.
(1971-1981)”- nos condujo a interrogarnos por el final del análi- De la identificación con el sinthome propia de una neurosis no des-
sis concebido a partir de la identificación con el síntoma según la encadenada puede decirse que se soporta del fantasma, lo que de-
propuesta de Jacques Lacan en su vigésimo cuarto seminario. En fine claramente su estatuto neurótico: deja al parlêtre a distancia de
este trabajo consideramos algunos límites de ese planteo lacaniano un acto conforme con el deseo. Mientras que la identificación con
acentuando el distingo entre síntoma y sinthome. el sinthome del psicoanalizante depende enteramente de la trans-
ferencia: lo que da consistencia tanto al sujeto supuesto al saber
RIZAR EL RIZO como al Otro supuesto gozar[viii]. En contraposición, debe plantearse
No se alcanza el final de un psicoanálisis sino luego de rizar el a la identificación con el sinthome del analizado como una que su-
rizo… varias veces[i]. Brevemente podríamos señalar que ese re- pone el atravesamiento del fantasma, correlativamente, ligada con
corrido puede comprimirse en un trazado mínimo de dos vueltas, la caída de la suposición de saber y no menos advertida de la in-
aunque puede re-iterarse: tiempos lógicos que suponen así el riza- consistencia del goce del Otro. Se ve bien aquí, de paso, que no hay
do de un doble bucle. progreso en la enseñanza de Lacan: la identificación con el síntoma
Se inicia con el desencadenamiento contingente de la neurosis que (1976) no desbanca al atravesamiento del fantasma (1964-67) [ix].
hace síntoma al desbaratar el equilibrio que entregaba el sintho-
me normal[ii] cuando enlazaba lo real, lo simbólico y lo imaginario. EL SABER-HACER NO ES EXCLUSIVIDAD DEL ANALIZADO
Continúa con la terapéutica transferencial-sinthomanalítica que La segunda. Si la identificación con el sinthome supone[x] un saber-
re-anuda el lazo de los tres registros y se cuenta un primer giro. hacer-con el síntoma[xi], éste tampoco es patrimonio del analizado.
Vuelve a des-encadenarse, bajo los auspicios de la “estática de la Ninguna duda de que el “neurótico común”[xii] sabe-hacer-con él: es
transferencia”[iii], por el fragmento de real sintomático que aquella lo que garantiza su estabilidad. Que ese “saber-hacer-con” sea fan-
revela a partir de algún acontecimiento imprevisto, dando soporte tasmático, no lo vuelve menos saber-hacer. Incluso, una de las úl-
al eventual acto analítico. Por fin, se cuenta la segunda vuelta con timas definiciones que Lacan entrega sobre la perversión como tal

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extiende el saber hacer hasta allí: “Hay en ellos [en los perversos] letra del inconsciente-conjunto abierto[xxii] que ofrece una garantía
una subversión de la conducta que se apoya en un savoir-faire, una de distancia -garantía de Witz- en la identificación con el sintho-
habilidad ligada a un saber, el saber de la naturaleza de las cosas, un me, que puede devenir así “saber-hacer-ahí-con” -cada vez, en la
acoplamiento directo de la conducta sexual con lo que es su verdad, contingencia- con lo real. Si no hubiese esta agudeza de la una-
o sea, su amoralidad. Denle alma desde el comienzo: almoralidad”[xiii]. equivocación, que hace trastabillar de tanto en tanto la construcción
Perversión: saber hacer con el fantasma, en su caso, por tal acopla- sinthomática del analizado no podría distinguirse a ésta del yo for-
miento directo con el objeto-alma, que le permite no hacer síntoma talecido pretendido por cierto posfreudismo. La una-equivocación
-y si hubiese de todos modos un síntoma en el perverso, que even- introduce así un desvío respecto de la ortodoxia del sinthome que
tualmente lo mueva a una consulta con el psicoanalista, lo más pro- posibilita volverlo, de este modo, partícipe de la haeresis y, al anali-
bable es que ese síntoma nada tenga que ver con su perversión… zado, abierto a una elección.[xxiii]
con la que sabe-hacer-. En cuanto al “neurótico común”, más bien Pero además hay restos sintomáticos… que no deben ser confun-
acobardado en su relación con el fantasma, su saber-hacer-con didos con el sinthome. ¿Podemos insistir[xxiv] aquí en no superpo-
podrá ser más limitado, pero no por ello menos estabilizador: el ner la dimensión real del síntoma -en el nivel de estos restos- con
fantasma tramita bien lo real sintomático y allí… se adormece. el sinthome? Si este último conlleva algún orden de saber-hacer-
De modo que se debe introducir, aquí también, un distingo con el con, como lo indica Lacan al referirlo al conocimiento que tiene un
analizado. Acabamos de destacar el atravesamiento del fantasma hombre de su mujer[xxv]-, es preciso recordar que al mismo tiempo
de su lado: de allí que su saber-hacer-con no comportaría las res- una mujer sigue siendo… ¡algo con lo que no se sabe hacer de
tricciones programadas propias del fantasma. Ello lo deja eventual- ningún modo!: “Así se abre este género de verdad, el único que nos
mente más abierto a la contingencia. Lo que Lacan indica con esa es accesible, y que versa, por ejemplo, sobre el no savoir-faire, el
breve partícula agregada: “Saber-hacer-ahí-con su síntoma, ése es no-saber-hacer. No sé cómo hacer, por qué no decirlo, con la verdad,
el fin del análisis”[xiv]. Precisemos: ese “ahí” es cada vez, cada nue- ni con la mujer. Dije que una y otra, al menos para el hombre, son la
va vez. Así, “saber-hacer-ahí-con” es la marca de la apertura a la misma cosa. Son el mismo aprieto”[xxvi].
contingencia que porta aquel que ha atravesado el fantasma. En Es preciso insistir: una mujer… é mobile: puede esperársela sintho-
otro lugar[xv] abordamos la operatoria de una castración del fantas- me… ¡y se la encuentra síntoma!, incalculable en cualquier caso.
ma -genitivo objetivo- que despega al parlêtre de su programa de Que no se diga entonces que es algo con lo que un hombre sabe
eterna repetición de lo mismo. arreglárselas de un modo absoluto: ese sueño no puede vender un
psicoanalista. Lacan llegó a indicarlo también de este modo: “…
GARANTÍAS DE UNA ESPECIE DE DISTANCIA dije que [una mujer para un hombre] era algo con lo que nunca sabe
La tercera: hay que indicar que en las formulaciones de Lacan so- arreglárselas. Jamás deja de meter la pata al abordar a cualquiera
bre la identificación con el síntoma y el saber-hacer-ahí-con, se de ellas -o bien porque se engañó o bien porque era justamente esa
destacan decididamente sus límites. Respecto de la primera señala: la que le hacía falta. Pero jamás se percata de ello sino après-coup,
“¿En qué consiste esta demarcación que es el análisis? ¿Es que eso retroactivamente”[xxvii].
sería, o no, identificarse, tomando sus garantías de una especie de Lo mismo para el síntoma: resta como aquello que radicalmente
distancia, a su síntoma?”[xvi]. En cuanto a la segunda dice: “Saber obstaculiza el saber-hacer. Si el análisis luego de un prolongado
hacer allí con su síntoma, ése es el fin del análisis. Hay que reconocer trabajo de desciframiento ha reducido el síntoma hasta su hueso no
que esto es corto”[xvii]. Entonces, “garantías de una especie de dis- puede plantearse que a ese hueso se lo pulveriza hasta su desapa-
tancia” por un lado y “esto es corto” por el otro. rición. No abierto ya a desciframiento alguno, del síntoma persiste,
Vayamos primero por aquellas garantías de distancia. ¿Qué es lo en efecto, su núcleo letra de goce incurable. Lo que deja lugar to-
que hay que garantizar antes que nada? Que en una tal identifi- davía, en el nivel del síntoma, para un sentido… real[xxviii]. Tolérese el
cación postrera con el síntoma el analizado pueda no creerse Uno aparente oxímoron: aquí “sentido” no es “significación”, sino orien-
con él. Tal la especie de distancia que Lacan prefería interponer tación para el analizado… en el exilio de la relación sexual. Pero no
en ese punto objetando cualquier identidad reforzada que de allí se trata en este punto de lo que se sabe-hacer-ahí con el sinthome,
pudiese surgir, impugnando cualquier pretensión de transparencia más bien de la advertencia de la letra de goce del síntoma respecto
del sí mismo que pudiera creerse que un análisis concede. A no de un no saber-hacer radical en la no relación.
esperar del fin del análisis fortalecimientos identitarios absolutos: Por lo demás, ¿si no es con aquel hueso sintomático, con qué real
no se pretende una estatua de bronce siempre idéntica a sí mis- podría calarse la pantalla fantasmática en su atravesamiento? En
ma, sino un analizado. Pero entonces, ¿de dónde provendrían tales efecto, es con el síntoma que se rebate la significación coagula-
garantías de distancia? Aquí propondremos que las entregan dos da que comporta el fantasma fundamental del sujeto. Ningún otro
fuentes: inagotables, puesto que un análisis no acaba con ellas. “instrumento” habilita ese relámpago de lucidez, cuando acontece.
Más bien afina sus operaciones. De modo que aquí el hueso del síntoma es propiamente lo que po-
Por una parte, las referimos, sin más, a la acción del inconsciente sibilita obstaculizar la incidencia del fantasma… en el sinthome.
real[xviii] del que no cabe esperar ningún orden de desabono[xix] -o de Aun cuando persista perturbando hasta cierto punto al analizado
identificación alguna con él[xx]- puesto que este “inconsciente res- por más sinthomado que se halle.
ta… resta el Otro”. Con la una-equivocación, el inconsciente -real- El distingo entre el síntoma y el sinthome, sobre el que necesaria-
opera, justamente, una reducción sobre el sinthome: “hace cambiar mente insistimos, puede al menos advertir sobre la posibilidad -no
justamente algo, lo que reduce lo que llamo el sinthome, sinthome pocas veces abierta- del retorno subrepticio -ahora en clave laca-
que escribo con la ortografía que ya saben”[xxi]. Así, el fin del análisis niana- de la novela rosa abrahamiana de un final de análisis armo-
abre la posibilidad de que la una-equivocación realice su responsa- nioso y edulcorado -que Lacan critica fuertemente en “La dirección
bilidad: responder del sinthome equivocándolo, haciendo del sintho- de la cura y los principios de su poder”[xxix]-: ya no planteada, claro
me, con el que el analizado se identifica, Witz. Una-equivocación y está, en términos de la consabida “alegría sexual, sin historia”[xxx],
una-equivocación y una-equivocación: fecundas zancadillas de la pero eventualmente de un sinthome a prueba de todo con el que no

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se sabe qué hombre de fierro podría saber-hacer-ahí-. agujero de lo que le es ofrecido, a él, como singular”[xl].
Lejos de este “normalismo delirante”[xxxi] en versión lacaniana que Pasar por el buen agujero, tal el salto de este “pase”: pasar no sólo
pretendería amaestrar el resto sintomático por el saber-hacer del de analizante a analista, sino de analizante a analizado a analista.
sinthome, al final de un análisis se halla más bien la disyunción Pero, en ese tránsito, que lo lleva de la identificación con el sintho-
disarmónica entre el sinthome y el síntoma: interponiendo este últi- me -saldo terapéutico del fin del análisis- a la posibilidad de dejarse
mo, así, una segunda garantía de distancia frente a la identificación tomar como sinthomanalista, ¿no deberá apoyarse el analizado en
que el sinthome aporta. ese resto real que constituye el hueso del síntoma? ¿Dónde, si no
en ese testimonio singular de la no-relación, podrá hacer pie para
CONTRA LA ETERNIDAD DEL SINTHOME dar ese paso, para pasar por el buen agujero?
En cuarto lugar es preciso subrayar que, llegado el caso, la identi-
ficación posanalítica con el sinthome puede quedar eventualmente
fuera de juego o bien comprobarse ineficaz frente a nuevos lapsus
que la vida arroje al nudo del ser hablante. Sólo una idealización NOTAS
delirante del fin del análisis, en efecto, podría otorgarle un carácter
[i] Cf. Lacan 1964: p. 281.
eterno al sinthome en su función de anudamiento. Más bien hay que
reconocer la posibilidad de que algún tsunami de lo real vuelva otra [ii] Cf. Schejtman 2013.
vez a conmover las playas del analizado para devolverlo, quizás, a [iii] Cf. Schejtman 1998 y 2013.
la consulta analítica de la mano ahora de un síntoma desencade- [iv] En primer lugar y hasta nueva orden: genitivo objetivo. Respecto del
nante que se ha quedado -al menos por un tiempo- suelto de su desapego del analista cf. Brodsky 2011.
anudanthe y estabilizanthe compañero.
[v] Cf. Schejtman 2004, 2008, 2013.
Que ello pueda acontecer -como de hecho ocurre- no desmerece
un ápice nuestra práctica ni sus efectos, pero sí desidealiza salu- [vi] Cf. Lacan 1976-77: 16-11-76.
dablemente la consideración del fin del análisis. El psicoanálisis no [vii] Cf. Schejtman 2013.
es el juego de la oca “retrocede-diez-casillas-y-vuelve-a-empezar- [viii] Cf. Schejtman 1994.
de-cero”: si no hay progreso[xxxii], sí hay avance, y no en vano. Así,
[ix] Localizamos el despliegue más significativo del planteo de Lacan sobre
los reanálisis -también el del analizado- retoman por lo general en el del atravesamiento del fantasma en el final del análisis entre el Se-
el preciso punto de corte en el que se interrumpió -o finalizó- el minario 11 (cf. Lacan 1964), y la “Proposición del 9 de octubre de 1967
análisis anterior. sobre el psicoanalista de la escuela” (cf. Lacan 1967a y b); mientras que
De todo ello puede comenzar a captarse por qué el “saber-hacer- su consideración respecto de la identificación con el síntoma como final, se
ahí-con” del fin de la cura pudo ser planteado por Lacan como propone -como se indicó- en la primera clase del Seminario 24 (cf. Lacan
“corto”. Para terminar de hacerlo, falta indicar -quinta y última 1976-77: 16-11-76).
precisión- que esta vía, por buena que sea -y seguramente lo es- [x] Cf. Lacan 1976-77: 16-11-76.   
como cura para la neurosis, no es suficiente, de todos modos, para [xi] Lo que entrega cuando menos el problema de superponer ambas ope-
producir un psicoanalista. raciones: ¿es el mismo el sinthome con el que se identifica el analizado que
aquel con el que sabe-hacer-ahí? Nada es menos seguro. Demos como
HACERSE UN NOMBRE O HACERSE ANALISTA ejemplo el caso de la  mujer-sinthome: eventualmente -aun con los re-
Efectivamente, al menos desde 1974, la sola culminación de un caudos que enseguida introduciremos- podría plantearse que un hombre 
análisis no bastaría -según Lacan[xxxiii]- para que advenga un psicoa- puede llegar a “saber hacer ahí” con una mujer… pero ¿ello implica iden-
nalista como tal[xxxiv]. Que un psicoanálisis entregue en su término tificarse con ese sinthome?
una identificación con el sinthome, un saber-hacer-ahí-con, puede [xii] Cf. Freud 1917.
eventualmente dar “soporte a las realizaciones más efectivas y tam- [xiii] Lacan 1972-73: p. 105.
bién a las realidades más atractivas”[xxxv] y con ello darle brillo al
[xiv] Cf. Lacan 1976-77: 16-11-76.
nombre del analizado -quien como neurótico se presentó de inicio
ante el psicoanalista como un “Sin-Nombre”[xxxvi]-. Pero “hacerse un [xv] Cf. Schejtman 2005.
nombre” -avance para el neurótico- no es, sin embargo, compatible [xvi] Lacan 1976-77: 16-11-76.
con la posición del analista[xxxvii]. No, al menos, con la del analista [xvii] Ibíd.
en función: quien no analiza en nombre de su nombre-sinthome,
[xviii] Cf. Miller 2006-07.
sino que se aviene a dejarse tomar como sinthome por quien lo
consulta. Lo que hemos llamado sinthomanalista[xxxviii] no es el [xix] Al desabono mejor confiárselo a Joyce (cf. Lacan 1975b), quien no
sinthome del psicoanalista -que más bien no se pone en juego en su precisó de análisis alguno y a quien, de todos modos, el inconsciente no
dejaba de dar, sino sentido, letra: de ese inconsciente tampoco él se des-
acto[xxxix]-, sino el analista-sinthome… del psicoanalizante.
abona; se lo ve aparecer vivito y coleando sobre el final del Seminario 23:
Tal vez ello movió a Lacan a señalar en la misma dirección, en cf. Lacan 1975-76: p. 152.
su “Intervención luego de la exposición de André Albert sobre ‘El
placer y la regla fundamental’”, en junio de 1975, lo siguiente: “El [xx] “¿A qué se identifica uno, pues, al fin del análisis? ¿Se identificaría a
su inconsciente? Eso es lo que yo no creo, porque el inconsciente resta -no
análisis nos indica que no hay más que el nudo del síntoma, y que
digo eternamente porque no hay ninguna eternidad- resta el Otro”. (Lacan
hay que sudar bastante para llegar a aislarlo; tanto hay que sudar que 1976-77: 16-11-76). Si hay identificación con el síntoma no la hay con el
uno puede incluso hacerse un nombre, como se dice, de ese sudor. Es inconsciente: tan refractario a ella… como lo femenino.
lo que conduce en algunos casos al colmo, a lo mejor que se puede
[xxi] Lacan 1976-77: 15-2-77.
hacer: una obra de arte. No es nuestra intención, no se trata para no-
sotros en absoluto de llevar a alguien a hacerse un nombre ni a hacer [xxii] Lacan 1973-74: 15-1-74.
una obra de arte. Lo nuestro consiste en incitarlo a pasar por el buen [xxiii] “Pero es un hecho que Joyce elige, por lo cual es, como yo, un hereje.

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Porque el hereje se caracteriza por la haeresis” (Lacan 1975-76: p. 15). Buenos Aires. También en los anexos de Lacan, J. (1975-76) El seminario.
Respecto del “desvío” aludido, cf. Schejtman 2007: p. 19. Y, en cuanto a la Libro 23: El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006.
oposición entre las vertientes ortodoxa y herética del sinthome, cf. Miller Lacan, J. (1975c) “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, 4-10-75. En
2005: p. 203-204. Intervenciones y textos 2, op. cit.
[xxiv] Cf. Schejtman 2004, 2008, 2013. Lacan, J. (1975-76) El seminario. Libro 23: El sinthome, Paidós, Buenos
[xxv] Cf. Lacan 1976-77: 16-11-76. Aires, 2006.
[xxvi] Lacan 1972-73: p. 145. Lacan, J. (1976-77) El seminario. Libro 24: L’insu que sait de l’une-bévue
[xxvii] Lacan 1975c: p. 131. s’aile à mourre, inédito.

[xxviii] “El síntoma es real. Es incluso la única cosa verdaderamente real, es Miller, J.-A. (2005) “Nota paso a paso”. En Lacan, J., El seminario. Libro 23:
decir que conserva un sentido en lo real”. (Lacan 1976-77: 15-3-77). El sinthome, op. cit.

[xxix] Cf. Lacan 1958: p. 584-587. Miller, J.-A. (2006-07) Orientation lacanienne III, 9, Cours 2006-2007,
T.D.E., inédito.
[xxx] Cf. ibíd.
Schejtman, F. (1994) “Versiones neuróticas del goce del Otro”. En A.A.V.V.,
[xxxi] Cf. ibíd. Imágenes y miradas, Eol, Buenos Aires, 1994. Y en Mazzuca, R., Schejtman,
[xxxii] Cf. p. ej. Lacan 1975-76: p. 123, Lacan 1976-77: 14-12-76, 11-1-77. F. (2002) y Godoy, C. (2003), Cizalla del cuerpo y del alma. La neurosis de
Freud a Lacan, 1ª edic. Berggasse 19, Buenos Aires, 2002; 2ª edic. corregi-
[xxxiii] Cf. Lacan 1974. da y aumentada, Berggasse 19, Buenos Aires, 2003, reimpr. 2006.
[xxxiv] Si así fue planteado en la “Proposición del 9 de octubre de 1967 Schejtman, F. (1998) “Sobre la estática de la transferencia”. En Tendlarz, E.
sobre el psicoanalista de la escuela” (cf. Lacan 1967a y b), la “Nota italia- (compiladora), ¿Qué cura el psicoanálisis?. El psicoanálisis en la Biblioteca
na” agrega que “el análisis es necesario para ello [hacer un analista] pero Nacional, Ed. Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 2000.
no es aun suficiente” (Lacan 1974: p. 48)  o que “bien puede haber habido
análisis, pero analista ni por asomo” (ibíd.: p. 49). Schejtman, F. (2004) La trama del síntoma y el inconsciente, Serie del bu-
cle, Buenos Aires, 2004.
[xxxv] Ibíd.
Schejtman, F. (2005) “Versiones de la castración en el último período de la
[xxxvi] Cf. Lacan 1960: p. 806. enseñanza de Jacques Lacan”. En Memorias de las XII Jornadas de Investi-
[xxxvii] Cf. Soler 1989. gación de la Facultad de Psicología, UBA. Primer encuentro de investigado-
[xxxviii] Cf. Schejtman 2013. res en Psicología del Mercosur: “Avances, nuevos desarrollos e integración
regional”, Secretaría de Investigaciones, Facultad de Psicología, Universi-
[xxxix] Puesto que ciertamente se goza del sinthome y de ello, precisamen- dad de Buenos Aires, 2005.
te, el psicoanalista se abstiene en su acto, ya que no es su goce lo que en
él opera, sino su deseo. Schejtman, F. (2007) “El desvío del sinthome”. En A.A.V.V., Coloquio-Semi-
nario sobre el Seminario 23 de J. Lacan “El sinthome”, op. cit.
[xl] Lacan 1975a.
Schejtman, F. (2008) “Síntoma y sinthome”. En Ancla -Psicoanálisis y Psi-
copatología-, Revista de la Cátedra II de Psicopatología de la Facultad de
BIBLIOGRAFIA Psicología de la Universidad de Buenos Aires, nº 2, 2008. Y en Schejtman, F.
(comp.) y otros, Elaboraciones lacanianas sobre la psicosis, op. cit.
Brodsky, G. (2011) “El apego transferencial”. En Lacaniana. Revista de Psi-
coanálisis, n° 11, EOL Grama, Buenos Aires, 2011. Schejtman (2013) Instrumentalización clínica de la noción de sinthome:
formalizaciones nodales en psicoanálisis. Tesis de doctorado inédita. Fa-
Freud, S. (1917) “24ª conferencia: El estado neurótico común”. En Obras
cultad de Psicología, UBA.
Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1986, t. XVI.
Soler, C. (1989) “¿Qué fin para el analista?”. En Estudios sobre psicosis,
Lacan, J. (1958) “La dirección de la cura y los principios de su poder”. En
Manantial, Buenos Aires,1989.
Escritos 2, Siglo Veintiuno, México, 1984.
Lacan, J. (1960) “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el incons-
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