Cultura Organizacional y Valores Profesionales
Cultura Organizacional y Valores Profesionales
* 5309549959*
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
CULTURA ORGANIZACIONAL
Y VALORES PROFESIONALES
TESIS DOCTORAL
A—vs
TESIS DOCTORAL
- FACULTAD: Psicología
Dpto. de Psicología Diferencial y
Psicología del Trabajo
AGRADECIMIENTOS
En este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración, apoyo y crítica de las siguientes
personas:
- Doctor D. José Forteza quien como Director, supo transmitirme esas visiones globales que
nos ayudan a orientamos en el marasmo de posibilidades dipersantes.
- Doctor Julio Fernández, cuyo asesoramiento fue definitivo en la optimización del enfoque
metodológico.
- ... y finalmente, Rafael Burgaleta, quien desde la ausencia, sigue presente en el espíritu que
anima los orígenes de este estudio y sin cuya ayuda siempre desinteresada, nada hubiera
sido posible.
A ellos, y otras personas que directa e indirectamente me han acompañado en esta aventura,
muchas gracias.
INDICE GENERAL
Pág.
INTRODUCCION 5
El origen de este trabajo tiene su fundamento en el deseo de hacer converger dos visiones
complementarias del estudio del hombre: la Antropología y la Psicología. La Antropología
como la ciencia de la cultura y la Psicología como la ciencia de la conducta, ambas ciencias
emparejadas esta vez en el mundo de la Psicología del Trabajo y de las organizaciones.
Finalmente, al tercer objetivo consiste, en estudiar sobre una muestra inicial de más de 706
sujetos cual es la importancia de los valores profesionales en relación con otras variables. De
esta forma, se completa el proceso: primero, se define un modelo de evaluación de la cultura
organizacional; en segundo se define un instrumento para evaluar una dimensión de la cultura,
los valores profesionales y en tercer lugar, se estudia dicha dimensión en una muestra de la
población colectiva. Este bloque temático comprende los capítulos V y VI, donde a lo largo
de ellos se trata de escudriñar como los valores profesionales se engarzan a la vida laboral,
para lo cual se plantean 6 hipótesis de trabajo.
Concluye el estudio con un capítulo VII dedicado a conclusiones, y los dos últimos vm y
IX, Anexos y Bibliografía, respectivamente.
En resumen, cada objetivo contiene en sí mismo una aportación innovadora con el espíritu
de estimular una línea de debate poco explotada en la Psicología del Trabajo, nos referimos
a los valores profesionales. Si bien para llegar hasta el final se ha recorrido un largo y
L LA ORGANIZAClON
COMO SISTEMA CULTURAL
“EL MODELO TECNOCULTUR14L”
INDICE
1. INTRODUCCION
2. MARCO TEORICO
3. CONCEPTOS BASICOS
4. QUE ES EL MODELO TECNOCULTURAL
5. QUE ES LA CULTURA ORGANIZACIONAL
6. PROCESO PARA UNA EVALUACION ORGANIZACIONAL
7. EL EFECTO DIFERENCIAL DE LOS SISTEMAS
8. LA ADAPTACION COMO OBJETIVO
9. METODOLOGíA
10. CONSIDERACIONES FINALES
lo.
1. INTRODUCCION
El modelo que aquí se propone, denominado Modelo Tecnocultural (MTC), pretende ser
una herramienta y un medio para el estudio de las variables psicológicas y psicosocioló-
gicas de las organizaciones desde una perspectiva de totalidad. En cuanto modelo, el
MTC se fundamenta en una base teórica donde lo psicológico y lo antropológico tratan
de armonizarse en una síntesis o metodología que pretende ser funcional, operativa y
coherente. Ahora bien, el MTC no aspira a ser, en sí mismo, una teoría sobre el cambio
social o tecnológico, sino que más bien pretendería primero explicar tales eventos,
predecir sus repercusiones a nivel organizacional y finalmente, facilitar la introducción
controlada de variables correctoras. Las características antes descritas nos permiten definir
al MTC como modelo de evaluación organizacional (Pérez Velasco, 1.985, a) del tipo
integrativo, es decir, cuyo proposito es facilitar una dimensión integral de la organización
como sistema.
12.
2. MARCO TEORICO
Hay, además, un deseo explícito de insistir sobre el carácter no primitivista que deberá
tener en el futuro la antropología a medida en que pretende ser una ciencia aplicada a las
sociedades complejas. Esto supone, en cierta forma, una rotura, una nueva vía no
excesivamente fomentada, ya que pudiera parecer ocioso que la antropología se
introdujera en al ámbito históricamente reservado para la sociología. No debe ser así, y
la antropología no tiene porqué quedarse encasillada en el campo de lo folklórico, lo
exótico, lo primitivo o lo no occidentalista, porque si bien es cierto que sus inicios
fueron primitivistas, la larga singladura recorrida desde el siglo pasado por la antropolo-
gía, le ha dotado de una metodología y un acervo científico, que la consolida como
ciencia del estudio de la cultura humana, independientemente de cuál sea ésta. Y de la
misma manera que no parece lógico que se “primitivice” el estudio de las sociedades
complejas, defendemos ardientemente que las culturas occidentales de alto desarrollo
tecnológico y densa complejidad social sean estudiadas desde el punto de vista
antropológico, con un perspectiva sociológica y psicológica.
En este sentido, Barlett y Kayser (1.980, pág. 107) recogen una experiencia de
antropología aplicada al cambio organizacional donde se describe de forma resumida el
enfoque antropológico aplicado a un proceso de cambio organizativo (Syles, 1.962). Algo
similar hace Nisbet (1.979, pág. 123) y Foster (1.974, pág. 147), nos presenta un
suficiente número de casos donde la antropología ha sido aplicada, si no exactamente a
situaciones directamente relacionadas con actividades productivas, si con problemas
específicos de las sociedades complejas. También, y en esta línea, Wolf y Mitchel (1.980)
presentan una serie de trabajos como propios de una antropología aplicada a las
sociedades occidentales.
Otros de los pilares básicos del modelo teenocultural los encontramos en el enfoque
ecológico, lo que le da un rasgo sistémico y materialista al modelo, al plantear la
importancia de la cultura material expresada por lo técnico tecnológico. Esta predomi-
nancia de lo material, de lo técnico que está fuera de toda duda, es lo que da nombre al
modelo que propugnamos, ya que insistimos en la importancia de lo cultural (todo) y lo
técnico (parte) en la vida de las organizaciones.
14.
Todo lo aquí expuesto a título introductorio justifica, en principio, el que se puede aportar
una dimensión psicológica y antropológica integrada que permita el estudio de las
empresas y otros tipos de instituciones laborales como comunidades con cultura propia.
Así, partiendo de la base de que cada empresa u organización es una comunidad social
y tecnológica distinta a otras, y que tales diferencias producen culturas o subculturas
diferenciadas con efectos más o menos significativos sobre la personalidad dominante,
que a su vez inciderán tanto en las variables psicológicas individuales como en las
conductas productivas derivadas de dichas diferencias. Y como consecuencia de este
reconocido relativismo cultura de cada empresa devendrán diferencias productivas,
motivacionales, conflictivas, etc.., que cuestionarán la eficacia en materia psicosocial, de
fórmulas o recetas generalistas, sobre todo si éstas proceden de otras culturas significati-
vamente distintas.
Desde el punto de vista específico de la Psicología del Trabajo, el hecho de que cada
empresa u organización tenga su propia cultura o subcultura, conlíeva una cautela
adicional a la hora de generalizar determinadas estrategias de intervención psicológicas
que si bien tuvieron éxito en ciertas organizaciones o grupos laborales, pueden no ser
igual de eficaces al aplicarse en otras organizaciones. A ello estamos bastante acostum-
brados los profesionales de la Psicología del Trabajo y a partir del MTC, se puede
plantear que el factor cultural es otra variable limitadora para esa generalización; quizá
por esta razón aparentemente ociosa, y pocas veces controlada, se podría explicar en parte
el hecho de que determinados estudios dirigidos a probar la validez de ciertos modelos
motivacionales, estén siendo sistemáticamente interferidos por dichas variables. En
cualquier caso, esto supondría aceptar por parte nuestra que la personalidad humana tiene
una sensibilidad y permeabilidad ante los factores culturales mayor que lo que
explícitamente se reconoce, de manera que el relativismo cultural debería adquirir mayor
relevancia en la psicología aplicada. De hecho, el recurso estadístico a la baremación de
pruebas psicotécnicas, es en sí mismo una concesión al relativismo cultural, hasta tal
punto que muchos profesionales se ven obligados a baremar las pruebas psicotécnicas
para poder hacer uso más riguroso, eficaz y relativizado a la realidad de un marco
profesional específico.
15.
El relativismo cultural es algo mucho más inmediato a las organizaciones de lo que cabría
pensar y el MTC pretende ayudar a desentrañar, mediante un conocimiento más
relativizado y por tanto riguroso, posibles nuevas variables o incrementar la importancia
de otras ya conocidas pero consideradas irrelevantes.
Como consecuencia podemos resaltar las premisas que nuestro modelo supone a la hora
de aproximarse al estudio de cualquier organización:
3. CONCEPTOS BASICOS
Determinado por el marco teórico conviene definir con cierta precisión una serie de
conceptos básicos, no muchos, aunque decisivos para la posterior articulación del modelo
que nos ocupa. Los conceptos que a continuación revisamos pueden considerarse como
los términos claves sobre los que se sustenta el MTC: cultura, culturización y organiza-
ción.
Hay muchos conceptos de cultura coincidentes en parte con las diferentes escuelas o
tendencias antropólogicas. A la hora de identificarse nuestro modelo con el enfoque o
línea teórica capaz de explicar con la máxima operatividad el fenómeno que aquí nos
ocupa (las organizaciones o empresas como comunidades culturales), nos hemos alineado
con el enfoque ecológico, dentro de la perspectiva de la antropología ecológica,
insistiendo en la importancia de la relación cultura-personalidad, como veremos más
adelante.
Realmente, uno de los primeros inspiradores de este concepto de cultura que nosotros
asumimos es White, quien considera a la cultura como “un sistema organizado, integrado,
distinguiéndose tres subsistemas culturales, a saber, los sistemas tecnológico, sociológico
e ideológico. El sistema tecnológico estaría compuesto por los instrumentos materiales,
mecánicos, físicos y químicos, junto con las técnicas de su uso, con cuya ayuda el
hombre, como una especie animal, se relaciona con su habitat natural. Encontramos aquí
las herramientas de producción, los medios de subsistencia, los materiales de refugio
junto con los instrumentos de defensa y ofensa. El sistema sociológico está compuesto
18.
por relaciones interpersonales expresadas por pautas de conducta, tanto colectiva como
individual. Incluimos en esta categoría sistemas sociales, familiares, económicos, éticos,
políticos, militares, eclesiásticos, ocupacionales y profesionales, recreativos, etc.... El
sistema ideológico está compuesto por ideas, creencias, conocimientos expresados en
lenguaje articulado y otra forma simbólica. Caben en esta categoría las mitologías y
teologías, leyendas, literatura, filosofía, ciencia, saber popular y conocimiento de sentido
común” (White, 1.982, pág. 338).
Respecto a la relación de los tres subsistemas dentro del sistema total. White considera
que se encuentran relacionado entre sí, pero la interacción no es igual en todas las
direcciones, ya que el papel principal está a cargo del sistema tecnológico. Los sistemas
sociales son secundarios y determinados por los sistemas tecnológicos, y los sistemas
ideológicos son determinados por lo tecnológicos y lo social. En definitiva, un sistema
cultural para White se puede imaginar como formado por tres estratos horizontales: la
capa tecnológica en el fondo, la filosófica arriba y el estrato sociológico en posición
intermedia. El factor tecnológico es el determinante del sistema social como un todo.
“Poseemos ahora una clave (dice White), para comprender el crecimiento y desarrollo de
la cultura: la tecnología. Un ser humano es un cuerpo material; la tecnología es el medio
mecánico de articulación que une estos dos sistemas materiales, el hombre y el cosmos
(lbidem, pág. 389-400).
El MTC asume este concepto de la cultura de White con las consecuentes reservas que
supone el hecho de extrapolar un modelo cultural desarrollando preferentemente para
estudiar sociedades simples, poco evolucionadas o primitivas para afrontar la trama
cultural de las sociedades complejas o, como es nuestro caso, organizaciones. Con tales
reservas, nosotros, formalizamos el modelo de White no como una pirámide jerarquizada
sino como un sistema de interacciones donde lo tecnológico sigue teniendo una relevancia
especial.
19.
FIG. N~ 1
Es el proceso por el cual los miembros de una detenninada sociedad son moldeados por
los contenidos culturales de dicha sociedad de manera que la personalidad y la conducta
de los individuos se ciñe a los presupuestos culturales específicos. Es decir, existe una
interacción entre la conducta y el individuo a lo largo del tiempo, después de cuyo
proceso culturalizador, los miembros de una sociedad adquieren los contenidos de esa
cultura. Ello viene a significar la importancia de la cultuirización también llamada
“endoculturación” como vehículo conformadordel individuo a su sistema cultural creando
incluso un patrón de conducta específico o personalidad base que incide indudablemente
en la conducta individual. Una primera aproximación a dicha dependencia se presenta en
el esquema siguiente (Rossi y O~ Higgins, 1.981, pág. 48).
NECESIDADES - NECESIDADES
PSICOLOGICAS
0 2
FIO. N
20.
MEDIO
FIS ICO
CARACTERíSTICAS
PSICOBIOLIGICAS
INDIVIDUALES
ji
TECNOLOGíA ORGANIZACION
<Conocimientos, SOCIAL
equipos y habi-
lidades)
03
FíO. N
En cualquier caso, se tiende a admitir entre psicólogos y antropólogos, cada vez con
mayor convicción, que la personalidad y la cultura están estrechamente relacionadas y,
además, definitivamente vinculadas al ambiente físico. Sin pretender entrar en un debate
ya abierto y aún inconcluso, presentamos en la figura número 4 la relación entre
personalidad y cultura citado por Levine (1.979, pág. 85).
0 4
FIG. N
PRODUCTOS CULTURALES
Creencias reiigíosas
Teorías de enfermedad
Cuentos popuiares
PRODUCTOS CULTURALES
Fantasía
Dichos
Conceptos del mundo
22.
Son múltiples las definiciones existentes para precisar que entendemos por organización
dentro del ámbito de la Psicología del Trabajo. Para Shein (1.978) una organización es
la coordinación racional de las actividades de un cieno número de personas, que internan
conseguir una finalidad y objetivo común y explícito, mediante la división de las
funciones y del trabajo, y a través de una jerarquización de la autoridad y de la responsa-
bilidad. La organización puede ser formal (cuando los roles a desempeñar y los actores
están definidos y nombrados desde la estructura jerárquica) o informal (cuando actores
y roles aunque proceden de la organización formal, no han sido explícitos).
Desde otra perspectiva complementaria, las organizaciones son concebidas como sistemas
abiertos (Bertalanffy, 1.980), que intercambian energía, materiales e información con el
entorno. En líneas con lo anterior, y siguiendo la línea de investigaciones desarrolladas
por el Instituto Tavistok, las organizaciones se definen como sistemas sociotécnicos cuyas
características principales son las de ser un sistema abierto compuesto a su vez de dos
sistemas: el social (conjunto de relaciones entre aquellos que realizan la tarea), y lo
técnico (exigencias de la tarea, ambiente físico, equipo disponible). La perspectiva
sociotécnica de las organizaciones se debe fundamentalmente a Emery y Trist (1.976).
Pero además, pueden introducirse nuevas dimensiones, así un nuevo aspecto a considerar
dentro del término organización es el de comunidad. Una organización además de ser un
sistema sociotécnico abierto y racionalmente coordinado, es también una comunidad. Es
decir, toda organización puede ser identificada como una comunidad, o sea, una sociedad
global del tipo de unidad local encerrado en sí misma una cantidad indeterminada de
esfera de relaciones (Kónig 1.971. pág. 48).
23.
Pero desde la perspectiva del MTC una organización, como vimos anteriormente, es un
sistema cultural compuesto de tres subsistemas (el ideológico, el sociológico y el
tecnológico), dimensión que difiere sensiblemente del modelo sociotécnico que contempla
básicamente dos subsistemas, (el tecnológico y el socia]), lo que supone en nuestra
opinión, un enriquecimiento no solo conceptual, sino operativo también, de] término
sociotécnico. En consecuencia, estamos en condiciones para fonnular el concepto de
organización en la siguiente manera:
Entendemos por Organización una comunidad con un sistema cultural propio (ideológico,
social y tecnológico), abierto, donde sus miembros tratan de alcanzar mediante una
coordinación racional, objetivos comunes, compartiendo la complejidad propia de toda
comunidad: ser una sociedad global.
De acuerdo con esta perspectiva una organización es, en cierta forma, una microsociedad
racionalmente organizada y con una cultura propia que trata de conseguir objetivos
comunes en interacción con un entorno de rango superior o macrosociedad. Si tomamos
como referencia a la macrosociedad como una maaorganización con cultura específica,
una empresa, por ejemplo, sería una microorganización con su subcultura correspondiente.
Corroborar al menos algunos de los requisitos planteados por Nadíer es uno de los
objetivos que esperamos alcanzar una vez que se haya descrito qué es y cómo funciona
el MTC en este apartado, ya que su homologación y validación definitivos, por su
supuesto que requerirá tiempo y dedicación.
.
26.
Decir esto no es nada novedoso, porque los expertos saben que lo que es válido para una
comunidad no es necesariamente útil para una comunidad distinta. Nuestra aportación
supone la apertura de una nueva dimensión para comprender los fenómenos preferente-
mente psicosociales de una empresa, y la posibilidad potencialde ensayar nuevos cambios
para llegar a mejores y más eficaces soluciones en beneficio de la comunidad misma.
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28.
El sistema cultural es una totalidad que integra, interactuantes, a los tres sistemas de
manera que estos permanecen conectados entre sí y la modificación de una de una de
estas partes repercutirá no sólo en el resto de subsistemas, sino en el todo una unidad. La
figura n0 5 recoge simplificadamente la complejidad interrelacionada de una organización
como sistema cultural. A lo largo de las páginas siguientes se irán describiendo, de forma
más resumida posible, subsistemas y procesos, correspondientes principalmente al estado
interno del sistema en su conjunto.
Para definir como funciona el sistema ideológico comenzaremos por plantear que
entendemos nosotros por ideología, y para ello recogeremos el concepto de Femand
Dumont, quien estima que los sociólogos contemporáneos suelen utilizar este término
para designar “un sistema de ideas y de juicios, explícitos y generalmente estructurado,
que sirve para describir, explicar, interpretar, o justificar la situación de un grupo o de
una colectividad, y que, inspirándose ampliamente en unos valores propone una
orientación precisa hacia la acción histórica de ese grupo o colectividad”. Con otras
palabras, Dumont precisa que cabría considerar la ideología como “la racionalización de
una visión del mundo (o de un sistema de valores)” (citado por Rocher, O pág. 128,
1.973).
Otros autores consideran la ideología como un sistema mental donde el hombre mezcla
libre e inconscientemente su conocimiento de los hechos, sus ideas, opiniones, creencias
y mitología que guía su percepción de todas las situaciones sociales, incluyendo por
.
29.
supuesto, las laborales (Miller, D. C. y Form, W. M., pág. 306, 1.969). Katz y Kahn
consideran los valores y las normas como parte de la ideología del sistema social que las
produce (Katz y Kahn, pág. 62-3, L981). Claramente clarificador al respecto es el
término de universo simbólico de Berger y Luckman, considerando como la matriz de
todos los significados socialmente y subjetivamente reales (Berger y Luckman, T. pág.
124 y s.s., 1.972).
Pero el sistema ideológico no es una mezcla caótica de símbolos, sino que en él se puede
encontrar subsistemas menores en tomo a los cuales se teje la trama ideológica o si se
prefiere la constelación simbólica de éste subsistema. Un observador, a través del estudio
de la conducta de los miembros de una organización podrá fácilmente abstraer cual es el
rol de ciertos individuos, y a partir de este dato deducir cuales son los modelos de
conductas deseables en una organización. Pero los modelos y las normas que los susten-
tan son la expresión simbólica de un píano más profundo: el sistema de valores, es decir
sistema de ideas sobre estados deseables de las cosas compartidas por los miembros de
una cultura o grupo (Secord, P.F. Y Backnian, C.W. pág. 591, 1.976). Además el
observador puede dentro de este nivel deducir la existencia de una serie de ritos
relacionados con el sistema de valores con el fin de reforzar su eficacia. Ahora bien, en
otro nivel de análisis y superponiéndose a los valores y los ritos, podremos encontramos
con el sistema de ideas, creencias y mitos que son el conjunto de principios ideológicos
que dan su sustento al sistema de valores y al sistema ritual (ceremonial). Gráficamente,
el sistema mental que hemos denominado sistema ideológico, responderá al siguiente
esquema funcional:
30.
SUBSISTEMA IDEOLOGICO
SUBSISTEMA
SOCIAL
SUBSISTEMA TEONOLOGICO
Como puede deducirse de la figura n2 6, las ideas, creencias y mitos, informan al sistema
de valores y a la conducta ritual de la organización. Estos últimos coadyuvan a definir
modelos y normas de conducta para los miembros de la organización que se vertebran en
posiciones (estatus) y roles (conductas) de los cuales derivarán la red de interacciones
tanto de la organización formal como informal. Finalmente, este flujo social e ideológico
desemboca en una conducta tecnológica de la organización en base a la estrategia
dominante utilizada para la transformación de recursos humanos y tecnológicos en bienes
y servicios, de cuyos resultados devendrán influencias y cambios que afectarán de nuevo
al sistema ideológico, etc... Así descrito, el sistema ideológico aparece como el agente
conformador del resto de sistemas, cuando en nuestra teoría, aquél, está condicionado
sustancialmente por el sistema tecnológico.
31.
.
32.
Tal vez resulte poco verosímil que en las organizaciones caracterizadas por el recurso
a sofisticadas tecnologías, con altos grados de mecanización y automatización, etc...
donde la racionalidad parece ser el medio dominante, se produzcan mitos, pero es así.
Miller y Form observan que si realizásemos un análisis de contenido en las conversa-
ciones de los trabajadores revelaría que estos crean mitos, folklóre e invenciones en
relación con las situaciones laborales. Además vienen a afirmar que en ninguna parte
de la organización existe mayor mitología que en la mentalidad de la dirección y
citan ejemplos tales como... “los trabajadores son indolentes, perezosos y tratan de
conseguir cuanto pueden; responden solamente a motivaciones económicas; son
emocionales como animales; seguirán a cualquier líder que surja de la chusma, etc...
Pero también los trabajadores, según estos autores tienen mitos sobre la dirección y
los jefes, tales como: se preocupan solamente de los beneficios, no tienen corazón,
etc (Miller y Form, 1.969, pág. 306). En definitiva, el mito tiene un valor
importante de ajuste social y permite, pese a su complejidad, reforzar ciertas
conductas, modelos o sistemas de valores que se presentan en el sistema cultural, es
decir en la empresa.
B) Sistema de valores
“El valor es una manera de ser o de obrar que una persona o colectividad juzgan y
que hace deseable o estimables a los seres o a las conductas a las que se atribuye
dicho valor (Rocher, 1.973)”.
Hemos repasado suscintamente el concepto y la función general del valor dentro del
sistema ideológico, pero el valor tiene además otras características que no podemos
pasar por alto. Para Rocher, los valores son algo más que un componente mental de
la cultura reconocido en ellos cuando menos tres funciones: coherencia de modelos,
unidad psíquica de la persona e integración social. La coherencia de modelos se logra
mediante una relativa ausencia de contradicciones entre reglas y modelos de una
sociedad dada, aunque se asume que siempre el valor suele estar impregnado de
cierta ambigúedad. La unidad psíQuica de la persona se expresa a través de una
compleja función psicológica por la cual se absorbe el sistema de valores dominantes
de su sociedad, interiorizado valores, normas y patrones de conducta deseables que
de alguna manera conforman el estilo de vida de dicha cultura. El término de unidad
psíquica no es precisamente sinónimo de homogeneidad. La integración social es
finalmente la función que define el tercer aspecto del valor. Se supone que a través
del sistema de valores los individuos de una comunidad se adhieren a modelos
comunes que permiten la participación en la vida colectiva (Roche, 1.973. págs. 84-
85).
34.
Rockeach nos aporta más luz acerca de la función de los valores. Para este autor los
valores cumplen dos funciones básicas: normativa y motivacional. La función
normativa será la que regirá nuestra conducta permitiendo juzgar, evaluar y alabar,
así como condenar, nuestra conducta o la de los demás. Y la función motivacional
expresa nuestra lucha por alcanzarlos. Luchamos por se honesto, etc... como una
necesidad humana que se expresa a través de los valores. Actuar de acuerdo con los
valores, respetar las normas, etc... permiten mantener y acrecentar nuestra propia
autoestima (Rockeach, 1.973).
Para Reich y Adcock, los valores ocupan una posición más importante que las
actitudes, con las que tienen cierta conexión, aunque los valores son abstractos y no
suelen dirigirse a las personas concretas o cosas. Tienen además, según estos autores,
una característica: cuando se sustentan los valores, no se sustentan poco o mucho,
sino íntegramente, no admiten términos medios, características que las actitudes sí
poseen, de forma que se pueden hablar de grados de actitud hacia las cosas, personas,
etc.. pero en cambio, el valor se asume o se rechaza (Reich y Adcock, 1.980, págs.
20-21).
C) Sistema ritual
Al introducir esta variable en el sistema ideológico con entidad propia aplicable a las
organizaciones, no lo hacemos con el fin de primitivizar, en su sentido peyorativo,
la concepción de las relaciones en una empresa. Creemos que el rito en su sentido
estricto y por su significado social y simbólico, tiene perfecta cabida en el enfoque
tecnocultural.
Veamos algunos conceptos de rito, por ejemplo la utilizad por Ruth Benedict para
quien los rituales son formas de comportamiento prescrito y elaborado que tiene lugar
35.
como características culturales y que son extrañas desde el punto de vista tecnológico
(Benedict, R., 1.930). Especial interés ofrece para Jean Cazeneuve el rito como un
acto individual o colectivo que siempre, aún en el caso de que sea suficientemente
flexible para conceder márgenes de improvisación, se mantienen fiel a ciertas reglas
que son, precisamente, las que constituyen lo que en él hay de ritual, cabría decir, en
el terreno de los hechos que el rito y el acto útil aparecen entremezclados con suma
frecuencia y el rito, en consecuencia es un acto cuya eficacia real no se agota en el
encadenamiento empírico de causas y efectos (Cazeneuve, 5, 1.971, págs. 16-19).
Para este autor, mito y rito son sistemas simbólicos, lenguajes que remiten a
estructuras, resta por saber por qué los hombres o los pueblos recurrieron a esos
lenguajes y no a otros.
En las sociedades primitivas, todo cambio que suponga el paso de un estado a otro
está ritualizado: los cambios en las fases lunares, en las estaciones del alio, los
cambios de estatus sociales de los individuos, etc... Todo está sometido a un
comportamiento ritual. En las sociedades industrializadas también se mantienen por
ejemplo ciertos rituales de las características antes definidas. Llevar, por ejemplo, el
anillo de casado es una conducta ritual que define una situación social: el estatus de
casado. Según Evans-Pritchard, algunos ritos están referidos a los cambios de estatus
social o a las interacciones grupales en tanto que otros se refieren al bienestar moral
y físico del individuo. Los primeros son los que tal autor denomina confirmatorios
en tanto que los segundos, los expiatorios estarían referidos a la vida moral y
religiosa preferentemente (Evans-Pritchard, 1954 pág. 21).
36.
En relación con los ritos confirmativos o vinculados a la vida social, cambio de status
o interacción grupal, los autores suelen darles diversos nombres distintos: ritos de
transición, ritos de pasaje, ritos de crisis de vida, etc... (Mair, L., 1.973, págs. 223-
235). También suelen dividirse en fases: salidas, entrada o actos de atravesar
determinada posición social, dando lugar a rituales de congregación, separación, etc...
Como puede observarse, puede haber tantos ritos como temas o situaciones sociales,
físicos o religiosos se planteen. Se puede hablar de ritos de transición, de expiación,
de duelo, de investidura, ritos negativos, ritos positivos, ritos de purificación, etc...
No es nuestro deseo pasar revista a toda la gama ritual sino plantear el tema y optar
por el modelo taxonómico que mejor explique la peculiaridad ritual en las
comunicaciones laborales. Por esta razón a la hora de abordar la problemática del
sistema ritual en las organizaciones hemos optado por la clasificación realizada por
Miller y Form, quienes identifican tres tipos de rituales en las organizaciones
industriales, a saber: ritos de iniciación, ritos de intensificacióa y ritos de paso o
pasaje. Las características de estos ritos según dichos autores es la siguiente: ‘Los
ritos de iniciación no se hallan restringidos a los pueblos primitivos o asociaciones
fraternales. Al profano en un grupo de trabajo se le puede exigir que consiga una
llave inglesa de mano izquierda, o una sierra de vidrio, un afilador de diamante y
otras herramientas inexistentes. Esto se lleva a cabo para impresionarle por su
ignorancia y por lo ‘verde” que está para el trabajo. Al nuevo trabajador se le pide
muchas veces que haga recados o favores a los miembros del grupo. Al mismo
tiempo, puede sometérsele a abusos verbales, poniéndole nervioso y molestándole.
Incluso se molesta algunas veces a ridiculiza el trabajador experimentado. El objeto
de estos malos tratos es comprobar los recursos del individuo, sus actitudes respecto
al grupo y su deseo de participar en los sentimientos del mismo. Forma parte del
proceso de introducción social que sí tiene éxito, señala la aceptación del individuo
por parte del grupo. El proceso de introducción finaliza cuando el individuo pone en
práctica, sin darse cuenta, los rituales del grupo, cuando cree en sus mitos y
sentimientos, y sobre todo, cuando participa en la introducción de otros recién
llegados.
37.
Ritos de intensificación son las ceremonias que demuestran la unidad esencial del
grupo. Pueden ser muy sencillos, como la costumbre de encontrarse antes del trabajo
en los vestuarios o el intercambio de saludos, bromas y chismes. Otros ritos que se
celebran con menor frecuencia pueden proporcionar una mayor satisfacción
emocional. Pueden constituir en la excursión anual, el asistir a la noche inagural de
un partido de béisbol, pararse a beber una cerveza al regreso, celebrar la Navidad o
el Año nuevo con una “fiesta espontánea” en la fábrica.
Un inspector de una fábrica de radios del Este, que no había sido aceptado totalmente
en su grupo de trabajo, explico sin darse cuenta la función de este rito al decir: -
La función de esta ceremonia consistió en restaurar el equilibrio del grupo que había
sido alterado por los conflicto durante el año. Era expresión de la unidad y
pertenencias básicas. Este rito y otros reforzaron las relaciones habituales en el
grupo” <Miller y Form, 1.969, págs. 302-304).
Para los psicosiciólogos Secord y Backman el termino sistema social esta directamente
vinculado al rol social, desde esta perspectiva, el sistema social es la interrelación de los
roles sociales. Consecuentemente, para estos autores se pueden identificar tantos sistemas
sociales como situaciones donde la interacción de roles se produzcan a saber, una familia,
un monasterio, una prisión, una escuela, un hospital, etc. (Secord y Backman, L976, pág.
400).
Para el antropológo Leslie A. White, el sistema sociológico esta compuesto por relaciones
interpersonales expresados por pautas de conductas, tanto colectiva cono indivuidual.
Ahora bien para este autor los sistemas sociales son secundarios repecto a los sistemas
tecnológicos de manera que un sistema social puedan en verdad ser definido efectivamen-
te como el esfuerzo organizado hecho por los seres humanos en el uso de los instrumen-
tos de subsistencia, ofensa, defensa y protección (White, 1.982, págs. 338-339).
Como hemos podido ver, el término sistema social guarda una profunda analogía con el
de organización social si bien para Burish, sociólogo industrial, el concepto de sistema
social no debe entender únicamente como el conjunto de funciones, posiciones, relaciones
e interacciones de los individuos participantes en la producción, sino para el análisis
sociológico es imprescindible introducir también la dimensión de asociación conflictiva
obligatoria de contrapoder sindical o análogo (Burish, 1.978, págs. 129-130).
En general, todas estas definiciones conservan una considerable analogía si bien cada una
de ellas aporta rasgo especifico. Miller y Form se refieren a la estructuración en
organización o red formal e informal. Secord y Backman inciden en la importancia del
rol social. Katz y Kahn plantean el tema del marco supraorganizacional. El antropológo
40.
¿Pero qué variable integra este ténnino así enumerado y cómo se estructura?. El cuadro
sinóptico siguiente pretende recoger en esquemas el contenido estructurado del sistema
social (ver Fig. N9 7).
41.
FIG. N27
A) La Estructura Social
Los sistemas sociales están estructurados, es decir, tienen una coherencia interna que
les confiere la consistencia necesaria como para garantizar su supervivencia, lo cual
no debe hacemos suponer que en una organización todo es coherente, sólido y sin
cabida para la marginación. Esta estructura social se fundamenta en un pilar básico,
la organización formal que a su vez posibilita la existencia de un subsuelo social, la
42.
organización informal. Por tanto, al afrontar el estudio del sistema social organizati-
yo, tendremos que planteamos dos niveles de análisis: el de lo explicito, lo escrito,
lo legitimado (organización formal) y el de lo subyacente, lo oculto (organización
informal).
B) Organización Formal
- Organización Funcional
Para alcanzar sus objetivos, una organización debe racionalizar la división del
trabajo, la especialización de funciones y la coordinación de estas mediante la
creación de una organización funcional. Esta estructura funcional se suele
plasmar en un organigrama donde se articulan las tareas básicas: comercial,
producción, compras, personal, etc... dependiendo del tipo de organización,
naturalmente. A su vez en cada una de estas tareas hay subdivisiones funcionales
donde los recursos humanos aplican sus conocimientos profesionales. La
estructura u organización funcional es en definitivauna organización departamen-
tal y la trama creada en tomo a ésta división departamental de funciones
constituye la columna vertebral de la organización formal, de modo que partiendo
de aquella, se definirá el grueso de la estructura social: posiciones sociales, roles,
grupos formales, etc.., como veremos más adelante.
:
43-
y Form, 1.969 pág. 332). Este concepto es aplicable a los individuos y grupos,
independientes.
forma más frecuente en que poder ser distribuye y se legítima en las organizacio-
nes.
Secord y Backman (1.976, pág. 399) para quienes el término más general de rol
Ahora bien, ¿Qué entendemos por posición social?. Según los citados autores una
:
44-
Katz y Kahn (1.981, págs. 199-200) consideran el puesto como el concepto clave
que hace referencia al punto panicular para ubicar a una persona en un espacio
organizacional, es decir, “el puesto es un concepto de relación que define a cada
posición en base al nexo que tenga con otros y con el sistema con un todo”. Se
asocia con cada puesto una serie de actividades o conductas separadas que
esperadas constituyen el papel (rol) que ha de cumplir. Puesto es equivalente a
lo que estamos entendiendo con posición social o estatus.
Rol y posición social, como hemos visto, están estrechamente vinculados, si bien
el término rol merece la pena que se revise brevemente, así nos encontramos con
la definición de Miller y Form que entiende el rol laboral como “el aspecto
dinámico de la posición social” (1.969, pág. 200). Otros sociólogos definen el rol
social como el conjunto global de maneras de obrar que, en una sociedad dada,
se estiman debe caracterizar las conductas de las personas en el ejercicio de un
función particular (Rocher, 1.973. pág.46). Continuando la línea discursiva de
este autor, considera que en tanto que el sistema de posición social estaría
vinculado a un sistema estructural, el sistema de roles se enmarcaría dentro de
un plano organizacional (Ibidem, pág. 346).
45-
- Conducta del Rol: como se conducen los individuos dentro del rol, cuando
éste está estandarizado o institucionalizado (pág. 59).
- Persona Focal: cualquier individuo cuyo rol o puesto esté sujeto a considera-
ciones (pág. 196).
- Rol percibido: percepciones y cogniciones que la persona (el actor del rol)
tenga de lo que se le transmite (pág. 198).
El resto del cuadro trato de relacionar las siguientes variables: posición social
con categoría profesional y puesto de trabajo; rol social con tarea o función;
posición social con rol a desempeñar; pirámide social con pirámide profesional.
C) La Or2an¡zación Informal
Uno de los objetivos de estudio más importantes para nuestro modelo de evaluación
organizacional, es el acceso al conocimiento de la organización informal. Por su
incidencia y relevancia en el sistema social, la organización informal constituye un
:
50.
2. Una organización y estructura que define las relaciones entre estos grupos en
términos de derechos, obligaciones, prestigio e influencia.
Respecto al estudio de la red informal, Miller y Form consideran que este debe
concentrarse en el grupo, es decir, la relación social no el individuo, ya que es la
interrelación personal la que define al grupo y no la mera reunión de los individuos
(Ibidem, pág. 261).
52.
.
53.
mente, la idea de que una organización es una tribu en su sentido más riguroso. Este
hecho de por sí no es nada nuevo, José A. Jauregui, en su libro “Las reglas del
juego” (1977), insiste hasta la saciedad que las sociedades complejas se comprenden
mejor si se estudia su conducta colectiva más en términos tribales que de luchas de
clases, por ejemplo. Este autor cita numerosos ejemplos de diversas conductas
sociales cuya explicación no es dada mejor en términos antropológicos que
sociológicos. Finalmente, ejemplos de las influencias del parentesco en las
sociedades complejas se pueden encontrar en Wolf, Clyde y otros (1.980).
Precisamente, en este texto se dice que el estudio de la red (organización) informal
en los estudios urbanos pueden desempeñar el mismo papel que en la actualidad
desempeña la genealogía (estudio del parentesco) en los estudios tribales.
D) La Contraestructura Social
Para Secord y Backman, el poder social es una propiedad de una relación entre dos
o más personas y se entiende en términos de una teoría del intercambio, es decir, el
poder de una persona P sobre otra persona O es una función conjunta de una capaci-
dad de afectar los resultados de O con relación a sus propios resultados (Ibidem, pág.
244).
Dentro de nuestro modelo, lo tecnológico constituye una pieza clave para la compresión
de la cultura de la organización en su totalidad, donde además, esta variable tiene especial
relevancia. En primer lugar revisaremos brevemente los diversos conceptos que existen
para definir qué es la tecnología.
- Incidiendo más en sus efectos, Toffer define a la tecnología como “ese enorme
y rugiente motor del cambio -la tecnología”.
- Pero los autores, Pvtlik, Landa y Johnson definen la tecnología en los siguientes
términos:” un proceso emprendido en todas las culturas (universal), que implica
la aplicación sistemática del conocimiento organizado, (síntesis) y tangibles
(herramientas y material) con el fin de extender las facultades humanas que se
encuentran restringidas como resultados del proceso de evolución” (1.978, pág.
6).
Otra óptica aporta Dickson para quien la tecnología es un concepto abstracto que
comprende tanto las herramientas y máquinas utilizadas por una sociedad como las
relaciones mutuas que su uso implica (1.978, pág. 2). Para este autor “la innovación
tecnológica se encuentra íntimamente relacionada con los problemas de poder y control
en la sociedad al explicar esta relación en términos aparentemente neutrales de aumento
en la eficacia y la productividad” (Op. Cit. pág. 47). Verdaderamente, el punto de vista
de Dickson encierra un claro contrapunto a una dimensión utilitarista y emancipadora de
lo tecnológico, e introduce la perspectiva conflictivista basada en la lucha de clases.
Leslie A. White, antropólogo al que ya nos hemos referido en varias ocasiones a lo largo
de este texto, para este autor el sistema tecnológico está compuesto por los instrumentos
materiales mecánicos, físicos, químicos, junto con las técnicas de su uso, con cuya ayuda
57.
el hombre, como especie animal, se articula con su habitar natural. Encontramos aquí las
herramientas de producción, los medios de subsistencia, los materiales de refugio y los
instrumentos de defensa y defensa. Además, White supone que en el sistema cultural no
todos los subsistemas tienen la misma importancia ya que según él, el papel principal está
a cargo del sistema tecnológico (White, 1.982, pág. 338). Para este autor la tecnología es
la variable independientemente en tanto que el sistema social es la variable dependiente.
Los sistemas sociales son en consecuencia determinados por sistemas tecnológicos; en
cambio en éstos se traduce en un cambio en aquellos. Algo similar ideológico, de manera
que éste se encuentra poderosamente condicionado por aquél, hasta tal punto que White
afirma que existe un tipo de filosofía propio de cada tecnología, es decir, una tecnología
pastoril, agrícola, metalúrgica, industrial o militar hallarán cada una su correspondiente
expresión en sendas filosofías. Un tipo de tecnología tendrá expresión en la filosofía del
totemismo, otra en la astrología o en la mecánica de los cuanta. El factor tecnológico es
por lo tanto el detenninante de un sistema cultural considerado como un todo. Determina
la forma la forma de los sistemas sociales, y la tecnología y sociedad determinan juntas
el contenido y la orientación filosófica. Como resumen, para White, la tecnología es el
medio mecánico de articulación que une estos dos sistemas materiales: hombre y cosmos.
Pero se trata de sistemas dinámicos. Todas las cosas -el hombre, el cosmos, la cultura-
pueden ser descritas en términos de materia y energía (White, op. cit. págs. 339-340).
Según Ellul (Cit. por Pytlik, Landa y Johnson, 1.978) la tecnología ha inspirado una serie
de valores a la sociedad que a su vez proceden de la máquina, a saber: organización,
racionalidad y eficacia. Tales valores impregnan aquello que la tecnología toma y puede
considerarse con sustanciales a lo tecnológico. Organización se entiende como la
asignación de tareas apropiadas a los individuos o grupos de manera que pueden obtener
todos los objetivos de la forma más eficaz posible. Racionalidad es el principio por el
cual la estandarización se lleva a cabo. La racionalidad rechaza lo espontáneo, lo
inconsciente y los aspectos intuitivos de la vida. En su lugar se favorece la vida razonada,
clara, ordenada y organizada. Finalmente la Eficacia, que llega mediante el análisis
racional y se convierte en el valor dominante del estilo de pensamiento tecnológico.
58.
No sólo aporta valores la tecnología sino que la historia de la humanidad tiene una clave
en lo tecnológico para descifrar su sentido. En su aspecto material, la historia de la
civilización es la filosofía de la tecnología (Derry y Williams, 1.980). Trasladado al
marco organizacional, nuestro caso, lo tecnológico tiene una considerable influencia, así
en los años 1.950 Joan Woodwod hizo un estudio en el sureste de Essex sobre cien
compañías, detectandose que las compañías que tenían un análogo sistema de producción
compartían parecidas estructuras. La profesora Woodwod identificó diez sistemas de
producción que iban desde la manufactura de las unidades técnicamente poco sofisticadas
para pedidos específicos de clientes hasta el flujo de producción cotidiana. Ella descubrió
que en le medida que el sistema de producción se desplazaba desde unidad simple a flujo
continuo cotidiano, aumentabael número de nivelesjerárquicos, a plantilla constante entre
las empresas comparadas. Lo mismo sucedía con el número de directivos, personal de
supervisión y proporción del trabajo directo con el indirecto. De forma análoga el trabajo
de control la escala tecnológica. No sólo repercutía el sistema de producción en la línea
jerárquica, etc... sino en el predominio de la comunicación verbal en posición a la
comunicación escrita. Otros estudios en tomo a la influencia de la tecnología en las
organizaciones nos confirman que esta influencia es inversamente propocional al tamaño
de la compañía (Citado por Barry, 1.980).
En línea con lo anterior expuesto, Presthus considera que la tecnología es también vital
para los pequeños grupos de trabajo (10 ó 20 miembros) ya que la óptima estructura del
grupo de trabajo, el diseño de sus relaciones de autoridad, el grado de control sobre el
proceso de trabajo del individuo, el tipo de supervisión, entre otros factores, parece estar
considerablemente influenciado por el tipo de tecnología dominante en el grupo en
cuestión (Presthus, 1.979, pág. 135).
suponía, no por la ineficacia de la innovación en sí, sino por el rechazo al cambio por
parte de todos aquellos que veían su estatus amenazado por las consecuencias que suponía
reconocer a los artilleros una preponderancia tecnológica en las embarcaciones.
Ahora bien, volviendo a nuestro modelo, ¿cuál es nuestra posición?. Verdaderamente nos
parece que el término determinismo es lo suficientemente excluyente y riguroso como
para que sea aplicado a los sistemas culturales de forma i-ígida y unívoca, ya que, en sí
mismo, negaría en esencia la diversidad cultural. Nosotros preferíamos usar desde el
modelo tecnocultural el término o concepto “predominancia tecnológica” frente a los
demás subsistemas; predominancia que implica maleabilidad, flexibilidad, pero en última
instancia, sometimiento de organización a lo tecnológico. Hasta aquí nuestro posiciona-
miento ante la dinámica en tiempo distinto seda el posicionamiento ético en términos de
que es lo que más conviene a un sistema cultural en cuestión, aspecto este que se escapa
de los objetivos de este texto.
y
* Materias o recursos - Bienes
primarios. - Equipos
* Máquinas, medios, - Servicios
“know-how”. - Prestaciones
* Sistema de organi- - Etc.
zación del trabajo.
61.
Definir qué se entiende por cultura organizacional conlíeva, hasta cierto punto, la
dificultad de adaptar el lenguaje antropológico al campo de la empresa, institución, etc.
Como vimos en apartados anteriores, la cultura era un sistema compuesto de tres
subsistemas (ideológico, sociológico y tecnológico). En este sentido la acepción no
cambia pero profundizaremos en un matiz que se abordó en el capítulo II, punto 3.2.,
figura n~ 2 de este apartado, donde se trató de forma tangencial la división de cualquier
cultura en dos bloque: la cultura material y la cultura no material o simbólica (Rossi y
O’Higgins, 1.981). Esta dualidad de lo cultural analizada también por otros autores
(Shapiro, 1.975) es, perfectamente aplicable al caso que nos ocupa. La cultura material
haría referencia a las herramientas, instmmentos, materiales, etc. Es decir, lo tecnológico,
básicamente. Por otro lado, la cultura no material, recogería lo simbólico, lo ritual, lo
mítico, lo ético, el lenguaje, la historia, etc. Es decir, lo ideológico según nuestro modelo.
En pocas palabras, la cultura como esfuerzo adaptativo del hombre a la biosfera, genera
dos tipos de resultados íntimamente ligados entre sí: los productos culturales materiales
y los productos culturales no materiales, simbólicos.
2. Las normas que se desarrollan en los grupos de trabajo, como esa norma especial que
predica “una jornada justa para una paga justa”, desarrollada en la sala de montaje
de los estudios Hawthome (Homans, 1950).
63.
3. Los valores dominantes aceptados por una empresa, como la “calidad del producto”,
o el “precio del liderazgo” (Deal y Kennedy, 1982).
4. La filosfía que orienta la política de una empresa con respecto a sus empleados y/o
clientes (Ouchi, 1981; Pascale y Athos, 1981).
5. Las reglas de juego para progresar en la empresa, los ‘hilos” que un recién
incorporado debe aprender a manejar para ser aceptado como miembro (Schein, 1968,
1978; Van Maanen, 1976).
6. El ambiente o clima que se establece en una empresa por la distribución física de sus
miembros y la forma en que éstos se relacionan con los clientes u otros terceros
(Tagiuri y Litwin, 1968).
Artefactos y Creaciones
Tecnología Visibles pero
Arte con frecuencia
1
Valores
Confortables en el entorno físico Mayor grado de
Confortables sólo por consenso social conciencia
Presunciones
Relación con
Naturaleza
y el espacio
básicas
deel
la entorno
realidad, el tiempo,
Naturaleza del género huxr~ano
Naturaleza de la actividad humana
¶
Dadas por sentadas
Invisibles
Preconscientes
Naturaleza de las relaciones humanas
FIG. 9
En nuestra opinión, esta interesanteconceptualización de la cultura empresarial nos parece
más pedagógica que operativa si la contrastamos con los conceptos de origen antropológi-
cas desarrollados en este capítulo. Para ello nos fundamentamos en que hay que recurrir,
a la hora de definir que es la cultura organizacional, a la ciencia que está más
especializada en este ámbito y la respuesta nos conducirá a la Antropología que se define
como la ciencia de la cultura.
CONTENIDO DE UN CULTURA
ORGANIZACIONAL.
t
LO TECNOLOGICO
Jerga lingilística
LO IDEOLOGICO
Los contenidos aquí recogidos pretenden ser más una relación aproximativa que un
inventario exhaustivo. Sólo mediante estudios de campo e investigación podrá definirse
si es o no un contenido cultural de uno u otro tipo, a la vez que se vaya ampliando y
constatando la validez operativa de la dualidad de lo cultural.
No obstante, hay que destacar que la adscripción de los contenidos culturales ya sea
del sistema ideológico como del sistema tecnológico, nos deja una interrogación
abierta: ¿qué pasa con el sistema sociológico? ¿solo son cultura lo tecnológico y lo
ideológico? ¿existiría una cultura sociológica?. Nuestra respuesta en principio es
negativa. El sistema sociológico por sí mismo no es sustancia sino soporte cultural. Las
personas que constituyen el sistema sociológico, su estructuración, su organización su
67.
FASE 1: Prerreguisitos de
la evaluación.
A FASE 2: Exploración de
me ta 5
FASE 3: Desarrollo de
criterios.
.
69.
FASE 1: Antes de comenzar cualquier tipo de E.O. habría que responder a las siguientes
preguntas:
FASE 2: Una vez contestado los interrogantes del punto anterior, habría que entrar a
aclarar con los responsables de la organización o los usuarios de la E.O., cuál es su
percepción acerca de la eficacia de la organización y los componentes o aspectos a
evaluar, insistiendo entres puntos:
Esta fase supondrá un amplio y profundo contacto para clarificar la cantidad y la calidad
de los resultados a obtener, indicadores a utilizar en materia de satisfacción del personal
y de la eficacia de la organización.
FASE 3: Los criterios para el desarrollo del proceso requieren que los usuarios (la
organización, los contratantes de la E.O.) tome tres decisiones que afectan a la forma de
como desarrollar este proceso:
3. Determinar, cuando los criterios son múltiples, qué peso o intesidad asignar a
las diferentes dimensiones a evaluar hasta establecer una jerarquía en función
siempre de los objetivos a alcanzar. El trabajo en grupo y las reuniones de
discusión deberán ser bastante intensas en esta etapa así como en la fase 2.
FASE 5: Es el momento de iniciar la E.O. una vez que el modelo conceptual, las
hipótesis y las medidas, han sido desarrolladas en la fase 4. Es la fase de recogida de
datos propiamente dicha.
FIG. N~12
Este esquema es sencillo pero también debería ser esclarecedor a nivel de la práctica
psicológica y empresarial. Hay una limitación evidente, veámosla: estamos actuando ante
un sistema de personalidad adulto y desde un sistema cultural restringido como es el
existente en el marco organizacional, por tanto, deberemos ser cautos al plantear
extrapolaciones o generalizaciones. La sociedad total, el entorno, también está incidiendo
en esta dinámica neutralizando o facilitando el impacto de la cultura organizacional sobre
el individuo como totalidad. Los estudio de Whiting (1970) sobre la relación cultura-
personalidad, inciden de forma contundente en el carácter definitivo que la crianza o la
socialización primaria tiene sobre el individuo; en cambio el trabajador que, aunque muy
joven, se inserta en la vida laboral, es objeto de una socialización secundaria en el trabajo
cuya huella es menos es menos indeleble que la socialización primaria.
72.
Es difícil predecir cómo influirá cada subsistema en la conducta laboral de los individuos.
Probablemente los factores ideológicos serán dominantes ante un conflicto estrictamente
sindical, los factores tecnológicos en un problema motivacional y los sociológicos a la
hora de resolver las tensiones derivadas de la sonfrontación entre un grupo formal y otro
informal en el seno de la organización.
Por el contrario P. F. Drucker (1.950, págs. 358-363) nos recuerda que estuvo de moda
en la escuela de relaciones humanas dar por sentado que la verdadera tarea, su tecnología
y sus requisitos mecánicos y físicos, son de importancia relativamente escasa en
comparación con la situación social y psicológica de los hombres en el trabajo.
73.
Dickson, que define la tecnología como un concepto abstracto que comprende tanto
herramientas y máquinas como las relaciones mutuas que su uso implica (1.978, pág. 2)
considera que la tecnología se ha convenido en un medio más, mediante el cual una clase
social mantiene su dominio sobre otra (Ibidem, pág. 15) afirmando que la utilización por
ejemplo, de contenedores en los puertos ingleses, se debió en parte al intento de
contrarrestar la militancia cada vez más activa en materia reivindicativa salarial (Ibidem,
pág. 47).
Parece que hay cierta coincidencia en que lo tecnológico tiene carácter dominante; lo
social para los defensores del modelo sociotécnico debería esta en un píano equivalente
a lo tecnológico, no así para otros autores. Respecto a lo ideológico, Dickson lo vincula
a lo tecnológico como factor dominante; White, como vimos anteriormente, lo sitúa el
último lugar en tanto que para lo sociotécnicos lo ideológico estaría dentro del sistema
social ya que no se plantea la ideológia en los términos que lo hace nuestro modelo.
Desde el punto de vista psicológico, la conclusión anterior es vital para avanzar hacia una
mejor articulación del papel del psicólogo del trabajo en las organizaciones en la medida
que aquel deberá desarrollar estrategias de intervención psicológicas que sean funcionales
para el sistema total; es decir, ya adaptativas, ya como agentes de cambio, pero siempre
en línea de incrementar las posibilidades de supervivencia y funcionamiento del sistema.
A este efecto, el papel principal del psicólogo estará no sólo en la aportación de ideas y
sugerencias a las políticas globales de un compañías, sino que su labor requirirá
previamente un conocimiento de cómo los subsistemas tecnológicos, social e ideológico
actúan e inciden sobre el subsistema individuo, (ver figura número 10). El individuo
necesita vivir adaptado a su cultura, en una adaptación definible como positiva, no
traumatizante o estresante. Es decir, en la empresa como comunidad laboral con sistema
cultural específico, el hombre deberá desarrollar su actividad en términos y condiciones
que psicológica, sociológica, tecnológica e ideológicamente sean aceptables, ya que en
la medida que esto no se esté consiguiendo, el sistema cultural en lugar de proveer
medios para su propia estabilidad, estará generando factores de inestabilidad, que a nivel
humano se caracterizan por el conflicto, disfuncionalidad y pérdida de eficacia.
FIG. N213
Pero al hablar de adaptación deberían quedar claro que no solo es el individuo el que
debe aportar el esfuerzo adaptativo sino que el sistema, la organización debe facilitar
condiciones que permitan que la adaptación sea posible. Parece, pues, obvio que la
adaptación no es sólo un tema que afecte al individuo sino que afecta al resto de
subsistemas existentes, de manera que cualquier desadaptación deberá comprenderse y
valorarse como un fracaso de todo el sistema.
77.
El aspecto sociológico de una organización suele ser una de las fuentes más frecuentes
de psicopatologías, dando el componente interpersonal que comporta. La definición
profesional, la relación con el mando y la estructura jerárquica, las tensiones entre grupos,
las consecuencias derivadas de la actividad sindical, el estilo de liderazgo, etc, suelen
producir con cierta frecuencia problemas entre los miembros de la comunidad laboral, en
mayor grado que las contradicciones ideológicas.
Mientras que las contradicciones ideológicas suelen ser más abstractas y distantes, las
sociológicas son vividas intensamente por los propios trabajadores ya que ellos mismos
constituyen el tejido de la contradicción.
las empresas respecto de la evolución tecnológica. Por esta razón, lo tecnológico, que
abarca las condiciones físicas y técnicas del trabajo, es uno de los más importantes
agentes generadores de psicopatologías derivadas de los desequilibrios o inadaptación. El
tipo de tarea, su contenido, variedad, monotonía, o, si se prefiere, la organización del
trabajo que determinan las tecnologías intervinientes, es un importante factor a la hora
de producir tensiones, inseguridad, frustraciones y trastornos psicológicos, debido a la
diversa rigidez o grado de deshumanización de los sistemas de producción y a las
frecuentes innovaciones de que son objeto.
Por distinta razón, pero por vinculación con la tarea, se explicarían aquí también aquellos
casos de sintomalogía patológica derivados de una sobrecarga de tensión, actividad y
responsabilidad, debido básicamente a que detrás de estas dimensiones nocivas suele
existir una pésima redistribución del trabajo. Pero en esta misma línea cabría aclarar que
un importante porcentaje de tensiones y psicopatologías por sobrecarga estaría vinculado
al factor ambición, poder y desmesurado nivel de aspiración de muchas personas en su
trabajo.
El esbozo taxonómico que hemos planteado en relación con las causas de inadaptación
al sistema requiere algunas matizaciones. La primera es que frecuentemente las causas
no se presentan fácilmente identificables sino que suelen estar combinadas. Y la segunda,
que la gravedad de los efectos psicológicos u organizacionales de la inadaptación es
difícilmente predictible, es decir, la causa no tiene para nosotros, en principio, un valor
predictivo. Respecto a los efectos que la disfuncionalidad de la inadaptación tiene sobre
todo el sistema cultural y su eficacia, cabe desde autoaniquilación del sistema (quiebra,
etc) hasta todo tipo de psicopatologias, efectos del estirés laboral (Groen, 1.977 pp, 73-
107) accidentabilidad, etc, pasando por las diversas tipologías de conflictos sociales;
paros, huelgas, etc.
80.
9. METODOLOGIA
Son muchos los estudios y hallazgos en Psicología, según Serpelí, que como mucho sólo
pueden considerarse válidos para determinadas poblaciones americanas o determinados
colectivos de Europa Occidental (Serpelí, 1.981). Algo similar podríamos predicar en
relación con los estudios sobre Psicología del Trabajo, siguiendo el discurso de Serpelí.
Precisamente este es uno de los puntos de partida del modelo teenocultural, con la
salvedad de que el descender a nivel de comunidad laboral, se intensifica la relevancia
de los factores locales, provinciales o regionales.
Este planteamiento exigen un esfuerzo metodologíco y, por esta razón el MTC, para
poder interpretar el fenómeno de la conducta del hombre en el trabajo, integra de un lado
elementos antropológicos y de otro elementos psicológicos. Se trata pues de estudiar y
analizar de forma bien definida por un lado hasta donde llega lo cultural, para luego
poder explicar con mayor precisión qué parte de la conducta laboral está mediatizada por
lo cultural y qué parte obedece a factores de otra índole. Nuestro punto de partida es que
lo cultural y lo individual se cruzan e interactuan si bien asignamos a lo cultural una
considerable influencia en lo individual y especialmente en el plano de la conducta o de
lo psicológico. Retomanos a White, quien sostiene que todo individuo de la especie
humana nace en medio ambiente cultural que también es un medio natural. Y la cultura
dentro de la cual ha nacido es algo que le rodea y condiciona (White, 1.981, pág. 128).
El conocimiento integral del problema viene definido en el MTC por las coordenadas del
sistema cultural y del sistema individual que se dan en el marco de la empresa como
sistema (ver figura número 12) bajo la forma concreta de la conducta laboral. El
desdoblamiento, no exento de interconexión de los planos metodológicos, creemos en
principio que es operacional y no está en contradicción con los presupuestos teóricos del
MTC que simplemente pretende explicar propios de la psicología del trabajo, en conexión
con los problemas ideológicos sociológicos y tecnológicos en las organizaciones.
METODOLOGíA AnTROPOLCGICA
Lo Cultural
MODELO SISTEMA
TECNOCULTUPAL CULTURAL
METODOLOGIA Lo psicológico
PSICOLOGTcA
nG. E~I4
Ahora bien, el modelo teenocultural como modelo de evaluación organizacional exige que
los datos referidos a la cultura y a los individuos individuos sean interpretados desde una
óptica integral que permita definir planes y acciones de intervención en la empresa
operacionales y racionales. Todavía es prematuro plantear técnicas psicoantropológicas
82.
Pero si este modelo no surge, por ahora, con una única metodología integrada para el
psicólogo del trabajo, la sensibilización y familiarización con las técnicas antropológicas,
no solo habrán de resultar asequibles por la afinidad existente entre ambas ciencias, sino
que supondrá un importante enriquecimiento técnico y profesional. En otras palabras, lo
no integrable en la teoría puede ser integrado en la práctica por el profesional, lo que
supone un avance unificador.
Si bien no se ha llegado aún, no se tiene porqué llegar, a una metodología específica para
el MTC, si existen ciertas aproximaciones para que se de dicho paso: el concepto de
grupo cultural puede servir de ejemplo. El grupo como unidad de estudio y de
investigación ha sido objeto de la ciencia psicológica, de la sociológica, de la ecológica,
de la demográfica y también de la antropológica. Pero tal vez y en los términos que aquí
se pretende plantear no se haya abordado aún.
Resultaría ocioso realizar aquí una extensa revisión bibliográfica de qué es un grupo
humano, sus clasificaciones, características, por esta razón vamos simplemente a tratar
de exponer que es para nosotros un grupo cultural (OC) desde nuestra perspectiva
tecnocultural.
Una tercera característica del G.C. es la de poder ser descompuesto en grupos de menor
tamaño, reuniendo las dos características anteriores, lo que recuerda a la definición de
arupo ecológico tal como lo entiende la ecología humana, o sea, el conjunto de grupos
implicados en asegurar la existencia de cada uno de ellos (}Iardesty, L979, pág. 13). Es
decir, una interdependencia que garantiza la existencia del colectivo cultural como
conjunto. Por así decirlo, en una empresa, los distintos grupos que la integran son, en este
sentido, grupos ecológicos. La cuarta característica del G.C. es la de ser un grupo no sólo
socializador o transmisor de cultura, sino creador y generador de nuevos rasgos culturales
ya sea por presión ideológica, social o tecnológicas.
Si resumimos las anteriores características, el G.C. se perfilaría por los siguientes rasgos:
- ECOLOGICO: Vínculo a otros GG.CC. con los cuales interactuan con el fin de
garantizar su supervivencia propia y la de la comunidad como
conjunto.
- INTEGRADO: Los miembros tienen interés comunes aunque estos sean
necesariamente conscientes de ello. No es necesariamente la
existencia de vínculos afectivos.
- ABIERTO: No tienen por que ser un grupo con un densa estructuración,
tanto social como funcional, ya que lo que le caractenza es
generar cultura más que integrar y cristalizar relaciones
interpersonales.
- OPERATIVO: Puede ser descompuesto o incrementado por agregación siempre
y cuando reúna los requisitos de ser cultural y ecológico. Por
tanto el límite máximo será el de la comunidad objeto de
estudio, y el tamaño mínimo no existe un principio.
Seguidamente realizaremos una sucinta descripción de las técnicas que más frecuente-
mente se usan en la psicología del trabajo, aplicables por supuesto a cualquier grupo
cultural o individuo:
.
85.
a) Psicometría
b) Pruebas proyectivas
c) Dinámica de grupos
A través de los grupos, como unidad de trabajo, para poder diagnosticar problemáti-
cas, dinámicas, interacciones, etc, sobre todo la base de que un microgrupo es una
parte relativamente significativa de un grupo cultural y que éste puede ser analizado
en profundidad como sistema afectivo, unidad liderada.
e) Entrevistas
f) Grupos Experimentales
En fin, éstas y otras técnicas pueden tener cabida, si bien las técnicas aquí resumidas
constituyen el grueso de las usadas habitualmente por los psicológicos en las empresas
(Ruselí, 1.976, pág. 29-74).
Menos conocidas para el psicólogo del trabajo pero con una considerable coincidencia
con las técnicas antropológicas. En este caso, junto con el anterior, también haremos una
presentación somera del conjunto de técnicas antropológicas cuya características principal,
dado el carácter del objeto del estudio, es el mayor contacto, profundidad e intimidad,
tanto de las técnicas como de los temas a tratar (Maestre, 1.976, pág. 23). Esta razón por
la cual predoniman más los modelos mecánicos en Antropología que los modelos
estadísticos.
a) La observación participante
b) El recurso al informante
c) Técnicas tradicionales
Además, se suelen usar tradicionalmente por los antropológos: las notas de campo,
la confección de mapas y censos, los estudios geneológicos, las biografias, los
estudios de casos, la fotografía, etc.., además de las encuestas y cuestionarios que ya
vimos en las técnicas psicológicas.
Finalmente, nos gustaría realizar las siguientes consideraciones a propósito del modelo
que nos ocupa:
poder tener una dimensión globalizadora de cada comunidad. Por esta razón se
inspira en la psicología del trabajo y la psicología transculrural, e implícitamente
supone entrar en la dialéctica entre la cultura y personalidad. Desde el punto de vista
de lo antropológico oscila entre el enfoque cultural evolucionista de White (Rossi y
O’Higgins, 1.981, pág. 111) y la antropología cultural. Tiene también ciertas
concomitancias con el materialismo cultural de Marvin Harris (1.982).
7~ El MTC podría ser un modelo perfectamente válido, por ejemplo, para abordar con
rigor el consabido enfrentamiento o polémica abierta entre los defensores del modelo
japonés y los defensores lo local. Un estudio comparado entre las comunidades
laborales occidentales y las orientales (Japón, Taiwan, Hong-Kong, etc) aportarían luz
a las limitaciones de la importación de modelos de gestión empresariales, ya que en
definitiva estamos importando cultura.
8a Respecto al modelo sociotécnico, creemos que el MTC supone contar con una
94 Por supuesto, que el MTC admite que lo económico, lo comercial, y otro tipo de
aspectos sea analizado en relación interdisciplinar. El MTC es una fórmula que
combina lo psicológico con el microantropológico o si se prefiere lo microsociológi-
co, aunque este último término nos parece más restrictivo. No obstante, el MTC
puede aplicarse tanto a macro como a microcomunidades, siempre y cuando se asuma
su complejidad a nivel tecnológico, principalmente. En esencia, el modelo cultural
que comparte el MTC no tuvo origen en las empresas y para las empresas. El MTC
es precisamente una readaptación, pero no una traición”.
1. INTRODUCCION
2. EL CONCEPTO DE VALOR
3. CARACTERíSTICA DE VALORES
4. DISTINCION ENTRE VALORES, ACTITUDES, INTERESES Y NECESIDADES
5. ESTUDIOS SOBRE VALORES
6. ¿TIENEN LOS VALORES SU ORIGEN GENETICO?
7. CONCLUSIONES
94.
A mediados de los años 50, kluckhohn con sus “orientaciones valorativas” y Monis con
el “estilo de vida introdujeron la perspectiva antropológica conectando valores y cultura.
95.
En 1.962 Brodgen publica un estudio que con ayuda del análisis factorial llegó a
sintetizar el test de Allport-Vemon en un solo factor con dos elementos polares:
Idealismo frente a Pragmatismo y en 1.964, Eysenck apoyándose en estos estudios
consigue hacer operativos los factores de su modelo R-T (radicalismo y dureza mental)
lo que ya suponía poner en conexión la Psicología de los Valores con dimensiones
infradeterminantes de las actitudes políticas básicas (Serrano Martínez, 1.984, pág. 10-11).
Pero como vimos en párrafos anteriores, fueron los trabajos de Rokeach los que dieron
el giro decisivo y el cambio novedoso que ha supuesto poder afrontar la problemática
psicológica de los valores desde nuevas y más fecundas perspectivas.
En éste capítulo pasaremos revista a los aspectos generales de los valores, para abordar
posteriormente en los capítulos siguientes y desde una visión más monográfica, el tema
de los valores y el trabajo.
96.
2. EL CONCEPTO DE VALOR
1~. (Thomas y Znan¡eck¡, 1.915): Un valor es “cualquier dato que tenga un contenido
empírico accesible a los miembros de un grupo social y un significado en relación
con el cual es o puede ser objeto de actividad”.
2~. (Krech Crutehíleid y Ballchey, 1.926): Valores son: “creencias acerca de lo que
es bueno o deseable y lo que es malo o indeseable. Los valores reflejan la cultura
de una sociedad y se hallan ampliamente compartidos por los miembros de una
cultura. Si el individuo acepta un valor, termina convirtiéndose en un objetivo”.
4~. (Ralph Barton Perry, 1.954): Un valor es cualquier objeto de interés y los dos
términos, valores e intereses, son conceptos idénticos.
Y. (Allport, 1.961, pág. 454): “Un valor es una creencia sobre la que el individuo
actúa preferentemente”.
97.
6~. (Jacok y FIink, 1.962): “Los valores son modelos normativos por medio de los
cuales los seres humanos resultan influenciados en sus elecciones entre los cursos
alternativos de acción que perciben”.
8~. (,Jones y Gerard, 1.967): Un valor es cualquier estado u objetivo específico por
el cual el individuo lucha, o al que busca, enaltece, elige, consume voluntariamente
o para cuya adquisición incurre en gastos, (eso) es un valor positivo Los valores
mueven a las personas, la empujan por todo su medio ambiente porque definen las
panes de este que resultan atractivos o repelentes para ella.... El valor expresa una
relación entre los sentimientos de una persona y determinadas categorías
cognoscitivas. (Citado por G. Rocher, 1.973).
10~. (Rokeach, 1.973, pág. 5): Un valor es una creencia duradera (en el tiempo) según
el cual un especifico modo de conducta o de estado final de existencia es
personalmente o socialmente preferible a otro modo de conducta o estado final de
existencia opuesto o distinto.
lP. (Senger, 1.971, pág. 416): Un valor es una pluralidad de direcciones vitales
interactuantes, o una estructura de valores. Una estructura de valores puede ser
definida como una jerarquía de competencias, direcciones vitales básicas que
actúan como un conjunto de criterios de las conductas psicológica.
12!. (Guy Rocher, 1.973, pág. 70): Un valor es una manera de ser o de obrar que una
persona o una colectividad juzgan ideal y que hace deseables o estimables a los
seres o a las conductas a los que se atribuye dicho valor.
98.
13!. (Minton y Schneider, 1.980, pág. 348): “Los valores se refieren a los fines u
objetivos que la gente se esfuerza por alcanzar en orden a satisfacer una necesidad.
14!. (Sehein, 1.988, pág. 31): “En cierto sentido, todo aprendizaje cultural refleja, en
última instancia los valores propios del individuo, su idea de lo que debe ser a
diferencia de lo que es”.
Estas quince definiciones recogen suficientemente las diversas aproximaciones, que han
existido, a la temática de los valores. Desde la relativa ambigiledad de Thomas y
Znaniecki, pasando por la perspectiva antropológica de Kluckhohn, hasta llegar a las
definiciones de la esfera sociológica de Jones y Gerard así como la dc Guy Rocher.
Aunque desde nuestra óptica, quizás la definición que más nos satisface es la de Rokeach,
no por ello, otras definiciones resultan desmerecedoras.
Ese plano más profundo representa entonces un segundo nivel de abstracción “ya que se
encuentra mas o menos distante de las normas y de los roles, a cuyo acceso se llega
generalmente pasando por las normas que son su expresión simbólica”. Pues bien, a este
plano más profundo correspondiente a ese segundo nivel de abstracción Guy Rocher
denoniina el universo de los valores.
Ahora bien, volviendo a los conceptos antes reproducidos, el concepto de valor nos lleva
necesariamente a una reflexión sobre su dimensión teleológica: ¿Hacia dónde se orienta
el valor?. ¿Cómo es lo deseable en oposición a lo real?. Rockeach (1.973, pág. 8) habla
de valores instrumentales y valores terminales. Los valores instrumentales definirían la
forma idónea de conducirse en el día a día en tanto que los valores instrumentales se
referirían al estado final de existencia deseable. Los instrumentales regularían la conducta
en términos de cómo manejarse en el marco de los medios y los terminales darían la
réplica de cual es el objetivo final socialmente deseable de cualquier conducta. En su
sentido más puro, los valores están dotados de un espíritu de finalidad, es decir
teleológico, que serían en cierta forma, los objetivos vitales que el sujeto internaliza y
asume a través de los valores dando así un sentido social a su existencia.
100.
UN VALOR ES DURADERO
Rokeach sugiere que el carácter de duradero surge en los valores a través del proceso de
aprendizaje. Desde que el momento en que el niño aprende a manejarse con los valores,
estos le son enseñados de forma aislada uno de otros, y siempre desde el principio del
todo o nada. No se ]e enseña que es deseable que sea un poco honesto y un poco lógico,
sino que se trata de que intemalice los valores en su totalidad.
Los procesos de maduración y la experiencia del sujeto harán lo demás. Así, los valores
sejerarquizarán en un proceso de internalización y maduración interna y darán para cada
individuo la combinación idiosincrásica donde durabilidad y flexibilidad se combinan en
complejas y curiosas ecuaciones individuales.
prescriptivas, es decir creencias donde los medios y los fines de una acción, son deseables
o no deseables. En este punto Rokeach y Allport coinciden plenamente al enjuiciar que
tipo de creencia es un valor. (Rokeach, 1.973, pág. 7 y Allport 1.961, pág. 454).
Pero los valores, como todas las creencias, tienen componentes afectivos, cognitivos y
conductuales:
Estas tres dimensiones del valor en tanto que es una creencia, constituyen el aspecto
central de los valores en dos dimensiones: como desencadenantes de conductas y como
punto de apoyo para su identificación por el propio sujeto o por un observador con vistas
a su posterior medida.
Un breve repaso a las definiciones del punto 2 de éste capítulo, nos llevará inmediata-
mente a la conclusión de que un valor es o se refiere a:
UN VALOR ES
Una conducta socialmente preferible a otra (Rokeach).
un específico modo de conducta...” (kluckhohn).
un conjunto de criterios de conducta (Senger).
lo que debe ser (Schein).
el individuo actúa preferentemente (Allport).
una manera de ser o de obrar.., deseable (G. Rocher).
103.
Según su autor, estos dieciocho valores instrumentales podrían dividirse en dos, valores
morales interpersonales y valores de competencias intrapersonales. Los morales serian
aquellos cuya transgresión generaría culpabilidad y los de competencia conllevarían, de
104.
no ser respetados por los individuos cuando su cultura los reclama, una respuesta de
vergíienza o incompetencia. De esta forma, según cadajerarquía social dominante, podría
hablarse de culturas de ¡a culpabilidad o culturas de la vergílenza, todo ello en función
de que predominen los valores de competencia o los morales respectivamente.
UN VALOR ES...
Como en el caso de los valores instrumentales, en este caso Rokeach distingue dos tipos
de valores terminales: Valores personales (valores centrados en el propio individuo) y
valores sociales (centrados en los intereses de la mayoría, la sociedad).
Sedan, por ejemplo, valores personales “Tener Armonía Interna” o “Tener Placer”. Por
el contrario, los ejemplos de valores sociales son “Tener un Mundo de Paz” o ‘Tener
Seguridad Nacional”. Consecuentemente, las conductas de los individuos serán distintas
si éstos viven más orientados hacia los valores personales que hacia los valores sociales
o viceversa.
106.
Para Rokeach (1.973, pág. 13) los valores son estandars multifacéticos que guían la
conducta en diferentes formas:
2. Nos predisponen a favor de cierta ideología social, política o cualquier otra ideología,
en detrimento de otras.
5. Los valores son importantes en los procesos de comparación con los demás
(Disonancia cognitiva de Fastinger). Los empleamos como standars para averiguar
si somos tan morales o tan competentes como los demás.
6. Los valores, además, son usados para persuadir e influir en otros, para decimos que
creencias, actitudes, valores y acciones de otros son válidos para el desafio, la
protesta, la discusión o válidos cuando se trata de influencia o cambiar algo o a
alguien.
7. Los Valores son estandares que nos dicen cómo racionalizar en el sentido psicoanalí-
tico, creencias, actitudes y acciones que podrían, de otra manera, ser personal o
socialmente inaceptables.
Los valores nos suministran las bases para una racional autojustificación y para mantener
e incluso aumentar nuestra propia autoestima.
Además de las funciones cognitiva, afectiva y conductual los valores tienen una función
motivacional muy importante. Ellos guían nuestras actuaciones día a día, y a largo plazo
funcionan para expresar las necesidades básicas del ser humano. Ellos, como vimos
anteriormente nos ayudan a mantener nuestra autoestima. Además a través de su
influencia nos ayudan en nuestra toma de decisiones. Los valores terminales o finales son
motivadores porque ellos representan supermetas, detrás de las demandas inmediatas y
biológicamente más urgentes.
Pero hay tres funciones dentro de este bloque (Rokeach, 1.973, pág. 15) que son críticas
para los individuos: El ajuste de la persona a su sociedad, la defensa del yo de las
amenazas y el chequeo de la realidad. La función de ajuste social ayudará al sujeto a su
adaptación y éxito social. La función defensiva del yo permitirá fortalecer a éste mediante
¡a racionalización y la autojustificación. Y el chequeo de la realidad permite una
autoactualización adaptativa de determinados valores que permita un mejor conocimiento
de la realidad social, lo que facilitará, por ende su ajuste a ella.
108.
En primer lugar, los valores contribuyen a dar una cierta coherencia a la totalidad de
reglas o modelos, en una sociedad dada. Separadamente tomados los modelos difícilmente
pueden encontrar una explicación. Ahora bien, si tomamos como referencia los valores
que sustentan y polarizan a dichos modelos de conducta o reglas sociales, entonces éstos
adquieren un alcance y un sentido más profundos y se esclarecen los vínculos que los
unen entre sí, tanto a niveles de los actores como de las colectividades.
Finalmente, en tercer lugar, para G. Rocher los valores favorecen la integración social ya
que el universo de valores constituye un elemento esencial de lo que Conice llamó el
“consenso social”, de lo que Durheim llamó por su parte “solidaridad social”, o de lo que
hoy, suele entenderse por “integración social”. Si de los modelos hemos podido decir que
son un denominador común de una colectividad dada, cabría añadir ahora que los valores
son “un denominador común más pequeño”. Los valores, como los modelos, deben ser
109.
compartidos por los miembros de una colectividad: la adhesión a los valores comunes es
condición de participación en la colectividad. Pero también aquí, sin embargo, la
integración social operada por los valores es relativa; en primer lugar, porque los
miembros de una colectividad no comparten siempre todos los valores comunes con
idéntica intensidad y, en segundo lugar, porque las opciones de valores dividen a las
colectividades y, sobre todo, a las colectividades más complejas.
110.
VALORES Y ACTITUDES
Campbell (1.963) considera que valor y actitud son términos fundamentalmente similares.
Newcarnp, Toumer y Converse ven en los valores como un aspecto especial de las
actitudes. En cambio Allport (1.961, Pp 802 y 803) tiene una percepción distinta y escribe
que “las actitudes mismas dependen de valores sociales preexistentes”.
Rokeach (1.973, pág. 18-19) encuentra hasta siete diferencias entre valores y actitudes,
veámoslas seguidamente:
P. Un valor está siempre referido a una sola creencia mientras que una actitud está
referida a una organización de varias creencias que están centrados en un objeto o
situación dada. Así, una escala de Likert consiste en una muestra representativa de
creencias todas las cuales conciernen a un objeto o situación centro.
2~. Un valor transciende a los objetos y situaciones mientras que una actitud se centra
en un objeto o situación concreta. Similar punto de vista sostienen Katz y Scotland
(1.959).
111.
Q. Valores hay docenas, actitudes hay miles. Ello es debido a que nos manejamos con
menos creencias, que con situaciones u objetos.
Y. Los valores ocupan una posición central más importante que las actitudes dentro de
la personalidad y del sistema cognitivo. “Las actitudes expresan valores” (Watson,
1.966, pág. 215).
5!~ El valor es un concepto más dinámico que las actitudes, teniendo una más inmediata
conexión con la motivación. Si una actitud tiene un componente motivacional, lo
tiene debido a que la situación u objeto conectado a la actitud es percibida positiva
o negativamente de acuerdo con un valor.
En cambio el contenido de las actitudes con tales funciones según nuestro punto de
vista la relación entre actitudes y valores es de causa-efecto, estas causan aquellas a
través de las valencias positivas o negativas que los valores informan a objetos y
situaciones.
Así, nuestra síntesis es que la relación entre actitud y valor quedaría explicada por
el siguiente esquema tentativo.
L
112.
VALORES Y NECESIDADES
Llegados a éste punto, al igual que en el caso de las actitudes son muchos los autores que
equiparan necesidades con valores. Así Maslow (L964) sugirió, entre otros, que los
valores eran equivalentes a las necesidades. French y Kahn (1.962) también sostienen que
necesidades y valores son lo mismo. Una persona puede querer hacer algo pero también
sentir que está obligado a hacerlo.
Por su parte Rokeach (1.973, pág. 20) refuta ésta dimensión de similitud y concretamente
refiriéndose a Maslow escribe: “si los valores fueran equivalentes a las necesidades
entonces la humilde rata, en la medida en que puede ser dicho que posee necesidades,
también debería tenervalores”. El hombre es el único animal que puede serdescrito como
poseedor de valores.
Los valores son la representación cognitiva y transformación de las necesidades. Por eso,
cuando alguien nos habla de sus valores nos está hablando de sus necesidades, pero
tenemos que ser cautos en como nosotros inferimos necesidades de los valores porque los
valores no son isomórficos con las necesidades.
VALORES E INTERESES
Los intereses no son valores pero un interés es una manifestación de un valor, por ésta
razon se pueden encontrar algunas características de los valores entre los intereses.
Minton y Schneider (1.980, pág. 348) definen la diferencia entre valores e intereses ya
que según ellos los “valores se refieren a los fines u objetivos que la gente se esfuerza
por alcanzar en orden a satisfacer una necesidad; los intereses reflejan las actividades y
objetivos por medio de los cuales se logran los fines”.
113.
Considerando el interés como una manifestación de un valor, Rokeach (1.973, pág. 22)
considera que un interés puede ser la representación cognitiva de una necesidad de
manera que pueda mover a la acción, puede servir para realizar evaluaciones del yo y de
otros así como hacer comparaciones entre el yo y los demás. Puede servir para la defensa
del yo, ajuste de una persona a su Sociedad, y dar al sujeto un conocimiento actualizado
de la realidad. El interés es un concepto más estrecho que el de valor. Los intereses son
más parecidos a las actitudes que a los valores representando una favorable o desfavora-
ble actitud hacia cienos objetos (gente, dinero, etc.) o actividades (ocupaciones). Pero en
cualquier caso, consideramos que este tema, más que un enunciado breve, como el aquí
descrito, podría ser el objeto de otros trabajos, que obviamente, escapan a los plantea-
mientos de este estudio.
114.
Wickler (1.971) enumera cinco posiciones críticas en la vida de los animales sociales, en
las cuales se ha de garantizar, mediante dispositivos de seguridad adicionales, la exclusión
de reacciones perjudiciales para la vida grupal:
Tal vez padezcamos de “horror genético” y nos resistamos a aceptar que la genética gane
la batalla al aprendizaje o viceversa. En cualquier caso, al sentido común no se le escapa
el hecho de que los valores instrumentales y finales de Rokeach tienen bastantes puntos
en común con las aportaciones de Wickler, Hamburg y Eibl-Eibesfeldt.
ile.
Como vimos en el punto 4 de éste capítulo, los estudios de valores no gozan del favor
ni del interés que otros temas concitan. Así, por ejemplo, las actitudes, generan una más
abundante bibliografía que los valores. No obstante, tampoco podemos decir que los
estudios sobre valores estén atravesando su peor momento ya que al decir la verdad,
nunca ocuparon posiciones destacadas. He aquí algunos de los estudios más relevantes.
Por aquellas fechas, 1.956, Charles Monis publicó su libro “Varieties of Human Values”.
En ésta publicación Monis describe su técnica para evaluar “las fonnas de vida” y con
cuya aplicación demostró las diferencias culturales en materia de valores realizadas con
estudiantes universitarios en cinco países: Estados Unidos (1.945-52); en la India (1.949-
50); Japón (1.949); China (1.948) y Noruega (1.952).
Con todo, en el mundo anglosajón, Rokeach supone el hilo más relevante y positivo en
los estudios sobre valores dejando un considerable legado de trabajos y aportaciones
difícilmente superables, tal cual se mantiene hoy en día la tendencia.
En Iberoamérica los estudios sobre valores gozan de una situación de bonanza, así por
ejemplo Cadenas (1.976) realizó un estudio utilizando la metodología de Rokeach pero
cambiando cuatro valores; el estudio lo realizó comparando una muestra de 124
estudiantes de secundarias y un grupo de adultos de una zona urbana.
117.
Por su parte, Escotet (1.976) hace comparaciones entre los valores de estudiantes de
secundaria angloamericanos y chicanos que vivían en el estado de Colorado. El
instrumento que utilizó fue desarrollado por Peck (1.967) y era muy similar al de los
valores terminales de Rokeach.
En España no existe verdaderamente una pasión excesiva por el terna de los valores
aunque haya importantes líneas de investigación. Por ejemplo en 1.982, Ortiz Zabala,
Milagros, desarrolló su Tesis Doctoral sobre “Relaciones Empíricas entre Autoritarismo,
Personalidad y Valores”. Se trata de un estudio donde se recoge y aplica la metodología
de Rokeach. Esta misma autora junto con Abad Mateo, W Angeles (1.984), publican un
articulo sobre influencia del neuroticismo en el continuo extroversión-introversión sobre
una población de 230 sujetos. Posteriormente estos mismos autores realizan un estudio
de valores en neuróticos detectando que los valores sensibles al neuroticismo son aquellos
que tienen relación con la independencia y la libertad. Continuando esta misma línea los
autores anteriores realizaron un estudio sobre 280 sujetos, combinando diversas medidas
psicopatológicas con la jerarquía de valores instrumentales y finales de Rokeach. Las
conclusiones de este estudio se refieren a que “la medida de la actitud valorativa de las
personas es válida para un mejor conocimiento de la problemática psicopatológica y por
tanto para acometer los tratamientos terapéuticos más eficaces” (Ortiz Zabala y Abad
Mateo, 1.985). Ultimamenre este equipo de trabajo publicó un estudio sobre neuroticismo
y sistema de creencias con una muestra de 322 sujetos cuya principal conclusión hace
referencia a la confirmación de que el neuroticismo ayuda a configurar un cerrado sistema
de creencias (Abad Mateo y otros, 1.989).
118.
También en Pedagogía los valores tienen una importancia reconocida, así en nuestro país
varios autores (Ibáñez-Martin, 1.976 y Marín Ibañez, 1.976) se han ocupado de los
valores como un fundamento de la actividad educativa. También conviene destacar el
T.R.V., Test de Reacción Valorativa empleado por García Hoz (1.976) y cuyos pasos
fueron seguidos por Jiménez Fernández y otros (1.986). El TRV surgió para dar
“contenido a la orientación personal” (García Hoz, 1.976, pág. 245) que parecía quedarse
en lo puramente formal. Los estudios posteriores tratan de describir las diferencias en el
TRV ateniéndose a las variables sexo, edad, clase social, abando/continuidad en los
estudios y tipo de centro. Este test fue inicialmente una prueba denominada Test de
Calificación de Palabras y como TRV evalúa las siguientes áreas motivacionales:
- Económica.
- Prestigio.
- Poder.
- Hedonismo.
- Actividad - Práctica de Gestión.
- Artística.
- Técnica.
- Intelectual.
- Social.
- Transcendente.
7. CONCLUSIONES
En este capítulo hemos pasado revista brevemente a la temática de los valores eñ una
aproximación introductoria al tema. Los aspectos más importantes a destacar senan, en
primer lugar, el limitado interés que el tópico ha levantado en el ámbito de la Psicología
General y Social, en oposición al amplio número de trabajos que otros aspectos de la
conducta muy próximos a los valores, como las actitudes e intereses, suscitan.
Finalmente, parece pertinente abrir una somera reflexión sobre el origen de los valores
y su posible base genética, donde los discípulos de Conrad Lorenz nos recuerdan, muy
oportunamente, el posible carácter “preprogramado” del ser humano como criatura
cultural, donde aunque tratando de huir de toda dimensión determinista, sí parecería
razonable reflexionar sobre una dimensión genétista en el origen de los valores o al
menos, de aquéllos valores muy directamente conectados con las conductas agresivas y
de jerarquía social, por citar las más relevantes.
1. INTRODUCCION
2. VALORES Y TRABAJO HASTA 1980
3. VALORES Y TRABAJO HASTA 1.981 - 1.990
4. CONCLUSIONES
122.
1. INTRODUCCION
Finalmente queremos incidir en el hecho de que este capítulo pretende ofrecer una
revisión bibliográfica del estado del tema en cuestión dividido en dos períodos: Hasta
1.980 y desde 1.981 hasta 1.990.
123.
El acotar la revisión bibliográfica sobre el tema persigue como objetivo principal dividir
el pasado (hasta 1.980) digamos “más remoto”, del presente (1.981-1.990) o pasado más
inmediato. Ello significa que en este apartado, el más remoto en el tiempo, se ofrecerá
una síntesis de las aportaciones más significativas de forma menos prolija que en el
apanado correspondiente a 1.981-1.990. La razón es obvia, éste último período está más
próximo a la problemática de nuestros días (económica, social, laboral y politicamente)
que las investigaciones de hace 30 ó 40 años, sin que por ello queden desmerecidas.
Durante éste período, las publicaciones de trabajo sobre valores en el trabajo no fueron
en absoluto abundantes, sino todo lo contrario. Por ésta razón hemos venido a la tarea
recopíladora de Kidd y Knasel (Citados por Romeo M.L., J., 1.980), para poder disponer
de una visión global de la temática de los valores entre 1.949 y 1.975, si bien la
publicación de Kidd y Knasel se remonta a 1.979.
- Autor.
- Método de identificación de los valores del trabajo
- Título del instrumento.
- Recompensas extrínsecas.
- Concomitantes extrmnsecos.
- Recompensas intrínsecas.
El siguiente cuadro (Ver pág. 126) resumen, titulado Clasificación de Valores del Trabajo
para Trabajadores, analiza trabajos que abarcan desde 1.949 hasta 1.970. La estructura
interna del análisis es la misma del caso anterior pero sólo hace referencia a seis autores.
124.
Como valoración global de la revisión de Kidd y Knassel, cabría decir que para el
período por ellos referenciado, los valores en el trabajo ha sido una temática que ha
tenido un mayor desarrollo e impulso a partir de las tareas de orientación profesional que
como una investigación aplicada en el ámbito laboral propiamente dicho.
También Rokeach (1.973, pág. 155-162) detecta en su estudio clásico sobre valores, pero
utilizando sus escalas de valores instrumentales y finales, diferencias entre distintas
poblaciones laborales. En él reporta diferencias significativas entre ejecutivos, científicos,
escritores y artistas, tanto en la jerarquía de valores instrumentales como en los finales.
También hace referencia a otro estudio comparativo entre vendedores de empresas
petrolíferas y vendedores de gasolineras; pero las distintas jerarquías de valores detectadas
eran más acentuadas entre los grupos de edad que entre los diversos tipos de vendedor.
Las aportaciones de Rokeach en este caso, no tienen una especial significación para este
estudio, habida cuenta de que no elabora o diseña una herramienta nueva para
aproximarse a los valores en el trabajo, sino que se ciñe al instrumento ya antes
mencionado.
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127.
Entre los autores españoles el tema de los valores en el trabajo no fue especialmente
relevante a excepción del trabajo del autor antes citado, Javier Romeo M. de Lecea, quien
en abril de 1.980 realizó su Memoria de Licenciatura titulada, “Exploración de los
Valores del Trabajo en Diversos Grupos de la Población Española”.
“Tal como estaba previsto en las hipótesis existen diferencias medibles en valores del
trabajo que se organizan en unas dimensiones directamente relacionadas con el
instrumento utilizado, el I.T.V., y los sujetos que participan en el estudio, personas que
buscan empleo mayoritariamente”.
“Estos valores del trabajo, por orden de importancia en las diferencias, han sido:
1. Seguridad Económica, 2. Creatividad con Estimulo Intelectual e Independencia, 3.
Altruismo, 4. Dirección en prestigio, 5. Relación con el Jefe, 6. Estilo de Vida
Independiente, 7. Entorno, 8. Logro, 9. Compañeros, 10. Prestigio, 11. Variedad con
Independencia, 12. Promoción, 13. Estética”.
128.
“Lo que más resalta de estas dimensiones de los “valores del trabajo” es que se han
agrupado la Seguridad y la Compensación Económica en un factor y en otro, la
Creatividad y el Estímulo Intelectual. La Independencia no aparece como dimensión
independiente, valga la redundancia. Se configura una dimensión no supuesta, la
promoción”. Abundando en sus conclusiones, el autor concluye que incidentalmente se
han encontrado diferencias entre varones y mujeres, salvo en el valor seguridad
económica y relación con eljefe donde ambos coinciden.
Hasta aquí las aportaciones más relevantes que hemos considerado son una muestra
sufientemente significativa durante el período cuestado para este apartado y donde se ve
reflejada la disminuida atención que el tema suscitó en el marco de la Psicología del
Trabajo.
129.
Como se dijo al principio de éste capítulo, se pretende dedicar este apartado a la revisión
bibliográfica del tema de valores y trabajo correspondiente al último decenio. Esta
limitación temporal, arbitraria en sí misma, no persigue ningún fin especial ni se enmarca
en la aparición de algún acontecimiento o hito excepcional con la temática en cuestión.
Se trata simplemente de facilitar la exposición de la información recopilada.
Se han omitido los datos referentes al tipo de instrumento de medida y sus características
y ello se ha hecho por dos razones básicas: Primera, simplificar la exposición en este
apartado y en segundo lugar, porque dicha información se ofrecerá en el capítulo siguiente
con el fin de conectaría más contingentemente con el tema de dicho capítulo: la descripción
de nuestro instrumento de medida.
Por todo ello, parece lógico que se gane en coherencia y simplicidad en la exposición. A
continuación se reproduce la revisión bibliográfica tal como previamente se describio:
cuadros sintéticos de doble entrada y por orden cronológico.
131.
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138.
TEMATICAS AUTORES
4. CONCLUSIONES
Más de cuarenta referencias se han manejado en éste capítulo. En relación con el primer
período, cabrían destacar las siguientes conclusiones:
En cualquier caso, éste periodo que podemos dar por concluido en 1.980, seria el período
de la consolidación de la problemática de los valores en el trabajo como temática de
interés en las ciencias del comportamiento y de la Psicología del Trabajo en particular.
Retomando la línea anterior y volviendo al período más reciente representado por ésta
última década, nuevas conclusiones afloran derivadas de los estudios y aportaciones
referenciados. Aún considerando que la penuria en el número de investigaciones se
mantiene, si se perfilan considerables cambios a saber:
La medida de los valores, como la medida de cualquier otra variable análoga (aptitudes,
intereses, etc.), es siempre un tema inconcluso y abierto. En los dos capítulos anteriores
se revisó cuáles fueron las aportaciones más relevantes sin abordar de una forma más
detenida la cuestión de los instrumentos de medida. No obstante, se mencionaron algunos
instrumentos tales como el cuestionario de Rokeach para la jerarquización de los valores
sociales y el de Super, éste ya dirigido de una forma específica a los VT. (Valores en
el trabajo).
En éste capítulo se pretende desarrollar el l6VP en todas sus facetas pero previamente
se dará, en este aparado, una panorámica de las herramientas o instrumentos de medida
más frecuentemente usados durante el período 1.980-1.990. Para ello se recurrirá a los
estudios revisados en el capítulo anterior, pero esta vez centrándose el análisis en el
método usado para la identificación y medida de los V.T. Este análisis permitirá dar una
visión comparada de los métodos de identificación de V.T. y una sucinta descripción del
instrumento, considerando los diversos autores y la fecha de publicación de los estudios,
1.981 El cuestionario de Valores del u-abajo Consiste en 6 escalas cada una para tos si
Zedek. 5. y de Wollack. guienres valores:
Otros
- Orgullo en el trabajo
- Implicación en el trabajo
- Actividad preferida
- Actitud ante el u-abajo
- Estatus social
- Deseo promoción
1.982 Sistema de clasificación de varias Se trabajó con dos valores, de carácter gene
Duff, A. alternativas, mí, utilidad y equidad. Se usaron técnica de
Cotgrove. 5. validez convergentes y validez diseriminante.
Kilpatrick, R. (GHQ).
Trew, K.
• Cuestionario sobre actividades diarias.
res.
1.987 e Escala de valores de Cornelius Se trata de una escala de Likert con frases
Ravlin, E.C. revisada en forma de cuestionario equivalente a los cuatro valores descritos
Meglino, B.M. de elección forzosa. anterionnente.
Dos medidas adicionales para los La primera medida implica una jerarquiza
valores de la escala revisada de ción de los cuatro valores.
Comelius.
Estudio 2:
1.990 Cuestionario de valores W.V.Q Ver Doy Elizur, 1.990 en estas páginas
Tchaikovsk y, F.M (Elizur, D. 1.984) (resumen).
1.990 Cuestionario de valores W.V.Q. Ver Doy Elizur, 1.990 en estas páginas
Koslowsky, M. (Elizur, D. 1.984) (resumen).
Elizur, D.
(Spantz).
• Cuestionario de valores (Singh y Singh).
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151.
En términos culturales, parecía lógico que dentro del Sistema Ideológico de una
organización, los cuatro modelos de Miller y Form podrían servir de marco teórico para
que, traducidos en valores, nos ayudasen a conocer la orientación filosófica de una
organización, en conexión, claro está, con el resto de componentes de la cultura: el
Sistema Social y el Sistema Tecnológico.
El paso siguiente tiene conexión con el concepto de valor instrumental y valor terminal
de Rokeach y que ya vimos en capítulo anteriores. En realidad, las cuatro imágenes del
trabajador a través del tiempo se correspondían, desde nuestro punto de vista, con cuatro
valores terminales que podían darse con mayor menor frecuencia en cada cultura
organizacional, en términos de filosofía dominante. Pero en el I6VP, estos valores
terminales pasaron a llamarse creencias, concepto de mayor riqueza hermenéutica dentro
del ámbito aplicado al que nuestros esfuerzos se dirigen. Así se creó la escala A del
cuestionario que denominada “creencias”, recogía en una frase la densidad filosófica del
sentido terminal de cada una de las cuatro percepciones del hombre en el trabajo.
152.
El lÓVP en esquema
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16 VE
153.
VALORES (ESCALA B)
MB Ganar dinero
o Trabajar en equipo
Resulta necesario explicar el po~ué de la conexión de cada creencia y sus cuatro valores
correspondientes. Esta conexión se definió a priori y no está basada en ningún
fundamento de tipo estadístico. Es decir, los cuatro valores correspondientes a cada
creencia se definieron a partir de una relación inicial más extensa de ocho meses que el
autor, desde su interpretación de los modelos de Miller y From, consideró que respondían
a dichos modelos. Mediante un sistema de jueces la relación inicial de ocho valores por
creencia pasó a cuatro valores. Los jueces fueron personas conectadas con el mundo
organizacional aplicado.
Valores Instrumentales:
* Aportar su energía física.
* Ser eficaz en su trabajo.
* Respetar la jerarquía y al mando.
* Ganar dinero.
Comentarios:
Se consideró que estos cuatro valores conectan con la concepción mecanicista y de
supervivencia que la filosofía implícita de Máquina Biológica supone. La eficacia,
la aportación de energía física, el respeto al mando y el ganar dinero, “per se”, no
aportan conceptualmente ninguna visión idealizable del trabajo conectada con una
dimensión grupal, sociopolítica, ni individualista, siguiendo la propuesta de los
autores del modelo base. Calificar como prioritarios estos valores frente a los otros
doce restantes, solo implica exaltar las características más maquinistas y biologistas
del trabajo: sudar, resolver por resolver, obedecer y obtenerrecompensas económicas.
Este es el epilogo: F.W. Taylor y su visión del hombre en el trabajo, sería su mejor
exponente.
156.
B. Si nos aproximamos ahora a la filosofía directiva del hombre como Ser Individual
tenemos:
Valores Instrumentales:
* Promocionar cambiando a categorías superiores.
* Poder aportar sus conocimientos profesionales o personales.
* Trabajar con autonomía.
* Realizar tareas complejas y desafiantes.
Comentarios:
Parece obvio que el desarrollo profesional y personal está directamente conectado con
los cuatro valores aquí incluidos, aunque se aceptaría, que podrían incluirse más
valores de contenido análogo. La validez aparente de esta creencia y de los valores
en ella integrados se puede considerar como alta y dudosamente cuestionable. Hay
una referencia implícita a teóricos de la motivación como Herzberg, Mc. Gregor, Mc.
Clelland, etc.
de ese grupo.
Valores Instrumentales:
* Participar en la toma de decisiones del grupo de trabajo.
* Estar integrado en un grupo de trabajo estable.
* Trabajar en equipo.
* Trabajar en colaboración con otros servicios.
157.
Comentarios:
Como en el caso anterior, los cuatro valores instrumentales y el valor terminal
constituyen una constelación con una solida validez aparente. Las referencias en tomo
a la toma de decisiones, estar integrado y trabajar en equipo, tendrían una dimensión
intragmpal en tanto que las restantes, colaboran con otros servicios, se refiere
participación colectiva.
Valores Instrumentales:
* Tratar de armonizar los intereses de la empresa con los de la comunidad.
* Estar sindicado.
* Implicarse en acciones y temas colectivos.
* Aplicar en el trabajo, dentro de la legalidad, su ideología social o política.
Comentarios:
La dimensión de estos valores es de un claro contenido sociopolítico, abarcando
temas tales como: la sindicación, la armonización entre la comunidad laboral y la
social, la acción política en el seno de la organización y la implicación en acciones
colectivas internas. También en este caso se puede hablar de una consistente validez
aparente, pero para ello, la descripción de los contenidos de dos de los valores se
debió de prolongar, con el fin de tener un significado más preciso. Conectados con
esta filosofía directiva estarían los diseños sociotécnicos y de democracia industrial,
entre otras.
158.
Finalmente, para cenar el marco teórico del cuestionario l6VP, es necesario conectarlo
con el Modelo Tecnocultural en su conjunto. El MTC define un concepto de cultura
organizacional y la aportación de Miller y Formm, traducida en cuestionario de valores,
nos permite investigar un aspecto del Sistema Ideológico con cierto rigor y coherencia.
Desde esta perspectiva, el l6VP es una aproximación, cuestionable, claro está, de como
desarrollar de forma aplicada el MTC. Sin MTC no se hubiera llegado a la necesidad del
16VP. Por tanto, uno y otro interactúan a nivel metodológico, si bien las fuentes que les
alimenten son distintas pero convergentes. Consecuentemente, el l6VP es el primer paso
de hacer aplicable el MTC como un modelo operativo para evaluar e interpretar la cultura
de las organizaciones dentro del ámbito de la Psicología del Trabajo y de las Organizacio-
nes.
159.
3. EL 16VP: FIABILIZACION
Una vez definido el marco teórico y completado el diseño de las dos escalas, se hizo una
aplicación piloto con 15 sujetos con el objetivo básico de conocer la opinión de los
encuestados en relación con el confort, compresibilidad y duración de la herramienta. Los
encuestados aportaron pequeñas matizaciones que permitieron dar por concluida la fase
de diseño del l6VP para proceder a su aplicación y fiabilización.
En esencia, el cuestionario lÓVP consta de tres hojas. En la primera hoja se dan las
instrucciones generales, objetivo del inventario, duración aproximada y datos básicos de
identificación. En la segunda hoja, o escala A, se dan cuatro frases o creencias (valores
terminales) así como las instrucciones para que el sujeto jerarquice, de 1 a 4, las cuatro
sentencias; la ordenación se hace en un casillero al efecto que existe a la izquierda de
cada creencia. La tercera y última hoja se dedica a la escala B y las instrucciones son
idénticas, exceptuando que en este caso el número de frases o valores a jerarquizar son
16. Tanto en la escala A como para la escala B, los valores están distribuidos por el
sistema de números aleatorios.
Hay que decir que la elaboración de este cuestionario tal y como se presenta en las
páginas siguientes, ocupó casi seis meses entre 1.983 y 1.984, sin contabilizar el periodo
dedicado a la fiabilización. En nuestra opinión el l6VP es un instrumento sencillo,
accesible, comprensible y fácilmente aplicable. La fase más complicada de la aplicación
se localiza en la escala B, pero la escala A, más corta, ayuda indirectamente a entrenar
al sujeto a familiarizarse con la jerarquización. Un ejemplar del primer lÓVP utilizado
para la fase de fiabilización se adjunta en el anexo 1.
Una vez concluido el diseño del instrumento en sí, se procedió a realizar una aplicación
retest sobre una población de 42 sujetos. La descripción general de esta muestra es la
siguiente:
Pero las medidas no paramétricas, según el mismo autor, también conllevan desventajas:
la significación estadística de las cuatro correlaciones dejan fuera de toda duda que la
hipótesis nula queda rotundamente rechazada para esta escala A.
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164.
Las correlaciones más altas las obtienen el dinero (0.9000), la energía física (0.8002),
realizar tareas complejas (0.7874) y el trabajar con autonomía (0.7874). A continuación
les sigue un bloque con correlaciones bastante positivas, entre 0.6924 y 0.5 159, que afecta
a un total de nueve valores que de mayor a menor magnitud del coeficiente de correlación
incluyen a: Aplicar la ideología social o política, armonización empresa comunidad social,
trabajar en equipo, ser eficaz, implicarse en acciones colectivas, estar sindicado,
colaboración y promoción. Finalmente, queda un bloque de tres valores con los
coeficientes de correlación más próximos al límite inferior de significación, se trata de:
participación (0.3906), integración (0.3610) y aplicar los conocimientos en el trabajo
(0.3610).
El primer bloque, el de las correlaciones más altas, contiene el conjunto de valores más
claramente ubicados en la escala de subjetividad de la muestra, sin ser con todo, el de
posiciones más preferidas. El segundo bloque representa un conjunto bastante heterogéneo
de valores donde está el más aceptado y el más rechazado a nivel del total de la muestra.
Nada especial que comentar. El bloque más interesante es el tercero donde el crítico nivel
de correlación puede hacer pensar al lector dos cosas: o deficiente acotación del campo
semántico (frases ambiguas o mal diseñadas) o peculiaridad de la muestra. Dado el
conocimiento que se tiene de la organización y chequeando las frases, parece lógico
pensar más en lo segundo que en lo primero. Las frases son claras y no inducen a
ambigúedad en su construcción, por lo que una reordenación distinta en la segunda
aplicación estaría más vinculada a la evolución de la problemática interna de la
organización y su impacto en los individuos. No es de extrañar, por lo tanto, que
165.
Como en el caso de la escala A, sería muy interesante fiabilizar el cuestionario l6VP con
otro tipo de muestra con el fm de dirimir si tales tendencias en los coeficientes de
correlación se mantienen, pero todavía, hoy por hoy, resulta a veces complicado de
conseguir la colaboración del persona] para someterse a este tipo de experiencias.
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167.
4. VALIDEZ Y EL 16VP
Se dice que un test es válido si cumple el fin a que se destina, por lo tanto un tcst de
inteligencia es válido en la medida en que la aprecie. La validez de un test debe ser
empíricamente comprobada, para ello es preciso elegir un criterio de validez. Se llama
criterio de validez al fin que con el test se quiere alcanzar.
Tal vez, haciendo un considerable esfuerzo podrían aislarse dos o tres criterios de validez
externa, por ejemplo, salario, puntualidad, absentismo, etc. pero sería demasiado atrevido
y poco riguroso conectar tales indicadores con valores concretos. Posiblemente podríamos
tener éxito en uno o dos casos, pero difícilmente en dieciséis valores.
El objetivo del l6VP es hacer un “ranking”, jerarquizar conductas ideales pero en esta
fase inicial se ha prescindido de evaluar la validez de este cuestionario por no tener ni
pruebas análogas que sirvan de referencia, ni un dato externo mensurable y objetivo, todo
esto al margen de las restricciones que una medida no parantétrica comporta.
Por todas éstas razones la validez es un dato obviado forzosamente en este cuestionario
de valores
168.
5. CONCLUSIONES
1. JUSTIFICACION
2. HIPOTESIS
3. METODOLOGIA
169.
1. JUSTIFICACION
Nuestro concepto de la Psicología del Trabajo como una ciencia aplicada pero inmersa
en la dialéctica teoría-práxis, implica un compromiso con la sociedad donde hemos de
actuar en permanente búsqueda tanto de mejoras en la calidad de vida en el trabajo, como
en la eficacia de la organización. Pues bien, dentro de esta visión, nuestro modelo de
evaluación y nuestro cuestionario de valores se ponen al servicio de la Psicología del
Trabajo con el fin de avanzar en el sentido de las mejoras antes enumeradas.
2. HIPOTESIS
Se han seleccionado cuatro hipótesis: las dos primeras se refieren a variables del sistema
sociológico, desempeñan funciones de mando y el sexo; la tercera está conectada con
variables de carácter global que configuran diferentes tipos de organización y consecuen-
temente deberían influir en la aparición de diferentes escalas de valores y, finalmente, la
cuarta hipótesis, donde se pretende ver el impacto que las tecnologías, a través del diverso
tipo de tarea que se realiza, tiene en el sistema de valores individuales.
JA Hipótesis
“Las personas que desarrollan funciones de mando en las organizaciones, presentan una
jerarquía de valores instrumentales y finaales distintas a aquellas personas sin funciones
de mando”.
2~ Hipótesis
En 1976, Taylor y Thompson informan de los resultados de un estadio con 1.058 sujetos
de ambos sexos. Utilizaron un cuestionario desarrollado específicamente para esta
:
171.
3~ Hipótesis
“Cada organización, en función del conjunto de variables que configuran cada cultura
organizacional especifica, tendrá su propia jerarquía de valores”. En consecuencia, se
producirán deferencias en las jerarquías de valores de cada organización, de acuerdo con
las siguientes características diferenciales:
Q Hipótesis
:
172.
3. METODOLOGíA
LOS SUJETOS
Aunque hubiera sido deseable disponer de una muestra más amplia, ello no fue posible
debido a las dificultades inherentes que supone el encontrar en primer lugar, organizacio-
nes dispuestas a colaborar y en segundo lugar, personas dentro de dichas organizaciones
que tuviesen una actitud positiva y no defensiva llegado el momento de completar el
cuestionario, ya que la conducta normal de los individuos ante este tipo de participación
es la inhibición por la suspicacia que el posible uso de los datos obtenidos suscita. Por
tanto, la cifra operativa de 690 sujetos se puede considerar como de éxito razonable vistas
las dificultades antes descritos. A continuación ofrecemos un cuadro descriptivo con las
características más destacados de la citada muestra.
174.
CARACTERISTICAS DE LA MUESTRA
N9 SUJ. TOTAL
VARIABLE DISTRIBUCION
SEXO HOMBRES 355 51,4
SI 196 28,2
MANDO
NO 498 11,6 688
Fig. n2 1
175.
primera, los mandos fueron más accesibles para los encuestadores al utilizar las acciones
formativas como el momento más adecuado para que colaborasen en este estudio y en
segundo lugar, porque siempre tuvieron una actitud más receptiva y menos defensiva a
la hora de participar que el resto del personal.
- Una página donde de forma sencilla se explicaba a los participantes los objetivos que
se perseguían de tal forma que se estimulase a la participación, así como un recuadro
a completar por el aplicador con datos relativos a:
• Nombre de la Empresa/Institución
• Tipo de actividad
• Fecha de aplicación
• Sexo
• Edad
• Formación
• AntigUedad
• Funciones de mando
• Area/División/Departamento/Sección
• Tarea que desarrollaba
• Categoría o grupo profesional
¶77.
RECOGIDA DE DATOS
Como puede apreciarse fue una recogida de protocolos irregular, no solo achacable a
factores externos, sino también a la dinámica interna de la propia investigación.
Quizás la conclusión principal sea que para conseguir 703 protocolos se tardó 3 años y
cuatro meses.
179.
ANALISIS ESTADISTICO
El tratamiento estadístico de este estudio se realizó con los programas BMDP y SPSS/PC,
debido a la necesidad de trabajar sobre diferentes ficheros. Los estadísticos empleados
para cada hipótesis fueron los siguientes:
HIPOTESIS ESTADíSTICO
Los estadísticos finalmente utilizados, lo fueron previo tratamiento de los datos con la
prueba de la T, que fue sustituida por la U de Mann-Whitney por su mayor poder
discriminador (Hipótesis l~, 2~ y 39) así como las medidas utilizadas (Hipótesis 49). Como
se comentará posteriormente, la U de Mann-Whitney así como Kruskal-Wallis han
permitido llegar a una serie de conclusiones que si bien coinciden en buena parte con los
resultados obtenidos previamente con la prueba T y el Análisis de Varianza, dan una
mayor solidez y rigor a las conclusiones finales.
VI. ESTUDIO DE VALORES PROFESIONALES:
RESULTADOS Y COMENTARIOS
INDICE
1. INTRODUCCION
2. LA MATRIZ CUALITATIVA
3. RESULTADOS GLOBALES
4. CONSTATACION DE LAS HIPOTESIS PLANTEADAS
182.
1. INTRODUCCION
Podría decirse que toda la tarea comenzada en el capítulo 1 y recogida en los capítulos
siguientes hasta éste, ha tenido como objetivo llegar a este punto: Presentar los resultados
del estudio. Ha sido una larga tarea hasta poder ofrecer resultados concretos sobre la
realidad a la que rigurosamente nos hemos acercado con el objetivo discreto de poder
aportar algo nuevo al tema de los valores profesionales. Se han ido definiendo los
capítulos de tal forma que constituyan bloques temáticos homogéneos, razón por la cual
hemos reservado este capítulo a comentar exclusivamente los resultados en relación con
las hipótesis planteadas.
Pero previamente se dedicará el segundo apartado de este capitulo a dar una visión
global, no exhaustiva sobre las características generales del sistema de valores y creencias
que poseen las personas incluidas en la muestra. Se pretende así dar un marco
introductorio que permita tener una mejor ubicación para abordar el apartado tercero, que
es donde en definitiva se ubica el núcleo central de este estudio.
183.
2. MATRIZ CUALITATIVA
Los valores son elementos cognitivos que determinan actitudes, intereses, motivaciones
y finalmente conductas. Por esta razón, cuando alguien jerarquiza valores, está dando un
paradigma actitudinal, motivacional o conductual. Lógicamente no todas las personas se
rigen por el mismo patrón pero sí se ha creído pertinente, al menos, diseñar un patrón o
matriz prototipo de como pueden ser las actitudes, motivaciones y conductas de los
individuos en relación con su jerarquía de valores.
Esta matriz es un modelo tentativo que pretende predecir, muy genéricamente, claro está,
cual será la relación entre lo que un sujeto jerarquiza y sus conductos potenciales. En
primer ]ugar, para posicionamos en la matriz, hay que dividir los valores en dos bloques
simétricos. (Esto con el 16 PV es fácil por ser sus valores números pares). El primer
bloque, la mitad de los valores más elegidos, serán los valores prioritarios y la otra mitad
los valores secundarios
Si dividimos el primer bloque a su vez en dos segmentos, tendremos los valores deseados
y la otra mitad los valores aceptados. Siguiendo el mismo proceso con los valores
secundarios nos encontraríamos con los valores tolerados en la primera mitad y los
valores rechazados en la segunda mitad dentro de los secundarios.
.
184.
IRA ELLOS
FíO. N01
Para lii aplicación en la realidad de esta matriz es conveniente tener muchas cautelas, ya
que la complejidad de las estimulaciones del entorno, idiosincrasia personal, factores
situacionales, etc., hacen que este frágil modelo sea de aplicación limitada. La matriz
pretende recoger conductas tipo. Así, por ejemplo, la persona que jerarquiza, en primer
lugar desea los valores de las primeras posiciones y luchará por ellos, será muy activa;
si jerarquiza en segundas posiciones, acepta los valores, los defenderá y será activa con
ellos, pero en un grado inferior; si la jerarquización sitúa los valores en terceras
posiciones, la persona tolerará dichos valores, quizá sea neutral o pasiva, pero esos
valores no son para ella prioritarios y finalmente los valores ubicados o calsificados en
últimas posiciones, se puede decir que son valores ~ no interesan, se es
indiferente a ellos e incluso en algún caso, sepuede adoptar cierta actitud de beligerancia
con ellos.
En consecuencia, a lo largo de este estudio aplicaremos esta matriz siempre que sea
conveniente aclarar y enriquecer la interpretación de los datos obtenidos. De esta manera
valorar una jerarquía de valores será algo más que un simple comentario escalonado.
185.
3. RESULTADOS GLOBALES
Los datos que a continuación comentaremos ser refieren a la escala A del 16 VP. En esta
escala los encuestados deben jerarquizar de 1 a 4 creencias sobre el trabajo. Los
resultados se obtuvieron sobre 641 sujetos, una vez realizados las depuraciones
pertinentes. Aunque el paso de 703 a 641 sujetos es una pérdida notable de sujetos, esta
última muestra ya depurada por todos los conceptos, permite que los valores estén
definitivamente referidos a una muestra técnicamente sólida. La figura N9 2 ofrece la
jerarquía de creencias realizada mediante un ordenamiento basado en las medias
obtenidas. También se incluye la desviación típica.
Los resultados reproducidos en la figura =4~1 nos sugieren los siguientes comentarlos:
d) Finalmente, aparece el valor según el cual “el hombre trabaja para pertenecer a un
grupo y sentirse aceptado por los miembros de ese grupo’. Pero en nuestra muestra
este valor terminal, esta creencia ha quedado relegada a la última posición. En otras
palabras, el individuo, la seguridad de empleo y sueldo y el ser sociopolítico, han
desplazado al individuo como un ser grupal.
Ahora bien, si recurrimos a interpretar estos datos con el apoyo de la matriz cualitativa
desarrollada en el apartado 2 de este capftulo, nos encontraríamos con que esta población
desea prioritariamente su desarrollo personal y profesional a través del trabajo, para lo cual
lucha intensamente; aceuta y consecuentemente lucha activamente por su seguridad de
empleo y sueldo; tolera el incidir en la organización a través de la participación en temas
colectivos y rechaza o minimiza el pertenecer y estar aceptado en un grupo de trabajo.
.
187.
Triunfa el individuo frente al grupo y la máquina biológica frente al ser sociopolítico (ver
fig. 3). En otras palabras y a titulo de reflexión epistemológica; vencen Mc Gregor y
Argyris, pierden C. Marx y E. Mayo.
en las organizaciones para facilitar la expresión de las capacidades latentes que las
empresas están despilfarrando por no disponer de canales adecuados para vehiculizar
dicho deseo de participación. En pocas palabras, los cuatro primeros valores prioritarios
han supuesto una clara victoria de la “máquina biológica” y la ausencia del “ser
sociopolítico”. Desde el punto de vista motivacional es la victoria de la teoría del logro
de McClelland-Atkinson.
Como dato adicional al contenido de los puntos “a”, “b”, “c” y “d”, se presentan en el
cuadro correspondiente a la figura N2 5, la jerarquización de los 16 valores de la escala B
del cuestionario 16 VP siguiendo la clasificación de la matriz cualitativa. Este cuadro da
una visión de conjunto de la ubicación de dichos valores dentro de la matriz antes descrita:
191.
PRIORITARIOS SECUNDARIOS
EFICACIA MB 99 COLABORACION G
«9 MB = Máquina Biológica
= Ser individual
G = Miembro de un grupo
SP Ser sociopoUtico
FíO. N25
COMENTARIOS A LOS RESULTADOS GLOBALES
>
1 92.
Nos faltan datos para poder constatar si las contradicciones o falta de coherencia entre los
valores instrumentales y terminales son debidos a una limitada validez del constructo, con
lo cual las coincidencias y coherencias se deberían al azar. Pero es preferible pensar que
estamos ante un modelo nuevo y poco explorado así como atribuir a las discrepancias
internas del modelo, no solo una limitación del diseño, sino también un atributo
consustancial al tema: las contradicciones internas de los hombres y mujeres que se ven
obligados a jerarquizar una serie de frases (valores) y que no siempre tienen suficientemen-
te claro lo encuestados, cual es la posición en su escala personal. En otras palabras, las
jerarquizaciones individuales no tienen por qué corresponderse con la coherencia interna
de] inventario. Lo que implica coherencia de diseño, no debe suponer en el caso de los
valores, coherencia interna de los individuos en el momento de su jerarquización. No en
balde, una jerarquía no es una medida paramétrica.
193.
4. CONTRASTACION DE HIPOTESIS
Esta hipótesis plantea que las personas que desarrollan funciones de mando en las
organizaciones, presentan una jerarquía de valores instrumentales y finales sustancialmen-
te distintas que aquellas personas que no desempeñan funciones de mando.
Sobre una muestra de 696 sujetos de los que 196 eran mandos y 500 no mandos, los
resultados fueron los siguientes:
(*) Para rechazar la hipótesis nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un N.C.
del 5%
HG. N26
(*) Para rechazar la hipótesis nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un
N.C. del 5%.
HG. Nfl
Como puede deducirse de la fig. ~42 7, hay diferencias significativas al menos en 6 de los
16 valores, lo que efectivamente coincide con lo enunciado en la hipótesis primera. Así,
>
196.
Hay un salto de posiciones importante en los V5 y V12, que merecen ser resaltados. VS
(Armonización intereses de la empresa y de la comunidad) tiene una posición 8~ para los
mandos y 1V para los no mandos, lo que significa que en este valor hay una mayor
sensibilidad social en los primeros que en los segundos. Lo opuesto ocurre con el V12
(Autonomía), aquí los mandos jerarquizan en posición 9~ y los no mandos en posición &,
lo que indica una clara demanda de autonomía en el trabajo, por parte del personal sin
mando. En este caso, V12 supone una reivindicación implícita por parte de este colectivo.
MUESTRA MUESTRA
DESCRIPCION 1990 (196) 1984 (129)
Comparando las jerarquías de las dos muestras, resulta interesante destacar que de las 7
coincidencias que se dan entre ambas muestras, 5 se producen en los valores V9 (Mando),
Ví 1 (Acciones Colectivas), Ví (Energía Física), V13 (Aplicar ideología social o política)
y V7 (Estar sindicado), y que se corresponden con las posiciones l2~, 13t 14~, 19 y í6~
respectivamente. Es decir, la coincidencia se ubica preferentemente en los valores que
ocupan las últimas posiciones (valores rechazados) excepto en V9 (valor tolerado).
198.
Si analizamos las dos restantes coincidencias, observamos que estas son la V6 (Eficacia)
y la VS (Aportar conocimientos). En otras palabras, las dos muestras tienen muy claro
que es lo que desean y mucho más que es lo que rechazan, lo que nos pone en la pista
de que los sistemas de valores deben ser analizados bipolarmente y aumenta su
credibilidad como instrumento predictor de actitudes, motivaciones y conductas si el
observador se sitúa principalmente en los valores deseados y en los rechazados.
c) Comentarios a la P hipótesis
Efectivamente, podemos confirmar que hay diferencias significativas entre personal con
mando y sin mando en los valores instrumentales, ya que al menos en 6 de 16 valores
hubo diferencias significativas aunque en 3 de ellas no se diese un cambio en la posición
jerárquica, con lo que se confirma la hipótesis.
Ahora bien, los cuatro valores instrumentales no coincidieron con lo informado por Pérez
Velasco en 1980, ya que solo se dió la coincidencia en dos de los cuatro valores
prioritarios.
Respecto a los valores terminales si bien no hay cambios jerárquicos, si hay diferencias
significativas en dos valores, por lo que la hipótesis se confirma.
Sobre una muestra de 355 hombres y 335 mujeres, es decir, un total de 690 sujetos, los
resultados obtenidos han sido los siguientes:
)
200.
(*) Para rechazar la hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un Nt.
del 5%
FIO. N99
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un
)
202.
Pero las diferencias continúan, ya que, aunque sin cambio de orden, tenemos diferencias
significativas en los valores Vi (Energía Física), y V9 (Respeto al mando). En estos 2
valores hay idéntica ubicación, pero las mujeres están menos interesadas por ellos que los
hombres. Cierto masculinismo explicaría el mayor interés de los hombres por Vi.
Finalmente, las mujeres dan menos importancia a V9 (respecto a la jerarquía y al mando)
tal vez debido a que tienen menos interés por el poder en la organización, o quizás, por
un rechazo a la jerarquía, con todo lo que de crítica a la autoridad ello conileva.
Un comentario apane merece la eficacia, donde pese a estar ambos grupos emparejados
en prioridad, posición it las mujeres tienen un significativo deseo en este valor,
superando a los hombres. Esto se puede constatar en el día a día, donde las mujeres viven
el reto cotidiano de tener que ser mejor que los hombres en las organizaciones para
consolidar su posición.
equipo), los hombres expresan en sus jerarquizaciones prioridades más altas que las
mujeres.
Como resumen, el sistema de jerarquía de valores ente hombres y mujeres presenta señas
diferencias difícilmente generalizables más allá de esta muestra. Donde podemos apreciar
puntos de cierta similitud, es en los valores rechazados, donde ambas muestras coinciden,
aunque con matices según la significación de la prueba de la U antes comentada, en
relegar a las últimas posiciones (de mayor o menor rechazo) a la sindicación, aplicar la
ideología política en el trabajo, aportar la energía física, el respeto a la jerarquía y al
mando. Las coincidencias en los valores deseados solo se da en la eficacia. Y finalmente,
habría coincidencia en un valor tolerado el Ví 1, incidir a través de las acciones
colectivas así como en un valor aceptado, el V12, trabajar con autonomía.
c) Comentarios a la Y hipótesis
Los resultados obtenidos, demuestran que existen diferencias significativas entre hombres
y mujeres en el 50% de los valores de la escala A y en 5 de los 18 valores de la escala
B, por tanto se confirma la hipótesis de que el sexo, determina cambios sustanciales en
la jerarquía de valores.
“Cada organización, en función del conjunto de variables que configuran cada cultura
organizacional específica, tendrá su propia jerarquía de valores”. Como variables que, en
principio, pueden condicionar la formación de culturas organizacionales diferenciados,
estarian:
204.
En esta muestra donde los 703 sujetos proceden de 17 organizaciones diferentes, los
resultados obtenidos en relación con esta tercera hipótesis han sido los siguientes.
PARTICIPACION C
(*) Para rechazar la hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un N.C.
del 5%
FIG. 14~l1
205.
(*) Para rechazar la hipótesis nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un nivel de conforme del
5%
2 12)
(Fig. N
207.
significativas, además en tres de ellos, V5, Ví 1 y V13 son valores de signo sociopolítico.
Esto podría significar que la sensibilidad social no pasa necesariamente por la
implantación de los Comités de Empresa, más frecuentes e influyentes en la gran empresa
que en la pequena.
Se procedió, al igual que en caso del tamaño, a dicotomizar esta variable, por entender
que el tipo de propiedad en una organización condicionaría la escala de valores. La
dicotomía se estableció en términos de propiedad Pública o Privada, y puesto que la
forma de propiedad afecta al estilo de gestión, obviamente estar socializado en una
empresa pública sería distinto a la socialización en una empresa privada.
PARTICIPACION C
PROFESIONAL
(*) Para rechazar la hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un N.C.
del 5%
FIG. N213
El contenido del cuadro número 13 plantea una jerarquía idéntica de valores para ambas
columnas, pero en cambio se detecta una diferencia significativa en CR 4 (Tener
Seguridad de Empleo y Sueldo), que se encuentra especialmente revalorizado en el caso
de la muestra perteneciente al sector público.
El hecho es coherente con las políticas de empleode dicho sector donde la seguirdad de
empleo es una estrategia habitual y conocida públicamente. Por esta razón es coherente
que el efecto de una cultura organizacional proteccionista del empleo produzca estos
resultados en sus empleados.
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un
nivel de Confianza del 5%.
FIG. N914
211.
A la vista del cuadro N2 14, se puede decir que los valores estén significativamente
diferenciados. Efectivamente, diferencias significativas hay en los valores Vi, V6, V7,
V9. En el caso del Ví (Aportar energía física en el trabajo), este valor tiene mayor
significación en el trabajador del sector privado que en el sector público. En pocas
palabras, el esfuerzo físico no está vivenciado por igual, tal vez se deba al hecho de que
en el sector privado convergen todo tipo de tareas en tanto que en el sector público
predominan las funciones administrativas que por supuesto no son comparables a otras
tareas más fisiológicamente exigentes.
Con el V6 (Eficacia), tenemos una sorpresa, la muestra del sector público estima en más
intensidad este valor que la muestra del sector privado, a pesar de que ambas sitúan el
valor en la primera posición del ranking. Tal vez, esta superior valoración de la eficacia
en el trabajador de la empresa pública esté expresando un deseo de que las estructuras
internas de la organización le permitan ser más eficaz, hecho que a todas luces no se da.
Interesante la diferente importancia que se da a la función del mando, el V9, aquí las
personas conectadas al funcionariado dan una menor relevancia a este valor en tanto que
en el sector privado el mando está sensiblemente más valorado. Respetar la jerarquía y
al mando, en si mismo no connota nada positivo o negativo, pero el sector público se
decanta por una menor importancia para este valor. En cualquier caso, ambas muestras
jerarquizan el valor en posición l3~.
Dentro de los 6 valores con diferencias significativas para ambas muestras, está el V9
(sindicación) y el Ví 1 (Implicarse en acciones y temas colectivos). Aquí la significación
de las diferencias se inclina a favor del sector público, quien además da una posición más
avanzada a Ví 1 que el sector privado. No se puede ocultar la tentación de comentar, a
la vista de como está la conflictividad laboral en nuestro país que estos valores en cierta
forma puedan ser un predictor de preconflictividad. Si a esta significación del V9 y del
Ví 1, le añadimos que el sector público posiciona por delante del sector privado el V13
(Aplicar la ideología social y política en el trabajo), y el VS (Armonización de intereses
entre la empresa y la comunidad), van por delante en valor absoluto de sus medias
aunque estén ocupando igual rango en la escala de valores, todo ello nos permite concluir
que el sector público tiene una mayor orientación sociopolítica que el sector privado.
212.
Respecto al carácter individualizador del sector privado, he aquí algunas notas: en el V 15,
realización de tareas complejas, el sector privado va por delante, igualados en V2
(Promoción), V8 (Conocimientos) y en V12 (Autonomía), es decir, en cierta forma se
confirma la hipótesis 44, pero quizás de una manera no demasiado contundente.
”
213.
PARTICIPACION C
PROFESIONAL
0’) Para rechazar la hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un N.C.
del 5%
FIO. MiS
De acuerdo con los datos de la figura N2 15, se constata que hay diferencias significativas
en los valores CRí y CR4. No obstante, la jerarquía sigue siendo la misma que la de la
muestra general. El sector productivo se decanta por un mayor interés por la pertenencia
grupal (CR 1) y una menor dependencia por la seguridad de empleo y sueldo CR 4; hasta
aquí los resultados. Ahora bien, que se fomente una mayor tendencia hacia el individua-
lismo en el sector servicios resulta coherente si nos atenemos en términos muy genéricos
a las características globales de este tipo de actividad. No obstante, no parece tan
214.
coherente que los trabajadores del sector servicios más conectados con el estilo del
profesional liberal y con los riesgos empresariales se decanten en favor de CR 4, tener
seguridad de empleo y sueldo. Probablemente la composición propia de esta muestra sea
la clave, por darse en ella una limitada población de profesionales liberales y una
cantidad considerable de funcionarios de la administración pública y local.
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula, la probabilidad deberá ser menor de 0,0500 para un
nivel de Confianza del 5%. FíO. N<>16
215.
En efecto, a la vista del cuadro N<> 16, encontramos un total de 9 valores con diferencias
significativas entre uno y otro sector de actividad. Así los valores Ví (Energía física), V3
(Participación), V5, (Armotización), VS (Conocimientos) y V9 (Mando), el sector
producción tiene predominancia de tal forma que se puede aseverar que los trabajadores
de empresas productivas (en un sentido abierto), valoran más que los del sector servicios,
la aportación de energía física, participar en las decisiones del grupo, el armonizar
intereses entre la empresa y la comunidad aportar sus conocimientos profesionales y el
respeto a la jerarquía y al mando.
En otro sentido, los trabajadores del sector servicios tienen una mayor orientación
sociopolítica principalmente deducido de su prevalencia en el V7 (Sindicación), Ví 1
(Implicación en acciones colectivas) y el V13 (Aplicación de la ideología social y política
en el trabajo). Con todo, estos valores están jerarquizados en las posiciones 16a, 12~ y 15~
respectivamente.
En pocas palabras, las diferencias significativas nos dan a entender que trabajar en
sectores productivos hace a las personas más orientados a la aportación de la energía
física, más interés por la participación, más deseosos de la armonía entre la empresa y
la comunidad, ávidas de aportar sus conocimientos y más repetuosos hacía la autoridad
del mando, que los trabajadores del sector servicios. En cambio éstas, tienden a una
mayor sindicación, mayor autonomía en el trabajo y mayor interés por las acciones
colectivas.
216.
El 50% por cientos de los valores terminales y de los valores instrumentales, presentaron
diferencias significativas. En consecuencia se puede considerar que la hipótesis 34• c, se
cumple para esta muestra: Trabajar en el sector producción o en el sector servicios
implica que las jerarquías de valores tendrán diferencias en el 50% de los valores
explorados.
Con el fin de realizar el análisis de varianza se segmentó la muestra de acuerdo con las
tres variables dicotómicas, cuyo contenido se reproduce en la figura siguiente, depurados
ya los datos, y con una muestra final de 598 sujetos.
”
217.
TAMAÑO
1 PRODUCCION
PRIVADA
SERVICIOS PRODUCCION
PUBLICA
SERVICIOS
(FIG. =J<>17)
El tratamiento de los datos relativo a los 5 tipos de organización que recoge la Fig. n<> 18,
presenta diferencias significativas para CRí, CR2, y CR4, es decir, 3 de los cuatro
valores terminales.
Tal vez ello se deba tanto al hecho de que la empresa pequeña lo grupal se entiende
mejor debido a una mayor intensidad social y a que el trabajo productivo en empresas
pequeñas, sólo puede tener éxito si existe un alto concepto de lo grupal.
(FIG. N<>18)
220.
En cuanto a CR4, son los empleados pertenecientes a organizaciones tipo B, los que
presentan una mayor orientación hacia este valor, tener seguridad de empleo y sueldo. La
interpretación posible a esta preferencia, se deba a las características específicas de este
sector: mayor riesgo del puesto de trabajo, en oposición a D, que tiene la menor
orientación hacia este valor de todos los grupos muestreados. D, pequeña empresa privada
de producción, con todo, representa la muestra más pequeña de este estudio, con 31
personas donde situaciones de estabilidad de empleo muy concretas pueden no ser
fácilmente generalizadas a otras empresas tipo D de otros contextos tecnológicos o
territoriales al representado en este estudio. Respecto al resto de tipos de organizaciones,
resaltar que C y A se acercan más a B, en tanto que E se aproxima más a D.
La figura N<>. 19, recoge en sus tablas el rango medio para cada tipo de organización y
la significación para cada valor, como resultado de aplicar la prueba de Kruskall-Wallis
a los 16 valores instrumentales. Como quiera que la prueba ofrece resultados significati-
vos para todos los valores excepto por ViS, seguidamente se procederá a comentar el
sentido que cada significación tiene para cada uno de estos 15 valores y cada tipo de
organización, a fin de poder ofrecer interpretaciones en coherencia con los resultados.
Por el contrario, las organizaciones tipo A, grandes privadas y de producción, fueron los
que dieron el rango medio más bajo y por tanto la máxima importancia a este valor de
las 5 organizaciones. Resulta coherente esta priorización dada a este valor por la
organización tipo A, ya que el trabajo en el sector productivo se identifica con el esfuerzo
físico y por tanto con el contenido explicito de V 1, así como la proximidad de la
organización tipo D, al rango medio de C, ya que ambos son empresas de producción
aunque de tamaño distinto.
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224.
A título de conclusión se podría afirmar que para esta muestra, a más tamaño, más
importancia de V2, así como que la empresa pública, por razones obvias, debilita la
relevancia de V2 en tanto que la privada la potencia.
Es la organización tipo D, la que presenta con el rango medio más bajo el mayor interés
o preferencia por este valor que el resto de organizaciones tipo. D, pequeña empresa
privada de producción, tiene esta orientación probablemente como expresión de una
carencia, de un deseo del personal en este tipo de organizaciones.
En el extremo opuesto estaría la organización tipo B, que presta la menor atención por V3
de las 5 organizaciones tipo. El resto, A, E y C, se aproxima más a B que a D en su interés
por este valor. En general se observa la siguiente tendencia: El Sector Servicios presenta
los valores más bajos en tanto que el productivo obtiene rangos medios mas altos.
225.
La pequeña organización privada de Servicios, E, es la que presenta mayor interés por este
valor en oposición a C, organización grande, pública de servicios. Todo hace pensar que
para la muestra de E, la integración grupal es más importante lo que podría deberse a una
mayor atención por los temas grupales en la empresa privada que en la pública, tanto más,
cuanto más pequeño sea el temario de la organización. El testo de organizaciones, A, B y
D, se aproxima más a C que a E, lo que hace aún más complicado el extraer una
conclusión de carácter general y mucho menos generalizable. No obstante, según los
resultados de este valor, a más tamaño, menos interés por la integración grupal.
Respecto a la explicación posible de la influencia del tamaño sobre este valor, se podría
encontrar en el hecho de que aquellas organizaciones de mayor tamaño, por tener más
posibilidades de disponer de Comité de Empresa, desarrollan un mayor interés por este
valor de claro “sabor” sociopolítico.
Las organizaciones tipo C, empresa grande, pública de Servicios seguida a poca distancia
de los tipo A, empresa grande Privada del Sector producción, son las que confieren una
mayor solvencia a este sector. Por el contrario, las empresas tipo D, pequeñas, privadas y
de producción confieren la menor relevancia a este valor, seguidas a poca distancia también
de las empresas tipo E, pequeñas privadas y de servicios.
228.
Si nos atenemos a esta bipolarización, las tendencias irían en la siguiente dirección: Las
empresas de tamaño grande tienden a dar más relevancia a la eficacia que las de tipo
pequeño, independientemente del sector productivo, e incluso de la titularidad. Pero la
causa última, si la hubiera, que explique esta orientación, no es que la empresa grande sea
de hecho más eficaz que la pequeña, sino que generalmente a nivel corporativo se maneja
más frecuentemente este valor como “moneda de cambio” en la gran empresa. En otras
palabras, el valor está instaurado en la gran empresa, está incluso quizás más aceptado que
en la pequeña empresa, pero en la realidad es un valor que no siempre se traduce en la
realidad de los hechos en auténticas resultados. Ser eficaz, en una gran empresa, es un
valor aceptado, asumido e incluso sacralizado. Pero ser eficaz en una pequeña empresa, esta
menos ensalzado como declaración corporativa, pero más conectado en los conductos de
los empleados.
Finalmente, reseñar que las organizaciones tipo B ocupan posiciones intermedias en esta
polarización entre D y C, aún a pesar de estar catalogados como empresas grandes.
empresariales se da a ciertos valores. ¿Por qué las empresas pequeñas, ya sean tipo D ó E,
mantienen esta preferencia por este valor aún a costa de tener menos relevancia el
fenómeno sindical? ¿Carencia? ¿Necesidad?. Como se ha dicho a propósito de otros
El valor mínimo para el rango medio en VS, corresponde a la organización tipo D, pequeña
privada y de producción con una importante y destacada diferencia respecto a todas las
demás. El valor máximo del rango medio se corresponde con la organización tipo E,
pequeña, privada y del Sector servicios. El valor más próximo a D y por ende el más
favorable en priorizar VS es para A, que tiene en común con D, el ser empresa privadas
y de producción. Se podría concluir con razonable consistencia, que las empresas privadas
y del sector productivo tienden a dar más importancia a VS que el resto y tanto más,
cuanto más pequeñas sean en su tamaño. La razón de este hecho puede deberse en que en
este tipo de actividad donde se produce algo concreto, el trabajador ve de una forma directa
como su trabajo se traduce en un bien tangible y como sus conocimientos, experiencia y
saber hacer, inciden en el producto final, tanto más, cuanto más próximo al sujeto es el
proceso de producción, como ocurre en la pequeña empresa. En cambio los servicios por
su carácter menos tangible hacen a veces que el empleado perciba de forma más difusa
cual es su aportación en el proceso de trabajo.
Como conclusión, afirmar que este valor esta especialmente conectado con el tipo de
actividad y con la titularidad.
228.
El valor mínimo para el rango medio y por tanto la priorización más alta para V9 se
obtiene con las organizaciones tipo A, en tanto que el valor más bajo en términos de
relevancia que obtiene V9 se da en D. En pocas palabras. Las empresas privadas del
producción y tamaño grande son las que “profesan” un mayor respeto a la jerarquía y el
mando, en tanto que este tipo de organizaciones cuando son de pequeño tamaño plantean
una devaluación de este valor instrumental. Todos los valores del resto de organizaciones
tipo, B, C y E, se aproximan más a D que a A, lo que nos obliga a pensar que las
organizaciones privadas y de producción funcionan con unos criterios más jerarquizados
que el resto, debido esto tal vez, a la importancia que la tecnología en los procesos
productivos da? la figura de la autoridad formal: el Jefe.
El rango medio más bajo y por tanto la mayor orientación hacia este valor la obtiene E,
empresas grandes y privadas del Sector Servicios, en tanto que el contrapunto lo da D, con
el mínimo interés por este valor. Los valores intermedios se obtienen en A y C, y un
interés por ViO próximo a D, se produce con E. Es decir, el tamaño de la organización
incide en este valor de forma que a más tamaño más relevancia o neutralidad y a menor
tamaño, menor importancia. Ahora bien, por que se discute esta relación, quizás la
explicación sea análoga a la ofrecida para V6. Ser eficaz. Las grandes empresas no pagan
objetivamente peor que las pequeñas, además, pagan generalmente con puntualidad y bien,
en cambio en las pequeñas por su abundancia y diversidad resultaría imposible dar una
patita general. Lo que posiblemente esté aconteciendo con ViO es sin duda un valor
instalado en la cultura organizacional con una fuerza potenciada, aunque con procesos
distintos, tanto por la alta dirección como por los representantes de los trabajadores. A
través de primas, premios e incentivos los unos, por medio de reivindicaciones los otros
229.
La organización tipo que más importancia dio a este valor fue la D, pequeña, privada y de
Como conclusión, se podría decir que en la empresas privadas productivas a menor tamaño
mayor relevancia a Ví 1, y respecto a la titularidad y el sector de actividad, las diferencias
no permiten trazar una clara tendencia solidamente argumentada dado el carácter
contradictorio de los resultados.
En este valor es donde se expresan, ateniéndonos al rango medio, las diferencias más
acusadas en la muestra ante un valor instrumental y se produce entre D y A. Para la
muestra indentifícada como perteneciente a D, V12 tiene un valor muy importante, en tanto
que para A, este valor adquiere la menor relevancia de todas las organizaciones. En cambio
C, 13 y E tienen valores bastantes parecidos y más próximos a A que a D. A la vista pues
de estos resultados, surge una vez más la bipolarización entre empresa privada grande y
pequeña, descontándose en este caso la empresa pequeña como la más firme reconocedora
de la importancia de la autonomía en el trabajo. La interpretación resulta bastante coherente
y nos inclinamos a pensar que en la pequeña empresa se vive la actividad laboral con
mayor autonomía que en la gran empresa, donde el sistema de producción suele ser
230.
bastante estricto y la burocracia administrativa también. Sorprende que no vaya por delante
la empresa pública en su visión poco prioritaria de este valor, pero en nuestro caso y a
tenor de la muestra disponible no se puede llegar a otras conclusiones: a más tamaño,
menos valor a la autonomía en el trabajo.
Este valor, presenta unos resultados bastantes sinúlares al caso anterior, trabajar en equipo.
Se observa que las pequeñas organizaciones, E y D respectivamente, dan mayor prioridad
a V16 que las grandes organizaciones, B concretamente. A y C con rangos medios
prácticamente iguales, se sitúan en la zona intermedia. Como en el caso de V 14, la
tendencia se mantiene, a más tamaño menos colaboración tipo A y C, la tendencia se
atenúa. En consecuencia, se pueden extraer dos conclusiones; la primera ya mencionada
anteriormente, a más tamaño, más individualismo, menos colaboración entre departamentos
o servicios; y la segunda, las empresas del sector servicios acentúan aún más el
individualismo latente que la escala 13 de valores instrumentales ha detectado.
mucho, la variable (en 9 valores) más influyente en esas diferencias significativas, seguida
del tipo de actividad (en 6 valores) y por último la titularidad (en 3 valores).
En resumen ambas estadísticas nos han permitido constatar que el tamaño, la titularidad de
la propiedad y la actividad, inciden significativamente en las escalas A y B del 16 VP, lo
que viene a significar que coadyuvan a configurar escalas de valores diferentes y
diferenciales.
La relación entre sistema tecnológico y sistema ideológico dentro del modelo tecnocultural
pretende explicarse en términos de interaccionismo en lugar de recurrir a premisas
deterministas. Por esta razón, en esta hipótesis se trata de probar si ese interaccionismo
existe lo cual supondría confirmar la hipótesis 4~, ya que para poder rebatir o no la
hipótesis determinista, tendría que recurrirse a muestras más amplias y a poder asignar
predicciones soportadas sobre el sentido de la interacción entre valores y tecnología, pero
este no es en absoluto nuestro objetivo.
Se realizó un análisis de varianza entre cada tarea tipo y los 4 valores terminales y 16
instrumentales, contemplando las tres alternativas de respuesta al grado de desempeño de
cada tarea tipo, “ frecuentemente”, “a veces” y “nunca”, con unos resultados bastante
discriminantes. No obstante, con el fin de mejorar en vigor y en poder discriminador, las
respuestas al inventario tecnológico se dicotomizaron en términos de “frecuentemente” y
“a veces”, una variable y “nunca” la otra. Además se sustituye el análisis de varianza por
la U de Mann-Whitney, lo que significó una importante mejora en la calidad de los
hallazgos aunque dentro de las tendencias detectadas con el análisis de varianza. La
sustitución de la prueba de la U por la ANOVA, metodológicamente se recomendaba por
ser la más adecuada para el trabajo con medidas no paramétricas. Respecto a la
composición de la muestra, ésta alcanza la cifra de 598 sujetos, se ha excluido de ella
alrededor de 100 sujetos pertenecientes a la muestra de estudiantes universitarios. Los
resultados obtenidos, se describen a continuación.
234.
A continuación tarea tipo a tarea tipo, se comentarán los resultados relativos a las siete
tareas tipo que con la prueba de la U de Mann-Whitney han presentado diferencias
significativas rechazándose para ellas la hipótesis nula.
Con el fin de facilitar el análisis de cada tarea tipo se presenta un cuadro de datos que
9. 20.
facilita información adicional y complementaria al cuadro global de la figura n
vALORES TERMINALES Y TAREAS TIPO
PRUEBA DE LA U MANN-WHITNEY
* Para rechazar la Hipótesis Nula, se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 Estadístico,
U Mann Whitney
-
FIG. I4~ 20
235.
RANGO MEDIO
N.C
SI (*) NUNCA
307 291
Las personas que realizan tareas manuales frecuentemente o a veces, dan una mayor
importancia a incidir en la organización a través de la participación colectiva (CR2) que
los que no hacen tareas manuales. En cambio, los que no hacen o dicen no desarrollar
nunca tareas manuales dan más relevancia al desarrollo personal y profesional (CR3).
RANGO MEDIO
N.C
SI (*) NUNCA
470 128
RANGO MEDIO
N.C
SI (*) NUNCA
350 248
(*~ Incluye rrecuéntemente’~y “a veces’
(FíO. 20/c)
237.
Dos son los valores que presentan diferencias significativas por el impacto de 1T3, nos
referimos a CR 3 y CR 4. Desempeñar tareas cara al público predispone hacia un mayor
interés por el desarrollo personal y profesional y da una menor relevancia a la seguridad
de empleo y sueldo. Hay que hacer notar el peso que en el segmento del “si” tienen los
vendedores, personas que suelen ser especialmente tratados en materia formativa y de
desarrollo personal, lo que justifica la preferencia por CR 3. Respecto a CR 4, también
la clave puede estar en el peso de este colectivo de vendedores que por gozar de una alta
movilidad profesional, frecuentes cambios de empresa, les lleva a devaluar CR 4.
RANGO MEDIO
N.C
SI(*) NUNCA
n 280 318
RANGO MEDIO
N.C
51 (*) NUNCA
n 310 288
(FIG. 20/e)
Las personas que trabajan en tareas con ordenadores, pantallas y sistemas electrónicos
complejos, valoran significativamente menos que la muestra general, el pertenecer a un
grupo de trabajo y sentirse aceptado por los miembros de ese grupo.
RANGO MEDIO
N.C
SI (*) NUNCA
n 534 64
Dos son los valores terminales que presentan diferencias significativas entre los que
desempeñan tareas tipo 1T6, CR3 Y CR4. De acuerdo con estos resultados, los que se
autoorganizan el trabajo presentan un mayor interés o preferencia po CR3, desarrollo
personal y profesional, que los que no se autoorganizan. Esto parece lógico, a mayor
oportunidad de autoorganización mayor desarrollo de la necesidad de logro y por ende
del autodesarrollo profesional como una prolongación de aquél. En sentido opuesto, los
que no desempeñan tareas tipo 1T6, suelen dar mayor relevancia a CR4, seguridad de
empleo y sueldo, consecuencia de una cierta “indefensión profesional” de aquellas
personas cuyas tareas no les permitan una mayor autonomía en el trabajo.
240.
RANGO MEDIO
N.C
SI (*) NUNCA
n 520 78
(FíO. 20/g)
Las personas que dicen realizar tareas repetitivas, dan significativamente menos
importancia a, la CR3 y en cambio valoran de forma dominante a la CR4. Es decir,
expresan significativamente menos interés por el desarrollo personal y profesional, pero
en cambio sí tienen una clara preferencia por la seguridad de empleo y sueldo.
En general, esta muestra seria un colectivo que desea mayor seguridad de empleo y
sueldo, por encima de las necesidades de logro, pero que en cambio no manifiesta mayor
interés que otros colectivos por cambiar su situación a pesar de que desempeña tareas
rutinarias. ¿Adaptación? ¿Pasividad?.
La relación está clara, a más rutina, menos interés por el desarrollo personal y profesional
y más dependencia de la seguridad de empleo, afirmaciones ambas coincidentes con
diversos modelos o teorías clásicas de la motivación, como Herzberg, Locke, etc.
241.
5. Dentro de las tareas básicas con diferencias significativas en los valores terminales,
la situación fue la siguiente:
Conviene destacar previamente a dicho comentario individualizado que todas las tareas
presentaron diferencias significativas, la que menos en 3 valores (ITí e Ir) y lo que más
8 (1T5); en 6 valores una (1T2) y el resto en 5 valores (1T3, 1T4, JT6, 1T8 e 1T9). También
se informa que esta misma hipótesis se estudio mediante la aplicación de un análisis de
varianza presentado resultados bastante similares, no obstante, como se dijo en páginas
anteriores se optó por la prueba de la U debido a que reunía mayores requisitos de
idoneidad por trabajarse en este estudio medidas no paramétricas.
Finalmente, indicar que para analizar cada una de las tareas base se presenta un cuadro de
datos que amplifica y profundiza el cuadro resumen de la FIG. N921.
CC
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244.
Tres son los valores instrumentales que presentan diferencias significativas con el hecho
de desempeñar tareas manuales según la información contenida en la HG. 21-a, nos
referimos a VI, V9 y VIS. Así pues, las personas que desempeflan tareas manuales
presentan una mayor preferencia por Ví (aportar la energía física) y por V9 (respecto a la
jerarquía y al mando). De estas preferencias se puede deducir que realizar tareas manuales
predispone, lógicamente a ensalzar el esfuerzo físico en el trabajo con el fin coherente de
no incrementar su disonancia cognitiva entre lo que hacen y lo que les gustaría hacer. No
obstante, entre estos colectivos existe un ensalzamiento del trabajo duro, en sentido físico,
ya que en su ejecución se encuentran componentes reforzantes en si mismos, en absoluto
ajenos a conceptos como “virilidad” en el caso, preferentemente, de los hombres.
También se observa que realizar tareas manuales predispone a una mejor aceptación de la
función del jefe y un mayor respeto a la jerarquía que aquellos que no realizan este tipo
de tareas. Tal vez la explicación podría deberse en parte al origen social humilde de
quienes realizan este tipo de tareas que por su nivel cultural o profesional no se sienten con
autoridad moral para cuestionar su jefatura o quizás por adaptación a su situación
profesional ya que generalmente, los estilos de mando más autoritarios y dominantes suelen
tener mejor acogida en este tipo de tareas que en otros contextos profesionales.
)
245.
FRECUENTEMENTE NLINCA
Y A VECES (N = 307) (N = 289) N.C.
(*)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
V2 PROMOCION
V3 PARTICIPACION
V4 INTEGRACION
VS ARMONIZACION
VÓ EFICACIA
V7 SINOICACION
VS CONOCIMIENTOS
ViO DINERO
V12 AUTONOMIA
V13 IDEOLOGíA ¡ -
V14TRABAJOENEQ.
V16 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
(FIG. 21-a)
246.
Finalmente, respecto a VíS, realizar tareas complejas, como puede observarse, las personas
que realizan tareas manuales dan menor valor a éstas que el resto. Ello lleva a hipotetizar
que este tipo de personas no valoran la tarea compleja en mayor grado quizás porque
sobrevaloran su propia actividad o viven en “su manualidad” una situación de seguridad
personal o identificación con lo que hacen, que no encuentran el atractivo en “lo complejo”
que el resto si ven; en otras palabras, la adaptación actúa aquí como una devaluador de lo
complejo que actúa defensivamente, cuestionando aquellas teorías motivacionales que
remarcan el valor motivacional de la tarea compleja y por ende desafiante (Mc Clelland,
Herzberg, Scott, Locked, etc ).
Realizar tareas administrativas incide en 6 valores, Vi, V4, V6, V7, VS Y Vis, aunque en
diferentes sentido.
)
247.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 469) (N = 127) NC.
(4.)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
V2 PROMOCION - -
V3 PARTICIPACION - -
VS ARMONIZACION
‘19 JERARQULA Y M.
VIO DINERO
V12 AUTONOMíA
V13 IDEOLOGíA
V16 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
una N.C. del 5%
(FíO. 21-b)
248.
Respecto a V4, las personas que realizan tareas administrativas presentan un menor interés
por este va]or. Una explicación a este hecho podría estar en que detrás de las tareas
administrativas subyace un mayor individualismo, hecho este menos frecuente entre los que
Vá, obtiene una importancia mayor en aquellos que realizan tareas administrativas que
entre quienes no las realizan. Aquí la interpretación iría en el sentido empleado con VíS,
de forma que entre los que hacen tareas administrativas hay un importante número de
personas que organizacionalmente están muy directamente conectados con la supervivencia
de la organización y por tanto tienen un alto sentido de la eficacia. Análisis similar sugiere
el caso de V8, aplicar los conocimientos profesionales en el trabajo que tienen mayor
relevancia para las personas que hacen tareas administrativas y que podría resumirse en un
mayor interés en aportar lo que se sabe entre los que hacen tareas tipo ff2.
Finalmente, V7 nos ayuda a cenar esta dialéctica entre los que hacen tareas administrativas
y tareas manuales, que es lo que subyace entre 1T2 e ITI. Los que no hacen tareas
administrativas, en esta muestra, son personas de áreas productivas y en V7 se confirma
esta clara división ya que éstas, dan mayor importancia a sindicarse que los que realizan
tareas administrativas. Es más frecuente la sindicación entre los empleados de los sectores
productivos, manufactureros que entre los administrativos y ello, debido en parte por la
política “obrerista” seguida históricamente por las centrales sindicales en España. Tal vez
el fenómeno vaya cambiando con la incorporación del protagonismo sindical en el mundo
de la Administración y la empresa pública, pero cuando se realizó este estudio, las cosas
en nuestra opinión eran asi.
En resúmen, los resultados en 1T2 han expresado la fuerte contradicción existente ente dos
bloques profesionales con una larga historía de valores encontrados: el taller en oposición
a la oficina.
249.
El impacto de 1T3 en los valores instrumentales puede analizarse en dos bloques: Por un
lado, desempeñar tareas cara al público supone dar menor relevancia a la promoción (V2),
a estar sindicado (V7) y a ganar dinero (ViO). Por otro, realizar tareas cara al público
potencia la colaboración (V16) y el trabajo en equipo (V14).
Podría darse a propósito de Vb, ganar dinero, que en términos relativos, quienes desempeñan
tareas de contacto interpersonal intenso, manifiestan una menor “ansiedad” por el dinero. La
gente con tareas cara al público, no sobrevalora lo que no espera encontrar y ello se debe, tal
vez a que el intenso contacto con “otros” les dota de cierto “realismo social”. Por eso, dicho
“realismo social”, unido al desgaste interpersonal que supone la confrontación sindical
implique para este colectivo dar menos relevancia al fenómeno sindical y concretamente al
hecho de estar sindicado, V7. Otra explicación a esta trilogía de cierto rechazo a estos valores
podría encontrarse en que la población que la compone tenga un importante cantidad de
mandos y profesionales cualificados de manera que al “realismo social” habría que agregar
el “realismo organizacional” de quienes saben que las posibilidades de promoción en una
organización son bajos, es difícil conseguir incrementos salariales y no conmulgan con el
fenómeno sindical. De ser así hubiera sido interesante realizar un análisis paralelo sobre estos
348 sujetos.
)
250.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 348) (N = 248) N.C.
(4.)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
Vi ENERGíA FíSICA
V3 PARTICII’ACION
V4 INTEGRACION -
VS ARMONIZACION
V6 EFICACIA
VS CONOCIMIENTOS
‘19 JERARQUíA Y M.
‘112 AUTONOMíA
‘113 IDEOLOGíA
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
una N.C. del 5%
(FIG. 21-c)
251.
Lo que si parece bastante evidente es, que quienes realizan tareas cara al público,
desarrollan una mayor sensibilidad por los valores de trabajo en equipo y de colaboración
con otros servicios o departamentos (V14 y V16). Ya sea por aprendizaje o por
predisposición, los 348 sujetos que decían realizar trabjos cara al público, han desarrollado
una actitud más abierta hacia rasgos conectados con necesidades de filiación. Podría haber
otra explicación en línea con el argumento final del párrafo anterior, se trata de la presencia
abundante de sujetos que por ser mandos o tener poder defiende, al menos ante el
cuestionario, conductas de preferencia por el trabajo en grupo y la colaboración
interdepartamental.
252.
TAREAS BASICAS VALORES INSTRUMENTALES
Y
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 279) (N = 317) NC.
(4.)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
Vi ENERGíA FíSICA
‘12 PROMOCION
‘13 PARTICIPACION
‘15 ARMONIZACION
‘16 EFICACIA
‘18 CONOCIMIENTOS
‘19 JERARQUIA Y M.
‘112 AUTONOMIA
‘113 IDEOLOGIA
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
(FIO. 21-d)
253.
Las personas que realizan tareas o funciones técnicas tienen, respecto a quienes no las
realizan, una menor predisposición hacia la integración en grupos de trabajo (V4), la
sindicación (V7) y el dinero (Vio). En cambio, quienes realizan este tipo de tareas
expresan un mayor interés por realizar tareas complejas (ViS) y por trabajar en
colaboración con otros servicios (VlÓ).
Efectivamente, quienes nunca hacen tareas de tipo técnico presentan una mejor valoración
para V7 que quienes si las realizan, en pocas palabras, los técnicos rechazan la sindicación.
Esta serfa la conclusión que se extrae del análisis de los resultados en relación con V7,
estar sindicado. Este rechazo es evidente entre los que realizan tareas técnicas. La razón
de esta actitud se debe una menor sensibilidad social o desclasamiento de este colectivo,
donde inciden diversos factores posibles: extracción social, orientación tecnocrática,
ocupación de las posiciones de poder en la organización, etc. En definitiva, V7 es cl valor
más rechazado. Algo similar ocurre con V4, trabajar en un grupo de trabajo estable, a más
tarea técnica, menos importancia por V4. La explicación parece lógica y podría
hipotetizarse que el personal menos técnico es menos individualista y tenga una mejor
actitud a la integración grupal. Pero en este valor se atisba el impacto de la tecnología
como un acentuador del individualismo y en cierta forma se asemeja a lo comentado a
propósito de V7, estar sindicado. La tecnoestructura es individualista y por ende menos
solidarios que otros estamentos organizacionales, ello explica los resultados con V4 y V7.
Si analizamos ViO, ganar dinero, la relación es clara y posiblemente fácil de explicar: los
que realizan tareas técnicas suelen ocupar las mejores posiciones de la organización, ya que
forman parte de la tecnoestructura. Por su trabajo, que generalmente no es el peor
remunerado precisamente y por su tarea bastante más gratificante que el de otros colectivos,
todo ello hace que el dinero tenga para ellos menor relevancia que quienes no realizan
tareas técnicas.
V15 y Vié, son dos valores que se encuentran directa y positivamente conectados con
realizar tareas técnicas. Los “técnicos”, manifiestan tener una mayor preferencia por realizar
)
254.
tareas complejas y por colaborar con otros servicios. Es decir, que la tecnocracia estimula
la motivación de logro que indisentiblemente contiene Vis, ya que detrás de cualquier
problema técnico suele encontrarse un desafío, el técnico gusta del desafío que implícita-
mente tiene la tarea compleja. En cambio, la explicación resulta más paradójica en el caso
).
255.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N=309) (N = 287) N.C.
(*)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
V3 PARTICIPACION 315,04
VS CONOCIMIENTOS
‘19 JERARQUíA Y M.
‘112 AUTONOMIA
‘113 IDEOLOGíA
‘116 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
Comenzamos por V2, promocionar cambiando a categorías superiores. Los que trabajan en
tareas tipo ITS dan mejor valoración a V2, que quienes nunca lo hacen. La explicación
parece evidente, si el futuro y la innovación están relacionadas con este tipo de tareas, no
solamente la expectativa de promocionar, sino la promoción en si, adquiere un valor
adicional entre los que desarrollan tareas ff5 que en cambio en otras personas no se da.
Por el contrario quienes no desempeñan este tipo de tareas viven su trabajo con una
expectativa distinta y relativamente lejana del colectivo anterior. Algo similar ocurre con
V15, las personas que trabajan en tareas de informática y sistemas electrónicos manifiestan
una clara preferencia por realizar tareas complejas que quienes no realizan tales tareas.
También aquí la explicación parece evidente: Realizar tareas tipo 1T5 supone aceptar el
desafío de sumirse en un campo profesional complejo, innovador y vanguardista, por tanto
parece lógico que ViS se revaloralice entre los que hacen 1T5 con frecuencia y se devalúe
entre quienes nunca la desempeñan.
En materiade valores sociopolíticos, ‘17, estar sindicado, tiene tanta menor valoración cuanto más conectado
se está profesionalmente con tareas 1T5 y lo mismo ocurre con ‘15, tratar de armonizar los intereses de la
empresa con los de la comunidad. La explicación puede encontrarse en el componente individualista que estas
tareas conllevan lo que supone una devaluación de aquellos valores percibidos como más distantes y lejanos
de la realidad tecnocrítica del día a día. No en balde, trabajar con ordenadores y sistemas electrónicos es una
tarea integrable en 1T4, de ahí que se detecten tendencias convergentes.
También resulta coherente el rechazo al trabajo físico como valor (‘11) que se detecta entre quienes realizan
tareas ITS en oposición a quienes no les realizan. La explicación sería que, cuanto más sofisticado, abstracto
y simbólico es el trabajo, mayor es el rechazo a la visión del trabajo como una función básicamente física,
muscular. El trabajo con tecnología altamente infonnatizadas o mecanizadas, aleja el carácter fisicista del
trabajo y le dota de un componente más intelectualizado.
Si nos situamos en VÓ, ser eficaz, se observa que quienes realizan tareas tipo 1T5 enfatizan más este valor
que quienes no desempeñan este tipo de tareas. De nuevo al argumento tecnocrático aparece aquí con vigor
propio, las tareas 1T5 son innovadoras, se corresponden con una visión “vanguardista’1. de lo tecnológico y
por tanto, representan las soluciones más eficaces; en consecuencia, quienes sinceramente desempeñan estas
tareas, sinceramente deben creer en su eficacia y por ende trasladar esta concepción a su respuesta en la
escala E del 16 VP.
257.
‘110, ganar dinero, ofrece pocas dudas. Quienes trabajan en tareas consideradas de vanguardia tecnológica,
que saben que son eficaces y rentables para las organizaciones, tienen más tendencia a valorar el beneficio
económico de su propio trabajo para las empresas que tienen una visión distinta, porque no realizan este tipo
de tareas. Además, el mercado de trabajo con fuertes demandas en expertos y profesionales de este tipo a
acentuado ya no su valoración económica sino que haya una cierta sobrevaloración, lo que conduce a que el
dinero tenga aquí un refuerzo adicional entre infonnáticos y tareas afines.
Finalmente se analiza ‘13, participar en las tomas de decisiones en el grupo de trabajo. Aquí se mantiene la
misma tendencia que la detectada en los casos de ‘11, ‘15 y ‘17, a mayor frecuencia en el desempeño de tareas
tipo 1T5, menor valoración de estos valoresEsdecir, estos valores tienen una reputación disminuida entre las
personas con funciones del tipo 1T5 y en el caso concreto de ‘13, la explicación podría ser la misma que en
‘15 y similar a ‘17, el efecto individualizante que tienen las nuevas tecnologías sobre lajeran~uia de valores
en los trabajadores.
V7, estar sindicado, es un valor tanto más rechazado cuanto más frecuente es el trabajo en
tareas tipo ITÓ. De esta forma, se puede concluir que a más capacidad de autoorganización
en el trabajo menos valor se da al hecho de estar sindicado, de forma que V7 pierde valor
entre los que se autoorganizan en el trabajo y se revaloraliza una posición entre los que
“nunca’ lo hacen. La interpretación es que las tareas ricas en ITÓ se conesponden con
estatus profesionales que no requieren el apoyo sindical por su proximidad a los centros
de poder de la organización.
)
258.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 533) (N = 63) N.C.
(*)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
V2 PROMOCION
‘13 PARTICIPACION
‘14 INTEGRACION
‘15 ARMOMZACION
‘18 CONOCIMIENTOS
VIO DINERO
‘112 AUTONOMIA
‘113 IDEOLOGíA
V16 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
una N.C. del 5%
(FJG. 21-fl
260.
El respecto a la jerarquía y el mando, V9, es un valor que presenta una relación directa con
desempeñar tareas de autoorganización, 1T6. Por esta razón, los que dicen desempeñar
tareas de autoorganización en el trabajo dan mayor relevancia a V9 que quienes nunca
desempeñan tareas tipo ITÓ. La explicación a esta relación ponen en principio bastante
sencilla y coherente: quienes desarrollan tareas de autoorganización mantienen una actitud
por lo general respectuosa con los principios que rigen el funcionamiento de una
organización de los que V9 es un exponente. Por el contrario, los que “nunca” se
autoorganizan el trabajo pueden tener razones suficientes para “rechazar” a sus jefes,
precisamente, como bloqueadores en gran medida de esa iniciativa de madurez profesional
que implica el poder organizarse el trabajo.
V14, trabajar en equipo, es un valor que se potencia entre los que “nunca” se autoorganizan
el trabajo y se devalúan entre quienes desempeñan tareas que permiten autoorganizarse el
trabajo. La causa posible que explique este comportamiento podría encontrarse en que la
autonomía en el trabajo implícita en la autoorganización potencie determinadas actitudes
individualistas y en cierta forma insolidarías en oposición al trabajo más dirigido y
controlado. Otra segunda explicación aunque menos probable, podría ser que aquéllos que
nunca se autoorganizan su trabajo expresen mediante su revalorización de V14 su protesta
o su anhelo por conseguir Jo que no se posee.
La tarea tipo FF7, identifica a las personas que trabajan en equipo. Aunque no se pretende
aquí dirimir la diferencia entre equipo y grupo, generalmente en la cultura de las
organizaciones es mayoritariamente consabido que el témúno equipo aporta un grado de
cohesión e inmediatez mayor que el concepto grupo, al que suele darse el sentido de
)
261.
VS, tratar de armonizar los intereses de la empresa con los intereses de la comunidad, ha
sido el valor instrumental donde el nivel de confianza alcanza el valor más significativo
para rechazar la hipótesis nula. La tendencia expresa que a mayor frecuencia en la
realización de tareas de trabajo en equipo, mayor revalorización de VS. La relación VS con
IT? parece coherente, aquellos que tienen la oportunidad de trabajar en grupo, ya sea de
forma inducida o de manera elegida, poseen una mayor sensibilidad por los temas de índole
colectiva y viceversa.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 529) (1~; = 67) N.C.
(*)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
Vi ENERGíA FíSICA
V2 PROMOCION
‘13 PARTICIPACION
‘14 INTEGRACION - -
‘16 EFICACIA
‘17 SINDICACION
‘19 JERARQUíA Y M.
‘110 DINERO
‘113 IDEOLOGíA
‘116 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
una N.C. del 5%
(HG. 21-g)
263.
Trabajar con autonomía V 12, es el valor que más relevancia adquiere para aquellos que
“nunca” trabajan en grupo, en cambio, los que trabajan en grupo atribuyen a V12 un valor
menor. La interpretación a esta relación entre V12 e IT? podría estar en la línea de la
descrita para V8, no obstante, otra interpretación tentativa válida para el caso de VS
también, se basaría en el hecho de que el trabajo en grupo “asfixia” la autonomía en el
trabajo y la aplicación de conocimientos en él. Este hecho, verosimil, parece poco probable
ya que podría aceptarse que en ciertos grupos el papel del líder bloquee la participación y
la autonomía de sus miembros, pero que en una muestra de 529 individuos acontezca ésto,
resula harto difícil.
La tarea tipo 1T8, pregunta textualmente si “su trabajo le exige estar ubicado o sentado en
el mismo sitio, máquina, lugar u oficina, la mayor parte del tiempo”. En otras palabras,
pregunta si su trabajo es sedentario. El cuadro correspondiente a la figura número 21-h
presenta una relación significativa de FrS con cinco valores”: Ví, energía física, VS,
armonización; VÓ, eficacia; V9, respeto a la jerarquía y la mando y V14, trabajo en equipo.
)
264.
FRECUENTEMENTE NUNCA
Y A VECES (N = 505) (N = 91) N.C.
(*)
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
‘12 PROMOCION
‘13 PARTICIPACION
‘14 INTEGRACION
‘17 SINDICACION
‘18 CONOCIMIENTOS
‘110 DINERO
‘113 IDEOLOGíA
V16 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
El siguiente valor por su significación en relación con 1T8 es V6, ser eficaz en e] trabajo.
Los que realizan tareas sedentarias presentan una mejor valoración de V6 respecto de
quienes nunca realizan estas tareas. De acuerdo con estos resultados, la presencia en el
marco interno en una organización supone un refuerzo especial para ser eficaz, incluso se
podría afirmar que el hecho de estar temporalmente ausente, de forma sistemática, no solo
incide negativamente sino que no potencia a V6. Por tanto, la intensidad de la presencia
es la clave para la instalación de un valor.
266.
Tal vez, el viajar, salir del centro de trabajo, este, pennite tener una visión más abierta de
la importante necesidad de conectar la realidad organizacional armónicamente con la
realidad social que le rodea.
Las personas que no realizan tareas sedentarias presentan un mayor interés por Vi 4,
trabajar en equipo que quienes si realizan tareas 1T8. La explicación, al menos aparente-
mente parece sencilla: Compartir fisicamente un espacio común de forma permanente
debería generar una actitud más abierta y un mayor interés por trabajar en equipo, pero no
es así, de forma que quienes permanecen más tiempo fuera de la organización, son los que
tal vez porque sienten la soledad del trabajo más frecuentemente y echan de menos, de
forma más sentida, la necesidad del apoyo de los demás. Así, paradójicamente, se crea una
red de solidaridad grupal entre los más “nómadas” que les da apoyo y seguridad viviendo
de forma más intensa una orientación más positiva hacia V14.
Finalmente, Vi, aporta la energía física en el trabajo, que obtiene una mayor importancia
entre aquéllos que no realizan tareas sedentarias. Una interpretación a esta evaluación
podría deberse en las características intrínsecas de quienes realizan tareas “nómadas”:
vendedores, asistencia técnica, etc. Estas tareas de forma bastante frecuente, suelen resultar
duras para quienes las desempeñan debido a lo duro que resultan los viajes y desplazamien-
tos frecuentes, el tener que improvisar muchas veces soluciones sin medios adecuados, el
no conocer en muchos casos limite para su jornada laboral, etc. Todo ello puede
perfectamente quedar recogido en el espíritu y la letra de Vi y por tanto, de ahí su alta
valoración por parte de quienes viven en una realidad poco o nada sedentaria.
267.
Esta tarea básica es significativa en su relación con 5 valores instrumentales, a saber: V7,
Sindicación; VS, conocimientos, ViO, ganar dinero; V13, aplicar la ideología y ViS,
realizar tareas compeljas. Esta tarea básica identifica fácilmente dos bloques de actividad
profesional: los que desempeñan tareas diversas generalmente con poder y que se podría
identificar con personal predominantemente cualificado; en total, 78 personas. El resto de
la muestra 518 sujetos, respondería a un perfil más diverso y variopinto en cuento al poder,
obviamente realizando tareas menos diversas y de cualificación profesional de distintos
niveles. Estos dos perfiles pilotos previos, nos ayudarán a analizar mejor las diferencias
entre los que “nunca” y los que “a veces” y “frecuentemente realizan tareas rutinarias.
ViO, ganar dinero, tiene una especial relevancia para quienes realizan tareas rutinarias. En
principio parece coherente que el colectivo de personas que hacen tareas rutinarias
enfaticen la importancia de este valor por un hecho que podría constatarse con facilidad:
por su posición en la organización probablemente sean las peor pagadas, de ahí su interés
por ViO, la insatisfacción o la carencia.
268.
V13, aplicación de la ideología social o política en el trabajo, es un valor más resaltado por
aquellos que hacen tareas rutinarias en oposición a quienes no desempeñan tales tareas. La
explicación podría ser la misma que la dada para interpretar V7, estar sindicado. La tarea
rutinaria proletariza y propicicia una orientación más intensa hacia la politización del
trabajo.
269.
FRECUENTEMENTE NUNCA
YA VECES qq = 518) qq = 78) N.C.
ci
DESCRIPCION RANGO MEDIO RANGO MEDIO
‘12 PROMOCION
‘13 PARTICIPACION
‘14 INTEGRACION
‘15 ARMONIZACION
‘16 EFICACIA
‘19 JERARQUíA Y M.
‘112 AUTONOMíA
‘116 COLABORACION
(*) Para rechazar la Hipótesis Nula se requiere una probabilidad máxima de 0,0500 para
una N.C. del 5%
(FIO. 21-i)
270.
Finalmente, se analizará ViS, realizar tareas complejas en el trabajo. Este valor presenta
una mejor posición entre los que no realizan tareas rutinarias y repetitivas. La explicación
parece sencilla, en principio. Los sujetos que hacen tareas repetitivas se han adaptado a
ellas y rechazan las tareas complejas al menos por dos razones posibles: la primera, para
no tener una disonancia que esas tareas son propias de la gente preparada e incluso “bien
pagada”, desconectándose su interés por nuevos y más desafíos.La segunda razón pro pura
identificación con su tarea actual. En otras palabras, el resultado es desimplicación. En
sentido opuesto, quienes realizan tareas complejas por su efecto implicador, refuerzan su
valoración en el cuestionario.
CONCLUSIONES
presencia dominante en las diversas culturas organizacionales. Esta apertura del cuestionario
no restaría coherencia interna al instrumento, pero y obligaría a un estado de cierta revisión
permanente. En cambio con su actual diseño, los usuarios del l6VP pueden explorarse con
mayor rigor los 16 valores del cuestionario, compararse con otras culturas, pero no acceder
a otros valores que pudieran darse y con certeza se dan ya y no recoge este instrumento.
Otra alternativa, dentro de este replanteamiento del l6VP, podría consistir en sustituir uno de
los valores terminales del modelo y sus consecuentes cuatro valores instrumentales, por otro
valor terminal y sus respectivos cuatro valores instrumentales derivados de él. Dicho nuevo
valor terminal, podría ser la calidad, por ejemplo. Respecto a la dimensión o valor terminal
a suplantar, por su relevancia decreciente, tal vez seria la sociopolítica, que abarca
actualmente los valores VS (Armonización), V7 (Sindicación), Ví 1 (Acciones Colectivas) y
V13 (Ideología social o política). En su lugar, el nuevo valor terminal, (denominado calidad),
podría movilizar valores en relación con la calidad de servicio, de producto, orientación al
cliente, calidad de vida laboral, etc., más conectados con las problemáticas actuales.
Finalmente, procede comentar el tercer bloque temático de este estudio, el referente al estudio
de los valores profesionales en una muestra de cerca de 700 empleados mediante el uso del
cuestionario 16 VP. Esta tercera aportación del presente estudio discurre a lo largo del
Capítulo VI y su valor herineneútico esta directamente conectado con las 4 hipótesis
planteadas y prolijamente comentadas. Quizás, una de las más importantes consideraciones
a tener en cuenta, ante los resultados, es el escaso valor operativo de la escala A, frente a la
escala B. Tal vez, para futuras revisiones, se podría prescindir de la escala A como parte
integrante del instrumento y mantenerla exclusivamente como un componente teórico del
modelo que sirve de base al inventario.
Mención a parte debe hacerse del tipo de tareas que se desempeña y su influencia en las
jerarquías valores. En este trabajo se ha puesto de manifiesto que realizar tareas técnicas,
trabajar con ordenadores, desempeñar tareas cara al público, trabajar en equipo, realizar tareas
sedentarias y hacer tareas repetitivas ejercen una especial influencia al determinar jerarquías
de valores tenninales e instrumentales distintas. Aunque con menor incidencia, también, el
realizar tareas manuales y el trabajar en equipo influye en la configuración de tales jerarquía
de valores.
El camino está abierto, sólo queda el deseo de que esta línea de investigación resulte lo
suficientemente interesante y prometedora como para que futuros investigadores profundicen,
amplien y enriquezcan los diferentes logros de este estudio.
VIII. ANEXOS
276.
ANEXO 1
16 VP
Desearíamos conocer cual es su opinión personal en relación con una serie de cuestiones que
tienen que ver con el trabajo.
Su tarea consistirá en clasificar una serie de frases de acuerdo con sus preferncias individuales
y se tarda 10 minutos, aproximadamente, en hacer todas las clasificaciones.
Las instrucciones para contestar a cada cuestión están perfectamente definidas en cada una
de las dos páginas que forman el cuestionario.
Nombre: Edad:
Fecha : Profesión : Formación :
ESCALA “A
A continuación se presentan cuatro frases que se corresponden con cuatro formas de entender
el sentido que el trabajo puede tener para distintas personas.
Su tarea consistirá en clasificar del 1 al 4 dichas frases, dando el número 1 a la frase que más
se identifica con su forma de pensar y sentir y el resto, hasta el 4, para las frases que menos
se identifican con sus puntos de vista.
El número (1 al 4) deberá situarse a la izquierda de cada frase dentro del cuadro. Por favor,
antes de comenzar a clasificar, lea atentamente las cuatro cuestiones.
”
27&
ESCALA “B
Su tarea consistirá en clasificar del 1 al 16 dichas frases, dando el número 1 para la frase que
más se identifica con su forma de pensar y sentir y el resto, hasta el 16, para las frases que
menos se identifican con sus puntos de vista.
El número (1 al 16) deberá situarse a la izquierda de cada frase dentro del cuadro. Por favor,
antes de comenzar a clasificar lea atentamente las cuestiones:
Ganar dinero.
Implicarse en las acciones y temas colectivos.
Trabajar con autonomía.
Aplicar en el trabajo, dentro de la legalidad, su ideología social o política.
Trabajar en equipo.
¡ Realizar tareas complejas y desafiantes.
Trabajar en colaboración con otros servicios.
”
279.
ANEXO II
Deseamos conocer, con la máxima objetividad, cuales son los puntos fuertes y débiles de los
aspectos humanos de esta Organización. De este forma, con la información recogida, se estará
en condiciones más favorables para poder plantear posibles acciones correctoras dirigidas
precisamente a superar, en la medida de lo posible, los puntos débiles detectados.
Si Vd. desea colaborar con nosotros en esta interesante tarea, su labor consistirá en responder
a este cuestionario con la máxima sinceridad y siguiendo las instrucciónes que se incluyen
en este apartado.
• EMPRESA ¡ INSTITUCION :
• TIPO DE ACTIVIDAD :
• FECHA DE APLICACION DEL CUESTIONARIO
280.
1. DATOS DE ESTRATIFICACION
Por favor, responda escuetamente a las preguntas que se le planteen o ponga una cruz (x) y
sólo una, en el casillero que proceda. Conteste a todas las cuestiones.
Muchas gracias.
DATOS OPTATIVOS
Si lo desea, conteste a las siguientes cuestiones
• AREA/DIVISION/DEPARTAMENTO/SECCION al que
pertenece
• TAREA/FUNCION QUE VD. DESARROLLA :
• CATEGORIA/GRUPO PROFESIONAL/’POSICION :
281.
2. INVENTARIO TECNOLOGICO
Para responder en esta página, basta con rodear con un círculo (O) y sólo uno, la letra
correspondiente a la opción elegida en cada pregunta. Por favor, conteste a todas las
cuestiones.
Muchas gracias.
3. INVENTARIO DE CREENCIAS
A continuación se presentan cuatro frases que se corresponden con cuatro formas de entender el
sentido que el trabajo puede tener para distintas personas.
Su tarea consistirá en clasificar del 1 al 4 dichas frases, dando el número 1 a la frase que más se
identifica con su forma de pensar y sentir y el resto, hasta el 4, para las frases que menos se
identifican con sus puntos de vista.
El número (1 al 4), deberá situarse a la izquierda de cada frase dento del cuadro. Por favor, antes
de comenzar a clasificar, lea atentamente las cuatro cuestiones.
4. INVENTARIO DE VALORES
Su tarea consistirá en clasificar del 1 al 16 dichas frases, dando el número 1 para la frase que más
se identifica con su forma de pensar y sentir y el resto, hasta el 16, para las frases que menos se
identifican con sus puntos de vista.
El número (1 al 16) deberá situarse a la izquierda de cada frase dentro del cuadro. Por favor, antes
de comenzar a clasificar lea atentamente las cuestiones.
Estar sindicado.
Ganar dinero.
Trabajar en equipo.
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