Rosario de los Siete Dolores
Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos
que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al
unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la
redención de nuestros pecados y los del mundo entero.
V/. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén
V/. Te alabamos y te bendecimos, Señor.
R/. Porque has asociado a María en la obra d ela salvación
V/. Contemplamos tu dolor, santa María.
R/. Para seguirte en el camino de la fe.
Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu
perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los
méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.
Primer Dolor - La profecía de Simeón (cf. Lucas 2,22-35)
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a
Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor “Todo varón primogénito
será consagrado al Señor” y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo
que se dice en la Ley del Señor.
Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y
esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el
Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo
que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes,
según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación,
la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu
pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su
madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de
contradicción. Y a ti misma una espada te atravesará el alma, a fin de que queden al descubierto las
intenciones de muchos corazones.»
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria.
JACULATORIAS
V. Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima,
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
V. Santa Madre, traspasadme;
R. Renovad en mi corazón cada herida de mi Salvador crucificado
Segundo Dolor - La huida a Egipto (Mateo 2,13-15)
Después que ellos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate,
toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes
va a buscar al niño para matarle.»
El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de
Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi
hijo”.
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria. Jaculatorias
Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41 -50)
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron
ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin saberlo sus padres.
Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los
parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al
cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y
preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?
Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»
El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero
ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria. Jaculatorias
Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)
Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y
amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el
tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que
intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a
reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria. Jaculatorias
Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39)
Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; allí le crucificaron, y
con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Escribió también Pilato un título, que puso
sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este
título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito
en hebreo, en griego y en latín.
Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: «No escribas Rey de los judíos; sino que él
dijo: Soy Rey de los judíos». Respondió Pilato: «Lo que he escrito, he escrito».
Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una
para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba
abajo.
Entonces dijeron entre sí: «No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será».
Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: “Repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi
ropa echaron suertes”.
Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María
Magdalena.
Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre:
«Madre, he ahí tu hijo». Después dijo al discípulo: «He ahí tu madre». Y desde aquella hora el
discípulo la recibió en su casa.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se
cumpliese: «Tengo sed».
Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y
poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: «Consumado es». Y habiendo inclinado la cabeza, entregó
el espíritu.
Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen
en la cruz en el día de reposo[a] (pues aquel día de reposo[b] era de gran solemnidad), rogaron a
Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.
Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido
crucificado con él.
Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los
soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da
testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también
creáis. Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: «No será quebrado hueso
suyo». Y también otra Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria, Jaculatorias.
Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46)
Al caer la tarde, como era la preparación de la pascua, es decir, la víspera del sábado, José de
Arimatea, insigne miembro del tribunal supremo, que esperaba también el reino de Dios, se atrevió a
ir a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiese muerto; llamó al oficial y le
preguntó si había muerto ya. Al saberlo por el oficial, concedió el cadáver a José. Éste compró una
sábana, lo bajó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca.
Luego hizo rodar una losa para cerrar la puerta del sepulcro.
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria, Jaqculatorias.
Séptimo Dolor - Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42)
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los
judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y
retiraron su cuerpo.
Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de
mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los
aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un
huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues,
porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.
Padre Nuestro. 7 Ave Marías. Gloria.
Oremos
Oh Dios, en cuya Pasión, de acuerdo con la profecía de Simeón, una espada de dolor traspasó el alma
dulcísima de María, Virgen y Madre gloriosa; conceded a nosotros que conmemoramos y
reverenciamos sus dolores, sintamos el bendito efecto de Vuestra Pasión, Vos que vivís y reináis por
los siglos de los siglos. Amen.
Se concluye con tres Avemarías en honor de las lágrimas derramadas por Nuestra Señora en sus
Dolores.
*Salve Reina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y, después de este
destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
LETANÍAS DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Fuente de lágrimas
Cristo, óyenos. Cúmulo de sufrimientos
Cristo, escúchanos. Espejo de paciencia
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros. Roca de constancia
Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de Ancora del que confía
nosotros. Refugio de los abandonados
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. Escudo de los oprimidos
Santa Trinidad y un solo Dios, ten piedad de Derrota de los incrédulos
nosotros. Consuelo de los míseros
Santa María - Ruega por nosotros Medicina de los enfermos
Santa Madre de Dios- Fortaleza de los débiles
Santa Virgen de las Vírgenes Puerto de los náufragos
Madre crucificada Apaciguadora de las tormentas
Madre dolorosa Auxiliadora de los necesitados
Madre lacrimosa Terror de los que incitan al mal
Madre afligida Tesoro de los fieles
Madre abandonada Inspiración de los profetas
Madre desolada Sostén de los apóstoles
Madre privada de Hijo Corona de los mártires
Madre traspasada por la espada Luz de los confesores
Madre abrumada de dolores Flor de las vírgenes
Madre llena de angustias Consuelo de las viudas
Madre clavada a la cruz en su corazón Alegría de todos los Santos
Madre tristísima
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
Oración
Oh Dios, en cuya Pasión fue traspasada de dolor el alma dulcísima de la gloriosa
Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón; concédenos propicio, que
cuantos veneramos sus dolores y hacemos memoria de ellos, consigamos el feliz
efecto de tu sagrada Pasión. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén
Oración final
Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu
protección maternal a fin de que, siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y
obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está
totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus
virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.
DESPEDIDA
V/. Nos proteja santa María y nos guíe en el camino de la vida.
R/. Amén.
V. Por la señal de la santa cruz…En el nombre del padre…