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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para La Educación Superior

Seminario Teológico Adventista de Venezuela

Nirgua – Edo. Yaracuy

Estilo de Vida Saludable

Consejos sobre el régimen alimenticio

Autoría:

Flores R. Luis D. C.I: V- 26.272.851

Abril, 2020
Introducción

La salud es una recompensa que debemos nosotros todos los días


obtenerla, cada uno de nosotros debemos aprender a cómo cuidarnos, que
comer, que no comer y como comer. Como cristiano debemos aprender a ver
nuestro cuerpo como templo del Espíritu Santo. En estos momentos
recalcaremos algunos aspectos importantes que Ellen G. White no escribe en
el libro “Consejo sobre el régimen alimenticio”. Una de las grandes proezas que
como cristianos debemos tener es el amor a nosotros mismo, esto no solo se
hace por Dios sino también por nosotros.

Cuando era pequeño una de las frases cotidianas de mi mama cuando


me servía brócoli, jugo de remolacha o de zanahoria, o en su defecto esos
guisos “endemoniado” (así los llamaba) utilizados como relleno para la arepa;
era “si no te come esto (una de las cosas que mencione) entonces no habrá…
postre” así que, de mala gana, pero con la esperanza de comer el postre lo
hacía. Como hijos no nos gusta mucho las verduras, no escucho a un niño
decir: “¡Oh! ¿es brócoli mama? ¡Que rico!, ¡gracias, toda la semana lo
esperaba con ansias”; No. Para nada escuche a un niño decirlo, siempre son
los helados, chocolates, pasteles que son los favoritos de los niños, lo cual está
bien, en cierto punto, pero, ¿cómo podrías saber cuáles son los alimento que
fortalece el cuerpo del niño? Aquí te lo vamos a decir, no te despegues de la
hoja, y vamos encontrar que es lo debemos o no debemos hacer.
Necesitamos practicar la reforma pro-salud, aunque el abstenerse de
comer carne no “forma” parte del plan de salvación para cada uno de nosotros;
sino que debemos podemos mientras estamos aquí en este mundo, Dios nos
dice que debemos cuidar nuestro cuerpo como nos los menciona en la biblia en
1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo,
el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”
nuestro cuerpo es santo, debemos cuidar lo que entra, no solo se habla sobre
alimentos sino también nuestra mente, Marcos 12:30 “Y amarás al Señor tu
Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas
tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Todo lo que menciona este
pasaje bíblico me muestro que debo aprender a hacer o a abstenerse de cosas
que hacen que mi cuerpo (todo) empeore cada día, por eso importante
desarrollar la temperancia de poder tener ese control para no hacer lo malo y
que nos gusta hacer.

“La sanidad es un regalo, pero la salud es una recompensa” Él nos la


vida, nosotros tenemos que cuidarla por eso se nos otorgó la de ser
mayordomos en esta vida, cuidar nuestro cuerpo, es lo que Dios no manda
todos los días, todo lo que Dios nos manda es por nuestro bien, la ley refleja su
amor hacia nosotros, el querer que nosotros podamos vivir mejor hace que
nosotros reflexionemos, y empecemos a custodiar nuestro cuerpo, hay muchos
consejos que nos dice Ellen White acerca de cómo podemos nosotros tener
una mejor salud y poder ser más fuertes.

Una de las cosas que se nos recomienda en este libro poder tener ese
vivo deseo de poner unirse en familias, salir de la cuidad de algunas de sus
ocupaciones e ir a lugares campestres, lagunas poder relajarse apartarse del
“estrés”. Hemos de llevar comida sencilla e higiénica las mejores clases de
frutas y cereales, y tender la mesa bajo la sombra de algún árbol o bajo la
bóveda del cielo. La fruta es excelente, y ahorra mucho trabajo de cocinar.
Descarten los pasteles, las tortas, los postres, y otros platos preparados para
tentar el apetito.

Debemos aprender a ser sencillos en la manera de ser personas


hospitalarias, conocemos que la forma en que Jesús trataba a las personas
que estaban con Él en el mar, siempre Jesús les decía a sus discípulos, “denle
de comer a estas personas” y con el acto de bondad le dio de comer a la gente,
Jesús siempre se preocupaba de que las personas que venían a escuchar se
sintieran de la mejor manera atendidos por Él, nosotros debemos seguir su
ejemplo, cada persona que esté con nosotros sea amigo, pastor, vecino o una
persona que no conocemos, poder tratarlo de la mejor manera. Que puedan
decir: “¡Wao, quiero volver otra vez!” Ser hospitalarios con la gente es la mejor
manera nos hace a nosotros mejor de lo que ya somos, es el trabajo que el
Espíritu Santo hace en nuestra vida “es mejor dar que recibir”.

Ahora, cuando se habla de sencillez no se habla de lo que se hace


solamente por fuera, sino también quien eres por dentro, y Dios hace eso, pero
eso no quiere decir que la mujer o el hombre tiene que ir desarreglado a la
iglesia, maltrecho mal oliente o en su defecto despeinado y que no coma bien.
Concordemos que el ser vegetariano no es solo dejar de comer carne, es
aprender a sustituirla y poder comer de la mejor manera. Cuando Ellen White
se nos habla de no estar a la moda, se nos dice que no tenemos que amar
tanto lo vanidoso, que es lo que se vive hoy en día, la vanidad.

Nuestro Padre ha dotado a la humanidad muchas formas para poder


satisfacer su apetito y ha ampliado delante de él algunos productos de la tierra:
una diversidad abundante de provisiones que son agradables al gusto y
nutricios para el cuerpo humano. Nuestro Padre celestial nos dice que
podemos comer libremente de ellos. Las frutas, los cereales y las verduras,
preparados de una manera sencilla, libre de especias y grasas en todas sus
formas, constituyen, junto con la leche o la nata, el régimen más saludable.
Imparten nutrición al organismo, y otorgan un poder de resistencia y un vigor de
intelecto que no son causados por una templanza alentadora.

Hoy en día se necesita tacto para enseñar la reforma pro salud, la gente
no se le hace muy fácil cambiar de hábitos de la noche a la mañana, algo que
pasa muy a menudo hoy en día es que muchos de nosotros vamos a imponerle
el régimen pro salud a la gente que tiene otra manera distinta de sustanciar su
cuerpo. Tenemos que tener, paciencia y amor y con mucho toque decirles lo
que es bueno para la salud, así el Señor les enseñará a muchos en todas
partes del mundo la manera de combinar la frutas, cereales y las verduras en
alimentos para que aprendan a sostener su propia vida y no tengas mas
enfermedad.

Muchos piensan que la buena forma para tener una figura muy buena
(sea para hombre o mujer) es empezar a tomar mucho líquido, sopas,
chocolate o incluso el café y a base de una dieta semejante sobrecargaban los
riñones.

“Los órganos digestivos son debilitados y la sangre empobrecida… El


estómago, después del descanso y del sueño, estaba mejor capacitado para
hacerse cargo de una comida importante, que cuando estaba fatigado con
trabajo. Luego la comida del mediodía era generalmente sopa, y a veces
carne. El estómago es Pequeño, pero el apetito insatisfecho, se complace en
una gran cantidad de este alimento liquido; así resulta cargado” 1 (Carta 9,
1887)

Este texto podría ser uno de mis favoritos ya que la sopa no es de mi


agrado, así que podría utilizar este texto para explicarles a los demás porque
no tomo sopa. Sé que Ellen G. White se refiere al exceso de tomar líquidos lo
que no debemos hacer, debemos aprender alimentarnos adecuadamente, los
desayunos, almuerzo y la cenas para así poder tener una dieta más
balanceada, los alimentos deben ser calientes, pero tampoco demasiado ya
que lo muy caliente hace que el organismo se sienta debilitado, ya sea que la
bebida sea un remedio en especial, ya sea manzanilla (esto no lo dice el texto)
entre otros tipos de bebidas que sirven de remedio.

Tenemos que aprender a comer lo que es necesario, no exagerar en la


hora de comer, cuando le pedimos al Señor que bendiga la comida para que
nos fortalezca en el día a día, tenemos que estar tranquilos y confiar que así
será Dios lo hará. No podemos comer a la hora que queramos, tenemos un
horario para que podamos cumplirlo, por ejemplo; después de haber comido, el
organismo gasta un gran caudal de energía nerviosa; y cuando la mente o el
cuerpo están muy recargados inmediatamente antes o después de la comida,
la digestión queda entorpecida. Como personas cristianas debemos tener un
control en cada comida hay que ser conscientes en lo que comemos y en qué
momento lo hacemos, debemos educar a nuestro cuerpo a que coma lo
necesario en el tiempo que tiene que ser, variar los platos de vez en cuanto, el
plato debería 3 tipos de comida para poder dirigir, y que haga función a nuestro
cuerpo. “No es conveniente tomar una gran variedad de alimentos en una
comida. Cuando las frutas y el pan, junto con una variedad de otros alimentos
que no combinan, son almacenados en el estómago en una misma comida,
podemos esperar una perturbación”2 (M.C. 247)

Lo importante que es cuidar nuestro estómago, tenemos que aprender


que de lo bueno lo necesario, muchas de las personas han maltratado este
órgano que de por si es muy pequeño, como seres humanos consiente
debemos aprender a cuidarlos, no solamente lo que entra ahí sino también no
exagerar aun de las cosas buenas, debemos tener conciencia, y hacer que
nuestro estomago descanse de vez en cuando, no todo el tiempo tenemos que
meterle comida, lo cual la glotonería lleva a descuidar esta parte del cuerpo. Y
hasta en varáis situaciones, es mejor comer dos veces al día que tres. La cena,
a una hora temprana, impide que la digestión de la comida anterior se hecha de
manera correcta. A una hora tardía, no tiene tiempo para ser digerida antes de
la hora de acostarse. En esa forma, el estómago no tiene el descanso debido,
se perturba el sueño, el cerebro y los nervios se cansan, y gracias a esto se
pierde el apetito por el desayuno, y todo el cuerpo no recoge nuevas energías,
y ni siquiera está preparado para desempeñar los deberes del día.

Y como pastores debemos aprender a cuidarnos, como pastores se nos


olvida cuidar nuestro organismo mire lo que dice Ellen G. White “Algunos de
nuestros ministros comen abundantemente y no hacen suficientes ejercicio
como para quemar los desechos que se acumulan en el sistema. Ellos comen
y después pasan la mayor parte del tiempo sentados, leyendo, estudiando, o
escribiendo, cuando una parte de su tiempo debería emplearse
sistemáticamente en el trabajo físico. Nuestros ministros ciertamente
quebrantarán su salud a menos que sean más cuidadosos en no llenar
demasiado el estómago con una gran cantidad de alimentos aun cuando sean
saludables”1(Ministerio Pastoral Pag. 79). Este texto es muy importante porque
como pastores debemos dar el ejemplo, no solo en que comer o no comer sino
es salir a ser ejercicios, a separarnos de los libros, el escritorio por un
momento, poder estar en contacto con la naturaleza y así poder salir del estrés
y poder tener una salud increíble.

La reforma pro salud está profundamente afín con el mensaje del tercer
ángel, sin embargo, no es el mensaje principal. Nosotros como pastores
debemos predicar del tema de salud, pero no hacer ese tema como principal en
todos los lugares a donde vamos a predicar, como se mencionó desde un
principio no es tema de salvación. El lugar está en traer aquellos temas que
indican el trabajo de preparación para afrontar los acontecimientos que el
mensaje señala; entre ellos ocupa un lugar destacado.

Algo que como personas cristianas debemos tomar en cuenta, es el


ayuno. El ayuno es una parte importante para el creyente poder hacer este
acto; que es divino, ya que esto nos ayuda a que el corazón se purifique y así
fomentar buena disposición. Obtenemos respuesta a nuestras oraciones
porque humillamos nuestras almas delante de Dios, la oración es importante
para el ser humano, una manera de esta en comunión con el Eterno, tenemos
que aprender a humillar nuestra alma al creador y dejar que nos moldee que
nuestra vida sea cambiada.

“Metanoia” es una combinación de dos palabras del griego, que significa:


“cambio de mente” Cuando nosotros nos humillamos ante Dios, le estamos
diciendo: “ven y cambia mi mente” y el ayuno que es: “Abstenerse de...” nos
lleva a poder reconocer nuestros errores para que así Dios haga un gran
cambio en nuestra vida y podamos hacer lo que él quiere para nosotros. El
ayuno verdadero tiene que ser de abstenerse de todo alimento. “Los hombres
debieran pensar menos acerca de lo que beberán y comerán del alimento
temporal y dar más importancia al alimento del cielo que los tonificará y
vitalizará en toda su experiencia religiosa” (M.M. 283) Debemos buscar más la
comida celestial, que es la que nos da fuerzas espirituales para que no
caigamos en la fe, y así ser fuertes.

Cada uno de nosotros estamos en un “Gimnasio Espiritual”. Me acuerdo


que en una ocasión estaba en el gimnasio (¡hasta que por fin me anime!) y una
de las cosas que me decía el entrenador que cada semana tenía que levantar
pesas con mayor peso, para hacer que mi masa muscular subiera, si mantenía
el mismo peso no iba a cambiar nada, y cada ejercicio era diferente todos los
días. Esto lo llevo a la parte espiritual, Cristo nos exige que podamos un poco
más, para que nuestra vida espiritual sea más fuerte y capaz de soportar
cualquier tentación, y todos los días necesitamos estar cada día estar en ese
gimnasio donde nuestro entrenador es Cristo que nos levanta cuando caemos,
quien nos anima a ser mejores cada día.

La pregunta es; ¿si mañana te tocara bajar a la tumba, que dirían de


ti? Como te recordaría la gente, ¿qué diría tu lapida? No lo sé, diría algo como:
“Un hombre que siempre fue igual, nunca quiso ir más allá” o que diría cosas
como “Un hombre conforme al corazón de Dios, siempre quiso dar lo mejor de
sí, para agradar al Señor” como cristianos debemos aferrarnos a Dios para que
podamos entender que Él cambia nuestros corazones y mente. A través del
ayuno es una manera importante de poder humillarnos ante el Eterno y dejar
que nos moldee como él quiere y a su manera.

Ahora bien, el cuidado del cuerpo, del estómago, de cada uno de


nuestro organismo es responsabilidad nuestra, y por eso tenemos que
desarrollar algo muy significativo que es la temperancia, cuando nos falta algo
de esto en el comer es a menudo causa de enfermedad, y lo que más necesita
la naturaleza es ser aliviada de la carga inoportuna que se le impuso. En
muchos casos de enfermedad, el mejor remedio para el paciente es un corto
ayuno, que omita una o dos comidas, para que descansen los órganos
rendidos por el trabajo de la digestión.

Se ha tomado tan mal el régimen pro – salud que muchos llevan esto a
la exageración, algo que dice Ellen G. White es: “Otra categoría de personas,
en su deseo de dar buen ejemplo, cae en el extremo opuesto. Algunos no
pueden proporcionarse los manjares más apetecibles, y en vez de hacer uso
de las cosas que mejor podrían suplir la falta de aquéllos, se imponen una
alimentación deficiente. Lo que comen no les suministra los elementos
necesarios para obtener buena sangre. Su salud se resiente, su utilidad se
menoscaba, y con su ejemplo desprestigian la reforma alimenticia, en vez de
favorecerla." "Otros piensan que por el hecho de que la salud exige una
alimentación sencilla no es necesario preocuparse por la elección o
preparación de los alimentos. Algunos se sujetan a un régimen alimenticio
escaso, que no ofrece una variedad suficiente para suplir lo que necesita el
organismo, y sufren las consecuencias." (M.C. 245, 246) Muchos toman esto
del régimen pro-Salud tan estrictos que se le olvida suplantar aquello que
dejaron comer, entonces viene las enfermedades por falta de vitaminas al
cuerpo, no se trata de dejar de golpe, sino de aprender a sustituir las cosas
como la carne, entre otros alimentos.

¿Qué podemos comer para que nuestro cuerpo pueda estar sano? Las
frutas es parte importante y vital para el ser humano ya que posee muchas
cosas nutritivas para el cuerpo, trate potasio, vitamina A, B Y C. Los cereales,
las frutas jugosas, las grasosas y las legumbres constituyen el alimento
escogido para nosotros por el Creador de universo. Preparados del modo más
sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos.
Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden
obtenerse de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.

Si se deja la carne se debe sustituir con una variedad de cereales,


nueces, legumbres, verduras y frutas que sea nutritiva y agradable al paladar.
La carne debe reemplazarse con alimentos que sean sanos y baratos. El pan
también suelte también ser importante para la sustitución de la carne, es
carbohidratos, la preparación de este debe ser tan bien cocido tanto por dentro
como por fuera. “Debe ejercerse gran cuidado cuando se hace el cambio de un
régimen alimenticio con carne a un régimen vegetariano, para suplir la mesa
con artículos de consumo sabiamente preparados y bien cocidos. El comer
tantas gachas (papillas) es un error. El alimento seco que requiere masticación
es muy preferible.” (MS 3, 1897)

El Azúcar no es bueno para el estómago del ser humano, y esto anubla


la mente y trae mal humor, también recarga el organismo y estorba el trabajo
de la máquina viviente. Cuando el estómago ha recibido todo lo que necesita
para realizar adecuadamente su obra de nutrir el organismo, se coloca sobre
ellas otros platos, consistentes en pasteles, budines y compotas muy
concentradas, Las tortas dulces, los budines dulces, y los flanes o natillas
introducirán desorden en los órganos digestivos. Es bueno comer un pastel
cuando esto se utiliza como postre, pero si la persona ya se come como 2
hasta 3 pedazos de tortas obtiene un apetito desordenado.
Cada una de nuestras mesas deben tener solamente los alimentos más
sanos, que estén libres de toda sustancia irritante. El apetito de bebidas
alcohólicas resulta estimulado por la preparación de alimentos con
condimentos y especias. Estas cosas causan un estado febril en el organismo,
y el cuerpo exige beber para aliviar la irritación. En mis frecuentes viajes a
través del continente, yo no voy a comer a los restaurantes, coches comedores
u hoteles por la sencilla razón de que no puedo comer los alimentos que allí se
proveen. Los platos son muy sazonados con sal y pimienta, y producen una
sed casi intolerable... Irritarían e inflamarían la delicada membrana estomacal.

Esta es la clase de alimentos comúnmente servidos en mesas de buen


acento, y trasmitidos a niños. Estos tienen el efecto de causar nerviosidad y
crear sed, una sed que el agua no puede apagar. Los alimentos deben
disponerse de una manera tan sencilla como sea posible, libres de
condimentos y especias, y aun de una cantidad indebida de sal. Pues el
estómago queda afiebrado, los órganos digestivos son sobrecargados, y sin
embargo el tubo digestivo trabaja arduamente para deshacerse de la carga que
se le impuso. Después que el estómago ha realizado esta tarea, está agotado,
lo cual produce languidez. Aquí muchas personas resultan engañadas, y
piensan que es la falta de alimento lo que determina esa condición, y sin dar al
estómago un tiempo de descanso, toman más alimentos, los cuales
momentáneamente quitan la languidez. Y cuanto más se complazca el apetito,
tanto más exigirá subvención.

La sal es buena, pues es la que le da el sabor a la comida, pero no


podemos abusar de ello, ya que consume mucha fruta y hace que desaparezca
en gran parte la irritación que incita a beber mucho en la comida. Los alimentos
deben ser preparados de modo que sean apetitosos y nutritivos. No debe
despojárselos de lo que nuestro organismo necesita. Ya que hay muchas cosas
que irritan el estómago, como lo son la mostaza, la pimienta, los escurridos, el
comer pasteles de carne y encurtidos, produce una sangre de muy pésima
calidad.

“Debemos recordar que hay una gran cantidad de mentes diferentes en


el mundo, y no podemos esperar que todos vean en la misma forma como
nosotros lo que se refiere al asunto del régimen. Las mentes no corren
exactamente por el mismo cauce. Yo no como mantequilla, pero hay miembros
de mi familia que lo hacen. No se coloca en mi mesa; pero yo no hago
problema porque algunos miembros de mi familia decidan comerla
ocasionalmente. Muchos de nuestros hermanos concienzudos tienen
mantequilla en sus mesas, y yo no me siento bajo obligación alguna de
forzarlos a proceder de otra manera.” ([Carta 331, 1904] M.M. 269) Me encanta
esta parte del libro porque se presentan hermanos que empiezan a juzgar a los
demás que comen lo contrario a ellos, comienzan a criticarlos, el régimen pro
salud no es de obligación para la gente, hay que tener cautela. Como dijo
Jesús: “Tenemos que ser mansos como palomas, pero astutos como serpiente”
recordemos, esto es importante para poder tener una mejor vida saludable,
pero no para salvación. No juzguemos a los demás por lo que hace o no hace.

Los que aman a Dios, deben seguir sus propias convicciones, no


podemos permitir que la diferencia de ideas haga la desunión en la iglesia, la
reforma pro salud no debe ser impuesta de una manera radical. Según lo que
es ahora la situación, no podemos decir que la leche y los huevos y la
mantequilla deben ser totalmente descartados. Al enseñar la reforma pro salud,
como en toda otra obra evangélica, debemos tener en cuenta la situación de la
gente. Hasta que podamos enseñarle a preparar alimentos saludables,
apetitosos, nutritivos, y, sin embargo, poco costosos, no estamos libres para
presentar los principios más adelantados de la alimentación saludable. Si se
hace uso de leche, debe ser bien desinfectada, pues con esta precaución hay
menos peligro de enfermedad.

“Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren.


Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de
su carne, la rechazarían con repugnancia. Continuamente sucede que la gente
come carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas
enfermedades y otras también graves.” (M.C. 241) Esto no solo lo de Ellen G.
White se hizo un estudio en el año 1970 en donde doctores llegan a la
conclusión en que el consumo de mucha carne, produce carne, tuberculosis, y
llegan los gérmenes a nuestros organismos. Los niños deben aprender a
participar en esta obra del régimen alimenticio. Todos somos miembros de la
familia del Señor; y él quiere que sus hijos ancianos y jóvenes resuelvan
sacrificar sus apetitos y economizar el dinero necesario para construir capillas y
sustentar a los misioneros.

El agua es muy pura para nuestra salud, fortifica el cuerpo, es la bebida


que Dios proporciono para aliviar la sed para el hombre y los animales, el agua
tiene cosas muy interesantes, puede usarse de muchas maneras para aliviar el
sufrimiento. El tomar sorbos de agua clara y caliente antes de comer -medio
litro, más o menos-, no hará ningún daño, sino que más bien resultará
beneficioso. Tenemos que aprender a tomar el agua natural, no tomarla entre
comida ya que, tomada con las comidas, el agua disminuye el flujo de las
glándulas salivales; y cuanto más fría el agua, mayor es el perjuicio para el
estómago. El agua o la limonada heladas, tomadas con la comida, detendrán la
digestión hasta que el organismo haya impartido suficiente calor al estómago
para habilitarlo a reiniciar su tarea.

Lo que es el té, el café, y el tabaco, así como las bebidas alcohólicas,


constituyen diferentes grados en la escala de los estimulantes artificiales. El
efecto del té y del café, tiene la misma tendencia que el del vino y la sidra, el
licor y el tabaco.

“Y el Señor nos hará saber cuándo llegue el tiempo de abandonar esos


artículos. El desea que todos sepan que tienen un bondadoso Padre celestial
que los instruirá en todas las cosas. El Señor dará arte y habilidad culinaria a
sus hijos en todas partes del mundo, enseñándoles cómo usar, para el
sustento de la vida, los productos de la tierra.” (C.R.P.S, 406) Como personas
cristianas es nuestro deber atender esta área de la salud que es muy
importante, la vida es regalo que Dios nos da todos los días de nuestra vida, es
allí donde tenemos que darnos cuenta en que debemos cuidarla, esto no se
hacer por miedo a morir se hace por amor a cada uno de nosotros, tenemos
que tener una gran salud, y como ministros dar el ejemplo que necesitamos
dar.
Conclusión.

Esto no es legalismo, el comer o no comer no te convierte en santo, he


conocido gente que es de lo más vegetariana y no son espirituales, basan sus
comidas en la vida espiritual, llegan hasta comentar: “los que comen carne, se
perderán”. Es triste ver aquellas personas que solo Leen a Ellen G. White para
acribillar a los demás, con razón en todo este tiempo hay gente que les
menciona el nombre “Ellen G…” (no has terminado ni el nombre y ya la cara de
algunas personas es de retorcer lo ojos y pensar: “Nos van a regañar”) así que
hoy podemos entender que los libros de Ellen G. White son equilibrados. No
juzga a las personas que piensan diferente a ella.

Pero como cristiano darnos cuenta que la mayoría de las personas no


son como nosotros, piensan diferente, actúan diferente, debemos tener
paciencia y utilizar nuevas estrategias para poder así llegar a otros de la mejor
manera.

Dios exige por amor a nosotros, pero Dios también es paciente con cada
uno de nosotros, como pastores debemos permitir que Dios entre en nuestro
corazón todos los días de nuestras vidas, y así poder dar el ejemplo a los
demás. ¡Dios es el primero!

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