0% encontró este documento útil (0 votos)
183 vistas33 páginas

Sábado o Domingo - Examen de La Doctrina Sabatista

Este documento analiza la doctrina sabatista a la luz de la Biblia. Critica la postura sabatista de insistir en la observancia del sábado judío y rechazar el domingo cristiano. Argumenta que el Nuevo Testamento y los escritos de los primeros cristianos muestran que los seguidores de Cristo se reunían el domingo y no estaban obligados a guardar el sábado.

Cargado por

gercentar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
183 vistas33 páginas

Sábado o Domingo - Examen de La Doctrina Sabatista

Este documento analiza la doctrina sabatista a la luz de la Biblia. Critica la postura sabatista de insistir en la observancia del sábado judío y rechazar el domingo cristiano. Argumenta que el Nuevo Testamento y los escritos de los primeros cristianos muestran que los seguidores de Cristo se reunían el domingo y no estaban obligados a guardar el sábado.

Cargado por

gercentar
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 33

Análisis de la doctrina sabatista a la luz

de la Biblia

POR,
GERMÁN CENTENO A.
ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN P. 3
II. LA DOCTRINA SABATISTA P.4
III. EL SÁBADO, ¿SÓLO MORAL? P.8
IV. EL SÁBADO Y LA CREACIÓN P.9
V. EL SÁBADO EN NUESTRO PLANETA P.12
VI. ¿MANDAMIENTO SIN FIN? P.14
VII. LOS SABATISTAS QUEBRANTAN EL SÁBADO P.17
VIII. El SÁBADO NO ES EL SELLO DE DIOS: P.19
IX. ¿SON LOS 10 MANDAMIENTOS LO MÁS IMPORTANTE? P.20
X. LA LEY DEL SÁBADO FUE ABOLIDA P.24
XI. EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA P.26
XII. CONCLUSIÓN P.30

IGLESIA DE CRISTO
La Dorada Caldas
Preguntas y comentarios a
[email protected]
-3-

I. INTRODUCCIÓN
Ya van dos mil años que los cristianos llevan reuniéndose el
primer día de la semana para adorar a Dios. Tanto el Nuevo Tes-
tamento como escritos de los siglos I, II, III, IV, registran que los
cristianos consideraban el domingo como el día en que estaban
llamados por Dios a reunirse para cumplir con el servicio sagrado
en la iglesia. En la carta a los Colosenses el apóstol Pablo dijo:
"…nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de
fiesta, luna nueva o días de reposo" (Col. 2.16), y lo dijo debido a que
el antiguo Pacto u alianza había sido "anulada en la cruz" (vs. 14).
De esta manera, los primeros cristianos llegaron a entender que no
estaban obligados a guardar el sábado, pero sí reconocían, que era
deber de todos congregarse el domingo. Sobre este último día, el
Nuevo Testamento muestra amplia evidencia de que era el día
señalado por Dios para que la iglesia le rindiera servicio de adora-
ción. En el libro de los Hechos leemos: "El primer día de la semana,
reunidos los discípulos para partir el pan…" (cf. Hch. 20.7). Tam-
bién en la primera carta a los Corintios leemos: "Cada primer día de
la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo…" (cf. 1 Cor.
16.2).
Aparte del testimonio bíblico, contamos con el registro histórico
de que los primeros cristianos adoraban a Dios cada domingo.
Ignacio de Antioquía, quien vivió alrededor del 117 DC dijo en
una de sus cartas lo siguiente:
"…sí pues, los que habían andado en prácticas antiguas alcanza-
ron una nueva esperanza, sin observar ya los sábados, sino moldeando
sus vidas según el día del Señor, en el cual nuestra vida ha brotado
por medio de Él y por medio de su muerte que algunos niegan"1
En la llamada "Epístola de Bernabé", escrita cerca del 80 DC
también podemos leer algo parecido:
"Por último, les dice: Vuestros novilunios y vuestros sábados no
los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados
desde ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo des-
cansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el
principio de otro mundo. Por eso justamente nosotros celebramos
también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de
entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos"2

1 Ignacio; Carta a los Magnesios; cap. 9.


2 Epístola de Bernabé; cap. 15; Párr. 8.
-4-

Bien podría citarse, para refuerzo de lo dicho, el testimonio de


otros cristianos primitivos como Clemente de Alejandría (190 DC;
Stromata, L. VII, XII. 76.4); Cipriano de Cártago (250 DC; Epístola
58; Sec. 4); Tertuliano (200 DC; Apología contra los gentiles; cap.
16); La Didaché (90 DC; Cap. 14. Vs. 1); Justino Mártir (150 DC;
Primera Apología, Cap. 67), entre otros escritos de los primeros
siglos del cristianismo (todos estos documentos son de libre acceso
por internet). En dichos escritos, todos y cada uno de los autores
defendieron el domingo como el día en que los cristianos deberían
reunirse para adorar a Dios rindiéndole servicio sagrado en la
iglesia.
Sin embargo, pese al testimonio, tanto de la Escritura, como de
la historia, algunos en la actualidad que reclaman ser cristianos
genuinos rechazan tajantemente que el domingo sea el día que el
pueblo de Cristo debe disponer para adorar a Dios, y optan por
enseñar y exigir el sábado del Viejo Testamento. De los tales han
surgido muchas congregaciones independientes, como también
dos de las más conocidas "sectas cristianas" del mundo moderno;
a saber, la iglesia Bautista del Séptimo día, y en mayor escala, los
Adventistas del Séptimo día. A todos estos en conjunto, por su
insistencia en la observancia del sábado, se les conoce popular-
mente como "Sabatistas".
Esta obra tiene como propósito exponer los errores de la doctri-
na sabatista, y aclarar al estudiante fiel y devoto, por medio de las
Escrituras, que la voluntad de Dios es que su iglesia, en cualquier
lugar donde se halle, se reúna los domingos para rendir servicio
sagrado a Dios.

II. LA DOCTRINA SABATISTA


Sorprendentemente, los sabatistas van en contra del registro his-
tórico; para ellos, lo que dice la historia es irrelevante ya que
acorde a su creencia, "desde los primeros siglos la iglesia se apartó
de la verdad cambiando el sábado por el domingo". Y como acos-
tumbran a hacer los escépticos, acuden al viejo argumento de
"todo fue culpa de Constantino" (272-337 DC). Observemos sus
arbitrariedades y rechazo tajante del registro histórico; la siguiente
cita fue tomada de su página web www.sabadobiblico.com:
"Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento no existe una
sombra de variación en la doctrina del sábado. El séptimo día, el sá-
bado, es al único día que le fue designado el término de sábado en
la biblia entera. Jesús no sólo fue un ejemplo perfecto en observar el
-5-

séptimo día de reposo, también todos sus discípulos siguieron el


mismo patrón después de que Jesús había regresado al cielo"3
Esta afirmación, sin lugar a dudas es falsa a la luz de lo que se
expuso en nuestra introducción. Como vimos, ¡hay bastante evi-
dencia del cambio que expone el Nuevo Testamento!; es decir, de la
abolición del sábado, y del establecimiento del domingo como día
para rendir servicio sagrado a Dios (cf. Col. 2.14-16; Hch. 20.7; 1
Cor. 16.2). Pero los sabatistas, luego de porfiar contra la historia,
continúan esforzándose por persuadir a sus incautos seguidores
para que crean que el cambio del sábado judío, al domingo cris-
tiano, se debió, no a la revelación del Espíritu Santo en el Nuevo
Testamento, sino a un edicto del emperador Constantino a princi-
pios del siglo IV:
"Para que fuera más conveniente para ellos hacer el cambio a la
nueva religión, Constantino aceptó su día de culto, el domingo, en lugar
del sábado de los cristianos, que había sido observado por Jesús y sus discí-
pulos. Recuerde que el camino ya había sido preparado para esto
por los crecientes sentimientos anti-judíos contra quienes fueron
acusados de darle muerte a Jesús. Dichos sentimientos, naturalmen-
te, sería la causa de que muchos cristianos se retiraran de algo que
celebraban los judíos religiosamente. Por lo tanto, es más fácil de
comprender cómo el cambio se impuso sobre el cristianismo a tra-
vés de una ley civil fuerte, expedida por Constantino como el
emperador de Roma"4
A esta engañosa declaración, le es suficiente refutación el testi-
monio histórico que citamos en nuestra introducción; los
documentos de Ireneo y la epístola de Bernabé oscilan entre los
siglos I y II DC. Mientras que Constantino favoreció a los cristia-
nos sólo hasta principios del siglo IV. En realidad, el argumento
sabatista se sustenta en mentir tergiversando la historia, y sólo un
feligrés desinformado, y sin interés de investigar tales declaracio-
nes caería en semejante engaño.
Ahora bien, dejando de lado el argumento "historicista" de los
sabatistas, pasaremos a examinar su postura con respecto a la Bi-
blia. En este tratado recurriremos mayormente a fuentes
adventistas, en vista que, prácticamente, ellos son el grupo más
entusiasta con el tema del sábado. En el sitio web oficial de los
adventistas leemos:
"La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce al sábado como
señal distintiva de lealtad a Dios (Éxo. 20:8-11; 31:13-17; Eze. 20:12,

3http://www.sabadobiblico.com/historia-del-sabado/como-fue-cambiado-el-
sabado
4Ibíd.
-6-

20), cuya observancia es pertinente a todos los seres humanos en


todas las épocas y lugares (Isa. 56:1-7; Mar. 2:27). Cuando Dios
“descansó” en el séptimo día de la semana de la creación, también
“santificó” y “bendijo” este día (Gén. 2:2, 3), separándolo para un
uso sagrado y transformándolo en un canal de bendiciones para la
humanidad. Aceptando la invitación para dejar a un lado sus “pro-
pios intereses” durante el sábado (Isa. 58:13), los hijos de Dios
observan este día como una importante expresión de la justificación
por fe en Cristo (Heb. 4:4-11)." 5
Pasando ligeramente por los textos citados por los adventistas
del séptimo día en favor del día sábado, encontramos varias con-
trariedades y abuso de los pasajes. Por ejemplo, mientras ellos
aseguran que el sábado es una "señal distintiva de lealtad a Dios",
no aclaran que dicha señal no era para todos los hombres, sino,
como los textos citados del libro de Éxodo claramente indican,
eran una señal entre Dios y la nación de Israel exclusivamente: "Tú
hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guarda-
réis mis días de reposo…" (cf. Éxo. 31.13); "Guardarán, pues, el día
de reposo los hijos de Israel…" (vs. 16); "Señal es para siempre entre
mí y los hijos de Israel" (vs. 17). Lo mismo puede afirmarse del
pasaje de Ezequiel. Citan tan ligeramente los vss. 12, 20 donde la
idea principal es: "…les di también mis días de reposo, para que
fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy
Jehová que los santifico" (vs. 12), pero no aclaran que ese "ellos" al
cual Dios, por medio del profeta Ezequiel se refería, no eran todos
los hombres de toda época, sino netamente aquellos que "…saqué
de la tierra de Egipto, y los traje al desierto" (vs. 10).
Tomar pasajes a la ligera y hacer aseveraciones tan superficiales
es un proceso engañoso y antibíblico. Imagínate que esto se pudie-
ra hacer realmente, cualquier lector superficial podría generar su
propia doctrina creyendo que con simplemente usar un verso de
la Biblia es suficiente. Alguno por su parte podría proponerse a
fundar "la iglesia de la madera de gofer"; y citaría para justificar su
postura Génesis 6.14 y 17, y finalmente podría hacer una asevera-
ción como "la madera de gofer es una señal entre Dios y los
hombres, que indica que Dios nos va a proteger de un futuro di-
luvio". ¡Sin lugar a dudas, alguno que lea bien el contexto del pasaje,
no vacilaría en señalar que tal aseveración ha sido una arbitrarie-
dad y engaño!. Dios tiene a los hombres por responsables del
buen o mal uso que le demos a la Sagrada Escritura, y los juzgará
por ello (cf. 1 Tim. 4.16; 2 Tim. 2.15).

5https://www.adventistas.org/es/institucional/organizacion/declaraciones-y-
documentos-oficiales/observancia-del-sabado
-7-

Respecto al pasaje de Isaías 56. 1-7, los adventistas esperan que


sus seguidores al leer dicho texto, pongan el énfasis únicamente
en declaraciones tales como "guarda el día de reposo para no pro-
fanarlo" (vss. 2, 6). Sin embargo, cualquiera podría exigirles que el
énfasis también debería ser puesto en otras frases dentro del mis-
mo pasaje; frases como "su pueblo" (vs. 3), "mi pacto" (vss. 4, 6), "mi
casa… mis muros" (vs. 5), "sus holocaustos y sus sacrificios" (vs. 7).
Poner el énfasis sólo en la parte en que los sabatistas quieren que
sea puesto, dejaría el resto de palabras en el olvido, y se pasaría
por alto el recipiente de dicho mandamiento; esto es, la nación de
Israel.
En el pasaje de Marcos encontramos la declaración de Jesús: "El
día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por
causa del día de reposo" (cf. Mar. 2.27). Los sabatistas lo citan lige-
ramente para dar a entender que es un mandamiento universal,
ignorando que Jesús habló netamente a una audiencia judía, y que
sus días eran los días de la Ley judía la cual debería, como todo
judío, estar sujeto (cf. Gál. 4.4). También, citan Génesis 2.2-3 apre-
surándose a afirmar que Dios separó el sábado para "un uso
sagrado y transformándolo en un canal de bendiciones para la
humanidad", cuando por ninguna parte del Génesis encontramos
un solo ejemplo de la humanidad guardando el día de reposo.
Respecto a Isaías 58.13, el contexto inmediato claramente muestra
que el mensaje iba dirigido sólo a los judíos: "…anuncia a mi pueblo
su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado" (vs. 1).
Y finalmente, acuden a Hebreos 4.4-11 para decir que "los hijos
de Dios observan este día como una importante expresión de la
justificación por fe en Cristo"; cuando por ninguna parte del pasaje
se afirma semejante disparate. Indiscutiblemente el pasaje sí men-
ciona el sábado, ¡pero no para establecerlo como día sagrado para
el cristiano!, sino para ejemplificar la redención del pueblo de Dios;
es decir, el sábado que se menciona en la carta a los Hebreos, co-
mo suele suceder en casi todos los elementos mencionados en la
carta a los hebreos, es un tipo y figura del reposo eterno del cris-
tiano, esto es, ¡del cielo de Dios! (vss. 10-11). En cuanto a la
exégesis profunda de este y otros pasajes controversiales, será
expuesta más adelante. Por ahora, bástenos notar ligeramente que
los sabatistas, para defender el sábado, suelen usar mal las Escri-
turas, citando textos que por mencionar el sábado, creen tener la
justificación para imponerlo como ley.
-8-

III. EL SÁBADO, ¿SÓLO MORAL?


En el sitio web: http://www.ibgrpereira.com/el-sabbath-cristiano-y-la-ley-
moral-el-dia-de-reposo/#.W-sAts70nIU; los sabatistas afirman que el cuar-
to mandamiento del decálogo, el sábado, es netamente de
naturaleza moral:
"Sabemos que la Ley de Dios es dividida en i) Ley Ceremonial, ii)
Ley Civil, y; iii) Ley Moral. El Cuarto mandamiento forma parte de lo
que se conoce como Ley Moral, la misma que todos reconocemos que
tiene una naturaleza perpetua. Pero ¿Por qué Dios incluye en su
Ley Moral perpetua el mandamiento de santificar un día de los siete
que trae una semana?, ¿Cuál fue su intensión con respecto al Sab-
bath y al hombre? Sin lugar a dudas, hay bendiciones para el
pueblo de Dios en la obediencia en guardar el Sabbath cristiano de
la manera en que Dios lo establece por medio de Su Palabra"
Es cierto que la observancia del sábado tenía como fundamento
una razón moral de peso para ser observado. El hecho de que la
ley exigiera al hombre que apartara, de los siete días de la semana,
uno que fuera exclusivamente para dedicación a la adoración a
Dios, es en sí misma una razón moral poderosa y obligatoria (ley
moral) para todo hombre devoto y piadoso. Sin embargo, con esto
no se sigue que hoy día, sea el sábado la porción que los cristianos
deban tomar y separar para la adoración a Dios. La conclusión de
los sabatistas es bastante apresurada cuando se entusiasman por
el sábado, pues en primer lugar, desechan por completo los pasa-
jes del Nuevo Testamento que señalan el domingo como el día de
adoración (cf. Hch. 20.7; 1 Cor. 16.2), y en segundo lugar, es inco-
rrecto afirmar que la observancia del sábado era un mandamiento
exclusivamente moral:
Núm. 28.9-10: "Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin
defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como
ofrenda, con su libación. Es el holocausto de cada día de reposo, además
del holocausto continuo y su libación.
Deut. 5.15: "Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jeho-
vá tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo
cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo"
Si observamos bien, acorde a la Ley mosaica, el día de reposo
debía observarse con sacrificios y holocaustos, ¡esto no suena para
nada moral!. Además, el pasaje de Deuteronomio explica la razón
del sábado: "acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto". Podría-
mos decir, a la luz de esto, que el sábado fue mayormente un
mandamiento ceremonial; el día era un memorial, un emblema o
monumento para la nación hebrea; así como en Colombia lo es el
20 de julio, o como lo es el 4 de julio en los EEUU. Los judíos, cada
-9-

sábado, conmemoraban su liberación de las tareas pesadas de


Egipto. Ellos habían vivido esclavizados por mucho tiempo. No
tenían descanso; pero ahora que habían sido rescatados de dicho
yugo, Dios le daba a la nación un día de reposo, y por ello los ju-
díos debían recordar esa bendición. Tal propósito no puede ser
cumplido hoy día por ningún cristiano, dado que ninguno puede
recordar "ser esclavo en Egipto"; por lo tanto, esto demuestra que
el sábado tuvo un sentido tradicional, ceremonial, político, y mayor-
mente nacional.
Siendo así, concluimos que el mandamiento del sábado fue ma-
yormente ceremonial, y en una mínima parte moral. De manera
que, cuando los sabatistas insisten que los cristianos debemos
"conservar la parte moral de la ley", ¡tendríamos que esa "parte
moral" ni siquiera involucraría el día como tal!; más bien, involu-
craría el principio espiritual que se llevaba a cabo en dicho día; esto
sería, el principio moral de tener que apartar una porción de nuestro
tiempo para dedicarlo a la adoración a Dios. ¿Significa esto que el sá-
bado debe ser esa porción?. ¡No!, por el contrario, en vista de la
abolición de los rituales de la ley (cf. Heb. 10.8-9), al cristiano le
corresponde desechar toda la parte ceremonial del sábado. Y esto
incluye cosas como suprimir los sacrificios, las ceremonias, y el día
como tal (cf. Col. 2.16). Así pues, la conclusión ineludible es que,
aunque el principio moral de tomar una porción de nuestro tiem-
po para la adoración a Dios fuese una norma vigente para
nosotros, no se sigue con esto que -el sábado- deba ser esa porción,
y menos cuando leemos claramente en el Nuevo Testamento que
Dios ha determinado otra porción, a saber: el domingo.

IV. EL SÁBADO Y LA CREACIÓN


Sobre la institución del sábado como día santo, los sabatistas en-
señan que el mandamiento tuvo su origen, no en los días de
Moisés dar la ley al pueblo judío, sino en los días de la creación.
Con esta afirmación de su parte, el sabatista busca escapar de los
textos que enseñan claramente que la ley de Moisés quedó abro-
gada en la cruz (cf. Efe. 2.14-15; Col. 2.14-16; 2 Cor. 3.7-16); y a la
vez, pretende cimentar el sábado como un estatuto perpetuo, para
la humanidad de toda época. La razón según ellos es que "el sába-
do fue establecido en los días de la creación". Observemos su
teología al respecto:
"Dios no sólo hizo el día de reposo, sino que también lo bendijo.
"La bendición sobre el séptimo día implicaba que por ella era seña-
lado como un objeto especial del favor divino y un día que sería una
bendición para las criaturas de Dios” …El hecho de que Dios santificó
-10-

el séptimo día significa que este día es santo, que lo apartó con el ele-
vado propósito de enriquecer la relación divino-humana. Dios bendijo y
santificó el séptimo día sábado porque cesó en este día de toda su
obra. Lo bendijo y santificó para la humanidad, y no para sí mismo. Es
su presencia personal lo que coloca en el sábado la bendición y la
santificación de Dios"6
El problema de los sabatistas es que no cuentan con un registro
bíblico que pruebe su afirmación; es decir, no pueden demostrar
que los antepasados pre-diluvianos guardaron el sábado. Esto se
debe a que semejante ejemplo o caso no existe. Este silencio de la
Escritura es abrumador para ellos, y su necesidad de querer soste-
ner la hipótesis de un sábado ordenado desde la creación les
conlleva a hacer afirmaciones sin base bíblica. Por otro lado, la
Escritura apunta a que los antediluvianos jamás guardaron el sá-
bado. Bástenos observar los pasajes donde los escritores
inspirados resumen la historia bíblica, para notar que la observan-
cia del sábado siempre es puesta en los días de Moisés, no en los de
Adán (cf. Neh. 9.5-16, especialmente el vs. 14; y también Ezq. 20.10-
12).
Pero supongamos que los antepasados de los Israelitas, hasta
Adán, sí guardaban el sábado. Tomando esta postura nos encon-
tramos con incógnitas que no podrían resolverse, y que de hecho,
resultarían contradictorias y paradójicas. Por ejemplo, si los israeli-
tas ya observaban el sábado desde antes de su liberación de
Egipto, ¿por qué Dios les dijo, después de rescatarlos, que el sába-
do fue mandado como memorial de dicho rescate?: "Acuérdate que
fuiste siervo en tierra de Egipto… por lo cual Jehová tu Dios te ha
mandado que guardes el día de reposo" (cf. Deut. 5:15). Otra duda
surge cuando Dios les dio maná; ¿por qué explicarles que no de-
bían recoger mana el día sábado, y luego el pueblo se equivoca
con dicha instrucción, y a Dios le toca repetirles que no podían
recogerlo durante el sábado, si supuestamente ellos ya lo guarda-
ban desde Egipto, y por ende debían saber perfectamente que eso
no era permitido? (cf. Éxodo 16.23-29). Y también, ¿por qué los
Israelitas no sabían qué hacer con aquellos que quebrantaran el
sábado? (cf. Núm. 15.32-36); se supone que si desde mucho antes
Dios ya había ordenado el sábado, entonces Dios también debió
revelar lo que se debía hacer con los desobedientes.
Finalmente, una gran dificultad se presentaría con Adán y Eva,
en caso de que Dios les hubiese ordenado el séptimo día. Tenemos
que Dios creó al hombre y a la mujer en el sexto día, pero para
Adán y Eva el sexto día de Dios era simplemente su primer día.
6 Creencias de los Adventistas del Séptimo día; Pág. 281-282.
-11-

Luego, el séptimo día de Adán vendría a ser, reiniciando la sema-


na, el quinto día de Dios, y por lo tanto tendríamos dos séptimos
días ¿Cuál que los dos fue el que Adán y Eva guardaron?, si guar-
daron el de Dios, ¿de qué reposaron?, y si guardaron el séptimo
de ellos, ¿guardaron uno que Dios no bendijo?. A tal paradoja son
conducidos los sabatistas con la tesis de un "sábado ordenado
desde los días de la creación".
Con todo esto, todavía muchos lectores podrían preguntarse:
¿por qué Génesis 2.3 dice que Dios "bendijo y santificó" el sábado?.
Antes de responder, es importante que se comprendan bien el
significado de los términos claves en el pasaje:

1. Sábado; Heb. Shabbat = descansar, cesar


2. "Santificó"; Heb. Qadash = apartar, separar, consagrar,
dedicar.

En cuanto a Dios reposar o descansar (cf. Gén. 2.2), es obvio que


la expresión es un antropomorfismo7. Dios, acorde al profeta Isaías:
"no desfallece, ni se fatiga con cansancio" (cf. Isa. 40.28); por ello, la
afirmación de que "Dios reposó el día séptimo" indica más bien,
que la actividad creadora de Dios cesó en ese instante. En cuanto a
"bendecir" Dios, y "santificar" el sábado, al no contar con evidencia
bíblica de que los hombres del periodo patriarcal hubiesen guar-
dado el sábado; quedamos obligados, por la falta de evidencia
misma, a tomar dicha expresión como una mirada retrospectiva por par-
te de Moisés hacia el periodo de la creación, para justificar luego, la
ordenanza del sábado en los días del pueblo hebreo estar en el desierto.
A los sabatistas se les olvida que el escritor del Génesis es Moi-
sés, y pasan por alto que cuando él escribió Génesis, la ley del
sábado ya había sido dada. Por lo tanto, estamos justificados para
afirmar que cuando Moisés escribía Génesis, al llegar al punto
donde narró el reposo de Dios durante la creación (cf. Gén. 2.1-3),
adelantó a sus lectores judíos la razón del porqué dicho día fue bendecido
y santificado para los Israelitas (vs. 3). A esta figura literaria se le co-
noce como –prolepsis-8.

7 Antropomorfismo: El modismo llamado así consiste en hablar de Dios usando


palabras propias sólo para el hombre. Dios es Espíritu, y como espíritu, no tiene
cuerpo ni miembros corporales. Y porque es un ser infinito, no puede tener nin-
guna limitación humana. Al hablar de Dios como si fuera hombre, los escritores
usan el modismo llamado antropomorfismo (Claves de interpretación bíblica;
Tomás de la Fuente).
8 Esta figura ocurre cuando se insinúa de antemano lo que se va a hacer y se habla
de cosas futuras como si fuesen presentes. (Diccionario de Figuras de Dicción usadas
en la Biblia; Ethelbert W. Bullinger).
-12-

Si todavía nos quedase duda de lo anteriormente dicho, báste-


nos saber que no es la única ocasión que -la prolepsis- ocurre en el
Génesis. En el capítulo siguiente leemos que Adán puso a su mu-
jer el nombre de Eva, y la razón fue "por cuanto era madre de todos
los vivientes" (Gén. 3.20). ¿Hay evidencia de que Eva hubiera te-
nido hijos hasta ese punto del relato?, ¡Ninguna!; no es sino hasta
Gén. 4.1-2 donde leemos que "Adán conoció a su mujer Eva", y
nacieron Caín y Abel.
También vemos otro caso de prolepsis en el capítulo 10 del Gé-
nesis. Allí el escritor inspirado dice: "De éstos se poblaron las
costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus
naciones" (cf. Gén. 10.5); y más adelante dice: "a Heber nacieron
dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue repar-
tida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán" (vs. 25). Sin
embargo, ¡no es sino hasta el capítulo 11 donde se narra el episo-
dio de Babel!; y es en dicho capítulo donde se explica cómo
surgieron las lenguas del mundo, de cómo surgieron las naciones,
y cómo la humanidad fue repartida sobre la tierra; sin embargo, el
capítulo 10 adelantó (prolepsis) ciertos detalles. Así pues, tenemos
toda la justificación para considerar el vs. 3 de Génesis 2 como un
adelanto (prolepsis) de lo que se dice en Éxo. 20.8-11. Pues como ya
vimos, no hay evidencia que los antepasados hubiesen observado
el sábado.

V. EL SÁBADO EN NUESTRO PLANETA


Según los sabatistas, el sábado es netamente moral. Su postura
teológica les obliga a decir esto, ya que admiten que lo que fue
abolido era la parte ceremonial o ritual. Cómo necesitan defender
el sábado, entonces se ven obligados a decir que este es un man-
damiento moral. El problema de dicha afirmación es que cuando
un mandamiento es netamente moral, entonces debe aplicarse
universalmente, en todas las épocas, y sobre todo, en todas las na-
ciones. Esto significaría que la ordenanza cobija a judíos y no
judíos, y también, que su infracción sería pecado tanto en Colom-
bia como en China. La pregunta sería, ¿cómo puede aplicar esto
en una tierra redonda?. Tal vez al lector esto no le parezca una
objeción letal para el sabatismo. ¡Pero permítame decirle que lo
es!. La afirmación de que el sábado es netamente moral, ha conlle-
vado a los sabatistas a afirmar lo siguiente:
"Inferimos que el orden más alto de sus inteligencias guarda el día
de reposo también. El día de reposo de cada una de sus criaturas se-
-13-

rá el día de reposo de todo el resto, de manera que todos guardarán


el mismo período conjuntamente por el mismo propósito"9
Esta declaración fue hecha por el que fuera esposo de la famosí-
sima fundadora de los Adventistas, Ellen G. White. Según James
White y su esposa, ¡en todo el universo el sábado se guarda con-
juntamente y durante el mismo lapso de tiempo!. El absurdo de
semejante doctrina es patente. Todos sabemos que el sábado en
China comienza aproximadamente unas 13 horas antes que en
Colombia, de manera que mientras los sabatistas en China están
descansando, en Colombia están trabajando. Y así, mientras unos
sabatistas guardan el día de reposo en una parte del mundo, otros
sabatistas, en el mismo instante lo profanan, porque están trabajando
en la otra parte. Pero lo peor está por venir; según los sabatistas,
"…todas las huestes angelicales lo guardan en honor del gran Creador
de toda la eternidad"10. La pregunta a resolver sería, ¿con qué par-
te del mundo se ponen de acuerdo los ángeles para guardar el
sábado?, ¿lo hacen conjuntamente con los sabatistas en Colombia,
o prefieren empezar con los sabatistas en China?. Como no han de
faltar sabatistas osados que digan "pero puede guardarse conjun-
tamente durante pocas horas", pídale que considere los países con
24 horas de diferencia, y sobre todo, que considere que la Biblia
manda que el día de reposo se guarde "de tarde a tarde" (cf. Lev.
23.32).
Entre los adventistas es común la creencia personal, de que
cuando uno comienza a guardar el día de reposo a partir del vier-
nes a las 6 de la tarde, ¡Dios y los ángeles también comienzan a
guardarlo junto con uno!. El problema es que si Dios y los ángeles
comenzaron a guardarlo junto conmigo, ¡no lo podrán guardar
junto con los adventistas de Japón, China, la India, Australia, etc.;
quienes a su vez, ¡también creen, personalmente, que Dios y los
ángeles comienzan a guardar el sábado junto con ellos!. ¡O los de
la primer parte están equivocados respecto a Dios y los ángeles, o
lo están los de la segunda parte!.
El absurdo sólo puede ser evitado si se reconoce que el manda-
miento no es, ni moral, ni universal, sino simplemente nacional. ¡Fue
a los israelitas a los únicos que se les mandó el sábado, eran ellos
quienes medían el tiempo "de tarde a tarde", y sólo ellos tendrían
razones morales para observarlo!. Al resto de las naciones dicha
ley les fue vedada (cf. Sal. 147.19-20).

9 James White and U. Smith; The Biblical Institute; Pág. 145.


10 Ellen G. White; Spiritual Gifts, Vol. 1; Pág. 113.
-14-

VI. ¿MANDAMIENTO SIN FIN?


Otro de los tantos argumentos a los que recurren los sabatistas,
es reclamar que la Escritura enseña que el sábado es "un pacto
perpetuo" (cf. Ex. 31.16). Para ellos, esto significa que el sábado será
obligatorio por siempre y eternamente. Inclusive, algunos le su-
man a este texto el pasaje de Isaías que dice: "y de mes en mes, y de
día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí,
dijo Jehová" (cf. Isa. 66.23). Los sabatistas señalan que el pasaje de
Isaías es uno que habla del orden de cosas en "los cielos nuevos y
tierra nueva" (vs. 22), y por tanto, concluyen, que la perpetuidad
del sábado quedará firme también en el mundo venidero que trae-
rá Cristo en su segunda venida.
El problema del sabatista es que observa la palabra "perpetuo"
bajo un concepto contemporáneo, y no bajo la perspectiva hebrea.
Para los judíos, "perpetuo" (heb. olam) no siempre significaba "sin
fin" o "eterno", sino que también podía apuntar a un futuro inde-
finido, indicando una duración indeterminada. El diccionario
Swanson la define de la siguiente manera:
"…perteneciente a una duración, o sea, una duración indetermi-
nada de tiempo que no hace referencia a otros temporales, no prevé
el fin, aunque puede tener límites"11
Para prueba de lo dicho, suficiente sería observar que la misma
palabra hebrea "olam" se usó respecto a ritos como la circuncisión,
la pascua, el incienso, y el sacerdocio levítico. En Génesis 17.13
leemos: "debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado
por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpe-
tuo"; no obstante, Gál. 5.1-4 enseña claramente que el rito de la
circuncisión ha sido abrogado bajo la ley de Cristo. Respecto a la
pascua, en el libro de Éxodo leemos: "guardaréis este mandamien-
to en vuestras generaciones por costumbre perpetua" (cf. Éxo.
12.17); pero en 1 Cor. 5.7 se dice que Cristo ya ha sido nuestra pas-
cua. Sobre el quemar incienso la ley dice: "…cuando Aarón
encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito per-
petuo delante de Jehová por vuestras generaciones" (cf. Éxo. 30.8);
¿defienden los sabatistas la práctica de quemar incienso de la
misma manera que defienden el sábado?, ¡no lo hacen!, ¿por qué?,
porque para este rito ellos reconocen que el significado de "perpe-
tuo" puede variar, y sin embargo, rehúsan reconocer que ese
mismo sentido aplica al sábado. Finalmente, sobre el sacerdocio
levítico se dice: "…y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá
por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones" (cf. Éxo. 40.15). No
11 James Swanson; Diccionario de Idiomas Bíblicos; H5759, olam.
-15-

obstante, el Nuevo Testamento enseña que el sacerdocio levítico


ha sido cambiado y totalmente abrogado (cf. Heb. 7.11-12). De esta
manera, el argumento cuyo sostén es la palabra "perpetuo" se cae
por completo; pues el sábado ordenado a perpetuidad, ¡también
fue abolido acorde al Nuevo Testamento!:
2 Cor. 3.7: "Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue
con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el
rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de
perecer"
Los sabatistas son bastante enfáticos a la hora de señalar que el
sábado pertenece a la ley moral de Dios, "escrita con el dedo de
Dios" (cf. Éxo. 31.18); pero no son enfáticos cuando el mismo pasa-
je dice que lo escrito con el dedo de Dios, quedó plasmado en las
tablas de piedra que Pablo llama ahora, ¡ministerio de muerte y condena-
ción!. De esta manera, la inconsecuencia de los sabatistas, al
razonar acerca de la permanencia del sábado con base en la pala-
bra "perpetuo" queda expuesta. Pues si dicha palabra implicara
que el sábado se tiene que guardar por toda la eternidad, entonces
también se implicaría, con base en la misma palabra, la permanen-
cia de los ritos antes mencionados.
Para finalizar esta parte, responderemos también el argumento
de que Isaías "anunció la permanencia del sábado hasta después
de la segunda venida de Cristo". Isaías dijo:
Isa. 66.21-23: "Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas,
dice Jehová. 22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que
yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá
vuestra descendencia y vuestro nombre. 23 Y de mes en mes, y de
día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de
mí, dijo Jehová"
Indudablemente, los sabatistas esperan que el énfasis sea puesto
en las frases "cielos nuevos y tierra nueva", y "de día de reposo en
día de reposo"; pero, ¿son estas las únicas frases a enfatizar?, ¿qué
de tomar "sacerdotes y levitas"?, y ¿qué de la frase "de mes en
mes"?. Si la expresión "de día de reposo en día de reposo" indicara
la permanencia del sábado después del advenimiento de Cristo,
¡entonces tenemos que el mismo pasaje enseña la permanencia del
sacerdocio levítico (vs. 21), y la observancia de los días de luna
(mes en mes, vs. 23) para después de la segunda venida de Cristo!.
Aquí hay ignorancia por parte de los sabatistas respecto a la ma-
teria de símbolos, tipos y figuras en las profecías Mesiánicas. El
problema radica en que ellos toman las frases de manera literal, y
por tanto, quedan obligados a tomar de la misma manera el resto
de cosas mencionadas dentro del pasaje. En materia de simbolis-
-16-

mos bíblicos, los eruditos saben que la expresión "cielos y tierra"


en las profecías, por lo general suele ser figurada; y en el pasaje
que nos ocupa tenemos no menos que eso, un símbolo o figura de
lo que en realidad se le debería llamar "la dispensación cristiana" o
"edad mesiánica".
Que la vieja dispensación (la mosaica), fuese simbolizada bajo la
figura de "cielos y tierra", puede sonar extraño para el lector su-
perficial de la Escritura, más no para aquellos que han estudiado
cuidadosamente el Antiguo Testamento. Y no hay que ir muy
lejos para encontrar el significado de dicho simbolismo. Isaías
mismo habló de Israel, de su pacto, y de su fundación, como si
Dios estuviese creando unos "cielos y tierra":
Isa. 51.16: "Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de
mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tie-
rra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú"
Obsérvese que el profeta aquí habla de la entrega de la ley a Is-
rael: "en tu boca he puesto mis palabras", y del momento de su
fundación como nación: "pueblo mío eres tú". Pero lo más notorio es
que a todos estos sucesos juntos se les describe como "extender los
cielos y echar los cimientos de la tierra". Sí dudásemos que el pro-
feta hablaba del tiempo en que Israel se formó como nación, y no
tanto del Génesis y la creación literal, bástenos ir al vs. 10:
Isa. 51.10: "¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abis-
mo; el que transformó en camino las profundidades del mar para
que pasaran los redimidos?
¡Aquí estamos parados justo al comienzo de la dispensación mo-
saica!. Y en el vs. 16 se habla de la consolidación de Israel y su
dispensación bajo el lenguaje simbólico de una creación de "cielos
y tierra". Comprender esta temática nos capacitará para entender
también aquellas profecías que hablaron del fin de dicha dispen-
sación como si se tratase del fin de "los cielos y la tierra" (sobre
todo en las profecías que predijeron la destrucción de Jerusalén; cf.
Joel 2.9-10, vs. 30; Mat. 24.34-35)12.
De esta manera, estamos justificados para sostener, sin temor a ir
en contra de la Escritura, que "los cielos nuevos y tierra nueva"
presagiados por Isaías, no son "el mundo venidero que traerá
Cristo luego de su segunda venida", sino que más bien represen-
tan el mismísimo reino que traería Cristo en los días de su

12 Wayne Partain, en su comentario a Mateo 24.35 dice respecto a la expresión


"cielos y tierra" lo siguiente: "Aunque este lenguaje es muy cierto en cuanto al
cumplimiento de las promesas de Dios, también debe recordarse que este lenguaje
se usa para hablar de la remoción del sistema judaico".
-17-

encarnación; esto es, ¡la iglesia y la dispensación cristiana!. Jesús


dijo: "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan"
(Mat. 11.13). Esta declaración, sin lugar a dudas involucra las pro-
fecías de Isaías, y lo más notorio es que fue Él quien puso un límite
de tiempo para su cumplimiento: "hasta Juan", o mejor, hasta "los
días de Juan el bautista" (vs. 12).
Con esto quedamos justificados también, para tomar de la mis-
ma manera el resto de elementos descritos por el profeta. Los
"sacerdotes y levitas" de Isa. 66.21, son indudablemente una repre-
sentación de los cristianos a quienes en el Nuevo Testamento se
les adjudica el término de "sacerdotes" (cf. Ap. 1.6; 1 Ped. 2.9). La
"descendencia" de Isa. 66.22 es una clara referencia, no al Israel
físico, sino espiritual (Cf. Gál. 3.29; 6.16; Rom. 9.8). "Los días de
luna y los sábados" en que los adoradores buscan a Dios (Isa. 66.23),
tipifican muy seguramente el periodo de la iglesia. No son sábados
literales, como tampoco son días de luna literales. Y finalmente,
"los cielos nuevos y tierra nueva" representan toda la dispensación
de Cristo junto con su iglesia, de los cuales el Nuevo Testamento
se refiere como "la nueva creación" (cf. Gál. 6.15; 2 Cor. 5.17)13.
Así pues, que los sabatistas tomen el pasaje de Isaías 66.23 para
insinuar que el profeta dijo que el sábado quedaría "constituido en
el mundo venidero que traerá Cristo a su segunda venida", ¡es una
doctrina sin fundamento!. Tal aseveración ignora la materia de
símbolos, tipos y figuras bíblicos, pasa por alto el tiempo señalado
por Jesús para el cumplimiento de las profecías Mesiánicas (cf.
Mat. 11.13), pues mientras el Señor dijo que no irían más allá de
los días de Juan, los sabatistas dicen tales profecías van más lejos
que el tiempo de la segunda venida de Cristo.

VII. LOS SABATISTAS QUEBRANTAN EL


SÁBADO
Es curioso notar que, mientras los sabatistas se esfuerzan por
exigir la observancia del sábado, no se esfuerzan de la misma ma-
nera por cumplir todo lo que la Biblia exige al respecto. Casi todas
las normas de la Escritura respecto al día de reposo los sabatistas
las quebrantan:
1. No encender fuego en sábado:
Éxo. 35.3: "No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en
el día de reposo"
13 La palabra "criatura" de 2 Cor. 5.17, proviene del término griego "ktisis", el
cual es traducido "creación" en Gál. 6.15; Mar. 16.15; y así aparece en la mayoría
de versiones de la Biblia.
-18-

Aquí la mayoría de sabatistas titubean, algunos arguyen que es-


ta ley no se aplica a ellos. Pero la Biblia pide que no se haga en
dicho día, ¡punto!; si ellos exigen la observancia del sábado, deben
entonces exigir todo lo que a él compete, incluyendo la parte que
prohíbe encender fuego en dicho día.
2. No llevar ni traer cargas en sábado:
Jer. 17.27: "Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y
para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de
reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los pa-
lacios de Jerusalén, y no se apagará"
Conozco amigos sabatistas que transportan bolsas, canastas, si-
llas, mesas y otras cosas para sus reuniones en la iglesia los
sábados.
3. No cocinar nada:
Éxo. 16.23: "Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es
el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de
cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os
sobrare, guardadlo para mañana"
Los sabatistas suelen reunirse los sábados y preparar comidas en
sus reuniones.
4. No comprar ni vender en sábado. Neh. 13:15.
Neh. 13.15: "En aquellos días vi en Judá a algunos que pisaban en
lagares en el día de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban as-
nos con vino, y también de uvas, de higos y toda suerte de carga, y
que traían a Jerusalén en día de reposo; y los amonesté acerca del día
en que vendían las provisiones"
¿Qué de las donaciones que los sabatistas llevan a la iglesia el
sábado?.
5. La pena de muerte por quebrantar el día de reposo:
Núm. 15.32-36: "Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron
a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron
recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congre-
gación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se
le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera
aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento.
Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo ape-
drearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés"
¿A oído usted de algún sabatista al que se le haya aplicado el
castigo por quebrantar el sábado?. Este hecho prueba que las leyes
que trataron sobre la observancia del sábado fueron única y exclu-
-19-

sivamente para Israel. Es evidente, por las Escrituras, que los saba-
tistas han malinterpretado la observancia del sábado.

VIII. El SÁBADO NO ES EL SELLO


DE DIOS:
He oído a amigos sabatistas decir: "así como el cordero fue in-
molado desde antes de la fundación del mundo, el sábado es el
sello de Dios desde antes de la fundación del mundo". Sin embar-
go, esto no lo enseña la Escritura por ninguna parte. ¡El Sello de
Dios no es un día, y mucho menos el sábado!. La Escritura enseña
que el sello de Dios es el conocimiento y aplicación del evangelio
que lleva a cabo todo cristiano por el Espíritu Santo:
Ef. 1.13: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de ver-
dad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa, que es las arras de nuestra
herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza
de su gloria".
Ef. 4.30: "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención"
2 Tim. 2.19: "Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este
sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad to-
do aquel que invoca el nombre de Cristo"
Ap. 9.4: "Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni
a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hom-
bres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes"
¿Dónde enseña la Biblia que el sábado sea el sello de Dios?, ¡por
ninguna parte!. Todo es pura invención de los sabatistas. Estos
inclusive argumentan que el Nuevo Testamento no ordena direc-
tamente el sábado porque "los apóstoles eran judíos y se supone
que lo siguieron guardando y enseñando"; no obstante, por nin-
guna parte vemos a los apóstoles guardando el sábado, ni
enseñando a la iglesia a guardarlo. De hecho, cuando discutieron
sobre la adición de los gentiles a la iglesia, les ordenaron que si-
guieran conservando de la ley solamente "…estas cosas necesarias:
que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado
y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis.
Pasadlo bien" (cf. Hch. 15.28-29). ¿Por qué no mandaron el sábado
los creyentes gentiles?, ¡simplemente esa no era la voluntad de
Dios!.
-20-

IX. ¿SON LOS 10 MANDAMIENTOS LO MÁS


IMPORTANTE DE LA LEY?
Los sabatistas arguyen que las tablas de piedra son la parte más
importante de la ley; ellos hacen una distinción entre las tablas de
piedra y los escritos de Moisés; para ellos, las tablas de piedra de-
ben entenderse como "la ley de Dios", pues se dijo que fue "escrita
con el dedo de Dios" (cf. Éx. 31.18); dicen que a esta "parte de la ley"
se le debe reconocer también como "la ley moral", la cual para
ellos nunca fue, ni será abolida. Por otro lado, el resto de ordenan-
zas de la ley le llaman "ley de Moisés" o también "ley ritual y
ceremonial"; recalcan que estos no son tan importantes como el
decálogo ya que no fueron escritos por Dios, sino por la mano de
un hombre: Moisés. Para los sabatistas estos mandamientos son
de menos valor ya que están "escritos en royos por la mano de un
hombre", y sólo esta parte es la que ellos están dispuestos a reco-
nocer como abolida por Cristo en la cruz. Ellos, para sustentar
toda su hipótesis, suelen poner en contraste estos dos pasajes:
Deut. 9.10: "y me dio Jehová las Heb. 10.7-9: "Entonces dije: He
dos tablas de piedra escritas con el aquí que vengo, oh Dios, para
dedo de Dios; y en ellas estaba es- hacer tu voluntad, como en el
crito según todas las palabras rollo del libro está escrito de mí.
que os habló Jehová en el monte, Diciendo primero: Sacrificio y
de en medio del fuego, el día de ofrenda y holocaustos y expiaciones
la asamblea" por el pecado no quisiste, ni te
agradaron (las cuales cosas se
ofrecen según la ley), y diciendo
luego: He aquí que vengo, oh
Dios, para hacer tu voluntad;
quita lo primero, para establecer
esto último"
Consideremos el razonamiento sabatista. Para ellos, cuando se
les habla del decálogo, un sin fin de ideas vienen automáticamente
a sus mentes: "la ley de Dios", "ley moral", "escritas con el dedo de
Dios", "el cuarto mandato de ella es el sábado", "jamás será aboli-
da". Pero cuando les dices "ley de Moisés", automáticamente
piensan en "ley ceremonial", "rituales y sacrificios", "fue escrita en
royos y libros", "intervino la mano de un hombre", "fue abolida en
la cruz". Los pasajes contrastados anteriormente suelen ser "la
evidencia bíblica" que ellos presentan en sus intercambios. Del
pasaje de Deuteronomio enfatizan "escritas con el dedo de Dios",
mientras que del pasaje de Hebreos recalcan "escrita en rollos,
consistía en sacrificios y rituales, y fue quitada". Finalmente argu-
yen que la ley que el Nuevo Testamento señala como abolida fue
"la ley de Moisés", "la parte ceremonial", más nunca "la ley de
Jehová, los diez mandamientos escritos en tablas de piedra con el
-21-

dedo de Dios"; estos jamás fueron abolidos, sino que han de per-
durar para siempre en toda época, por todos los siglos. En fin, un
sabatista la única razón que presenta para su exigencia del sábado
es decir que "el decálogo escrito en las tablas de piedra son la parte más
importante de la ley porque fueron escritos con el dedo de Dios", y enfa-
tizan "¡el dedo de Dios!".
"Muchas personas se confunden con la diferencia entre Ley Moral
(Los Diez Mandamientos) y la Ley Ceremonial (Conocida como Ley
de Moisés), a tal punto que expresan que Los Mandamientos de
Dios fueron abolidos en la cruz con la muerte de Cristo, cuando en
realidad lo que fue clavado en la cruz se conoce como la ley ceremonial que
era sombra de lo que había de venir, es decir, la vida y muerte de Cristo
para redención del pecador"14
"La ley moral de los Diez Mandamientos es una expresión del ca-
rácter de Dios, es la norma de toda justicia, una expresión de Su
voluntad. La Santa Biblia fue escrita por hombres bajo la inspiración
de Dios. "Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por
el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21). La ley moral de los Diez Mandamien-
tos no se dio por inspiración, sino que Dios la escribió con su propio dedo
en tablas de piedra. "Y Jehová dijo a Moisés, sube a mí al monte, y es-
pera allá: y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que
he escrito para enseñarles" (Éxodo 24: 12). "Y dio a Moisés, cuando
acabo de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimo-
nio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios" (Éxodo 31: 18).
Véase la Ley Moral (Éxodo 20:3-17) y (Deuteronomio 5:7-22)"15
Pero toda esta artimaña es insostenible ante la examinación de
las Escrituras Sagradas. Bastaría con preguntarle a un sabatista:
"¿para Jesús cuales fueron los mandamientos más importantes de
la ley?", e inmediatamente el sabatista comenzaría a titubear y a
sudar frío. Usted puede proceder a decirles que esa pregunta se la
hicieron una vez al Señor: "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento
en la ley?" (cf. Mat. 22.36). ¿Qué respondió el Señor?, ¿dijo que los
diez mandamientos?, ¿habló del sábado?; Él dijo: "amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo
es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (vss. 37-39).
Aquí tenemos dos mandamientos considerados por Jesús los más
importantes de toda la ley, de hecho, al final añadió que "de estos
dos mandamientos depende toda la ley y los profetas" (vs. 40).

14 https://elsabado.wordpress.com/2016/08/27/diferencias-entre-la-ley-moral-y-
la-ley-ceremonial/
15 https://www.facebook.com/RemanenteAdventista/photos/las-dos-leyes-
cu%C3%A1l-es-la-diferencia-entre-la-ley-moral-y-la-ley-ceremonialla-
bib/235747176549343/
-22-

Una vez reconocida esta parte, usted podría preguntarles "¿son


estos mandamientos, reconocidos por el Señor como los más im-
portantes, parte del decálogo?", y "¿en qué parte fueron escritos,
en las tablas o en los rollos?". El sabatista quedará inmediatamente
abrumado ya que ¡ninguno de estos mandamientos son parte de lo que
escribió "el dedo de Dios" en las tablas de piedra!.
 Los diez mandamientos, Éxodo 20.3-17:
1. No tendrás dioses ajenos delante de mí
2. No te harás imagen, ni te inclinarás ante ellas
3. No tomarás el nombre de Dios en vano
4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo
5. Honra a tu padre y a tu madre
6. No matarás
7. No cometerás adulterio
8. No hurtarás
9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
10. No codiciarás

No hay ninguna escapatoria para el sabatista ante esto; ¡para Je-


sús, los mandamientos más importantes no estaban en las tablas
de piedra, no los escribió el dedo de Dios, sino que estaban en los
rollos, escritos por la mano de Moisés!; pertenecían a lo que los
sabatistas llaman "ley ceremonial, ley de Moisés", y a la vez esta-
ban por fuera de lo que ellos llaman "ley de Dios, ley moral". Todo
su estratagema se viene a tierra con este detalle.
Pero aquí no para el dilema para ellos; acorde a las Escrituras, no
existe esa tal distinción entre "ley de Dios" y "ley de Moisés", entre
"ley moral" y "ley ceremonial". En la Biblia, la ley de los judíos era un
solo pacto, y consistía en mandamientos de carácter moral como ceremo-
nial. Por ende, ¡no hay dos leyes sino una sola!.
Luc. 2.22-23: "Y cuando se cumplieron los días de la purificación
de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para pre-
sentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón
que abriere la matriz será llamado santo al Señor)"
Obsérvese que para Lucas no existía tal distinción, la ley de Moi-
sés y la ley del Señor constituían una misma ley; y de paso, el
pasaje evidencia que la ley de Dios contenía mandamientos de
clase ceremonial y ritual como la circuncisión. Observemos tam-
bién en el libro de Crónicas lo que se dice:
-23-

2 Crón. 34.14: "Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa
de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por
medio de Moisés"
¡Nótelo bien!, la ley de Jehová, según este verso, ¡estaba escrita
en un libro!, y fue dada por medio de Moisés. Y si retrocedemos
un poco más, veremos que la ley de Jehová también contenía
mandamientos de clase ceremonial y ritual:
2 Crón. 31.3: "El rey contribuyó de su propia hacienda para los ho-
locaustos a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de
reposo, nuevas lunas y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de
Jehová"
1 Crón. 16.40: "para que sacrificasen continuamente, a mañana y
tarde, holocaustos a Jehová en el altar del holocausto, conforme a todo
lo que está escrito en la ley de Jehová, que él prescribió a Israel"
Recuerde que acorde a los sabatistas, ¡la ley de Dios no contiene
mandamientos de clase ceremonial y ni siquiera estaba escrita en
libros, sino sólo en las tablas de piedra!; pero según las Escrituras,
la ley de Dios sí contiene ordenanzas ceremoniales y rituales y sí
estaba escrita en libros:
Jos. 24.26: "Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios;
y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que
estaba junto al santuario de Jehová"
2 Crón. 17.9: "Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la
ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al
pueblo"
Neh. 8.8: "Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el
sentido, de modo que entendiesen la lectura"
Neh. 8.18: "Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde
el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete
días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito"
Y ¿qué de los diez mandamientos de las tablas?, ¿sólo se atribu-
yen a Dios?; ¡también se le atribuyen a Moisés!, obsérvelo usted
mismo:
Mar. 7.10: "Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El
que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente"
Jn. 7.19: "¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la
ley? ¿Por qué procuráis matarme?"
Finalmente objetaremos la falacia de que la ley escrita en tablas
de piedra no fue abolida. El Nuevo Testamento enseña todo lo
contrario:
-24-

Rom. 7.6: "Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para
aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el ré-
gimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra"
Sin lugar a dudas, los sabatistas argüirán que "la ley" de la cual
Pablo dijo que ya éramos libres, no era la ley de Dios, los diez
mandamientos, sino la ley ritual, las ceremonias y sacrificios pres-
critos por Moisés. Pero basta leer el verso que sigue para darnos
cuenta cuál ley es la que tiene Pablo en mente:
Vs. 7: "¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna mane-
ra. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco
conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás"
Así pues, el Nuevo Testamento enseña que la ley de la cual to-
dos hemos sido libres, es nada menos que aquella en la cual se
escribió el mandamiento "no codiciarás", esto es, la ley escrita en
tablas de piedra, los diez mandamientos "escritos con el dedo de
Dios". Pero el pasaje más contundente para los sabatistas se expo-
ne en la segunda carta a los corintios:
2 Cor. 3.7: "Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras
fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista
en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había
de perecer"
Queda demostrado, con las Escrituras, que Pablo, inspirado por
el Espíritu de Dios, llamó a las tablas de piedra "el ministerio de
muerte que había de perecer". Esto nos demuestra claramente que
toda la ley, todo el Antiguo Testamento, tanto sus ordenanzas
rituales, ceremonias, y mandatos de índole moral, incluyendo los
del decálogo, fueron abrogados por Cristo, y por lo tanto, los cris-
tianos no estamos en la obligación de observar ese pacto, sino
aquel nuevo que vino por revelación del Espíritu Santo a los após-
toles, el Nuevo Testamento o ley de Cristo. Esto explica
razonablemente las palabras de Pablo en la primer carta:
1 Cor. 9.20-21: "Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los
judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley)
como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los
que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de
Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley"

X. LA LEY DEL SÁBADO FUE ABOLIDA


Col. 2.14-16: "anulando el acta de los decretos que había contra noso-
tros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en
la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhi-
bió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie
-25-

os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna


nueva o días de reposo"
¿Qué es el "acta de los decretos"?, leamos: "Llamó Moisés a todo
Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronun-
cio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para
ponerlos por obra" (Deut. 5.1). Y si seguimos leyendo los versos
subsiguientes notaremos que Moisés procedió a mencionar los 10
mandamientos "escritos en tablas de piedra con el dedo de Dios"
(vs. 22). Al decir Pablo que "el acta de los decretos" fue anulada en
la cruz por Cristo, claramente se implica que los mandamientos
del decálogo fueron abolidos, ¡incluyendo el cuarto!. La contra
apelación que suelen hacer los sabatistas cuando esto se les expo-
ne, es mal representar diciendo "¿entonces quedó abolido no
matarás, no fornicarás, no hurtarás; se puede robar, matar y forni-
car, etc.?". A esta apelación le es suficiente objeción el hecho que el
Nuevo Pacto, la nueva ley, prohíbe también algunas cosas que el
Viejo Pacto prohibía:
Rom. 13.9: "Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no
dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento,
en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo"
¿Nota usted que aunque la nueva ley menciona cosas que tam-
bién se prohibieron en el viejo testamento, el sábado no se
menciona por ninguna parte?; de hecho, el sábado, que viene
siendo parte de "cualquier otro mandamiento", según el pasaje
anterior, "se resume en amar a tu prójimo como a ti mismo". Así
pues, el amor al prójimo sustituye la ley de sábado, y por ende, ya
no es necesario guardarlo.
2 Cor. 3.6-15: "el cual asimismo nos hizo ministros competentes de
un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata,
mas el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras
en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar
la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la
cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio
del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria,
mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque
aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación
con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho
más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal esperan-
za, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un
velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en
el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de
ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo
pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es
quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está
puesto sobre el corazón de ellos"
-26-

El rostro resplandeciente de Moisés enseñaba algo tipificado, a


saber, que la ley que él dio a la nación del viejo pacto, aunque te-
nía gloria, algún día iba a perecer, a ser abrogada. Y de hecho lo
fue con la venida de Cristo. Usted puede notar todos los términos
y expresiones con las cuales Pablo se refirió a la vieja ley, e inme-
diatamente deducirá que la voluntad de Dios ahora no es que el
hombre guarde dicha ley. De paso, se implica la abolición del sá-
bado, pues ello es propuesto de manera implícita. Nótese las
expresiones referentes al viejo testamento: "la letra que mata",
"ministerio de muerte grabado con letras en piedra", "fue con glo-
ria", "había de perecer", "ministerio de condenación", "fue
glorioso", "no es glorioso", "lo que perece", "tuvo gloria", "había de
ser abolido", "es quitado". ¿Osará alguno insistir en la observancia
de los preceptos del viejo testamento pese a todas las descripcio-
nes que este pasaje da de él?. Observemos también las expresiones
con las cuales el apóstol describe a quienes lo guardan: "el enten-
dimiento de ellos se embotó", "les queda el mismo velo no
descubierto", "velo puesto sobre el corazón de ellos". Insistir en
observar algún precepto de la ley, entre esos el sábado, más que
pecado sería ceguera espiritual, terquedad y necedad.
Gál. 3.23-25: "Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la
ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que
la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fué-
semos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo"
Ef. 2.14-15: "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo
uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su
carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,
para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo
la paz"
¡La voluntad de Dios ya no es que se observe la ley del sábado!,
esta fue abolida por Cristo en la cruz. La voluntad de Dios es que
los cristianos observen y cumplan con las normas del Nuevo Pac-
to, y en cuanto a días a observar, Dios no ha determinado que el
cristiano guarde cierto día completo a la manera en que se observó
el sábado durante la vieja dispensación, aunque sí determinó que
los discípulos se debían reunir como iglesia un día en la semana
para adorar a Dios. Lo importante es que nos quede claro que ese
día determinado en el Nuevo Pacto no es jamás el sábado. ¿Qué
día es?

XI. EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA


Es importante aclarar que la Escritura no manda a que el cris-
tiano "guarde el domingo", sino "que se reúna con los demás
-27-

discípulos, como iglesia, el día domingo", para que en dicha


reunión guarde o "persevere en la doctrina de los apóstoles" (cf.
Hch. 2.41). Aun así, en vista de la enseñanza apostólica de reunir-
nos el domingo, esto automáticamente hace que el primer día de
la semana sea un día santo, en el sentido de estar separado, apar-
tado, y ser especial para el pueblo de Cristo.
¿Por qué el NT es incisivo respecto al día domingo?; la respuesta
reposa probablemente en otra pregunta: ¿por qué la gente guarda
un día o ciertos días?. La respuesta es porque tal día trae algún
recuerdo especial, o algún suceso especial tuvo lugar en dicho día,
y por lo tanto, los hombres suelen hacer memorial sobre cierto día;
¿por qué los colombianos celebramos el 20 de Julio?, un evento
especial para nosotros tuvo lugar en ese día, ¡nuestra independen-
cia!. Así podríamos contemplar cada día especial que en el mundo
se observan o festejan. El primer día de la semana, el domingo,
tiene razones más que suficientes para haber sido apartado por
Dios en su nueva ley, para que el cristiano haga conmemoración:
¡fue el día en que nuestro Señor resucitó!. Si a los judíos se les
mandó a conmemorar ciertos días por ser especiales, o por traer
ciertos recuerdos importantes para ellos, ¿acaso el Señor no habría
de determinar que festejáramos el evento más importante de la
Escritura, la resurrección, en un día en especial?, ¿no es curioso
que ahora que el Señor reina sobre todo imperio y sobre toda na-
ción, el domingo sea el día más respetado en casi todas las
naciones del mundo?.
Suponiendo que Dios hubiese dejado a disposición de los cris-
tianos elegir un día especial para celebrar y dar honores a su Hijo,
¿qué día sería el más apropiado a elegir?, ¿Lunes, martes o miér-
coles?, ¡nada especial tuvo lugar en estos días!. ¿Qué del jueves?,
ese día Judas traicionó al Señor, ¡seguramente nadie querría tomar
ese día como el más especial para la iglesia!. ¿El viernes?, el vier-
nes fue su muerte, no sería apropiado elegir el día que lo mataron
como día santo para el creyente; ¿qué del sábado?, ¡ese día estaba
Él en la tumba!, fue un día de incertidumbre, de llanto y de lamen-
to para todos sus discípulos, estaban confusos, desanimados;
además ese día nuestro Señor estaba bajo el poder de la muerte, su
alma residía en el hades, ¡con razón Dios quitó ese día!; de todos
los días posibles, ese es seguramente el menos apropiado para dar
honores al Señor. ¡Fue un domingo el día en que la muerte fue
vencida con poder y que la fe cristiana fue consolidada!. De he-
cho, Jesús podría haber hecho todo lo que hizo, milagros,
sanidades, resurrecciones, liberaciones, enseñanzas, pero si no
hubiese resucitado ese domingo, Él no sería más que un profeta
-28-

como los demás, "y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún


estáis en vuestros pecados" (cf. 1 Cor. 15.17). Sin embargo, Jesús
no es un mero profeta, sino "que fue declarado Hijo de Dios con
poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los
muertos" (cf. Rom. 1.4). ¡Nótelo bien!, Jesús fue más que profeta,
pues fue declarado Hijo de Dios por su resurrección, ¿Cuándo fue
esto?, ¡un primer día de la semana!.
1. Jesús resucitó de la muerte un domingo:
Mar. 16.9: "Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el pri-
mer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de
quien había echado siete demonios"
2. Ese mismo día se apareció a sus discípulos:
Jn. 20.19: "Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la
semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípu-
los estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto
en medio, les dijo: Paz a vosotros"
3. Ese día otros muertos resucitaron:
Mat. 27.52-53: "y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de
santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepul-
cros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y
aparecieron a muchos"
4. Cuando se les volvió a aparecer, lo hizo otro domingo:
Jn. 20.26: "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro,
y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se
puso en medio y les dijo: Paz a vosotros"
4. El renacimiento de los apóstoles fue un domingo:
1 Ped. 1.3: "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza
viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos"
5. El día de Pentecostés, cuando se fundó la iglesia y vino el
Espíritu Santo sobre los apóstoles, fue un domingo:
Lev. 23:15-16: "Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, des-
de el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete
semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de repo-
so contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a
Jehová"
La palabra "pentecostés" significa quincuagésimo, es decir, cin-
cuenta días después del sábado de la semana de pascua. ¡Esto
siempre da como resultado un domingo!.
-29-

6. Ese día los discípulos, de ahí en adelante, se reunían para


tomar la cena del Señor:
Hch. 20.7: "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para par-
tir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y
alargó el discurso hasta la medianoche"
7. Ese día, los cristianos hacían colectas para la obra de la igle-
sia y ayudar a los necesitados de entre ella:
1 Cor. 16.2: "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros pon-
ga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que
cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas"
Finalmente:
Tenemos que ese día, el primero de la semana, había sido profe-
tizado en el antiguo testamento como el día en que los santos
festejarían su salvación. Jesús dijo a Pedro que daría las llaves del
reino (cf. Mat. 16.19), y en los Salmos se predijo que el día en que
se abrieran las puertas del reino, los salvos entrarían en él; esto
apunta al Pentecostés sin lugar a dudas:
Sal. 118.20: "Esta es puerta de Jehová; por ella entrarán los justos"
De hecho, se dijo que el día de pentecostés aproximadamente
3000 fueron añadidos a la iglesia (cf. Hch. 2.41, 47). Lo cual es la
evidencia que Pedro usó las llaves del reino ese día, y que las
puertas de la salvación se abrieron ese día, es decir, un domingo.
Pero si regresamos a la profecía, veremos que el mismo salmo
apunta a la resurrección de Cristo:
Sal. 118:22: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a
ser cabeza del ángulo"
¿Cuándo fue Jesús declarado "cabeza del ángulo"?, Él lo dijo el
día de su resurrección: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la
tierra" (cf. Mat. 28.18). Así pues, tenemos nuevamente una clara
referencia al día en que resucitó, dando en él cumplimiento al
Salmo profético. Pero ahí no termina todo, observemos lo que dice
el mismo Salmo en la parte final de su profecía:
Sal. 118.24: "Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y ale-
graremos en él"
Concluimos pues, que el día predicho en los Salmos, día aparta-
do por Dios para la dispensación cristiana, día en que el Señor fue
declarado cabeza del ángulo por su resurrección, día en que las
puertas del reino se abrieron, y que el Salmo profético enfatiza
-30-

"nos gozaremos y alegraremos en él", ¡no es otro más que el do-


mingo!.
Todo lo expuesto en esta parte, es la prueba irrefutable de que la
voluntad de Dios no es que guardemos el sábado, sino que nos
reunamos cada domingo para adorar a Dios. El domingo fue el
día que preparó el Señor de antemano para su iglesia; el sábado
no obstante, fue un día separado y santificado solamente para la
nación hebrea, ¡para nadie mas!.
Sal. 147.19-20: "Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus estatutos
y sus juicios a Israel. No ha hecho así con ninguna otra de las naciones; y
en cuanto a sus juicios, no los conocieron"

XII. CONCLUSIÓN
Hemos hecho un breve repaso y observación de la doctrina sa-
batista, y hemos visto que en toda su estructura es errónea y debe
ser rechazada. Animo a los queridos lectores de esta obra, que
consideren seriamente cada punto expuesto y ayuden a difundir
la verdad de las Escrituras en este asunto tan importante. Y si us-
ted ha estado asociado con la doctrina sabatista, le animo a que
mire cuidadosamente la enseñanza de la Escritura al respecto,
pues de ello depende su salvación.
¿Qué debo hacer si soy sabatista pero ahora entiendo la verdad?,
su deber como creyente del evangelio es difundir esta verdad a
toda persona, amigo o familiar que también esté envuelto en el
error sabatista, para que vea la luz del evangelio y adoren a Dios
acorde a su voluntad y de la manera correcta. ¡Esto es muy impor-
tante!, pues escrito está:
2 Jn. 9: "Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina
de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo,
ése sí tiene al Padre y al Hijo"
La comunión con Dios, y con su Hijo Jesucristo, depende enor-
memente de cómo usted sigua la doctrina o enseñanza de
Jesucristo; ¡con el sabatismo esto no es imposible!, pues observar
la ley de Moisés, y a la vez ser seguidor de Cristo, es contraprodu-
cente, contradictorio, opuesto entre sí. De hecho, el apóstol Pablo
sentenció a los que observan tales leyes y quieren que sean im-
plantadas en la iglesia; Pablo dijo que la observancia de la vieja
ley, entre los cuales mandamientos está el Shabbat, es suficiente
razón para caer de la gracia y perder la salvación:
Gal. 5.4: "De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de
la gracia habéis caído"
-31-

Gal. 2.16: "sabiendo que el hombre no es justificado por las obras


de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído
en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las
obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado"
Gál. 3.10: "Porque todos los que dependen de las obras de la ley es-
tán bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no
permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para
hacerlas"

También podría gustarte