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Las Etapas Del Crecimiento Espiritual en El Contexto Del Discípulado

Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discípulado

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Joel Turpo
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EL CONFLICTO CÓSMICO

LA MISIÓN DE LA IGLESIA
Y
EL CONFLICTO CÓSMICO
LA MISIÓN DE LA IGLESIA
Y

Ezequiel GONZÁLEZ • Joel IPARRAGUIRRE


Roy E. GRAF
EDITORES

Seventh-day
Adventist Church®
SOUTHERN CALIFORNIA
CONFERENCE – HISPANIC REGION
EL CONFLICTO CÓSMICO
Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA
Editado por Ezequiel González, Joel Iparraguirre y Roy E. Graf
_______________________________

Comité Editorial
Roy E. Graf, Alvaro F. Rodríguez
y Ekkehardt Mueller
_______________________________

Traducción: Ronaldo Iparraguirre


Diseño y maquetación: Doris Sudario
Ilustración de la tapa: Shutterstock
_______________________________

Southern California Conference


of Seventh-day Adventists
Región Hispana

Dirección
1535 E. Chevy Chase Dr., Glendale,
CA 91206-4107

Presidente: Velino A. Salazar


Secretario Ejecutivo: John H. Cress
Tesorera: Kathleen V. Díaz
Vicepresidente: James G. Lee
Director de la Región Hispana: Jaime A. Heras

González, Ezequiel
El conflicto cósmico y la misión de la iglesia / Ezequiel González; Joel
Iparraguirre; Roy E. Graf / 1ª ed. – California, CA: Southern California
Conference of Seventh-day Adventists - Hispanic Region, 2021.
209 p., 23 x 15 cm

ISBN: 9-798742-115908

1. Profecías. 2. Misión 3. Iglesia. I. González, Ezequiel, ed.; II. Iparraguirre,


Joel, ed.; III. Graf, Roy E., ed.; IV. Iparraguirre, Rolando, trad.; V. Título

Queda prohibida y penada, por las leyes internacional de protección de la propiedad intelectual,
la reproducción total o parcial de esta obra (textos, ilustraciones, diagramación) su tratamiento
informático y su transmisión, ya sea electrónica o mecánica, por fotocopia o por cualquier otro
medio, sin el permiso previo y por escrito del autor y editor.

ISBN: 9-798742-115908

Copyright© 2021, Southern California Conference


of Seventh-day Adventists

Primera edición, abril 2021


Tabla de contenido

Prefacio................................................................................................................... vii
Contribuyentes........................................................................................................ ix

Capítulo 1............................................................................................................... 1
El Santuario en el marco del conflicto cósmico
Alberto R. Timm
Capítulo 2............................................................................................................... 15
¿Por qué Dios necesita un juicio preadvenimiento?
Roy E. Gane
Capítulo 3............................................................................................................... 33
El Santuario y la misión de la iglesia
Roy E. Graf
Capítulo 4............................................................................................................... 47
El adventismo como remanente, sus fundamentos teológicos y su papel
en un mundo cristiano pluralista
Oscar S. Mendoza
Capítulo 5............................................................................................................... 69
La predicación del Apocalipsis en el tiempo del fin
Ranko Stefanovic
Capítulo 6............................................................................................................... 79
«¡Temed a Dios!»: El primer imperativo del evangelio
Jiří Moskala
Capítulo 7............................................................................................................... 97
Armagedón: La caída de Babilonia y la última batalla
Vanderlei Dorneles
Capítulo 8............................................................................................................... 105
La nueva Jerusalén en Apocalipsis 21–22:
Entre la escatología y la hermenéutica
Elias Brasil de Souza y Jônatas de Mattos Leal

v
Tabla de contenido

Capítulo 9............................................................................................................... 125


Las promesas de Dios en el Apocalipsis
Héctor A. Delgado
Capítulo 10............................................................................................................. 135
Construyendo puentes para alcanzar al mundo urbano
Walter Alaña H.
Capítulo 11............................................................................................................. 145
Una reflexión sobre Jesús, las relaciones interpersonales y la misión
Jaime A. Heras
Capítulo 12............................................................................................................. 165
Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discipulado
Joel R. Turpo
Capítulo 13............................................................................................................. 175
Los movimientos disidentes y los desafíos para la misión
de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
Cristhian Álvarez Zaldúa

vi
Capítulo 12

Las etapas del crecimiento espiritual en el


contexto del discipulado
Joel R. Turpo

En cierta ocación, un miembro de iglesia me hizo la pregunte pregunta: ¿Se


puede trazar un proceso de desarrollo espiritual acorde con lo que informa el
texto bíblico? Estoy convenido de que la Biblia proporciona un claro proceso de
desarrollo espiritual como se manifiesta en el trato que Dios tuvo con su pueblo,
Israel, al sacarlos de Egipto y llevarnos a la Tierra Prometida. De hecho, Frank
M. Hasel y Michael G. Hasel arguyen que «El éxodo y el viaje hacia la Tierra
Prometida se convirtieron en un tipo de nuestra liberación milagrosa de la escla-
vitud del pecado y del viaje al hogar celestial que Jesús nos está preparando».1
Por consiguiente, esta investigación analiza la experiencia del pueblo de Israel
desde su permanencia en Egipto, su recorrido por el desierto y su entrada a la
Tierra Prometida como un bosquejo del peregrinaje espiritual que todo cristia-
no debe desarrollar hasta llegar a la madurez espiritual, un estado de santidad
que Dios confiere a la persona.

La elección divina y la condición inicial del


pueblo de Israel
Israel llegó a ser una entidad nacional porque Dios lo eligió para ser su pue-
blo (Deut. 7: 6; 14: 2; 26: 18, 19), un reino de sacerdotes y nación santa (Éxo.
19: 6). De acuerdo con Deuteronomio 7: 6-8, que hace referencia a la elección
de Israel, Eugene H. Merril sostiene que, en el contexto del pacto, tanto el verbo
elegir (heb. bāḥar, Deut. 7: 6) como el verbo amar (heb. ʾāhēb, Deut. 8: 8) son
sinónimos que indican que «el Señor elige a los que ama y ama a los que elige»

1. Frank M. Hasel y Michael G. Hasel, Cómo interpretar las Escrituras, trad. Giménez
Arnesto J. (Buenos Aires: ACES, 2019), 36.
166 El conflicto cósmico y la misión de la iglesia

(cf. 4: 37; 10: 15; Sal. 47: 4; 78: 68).2 Así, esta es una elección basada en el amor
que implica la propia naturaleza divina (1 Juan 4: 8).3
¿Es posible que la elección de Israel se haya basado en algún privilegio pro-
pio de esta nación? ¿Quizá tenían algún atributo que los dignificara a la vista de
Dios, o tenían algún conocimiento superior de tal forma que Dios se agradó de
ellos y por eso los eligió? La respuesta es «No». Israel no tenía ningún motivo
especial para que haya sido elegida, ya que fue la «más insignificante de todos los
pueblos» (Deut. 7: 7). Es más, al estar 430 años en Egipto (Éxo. 12: 40) en un
estado de dura opresión y esclavitud (Éxo. 1: 11-14), fueron corrompidos por la
idolatría. Un ejemplo de esa actitud se puede observar en la rebelión que reali-
zaron cuando construyeron el becerro de oro (Éxo. 32), y tal actitud provee
evidencias de las prácticas a las que estaban acostumbrados en Egipto. El becerro
de oro fue probablemente similar a las representaciones de Apis, el dios toro
egipcio, un símbolo de la fertilidad y el poder de Egipto (Éxo. 32: 4).4
En consecuencia, la etapa inicial estuvo marcada por la apostasía y rebelión
del pueblo de Israel. Elena G. de White menciona: «Al estar rodeados por la
idolatría muchos perdieron el conocimiento del Dios verdadero y se olvidaron
de su Ley. Y se unieron a los egipcios en su culto del sol, la luna y las estrellas, y
de animales e imágenes, obra de manos de hombres».5 De esta forma, imitaron
la idolatría de los egipcios, convirtiéndose en una nación rebelde y contaminada
que no escuchaba las amonestaciones de Dios (cf. Eze. 20: 5-8; Jos. 24: 14, 15;
2 Sam. 7: 23).
Debido a que Egipto marcó el inicio del proceso que los llevaría hasta la
Tierra Prometida, su estadía en esta tierra se torna el primer eslabón de las etapas
del proceso de desarrollo espiritual que Dios ha planificado para su pueblo. Es
un estado de rebelión e idolatría, una evidente señal del alejamiento de Dios.

2. Eugene H. Merrill, Deuteronomy, The New American Commentary, vol. 4 (Nashville,


TN: Broadman & Holman, 1994), 180.
3. Esto no es no es predestinación, al estilo calvinista, sino una elección divina para cum-
plir una misión especial. Para mayor información véase Kim Papaioannou, «Predesti-
nation? A Theology of Divine Intention», Ministry, marzo de 2014, disponible en
https://www.ministrymagazine.org/archive/2014/03/predestination-a-theology-of-
divine-intention (consultado el 20 de marzo de 2021).
4. R. K. Harrison, «Apis», en The International Standard Bible Encyclopedia, ed. Geoffrey
W. Bromiley, 4 vols. (Grand Rapids, MI: Eerdmands, 1990), 1:150. Véase también Ri-
chard R. Losch, All the People in the Bible: An a-z Guide to the Saints, Scoundrels, and
Other Characters in Scripture (Grand Rapids MI: Eerdmans, 2008), 463.
5. Elena G. White, La historia de la redención (Buenos Aires: ACES, 2004), 115.
Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discipulado 167

La redención de Egipto
¿Cuál fue la respuesta divina ante la rebelión de su pueblo? Dios, en su mi-
sericordia, manifestó su disposición a librarlos y sacarlos de Egipto con mano
portentosa, milagros y señales (Éxo. 6: 6; 15: 13; Deut. 4: 34; 5: 15; 6: 21; 7: 8;
1 Crón. 17: 21; Neh. 1: 10; Sal. 136: 11, 12). Esto es únicamente salvación por
gracia. Es decir, el pueblo de Israel no hace nada para merecer esta liberación
que viene como un regalo inmerecido de Dios.
La liberación de Egipto implica un juicio sobre este pueblo. Las 10 plagas
fueron la manifestación de ese juicio. Todo juicio tiene dos resultados: salvación
o perdición, absolución o condenación. La décima plaga, la muerte de los pri-
mogénitos (Éxo. 12: 12), demuestra muy bien este hecho. Una víctima redento-
ra-expiatoria (Éxo. 12: 27), en este caso el cordero pascual, era sacrificada y su
sangre era esparcida en el dintel de las puertas. Esta sangre trajo salvación y libe-
ración al pueblo israelita (Éxo. 12) pues protegería a los primogénitos de la
plaga de la muerte que traería el ángel destructor (Éxo. 12: 21-28). La raíz he-
brea de la palabra Pascua, señala este hecho, ya que significa «pasar por alto».6 El
ángel destructor, hacía pascua con ellos, es decir, pasaba por alto y no entraba en
los hogares al ver la sangre del cordero en el dintel de las puertas de las casas
(Éxo. 12: 13, 23). Sin embargo, condenaba a muerte a los primogénitos de
aquellas casas que no habían confiado en la sangre protectora. Elena G. de Whi-
te menciona:
Cuando los israelitas fueron sacados de Egipto, había pocos
entre ellos preparados para ser colaboradores con Dios en la
educación de sus hijos. Los padres mismos necesitaban ins-
trucción y disciplina. Puesto que habían sido esclavos du-
rante toda su vida, eran ignorantes, incultos y degradados.
Tenían poco conocimiento de Dios y escasa fe en él. Esta-
ban confundidos por enseñanzas falsas y corrompidos por
su largo contacto con el paganismo. Dios deseaba elevarlos
a un nivel moral más alto, y con este propósito trató de in-
culcarles el conocimiento de sí mismo.7

6. La expresión «pasar por alto» (heb. pâshaʻ) es la raíz de la palabra pascua (Pesaḥ) que
tiene el significado básico de «pasar de largo» (Éxo. 12: 13). Véase Francis Brown,
Samuel R. Driver y Charles A. Briggs, Enhanced Brown-Driver-Briggs Hebrew and
English Lexicon (Oxford: Clarendon Press, 1977), 820.
7. Elena G. White, La educación (Buenos Aires: ACES, 1978), 34.
168 El conflicto cósmico y la misión de la iglesia

La limpieza/purificación de su pueblo
Al salir de Egipto, Israel enfrentó su primer desafío de fe al ser perseguido
por el ejército egipcio; prácticamente no tenían escapatoria, solo confiar en
Dios. Sin embargo, Israel manifestó su rebelión contra Dios, diciendo:
¿Por qué nos trajiste aquí a morir en el desierto? ¿Acaso no
había suficientes tumbas para nosotros en Egipto? ¿Qué
nos has hecho? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto? 12
¿No te dijimos que esto pasaría cuando aún estábamos en
Egipto? Te dijimos: «¡Déjanos en paz! Déjanos seguir sien-
do esclavos de los egipcios. ¡Es mejor ser un esclavo en
Egipto que un cadáver en el desierto!» (Éxo. 14: 11-12; cf.
Sal. 106: 7).
Ante esta rebelión, Dios ordenó a Moisés que avancen por en medio del mar
(Éxo. 14: 15-16). De esta forma atravesaron el Mar Rojo. Esta fue una experien-
cia de vida/salvación para los israelitas, pero también de muerte/destrucción
para los egipcios.8 Con esta experiencia los israelitas fueron recreados de en
medio del agua.9 Este concepto de recreación también es resaltado por la termi-
nología relacionada con la creación que se emplea en Éxodo 14: 21-22, que re-
cuerda la obra de Dios en el tercer día al ordenar que las aguas se reúnan para
que se descubra lo seco (Gén. 1: 9-10). Además, el mismo término se usa para
describir la tierra seca (heb. Yabbashah) que hace distinción entre la seguridad
que se encuentra en la tierra seca y el peligro del mar (Éxo. 14: 16, 22, 29; cf.
Sal. 66: 6; 74: 13; 77: 19, 20; 78: 13; 106: 9).10 Por consiguiente, Dios está
creando de nuevo, una nueva realidad, con la tierra seca en medio de las aguas
divididas,11 pero esta vez lo que crea es un pueblo.12
En el Nuevo Testamento, Pablo se refiere de esta experiencia y lo aplica al
bautismo: «todos, en unión con Moisés, fueron bautizados en la nube y en el

8. James K. Bruckner, Exodus, Understanding the Bible commentary Series (Grand Ra-
pids, MI: Baker, 2012), 134.
9. Ibid., 134.
10. «Génesis 1: 9», John D. Barry, ed., Faithlife Study Bible (Bellingham, WA: Lexham
Press, 2012).
11. Bruckner, Exodus, 133.
12. «Éxodo 14: 21-22», Jon L. Dybdahl, ed., Andrews Study Bible Notes (Berrien Springs,
MI: Andrews University Press, 2010). Este comentario también señala: «Como el Es-
píritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas (Gen. 1: 2), Moisés extiende su vara
sobre el mar. En la creación Dios había separado las aguas (Gen. 1: 7), como ahora
separa las aguas del mar, haciendo aparecer la tierra seca(Gen. 1: 9)».
Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discipulado 169

mar» (1 Cor. 10: 2). La nube más que un símbolo manifiesta la misma presencia
de Jehová que los guiaba por el camino (Éxo. 13: 21; 14: 24). El bautismo, al
igual que el cruce del Mar Rojo, presenta una experiencia de muerte y vida (Col.
2: 12). Muerte porque uno es sepultado en el agua (Rom. 6: 3) en virtud de la
muerte de Cristo (1 Ped. 4: 1 cf. 2: 21-24; 3: 18; Col. 1: 22) para morir al peca-
do (Rom. 6: 2, 7), al viejo hombre (Rom. 6: 6; cf. Efe. 4: 22; Col. 3: 9). Por lo
general, la muerte al pecado y la vida nueva que se obtiene está representado por
el término «justificación», Hans K. LaRondelle menciona:
Cristo resucitó de los muertos para nuestra justificación
(Rom. 4: 25). Cristo nos justifica, es decir, nos perdona
nuestras iniquidades tomándolas sobre sí mismo y dándo-
nos a cambio su justicia perfecta. O dicho de otro modo,
Cristo no nos tiene en cuenta nuestras acciones culpables,
sino que pone en nuestra cuenta su perfecta obediencia a la
Ley de Dios. Al que cree, Cristo lo declara justo ante el
universo y lo trata como a un amado hijo de Dios.13
De este modo, la Biblia puede afirmar explícitamente que hemos sido cruci-
ficados con Jesús (Gál. 2: 20; 5: 24; 6: 14) y que tenemos vida, pues el bautismo
involucra la experiencia de un nuevo nacimiento que es necesario para ver el
reino de Dios (Juan 3: 3).

La santificación del pueblo


Dios continuó su trabajo educativo, transformador y redentor con el pueblo
de Israel, quienes salieron de Egipto, cruzaron el Mar Rojo y ahora, después de
7 semanas (49 días) de haber salido de Egipto, llegaron al Sinaí. En ese momen-
to, Dios estableció su pacto con ellos (Éxo. 19: 1-6; cf. Deut. 5: 2; Mal. 4: 4),
declarando los Diez Mandamientos que constituyen la Ley moral (Éxo. 20:
3-17). Asimismo, Dios dio instrucciones respecto al sacerdocio, los sacrificios,
las ofrendas y el tabernáculo.14 Elena G. de White señala:
Allí [en el Sinaí] Israel había de recibir la revelación más
maravillosa que Dios haya dado jamás a los hombres. Allí el
Señor reunió a su pueblo para hacerle presente la santidad
de sus exigencias, para anunciar con su propia voz su santa

13. Hans K. LaRondelle, Cristo nuestra salvación: Lo que Dios ha hecho por nosotros y los
que está dispuesto a hacer en nosotros (Berrien Springs, MI: First Impressions, 1980), 57.
14. «Éxodo 19: 1-25», Faithlife Study Bible.
170 El conflicto cósmico y la misión de la iglesia

Ley. Cambio grandes y radicales se habían de efectuar en


ellos; pues las influencias envilecedoras de la servidumbre y
del largo contacto con la idolatría había dejado su huella en
sus costumbres y en su carácter. Dios estaba obrando para
elevarlos a un nivel moral más alto, dándoles mayor conoci-
miento de sí mismo.15
El pacto de Éxodo 19 estableció una estructura pasada, presente y futura.
Con respecto al pasado, el pueblo vio lo que Jehová hizo con Egipto y cómo los
ha guiado hasta él (Éxo. 19:4); el presente, es un llamado a oír su voz y guardar
el pacto (Éxo. 19: 5a); el futuro, ellos serán especial tesoro y un reino de sacer-
dotes y gente santa (Éxo. 19: 5b, 6). Todo ello como la meta suprema del pacto.
De este modo, el pacto tiene tres aspectos que revelan la intención, el propósito
y el plan de Dios para su pueblo.
La Ley de Dios, en este sentido, no es un medio de salvación, sino una de-
mostración que señalaba que Israel había sido salvado de Egipto. Así, la Ley
viene después de la liberación de Egipto y del cruce del Mar Rojo. El estilo de
vida que se les exigió viene como resultado de haber recibido esa bondadosa
redención. Gerhadd F. Hasel y Michael G. Hasel mencionan:
la Ley es el estilo de vida especificado por Dios dentro del
pacto entre él y la humanidad. De este modo el pacto de
Dios con su Ley —las dos cosas juntas— constituyen el
medio divino para mantener a su pueblo en un estado de
redención. Ellos permanecen en ese estado, no por obede-
cer la Ley mediante sus propias fuerzas y disciplina, sino
más bien por la presencia, el poder y la actividad de la gra-
cia continuos de Dios en sus vidas, capacitándolos para
obedecerlo.16
Por lo tanto, es un pacto de gracia que se fundamenta en una relación con
Dios y la presencia constante del Espíritu Santo que estaría con ellos (Hag. 2: 4,
5; Isa. 63: 11)17 para instruirlos (Neh. 9: 20), guiarlos (Isa. 63: 14; Éxo. 13: 21)
y ayudarlos a obedecer el pacto, la Ley de Dios. Esta es una obediencia mediada
a través del Espíritu Santo (Eze. 36: 27: «Pondré dentro de vosotros mi espíritu,

15. Elena G. White, Patriarcas y profetas (Boise, ID: Publicaciones Interamericanas,1954),


309.
16. Gerhard F. Hasel y Michael G. Hasel, El pacto eterno de Dios (Buenos Aires: ACES,
2002), 69.
17. Joel Turpo, «El Espíritu Santo y el Santuario», Berit Olam 8, nº 1 (2011), 79, 80.
Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discipulado 171

y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por
obra»; cf. Juan 16: 13; 1 Juan 3: 23, 24; Gál. 5: 22-25).18
Las pruebas que enfrenta el pueblo en el desierto tienen el objetivo de veri-
ficar la medida de su fidelidad, si habían de guardar o no sus mandamientos
(Deut. 8: 2). Elena G. de White menciona:
El Señor lleva a su pueblo por caminos que no conocen para
poder examinarlo y probarlo. Este mundo es nuestro lugar
de prueba. Aquí decidimos nuestro destino eterno. Dios
humilla a su pueblo para que su voluntad pueda desarrollar-
se por medio de ellos. De esa manera trató con los hijos de
Israel al dirigirlos por el desierto. Les dijo cuál habría sido
su suerte, si él no hubiera puesto una mano refrenadora so-
bre lo que los hubiera dañado.19

La meta suprema: Una relación íntima con Dios


El propósito supremo de Dios, al sacar a su pueblo de Egipto, era tener una
relación perfecta con ellos. Esto se describe porque su pueblo lo tendría por
único Dios, y Dios lo tendría como su único pueblo (Gén. 17: 7, 8; Deut. 7: 6;
2 Sam. 7: 24; Jer. 7: 23; 11: 4; 24: 7; 31: 33; Eze. 11: 20; 14: 11; 36: 28; Zac.
8: 8), su «especial tesoro sobre todos los pueblos» (Éxo. 19: 5), «pueblo de su
heredad» (Deut. 4: 20). De este modo, Jehová podría habitar con ellos (Éxo. 29:
45) y ellos conocerían quien es Jehová (Éxo. 6: 7; Jer. 24: 7; 31: 34). Con este
propósito Dios los conducía a la tierra prometida. Él esperaba que la tierra pro-
metida este «llena del conocimiento de Jehová» (Isa. 11: 9; cf. Hab. 2: 14).
Lamentablemente, Israel no pudo lograr este propósito. En su discurso de
despedida, ya Moisés vaticinaba el fracaso del pueblo de Israel, pues consideraba
que, si aún con él se rebelaron contra Jehová, cuanto más cuando haya muerto,
asimismo les dice: «yo sé que, después de mi muerte, ciertamente os corrompe-
réis y os apartaréis del camino que os he mandado, y que la desgracia vendrá sobre
vosotros en los días venideros, por haber hecho lo malo ante los ojos de Jehová,
enojándolo con la obra de vuestras manos» (Deut. 31: 29). Terribles palabras. Jo-
sué, también en su discurso de despedida, volvió a recalcar lo mismo: «No podréis
servir a Jehová, porque él es un Dios santo y un Dios celoso que no sufrirá
vuestras rebeliones y vuestros pecados» (Jos. 24: 19).

18. Ezequiel 36: 27 en la Bibla de Jerusalén menciona: «Infundiré mi espíritu en vosotros


y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas».
19. Elena G. de White, Review and Herald, 8 octubre de 1901.
172 El conflicto cósmico y la misión de la iglesia

Dicho y hecho, el pueblo de Israel se rebeló en el desierto, no anduvo en los


estatutos de Dios, desecharon sus decretos (Eze. 20: 13), profanaron sus sába-
dos, «porque tras sus ídolos iba su corazón» (Eze. 20: 16). El problema del
pueblo estaba en su corazón duro, que divagaba y no conocían los caminos de
Dios (Sal. 95: 8-11), es decir, había duda si Jehová estaba con ellos, después de
tantas evidencias que les dio (Éxo. 17: 7; Deut. 6: 16), por tanto, no obedecían
(cf. Deut. 9: 22-24).
Su descendencia también se rebeló contra Dios, y siguieron el mismo ejem-
plo de sus padres (Eze. 20: 21-24), inclusive en la monarquía, cuando ya habita-
ban en la tierra prometida, cometieron idolatría (Eze. 20: 27-32), y hasta sacrifi-
caron a sus hijos en culto idolátrico (2 Crón. 33: 1-6; Jer. 7: 31; 32: 35; etc.).
En todo este proceso de degradación, Dios trato de salvarlos, enviándoles
«constantemente avisos por medio de sus mensajeros» (2 Crón. 36: 15), «pero
ellos se mofaban de los mensajeros de Dios y menospreciaban sus palabras, bur-
lándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no
hubo ya remedio» (2 Crón. 36: 16; cf. Jer. 7: 27-31).

Conclusión: El proceso de desarrollo espiritual


y cómo lograr el éxito
La experiencia de Israel desde su salida de Egipto hasta su llegada a la Tierra
Prometida señala varias fases del desarrollo espiritual de toda persona:

1. El primer estado es la rebelión, cuando las personas están separadas de


Dios y sin ningún tipo de compromiso con él.
2. El segundo estado es donde la extraordinaria y asombrosa gracia salvífi-
ca de Dios alcanza a las personas. Aunque es posible observar que en
este estado no exista un compromiso serio hacia Dios, aquellos que han
sido tocados se muestran más abiertos al compromiso.
3. El tercer estado es cuando las personas experimentan la limpieza y jus-
tificación divina, esencialmente en el bautismo. Así nacen espiritual-
mente y están comprometidos a crecer espiritualmente.
4. El cuarto estado del desarrollo espiritual es cuando las personas entran
en el proceso de santificación. Esto implica vivir la Ley y ordenanzas
divinas, una vida dirigida por el Espíritu Santo que transforma las
creencias, hábitos y prácticas de las personas. Esta etapa puede estar
muy bien relacionada con el compromiso que asumen los cristianos de
servir a otros.
Las etapas del crecimiento espiritual en el contexto del discipulado 173

5. El quinto estado es mantener una experiencia y relación madura con


Dios. Se manifiesta por el compromiso de liderar a otros en procura de
elevar su desarrollo espiritual.

Ante el fracaso del pueblo de Israel, y por qué no decir de la raza humana,
Dios mismo vino para allanar el camino de desarrollo espiritual y lograr el blan-
co que se había trazado para su pueblo. Así, el recorrido del pueblo de Israel es
el mismo camino que recorrió Cristo, nuestro Señor y Salvador. «En el libro de
Éxodo, vemos a Dios dirigiendo a los hijos de Israel fuera de Egipto, bautizán-
dolos en el Mar Rojo, trayéndolos a través del desierto por 40 años, obrando
señales y maravillas, y encontrarse personalmente en la cumbre de una montaña
donde les da su Ley».20 De igual modo, en el libro de Mateo, vemos a Jesús salir
de Egipto, ser bautizado en el río Jordán, ir al desierto por 40 días, obrar señales
y maravillas, y encontrarse personalmente con Israel en la cumbre de una mon-
taña donde él amplifica esa misma Ley. Por tanto, Jesús representó la historia de
Israel, se convirtió en Israel, y en él todas las promesas del pacto se cumplieron21
para beneficio de los que creen en él.

20. Andy Nash, Mateo: Sálvanos ahora, Hijo de David (Buenos Aires: ACES, 2016), 23.
21. Ibid., 23.

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