ANTECEDENTES DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
PRECURSORA: LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES
La precursora de las Naciones Unidas fue la Sociedad de las Naciones (SDN) o Liga de
las Naciones fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles, el 28
de junio de 1919. Se proponía establecer las bases para la paz y la reorganización de
las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. Aunque no
logró resolver los graves problemas que se plantearon en los años 20 y 30, es importante
porque fue la primera organización de ese tipo de la historia y el antecedente de
la ONU.
La Sociedad de las Naciones consiguió algunos éxitos en su labor, ayudó a solventar
pacíficamente algunos conflictos en el período inmediato de posguerra y tuvo su apogeo
en el período 1924-1929. Durante ese periodo se firmó el Tratado de Locarno en 1925,
se produjo el ingreso de Alemania en la Sociedad en 1926, y se firmó el Pacto Briand-
Kellogg en 1928. Sin embargo, cuando la situación internacional se enturbió tras la
depresión de 1929, la Sociedad de las Naciones se mostró totalmente incapaz de
mantener la paz.
La SDN se basó en los principios de la seguridad colectiva, el arbitraje de los conflictos
y el desarme. El Pacto de la SDN (los 26 primeros artículos del Tratado de Versalles)
fue redactado en las primeras sesiones de la Conferencia de París, que comenzaron el 18
de enero de 1919, por iniciativa del Presidente de los Estados Unidos, Woodrow
Wilson.
El 15 de noviembre de 1920 se celebró en Ginebra la primera asamblea de la sociedad,
con la participación de 42 países. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial a
mediados del siglo XX, la SDN fue disuelta el 18 de abril de 1946, siendo sucedida por
la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En realidad, no fue una sucesión de un
organismo internacional por otro. La experiencia de la Sociedad de las Naciones es lo
más cercano a la actual ONU, pero dicho antecedente no fue ni siquiera mencionado por
los redactores de la Carta ya que, al querer reestructurar el mundo posbélico de la
Segunda Guerra Mundial, los Estados vencedores optaron por hacer desaparecer la
Sociedad de las Naciones y crear una organización internacional enteramente nueva.
CREACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS
La ONU reemplazó a la Sociedad de Naciones (SDN), fundada en 1919, ya que dicha
organización había fallado en su propósito de evitar otro conflicto internacional.
El término “Naciones Unidas” se pronunció por primera vez en plena Segunda Guerra
Mundial por el entonces presidente de los Estados Unidos Franklin Roosevelt, en la
Declaración de las Naciones Unidas, el 1 de enero de 1942 como una alianza de 26
países en la que sus representantes se comprometieron a defender la Carta del Atlántico
y para emplear sus recursos en la guerra contra el Eje Roma-Berlín-Tokio.
La idea de la ONU fue elaborada en la declaración emitida en la conferencia de Yalta
celebrada por los aliados en febrero de 1945. Allí Roosevelt sugirió el nombre de
Naciones Unidas.
Cuando la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de terminar en 1945, las naciones
estaban en ruinas y el mundo quería la paz. Representantes de 50 países se reunieron en
San Francisco para celebrar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización
Internacional del 25 de abril al 26 de junio de 1945. Durante los siguientes dos meses,
procedieron a redactar y luego firmar la Carta de la ONU, que creó una nueva
organización internacional, las Naciones Unidas, que, se esperaba, evitaría otra guerra
mundial como la que acababan de vivir.
Cuatro meses después de la finalización de la Conferencia de San Francisco, las
Naciones Unidas empezaron a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de
que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los
Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios.
El primer período de sesiones de la Asamblea General se celebró el 10 de enero de 1946
en Central Hall Westminster (Londres). La Sociedad de Naciones se disolvió
oficialmente el 18 de abril de 1946 y cedió su misión a las Naciones Unidas.
En 1948 se proclama de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los
logros más destacados de la ONU. Ahora, más de 75 años más tarde, las Naciones
Unidas siguen trabajando para mantener la paz y la seguridad internacionales, brindar
asistencia humanitaria a quienes la necesitan, proteger los derechos humanos y defender
el derecho internacional.
Al mismo tiempo, las Naciones Unidas están desempeñando una nueva labor que sus
fundadores no habían previsto en 1945. La Organización se ha fijado objetivos de
desarrollo sostenible para 2030, con el fin de lograr un futuro mejor y más sostenible
para todos nosotros. Los Estados Miembros de la ONU también han acordado acciones
climáticas para limitar el calentamiento global.
Con numerosos logros ahora en su pasado, las Naciones Unidas miran hacia el futuro,
hacia nuevos logros, es por ello que se dice que la historia de las Naciones Unidas aún
se está escribiendo.
Carta de las Naciones Unidas
La Carta se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco, al terminar la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre
del mismo año. El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia es parte integrante de la
Carta.
Debido a su singular carácter internacional, y las competencias de su Carta fundacional,
las Naciones Unidas puede adoptar decisiones sobre la amplia variedad de problemas
que enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Como tal, La Carta de las Naciones Unidas,
considerada un tratado internacional, le otorga estos poderes. Como tal, es un
instrumento de derecho internacional y es vinculante para los Estados Miembros de la
ONU. La Carta de las Naciones Unidas recoge los principios de las relaciones
internacionales, desde la igualdad soberana de los Estados, hasta la prohibición del uso
de la fuerza en las relaciones internacionales.
Desde la fundación de la ONU en 1945, la misión y el trabajo de la Organización se han
guiado por los propósitos y principios contenidos en su Carta fundacional, que ha sido
enmendada tres veces en 1963, 1965 y 1973.
La Corte Internacional de Justicia, el principal órgano judicial de las Naciones Unidas,
funciona de acuerdo con el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, que se adjunta
a la Carta de las Naciones Unidas y forma parte integrante de ella. (Ver Capítulo XIV,
Artículo 92)
LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS LA MAYOR
ENVERGADURA EN LA PROTECCIÓN DE UN MUNDO DE PAZ
Es cierto que hoy es necesaria una reforma global a la ONU, para que pueda hacerle
frente a los nuevos retos del orden mundial, para que el mundo en que vivimos sea
cada vez más equitativo y solidario, encaminado a un verdadero desarrollo sostenible,
en donde los países subdesarrollados podamos salir de este estancamiento a que nos
tienen sometidos, que las potencias mundiales no se sirvan de la organización para
imponer su hegemonía en el mundo; que se considere el grave problema de la deuda
externa de los países en desarrollo como un verdadero factor para el desarrollo
pacífico de las relaciones internacionales, pudiendo definirse de una vez por todas los
principios generales de obligaciones en el derecho internacional, en cuanto a esta
deuda externa, siendo la encargada la Corte Internacional de Justicia, por ejemplo, que
se calculen los intereses a su valor real que es un cuarenta por ciento menor en el
mercado secundario.
Así mismo, no dejar de tomar en cuenta que hoy se habla de globalización de la
economía, lo que podría generar ventajas para la humanidad. Pero la lucha entre
poderosos bloques comerciales ha aumentado las injusticias entre las naciones. Ahora
se habla mucho de libre comercio, pero en la práctica los países que menos tienen no
solo deben luchar por los precios de sus productos, sino además enfrentar nuevas
barreras comerciales. Se les exige cumplir con las normativas internacionales en forma
estricta, mientras que a los más poderosos se les tolera desviaciones de los convenios y
acuerdos firmados; situaciones injustas contrarias a una justicia mundial.
Por eso es que hoy queremos terminar la presente conclusión con un mensaje de
esperanza en cuanto a la Organización de las Naciones Unidas, esperando que Dios
ilumine las mentes de sus personeros con el único fin de comenzar el siglo XXI con un
horizonte claro, abierto y justo para toda la humanidad. Queremos que en el próximo
milenio nuestros descendientes hereden un planeta hospitalario y capaz de perpetuar la
especie humana con dignidad y decoro.