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Buenos Aires y Las Provincias Del Rio de 5

1) Los jefes disidentes rompieron abiertamente las hostilidades contra las autoridades existentes y levantaron tronos en sus pechos al general Artigas, lo que llevó a mayores discordias y guerras civiles. 2) La renuncia del director Puirredon sirvió para que los insurgentes tomaran posesión de Buenos Aires, disolvieran el Congreso y derrocaran el Directorio. 3) Los jefes federales acusaron al Congreso y al gobierno de opresión para justificar su violencia.
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Buenos Aires y Las Provincias Del Rio de 5

1) Los jefes disidentes rompieron abiertamente las hostilidades contra las autoridades existentes y levantaron tronos en sus pechos al general Artigas, lo que llevó a mayores discordias y guerras civiles. 2) La renuncia del director Puirredon sirvió para que los insurgentes tomaran posesión de Buenos Aires, disolvieran el Congreso y derrocaran el Directorio. 3) Los jefes federales acusaron al Congreso y al gobierno de opresión para justificar su violencia.
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125

Nosatisfechos los gefes disidentes con rechazar ìa conis :


titucion en su totalidad , rompieron abiertamente las hostili.

“ ¡Qué otro efecto polia prodacir un rigor impotente, sino el desprecio de


la autoridad y la obstinacion del delincuente! Aun , esto no era todo . Los
Orientales tenian levantados tronos en sus pechos al general Artigas : co
mo nunca tiene razon el que es aborrecido, las mismas pruebas en que el
Director fundaba eu decreto , eran otros tantos convencimientos de la ino
cencia del General : su proscripcion venia á ser la de aquellos vastos dis
tritos , y su reconciliacion casi imposible. ; Ojalá que esta triste verdad no
la viésemos perpetuada bajo el sello del tiempo !”
Alvear , sucesor de Posadas , le sobrepujó, por decirlo asi en imprudente
y estéril crueldad , sin embargo de contar con menos recursos que él, ( pues
el ejército de Buenos Aires que operaba en el Alto Perú se habia sublevado
contra su autoridad ) y forzó al Cabildo de Buenos Aires á suscribir una
execrable proclama .
Entretanto las fuerzas de los Directores habian sufrido duros reveses. El
comandante D. Fructuoso Rivera , á la cabeza de tropas de Artigas , habia
derrotado completamente en enero de ese año al coronel Dorrego que man
daba el ejéreito de Buenos Aires , en la accion del Guayabo. Gorria que
mandaba fuerzas á las órdenes del gobierno de Buenos Aires , lo fué en
Corrientes sobre el Rio Vatel. El general porteño D. Eustaquio Diaz Ve .
iez es derrotado y tomado prisionero en Santa Fé por fuerzas de aquella
provincia y de orientales ; y otros desastres parciales hacian cada vez mas
débil el partido denominado de los Lautaros que encabezaba el general
Alvear. Este , como último esfuerzo, preparó una expedicion para sujetar
ā los pueblos á un yugo aborrecido." Pero el coronel Alvarez gefe de su
vanguardia se sublevó, disolviéndose á poco el ejército de Alvear que acam
paba en los Olivos .
Con motivo de esta revolucion el Congreso del año 16 en su manifiesto á
los pueblos, del 1. ° de agosto de ese año decia lo siguiente :
" Aun está reciente la memoria del movimiento del 15 de abril antepasa
do, en que la capital sacudió el yugo de la faccion atrevida que la tiraniza
ba ; la dulce satisfaccion de haber arrojado á sus opresores , la inspiró el
deseo generoso da asociar los pueblos á su nueva fortuna , atrayéndolos á la
imitacion del modelo con que se constituia , y de las franquezas que dispen
saba á sus derechos el Estatuto provisorio con que los invitaba . ¿Podria creer
ne csia insinuacion complaciente fuese un toque de alarma que excitase
-126

Kades contra las autoridades existentes, envolviéndose todo

el pais en discordias y gierras civiles .

la saspicacia y desconfianzas , con reaccion tan enérgica que trozando er


piezas el estado obrase su disolucion ?"
Depuesto y proscrito Alvear, fusilado su teniente coronel Paillardelle,
v corriendo riesgo igual sas demas adicios, tomóse el extremo opuesto de la
política de aquel , Jiandúse quemar por mano del verdugo la proclama que
el mismo Cabiido había firmado dias antes contra Artigas. En un manifies
to del 30 de abril , prodigaba el Cabiido á este .os encomios de " el ilustre,
el benemérito, el héroe, el invicto , el bien hec hor generoso que ha acreditado
de un modo plausible la rectitud de sus intenciones, y sufrido con injusticia las
atroces imposturas coa que os lo ha presentado ocioso la tirania." Para col
mo de estúpida bajeza , porque no pedia tanto la justicia que se debia á
aquel distinguido gefe, se le rem tieron engrillados, ( habiéndoles embarga
do sus bienes ) á seis de los militares (dos de ellos Orientales ) que mas se
habian hecho notar por opositores á el y adictos á Alvear, para que los fusi
lase ó hiciese de ellos lo que se le antojase. Artigas, con un desinterés su
blime, los devolvió al gobierno de Buenos Aires, no queriendo ser su
verdugo .
Por otra parte , el director Alvarez en su proclama de 23 de julio de ese
año decia á los habitantes de la comarca de Santa Pi- " Habeis querido
encargaros de vaestra propia direccion , nombrar vuestros magistrados, y
romper los vínculos que os unian al pueblo de Buenos Aires, como a
eapital del Estado y particular de vuestra Provincia . No temais que un ejér
cito enviado por mis órdenes vaya a hacer el cambio de vuestros consejos.
No se dirá en los dias de mi gobierno que he subyugado á los pueblos her
manos : libres sois .... ciudadanos Santafecinos, creedme : amo vuestra
tranquilidad ; protegeré y respetaré vuestros derechos.”
Por entonces se habia promulgado el Estatuto provisional para el Estado ,
de 5 de mayo de 1815 , y enviádose de Buenos Aires á los Sres. coronel
D. Blas José Pico y Dr. Francisco Rivarola para celebrar con Artigas un
tratado de concordia que resultó de discordia .
Apesar de todo lo antedicho no habian pasado muchos dias cuando fuer
zas de Buenos Aires á las órdenes del coronel Viamont marcharon sobre
Santa Fé . Murió Candioti que gobernaba alli , y en la eleccion del teniente
goberoador Tarragona , influyeron de tal modo las trepas porteñas, que é
-127

La renuncia de Puirredon, que durante tres años habia


desempeñado el cargo de Director Supremo, sirvió única
mente para infundir mayor confianza á los insurgentes, y

pocos dias D. Mariano Vera encabezó una revolucion contra ellas, logrando
derrotarlas y rendirlas .
Esto era ya un desengaño para las provincias, que esperaban del nuevo
Directorio el respeto á sus derechos. Rechazaron el Estatuto provisional, y
ocurrieron nuevos disturbios. Córdoba se proclamó independiente , y el co
ronel La Madrid enviado por Belgrano ó Pueirredon , fusiló en Santiago del
Estero á Borges y Farias , que pretendian lo mismo para su provincia. Ver
dad es que el Congreso habia dictado una ley al efecto.
El 20 de julio de 1816 el Congreso reunido en Tucuman , nombró de Di
rector Supremo del Estado á D. Juan Martin Pueirredon que tanto se ha
bia distinguido en la reconquista de Buenos Aires. Dejando á un lado
su conducta administrativa respecto del Estado juzgada ya por sus contem
poráneos, no cabe duda que se valió de cuantos medios estuvieron a su al
cance , malos y buenos ( hasta contribuir á que el general portugues Lecor
invadiese la Banda Oriental para destruir á Artigas), para hacer sentir á
las provincias confederadas un sistema para ellas de inaguantable opresion .
Entretanto el odio a Buenos Aires iba llegando en ellas á un extremo brutal !
y funesto,
Despues de la invasion á Santiago del Estero , Córdoba lo fué tres veces,
la Rioja lo fué tambien , Salta fué abandonada á sus propios recursos teniendo
al frente un ejército de 6 á 7,000 españoles. parte del cual llegó hasta el
Bañado, 10 leguas de Salta para acá , para ser destrozada por las milicias
del bravo Güemez , sé envió al coronel Montesdeoca con fuerzas escogidas
de Buenos Aires para invadir al Entrerios, aunque fué derrotado sobre la
márgen del Uruguay ; envióse luego al coronel Marcos Balcarce, que lo es
sobre la del Paraná ; y Corrientes que se hace revolucionar, queda abando
nada á las crueldades de Artigas.
De todos modos no era esto una conducta para infundir confianza , ni
atraerse simpatias . En el mismo Buenos Aires un partido poderoso aprestaba
sus recursos para atacar al Directorio . Y no es extraño que los gufes pria
cipales, cualquiera que fuese su incapacidad ó su ilustracion, ó lo que se
quiera , cuando vieron que esa insoportable opresion debia ser sancionada y
legitimada por el Congreso por medio de su constitucion de abril de 1819,
recurriesen'apercibidos á las armas para derrocar la tiranía .
128

kontes de que se pudiesen tomar algunas medidas para im .


pedirlo, su ejército invadió y tomó inmediatamente posesion
ile Buenos Aires, disolvió el Congreso, y derrocó el Direc
torio (1 ). Para paliar esta violencia , los gefes federales, co
mo se llamaban , acusaron al Congreso y al Gobierno del

Esa constitucion , muy buena como todas las escritas , pero may exótica
ý prematura, era acompañada de un manifiesto á ' os pueblos. En él cor
cluian log Congresales con estas tristes y proféticas palabras : " Ciudada
nos ! . ... Mirad que el interés de que se trata , encierra un largo porvenir.
Un calendario nuevo está formado : el dia que cuente en adelante ' ha de
ser ó para nuestra ignominia, ó nuestra gloria."
Pregúntese á los partidos que se devoran unos á otros despues de 33 años
de esa invocacion , y ellos contes arán de que nan sido esos dias !
Ni del T.

( 1 ) Ac ?so se comprenderán mejor esos sucesos, y su verdadera causa ;


por la siguiente convencion, que como se vé al pie de ella , está firmada por
algunos de los hombres públicos mas distinguidos de aquella época .
Convencion hecha y concluida entre los gobernadores D. Manuel de Sar
rarea de la provincia de Buenos Aires , de la de Santa - Fé, D. Esta
nisluo Lopez , y el de Entre- Rios, D. Francisco Ramirez , el dia 23
de febrero del año del Señor 1820 , con el fin de poner término á la
guerra suscitada entre dichas provincias , de proveer á la seguridad
ulterior de ellas , y de concentrar sus fuerzas y recursos en un gobier
no federal, a cuyo efecto se han convenido en los artículos siguientes:
Art. 1. • Protestan las Altas Partes Contratantes, que el voto de la na
cion y muy en particular en las provincias de su mando, respecto al sistema
de gobierno que deba regirlas , se ha pronunciado en favor de la Federacion ,
que de hecho admiten ; pero qne debiendo declararse por dipatados nombra
dos por la libre eleccion de los pueblos, se someten á sus deliberaciones.
A este fin , elegido que sea por cada provincia popularmente su respectivo
representante , deberán los tres reunirse en el convento de San Lorenzo de
la provincia de Santa -Fé , á los sesenta dias contados desde la ratificacion de
esta convencion . Y como están persedidos de que todas las provincias de
ta nacior aspiran a la organizacion de un gobierno central , se compromete
bada una de por sí de dichas partes contratantes , á invitarlas y suplicarlas
-129 .

pérfido proyecto de convertir la República en una monar


quia, cuyo soberano debia ser el jóven duque de Luca ,
bajo la proteccion de la Francia; y la publicacion de la cor
concurran con sus respectivos diputados para que acuerden cuanto pudiere
convenirles y convenga al bien general.
Art. 2. ' Allanados, como han sido , todos los obstáculos que entorpe
cian la ami-tad y buena armonia entre las provincias de Buenos Aires, En
tre - Rios y Santa Fé , en una guerra cruel y sangrienta por la ambici on y
criminalidad de unos hombres que habian usurpado el mando de la nacion , ó
burlado las instiiucaiones de los pueblos que representaban en congreso, ce
sarán las hostilidades desde hoy , retirándose lag divisiones beligerantes de
Santa-Fé y Entre -Rios á sus respectivas provincias.
Årt. 3. ' Los gobiernos de Santa-Fé y Entre Rios , por sí y á nombre
de 9'18 provincias, recuerdan á la lieróica provincia de Buenos Aires , cuna
de la libertad de la nacion , el estado dificil y peligroso á que se ven rejuci
dos aquellos pueblos hermanos por la invasion con que los amenaza una po
tencia extrangera que con respetables fuerzas oprime la provincia aliada de
la Banda Oriental. Dejan á la reflexion de unos ciudadanos tan interesados
en la independencia y felicidad nacional. et calcular los sacrificios que cos
tará á los de aquellas provincias atacadas, el resistir un ejército imponente ,
careciendo de recursos ; y aguardan de su generosidad y patriotismo auxi
lios proporcionados á lo árduo de la empresa , ciertos de alcanzar cuanto
quepa en la esfera de lo posible..

Art. 7.0 La de posicion de la antecedente administracion ha sido la


obra de la voluntad general por la repeticion de crímenes , con que compro
metia la libertad de la nacion , con otros excesos de una magnitud enorme :
ella debe responder en juicio público ante el tribunal que al efecto se nom
bre ; esta medida es muy particularmente del interés de los gefes del ejérci
to federal, que quieren justificarse de los motivos poderosos que les impe
lieron a declarar la guerra contra Buenos Aires en noviembre del año próxi
mo pasado, y á conseguir con la libertad de la provincia de Buenos Aires
la garantía mas segura de las demas unidas ......
Art. 1º. Aunque las partes contratantes estén convencidas de que todos
ios artículos arriba espresados son conformes con los sentimientos y deseos
del Excmo. Sr. capitan general de la Banda Oriental , D. José Artigas, segun
lo ha expuesto el Sr. gobernador de Entre Rios,qae dice hallarse con ins
130_

respondencia secreta de D. Valentin Gomez su ajente ein


Paris ( Véanse los documentos históricos del apéndice ) que
contenia los detalles de un plan que al efecto les habia sido

trucciones privadas de dich ! Sr. Excmo. para este caso ; no teniendo suficien
tes poderes en forma, se ha acordado reniitirle copia de esta acta para que ,
siendo de su agrado, entable desde luego las relaciones que puedan conve
nir á los intereses de las provincias de su mando, cuya incorporacion a las
demas federadas se miraria como un dichoso acontecimiento .
Art. 11 A las 48 horas de ratificados estos tratados por la junta de
electores , dará principio á su retirada el ejército federal hasta pasar el Ar
royo del Medio ; pero atendiendo al estado de devastacion á que ha quedado
reducida la provincia de Buenos Aires por el continuo paso de diferentes
tropas , verificará dicha retirada por divisiones de 200 hombres, para que así
sean mejor atendidas de víveres y cabalgaduras, y para que los vecinos er
perimenten menos gravámenes. Queriendo que los Sres. generales no en
cuentren inconvenientes ni escaceses en su tránsito para si o para sus tropas,
el gobernador de Buenos Aires nombrará un individuo que con este obgelo
les acompañe hasta la línea divisoria .
Art. 12. En el término de dos dias , ó antes , si fuese posible , será ra
tificada esta convencion por la muy lIonorable Junta de Representantes.
Fecho en la capilla del Pilar á 23 de febrero de 1820.
Manuel de Sarratea , Francisco Ramirez, Estanislao Lopez.
La junta de Representantes electores aprueba y ratifica el precedentė
tratado.
Buenos Aires , á las 2 de la tarde del 24 de febreru de 1820.
Tomas Manuel de Anchorena , Antonio José de Escalada , Manuel Luis
de Oliden , Juan José Cristóval de Anchorena, Vicente Lopez, Victerio Gar
eia de Zúñiga , Sebastian de Lezica , Manuel Obligado .
A consecuencia del artículo 7. o de la anterior convencion se levantó
por órden del gobernador de Buenos Aires , Sarratea , un proceso, que como
se dice en él : " comprende lo relativo al delito de alta traicion de que es
acusado el congreso y directorio , Por euerdas separadas se darán los que
deben formarse particularmente sobre la última rebelion , robos públicos, y
quejas privadas que ocurran.”
De ese proceso se aclararon algunas iniquidades. Una de ellas un tra
tado secreto con Portugal por el que se entregaba á Artigas , que mal ó bien
defendia la independencia de la Bonda Oriental, á los Portugueses, obligán
-131

presentado por el gobierno francés, obtuvo todo el efecto


que se habian propuesto, de destruir la confianza del públi
co en las personas que hasta entonces habian goberna

dose por el art. 3. el Gobierno de las Provincias Unidas, “ íá retirar inme


diatamente todas las tropas que con sus respectivas municiones de guerra
hubiese mandado en socorro de Artigas ; y á no prestarle en lo futuro auxilios
algunos de cualquier especie y denominacion que sean ;" ' y por último á pe
dir la cooperacion de fuerzas portuguesas en el caso que Artigas se asilase a }
territorio Argentino , del que se le debiu expulsar .
Once de los artículos de este tratado debian ser conservados secretos ,
bajo pena de muerte , hasta para el mismo Director del Estado si los descu
briese , obligándose el gobierno de las Provincias Unidas “ á contradecir de
un modo solemne y comprometiendo su dignidad, sifuera preciso, la exis
tencia de tales artículos.”
Felizmente para la dignidad del Congreso , que el 10 de diciembre de
1817 discutió y sanciouó ese tratado , hubieron algunos diputados que salva
ron su voto en todo ó en parte. Los Dres . Maza , Zudañez, Vicente Lopez ,
Teodoro Bustainante , Matias Patron , Dean Zavaleta y Pedro Araoz.
Resultaron tambien del proceso dos ó tres traiciones ó entregas de Bue
nos Aires , á poderes extraños.
Una sobre “ la coronacion de un principe de la casa de Braganza en
calidad de monarca de las Provincias Unidas , con sujecion a la constitucion
que el Soberano Congreso le presentare.” ( Nota Reservada del Director
Pueirredon á éste, fecha 19 de noviembre de 1816 ) , y otras sobre corona
cion del duque de Luca , protejido por la Francia .
Agréguese á esto lo siguiente :
El Dr, D. Antonio Saenz, diputado por Buenos Aires al Congreso de
Tucu:nan , en su informe á la Junta Electoral de Buenos Aires fecha 1.o de
febrero de 1817 decia :
A los diputados por Buenos Aires no les “ fué difícil reunir la jenera
lidad de dictámenes a favor de la Monarquia Constitucional. Los dipu
tados de Córdoba , de Salta , y casi todos los del Perú hicieron formal empeño
para que al mismo tiempo se declarase por capital al Cuzco , y se pusiese la
dinastia en la familia de los Incas. ”
Todo esto pudiera llamarse criminal en extremo, si no rayara en irra
cional absurdo. ¡ Imcomprensible anomalía ! Los pueblos todos de la Repú
blica , porque en eso fraternizaban , no tenian otro Dios que la patria , la li
ertad, el republicanismo, el ódio á los Reyes , porque rey era el de España,
--- 1324

do el pais, completando de este modo su propio triunfo,


Sucedia esto en el año 1820, memorable por ser el mas
calamitoso en los anales de la nueva República. Como
debia esperarse, el partido que segun se ha referido, habia
logrado derrocar los poderes establecidos en Buenos Aires,
resultó completamente incapaz de reemplazar en su lugar
algo parecido á un gobierno federal: y pronto se hizo mani
fiesto, en lo que hacia relacion á los gefes provinciales,
que su principal objeto era conservar su pequeña autoridad
libre de toda intervencion ó predominio de cualquier au
toridad superior fuese la que se fuese . Entre la anarquía y
confusion que se siguieron á là caida del supremo gobierno ,
no solo las provincias reconocidas como tales, sino casi to
dos los pueblos que contaban con un cabildo ó corporacion
municipal, proclamaron y sostuvieron su independencia de
la Capital; y mientras era mas dudoso que nunca el que
existiesen allí elementos para la creacion ni de un solo
gobierno respetable, nada menos que trece fueron las pro
vincias que se establecieron , multiplicando enormemente
sus dificultades ( 1 ).
Fué en estas circunstancias que el pueblo de Buenos

inoculados con el entusiasmo santo de las batallas mas encarnizadas de la


guerra de la independencia ; se entregaban á la embriaguez de su emancipa
cion casi salvaje. Los triunfos de Alvear , Belgrano , San Martin : las proezas
personales casi increibles de Artigas , Rivera , Dias Velez , Lavalle, Güemez ,
Arias , Balcarce Pacheco , La - Madrid , Brandzen , Brown, Moldes, Aldao ,
tenian encandecida de orgullo la imajinacion de los pueblos que veian derro
tados de este modo á los españoles vencedores de Napoleon, v pretender en
tonces que los cabalgase un Duque de Luca , ó un Príncipe Portugues !
¡ Pobres hombres de talento ! N. del T.

( 1 ) " Tucuman puede decirse que está en hostilidad sangrienta con los limí.
trofes à su territorio desde que tomó sobre si el arreglo de su administracion
iaterior. Córdoba aunque habia logrado por medio de un regular ejército 50
133.

Aires, y.su provincia se restringieron absolutamente a sus


propios asuntos, establecieron en 1821 por la primera vez
aislados su Sala ó Junta de Representantes, y fundaron su
poder ejecutivo en la misma forma en que hoy subsiste.
En 1824 á invitacion suya se reunió otro congreso gene

focar las conspiraciones, como sucedió con la de la noche del 22 de junio


del año anterior, en el dia se halla dividida en dos partidos armados , y es
mas que probable que sus diferencias no terminen sin sangre , sin luto, y
sin iguales ó mayores ruinas. Ahora respecto de las otras-La de Salta ,
es un campo de Marte perpetuo. Los intereses del territorio en general han
sido sostenidos con bizarría por sus habitantes y gobierno contra el enemigo
comun (la España ) : mas alejada esta atencion principal por los adelanta ;
mientos del ejército libertador del Perú, las miras de las autoridades y
de los individaos se fijan al presente, mas que en el reposo de sus constan
tes agitaciones, en la guerra contra el presidente de la República Tucuma
na. Mendoza , despues de haber visto derramar la sangre de sus habitantes
en los motines de las tropas acanton adas en San Juan, capitaneadas por el
coronel Corro , y últimamente en la aproximacion á aquel territorio del
vandalage, que mueve el chileno - José Miguel Carrera, ha quedado reduci
da á una situacion puramente pasiva tanto en sus negocios comerciales,
como en sus relaciones políticas con las demas provincias. El Paraguay ,
para quien la suerte buena ó mala del territorio parece ser un asunto de por
co momento, se conserva siempre en su neutralidad armada . El Entrerios,
habiéndose deshecho de su antiguo protector, el de los pueblos libres D.
José Artigas, ha adquirido protectores por docenas, y goza, en recompensa
de su sangre derramada, y de las víctimas que se han inmolado al furor de
aquellos, de todos los beneficios que es capaz de darles un gobierno sin
principios, sin costumbres y sin leyes. Montevideo ó la Banda Oriental
del Rio de la Plaia, permanece bajo la férula lucitana : los habitantes de la
campaña que hasta ahora el gobierno portugues ha podido arrastrarles á su
elevacion, con la mas sana conciencia, manifiestan sin embargo el mayor ce
lo por sus derechos é intereses: si ellos se mantuviesen en esta resolucion , y
Portugal en la de arrasar sus haciendas y fortunas, no tardaria el desenlace
por mas que hubiese quien se interesase de ellos mismos en continuar cu
biertos bajo el manto imperial de la casa de Braganza. Respecto de los
otros pueblos menores , Santiago del Estero sigue en guerra , despues de
deber à la sangre y sacrificios de sus habitantes, la independencia en que
18
134

ral de diputados de todas las provincias para acordar en lo


posible, algo que fuese mas definido en cuanto a la forma
al menos de su gobierno nacional, promulgándose en con.
secuencia otra constitucion para la República basada de

está de la capital de ea provincia. Catamarca unida á Tucuman está en


guerra con Salta. La Rioja parece haberse reconcentrado bajo la tierra,
por el silencio en que está , despues de haber sido el teatro de las escenas
mas sangrientas. Jujuy debe seguir á su gobierno capital, y participar de
los bienes o de los males, que se resulten de la actual gu !' rra civil . San
Luis que tambien se ha bañado en sangre , y San Juan que ha visto su
territorio sembrado de cadáveres , siguen á su misma capitul y participan
de sus mismas privaciones. Corrientes se ha declarado pueblo adyacente
á la república de Entrerios, y esto basta para inferirse lo que ha sido, y lo
que puede ser en adelinte . Santa Fé desde la celebracion de la paz con
Buenos Aires ha mejorado notablemente su situacion , y sin embargo que
Lambien se halla amenazado por fuerzas de Entrerios, an 'a una marcha
inalterable, que proporcionirá á sus habitantes las ventajas de que hasta
ahora han e -tado infelizmente privados. Nuestra patria Buenos Aires á
medida que declinaba el aciago y ominoso año 20, empezó a despojarse su
horizonte politico , y á mójorar notablemente su situacion espantosa.'
He tomado del Argos de 1823 , perió lico que redactaba el Dean Fanes,
esta triste pintura de la situacion d : la república Argentina en ese año de
que habla el Sr. Parich. Por desgracia , esa leccion terrible recibida en.
tonces por la nacion fué estéril aun en sus resultados mas inmediatos. La
corrupcion, las intrigas y el despotismo de que Poeyredon , Tagle y otros
Be valieron para avasallar esta y las demas provincias , lo que dió lugar á
la funesta invasion de Ramirez, Carreras, &a . por una , arte ; y por otra , la
icfluencia desmoralizadora y anárquica de caudillos como estes últimos
surgieron de nuevo á los muy pocos años haciendo dil pais on vasto y es.
pantuso matadero ; y dejindo tras de si para muchos años , como subsis .
ten aun en la época actual, gérmenes de completa diso’ucion y ruina .
¡ Ojalá que todos los hombres que dirijen, ó tienen parte, en los regocios .
públicos de estas desgraciadas provincias, antes de practicar el mas mini
mo de sus actos, escudriñasen los sangrientos unales de la república , y tem .
blasen de no lanzarlas en el mismo lodazal de sangre en que tantas veces
ban perecido eu crédito , sus riquezas y su felicidad !
N. del T.
-185

nuevo sobre un sistema de centralizacion 6 unidad. Como


las provincias se oponian á esto a toda costa, dicha consti
tucion, despues de una prueba muy corta, abortó en sus re
sultados de igual manera que la que le habia precedido; y
solo condujo á nuevas disensiones con motivo de las tenta
tivas hechas por el presidente Rivadavia para forzarlas á
que reconociesen una autoridad á que de ningun modo se
hallaban dispuestas á someterse ( 1 ).
Desde ese año de 1827 la organizacion nacional de esa
República ha estado limitada á los débiles y precarios lazos
de una confederacion voluntaria que al presente constituye
la titulada federacion de las provincias del Rio de la Plata.
Aunque en 1820 , como se dijo antes, la disolucion del
gobierno supremo parecia disminuir no poco la importancia
de Buenos Aires, sin embargo no ha dejado quizá de ser en
.
( 1 ) ' El Congreso del año 25 , compuesto de las primeras capacidades
de la República , a la vez que de los partid.rrios mas obcecados y ciegos de
un sistema de gobierno muy bueno , pero incompatible con los hábitos y modo
de ser de estas provincias, tuvo no sin oposicion la buena fé de reconocer sa
ignorancia sobre el sistema de gobierno nacional, no mas adecuado, sino mas
al paladar de aquellas . Para salir de la dificultad , y arrivar al término do .
seado, teniendo en vista el triste fracaso de las constituciones anteriores del
año 15 y 19, dictó la siguiente disposicion , que se trasmitió a las provincias :
“ El congreso gener I de las Provinci is Unidas del Rio de la Plata , es
sesion de ayer ha acord : do y decreta lo siguiente :
1.0 Para designar la base sobre que ha de formarse la constitucion ,
consultesc previamente la opiņion de las provincias sobra la forma de gobier .
no que crean mas conveniente para afianzar el órden , la libertad y la pros.
peridad nacional.
2. ° La opinion de las provincias sobre esta importante materia se es
plicará por sus juntas ó asambleas representativas, y donde no las hubiese se
formarán con este objeto .
3.0. Las asambleas representativas espresarán su parecer, é inetrain
de ól al congreso á la mayor brevedad posible.
-136

muchos respectos ventajosa para sus intereses. Restringida


su jurisdiccion, sus gobernadores pudieron dedicar mas es
clusiva y eficazmente su atencion a los asuntos que estaban.
bajo su inmediato cuidado y á la consolidacion de las insti
tuciones provinciales.
Un intérvalo de paz que siguió á las disensiones intes.

Sala del congreso en Buenos Aires á 21 de junio de 1825--Narciso La.


prida , presidente - Alejo Villegas, secretario.
Excmo. Sr. gobernador de esta provincia , encargado del poder ejecativo
nacional .
Buenos Aires, junio 22 de 1825.
Acúsese recibo é insértese en el Registro Nacional -Herasm- Manuel
J. de Garcia ,"
No se esperó á que todas contestasen ; y sin embargo, Mendoza , San
Juan , Santiago, & a . , se declararon por la federacion ; Salta y Tucuman por
la unidad ; y hubo provincia , como la de San Luis, que mas previsora y 88
bia que el resto de la República , contestó que no atinaba sobre cual seria el
sistema de gobierno mas propio para la nacion.
Aun mas : avanzose imprudentemente el Congreso á elejir el Presidente
de la República , y véase lo que sobre esto decian los Sres. Velez y Gorritir
diputados á él :
1 Sr. D. Dalmacio Velez Sarsfield - En este artículo ( el 8. o de la cons
titucion ) principalmente, me he separado del dictámen de todos los demas
señores, que componen la comision . Yo habria diferido á sus luces, si le
gravedad del asunto . y el puesto que ocupo no me obligasen á obrar segun el
juicio de mi conciencia. Pero yo temo que si este artículo se sanciona , de
este mismo lugar destinado por la eleccion de los pueblos para hacer nader
la fraternidad , de este mismo lugar va á pacer la discordia .
Uoa de las quejas de los pueblos siempre ha sido , que los que estaban
é la cabeza del gobierno fueron siempre naturales de Buenos Aires, y eli
giendo ahora nosotros por poder ejecutivo al gobierno de Bnenos Aires, de
bemos tener presente, que una ley de la Sala de esta provincia dice : que el
gobernador de ella no puede ser natural de otra. Y cuando por una mala
eleccion , se coloque en el gobierno de Buenos Aires, una persona indigna ,
tendrá el congreso que sufrirla . Yo creo que no será este un caso dificil de
güceder. Por io migmo véase como procede el congreso á elegir al que ha
de elevar á ejecutivo nacional. Mirese en esto el indujo grande que se dá á
-137

tinas que hemos apuntado, resultó de grande utilidad; y du


rante algun tiempo, deponiendo todos los partidos sus odios
y querellas, todos parecieron deseosos de promover el mis .
mo obgeto: la recuperacion del buen crédito, y bien estar
del pais. Nunca quizas los negocios de Buenos Aires pre
suntaron una apariencia tan feliz y prometedora como du

la Sala de Buenos Aires , en los negocios nacionales, influjo contra el cual


se quejarán amargamente las provincias, y quejas que el congreso no tendrá
como calmarlas.” ( Sesion del 22 de enero de 1825 , en el Congreso General
Constituyente ).
Pero aparte de las objeciones que presentaba el diputado Velez Sars
field , y que en la práctica tuvieron un triste cumplimiento , véase lo que
sobre esta eleccion decia el Sr. Gorriti diputado por Salta , en la sesion del
6 de febrero de 1826.
El Sr. Gorriti. - " Señores , la cuestion no se ha puesto aun en su ver
dadero punto de vista , se trata de proceder ya á la eleccion del Presidente
de la República , pero puede hacerlo el actual congreso? ¿ Está autorizado
para ello? Véase pues lo que debe ventilarse , y lo que aun no se ha discu.
tido ....
¿Donde está la ley que nos ha de servir de norte ? Ella no existe aun :
luego el congreso , ni es elector , ni sabe en que forma ha de elegir, ni conóce
Jas cualidades que deberán tener los elejibles. Luego , ni tiene facultad para
elejir, ni conoce las formas en que debe hacerse la eleccion .... Los pueblos
habiéndose reservado expresamente la facultad de examinar, aprobar , ó
repulsar la constitucion , nos han inhibido mandar ejecutar disposicion algu
na que pueda ó deba hacer parte de la constitucion , antes de haber sido
aprobada por ellos .... Por amplios que hayan sido nuestros poderes , ellow
no nos autorizan para esta eleccion . Los señores representantes deben pe
nietrarse de esta verdad para no avanzar un paso que es capaz de orijinar en
las provincias' contestaciones contra la autoridad del congreso .... que se
presentará como el primer refractario de sus propias luces , el primer inva
sor de las imprescriptibles prerogativas de los pueblos, que él mismo tan
solemnemente proclamó. ”
Aun no se habia apagado el eco de estas sentidas palabras , que atendi
das podian haber salvado la República , cuando al dia siguiente 7 de febrero
de 1826, se llevó á efecto la eleccion de Presidente , que recayó por 35 votos
138

rante los primeros años de la existencia de su administra


cion provincial; y aunque esta fué seguida de la reñida lu
cha con el Brasil por la libertad de la Banda Oriental, se
hizo manifiesto por los misinos resultados de esa lucha, que

sus recursos eran mucho mas ilimitados de lo que se supo


nian, y que aun solos - porque muy poco auxilio les pres .
taron las provincias—-03 porteños eran bastantes para re
sistir eficazmente, y con buen éxito, todo el poder que el
emperador del Brasil pudiese reunir contra ellos (1 ).
A pesar de otras lainentables diferencias con otras na .
ciones aun mas poderosas, y de una larga y muy destructo
ra guerra civil , los porteños han aumentado sus posesiones
territoriales, su poblacion y recursos de toda clase, resulta .
do de un comercio próspero con los paises extrangeros, que
ha hecho de su ciudad, uno de los primeros emporios comer
ciales de la América del Sud.

contra tres, en el distinguido estadista Dr. D. Bernardino Rivadavia . No


habian pasado muchos dias , y ya il general Quiroga en la Rioja procedia
en consonancia con estas palabras de una comunicacion suya del : fio 32 :
“ Yo fui el primero en detestar su marcha, y aun oponerme á ella del modo
mas formal, como lo hice el año 26 por mi solo contra todo el poder del
Presidente de la República : pues que viendo yo la justicia de ini parte , no
conozco pe igro que me arredre ni que nie higa desistir de buscarla."
El 24 de diciembre del mismo año á pesar de fuerteg resistencia : 88
promulgó la constiturion y muy pocos meses despues, presid -ncia , constitu.
cion , y congreso ( que h bia custado á Buenos Aires iras de 100 000 pesos
fuertes ) rod. ban por el suelo, con todas las instituciones y capacidades que
los habian sostenido, y que habiun hecho de esa época una de las mas brie
Hantes y alucinadoras de la Repúbl.ca , y segun el juicio de sus sucesores ,
de las mas funestas.
N. del T.

( 1 ) No tengo a la vista el estado general del ejército argentino en esa


guerra , pero por datos seguros se componia del modo siguiente :
Bernesetine Percorrido

1828 .
G

Iitor.de Pod Kratzenstein Calle San Martin N ° 97.


--139

Por otra parte las provincias del interior poco o nada


han ganado en cuanto á verdadera importancia con su esta
do de aislamiento : la mayor parte de las provincias han su
frido todas las consecuencias de las luchas de los partidos
por apoderarse del poder, cayendo bajo el dominio arbitra
rio de gefes militares, que á su turno y echando mano dle
medios dignos ó indignos, obtuvieron la supremacia sobre
sus competidores; y si en algunas de ellas se ha establecido
el aparato de una sala ó junta representativa á imitacion de
la de Buenos Aires, puede asegurarse que tales asambleas
han mostrado ser en su mayor parte, poco mas que una
convocacion de los partidarios del Gobernador durante su
administracion, que segun todas las probabilidades debian
ratificar y sancionar, mas bien que limitar, su poder tirá
nico.

De la provincia de Buenos Aires .


De infanteria - el batillon n.o 1.o del coronel Correa.
De caballeria - el rejimiento n . ° 16 de lar.ceros de Olavarria ó de Bal.
bastro-el de colorados de las Conchas , de Vilela . El n.º 3 de coraceros
de Lavalle , y el n.º 4 del coronel D. Angel Pacheco ,
De lus provincias del interior.
De cuyanos y cordobeses , el rejimiento de caballeria n.o 1.º del co
ronel Brandzen ,
De Salta y Jujay, el batallon de infanteria n . ° 5 , de Olazabal, y antes
del coronel D. José Maria Paz .
De Entre-Rios, el n. ? , de infanteria , formado en el Arroyo de la
China .
De la Banda Oriental.

o 3 de infanteria , del coronel Alegre .


El n .
El n.º 9 de « aballeria , del coronel D. Manuel Oribe . Y la division del
general Lavallejr .
Y milicias sueltas de caballeria.
N. del T.
-140cm

Sin ninguna liga definida ó convenio general entre sí,


(1 ) aunque mas no fuese que para garantir la integridad de la
República , ó alguna cosa parecida á un congreso ó cuerpo
representativo para velar sobre sus intereses comunes, desde
la disolucion del de 1827, se han visto obligadas á delegar
al poder ejecutivo de Buenos Aires el especial y completo
encargo de todos sus asuntos nacionales : su defensa en la
guerra : el manejo de la deuda pública : y el de todas las ma
terias de interes comun para la república en general : depó
sito que, en virtud de los poderes ilimitados, y estraordina
rios, concedidos al general Rosas, gobernador actual de
Buenos Aires, ha llegado a ser conferido de hecho con to
dos sus deberes y responsabilidades, en un solo individuo.
¡ Estraño término de una lucha por la federacion!
Las guerras civiles y extrangeras en que la República
se ha visto empeñada, han servido de pretesto para confiar al
general Rosas esos poderes extraordinarios. Sin embargo,
esto no puede continuar siempre; y para mayor respetabili
dad de la República, y en pró de todos sus intereses, parece
que todos los partidos reconocen que cuanto mas pronto se
pueda colocar el gobierno nacional sobre una base mas cons
titucional y prometedora, tanto mejor será para todos.
En la situacion actual de las provincias, y despues del
fracaso de tantos congresos constituyentes, se ha insinuado
que quizá este obgeto podria conseguirse con mucha menos
dificultad ó riesgo de hacer que los pueblos del interior ten

( 1 ) Esto es inexacto : liga entre si á las provincias de la Confederacion


el pacto federal, ó tratado cuadrilatero de 4 de enero de 1831. Sin poseer ,
una constitucion nacional , exceptuando Buenos Aires y Santiago del Estero,
todas las demas tienen sus constituciones provinciales, y como único siste
ma legal de gobierno reconocen el federal, admitido , sancionado, y puesto
en ejecucion por todas ellas.
N. del T.
141

gan nuevos recelos sobre su independencia provincial, por


medio de su avenimiento a la convocacion periódica de
una Dieta un tanto parecida á la de los estados germánicos
en Francfort, bajo la presidencia reconocida del gobierno
de Buenos Aires; dieta ó asamblea que podria ser tan limi.
tada como se quiera en sus objetos, y circunscrita estricta
mente a abrir conferencias sobre los asuntos que afectasen
en comun á la confederacion. Algun arreglo parecido á
este realizaria la forma, como tambien el nombre, de una
confederacion .
Es fuera de mi intento el pasar de un bosquejo general
de los acontecimientos que han producido este estado de co
sas en la República Argentina, ni entrar en los detalles de
las luchas de partido y disturbios domésticos que han sido
tan fatales para el progreso de su organizacion social : seria
muy ingrata la tarea de hacerlo en el estado aun irritado de
los partidos en esos paises, y para los lectores ingleses esos
detalles serian de muy poco interés dado caso que se les pu
diesen hacer inteligibles, como me indicó uno de sus secre
tarios de estado en cierta ocasion : " hasta ahora su gobier
no no ha pasado del A, B, C; y por consiguiente, vale mas
que sus primeros pasos y principios se oculten de la vista ,
como sucede con las piedras de los cimientos de un edifi
cio " ( 1).
Debo sin embargo observar que si estas provincias han
hecho hasta ahora muy poco progreso respecto de lo mucho
( 1 ) Podria asegurarse que aun para los mismos Argentinos será inin
teligible la historia de su pais, cuando los partidos mas aleccionados depon
gan las armas , y , segun el Sr. Sarmiento , “ se civilice la nacion .”
Cuando esa feliz época llegue , cuan ingrata y colosal no será la tarea
que se imponga el que pretenda escribir fielmente la historia de esta Repú..
blica en los pocos años que ha atravesado desde su independencia ?
19
--142

que de ellas se esperaba, la misma dificultad de arribar á


una organizacion política bien cimentada, se ha manifesta
do igualmente en todos los nuevos estados Hispano - Ameri
canos, aunque bajo circunstancias muy distintas, por su lo .
calidad , clima, necesidades y condiciones físicas; no pose
yendo en la realidad otro elemento comun entre sí que el
de haber sido habituados y educados bajo el mismo sistema

Un laberinto enmarañado de intrigas y arterias villanas : guerras inca


lificables porque nuestro idioma carece de voces para designar su horrenda
atrocidad : huecas invocaciones de principios y palabras santas que se hacian
relucir ante una multitud , ya estúpida , ya discola , para encubrir aspiraciones
raines : ódios imbéciles de provincia á provincia , que se justificaban con el
orgullo de cada una , y que querian santificarse con una matanza dada ó re
cibida : congresales á quienes se les antojaba constituir é ilustrar la Repúbii
ca con 138 ó 191 articulos constituyentes , y caudillos que les demostraban
con el saqueo de una provincia ó con el fusilamiento de un ejército , lo im
practicable de tai antojo: revoluciones militares contra la legitimidad que en
nombre de la ley sancionaban la legitimidad del banquillo ó de la horca : mi
norias que en su saña desesperada de vencidos iban á pedir , ya á los salva
ges del desierto , ya á los navios de línea de la Francia y la Inglaterra un auxi
lio inefica císimo, y que asi mismo era concedido con soberbia , y recibido
con repugnante degradacion : sistemas de gobierno en que el degüello se re
ducia á reglas , y la opresion á independencia del pais: y luego !.
¿Qué reputacion ha quedado sin mancilla ? ¿Cual es el hombre honrado ,
uno solo siquiera , que haya existido en la república en 42 años de lucha у
vandalage? Pregúntesele á los partidos , y ellos, si se encuentra ese hombre,
lo mancharan el rostro con calumnias y oprobios !
¿Qué monumento recuerda á los argentinos los heróicos hechos de ar
mas, ni las glorias de la inteligencia de tantos varones ilustres que mas que
en ninguna otra han abundado en esla República ?
Ahi teneis en la plaza de la Victoria esa famosa pirámide sin nombre ,
cuyo destino para los transeuntes no osaremos deciros.
Luego , si pasais por el atrio de Santo Domingo vereis una gastada
lápida colocada por el cariño de un hermano, y en ella leereis - aquí yace el
general Belgrano-- y dad gracias que al menos en esa piedra se conserve
su nombre !
--143

colonial de la madre patria, sistema que parece haber sido


tan eficaz como se esperaba, en inhabilitar á los pueblos pa
Y para escribir algo sobre este desgraciado pais , y su historia , no bus
queis un escritor argentino , porque para ser fiel á la actualidad de los parti
dos y á su inveterado encono, tendrá que insultar uno á uno á 50,000 do sus
compatriotas, ó enıudecer acaso por un decreto gubernativo, ó verse insala
tado por una muchedumbre irritada .
Los europeos se encargan de escribir esos menguantes anales, y excep
tuando al Sr. Parish que se retrae acertadamente de tan ingrata tarea ( por
lo que ya ha sido vejado por algunos) pregúntese qué es en Europa de 20
años á esta parte la poderosa República Argentina, que sostuvo su honor en
Obligado ; y la encontrareis por los suelos, y acaso alguno de sus mismos hijos
ultrajándola alli.
Así en Europa la República Argentina para los periodistas y escritores
no es otra cosa que el escándalo y la mancha de Sud América .
Así las artes , la industria , los capitales , los brazos de la Euroqa prefie
ren ir á poblar y establecerse entre los inhospitalarios bosques de las Monta
ñas Rocallosas, o en las playas donde el cólera diezma á los habitantes, antes
que mirar siquiera el hermoso cielo argentino, en el que temeran ver en cada
nube que pasa una revolucion, y en cada lluvia que de él se desprenda anu
descarga á metralla .
Y ; estéril y vergonzoso fruto de las guerras civiles ! si se les pide á aque.
llos escritores una solucion para el problema de la felicidad del pais, acaso
responderán--todo consiste en la extincion ó anonadamiento de la raza de
sus hijos!
Tiempo es ya que los hombres de corazon é intelijencia de todos los par
tidos reconociesen en el orden y la paz la única , única salvacion de la Repú.
blica . Con la paz á todo trance se adquiririan irremisiblemente todos los
goces y condiciones que distinguen á un pueblo libre, feliz, y progresista.
Tiempo es ya de proclamar en muy alta voz despues de 40 años do
amargas lecciones, que el pretender los caulillos ó los tribunos adquirir para
los pueblos leyes respetadas, instituciones liberales, gobiernos paternales, in
dustria , riqueza y crédito, dando batallas, haciendo invasiones, encabezando
motines, y armando las poblaciones en masa para degollarse unus á otros, es
una aberracion criminal, pero escusable porque es de las épocas pasadas ; pero
que de hoy en adelante debe ser estigmatizada como un canibalismo , que ya
hi costado á la nacion mas de 40,000 victimas ,
N. del T.
ra un estado de libertad é independencia civil, y que los
redujo a la incapacidad de la niñez cuando se vieron entre
gados á sí propios, y dependiendo de sus propios recursos .
Nuestra ignorancia en Inglaterra del verdadero estado
de los pueblos de Sud América despues de su emancipa
cion de la España, nos indujo naturalmente á volver la vis.
ta á lo que habia tenido lugar en nuestras propias colonias
norte-americanas, y con muy poco discernimiento quizá, á
anticipar el mismo rápido adelanto y mejora en su condi
cion social, cuando nada en realidad podia ser mas deseme
jante que las circunstancias en que se hallaban los súbditos
coloniales de la gran Bretaña, y los de la España cuando
tuvo lugar su independencia política.
En las colonias británicas los fundamentos de un buen
gobierno estaban ya establecidos , y comprendidos perfecta
mente los principios de la administracion civil , siendo de
este modo casi imperceptible la transicion. Por otra parte,
en las colonias españolas toda la política de la madre patria
parece haber sido basada sobre la perpetuacion del estado
de servilismo y de ignorancia de los naturales : señalados y
rebajados como individuos de una raza inferior ( 1), eran
con muy raras excepciones, excluidos de todos los empleos
de confianza y de honor, en los departamentos civiles, mili
tares ó eclesiásticos del gobierno, del comercio, y de toda
otra profesion que pudiese contribuir al desarrollo de la in
( 1 ) En el dictamen fecha 26 de mayo de 1810 que se ha citado en una
nota anterior , del Dr. Cañete , se lee lo siguiente á este respecto :
“ En unos pueblos, sin ilustracion , sin disciplina y sin costumbres , como
son en la mayor parte los de América es imposible establecer un sistema de
seguridad , no teniendo un apoyo de proteccion sobre qaien fijen sus esperan
zas los ciudadanos."
N. del T.
-143

dustria del pais, y del talento de sus hijos. Aun la misma


historia de su propio pais, se les apartaba de la vista, sién
doles prohibida su lectura, por el temor de que abriesen gus
ojos a la realidad de su condicion (1) .
Cuando la lucha sobrevino, pronto se arregló irrevoca.
blemente la cuestion de su independencia; pero seguramen
te no existian los elementos precisos para el establecimiento
inmediato de una cosa parecida á un buen gobierno. Bajo
tales circustancias los sucesos subsiguientes eran perfecta
mente naturales; á falta de todo otro poder real, el del man .
do militar que habia nacido de la guerra, obtuvo un ascen
diente cuya influencia se hizo muy pronto visible en todos
los nuevos estados. Todos ellos mas o menos cayeron de

( 1 ) Debe verse para ser creido el siguiente decreto por el que se de


clara prohibida la historia de América por Robertson , espedido en 1779 por
el ministro español Galves.
“ CIRCULAR.'S
El Excmo . Sr. Virey de estas provincias en oficio de 7 del presente mes
dice lo siguiente :
• El Sr. D. José de Galves en carta de 22 de diciembre del año próxi
mo pasado me dice lo siguiente : El Dr. D. Guillermo Robertson, rector de
la universidad de Edimbnrgo, y cronista de Escocia , ha escrito y publicado
en idioma ingles, la historia del descubrimiento de la América ; y teniendo el
Rey justos motivos para que dicha obra no se introduzca en España ni sus
Indias, ha resuelto S. M. que con el mayor rigor y vigilancia se impida su
embarco para las Américas y Filipinas , ni en el idioma ingles, ni en ningun
otro á que se ha traducido ó se traduzca : y que si hubiese algunas partidas ó
ejemplares de dicha obra , en los puertos de unos ú otros dominios, ó introdu
" cidos ya tierra adentro se detengan y embarquen á disposicion del ministerio
de mi cargo . Y de su real órden, lo participo á V. E. para que tomando
las providencias mas estrechas, y convenientes en esta jurisdiccion , tenga
el debido cumplimiento esta resolucion . Cuya real órden traslado á V. s .
literal , á fin de que espida las mas eficaces, y conducentes á su cumplimien
1o , en esta jurisdiccion de su cargo.”
-146-

hecho bajo el despotismo militar; y los pueblos, deslumbra


dos con las victorias y proezas marciales de sus gefes ó cau
dillos, pasaron imperceptiblemente de un yugo á otro. Ver
dad es que por todas partes se convocaron congresos nacio

nales y asambleas legislativas; pero estas, aspirando general


mente a instituciones y cosas mas allá de lo que era compa
tible con sus circunstancias, fracasaron en su mayor parte,
confirmando por esto mismo el poder absoluto de los gefes
militares.

Los sud -americanos sin embargo, abolieron el tráfico


de esclavos, pusieron fin al tributo y á la mita , ó trabajo
forzado de los indios, sancionaron leyes que garantiesen las
personas de todo arresto arbitrario; establecieron mas ó me .
nos nominalmente la libertad de la prensa ; é invitaron a los
estrangeros á establecerse en el pais. Todas estas medidas
les atrajeron las simpatias y cooperacion de los hombres de
principios liberales de Europa, que creyeron ver en ellas
una evidencia de lo aptos que estaban los pueblos en gene
ral para recibir instituciones libres; en lo que por desgracia
3e equivocaban .
Es verdad que en Sud-América esos pueblos proclama
ban con sus gefes : " independencia y libertad , " y que para
adquirir la una , y establecer la otra combatieron con el ma
yor denuedo; pero en cuanto a libertad en el sentido que no
sotros damos á esta palabra, eran muy cortos sus conoci
mientos sobre ella : aunque á la verdad, ¿ cómo podian ha
berlos adquirido?
Limitándonos á las provincias del Rio de la Plata: has
ta el periodo en que asumieron el manejo de sus propios
negocios, por entre toda esa vasta estension de territorio que

se dilata desde Buenos Aires á Lima, mas de mil leguas,


-147

incluyendo muchas ciudades, y lugares populosos, con sus


universidades, colegios, escuelas y tribunales de Justicia, ci
viles y eclesiásticos, se sabe que solo existia una prensa mi
serable y vieja, que habia pertenecido antiguamente á log
jesuitas de Córdoba (1). Hasta el dia en la mayor parte de
las provincias no hay una cosa parecida (2).
Por decirlo así aun tienen atado á su cuello el verda
dero yugo de la madre patria - el Código de Indias- for
mado para un estado de cosas totalmente distinto : para es
clavos, no para hombres libres. Aun tienen que aprender
prácticamente que la verdadera libertad en una sociedad ci
vilizada puede única y realmente existir allí donde los po
deres é influencia de las autoridades dominantes estén de
bidamente deslindados y equilibrados, y en donde las leyes,
no las leyes coloniales de la vieja España, sean de tal modo
administradas por jueces independientes y rectos, que ase
guren á cada miembro de la sociedad una plena seguridad
en su persona y bienes, una justicia en su desagravio, y el
derecho de espresar libremente sus opiniones políticas (3).
( 1 ) Véanse las cartas de Pasos, sobre las provincias unidas de Sud
América , dirigidas al honorable Enrique Clay en 1819.
( 2 ) Las hay actualmente en todas menos una provincia , y las prensa s
de Mendoza , Córdoba . San Juan , Entre - Rios y Santa Fé , donde se publican
periódicos y algunas obras de mérito, son bastante completas y buenas.
N. del T.

( 3 ) Justamente á esta vital reforma se dedicó el decreto de 24 de agos


to de este año para la formacion " de nuevos códigos, civil , penal , de comer
cio у de procedimientos. ”
Para los hombres ilustrados y rectos, tanto del pais como extrangeros ,
la actual administracion de justicia y leyes vigentes sobre la materia en to
das las provincias de la Confederacion , representan una de las causas mas
inmediatas del atraso , ruina y descrédito del pais, y que cuanto mas pronto
-14S-

La promulgacion y cumplimiento de estas leyes es la


que hace á los hombres verdaderamente libres, y los habi
lita para el goce de instituciones liberales ; pero un estado
semejante de cosas no se establece ni se consigue en un dia,
ni en una generacion ; ni puede ser procurado por una
constitucion escrita por mas perfecta que ella sea en
teoría .
Citando las palabras de una de nuestras mas eminen
tes autoridades en materias de constitucion : « Mirado en lo
abstracto ' no existe una cosa semejante á la libertad : no
puede ser el resultado de una sola ley, ni aun de la volun
tad del pueblo ; debe estar ligado á, y formar parte de, las
costumbres y usos que distinguen una nacion de otra . El
sistema mas perfecto de leyes en teoría , como igualmente
las formas mas perfectas de gobierno que el filósofo puede
imaginar, son completamente ineficaces y de ninguna fuerza,
á menos que el uso las haya hecho congeniar con los sen
timientos y hábitos del pueblo . Quid leges sine moribus?
dice el poeta, que habla el idioma de la verdad, al decir,
que de nada sirven las leyes sino están basadas sobre las
costumbres y usos de una nacion » (1).

se reforme la una y se revoquen las otras, tanto mayor será el beneficio que
se haga á la nacion .
Por lo demas, el referido decreto no tenia , á nuestro entender, otro de.
fecto que el de infrinjir el pacto federal tan soleronemente proclamado ,
pues con él se atacaba la soberanía de cada una de las provincias , que en
la práctica debian rechazar códigos y leyes para cuya formacion y sancion
no se habia colicitado ni su concurrencia ni su beneplácito.
N. del T.

( 1 ) Acusacion de lord Abinger al Gran Jurí de Leicester en 1837,


Véase lo que sobre esto mismo decia el diputado por Bucnos Aires ,
Dr. Aguero, una de las capacidades mas notables del congreso del año 26. '
149

Si tantas veces ha fracasado este experimento en algu


nos de los mas antiguos estados de la Europa, no seria racio
nal que esperásemos pudiese tener un éxito mas feliz en es.
tados tan novicios é infantiles, como lo son aquellas repú
blicas, en donde un sistema vetusto en su totalidad, y sis
tema español, debe ser descompuesto y amoldado á las
necesidades de un modo de ser completamente distinto y
nuevo de la poblacion.
El tiempo -- y nosotros, con mas razon que todos los
demas pueblos del mundo, debemos conocer cuan prolonga
do debe ser este -- es necesario, es indispensable para madu .
rar tan buenos frutos. La educacion, la prensa, una comu
nicacion mas frecuente con el resto del mundo, y la espe
riencia tanto mas valiosa cuanto se ha adquirido á caro
precio, van gradualmente contribuyendo todas á ilustrar á
“ Lo que hace la felicidad de un estado, lo que forma gu riqueza, su
prosperidad , es su organizacion ; pero una organizacion no la forma la cons
titucion, no señor, antes al contrario. Si se quiere dar una constitacion, y
que esta sea buena , es preciso que se suponga la organizacion en el estado,
porque si no es imposible que la constitucion tenga efecto ni pueda llevarse
* ejecucion. Lo que interesa al estado es organizarse no con constitucioni,
sino con leyes particulares, segan lo demanden las circunstancias . Se cree
que es muy interesante el apresurar el momento de dar un código constitu
cional para dar organización al estado, y ýo creo que esta seria la ruina del
ostado mismo, y por lo tanto en lo que debemos ir mas despacio. Todo lo
qae debe haber en una constitucion adaptada a nuestra situacion , está en
oposicion (y esto es lo mas dificil que hay entre nosotros ) con nuestra edu .
cacion , con nuestros hábitos y con naestras costumbres, porque nos hemos
criado desgraciadamente bajo un sistema en que no se conocia más ley que
la voluntad de un solo hombre .” (Sesion del 9 de junio de 1825.)
Lo quo se decia en ese año puede repetirse en el 52 ; y el fracaso de
aquel congreso, que desoyó tan saludables consejos, debe ilustrar el buen
sentido y experiencia de los hombres que procuren el bien del pais.
N , del T.

i
-150

los hijos de esas jóvenes repúblicas, preparándolos para sus


destinos futuros.

Bien pudo la España , que conocia las consccuencias


de su sistema colonial , y la incapacidad ¡ ara gobernarse á
si mismos en que habia dejado á los sud americanos, va
lerse de todo lo que dejamos dicho, como un argumento con
tra el reconocimiento de su independencia por otros paises ;
Fero de muy poco servia esto cuando era manifiesto a todo
el mundo, que no estaba en sus manos traerlos a la sujecion ,
y que los pueblos de Sud América habian no solo alcanza .
do su completa independencia, sino que estaban.resueltos y
poseian los medios de sostenerla .
Cualquiera que fuesen las opiniones de algunos en
cuanto al porvenir contingente de los nuevos estados, la
notoriedad de este hecho ro dejaba otra alternativa a lcs
gobierros extrangeres (ar:ycsaúl dites se balian aprovecha
do naturalmente de ese estado de cosas para abrir un gran
comercio con aquellos paises, y para la proteccion de los
cuales y sus intereses, se hacia preciso proveer algo ), que la
de establecer relaciones adecuadas y reconocidas con las au.
toridades que habian subrogado á las de la madre patria .
Es aquí que creo deber espresar en cuanto a la Gran
Bretaña, que , aunque entre las demas naciones era la po .
tencia mas interesada en los resultados, no demostró nin.
gun deseo de precipitar una crísis que fucse perjudicial á
su antigua aliada. Es notorio que el gobierno ingles repe .
tidas veces durante algunos años insistió cerca del de la
España sobre la necesidad de arribar a algun arreglo amis .
toso con sus antiguas colonias, amonestándola á no perder
la oportunidad que hasta entonces se le presentata de ase
gurar para sí las ventajas comerciales que tenia un lejítimo
161

derecho á esperar en todo avenimiento definitivo con aque.


llas, y aleccionándola enfáticamente asobre los riesgos que
podia traer toda postergacion, como tambien el rápido do
sarrollo de los sucesos . )
Pero la España ni hacia, ni pensaba en otra cosa que
en continuar siendo siempre « España y sus Indias; » no que:
riendo despertarse de ese letargo, hasta que estas se emanci.
paron de su dominacion , segun todas las apariencias,
para siempre.
Fué entonces, en 1822, que el marques de Londonderry
tuvo que declarar expresa é inginuamente que las convic.
ciones del gobierno británico eran « que una parte tan gran .
de del mundo no podia continuar por mas tiempo sin al
gunas relaciones establecidas y reconocidas. Que la poten.
cia que ni por sus consejos ni por sus armas podia hacer
preponderar prácticamente sus derechos sobre sus colonias,
se hacia responsable del mantenimiento de las relaciones de
cstas con los demas poderes. Y que desde que no podia
traerlas de nuevo a la obediencia, debia tarde o temprano
ver establecidas aquellas relaciones, por la necesidad pre
miosa de las circunstancias , bajo una forma distinta. »
Dos años despues, su sucesor, Mr. Canning, encon.
trando que todas las amonestaciones hechas á la España
eran ineficaces, é impulsado por la marcha de los sucesos
tanto en Europa como en América, procedió á abrir nego.
ciaciones directas con los gobiernos libres de Buenos Aires,
Méjico y Colombia, celebrando tratados comerciales, los que
prácticamente en todos sus fines y objetos suponian un re.
conocimiento de su independencia política por parte de la
Gran Bretai .
Mr. Canning, al quejarse la España de esta conducta,
-152

contestaba en su justificacion demostrando las exigencias


del caso, y la ley internacional que, en la opinion del go .
bierno ingles, hacian imposible el demorar por mas tiempo
la adopcion de semejante línea de conducta. « Ningun bien
ni utilidad práctica, podia resultarle à la madre patria, y
por el contrario podia perturbar la paz del mundo, el con
tinuar ilamando posesiones ó colonias de España, aquellas
en que todo poder español y ocupacion de su territorio por
los españoles, se habia estinguido, y borrado del modo mas
completo. Las sociedades políticas, son responsables ante
todas las demas de su conducta : es decir, están obligadas á
practicar, y cumplir los deberes internacionales ordinarios
y de uso, ó á desagraviar é indemnizar toda violacion de
los derechos de otros por sus ciudadanos ó súbditos. Aho
ra bien , ó la madre patria debe continuar responsable de
actos sobre los que ya no puede imponer ni una sombra de
dominio ó autoridad ; ó los habitantes de esos paises cuya
condicion independiente y política está de hecho estableci
da, pero a los que se les niega el reconocimiento de esa in
dependencia, deben verse colocados en una situacion en
que, ó ya son del todo irresponsables de sus actos, ó de
ben ser tratados como piratas y bandidos por algunos de
sus actos que pudiesen dar motivos de queja á otras na
ciones.

« Si la primera de estas alternativas--- la completa irres


ponsabilidad de los estados no reconocidos es demasiado
absurda para sostenerse, y si la última- el tratar á sus ha
bitantes como piratas y bandidos -- es demasiado monstruo
sa para ser aplicada por un tiempo indefinido á una gran
porcion del mundo habitable ; no le quedaba otro camino
que escoger a la Gran Bretaña , ó á cualquier otro pais que
--- 153

tuviese relacion con las provincias Hispano - Americanas,


que el de reconocer á su debido tiempo su existencia polí
tica, como de nuevos estados, poniéndolos asi dentro del
círculo de esos derechos y deberes que las naciones civili
zadas están obligadas mútuamente á respetar, y que tie
nen la atribucion de reclamarse reciprocamente unas para
otras..
Los Estados Unidos de Norte América, adoptando una
opinion idéntica, nos habian precedido ya en la apertura de
relaciones diplomáticas con las nuevas repúblicas, siguién
dose este ejemplo por los demas gobiernos, segun iban sus
súbditos ligándose comercialmente con aquellos pueblos y
precisando de tal proteccion para sus intereses.
Los tratados celebrados por la Gran Bretaña con los
sud americanos en 1824 han subsistido hasta hoy por
mas de un cuarto de siglo : sin estipularse en ellos, como
decia Mr. Canning, ningunos privilegios esclusivos, ni pre
ferencias que pudiesen crear celos, sino por el contrario,
pactando una libertad igual de comercio para todos : esos
tratados han hecho la base de sus relaciones comerciales con
los demas paises, que desde su orígen se han entablado de
ese modo sobre principios sólidos y liberales. Casi seria
por demas añadir que ellos han probado ser de grande im
portancia para los súbditos ingleses establecidos en aquellos
paises, que se han hallado en circunstancias muy inespera
das, y especialmente, los residentes en Buenos Aires ( 1 ).

( 1 ) Seria justo reconocer que la reciprocidad equitativa de esos tra


tados, de que se habla como una concesion , so'o existirá dentro de dos ó
tres siglos : y solo entonces podrá ser excusable el malhadado prurito de las
naciones insignificantes y débiles por celebrar tratados con potencias de pri
mer órden .
W. del T.
regiones
tro naví
Hornos
tres sem
Pr
11 á lo
nos Ai
CAPITULO VIII . sagero
primer
buque
hay á
Llegada á Rio Janeiro. Entrada I Rio de la P'ata . El Pamrero. Fxten. geros
tension inmersi del Rio. Va izas de Buenos Air. s . Baj da á tierra ,
Prim.ras iin ; re ions en la ciudad . Edificios púbi os. Interior de las ray )
Ca8 ? «. Falta de comodidade-. Mejoras litro -sucidas por los extrai . M. « E
g rou. Mw.lo de c o ego r gui, Empe rado de granit, i piedra de rasem
Martin Garris. Qunt : s y jardines. Flores y fruta :. El agave ó pita ,
Cactus ó luna . Picaflores dumesticados, metri

aviso
sabes
DESPUES de un favorable viage de 40 dias desde Ingla
POCO
terra en el buque de S. M. Cambridge, llegué á Rio Janei ribles
ro en febrero de 1824. Habia leido y oido referir con exa
geracion las bellezas de su magnífica bahía, pero mis espe-.
berl
ranzas fueron sobrepasadas. Nada hay en Europa que pueda
tonc
compararse con el paisage espléndido. y variado, cubierto
como lo ví en todas las glorias de aquella vegetacion tu .
pida y maravillosa que solo puede encontrarse en los climas veir
inter tropicales. inte
Sin embargo, el calor era en aquella cstacion casi in. qui
tolerable para el que no estuviese acostumbrado á él, in per
fundiéndome mayores deseos de llegar á mi destino en las ma

tur
regiones mas frescas del Rio de la Plata ; pero como nues
tro navío de 88 cañones debia dar la vuelta por el Cabo de
Hornos precisaba muchas refacciones, deteniéndonos así
tres semanas mas antes de ro ler seguir nuestro viage.
Procuré tomar pasage en un buque mercante que sa
lió å los pocos dias de nuestra llegidi con direccion a Bue.
nos Aires, pero la cámara estaba ya ocupada por otros pa.
sageros ; siendo esto una felicidad para nosotros porque lo
primero que oimos al llegur á Montevideo fué que dicho
buque se habia estrellado sobre una de las islas que
hay á la entrada del rio, ahogándose muchos de los pasa
geros al intentar llegir á tierra sobre una balsa.
Apenis habíun ) ; echilə anılas en el p'ierto, sir Mur
ray Maxwell , que estacionaba al mando del buque de S.
M. « Briton ,» nos anunció por su telégrafo, que nos prepa .
rásemos para una tormenta inminente, de la que el baró.
metro, segun le habia enseñido la esperiencia, daba un
aviso oportuno. Amontoníbanse nagros nubarrones impul.
sados por un fuerte viento Sal Oeste, que pronto arreció
poco menos que á un huracan, acompañado de los mas ter
ribles trueno y relámp:1gos. Nuestro gran buque principió
á gurruar ante el viento, no pudiéndo.sele detener hasta ha.
ber largado toda su enorme amarra ó cadena, quedando en.
tonces inmoble sobre un mar de barro.
Era esto lo que se llama el pampero. Muy cerca de
veinte y cuatro horas continuò soplando furiosamente sin
intermision ; entonces cambió el viento, y todo quedó tran
quilo; regocijando de nuevo la vista un hermoso cielo azul;
pero el rio alborotado por el reciente temporal, podia lla
marse con mas propiedad un mar amarillo, á causa de sus
turbias aguas y vasta anchura .
-150

En su embocadura, entre el cabo Santa Jaría, y el de


San Antonio , su ancho es de 170 millas ; algo mas arriba
desde Santa Lucía, cerca de Montevideo, en donde noso
tros estábamos anclados, hasta la punta de Piedras sobre la
costa del Sud, tiene de travesía 53 millas : un doble
casi de la distancia que hay desde Douvres hasta Ca
lais; y á no ser por sus aguas dulces, dificilmente po
dria un extrangero dejar de creer que aun está en alta
mar. Sin embargo su fondo no está en proporcion de la es-
tension de este inmenso caudal de agua ( 1 ) . Hasta Mon
tevideo, excepto en el canal que hay entre el banco Chico,
y el de Ortiz, la sonda toca término medio, en diez pies.
No se consideró seguro que el navío « Cambridge, »
por el agua que calaba, intentase subir rio arriba, vién
donos por esta razon obligados a embarcarnos en Montevi.
deo abordo de una pequeña goleta empleada como paquete
entre este punto y Buenos Aires, al mando de un ingles,
que era considerado como uno de los mejores pilotos del
Rio.

Salimos por la tarde, y al dia siguiente al amanecer,


estábamos a la vista de la costa Sud, aunque a causa de la
fuerza de la corriente nos hallamos á 20 millas menos de
distancia del cálculo que habíamos hecho. Mostráronsenos
mastiles y varios buques idos á pique que sobresalian so.
bre el nivel de las aguas, sirviendo de triste aviso de los

( 1 ) Puede decirse generalmente hablando que la profundidad del rio


depende mucho del viento. Cuando prevalecen los viening nortes ó del oes.
ic, se aminora considerablemente, en especial en su parte superior; sobre
el banco Ortiz . Por otra parte con un viento fuerte del este ó sud , sube
desde 6 , y muchas veces hasta 12 pies ; entonces el tiempo es generalmente
fresco y agradable , y la atmósfera limpia. Por el contrario , los vientos del
Norto traen lluvia ,
--- 157

riesgos de aquella navegacion . No menos que tres buques


ingleses habian naufragado en el mes anterior en aquella
parte del rio, cuyos cargamentos se avaluaban aproxima
damente en 500,000 pesos fuertes.
De entonces acá se han construido algunas farolas
( como la del Cerro ) se han puesto boyas en los puntos mas
peligrosos del Rio, y algunos prácticos lemanes circulan
por su embocadura para conducir los buques bien á la ba
hia de Montevideo, ó rio arriba a Buenos Aires. Con su
auxilio, y con las excelentes cartas é instrucciones náuticas
que se han publicado, la navegacion se ha hecho regular
mente segura para el inmenso número de buques mer.
cantes que continuamente suben y bajan por aquel
rio ( 1)
Al amanecer del dia siguiente de nuestra salida de
Montevideo , arribamos á Buenos Aires. Los buques que
calan 15 ó 16 pies tienen que anclar siete ú ocho millas
distantes de la ciulad, de donde se les distingue muy poco,
por lo que a menos que el tiempo esté sereno, el desem
barco no deja de ser peligroso, especialmente cuando hay
neblina, cosa muy comun en el invierno ; pero como el bu
que que nos conducia era pequeño, nos internamos en se

( 1) Véanse especialmente las snbservaciones respecto de los vientos,


tiempo , mireas, & a ; en el Rio de la Plata ” por el capitan Heywood en
1813 ; y las “ in -trucciones náuticas para Sul América, por los capitanes
King y Fi'zrny " publicadas for el departamen : o Hidrográfi'o del Almiran
tazyo , en 1850 ; como tambien lus cartas pub icadas por el mismo departa.
mentu . Tambiun son muy recomendables los trabajos y cartas de Espurna,
Velez, Descalzi, To!!, y otros , hechas en Buenos Aires ; y que en la indife
rencia con que al parecer se ha mirado y se mira tan importante ramo
para el comercio de este rio, merecen una distinguida mencion .
ni del T.
21
158

guida en lo que se llaman valizas interiores, paralelas á la


ciudad, y de donde se la vé en toda su estension coronando la
lomada ó barranca que limita por allí la costa Sud del rio ;
viéndose de tal modo que las torres de las iglesias son lo
único que interrumpe un nivel tan igual como el de las
aguas del opuesto horizonte. No hay allí un fondo lejano
para el paisage; nada de montañas ni bosques ; una vasta
y prolongada llanura se extiende siempre igual por mas de
800 millas hasta la cordillera de los Andes.
Nada puede haber mas desagradable que el actual de.
sembarcadero y modo de bajar á tierra. Dificilmente pueden
Jos botes encontrar agua bastante para aproximarse á la
orilla, viéndose al llegar á una distancia de 40 ó 50 varas,
asaltados por todas partes por carretillas, que siempre en
tran al rio en la espectativa de pasageros, y cuya forma
у armazon es en alto grado característica del pais. Sobre el
ancho y grueso eje de un gigantesco par de ruedas de seis
á siete pies de alto, se vé sostenida una especie de platafor
ma, compuesta de media docena de tablas separadas unas
de otras dos ó tres pulgadas, dejando entrar el agua á cada
!
olada que pasa. Las estremidades son abiertas; un tosco
cuero estirado forma los costados, y una corta y gruesa
lanza unida al eje completa el carruage. A esta grosera é
ingobernable máquina se ata el caballo, pero unicamente á
una argolla que hay en la estremidad de la lanza ó pértigo,
prendiéndolo de la cincha ó sobre cincha, pudiendo el car
retillero ó ginete darle vuelta de este modo, y hacerlo gi
rar como sobre un eje, y ó bien tirar, ó empujar ade
lante el rodado como una carretilla de mano, segun sea
mas conveniente en un momento dado. De este modo
por la primera vez de mi vida ví la carreta delante
del caballo : en Europa nos causa risa esta idea, pero
-159

en Sud América nada es mas comun que la realidad (1).


La salvage y grotesca apariencia de los tostados car
retilleros, medio desnudos, jurando y gritando, y empu.
jándose unos á otros, y azotando sus miserables y exhaus
tos caballos por entre el agua, como para mostrar el ningun
valor que dan å las creaturas irracionales en estos paises,
es bastante para pasmar un extrangero á su primera llega.
da, y hacerle dudar si verdaderamente desembarca en un
pais cristiano.
En tiempos atras habia un muelle que entraba alguna
distancia al rio y evitaba una parte de estos inconvenientes,
pero fué desmoronado con el empuje de las aguas años hace,
y de entonces acá, ó el gobierno ha sido demasiado indo
lente ó ha estado demasiado ocupado en otras cosas para ree
dificarlo. Nada hace mas falta, ni merece la atencion mas
seria de las autoridades, mientras que creo que no habria
una obra que el gobierno emprendiese que pudiera mejor

( 1 ) Cerca de 20 años han pasado desde que el Sr. Parish hizo esta
.
descripcion , y en todo esta espacio de tiempo la única mejora que se ha
hecho en ese feo mueble que describe , ha sido el sostituir una armazon do
madera á los costados de cuero que antes tenian. El extrangero que llega
á estas playas, y se vé condenado á bajar á tierra en ese carruage , muchi
simra razon tiene en forınar una idea triste y desdeñosa de nuestra civiliza
cion . 31 á esto se agrega la torpe grosería de los carretilleros , y la poca
obsecuencia de algunos empleados pasados ó presentes del puerto, el mu
ladar que actualmente inficiona con sus miaemas toda la titulada alameda ,
y el súcio aspecto de casi todo su frente, cuan ruin no debe ser la idea
que se formen de la gran capital del Sud.»
Nueve o diez han sido los proyectos de buenos y magnificos muelles
que se propusieron al gobierno hacen tres ó cuatro meses , el mas infimo
de los cuales habria sido una mejora incalculable para el pais en general
y sobre todo de inmensísima ventaja para Buenos Aires, pero como tan
las otras cosas buenas la guerra se ha encargado de dejarlas en proyecto.
V. del T.
-160

que la del muelle cubrir sus gastos y costos: porque la co


modidad para los pasageros es de poca consideracion si se
compara con el valor é importancia que seria para el co
mercio de Buenos Aires la adquisicion de un muelle de
descarga . La pérdida y perjuicios que cada año se sufren á
causa del actual modo de conducir las mercancías á tierra,
porque estas, de igual suerte que los pasagerɔs, se desembar
can en las tuscas carretas que he descrito , es incalculable
y en alto grado ruinoso para el puerto, bajo un punto de
vista comercial.
Si mis primeras impresiones al ser acarreado á Buenos
Aires, del modo desagradable que he mencionado, no fue
ron de las mas gratas, pronto se disiparon, dando lugar á
ideas distintas.
Al atravesar la ciudad llamóme la atencion la regula
ridad de las calles, la apariencia de los edificios públicos é
iglesias, y el alegre aspecto de las blanqueadas casas, pero
mucho mas el aire de independencia de las gentes, que me
presentaba un notable contraste con la esclavitud y escuálida
miseria que tanto nos habia repugnado en Rio Janeiro.
Buenos Aires, como todas las demas ciudades de la
América Española , está edificada bajo el plan uniforme
prescrito por el código de Indias, que consiste en calles
rectas que se interceptan unas á otras en ángulos agudos á
cada ciento cincuenta varas, y que forman cuadrados (cua
dras) muy semejantes a los de un ajedréz.
Con exepcion de las iglesias, que aunque no conclui
das en su esterior, ostentan en su interior todos los atrac
tivos de la religion á que pertenecen, y serán duraderos
recuerdos de los Jesuitas que las edificaron en su mayor
parte, nada hay de remarcable en el estilo ó arquitectura
de los edificios públicos.

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