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Blasco-y-Grimaltos Coherentismo 81

1) El documento discute las diferencias entre el fundamentalismo y el coherentismo como enfoques epistemológicos. 2) El coherentismo rechaza la concepción piramidal del conocimiento del fundamentalismo y en su lugar adopta una concepción reticular donde todas las creencias se apoyan mutuamente en una red. 3) Para el coherentismo, no hay una regreso infinito de justificación ni creencias fundamentales, sino que la justificación consiste en mantener la coherencia de toda la red de creencias.
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Blasco-y-Grimaltos Coherentismo 81

1) El documento discute las diferencias entre el fundamentalismo y el coherentismo como enfoques epistemológicos. 2) El coherentismo rechaza la concepción piramidal del conocimiento del fundamentalismo y en su lugar adopta una concepción reticular donde todas las creencias se apoyan mutuamente en una red. 3) Para el coherentismo, no hay una regreso infinito de justificación ni creencias fundamentales, sino que la justificación consiste en mantener la coherencia de toda la red de creencias.
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Josep Lluís Blasco y Tobies Grimaltos

Que existan estas creencias perceptivas básicas, no quiere decir que sean
base y asiento del resto de nuestras creencias, tan obviamente como pretendía el
fundamentalista clásico. Como creencias sobre la experiencia perceptiva inme-
diata, muy posiblemente fracasarían en el intento, aunque sí parecen ser básicas
en lo que se refiere a poner fin a la justificación. Según como entendamos las
creencias básicas, y en consecuencia el fundamentalismo, esas creencias serán
posibles y el fundamentalismo será o no una posición correcta. La creencia de 8. El coherentismo
que tengo una mesa delante de mí, ahora, mientras estoy escribiendo, parece que
es más básica que la que expresa la fórmula E=mc2; pero eso no quiere decir que
la primera sea una creencia libre de teoría, es decir, que no involucre todo un
conjunto de creencias sobre el mundo, que no involucre una «imagen del mun-
do». Quizá uno de los problemas del fundamentalismo empirista, ha sido querer
asentar el conocimiento en «lo dado en la experiencia», pensar que existe algo
que está libre de toda inferencia teórica o conceptual y puede servir de funda-
mento.
Distinguir entre estas cuestiones puede ayudamos a resolver algunos de
los problemas en los que se ha visto atrapada la discusión entre fundamentalis-
tas y coherentistas, problemas en los que cada uno de ellos ha enfatizado un Si el fundamentalismo se caracterizaba por la metáfora del «edificio», el
extremo de la discusión. Veamos ahora en qué consiste el otro extremo: el eche- coherentismo utiliza la metáfora de la «red» para dar cuenta de las relaciones de
rentismo. justificación de nuestras creencias. Eso supone una oposición frontal a la con-
cepción asimétrica de la justificación de su rival. Para el coherentista, la justifi-
cación no es algo que se dé en un solo sentido y, digamos, de abajo arriba, sino
que se da en todos los sentidos y direcciones: desde el punto de vista de la justi-
ficación, todas las creencias están al mismo nivel, y se apoyan las unas en las
otras de forma recíproca, sin que ninguna de ellas disfrute de un status especial.
Nuestro sistema cognoscitivo, nuestro conjunto de creencias, no es un edificio
que haya que asentar sobre fundamentos inamovibles, sino un entramado de re-
laciones de soporte mutuo que varía y se reconstruye una y otra vez. No es un
edificio, sino una barca que hay que ir reparando en alta mar, en la medida en que
va necesitándolo, según la metáfora de Otto Neurath.'
Así, si los rasgos definitorios del fundamentalismo eran:

1) una concepción arquitectónica del conocimiento;


2) el rechazo de la idea de que la justificación pueda incurrir, tanto en un
regreso infinito, como en un círculo vicioso;
3) la distinción entre dos tipos de creencias, de acuerdo con su justifica-
ción.

el coherentismo se caracteriza por:

l. Véase el capítulo 2. Además de Neurath, Bonjour y Sellars. que se mencionan explícitamente


en este capítulo, otros ejemplos de coherentisrno son: B. Blanshard (1939): The Nature of Thought,
Londres, Allen & Unwin; F. H. Bradley (1914): Essays O" Trutn and Reality, Oxford, Oxford
University Press; A. C. Ewing (1934): ldealism: A Critical Survey, Londres, Melhuen; K. Lehrer
(1990): Theory oJ Knowledge, Londres, Routledge; N. Rescher (1973): The Coherence Theory oJ
Truth, Oxford. C1arendon Press.

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Josep Lluis Blasco y Tobies Grimaltos El cohereruismo

1) una concepción reticular del conocimiento;


2) el rechazo de la idea de que la justificación pueda incurrir en un regreso
infinito, pero la aceptación de la idea de que la justificación consista en
un círculo, que no se considera vicioso;
3) una concepción equitativa de las creencias.

Al igual que hemos hecho con el fundamentalismo, analizaremos ahora


brevemente cada uno de estos rasgos del coherentismo.

1) La concepción reticular del conocimiento Pero cuando la forma en que se produce la justificación es ésta:
Para el coherentista, el conjunto de nuestras creencias forma una red de
relaciones rnulti-direccionales, en la que unas creencias sirven de justificación a
otras. Una creencia se apoya en otras y a su vez sirve de apoyo para aquellas que
la justifican. Una creencia que es conclusión de otras creencias, que actúan como
premisas para su justificación, puede ser a su vez premisa para la justificación de
alguna de las creencias que le han servido de premisa a ella. La justificación no
es lineal, sino holista (involucra un conjunto), y es cuestión de coherencia: una
creencia está justificada en la medida en que es miembro de un sistema de creen-
cias coherentes. De esta manera, toda justificación es inferencial, depende de las u
relaciones de mutuo soporte que existen entre la creencia en cuestión y el resto
r
de las creencias que constituyen el sistema cognoscitivo del sujeto. Aunque la
justificación pueda parecer lineal cuando se analiza al nivel LocaLde una creencia
determinada, es en realidad rnulti-direccional cuando nos situamos al nivel glo- s
bal de. la justificación del sistema de creencias -la distinción entre los niveles
local y global es de Bonjour (1985). Considerada una creencia individual, es
cierto que otra u otras creencias particulares constituyen sus razones, pero en
no hay círculo -donde no hay línea, no hay círculo.
última instancia, lo que sustenta cualquier creencia es el conjunto total de creen-
cias, su coherencia, el hecho de que no entre en conflicto con ninguna otra de las
creencias del sisteina. En suma, una creencia está justificada en la medida en que 3) La concepción equitativa de las creencias
contribuye a la coherencia del conjunto.
Nuestro conjunto de creencias es, por tanto, lo que podríamos llamar una
sociedad democrática y equitativa: todas nuestras creencias disfrutan del mismo
2) Rechazo del regreso, pero aceptación del círculo estatus epistemológico, todas están justificadas en la misma medida, no hay nin-
guna que disfrute de privilegios o preferencias. De esta forma, la cooperativa
Según el coherentista, sólo se incurre en el peligro de un regreso infinito y
coherentista substituye a la pirámide fundamentalista. Todas nuestras creencias
en la obligación de buscar creencias últimas donde todo descanse, cuando se
colaboran al soporte del sistema, con el objetivo de construir un sistema de creen-
concibe la justificación como un proceso unidireccional. Pero la justificación no
deriva de creencias más básicas, sino de una relación de soporte mutuo, y por cias que sea coherente.
Hay que observar, sin embargo, que el coherentismo comparte con el
tanto no existe el peligro de una cadena infinita. Y no existe ese peligro, porque
fundamentalismo clásico lo que Pollock (1986) ha denominado «concepción
la estructura de soporte no es una cadena, sino una red, en la que la justificación
doxástica de la justificación», el supuesto de que los únicos elementos que con-
de una creencia no depende de otras creencias particulares, sino de todo el siste-
tribuyen a la justificación de una creencia son otras creencias: sólo algo que sea
ma de creencias, de su coherencia. Por esa misma razón desaparece también el
creído (que tenga, por tanto, la forma de una proposición) puede justificar a otra
miedo a que el círculo sea vicioso. Sólo resultaría vicioso si la justificación fuese
creencia. Podríamos decir que esta concepción doxástica se exacerba en el
asimétrica, porque su esquema sería el siguiente:
coherentismo: todas las creencias son iguales desde el punto de vista de la justi-

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Josep Lluis Blasco y Tobies Grimalios El coherentismo

ficación, porque ésta, que siempre es inferencial, proviene en todos los casos de inferencial que, según parece, ha de darse en un sistema coherente, es la relación
creencias diferentes de la creencia objeto de la justificación, del hecho de que explicativa: unas creencias deben servir como explicación de otras, unos hechos
guarda relaciones coherentes con ellas. Lajustificación de una creencia no puede se explican en la medida en que se ponen en conexión con otros -aunque tam-
proceder ni de ella misma ni de nada que no sea una creencia. Todas las creen- bién parece que las conexiones inferenciales no pueden ser reducidas a las rela-
cias son iguales, porque todas son inferenciales. ciones explicativas.'

8.1 ¿Qué es la coherencia? 8.2 Críticas al coherentismo

Ya hemos dicho muchas veces que, para el coherentista, una creencia está Si el fundamentalismo presentaba problemas y era objeto de numerosas
justificada en la medida en que es miembro de un sistema coherente. Pero, ¿en críticas, sobre todo en su vertiente clásica, el coherentismo no le ha ido a la zaga.
qué consiste la coherencia? Cuando se dice que un sistema de creencias debe ser Las críticas al coherentismo comienzan por el criterio de coherencia como requi-
coherente, se quiere decir que debe ser algo más que un simple conjunto o agre- sito para la justificación y se extienden seguidamente a la teoría misma y sus
gado, que debe ser algo estructurado, cuyos elementos mantengan determinadas implicaciones.
interrelaciones. Y aunque no dispongamos de un análisis completo y totalmente
satisfactorio de lo que se quiere decir con coherencia, podemos intentar desen-
Críticas al requisito de coherencia
trañar qué relaciones deben darse entre las creencias, dilucidar en qué consiste la
coherencia. Una crítica que se le puede hacer al requisito de coherencia, es que, en la
Una primera condición de la coherencia es la consistencia, que no haya medida en que involucra, como condición necesaria, la consistencia entre todas
ninguna contradicción explícita entre los elementos del sistema. Sin embargo, las creencias del sistema, supone un requisito demasiado fuerte para la justifica-
no basta con la consistencia entre los elementos individuales del sistema. Es ción. Según Richard Foley (1979) por ejemplo, parece que la teoría de la cohe-
necesaria la consistencia del sistema total. Imaginemos que creemos que deter- rencia implica que un sujeto que mantenga alguna creencia inconsistente con el
minado número de lotería no ganará el primer premio; al fin y al cabo, la proba- resto de sus creencias (y por tanto, que tenga un conjunto de creencias incohe-
bilidad de que lo gane es de 1 entre 100.000. Claro que si podemos creerlo de un rente), no estaría justificado en mantener ninguna de sus creencias. Ahora bien,
número en particular, podemos creerlo de cualquier otro. Pero no podemos creer- parece razonable admitir que el hecho de que haya alguna contradicción oculta
lo de todos, pues algún número debe salir premiado. Aunque parece que la creencia en mis creencias sobre la vida de Cervantes, no desautoriza mis creencias sobre
en el hecho de que un número particular no gane puede estar justificada, la con- física cuántica, por ejemplo.
junción de todas esas creencias no lo estaría, no sería coherente. La creencia en Según Haack (1993), la solución a este problema consistiría en:
que no saldrá el I es consistente con la creencia en que no saldrá el 2, y ambas
Puesto que no sería serio descartar la firmeza como condición necesaria
con la creencia de que no saldrá el 3, pero el conjunto de las creencias sobre
para la coherencia, la única vía de escape que quedaría abierta para los
todos los números sería inconsistente con la creencia de que al menos un número
coherentistas podría ser la regla de que el conjunto de creencias cuya co-
saldrá premiado. herencia constituiría su justificación, será, no todo el conjunto de creen-
Con todo, ni tan siquiera esta consistencia, de todo el sistema, es suficien- cias del sujeto, sino un subconjunto de éste. Ciertamente, resulta plausi-
te. Un conjunto de creencias puede resultar consistente, simplemente porque sus ble la idea de que incluso si (como yo creo) una creencia justificada siem-
elementos no tienen ninguna relación entre ellos. Imaginemos el conjunto de pre estará atrapada dentro de todo un conjunto de creencias, sin embargo
creencias formado por «El Everest es la montaña más alta del mundo», «Mañana no todas las creencias de una persona son relevantes para la justificación
tengo que ir a una fiesta», y «Juan es rubio». Este conjunto de creencias es per- de cada una de sus creencias.'
fectamente consistente, pero completamente insatisfactorio como sistema de
creencias, ya que no hay conexión alguna entre ellas. Por tanto, otro requisito Nosotros también pensamos que no todas las creencias son relevantes para
que se le pide a un sistema de creencias así, es que entre sus elementos haya justificar una creencia determinada, aunque también nos parece que la opción de
conexiones inferenciales, de manera que unas creencias puedan contar como dividir el sistema de creencias de un sujeto en subconjuntos inconexos, no es una
premisas en la justificación de las otras. No hay consenso acerca de la fuerza de solución adecuada al problema. Por una parte es una solución demasiado débil,
esta conexión, pero sí parece preciso evitar que haya subconjuntos de creencias
que no guarden ninguna conexión inferencial con el resto. En la medida en que
2. Bonjour, 1985, p. 100.
eso suceda, la coherencia del sistema quedará debilitada. Un tipo de conexión 3. Haack, 1993, p. 44.

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Josep Lluis Blasco y Tobies Grimaltos EL coherentismo

por otra parte es una solución demasiado fuerte. Es débil porque, incluso en el Críticas aLcoherentismo mismo
caso de que pudiésemos distinguir y separar el subconjunto de creencias relati-
vas a la vida y obra de Cervantes de las relati vas a la física cuántica, si las prime- La objeción más grave que suele hacérsele al coherentismo, es que si la
ras resultasen injustificadas debido a la inconsistencia que esconden, no sólo justificación es simplemente una cuestión de coherencia interna entre las creen-
estaríamos dispuestos a admitir que las creencias del segundo subconjunto están cias de un sistema, entonces se desprenderían las siguientes consecuencias: 1) no
justificadas, sino que además creeríamos que el hecho de que un par de creencias hay forma de distinguir ni elegir entre sistemas coherentes alternativos, 2) la
relativas a la obra de Cervantes resulten contradictorias, no impide que sigamos experiencia no tiene ningún papel relevante en nuestro sistema de creencias, y
estando justificados respecto de muchas creencias de ese mismo subconjunto. 3) un sistema puede ser perfectamente coherente, pero estar muy alejado de la
Que yo crea que Cervantes era manco de la mano derecha y, sin darme cuenta, verdad. Detengámonos un momento en cada una de estas desagradables conse-
crea también que escribió El Quijote con esa mano, no hace que mi creencia en cuencias del coherentismo.
que Cervantes escribió El Quijote esté injustificada. ¿Qué clase de subconjuntos En primer lugar, está claro que podemos construir muchos sistemas dife-
cabría establecer entonces para impedir el surgimiento de este problema? ¿Están rentes que resulten coherentes en la misma medida, pero que sean incompatibles
los subconjuntos tan delimitados, verdaderamente? ¿Cómo podemos demarcar- entre si. Y si la justificación es sólo cuestión de coherencia, no tendríamos forma
los con la certeza de que no se interfieren? ¿Podrían establecerse los límites con alguna de decidir entre ellos, todos estarían justificados en la misma medida. Es
claridad en algún caso? más, si nos limitásemos a este criterio, podríamos construir un sistema de enun-
Por otra parte, también es una exigencia demasiado fuerte: en la medida en ciados absolutamente ficticio, pero que tuviese mayor coherencia interna (que
que delimitamos conjuntos consistentes, pero desvinculados unos de otros, esta- fuese más consistente, más comprehensivo y que tuviese más conexiones
mos restándole coherencia al sistema total. Lo que se busca es un sistema que inferenciales y explicativas) que el sistema que de hecho tenemos. Según el cri-
resulte consistente y coherente en su globalidad y no la simple suma de subcon- terio de justificación como coherencia, tendríamos más razones para aceptar ese
juntos coherentes pero aislados. Lo único que conseguiríamos con eso, sería tras- sistema ficticio, que para aceptar nuestro sistema imperfecto de creencias.' Y el
ladar el problema de la falta de conexión entre las creencias, al nivel de los sub- hecho de que no podríamos aceptarlo aunque quisiésemos, indica que conside-
conjuntos de creencias. Si tener un conjunto de creencias que resulte consistente ramos que la justificación no puede consistir en la mera coherencia. Y aun más,
simplemente porque no hay conexión entre ellas resulta pobre, tener un conjunto si la justificación es, como creíamos, algo orientado a la verdad, y dado que el
que resulte consistente porque está formado por subconjuntos que no tienen co- sistema ficticio es más coherente y por tanto resultaría justificado en mayor me-
nexión alguna entre ellos no supone un gran progreso. dida que nuestro sistema original, el coherentista debería aceptar consecuente-
Quizá una solución más satisfactoria, sería decir que la justificación no es mente que el sistema ficticio tendría mayor número de creencias verdaderas.
algo absoluto, sino que admite grados: se puede estar justificado en diferentes Según este criterio, para mejorar nuestro sistema de creencias, bastaría con re-
grados y se puede exhibir coherencia en diferentes grados. Así, una creencia construir los puntos débiles introduciendo enunciados que resultasen coherentes
estaría justificada en la misma medida en que fuese coherente el sistema del que con los que ya tenemos, sin tener que realizar experimentos o contrastes ulterio-
forma parte. En la medida en que se incrementase la coherencia del sistema, se res, sin tener que apelar a la experiencia, sin que el mundo tenga nada que decir.
incrementaría la justificación de las creencias que lo componen. Ésta es una pro- Eso nos conduce a la segunda consecuencia desagradable a la que aludía-
puesta que los coherentistas (al menos los moderados) no tienen dificultad al- mos. Si la justificación es mera coherencia interna, el mundo no juega ningún
guna en aceptar. papel en la justificación de nuestro conocimiento empírico, no hay lugar para la
Claro que la consistencia no es gradual. Dos proposiciones o creencias son relación con el mundo, para los inputs procedentes del exterior: todo aquel posi-
consistentes o no lo son (en términos absolutos), pero dos creencias inconsisten- ble input que no sea ya una creencia, y una creencia coherente con el resto, no
tes entre sí no tienen por qué ser inconsistentes con ninguna de las demás. De puede jugar ningún papel en el sistema. La paradoja resultante, es que nuestro
esta forma, la coherencia del conjunto disminuiría en relación con el número de conocimiento empírico no depende de la experiencia para estar justificado. ¿Cómo
creencias inconsistentes, pero no se vería anulada por la mera existencia de algu- se corresponden entonces nuestras creencias con la forma en qué es el mundo?
na inconsistencia. Al fin y al cabo, también la coherencia crece o decrece en ¿Por armonía preestablecida? Obviamente, cualquier teoría de la justificación
función de las relaciones que existan entre sus elementos, de la fuerza de esas debe admitir el contacto perceptivo con el mundo. Y la teoría de la coherencia, si
conexiones, y de la mayor o menor comprehensión del sistema. aspira a tener alguna credibilidad, debe renunciar al hecho de que la coherencia
sea una mera relación interna entre las creencias, debe dejar de ser una teoría
coherentista pura.

4. Menos mal que la creencia no depende de la voluntad, ni tenemos suficiente imaginación para
construir un sistema ficticio así.

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Josep Lluis Blasco y Tobies Grima/tos E/ coherentismo

La tercera consecuencia es que, si la justificación debe tener que ver con la Otra solución es la que defendíamos en el capítulo sobre el fundamentalis-
verdad, si pensamos que las creencias están justificadas en la medida en que mo: distinguir entre inmediatez lógica e inmediatez psicológica." Podemos decir
conducen a la verdad, la única posibilidad del coherentista para conservar esta que las creencias perceptivas son inmediatas en el sentido psicológico, que no
relación, es definir también la verdad en términos de coherencia, lo que nos deja llegamos a ellas mediante ningún proceso inferencial, pero no lo son en el senti-
con la misma insatisfacción que teníamos, cuando no con una mayor. Decir que do lógico, no son creencias absolutamente incondicionales y desprovistas de toda
la verdad consiste en la justificación a largo plazo (cuando el sistema de creen- teoría. No son creencias aisladas del resto, nuestro esquema conceptual juega un
cias sea máximamente coherente) y pensar que la justificación se orienta a la papel clave en su determinación: nuestras clasificaciones perceptivas, la rele-
verdad, es no salir del círculo. Sin embargo, si lo que queremos es una concep- vancia de posibles estímulos sensoriales, etcétera, están prefijados por ese es-
ción del mundo que se aproxime a cómo éste es, ¿qué garantía tenemos de que quema conceptual, que es una parte de nuestro sistema total de creencias. Por
la coherencia no va alejándonos cada vez más del mundo, en lugar de acercamos otra parte, una forma de dar sentido al proceso de modificación de creencias
a él? perceptivas al que aludíamos en el capítulo anterior, sería decir que cuando que-
Como dice Alvin Plantinga (1993), la coherencia no es condición necesa- remos rectificar nuestras creencias perceptivas, uno de los criterios que tene-
ria ni suficiente de la justificación' -aunque a él no acabe de gustarle la palabra mos en cuenta, es su coherencia con el resto de las creencias que mantenemos.
justificación. No es suficiente porque, como muestra la primera de las conse- ¿Qué razones nos llevan a sospechar o descubrir la existencia de alguna anorma-
cuencias que acabamos de ver, podríamos construir un sistema de proposiciones lidad relevante? ¿No será que nuestra experiencia perceptiva no casa con el resto
completamente ficticio, perfectamente coherente, sin tener justificación alguna de nuestras creencias, en particular con algunas de nuestras creencias más cen-
para creer cualquiera de sus proposiciones. Y no es necesaria, porque podríamos trales o más firmes?
estar justificados en creer algo aunque no sea coherente con el resto de creencias En cualquier caso, si ese es el mapa que finalmente aceptamos, está claro
que tenemos hasta el momento, especialmente si no hemos descubierto que es que las creencias perceptivas disfrutan de un estatus especial, al menos en prin-
incoherente. Y si lo descubrimos, entonces no siempre está claro que a lo que cipio. Las consideramos justificadas por el simple hecho de tener el origen que
haya que rehusar sea precisamente esta creencia, y no aquellas que resultan inco- tienen y sólo las reconsideramos en caso de conflicto. La coherencia sólo tiene
herentes con ella -como después diremos. algo que decir en caso de que no lleguemos a aceptarlas del todo, en caso de que
se plantee la duda. En caso contrario, disfrutan de una apreciación especial: las
consideramos justificadas desde un principio, sin necesidad de tener que justifi-
8.3 Coherencia y experiencia carlas apelando a otros factores. En este sentido, diríamos que pertenecen a una
clase especial: están justificadas prima facie, por su origen, y no sólo por su
Así que volvemos a encontramos en la necesidad de apelar a las creencias coherencia con el resto. ¿Quiere eso decir que el resto sólo está justificado en
perceptivas como una clase especial de creencias dentro del sistema. Y podemos función de su coherencia? También creemos que el origen debe contar, pero
adelantar que, como consecuencia, desaparecerá cualquier diferencia entre un dejando de lado las verdades a priori y quizá los enunciados gramaticales en el
coherentismo capaz de afrontar el problema de la peculiaridad de esas creen- sentido wittgensteiniano, en ese origen seg ramente encontraremos creencias
cias y el tipo de fundamentalismo que nos parecía más atractivo en el capítulo perceptivas desde las que las hemos inferido o llegado a aceptarlas.
anterior. Podríamos decir que nuestro esquema conceptual se nutre de las creencias
El problema que presentan las creencias perceptivas para una concepción que adquirimos perceptivamente, y a su vez, éstas se ven afectadas por la estruc-
coherentista de la justificación, es que si esas creencias no son inferenciales, y tura de nuestro esquema conceptual. Ambas partes están en tensión: el esquema
para un coherentista toda justificación es inferencial, entonces las creencias conceptual no se fija de una vez y para siempre, puede ser alterado en función de
perceptivas no pueden estar justificadas y por tanto no pueden formar parte de un nuevas observaciones y también por la elucidación de hipótesis con una mayor
sistema coherente. Las salidas aparentes consisten, o bien en abandonar el crite- capacidad explicativa.
rio de justificación como mera coherencia, o bien en negar que las creencias Willfrid Sellars dice, por ejemplo:
perceptivas sean inmediatas, no inferenciales. Claro que el coherentista no puede
optar por la primera salida, y optar por la segunda y decir que las creencias
perceptivas son inferenciales, puede no resultar muy verosímil, después de lo
visto en el capítulo anterior y reflexionando un poco sobre nosotros mismos y la 6. Esta dualidad está emparentada con dos de las posiciones metodológicas analizadas en la
forma en que vemos las cosas. primer parte: las posiciones naturalistas tenderán a refugiarse en la inmediatez psicológica, sin me-
nospreciar la coherencia lógica de las creencias perceptivas, y las posiciones trascendentales prima-
rán el orden lógico-trascendental del sistema perceptivo, y al hacerlo, primarán la certeza lógica
5. Plantinga, 1993. pp. 81-83. sobre la inmediatez psicológica.

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Josep Lluís Blasco y Tobies Grimaltos El cohereruismo

[Que los juicios introspectivos, perceptivos y de memoria (IPM) son pro- daderas, y no que sea verdadero porque es coherente. Ahora bien, si las creencias
bablemente verdaderos) es epistémicamente previo a la racionalidad de han pasado el tribunal de la experiencia y el sistema es coherente, eso constituye
losjuicios IPM particulares, mientras que losjuicios IPM particulares son una razón adicional para pensar que no estamos lejos de la verdad.
epistémicamente previos a las explicaciones de la probable verdad de los
Seguramente alguien se preguntará cuál es la diferencia entre este cohe-
juicios IPM.'
rentismo impuro y el fundamentalismo también impuro que hemos defendido en
el capítulo anterior. Quizá sólo sea una diferencia de matiz, quizá sea cuestión de
Es decir, es un principio general de nuestro sistema de creencias que los
otorgar mayor o menor peso a las creencias perceptivas, de considerarlas más o
juicios IPM son generalmente verdaderos, y a su vez los juicios IPM particulares
menos importantes cuando se plantea un conflicto entre ellas y el sistema. En
sirven de soporte a la fiabilidad de ese principio general. Si nuestros juicios
cualquier caso, dejando a un lado las etiquetas, lo que importa es que parece que
perceptivos empezasen a fallar de repente, si comenzasen a no ser una buena
hemos llegado a las líneas maestras de un consenso respecto de la justificación
guía de nuestra acción y no cumpliesen con nuestras expectativas, ese princi-
de nuestras creencias, a nivel particular y también de conjunto.
pio debería revisarse, lo que a su vez modificaría nuestro esquema conceptual.
En resumen, parece que las creencias perceptivas son el límite en la justi-
A pesar de todo, nos parece obvio que, si eso pasase, se debería a algún cambio
ficación de nuestras creencias particulares, el final de la cadena de justificación.
en el mundo.
Está fuera de lugar el preguntamos por la justificación de estas creencias, obteni-
El coherentista puede, por tanto, en la medida en que renuncie a un cohe-
das en determinadas circunstancias. Y quizá está fuera de lugar, porque en ese
rentismo puro, evitar dos de las consecuencias negativas de las que hablábamos:
caso no estaríamos preguntándonos por la justificación de una creencia particu-
parece que ahora sí dispone de un criterio que permite distinguir entre dos siste-
lar, sino por la del sistema entero. Lo único que podríamos aducir, son esas creen-
mas de creencias en conflicto. Y si con todo no dispusiese de uno, porque incluso
cias más profundas que constituyen la estructura de nuestro esquema conceptual,
dejando lugar al input de la experiencia, el conflicto continuase produciéndose,
esas creencias más generales que guían nuestra forma de afrontar el mundo. El
entonces esta crítica no sólo afectaría al coherentismo, sino también al funda-
problema es que, quien haya puesto en cuestión creencias perceptivas obtenidas
mentalismo. Respecto a la crítica de que el coherentista no otorgaba ningún pa-
en circunstancias normales, difícilmente podrá aceptar después esas creencias
pel a la experiencia, obviamente queda descartada, ya que ésta tiene ahora un
generales y profundas: ellas constituyen su verdadero objetivo."
papel importante. En palabras de Bonjour (1985), destacado defensor de este
En cualquier caso, el hecho de que nuestras creencias ordinarias, obtenidas
tipo de coherentismo que deja lugar al input de la experiencia:
en condiciones que no resultan imposibles de cuestionar, no entren en conflicto
[...) si el sistema en cuestión contiene creencias sobre el hecho de que con las demás, y sobre todo con las que conforman la estructura básica de nues-
clases reconocibles de creencias espontáneas cognitivarnente son proba- tro esquema conceptual, es un elemento claro a favor de su aceptación. Que la
blemente verdaderas, y si indudablemente se dan creencias de esta clase, coherencia no sea el criterio de justificación, no quiere decir que no sea una
entonces tales creencias estarán cuando menos provisionalmente justifi-
fuente o una forma de justificación.
cadas de una forma que no depende de la relación entre su contenido
En todo caso, seguimos pensando que las creencias perceptivas tienen un
asertivo y el resto del sistema. Pueden entonces constituir el input,al me-
nos en el sentido núnimo de ser elementos nuevos del sistema que no han papel más básico y fundamental que el resto, que tienen un estatus privilegiado
sido meramente inferidos de los elementos previos. Y tales creencias no en nuestro sistema de creencias; y no solamente porque sean el final del regreso
sólo pueden incrementar el sistema, sino también forzar la alteración o el en la justificación de una creencia particular, sino porque en determinadas cir-
abandono de partes de él [...] De esta forma, una teoría coherentista puede cunstancias aparecen como absolutamente ciertas desde el punto de vista psi-
permitir que un sistema de creencias sea contrastado con los resultados de cológico. Creemos que las hipótesis explicativas que se oponen a la experiencia
la observación (putativa) y revisado de acuerdo con ello.! sólo pueden ser aceptadas si pensamos que puede haber condiciones más favo-
rables en la experiencia, que acabarán confirmándolas. Pensad por ejemplo en el
La experiencia también puede conseguir que la verdad deje de consistir en experimento de GalÚeo sobre la caída de los graves. La experiencia particular
la justificación a largo plazo que proporciona la coherencia. Se puede ser cohe- mostraba justamente lo contrario de lo que él defendía, pero podían imaginarse
rentista (impuro) respecto de la justificación y defender una teoría de la verdad las circunstancias en que se pudiese probar la verdad de su hipótesis. La teoría
como correspondencia, según la cual algo es verdad si se corresponde con los puede ir por delante de la experiencia, pero no contra la experiencia. 10
hechos. Cabe esperar que el sistema sea coherente porque sus creencias son ver-

7. Sellars, 1988, p. 191.


8. Bonjour,1985, p. 140. Bonjourhablade la «(supuesta)observación»,peronosotroscreemos 9.VéaseWittgenstein(1983b), §§ 212, 233-234. 240.
que se puedeprescindirde locontenidoen el paréntesisy hablarsimplementede laobservación.Por 10.Se puedeencontrarunabuenaexposicióndelcontrasteentrefundamentalismoy coherentis-
otra parte,es obvioque Bonjourbasala redacciónde este textoen Quine. moen «La balsay la pirámide»,en Sosa (1992).

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