Manejo Conservacion de Suelos Serie Acta INIA #15
Manejo Conservacion de Suelos Serie Acta INIA #15
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"TECNOLOGÍAS Y PRÁCTICAS EN EL MANEJO
DELOSRECURSOSNATURALESPARALA
RECUPERACIÓN DE LOS SUELOS DEGRADADOS" t, ·
lABORATORIO DE ANALl~I~ AGRICOLA
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Suelo:
Fertilidad: N-P-K -pH-C.E. - Mat. Orgánica;
Micronutrientes disponibles: Zn-Mn-Fe-Cu-B
Cationes intercambiables: Ca-Mg-Na-K-CIC
Otros: S extractable-AI intercambiable
Sali~idad (en extracto): pH-C.E.-RAS
Cationes solubles: Ca-Mg-Na-K
Aniones solubles: Cl-S04-C0 3-HC03
Otros: B-As-Mo-Maff
Físicos: Textura-Densidad aparente
Retención de humedad.
Foliar:
N(Total, Nítrico, Amoniacal) -P-K-Ca-Mg
Zn-Mn-Fe-Cu- Otros: B-Na-Cl-S-Arginina.
Agua:
pH-C.E.-RAS-Cationes solubles: Ca-Mg-Na-K
Aniones solubles: Cl-S04-C03-HQ03
Micronutrientes solubles: Zn-Mn-FJ.Cu-B
Otros: N03-NH4-P-NCh1333
Recibimos muestras desde cualquier punto del país vía buses m rprávrnciales. Disponemos de técnicos para muestreos en terreno.
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SERIE ACTAS Nº 15 ISSN 0717-481 O
GOBIERNO DE CHILE
MINISTERIO DE AGRICULTURA
INIA La Platina
CURSO
"Tecnologías y Prácticas
en el Manejo de los Recursos
Naturales para la Recuperación
de los Suelos Degradados"
09 - 12 Abril, 2002
Centro Regional de Investigación La Platina
Centro Regional de Investigación Rayentué
Centro Regional de Investigación Intihuasi
EDITORES
CARLOSROJASWALKER
RAFAEL NOVOA SOTO-AGUILAR
FERNANDO SQUELLA NARDUCCI
JORGE CARRASCO JIMÉNEZ
CARLOS SIERRA BERNAL
ISSN 0717-4810
2
ÍNDICE
Pág.
3
PRESENTACIÓN
Es necesario nivelar la Agricultura y la Productividad del Estado de Chile con las cada vez más
intensas exigencias de los mercados globalizados.
A fin de cumplir estas exigencias de competitividad derivada de los acuerdos comerciales, el Gobierno
ha formulado a través del Ministerio de Agricultura una Agenda Estratégica apoyada en seis ejes de
sustentación.
Al respecto, el Programa de Recuperación de Suelos, constituye uno de los pilares (ejes) fundamentales
de apoyo a la producción silvoagropecuaria con relación a las lineas de protección del medio ambiente
y la sustentabilidad.
La protección del recurso suelo, se desarrolla en un marco de principios universales con el apoyo de
diversos beneficios a los agricultores mediante incentivos a:
Estos incentivos tienen como objetivo fundamental la aplicación de un Modelo de Manejo Predial que
debería fortalecer la gestión del productor con un servicio de Asesoría Técnica de carácter permanente.
Esta capacitación pasa a ser un componente clave para ofrecer a los agricultores que hacen uso de
este sistema, así como a los funcionarios gubernamentales encargados de la fiscalización y
seguimiento del Sistema de Incentivos a la Recuperación de Suelos Degradados (SIRSD).
Esperamos que este instrumento de Capacitación de Operadores y su texto, sean de gran ayuda para
el desempeño eficiente de estas funciones.
4
LA MATERIA ORGÁNICA
Y SU EFECTO COMO
ENMIENDA Y MEJORADOR
DE LA PRODUCTIVIDAD
DE LOS CULTIVOS
CARLOS SIERRA 8. 1
Ingeniero Agrónomo, M.S.
CARLOS ROJAS W. 2
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1
CRI lntihuasi, La Serena. Teléfono 51-223290, Fax 51-227060.E-mail:[email protected]
2
CRI La Platina, Santiago. Teléfono 2-5417223, Fax 2-5417667. E-mail: [email protected]
Á
5
ÍNDICE
Pág.
1. INTRODUCCIÓN............................................................................................................. 9
7
LA MATERIA ORGÁNICA Y SU EFECTO COMO ENMIENDA
Y MEJORADOR DE LA PRODUCTIVIDAD DE LOS CULTIVOS
Carlos Sierra B.
Ingeniero Agrónomo, M.S.
Carlos Rojas W.
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1. INTRODUCCIÓN
El desgaste del carbono de los suelos se ha producido principalmente por efecto de la erosión,
oxidación del carbono por efecto del laboreo del suelo, quema de rastrojos y ausencia de
incorporación de enmiendas orgánicas y/o uso de abonos verdes.
El presente trabajo tiene como objetivo relevar el conocimiento de la materia orgánica del suelo
y su efecto como mejorador de la productividad de los cultivos.
9
2. ORIGEN DE LA MATERIA ORGÁNICA DE LOS SUELOS
En la zona del Norte Chico, por ejemplo, en los Valles 1ransversales de Copiapó, Hu3sco, Elqui,
Limarí y Choapa, se presentan contenidos moderados a bajos de materia orgánica, producto de
las bajas precipitaciones, que permiten una escasa formación de fitomasa y además por la
temperatura moderadamente alta que favorece la descomposición más que la acumulación de
los residuos vegetales. Sin embargo, al analizar información de materia orgánica de los suelos
de los valles señalados se aprecia un aumento de norte a sur producto del incremento de las
precipitaciones desde 22 mm en Copiapó hasta 200 mm, promedio en Los Vilos. Además, la
temperatura media de los suelos tiende a decrecer hacia el sur de la IV Región.
10
3.1. Materia orgánica humificada
Esta forma de materia orgánica corresponde a polímeros orgánicos de cadenas largas que se
encuentran altamente estabilizadas con la fracción arcillosa, formando compuestos órgano-
metálicos muy estables y poco accesible al ataque de la microflora bacteriana del suelo. Diversos
investigadores señalan que ésta fracción representaría alrededor del 50% de la materia orgánica
total. Como se señaló, esta fracción es dificilmente atacable por la microflora bacteriana, por lo
tanto, su aporte de nutrientes es muy bajo.
Esta fracción se caracteriza por estar formada por sustancias orgánicas de cadenas de tamaño
intermedio moderadamente estabilizadas, susceptibles de ser atacadas por la biomasa microbiana
del suelo. Esta fracción representaría alrededor del 40% del carbono total del suelo. Por lo tanto,
esta fracción aportarf a cantidades importantes de elementos nutritivos.
El laboreo permanente de los suelos, año a año, y en el largo plazo, ha producido una oxidación
continuada de la materia orgánica, lo que ha significado una pérdida permanente del carbono
orgánico. Además, en los suelos con pendiente moderada, por efecto de la aplicación de
caudales excesivos, se ha estado generando un proceso erosivo, que igualmente ha conducido
a una pérdida de materia orgánica. En las áreas de secano, este proceso de ha agudizado por
efecto del laboreo de los suelos con fuertes pendientes, las que han sido expuestas a una grave
erosión por efecto de las intensas lluvias invernales que precipitan en algunos años lluviosos.
La pérdida continuada de carbono orgánico o materia orgánica, produce una serie de efectos
negativos que afectan la produc~ividad del suelo. Desde el punto de vista de la fertilidad química,
disminuye la capacidad de intercambio catiónico y el pH tiende a incrementarse, debido a que la
materia orgánica normalmente tiende a acidificar el suelo. Desde el punto de vi~ta biológico, la
actividad microbiana (hongos, bacterias, etc.) decrece debido a la disminución del carbono en el
suelo, principal combustible de los microorganismos. Este fenómeno afecta el ciclo interno del
nitrógeno, afectando su eficiencia en ·el mediano y largo plazo. Además, experimentalmente se
ha demostrado que la presencia y actividad de los nematodos se ve disminuida en la medida que
existe una mayor actividad biológica en el suelo, producto de un mayor contenido de materia
orgánica. Igualmente se ha demostrado, que la presencia y actividad de las lombrices es
altamente dependiente del contenido de residuos orgánicos. Una mayor actividad biológica en
11
el suelo promueve una rápida descomposición de los residuos vegetales y animales, mejorando
el equilibrio de una biomasa microbiana diversificada. Todos estos procesos regulan en mejor
forma el ciclo de algunos nutrientes como el nitrógeno, azufre y en menor medida el fósforo.
Para incrementar la materia orgánica del suelo, existen varias estrategias, entre las cuales
destacan:
• Evitar el proceso erosivo del suelo por efecto del mal manejo del riego.
• Aplicar estiércol anualmente o cada dos años.
Incorporar abonos verdes.
• Incorporar los residuos vegetales de las cosechas y no quemarlos, como pajas de leguminosas
y cereales, sarmiento de vides, etc.
La aplicación de estiércol maduro es muy beneficiosa pero no debe considerarse sólo como un
fertilizante debido a que no aporta grandes cantidades de nutrientes, se debe considerar una
enmienda que mejora principalmente las condiciones físicas del suelo. Este efecto es
particularmente importante en huertos frutales y viñedos. Estas enmiendas deben aplicarse entre
mayo y junio. El estiércol de cabra no es recomendable usarlo en árboles recién plantados,
especialmente en paltos, debido al alto contenido salino que presentan. Sin embargo, en huertos
o viñedos adultos se recomienda su uso, previo lavado. En relación a los abonos verdes, las
habas, vicias, avena y otras especies se pueden usar, lográndose grandes efectos positivos en
las condiciones físicas. El mejor efecto de estos abonos verdes se logra incorporándose al suelo
en estado verde. El cultivo de la papa se ve muy favorecido por el mejoramiento de la fertilidad
física del suelo al agregar r.esiduos orgánicos o estiércol de cabra o vacuno.
12
CUADRO 1. Características de algunos materiales orgánicos
La fertilidad física es el concepto menos considerado cuando se habla de fertilidad del suelo. La
fertilidad del suelo generalmente se asocia con la actividad química de los nutrimentos en el
suelo, sin embargo, como se señaló, ésta corresponde a una parte de lo que significa "fertilidad",
que se puede definir como aquella cualidad del suelo que permite un óptimo crecimiento de las
plantas. La dinámica del agua, temperatura y el aire en el suelo, además de la resistencia
mecánica al crecimiento radicular, están regulados principalmente por las propiedades físicas del
suelo. Estas propiedades están determinadas básicamente por la textura y estructura. La textura
es una característica del suelo escasamente modificable por el manejo, aun cuando la textura de
la capa arable puede ser modificada por efecto de la erosión.
La estructura, en cambio, es muy dinámica bajo prácticas agrícolas de laboreo del suelo. Estudios
de rotaciones desarrollados por García (1988) en el Uruguay señalan que al cuarto año de
laboreo continuado del suelo después de 8 años de pradera, todas las propiedades físicas
sufrieron un deterioro significativo. Según el autor, el deterioro de la estructura durante el período
de cultivos continuo es debido a un menor aporte de materia orgánica, en relación al sistema bajo
vegetación de pasturas. Hillel (1982) señala también que el tráfico de maquinaria con los
implementos para laboreo y además el golpeteo de la lluvia, cuando el suelo no está protegido,
deteriora su estructura.
Una adecuada fertilidad física permite una buena aireación del suelo y una adecuada retención
de humedad por las partículas ó_rgano-metálicas. La materia orgánica permite darle estabilidad
a los agregados del suelo, los que a su vez favorecen la aireación, producto de una adecuada
porosidad. Un índice de grado de porosidad del suelo lo constituye la densidad aparente. A
valores más bajos de densidad aparente existe una mayor porosidad y, por lo tanto, una mayor
aireación. Una densidad aparente alta implica una menor porosidad y, por lo tanto, una menor
tensión de oxígeno y reserva de humedad en el suelo, estos dos factores afectan el crecimiento
radicular de las plantas.
13
6. APORTES DE NUTRIENTES DE LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
6.1. Nitrógeno
El principal elemento que aporta la materia orgánica para el crecimiento de las plantas. es el
nitrógeno. Generalmente más del 95% del nitrógeno total del suelo se encuentra al estado
orgánico formando parte de la materia orgánica. El contenido de nitrógeno total en los suelos
pueden variar desde 0,01 o/o hasta 0,8% en suelos arenosos y trumaos de la zona Sur,
respectivamente. En la zona Central y Norte es frecuente encontrar valores entre 0,05yO,15%.
6.2. Fósforo
El contenido de fósforo orgánico de los suelos es muy variable, generalmente puede constituir
desde el 20 al 80% del fósforo total presente en la capa arable del suelo, el resto se encuentra
asociado a la fracción inorgánica del suelo como: arcillas, óxidos de Fe y Al y precipitado como
fosfatos de calcio y magnesio. El fósforo orgánico en el suelo es muy variable pero puede fluctuar
normalmente entre 600 y 1.500 mg/kg.
6.3. Potasio
El potasio contenido en la materia orgánica del suelo es cuantitativamente poco importante, dado
que este elemento se encuentra principalmente asociado a la fracción inorgánica del suelo, es
decir, a la fracción arcillosa. Este análisis es válido para el calcio y magnesio.
6.4. Azufre
El azufre orgánico contenido en la materia orgánica del suelo es una fuente importante para las
plantas que transformada en sulfato permite una adecuada nutrición. En suelos bajo riego con
aguas ricas en yeso, el aporte de sulfatos es importante de considerar. Por el contrario, en
condiciones de secano, la única fuente de azufre en el suelo es la materia orgánica. El boro es
un elemento que presenta un mecanismo similar al señalado para el azufre. Es decir, en
condiciones de secano, la materia orgánica es la principal fuente de este elemento.
6.5. Micronutrientes
La materia orgánica del suelo es una importante fuente de micronutrientes, especialmente de los
cationes metálicos como Fe, Mn,·cu y Zn. Éstos normalmente se encuentran quelatados por las
sustancias orgánicas lo que favorece una adecuada nutrición de las plantas.
14
variable y en general es baja, variando entre 2 y 3,5% de la materia seca. El aporte de nutrientes
minerales depende del tipo de materia orgánica, normalmente el estiércol de animales mayores
como bovinos y equinos presentan una concentración más baja de nutrientes minerales
comparada con el estiércol de cerdos y aves. La dieta recibida por los animales determina el
contenido de nutrientes presentes en las deyecciones (Cuadro 2).
Fuente: Kemppainen, E. 1989. Nutrient content and fertilizer value of livestock manure with special reference to cow
manure. Annales Agriculturae Fenniae. Vol 28:163-284.
Existen muy diversas fuentes que pueden aportar carbono al suelo. Éstas se pueden clasificar
como de origen vegetal y animal:
Los materiales orgánicos más frecuentemente usados son el estiércol de animales y/o aves de
corral. El estiércol se define como las deyecciones sólidas de los animales. En muchos casos éste
puede estar mezclado con paja de cereales y orina del ganado. La gallinaza corresponde a una
mezcla de estiércol de ave, viruta o aserrín y agua de lavado, además incluye restos de
concentrado que se usa en su alimentación. Puede ser de origen de pollo, ponedoras, pavo u
otras aves de corral. Los purines son una mezcla de orina, estiércol y agua de lavado, se puede
aplicar a través de riego por aspersión, o con estanques directos al potrero. Normalmente son
menos concentrados en nutrientes, especialmente en fósforo, su contenido de nitrógeno y
especialmente de potasio puede ser alto.
Otras fuentes de materia orgánica animal corresponden a harina de sangre, suero de leche y
estiércol de ovino y caprino (Cuadros 3 y 4).
15
CUADRO 3. Fuentes de materia orgánica de origen animal y contenido de nitrógeno y carbono
Vacuno 7 0,5 15
Ave 15 1,5 10
Cerdo 8 0,7 12
Oveja 16 0,8 20
Equino 15 0,5 30
Harina de sangre 35 1,5 2
16
CUADRO 5. Porcentaje de mineralización de nitrógeno orgánico, según diferente tipo de estiércol
después de la primera estación de crecimiento aplicado a los cultivos
Existen en el mercado múltiples fuentes de ácidos orgánicos, muchos de ellos de origen mineral.
Estos compuestos son en su mayoría importados de España, México y EE.UU. Son compuestos
al estado líquido que presentan sustratos carbonados ricos en ácidos húmicos y fúlvicos, de
concentraciones moderadamente bajas de carbono y de reacción ácida, producto de la presencia
de ácidos orgánicos (COQ-H+). Debido a las dosis bajas aplicadas por razones de precio del
17
producto, su efecto enmienda no es importante. El efecto positivo que observan los agricultores
al aplicarlo se debe posiblemente al efecto acidificante del área de la rizósfera, al inyectarlo vía
riego por goteo.
Corresponden a materiales ricos en carbono, pero que forman polímeros sintetizados en cadenas
largas de tipo inorgánico. Se usan en jardinería para incrementar la retención de humedad
aprovechable del suelo. Son de alto costo.
Turba 41 0,7 59
Aserrín no tratado 40 O, 1 400
Sarmiento de vides 45 0,4 112
Residuos de cosechas 40 0,3 133
Abonos verdes 36 2,5 14
Orujo de uva y escobajo 47 1,7 27
Tierra de hoja 28 0,8 35
Paja de cereales 40 0,5 80
Hojas de árboles 40 1,0 40
Heno mixto 40 2,0 20
18
La retención de humedad es otro factor relevante, como efecto positivo de la aplicación de
materia orgánica al suelo. Ésta permite incrementar la humedad aprovechable para las raíces.
El color más oscuro que le confiere la materia orgánica permite un fácil calentamiento del suelo,
factor importante para cultivos que crecen en épocas frías. Desde el punto de vista fitosanitario,
las enfermedades del suelo como Fusarium, Phytium, Rhizoctonia, Erwinia, etc. son más
agresivas en suelos con bajo contenido de carbono, esto se explica porque existe menor
biodiversidad de organismos. Al aumentar la materia orgánica se incrementan los predatores
naturales del suelo y en consecuencia el daño en los cultivos es menor. Este mismo efecto es
válido para los nematodos, lo que permite controlar sus poblaciones.
Otro efecto biológico favorable es que las excreciones radiculares de las plantas de cultivo son
más rápidamente metabolizadas y, por lo tanto, no se acumulan en el suelo.
Los efectos de la materia orgánica sobre la nutrición de la planta en forma directa, han sido
estudiados menos exhaustivamente que los efectos que produce sobre el suelo. Estos efectos,
como se señaló, son variados y permiten mejorar condiciones biológicas, químicas y físicas del
suelo. La principal estructura favorecida es la raíz y el área rizoférica, por efecto de los factores
ya señalados.
Banghoo et al. (1988) determinó un claro efecto de la aplicación de guano de pollo en parronales
de uva Sultanina, incrementando la producción en un 40% al segundo año de aplicación, sobre
el testigo. Le Blanc (2000), evaluando el efecto de orujo y compost en uva de mesa Sultanina,
en la zona de Melipilla, determinó un claro efecto sobre la calidad de la fruta producida, tamaño
de racimo, calibre de bayas y firmeza de racimos al aplicar 22 y 24 kg/pl de orujo y compost,
respectivamente. La absorción de fósforo y manganeso se incrementó claramente al aplicar las
enmiendas orgánicas.
19
El escaso uso de estos materiales orgánicos se debe a la carencia de este tipo de productos y
al gran volumen que se debe aplicar, lo que implica un costo adicional importante. Además, el
tipo de agricultura cada vez más especializada que se practica en cada zona, desplazando la
actividad ganadera principalmente hacia el sur, no favorece un adecuado suministro de estos
productos. Por otra parte, la adecuada oferta de fertilizantes químicos inorgánicos a bajo costo,
ha permitido a los agricultores y técnicos, implementar una tecnología basada principalmente en
el uso de fertilizantes químicos. Sin embargo, esta tecnología de fertilización de plantas ha
concentrado sus esfuerzos solamente en la fase de fertilidad química del suelo, olvidando el
adecuado acondicionamiento físico y biológico que requiere alcanzar un suelo para lograr una
alta fertilidad.
En frutales y vides la pérdida de condiciones físicas del suelo es un factor decisivo que puede
afectar severamente la productividad de los árboles, debido a que estas especies deben
permanecer continuamente por muchos años ancladas al mismo sitio, liberando excreciones al
medio edáfico que deben ser biodegradadas y, además, deben tolerar la continua compactación
del suelo por efecto del tráfico de maquinaria.
Finalmente, se puede señalar que los beneficios de la aplicación de materia orgánica en muchos
suelos de la zona central y centro norte pueden ser muy positivos. Sin embargo, para lograr este
objetivo se debe analizar cada situación en particular, en relación a tipo de cultivo, textura del
suelo, contenido de nutrientes disponibles, contenido de carbono del suelo y otros.
20
11. EL COMPOSTAJE DE MATERIA ORGÁNICA
Existen varias definiciones de compostaje. Todas ellas con una base conceptual común, pero con
matices y aportes diferentes, razón por la cual se citan a continuación las más recientes.
Sztern y Pravia (1999), definen el compostaje como una biotécnica donde es posible ejercer un
control sobre los procesos de biodegradación de la materia orgánica. La biodegradación es
consecuencia de la actividad de los microorganismos que crecen y se reproducen en los
materiales orgánicos en descomposición. La consecuencia final de estas actividades vitales es
la transformación de los materiales orgánicos originales en otras formas químicas. Los productos
finales de esta degradación dependerán de los tipos de metabolismo y de los grupos fisiológicos
que hayan intervenido.
Según Negro et al. (2000), el compostaje es un proceso biológico aeróbico que bajo condiciones
de aireación, humedad y temperaturas controladas y combinando fases mesófilas (temperatura
y humedad medias) y termófilas (temperatura superior a 45 ºC), transforma los residuos
orgánicos degradables, en un producto estable e higienizado, aplicable como abono o sustrato.
Es decir, el compostaje es:
• Una técnica biológica de reciclaje de materia orgánica que al final de su evolución da humus,
factor de estabilidad y fertilidad del suelo.
21
CUADRO 7. Características de compost elaborado con residuos vegetales
Humedad 46,7
Nitrógeno total, % 0,99 1,3
Fósforo,% 0,21
Potasio,% 1,45
Materia Orgánica, % 24,0 52,3
Carbono,% 13,9 30,3
CE, dS/m 19,3 6, 1
pH 8,5 7,2
C/N 14, 1 23,3
N/D: No determinado.
Fuente: Dalzell H.W. Centro Agrícola India, Riddlestone A.J.; Gray K.R. Thurairajan, Universidad de
Birmingham, England. Soil management compostproduction and use in tropical and subtropical
enviroments. Boletín FAO 56. Roma 1987.
Por último, Brutti (2001) define el compostaje como un proceso bioxidativo controlado en el que
intervienen numerosos y variados microorganismos, que requiere de una humedad adecuada y
substratos orgánicos heterogéneos en estado sólido, implica el paso por una etapa termofílica
y una producción temporal de fitotoxinas, dando al final como productos de los procesos de
degradación dióxido de carbono, agua y minerales, así como una materia orgánica estabilizada
22
libre de fitotoxinas y dispuesta para su empleo en agricultura sin que provoque fenómenos
adversos. El mismo autor señala que en este proceso se observa como hecho fundamental dos
etapas o fases bien distintas: por un lado la propia fase de compostaje, durante la cual la actividad
de los microorganismos que intervienen en el proceso es máxima, como consecuencia de tener
a su alcance gran cantidad de compuestos fácilmente biodegradables, procedentes de los mate-
riales de partida. Durante esta fase, la mineralización de la fracción orgánica es el proceso impe-
rante; y por otro lado, en la fase de maduración o estabilización del material, la actividad de los
microorganismos está ralentizada, pues dispone de poco material biodegradable. En esta segun-
da etapa predomina la humificación con reacciones de policondensación y polimerización, dando
lugar a la formación de un producto similar al humus, que se conoce con el nombre de compost.
Los sistemas utilizados se pueden clasificar en dos grupos: abiertos y cerrados. En los primeros,
el compostaje se realiza al aire libre, en pilas o montones, mientras que los segundos, la fase de
fermentación se realiza en reactores (Sztern y Pravia, 1999; Negro et al., 2000; Brutti, 2001 ).
SISTEMAS ABIERTOS
SISTEMAS CERRADOS
23
Los sistemas abiertos son los más utilizados en USA, mientras que los sistemas en reactor son
denominados con frecuencia "Europeos", en razón a su origen. (Negro y col. 2000).
12. BIBLIOGRAFÍA
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Whitehead, D.C. and Tinsley, J. 1963. J. Sci. Food Agric, 14: 849-857.
26
,,
PRACTICAS
DE CONSERVACIÓN
DE SUELOS
JORGE CARRASCO J. 1
Ingeniero Agrónomo, Dr.
1
Centro Regional de Investigación Rayentué (INIA) - España 512, 2º Piso, San Fernando, VI
Región, Chile - Teléfonofax (72) 723531 - Santiago: Teléfono 2-5417223, Fax 2-5417667. E-mail:
[email protected]
~ Á
27
ÍNDICE
Pág.
A. CONCEPTOS FUNDAMENTALES................................................................................. 31
1. Introducción................................................................................................................ 31
2. El concepto de suelo y su importancia...................................................................... 31
3. Factores que influyen en la formación de los suelos ............................................... 31
4. Composición del suelo............................................................................................... 32
5. Características de los suelos..................................................................................... 32
ANEXO 1. ................................................................................................................................. 48
ANEXO 3. ................................................................................................................................. 50
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA............................................................................................... 51
29
PRÁCTICAS DE CONSERVACIÓN DE SUELOS
Jorge Carrasco J.
Ingeniero Agrónomo, Dr.
A. CONCEPTOS FUNDAMENTALES
1. Introducción
La problemática ambiental ha tomado gran importancia durante la última década, siendo objeto
de preocupación permanente, fenómenos tales como la contaminación de las aguas (ríos, la-
gos, mares), la contaminación atmosférica, los problemas derivados de la deforestación, inun-
daciones causadas por grandes masas de agua, entre otros. Sin embargo, no se ha abordado
con la debida atención, el problema de la erosión de los suelos, especialmente, lo concerniente
a las perdidas de material edáfico, provocadas por escurrimientos hídricos, así como también
medidas que aminoren esta situación.
Los objetivos de la presente publicación, son los de entregar los conceptos fundamentales en
relación al suelo y su erosión, así como también, proporcionar las bases sobre las técnicas de
manejo necesarias para la conservación de los suelos, aquí propuestas.
El suelo se define como la superficie de la corteza terrestre (llamada "litósfera"), la cual está en
contacto directo con el ser humano, y donde se establecen y desarrollan gran parte de las
especies vegetales existentes (cultivos, empastadas, árboles, arbustos y especies herbáceas),
debido a que aquí encuentran los nutrientes y el agua, que son indispensables para su creci-
miento. Por lo tanto, como la vida humana y animal depende absolutamente de la existencia de
las plantas, el suelos debe ser usado en forma racional, de modo de evitar su rápido deterioro,
ya que es un recurso natural muy susceptible al agotamiento, y que sin su existencia, la vida
sobre el planeta se vería seriamente amenazada.
El suelo se considera como un ente dinámico, que está sujeto a la acción de distintos agentes,
los cuales darán como resultado diferentes tipos de suelo.
Se definen principalmente cinco factores que influyen en la formación de los suelos: clima (aquí
se consideran las precipitaciones, la temperatura y el viento), organismos vivos, el, relieve la
roca madre originaria y el tiempo transcurrido. A estos factores se les puede agregar el efecto
del hombre, hecho que ha adquirido gran importancia en los últimos tiempos.
31
La acción parcial o total de estos factores, le darán a los suelos características propias, las
cuales se describen a continuación.
Gaseosa es decir, "el aire del suelo", que difiere del atmosférico por poseer un mayor
contenido de C0 2 , con respecto al 0 2, así como también por presentar una mayor hume-
dad.
Debido a que la proporción en que se presentan estos cuatro elementos es variable, las carac-
terísticas de los suelos también serán distintas, dando como resultado diferencias en las cuali-
dades, que determinarán los usos que se le puede dar a cada tipo de suelos.
a. Textura: La textura se refiere al tamaño de las partículas minerales del suelo, que han
pasado por un tamiz de 2 mm de diámetro, donde se definen tres tamaños característicos
llamados separados texturales: arena, limo y arcilla.
La arcilla se caracteriza por tener las partículas de menor tamaño (las más finas), el limo tiene
partículas de diámetro mediano y la arena es la que presenta las partículas más grandes. El
porcentaje de arena, limo y arcilla que posea un suelo, se denomina clase textura!, y es el
nombre que recibe la textura. ·
Los suelos con un mayor contenido de arena, se caracterizan por retener una baja cantidad de
agua, por lo tanto, se secan rápidamente. Son suelos bien aireados y con buen drenaje. Aquí,
las raíces de las plantas pueden penetrar con facilidad el suelo, pero ellas no encuentran ali-
mentos suficientes, ya que estos suelos se caracterizan por ser bastante pobres en elementos
minerales , salvo que contengan un abundante contenido de materia orgánica.
Los suelos que contienen mayor cantidad de arcilla, poseen poco espacio entre partículas, ya
que estás son de tamaño muy pequeño, y por lo tanto el agua, el aire y las raíces penetran con
32
dificultad. Estos suelos son clasificados "pesados", porque son más difíciles de manejar, cuan-
do no se trabaja con la humedad adecuada. Sin embargo, los suelos con alto contenido de
arcilla, suelen ser ricos en nutrientes.
Los suelos francos son los que contienen porcentajes similares de arena, limo y arcilla. Por lo
tanto como existe un equilibrio en sus características, son considerados como los más aptos
para su uso agrícola.
b. Estructura: Se refiere a la ordenación natural de las partículas del suelo en unidades espe-
cíficas. Estas unidades están separadas por superficie de debilidad o grieta, que pueden estar
manifestadas o latentes.
Para que exista estructura, se requiere del proceso de agregación, que es el acercamiento y
unión de las partículas de suelo, por medio de agentes y elementos cementantes.
• Forma, que se refiere al tipo de estructura formada, que puede ser laminar, prismática,
columnar, de bloque, subangular o granular.
• Tamaño, que puede ser muy fino, fino, medio, grueso o muy grueso.
Existen grados de no estructura, como por ejemplo suelos muy livianos, sin elementos cementales
(como por ejemplo, la materia orgánica) o que forman una masa muy coherente.
Un suelo estructurado es muy favorable para el desarrollo de las plantas, ya que permite un
adecuado crecimiento de las raíces. Por lo tanto, es deseable un buen grado de estructura,
para la obtención de mejores producciones agrícolas.
a. La materia orgánica: Además de los elementos minerales (arena, limo, arcilla, aire, agua y
otros componentes), en el suelo hay restos de plantas y animales muertos, y de tecas en dife-
rentes grados de descomposición , que reciben el nombre de materia orgánica. Para la vida del
suelo es muy importante la presencia de materia orgánica, ya que ésta mejora las propiedades
físicas del suelo. Sin ella, el suelo se presenta más duro con lo que las raíces manifiestan gran
dificultad para poder crecer. Cabe señalar, que materia orgánica es rica en nutrientes que sir-
ven de alimento a las plantas. Se debe también des-tacar, que la materia orgánica mejora la
capacidad de almacenamiento de agua en el suelo, debido a que un alto contenido de materia
orgánica, produce un comportamiento en el suelo, similar al de una "esponja". Esto es especial-
mente importante en zonas don-de el agua es escasa, y el suelo es la única alternativa que
puede actuar como reservorio.
33
La materia orgánica del suelo es del color oscuro. Por este motivo, la capa superior de los
suelos, que contiene mayor cantidad de restos de plantas descompuestas, suele ser de un
color que varía pardo oscuro a negro, según el grado de descomposición en que se encuentre
la materia orgánica (mientras más descompuesta esté, más oscura se presenta el suelo). En
los relictos naturales y bosques, que no han sido intervenidos por el hombre, suelen encontrar-
se suelos casi negros por la gran cantidad de materia orgánica que poseen.
En conclusión, es aconsejable que los suelos agrícolas posean un alto contenido de materia
orgánica (más de un 5%), para la obtención de buenos resultados, al momento de la cosecha.
b. Los seres vivos: en el suelo viven lombrices, larvas de insectos , microflora y otros organis-
mos que no podemos ver porque son muy pequef\os, para ser discriminados por el ojo humano.
Estos seres vivos son los que descomponen la materia orgánica del suelo, para que esta pueda
ser aprovechada por las plantas. Esto sucede, por ejemplo, con el guano, que se mezcla con el
suelo. El guano fresco, no le sirve directamente a la planta, ya que sus raíces no pueden absor-
berlo, pero luego de un tiempo, los seres vivos del suelo se alimentan del guano y lo descompo-
nen en elementos que son fácilmente asimilabas y muy útiles dos para las plantas.
Es por esto, que es importante mantener las condiciones adecuadas para el óptimo desarrollo
y crecimiento de los seres vivos que habitan en el suelo.
1. Consideraciones básicas
Existen una serie de técnicas destinadas a la conservación de los suelos. Algunas de ellas son
adecuadas para pendiente ligeras y grandes explotaciones agrfcolas, mientras que otras son
de mayor utilidad para predios más pequef\os y con pendiente mayores. En general, con res-
pecto a las pequef\as explotaciones, la aplicación de determinadas técnicas de conservación
de suelos, deben considerarse los siguientes puntos:
34
ii. Integración: Aunque el control de la es vital importancia, también se debe luchar contra la
disgregación del suelo cuando se cultiva en áreas que poseen pendiente. Las medidas de
conservación a examinar, sean éstas estructurales, agronómicas o de acondicionamiento
del suelo, no pueden ser aplicadas aisladamente en el campo. La conservación del suelo,
en el sentido amplio de la expresión, es un sistema donde se manejan las tierras en forma
integrada. Por otro lado, las prácticas que tienen como objetivo la conservación del suelo,
deben incorporarse o integrarse en cualquier sistema de explotación agrícola donde exis-
tan pendientes y/o microrrelieves, para poder obtener una producción sostenida en el
tiempo.
iii. Análisis costos eficacia: La erosión suele ser más grave en las pendientes escarpadas
que en pendientes ligeras o en tierras casi llanas. El mayor riesgo de erosión del suelo se
produce en áreas tropicales húmedas con pendientes escarpadas, destinadas al uso agrí-
cola. A veces se pretenden aplicar medidas de conservación baratas sin tener en cuenta su
efecto cuando existe un conjunto partlcular de condiciones ambientales. Medidas baratas e
ineficientes, son un desperdicio de tiempo y dinero. Por esta razón, el costo y la eficiencia
se deben evaluar cuidadosamente al momento de planificar un proyecto dirigido a la con-
servación de suelos.
Las prácticas de conservación de suelos son aquellas actividades que se ejecutan para evitar la
pérdida de los mismos, por efecto de los agentes causantes de la erosión. Estas prácticas son
muy diversas y deben ser seleccionadas según el lugar donde se llevarán a cabo. Muchas
veces para lograr un buen resultado es necesario aplicar más de una práctica a la vez.
35
Por lo tanto, se debe considerar:
La erosión empieza cuando el impacto de la gota de lluvia destruye el suelo, liberando partícu-
las finas que son llevadas fácilmente por el agua. Por lo tanto, la cobertura del suelo a través de
una capa de vegetación (árboles, arbustos, malezas, pajas o cualquier cultivo), lo protege de la
erosión causada por las precipitaciones, porque «amortigua» la fuerza con que caen las gotas
sobre el suelo.
• Mejoramiento en la capacidad de penetración del agua en el suelo, evitando que ésta escu-
rra sobre la superficie.
Un suelo que contenga mucha materia orgánica, absorbe con mayor facilidad el agua de las
lluvias, evitando que ésta escurra sobre la superficie. Por lo tanto cualquier práctica que enri-
quezca al suelo con materia orgánica, ayuda a disminuir los riesgos de erosión.
En los terrenos con pendiente, se suelen establecer obstáculos o barreras que impiden
escurrimiento del agua de lluvia. Esto se hace con la finalidad de mejorar su infiltración, para
así evitar que ésta arrastre partículas de suelo.
Al mejorar la penetración del agua en el suelo, se aumentan también las reservas hídricas,
asegurando un mejor aprovechamiento por parte de los cultivos. En las áreas de secano, donde
el éxito de los cultivos depende del agua proveniente de las precipitaciones, toda práctica des-
tinada a mejorar su infiltración, aumenta la probabilidad de obtener una buena producción 1 .
Los obstáculos que se establecen en las laderas para detener el agua son diversos, entre los
que se encuentran:
• Los surcos en curvas de nivel: con ello se evita que el agua corra hacia las partes bajas
arrastrando fácilmente partículas de suelo en los surcos, los que suelen estar sueltos por
haber sido preparados para la siembra 2 •
• Las zanjas de infiltración: son acequias que recogen el agua que escurre sobre la ladera, de
modo de no causa daño, ya que penetra paulatinamente en el suelo.
• Las pircas: son paredes de piedra que evitan que el agua escurra arrastrando las partículas
de suelo.
1
En algunos casos muy particulares, no es recomendable la infiltración de agua en el suelo, porque podría causar
deslizamientos masivos de suelo. Por ejemplo, en el caso de algunos suelos muy superficiales, o en presencia de
alguna estrata impermeable.
2
Es importante tornar en cuenta, que los surcos deben tener siempre una ligera pendiente, para permitir la evacua-
ción del agua en caso de precipitaciones muy violentas. De este modo, se evita el encharcamiento y/o el desborde
del agua de los surcos, el cual provocarla un arrastre de material, que seria muy perjudicial para el suelo.
36
• Las terrazas y los andenes: son construcciones de piedras establecidas en parcelas, con
pendientes tales, que permiten la formación de una superficie horizontal, sobre la cual se
cultiva sin que el agua escurra.
• Las barreras vivas: son hileras de árboles o arbustos dispuestos en curvas de nivel, que
tienen por finalidad detener la escorrentía del agua y de suelo en laderas empinadas.
Las áreas de secano, son aquellas que no son regadas, y que dependen de las precipitaciones
para el éxito de sus cultivos. Por lo tanto, si las precipitaciones son escasas, los rendimientos
serán bajos o nulos.
Sin embargo, existe una alternativa para prevenir la escasez de agua por efecto de bajas preci-
pitaciones, en zonas de secano, por lo menos, parcialmente. Se trata de captar el agua de la
lluvia favoreciendo su penetración en el suelo e impidiendo que ésta escurra sobre la superficie
del suelo. Las obras de conservación de suelos también cumplen estas funciones, ya sean las
zanjas de infiltración, las barreras vivas, las terrazas, etc. Todas ellas tienden a detener el
escurrimiento del agua sobre la ladera y, por lo tanto, aumentan la probabilidad de obtener
buenas cosechas.
a) Barreras vivas
Son barreras constituidas por plantas perennes, establecidas en laderas en contra de la pen-
diente, de modo que contrarrestan la erosión. Al colocarlas en forma transversal a la pendiente
del terreno, cumplen con la finalidad de reducir la velocidad del agua que escurre sobre la
superficie del terreno, así como también captar y retener los materiales transportados por el
agua.
b) Zanjas de infiltración
Son acequias excavadas en curvas de nivel, es decir, en forma transversal a la pendiente del
terreno. Su función es la de contener la escorrentía del agua y favorecer su infiltración en el
suelo. Por lo tanto, las zanjas aumentan la disponibilidad de agua para las plantas y evitan la
erosión del suelo.
Estas zanjas o acequias deben ser protegidas en la parte superior con arbustos y en la parte
inferior con árboles.
37
c) Pircas protegidas con árboles y arbustos
Son muros de piedra construidos en forma transversal a la máxima pendiente del terreno. Su
finalidad es detener la pérdida de suelo y lograr que se fije en la parte superior de los muros.
Con la finalidad de dar más estabilidad y proteger a las pircas es conveniente plantar árboles o
arbustos en su base.
Además de su utilidad para controlar la pérdida de suelos, las pircas crean un microclima favo-
rable para el desarrollo de la vegetación, porque protegen a las plantas del viento y de las
heladas.
En aquellas laderas sin cobertura vegetal, el agua de las lluvias cae con tal fuerza que no
penetra en el suelo sino que corre sobre su superficie. Luego, debido a las irregularidades de¡
relieve de la zona en cuestión, el agua se va concentrando en pequeños canales, los que arras-
tran poco a poco, grandes cantidades de suelo, creando zanjas profundas, las que son conoci-
das con el nombre de cárcavas.
• La construcción de diques de piedra en las cárcavas, para que así detengan la escorrentía
del agua y del suelo.
Las barreras vivas son hileras de plantas perennes (árboles o arbustos) destinadas a evitar y/o
controlar la erosión producidas en las laderas. Su ubicación en forma transversal a la pendiente
del terreno, tiene por finalidad de reducir el escurrimiento del agua de las lluvias sobre la super-
ficie del terreno además de retener y fijar la tierra y los nutrientes transportados por el agua. En
el largo plazo, las barreras vivas reducen la pendiente, ya que van creando pequeñas terrazas.
38
Las barreras vivas además tienen la utilidad de estabilidad las barrancos, por lo que se les
ubica en los bordes y dentro de los barrancos mismos.
Para que las barreras cumplan eficazmente su papel de control de la erosión, es muy importan-
te seleccionar adecuadamente las especies vegetales a utilizar. Obviamente, para seleccionar
las especies, también se deben tomar en cuenta las condiciones cismáticas y edáficas del
lugar.
Es importante observar si existen barreras vivas en la zona y el tipo de plantas que las compo-
nen. Posiblemente se encontrarán algunas especies arbóreas y arbustivas adecuadas, que
tendrán la posibilidad de ser incluidas y establecidas como barreras vivas.
Una barrera viva no debe necesariamente estar constituida por una sola especie, al contrario,
es preferible plantas distintas especies, una junta a la otra.
Para construir una barrera viva se deben ejecutar las siguientes tareas:
La distancia entre barreras depende de la pendiente del terreno. Sin embargo, deben tomarse
en cuenta también otros factores, como los descritos a continuación:
El uso que se le va a dar al terreno. Si el terreno se usará para sembrar cultivos anuales
puede requerirse una distancia menor, que si es usado para praderas perennes, ya que
éstos protegen más el suelo.
39
• La intensidad de las precipitaciones. Si en la zona suelen caer lluvias torrenciales, es nece-
sario establecer una distancia menor entre las barreras vivas.
Sin embargo, tomando en cuenta estos factores, se ha elaborado el siguiente gráfico, para que
sirva como referencia. Aquí se indica la distancia que debe existir entre barrera, de acuerdo a la
pendiente.
Las barreras vivas deben establecerse siguiendo las curvas de nivel. Esto permite retener
mejor el agua de modo de favorecer su infiltración y contrarrestar eficazmente la erosión. Utili-
zando el Nivel "A" (ver Anexo 3) se determina en el terreno una sucesión de puntos en curvas de
nivel, los que se marcan con estacas. Sobre esta línea se establecerá la barrera.
En regiones lluviosas es conveniente dar a las barreras una ligera inclinación lateral que posibi-
lite el desagüe, con la finalidad de evitar apozamientos.
La plantación de árboles y arbustos debe ser efectuada sobre las curvas de nivel, anteriormente
marcadas. Para que la barrera cumpla adecua.damente su papel, es necesario establecer las
plantas a poca distancia unas de otras. En todos los casos las plantas deben colocarse en
hilera dobles entrelazadas y distanciadas de 15 a 100 cm según la especie.
Si son plantas de árboles pueden plantarse hasta con un metro de distancia entre ellas.
Para que las barreras instaladas se desarrollen rápidamente y cumplan con su papel, es impor-
tante realizar su mantenimiento. Para este fin se debe:
• Regar las plantas después de transplantadas, tantas veces sea necesario hasta su perfecto
prendimiento.
40
• Desmalezar alrededor de los plantones de modo que se evite la competencia con la maleza
por los alimentos.
• Evitar que los animales hagan daño cuando las plantas aún están pequeñas y frágiles.
• Podar periódicamente los árboles para evitar su excesivo crecimiento y desarrollo. De esta
manera se evita que invada el terreno y produzcan sobre al cultivo.
Además, se puede aumentar la densidad de las barreras haciendo acodos. Los acodos se ob-
tienen doblando cuidadosamente unas ramas de modo que puedan ser enterradas parcialmen-
te en una poción intermedia. Al cabo de algunos meses se desarrollan raíces a partir de la
porción de tallo enterrado. Finalmente, esta planta puede ser separada de la planta madre. Este
sistema permite aumentar el número de plantas de una barrera viva, aprovechando así las
plantas que la componen.
1. Definición
Las zanjas de infiltración son acequias excavadas en curvas de nivel, es decir en forma trans-
versal a la pendiente del terreno.
Las zanjas tienen dos finalidades: por una parte aumentan el nivel hídrico de suelo y en conse-
cuencia, la disponibilidad de agua para las plantas, ya que contiene el agua de la escorrentía y
favorece su infiltración en el suelo. Por otra parte, evita que el suelo se erosione por efecto de
las lluvias torrenciales.
41
b. Determinación de la distancia entre zanjas
Para fijar la distancia entre zanjas, se utiliza e.I gráfico de la Figura 1, que permite definir la
distancia adecuada en función de la pendiente.
Para trazar los puntos por donde pasarán las zanjas, se utiliza el Nivel «A», descrito en el Anexo
Nº 1.
• Se traza la línea donde se ubica la primera zanja, empezando por la parte alta del terreno. Se
colocan las estacas o piedras para delimitar este trazo.
• Se traza la línea guía A-8 en el sentido de la máxima pendiente. El uso de la línea guía A-8
permite ubicar la distancia entre cada una de las zanjas.
• En base a la línea A-8, se señala con piedras o estacas la distancia entre zanja y zanja.
• El trazado de las demás zanjas empieza a ambos lados de la línea guía A-8 y se realiza
también con el Nivel «A».
Con la ayuda de una picota, un chuzo y una pala se procede a abrir una zanja de 40 cm de
profundidad. El ancho de la parte superior será de 60 cm y la parte inferior de 40 cm. La tierra
que se excava fuera de la zanja debe ser cuidadosamente acomodada en el borde inferior de la
zanja, para así darle una sobre elevación.
Es recomendable interrumpir la zanja con pequeños tabiques o espacios sin excavar cada 15
cm aproximadamente a lo largo de la misma. Esta operación tiene por finalidad homogeneizar
la infiltración del agua y, en el caso de que la zanja tenga una ligera inclinación, se evita que el
agua corra, se acumule se desborde cuando se produzcan lluvias intensas.
A unos 20 cm del borde superior de la zanja y a lo largo de ella se plantan arbustos, de modo
que cumplan el papel de barrera viva. Se deben escoger especies que tengan un sistema radi-
cal ampliamente desarrollado, abundantes tallos y que posean una fácil reproducción. Una ba-
rrera bien conformada cumplirá el rol de filtro del agua de la escorrentía, de modo de retener el
suelo, evitando que se deposite en la zanja.
Así, siguiendo el mismo procedimiento, se pueden plantar especies arbóreas nativas de la zona,
aproximadamente a 50 cm del borde inferior de la zanja, los que ayudarán a fijar el suelo.
42
f. Mantenimiento de las zanjas de infiltración
Para asegurar la eficiencia de las zanjas por mucho tiempo, se le deben dar los siguientes
cuidados:
• Se debe evitar el paso del ganado sobre todo cuando las plantas son pequeñas.
• Se deben aplicar todos los cuidados necesarios a las plantaciones de árboles y arbustos
(como riego y recubrimiento, entre otros).
Las pircas son muros de piedra construidos en forma transversal a la pendiente del terreno. Su
finalidad es detener la pérdida del suelo y fijarlo en la parte superior de cada muro. Paulatina-
mente, disminuye la pendiente del terreno, entre pircas, creándose pequeñas terrazas mucho
más fértiles que el suelo original.
Además de ser útiles para controlar la pérdida de suelos, las pircas crean un microclima favora-
ble para el desarrollo de la vegetación, porque protegen a las plantas del viento y de las hela-
das. Con la finalidad de proteger las pircas es recomendable plantar árboles en la parte inferior
de ésta.
Es necesario determinar la pendiente del terreno, para lo cual se sigue el procedimiento indica-
do en el Anexo 2.
Para definir la distancia entre pircas, se debe tener en cuenta la pendiente de¡ terreno, calcula-
da previamente. Para definir la distancia entre pircas, se recurre a la Figura 1.
Sin embargo, en terrenos donde se utiliza la yunta para realizar las labores de preparación de
suelos, se debe tomar en cuenta el espacio mínimo que ésta necesita para trabajar, siendo éste
no menor a 8 m, ya que es el espacio mínimo que la yunta necesita para trabajar.
43
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44
e) Trazado del cimiento entre las pircas
Con ayuda del Nivel "A" se trazan en terreno las curvas de nivel, donde se establecerá el ci-
miento de la primera pirca (Ver Anexo Nº 3). Su trazo se inicia por la parte superior del terreno.
Para determinar la distancia por la cual pasarán las demás pircas, se señalan dichos puntos
con piedras o estacas.
El trazo de las demás pircas empieza a ambos lados de la línea guía A-B y se realiza también
con el nivel "A".
Guiándose con la línea trazada, se excava una zanja de 50 cm de ancho y de una profundidad
aproximada de 15 a 20 cm donde se colocarán las primeras piedras del cimiento de la pirca.
d) Recolección de la piedras
En la mayoría de los terrenos existen gran cantidad de piedras que dificultan las labores agríco-
las del suelo, y son un obstáculo para el buen crecimiento de las plantas. Para la construcción
de las pircas, se deben juntar estas piedras en el lugar donde se construirá cada muro.
Sin embargo, como orientación general para la construcción de las pircas, se debe recordar que
las piedras más grandes y planas deben ir en la parte inferior, es decir en el cimiento, y que la
pirca debe tener una forma ligeramente piramidal con el fin de asegurar una mayor estabilidad.
La altura inicial de la pirca puede ser de sólo 50 cm. Sin embargo, ésta podrá levantarse años
tras año con las piedras que se saquen de la chacra, de acuerdo a las necesidades que existan
de fijar el suelo.
Las ventajas que se adquieren con la asociación de árboles y pircas son las siguientes:
45
Los árboles que se escojan, deben ser de fácil propagación, con desarrollo de gran cantidad de
follaje, y que éste tenga una rápida y fácil tasa de descomposición.
Las especies que se pueden utilizar son: Aromo, boldo y en general todas aquellas especies
nativas que posean un desarrollo radicular superficial.
Una vez construidas las pircas, se establecen plantaciones de árboles al pie de la pirca a una
distancia aproximada de 0,5 a 1 m de su base.
Se debe realizar podas periódicas para evitar que los árboles compitan con los cultivos o pastos
de la parcela, durante su crecimiento.
Delante de la pirca, en la parte superior, se pueden colocar algunas especies vegetales (como
tunas o pencas) con el fin de fortalecer la pirca y ayudar a contener el suelo.
La cárcava se define como una zanja originada por la acción erosiva del agua sobre el suelo.
Constituye un cauce natural, donde el agua proveniente de las lluvias, se concentra y escurre.
Las labores descritas en este proyecto, están orientadas a estabilizar las cárcavas con la ayuda
de diques de piedra y cobertura vegetal. También cumplen la función de controlar los agentes
causantes de la formación de las cárcavas, mejorando la penetración del agua en el suelo y
controlando su escorrentía sobre la superficie del terreno. Las prácticas de conservación de
suelos que comúnmente se aplican son:
• Repoblamíento de la ladera.
• Construcción de la zanja de desviación.
• Construcción de diques de piedra.
Para controlar una cárcava es recomendable ejecutar conjuntamente todas estas medidas. Sin
embargo, en el marco de ejecución de este proyecto escolar, posiblemente no será posible
realizar todas estas prácticas a la vez. Por lo tanto, es necesario seleccionar sólo una o dos de
las prácticas propuestas.
Es preciso señalar también que, por las características defos proyectos escolares, es recomen-
dable limitarse al tratamiento de una sola cárcava de pequeña dimensión.
46
Para el repoblamiento con árboles y arbustos, se deben usar los plantones producidos en el
vivero forestal escolar. Para este fin, se pueden seleccionar cualquier tipo de especies que
desarrollen un sistema denso de raíces.
El repoblamiento con vegetación se debe hacer tanto en los bordes de la cárcava, así como
también en los terrenos aguas arriba de la misma. En el margen de la cárcava, es decir cerca de
su borde, se recomienda plantar arbustos o árboles de pequeño tamaño, para evitar el desplo-
me del suelo por el peso que éstos pudieran ejercer.
Se debe repoblar densamente la cabecera de la cárcava pues ésta se forma de manera ascen-
dente, es decir, el agua erosiona siempre la parte superior de la cárcava, tendiendo a ampliarse
por arriba.
Es importante cercar el área erosionada para evitar el ingreso de animales que puedan dañar la
plantación e impedir la regeneración de la vegetación natural. De hecho, si el área queda prote-
gida del pastoreo de los animales, ésta se debe cubrir paulatinamente con una capa de vegeta-
ción que dará una adecuada protección al suelo. Como este proceso es lento, se necesitan
varios años y vigilancia permanente por arte de los interesados.
La desviación de las aguas de una cárcava se realiza mediante una zanja de desviación situada
en la parte superior de la misma, para interceptar la totalidad o una parte del caudal, conducien-
do las aguas hacia desagües naturales más protegidos (quebrada, riachuelo, etc.).
El canal de desviación debe quedar a una distancia de la cabecera de la cárcava, tres veces
superior a la profundidad de la misma.
Estos muros retendrán parte del suelo arrastrado, donde la vegetación encontrará excelentes
condiciones para desarrollarse. La construcción de los muros debe ser lo suficientemente fuer-
te para así resistir la acción destructora del agua.
47
ANEXO 1
TERRENO NlVElAO{
.-
48
ANEXO 2
La erosión de los suelos depende en gran medida de la pendiente del terreno: cuanto más
inclinado sea el terreno, es más susceptible a la pérdida de suelo. La medición de la pendiente
es una tarea que necesariamente debe realizarse antes de¡ desarrollo de cualquier técnica de
conservación de suelos. En efecto, la elección del método de conservación de suelos, y espe-
cialmente, la elección de la distancia entre las obras (barreras vivas, terrazas, zanjas, etc.)
requiere del conocimiento de la pendiente del terreno.
Materiales:
En 2 metros de largo hay una diferencia de O, 1 metro, por lo tanto en 100 metro, la diferencia o
desnivel será:
O, 1 X 100
=5% de pendiente
2
49
ANEXO 3
B
J
¿
~--....-1. . .
--
50
BIBLIOGRAFÍA
FAO. 1990. Conservación de suelos para los pequeños agricultores en la zonas tropicales hú-
medas. Boletín de suelos de la FAO, Nº 60. Roma. Italia. p. 177.
Meneses, R.; Squella, F.; García-Huidobro, J. y Novoa Q., P. 1985. Los surcos de infiltración
en zonas áridas. Revista IPA-La Platina, Nº 29. Santiago de Chile. p. 31-33.
Porta, J.; López-Acevedo, M.; y Roquero, C. 1994. Edafología. Para la agricultura y el medio
ambiente. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. p. 807.
Riquelme, J. y Carrasco, J. 1991. El Arado Cincel como conservador de suelos. Revista IPA
La Platina N2 63. Santiagode Chile. p. 40-47.
51
LA OBTENCIÓN DE MUESTRAS
DE SUELO PARA
,
ANALISIS DE FERTILIDAD
CARLOS ROJAS W. 1
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1
CRI La Platina, Santiago. Teléfono 2-5417223, Fax 2-5417667. E-mail:[email protected]
53
ÍNDICE
Pág.
1. INTRODUCCIÓN............................................................................................................. 51
55
LA OBTENCIÓN DE MUESTRAS DE SUELO
PARA ANÁLISIS DE FERTILIDAD
Carlos Rojas W.
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1. INTRODUCCIÓN
El análisis de suelo es una herramienta práctica que permite al agricultor conocer en forma
objetiva algunos antecedentes relativos a la caracterización química del suelo (contenidos
de materia orgánica, pH, salinidad, etc.). Parámetros que orientan acerca de si éste presen-
ta riesgos, por ejemplo, de salinidad para los cultivos (índice de salinidad), que es necesario
evitar y/o minimizar, a través del uso de fertilizantes apropiados, en épocas de aplicación
adecuadas y/o riesgos de acidificación.
El análisis de suelo es una herramienta eficiente diseñada principalmente para realizar el diag-
nóstico químico de la fertilidad del suelo, estimar su disponibilidad de nutrientes y las necesida-
des de fertilización para disminuir el déficit nutricional. Es también útil colocar una herramienta
de apoyo para la clasificación de los suelos.
1. muestreo,
2. preparación de la muestra,
3. extracción de nutrientes,
4. interpretación y recomendaciones de dosis de fertilización.
Con una adecuada estandarización del procedimiento analítico, los errores son mínimos; en
cambio, ellos pueden ser significativos si las muestras son mal tomadas o no son represen-
tativas.
57
2. TOMA DE MUESTRAS DE SUELO
La experiencia de esta práctica acumulada en Chile y en el extranjero, indica que los resultados
del análisis químico sólo serán efectivos si las muestras han sido obtenidas correctamente y
son representativas de la fertilidad del suelo.
3. HOMOGENEIDAD Y REPRESENTATIVIDAD
En general, la mayor variabilidad está representada por aquel elemento nutritivo más móvil en
el suelo cuyas concentraciones y solubilidad son susceptibles de sufrir rápidas oscilaciones
como el nitrógeno, seguido del fósforo y el potasio.
Por esta razón, se recomienda adoptar una superficie de muestreo no superior a diez hectáreas
de suelo considerado uniforme (IV-V-VI Regiones y Región Metropolitana).
Es necesario evitar todo factor de alteración artificial de la fertilidad del suelo, tales como sec-
tores próximos a la entrada del potrero donde se descargan los fertilizantes, sectores de des-
agües, inundaciones, acequias y canales de riego. Es recomendable distanciarse unos 1O me-
tros de cercos vivos u otras barreras.
58
4. SELECCIÓN DE ELEMENTOS DE MUESTREO
En esta etapa, debe considerarse de especial relevancia la textura del suelo, ya que hay imple-
mentos de muestreo que no pueden ser empleados, por ejemplo en suelos muy arenosos o muy
arcillosos.
El implemento más indicado para suelos de texturas medias es el "barreno de fertilidad", sin
embargo, éste debe ser de un diseño y dureza de aleación que permita ejercer una máxima
tensión sin doblarse o romperse (Figura 2) .
Otros barrenos similares son el de "tubo" y "holandés" que cuentan con cuchillas cortantes
especiales para suelos de texturas finas .
Es necesario contar con un balde plástico de unos 20 litros de capacidad o un saco plástico sin
uso, los que permitan homogeneizar y mezclar las muestras de cada área.
59
Figura 3. Raspar la vegetación superficial.
En el muestreo con pala se efectúa un corte en V, que impide que se desmorone el suelo
considerando 2-3 cm de espesor, como se muestra en la Figura 4.
Se eliminan los bordes de ambos costados dejando un prisma de unos 4-5 cm de ancho (Figura
5) con la ayuda de espátula o cuchillo.
60
Posteriormente se juntan las submuestras y se mezclan en el balde (Figura 6). Sólo una peque-
ña muestra previamente homogeneizada, servirá para introducirla en una bolsa plástica que
debe tener al menos una capacidad de medio litro, para su posterior envío al laboratorio.
Se deben identificar las muestras en un formulario, incluyendo: nombre del predio, nombre del
agricultor, comuna , dirección y potrero, además, el cultivo que se va a sembrar, incluyendo su
historial de fertilización, manejo y fecha de obtención de la muestra (Figura 7).
Se recomienda el uso de doble bolsa plástica, para evitar su rotura, y ubicar una identificación
entre ambas bolsas .
61
Obtención de muestra compuesta
Profundidad de muestreo
Las muestras se obtienen a una profundidad de 15-20 cm para cultivos, o sea, explorando la
fertilidad de la capa arable del suelo. En el caso de praderas, la profundidad de muestreo debe
ser como máximo 1O cm, ya que en ésta se alcanza la máxima densidad y actividad radicular
(Figura 9).
PRADERAS o - 10
CULTIVOS o- 20
62
En la Figura 1O, se observa que el tiempo de mayor demora puede corresponder al procesa-
miento de la muestra, dependiendo especialmente de la textura y humedad de la muestra;
muestras muy arcillosas y muy húmedas pueden alargar el proceso. El análisis químico mismo
en cambio es relativamente breve.
Es necesario enviar las muestras al menos con 20 días de anticipación, a la adquisición de los
fertilizantes, para dimensionar las dosis y costos de la fertilización predial.
63
Dosis de fertilización
Los análisis de suelo, se realizan en laboratorios que cuentan con equipos adecuados y las
determinaciones analíticas se efectúan simultáneamente en un gran número de muestras.
Los laboratorios de diagnóstico nutricional, cuentan con una base de datos ordenada, y em-
plean tecnologias de diagnóstico seleccionadas por organismos de investigación, que entregan
rangos de fertilización de acuerdo a las especies a establecer y los rendimientos esperados de
los cultivos seleccionados, según las categorías de disponibilidad de nutrientes (Figura 11 ).
Figura 11.
Así por ejemplo, si sólo se consideraran rangos bajo, medio y alto para los 3 nutrientes funda-
mentales N-P y K, sólo una pre-recomendación que considere estas alternativas será entrega-
da por el laboratorio.
Los rangos de fertilización más adecuados incluyen la dosis óptima económica de modo de
optimizar la rentabilidad del insumo fertilizante empleado.
En la Figura 12, se aprecia que a medida que es más alto el índice de disponibilidad en el suelo,
menor es la cantidad de nutriente requerido como fertilizante.
64
ÍNDICE
NUTRIENTE ABSORCIÓN RELATIVA DE NUTRIENTES
DISPONIBLE A DIFERENTES NIVELES SEGÚN ANÁLISIS DE SUELO
IMEDIO
SUELO - - - FEIHILIZANTES
·-~· ·
SUELO ·--- FERTILIZANTES
Épocas de muestreo
Generalmente, las épocas de muestreo coinciden con los períodos previos a la siembra de los
cultivos de invierno y primavera, que corresponden a los meses de abril-mayo y septiembre-
octubre, respectivamente . Es necesario contar con cierta humedad en el sue lo para facilitar el
muestreo, por lo que se recomienda evitar los períodos de sequía o extrema humedad.
Se recomienda además, repetir los muestreos en ciclos cada 2~3 años para conocer el abaste-
cimiento de nutrientes en el suelo a través del tiempo.
65
DISPONIBILIDAD
,
DEL FOSFORO
Y SU CORRECCIÓN
CARLOS ROJAS W. 1
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1
CRI La Platina, Santiago. Teléfono 2-5417223, Fax 2-5417667.E-mail:[email protected]
67
ÍNDICE
Pág.
.
3.5. FACTORES DE LA PLANTA Y ABSORCION DE P.............................................. ++.
4. OTROS FACTORES AMBIENTALES QUE MODIFICAN
.
LA DISPONIBILIDAD DE FOSFORO ............................................................................ . ~+
. .
4.3. RELACI Ó N SILICE I SESQUIOXIDOS ................................................................. .
Tf
.
4.4. RELACION HUMEDAD DEL SUELO Y P-DISPONIBLE ..................................... .. ~l
5.
. .
FERTILIZACI Ó N DE CORRECCION Y MANTENCION ................................................ .
1-B
5.1. EJEMPLO DE CÁLCULO DE LA DOSIS DE CORRECCIÓN DE FÓSFORO ...... tC\
5.2. CÁLCULO DE LA DOSIS ANUAL PARA LA PRODUCTIVIDAD DEL CULTIVO. ~C>
69
DISPONIBILIDAD DEL FÓSFORO Y SU CORRECCIÓN
Carlos Rojas W.
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1. INTRODUCCIÓN
Cualquier técnico que oriente a un agricultor en relación a estas prácticas, ya sea en forma
directa o en la forma de un plan de manejo, debe considerar la interpretación de estos resultados
como los aspectos fundamentales en la toma de decisiones.
Para aumentar la eficiencia del trabajo de diagnóstico, es necesario que el técnico se encuentre
familiarizado con los conceptos básicos relativos a los índices de diagnóstico nutricionales que
se emplean en los laboratorios de rutina, tales como el índice de fósforo disponible.
La disponibilidad de fósforo en el suelo, corresponde a una pequeña fracción del fósforo total
contenido en el suelo, reflejando parte del fósforo de la solución suelo y aquella que se encuentra
en la fase sólida, susceptible de ser asimilada por las plantas.
El fósforo forma compuestos débilmente solubles con cationes divalentes y monovalentes. Por
esta razón, la cantidad de fósforo de la solución suelo es muy pequeña. Las plantas que crecen
en el suelo, absorben esta pequeña cantidad de la solución suelo, que a su vez se encuentra en
equilibrio con el fósforo de la fase sólida. Así, cada una de las formas químicas del suelo
contribuye de manera distinta a enriquecer el fósforo disponible para el cultivo.
El análisis de suelo, proporciona solo un índice del fósforo disponible en el suelo para las plantas,
o sea este valor corresponde a un reflejo del suministro natural del suelo, lo que por diferencia
con los requerimientos de fósforo de la especie, permiten estimar las necesidades de fósforo a
suplementar como fertilizante (Rojas C., W. y Rodríguez, N., 1997).
71
Otro de los objetivos del análisis de fósforo disponible es que al conocer este valor en un momento
dado a nivel de potrero, es posible monitorizar la cantidad de fósforo disponible a través del
tiempo, lo que constituye una valiosa información para la evaluación de las prácticas de
fertilización y necesidades de fertilización en los sistemas agrícolas.
La cantidad de fósforo removida por cualquier extractante único, está determinada no solamente
por la composición de la solución, sino también por la forma en que se realiza la extracción.
Así, influyen en la cantidad de fósforo extraído, la concentración de las soluciones, el tiempo de
contacto suelo-solución, la velocidad de agitación, el tamaño del frasco de extracción, el tamaño
de la muestra y otras variables, por lo que es indispensable estandarizar la determinación
mediante el apoyo de acreditación de laboratorios (Comisión Nacional de Acreditación de
Laboratorios de Diagnóstico Nutricional, 1998) para que los resultados sean comparables.
Aunque la estimación de fósforo lábil a partir de los procedimientos es de rutina, ésta presenta
una gran dificultad, ya que todos los extractantes solubilizan solo una fracción del fósforo
adsorbido. En Chile, el método de Olsen es el que ha tenido el comportamiento más satisfactorio
para estimar de P-disponible en la más amplia gama de suelos del país, mostrando las más
significativas correlaciones con rendimientos y absorción de fósforo. Probablemente este efecto
se deba a que éste método ha sido el mejor estimador del P lábil o fósforo retenido en la
superficie de los coloides.
Cualquier cambio en las propiedades del suelo se encuentra relacionada con la concentración
de fósforo en solución (intensidad); la magnitud del fósforo de la fase sólida del suelo susceptible
de pasar a la solución o fósforo lábil f cantidadt la capacidad del suelo de restablecer el fósforo
de la solución fcapacidad o poder tampón del fósforol y las características del suelo que
permiten el paso de iones fosfato desde las zonas de alta concentración a la superficie de las
raíces fdifusiónl, explican los cambios producidos en la cantidad de fósforo disponible como
se puede observar en la Figura 1.
72
p p
LÁBIL ......._NO LÁBIL
p
SOLUCION
Las plantas obtienen directamente los aniones fosfatos de la solución suelo más bien que aquellos
adsorbidos por los coloides. En realidad, la cantidad de fosfato en la solución suelo no es tan
importante como la tasa en que este fosfato se disuelve.
Las plantas pueden crecer en forma satisfactoria con una pequeña concentración de fosfato en
la solución a medida que esta concentración se puede mantener.
Deben producirse condiciones que favorezcan la rápida liberación de fosfatos desde las formas
orgánicas y/o de las formas inorgánicas de modo de mantener un adecuado suministro de
formas disponibles. Al respecto la relación de formas de fósforo soluble y aquellas asociadas al
fósforo orgánico, fósforo inorgánico adsorbido o fijado, se aprecian en la Figura 2. Como se
puede observar en este diagrama, el compartimiento clave desde donde las plantas absorben
fósforo para su nutrición corresponde a aquel del fósforo de la solución suelo.
73
p
Orgánico
lábil
La pérdida del fósforo soluble de la solución suelo es un proceso continuo, no sólo por la remoción
efectuada por las raíces de las plantas y los microorganismos, sino también por mecanismos de
adsorción y/o precipitación en la superficie de los coloides quedando como fósforo insoluble.
Las formas de fósforo orgánico denominadas lábiles son aquellas que se encuentran directamente
en equilibrio con el fósforo de la solución suelo a través de la mineralización del fósforo orgánico;
las formas más refractarias a la mineralización tales como las provenientes del humus, solo se
relacionan en el equilibrio con el fósforo orgánico lábil.
En la medida que se agite una cierta cantidad de fósforo soluble en contacto con el suelo,
rápidamente una proporción importante de este fósforo soluble desaparece de la solución, debido
a que queda retenido en la fase sólida, fenómeno que se conoce con el nombre general de
"fijación". Una proporción importante de este fósforo evoluciona a formas insolubles por lo que
vuelve con gran dificultad a la solución y otra fracción queda retenida casi irreversiblemente con
gran energía, lo que se considera prácticamente una pérdida de fósforo del suelo y se conoce
también con el nombre de "fósforo fijado o bloqueado".
Existen diferentes mecanismos que explican la adsorción del fósforo en el suelo, tales como
2) Fenómeno de oclusión o captura física de fosfatos como un todo dentro de las parttculas
sólidas, y
74
3) Reacciones de ligando, formando complejos, tales como el complejo humus-Aluminio y que
es característico de suelos Andisoles. El aluminio actúa formando quelatos sobre la superficie
del humus inmovilizándolo con gran energía.
En nuestros suelos calcáreos de la Zona Central, la fijación ocurre fundamentalmente sobre los
carbonatos, minerales que tienen una importante superficie específica. En efecto, la precipitación
de fósforo como fosfato de calcio es la principal causa de fijación de fósforo en este tipo de
suelos.
El fósforo adsorbido sobre la superficie de los carbonatos en este caso es el punto de partida
para la precipitación de los fosfatos de calcio.
Las reacciones de fijación de fósforo en los suelos Andisoles en cambio, son mucho más
enérgicas y éstos adsorben apreciables cantidades a través del tiempo. Al respecto, a través de
Análisis de Laboratorio en Andisoles chilenos de la Zona Centro Sur y Sur, se han reportado
valores de hasta 80 y 90% como "fósforo fijado" del total del fósforo aplicado como fertilizante.
En éstos suelos, la fijación de fósforo ocurre en la superficie de algunos minerales tales como el
alofán, la imogolita y complejos humus-Aluminio, especialmente en la estrata arable de los
suelos.
En general, los iones fosfatos tienen alta afinidad por el Aluminio, Hierro y Calcio, elementos
con que forman precipitados insolubles dependiendo de la acidez del suelo. Al respecto, en
suelos con presencia de arcillas expandibles, al incrementarse el pH de la solución se produce
la ruptura de las estructuras cristalinas y la liberación del Aluminio que se puede combinar con
iones fosfatos y formar compuestos insolubles. En estos suelos, el encalado favorece el
incremento de la disponibilidad del fósforo por la precipitación del Aluminio.
En los suelos derivados de cenizas antiguas (suelos "rojo arcillosos volcánicos") de la Zona Sur
sometidos a procesos intensos de meteorización y condiciones de lavado de bases (alta
pluviometría) clasificados como Ultisoles, las arcillas dominantes son los óxidos e hidróxidos de
Hierro y Aluminio. Estas arcillas, son estables hasta valores de pH tan bajos como 5 y en ellas
la principal forma de pérdida de fósforo ocurre por adsorción sobre la superficie de los coloides.
Se ha observado que los suelos en general, muestran diferente efectividad inicial frente al
fósforo aplicado como fertilizante, así los suelos de acuerdo a esta característica, pueden dividirse
en reactivos y poco reactivos. En un suelo poco reactivo, una mayor proporción del fósforo
aplicado permanece lábil y en un suelo de alta reactividad, se requiere agregar una mayor
cantidad de fósforo para lograr el mismo contenido de P lábil, el que puede expresarse por
ejemplo en mg P/kg (o ppm) por kg de P-fertilizante aplicado.
75
es la cantidad de P-fertilizante que es necesario agregar para elevar el P-disponible en 1 mg/kg
(ppm) de fosfato por kg de fósforo aplicado. El CP es una característica química del suelo, que
se refiere a la relación entre el P-disponible que éste es suceptible de mantener en equilibrio en
la solución suelo por cada kg de fósforo agregado como fuente fertilizante soluble al agua, tal
como el Superfosfato Triple.
Este parámetro permite predecir cuanto fósforo (en kg por hectárea) es necesario aplicar a un
suelo para subir el P-disponible desde un nivel de deficiencia a un nivel esperado sobre este
valor.
@SIN FERTILIZACIÓN
Nivel de P-Lábil
Nivel de P-Solución
@coN FERTILIZACIÓN
Nivel de P-Lábil
Nivel de P-Solución
Del punto de vista de un manejo estratégico de la fertilización fosforada, la manera más eficiente
de levantar los contenidos de P- disponible en el suelo parece basarse en el empleo de rotaciones
que incluyan dosis de fertilización que permitan la acumulación de un fósforo remanente en el
suelo o el acopio de un fósforo lábil en el tiempo conocido como "efecto residual".
Para estimar este valor, debe considerarse la tasa de reducción en el largo plazo {paso de P
lábil a no lábil) y la extracción individual de los cultivos en la rotación. De este modo, la cantidad
de fósforo que permanece lábil en el suelo depende fundamentalmente de la cantidad de fósforo
agregado, de la capacidad tampón de P del suelo y de la extracción efectuada por los cultivos.
Los valores CP, han sido tabulados por Series de suelos del país y éstos fluctuán en promedio,
entre valores del orden de 5 a 18 kg de P para elevar 1 ppm de P del suelo (ver Tablas de J.
76
Rodríguez). En planes de manejo realizados a partair de 1999 en la zona central, se ha observado
que dominantemente estos valores han sido del orden de 5 y 6 y excepcionalmente valores más
bajos o más altos.
Aunque son numerosos los factores ambientales que modifican la disponibilidad del fósforo,
nos referimos aquí a aquellos más relevantes:
El óptimo rango de pH del suelo dentro del cual se observa la máxima disponibilidad de fósforo
se encuentra entre 6,5 y 7,5. Las causas de este comportamiento se asocian fundamentalmente
a que en este rango ocurre la máxima solubilidad de las formas de fósforo inorgánico del suelo.
La materia orgánica del suelo se encuentra dominantemente cargada en forma negativa, por lo
que los ácidos orgánicos reaccionan con cationes hidroxilados tales como Fe (OH) 2 y Al (OH) 2 ,
combinaciones complejas que inmovilizan estos iones dejando en libertad los iones fosfatos.
Por esta razón, la agregación de estiércol y otros compuestos orgánicos favorecen la asimilación
del fósforo e incrementan el contenido de P-disponible de los suelos.
Según la naturaleza mineralógica de los suelos, éstos varían en su contenido de Silicio, Hierro
y Aluminio. Los suelos que contienen una más baja relación Sílice (Si0 2) I Sesquióxidos (Fe 2Q 3
+ Al 20 3), están generalmente más fuertemente intemperizados y, por lo tanto, contienen más
hierro y aluminio libres que pueden inmovilizar a los fosfatos.
Este hecho está estrechamente ligado a las características de las formas inorgánicas de fósforo
presentes en el suelo (P-Ca, P-Fe y P-AI) cuya naturaleza cristalina relativamente insoluble,
tiene en realidad variables constantes de productos de solubilidad. Así, sólo una cierta cantidd
del compuesto se disuelve alrededor de las partículas cristalinas.
77
5. FERTILIZACIÓN DE CORRECCIÓN Y MANTENCIÓN
Este criterio de fertilización apunta a cubrir la cantidad de fósforo necesaria para corregir el
déficit nutricional o diferencia entre los requerimientos del cultivo y el suministro de P-disponible.
De este modo, el contenido de P-disponible del suelo se mantiene o aún puede disminuir.
Para cualquier alternativa que se elija, es necesario conocer los valores de disponibilidad de
otros nutrientes, ya que la corrección de otras deficiencias como el Nitrógeno, por ejemplo,
favorecerá el aprovechamiento del fósforo por el cultivo, alcanzando un mayor rendimiento.
78
5.1. EJEMPLO DE CÁLCULO DE LA DOSIS DE CORRECCIÓN DE FÓSFORO
El suelo muestra 4 ppm de P-disponible analizado por el método de Olsen y en las Tablas de
valores de CP por Agrupaciones de Suelos de la V Región, vemos que este valor corresponde
a un CP equivalente a 6 o sea 6 kg de P para subir 1 ppm el P-disponible del suelo.
Dosis de Pp 5
= (ppm a alcanzar - ppm inicial) x CP x 2,29
Corrección el primer ar'lo: Dosis= (15-4) x 6 x 2,29 = 151 kg de Pp/ha, o sea 328 kg de SFT.
El cálculo se simplifica en estos suelos de baja reactividad en la Zona Central, ya que estos suelos
muestran una mayor residualidad que en los suelos de altas características de fijación de fósforo y
el agricultor podría decidir aplicar toda la dosis el primer año. Sin embargo, si decide efectuar
aplicaciones fraccionadas para llegar a la meta de 15 ppm en dos o tres años debería aplicar en
forma acumulada más fósforo en un período más largo, que si lo aplicara todo el primer año. Esto se
debe a que ocurre una fijación inicial del fósforo en forma instantánea y luego una fijación de largo
plazo que hace que la disponibilidad efectiva del P-disponible se reduzca.
Este comportamiento en el tiempo ha sido observado por Pinochet (1996) como se muestra en
la Figura.
.
16 ~
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o 2 4 6 8 10 1:2 14 1(}'
Añ'os desde lnlQiQ de la fertilización
79
5.2. CÁLCULO DE LA DOSIS ANUAL PARA LA PRODUCTIVIDAD DEL CULTIVO
Al aplicar un fertilizante fosfatado de alta solubilidad en forma continua todos los años es posible
lograr un incremento paulatino del nivel de P disponible en los suelos si las pérdidas y la
exportación de fósforo son reducidas. En suelos de baja retención de P como en la V y RM, el
incremento en el nivel de fósforo será más rápido en el tiempo y sólo será necesario contar con
los antecedentes de suministro de fósforo mediante Análisis de Suelo, demanda de P del cultivo
según el rendimiento alcanzable y la eficiencia de la fertilización fosfatada. Así, a continuación
se presenta un ejemplo del cálculo de la dosis de producción.
Cultivo: Trigo
Región: V o R.M.
Demanda de P:
Rendimiento esperado: 8.000 kg/ha
Factor demanda P: 0,32 kg de I 100 kg de producto
Demanda de P: 25,6 kg de P/ha
Suministro de P:
P-Olsen: 6 ppm
Suministro P: 6 kg de P/ha
Dosis de P
= (25,6 - 6) / 0,22
=89, 1 kg p X 2,29 =204 kg de PO/ha*
*Los parámetros han sido citados en "La Fertilización de los Cultivos" de Rodríguez et al, 2001.
80
6. BIBLIOGRAFÍA
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to fertilizar phosphorus. l. The model. Agron. J. 79:445-451.
81
PRADERAS DE SIEMBRA,
ESTABLECIMIENTO
Y MANEJO
FERNANDO SQUELLA N. 1
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1
Centro Regional de Investigación Rayentué (INIA) - España 512, 2º Piso, San Fernando, VI
Región, Chile - Teléfonofax (72) 723531 - Email: [email protected]
83
ÍNDICE
Pág.
7.
.
GLOSARIO DE TERMINOS ............................................................................................. .
ns
8. ·
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS .................................................................................. A2b
--
85
PRADERAS DE SIEMBRA, ESTABLECIMIENTO Y MANEJO
Fernando Squella N.
Ingeniero Agrónomo, M.S., Ph.D.
1. INTRODUCCIÓN
El principal objetivo que se persigue con la siembra o cultivo de una pradera, es la producción
de forraje destinado a la alimentación del ganado. El término pradera de siembra (sinónimo de
pastura) se refiere al uso de especies vegetales mejoradas, sembradas solas o en mezcla y
destinadas a dicho propósito.
Al respecto, las fabaceas (sinónimo de leguminosa) forrajeras, como por ejemplo: Géneros
Medicago, Trifolium y Lotus, junto a las poaceas (sinónimo de gramínea), como por ejemplo:
Géneros Lolium, Dactylis, Festuca y Phalaris; constituyen los dos grandes grupos de especies
vegetales que presentan los mejores atributos, para ser usados como recursos forrajeros en
praderas. Hoy en día, los programas de fitomejoramiento de forrajeras en el mundo, parecen
estar más orientados al desarrollo y ampliación, hacia nuevas variedades de especies ya
existentes dentro de los géneros taxonómicos más difundidos, que en la búsqueda de nuevos
géneros de plantas sobre los cuales se tiene un menor conocimiento (Musiera y Ratera, 1991 ).
Los recursos forrajeros en Chile pueden ser divididos en dos grandes categorías. La primera de
ellas comprende a los pastizales conformados por especies herbáceas nativas y/o naturalizadas,
es decir, especies que han coevolucionado con el medio ambiente, o bien han sido introducidas
desde otros ambientes y, se han adaptado y persisten con gran éxito, respectivamente. Dadas
sus características, estos pastizales se establecen naturalmente, es decir, el hombre no
interviene en su establecimiento.
Dentro de esta categoría se encuentran los pastizales alto andinos que involucran a las
formaciones vegetacionales altiplánicas (como por ejemplo: bofedales, pajonales, entre otras,
87
principalmente entre la 1y 11 regiones); los pastizales de veranadas de precordillera y cordillera
de Los Andes (desde la 111 Región al sur); el pastizal anual Mediterráneo (IV a VIII Región},
incorporado principalmente a la formación vegetacional del espinal o estepa de Acacia caven
(espino); la sucesión postcultural de riego, en el cultivo del arroz (VI a VIII Región}; la pradera
naturalizada de la zona húmeda (IX y X regiones), y los pastizales patagónicos {XI y XII regiones}.
La segunda categoría, corresponde a las praderas o cultivos que son sembrados por el hombre,
con e,I concurso de normas técnicas claramente establecidas para dicho propósito. Ese es el caso
de las praderas permanentes, cuya vida útil productiva alcanza a más de seis años (como por
ejemplo festuca: Festuca arundinacea, preferentemente en riego y falaris: Phalaris aquatica, en
condiciones de secano o riego eventual). Por otro lado, se encuentran las praderas de rotación
larga (como por ejemplo alfalfa: Medicago sativa y pasto ovillo: Dactylis glomerata}, cuya
duración como pradera en riego, es entre 3 y 5 años. Por último, tenemos las praderas de rotación
corta que duran entre dos y tres años (como por ejemplo trébol rosado: Trifolium pratense y
ballica híbrida: Lolium perenne x L. multiflorum, en riego).
En esta sección, sólo serán consideradas aquellas especies más representativas, que se cultivan
tanto en riego como en secano en el ámbito Desértico y Mediterráneo del país.
Bajo condición preferentemente de riego, se consideran dentro del grupo de la fabaceas: alfalfa,
trébol rosado, trébol blanco y lotera. Por su parte, en el grupo de las poaceas se seleccionaron:
ballica híbrida, pasto ovillo y festuca. En la condición de secano, las especies consideradas son
las fabaceas: trébol subterráneo (trébol sub.), trébol balansa (Trifolium michelianum) y hualputra
{Medicago polymorpha}, y las poaceas: falaris y ballica anual (Lolium rigidum).
88
3.1. Características generales
Las especies fabaceas de riego consideradas en esta sección, son todas de hábito de crecimiento
perenne. Respecto a su vida útil productiva, alfalfa es clasificada como una especie de rotación
larga (3-5 años}, trébol rosado como un recurso forrajero de rotación corta (2-3 años) y, trébol
blanco y lotera, como especies utilizadas principalmente en el establecimiento de praderas
permanentes (más de 6 años). Por su parte las fabaceas de secano, corresponden a especies
de ciclo anual que debido a su estrategia de autosiembra, pueden cultivarse como praderas
permanentes. No obstante, dadas dichas características, también pueden ser utilizadas en
rotaciones culturales intensivas a extensivas (1-2 y 3-4 años, respectivamente) con cereales y
fabaceas de grano.
En el grupo de las poaceas de riego: ballica híbrida, pasto ovillo y festuca; presentan una duración
como pradera entre dos y tres años (rotación corta), tres y cinco años (rotación larga) y más de
seis años (permanente), respectivamente. La ballica por tratarse de un material híbrido proveniente
del cruzamiento entre una especie perenne y una anual, tiene ejemplares con ambos ciclos de
crecimiento. Por su parte en las poaceas de secano, falaris es una especie de ciclo de crecimiento
perenne, en cambio la ballica, es anual y de autosiembra. Sin embargo, ambas especies son
utilizadas en la conformación de praderas permanentes (Squella, 2000; Squella, 1999; López,
1996).
Una forma práctica de discriminar entre el Género Medicago (alfalfa y hualputra) y Trifolium
(trébol rosado, blanco, subterráneo y balansa), ya temprano durante el establecimiento de las
plántulas, es a través de la observación del largo de los peciólulos, correspondiente a los folíolos
que conforman cada una de sus hojas. En el caso de los medicagos, el peciólulo central es más
largo que los laterales. Mientras que las especies indicadas del Género Trifolium, presentan igual
magnitud en el largo de los peciólulos. Asimismo, a diferencia de las especies anteriores, la lotera
tiene cinco folíolos sésiles, es decir, no presenta peciólulos en la base de sus folíolos.
Del mismo modo, una forma de diferenciar entre las especies de riego del Género Trifo/ium, es
por medio de la presencia de numerosos pelos que presenta el trébol rosado, tanto en los pecíolos
como en los peciólulos y folíolos de las hojas. Por su parte, el trébol blanco no desarrolla pilosidad
en las hojas (glabro). En el caso de las especies de secano, el trébol subterráneo, a diferencia
del trébol balansa, muestra pilosidad en las diferentes partes de las hojas, marcas muy
características en los folíolos y el borde de los mismos no es aserrado.
Una vez establecida la pradera o bien durante sus diferentes estados posteriores de crecimiento,
es fácil distinguir que tanto la alfalfa, como el trébol rosado y la lotera, desarrollan tallos erectos,
a partir de una estructura morfológica de la raíz llamada corona, localizada en los primeros
centímetros del suelo. No obstante, la lotera también emite rebrotes a partir de las yemas axilares
89
localizadas en la parte aérea de la planta. Por su parte, el trébol blanco de hábito de crecimiento
postrado, desarrolla estolones que le permiten crecer y reproducir nuevas plantas. En contraste,
las especies anuales de secano no presentan órganos específicos de acumulación de reservas,
y emiten sus rebrotes, desde los tallos postrados y semierectos del trébol subterráneo y, trébol
balansa y hualputra, respectivamente.
Una vez iniciada la floración hacia fines de primavera y verano, las especies pueden ser
claramente identificadas por la forma de sus inflorescencias y color de sus corolas. Asimismo,
la forma y color de la semilla, es característica de cada especie (Squella, 2000; Squella, 1999;
Aedo, 1996; López, 1996; Musiera y Ratera, 1991; Silva y Lozano, 1983).
No obstante, es en ciertos rasgos de las hojas (conformadas por una vaina que envuelve al tallo
y una lámina que es normalmente larga y estrecha) y estructuras reproductivas (inflorescencia),
en donde más claramente se pueden distinguir sus diferencias. A modo de ejemplo, en las hojas
pueden existir dos estructuras morfológicas de gran utilidad para la identificación de especies de
poaceas. Una de ellas es la lígula o pequeña membrana a modo de prolongación de la vaina. La
otra, las aurículas que tienen el carácter de la prolongación de la lámina.
Asimismo, una vez iniciado el desarrollo de los órganos reproductivos, es posible observar
diferentes tipos de inflorescencias con diferentes grados de compresión. Este es el caso de la
panícula muy abierta, comprimida y muy comprimida que presentan la festuca, falaris y pasto
ovillo, respectivamente. A su vez, las semillas de diferentes tamaños y formas, también pueden
servir para tal propósito (Squella, 2000; Squella, 1999; Aedo, 1996; Musiera y Ratera, 1991; Silva
y Lozano, 1983).
90
CUADRO 1. Principales rasgos morfológicos usados para la identificación de las fabaceas mayormente cultivadas en el ámbito
Desértico y Mediterráneo de Chile 1
-
Nombre Hábito de Órgano de Tipo de Hoja Inflorescencia Semilla
común crecimiento rebrote raíz
Folíolo - Pilosidad Tipo Color de Forma Color
Peciólulo la Corola
RIEGO:
Alfalfa Erecto Corona Muy Tres - Central Sin Racimo Azulo Arriñonada Café claro
profunda más largo púrpura
Trébol Erecto Corona Media Tres - Igual Con Capítulo Rosado Acorazonada Amarillo a
rosado largo a violeta
Trébol Postrado Estolón Superficial Tres - Igual Sin Capítulo Blanco Acorazonada Amarillo a
blanco largo café rojizo
.....
\O
Lotera Erecto Corona y Profunda Cinco - Sésil Sin Umbela o Amarillo Redonda Verde oliva a
yema axilar flores solas a naranjo café oscuro
SECANO:
Trébol Postrado Tallo Superficial Tres - Igual Con Capítulo Blanco Oval o Violeta oscuro,
subterráneo largo redonda negro o ámbar
Trébol Semi erecto Tallo Superficial Tres - Igual Sin Capítulo Rosado Redonda Amarillo, pardo
balansa largo pálido a y negro
blanco
Hualputra Semiereéto Tallo Superficial Tres - Central Con Racimo Amarillo Arriñonada Café claro
a media más largo a oscuro
1
En la sección relativa al Glosario de términos, se definen o explican los alcances de algunos de los factores considerados en la caracterización de las
especies forrajeras.
CUADRO 2. Principales rasgos morfológicos usados para la identificación de las poaceas mayormente cultivadas en el ámbito
Desértico y Mediterráneo de Chile 1
-
Nombre Hábito de Órgano de Tipo de Hoja Inflorescencia
común crecimiento rebrote raiz
Color Pilosidad Ligula Aurículas
RIEGO:
Ballica Erecto Macollo Superficial Verde claro en Sin Membranosa Pequeñas Espiga
híbrida a media el haz y verde y a veces y de forma variable
más oscuro dentada variable
en el envés
Pasto Erecto Macollo Media Verde grisáceo Sin Larga y Ausentes Panícula muy
ovillo membranosa comprimida
Festuca Erecto Macollo a Profunda Verde oscuro Sin Corta y Prominentes Panícula
'°
N modo de en el haz y membranosa y ciliadas muy abierta
rizoma brillante en
el envés
SECANO:
Falaris Erecto Macollo Profunda Verde azulado Sin Más alta al Ausentes Panícula
centro con comprimida
borde aserrado y alargada
Ballica Erecto Macollo Superficial Verde claro en Sin Corta, De tamaño Espiga
anual el haz y verde membranosa y variable alargada
más oscuro y transparente
brillante en
el envés
1
En la sección relativa al Glosario de términos, se definen o explican los alcances de algunos de los factores considerados en la caracterización de las
especies forrajeras.
3.3. Requerimientos de clima y suelo
La alfalfa es una de las especies forrajeras que por su amplia adaptación geográfica y valor como
recurso para la alimentación animal, es especialmente recomendada en los sistemas de
producción animal del país. Sin embargo, para poder expresar todo su potencial genético,
requiere de mejores condiciones edafoclimáticas que las otras fabaceas consideradas en este
Capítulo.
Por tal razón, y a igualdad de condiciones climáticas en riego, la alfalfa puede ser reemplazada
en primer lugar, por el trébol rosado, cuando los suelos son menos profundos (40 - 60 cm); con
mayores contenidos de arcilla; de mayor acidez y, presencia de imperfecciones en el drenaje
interno, producidas por la presencia de estratos compactados y/o con estructura masiva, napas
freáticas fluctuantes, entre otras. Asimismo, cuando estos dos últimos factores de suelo se
manifiestan en una situación aún más extrema, el cultivo de la lotera puede reemplazar a la opción
del trébol rosado.
Por su parte en el secano Mediterráneo, el trébol subterráneo es una de las fabaceas anuales de
autosiembra, que tiene mayores y mejores expectativas de persistencia, principalmente en el
secano costero. La diversidad de variedades existentes en el comercio, permite disponer de una
amplia oferta de materiales en cuanto a precocidad de desarrollo, como asimismo, a diferentes
grados de adaptación a factores de suelo como textura, acidez y características del drenaje.
Asimismo, el cultivo del trébol ba.lansa sólo o asociado a algunas variedades de trébol subterráneo
(como por ejemplo Gosse), también puede significar un excelente recurso forrajero, especialmente,
para aquellas situaciones de suelo, que por diversas razones, tienen limitaciones desde el punto
de vista de su drenaje superficial. Es una especie que tolera suelos relativamente más arcillosos
que la mayoría de los cultivares de trébol subterráneo y anegamientos temporales que ocurren
principalmente durante el invierno. No obstante, también puede ser mezclado con éxito a dicha
especie, en condiciones menos limitantes.
Finalmente, otra fabacea como la hualputra, también muestra grandes aptitudes y posibilidades,
especialmente en el secano Mediterráneo interior del país. Si bien tolera un amplio rango de
93
texturas de suelo (franco a arcilloso), tiene mayores limitaciones que el trébol subterráneo y
balansa, para crecer y persistir en suelos ácidos y de mal drenaje (Soto, 2000a; Squellá, 2000;
Squella, 1999; López, 1996; Musiera y Ratera, 1991 ).
Clima Suelo
RIEGO:
Alfalfa Desértico a Mediterráneo Fértil, profundo, franco Muy altas temperaturas.
húmedo con riego. a franco arenoso, bien Suelos arcillosos, ácidos
1-IX regiones. drenado. Tolerancia y de mal drenaje.
moderada a la salinidad.
pH neutro a ligeramente
alcalino.
Trébol Rosado Mediterráneo árido a Fértil, profundidad media, Sequía moderada.
subhúmedo con riego. franco a franco arcilloso. Suelos ácidos y salinos.
Mediterráneo húmedo en pH neutro a ligeramente
secano. IV-IX regiones. ácido.
Trébol Blanco Mediterráneo semiárido Fértil, profundidad media Sequía moderada.
a húmedo con riego. a delgada, franco a franco Suelos arenosos, muy
Mediterráneo perhúmedo arcilloso. pH neutro a ácidos y salinos.
en secano. V-IX regiones. moderadamente ácido.
Lotera Mediterráneo semiárido a Fertilidad media, profundi- Muy altas temperaturas.
subhúmedo con riego. dad media, franco arcilloso Sequla muy prolongada.
Eventualmente, secano a arcilloso, drenaje imper-
subhúmedo a húmedo en fecto. Tolerancia moderada
costa y cordillera. a la acidez, alcalinidad y
V-VIII regiones. salinidad.
SECANO: Mediterráneo semiárido a Profundidad media a delga- Suelos arcillosos y muy
Trébol perhúmedo en secano. da, franco a franco arcilloso. ácidos.
subterráneo Mediterráneo semiárido a Eventualmente arcilloso. pH
subhúmedo con riego neutro a ligeramente ácido
eventual. V-IX regiones. o ligeramente alcalino.
Trébol balansa Mediterráneo semiárido a Profundidad media a delga- Suelos arenosos, muy
húmedo en secano. da, franco a arcilloso. pH ácidos o muy alcalinos.
V-VIII regiones. neutro a ligeramente ácido
o ligeramente alcalino.
Hualputra Mediterráneo semiárido a Profundidad media, franco Suelos de mal drenaje.
subhúmedo en secano. a arcilloso. pH neutro a
V-VIII regiones. ligeramente ácido o ligera-
mente alcalino.
1
En la sección relativa al Glosario de términos, se definen o explican los alcances de algunos de los factores
considerados en la caracterización de las especies forrajeras.
94
En el grupo de las poaceas, la ballica híbrida con persistencia de 2 a 3 años, muestra
requerimientos edafoclimáticos tales, que es posible su cultivo tanto en riego como en secano.
En este último caso, sólo prospera en situaciones muy especiales, por cuanto debido a su hábito
de arraigamiento más bien superficial, es muy poco tolerante al estrés hídrico en el suelo.
Asimismo, debe evitarse su cultivo en suelos con mal drenaje (superficial e interno) o en
ambientes, que se presentan como muy calurosos durante el verano.
Festuca, a pesar de tener un sistema radical más vigoroso que las poaceas anteriormente
nombradas, se desenvuelve mejor como especie de riego. Por efecto de sequías prolongadas en
secano, puede presentar serias dificultades de persistencia cuando se siembra preferentemente
en mezcla con una fabacea. No obstante, es una especie que sobresale por su adaptación a
texturas de suelo desde arenosas a arcillosas, pH ácido a alcalino, ligeramente salino y de mal
drenaje.
Las dos especies de poaceas más características por su cultivo en el secano Mediterráneo son
falaris y la ballica anual. La primera de ellas, por tratarse de una poacea perenne que presenta
un muy desarrollado sistema radical, que le permite prospectar eficientemente por agua y
nutrimentos, se desarrolla mejor en suelos fértiles y profundos. Este aspecto es de real
importancia al momento de tener que elegir in sitio para establecer esta especie. El uso de suelos
degradados, de textura arenosa y poco profundos, son normalmente causas del fracaso en la
persistencia de falaris. Puede ser cultivado en suelos desoe francos a arcillosos, tolerando
moderadamente la acidez y el mal drenaje interno del suelo.
Por su parte la ballica anual, tratándose de una especie de autosiembra, prefiere suelos al menos
de profundidad media, especialmente, cuando la textura de éste es ligeramente arenosa. Si bien
puede ser cultivado en suelos arcillosos, éstos deben presentar un buen drenaje (superficial e
interno). Se ha observado una disminución de la persistencia de esta especie, por efecto del
ataque severo de enfermedades fungosas al follaje (Soto, 2000a; Squella, 2000; Squella, 1999;
López, 1996; Musiera y Ratera .. 1991 ).
95
CUADRO 4. Zona de adaptación y requerimientos edafoclimáticos de las poaceas mayormente
cultivadas en el ámbito Desértico y Mediterráneo de Chile
Clima Suelo
RIEGO:
Ballica híbrida Mediterráneo subhúmedo Profundidad media, franco Sequía prolongada. Muy
a húmedo con riego. a franco arenoso y arcilloso altas temperaturas.
Mediterráneo subhúmedo algo húmedo, pero con buen Suelos de mal drenaje.
a húmedo en secano interior drenaje. pH neutro a ligera-
y de precordillera. mente ácido.
VI-IX regiones.
Pasto ovillo Mediterráneo árido a sub- Fértil. Profundidad media Sequía prolongada.
húmedo con riego. Medite- e incluso delgados, franco Suelos arcillosos y de
rráneo húmedo a perhúmedo a franco arcilloso con buen mal drenaje. Muy ácidos.
en secano, incluso en precor- drenaje. pH neutro a ligera-
dillera. IV-IX regiones. mente ácido.
SECANO:
Falaris Mediterráneo subhúmedo a Fértil y profundo. Franco a Suelos delgados y
húmedo en secano. Medite- arcilloso. pH neutro a modera- arenosos.
rráneo semiárido a subhú- damente ácido. Presenta
medo, con riego eventual tolerancia al mal drenaje.
(V-VIII regiones).
1En la sección relativa al Glosario de términos, se definen o explican los alcances de algunos de los factores
considerados en la caracterización de las especies forrajeras.
96
Las variedades de alfalfa se clasifican preferentemente de acuerdo a su grado de latencia
invernal. En el caso específico de Chile, se cuenta con variedades con latencia, de latencia media
y sin latencia invernal. Por su parte, también se usa una tabla de diez unidades (Ejemplo Cuadro
5: (1) latencia muy larga - (1 O) sin latencia).
Por su parte, las variedades de trébol rosado se clasifican de acuerdo a su precocidad. Las más
precoces de floración temprana, se caracterizan por tener un comportamiento bianual y están
mejor adaptadas al pastoreo. Las de floración intermedia, florecen aproximadamente dos sema-
nas después del grupo anterior y en consecuencia, su producción de forraje a partir de la prima-
vera es también más tardía. Presentan un buen rendimiento al corte, pero debido a que no tienen
un rebrote satisfactorio, no son recomendadas para su uso directo por los animales. Por último
tenemos las variedades tardías, que florecen también unas dos semanas después que el grupo
intermedio. Su crecimiento primaveral es más tardío aún y tienen una mayor persistencia. Pre-
sentan buenos rebrotes e incluso un crecimiento de otoño que le permite ser utilizada con animales.
En el caso de los tréboles blan_cos, las variedades se clasifican de acuerdo al tamaño de sus
hojas, características de los estolones y largo de los pecíolos. El primer grupo, está representado
por variedades de hoja pequeña. Su hábito de crecimiento es muy rastrero y presenta estolones
muy pequeños. Mejor adaptado al pastoreo, su ciclo de crecimiento es corto y en consecuencia
es menos productivo. El segundo, con hojas de tamaño intermedio y representado en mayor
medida por la variedad Huía, es considerado como un excelente recurso de pastoreo. Las
variedades del último grupo, constituido mayormente por los ladinos de origen Mediterráneo,
tienen un hábito de crecimiento más enhiesto, hojas más grandes y estolones más gruesos. Se
asocia principalmente a trébol rosado (3-6 kg/ha) y por su alto poder meteorizante, preferentemente
a poaceas como ballica híbrida, festuca y pasto ovillo (3-6 kg/ha).
97
En nuestra situación mediterránea, prácticamente el único material de lotera disponible y
recomendado es la variedad Quimey. Se puede sembrar sola (10-20 kg/ha) o en mezcla en riego
con festuca y en secano con falaris (8-1 O kg/ha).
Si bien las fabaceas de riego pueden ser sembradas tanto en otoño como en primavera, deberán
tomarse las precauciones del caso, desde el punto de vista de la preparación del suelo, manejo
del riego, riesgo de incidencia de bajas temperaturas y heladas, presencia de malezas, entre
otras. En el caso específico de la lotera, se insiste en la recomendación de sembrar en otoño,
debido a que su lento establecimiento, la hace ser muy vulnerable a la competencia de malezas.
Estas normalmente se presentan como más activas durante la primavera. Por su parte tanto en
la siembra de la alfalfa como de los tréboles, deberá cuidarse de no sembrar en momentos en
que las bajas temperaturas puedan perjudicar la germinación, emergencia y establecimiento de
las plántulas. Esto último es especialmente válido para el trébol rosado.
Trébol subterráneo se siembra solo (8-15 kg/ha) o bien en mezcla con falaris o ballica anual (6-
8 kg/ha). La siembra con falaris se hace más aconsejable de realizar en suelos más productivos
' más marginales,
del secano de la costa y precordillera. En cambio con la ballica anual, en suelbs
o bien degradados, tanto del secano de la costa como interior. La época de siembra única para
estas especies anuales es el otoño. Idealmente después de una primera lluvia efectiva y previa
terminación de una adecuada preparación del suelo.
A modo de ejemplo, una pradera monoespecífica de trébol subterráneo, para ser reconocida
como de óptima condición, requiere de al menos 1.000 a 2.000 plántulas establecidas/m 2 • En
términos generales, en donde la escarificación anual de la semilla presente en el suelo es del
orden de un 30-40%, se acepta como mínimo deseable para la obtención de una pradera
productiva, la presencia de un banco de semilla de al menos 200 kg/ha, previo al inicio del período
de lluvias cada año. Por su parte, una pradera de alta producción, es sólo obtenida con bancos
de semilla entre los 300-500 kg/ha. Asimismo, se acepta que una densidad de unas 500 plántulas
establecidas/m 2 de trébol subterráneo, en una pradera mixta con la participación de una poacea
perenne, representa ser una densidad mínima adecuada ·para dicha situación.
El trébol balansa también se puede sembrar solo (3-4 kg/ha) o asociado a una fabacea como el
trébol subterráneo (2-3 kg/ha). No obstante, hoy en día en comercio sólo se encuentra una
variedad de trébol balanza, llamada Paradana. Por su parte, la hualputra se muestra como un
buen recurso para ser sembrado más bien sola (12-15 kg/ha), como parte de una rotación
cultural, y principalmente en el secano Mediterráneo interior. Sin embargo, en la actualidad no
se cuenta con disponibilidad de semilla comercial de variedades registradas en Chile (como por
ejemplo Combarbalá y Cauquenes - INIA). Esto último, restringe su cultivo a unas pocas
98
variedades de origen australiano como Serena, Santiago y Circle Valley (Soto, 2000a y b;
Squella, 2000; Squella, 1999; López, 1996; Musiera y Ratera, 1991 ).
Respecto a las poaceas de riego, ballica híbrida en una variedad de cultivares, puede ser
sembrada sola (15-20 kg/ha) o en mezcla con trébol rosado o blanco (8-12 kg/ha). Por su parte,
en la siembra del pasto ovillo, se utilizan dosis de 6-10 o 5-8 kg/ha, cuando es sembrado solo o
asociado a fabaceas como la alfalfa, trébol blanco o lotera, respectivamente. En festuca, al
sembrarla sola o asociada eventualmente a alfalfa o trébol blanco, se deben utilizar alrededor de
15-30 o 8-1 O kg/ha, respectivamente. También al mezclarse con una poacea perenne, como por
ejemplo pasto ovillo, se recomienda usar una dosis de semilla de festuca de 3-6 kg/ha.
RIEGO:
Alfalfa Spredor 3 (1) 1 , WL-325 Pasto ovillo; Festuca. Otoño, a salidas S 2 : 15 - 20
HQ (3), Robust (5), Meteor de invierno o MP: 15 - 17
(6), California 55 (9), temprano en pri-
CUF 101 (9), entre otras. mavera.
Trébol Rosado Quiñequeli y Redqueli. Trébol blanco (ladino); Otoño o a salidas S: 1O- 20
Ballica híbrida; Avena de invierno. MF: 6 - 8
o Trigo. MP:10-15
MC: 20
Trébol Blanco Huia, Pitau y Ladino Trébol rosado; Ballica Otoño o tempra- MF: 3 - 6
corriente. híbrida; Festuca; no en primavera. MP: 3 - 6
Pasto ovillo.
Lotera Quimey. Festuca; Falaris. Otoño. S:10-20
MP: 8 - 10
SECANO:
Trébol
subterráneo Dalkeith, Nungarin, Seaton Falaris; Ballica anual. Otoño. S: 8 - 15
Park, Marrar, Gosse, Ciare, MP: 6 - 8
Goulburn, Karridale,
Denmark, entre otras.
Trébol balansa Paradana Trébol subterráneo. Otoño. S: 3 - 4
MF: 2 - 3
Hualputra Serena, Santiago, Otoño. S: 12 - 15
Conbarbalá INIA,
Cauquenes INIA y
Circle Valley.
1
A modo de ejemplo, se indica algunas variedades estudiadas en el país, con sus correspondientes grados de
latencia. (3): latencia larga - (9): sin latencia y 2 S: Sola, MF: Mezcla con Fabacea, MP: Mezcla con Poacea y MC:
Mezcla con Cereal.
99
En la situación del secano Mediterráneo, especies como falaris y ballíca anual pueden ser
sembradas solas ( 10-12 y 15-20 kg/ha, respectivamente) o en mezcla con trébol subterráneo (9
y 8-12 kg/ha, respectivamente). Las variedades más difundidas por sus atributos forrajeros son
Sirosa y Wimmera, respectivamente. Por tratarse de especies de secano, su siembra debe
hacerse en otoño, en las mismas condiciones descritas para las fabaceas anuales de secano
(Soto, 2000a; Squella, 2000; Squella, 1999; López, 1996; Musiera y Ratera, 1991 ).
RIEGO:
Ballica híbrida Manawa, Ariki, Sabel, Trébol rosado; Trébol Otono o eventual- s1 : 15 - 20
Sabrina y Augusta. blanco. mente temprano MF:8-12
en primavera.
Pasto ovillo Currie, Montpellier, Lucifer, Alfalfa; Trébol blanco; Preferentemente S: 6 - 1O
Prairal, Taurus, Apanui Lotera. en otono. MF: 5 - 8
y Cambria.
Fes tuca K 31, Manade, Claríne, Alfalfa; Trébol blanco; Otono o eventual- S:15-30
Demeter, Ludien, Maris Pasto ovillo. mente temprano MF:8-10
jebel y S 170. en primavera. MP: 3 - 6
SECANO:
Falaris Sírosa, Sirolan, Holdfast Trébol subterráneo. Otor'lo. S:10-12
y Landmaster. MF: 9
Ballica anual Wimmera Trébol subterráneo. Otor'lo. S: 15 - 20
MF:8-12
1
S: Sola, MF: Mezcla con Fabacea y MP: Mezcla con Poacea.
La alfalfa, de hábito de crecimiento erecto, se adapta al pastoreo y, al corte para heno y forrajeo
en verde. La producción de forraje se hace máxima hacia fines de primavera, disminuye en cierta
100
medida en verano, para decrecer más importantemente en otoño, hasta llegar a un mínimo de
producción en invierno. Esto último, depende en gran medida del grado de latencia presente en
la variedad usada.
Su utilización en pastoreo o corte durante la primavera, verano y otoño; debe hacerse en estado
de botón cuando la pradera alcance una altura de 60-80 cm, cuando tenga entre un 1Oy20% de
flor y 30 o más días de rezago, respectivamente. La prolongación de su uso hacia el invierno,
depende de la variedad usada, según las condiciones climáticas dadas. Cuando es utilizada
directamente por los animales, se recomienda usar un sistema de pastoreo rotativo con cerco
eléctrico. La altura del residuo de cosecha debe ser de al menos 2-3 cm, siempre y cuando, la
utilización no se verifique muy temprano o tardíamente durante el período de crecimiento. En
tales circunstancias, se aconseja dejar una altura de residuo mayor (5 cm). Esta última
recomendación es también válida para el caso de la utilización del trébol rosado. Al igual que lo
que acontece con el trébol rosado y mayormente con el trébol blanco, la alfalfa tiene un carácter
meteorizante en los animales.
Su utilización para corte o pastoreo durante la primavera, verano y otoño; debe hacerse en estado
de botón cuando la pradera alcance una altura de unos 50 cm, cuando tenga aproximadamente
un 50% de flor o bien unos 40 a 60 cm de altura y, 30 o más días de rezago, respectivamente.
Si bien se trata de una especie mejor adaptada al corte, cuando se pastorea, se recomienda el
uso de un sistema de pastoreo rotativo con cerco eléctrico. Al igual que el caso anterior, el residuo
de cosecha no debe ser inferior a los 2-3 cm de altura.
El trébol blanco, de hábito de crecimiento postrado o rastrero, se adapta principalmente para ser
pastoreado y eventualmente, para corte (ensilaje y heno). La tendencia en la distribución de la
producción anual de esta especie, es similar a lo indicado para la alfalfa y el trébol rosado.
Su utilización en pastoreo y corte durante la primavera, verano y otoño; debe hacerse sin flor con
una frecuencia de 15-18 días de rezago, en flor (12-15 cm de altura) y con o sin flor con una
frecuencia de 25-35 días de rezago, respectivamente. Para la utilización directa de la pradera por
animales, se recomienda el uso de un pastoreo rotativo, que considere una altura residuo de
cosecha de 2-3 cm.
La lotera, de hábito de crecimiento erecto, se adapta al pastoreo y corte (heno y ensilaje). Su ciclo
de crecimiento es similar al observado para las fabaceas anteriormente descritas, aunque en
mayor medida, más parecido a lo señalado para la alfalfa.
101
especie, rebrota mayormente desde las yemas axilares, situadas en la parte inferior de los tallos.
En consecuencia, se propone para asegurar una buena persistencia de la especie, el uso del
pastoreo rotativo con residuo de cosecha de 7-8 cm. A diferencia de las fabaceas anteriores, la
lotera no tiene efecto meteorizante en los animales.
Respecto al grupo de las poaceas, la ballica híbrida tiene un hábito de crecimiento erecto y puede
ser utilizada en pastoreo o corte (heno y ensilaje). Posee una alta tasa de crecimiento en
primavera, comparable a la ballica inglesa (Lolium perenne). Sin embargo, presenta un importante
descenso productivo en el período estival. Esta merma, es producida mayormente por el efecto
de las más altas temperaturas, que ocasionan un desbalance energético en la planta. Durante
el otoño, la producción de forraje repunta levemente, hasta llegar al invierno, en donde el
crecimiento se hace mínimo.
El pasto ovillo, presenta un hábito de crecimiento erecto y puede ser utilizado tanto para pastoreo
c:omo corte (ensilaje y heno). En general y dependiendo de la variedad usada, esta especie
alcanza su máximo crecimiento a fines de invierno o comienzos de la primavera, o bien durante
esta última. En verano, muestra un crecimiento sostenido que disminuye hacia el otoño y se hace
mínimo durante el invierno. No obstante, en ambientes más benignos, es capaz de producir
forraje durante el invierno.
Dadas las características de sus centros de acumulación de reservas para su crecimiento, esta
especie no debe ser sometida a defoliaciones muy frecuentes e intensas, en especial bajo
pastoreo. Si bien tiene una mejor adaptación al pastoreo que al corte, se aconseja pastorearlo
con una menor frecuencia, que además asegure una altura de residuo de cosecha de 5-8 cm.
Tratándose de una poacea, se debe priorizar su utilización antes de la emisión de las panículas.
Esto último afecta importantemente la calidad nutritiva del forraje. En el caso de una mezcla con
alfalfa, la utilización de la prader~ debiera ser el momento y la forma óptima recomendada para
la fabacea.
Festuca con hábito de crecimiento erecto, presenta una mejor aptitud de uso en pastoreo que
bajo corte (ensilaje y heno). Esta especie dentro de las poaceas, posee uno de los crecimientos
más uniformes a través del año, e incluso, presenta un crecimiento más temprano hacia fines de
invierno. Crece bien en primavera en donde alcanza su máxima producción. En verano, es la
especie de clima templado que tiene el mejor crecimiento en sitios calurosos. A partir del otoño,
si bien el crecimiento disminuye, se mantiene hasta bien iniciado el invierno.
102
Cuando se utiliza en forma directa, se requiere usar una alta y frecuente presión de pastoreo. Los
intervalos de utilización no deben ir más allá de las 3 a 4 semanas. Ello permite disminuir las
pérdidas por palatabilidad e impide una mayor selección por parte de los animales. Esto último
cobra mayor importancia, cuando se trata de mezclas con fabaceas, que tienen una mayor
aceptación por los animales. Para tal efecto, se propone dejar una altura de residuo de utilización
de 3-5 cm (Jahn y Soto, 2000; Soto, 2000a; Squella, 2000; Squella, 1999; ANASAC, 1997; López,
1996; Romero, 1996; Ruiz, 1996; Musiera y Ratera, 1991 ).
Por tratarse de una especie anual de autosiembra, inicia un nuevo período de crecimiento, una
vez germinadas las semillas, como consecuencia de la apertura de la estación de las lluvias. Sólo
si esto ocurre temprano durante el otoño, el crecimiento logrado puede ser de importancia. No
obstante, durante el invierno, como consecuencia de las más bajas temperaturas y en algunos
casos, del exceso de humedad, este se hace mínimo. Sólo hacia salidas de invierno, las tasas
de crecimiento aumentan, para llegar a su máximo durante la primavera. Luego, una vez
madurada la semilla, la especie completa su ciclo anual. Así persiste durante el período seco-
estival. El largo del período de crecimiento, va depender de la precocidad del o las variedades
usadas.
Una vez sembrado y establecido, se recomienda no utilizar la pradera hasta una vez producidas
las semillas. Asimismo, debe prevenirse el sobrepastoreo estival, que reduce el banco de
semilla, y en consecuencia, limita la regeneración de la pradera en las temporadas siguientes.
Es en este momento, cuando se produce la escarificación natural de la semilla.
El trébol balansa, de hábito de crecimiento semi erecto, se adapta al pastoreo y corte para heno.
Dado a que produce sus cabezuelas en altura, éstas son más accesibles al consumo por parte
del animal. El pastoreo durante la floración restringe importantemente la producción de semilla.
No obstante, una vez que esta madura, se desgrana y queda sobre el suelo, a resguardo del
consumo animal.
Asimismo, a diferencia del trébol subterráneo y la hualputra, la semilla de esta especie, dado
principalmente por su menor tamaño, sobrevive en mayor medida el paso a través del sistema
103
digestivo de ovinos. Más aún, también tiene una mayor habilidad para establecerse desde las
fecas de los animales. A diferencia del trébol subterráneo y la hualputra, esta especie muestra
una mayor sobrevivencia de sus plántulas, al efecto del pastoreo animal durante el establecimiento.
La hualputra, de hábito de crecimiento semi erecto, se adapta muy bien al pastoreo. Al igual que
el caso anterior, se deberán tomar las providencias del caso, como para asegurar una adecuada
floración, maduración de la semilla y protección de la sobrevivencia de esta última, durante el
período seco-estival. Al respecto, se aconseja pastorear, dejando una altura de residuo no
inferior a los 3-5 cm, hasta previo a la floración. Luego, se recomienda reducir la presión de
pastoreo.
En el grupo de las poaceas, la especie más difundida es falaris. De hábito de crecimiento erecto,
se adapta muy bien al uso directo por parte de los animales (Pastoreo). No obstante, también
podrá ser cosechado para la confección de heno y ensilaje.
Uno de los aspectos más relevantes de esta especie, es la presencia de una latencia estival,
motivada principalmente por la variedad en cuestión, el aumento progresivo de la temperatura
ambiente y el déficit de humedad en el suelo. Esto significa, que una vez madurada su semilla
hacia fines de primavera, acelera su tasa de senescencia y seca su follaje. De este modo, durante
parte del período seco, los macollas y el sistema radical permanecen en una especie de estado
de latencia (en mantención). Una vez que disminuyen las temperaturas hacia el otoño, falaris
desbloquea este mecanismo y reinicia su crecimiento aéreo, incluso previo al inicio de las lluvias.
No obstante, es cuando estas ocurren, en donde el crecimiento se acelera, especialmente si se
manifiestan temprano durante el otoño. Luego hacia el invierno, falaris crece a sus menores
tasas, concentrando en gran medida su producción de forraje, hacia la primavera. Luego, entra
en latencia nuevamente.
Durante la temporada de siembra, podrá ser pastoreado a salidas de invierno, sólo cuando su
establecimiento y crecimiento posterior hayan sido satisfactorios. Esto con el objeto de controlar
malezas. El pastoreo debe ser breve y no muy intenso. No obstante, si esto no ocurre, deberá
evitarse la defoliación durante la temporada de establecimiento. La persistencia durante el
período seco-estival, estará supeditada al desarrollo previo de un buen sistema radical, la
formación de los macollas y la correspondiente acumulación de energía, especialmente en estos
últimos. De esa manera, tendrá que ser utilizado por primera vez durante el receso seco-estival.
Sin embargo, el pastoreo deberá suprimirse una vez que la pradera reinicie su nuevo período de
crecimiento en otoño, más aún, si.este se manifiesta, incluso previo al inicio de la estación de las
lluvias.
Como norma general de manejo, la pradera ya en crecimiento, volverá a ser pastoreada cuando
alcance unos 20 cm de altura, rezagando una vez que se tenga un residuo de pastoreo de 5-10
cm. Más específicamente, de 5 a 8 y 10 cm en variedades semiactivas y activas de invierno,
respectivamente. En el caso de una mezcla con trébol subterráneo, deberá cuidarse que la altura
del rezago, no afecte el crecimiento y persistencia de la fabacea. Bajo esta consideración, la
pradera podrá ser utilizada unas 2 a 3 veces, con rezago de 4-6 semanas, hasta previo inicio de
la elongación del tallo floral. Una vez que esto sucede, deberá cuidarse de no utilizar una carga
104
animal muy alta, debido a que esto produce una reducción del crecimiento de falaris en la próxima
temporada y puede disminuir la densidad de plantas.
La otra especie cultivada en el secano Mediterráneo es la ballica anual. Se adapta muy bien al
pastoreo y puede también ser utilizada en corte para heno o ensilaje. Por tratarse de una especie
de resiembra, es prioritario promover la regeneración natural de la pradera en temporadas
sucesivas. Ante esta realidad, deberá adecuarse el manejo de pastoreo y/o corte, especialmente
durante el momento de la floración, fructificación y maduración de la semilla. La cosecha para
conservación de forraje, deberá ser efectuada temprano en primavera, como para asegurar un
rebrote que permita la producción de semilla. En el caso específico del corte para heno, será
necesario cuidarse de una exagerada extracción de la semilla con la cosecha.
Una vez lograda la madurez de la semilla, ésta se desgrana fácilmente y cae sobre la superficie
del suelo. Debido a un menor atractivo y accesibilidad de la semilla a los animales, esta especie
puede ser pastoreada durante el período seco-estival, incluso como heno en pie, sin tomar
especiales precauciones, como las requeridas para el caso de las fabaces anuales.
Por su parte, se observa que una mayor exposición de la semilla, especialmente a la luz solar en
dicho período, favorece su potencial capacidad germinativa, una vez iniciada la estación de las
lluvias. Asimismo, junto con demostrar una gran habilidad para germinar y establecerse desde
la superficie del suelo, ésta se ve aún más beneficiada, con el manejo del microrelieve del suelo,
previo al inicio de la germinación. No obstante y al igual que lo referido para las especies de
autosiembra anteriormente señaladas; una vez iniciado el ciclo anual, deberá cuidarse antes de
iniciar el pastoreo, que el establecimiento de las plántulas ocurra satisfactoriamente (Squella,
2000; Squella, 1999; ANASAC, 1997; López, 1996; Ruiz, 1996; Musiera y Ratera, 1991 ).
Al elegir una especie o mezcla forrajera, se debe tomar en cuenta la adaptación que ella o ellas
presentan a las condiciones edafoclimáticas presentes. Por otra parte, el tipo de explotación
ganadera y el manejo de utilización de los recursos forrajeros cobra especial relevancia.
Asimismo, tratándose de mezclas, se suma, la consideratión de aspectos propios de las
especies, como por ejemplo, su hábito de crecimiento; la habilidad competitiva; la forma de
crecimiento; la palatabilidad, y el valor nutritivo, entre otros (Soto, 1996).
En la presente sección, se incluyen las principales especies de riego y secano utilizadas como
praderas, en los sistemas de producción animal localizados en la zona de tendencia Desértica
y Mediterránea del país.
105
Varios factores intervienen en la decisión de elegir un recurso forrajero de una determinada vida
útil productiva. Como por ejemplo, la capacidad de uso de un suelo ligada al tipo de explotación.
En suelos más productivos, en donde la rotación de cultivos es una estrategia que asegura en
mayor medida la sustentabilidad tanto biológica como económica del sistema de producción; la
opción de incorporar recursos forrajeros como cultivos suplementarios de invierno y verano
(menos de un año), o bien la siembra de praderas de rotación corta (2 a 3 años) o larga (4 a 5
años) es determinante para establecer los limites deseados. Asimismo, en condiciones más
marginales, la utilización de praderas permanentes (6 o más años}, asegura una mejor
conservación del recurso suelo y es más consecuente con un sistema ganadero más extensivo.
En último término, la vida útil de una pradera va a depender de la especie considerada, de las
condiciones edafoclimáticas existentes y de las técnicas de explotación usadas (Sqto, 1996). En
el Cuadro 7, se indican los años de duración de las especies de acuerdo a las condiciones de
explotación dadas.
CUADRO 7. Vida útil productiva de las especies forrajeras, de acuerdo a las condiciones de
explotación (adaptado de Soto, 1996)
RIEGO:
Alfalfa 4-5 2-3
Trébol rosado 2-3 1-2
Trébol blanco 10 y más 3-5
Lotera 2-5 Muy sensible a la competencia de malezas
SECANO:
Trébol subterráneo 10 y más 1 Sensible al mal manejo
Trébol balansa 3-5 2 Sensible al mal manejo
Hualputra 3-5 2 Sensible al mal manejo
1
Referido a su uso más probable como pradera permanente. No obstante, también podrá orientarse hacia la
conformación de praderas de rotación corta (2-3 años) y larga (3-5 años). 2Referidos a su uso más probable en
rotaciones cortas (2-3 años) y largas (3-5 años). No obstante, también pueden ser utilizados en la conformación de
praderas permanentes.
El segundo factor que interviene en la elección de una especie forrajera es la época de utilización.
En los sistemas de producción animal con rumiantes, la pradera es comúnmente la base de la
alimentación de los animales. En consecuencia, la elección de un recurso forrajero, deberá ser
considerada en función del balance forrajero requerido para suplir los requerimientos de la
106
explotación. Sobre este aspecto, el interés podrá estar orientado, como por ejemplo, a aumentar
la disponibilidad de forraje durante la primavera, con el objeto de favorecer la conservación de
forrajes y luego, la alimentación de los animales en períodos en que las praderas tienen
limitaciones en su producción. De acuerdo a este segundo caso, se plantean diferentes objetivos,
como obtener una producción temprana de forraje para así poder adelantar el inicio del pastoreo,
obtener forraje de alta calidad hacia fines de primavera, disponer de un forraje verde en verano
y prolongar la producción de forraje en otoño.
Las praderas en general, tienen una alta producción de forraje durante la primavera. Sin
embargo, la mayor parte de los sistemas productivos desarrollados en el país, aumentan las
necesidades de alimentación de los animales desde fines de invierno hacia principios de
primavera. Luego, en orden a cumplir con los requerimientos, puede considerarse oportuno, el
establecer especies de producción precoz, que reduzcan el período de suplementación animal
y/o adelanten el período de inicio del pastoreo.
Lo mismo sucede con la producción de forraje en verano. Las plantas como consecuencia de más
altas temperaturas, unido muchas veces a la escasez de humedad o limitaciones en el riego,
poseen una menor capacidad productiva que durante la primavera. Además, la presencia de un
receso fisiológico, puede desfavorecer más aún esta respuesta (Soto, 1996). En el Cuadro 8 se
señalan algunas consideraciones al respecto.
Época Especie
Inicios de primavera Festuca alta precoz, Ballica híbrida, Trébol subterráneo y Hualputra (especialmente
cultivares precoces).
Fines de primavera Poaceas precoces, ya sean utilizadas hacia fines de invierno y/o inicios de
primavera.
Durante el verano Alfalfa, Trébol blanco, Lotera, Pasto ovillo y Festuca alta mediterránea.
Durante el otoño Todas las especies forrajeras, excepto las especies de secano.
Un tercer factor tiene que ver con la elección de una especie forrajera, es su forma de utilización.
Las especies forrajeras pueden adaptarse en mayor o menor grado a las diferentes formas de
utilización existentes: pastoreo, forrajeo en verde (soiling), ensilaje y henificación.
107
La mejor predisposición para un tipo de utilización u otro estará supeditada a diferentes
características, como por ejemplo: hábito de crecimiento, tipo y ubicación de los centros de
crecimiento o rebrote, habilidad de recuperación a la utilización, precocidad de la espigadura,
palatabílidad, presencia predominante de algunos nutrientes, entre otras (Soto, 1996). En el
Cuadro 9 se presentan las recomendaciones para cada tipo de utilización respecto a las especies
aludidas.
Por último, las condiciones particulares de suelo y clima, son fundamentales para la selección de
una especie forrajera. Dos son los factores de suelo que más limitan la persistencia de las
especies forrajeras: la capacidad de retención de humedad y la acidez. Tanto el exceso de
humedad como de acidez, pueden constituirse en las principales limitantes para la persistencia
de algunos recursos forrajeros. Por su parte, las condiciones climáticas relativas a exceso de frío,
de calor o sequía, pueden resultar ser los aspectos de mayor relevancia para la selección de una
especie forrajera (Soto, 1996). En el Cuadro 1O se sef\ala-el grado de resistencia o sensibilidad
de las especies· descritas, respecto a las condiciones ambientales indicadas.
108
CUADRO 10. Grado de adaptación de las especies forrajeras a diferentes condiciones de suelo
y clima (adaptado de Soto, 1996)
Temperatura alta Alfalfa; Pasto ovillo y Festuca alta. Trébol rosado; Ballica hlbrida.
Déficit de agua Alfalfa y Lotera; Pasto ovillo y Trébol rosado, Trébol blanco;
Festuca alta; Falaris. Ballica hibrida; Trébol
subterráneo y Trébol balansa.
Mal drenaje' Lotera; Festuca alta; Trébol Alfalfa; Pasto ovillo; Trébol
subterráneo (sub sp. Yanninicum) subterráneo (sub spp.
y Trébol balansa; Falaris. Subterraneum y
Brachyca/ycinum) y Hualputra.
La mezcla de dos o más especies forrajeras", corresponde a una comunidad de plantas con
características y requerimientos diferentes. No obstante, pueden ser complementarias, y en
consecuencia, más beneficiosas que como cultivo puro. Dos premisas básicas deben cumplirse
con una mezcla forrajera para ser considerada en reemplazo a una especie pura:
La primera, indica que la cantidad de forraje producido por la mezcla debe ser al menos
equivalente al cultivo puro. Por tratarse de una mezcla de una fabacea y una poacea, dicha
producción debe ser obtenida con una fertilización nitrogenada menor que la verificada con una
poacea pura. La otra, señala que si las condiciones climáticas son favorables para ambos grupos
de especies o bien se dispone de riego, la distribución de la producción a través del ciclo de
crecimiento de las especies, deberá ser mejor que con especies puras.
Las principales ventajas que se obtienen con una mezcla de este tipo, se fundamentan en que:
El forraje de la mezcla proporciona una dieta alimenticia más nutritiva y equilibrada a los
animales. La fabacea aporta en mayor magnitud proteínas y minerales como calcio y magnesio.
Por su parte, la poacea es más rica en glúcidos y en potasio.
109
El ensilaje de una mezcla es más fácil de obtener que con una fabacea pura. La presencia de
mayores tenores de sacarosa en la poacea, favorece la fermentación láctica requerida para tal
efecto.
El pastoreo de una fabacea pura presenta mayores dificultades que el verificado sobre una
mezcla. Esto es especialmente relevante cuando los centros de crecimiento de la fabacea se
encuentran sobre la superficie del suelo.
El consumo de una mezcla por parte de los animales, minimiza los riesgos de meteorización
inducidos por la utilización de una fabacea pura.
6. ESTABLECIMIENTO DE PRADERAS
6.1. Introducción
El mejoramiento de los recursos forrajeros por medio del uso de especies en praderas,
representa ser, uno de los aspectos relevantes que aseguran una más adecuada alimentación
de nuestro ganado. Mediante la incorporación ~e especies mejoradas vía semilla, se favorece
importantemente la disponibilidad de forraje, se reducen los efectos de la estacionalidad de la
producción y se facilita un mejor aporte en cuanto a valor nutritivo de la pradera.
Resulta evidente que la preparación del terreno de siembra y las normas técnicas de establecimiento
difieren de acuerdo a cada sitio en particular. No obstante, existen principios generales que
pueden proporcionarnos las herramientas necesarias para ser exitoso en el cumplimiento de este
objetivo.
110
Por su parte, la emergencia de las plántulas se refiere a la aparición de ellas sobre la superficie
del suelo a partir de los cotiledones (en número de dos en las fabaceas y uno en las poaceas).
Esta fase, que es mayormente dependiente del tamaño de la semilla, de la profundidad de
siembra, de los impedimentos físicos del suelo, la temperatura, la humedad, entre otros; es de
suma importancia para la sobrevivencia de la plántula. La semilla al emerger, previo al inicio del
proceso de la fotosíntesis, utiliza sus propias reservas. En consecuencia, en la medida que éstas
se agotan, la plántula no podrá emerger.
Por último, el establecimiento propiamente tal, se refiere al número de plántulas que persisten
inicialmente, es decir, a partir del primer o segundo mes después de la siembra. Normalmente,
se expresa como porcentaje sobre el número total de semillas viables sembradas (Musiera y
Ratera, 1991 ).
La germinación en o sobre la superficie del suelo ocurre como respuesta tanto a la aplicación de
un riego al suelo, previo a la siembra, o bien, a la ocurrencia de una lluvia efectiva, es decir, aquel
monto de precipitación que dadas sus características, avala el establecimiento de las praderas
en condición de secano. No obstante en este último caso, la duración de la lluvia es más
importante que el monto recibido. Más aún, un período posterior de dos a tres días de nubosidad
junto a temperaturas no limitantes para la germinación de la semilla, favorece extraordinariamente
el proceso.
Cambios en el suministro de agua a las semillas durante la germinación que signifiquen ciclos
de imbibición y desecación, pueden ser dañinos para el cumplimiento del proceso. Normalmente,
las tasas con que las semillas forrajeras absorben agua son similares a las tasas de deshidratación.
Sin embargo, se acepta como una rea.lidad más práctica, el hecho de que una semilla que sufre
un proceso de desecación durante la imbibición o posteriormente durante la fase de
acondicionamiento metabólico, previo a la emisión de la radícula, tiene mayores probabilidades
de completar su ciclo y germinar. Por el contrario, estudio verificados en lotera, entre otras
especies, señalan que la desecación del embrión durante la tercera y última fase de la
germinación, es decir ya al momento de la emisión de la radícula, significa la muerte del mismo.
111
En consecuencia, el logro de un buen contacto de la semilla con el suelo húmedo, es un factor
importante para asegurar una buena tasa de imbibición de agua por parte de la semilla y lograr
así, una buena germinación final. Normalmente en la literatura, se indica que una inadecuada
consolidación de la cama de semilla, es el principal factor que limita la germinación de las semillas
en una siembra. Naturalmente, esto es más crítico en texturas de suelos arenosos o en
condiciones de sequía. Se acepta como más ventajoso desde ese punto de vista, un método de
siembra que signifique que la semilla sea presionada sobre el suelo inmediatamente localizado
en su parte inferior, que presionar el suelo sobre la semilla una vez cubierta con el mismo.
Las semillas de las plantas forrajeras pueden germinar en un amplio rango de temperaturas. El
mayor efecto de la temperatura radica en su relación con la tasa de germinación de las semillas.
La capacidad de una semilla para germinar rápidamente, en respuesta a una mayor restricción
hídrica, no es necesariamente una ventaja, debido a que el embrión o la plántula puede morir en
caso de que dicha restricción se mantenga. Por ejemplo, una especie de lenta germinación como
falaris, puede establecerse más eficientemente que una especie de rápida germinación como
trébol subterráneo, bajo dicha consideración en el secano.
De ahí, que las semillas de especies que normalmente crecen y se desarrollan en ambientes con
mayor restricción hídrica, presentan mayores reparos para germinar bajo dichas condiciones. Lo
contrario sucede con semillas de especies que persisten en ambientes más benignos desde el
punto de vista de disponibilidad hídrica. Esto es consecuente con la sobrevivencia de la especie
y obedece a un mecanismo evolutivo.
Asimismo, existen evidencias de que los residuos de cultivos dejados sobre la superficie del
suelo, en especial aquellos en pie, mejoran la germinación y establecimiento final de las
plántulas, como por ejemplo: alfalfa, ballica inglesa y falaris. La razón principal de ello, estaría
relacionada con el mejoramiento de la capacidad de retención de humedad por parte del suelo,
la moderación de variables micro-ambientales en la superficie del mismo (como por ejemplo la
temperatura) y el incremento de la actividad de lombrices. No obstante, una excesiva cantidad
de residuos puede crear un impedimento mecánico para la emergencia y desarrollo inicial de las
plántulas, o bien, según sea el caso, generar la liberación de sustancias químicas tóxicas que
depriman la germinación de las semillas forrajeras e inclusive el desarrollo de sus plántulas. En
algunas circunstancias menos probables, como por ejemplo en una siembra de invierno, la
germinación puede verse también afectada por la disminución de la temperatura del suelo por
efecto de la presencia de residuos.
Como ejemplo tenemos el caso de falaris, que es muy susceptible, a diferencia de la alfalfa, a
la presencia de compuestos provenientes del lavado de tejidos de poaceas anual~s. Asimismo,
el trébol subterráneo se muestra muy disminuido en su germinación ante productos tóxicos
derivados de especies de malezas como Vulpia spp. (pasto delgado) y Hordeum leporinum
(cebadilla).
Por otra parte, se observan claros indicios del efecto positivo que significa el peletizado de las
semillas de especies forrajeras sobre el mejoramiento de la imbibición de agua y, aumento de la
tasa de germinación y germinación final (Squella, 1992; Carter, 1987; Campbell et al., 1987}.
112
6.2.2. Penetración de la radícula al suelo
Respecto al inicio del crecimiento de las plántulas, la deshidratación del ápice radicular durante
la penetración al suelo, es de vital importancia. Estudios realizados en ambiente controlado,
señalan que las radículas de algunas forrajeras estudiadas no son capaces de sobrevivir
desecaciones que vayan más allá de las cinco horas. Ello está indicando, que las radículas deben
entrar al suelo lo más rápidamente posible en orden a escapar a esta posible realidad. La
presencia de suelos bien preparados (mullidos) favorece eficientemente el cumplimiento de
dicho objetivo, más aún, la presencia en ellos de variaciones del microrelieve y la presencia de
residuos de tejidos vegetales, asisten favorablemente la penetración de la radícula, al proveer
una superficie heterogénea y de protección.
Las radículas de las poaceas entran al suelo con menos dificultades que las radículas de las
fabaceas, debido a que ellas se relacionan físicamente mejor con el suelo (anclaje), presentan
un mejor ángulo de penetración y un más pequeño diámetro radicular. Las radículas de las
fabaceas tienden a crecer primeramente a lo largo de la superficie del suelo hasta encontrar un
lugar adecuado de entrada. Mientras tanto en las poaceas, la radícula tiende a ingresar al suelo
más directamente evitando con ello la exposición a la desecación (Campbell et al., 1987).
El laboreo de un suelo persigue dos objetivos ampliamente conocidos. El primero de ellos, debe
minimizar al menos, e idealmen.te eliminar, la competencia de las malezas con nuestro cultivo
forrajero, a fin de facilitar la instancia de establecimiento de la pradera. Por otro lado, debe
modificar el estrato superficial del suelo, en orden a conseguir una adecuada "cama" para las
semillas. Ello significa, que la capa más superficial del suelo debe quedar lo suficientemente
mullida (2-3 cm) y descansar sobre otras capas inferiores, que si bien pueden quedar menos
disgregadas, deben ser firmes como para favorecer la penetración de las semillas. Debido a que
las semillas de las especies forrajeras son normalmente pequeñas en comparación a otros tipos
de cultivos, los agregados del suelo en contacto con la semilla deben ser lo suficientemente finos
(nunca demasiado finos) como para optimizar las relaciones semilla-humedad.
113
Resumiendo los objetivos de la preparación del suelo, un terreno bien preparado es aquel en que
la tierra se encuentra firme y compactada bajo el sitio de posición de la semilla, con humedad
almacenada, pero que en los primeros 3 a 4 cm superiores esté suelta y ligeramente aterronada
(1-2 cm). Si el estrato superior queda muy pulverizado (pérdida de la estructura) el peligro de
encostramiento es alto. Por el contrario, un estrato ligeramente aterronado, reduce las pérdidas
de humedad por evaporación y beneficia la germinación de la semilla. Asimismo, el tapado de la
semilla es más eficiente, impidiendo entre otros, las pérdidas de semilla por depredación de
animales, en especial de avifauna (Musiera y Ratera, 1991 ).
Los sistemas tradicionales utilizados para la siembra de praderas son la siembra al voleo (a mano
o con el uso de máquinas centrlfugas del tipo ciclón), o bien el uso de máquinas sembradoras
específicamente diseñadas para la siembra de especie forrajeras.
En la siembra al voleo, si bien es posible lograr una adecuada distribución de la semilla sobre el
área a sembrar, como asimismo, representa un menor costo; tiene una serie de desventajas, que
muchas veces, no permite hacer un trabajo consecuente con los objetivos planteados y el costo
económico involucrado. Dado a que no existe un buen control sobre la profundidad de siembra
y localización de los fertilizantes, lo que significa una germinación no uniforme y un menor grado
de establecimiento; la siembra al voleo requiere el uso de una mayor dosis de semilla muchas
veces muy superior a lo comúnmente usado con una siembra a máquina. Asimismo, una vez
distribuida la semilla, esta requiere ser tapada, lo que se logra a través del uso de rastras de
"ramas" e idealmente con rastras livianas como las de púas o de clavos. El paso conjunto de
rodillos lisos o corrugados favorece la operación.
Sin embargo, la técnica más eficiente para disponer apropiadamente la semilla en el suelo,
consiste en el uso de maquinaria especializada que deposita la semilla y fertilizantes en lineas
(a unos 20 cm de distancia entre líneas) y localiza la semilla idealmente a una profundidad nunca
superior a los 2-3 cm. Para ello, dispone de una caja para las semillas y otra para los fertilizantes.
Del mismo modo, es posible utilizar máquinas cerealeras a las que se le adapta una tercera caja
para semillas de forrajeras y se les acopla una rastra de ramas, sacos, un tablón o un rodillo para
tapar la semilla y compactar el suelo.
Estas máquinas sembradoras, de gran rapidez de operación, junto con poder ser calibradas en
orden de precisar una dosis óptim.a de siembra; favorecen una distribución uniforme de la semilla
y fertilizantes, y permiten localizar la semilla a la profundidad deseada. Todo ello, repercute en
un mayor y mejor establecimiento de la pradera. Sin emb·argo, tiene un mayor co.sto, presenta
restricciones de uso de acuerdo a algunas características del suelo (topografía, pendiente, entre
otras) y requiere de una buena preparación de suelo (Acuña, 1996; Musiera y Ratera, 1991).
En teoría la dosis óptima de siembra es aquella que permite alcanzar lo más rápidamente posible
un índice de área foliar apropiado para el crecimiento de las plantas. Para muchas especies, un
114
buen indicador del éxito de una siembra o resiembra natural, está dado por el número de plántulas
establecidas por m2 . Las normas técnicas en cuanto a dosis generales (kg/ha) recomendadas
para las diferentes especies o mezclas, se indicaron anteriormente en el punto: 3. Descripción
de las especies forrajeras; 3.4. Variedades, mezclas y factores de siembra.
Como criterio general, en especies de establecimiento más rápido (ballicas, trébol rosado, alfalfa,
entre otras), es posible lograr una población adecuada de plántulas al establecimiento, aún a
partir de densidades iniciales bajas. Por el contrario, en especies de establecimiento más lento
(falaris, pasto ovillo, festuca, lotera, entre otras), es recomendable utilizar dosis más elevadas,
en orden a obtener, una más rápida cobertura del suelo, como asimismo, favorecer la habilidad
competitiva de las especies de siembra respecto a las malezas, que de por sí, tienen buenos
atributos para germinar, establecerse y crecer rápidamente.
Ante la opción de usar especies en mezcla que tengan ambas respuestas en términos de
establecimiento, será necesario hacer los ajustes necesarios, es decir, utilizar dosis relativamente
más bajas en aquellas especies más precoces o de mayor vigor de plántula, a fin de favorecer
el establecimiento de una mezcla equilibrada.
En la mayoría de las ocasiones, por razones ya indicadas en el tema de mezclas de una fabacea
y una poacea, estos dos grupos de especies son normalmente utilizados en mezcla en una
pradera. En consecuencia, será necesario conocer muy bien el grado de vigor de plántula de cada
uno, en función de las condiciones edafoclimáticas en las cuales se desarrollarán. Asimismo, el
uso de otras normas de manejo acordes con esta realidad (como por ejemplo: la época de
siembra, competencia con malezas}, pueden colaborar en que estas diferencias sean mínimas.
Todo esté no significa, que debamos pensar que existe una relación directa entre la dosis de
siembra y la producción de forraje. El ejemplo más clásico es el de la alfalfa. Independiente de
la dosis de siembra (como por ejemplo: entre 1O y 40 kg/ha), esta especie presenta un ajuste
poblacional muy rápido, lo que significa que durante el primer a segundo año, el número de
plantas llega a una densidad óptima y se estabiliza. Sí es necesario resaltar, que en el caso de
especies anuales de autosiembra, como por ejemplo el trébol subterráneo, la relación es directa
a partir de la primera resiembra natural que ocurre en la temporada siguiente a la siembra.
En último término, el ajuste que uno haga en términos de dosis de semilla, deberá basarse
también en los siguientes aspectos:
115
La capacidad germinativa de la semilla. Para poder definir la dosis adecuada de semilla a usar
en una siembra, es fundamental conocer el porcentaje de semillas potencialmente germinables.
En el caso de la compra de semillas comerciales con certificación, este antecedente, entre otros
(semillas de otras especies, impurezas) es proporcionado a través de una etiqueta cosida al saco.
En otras situaciones en que esta certificación no existe (semilla corriente), o bien se utiliza semilla
producida en el mismo predio, es importante considerar la cuantificación de este aspecto a través
de un análisis de la germinación.
El tamaño y peso de la semilla. Este factor determina el número de semillas por kilogramo, el cuál
debe ser ponderado por las semillas potencialmente germinables. Este valor es variable entre
especies e incluso entre variedades de una misma especie, y permite estimar el número de
plántulas que podrían desarrollarse con una dosis determinada. Las semillas más pequeñas, que
presentan mayores inconvenientes para su establecimiento, tienen embriones más pequeños, lo
que significa en último término, un menor vigor de plántula y una menor habilidad competitiva.
Por el contrario, especies y/o variedades con semillas más grandes son más agresivas en su
etapa inicial de desarrollo.
A modo de ejemplo para las especies analizadas, el número (rango) aproximado de semillas
contenidas en un gramo correspondiente al grupo de las fabaceas como: alfalfa, trébol rosado,
trébol blanco, lotera, trébol subterráneo, trébol balansa y hualputra es del orden de las 400-700,
300-600, 1.500-2.000, 700-1.000, 100-150, 1.800-2.600 y 350-600, respectivamente. En el grupo
de las poaceas: La ballica híbrida, pasto ovillo, festuca, falaris y ballica anual presentan de 350-
550, 700-1.000, 400-500, 700-900 y 400-550 semillas/g, respectivamente.
Como norma práctica, se recomienda incrementar la dosis de siembra, cuando es ~I voleo, entre
un 25 y 30% respecto a una siembra en línea. Cuando deban sembrarse mezclas de diferentes
especies, la dosis de cada una de ellas deberá rebajarse importantemente hasta en un 50%, en
muchas de las situaciones. Finalmente, se debe considerar que siembras a efectuarse en riego,
la dosis de semilla se puede y debe ser aumentada. Por el contrario, ante un sitio que presenta
serias limitaciones en cuanto a fertilidad, humedad disponible para las plantas, entre otras; se
puede optar por bajar la dosis de siembra (Acuña, 1996; Squella, 1992; Musiera y Ratera, 1991 ).
116
6.3.4. Profundidad de siembra
El potencial de extensión del hipocotilo en una plántula que emerge desde el suelo, está limitada
por la especie que se trate y el tamaño de la semilla. Ambas determinan la máxima profundidad
desde la cual una plántula puede emerger. No obstante, la clase textura!, la estructura y la
humedad del suelo, afectan notablemente las características del mismo, y en consecuencia,
podrán representar un impedimento físico para la emergencia de las plántulas.
En general, el objetivo es sembrar lo más superficialmente posible las semillas pequeñas o bien
para aquellas que se siembran en suelos pesados. En suelos arcillosos, la semilla se siembra
generalmente a una profundidad máxima de 1 cm, mientras tanto en suelos arenosos, la
profundidad de siembra puede ser desde los 2 a 4 cm, dependiendo del tamaño de la semilla y
el nivel de humedad en el suelo.
Dentro de las diferentes especies, se ha demostrado que las semillas de menor tamaño como el
trébol balansa, trébol blanco, lotera, pasto ovillo, falaris, entre otras, no deben enterrarse ideal-
mente a más de 1-1,5 cm. Por su parte, las especies con tamaños de semillas más grandes (alfal-
fa, trébol rosado, trébol subterráneo, hualputra, ballicas, entre otras) pueden llegar a los 2-2,5 cm
(Acuña, 1996; Squella, 1992; Musiera y Ratera, 1991; Carter, 1987; Campbell et al., 1987).
En esta condición de riego, las siembras pueden y deben adelantarse lo más posible, sean
hechas en otoño o primavera, en orden a conseguir un más pronto establecimiento, previo al
momento de mayor influencia competitiva que puedan ejercer las malezas. Inclusive, en
situaciones de inviernos más benignos, esta puede realizarse hacia fines de invierno, una vez
superado el riesgo de bajas temperaturas y/o heladas. Sin embargo para que ello suceda,
deberán aplicarse métodos apr9piados de riego.
En el caso específico de las especies de secano Mediterráneo (de hábito anual o perenne), con
crecimiento invernal, la siembra deberá ser hecha en otoño en orden a asegurar el tiempo mínimo
para que las especies completen su ciclo de vida (producción de semilla y/o acumulación de
reservas con presencia de latencia fisiológica durante el período seco).
En esta última situación, la siembra podrá ser hecha temprano en seco, antes de la apertura de
la estación de las lluvias, o bien una vez iniciada ésta. En el primer caso, existe la ventaja de la
ocurrencia de mejores temperaturas para los procesos de germinación, emergencia y crecimiento
117
inicial, que culminan con el establecimiento de las plántulas. Sin embargo, es necesario que esta
siembra se haga lo más cercano posible a la ocurrencia de la primera lluvia efectiva.
Por su parte, las siembras más tardías verificadas con posterioridad al inicio de la estación de las
lluvias; permite una mejor finalización de la preparación del suelo, un más efectivo control de las
malezas y aseguran la efectividad de infestación de las raíces de las fabaceas forrajeras con el
rhizobium específico. No obstante, en caso de un atraso significativo en el comienzo de las
lluvias, la siembra no deberá ser hecha más allá de ciertos límites, en orden a no perjudicar el
apropiado establecimiento de las praderas por la presencia de más bajas temperaturas.
Estas ocasionan una lenta germinación y un escaso desarrollo de las plántulas durante el
invierno, como asimismo, una baja actividad simbiótica de las fabaceas. También en algunas
circunstancias, el exceso de humedad en la superficie y a través del perfil del suelo retarda
importantemente el establecimiento de la pradera (Acuña, 1996; Musiera y Ratera, 1991; Carter,
1987).
7. GLOSARIO DE TÉRMINOS
A continuación se definen algunos términos, a modo personal y de una forma tal, que permitan
complementar y favorecer la comprensión de los diferentes temas tratados en el presente
Capítulo.
Acidez del suelo (pH - H O): Referida según la siguiente escala: Fuertemente ácido (5, 1-5,5),
moderadamente ácido (~6-6,0), ligeramente ácido (6, 1-6,5), neutro (6,6-7,3) y ligeramente
alcalino (7,4-7,8).
118
Aurículas: Apéndices que crecen a modo de prolongación de la lámina en una poacea.
Autosiembra: Capacidad que presentan las especies mediterráneas de ciclo anual, de regenerarse
naturalmente por semilla, cada vez que se inicia anualmente la estación de las lluvias.
Avifauna: Llámese a especies de aves tanto nativas como naturalizadas que habitan un medio
ambiente en particular. En este caso, el carácter granívoro de algunas de ellas, resulta ser de
gran relevancia.
Balance forrajero: Cálculo predial que permite planificar de acuerdo a los recursos forrajeros
disponibles y la estacionalidad de su producción, la alimentación apropiada de nuestros animales
Características del drenaje: En el caso de un buen drenaje, se refiere a que el agua se pierde
pronto pero no rápidamente. El suelo presenta una buena oxidación y está libre de moteados.
Moderadamente drenado, es aquella situación en que el agua se mueve algo lenta. Sin embargo,
si bien existe una buena oxidación, ya se encuentran moteados en la parte baja del subsuelo.
Drenaje imperfecto, ya implica que el agua se mueve lentamente, la superficie tiene buena
oxidación, en cambio el subsuelo presenta abundancia de moteados. Pobremente drenados. Son
aquellos suelos en que el agua es tan lentamente removida, que el suelo permanece mojado gran
parte del tiempo. Presencia de moteados a través de todo el perfil. Muy pocas especies forrajeras
son capaces de sobrevivir a esta última situación.
Coevolución: Se refiere a los cambios morfológicos y fisiológicos que se dan en una especie
vegetal, producidos en concordancia, con las modificaciones suscitadas en las variables que
imprimen un rasgo característico al medio ambiente en que ella persiste.
Comunidad: Conjunto de poblaciones de diferentes especies que habitan un mismo medio físico
determinado.
Corola: Parte de la flor de una fabacea, compuesta de cinco pétalos (estandarte o superior, las
dos alas laterales y la quilla, compuesta por dos pétalos unidos por uno de los bordes), cuyo color
varía con las especies y permite durante la floración, la identificación de las mismas.
119
Corona: Estructura moñológica propia de las fabaceas perennes, localizada en la parte superior
de la raíz y en donde se encuentran las yemas, de las que surgirán los sucesivos brotes después
de una defoliación.
Cotiledones: En este caso se refiere a las dos estructuras moñológicas presentes originalmente
en las semillas de las fabaceas, que forman parte del embrión y que junto con proveer de
elementos nutritivos a la plántula en su desarrollo, desde la germinación hasta la emergencia,
siguen jugando un rol importante, hasta que la plántula no genera un Indice de Área Foliar
suficiente, como para que le permita prescindir de ellos.
Clima de tendencia Desértico: Tipo climático que se caracteriza por la ausencia o escasez de
lluvias, o bien a pesar de ser escasas, se concentra durante la estación más cálida como es el
verano (mayormente entre la 1 y 111 regiones).
Clima de tendencia Mediterráneo: Tipo climático que se caracteriza por presentar un período
de lluvias que se concentran mayormente durante la estación más fría como es el invierno. Por
otra parte, se tiene un período seco que coincide con la presencia de las más altas temperaturas.
Este último, normalmente incluye parte de la primavera, el verano y parte del otoño (mayormente
entre la IV y VIII regiones).
Emergencia de las plántulas: Representa el momento en que una semilla sembrada a cierta
profundidad en el suelo, una vez germinada, emerge sobre la supeñicie del mismo, a través de
la aparición del coleóptilo en poaceas y cotiledones en fabaceas.
120
Especie anual: Corresponde a aquella especie de ciclo anual de crecimiento, cuya persistencia
en el medio, está supeditada a la conformación de un banco de semilla en el suelo.
Especie nativa: Se refiere a aquella especie vegetal propia de un sitio en particular, en donde
sus atributos de persistencia, son consecuencia de la interacción natural de ella con el medio
ambiente.
Especie naturalizada: Se refiere a aquella especie vegetal introducida desde otro sitio y que
dados sus atributos de origen, ha persistido, e incluso, ha desarrollado nuevos atributos como
consecuencia de la interacción natural de ella con el medio ambiente.
Espiga: Inflorescencia de una poacea, en donde las espiguillas (en las cuales a su vez,
generalmente se ocultan las flores) se insertan directamente sobre el tallo principal.
Espinal: Formación vegetacional del tipo estepa, propia del ambiente Mediterráneo, en donde
se conjuga una comunidad de especies herbáceas preferentemente de ciclo anual y una
población de una especie leñosa dominante que es el espino (Acacia caven Mol.).
Estolón: Tallo propio de algunas fabaceas (ejemplo: trébol blanco), que crece en posición
ligeramente aérea, rastrera o superficial, o bien subterránea. En los nudos de cada estolón,
existen centros de crecimiento que pueden producir hojas y órganos florales, y raíces, que en
consecuencia, pueden generar potencialmente una planta independiente.
121
Folíolo: Cada una de las tres o más láminas, que conforman una hoja verdadera en una fabacea.
Heno en pie: Referido al estado seco del forraje in situ de una especie o mezcla de especies
(acaecido normalmente entre octubre y abril de cada año) normalmente rezagadas, hasta una
vez que completa (n) su período de crecimiento.
Índice de Área Foliar (IAF): Es la relación del área o superficie foliar por unidad de superficie
de suelo.
Lámina: Es aquella parte de la hoja de una poacea, normalmente larga y estrecha, que se aparta
del tallo.
Macollo: Tallo propio de las poaceas tanto anuales como perennes, que al poseer yemas al igual
que el tallo principal de la planta, da a lugar nuevos macolles y así sucesivamente (tallos
secundarios, terciarios, etc.). Su crecimiento es en forma de manojo o macolla y constituye la
unidad de producción de una poacea.
122
Meteorismo: Hinchazón del rumen del animal, como consecuencia de la producción de espuma,
generada por la ingesta de forraje de fabaceas que presentan altos contenidos de proteína de
alta solubilidad.
Órgano de rebrote: Estructura morfológica desde la cual rebrota y crece una especie una vez
que es desfoliada. Referido especialmente al caso de la corona (ejemplo: alfalfa) o bien, a los
nudos de tallos rastreros o estolones (ejemplo: trébol blanco), presentes en algunas fabaceas
perennes, y macolles presentes en poaceas perennes (ejemplo: pasto ovillo).
Palatabilidad: Indica el grado de aceptación, a modo de consumo, de un tejido vegetal por parte
de los animales.
Pastizal natural: Nombre con el que se designa a la pradera natural que inicia su crecimiento
o resiembra cada año con la apertura de la estación de las lluvias.
Peciólulo: Tallo de pequeña longitud que conecta cada folíolo a un pecíolo común en una
fabacea.
Peletizado de la semilla: Técnica que consiste en recubrir la semilla con un material inerte, y
aditivos, que junto con darle un mayor peso específico a ella; la protegen del ataque de
enfermedades (fungicidas), animales predatores (insecticidas), y le favorecen el acceso de
nutrimentos a las plántulas (fertilizantes), respectivamente.
Período seco-estival: Se refiere al tiempo transcurrido durante el año, en que no existen aportes
naturales de agua al suelo. A modo de ejemplo, en condición de clima de tendencia Mediterráneo,
esto se manifiesta, dependiendo del grado de latitud, ya desde el inicio de la primavera hasta
avanzado el otoño (árido) o bien desde fines de primavera a inicios del otoño (húmedo).
Pilosidad: Con la característica de poseer pelos en los tallos y hojas. Atributo práctico que
permite diferenciar algunas especies como por ejemplo el trébol rosado del blanco. Este último
es glabro, es decir carece de pelos en dichas estructuras.
123
Población: Conjunto de individuos de una misma especie que habitan un mismo medio físico
determinado.
Precocidad: Referida en este caso, al tiempo que transcurre entre la siembra de una especie
forrajera o bien desde su emergencia, hasta la aparición de la primera inflorescencia.
Profundidad del suelo: Referida aproximadamente a la escala siguiente: Muy delgado (0-0,25
m), delgado (0,25-0,50 m), mediano (0,50-0,90 m), profundo (0,90-1,50 m) y muy profundo (más
de 1,50 m).
Rizoma: Tallo propio de ciertas poaceas perennes, que se genera como consecuencia de la
ruptura de la vaina protectora de la hoja, en cuya axila se generó el hijuelo.
Secano: Se refiere a aquel sector geográfico, en donde las actividades agrícolas, ganaderas y
forestales, se realizan mayormente con el agua proveniente de las precipitaciones.
Semilla viable: Es aquella que tiene un embrión vivo y en consecuencia, puede germinar,
siempre y cuando se den en propiedad, otras condiciones inherentes a la s.emilla, como
asimismo, respecto a las variables ambientales en donde ella se encuentre.
124
Sésil: Ausencia de peciólulos. Los folíolos de la hoja se conectan directamente al pecíolo.
Soiling: Práctica que consiste en alimentar los animales, en base forraje verde cortado y llevado
directamente a comederos.
Tasa de germinación: Se refiere a la rapidez con que germina una población de semillas en un
ambiente físico determinado. Normalmente, se expresa como un cuociente, del número de días
que demora una población de semillas en germinar a un 50% de su potencial.
Testa: Se refiere a aquella parte de la semilla, que sirve de cubierta y protección, como asimismo,
a través de la cual, se manifiestan los intercambios de agua y gases, tan necesarios para
condicionar la evolución del proceso de la germinación. Sinónimo de cubierta seminal.
Textura del suelo: Proporción en que se encuentran las diferentes partículas que forman el suelo
(arena, limo y arcilla).
Tipo o profundidad de la raíz: Referido a la capacidad natural que tiene el sistema radical de
una especie forrajera, para prospectar por agua y nutrimentos (nutrientes) a través del suelo. A
modo de referencia, se entiende por una especie que presenta una raíz superficial, media,
profunda y muy profunda, aquella que puede concentrar mayormente su sistema radical en los
primeros 30, 31-50, 51-75 y más de 75 cm, respectivamente.
Valor nutritivo: Se refiere al contenido de elementos nutritivos en un tejido vegetal, que es capaz
de suplir el requerimiento nutricional de un animal en un momento dado.
Vida útil productiva: Número de años que normalmente persiste una pradera de siembra,
sometida a condiciones adecuadas de utilización.
Vigor de plántula: Referido a la habilidad con que una plántula crece y se establece en un medio
ambiente en particular.
Yemas axilares: Centros de crecimiento localizados en la parte aérea de algunas fabaceas, que
sirven como complemento al rebrote desde la corona después de una defoliación.
125
8. BIBLIOGRAFÍA
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Crempien (Ed.) Curso de Producción Ovina. Serie Actas N2 05. Centro Experimental
Hidango (INIA). Santiago, Chile. p. 5-92.
128
BUENAS PRÁCTICAS
DE MANEJO DE FERTILIZANTES
1
CRI La Platina, Santiago. Teléfono 2-5417223, Fax 2-5417667. E-mail: [email protected]
2
E-mail:[email protected]
3
E-mail: [email protected]
129
ÍNDICE
Pág.
131
BUENAS PRÁCTICAS DE MANEJO DE FERTILIZANTES
1. INTRODUCCIÓN
Los vegetales requieren 17 elementos para completar sus procesos fisiológicos y tener la
posibilidad de expresar su potencial productivo. Por esta razón, son conocidos como
nutrientes (elementos esenciales para la vida vegetal). Dos de ellos (oxígeno, carbono) son
aportados, mayoritariamente, por la atmósfera (C0 2 y 0 2) absorbidos a través de los
estomas 1 • Los restantes nutrientes son, mayoritariamente, absorbidos por las raíces, en for-
mas disueltas en el agua del suelo.
Cada nutriente cumple funciones fisiológicas específicas, en las cuales no pueden ser re-
emplazados por ningún otro elemento; si hay ausencia o deficiencia de algún- nutriente, las
reacciones que dependen de éste no llegarán a completarse. Parte de estos roles se infor-
man en el Cuadro 1.
1 Poros existentes en las hojas, a través de los cuales, la planta transpira vapor de agua a la atmósfera y absorbe C0 2
y otros gases.
2 Materia seca: materia vegetal, después de ser secada a 60 ºC, hasta peso constante.
133
Cuadro 1. Roles de los nutrientes vegetales (tomado de Mengel y Kirkby, 1987)
Segundo Grupo Esterificación con grupos de alcohol nativo en las plantas. Los ésteres
P, B, Si de fosfato están involucrados en la transferencia de energía en las re-
acciones.
Cuarto Grupo Presenta predominancia en los quelatos que están incorporados a gru-
Fe, Cu, Zn, Mo pos prostéticos. Facilita el transporte de electrones y cambio de
valencia.
Para que las raíces absorban nutrientes desde el suelo, éstos deben estar en forma de iones
(átomos o conjunto de átomos el~.ctricaniente cargados, positiva o negativamente)
inorgánicos (Cuadro 2.) y encontrarse disueltos en la solución del suelo, como indica la Fi-
gura 1. Esta solución corresponde al agua que se encuentra en los microporos del suelo
(pequeños conductos e intersticios entre partículas sólidas del suelo, donde el agua se mue-
ve por capilaridad y no por gravedad). Este proceso resulta de la atracción del agua por las
paredes de los poros capilares del suelo y permite que no sea arrastrada por la gravedad y
ascienda en el suelo: el típico ejemplo del terrón puesto tocando el agua, que termina com-
pletamente mojado. Mientras más fino es el capilar, mayor es el ascenso del agua.
Cuadro 2. Formas químicas bajo las cuales son absorbidos los nutrientes por las plantas, des-
de la solución del suelo (Mengel y Kirkby, 1987)
134
Raíces
Absorción por
plantas
Figura 1. Diagrama de los elementos que determinan la solución del suelo (según Gupta, 1991 ).
Como en todo ser vivo, el crecimiento y desarrollo de las plantas depende del suplemento de
alimentos, o sea, de nutrientes. Por ello, desde hace ya más de 150 años, se sabe que, para
que las plantas de cultivo alcancen altos rendimientos y calidad de producción, deben tener
un suplemento nutricional balanceado y suficiente. Como lo frecuente es que los suelos sean
deficitarios en uno o más de ellos, el agricultor se ve obligado a aportar nutrientes periódica-
mente, vía fertilizantes, composts o estiércol. Debido a su condición de macronutrientes, los
que deben ser aportados en mayores cantidades y frecuencias son N, P y K; el aporte de los
micronutrientes queda restringido a condiciones especiales, menos frecuentes.
135
Cuadro 3. Contenido de N, P y K en suelos (capa arable, 0-20 cm de profundidad)
N % 0,02 - 0,04
p % 0,02 - 0,08
K % 0,2 - 0,3
N kg/ha 300 - 800
p kg/ha 500 - 1.600
K kg/ha 4.000 - 60.000
N útil kg/ha 5 a 500
p útil kg/ha 1O a 500
K útil kg/ha 2 a 300
Por esta razón, es importante tener presente que el contenido de un nutriente, en un suelo y
momento dados, proviene del equilibrio entre los ingresos (aportes) y egresos (salidas). En-
tender este equilibrio, es esencial para un eficiente manejo productivo de los suelos.
A. Nitrógeno
La Figura 2 es una forma de expresar el ciclo de nitrógeno, en los suelos. De ella, se deduce
que la presencia de nitrógeno en un suelo se debe, básicamente, a los siguientes procesos:
• aporte como fertilizante o estiércol o composts, que es la vía más importante en suelos
cultivados y que permite que los cultivos alcancen altos rendimientos.
136
(P~s)
ATMÓSFERA
OTROS
Aguas servidas,
llEHÍCULOS
'" ¡
lndu&ria
Catalíticos
3 vías
NH3
1 GANADERÍA 1 -r f-ti PLANTAS
SalesNH 4 ATMÓSFERA
a.
', ,,
FERTILIZANTES ....
~
UREA
.....
SUELOS
~
-
NOj
SALITRE
*
AGUAS
• extracción y captura por las plantas, que requieren grandes cantidades de nitrógeno, para
formar sus biomasas; como ejemplo, una pradera natural, con una producción de 5 t ms/
ha, ha capturado unos 50 kg de nitrógeno, los que forman parte de la biomasa (como pro-
teínas, aminas). Un~ pradera de leguminosas de igual producción requiere unos 100 kg,
1
• pérdidas por lixiviación, hacia capas inferiores de la tierra y, finalmente, hasta contami-
nar las napas subterráneas; durante la mineralización de la materia orgánica, se liberan
formas solubles de nitrógeno (por lo tanto, móviles), las que pueden irse del suelo, di-
sueltas en el agua de lixiviación,
• pérdidas por volatilización a la atmósfera, la que ocurre cuando la materia orgánica o los
fertilizantes quedan expuestos a la atmósfera sobre la superficie del suelo; en estas con-
diciones, se produce la formación de óxidos de nitrógeno, cuyo estado natural es gaseo-
so y, por tanto, difunden a la atmósfera.
137
Esta volatilización de alguno de los óxidos de nitrógeno , como el N2 0, es un tema de extre-
ma importancia ambiental , debido a su contribución directa al aumento del efecto inverna-
dero y, como consecuencia, al cambio climático mundial. Este gas t iene un poder calórico
equivalente a 320 veces la del C0 2 , otro gas con fuerte impacto en la intensificación del efecto
invernadero .
B. Fósforo
Como se ve en la Figura 3, el ciclo del fósforo presenta algunas diferencias con el del nitró-
geno , especialmente porque no presenta intercambios con la atmósfera , porque hay una
reserva en el suelo (proveniente de las rocas) y porque la lixiviación es un proceso menor,
dada la baja movilidad de las formas del fósforo (el fósforo se mueve muy poco , en la mayo-
ría de los suelos) .
. U8ERADO \'
: DESCOMPUESTO PAAA EL CULTIVO
: POR ,..l:I
: MICROORGANISMOS iEJ
¡ ®~
COMPUESTO DE P.
UNIDO ACá, Fe, >J. Mn. elP-
Lixiviación
138
Las principales vías de aporte de fósforo a los suelos son la descomposición microbiana de
los residuos orgánicos, la fertilización (incluyendo el aporte de materias orQánicas) y la pro-
pia reserva del suelo, generalmente muy baja, que identifica el aporte de las rocas (fuente
originaria del nutriente). Como contraparte, las principales vías de reducción de fósforo del
suelo son la extracción por las plantas y, muy poco, por la remoción de partículas de fertili-
zantes que produce el escurrimiento superficial de aguas. Las pérdidas por lixiviación, si
bien deben tomarse en cuenta en suelos arenosos, son menores y no tienen la importancia
que para el nitrógeno.
Prácticamente, todo el fósforo del suelo se mueve por difusión, un proceso lento y de corto
alcance, que depende de la humedad del suelo y la temperatura. En el suelo, el fósforo pro-
viene, en su mayor parte, de la intemperización de la apatita, un mineral que contiene calcio,
flúor y cloro, entre otros elementos.
Otra parte del fósforo formará compuestos con el calcio, hierro y aluminio. La mayoría de
estos compuestos no son utilizados por las plantas, debido a que son insolubles. Se dice
que se encuentran en forma fija. Otras fuentes que aportan fósforo son la materia orgánica,
el humus, microorganismos y los cuerpos de insectos y otras formas de vida en descom-
posición.
C. Potasio
139
______.._..._.....,___...._...................._._._.....,.;.--......_.......,._..._...........~-tk"'..............,..................,.. EKummiPw
'
UJCMaclón SUpetflclal
\
Coloide,; del suelo.
K •trapado
Disponible l•ntamente
Figura 4. Ciclo del potasio (Cargi/11991).
Lo mismo del potasio ocurre con el azufre. En el caso de este elemento, hay un hecho anec-
dótico: en Europa, se ha tenido que volver a aplicar como fertilizante, después de muchos
años, debido al éxito tenido por los programas de reducción de emisiones de 50 2 a la atmós-
fera; por ello, los suelos dejaron de recibir la "fertilización espontánea" que significaba una
contaminación atmosférica con este compuesto.
140
A. Uva de mesa. B. Duraznero.
Foto 3. Deficiencia de potasio, izquierda: uva de mesa; derecha: duraznero. Razeto, 1991.
141
La fertilización en Chile, tiende a circunscribirse a los elementos mencionados anteriormen-
te {N, P, K, S}, con excepciones cada vez más frecuentes de aplicación de micronutrientes
en suelos con cultivos de alta rentabilidad, como los frutales, o en sitios especiales, particu-
larmente el Ben la remolacha en suelos arenosos y trumaos de las regiones VIII a X, y en
vides o plantaciones forestales en suelos graníticos del secano costero. Esta fertilización
ha venido creciendo, en paralelo a la introducción de fertilizantes de aplicación foliar. El Cua-
dro 4. entrega una información resumid.a de los principales fertilizantes comercializados en
el país.
Tipo de Nombre N p K S Mg Na Ca
fertilizante % % % % % % %
Azufrados Azufre - 60 ó 65 -
Fertiyeso 18 23
142
Cuadro 5. Solubilidad de fertilizantes más utilizados en Chile y su velocidad de entrega. Pizarro,
1987
Urea 1.000 17
Nitrato potásico 257 15
Nitrato cálcico 1.130 15
Fosfato monoamónico 227 o
Fosfato diamónico 413 15
Nitrato amónico 1.630 15
Cloruro potásico 326 15
La contaminación difusa de las aguas se debe, en gran medida, al mal manejo de los suelos
y a la remoción de partículas de fertilizantes adheridas a sólidos de suelo, que escurren jun-
to con el agua de lluvia o excedentes de riego. En el caso del nitrógeno, se debe sumar la
contaminación de napas con nitratos, lo que se origina en la solubilidad de este anión; así,
un exceso de nitrógeno aplicado puede con~ucir a la contaminación de napas con nitratos,
si se dan las condiciones adecuadas (suelos permeables en zonas lluviosas).
Sin embargo, hasta el momento, en la zona central ello es debido principalmente a las des-
cargas de aguas servidas no tratadas, en tanto que en la zona sur, está más asociado a la
explotación ganadera.
El río Maipo aparece como el d.e más alto contenido de nitrógeno nítrico, con niveles de 18 a
32 mg/L, debido principalmente a descargas de aguas servidas no tratadas. Este contenido
es bajo, en comparación con Europa. En Holanda y Francia, hay altos nivele~ de nitrato en
las napas freáticas (> 50), dado tanto el elevado empleo de fertilizantes, estiércol y purines
de las lecherías, como la alta vulnerabilidad de las napas. En Chile, la autoridad sanitaria ha
establecido que el agua para consumo humano no puede exceder los 1O mg/L de N0 3- y el 1
mg/L de N0 2-.
Los pocos datos existentes hacen difícil una conclusión sobre el nivel de esta contamina-
ción, pero parece ser baja o, al menos, de menor incidencia que las otras posibles fuentes.
143
De todas maneras, hay que estar atento para no hacer uso exagerado de fertilizantes
nitrogenados, lo que es una tentación para los agricultores dado el enorme efecto que tie-
nen en los rendimientos.
3.2. Acidificación
El uso persistente de algunos fertilizantes produce acidificación del suelo. Lo que limita el
crecimiento de algunos cultivos que no son tolerantes a la acidez del suelo o a un bajo pH,
con lo cual la planta no próspera y se ven muy limitadas sus posibilidades de producción. El
caso más concreto en Chile es el uso de fertilizantes acidificantes, tales como los fosfatos
de amonio y de la urea, principalmente en suelos de las regiones VIII y X. Dado el conve-
niente precio de los fosfatos de amonio y de la urea en relación con otros fertilizantes, du-
rante muchos años se usó de manera excesiva estos fertilizantes en cultivos anuales, lo que
aumento este problema.
Una estimación aproximada de los suelos afectados por el fenómeno descrito en el sur de
Chile, derivada de los trabajos de Campillo y otros en 1993, 1994 y 1997, indica que en la IX
Región, un 40% de los suelos (unas 481.900 ha) tiene pH menores de 5,5. Todo ello, como
consecuencia del uso de fertilizantes acidificantes.
Si tomamos la X Región, también hay suelos acidificados, aunque sólo en algunas áreas ha
sido por efecto de uso de fertilizantes. Se puede decir que la acidez, en la Provincia de Chiloé,
a
que afecta a un 61 % de sus suelos, se debe causas naturales (casi no se usan fertilizan-
tes, pero sí llueve mucho).
En la VII Región, se encuentra acidificación de suelos, con una estimación de 217.000 ha.
Más al norte, debido al tipo de suelos y las menores lluvias, el fenómeno sería mucho menor.
De los antecedentes anteriores podemos concluir que unas 800.000 ha se han acidificado
por uso de fertilizantes y alrede_dor de dos millones han sido afectadas por acidez.
En todo caso, es un problema subsanable vía encalado, pero aumenta el costo de la produc-
ción; ésta es una práctica común en la zona sur del país. Otra alternativa es usar nitrato de
sodio (NaN0 3 ), el que, por su contenido de sodio (26%), es recomendable para cultivos, como
la betarraga y tabaco, que son demandantes de este elemento; pero, no es tan recomenda-
ble para otros cultivos, ya que el contenido de nitrógeno es bajo (16%) y existen otros fertili-
zantes con más nitrógeno y menos sodio, elemento que tiende a destruir la estructura del
suelo y es perjudicial para las plantas.
144
3.3. Salinización
El uso sistemático de nitrato de sodio u otros fertilizantes que contienen sodio puede produ-
cir incrementos importantes en el sodio del suelo lo cual puede traer consecuencias graves,
ya que concentraciones altas de este elemento evita que las plantas puedan tener una nutri-
ción normal, llegando a veces a niveles tóxicos para los cultivos.
Una vez aportado, por vía de la fertilización fosforada, el cadmio puede ser absorbido por
las plantas y llegar hasta quienes se alimentan de ellas. En estas concentraciones, el cadmio
no es tóxico para las plantas, las cuales se presentan sanas y vigorosas, a pesar de conte-
ner más cadmio que lo normal. Existe una enfermedad tipificada en Japón, la enfermedad
de ltai-ltai, de intoxicación de seres humanos, por autoconsumo -por largo tiempo- de arroz
contaminado con cadmio. En Chile, este problema no está evaluado.
Para alcanzar un buen uso de los fertilizantes, caracterizado éste por una máxima eficiencia
de uso de los nutrientes aportados y, por consecuencia, un menor costo de producción y una
menor pérdida en las aguas, se deben integrar cuatro conceptos básicos, que son:
145
Figura 5. Relación del rendimiento con el nitrógeno aplicado en dos variedades .
J.L Rouanet, citado por Novoa, 1989.
La Figura 6 grafica esta situación (es ejemplo) para dos tipos de variedades de trigo. Las
líneas y puntos representan qué pasa cuando se va aumentando el nitrógeno aplicado . Se
puede apreciar como la curva empieza como una línea y luego se curva indic.ando que los
rendimientos aumentan menos a con dosis altas que bajas. Este efecto es general para to-
dos los cultivos y fertilizantes. Información nacional muestra este mismo tipo de respuesta
para el caso de ajos (Ruiz, 1985) y para maíz (Fernández, 1995).
146
Figura 6. Relación del rendimiento con el nitrógeno absorbido en dos variedades
(J.L Rouanet, cita.do por Novoa, 1989).
Por esta razón, mientras mejor se maneja el cultivo (control de malezas, plagas, enfermeda-
des), es posible seguir aumentando el rendimiento vía aplicación de más fertilizantes, en
tanto que mientras peor se maneja, peor será la respuesta a la entrega de dosis altas de
fertilizante. Por lo tanto, si no ~e hace un buen manejo del cultivo, es mejor no gastar mucho
en usar grandes cantidades de nutrientes, porque se va a perder plata.
Además, se puede ver el efecto de la variedad . Por ejemplo, si se aplican 80 kg, se logran
alrededor de 4 t/ha en la variedad tradicional y casi 6 t/ha en la variedad nueva; si se aplican
160, las cifras suben a poco más de ·5 t/ha y sobre 7 t/ha, respectivamente.
147
pendiente de la recta indica el aumento de rendimientos por kilo de nitrógeno aplicado o
eficiencia agronómica . También, se puede apreciar que hay un efecto de la variedad. No
todas responden igual; ello depende de su potencial genético. Las variedades actuales de
trigo superan los 100 qqm/ha como potencial de producción si se superan bien todos los
factores limitantes .
En la Figura 7, muy similar a la anterior, se observa cómo varía el rendimiento, cuando con-
sideramos el nitrógeno absorbido por la planta. En este caso, vemos que sin absorción de
nitrógeno, no hay rendimiento, pero que éste aumenta linealmente hasta que la planta ha
absorbido unos 100 kg de nitrógeno. Posteriormente sigue absorbiendo, pero la respuesta
en los rendimientos disminuye hasta detenerse a los 140 kg absorbidos. Sobre esta canti -
dad , sigue la absorción hasta 200 kg de nitrógeno. La parte final de la curva implica más
nitrógeno por kg de materia seca, esto es más proteína. O sea, a estos niveles de absorción
no hay mayor rendimiento , pero sí hay mejor calidad del grano.
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5. TECNOLOGÍA DE USO
148
5.1. Selección del fertilizante a aplicar
Éstas que acabamos de ver, son las fuentes químicas principales que se utilizan para apor-
tar nitrógeno al suelo, principalmente además de otros elementos que componen estos com-
puestos, pero en un menor porcentaje. Se diferencian unos de otros, ya que cada compues-
to aporta al suelo un porcentaje diferente de cada nutriente, debido a los distintos elemen-
tos que lo componen.
En cuánto al fósforo, la fuente más usada en nuestro país, es el superfosfato triple; le si-
guen, en consumo, el fosfato diamónico y el fosfato monoamónico. El potasio es aplicado,
normalmente, como sulfato de potasio y como cloruro de potasio, pudiendo causar aumento
de los niveles de K+ en las aguas subterráneas, dada su solubilidad. Los niveles a que au-
menta no son peligrosos, ya que nunca llegan a las concentraciones necesarias para ello.
De hecho, a los niños con problemas estomacales se les recomienda tomar Coca-Cola, que
tiene un alto nivel de K. Los sulfatos y cloruros de elementos alcalinos no sirven para corre-
gir el pH, con ese objetivo se recomienda el uso de cal.
La decisión sobre el fertilizante a usar, se basa principalmente en las siguientes cuatro con-
sideraciones:
Si se toma como ejemplo el trigo, la respuesta es igual para cualquier tipo de fertilizante.
Así, si se aplica una misma cantidad de nitrógeno, ya sea como salitre o urea, el resultado
149
en los rendimientos es similar. Igual cosa sucede con el potasio o el fósforo soluble al agua
en el caso de los fertilizantes minerales.
5.2. Dosis
• mediante análisis de suelo (para cultivos anuales) o foliar (para huertos frutales), y/o
• balance nutricional.
Generalmente, este procedimiento es aplicable a cultivos anuales y se aplica antes del esta -
blecimiento de éste. El análisis químico consiste en usar una solución extractora, que se
asemeja a lo que hacen las raíces.
El análisis químico de suelo es una herramienta de gran valor , para la toma de decisiones
del profesional encargado de dar recomendaciones sobre fórmula de fertilización por usar
bajo determinadas condiciones de suelo . Es importante resaltar que los resultados de labo-
ratorio no tendrían valor alguno si no se contara con curvas de calibración, por cultivo y loca-
lidad , como las que INIA ha logrado construir después de largos años de ensayos de campo .
Foto 4. Toma de muestras de suelos y posterior análisis en laboratorio, como base para
determinar necesidades de fertilizantes (Rojas W., C. y Rodrlguez, N., 1997).
150
Otra forma de estimar las necesidades de fertilizantes de los cultivos, es el diagnóstico foliar.
Este procedimiento, aplicable a árboles frutales, corresponde a un muestreo de determina-
das hojas de los árboles y arbustos frutales (vides, por ejemplo), en un momento dado del
ciclo vegetativo anual y su análisis en laboratorio, para determinar el contenido total de
nutrientes.
De la misma forma del análisis de suelos, los resultados analíticos deben contrastarse con
las curvas de respuesta a fertilizantes del cultivo en cuestión para la localidad en cuestión.
INIA tiene una gran experiencia en este campo. El análisis foliar se usa para cultivos de ár-
boles frutales donde el análisis de suelo no es un buen índice para decidir una fertilización.
En general es similar al disponer de análisis de sangre de una persona para decidir si tiene
alguna falla en su nutrición.
Esta técnica se basa,en que el rendimiento y la calidad de la producción está muy relaciona-
da con el contenido de los elementos esenciales en las hojas Por otra parte, el contenido de
nutrientes en las hojas lo define la riqueza del suelo y la cantidad y tipo de fertilizante que se
está agregando.
• conocer el estado nutricional de las plantas, inclusive antes que aparezcan los síntomas
visuales de deficiencia o exceso,
• diagnosticar y/o confirmar un síntoma visual ya presente, y
• orientar el programa de fertilización en uso, aplicando sólo aquellos fertilizantes que con-
tienen los elementos en déficit y dejando de aplicar los innecesarios.
Dado que la información que entrega un análisis foliar es difícil de interpretar por una perso-
na no especialista, le corresponde al asesor profesional, ir acomodando un plan de fertiliza-
ción que cumpla con los requerimientos que señala el análisis foliar para cada caso particu-
lar de cultivo.
B. Balance nutricional
Este último es un enfoque diferente, pues permite definir en forma particular una dosis de
fertilizante. Consiste en igualar la demanda de un nutriente dado con los aportes del suelo y
considerando la eficiencia de 4so del fertilizante. Se calcula mediante una fórmula, que ve-
mos a continuación en un ejemplo con nitrógeno y trigo:
El resultado de este cálculo, que corresponde al déficit de nitrógeno en el suelo debe ser
suplementado por un fertilizante, que normalmente tiene una eficiencia de un 30-50%. Así,
en el caso del trigo, si se determina una demanda del cultivo de 100 kg de N, y un aporte en
el suelo de sólo 50 kg, se tendría un déficit de 50 kg, que deben ser suplementados median-
te un fertilizante como salitre o urea. Dado que estos fertilizantes tienen una eficiencia de
151
sólo un 50% (es decir que el resto no se aprovecha por fijación en biomasa bacterian a del
suelo, lixiviación o por escurrimiento}, se debe aplicar el equivalente a 100 kg de N/ha para
completa r el déficit.
Definida la dosis , se debe cuidar la forma de aplicar un fertilizante y su momento. Las aplica-
ciones pueden hacerse al voleo con "trompo" , ver Foto 5, o localizadas a la siembra, 4.6 . o
durante el cultivo. En general, es preferible localizar el fertilizante, pues se aumenta su efi-
ciencia , sobre todo cuando se trata de fósforo , porque es "fijado" por el suelo.
Foto 5. Aplicación de fertilizante con "trompo". Tomado de revista Agricultura, Marzo 1999.
152
En el caso del nitrógeno, se recomienda
aplicar, por ejemplo en trigo , avena y ce-
bada un tercio a la siembra y dos tercios a
la macolla; en maíz es similar, pero la se-
gunda dosis se aplica al estado de 5 a 6
hojas.
153
Para una fertilización correcta, es preciso realizar análisis de suelo en el caso de los cultivos
y análisis foliares en el caso de frutales. Los análisis se pueden hacer en los laboratorios de
INIA La Platina u otros acreditados. También, se recomienda hacer análisis de aguas para
conocer su calidad para usarla en riego sin salinizar o afectar negativamente los suelos, en
zonas regables, antes de la aplicación de los fertilizantes. Además se debe tener en cuenta
las necesidades de cada cultivo, según su fase de desarrollo y las producciones esperadas,
para calcular las dosis adecuadas en cada caso. Fertilizar con dosis muy elevadas, aún sa-
biendo que el nitrógeno no va a ser totalmente aprovechado por la planta, conlleva pérdidas
económicas y gran riesgo de contaminación. Estas indicaciones son válidas para todos los
cultivos.
5.4. Costo
El factor costo para los agricultores es determinante a la hora de elegir un fertilizante. Con
esta consideración en mente y dado que lo más importante es la cantidad del nutriente apor-
tado, el costo del kilogramo de nutriente determinará cuál fertilizante usar, si las condicio-
nes de suelo lo permiten.
Este código de buenas prácticas tiene por finalidad reducir la contaminación producida por
nitratos de origen agrícola, debido al empleo de fertilizantes nitrogenados y al mal manejo
del agua de riego (García, 1999). Es recomendable poner en práctica ciertas medidas para
evitar la contaminación difusa, haciendo su uso de forma correcta y evitando las pérdidas de
nitrógeno por escorrentía o lixiviación que, como hemos venido estudiando, es arrastrado a
capas más profundas del suelo o arrastrado por las aguas superficiales, en vez de ser apro-
vechadas por las plantas (Cazorla, 1999).
154
• Usar una rotación de cultivos, procurando que exista siempre una cubierta vegetal. La
rotación de cultivos favorece una disminución de plagas y enfermedades, además de per-
mitir un mayor aporte de nutrientes por parte de los suelos con el consecuente ahorro de
insumos. [¿Pueden darse algunas sugerencias de cubiertas vegetales para distintas zo-
nas del país y a distintos niveles de costo?] Lo más importante es no repetir en el mismo
suelo el mismo cultivo todos los años, excepto para el caso de maíz y arroz en que es
posible repetir año tras año el mismo cultivo. Se recomienda alternar, en lo posible,
gramíneas (trigo, maíz, avena, cebada, centeno) con leguminosas (porotos, lentejas, gar-
banzos, chícharos, alfalfa, tréboles, arvejas).
• Evite aplicar fertilizantes de alta solubilidad en sitios con napas freáticas cercanas a la
superficie del suelo (léase, a menos de 1 metro de profundidad). Con una huincha de medir
se puede conocer la distancia desde la superficie del suelo a la del agua.
• Cuando el cultivo cubre el suelo, aplicar el fertilizante de la forma más uniforme posible,
pero cuando las plantas son pequeñas y hay una proporción apreciable de suelo sin raí-
ces que puedan absorber el nitrógeno, es mejor localizarlo junto a las plantas. Aplicarlo
junto a las plantas en este estado es muy difícil. Para aplicarlo uniformemente se
puede usar un "trompo" o si no solo cabe que se haga al voleo por una persona con
experiencia.
• Mantener el suelo siempre cubierto con vegetación. Los abonos verdes, cultivos que se
siembra para usarlos como abono y no para cosechar su producto, y las cubiertas vegeta-
les naturales toman el exceso de nitratos del suelo, evitando sus pérdidas en profundi-
dad. Cuando se incorpora el abono verde o se siega la cubierta, el nitrógeno vuelve al
suelo, en forma orgánica difícil de ser arrastrado. Deben cortarse o incorporarse al suelo
con arado por lo menos un mes antes de la siembra del cultivo que le sigue. Un abono
verde es más caro de hacer que usar vegetación natural pero es de mejor calidad como
abono. Si se elige una leguminosa aportará más nitrógeno que una vegetación natural.
Un abono verde reduce la contaminación difusa. El ahorro en nitrógeno es variable por-
que depende de su producción en biomasa y su contenido en N, pero puede llegar a más
del 70%. Las quemas de rastrojos son favorables desde algunos puntos de vista (econó-
mico, enfermedades) pero negativos desde otros (contaminación atmosférica con C0 2 ,
pérdida de N, riesgo de incendios) y por ello se ha prohibido su uso en algunas regiones y
períodos del año.
• Evitar los riegos excesivos, ya que favorecen la lixiviación o lavado de las sales del suelo
y, por lo tanto, la contaminación de aguas con nitratos. Una dosis ajustada de agua que,
alcance únicamente la capa de suelo explorada por las raíces, minimiza estas pérdidas,
155
aunque puede generar salinización (justamente por aportes de fertilizantes que no se re-
mueven por el agua). Para ello, con los sistemas de riego tradicionales (riego por tendido,
por bordes y surcos, etc.), se deberá ajustar la duración del riego, o bien recurrir asiste-
mas de riego localizado (microaspersión, goteo) o al riego por aspersión. La forma más
usada de determinar un riego es haciendo balances de agua con datos de la capacidad de
retención de agua del suelo, en mm, y datos de evaporación, en mm, que entregan esta-
ciones meteorológicas. Se parte con el suelo recién regado y se va disminuyendo el agua
de éste de acuerdo a la evaporación. Se riega cuando se ha consumido el 50% del agua
que retiene el suelo. También se puede recurrir a servicios de programación de riego que
INIA da en algunas zonas.
• Intente conseguir una alta uniformidad de riego, ya que con ello se evita generar centros
de acumulación de agua, depresiones del suelo, donde además se puede producir lavado
de nutrientes. Para mejorar la uniformidad se requiere un buen diseño de los surcos de
riego, largo adecuado y de acuerdo a pendiente del terreno.
• Antes de utilizar la maquinaria, hacer una revisión general, engrasar y poner en funciona-
miento. Cuando se ocupe, hacer una correcta regulación para aplicar la dosis de fertili-
zante predeterminada. Después de su uso, realizar una limpieza y engrase general, man-
teniéndola bajo techo, hasta volver a emplearla.
• Por ningún motivo lavar la maquinaria utilizada en el canal más cercano o en el arroyo que
cruza por el predio, ya que con ello se están contaminando las aguas y siempre hay usua-
rios, aguas abajo, que recibirán el impacto contaminante. Hacerlo en lugares a más de
100 m de un curso de agua.
• Finalmente, los lugares de almacenamiento de fertilizantes deben ser tales que los sacos
o bolsas que contienen fertilizantes no sean alcanzados por el agua de lluvia ni por ani-
males domésticos o animales-plaga, como ratones. Con ello, se preservan las cualidades
de los productos, se evitan derrames que contaminen sectores aledaños y se reduce el
riesgo de intoxicación en personas expuestas, ya sean éstas empleados de los predios,
niños, visitas u otras.
• En general, adquiera las cantidades exactas de fertilizantes que vaya a ocupar durante la
temporada, a objeto de reducir las posibilidades de contaminación por derrames
residuales. Esto, además, ofrece el beneficio de tener un menor costo de insumos y
optimizar sus resultados.
156
7. BIBLIOGRAFÍA
CAMPILLO, R. et al. 1994. Impacto de la acidez del suelo sobre la fijación simbiótica de
nitrógeno. IPA Carillanca 12 (4):8-10.
GONZÁLEZ, S. 1993. Pollution of inland waters of Chile by nitrates and pesticida residues.
Waters Reports 1 :77-92. Prevention of Water Pollution by Agricultura and related
activities, proceedings of the FAO Expert Consulation. Santiago, October 1992. FAO,
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11-14.
157
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VARNERO, M. 1992. Suelos. Una Visión Actualizada del Recurso. Santiago, Chile. Uni-
versidad de Chile. Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales. Publicaciones Miscelá-
neas Agrícolas Nº 38.
158
CARTOGRAFÍA Y
USO DE GPS
LESTER CAMPOS A. 1
Geógrafo
1
CRI La Platina, Santiago. Teléfono2-5417223, Fax2-5417667.E-mail:[email protected]
159
ÍNDICE
Pág.
1. CONCEPTOS CARTOGRÁFICOS
(Coordenadas, escalas, cálculo de distancias) ............................................................... 163
11 NOCIONES BÁSICAS DEL SISTEMA GPS...... ...... ... .. .. .. . .. ..... .. ........... .... .. .. ... ... .. .. t65
161
CARTOGRAFÍA Y USO DE GPS
Lester Campos A.
Geógrafo
La forma teórica de la Tierra se describe por medio de la superficie que involucra variaciones de
potencial, debido a una distribución irregular de las masas en y encima de la corteza terrestre y
que, por lo tanto, si se observara la Tierra desde el nivel medio del mar se obtendría una figura
de revolución compleja, difícil de definir, denominada Geoide.
La figura geométrica de la Tierra se puede representar gruesamente por una esfera y con
suficiente exactitud por un elipsoide de rotación. Por lo tanto, para conocer la posición geográfica
exacta de cada punto en la Tierra no basta señalar el continente, país o región en donde se ubica,
sino de una mayor precisión. Para ello, los científicos acordaron trazar líneas imaginarias sobre
la superficie del globo terrestre. Éstas son aceptadas mundialmente y se conocen con los
nombres de paralelos y meridianos que se define como:
i. Un ángulo vertical o latitud, que varia de 0° en el ecuador, hasta 90º en los polos, con signo
positivo si es Hemisferio Norte y negativo si es el Hemisferio Sur.
ii. Un ángulo horizontal (azimut) o longitud para el cual, por no tener un origen físico definido,
se tomó por convención su inicio en el meridiano de Greenwich, con signo positivo desde este
punto hacia el oriente, hasta los +180° y con signo negativo hacia el poniente, hasta los -180°.
163
Este sistema de coordenadas se conoce como "Coordenadas Geográficas", sin embargo, se han
establecido otros sistemas de coordenadas cuyo fin es representar de una mejor forma una parte
especifica del globo, dentro de éstas las más usadas en Chile son el sistema de coordenadas
Universal Transversal de Mercator, más conocido como coordenadas UTM, éstas básicamente
consisten en una red de líneas cuya unidad de medida son kilómetros, donde se reemplaza la
latitud por coordenada Norte (xxxxx m Norte) y la longitud por coordenada Este (xxxxx m Este).
b) Escala
En un mapa la escala es una fracción que permite conocer la relación entre medidas hechas en
la hoja de papel (mapa, plano, carta) y su medida real en la Tierra. El numerador es siempre 1
para indicar la unidad en el papel (mm, cm, dm, m) y el denominador indica cuánto de estas
unidades hay en la Tierra. Por ejemplo, 1:25.000 indica que 1 cm en el papel equivalen a 25.000
cm en la Tierra (ó 250 m).
c) Representación en un Plano
Existen, por lo tanto, decenas de proyecciones diferentes, siendo las más usadas en América del
Sur, las proyecciones de: Mercator, MercatorTransversa o Gauss-Krugger, MercatorTransversa
Universal (UTM) y Cónica Conforme de Lambert.
•
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.9o
1-
164
11.- Nociones básicas del sistema GPS
GPS permite la determinación de posiciones en cualquier lugar del globo terrestre en un sistema
mundial de coordenadas , con precisiones absolutas de una decena de metros hasta precisiones
relativas al nivel del centímetro.
GPS CONSTELLATION
Básicamente, consiste en una red de Satélites interconectados que rodean la tierra, donde el
receptor GPS se conecta al mayor número de satélites presentes (de acuerdo a la capacidad del
equipo y a la cantidad de satélites disponibles en el área) para establecer una especie de
triangulaciones múltiples con las que finalmente se calcula la posición del receptor.
a) Conceptos Básicos
Los equipos receptores constan, básicamente de: una antena, un receptor, capacidad para
procesamiento de señales y almacenamiento de datos.
165
b) Método Diferencial
El sistema GPS, al estar afectado a una serie de errores, permite una precisión de unos 1Ometros
cuando se trabaja con un equipo. Se comprobó que estos errores son comunes a todos los
equipos GPS que estén operando en el mismo instante y con los mismos satélites.
De allí que se ideó el método diferencial, que consiste en utilizar al menos dos equipos en forma
simultánea. Uno de los equipos debe ubicarse en un punto con coordenadas conocidas (BASE),
mientras el segundo equipo (o más) se desplaza a los puntos desconocidos (REMOTO).
c) Post-Proceso
Este es el método tradicional de trabajo con GPS, y consiste en que cada equipo (base y remoto)
grabe la información satelital mientras se encuentra en terreno. Una vez terminada la jornada de
trabajo, los datos se deben traspasar a una computadora donde con un software especializado
se realiza el proceso de los datos para el cálculo de las coordenadas respectivas.
GLOSARIO DE TÉRMINOS
1. Canal (Channel): Un canal del receptor GPS, consiste en un circuito electrónico necesario
para recibir la señal desde un satélite GPS.
2. Código C/A (C/A cede): El código estándar utilizado por los GPS (adquisición gruesa, en
inglés: Course/Acquisition). Es una secuencia de 1023 códigos pseudo-aleatorios (pseudo-
random), binarios, con modulación bifásica que porta la señal GPS con una frecuencia de
pulso de 1023 MHz. Se conoce como "código civil".
3. Código P (P-code): El código preciso. Una secuencia muy larga de modulaciones bifásicas
binarias en la portadora del GPS a una velocidad de "chip" de 10.23 MHz, que se repite cada
267 días. Cada segmento semanal de este código es único para un determinado satélite GPS
y se reinicializa cada semana.
4. Código Pseudo-Aleatorio (Pseudo random cede): Una señal con propiedades similares al
ruido aleatorio. Es un patrón repetitivo complejo de O (ceros) y 1 (unos).
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5. Constelación de Satélites (Satellite constellation): Una serie de satélites puestos en órbita con
un objetivo común.
6. Corrimiento del Reloj (Clock bias): La diferencia entre la hora que índica el reloj y el tiempo
universal verdadero.
7. Deslizamiento de Ciclo (Cycle slip): Una discontinuidad en la fase portadora medida, como
resultado de una pérdida temporal de fijación en el ciclo de seguimiento de la señal portadora
realizado por el receptor GPS.
9. Efeméride (Ephemeris): Las predicciones de la posición actual del satélite que es transmitida
al usuario en el mensaje de datos.
1O. Error Multitrayecto (Multipath error): Errores producidos por la interferencia de una señal que
llega al receptor GPS desde dos o más trayectos diferentes. La causa normal es por trayectos
que han sido desviados o reflejados.
11. Espectro Ampliado (Spread spectrum): Un sistema en el cual la señal transmitida utiliza un
rango de frecuencias mucho más ancho que el mínimo ancho de banda necesario para
transmitir la información que está siendo enviada. En los GPS, esto se logra mediante la
modulación de la señal mediante un código pseudo-aleatorio.
12. GPS de Código de fase (Cede phase GPS): Mediciones GPS basadas en el código pseudo-
aleatorio (C/A o P) en vez de usar la onda portadora de ese código.
13. Interfase de Usuario (User interface): La forma como un receptor muestra la información a un
usuario. Esto incluye los controles, menús y pantalla.
14. Mensaje de datos (Data mes~age): Un mensaje incluido en la señal GPS que lleva información
sobre la localización del satélite, las correcciones del reloj y el estado de funcionamiento
general. Se incluye información general sobre otros satélites de la constelación.
16. Portadora (Carrier): Una señal que puede ser alterada a partir de una referencia conocida,
mediante modulación.
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18. Posicionamiento Estático (Static positioning): Determinación de la localización cuando se
presume que la antena del receptor está fija sobre la Tierra. Esto permite el uso de varias
técnicas de promediar una serie de datos, mejorando la precisión por un factor mayor que
1.000.
19. Pseudofaro (Pseudolite): Un GPS diferencial puesto en tierra que transmite una señal similar
a un satélite GPS actual y que puede ser usado para medir distancias.
20. Punto de Amarre Cualquiera (Anywhere fix): La capacidad del receptor de comenzar el cálculo
de posiciones sin que sea necesario darle una posición y tiempo aproximados para que
empiece a medir.
21. Receptor Multi-Canal (Multi-channel receiver): Un receptor GPS que puede seguir
simultáneamente la señal de más de un satélite.
23. Ruido Intencional (Dithering): La introducción de ruido digital. Este es el proceso mediante el
cual el Departamento de Defensa de EE.UU. introduce imprecisión a la señal GPS y manejar
de esta forma la Disponibilidad Selectiva (Selective Availability, S/A).
24. Segmento de Control (Control segment): Una red mundial de monitoreo GPS y estaciones de
control que aseguran la precisión de la posición de los satélites y de sus relojes atómicos.
25. Segmento de Usuario (U ser segment): Parte del sistema total de GPS que incluye al receptor
de señal GPS.
26. Segmento Espacial (Space segment): Parte del sistema total de GPS que está en el espacio
(satélites).
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