2022
psicología
Karina Fernández Bustamante
1-1-2022
PSICOLOGÍA
Corría el año de 1879 cuando el fisiólogo, filósofo y psicólogo,
Wilhelm Wundt (1832–1920) fundó el primer laboratorio de psicología
experimental en la Universidad de Leipzig, Alemania. Esta fecha es
considerada el referente histórico que marca el surgimiento de la
psicología como una rama separada de la filosofía. Se podría pensar que
es una disciplina relativamente joven, con alrededor de 138 años de
existencia; sin embargo, las preguntas que hoy llamaríamos psicológicas
han existido desde hace muchos siglos, hechas generalmente por
filósofos, médicos y teólogos: ¿qué es la memoria?, ¿cómo conocemos el
mundo?, ¿cuál es el tipo de temperamento que una persona tiene?, ¿por
qué los seres humanos se comportan de determinada manera y no de
otra?, etc. De ahí la acertada frase del psicólogo alemán Hermann
Ebbinghaus (1850–1909): “la psicología tiene un largo pasado pero una
historia reciente”.
En efecto, si estudiamos los diversos escritos de filósofos como
Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona, Tomas de Aquino, René
Descartes, Immanuel Kant, David Hume, etc., encontraremos varias
preguntas y respuestas de tinte psicológico, solo que no recibían este
calificativo, ya que no existía una disciplina formal llamada Psicología.
Que esta haya surgido en el siglo XIX no es casual. Tuvieron que
darse una serie de condiciones para que ello fuese posible. El contexto en
el que nace está permeado por la filosofía moderna, así como los temas y
problemas que ella aborda, particularmente aquellos que tienen que ver
con el conocimiento y la subjetividad. Asimismo, dicho entorno está
marcado por el auge de la ciencia moderna, cuyo padre fue Galileo
(1564–1642), y que ya para el siglo XIX había generado una gran
cantidad de descubrimientos científicos y su consecuente aplicación
tecnológica. Según el filósofo, matemático y escritor inglés, Bertrand
Russell (1872–1970), la ciencia moderna empezó indagando los astros,
continuó con los cuerpos físicos en la Tierra, más tarde los seres vivos y
finalmente, el comportamiento del ser humano; es decir, comenzó
estudiando lo más lejano y terminó con lo más cercano: la condición
humana.
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PSICOLOGÍA
Para ser más específicos, la psicología surge cuando el positivismo,
propuesto por Auguste Comte (1798–1857), está en pleno auge y se
considera que las únicas ciencias dignas de tal nombre son las ciencias
experimentales como la física, la química, la biología y la astronomía.
Cualquier disciplina que no cumpliera con los criterios científicos
establecidos por el positivismo no podía recibir el calificativo de ciencia.
La psicología no iba a ser la excepción, si quería tener dicho estatus
debía acatar esas pautas. Además, hay que decir que en la segunda
mitad del siglo XIX la filosofía, particularmente la metafísica, tenía poco
prestigio y su importancia en la vida académica de las universidades era
cada vez menor. Por eso no es extraño que Wundt haya establecido
precisamente un laboratorio de psicología experimental en la Universidad
de Leipzig. Había que cumplir con el pedigrí.
Otro suceso que marcó el desarrollo de la psicología fue el
surgimiento de la polémica sobre los distintos tipos de ciencias que
pueden existir dentro del conocimiento humano. En efecto, en 1883
Wilhelm Dilthey (1833–1911) publica el primer volumen de su
obra Introducción a las ciencias del espíritu, donde sostiene que la
historia, la filosofía, la psicología, el arte, etc. no pueden tener el mismo
método científico que las ciencias de la naturaleza puesto que su objeto
de estudio es distinto. En otras palabras, el método experimental no
puede ser su método de investigación. Muy pocos años después del
surgimiento de la psicología como disciplina formal separada de la
filosofía, surge esta polémica, y entonces emerge la interrogante: ¿es una
ciencia de la naturaleza o del espíritu?, ¿debe explicar o comprender las
acciones humanas?
Toda esta discusión se problematiza aún más porque después de
que Wundt creara la primera corriente psicológica, llamada
estructuralismo, en Estados Unidos surgió el funcionalismo promovido por
William James, en Viena, Sigmund Freud desarrolla el psicoanálisis, en
Alemania, la psicología gestalt es promovida por Max Wertheimer,
Wolfgang Köhler, Kurt Koffka y Kurt Lewin, y en Maryland, en los Estados
Unidos, J. B. Watson promueve el conductismo. Así, en los primeros 35
años de existencia de la psicología como disciplina formal ya había 5
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PSICOLOGÍA
corrientes psicológicas indagando distintos aspectos de la conducta y
la mente del ser humano, con posturas teóricas muy diversas y, entre
algunas de ellas, abiertamente encontradas.
Por si esto no fuera suficiente, durante la primera mitad del siglo XX
sigue la polémica en torno a una cuestión: ¿a qué le llamamos ciencia?
Pregunta que hasta el día de hoy sigue discutiéndose.
En resumen, la cuestión sobre si la psicología es o no una ciencia, y
en caso de que lo sea, de qué tipo es, sigue abierta y en debate.
Después de que surgió la psicología como una disciplina separada de
la filosofía, tal como lo vimos en un artículo anterior, surgieron diversos
enfoques psicológicos en un lapso corto, de tal modo que, desde el origen
de esta disciplina, no existe la psicología sino las psicologías. Ahora
haremos una revisión panorámica de lo que sucedió con tres de las
primeras escuelas de psicología: el estructuralismo, el funcionalismo, el
conductismo.
El estructuralismo fue la primera escuela de psicología fundada por
W. Wundt (1832-1920), padre de esta disciplina, y desapareció
prácticamente con la muerte de este en la tercera década del siglo XX.
Los principales aportes de esta escuela psicológica fueron la creación de
la psicología como una disciplina separada de la filosofía, pues buscó que
fuera una ciencia experimental y la posicionó en los ámbitos académicos
como un nuevo campo del saber.
Por su parte, el funcionalismo, de origen estadounidense, cuyo
precursor fue W. James (1842-1910) y uno de sus autores más
importantes fue J. Dewey (1859-1952), buscó indagar cómo funcionaba la
mente y para qué le servía al ser humano. En este sentido, retomó la idea
darwiniana de adaptación e investigó las funciones de la mente que
posibilitan la adaptación del individuo a su ambiente. Esta es una
característica propia de la cultura estadounidense, ya que los primeros
habitantes provenientes de Inglaterra se concibieron como pobladores
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que se habían impuesto a un continente salvaje (Brennan, 1999). Sus principales aportes fueron la consolidación de la
psicología como una nueva disciplina en las universidades de Estados Unidos, su estudio de cómo funcionaba la mente
consciente promovió que el conocimiento psicológico tuviera una aplicación práctica
El inicio formal del conductismo se dio en 1913 con la publicación del artículo “La psicología como la ve el conductista”,
escrito por J. B. Watson (1878-1958). En dicho artículo, Watson niega la existencia de una conciencia interior, de estados
mentales y propone la conducta observable como el único y verdadero objeto de estudio de la psicología. Las bases
filosóficas de esta escuela psicológica fueron el empirismo y asociacionismo inglés, en otras palabras, afirmaba que el ser
humano es un organismo en blanco -tabula rasa- que recibe estímulos del exterior y aprende a adaptarse al medio ambiente
mediante los principios de asociación.
El más célebre continuador de la postura conductista fue B. F. Skinner (1904-1990), quien sostuvo que, si se controlaba
o modificaba el ambiente, se controlaba o modificaba la conducta del ser humano. La posibilidad de que haya
autodeterminación, libertad o procesos mentales de la consciencia quedó excluida. La respuesta a tales limitaciones vino de
A. Ellis (1913-2007), quien abandonó el psicoanálisis y creó la Terapia Racional-Emotiva-Conductua
Terapia Cognitiva. De esta manera, ambos autores admitieron que, después de recibir estímulos, en el ser humano
surgen procesos cognitivos y emocionales que orientan su conducta en uno u otro sentido. Esto abrió el terreno para la
siguiente fase de esta corriente que, actualmente, constituye un amplio espectro de posturas bajo el nombre genérico de
terapias cognitivo-conductuales.
En la tercera y última parte de esta serie de artículos, cerraremos con un recorrido por la historia de la psicología de la
Gestalt, el psicoanálisis y la tercera fuerza de psicología, que, a pesar de que será un artículo breve, abarcará los aspectos
más sobresalientes de cada una de las tres psicologías restantes.
El título de este encuentro se refiere a una identidad nueva que es necesario adquirir para practicar el psicoanálisis,
incluyendo a los terapeutas que deseen atender con psicoterapia psicoanalítica, de apoyo o de esclarecimiento.
El entrenamiento y la práctica del psicoanálisis conformarán, si son auténticos, nuevas capas de esta identidad no solo
profesional, sino también personal. El mundo que nos rodea se percibe a través de vivencias modificadas desde nuestra
realidad interna, no como una realidad en sí misma.
El ejercicio del psicoanálisis implica vivir procesos identificatorios con los analistas que nos atendieron, con los autores
que preferimos porque tienen valores importantes para nosotros y con los supervisores cuyo enfoque, conocimientos y
aptitudes personales nos agradan. Todas estas transformaciones enriquecen nuestra vida profesional y, simultáneamente,
nuestros estados emocionales.
ansiedades para que el terapeuta le ofrezca interpretaciones que den
significado a sus conflictos y temores, dentro de un vínculo emocional que
se va construyendo entre ambos. Así se establecen la transferencia y la
contratransferencia en la pareja terapéutica.
El resultado es que nuestra propia vida se vuelve, a mi parecer, más
interesante. Nos permite un enriquecimiento emocional. Nos hace sentir
que podemos ser útiles a muchas personas que ayudamos a vivir mejor.
Las ideas hasta aquí propuestas nos pueden orientar, por ejemplo,
en entender el tema del tratamiento psicoanalítico virtual, que estuvimos
obligados a realizar por la reciente pandemia. Este sí permitió que los
pacientes continuaran sus procesos en momentos de ansiedad y
desconcierto.
El psicoanálisis —creado por Freud— dio lugar, a partir de 1935, al
desarrollo de nuevos aspectos teóricos y clínicos, por ejemplo, Klein y la
inclusión del psiquismo temprano, Lacan y su teoría del inconsciente
estructurado como un lenguaje, y la Psicología del Yo, que estudia
principalmente las funciones del yo desde la segunda tópica de Freud. A
partir de estas escuelas o esquemas referenciales, se formaron teorías
psicoanalíticas que agregaron nuevas perspectivas de comprensión
clínica y técnica.
Al correr de los años, estos grupos psicoanalíticos dieron lugar a
otros, que volvieron a imprimir cambios en la comprensión del
psicoanálisis: Mahler y los autores mahlerianos; Kohut con una
comprensión distinta de los conflictos narcisistas; Kernberg y otros que
trataron de ampliar la aplicación del psicoanálisis a pacientes más graves,
que se llamaron borderline o fronterizos; Winnicott y el grupo
postkleiniano (Bion, Meltzer, Mrs. Bick, Ana Segal, Betty Joseph, entre
otros); y Green en el panorama psicoanalítico francés, combinando ideas
winnicottianas con otras, principalmente de Bion.
El surgimiento de cada nuevo enfoque produjo, en muchas
oportunidades, la desaparición de esquemas referenciales anteriores. El
grupo mahleriano ya no existe. Pero, de cierta forma, seguimos recibiendo
“pacientes mahlerianos”, por mencionar a los que consultan cuando se
rompen sus vínculos simbióticos y quedan expuestos a ansiedades de
desintegración. En la Clínica del Centro Eleia, vemos muchas pacientes,
sobre todo mujeres, con esta patología.
También Freud —creador de la teoría y el método psicoanalíticos—
persiste como base del psicoanálisis. Sin embargo, algunos de sus
conceptos principales son traducidos a nuevos lenguajes y
denominaciones más acordes con modelos científicos contemporáneos.
Nuestra idea es que se pueden usar, simultáneamente, diferentes
partes de todos los esquemas referenciales para el tratamiento de
pacientes neuróticos y fronterizos. En las sesiones, seguimos los
contenidos mentales de cada paciente como si fuéramos detectives. El
tema no es encontrar al culpable, sino descubrir las complejas redes de
conflictos inconscientes que producen sufrimiento mental y ansiedad.
Existen modas en las teorías psicoanalíticas; todo enfoque teórico tiene
una parte de la verdad del funcionamiento mental, pero no toda.
En este encuentro, Alejandra Fueyo, actriz de teatro y psicoterapeuta
psicoanalítica, nos explicará cómo entiende las similitudes y diferencias
entre el lenguaje artístico y el psicoanalítico. Cuando vemos una película,
un cuadro, escuchamos una canción, leemos un poema o asistimos a una
obra de teatro, vivimos una experiencia intensa más allá de las palabras
concretas. Tienen que ver con las sensaciones que despiertan en
nosotros las notas, los colores, la cadencia y ritmo de la voz, el
movimiento, o cualquiera de los lenguajes artísticos.
El título de este encuentro se refiere a una identidad nueva que es
necesario adquirir para practicar el psicoanálisis, incluyendo a los
terapeutas que deseen atender con psicoterapia psicoanalítica, de apoyo
o de esclarecimiento.
El entrenamiento y la práctica del psicoanálisis conformarán, si son
auténticos, nuevas capas de esta identidad no solo profesional, sino
también personal. El mundo que nos rodea se percibe a través de
vivencias modificadas desde nuestra realidad interna, no como una
realidad en sí misma.
El ejercicio del psicoanálisis implica vivir procesos identificatorios con
los analistas que nos atendieron, con los autores que preferimos porque
tienen valores importantes para nosotros y con los supervisores cuyo
enfoque, conocimientos y aptitudes personales nos agradan. Todas estas
transformaciones enriquecen nuestra vida profesional y, simultáneamente,
nuestros estados emocionales.
El encuadre —tema que desarrollará el maestro Víctor Ruiz— ofrece
al paciente un clima de estabilidad, capacidad de tranquilizar sus
ansiedades y ayudarlo a progresar emocionalmente. Sobre esta base,
cada uno de ellos imprimirá en la transferencia sus propios conflictos y
ansiedades para que el terapeuta le ofrezca interpretaciones que den
significado a sus conflictos y temores, dentro de un vínculo emocional que
se va construyendo entre ambos. Así se establecen la transferencia y la
contratransferencia en la pareja terapéutica.
El resultado es que nuestra propia vida se vuelve, a mi parecer, más
interesante. Nos permite un enriquecimiento emocional. Nos hace sentir
que podemos ser útiles a muchas personas que ayudamos a vivir mejor.
HORARIO DE CLASES
HORA LUNES MARTES MIERCOLES JUEVES VIERNES SABADO DOMINGO
7-8
8-9 Liderazgo
9-10
10-11 tecnicas
11-12
12-13
13-14
14-15 ingles Psicología de
aprendizaje
15-16
16-17 neurocienci
as
17-18
18-19 Tecnica de aprendizaje
entrevista
19-20
20-21 neurociencia
21-22
22-23
23-24
FRUTAS
CHIRIMOYA
PLATANO
DEPARTAMENTO
PIÑA
MANGO
PERA
UVA
TUMBES 30 80 20 50 30 40
LIMA 50 30 60 40 60 20
TRUJILLO 60 40 40 50 20 50
ICA 20 90 20 70 30 70
AREQUIPA 10 40 30 60 20 30
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AREQUIPA 60
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ICA 70
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PIÑA
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20 UVA
TRUJILLO 50
40 PERA
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60 PLATANO
20 MANGO
60 CHIRIMOYA
LIMA 40
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TUMBES 50
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