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Infante, F. (2001) - "La Resiliencia Como Proceso - Unarevisión de La Literatura Reciente". Pp. 31-53.

Este documento presenta una revisión de la literatura reciente sobre el concepto de resiliencia. Explica que ha habido dos generaciones de investigadores de la resiliencia. La primera generación se enfocó en identificar factores protectores que permiten a los niños adaptarse positivamente a pesar de vivir en condiciones adversas. La segunda generación expandió el enfoque para estudiar la dinámica entre factores de riesgo y resiliencia, conceptualizando la resiliencia como un proceso en lugar de una característica fija. El documento analiza el desarrol
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Infante, F. (2001) - "La Resiliencia Como Proceso - Unarevisión de La Literatura Reciente". Pp. 31-53.

Este documento presenta una revisión de la literatura reciente sobre el concepto de resiliencia. Explica que ha habido dos generaciones de investigadores de la resiliencia. La primera generación se enfocó en identificar factores protectores que permiten a los niños adaptarse positivamente a pesar de vivir en condiciones adversas. La segunda generación expandió el enfoque para estudiar la dinámica entre factores de riesgo y resiliencia, conceptualizando la resiliencia como un proceso en lugar de una característica fija. El documento analiza el desarrol
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CAPÍTULO 1

La resiliencia como proceso:


una revisión de la literatura reciente*

Fnmciscn Infa nte

Introducción

E l comienzo del nuevo siglo ha proporcionado la oportu-


nidad para refl exionar sob re los eventos científicos que han
influido en nuestro conocimi ento y sobre los desafíos y opor-
tu nidades que permitirán un mejor entendimiento de los se-
res human os (Cicchetti y Sroufe, 2000). En el área del desa-
n·o llo human o, el én fas is de estas refl exion es está en la
importancia de promover el potencial humano en vez d e des-
taca r sólo el daii o que ya se ha hecho. E n este contexto, el
con cepto de resiliencia h a cobrado especial importancia . La
resilienc ia (que se ha estudi ado mayormen te e n ni í1os) inten-
ta enten der cómo niiios, adolescentes y adultos son capaces
de sobrevivir y superar adversidades a pesar de vivi r en con-
d iciones de pobreza, violencia intrafmn ili ar, enfermedad
men tal d e los padres, o a pesar de la s consecuencias de una ca-
t<lstrofe natural, entre otras (Luthar y otros, 2000). En el área
de intervención psicosocial, la resiliencia intenta promover
procesos que involucren al indi\~du o y su ambiente social, ayu-
d.1 ndolo a superar la adversidad (y el riesgo), adaptarse a la so-
c iedad y tene r una mejor calidad de vida .

• Parte d e es te artículo fue preparado para la Fundación 13crnard \"a n Leer.

31
Fnmcisca Infante

E l enfoque de la resiliencia surge a p:1rtir de los esfuerzos


por ente nder las ca usas y la evolución de b p sicopatología.
Estos estudios dem ostraron qu e existía un grup o de niñ os que
no desa rrollaban problemas psicológicos o de adapta ció n so-
cial a pesar de las predicciones de los investigadores (1\ Iaste n ,
1999 y 2001; Grotberg, 1999a). E l p rim er pa so fue asum ir
que estos niños se adaptaban positivamente debido a qu e era n
"invulnerables" (Koupernik, A., en Ru tter, 199 1), es decir,
podían " resistir" el estrés y la advers idad. Postular la resi lie n-
cia como concepto en lugar ele la "i nvulne rabili cbcl" se deb e
a que_resili encia implica q ue el ind ividuo es :1fectado po r el
estrés o la adversidad y es capaz de supera rl o o s:1 lir forml eci-
clo; adem;1s, la resiliencia impli ca un proceso que puede se r
desarroll ado y pro movido, mi entras que b im·uln erabilicbd
es considerada un rasgo intrínseco del indi viduo (Rutter,
199 1). Junto co n el concepto de resili encia surgi ó una prim e-
ra generació n de investigadores cuyo interés era descubrir
aquellos facto res protectores que están en la base de esta
adaptación positiva en niños que viven en condic io n es de ad-
versidad (Kaplan, 1999). U na segu nda generación de investi-
gadores expandió el tema de resilie ncia e n dos as pectos: la
noción dé proceso, que implica la d inámica entre factores de
ri esgo y de resiliencia que pern"lite que el individu o sup ere la
a?versiclad, y la búsqueda de modelos para promover resilie n-
Cla en forma efectiva a nivel de programas soc i ~d es .
Este tra bajo ofrece u na revisión bibli ognifica de la segun-
da generación de investigadores con el objetivo de definir
dónde se ubi ca el co ncepto de resiliencia hov v cuáles so n los
y
desa fíos que siguen pendientes en res ili en ci~ desa rro ll o hu-
m ano .

D esarro llo histórico del concepto de resili en cia

Uno de los primeros elementos que apar ecen en la litera-


tura de estos úl tim os ai1os es el acuerdo explícito, en t re los ex-
pertos en resiliencia, de que existen dos gen eraciones d e in-

32
La resiliencia como proceso

vestigadores (Masten, 1999; Luthar y otros, 2000; Luthar y


Cushing, 1999; Kaplan, 1999). La primera, que comienza a
prin cipios de los setenta, se formula la pregunta: "Entre los
niños que viven en riesgo social, ¿qué distingue a aquellos ni-
ños que se adaptan positivamente de aquellos niños que no se
adaptan a la sociedad?" (Luthar, 1993, en Kaplan, 1999). Es-
te tipo de investigaciones busca identificar aquellos factores
de riesgo y de resili encia que influyen en el desarrollo de ni-
ños que se adaptan positivamente a pesar de vivir en condi-
ciones de adversidad. Un hito en esta primera generación es el
estudio longitud inal de Emmy \i\Terner y Ruth Smith (1992)
e n K:ma i (Hawai), quienes estudiaron a 505 individuos, du-
rante treinta y dos años, desde su período prenata l, en 1955,
hasta su adultez. El estudio consistió en identifica r, en un
grupo de individuos que vivían en condiciones de adversidad
si milares, aquellos factores que diferenciaban a quienes se
adaptaban positiva mente a la sociedad de aquellos ind ividuos
que asumían conductas de riesgo. E n el desarrollo histórico
de esta primera generación se comienza a ampliar el foco de
investigación, que se desplaza desde un interés en cualidades
personales que permitían superar la adversidad (como la au-
toestima y la autonomía) hacia un mayor interés en estudiar
los factores externos al individuo (nivel socioeconómi co, es-
tructura fam iliar, presencia de un adulto cercano). L a gran
mayoría de los investigadores de esta generación podrían ads-
cribirse al modelo tri;ídico de resili encia, que consiste en or-
ganizar los factores resilientes y de riesgo en tres grupos di-
ferentes: los atributos individuales, los aspectos de la familia
y las características de los ambientes sociales en que los indi-
viduos se hallan inmersos.
La segunda gen eració n de investigadores, que comenzó a
publicar a m ediados de los noventa, se pregunta:" ¿Cuáles son
los procesos asociados a una adaptación positiva, dado que la
persona ha vivido o vive en condiciones de adversidad?". El
foco de investigación de esta segunda generació n retoma el
interés de la primera en inferir qué factores están pr esentes
en aquell os individuos en alto riesgo social que se adaptan po-

33
Fmncisca Iufante

sitivamente a la sociedad, a lo que agrega n el estudio de la di-


námica entre factores que están en la base de la adaptación re-
siliente. D os investi gadores pioner os en la noción di námica
de resiliencia fueron Michael Rutter (199 1), qu ien propuso el
concepto de mecanismos pro tectores, y Edith Grotberg
(1995), quien formul ó el concepto qu e, com o veremos, está
detrás del Proyecto Internacional de Resili encia (PIR) .
Michael R~tter (1991, en Infante, 1997) enti ende res i1ien-
cia "como una respuesta global en la qu e se po nen en juego
los mecanismos de protección , entendiendo por éstos no la
valencia contraria a los factores de riesgo, si no aquella d iná-
mica que perm ite al individuo salir fortal ecido de la adversi-
dad, en cada situación específica y respetando las característi-
cas personales" (p. 1O).
Edith Grotberg fue pionera en la noción dinámica de la
resili encia ya que en su estudio PIR defi ne que la resiliencia
requiere la interacción de fa ctores resi lientes provenie'ntes de
tres niveles diferen tes: soporte social (yo ten go), h abilid ades
(yo puedo) y fortaleza interna (yo soy y yo estoy) . D e esta for-
ma, a pesar de orga niza r los factores de resil iencia en un mo-
delo triádico, in corpora como elem ento esencia l la di námi ca
e interacción entre estos factores.
Autores más recientes de esta segu nda gen eración son
Luthar y C ushing (1999), Masten (1999), Kaplan (1999) y
Benard (1999), quienes entienden resiliencia como un proce-
so dinámico donde las influencias del ambi ente y del indivi-
duo interactúan en una relación recíproca que permite a la
persona adaptarse a pesar de la adversidad. La gran mayoría
de los investigadores pertenecientes a esta generación p o-
drían adscribirse al modelo ecológico-transaccional de resi-
liencia, el cual tiene sus bases en el modelo ecológico de
Bronfenbrenner (198 1). La perspectiva que guía e l m odelo
ecológico-transaccional de la resiliencia es que el individu o se
hall a inmerso en una ecología determinada po r diferentes n i-
veles que interactúan entre sí, ejerciendo una influencia di-
r ecta en su desarrollo humano. Los niveles qu e co n forman el
m arco ecológico son : el individual, el famili ar, el comunitario

34
La n:siliencin como p1-oceso

y vincul ado a los servicios sociales, y el cultural y vinculado a


los valores social es. Al descifrar estos procesos dinámicos de
interacció n entre los diferentes niveles del modelo ecológico
se podrá entender mejo r el proceso inmerso en la resiliencia.
Consecuentemente, el desafío que se plantea esta generación
de investigadores es que la identificación de los procesos que es-
tán en la base de la adaptación resiliente pennitirá avanzar en la
teoría e investigación en resiliencia, además de pennitir el dise-
i1o de estrategias programáticas dirigidas a promover resiliencia
y calidad de vida.

El concepto de resiliencia

A lo largo de la historia del concepto de resiliencia ha ha-


bido varias definiciones. Entre ellas, la que mejor represen ta a
la segunda generación de investigadores es la adoptada por
Luthar y otros (2000), quienes definen resili encia como "un
proceso d inámico que tiene como resultado la adaptación
positiva e n contextos de gran adversidad" (p. 543). Esta defi-
nició n, al igual que otras d efinicion es características de esta se-
gunda generació n de investi gadores, distingue tres compo-
nentes esenciales que deben estar presentes en el concepto de
resi lie ncia:
(1) la noción de adversidad, trauma, riesgo, o amenaza al
desarrollo humano;
(2) la adaptación positiva o superación de la adversidad;
(3) el proceso que considera la dinámica entre mecanismos
emocionales, cogn itivos y sociocul turales que influyen sobre
el desarrollo humano.
Al definir cada un o de estos componentes d el concepto, es
posible crear un modelo de resili encia para investigaciones y
di seño de programas de prom oción de resiliencia. A con ti-
nuación, e n el cuadro 1, se presenta un estudio de caso que
servirá para ejemplificar los diferentes aspectos del concepto
de res iliencia, y luego las d efiniciones de cada uno de estos
componentes .

35
Francisca Infnn te

Cuadro 1

El proyecto Kusisqa Wawa es un proyecto pi lo to


ori entado a la prevención de los e fectos negativos del
maltrato infanti l en niños y niñas meno res d e 6 años
que vive n en el área andina rural del Pe rú . E l pla n de
trabajo de Kusisqa Wawa es considerado novedoso,
ya que trabaja con un e nfoque de resili encia que pro-
mueve la autoestima, la creatividad, el humo r y b au-
tonomía de los n iños y niñas, adem ~í s de trabajar con
la fam ilia, la comunidad y o rganizacion es sociales . E l
proyecto Kusisqa Wawa es una iniciativa de la Secre-
taría T écnica de Asuntos Indígenas de l M iniste rio de
P romoción de la M ujer y del Desarrollo H umano,
con apoyo de la Fundación Bernard va n Leer (Kusisqa
Wawa, 1998, 1999, en prensa).

Adversidad

La defini ción del concepto de resili encia requiere que el


individuo logre una adaptación positiva a p esar ele estar o ha-
ber estado expues to a una situación de adve rsida d (Kaplan,
1999). E l términ o "adversidad" (también u sad o com o sin ón i-
mo de riesgo) puede designar una constelació n el e muchos
fa ctores de riesgo (tales como vivir e n la pobreza), o un a si-
tuación de vi da específi ca (como la mue rte de un famili ar).
La adversidad puede ser definid a obj etivam ente a través
de instrumentos de medici ón , o subj etiva m en te, a través d e la
percepción de cada individuo (Luthar, C icch etti y Becke r,
2000; Luth ar y C ushing, 1999; K aplan, 1999).
En resumen, para identificar resiliencia y di señ ar investi-
gaciones y programas de promoción, se sugier e qu e la de fini-
ción de adversid ad especifique la n atura leza d el r i~s_go, si es
subjetivo u objetivo, y la conexión que exist e entre adversidad
y adaptación positi va.

36
La resiliencia como proceso

Cuadro 2

E l progra ma de Kusisqa Wawa ha definido que


las fuen tes de adve rsidad que afectan a los niños son
la situación de pobreza en que viven, el estrés pos-
traumático prod ucto de la guerra políti ca que vivie-
ron en los ochenta, y la falta de acceso a servicios so-
ciales como sa lud, transporte y agua potable. De
acuerdo con el modelo de resiliencia de este progra-
ma, estas variables de adversidad, especialmente la
guerra, se rela cionan con el maltrato infan ti l de dos
formas: (1 ) han generado la aceptació n de la vio len-
cia como estrategia para resolver conflictos en el
plano social y familiar; (2) la violencia política ha
producido la disolución de r edes de apoyo y lugar es
comunes en la comunidad, lo que a su vez facili ta
que el m altrato infantil pase inadvertido (Kusisqa
Wawa, 1997).

Al considerar la resiliencia como proceso, ya no


basta con mencionar cuáles son las fuentes de adver-
sidad s ino que, además, es necesario especificar a tra-
vés de modelos teó ricos o investigaciones empíricas
cómo estas va riables interactúan entre sí y se relacio-
nan con lo que se define como riesgo social y como
adaptación positiva.

Adaptación positiva

La adaptación positiva permite identificar si ha habido o


no un proceso de resiliencia. L a adaptación puede ser consi-
derada positiva c uando el individuo ha alcanzado expectativas
sociales asociadas a una etapa de desarrollo, o cuando no ha
habido signos de desajuste. En ambos casos, si la adaptación
positiva ocurre a pesar de la exposición a la adversidad, se
considera w1a adaptación resiliente.

37
Fmncisca bifrmte

Al referirse a la adaptación resiliente es importante co nsi-


derar tres aspectos esenciales: (a) la con notació n ideológica
asociada a la adaptación positiva; (b) la heterogeneidad en las
distintas áreas del desarrollo humano, y (e) la va ri abi lidad on-
togenética.
'

a) La conuotación ideológiw asociada a la adaptacióu positiva.


Para Masten ( 1994), resiliencia implica una eva lua ció n cua-
litativa del funcionamiento del individuo basada en expecta-
tivas de un concepto de desarro llo n orma l que va ría de
acuerdo con cada cultura. Sin embargo, los parámetros de
evaluación de lo que se considera "apropiado" para cada eta-
pa de desarrollo provienen de la li te ratu ra producida en so-
ciedades desarroll adas, que generalmente ha estudiado a su-
jetos varones anglosajo nes de clase media (Rigsby, 1994). En
esta misma línea ele d iscusió n , Lu tha r (1999) plantea el de -
safío de desarrollar futuras investigaciones q ue definan mo-
delos co nceptua les de desarrollo norma l e n contextos de po-
breza y, ele esta forma, crear espacio para la interpretación
del concepto ele "desarrollo normal" y resiliencia en función
de cada contexto.

b) Ln bete1·ogencidnd en lns distintas áreas del dcsrn-rollo hu-


?lln~z~ remite a la imposibilidad de espera r una adaptació n
restl!ente en todas las áreas ele desarrollo por igual (inclu-
yendo las áreas cogn itivas, de conducta, social y e m ociona l)
(Lutha r Y otros, 2000). L a uniformidad en el desa rro ll o hu-
mano, la capacidad ele adaptació n positiva en los diferentes
aspectos del desarrollo humano, no ocurre n i siqui era en
aquellos casos que se consideran de desarrollo " n o rma l". E n
es te sentido, una consecuencia común de l pr esupuesto ele la
uniformidad es e ntender resilien cia como antídoto para
crear "superniños" que son pr:kticamente p erfectos en cada
área del desarrollo, a pesar de vivir e n situ ación de adversi-
dad . Este modelo del "sup erniño" con cibe al individuo co -

38
La Tesiliencia como fJToceso

mo si fuera inmune a la adversidad, sin considerar sus aspec-


tos de vulnerabi lidad y sus propios esfuer zos por superar la
adversidad.

e) La variabilidad ontogenética (Luthar y otros, 2000) hace


refere ncia a la idea de que resiliencia es un proceso que pue-
de ser pro movido a lo brgo del ciclo de vida. En efecto, si la
:1daptación resili ente e n la niñez puede contribuir a la adap-
tació n resiliente en la adolescencia (dadas ciertas condiciones
d el ambiente y del individuo), entonces las intervenciones se-
rían más efectivas si cubrieran el ciclo de desarrollo humano.
Luthar, C icchetti y Becker (2000) afirman que a pesar d e que
todos los in divid uos (resilientes o no) cambian y fluctúan a
través d el tie mpo, se ha demostrado (Glantz y Sloboda, 1999,
y Masten, en prensa, citado en Luthar y otros, 2000) que ni-
iios que viven en situación de riesgo y a los que les va bien en
un aspecto crítico, generalmente continúan teniendo resulta-
dos positivos a lo largo del tiempo.
Este argumento d e variabilidad ontogenética sugiere que
si el ambi ente, la familia y la comunidad siguen apoyando el
d esarrollo del niño y proveyendo los recursos que éste pueda
neces itar para superar la adversidad, entonces existe una alta
probabilid ad de que el individuo continúe adaptándose posi-
tivamente a través del tiempo (VVerner y Johnson, 1999). Es-
ta estabilidad a lo largo del desarrollo no significa que una
persona es resiliente, ya que eso equivaldría al error de consi-
derar la resilie ncia como si fuera w1 rasgo de personalidad o
atributo pe rsonal.
"Estabilidad a lo largo del desarrollo" significa que si el
ambie nte provee los recursos necesarios para que el niño que
vive e n situació n de adversidad pueda seguir adaptándose po-
si tiva mente durante las diferentes etapas de desarrollo, en-
to nces se puede d ecir que la resiliencia se mantend rá como
una capacidad estable a lo largo de la vida.

39
Fmncisca Infante

Cuadro 3

Los objetivos (o logro de una adaptació n positiva


de acuerdo con el modelo de resi liencia como p roce-
so) de Kusisqa Wawa son: 1) promover relaciones in-
trafamiliares no agresivas; 2) promover factores ele
autoestima, creatividad , humor y autonomía; 3) pro-
mover la perspectiva de género en el trato de nii1os de
O a 6 años; 4) promover el protagonismo infantil; 5)
promover b recuperación nutriciona l; 6) promover la
salud del niño; 7) promover redes social es de :1poyo
en la fam ilia extensa y la comunidad; 8) contribuir al
desarrollo de políticas para la prevención del maltra-
to infantil (Kusisqa Wawa, en prensa).

Al analizar los diferentes objetivos asociados a la


adaptación positiva esperada, tendientes a disminuir
los efectos negativos del m altrato infantil , es posible
observar que éstos consideran una perspectiva ecológi -
ca, ya que se dirigen a los factores ele resili encia en e l
plano individual, familiar, ele la comunidad y de las po-
líticas públicas. Sin embargo, para ser coherentes con
el modelo ele resiliencia como proceso, sería necesario
explicitar cómo estos objetivos influyen en la disminu-
ción del maltrato infantil y si son objetivos final es o in-
termedios. Es decir, un objetivo intermedio puede ser
la promoción de relaciones fami liares no agresivas, y
esto puede afectar en forma indirecta al objetivo fina l ele
adaptación positiva que es la disminución de los efec-
tos negativos del maltrato infanti l (Luna, 2001).

En resumen, para identificar resiliencia, es necesario que


exista una adaptación positiva. Esta adaptación positiva puede
estar determinada por el desarrollo de algún aspecto del indi-
viduo o por la ausencia de conductas disruprivas. En ambos ca-
sos es necesario tener en cuenta que el concepto de "desarrollo
normal" puede particularizar a cada grupo cultura l, que la resi-
lienci a puede observarse en conductas o áreas específicas del
desarrollo humano, y que es necesario fortal ecer la resiliencia a

40
La 1·esilimcia como p1-oceso

lo largo de todo el ciclo de vida, ya que estos aspectos permiti-


rán diseñar intervenciones que sean específicas para cada cul-
tura, centrándose en áreas acotadas del desarrollo humano y
promoviendo la resi liencia a lo largo de todo el ciclo de vida.

L a noción de proceso permite entender la adaptación resi-


liente en función de la interacción dinámica entre múltiples
factores de riesgo y factores resilientes, los cuales pueden ser
familiares, bioquímicos, fisiológicos, cognitivos, afectivos,
biográficos, socioeconó micos, sociales y/o cultural es. La no-
ción de proceso descarta definitivamente la concepción de re-
siliencia como un atributo personal e incorpora la idea de que
la adaptación positiva no es sólo tarea del niño, sino que la fa-
milia, la escuela, la comunidad y la sociedad deben proveer re-
cursos para que el niño pueda desarrollarse más plenamente.
Luth ar y otros (2000) sugieren que la concepción de resi-
li encia como un atributo personal procede de la ego-resilien-
cia, la cual expli ca la adaptación positiva del individuo sobre la
base de sus recursos internos y de un carácter enérgico y fle-
xibl e, que le permiten relacionarse en una forma positiva con
las circunstancias que lo rodean. Como mencionan Luthar y
otros (2000), las diferencias entre entender la resiliencia como
un proceso o como un atributo de personalidad son dos: una
es que la ego-resili encia no se desarrolla sino que es inheren-
te a algunos seres humanos; la otra es que no requiere de la
presencia de la adversidad, que, como vimos anteriormente,
es uno de los elementos centrales del enfoque de resili encia. A
la luz de la discusión que se ha llevado a cabo, es posible su-
geri r que para desarrolla r un modelo de re,siliencia es necesa-
rio definir adversidad y adaptación positiva, y describir el pro-
ceso de conexión entre ambas. Al explicitar las posibles
relaciones entre factores de riesgo y factores de resiliencia, se-
rá posible entender cómo ocurre la adaptación r esiliente y re-
plica r aquellos procesos que demuestren ser existosos.

41
Fmncisca lnfrmte

Cuadro 4

P or ejemplo, Kusisqa W awa ha de finido que el proceso


de adaptación positiva incluye el trabajo con los difere ntes
niveles del marco ecológico. Sin embargo, al igual que la
gran mayoría de los programas de inte rvenci ó n con e n foque
de resiliencia, no especifica cuál es la inte racció n e n t re las va-
riables, cuáles son los objetivos intermed ios ni CLJ<Í ics son los
objetivos fina les o de adaptación positiva esperada .
De acuerdo con Lud1ar (2001), una posible d efinici ó n de
proceso en Kusisqa Wawa sería:

Adapudón ncg:ai va
=::> Depresión y •nsied• d ~
en el niilo/3

Componen"' del
programa: Ccnuos de
desarrollo infantil pm
promover ett.os factore:s

En esta figura se presentan algunos de los fac tOres des-


criptos por Kusisqa Wawa y luego se es pecifica cuál d e esos
factores va a ser intervenido por el prog rama. D e esta mane-
ra queda claro que la adaptació n resilie nte que se espe ra es la
disminución de la depresión y la ansiedad infan til, co nse-
cuencia directa del maltrato infanti l, que a su vez está afecta-
do po r la pobreza y el estrés postraumático de la vi o lencia
políti ca, entre otros factores.
É ste es una ejemplo simple de lo que podría ser w1 enfo-
que de proceso, y la conexión explícita entre lo que es conside-
rado adversidad, adaptación negativa y resiliencia.

42
Ln 1·esiliencia como pmceso

Metodología de investigación en resiliencia

Uno de los aspectos centrales que define a la segunda gene-


ración de investigadores en resiliencia es su búsqueda de méto-
dos de investigación que puedan reflejar el proceso involucra-
do en la adaptación resiliente. De acuerdo con lo que se ha
revisado anteriormente, los métodos de investigación se preo-
cupan por definir los tres conceptos que forman parte del mo-
delo de resiliencia: cómo medir la adversidad, cómo medir la
adaptación positiva, y cómo medir el proceso de desarrollo que
permite superar la adversidad y adaptarse positivamente. A
continuación se presenta la descripción que Luthar y Cushing
(1999) hacen de los diferentes métodos para medir resiliencia.

Medición de ndversidnd

En los estudios empíricos de resiliencia se pueden distin-


guir tres formas diferentes de medir la adversidad o el riesgo.

a) i\1/edición de 1·iesgo a tmvés de múltiples fnctm·es. Este tipo


ele medición se caracteriza por medir diferentes factores en
un solo instrumento. Generalmente, el instrumento es una
esca la de eventos de vida negativos a partir de la cual el indi-
viduo debe especi ficar aquellos acontecimientos que han es-
tado presentes en su vida, por ejemplo: separación de los pa-
dres, enfermedad mental de los padres, experiencia de guerra,
desastre natural , etc. El problema con este método de medi-
ción es la validez, es decir, que exista coherencia entre lo que
el instrumento define como evento negativo y lo que el indi-
viduo percibe como w1a adversidad que ha afectado negativa-
mente su desarrollo. Las escalas tampoco permiten tomar en
consideración la magnitud o severidad de la adversidad anali-
zada. De esta forma , para utilizar la medición de riesgo a tra-
vés de múltiples factores es necesaria la validación del instru-
mento e n términos de la asociación entre el riesgo que mide
y el resu ltado esperado.

43
Frrmcisca h ifante

b) Situaciones de vida específicas. E n este caso, la natu raleza


del ri esgo está. determinada por aquello que la sociedad, los in-
dividuos o los investigadores han considerado u na situación de
vida estresante. Por ejemplo, la experiencia de un desastre na-
tural o la muerte de un familiar. Ambas situacion es h an de-
mostrado afecta r al individuo haciéndolo más vu ln erable al es-
trés, por lo tanto, más vulnerable a otros factores de riesgo.
Considerar situaciones de vida como even tos estresantes para
medir resili encia plantea la dificultad de discriminar aquellos
factores que tienen directa r elación con el riesgo (factor es pro-
ximales) de aquellos que pueden estar mediando entre el ries-
go y el resultado esperado (factores distales).

e) Constelación de múltiples riesgos. Esta forma ele medición


refleja las complej idades del mundo real, ya que considera la
interacción .entre los factores provenientes de los niveles so-
cial, comunitario, familiar e individual simu ltáneamente y el
modo como esta interacción influye en el desarrollo humano
Y la superación de la adversidad. La constelación de múltiples
riesgos es un mapeo de las fu entes de adversidad a las cuales se
les asigna un puntaje determinado. La única dificultad de este
sistema de medición es la de determinar si las adversidades que
se están consid erando en el estudio repr esentan una fue nte de
adv~rsidad real en la vida de las personas que están s iendo es-
~dladas. Es por esto que resulta esencia l, para esta merodolo-
~~a de medición, que la definición de lo que constituye adver-
Sid ad para los individuos del estudio se construya sobre la base
de los valores y las creencias de la propia comunidad.

Medición de la adaptación positiva

Las estrategias para medir la adaptación positiva en investi-


gaciones sobre resiliencia son similares a las estrategias descri-
tas para medir adversidad. Luthar y Cushing (1999) distinguen
tres formas de definir la adaptación positiva, lo que cambia a su
vez la forma en que se opera el constructo.

44
La Tesiliencia como pToceso

a) Adaptación según factoTes uní/tiples. Este m étodo mide la


adaptación sobre la base del logro de metas de acuerdo con la
etapa del desarrollo de la persona. La denominación de "fac-
tores múltiples" se debe a que se les pregunta a profesores,
padres y amigos, además de aplicar un test específico para
medir la conducta que va a determinar la adaptación positiva.
En cada comunidad, el foco de lo que se definirá como adap-
tación positiva varía, pero lo importante es que esté relacio-
nado con la definición de riesgo.

b) Ausencia de desajuste. Este tipo de medición se utiliza en


investigaciones de r esiliencia con sujetos en serios riesgos de
psicopatología. Los instrumentos utilizados son generalmen-
te cuestionarios clínicos para identificar desórdenes psiquiá-
tricos. Aun cuando generalmente la resiliencia es asociada
con la presencia de competencia a pesar de la adversidad, en
este caso el énfasis está en la superación de la adversidad y la
ausencia de sintomatología. Esta forma de medición se en-
cuentra restringida a aquellos casos de extremo riesgo, perte-
necientes en genera l al área clínica.

e) Constelación de adaptación. Esta metodología de medición


de la adaptación positiva está basada en diferentes conductas
o tipos de adaptación. Los índices elegidos tienen directa re-
lació n con el modelo teórico, que generalmente se basa en
teorías del desarrollo. Este método incorpora puntajes de
pruebas y esca las, además de opiniones de otra gente. Por
ejemp lo, una adaptación positiva en la escuela se mide en fun-
ción de la obtención de buenas calificaciones y buena d iscipli-
na e n la clase, además de relevar infom1ación a partir de en-
trevistas a compañeros y padres (Luthar y Cushing, 1999).

Medición del p1-oceso de 1·esiliencia

La m ed ició n del proceso de resiliencia remite a la unión


crítica entre adversidad y adaptación positiva. En la historia

45
Fmncisca Infante

de la resiliencia, este proceso ha sido m ed ido de dos fo rmas.


diferentes: una, centrándose en las variables específicas que
conforman el proceso; la otra, centrándose en el individuo Y
su historia a lo largo de su desarrollo humano (Luthar y Cush-
ing, 1999; Masten, 2001). A continuación se revisar án ambos
modelos.

a) i\1odelo basado en vm·iables. E ste modelo se b asa en un


análisis estadístico de las conexiones entre variab les de ri esgo
o adversidad, resultados esperados y facto res protectores que
pueden compensar o proteger los efectos de riesgo (Masten,
200 1). Este mod elo permite reprod ucir aquell os patrones o
interacciones que demostraron ser exitosos en la adaptación
resiliente. Para implementar programas de promoción de re-
siliencia es necesario escoger un marco conceptual que pueda
explicar las interacciones entre las diversas variabl es y que de-
fina las conexiones esperadas entre situ aciones de estrés Y
atributos particulares de adaptación positiva.

b) Modelo basado en individuos. Esta forma de medición


compara individuos a lo largo del tiempo. Se pregunta qué di-
ferencia a niños resilientes de niños no resili entes a lo largo
de su trayectoria escola r, por ejemplo. Este enfoque pre tende
aprehender las interacciones entre factores que ocurren en
forma natural y plantear hipótesis respecto de qué fue lo que
causó la diferencia en el resultado de adaptación. AJ conocer
los procesos que ocurren en fonn a natural es p os ible re pro-
ducir el proceso en forma artificial para pr om over resiliencia.

En resumen, el modo de identificar resiliencia est á dado


por la conexión teórica y metodológica que se esta blezca en-
tre la situación de adversidad y la adaptac ión positiva, o la au-
sencia de desajuste social. E sta adaptación resiliente puede ser
medida a través de un test a una sola competen cia, entrevis-
tando a profesores, padres o miembros de la com unid ad, al
niño, o a través de la combinación de to dos los m étodos m en-
cionados anteriormente. Generalment e, la investigación en

46
La resiliencin como proceso

resiliencia utili za teorías del desarrollo para definir la adapta-


ción positiva, lo que se traduce en el logro de determinados
aspectos del desa rro ll o a pesar de vivir en situación de adver-
sidad.

Ventajas y d esafíos d e un modelo d e r esiliencia

Veutnjns de un modelo de 1·esiliencia

Las investigacio nes en resiliencia han cambiado la forma


en que se percibe al ser humano: de un modelo de riesgo ba-
sado en las necesidades y la enfermedad se ha pasado a un
m odelo de prevenció n y promoción basado en las potenciali-
dades y los recursos que el ser humano tiene en sí mismo y a
su alrededor. Específicamente en el plano de las intervencio-
nes psicosociales, el modelo de resiliencia ha cambiado la na-
tu r::deza de los marcos conceptuales, las metas, las estrategias
y las evaluaciones (Masten, 200 1). En el área de las metas de
intervención , éstas incluyen la promoción de adaptación po-
sitiva al mi smo tiempo que previenen problemas específicos o
síntomas. L as estrategias buscan promover ventajas y aspec-
tos positivos de la ecolo gía del individuo además de reducir el
riesgo o las fu entes de estrés; buscan promover procesos de
desarrollo humano además del tratamiento de la enfermedad .
De acuerdo con Masten (2001), todos estos cambios reflejan
una transformaci ó n en la COJ]_.9eptualización de lo que sig nifi-
ca prevención e intervención! Algunos autores (Infante, 1997,
2001a) consideran que el enfoque en resiliencia es un aporte
a un cambio de paradigma epistemológico, ya que considera
al individuo como agente de su propia ecología y adaptación
social. U n individuo que ya no sólo "carece" y se "enferma"
sino que además es capaz de buscar sus propios recursos y sa-
lir fortalecido de la adversidad. El enfoque en resiliencia obli-
ga a tra bajadores de salud y a profesionales del área social a fi-
jarse en lo que M asten (2001) denomina "o1·dinmy mngic" o
m agia cotid ian a, expresión que remite a la evidencia de que el

47
Fmncisca Infante

proceso de la adaptación positiva puede ocurrir en contextos


cotidianos de adversidad extrema y que, aun así, el in d ividuo
es capaz de encontrar recursos y sup erar la adversidad:• Por
úl timo, este enfoque posee la ventaja de consider ar que el
proceso de adaptación resiliente no es r espon sabilidad única
del individuo sino de la ecología que lo rodea.
Según Luthar y Cicchetti (en prensa), otra de las ventaj as
de un enfoque en resiliencia es que entie nd e el desarrol lo hu-
mano dentro de un contexto específico . Es decir, si cada indi-
viduo es tá inmerso en un marco ecológico, e nton ces, para
comprender mejor el proceso de r esiliencia, es necesa rio con-
siderar el ambiente y la cultura del individuo, al igua l que las
tareas especí ficas correspondientes a cada etapa del desarro-
llo. Esto significa que las definiciones de adve rsidad y de
adaptación positiva provi en en de investi gacion es empíricas
del grupo que participará en la intervención, más que d e ca-
tegorías exportadas de la psicología d ominante. Por último, si
consideramos la ecología del ser humano como la fu ente d e
recursos y posibilidades para un desarrollo san o, entonces la
promoción de resiliencia pasa a ser una respon sabi lidad com-
partida en tre profesionales de diferentes discip li nas, distintos
niveles de influencia y distintas edades.

Desafíos ele un 71loelelo ele 1·esiliencia

.. Re~pecto de los desafíos que aún siguen pendientes en re-


sdJ enc•a, Lurhar y otros (2000) postulan la necesidad de ser
consistentes con la terminología que se utiliza y con la defini -
ción de resil iencia. Es decir, cuando una investigación o un
documento se refi ere a resilien cia, se está refiriendo a un ras-
go inherente a algunos individuos, a la capacid ad human a que
todos pueden desarrollar, a una sum a de factores protectores
que a fectan el desarrollo del indivi duo, o al proceso de adap-
tación en situaciones de adversidad.
La exige ncia de precisión terminológica se vincula a otra
n ecesid ad ca da vez más inminente en el ca mpo de la r es ili en-

48
Ln 1·esiliencia como proceso

cia, que es la necesidad de elegir un marco conceptual que ex-


plique y ayude a di lucid ar el proceso de resiliencia o la inte-
racción entre los diferentes fa ctores resilientes y de ri esgo
(Luthar y otros, 2000). La primera generación de investiga-
dores considera la resili encia com o un descubrimiento "ex
post", es decir, sólo se puede catalogar una respuesta como re-
sil iente si el individuo ya se ha adaptado positivamente. Sólo
ahí se infieren e intentan describir aquellos factores que esta-
ban presentes en aquell os individuos que superaron la adver-
sidad. Sin embargo, al consid erar que la resiliencia es un pro-
ceso y que puede ser promovido, investigadores y personas
que trabajan en intervención necesitan teorías que los ayuden
a dilucidar cuáles son las dinámicas inmersas en el proceso de
adaptación, para que éstas puedan ser replicadas eficazmente
en intervenciones de contexto similar.
P ara ser aún más específicos, las teorías e investi gaciones
sobre la base del concepto de resiliencia deben estar susten-
tadas en el g rupo específico al cual está dirigida la interven-
ción . Esto permite investi gar y sistematizar intervenciones
ele promoción psicosocial y adaptación positiva sobre la base
ele la cultura específica donde el sujeto está inserto y no sólo
a través de categorías definidas por la psicología dominante
(Ch ilcl ren in Advers ity, 2000; Luthar, 1999).
Por último, el desafío de que investigadores, profesionales
y políticos trabajen juntos, utilizando un vocabulario común,
permite aum entar la comunicación entre las distin tas discipli -
nas y áreas que influyen en la promoción del desarro llo hu-
mano (Children in Adversity, 2000). Luthar (1999) añade la
necesidad de investigación interdisciplinaria que incluya los
aportes de antropólogos, sociólogos, epidemiólogos, biólo-
gos, expertos en genéti ca, y a los propios sujetos de estudio
para así poder explicar y replicar el proceso de resiliencia en
forma eficaz y sustenta ble.
Para concluir, es posible acordar con la literatura reciente
en resil iencia , que sugier e que a pesar de que es importante
trabajar por la promoció n de factores resilientes específicos,
es crucial avanzar en la investigación y elaboración de teorías

49
Fnmciscn bifn77 te

que ex'Pliquen cómo estos factores específicos inte ractúa n en-


tre sí en la ecología del individuo, permiti endo e l p roceso de
una adaptaci ón resiliente. Este énfasis e n el proceso dinámi-
co de resiliencia y su promoción es un aporte de la segunda
generación de investigadores, quienes h acen un llamado a
centrarse en la ecología en la que el in dividuo se desarrolla.
Auto res como Luthar y Masten nos desafían a trabajar en
forma interdisciplinaria para poder m ed ir y pro m over r esi-
liencia, ya que las estrategias más eficaces ser:i n aquellas que
promuevan resili encia a nivel políti co, institucion al, comuni-
tario, familiar e individual. Más aún, para poder m ed ir y pro -
mover resiliencia en forma eficiente, las investigac iones y los
programas deberían ser diseñados secrún o
un marco con cep-
tual claro, que defina resili encia, adversidad, adaptación posi-
tiva, el proceso inmerso en resiliencia y la con exió n entre los
diferentes comp onentes del modelo, s in o lvidar qu e la defini-
ción de resiliencia debería contemplar va riaciones cultura les
que afectan al proceso de adaptación positiva.
Es importante entender la resili encia como un proceso de
s~~eraci ón de la adversidad y de responsabilidad socia l Y po-
IJ_tlca,_ ya que la resiliencia puede ser pro m ovida con la parti-
ClpaciOn de padres, investigadores, personas que trabajan en
el t~rreno implementando programas psicosociales, servicios
S~)C¡ a~es, los políticos y la comunidad . D e esta forma, la resi-
hencia permite un a nueva epistemología del desarrollo huma-
no, en tanto en fatiza el potencial humano, es específi ca de ca-
da cultura Y hace un llamado a la responsab ilidad colectiva.
t?"n enfoq~e en resiliencia permi te que la prom oción de la ca-
helad de v1da sea una labor colectiva y multidi scipl inaria.

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