SALA SOCIAL Y ADMINISTRATIVA LIQUIDADORA
AUTO SUPREMO Nº 048/2012
EXPEDIENTE: S.490/2008
PARTES: Ana María Quevedo Delfín c/ Servicios Eléctricos Tarija S.A. SETAR
PROCESO: Reincorporación
DISTRITO: Tarija
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VISTOS: El recurso de casación de fojas 149 a 151, interpuesto por Luis Sebastián Paz Ide, en
representación de Servicios Eléctricos Tarija S.A. (SETAR), en virtud del Testimonio de Poder Nº
09/2006 de 11 de abril de 2006, conferido por ante la Notaría de Gobierno del Departamento de
Tarija, a cargo de Ximena G. Elizalde Tejerina, del Auto de Vista de 21 de julio de 2008 (fojas 142 a
143), emitido por la Sala Social y Administrativa de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija
dentro del proceso social por reincorporación seguido por Ana María Quevedo Delfín contra el
recurrente, la contestación de fojas 155 a 160 y vuelta, los antecedentes del proceso; y,
CONSIDERANDO I: Que, tramitado el proceso laboral, la Jueza de Partido Segunda de Trabajo y
Seguridad Social de Tarija, emitió la Sentencia Nº 29/2008 de 4 de junio de 2008 (fojas 108 a 109),
declarando improbada la demanda de fojas 29 a 34 y vuelta y probada la excepción de pago
documentado de fojas 67 a 72, sin costas.
En grado de apelación, por Auto de Vista de 21 de julio de 2008 (fojas 142 a 143), la Sala Social y
Administrativa de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija, revocó totalmente la Sentencia
apelada, disponiendo la reincorporación de la actora a su fuente de trabajo, así como que en
ejecución de sentencia se deberá efectuar el cálculo de pago de sueldos y pagos conexos, por el
período comprendido desde la iniciación del proceso hasta la restitución efectiva.
Los fundamentos señalados en la Resolución de Vista, se sustentan en que el despido fue
injustificado, ya que el reordenamiento institucional no se encuentra dentro de la nomenclatura del
despido justificado; asimismo, por el contenido de protección al trabajador; del mismo modo,
porque el despido se encuentra fuera de la norma sustantiva laboral y de la regulación
reglamentaria al interior de SETAR; finalmente, que los beneficios sociales son irrenunciables y
que el pago de dichos conceptos no significa de ninguna manera aceptación expresa de la
rescisión del contrato laboral, habiéndose violado los artículos 162 de la Constitución Política del
Estado (1967) y el artículo 4 de la Ley General del Trabajo.
Que, contra el referido Auto de Vista, el demandado interpuso recurso de casación, en el que
señala los siguientes argumentos:
Acusa la violación, interpretación errónea y aplicación indebida del artículo 55 del Decreto Supremo
Nº 21060 de 29 de agosto de 1985, vigente hasta el 30 de abril de 2006, puesto que la actora fue
despedida el 7 de abril de 2006. Señala que el Tribunal de Alzada, al revocar la Sentencia
pronunciada por el Juez A quo, no efectuó una correcta interpretación de la norma. Asimismo,
expresa que el Tribunal de Alzada al emitir la Resolución de Vista, violó el artículo 13 de la Ley
General del Trabajo, el artículo 8 de su Decreto Reglamentario, el artículo 39 del Decreto Supremo
Nº 22407, vigente también hasta el 30 de abril de 2006, el artículo 36 del Decreto Supremo Nº
21137 y el artículo 13 de la Ley Nº 1182 de 17 de septiembre de 1990.
Agrega que SETAR determinó el retiro de la trabajadora en aplicación de las normas señaladas,
que se encontraban vigentes en el momento en que se produjo la cesación de la relación laboral,
habiendo procedido a cancelar los beneficios sociales que le correspondían, en aplicación de los
artículos 13 de la Ley General del Trabajo y 8 de su Decreto Reglamentario, los que efectivamente
fueron cobrados por la ex funcionaria. Funda su recurso en el inciso 3) del artículo 253 del Código
de Procedimiento Civil al acusar error de hecho en la apreciación de la prueba.
Concluye el memorial, solicitando a este Tribunal case el Auto de Vista recurrido, declarando
improbada la demanda en todas sus partes y en su mérito, probada la excepción perentoria de
pago documentado, con costas y multa a los inferiores.
CONSIDERANDO II: Que, así expuestos los fundamentos del recurso de casación, para su
resolución es menester realizar las siguientes consideraciones:
El motivo de la litis dentro del presente proceso se encuentra referido a la demanda interpuesta por
Ana María Quevedo Delfín, quien solicita su reincorporación como trabajadora dependiente de
Servicios Eléctricos Tarija S.A. (SETAR), luego de haber sido despedida el 7 de abril de 2006 y de
haber cobrado sus beneficios sociales de acuerdo con la liquidación realizada como consta por el
finiquito de fojas 42 y vuelta.
Servicios Eléctricos Tarija S.A. (SETAR) como recurrente, acusa la interpretación errónea y
aplicación indebida por el Tribunal de Alzada, al pronunciar el Auto de Vista de 21 de julio de 2008
(fojas 142 a 143), en relación con las disposiciones contenidas en las siguientes normas: Artículo
55 del Decreto Supremo Nº 21060 de 29 de agosto de 1985 (Nueva Política Económica),
concordante con el artículo 39 del Decreto Supremo Nº 22407 de 11 de enero de 1990 (Políticas
de Crecimiento Económico, Empleo, Desarrollo Social y Modernización del Estado), en relación
con el artículo 36 del Decreto Supremo Nº 21137 de 30 de noviembre de 1985 (de Racionalización
Salarial, de Reordenamiento Económico Administrativo y de Racionalización del Régimen de
Seguridad Social) y del artículo 13 de la Ley Nº 1182 de 17 de septiembre de 1990 (Ley de
Inversiones), todas ellas referidas a mecanismos de libertad contractual en materia laboral.
En este sentido, el artículo 55 del Decreto Supremo Nº 21060, determina que "Las empresas y
entidades del sector público y privado podrán libremente convenir o rescindir contratos de trabajo
con estricta sujeción a la Ley General del Trabajo y su Decreto Reglamentario..."
Por su parte, el artículo 39 del Decreto Supremo Nº 22407, establece que "...Podrán convenirse o
rescindirse libremente los contratos de trabajo, en conformidad a la Ley General del Trabajo y sus
disposiciones reglamentarias."
Del mismo modo, el artículo 36 del Decreto Supremo Nº 21137 señala que "Los trabajadores de las
entidades y empresas del Sector Público, amparados por la Ley General del Trabajo, gozarán de
todos los beneficios sociales establecidos por ley, sin el Beneficio de Relocalización. El pago de
indemnización, por tiempo de servicios, procederá sólo cuando el contrato sea extinguido y el
trabajador se retire efectivamente de la entidad o empresa. Queda terminantemente prohibido el
pago de cualquier anticipo de beneficios sociales en las entidades y empresas del Sector Público."
Sobre este punto, es importante tomar en cuenta que a lo que aspira esta norma, es a evitar el
pago de indemnización cuando no se hubiera producido efectivamente la extinción de la relación
laboral, prohibiéndose expresamente el pago de cualquier anticipo en relación con ella.
Finalmente, el artículo 13 de la Ley Nº 1182, reza: "...Los contratos de trabajo pueden convenirse o
rescindirse libremente en conformidad a la Ley General del Trabajo y sus disposiciones
reglamentarias..."
De las disposiciones glosadas en los acápites precedentes, se concluye que todas ellas derivan su
observancia y cumplimiento a la Ley General del Trabajo y sus disposiciones complementarias. Por
lo anterior, si bien las normas señaladas son acusadas de interpretación errónea y aplicación
indebida en relación con el artículo 16 de la Ley General del Trabajo, en cuanto éste determina las
causales por las que procederá el despido de un trabajador, no debe perderse de vista que la
norma citada señala claramente que si el trabajador incurre en una de sus previsiones "No habrá
lugar a desahucio ni indemnización..." (Las negrillas son añadidas). Por otra parte, dicha
disposición debe ser interpretada en relación con el artículo 13 del mismo cuerpo legal, que
establece que "Cuando fuere retirado el empleado u obrero por causal ajena a su voluntad, el
patrono estará obligado independientemente del desahucio, a indemnizarle por tiempo de
servicios..." (Las negrillas son añadidas). Es decir, que si bien la normativa laboral protege y tutela
las relaciones de trabajo y al trabajador, no impone al empleador la permanencia de un trabajador
o empleado en contra de su voluntad; la relación de trabajo supone la conjunción de dos
voluntades en aras de lograr un objetivo común, cual es el producto derivado de las acciones de
ambas partes, y es por esta razón que se introdujo la previsión contenida en los artículos 13 y 16
de la Ley General del Trabajo, concordantes con los artículos 8 y 9 de su Decreto Reglamentario y
las Leyes de 8 de diciembre de 1942 y de 23 de noviembre de 1944, que determinan un freno a los
abusos en que el empleador pudiera incurrir al despedir a un trabajador sin causa justificada,
instituyéndose por esta razón el derecho del trabajador al cobro del desahucio, consistente en el
pago del equivalente de 3 meses de sueldo o salario, entendiéndose esta medida en situaciones
como la presente, como sanción ante tal circunstancia.
En virtud de lo anterior, es evidente que el despido fue injustificado al no encontrarse inserto dentro
de las causales por las que procede el despido justificado, razón por la que se incluyó el pago de
desahucio en el finiquito correspondiente; que las normas constitucionales y legales protegen al
trabajador, pero que debe tenerse presente y no es menos evidente que ningún derecho es
absoluto y que no puede interpretarse la norma de manera pétrea, pues el empleador que decide
prescindir de los servicios de un trabajador, tiene la facultad de hacerlo, cumpliendo, como sucedió
en la especie, con el pago de los beneficios sociales que corresponda; que si bien en la normativa
interna de SETAR no se encuentra contemplada esta causal como de retiro justificado, la misma no
puede disponer en contra de la ley, ni se la puede aplicar por encima de ella; y finalmente, que los
beneficios sociales son irrenunciables, constituyendo sí, un derecho de la trabajadora,
precisamente por lo cual, el empleador cumplió con su pago.
Además de lo señalado en los apartados anteriores, queda claro que las normas cuya violación se
acusa, se encontraban vigentes en el momento en que se produjo el retiro de la trabajadora, que
ocurrió el 7 de abril de 2006 y el artículo 55 del Decreto Supremo Nº 21060, como el artículo 39 del
Decreto Supremo Nº 22407, fueron derogados por el de igual jerarquía Nº 28699 de 1 de mayo de
2006. En una interpretación a contrario sensu del artículo 16 de la Ley General del Trabajo, éste
señala las causas por las que se podrá producir el despido justificado de un trabajador, caso en el
cual no procederá el pago de desahucio; por esta razón, se reitera, al tratarse de un despido
injustificado, el empleador debe pagar a favor de la trabajadora despedida, el equivalente de 3
sueldos o salarios, por lo que en el caso de autos, se verifica que el Tribunal de Alzada incurrió en
interpretación errónea y aplicación indebida de la normas motivo de estudio en el caso presente.
El contrato de trabajo, aún tomando en cuenta sus características singulares, no es y no puede ser
indisoluble, siendo esta la razón por la que el legislador previó la incorporación del instituto jurídico
conocido como preaviso, a falta del cual el retiro se reputa como intempestivo, reconociéndole la
facultad de extinguir el mismo, tanto al trabajador como al empleador. La legislación boliviana
establece la posibilidad de dar preaviso una de las partes a la otra, con 90 días de anticipación
tratándose del empleador y con 30 días de anticipación en caso que la extinción se produjera por
voluntad del trabajador, aunque evidentemente, es mucho más frecuente que sea el empleador
quien exprese su deseo de finalizar la relación laboral.
Establecido el preaviso en la legislación y considerando el principio de protección y tutela
constitucional y legal del trabajador y del trabajo, se establece un margen para la expresión de la
autonomía de la voluntad en la materia, que sin embargo, se sujeta a una suerte de penalidad,
como es el desahucio que debe pagar el empleador al trabajador despedido intempestivamente o
sin haberle hecho conocer el preaviso con 90 días de anticipación, o en su caso, la que debe pagar
el trabajador despedido al empleador, si no cumplió con su obligación de hacerle conocer su
decisión de poner fin a la relación laboral con 30 días de anticipación. El principio de protección no
debe ser entendido de manera absoluta, al grado que la protección del trabajador, signifique la
desprotección del empleador o la vulneración de sus derechos.
En relación con lo anterior, Rafael Caldera, citado por José Antonio de Chazal Palomo en su obra,
Fundamentos de Derecho Laboral y Social, expresa que "la naturaleza jurídica de la indemnización
por falta de preaviso puede asimilarse a la de una cláusula penal o de un resarcimiento de daños...
pero, aún queriendo constituir un resarcimiento de daños, tiene además la naturaleza de una
prestación de carácter social, estando establecida, no solamente como un resarcimiento, sino
también para el caso de que el trabajador no llegue a encontrar inmediatamente otra ocupación."
Adicionalmente, en materia laboral se utiliza el término "finiquito", en referencia al documento por el
que se saldan las cuentas debidas al trabajador por diferentes conceptos, entre los que pueden
encontrarse salarios devengados, vacaciones no utilizadas, indemnización, desahucio en su caso,
y todos los derechos y beneficios que correspondan al trabajador a la conclusión de la relación
laboral. El término finiquitar, según el Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual, de Guillermo
Cabanellas, significa "Terminar una operación de dinero o bienes. Saldar una cuenta. Extender
recibo o documento extintivo de una obligación. Por extensión, concluir, finalizar una cosa o un
asunto." En la especie, se produjo la expresión de la voluntad del empleador al presentar a la
trabajadora despedida el finiquito de fojas 42 y vuelta, quien aceptó su contenido al suscribirlo,
interviniendo en dicho acto la Inspectoría Departamental del Trabajo de la ciudad de Tarija y
finalmente la actora cobró el monto establecido en dicho documento, momento en el que se
produjo su aceptación de conclusión de la relación de trabajo, ya que la liquidación de beneficios
sociales expresada en ese documento denominado finiquito, sólo procede en caso de conclusión o
extinción de la relación laboral, no encontrándose permitido su pago como anticipo o en fracciones.
Finalmente, la Corte Suprema de Justicia en su uniforme jurisprudencia, ha establecido, como
señala el Auto Supremo Nº 1141 de 10 de noviembre de 2006, pronunciado por la Sala Social y
Administrativa Segunda, que "...este principio de estabilidad laboral, de vocación de continuidad,
en nuestra legislación, es relativa, por cuanto en la relación individual del trabajo, hay situaciones
que por sí mismas producen la disolución de la relación contractual o habilitan a una de las partes
a declararla, sea que esa actitud genere o no la obligación de preavisar y abonar indemnizaciones
(...) hubo un despido intempestivo que hace pasible al causante de la terminación del contrato, el
pago de los derechos sociales que por ley le asiste; pero, como la actora no demandó el pago de
los beneficios sociales sino la reincorporación laboral, los jueces de grado actuaron correctamente
al denegar su pretensión..." (Las negrillas son añadidas). Asimismo, el Auto Supremo Nº 549 de 26
de octubre de 2007, emitido por la Sala Social y Administrativa Primera, expresa que "...los
demandantes no cuestionan ni impugnan el pago de beneficios sociales que la empresa
demandada afirma haber efectuado, ni reclaman su reliquidación por algún concepto que
consideren impago, de donde se infiere que cobraron a conformidad dichos finiquitos,
correspondientes a cada uno de ellos, cobro voluntario con el que quedó concluida la vinculación
laboral..." (Las negrillas son añadidas).
Que, en el marco legal descrito, el Tribunal de Alzada incurrió en errónea aplicación de normas
laborales al revocar totalmente la Sentencia de primera instancia (fojas 108 a 109), por lo que
corresponde aplicar el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, con la facultad remisiva del
artículo 252 del Código Procesal del Trabajo.
POR TANTO: La Sala Social y Administrativa Liquidadora del Supremo Tribunal de Justicia, con la
facultad prevista en la Disposición Transitoria Octava y el numeral 1 del parágrafo I del artículo 42,
ambos de la Ley del Órgano Judicial, así como del artículo 8 de la Ley Nº 212 de 23 de diciembre
de 2011, CASA el Auto de Vista recurrido (fojas 142 a 143), y deliberando en el fondo, mantiene
firme y subsistente la Sentencia de fojas 108 a 109.
Con responsabilidad que se regula en la suma de Bs. 500,- para cada uno de los Vocales que
suscribe el Auto de Vista recurrido, que deberá ser descontado de sus haberes por habilitación.
MAGISTRADA RELATORA: Dra. Carmen Nuñez Villegas
REGÍSTRESE, NOTIFÍQUESE Y DEVUÉLVASE.
Fdo. Dra. Carmen Nuñez Villegas
Fdo. Dr. Delfín Humberto Betancourt Chinchilla
Fdo. Dra. María Arminda Ríos García
Sucre, 15 de mayo de 2012
Ante mí: Abog. Ingrid A. Arízaga Flores. Secretaria de Sala Social y Administrativa Liquidadora
ibro de Tomas de Razón 048/2012