La dimensión internacional de la Guerra del Pacífico
Author(s): Heraclio Bonilla
Source: Desarrollo Económico, Vol. 19, No. 73 (Apr. - Jun., 1979), pp. 79-92
Published by: Instituto de Desarrollo Económico Y Social
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LA DIMENSION INTERNACIONAL DE LA
GUERRA DEL PACIFICO
I
HERACLIO BONILLA
El origen inmediato de la guerra en realidad es bastante sencillo de pre-
sentar. El 14 de febrero de 1878 el gobierno boliviano establecio un impuesto
de diez centavos por cada quintal de salitre exportado entre los paralelos 23
y 24, en pleno desierto de Atacama, quebrando de esta manera, a juicio del
gobierno de Chile, el compromiso establecido en 1872 y en 1874 por el cual
el paralelo 24 habia sido reconocido como frontera entre Chile y Bolivia a
condicion de que el gobierno boliviano renunciara por los proximos veinticinco
anos, en 1874, a toda nueva imposici6n. La respuesta chilena fue la ocupacion
de Atacama exactamente un aiio despues. (Vease al final de este trabajo la
Cronologia bdsica de la Guerra del Pacifico).
En 1873 el gobierno peruano a iniciativa del gobierno boliviano habia
celebrado un tratado de defensa reciproca con Bolivia. La decision boliviana,
esta vez, fue en respuesta a la expedicion de Quintin Quevedo, armada y
financiada en Valparaiso, en contra del gobierno boliviano. Se pensaba que
el respaldo del Peru evitaria la repeticion de aventuras de este tipo 1. Es dificil
entender por que el gobierno peruano rapidamente acepto esta iniciativa boli-
viana. Probablemente la mejor respuesta a esta pregunta se encuentre en la
carta que el entonces ministro de Relaciones Exteriores del Peru, Jose de la Ri-
va Agiiero, escribiera al embajador peruano en La Paz en setiembre de 1873:
"La unica politica que conviene a Bolivia es definir cuanto antes
su situacion con Chile. Prolongar el estado actual de cosas es perder el
litoral o consentir en que se explote en comun para que mas tarde Chile
se lo anexe. La consecuencia de esto seria un grave peligro para nosotros,
no de perder Tarapaca y Arica, porque creo que primero sucumbiriamos
todos los peruanos antes de consentir en ello, sino de una guerra, en
la que (eventualmente) Bolivia pudiese convertirse en aliada de Chile.
Este temor me ha preocupado hace tiempo y es lo que me ha guiado
en las negociaciones hasta llegar al tratado de febrero..."2.
La motivacion fundamental, por consiguiente, se debio al temor del Peru
9 El autores profesorprincipalen el Departamentode Economiade la Universidad
Cat6licay miembrodel Institutode EstudiosPeruanos.
1 El incidenteha sido descritopor ROBERTOQUEREJAZU en "El Tratadode Alianza
DefensivaPeri-Bolivianode 1873 y la Misi6nde SerapioReyes Ortizde 1879",Historia
y Cultura.La Paz, 1978, no 3, pp. 245-257.
3 Ibid., p. 247.
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80 IIERACLIO BONILLA
de que Chile pudiera establecer un pacto militar con Bolivia que perjudicara
a los intereses del primero. Ante la ocupacion militar chilena de Atacama, el
gobierno boliviano trat6 de obtener que el Peni asumiera el compromiso a
que estaba obligado por el tratado de 1873.
iCual era la situacion de los beligerantes en visperas del conflicto?
Bolivia hasta 1870, aproximadamente, desde el punto de vista economico no
tenia mayor significacion. Pero a partir de ese aino empieza una vigorosa re-
surreccion de su comercio de exportacion, particularmente a traves de la produc-
cion y la exportacion de la plata, convirtiendose en uno de los primeros
productores en el mundo3. El hecho de que este comercio de exportacion
tuviese una localizacion geografica muy precisa, el litoral boliviano, habia
movilizado el flujo de fuerza de trabajo y de capitales chilenos y britanicos.
Una de las principales empresas era la Compaiiia de Salitres y Ferrocarriles
de Antofagasta. Sus relaciones con Inglaterra, seguramente como una conse-
cuencia del poco interes que Bolivia tenia en el mercado internacional y en
respuesta a la ofensa a uno de los funcionarios ingleses, se interrumpieron
en 1853 por un periodo de cincuenta afnos.
En el caso del Peru la situacion era mucho mas compleja que en Bolivia.
El Peru desde 1840 empezo a vivir de la explotacion y de la exportacion
del guano. El guano, por otra parte, habia sido el garante de una extraordi-
naria politica de endeudamiento externo. Con su hipoteca, el Estado peruano
pudo levantar emprestitos de 1849, en 1862, en 1865, en 1870 y en 1872 4.
En este anio, 1872, cuando el gobierno de Pardo emite el emprestito por trein-
ta y seis millones de libras esterlinas, el Peru se convierte en uno de los
primeros deudores del mundo, con la desventaja de que ese mismo anio la
division latinoamericana del Stock Exchange, en Londres, decide no atender
ningun prestamo de esta region. Dos afnos mas tarde, en 1874, el agente
financiero del gobierno peruano, el seniorDreyfus, comunica al Estado peruano
queel va a atender la amortizacion de estos emprestitos y el pago de sus
intereses solamente hasta 1876. En 1876, por consiguiente, el Peru regresa
a la situaci6n en que se encontraba en 1824, es decir, de bancarrota financiera.
Este proceso de endeudamiento habia generado como consecuencia que
los ingresos derivados de la venta del guano, en lugar de constituirse en recur-
sos directos para el Estado, en la praictica eran recursos depositados en el
Banco de Londres para atender los diferentes servicios inherentes a esta deuda.
El guano, por consiguiente, estuvo enteramente hipotecado al conjunto de
acreedores externos. En 1866 ellos organizan la Corporation of Foreign Bond-
holders, como un organismo de presion para obtener de los estados extranjeros
el reembolso de sus prestamos. Pero lejos de constituir un cuerpo homogeneo, los
acreedores del Peru estuvieron profundamente divididos, particularmente sobre
quien o quienes tenian derecho prioritario en el cobro del reembolso6. Proble-
3 Las evidencias pueden encontrarse en HERAcuo BONLLA:"Notas en torno a la
historia econ6mica y social de Bolivia", Historica, Lima, 1978, vol. II, nQ 2, pp. 159-183.
4 El record de la deuda externa
puede verse en HERACLIO BONILLA: Gran Bretaia
y el Peri. Los mecanismos de un control economico, Lima, 1977, vol. V, pp. 4-10.
5 Los aspectos juridicos en la cuesti6n de la prioridad en el reembolso han sido
ampliamente discutidos por WILLIAMH. WYNNE en State Insolvency and Foreign
Bondholders, New Haven, 1951, vol. II.
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LA GUERRA DEL PACIFICO 81
ma semejante separaba al conjunto de tenedores de bonos europeos, por una
parte, y Dreyfus, quien no solamente era vendedor de guano sino tambien
prestamista del Peru. A todo ello se afiadia otra situacion. En 1875, el
gobierno de Pardo monopolizo y luego expropio los yacimientos salitreros de
Tarapaca, cuyos propietarios debieron aceptar "certificados" como reconoci-
miento de deuda. Ellos transfirieron sus actividades a Tocopilla, Bolivia, y
recibieron tambien el ofrecimiento del gobierno chileno para operar en Taltal,
Valparaiso. Durante la guerra presionaron en Santiago para que la bandera
chilena flameara en toda la costa con nitratos 6.
En Chile la situacion era distinta a la vez de Bolivia y del Peru. Una
clase dirigente desde el momento mismo de la independencia habia efectiva-
mente constituido un Estado nacional. Su crecimiento economico, pese a la
recesi6n de 1857-1861 y a los efectos de la gran depresion en 1870,7 no
habia tenido el caracter erratico presentado por el crecimiento de Bolivia
y del Peru. Su propio crecimiento, apoyado por el capital britinico, habia
impulsado su expansion hacia Atacama y Tarapaca. Ademas de los problemas
de frontera que tenia Chile con Bolivia, el control de la Patagonia era mo-
tivo de una ardiente disputa con la Argentina. La tension entre estos paises se
atenua el 23 de julio de 1881, en plena guerra con el Peru, cuando Chile
renuncia a la Patagonia y la Argentina reconoce la soberania chilena sobre el
Estrecho de Magallanes 8. De ahi la preocupacion del gobierno chileno, cuando
sus tropas toman el desierto de Atacama, por obtener a toda costa que el
gobierno peruano primero renuncie al tratado de alianza secreta -que de
"secreta" en realidad no tenia sino el nombre- y, en segundo lugar, que el
gobierno peruano declarase en el conflicto su absoluta neutralidad.
Expuesta la estructura multiple de intereses envueltos en la Guerra del
Pacifico, importa ahora reconstruir de manera muy puntual el comportamiento
de sus agentes a lo largo del conflicto.
Las dos tesis en el problema de la dimension internacional de la guerra
con Chile son o fueron las siguientes: la primera, expuesta por el grueso de la
historiografia nacional de estos paises, adjudica a la historia de los diez centa-
vos el efecto desencadenante del conflicto. No existe, por consiguiente, una
dimensi6n internacional. La segunda, asociada a una historiografia de signo
radical, plantea por el contrario que en el fondo la guerra de Chile contra
el Peru era una guerra de Gran Bretania; es la tesis conspiratoria: los ejercitos
peruanos, chilenos y bolivianos serian una suerte de marionetas cuyos hilos
habrian estado manipulados magistralmente desde afuera. Ni una ni otra evi-
dentemente son apreciaciones correctas; la realidad historica, como siempre
ocurre, es irreductible a este tipo de simplezas. Veamos por que.
La historia de la participacion francesa en la guerra con Chile esta vir-
6 Esta es la opini6n sustentada por WILLIAM J. DENNISen su Tacna and Arica.
An Account of the Chile-Peru Boundary Dispute and of the Arbitrationsby the United
States, Archon Books, 1967, pp. 73-74.
7 CARMEN CARRIOLAy OSVALDOSUNKEL: "Chile: Ensayo de interpretacion", en
Latin America: A Guide to Economic History 1830-1930, editado por Roberto Cortes
Conde y Stanley Stein, Berkeley, 1977, pp. 273-297.
8 ROBERT N. BURR:
By Reason or Force. Chile and the Balancing of Power in South
America, 1830-1905, Berkeley, 1967, p. 155.
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tualmente asociada a la participaci6n del sefior Dreyfus y de sus intereses en
el conflicto, y esta se expresa en el deseo del gobierno peruano de obtener
fondos adicionales de Dreyfus para organizar la resistencia en circunstancias
en que el credito externo estaba cerrado, a cambio de que el Estado peruano
reconociera formalmente su deuda con el comerciante frances.
En octubre de 1879 el presidente Prado envio a Paris a Manuel de Goye-
neche y Francisco Rosas para negociar un nuevo contrato de venta del guano
en reemplazo del que existia con la Peruvian Guano Co. El 7 de enero de
1880, estos emisarios del sefior Prado suscribieron un contrato con un grupo
financiero organizado bajo el nombre de "Societe Generale de Credit Industriel
et Commercial". La Societe Generale, mediante el pago de una regalia, se
comprometia a explotar todo el guano del Peru, y a transferir el 80 % del
producto neto de estas ventas en favor de los tenedores de bonos de 1870 y
1872. Cuando se firma este contrato, si bien Chile ya controlaba los dep6sitos
de guano, aun se dudaba sobre sus intenciones definitivas. Los bondholders
europeos, en todo caso, pensaron que era mejor para sus intereses no enemis-
tarse con el Peru y decidieron apoyar el contrato Rosas-Goyeneche. Los tene-
dores ingleses, en cambio, lo rechazaron. Cuando Pierola reemplaza a Prado
y establece la Dictadura, el mismo dia en que se celebra el contrato Rosas-
Goyeneche-Societe Generale, Pierola promulga un decreto por el cual confisca
a Dreyfus los depositos de guano existentes en el exterior y anula los arreglos
celebrados por los comisionados de Prado. Bajo el pretexto de que estos se
habian excedido en sus poderes, procedio igualmente a confiscar sus propie-
dades en el Peru. Es interesante senialarigualmente que Pierola preve tambien
la consolidacion de todas las anteriores deudas externas en una sola y la
extincion de gran parte de ellas mediante la transferencia de los ferrocarriles
a los bondholders9.
La deuda pendiente con Dreyfus habia sido uno de los topicos de una
querella permanente entre Dreyfus y el gobierno de Pardo. Frente al cierre
de la division latinoamericana de la bolsa de Londres y frente a la necesidad
que tenia Pierola de encontrar recursos para organizar la resistencia, este no
tuvo otra alternativa que recurrir a Dreyfus a cambio de un reconocimiento
formal del monto de la deuda. Es asi que el 4 de junio de 1880, al mismo
tiempo que anula el contrato del 14 de abril de 1879, Pierola reconoce a
Dreyfus una deuda de 3.214.388 libras esterlinas. La reaccion del gobierno
ingles esta expresada en la carta del ministro de Relaciones Exteriores a su
embajador en Lima:
"... constituira (el acuerdo) una gruesa violaci6n de los derechos de los
bondholders" 10.
Ninguno de los acuerdos de Pierola con Dreyfus, sin embargo, tuvo efectos
positivos en los ingresos del Estado. Cuando a su vez el seinorFrancisco Garcia
Calderon, que habia sido abogado del seiior Goyeneche, reemplazo a Pierola
en el gobierno del Peru, al mismo tiempo que Rosas devenia en embajador
peruano en Paris, se abria una posibilidad para que la Societe Generale de
9 WILLIAM W;NE, ob. cit., p. 143.
10 Marquis of Salisbury to Mr. St. John, London, May 16th. 1879.
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LA GUERRA DEL PACIFICO 83
Credit Industriel se movilizara en defensa de sus intereses. Para ella y para
Dreyfus era esencial que el Peru retuviera el guano y el salitre. Y la unica
manera de lograrlo era a traves de la colaboracion de los Estados Unidos,
para lo cual estuvieron dispuestos a nombrar una casa norteamericana como
encargada de la comercializacion del guano. De hecho, tal agencia fue prome-
tida al senor Levi P. Morton, uno de los pilares del Partido Republicano,
quien viajara a Paris como embajador de los Estados Unidos 1. En adelante,
entonces, se produce una conjuncion en la practica entre los intereses de
Francia y de los Estados Unidos de America.
En lo que concierne a la intervencion de los Estados Unidos, su premisa
se basa en los supuestos ideologicos de la doctrina Monroe. Sin embargo, a
diferencia de los intereses economicos tan fuertes y tan profundos que tuvieron
Francia y sobre todo Inglaterra tanto en el Peru como en Chile, hacia 1879,
por lo menos, las relaciones economicas entre Peru y los Estados Unidos
eran poco significativas. Inglaterra, con justificada razon, consideraba que la
intervencion norteamericana cubria muy mal intereses economieos mas pro-
saicos. Como lo manifestara el encargado de negocios ingles en Washington,
el objetivo era:
"...obtener el comercio de Suramerica, ahora en manos de los paises
europeos, para los Estados Unidos, quienes consideran que el conjunto
del comercio sudamericano debia pertenecerles... e indudablemente al
congraciarse con Chile y el Peru en la actual coyuntura, confia en ganar
ventajas comerciales sobre las naciones que comercian con ellos" 12.
De una manera mucho mas consistente, la intervencion norteamericana
en el conflicto empieza el 29 de julio de 1880, cuando el secretario de Estado
de los Estados Unidos, el seinor Evarts, al conocer las iniciativas de las poten-
cias europeas, instruye a sus embajadores para que propongan la mediacion
norteamericana. En el cable al embajador Osborn, en Santiago, escribe:
"Presiona en el gobierno chileno nuestro deseo de ayudar en la
restauracion de la paz en terminos honorables entre las naciones de las
cuales somos sincera e igualmente amigos. Una instruccion similar es
enviada hoy a Lima" 13.
Tres meses mas tarde, octubre de 1880, el mismo Osborn auspicia una
reunion de los representantes de Bolivia, Chile y Peri, juntamente con los
embajadores norteamericanos en estos tres paises, a bordo del barco Lacka-
wanna, en Arica. Frente a las demandas del representante chileno (cesion a
Chile de los territorios al sur del valle de Camarones, pago de 20 millones de
dolares, retencion de Moquegua, Tacna y Arica), esta reunion fracaso desde
sus inicios y mas bien sirvio para que los delegados de Chile y Bolivia exami-
naran la posibilidad de una paz por separado 14. El seinor Adams y el senior
11 Ver a este propositoV. K. KIERNAN: "Foreign Interest in the War of the
Pacific", Hispanic American Historical Review, 1955, XXXV, pp. 14-36.
12 Cit. por KIERNAN, ob. cit., p. 23.
13 Senate Documents, 47th.
Congress, 1st. session, vol. IV, Dec. 79, p. 116.
14 Senate Documents, ob. cit., pp. 406-418.
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Christiancy, embajadores norteamericanos ante Bolivia y el Peru, respectiva-
mente, consideraron que la mediacion norteamericana fue ineficaz por la
actitud del embajador Osborn quien, a juicio de ellos, hizo de los representantes
norteamericanos meros observadores. El secretario Evarts reprocho esta actitud
a Osborn, en una carta cuya copia fue presentada a los paises en conflicto.
La reaccion chilena a la intervencion norteamericana no se hizo esperar.
El periodico La Patria de Valparaiso resumia en su titular "Una mediacion
tan absurda como peligrosa" la opinion de vastos sectores de la opini6n
publica chilena.
Luego del fracaso de la conferencia en el Lackawanna, las caracteristicas
de la intervencion de los Estados Unidos traducen los cambios en la adminis-
tracion norteamericana. El nuevo presidente, Garfield, nombra a Blaine en
marzo de 1881 como secretario de Estado, mientras que Kilpatrick reemplaza
a Osborn y Hurlbut a Christiancy en las legaciones norteamericanas de
Chile y de Peru.
Con Blaine empieza una politica mucho mas persuasiva, mucho mas con-
sistente de parte de los Estados Unidos, tendiente a lograr que el Peru resta-
blezca la paz con Chile pero sin cesion territorial, y a evitar la intervencion
europea en el conflicto. Estos objetivos estan expresados en las instrucciones
remitidas por Blaine a su embajador Kilpatrick en Lima el 15 de junio
de 1881:
"(... ) Sin entrar a discutir sobre las causas de la ultima guerra entre
Chile, de una parte, y Peru y Bolivia, de otra, este gobierno reconoce el
derecho que la conducta exitosa de la guerra ha conferido sobre Chile;
al hacerlo, no voy a proceder a estimar el alcance hasta el cual el gobier-
no chileno tiene derecho de realizar sus calculos sobre las indemnizaciones
que merece, como tampoco la seguridad que en el futuro requieran sus
intereses. Pero si el gobierno chileno, como lo han declarado sus repre-
sentantes, busca solamente una garantia para la paz futura, pareceria
natural que a Peru y Bolivia le fuera permitido ofrecer tal indemnizacion
antes que se insista en la anexion del territorio, que es el derecho de
conquista. Si estos paises dejan de ofrecer lo que es una razonablemente
suficiente indemnizaci6n y garantia, entonces es un topico justo de con-
sideraci6n si tal territorio no puede ser anexado como el precio de la
paz... Mientras que el gobierno de los Estados Unidos no pretende
expresar una opinion si tal anexi6n es o no una consecuencia necesaria
de esta guerra, cree sin embargo que seria mas honorable para el go-
bierno chileno, mas orientado hacia la seguridad de una paz permanente
y mas en consonancia con aquellos principios que son profesados por
todas las republicas de America, que tales cambios territoriales sean evi-
tados tanto como sea posible... En cualquier representacion que Ud.
formule, Ud. dira que la esperanza de los Estados Unidos es que las
negociaciones por la paz seran conducidas, y un arreglo final establecido,
sin que cada parte invoque la ayuda o la intervencion de cualquier
poder europeo" 15.
15 Senate Documents, ob. cit., pp. 157-159.
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Las directivas centrales de Blaine, paz sin cesion territorial o, al menos,
anexion de territorios pero no antes de haber ofrecido a Peru y Bolivia la
posihilidad de pagar una indemnnizacion,tuvieron la ocasion de ser reiteradas
en el memorandum redactado por Hurlbut al almirante Lynch el 25 de agosto
de 1881 1. Este memorandum provoco una energica protesta de la legaci6n
chilena en Washington, al mismo tiempo que Hurlbut era amonestado por
Blaine por la redaccion de un protocolo para el arriendo de una estacion de
carbon en Chimbote y la compra del ferrocarril de la region. El ferrocarril
de Chimbote debia ser adquirido por una empresa norteamericana y Hurlbut
actuar como garante hasta que ella se formara.
En setiembre de 1881 el mismo Hurlbut en una carta a Blaine expresa
su conviccion de que Chile hara de la cesion de Tarapaca una condicion
sine qua non para el establecimiento de la paz, y que si los Estados Unidos
insisten en que el Peril tenga la oportunidad de pagar una indemnizacion
monetaria para evitar de esta manera la desmembracion de su territorio era
ahora necesario, en la opinion del embajador norteamericano en Lima, que
esta insistencia se formulara al mas alto nivel. En esta misma carta, el fun-
cionario norteamericano revela el porque de la intervencion norteamericana:
"A mi juicio, no esta en el interes de los Estados Unidos que exis-
tiera en Suramerica un poder preponderantemente vasto, y mueho menos
si tal preponderancia seri adquirida, no por un desarrollo y crecimiento
regular, sino por medios militares y violentos" 17.
Los esfuerzos realizados por el Departamento de Estado de los Estados
Unidos para implementar su mediaci6n entre los paises en conflicto, muchas
veces eran distorsionados por el comportamiento de sus representantes en Chile
y en el Peru. Por esta razon, y como consecuencia de la enfermedad de
Kilpatrick, el secretario de Estado Blaine nombro en noviembre 30 de 1881
al seinor William Henry Trescot como enviado especial ante los tres belige-
rantes. Esta decision fue tambien el resultado del pedido del presidente fran-
ces Jules Grevy en favor de la intervencion norteamericana y como un paso
previo para la celebracion de una reunion panamericana programada para
noviembre de 1882 en Washington. En las instrucciones impartidas por Blaine
a su enviado especial, una vez mas el secretario de Estado reitera los grandes
lineamientos de la posicion norteamericana en el conflicto 18.
Esta mediacion norteamericana que obedecia, como Hurlbut lo recono-
ciera, al deseo de prevenir la emergencia en el hemisferio de una potencia
que desafiara la potencial hegemonia de los EE.UU., pero que tambien repo-
saba en la obstinacion personal de un hombre, no estaba exenta de riesgos
que pudieran provocar su revision. El asesinato del presidente Garfield y su
reemplazo por Arthur y las acusaciones a la gestion de Blaine que terminaron
en su renuncia y su relevo por Frederick T. Frelinghuysen en enero de 1882,
estuvieron en el origen de un cambio radical en la actitud de los Estados
Unidos frente al conflicto y a las modalidades para establecer la paz. Pocos
16 Ibid., pp. 516-517.
17 SenateDocuments,ob.
18 Senate
cit., pp. 525-526.
Documents,ob. cit., pp. 176-179.
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dias despu6s de su nombramiento, en efecto, Frelinghuysen instruyo a Trescot
para que asumiera una actitud mucho mais comprensiva frente a Chile. Estas
nuevas instrucciones, ante el embarazo del enviado especial, le fueron comu-
nicadas directamente por el ministro Balmaceda el 31 de enero de 1881, quien
habia sido informado del cambio de la politica norteamericana mediante un
cable enviado prestamente por Martinez, el embajador chileno en Washington:
"Instrucciones Blaine a Trescot publicadas. Ellas piden instruccion
sobre la supresion de Calderon; las di aqui. Frelinghuysen dice
por escrito que esta satisfecho. Este en nuevas instrucciones, muy
favorables, a Trescot revoca las instrucciones de Blaine en relacion al
uso de buenos oficios intervencionistas. Le ordena limitarse a una suge-
rencia amigable de actitud neutral, pidiendole que no se ofenda si Chile
rechaza. No dictar ni promover paz. Que no es una cuestion de justicia,
ni considere exigencias, ofrecimientos de t6rminos ni alteraciones de fron-
teras; tampoco quien sera presidente del Peru. El Congreso Americano
(Pan-American) no sera convocado-M."19.
En concordancia con estas nuevas instrucciones, el 11 de febrero de
1882, en Vinia del Mar, Trescot y Balmaceda redactaron un nuevo protocolo
sobre las condiciones de paz, documento que si bien no fue aprobado por el
gobierno norteamericano muestra sin embargo el nuevo espiritu con que Chile
ahora actuaba. Despues de dejar explicitamente establecido que:
"Los Estados Unidos eliminan de toda discusion la posibilidad de una
intervencion armada y que ofrecerian mediacion solo en el caso que los
beligerantes mostraran un deseo de obtenerlo..." 20,
el protocolo establecia, entre otras, las siguientes condiciones de paz:
"1? Cesion a Chile de todo el territorio peruano situado al sur de la que-
brada de Camarones.
2? Ocupacion de la region de Tacna y Arica por diez afos. E1 Peru
quedaba obligado al pago de 20 millones de pesos a la expiracion
de ese plazo.
3? Chile ocupara las islas de Lobos, tanto como exista guano en ellas;
el producto neto del guano y de las minas descubiertas y trabajadas
en Tarapaca sera dividido por igual entre Chile y los acreedores del
Peru" 21
En el mismo espiritu, el 13 de noviembre de 1882 el nuevo embajador
norteamericano en Chile, Cornelius Logan, en una carta a Lizardo Montero
le pide que acepte el ofrecimiento chileno de pagar 10 millones de dolares
por Tacna y Arica tan rapido como sea posible. Toda demora, piensa Logan,
puede motivar la cesion a Chile de Tacna, Tarapaca y Arica sin compensa-
cion alguna. Termina esta extrana carta manifestando:
'9 Citado por TOMASCAIVANO: Historia de la guerra de Amdrica, p. 162.
20 Executive Documents, 47th. Congress, 2nd. Session, vol. I, pp. 83-84.
21 Ibid.
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LA GUERRA DEL PACIFICO 87
"El distrito de Tacna y Arica no tiene sino un pequenio valor intrin-
seco -no hay guano, no hay nitratos-, salvo posibilidades agricolas muy
pequenas. Ni siquiera es importante para el Peru como punto militar
para la proteccion de su territorio. Aun mis, Chile ofrece pagar al Peru
dos tercios de la suma pagada por los Estados Unidos por un territorio
incomparablemente mas grande en extension y en riqueza que Tacna
y Arica"22.
Tanto el protocolo de Viina del Mar como la carta de Logan expresan
una posici6n muy lejana a la que asumieran inicialmente los Estados Unidos,
particularmente durante la administracion de Blaine. La virtual renuncia a
toda mediaci6n devuelve al campo chileno toda iniciativa sobre las condiciones
de la paz con el Peru. Pero Chile, a su vez, no podia contar s6lo con la supre-
macia de sus armas, sino que debia tomar en cuenta la reaccion de los mul-
tiples intereses comprometidos en el conflicto, particularmente los ingleses.
En cualquier caso, una de las consecuencias inequivocas de la temprana inter-
venci6n norteamericana para el Peru fue el entretener una esperanza sobre
su apoyo, sentimiento que asociado a la irreductible actitud de Caceres deter-
minaron la prolongaci6n del conflicto pese a la derrota formal del ejercito
peruano. La bancarrota de la diplomacia norteamericana durante la guerra,
uno de los capitulos mas desafortunados de su historia en la opinion de Mi-
llington,23 fue por otra parte el resultado logico del vacio en que operaba
y, tal vez, de la ineptitud de sus agentes. Sera Spencer St. John, el ministro
ingles en Lima, quien se encargara de emitir el juicio definitivo sobre la
conducta de los diplomaticos norteamericanos:
"El resultado de la interferencia de estos hombres no entrenados en los
asuntos internacionales, sobre los cuales no comprendieron completamen-
te, fue una notable demostracion de una arrogante incapacidad... La ex-
plicaci6n es muy simple... muchos de los agentes norteamericanos que
he conocido fueron directa o indirectamente comprados por los gobiernos
ante los cuales estuvieron acreditados. Puedo dar detalles de nombres y
circunstancias si fuera considerado util.. ."24.
Queda ahora por examinar el problema de la participacion de Inglaterra.
Aqui es necesario establecer un deslinde muy preciso entre la intervencion del
gobierno britanico, es decir como cuerpo politico publico, y, por otra parte,
la intervencion de los agentes privados britanicos tanto en Peni como en
Chile. El punto de partida para la discusion es un articulo escrito en 1955
por el historiador ingles V. G. Kiernan, quien al comentar la celebre frase
de Blaine de que la guerra contra el Peru no era una guerra de Chile sino
una guerra de Gran Bretania, concluyo lo siguiente:
"Pocas de las vastas consecuencias de la guerra podian haber sido pre-
vistas cuando estall6, hecho que contradice la idea de Blaine de que esta
22 ExecutiveDocuments,48th. Congress,1st. session,vol. I, no 1, Pt. 1, pp. 86-87.
33 H. MILLNG-rON, American Diplomacy and the War of the Pacific, New York,
1948, p. 9.
24 Cit. por V. ob. cit., p. 33.
KIERNAN,
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88 HERACIO BONILLA
era una guerra inglesa contra el Perui. En la medida en que sus sospechas
se refieren al capital britanico establecido en los yacimientos salitreros
chilenos ahi debe quedar, al igual que en problemas analogos, un ele-
mento de duda. Este capital tuvo estrechas relaciones con los intereses
politicos y financieros chilenos y a traves de ellos pudo ejercer subrep-
ticiamente una influencia del tipo que tiende a dejar pequeinos rastros
positivos de su actividad. El veredicto legal escoces de no probado puede
ser aqui el mas idoneo. La sospecha de Blaine sin embargo va mas
lejos, porque se refiere al conjunto de los intereses britanicos y al gobierno
britanico como su representante y aquf el veredicto puede ser simple y
llanamente no culpable" 25.
Esta conclusion, en lo que se refiere al gobierno britanico, me parece
hasta la fecha indiscutible. Otro problema es evidentemente la intervencion
privada de los empresarios salitreros, de los capitalistas y de los comerciantes
ingleses. Despues de todo la empresa del FFCC de Antofagasta era dirigida
por un ingles, Hicks, mientras que su capital pertenecia a Gibbs y Edwards Co.,
poderosos capitalistas ingleses. No es menos cierta la profunda simpatia de
que gozaba Chile en los principales circulos de influencia ingles. Chile, para
ellos, mostraba la imagen de un pais solvente, con un Estado responsable,
con una deuda externa moderada y cuyos gobiernos, sobre todo, habian pron-
tamente cumplido sus obligaciones financieras. A ello se anadia la profunda
repugnancia con que los diplomaticos ingleses miraban los esfuerzos nor-
teamericanos de intervencion. Graham, el embajador ingles en Lima, con
mucha sagacidad habia declarado: "America para los americanos realmente
significa America para los Estados Unidos". Las bases para una intervenci6n
eran por consiguiente evidentes. Bastaba mirar el mundo para desvanecer todo
escepticismo. Cuando la guerra con Chile empieza, Inglaterra esta en guerra
en Afganistan, en 1882 ocupaba Egipto y Francia emprendia el ataque contra
China. Pero la historia de la intervencion britanica en la contienda del Paci-
fico no fue tan clara ni tan sencilla.
Las primeras victorias militares de Chile produjeron la ocupacion de los
yacimientos de guano que estaban, como se ha senialadoantes, especificamente
hipotecados a los acreedores ingleses. Era un recurso peruano pero el pro-
ducto de su venta debia servir al pago de la amortizacion y de los intereses
de la deuda externa. Este hecho motivo una primera intervencion del gobierno
britanico pidiendo que los justos derechos de sus subditos fuesen respetados.
Tambien a traves de bloqueos y ocupacion de pueblos fueron dafnadosno sola-
mente propiedades y recursos peruanos, sino tambien aquellos pertenecientes
a neutrales y particularmente ingleses. Estos hechos no constitufan evidente-
mente un buen comienzo para cualquier entendimiento entre Chile e
Inglaterra.
Ahora bien, el 23 de febrero de 1880, el general Villagran autorizo a los
acreedores ingleses reanudar la exportacion de guano mediante el pago de una
regalia de 30 chelines por tonelada 26. Esta decision fue el resultado de las
25 V. G. KIERNAN,ob. cit., p. 36.
26 Senate Documents, 47 th. Congress, 1st. session, vol. IV, Dec. 79, p. 106.
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LA GUERRA DEL PACIFICO 89
gestiones del sefior Proctor, delegado de una fraccion de los bondholders, aque-
la que consideraba preferible tratar ahora con Chile, dado el desastre del
Peru, el arreglo de sus creditos. Los bondholders, reunidos en la City de Lon-
dres, unanimemente aprobaron esta medida. "Piden a grito herido que Chile
anexe Tarapaca", dira Augusto Matte, ministro de Trabajos Pulblicos de Chile,
al dar cuenta de esta reunion. En ella los bondholders tambien rechazaron
energicamente el arreglo establecido entre Pierola y Dreyfus, caracterizandolo
de "una directa violacion de los derechos de los bondholders", al mismo tiem-
po que los dos principales grupos de acreedores, los liderados por Croyle y
Russell, decidieron en adelante reunificar sus acciones. 'La Corporation of
Foreign Bondholders declarara finalmente:
"La asignacion realizada por el gobierno chileno en favor de los bondhol-
ders de la principal propiedad que garantiza sus reclamos es un notable
acontecimiento en la historia del endeudamiento nacional. El acto hono-
rable de la republica vencedora al preservar los derechos de sus antago-
nistas, pese al repudio de los ultimos, quedara como un ejemplo de
alta probidad nacional y, se espera, constituira un precedente para el
futuro" 27.
Al permitir el gobierno chileno que los acreedores ingleses reiniciaran
la exportacion del guano y que usaran el producto de esas ventas para recu-
perar los prestamos otorgados al Peru, logro despertar la simpatia diplomatica.
El 5 de marzo de 1880, en efecto, el embajador norteamericano en Santiago
escribio:
"En los circulos diplomaticos de aqui la accion del gobierno chileno al
permitir a los acreedores extranjeros del Peru pagarse a si mismos con
los productos del territorio conquistado es elogiosamente comentado"2.
Pero esta autorizacion perseguia un objetivo aun mas importante: pre-
venir el aprovisionamiento militar del Peru. En la misma carta del ministro
chileno Matte se afirma lo siguiente:
"La verdad es, amigo, que estos caballeros, los acreedores, han sido una
poderosa palanca en Europa para evitar que los peruanos se aprovisionen
de elementos de guerra y para crear para nosotros una atmosfera bene-
fica en la opinion de aquellos pueblos" .
Sin embargo, el entusiasmo de los acreedores ingleses duro poco. Muy
pronto el gobierno de Chile empezo a levantar un conjunto de dificultades
que restringieron la decision anterior al periodo de la guerra. Luego, objeto
el nombramiento de la Peruvian Guano Co., como casa consignataria del gua-
no. Despues, el gobierno de Chile sostuvo que el Comite de tenedores no
representaba a la totalidad de ellos. Finalmente, por los decretos del 10 de
febrero y del 2 de mayo de 1881, el propio gobierno chileno nombro a la casa
27 Corporationof Foreign Bondholders,Londres,1880, p. 47.
28 Foreign Relations, VWashington,1881, p. 106.
29 Citado
por GONZALO BULNES: Guerra del Pacifico, Santiago, 1911-1919,vol. II,
p. 107.
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90 HERACLIO BONILLA
de A. Gibbs como consignataria, pidiendosele depositar el producto de las
ventas del guano en el Banco de Londres a orden de la sola legacion chilena.
A comienzos de 1882 expiraba el plazo otorgado por el gobierno chileno
para que los bondholders embarcasen el guano de los yacimientos ocupados.
El nuevo plan propuesto era mucho mis favorable al gobierno chileno, y
obedecia a su necesidad de retener mayores ingresos para cubrir los gastos
de la guerra y atender las protestas del gobierno frances quien, a instancias de
Dreyfus, consideraba que el arreglo anterior favorecia a los bondholders a
expensas de los otros acreedores del gobierno peruano. El 9 de febrero de
1882, por consiguiente, el gobierno decidio vender al mejor postor un millon
de toneladas de guano, cuyo producto debia ser dividido por partes iguales
entre el gobierno chileno y los acreedores. Dos semanas mis tarde, el 23 de
febrero, se ordeno que el saldo de las ventas de guano realizadas en funcion
de la autorizaci6n abrogada (23 de febrero de 1880), es decir aproximada-
mente 197.000 libras esterlinas, debia ser depositado en el Banco de Londres
a favor de los bondholders30.
Desde el punto de vista de los intereses de los bondholders, el acuerdo
de febrero de 1882, si bien no les entregaba el control de la totalidad de los
recursos generados por el guano, aseguraba sin embargo la continuidad de
la explotacion. Parecia entonces que acreedores y gobierno llegaban finalmente
a un compromiso estable. Empero, al igual que antes, la fluidez de los acon-
tecimientos provoco un nuevo cambio en esta relaci6n. El Tratado de Ancon,
firmado el 20 de octubre de 1883, ponia termino a la guerra pero abria otra
etapa en las relaciones de los bondholders con Chile y el Peru. En el Tratado,
Chile reconocia el compromiso asumido en febrero de 1882 con los bondhol-
ders y con los poseedores de los "certificados de salitre" como unicas obliga-
ciones derivadas por la posesion de los territorios peruanos. El contenido de
esta clausula motivo que los acreedores pidieran al gobierno britanico su
intervencion en favor de ellos, puesto que consideraban que el Tratado los
privaba de una parte de sus derechos 31. La respuesta del gobierno britanico
reconocia el derecho de los bondholders a invocar su intervencion y el prece-
dente establecido por Estados que asumian las obligaciones impuestas sobre
territorios conquistados, pero senialaba tambien la inexistencia de una precisa
ley internacional sobre este asunto 32. Mas tarde, el 15 de febrero de 1884, el
gobierno britanico, a pedido de Francia, termino por asociarse a una protesta
conjunta con Italia, Holanda, Belgica y Espaiia dirigida a los gobiernos de
Chile y del Peru, en la que se seinalaba que algunas clausulas del tratado
liberaban a Chile de las obligaciones que gravaban a los depositos de guano
y salitre33. Esta gestion no conto con el respaldo de los Estados Unidos.
La pronta respuesta del gobierno peruano ante esta intervencion, esta conte-
nida en la nota del ministro de Relaciones Exteriores:
30 Report of the PeruvianBondholders'Committee,Londres,Die. 22 de 1883,
AppendixVII.
31 Report of the PeruvianBondholders'
Committee,Londres, Die. 17 de 1884.
32 Ibid.
33 ARANDA: Tratadosdel Pert, IV, pp. 674-675.
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LA GUERRA DEL PACIFICO 91
"El Peru.... no puede aceptar intervencion extrania sin lastimar su de-
recho de Estado soberano e independiente y sin abdicar de sus prerroga-
tivas que el ha respetado siempre y respeta a todas las naciones consti-
tuidas: de aqui que no haya dado, ni se crea obligado a dar participaci6n
a otros paises en los tratados que celebra, sin destruir las bases funda-
mentales de su propia existencia... Por otra parte, las deudas que
motivan la protesta de V. E. traen su origen de emprestitos levantados
entre particulares, a quienes el gobierno del infrascrito no creyo necesa-
rio preguntar su nacionalidad, esas deudas no han tenido nunca caracter
internacional.. . .34
El gobierno chileno, a su vez, en su respuesta declaraba que el tratado
representaba la expresi6n del deseo soberano de dos naciones independientes
y que al ser completamente aprobado no podia ser alterado, pero que:
"estima oportuno manifestar que no rehusari, en cuanto pudiera afec-
tarle, una inteligencia equitativa con los acreedores del Peru que puedan
tener derechos atendibles nacidos de actos o contratos legalmente esta-
blecidos; sin que con esta declaracion introduzca novedad alguna, por
haber sido siempre esta su regla invariable de conducta" 35.
El Tratado de Ancon, por consiguiente, cerraba por el momento todo
reclamo, mis alla de sus clausulas, de los bondholders frente a Chile. Alcan-
zada la paz, reiniciado el restablecimiento de la economia de exportaci6n del
Perui, ellos se volvieron nuevamente contra el Peru. El 26 de mayo de 1887
el senior Aranibar, en el nombre del Peru, y Sir Henry Tayler, presidente del
comite de tenedores de bonos, suscriben ad referendum las bases de lo que
despues seria el contrato Grace. La clausula 19 de este arreglo inicial pro-
ponia la cancelaci6n de los prestamos de 1869, 1870 y 1872 a cambio de la
cesion de los ferrocarriles y el derecho para que los bondholders exploten un
conjunto de recursos peruanos. Para esto el Comite procederia a devolver
debidamente cancelados la mitad de los bonos y retendria la otra mitad hasta
obtener su cancelacion de las otras partes, pero sin que ello envolviera ninguna
responsabilidad para el Peru 36. Su contenido (clausula 19) desato una vigo-
rosa protesta de Chile, cuyo gobierno sefialaba la intencion de los bondholders
de responsabilizarla por el valor de la mitad de los bonos retenidos. Luego de
insistir una vez mas que sus obligaciones estaban claramente delimitadas
en el Tratado de Ancon, opinaba que el arreglo entre el Peru y los acreedores
ingleses significaba la abdicacion de la soberania del primero y su absorcion
economica por los acreedores37.
La oposicion chilena constituia un obstaculo importante para que los
bondholders obtuviesen la satisfaccion completa de sus exigencias frente al
Peru. La ocasion de quebrar esta resistencia se presento cuando en setiembre
de 1887 el gobierno chileno solicit6 en el mercado de Londres un prestamo de
34 ARANDA, ob. cit., pp. 652-653.
35 Ibid., p. 679.
36 EMILIODANCUART(edit.): Anales de la Hacienda Puiblica del Perut,
Lima,
1902-1920,tomo XVIII, Doc. 21.
37 WILLIAM WYZNNE,ob. cit., p. 155.
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92 HERACLIO BONILA
1.160.000 libras esterlinas, con el objeto de hacer frente a las obligaciones
nacidas de la redencion de los "certificados" salitreros38. Una fraccion de
los bondholders peruanos veto esta operacion, senialando que Chile habia
rechazado asumir sus justas obligaciones frente a los acreedores extranjeros.
El pristamo fue finalmente aprobado tres meses mas tarde, una vez que Chile
demostrara una actitud mas conciliadora 9. Los ingleses habian encontrado
finalmente el camino mas eficiente para doblegar la resistencia de sus oponentes.
Este extenso recuento ha tenido el unico proposito de mostrar el con-
junto de intereses exteruos envueltos en el conflicto del Pacifico y la manera
como ellos se expiesaron durante dicho proceso. Ni la historia de los "diez
centavos" ni la uniforme unilateralidad de las potencias europeas o de los
Estados Unidos aparecen como causas desencadenantes del conflicto. Estos in-
tereses se expiesaton de maneras muy diversas, en funcion de la correlaci6n
de fuerzas en el conflicto y en funcion de las modificaciones de la politica
exterior de estas potencias. En el largo plazo, evidentemente, la Guerra del
Pacifico permitio la consolidacion de la hegemonia britinica sobre el Peru,
pero tambien sobre Chile40. El anilisis historico, sin embargo, no consiste
solamente en hallar la racionalidad de los resultados uiltimos, sino tambien
en la comprension del eslabonamiento que los genera.
38 Ibid., p. 156.
31 Ibid., p. 157.
40 Sobre el impactode la guerraen el desarrolloposteriorde Chile puede con-
sultarse HAROLD
BLA EMO : British Nitrates and Chilean Politics 1886-1896: Balmaceda
and North, Londres,1974; las implicacionesdel conflictosobrela estructurainternadel
Peru han sido sugeridaspor HeraclioBonilla en "The War of the Pacific and the
Nationaland ColonialProblemin Peru", Past and Present,Oxford,Noviembre1978,
NQ81, pp. 92-118.
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