LA NECESIDAD DE HACER POLÌTICA HOY
Michel Azcueta
LA NECESIDAD DE HACER POLÍTICA EN EL PERÚ DE HOY
Michel Azcueta
“El precio de desentenderse de la política es
El ser gobernado por los peores hombres”.
Platón
La política y lo político se han vuelto palabra que pareciera dar
vergüenza pronunciarlas en el Perú de hoy. Ha habido tanto fracaso,
tanto fraude y, también, una campaña en su contra, que el desprestigio
de los políticos es real y, con ellos, el desprestigio de la política y de lo
político. Sin embargo, todo esto es una ilusión porque aquellos que
critican y orquestan esas campañas son, también, los que están haciendo
política todos los días…El problema se agrava cuando una inmensa
mayoría de ciudadanos cae en el juego y es entonces cuando la política y
lo político queda en manos de una pequeñísima minoría que hace
política al margen, por decir lo menos, por encima de todos y en nombre
de una supuesto “a-politicismo”.
El doble reto que nos planteamos es, por un lado, repensar la política y
lo político y, por otro, contribuir a incorporar a la práctica política a la
mayoría de ciudadanos, todo ello en un marco de renovación
democrática.
1. ALGUNOS ELEMENTOS DE LA POLÍTICA
a) Consciencia y coherencia.
A nivel personal, ser político supone ser consciente. Conocerse
a sí mismo y el rol que uno debe jugar en la sociedad, desde su
posición y trabajo concretos. Conocer, también, la realidad
presente para comprender mejor el funcionamiento integral de
la sociedad, con todos los elementos que la conforman, y las
múltiples relaciones que se dan entre ellos (relaciones, unas
muy simples, que saltan a primera vista, y, otras muy
complejas, difíciles y oscuras),
Supone, por otra parte. Un conocimiento de las causas (el
pasado) que han originado la actual situación y, a partir de ese
análisis, presentar alternativas para el futuro.
Actuar en base a todo ello es propio del político. No se trata
sólo de “conocer” sino de influir en la sociedad para hacerla
avanzar en base a planteamientos concretos.
Es así que, junto con la consciencia, la coherencia entre lo que
se dice y lo que se hace debe ser una de las características del
político. Lamentablemente, el hecho de no manifestarse la
coherencia es una de las manifestaciones en la vida política
nacional, ha contribuido al descrédito, al desprestigio general
que comentamos. Ser consecuente con los principios que uno
defiende fortalece la credibilidad ante los demás y nos lanza
hacia el futuro.
b) Tener y proponer objetivos
La política no es sólo tener conocimientos y coherencia sino,
también, tener objetivos claros para transformar la realidad,
para hacer avanzar la sociedad hacia un progreso claro,
definido, solidario.
Es tener alternativas tanto ante los problemas que vivimos
como ante las posibles propuestas diferentes que presentan
otras personas y otros grupos desde sus particulares puntos de
vista. Esto no quiere decir que no podemos coincidir con otros;
al contrario. Cuando uno está convencido de la bondad de los
objetivos planteados, posee la fortaleza suficiente para aceptar
las mejores propuestas que vengan de otras personas y grupos.
Tener objetivos concretos y movilizadores, enmarcados en una
visión nacional, de conjunto. Las ideas y objetivos (con
consciencia y coherencia) mueven montañas. Cuando son
correctos se transforman en factor de hegemonía, en su
sentido más amplio, es decir que son reconocidos como tales
por la mayoría de la sociedad en un momento determinado.
Podrán criticar quién los propone, cómo se proponen, cómo se
intentan alcanzar, pero los objetivos en sí todos los aceptan.
Esto es muy importante y eleva el prestigio de la política
cuando se plantea así.
No se puede hacer política sin objetivos claros, y, repetimos, si
se trata de un país, serán objetivos enmarcados en una visión
nacional que aportan a la construcción de un Proyecto Nacional
que sepa reunir los objetivos comunes a todos los ciudadanos
del país, y que unifique fuerzas y esfuerzos durante un período
relativamente largo para dar solidez a las bases de un
desarrollo nacional integral, por encima de todo inmediatismo
oportunista.
c) Tener y utilizar los medios correctos.
Un aspecto muy discutido de la acción política, relacionado
directamente con la ética personal, es lo relacionado con los
medios que se utilizan para alcanzar los objetivos. Se atribuye a
Maquiavelo aquello de “el fin justifica los medios”…Nosotros
no pensamos así, al contrario, tan importantes son los
objetivos como los medios. Más aún, los propios medios son ya
un objetivo: no es posible construir democracia con medios
antidemocráticos; no se puede defender la vida asesinando a la
gente; no se puede generar riqueza empobreciendo al país, no
se puede demandar honestidad robando a los demás, etc. etc.
Se necesitan medios, es cierto, pero hay que construir los
medios adecuados para no desvirtuar, en ningún momento, el
fin que nos proponemos.
Probablemente, en los medios y métodos se encuentra la mejor
manifestación de la ética política.
Tenemos, pues, dos retos: definir los objetivos e,
inmediatamente, definir coherentemente los medios y
métodos para lograrlos. Son las dos caras de la misma moneda.
d) Acción pública
Ser político es tener una actividad pública. Es imposible tener
una comprensión de la realidad, unas propuestas, unas
alternativas, unos objetivos y encerrarse en sí mismo…La
política es acción abierta pues de lo que se trata es actuar y
convencer a otros, a muchos, de lo que uno se propone.
Ahí tenemos otra diferencia y otra necesidad ante la crisis que
vivimos. Hay que presentar públicamente las alternativas,
actuar públicamente y transformarse en punto de referencia,
tanto por las ideas como por la coherencia, tanto por las
alternativas como por el comportamiento público de las
personas de carne y hueso, reconocibles por todos.
Relaciono este aspecto con la crisis que señalaba al principio:
nadie quiere presentarse como político, cuando debería ser lo
contrario: valorar la consciencia, la búsqueda de alternativas,
tener la valentía de presentarlas (aunque uno, a veces, se
equivoque) y animar a otros a que le sigan. Se trata de renovar
la política haciendo política.
e) Representatividad democrática
Cuando se habla de acción pública, necesariamente hablamos
de gente, de grupos humanos, de sectores y clases sociales. Las
propuestas políticas se presentan en público y las personas las
analizan y, los que están de acuerdo, se identifican con ellas,
iniciándose un proceso de relación ideológica que se va
haciendo compromiso personal.
Cuando la propuesta – y la práctica – se va generalizando, las
ideas, consciente o inconscientemente, se “personifica! (por
eso se dice que ”la política es antropomórfica”) y surge la
representatividad: una o varias personas resumen el sentir de
ese grupo de esa colectividad, identificada ahora con los
objetivos, con la ideología, con las alternativas.
Pero no toda representatividad es democrática. Y este es otro
de los problemas que tenemos en Perú, al igual que en otras
sociedades en el mundo. Se necesitan grupos e instituciones
sólidas, estables, democráticas en su funcionamiento interno,
para lograr una acción política y una sociedad estables y
democráticas también.
Como decíamos antes, algunas personas pueden identificarse
fácilmente con los objetivos, con las personas que los proponen
y que los consiguen, sin importarles los métodos que usen… ahí
surgen los caudillos, la popularidad de algunos personajes
públicos así como la caída de los mismos.
Entendemos la representatividad democrática como un
proceso en el que se gana una auténtica legitimidad al interior
de un grupo humano que es a su vez un grupo político, y desde
este grupo político se gana legitimidad al interior de la
sociedad. Las dos cosas van juntas, corren parejas…
En la acción política pública, al ser masiva, va surgiendo esta
representatividad política en la medida en que los grupos se
van consolidando, organizando en base a sus intereses y
necesidades, identificándose con alternativas y objetivos
concretos. De ahí la importancia de fortalecer la
institucionalidad democrática para fortalecer el conjunto de la
sociedad civil, una de las debilidades que tenemos en el Perú
actual.
f) Dirigentes-gobernantes
Un político, en la línea de la presente reflexión, debe ser
dirigente y gobernante a la vez, Dirigente en el sentido de
representar a alguien, de participar activamente en sus
organizaciones o instituciones, con funcionamiento
democrático permanente, que informa, analiza, propone,
ejecuta alternativas ante los problemas de la organización, de
la sociedad y del país.
Y es gobernante en el sentido de que se atreve a poner en
práctica lo que en la teoría se propuso, asumiendo
responsabilidades, enfrentando los problemas, construyendo
soluciones y no esperando que otros lo hagan.
La experiencia de miles y miles de “dirigentes-gobernantes” de
base en diferentes regiones, sectores sociales y campos de
acción por todo el Perú es una exigencia y un aporte a la
renovación de la política, al desnudar, en la práctica, a los
políticos tradicionales que, con las excepciones
correspondientes, ni don “dirigentes” (pues ya no representan
a nadie,,,,) ni son “gobernantes (pues dejan de lado el
compromiso y no toman decisión alguna). Estoy convencido de
que avanzar en esta línea de “dirigentes-gobernantes” es, hoy
por hoy, un camino seguro para la renovación de la política a
partir de lo local asumiendo responsabilidades de gobierno
desde lo concreto, desde la vida diaria de los ciudadanos y,
siempre, con una visión amplia, nacional y hasta internacional.
2, NUESTRA COMPRENSION DE LOS FACTORES DE PODER
La política está relacionada con la conquista del poder, ya que
hablamos de una acción pública para lograr objetivos sociales.
Conviene, entonces, reflexionar sobre los factores de poder, su
funcionamiento y la relación que existe entre ellos.
En la medida en que la sociedad se ha hecho más compleja,
ante la existencia de un número cada vez mayor de sectores y
grupos sociales, cada uno con sus propios intereses y ante el
avance de la ciencia y de la tecnología, la mecánica del poder se
ha hecho, también, más compleja. Es poco menos que
imposible que una sola persona o hasta un solo grupo tenga
todo el poder en sus manos. Eso es cosa de épocas pasadas.
Por eso ya no es correcta la idea de que teniendo el gobierno se
tiene ya “todo” el poder. Se tendrá una parte, inclusive una
parte importante, pero no se controla, definitivamente todos
los factores de poder.
En la sociedad actual, el poder real se encuentra compartido y
se dan unas relaciones especiales , muchas veces
contradictorias, entre los diversos factores que implican un
determinado funcionamiento del poder y, consecuentemente,
posibilitan diferentes maneras de llegar al poder, por lo que, a
partir de la experiencia concreta a nivel mundial, encontramos
los factores de poder más importantes.
a) La ideología.
Es un poder pues, en el sentido que venimos reflexionando,
ser consciente y proponer alternativas a los problemas de
una sociedad determinada, tener ideas, acertar en los
objetivos y alcanzarlos genera un reconocimiento que va a
permitir poder movilizar a la gente, poder utilizar recursos
de diverso tipo,
Si recordamos a los filósofos griegos, cuando las ideas se
llevan a la práctica, con honestidad y coherencia, se acercan
a la verdad y se imponen a la falsedad y a la mentira de
manera que la verdad es también un tipo de poder; “la
verdad nos hace libres” se decía, y es cierto porque cuando
tenemos planteamientos correctos, cuando estamos
convencidos de ellos, actuamos con más firmeza
manifestando un gran poder personal que puede llegar a
influir sobre miles y miles de personas.
A lo largo de la historia hay muchísimos ejemplos de cómo
las ideas, la ideología, es anterior a otras acciones y factores
de poder, por ejemplo: primero alguien se dio cuenta de que
todos los seres somos iguales y de ahí surge el movimiento
por la abolición de la esclavitud de otros seres humanos:
primero alguien pensó que un pueblo no puede someter a
otro y después vino la independencia de las colonias; las
ideas religiosas cuando se han ido institucionalizando se han
transformado en poder, el cristianismo, el Islam… y, así,
podríamos seguir recordando cómo las ideas han ido
cambiando el mundo a lo largo de los siglos. Tener ideas es
ya tener cierto poder. Y, en política, cunado las ideas se
unen con la coherencia, con el conocimiento profundo de la
realidad, con objetivos y propuestas, se transforman en
ideología ya sea de una persona o de un grupo. Y, entonces,
la ideología se transforma también en poder.
b) La fuerza
Que, históricamente, es el factor que más comúnmente se
reconoce como poder por ser el más evidente desde la
época más primitiva de la humanidad.
A pesar de la complejidad de la sociedad del Siglo XXI que ya
comentamos, la fuerza, en todos sus aspectos, desde las
Fuerzas Armadas, los ejércitos de un Estado, la policía, la
fuerza bruta, criminal a veces, siguen siendo desde la
antigüedad hasta ahora un factor de poder. Tienen poder
porque pueden obligar a los demás a obedecerles por la
violencia, por el temor….se trata, como lo decimos
comúnmente, los que ostentan “la ley del más fuerte”.
Se entiende estamos hablando tanto de los ejércitos que
obedecen a las autoridades civiles democráticas como a los
que toman por asalto el poder. Demasiadas experiencias de
este tipo tenemos por el mundo y, de manera especial, en
América Latina con los golpes militares (justamente les
llamamos “golpes”…la fuerza bruta) que nunca terminan
beneficiando al pueblo, nunca.
c) La riqueza
El ya conocido poder económico, sobre el que no hay que
decir mucho pues todos lo tenemos claro: ejerce una gran
influencia en la sociedad a todos los niveles, incluyendo, por
el tema que estamos tratando, en la política y en la marcha
del estado.
“Poderoso caballero es Don Dinero” cantaba Quevedo hace
ya 500 años…!! Compra conciencias, compra gobernantes,
compra mercenarios, pensando en sus intereses.
Debemos entenderlo bien porque la economía forma parte
de la vida real de las personas, de las sociedades y de las
naciones, y ahí estamos todos: los trabajadores, los
empresarios, los comerciantes, los consumidores, los
legisladores, etc. etc. y, sin la economía, no podríamos
subsistir. Pero desde la política, al ser actividad pública que
busca el poder para gobernar, se relaciona directamente con
la economía, con el fin de que la riqueza de un Estado, de
una Nación sea parte del “bien público”, generándose
nuevas riquezas desde lo privado y desde lo público para
que todos los ciudadanos vivamos dignamente, de manera
que, en teoría, no debería haber contradicción entre el
poder político y el poder económico pero sabemos que no
es así ya que la mayoría de las veces el segundo quiere
someter al primero.
d) La institucionalidad-
Se trata de que las organizaciones que están presentes en
una sociedad funcionen de manera permanente,
democrática, cumpliendo sus funciones, respetando campos
de acción; algunas de ellas pueden tener un ámbito de
acción nacional, así como unas pueden ser públicas y otras
privadas.
Consideramos, entre otras, a las organizaciones sociales y
representativas de base, gremiales, culturales e
intelectuales, empresariales y comunicacionales hasta las
aquellas consideradas políticas como los partidos, el sistema
judicial y electoral, el Congreso de La república y los
diferentes organismos de gobierno. Todos ellos, a diferentes
niveles, son agentes de acción, de control y de movilización,
por lo tanto son factores de poder.
La institucionalidad es la única que permite proponerse
objetivos de mediano y largo plazo, por eso es tan
importante que, sin ella, no hay auténtica gobernabilidad en
una nación, y se cae en el cortoplacismo y en el caudillismo,
dependiendo siempre de una persona o de un pequeño
grupo que controla, en ese momento, el poder. Cuando las
instituciones funcionan democráticamente, cumpliendo sus
objetivos y funciones, alcanzando objetivos, todo un país
funciona bien y, con toda seguridad, avanzará hacia una
sociedad más justa.
e) Los medios de comunicación masiva.
Son, en la sociedad moderna, un importante factor de poder
por el peso ideológico, cultural, informativo que tienen y por
su influencia directa en la formación de la llamada “opinión
pública”, tan importante para la política y para el poder, y
en la creación de liderazgos, de modelos a imitar de acuerdo
a sus intereses.
Los diarios, las revistas, la radio, la televisión, la publicidad,
el internet, el Facebook y el whatsapp y otros nuevos
similares que sigue creando la tecnología en este siglo, se
van equiparando más y más con los otros dos factores de
poder ya señalados: la riqueza y la fuerza, (recordemos que,
a diferencia de solamente tres décadas, las personas más
ricas del planeta están relacionados con la tecnología de la
información…) por la capacidad que dan a quienes los
controlan de extender u ocultar información, de enfatizar o
empequeñecer los hechos reales, de levantar o de hundir a
las personas, de inventar mitos y mentiras, etc. Y lo pueden
hacer a nivel masivo y a una rapidez increíble llegando al
momento a millones de personas, por no decir a toda la
humanidad a la vez.
Hay que señalar que, poco a poco, están teniendo el poder
de educar a las masas por encima del sistema educativo
tradicional, como son las aulas de escuelas, colegios y
universidades. Lo “virtual” se ha ido imponiendo en
nuestras vidas y modelando nuestro modo de pensar, de
querer, de valorar cosas, situaciones y personas y, con todo
ello, nuestra manera de actuar en sociedad y en la política.
Pensando en positivo, este gran poder de los medios de
comunicación y de la tecnología definitivamente puede
utilizarse de manera democrática y basándose tanto en la
verdad como en los objetivos de construir tolerancia y
solidaridad entre todos los habitantes del planeta. Todo ello
es realmente posible y forma parte de las propuestas de
cambio del modelo global de desarrollo, de las relaciones
sociales y del convencimiento de que se puede construir una
civilización universal con los aportes de todas las culturas
existentes en el mundo.
f) Las relaciones sociales
Son un factor de poder desde tiempos inmemoriales…y así
se mantienen hasta nuestros días. La “cercanía” al poder
oficial, en sus diferentes niveles nos da “pequeños poderes”.
Quién no ha solicitado alguna vez la ayudita de un familiar,
de un compadre o de un amigo que ocupa un puesto
importante para resolver un problema? Quién no conoce a
un “asesor· que no tiene cargo oficial alguno pero que
influye directamente en la toma de una u otra decisión?
Se llega a crear una red de poder a partir de relaciones,
inclusive, por encima de ideologías, de las instituciones y de
los partidos políticos. Una red de relaciones que,
generalmente, dura más en el tiempo que un período de
gobierno por lo mismo que se basa en la amistad, en el
conocimiento y favores mutuos, en la utilización de canales
no legales, muchas veces oscuros, para alcanzar beneficios
concretos.
Estos poderes hacen mucho daño a la sociedad, a la
democracia, al desarrollo de la Nación y a los valores,
perjudicando, precisamente a la política y a lo político tal
como lo venimos comentando.
Resumiendo; un político, como persona consciente, debe conocer todos
estos factores de poder, sabiendo que no siempre la relación entre ellos
es armoniosa, y entenderlas en un contexto y en un tempo determinado
para hacer política proponiendo con honestidad y coherencia objetivos
alcanzables que beneficien a la mayoría.
Más concretamente, la política debe contribuir a democratizar todos y
cada uno de los poderes para democratizar la sociedad para que todos,
absolutamente todos sin excepción, vivamos con dignidad. Por eso,
insistimos, es necesaria la política y que todos seamos políticos.
Lima, agosto 2020, para el Taller de Liderazgo en
Medio de la pandemia mundial.