Las inversiones extranjeras en América Latina, 1850-1930
Marichal, Carlos
Published by El Colegio de México
Marichal, Carlos.
Las inversiones extranjeras en América Latina, 1850-1930: nuevos debates y problemas en historia económica
comparada.
El Colegio de México, 1995.
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INTRODUCCIÓN
E L ESTUDIO HISTÓRICO de las inversiones extranjeras en cualquier
región o periodo es, por definición, un desafío "transnacional", y
aún más en el caso de un espacio geográfico tan amplio como el de
América Latina. La compleja dinámica económica generada por múlti-
ples flujos de fondos, bienes y tecnología de los países exportadores de
capital a las naciones importadoras de capital hace que éste sea un
campo de investigación que puede, y debe, situarse dentro de la histo-
ria económica comparativa. En este volumen se incluyen ensayos sobre
esta temática escritos por especialistas de tres grandes regiones: Améri-
ca Latina, Norteamérica y Europa; todos ellos demuestran la utilidad de
analizar los intercambios en el largo plazo entre estos "macroespacios",
con objeto de obtener una visión a la vez panorámica y profunda de una
serie de problemas de la historia económica que siguen siendo de
gran actualidad.
Aun cuando la diversidad geográfica es uno de los ejes de la presente
colección de trabajos, es menester reconocer que otras preocupaciones
son más bien temáticas. De hecho, los problemas que se plantean en
esta docena de ensayos y, sobre todo, los nuevos enfoques que apor-
tan son indicativos de algunas de las principales direcciones que siguen
actualmente las investigaciones en este campo, y sugieren numerosas y
estimulantes posibilidades para estudios posteriores. A estas cuestiones
dedicamos estas páginas introductorias, con objeto de proporcionar al
lector un marco de referencia general que le permita adentrarse en una
serie de debates de la historia económica comparada latinoamericana
que cobran vida a partir del estudio de casos históricos por demás di-
versos.
No obstante, también debemos aclarar que, además de ofrecer elemen-
tos para el debate histórico, uno de los aportes igualmente importantes
de los ensayos aquí reunidos es indicar algunos grandes huecos que ape-
nas comienzan a llenarse en la bibliografía sobre la evolución histórica
de las economías de los diversos países latinoamericanos. De hecho, los
16 autores de este volumen --que constituyen un grupo internacional
muy diverso-- están familiarizados con los avances metodológicos más
11
12 INTRODUCCIÓN
significativos en diferentes latitudes y por ello pueden sugerir nuevos
caminos a la historiografía económica latinoamericana para que ésta pue-
da avanzar y ocupar poco a poco un lugar más destacado dentro de la
historiografía internacional.
PROBLEMAS DE CUANTIFICACIÓN
Uno de los problemas y retos clave que enfrenta la historia económica
latinoamericana es la reconstrucción de la base estadística sobre la que
se pueden construir análisis teóricos que expliquen las principales ten-
dencias observadas. Los trabajos incluidos en el presente volumen con-
tribuyen a esta tarea, pero indican que es necesario lograr una recons-
trucción cuantitativa más completa y precisa de los flujos anuales de la
inversión extranjera y de sus ciclos en cada uno de los países latino-
americanos. Es claro que a pesar de la existencia de algunos estudios
precursores --como los de J. F. Rippy y de Irving Stone sobre inversio-
nes británicas en America Latina, o los de Cleona Lewis y de Barbara
Stallings sobre inversiones norteamericanas-, las series anuales siguen
siendo discutidas, en particular las que se refieren a los niveles reales de
las inversiones directas que son, en efecto, el objeto de estudio principal
de este volumen. 1 Lo mismo puede afirmarse con mayor razón en lo
que respecta a las inversiones extranjeras de otros países que comen-
zaron a exportar capitales a América Latina hacia finales del siglo XIX,
como Francia, Holanda, Alemania, Bélgica o Canadá, pero sobre los cua-
les .no contamos siquiera con estimaciones anuales de sus inversiones
en el exterior.
Una de las propuestas más provocativas que surge de la lectura de los
ensayos aquí reunidos es que existe la posibilidad de reinterpretar la
historia económica del periodo en función de una compleja red super-
puesta de corrientes de capital que provenían de varias de las naciones
industrializadas del Atlántico Norte, las cuales, en su conjunto, impulsa-
ron procesos de transformación y modernización económica fundamen-
tales en diversas regiones del vasto espacio latinoamericano. 2 No obs-
1 ].F. Rippy, British Investments in Latin America, 1822-1949, Hamden, Conn., Archon Books,
1959; Mathew Simon, "The Pattern of New British Portfolio Foreign Investment, 1H65-1914", en
A.R. Hall (comp.), 1be Export qf Capital from Britain, 1870-1914, Londres, Methuen, 1968,
pp. 15-44; Ckona Lewis, America's Stake in International Investments, Washington, The Brookings
Institution, 1938; Barbam Stallings, Banker to the Third World: US Portfolio Investment in Latin
America, 1900-1980 ,Berkeley, University of California Press, 1987.
' A menudo, t1ujos simultáneos de capital estaban vinculados a su inversión en un mismo pro-
INTRODUCCIÓN 13
tante, estos t1ujos no fueron la única fuente de financiamiento de las ac-
tividades productivas locales; al contrario, fueron el complemento de la
inversión doméstica, destacándose en ciertos terrenos más que en otros.
En terminas generales, los trabajos incluidos en este volumen tien-
den a confirmar que los años de 1880-1914 fueron "la edad de oro" de
la inversión extranjera en la historia moderna de América Latina. En esa
época, tanto el sector público como el privado de la mayoña de los
países del subcontinente se beneficiaron de un extraordinario flujo de
recursos financieros de Europa (especialmente de Gran Bretaña, Francia,
Alemania y Bélgica) y de Norteamérica (los Estados Unidos y Canadá) en
forma de préstamos y de inversiones directas.
Christian Suter afirma en su ensayo que dichos flujos siguieron patro-
nes cíclicos y reseña los a~plios debates teóricos y empíricos que han
centrado su atención en el análisis de las inversiones británicas, las de
mayor volumen e importancia antes de la primera Guerra Mundial. Sus
planteamientos son aplicables asimismo al estudio de las exportaciones
de capitales de otros países. Las diversas cronologías de diferentes co-
rrientes de inversiones extranjeras sugieren, en lo que respecta al ámbi-
to latinoamericano, la coexistencia de ciclos Kuznets y ciclos Kondra-
tiev, superpuestos en las fases de auge y crisis de ciclos exportadores
específicos, por ejemplo de azúcar, café, cobre, plata, guano, lana, trigo,
etcétera.
La dinámica de estos ciclos no puede atribuirse a una sola causa -co-
mo era frecuente en la historiografía tradicional-, sino a una serie in-
terrelacionada de factores temporales y estrncturales que se derivan de
la evolución de las economías de las naciones exportadoras de capital
y de los países latinoamericanos. Para completar el cuadro es necesario
tener en cuenta la forma en que pueden influir el ascenso o la deca-
dencia de una u otra potencia a escala mundial; los ejemplos más nota-
bles los encontramos en el declive de Gran Bretaña (y de Alemania) en
la economía internacional después de 1914 y la creciente preponderan-
cia de los Estados Unidos, ambos fenómenos de importancia fundamen-
tal en los movimientos de capitales.
Sin embargo, la comprensión cabal del papel y de la repercusión de
las inversiones extranjeras obliga a ir más allá de un marco global o agre-
yecto empresarial o empréstito. Como demuestran varios ensayos de este volumen, un núme-
ro significativo de empresas se fundaron con capital de varios países. Este tema, poco analizado
en la historia económica latinoamericana, fue definido por el trabajo precursor de D.C.M. Plan, Joo-
reign Finance in Continental Europe and the USA, 1815-1870: Quantities, Origins, Functions and
Distribution, Londres, Allen and Unwin, 1984.
14 INTRODUCCIÓN
gado pues, en efecto, existen muchas inversiones de diferente natura-
leza. Si bien es cierto que tradicionalmente se sostenía que la inversión
de cartera ("portafolio") era predominante, la investigación reciente in-
dica que también era sustancial la inversión directa en gran número de
empresas productivas, comerciales y financieras en toda la región.3 Co-
mo sugiere Charles Jones en su ensayo, la distinción señalada ha resul-
tado engañosa para el estudio específico de las inversiones británicas
en América Latina, pues una parte considerable del capital de cartera emi-
tido por diversas empresas fue utilizada como si fuera inversión directa.
Jones propone, por lo tanto, que estudios futuros intenten establecer
más bien el nivel de la inversión directa como porcentaje del total de la
inversión externa. Sin embargo, se requiere mucho trabajo de investi-
gación en los archivos de varias empresas para descubrir exactamente
cómo éstas obtenían y administraban sus capitales.
Por otra parte, los problemas que implica calcular la totalidad de flu-
jos anuales de capitales se complican por la falta relativa de estadísticas
macroeconómicas históricas de gran número de países latinoamerica-
nos. El problema es grave, pues sólo midiendo la inversión extranjera
como porcentaje de la formación de capital total se puede evaluar su re-
percusión en las economías receptoras. Si este tipo de evaluación se
realiza en los niveles de sectores o empresas, puede a su vez resultar
de considerable utilidad para estudios microeconómicos, los que pos-
teriormente pueden situarse más cómodamente dentro del marco de
referencia macroeconómico. En este sentido, puede decirse que los his-
toriadores económicos de América Latina trabajan en condiciones com-
parativamente dificiles puesto que ciertas variables clave, como las esti-
maciones de las balanzas de pagos u otros elementos fundamentales, no
han sido reconstruidas aún para largos periodos, lo cual dificulta el diá-
logo científico sobre ciertos problemas de la evolución macroeconómi-
ca con colegas de Europa o de los Estados Unidos que ya cuentan en su
haber con estos conocimientos básicos. 4
j Esta tendencia fue señalada en primer ténnino por l. Stone, "British Direct and Portfolio Invest-
ment in Latin America before 1914", ]ournal ofEconomíc Hístory, núm. 37, 1977.
4 No obstante, en varios países latinoamericanos existen importantes series cuantitativas que han
reconstruido historiadores como Carlos Peláez y Wilson Suzigan para Brasil, Roberto Cortés Con-
de para Argentina o Marcos Mamalakis para Chile, que señalan la posibilidad de elaborar halanzas de
pagos confiables del siglo xtx. Sin embargo, sus bases estadísticas todavía no son suficientemente
completas para poder compararlas con las estimaciones para el mismo siglo publicadas por Albert
Imlah para Gran Bretaña o por Douglas North para los Estados Unidos.
INTRODUCCióN 15
ÜRÍGENES Y DISTRIBUCIÓN: LA GEOGRAFÍA DE LAS INVERSIONES
El análisis de las distintas empresas extranjeras que operaban en América
Latina indica la considerable diversidad de sus capitales y, en un buen nú-
mero de casos, la capacidad de los empresarios-promotores para obtener
y combinar fondos de varios mercados financieros con objeto de apoyar
el lanzamiento de grandes compañías a lo largo y ancho del subconti-
nente. Pero los ensayos que aquí se incluyen sugieren que existen varios
problemas que no pueden ser resueltos simplemente con el análisis de
la emisión de acciones en los mercados de capitales. 5 Según indican los
estudios sectoriales y regionales, la transferencia de recursos financie-
ros y reales que implican las inversiones extranjeras debe ser analizado
a partir de archivos de empresas que tienden a demostrar algo paradó-
jico: que las fuentes locales de capital a menudo contribuyeron a impul-
sar determinadas empresas de "capital extranjero". De hecho, esto con-
firma la propuesta de D. C. M. Platt de tener más en cuenta los flujos
diversos y frecuentemente superpuestos de capitales. 6
El predominio del capital británico en el total de las inversiones ex-
tranjeras en América Latina durante el siglo XIX tiende a ser confirmado
por investigaciones recientes, pero deben señalarse algunos matices im-
portantes. Por un lado, si bien es claro que las inversiones y préstamos
británicos estaban distribuidos de manera extensiva en los decenios de
1860y 1870, entre 1880y 1914 se concentraron en cinco países: Argenti-
na, Brasil, Mexico, Chile y Cuba. (Véase gráfica 3 en nuestro Apéndice Es-
tadístico.)
Respecto a la distribución sectorial, es claro que la inversión británica
directa era más variada que la de cualquier otro país exportador de capi-
tales; los ferrocarriles absorbían el mayor porcentaje, pero los servicios
públicos, minas, empresas de tierras, bancos, compañías de seguros y
compañías mercantiles también atrajeron el interés de los inversionistas
ingleses. Esta gran diversidad y volumen de inversiones plantea una se-
rie de interrogantes que todavía tienen perplejos a los historiadores en
s Ello confirma la propuesta de investigadores que han estado trabajando series largas y amplias
de exportaciones de capitales británicos, especialmente el trabajo monumental de Lance E. Davis
y Robert A. Huttenback, Mammon and tbe Pursuit of Empire (Cambridge, Cambridge University
Press, 1986), que fue más alla de los archivos de la Bolsa para analizar la documentación interna
de varios cientos de empresas británicas que operaban en numerosos países.
6 En varios estudios Platt ha señalado estos flujos diversos y simultáneos, en particular los pro-
venientes de Londres en el siglo XIX. Véase D.C.M. Platt, Foreign Finance, pero compárese con la
critica de Charles Feinstein, "British Overseas lnvestments in 1913", Economic History Review, segun-
da serie, núm. xun, 1990, pp. 288-295.
16 INTRODUCCIÓN
lo que se refiere a la sorprendente abundancia de capitales en el mer-
cado financiero de Londres destinados a la inversión internacional du-
rante el siglo XIX y al menos hasta 1914.
No obstante, existían terrenos en los que los banqueros y empresa-
rios británicos -a pesar de sus ventajas, por el manejo del mercado fi-
nanciero londinense- tuvieron que ceder el lugar a empresas y grupos
empresariales de otras naciones. Como señala en· su trabajo Frédéric
Mauro, fue innegable la contribución del capital francés a numerosos sec-
tores económicos en varios países latinoamericanos. La construcción de
complejos ferroviarios y portuarios en Argentina y Brasil absorbió la ma-
yor parte de la inversión francesa, pero no deben ignorarse otros inte-
reses: los inversionistas franceses, por ejemplo, ejercieron una fuerte
influencia en la promoción de una serie de bancos de Estado en países
como México, Haíti y Bolivia, entre otros.7Los grandes bancos de París,
por otra parte, dedicaron cuantiosos recursos a la compra-venta de un
fuerte volumen de bonos gubernamentales (en particular de Argentina
y Brasil) desde fmes del siglo XIX hasta 1914, aunque tampoco debe
olvidarse la extraordinaria y desastrosa aventura financiera representada
por la primera Compañía del Canal de Panamá entre sus inicios en 1880
y el año de 1889, cuando se produjo su estrepitosa quiebra.R En térmi-
nos generales -como argumenta Mauro-, lo que despertó primordial-
mente el interés de los inversionistas y empresarios franceses fue una
combinación de contratos de obras públicas cum negocios financieros,
lo cual no era de extrañar, dadas sus ventajas comparativas en estos te-
rrenos (fenómeno que sigue siendo válido en el caso francés de hoy
día, a fmales del siglo xx). 9
La dinámica de los flujos de capital germano hacia América Latina es-
tuvo influida por factores tecnológicos de manera más nítida que en los
casos francés y británico. Es cierto que inicialmente los grupos financie-
ros alemanes mostraron interés en las fmanzas mexicanas y argentinas
7 La referencia comprende al Banco Nacional de México, la Banque Nationale d'Haiti y el Banco
Nacional de Bolivia, todos los cuales recibieron cuantiosos aportes de capital francés a fines del si-
gloxlx.
• Sobre el tema véase el estudio clásico de Jean Bouvier, Le sca11dale de Panama, Pañs, 1963, y
Hubert Bonin, Du canal a /afinance, 1858-1987, París, Economica, 1987.
9 Sobre esta estrategia pueden verse numerosos ejemplos históricos en Jean Bouvier y René Gi-
rault, L'imperialismefranfais d'avant 1914, Mouton/Écoles des Hautes Études en Sciences Socia-
les, París, 1976. Los éxitos actuales de grandes empresas de Francia en la contratación de obras
públicas en América Latina (especialmente en contratos para construcción de metros y trenes, ser-
vicios telefónicos y modernización de servicios de aguas) son registrados cotidianamente en la
prensa financiera.
INTRODUCCIÓN 17
(tomando varios empréstitos en el decenio de 1880-1890), pero luego
cambiaron su estrategia para canalizar el grueso de las inversiones hacia
el sector de la producción y distribución de energía eléctrica en diver-
sos países latinoamericanos. 10 El liderazgo tecnológico de la industria
eléctrica germana en el ámbito mundial --en particular de las empresas
AEG y Siemens- contribuyó a que se convirtieran en los principales
motores de la inversión alemana en países corno Argentina y Chile. Pero
a pesar de los impresionantes avances alcanzados en el primer decenio
del presente siglo, éstos se vieron seriamente afectados por la primera
Guerra Mundial--como señala George F.W. Young- y sus consecuen-
cias fueron realmente catastróficas para gran número de empresas ale-
manas en la región.
Otros países que exportaban capital a América Latina incluían a Bél-
gica, Holanda, Suecia y Suiza y, en menor grado, Italia y España. Aunque
existen pocas publicaciones que analizan en detalle estos flujos "secun-
darios", no se les debe ignorar. Como se señala en varios de los trabajos
incluidos en este volumen, la participación del capital belga y suizo, por
ejemplo, fue fundamental en el desarrollo de las grandes empresas eléc-
tricas y tranviarias de la ciudad de Buenos Aires (la segunda ciudad del
hemisferio americano en esa época). Pero la influencia de los capitales
de este conjunto de países europeos también fue importante en otros
sectores económicos en diversas regiones latinoamericanas: en la ban-
ca, el comercio de importaciones, el petróleo, el comercio de gr.mos,
etc. De hecho, una de las conclusiones de la investigación reciente es
que para comprender el papel de las inversiones extranjeras en Améri-
ca Latina se requiere dedicar mucha más atención a estos flujos menos
cuantiosos pero estratégicos.
La preponderancia de las inversiones de los Estados Unidos en Amé-
rica Latina comenzó a sentirse apenas en la década de 1920, fenómeno
que ha sido señalado en excelentes trabajos recientes, como los de Bar-
bara Stallings. 11 Las nuevas series anuales que presenta esta autora ofre-
cen material importante para historiadores que desean trabajar sobre las
tendencias macroeconómicas. Sin embargo, dichas estadísticas deben ser
complementadas por investigaciones adicionales sobre las inversiones
10 No obstante el predominio de las inversiones en el sector eléctrico, no hay que olvidar los im-
portantes intereses alemanes en los ramos de la banca y el comercio en gran parte de América La-
tina. Un trabajo precursor fue el libro de Luis Sommi, Los capitales alemanes en la Argentina, Bue-
nos Aires, Claridad, 1943.
11 Barbara Stallings, Banker to the 1bird World: U.S. Portfolio Investment in Latín America,
1900-1986, Berkeley, University of California Press, 1986.
18 INTRODUCCIÓN
directas efectuadas por empresas y empresarios norteamericanos desde
fines del siglo XIX. 12
Debe recordarse, en este contexto, que el grueso de las inversiones
de los Estados Unidos antes de 1914 se concentraron en dos países: Mé-
xico y Cuba, aunque posteriormente cobraron mayor auge los flujos de
capitales hacia otras naciones latinoamericanas. Dos ensayos en este vo-
lumen: los de Mario Cerutti y de Paolo Riguzzi, subrayan los estrechos
vínculos económicos que se establecieron entre México y los Estados Uni-
dos antes del estallido de la Revolución Mexicana en 1910. Sin embar-
go, los fuertes flujos de capital fueron cortados por el estallido de los
conflictos revolucionarios, con lo que se frenó el proceso de integración
económica entre ambos países durante casi medio siglo, fenómeno que
merece la pena estudiar en profundidad.
Uno de los aspectos más curiosos y significativos de la inversión es-
tadounidense en México durante el Porfiriato es que fue impulsada por
el recurso simultáneo a mercados financieros de los Estados Unidos y de
Europa. Un ejemplo notable fue el financiamiento de las mayores em-
presas ferroviarias mexicanas de la época (los ferrocarriles Central y Na-
cional, ambos iniciados en el decenio de 1880) que dependieron inicial-
mente de capitales obtenidos en las bolsas de Boston y Nueva York pero
que posteriormente pudieron reunir cuantiosas sumas en la Bolsa de
Londres. La gerencia de estas grandes corporaciones (las mayores de Mé-
xico en la época) era norteamericana, pero la procedencia de los capi-
tales era variada. 13
A partir del análisis de la evolución histórica de los grandes grupos
canadienses --tranviarios y eléctricos- que emprendieron obras impor-
tantes en México y en Brasil desde comienzos del siglo se descubren
tendencias similares, según puede observarse en el ensayo de Christo-
pher Armstrong y Vivien H. Nelles. En ambos países los empresarios ca-
nadienses reunieron una buena parte del capital de inversión no sólo en
Canadá sino también en los Estados Unidos y en Europa. El papel de es-
tos empresarios canadienses -virtualmente ignorado en la historiogra-
fta tradicional sobre la historia económica latinoamericana- es de es-
u Un buen punto de partida es el trabajo poco citado de Thomas K. O'Horo, •American Foreign
Investments and Foreign Policy: The Railroad Experience, 1865-1898", tesis doctoral de 1976 de
Rutgers University, que se centra en el caso de México pero efectúa amplias comparaciones inter-
nacionales.
13 Aparte de las inversiones de capital privado, debe tenerse en cuenta que desde el decenio de
1880 el gobierno mexicano también aportó cuantiosas sumas a an1bas empresas, primero en forma
de subsidios a la construcción y luego de 1904 a través de la creación del holding de Ferrocarriles
Mexicanos.
INTRODUCCIÓN 19
pecial interés como ejemplo de la complejidad de las operaciones tecno-
lógico-financieras que impulsaron capitalist~s de algunos países que no
alcanzaban a incluirse en la categoría de "grandes potencias".
LA ANATOMÍA DE LAS EMPRESAS EXTRANJERAS EN AMÉRICA LATINA
Una segunda problemática general que se observa con claridad a partir
de los ensayos de este volumen es la utilidad de desarrollar una tipología
histórica de las empresas extranjeras que operaban en América Latina.
De hecho, uno de los resultados más estimulantes de la investigación
reciente es que sugiere queJa taxonomía de las grandes empresas que
operaban en América Latina desde fines de siglo puede ofrecer elemen-
tos importantes para el debate abierto por Chandler sobre la evolución
histórica de la estructura y estrategia de las corporaciones modernas y
para el debate sobre los oñgenes de las modernas "multinacionales" .14
En este sentido, puede observarse que uno de los nuevos campos de
investigación que ha comenzado a desarrollarse en los últimos 20 años
ha sido la "historia de empresas" (o, para usar la terminología inglesa,
business history) de los países de América Latina, la cual incluye no só-
lo el análisis de compañías sino asimismo la historia de los empresarios
que las promovieron. La historia de las mayores compañías que opera-
ban en Argentina, Brasil, México, Chile y otras naciones ha avanzado a
un paso relativamente rápido en el último decenio, en particular, y ha
modificado nuestra concepción de la evolución histórica de distintos sec-
tores económicos a la vez que ha modificado los conceptos tradiciona-
les que se tenían acerca de las grandes empresas internacionales que
dominaban dichos sectores.
En efecto, mientras que los términos empresa "multinacional" o "trans-
nacional" se popularizaron en los decenios de 196o y 1970, es claro que
hoy en día dichas expresiones no resultan suficientemente precisas pa-
ra el historiador económico interesado en estudiar las complejas y di-
versas estructuras de empresas que se desarrollaron desde el siglo XIX
en diferentes ámbitos económicos, sociales y políticos. En fechas más re-
14 Alfred D. Chandler, '!be Visible Hand: '!be Managerial Revolution in American Business,
Cambridge, Mass., Harv~rd University Press, 1977; A. Teichova, M. Lévy Leboyer y H. Nussbaum
(comps.), Multinational Enterprise in Historical Perspective, Cambridge, Mass., Cambridge Uni-
versity Press, 1989; Peter Hertner and Geoffrey Jones (comps.), Multinationals: Ibeory and History,
Londres, Aldershot/Gower, 1986; Mira Wilkins, "The History of European Multinationals: A New
Look",]ournal ofEuropean Economic History, vol. 15, núm. 3, 1986, pp. 483-510.
20 INTRODUCCIÓN
dentes se han "inventado" otras categorías para describir algunas de es-
tas corporaciones internacionales, como es el caso del concepto formu-
lado por Mira Wilkins de free-standing companies para referirse a las
empresas "tipo" de capital británico que operaban fuera del Reino Uni-
do, fuese en América, África o Asia. Por otra parte, son de utilidad otras
expresiones como holding companies, "grupos financieros", "grupos em-
presariales", "empresas mixtas", etc. En efecto, algunas de estas empre-
sas evolucionaron hacia la forma de modernas multinacionales, mientras
que otras no lo hicieron.
Si definimos una empresa multinacional como "una compañía inter-
nacional con múltiples unidades" que "internaliza" actividades produc-
tivas y comerciales en el extranjero dentro de su estructura global, es
posible identificar una serie de empresas multinacionales que ya opera-
ban en América Latina desde fines del siglo XIX. Entre las primeras se
contaban los bancos británicos y alemanes, aunque debe indicarse que
la estructura de operaciones de los bancos británicos en la región era
más libre que la de los bancos alemanes, que eran filiales de alguno de
los grandes bancos "D", en particular del Deutsche y Dresner Banks. 15
Otros ejemplos de la temprana aparición de "multinacionales" en Amé-
rica Latina incluían a las grandes empresas de seguros de los Estados
Unidos y de Europa que establecieron filiales a partir del decenio de
1880, las principales corporaciones eléctricas alemanas y norteamerica-
nas que efectuaron fuertes inversiones en diversos países desde princi-
pios de siglo, una serie de empresas mineras (entre las mayores de ellas
se contaban la Anaconda, la Kennecott y la American Smelting and Re-
fining), algunas empresas agroindustriales (como las empresas de carnes
Swift y Armour de los Estados Unidos) y los gigantes petroleros, Stan-
dard Oil y Shell, sobre todo desde la década de 1920 en adelante. 16
Sin embargo, los trabajos del presente volumen indican la existen-
cia de otros tipos (o "especies") de corporaciones que eran caracterís-
ticos de fines del siglo XIX y principios del xx. Por ejemplo, las mayores
empresas ferroviarias británicas que operaban en América Latina no
eran multinacionales, a pesar de su tamaño; de hecho, las gigantescas
1' Geoffrey Jones señala la singularidad de los bancos británicos: "The corporate structures of
nineteenth-century British multinational banks were distinctive. They were free-standing entities
which did no domestic banking business in the United Kingdom ... " Véase su excelente estudio
reciente, British J"'lultinational Banking, 1830-1930, Oxford, Clarendon Press, 1993, p. 373.
16 La mejor fuente para el estudio de las multinacionales norteamericanas hasta 1914 sigue sien-
do 7be Emergence ofMultinational Enterprise: American Business Abmad from the Colonial Era to
1914, Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1970.
INTRODUCCIÓN 21
empresas del Buenos Aires Great Southem Railway Company o el Pa-
cific-Buenos Aires Railway se contaban entre las 10 mayores empresas
que cotizaban en la Bolsa de Londres en 1914. 17 La mencionada expre-
sión de Mira Wilkins de free-standing company tiene considerable uti-
lidad para describir las corporaciones británicas que actuaban funda-
mentalmente en el exterior, pero tampoco resulta un concepto inclusivo
que comprenda todas las formas de estrategia y de organización de di-
IH
chas empresas.
Otro tipo de compañías que era frecuente encontrar en diversos paí-
ses latinoamericanos eran las "empresas mixtas" en las que el gobierno
participaba financieramente junto con capitalistas extranjeros en el lan-
zamiento y la administración de grandes empresas. Pueden citarse nu-
merosos ejemplos, como es el caso del Ferrocarril Tehuantepec en Mé-
xico (entre 1890 y 1910), el Ferrocarril Central Argentino (entre 1865 y
1882), etc., aunque no se analizan en este libro. Sin duda ofrecen un cam-
po potencialmente rico para la investigación y para los estudios compa-
rativos.
Por otra parte, como lo demuestran los ensayos de Charles Jones y
Frédéric Mauro, los historiadores están dedicando cada vez más aten-
ción a las empresas decimonónicas que estaban construidas a partir de
grupos de empresas estrechamente vinculadas que se especializaban
en diversos sectores pero que mantenían una red de relaciones financie-
ras, comerciales y tecnológicas. Especialmente representativas eran las
grandes empresas de ingeniería y contratistas de obras públicas que se
dedicaron a la construcción de infraestructura; estas compañías realiza-
ban una gran cantidad de obras, utilizando subcontratos para diversificar
sus actividades en diversos ramos en la medida en que se presentaban
las oportunidades apropiadas. En este aspecto las empresas de inge-
niería británicas y francesas estaban a la vanguardia, como era el caso del
grupo inglés de Weetman Pearson en México o los grupos franceses de
Hersent-Schneider en Argentina y la Société de Construction des Bati-
gnolles en Brasil. Pero también debe señalarse la existencia de otros "gru-
pos de inversión" en América Latina que eran muy dinámicos, entre los
17 Para mayor información véase Carlos Marichal, "British and French Investments in Argentina,
1880-1940", tesis doctoral, Harvard University, 1977.
1" "Normally set up in Europe (very typically in England) todo business abroad, these free-stan-
ding firms had a board of directors and a secretary but no operations in the home country. They
were direct investments in that the firm extended over horders and there was the intention of con-
trol." Mira Wilkins, "European Multinationals in ·the United States, 1875-1914", en A. Teichova et al.,
Multinational Enterprise... , p. 56
22 INTRODUCCIÓN
cuales se contaban los grupos de Morrison. Drabble y Kelinwort, estudia-
dos por Charles Jones. 19
Sustancialmente distinta era esa "especie financiera" conocida como
holding company, que comenzó a proliferar a partir de principios de si-
glo, importante sobre todo en el sector eléctrico en gran número de países.
Dichas empresas establecían complejas organizaciones financieras que
unían un conjunto diverso de compañías dedicadas a la producción y
distribución de electricidad en las principales metrópolis del subconti-
nente. La naturaleza de los holdings eléctricos canadienses, alemanes y
belgas es analizada en los ensayos de Armstrong y Nelles, García Heras
yYoung.
En resumidas cuentas, pareceña insuficiente que los historiadores uti-
licen sólo el modelo "chandleriano" de la evolución de las grandes cor-
poraciones para analizar todas las formas de grandes compañías y grupos
empresariales y fmancieros que ya operaban en las economías latinoame-
ricanas desde mucho antes de 1930. Es necesario, por tanto, ahondar en
la discusión de tipologías cada vez más matizadas de las estructuras de las
empresas extranjeras, así como de las empresas locales o autóctonas.
EL ENTORNO ECONÓMICO, SOCIAL Y POÚTICO
DE LAS EMPRESAS EXTRANJERAS
Si bien el análisis de la anatomía estructural de las grandes compañías
puede decir mucho acerca de la historia interna de las empresas y de los
principales ramos económicos, no explica necesariamente su repercu-
sión en el entorno económico y social en el cual operaban ni la naturale-
za de las políticas que regían la relación entre gobierno y empresa. Esta
tarea requiere un esfuerzo complementario que, en el caso latinoame-
ricano, ha llevado cada vez más a adoptar perspectivas regionales de
análisis, combinando el estudio de lo urbano con lo rural en formas
que no eran habituales en la historiografía anterior. Como puede obser-
varse en los ensayos aquí reunidos, actualmente no se considera correc-
to estudiar los sectores agroexportadores y mineroexportadores aisla-
19 También existían otros tipos de asociaciones fmanciero-industriales, como se observa en el
ensayo de George F. W. Young que analiza los intereses alemanes en la región. En este caso, se
puede señalar el peso de "grupos financieros" (asociaciones de grandes bancos y grandes corpo-
raciones industriales) que encabezaron flujos importantes de capitales antes de la primera Guerra
Mundial, un hecho subrayado por economistas como Riesser y Hilferding al analizar las exporta-
ciones de capitales alemanes.
INTRODUCCIÓN 23
dos del resto de la economía, lo cual ha llevado a la virtual caducidad
del concepto de la economía de enclave como forma de entender las
transformaciones económicas y sociales que fueron impulsadas no sólo
ppr el auge y la crisis de ciclos de exportación sino asimismo por la
evolución local de las economías regionales, hecho particularmente re-
marcado en el ensayo de Mario Cerutti.
En este sentido, es menester observar que la investigación reciente so-
bre la evolución de las compañías ferroviarias (que eran las mayores em-
presas en toda América Latina en ese periodo) cada vez presta más aten-
ción a su contribución a la expansión de la producción y de los mercados
internos. Esta tendencia cuestiona el enfoque tradicional, que veía la
repercusión de la inversión extranjera en sistemas de transporte en los
países latinoamericanos esencialmente en función del impulso a los sec-
tores de exportación. En otras palabras, el enfoque tradicional se ha
matizado a partir de un análisis más elaborado y contextualizado que
subraya los "encadenamientos" económicos hacia adelante y hacia atrás
-para usar la terminología de Albert Hirschman- de estas grandes
compañías ferroviarias.
De manera similar, la investigación contemporánea tiende a indicar
la urgencia de dedicar más tiempo y energía intelectual al análisis de las
ciudades latinoamericanas como motores del desarrollo capitalista, inclu-
yendo una amplia gama de nuevas industrias, de empresas de servicios
(financieras y comerciales) y de compañías de servicios públicos (tran-
viarias, eléctricas, de gas, de teléfonos, portuarias, etc.). De nuevo, se
plantea así una revisión y modificación de la historiografía tradicional
que enfocaba las baterías de su análisis al diágnóstico de los sectores más
vinculados a la exportación: plantaciones y minas, ferrocarriles, comer-
cio y financiamiento del comercio. Que fuese así se explica por la he-
gemonía, hasta el decenio de 1970, de ciertos paradigmas intelectuales
acerca de "las etapas" de la evolución económica de América Latina, los
cuales insistían en el predominio absoluto del modelo exportador hasta
el crac mundial de 1929. Por cuanto estos paradigmas están sometidos
desde hace tiempo a una severa y crítica revisión, no resulta sorprenden-
te que los investigadores hayan ampliado sus perspectivas y la agenda
de temas para estudio. Así, por ejemplo, mientras que el análisis de los
ferrocariles recibe todavía considerable atención, se está dedicando un
notable esfuerzo a la reconstrucción histórica del funcionamiento de los
sistemas de transporte urbano de tipo moderno, en particular de las em-
presas tranviarias en las metrópolis de más rápido crecimiento en ese
24 INTRODUCCIÓN
periodo: Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago de Chile, La Habana y la
ciudad de México. Simultáneamente, los investigadores se han dedica-
do al estudio de otros sectores, algunos de ellos vinculados a la segunda
revolución industrial, por ejemplo, la electricidad, el petróleo y las co-
municaciones modernas.
Se han logrado avances importantes en lo que respecta a los orígenes
de las empresas manufactureras modernas, los cuales han modificado
la visión anterior sobre la industrialización en América Latina y su pe-
riodización. Hoy resulta claro que el primer "despegue" de este proceso
se dio en el decenio de 1890 con la constitución de ya muy grandes em-
presas industriales en varios países del subcontinente. Pero no sólo es
relevante la fecha tan temprana de esta industrialización, sino además
la complejidad de las compañías que fueron estableciéndose, tanto des-
de un punto de vista organizacional-administrativo como financiero. Al-
gunas de estas empresas eran de capital local, otras estaban directa-
mente controladas por capital extranjero, mientras que otras combinaban
fuentes de financiamiento de diversa procedencia, internas y externas.
Un caso nada excepcional en esos años lo encontramos en aquellas em-
presas locales -con algunos inversionistas extranjeros- que decidían
recurrir a los mercados financieros europeos para aumentar sus recur-
sos, vendiendo bonos o acciones. En cambio, tampoco era raro que
una empresa que era totalmente de propiedad extranjera recurriera a
bancos locales para solicitar créditos a corto o mediano plazo, al tiem-
po que algunas empresas controladas enteramente por inversionistas
locales solicitaran préstamos de bancos extranjeros que tuviesen sucur-
sales en la plaza. Todos estos hechos son subrayados en el ensayo de
Tamás Szmrecsányi y Flávio Saes sobre Brasil.
Finalmente, cabe hacer notar que otros aspectos vinculados con las
inversiones extranjeras se tratan sólo de manera parcial o tangencial en
este volumen, lo que no debe sorprender, dada la complejidad y diver-
sidad del objeto de estudio. Por ejemplo, el ensayo de Jonathan Brown
sobre las relaciones entre las empresas petroleras y los trabajadores in-
dica la necesidad de que los historiadores económicos tiendan puentes
más anchos y firmes con los historiadores sociales. Y otro tanto puede
afirmarse respecto a la necesidad. de renovar el debate acerca de las re-
percusiones politicas de la inversión extranjera o, a la inversa, el "efecto
recíproco" de la política local en hfevolución de las compañías extran-
jeras, según recuerdan Armstrong y Nelles.
Estas diferentes relaciones recuerdan el carácter multifacético de las
INTRODUCCIÓN 25
transacciones y negocios contemporáneos en la mayoría de los países
de la región e indican la pertinencia de realizar estudios históricos de la
evolución económica de empresas y empresarios en esta época inicial
y decisiva de la modernización económica de América Latina desde me-
diados del siglo xrx hasta el comienzo de la gran depresión de los años
treinta. Ahora resulta evidente que las empresas extranjeras contribuye-
ron de manera sustancial a esta "modernización" y en formas mucho. más
variadas de lo que se suponía. Sin embargo, como lo sugieren todos los
ensayos aquí reunidos, cada vez resulta más claro que la complejidad
de los procesos económicos y sociales desatados no pueden entender-
se simplemente a la luz de la distinción entre capital nacional y extran-
jero. De igual o mayor importancia para el historiador económico son
las relaciones entre ciclos largos y cortos de la economía, la estructura y
estrategia de las corporaciones modernas, los eslabonamientos hacia ade-
lante o hacia atrás forjados por la acción de las nuevas empresas, las po-
líticas laborales de las mismas y las diversas tácticas financieras que adop-
taron para establecerse y crecer en un ambiente político y económico
en constante proceso de cambio. Por último, cabría indicar un tema fun-
damental y novedoso que surge de la lectura de los ensayos reunidos
en este volumen. Nos referimos al hecho de que futuras investigacio-
nes deberán prestar atención no sólo a las fases de inversión de capital
extranjero, sino también a las de "desinversión", es decir, cuando se reti-
raron los capitales de los países latinoamericanos.
CARLOS MARICHAL