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Resumen de La Unidad N5

1) Todo objeto puede ser un signo que refleja y refracta otra realidad más allá de su materialidad. Los signos adquieren significación y pueden distorsionar o ser fieles a la realidad que representan. 2) Dentro del territorio de los signos existen zonas de creatividad ideológica que se orientan de diferentes maneras a la realidad y la refractan de diferentes formas. 3) Los signos surgen de la interacción entre las conciencias individuales que están llenas de signos, y se comunican a través del lenguaje

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Resumen de La Unidad N5

1) Todo objeto puede ser un signo que refleja y refracta otra realidad más allá de su materialidad. Los signos adquieren significación y pueden distorsionar o ser fieles a la realidad que representan. 2) Dentro del territorio de los signos existen zonas de creatividad ideológica que se orientan de diferentes maneras a la realidad y la refractan de diferentes formas. 3) Los signos surgen de la interacción entre las conciencias individuales que están llenas de signos, y se comunican a través del lenguaje

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RESUMEN DE LA UNIDAD N°4. SEMIÓTICA I.

Todo producto ideológico es parte de una realidad natural, social que refleja y refracta otra realidad más allá de
su materialidad. Posee una significación: representa algo que se encuentra fuera de él, aparece como signo. Sin
signo no hay ideología. Imagen simbólica y artística de una cosa es un producto ideológico. La cosa física se
convierte en signo y sigue formando parte de la realidad material a la cual refleja y refracta. Un instrumento de
producción no tiene significación pero puede ser signo ideológico. Hay una marcada frontera de sentido: el
instrumento puede asociarse a los signos ideológicos pero no por eso se borra la frontera entre ellos. Los signos
son cosas materiales y singulares. Todo objeto puede ser signo, con eso adquiere una significación. El signo
refleja y refracta otra realidad que puede distorsionarla o serle fiel. Al signo puede aplicarse criterios de una
valoración ideológica. Ideología=Signos. Todo lo ideológico posee una significación sígnica.
Dentro del territorio de los signos se dividen en zonas de la creatividad ideológica, cada una se orienta a su modo
dentro de la realidad y la refracta a su modo. Cada zona se apropia de una función en la totalidad de la vida
social.
Todo fenómeno sígnico se da en base a algún material. En esta relación la realidad del signo es objetiva. Es un
fenómeno del mundo exterior, él y todos los efectos que produce transcurren la experiencia externa.
La comprensión del signo es el proceso de relacionar un signo dado que tiene que ser comprendido con otros
signos ya conocidos. Esta cadena de la creatividad ideológica y de la comprensión es continua: de un eslabón
sígnico pasamos a otro. Esta cadena ideológica se tiende entre las conciencias individuales. Los signos surgen en
el proceso de interacción entre las conciencias individuales, que están llenas de signos. La creatividad ideológica
está delimitada por la conciencia individual. La especificidad de lo ideológico consiste en el hecho de situarse
entre los individuos organizados como un medio de comunicación.
Signo: territorio interindividual. Es necesario que los individuos estén socialmente organizados, que representen
un colectivo. La conciencia individual es explicada a partir del medio ideológico social. Esa conciencia es un
hecho ideológico y social.
Psicología social= Interacción discursiva. La ideología social se manifiesta globalmente en el exterior (palabras,
gestos, acciones), todo está en el intercambio, en el material verbal. Relaciones de producción y la formación
político-social determinan los contactos de los hombres, las formas y modos de comunicación verbal. Las formas
y los temas de las manifestaciones discursivas están determinadas por las formas y tipos de comunicación
discursiva. La psicología social es un ambiente compuesto de las actividades discursivas y abarca todas las formas
y aspectos de la creación ideológica. Se manifiesta en las formas de enunciado. Las actuaciones discursivas están
interrelacionadas con las exteriorizaciones e interacciones sígnicas.
Las formas de interacción discursiva están relacionadas con las condiciones de una situación social y reaccionan
a todas las oscilaciones de la atmósfera social. En el centro de la psicología social materializada en las palabras se
acumulan las transformaciones y se ponen de manifiesto en los productos ideológicos. Ésta debe estudiarse
desde los temas que son acentos para ella en un momento y desde las formas y tipos de comunicación discursiva
en la cual dichos temas se realizan.
Particularidad de la palabra como signo: omnipresencia social. Penetra en todas las interacciones. En ella se
ponen en funcionamiento los hilos ideológicos que traspasan las zonas de la comunicación social. Por eso es el
indicador más sensible de las transformaciones sociales. Es el medio en el que se acumulan cambios cualitativos
que no logran pasar a una cualidad ideológica. Es capaz de registrar todas las fases transitorias de las
transformaciones sociales.
Lo que posea un valor social entra en el mundo de la ideología. Por eso los acentos ideológicos aparecen como
acentos sociales que pretenden un reconocimiento social y se imprimen en el exterior, sobre el material
ideológico para ese reconocimiento.
La realidad que es objeto del signo se llama tema del signo y cada signo posee su tema. El tema ideológico está
acentuado socialmente. Estos acentos penetran en la conciencia individual, ahí se convierten en una suerte de
acentos individuales porque ella los absorbe y se los apropia. El acento es interindividual. El tema de un signo y
su forma están relacionados, se crían en la misma cuna y representan dos aspectos de la misma realidad, se
examinan en el material verbal.
La existencia refleja en el signo se refracta en él. La refracción del ser en el signo ideológico se determina en la
interacción de los intereses sociales de orientaciones diversas, dentro de un mismo colectivo semiótico: la lucha
de clases. La clase social no coincide con el colectivo semiótico, todas las clases usan una misma lengua, por lo
que en cada signo ideológico se cruzan los acentos de varias orientaciones. Así es que el signo llega a ser la arena
de lucha de clases. El carácter multiacentuado del signo ideológico es su aspecto más importante. Por este cruce
de acentos es que el signo permanece vivo, móvil y capaz de evolucionar. Es el centro de un vivo proceso social
de la comprensión. Lo que hace vivo al signo ideológico lo convierte en un medio refractante y distorsionador de
la existencia. La clase dominante busca adjudicar al signo ideológico un carácter eterno por encima de las clases
sociales pretende reducir al interior la lucha de valoraciones sociales y trata de convertirlo en signo
monoacentual.
Todo signo ideológico posee dos caras. Éste carácter dialéctico del signo se revela en las épocas de crisis sociales
y de transformaciones revolucionarias. Así el signo ideológico es algo reaccionario y trata de estabilizar el
momento anterior en la dialéctica del proceso generativo social para acentuar la verdad de ayer como la de hoy.
Es lo que determina la capacidad refractante y distorsionada del signo ideológico de los límites de una ideología
dominante. Las formas del signo están determinadas por la organización social de los hombres y por las
condiciones de su interacción. Cambian las formas y cambia el signo. El signo ideológico al plasmarse en el
proceso de la comunicación social está determinado por el horizonte social de una época dada y de un grupo
social dado. En las etapas evolutivas de la sociedad existe un círculo de temas expuestos a la atención de la
sociedad y esta atención deposita un acento valorativo.
Para que un tema forme parte del horizonte social de un grupo, suscite una reacción semiótico-ideológica tiene
que estar relacionado con los presupuestos socioeconómicos del grupo, tiene que involucrar una parte de las
bases de la existencia material del grupo.
Acento/Entonación: 1. Todo signo se acentúa, porta una valoración axiológica susceptible de recibir nuevas
acentuaciones. Voloshinov, el signo tiene tres aspectos: significado, tema y acento. El tema es la realidad que es
objeto del signo. En el horizonte ideológico de un grupo hay un conjunto de “temas” que adquirieron relevancia,
estos temas se hallan acentuados valorativamente porque el grupo social se encuentra orientado
axiológicamente respecto a ese tema. Puede ser tema-fetiche o tema-tabú. La acentuación es de carácter social.
Hay acentos individuales que han asumido y hecho propios acentos de un grupo social. Esta valoración recibe
una expresión a través de la entonación: la entonación se conecta con el acento valorativo del signo o enunciado.
Expresa sentimientos agregando una entonación a alguna palabra.
En las sociedades humanas coexisten grupos sociales con diversas orientaciones axiológicas respecto del mismo
conjunto de temas, expresan su posición a través de un material sígnico homogéneo y uniforme: una lengua. Un
signo ideológico para ser vital y productivo debe ser multiacentuado. Este carácter es lo que permite que cada
hablante introduzca sus propios acentos expresivos que utiliza a pesar de los esfuerzos de una coerción social
ejercida por los grupos dominantes que buscan producir signos monoacentuados.
2. Todo enunciado posee un momento expresivo que refiere a la reacción valorativa del hablante frente al
momento temático de su enunciado. En las diversas esferas de la comunicación discursiva, el momento
expresivo, posee un significado y peso diferente. La expresividad es individual y supone la evaluación del autor
respecto al objeto de su discurso. El sistema de la lengua constituye un arsenal virtual de recursos léxicos,
morfológicos y sintácticos que pueden servir a la expresión de las valoraciones del hablante, son absolutamente
neutrales respecto a una valoración determinada. La expresividad el enunciado expresa la actitud del hablante
hacia los enunciados ajenos.
Los géneros discursivos son formas estables de enunciado, asociadas a situaciones y temas típicos de la
comunicación discursiva de una sociedad, representan contactos de los significados de las palabras con la
realidad en sus circunstancias. Así se habla de “expresividad genérica que recubre las palabras y se impone al
autor al momento de elegir un género discursivo.
Para Bajtín hay oraciones cuyo significado transmite por sí mismo un matiz emotivo porque en ellas se ha
cristalizado y convencionalizado los matices expresivos propios de géneros discursivos cotidianos.
En cada época cada círculo social en que se forma y vive un hombre hay enunciados que tienen prestigio y dan el
tono. Los discursos/enunciados están llenos de palabras ajenas que aportan su propia expresividad que se
asimila y se re acentúa por nosotros.
La entonación respecto a la expresividad orienta al enunciado al interior de su contexto, considerando a los
matices entonacionales como procedimientos de re acentuación de determinadas palabras en coyunturas
histórico-sociales específicas. Así es que las palabras adquiridas en la vida política y social, en una situación
determinada, pueden convertirse en un enunciado admirativo.
La atención puesta en los matices entonacionales trata de conceptualizar el lugar específico que le corresponde a
la entonación en la interacción dinámica entre enunciado, sentido y contexto.
Para Voloshinov ningún enunciado, o signo ideológico puede ser separado de su materialidad y dicha
materialidad es histórica y social.
La entonación es el límite que separa el enunciado de su contexto socio-histórico y donde el enunciado se
vincula con el contexto. A través de ella el discurso entra en contacto con la realidad, y el hablante con el oyente.
Es un fenómeno social por excelencia, sensible a las variaciones de la atmósfera social en torno al hablante.
En los límites del discurso la entonación se sostiene en la evaluación social: es la expresión más pura de los
acentos evaluativos que vehiculiza el enunciado y expresa la orientación del hablante con respecto a su oyente, y
la orientación del enunciado respecto a su tema/objeto. Encuentra en la entonación una doble orientación
valorativa.
La entonación expresiva supone una comunidad de valoraciones y se despliega sobre la certeza de una
evaluación social compartida entre hablante y oyente, ahí donde las evaluaciones sociales de hacen difusas. En la
entonación el hablante se orienta dialógicamente hacia el objeto del enunciado y lo convierte en sujeto de una
interacción. La entonación se orienta en relación al oyente; y en relación con el objeto del enunciado, ello lo
defiende o defenestra.
“Las llamadas maneras” son la expresión gestual de la orientación social del enunciado (palabra, gesto, etc),
están sometidas a la orientación social y estructuradas por ella. Las “malas maneras” son la ausencia de la toma
en consideración del interlocutor.
El efecto entonacional que interpela al mundo de los objetos del enunciado están en la base de una serie de
procesos de re significación que aseguran la creación o variación del sentido: una sola y misma palabra o
expresión toman una significación diferente según la entonación que le demos.
Se conecta con las figuras poéticas y con los problemas generales de la semiótica.
Cultura: Es el producto ideológico por excelencia, resultado de las condiciones materiales de producción y lucha
de clases. Para Voloshinov la superestructura de los fenómenos culturales se estudia a partir del signo ideológico
porque es una vasta “zona de creatividad ideológica” donde hay conflictos ideológicos de cada época y de cada
cultura en relación dialéctica. El signo llega a ser la arena de la lucha de clases. Todo acto individual responde a
una lógica cultural basada en la comunicación.
La esfera de la cultura está ubicada sobre fronteras que pasan por todos lados, se extienden a la vida cultural,
reflejándose en cada una de sus partes. Todo acto cultural vive sobre las fronteras: en esto radica su seriedad y
significación. Hay sismicidad en cada fenómeno de la cultura, y es ahí, en su situación y orientación directas en la
unidad de la cultura, que el fenómeno adquiere validez y sentido, y refleja en sí todo, y se refleja en todo. El
concepto de cultura bajtiniano es el resultado del acto humano y su orientación activa hacia la realidad
circundante. Las esferas culturales son esferas cualitativamente diferentes con sus leyes y su singularidad.
Todo fenómeno de la cultura es concreto-sistemático, ocupa una posición de acuerdo con la realidad de las otras
orientaciones culturales pre-encontradas en él y se enmarca en la unidad dada de la cultura. Para Bajtín es
imposible pensar el estudio de un hecho literario sin pensar en los modos de refracción del orden cultural.
Cultura Carnavalizada: Los aportes de Bajtín so el análisis semiótico de importantes fenómenos culturales cuyo
caso es la “cultura de la risa” en sus manifestaciones corporales, verbales y rituales. Examina un sistema
significativo material de grandes proporciones con mucho historia.
La cultura cómico popular le permite desarrollar un pensamiento semiótico en que relaciona lo artístico y
sociohistórico para construir una versión política de fenómenos discursivos que aparecen en la historia cultural
como un proceso renovado. El inicio aparece en Voloshinov con su propuesta del análisis de las zonas de la
creatividad ideológica resultado de las mediaciones del repertorio simbólico de la cultura.
1 La gestación y transformación de un nuevo hombre, en el paso del Medioevo al Renacimiento, para plasmar su
imagen en obra artística, dieron lugar a una teoría que fue su tesis de doctorado “Rabelais en la historia del
Realismo”. La tesis fue que las manifestaciones de la cultura cómico popular o carnavalesca, constituyen un
modo de oponerse a la cultura oficial. Tiene tres grupos de manifestaciones: formas y rituales del espectáculo;
obras cómico verbales; y el vocabulario familiar y grosero. Bajtín sostiene que las imágenes rabelesianas
recuperan las fuentes de la evolución milenaria de la cultura popular. Los festejos del carnaval son resultado de la
división de clases que han originado un segundo mundo utópico que, por un momento, se vuelve real. Se vive en
el carnaval. Es la inversión de valoraciones sagradas, tiene un carácter universal. Es un estado de renovación
cósmica en el que cada individuo participa, creando un tipo particular de comunicación con formas especiales de
lenguaje, eliminando etiquetas y formas de conductas consagradas. Lo simbólico del ritual carnavalesco se
caracteriza por una lógica invertida y contradictoria, a través de la risa festiva, una risa colectiva y ambivalente
que se ríe con el otro. Originó una lengua propia de gran riqueza, expresa las formas y símbolos del carnaval y de
transmitir la visión carnavalesca unitaria pero compleja del pueblo. Necesita manifestarse con unas formas de
expresión dinámicas y cambiantes. Por eso es que las formas y los símbolos de la lengua carnavalesca están
impregnados del lirismo de la sucesión y la renovación, de la gozosa comprensión de la relatividad de las
verdades y las autoridades dominantes.
2 Bajtín llama “realismo grotesco” al sistema de imágenes en las que el componente material y corporal aparece
bajo la forma universal de un principio que se opone a la separación de las raíces materiales y corporales del
mundo. Rebajar es aproximar a la tierra, concebida como principio de absorción y de nacimiento: degradar se
siembra, se mata y se a la luz algo superior. El contacto con la vida de la parte inferior del cuerpo es conexión con
los actos de coito, embarazo, alumbramiento, absorción de alimentos y satisfacción de necesidades humanas.
Eso da lugar un nuevo nacimiento. El cuerpo del grotesco es monstruoso, encarna el espíritu colectivo de la plaza
pública y de la feria, después de amplió a la concepción histórica del tiempo, convirtiéndose en medio de
expresión artística e ideológica. Constituye la historia y el hombre en sus contingencias y cambios. Hasta el
apretujamiento de los cuerpos tiene sentido, el individuo se siente parte de la colectividad y deja de ser él
mismo, cambia mutuamente de cuerpo. El pueblo experimenta su unidad y comunidad, su duración
ininterrumpida dentro de éste, su inmortalidad histórica relativa que se asocia a la de la relatividad de poder
existente y de la verdad dominante.
Las formas múltiples de los rituales carnavalescos aparecen en momentos de crisis o transformaciones sociales,
da cuenta de la renovación social de la lengua como cuerpo y del cuerpo como lenguaje. Se entiende que el
cuerpo del grotesco está en lucha con el canon clásico.
3Para Bajtín hay tres actuaciones genéricas colectivas en los orígenes del género novelesco: epopeya, retórica y
carnaval, dependiendo de su presencia se darían tres líneas principales en el desarrollo de la novela europea:
épica, retórica y carnavalizada. Literatura Carnavalizada se llama a la que ha experimentado la influencia de una
forma del folklore carnavalesco. Y carnavalización literaria es la transposición del carnaval al lenguaje de la
literatura. Aquí está la celebración de lo otro, la posibilidad de una rasgadura en el tejido social por donde aflora
la polifonía que la lengua oficial intenta controlar. Es uno de los intentos que formas de la novela resisten el
intento de escribir el mundo como un texto unificado y homogéneo. Ahí reside la importancia de la poética
sociohistórico que inaugura Bajtín cuando fue el primero en relacionar la estructura social con la del discurso
literario, se refractan una en la otra por un sistema de mediaciones. La distancia entre realidad y lenguaje es lo
que hace a Bajtín un semiótico avanzado. Rabelais tiene actualidad porque examina otros lenguajes semióticos,
cuerpo, fiesta, ritual y espectáculo.
4 Bajtín recorre el sistema genérico desde la Antigüedad, cruzando géneros diferentes, llevado por su teoría de
que el género siempre conserva la memoria del origen que en los géneros carnavalizados es un potencial de
subversión y crítica al monologismo de los dogmas o de las ideologías dominantes de ahí conservan rasgos
fundamentales del folklore carnavalesco: actualidad del objeto sin el respeto, la distancia épica, dramático o
mítica, tradición de la ambivalencia del grotesco basada en la experiencia vital y heterogeneidad de estilos y de
voces forjadas en el discurso cotidiano y en los lugares públicos. Dostoievski da el paso estético con la creación
de la novela polifónica. La libertad y la concepción abierta del espacio y del tiempo son las características del
género las que permitieron superar el monologismo y ahondar en el “misterio” de las conciencias desarrollando
de otro modo la lógica ambivalente del carnaval, el acercamiento de los contrarios y practicando un “realismo en
sentido superior”.
Dialogismo: La noción de diálogo se manifiesta en cada acto personalizado, dinámico, abierto de la discursividad,
y forma el tejido de la circulación social del sentido diacrónica y sincrónicamente. Un modo de relación específica
de carácter verbal, por el cual los seres humanos conocen, se dan a conocer y se re-conocen por sí mismos, de
manera múltiple y fragmentaria.
La perspectiva dialógica se ejercita desde el estudio del funcionamiento del lenguaje y el análisis de la estética
literaria que sostiene el vínculo dialógico con un alcance restringido y concreto. Bajtín lo propone como método
de conocimiento para las ciencias humanas.
1 Su enfoque pudo superar las deficiencias de una lingüística empeñada en recortar su objeto dentro del sistema
de la lengua, dejando afuera el estudio de lo que él llama la “lengua viva”. El reconocimiento de la carga
valorativa del enunciado que hace suya la palabra ajena y la refracta, cargándola de significación. Cuando
hablamos de algo, hablamos de lo ya dicho por otros acerca de ese objeto y utilizamos las mismas palabras. La
forma multiacentuado de las palabras, que cada hablante dota de nuevo sentido el integrarlas en su discurso
será un principio del dialogismo. Esa actividad puede reconocerse: a) Dentro de un mismo enunciado: Las
relaciones dialógicas pueden penetrar en el interior de los enunciados dentro de una palabra aislada en ella se
topan dialógicamente los valores. b) Entre enunciados: Los enunciados contestan a otros enunciados ajenos
precedentes, por eso el objeto de su discurso es un foro donde hay opiniones de los interlocutores que
representan discursos ajenos, que se refleja en el enunciado. La alusión a un enunciado ajeno confiere al
discurso el carácter dialógico. Ésta es un eslabón en la cadena de la comunicación discursiva. c) Entre estilos:
Cuando se quieren representar varios estilos se establecen relaciones dialógicas.
2 El dialogismo es parte de las propiedades de los sistemas de signos creados y utilizados en un medio
socialmente organizado. Propiedad del lenguaje que consiste en que todo enunciado remite a toda cadena de
enunciados precedentes y anticipa las réplicas. La cadena dialógica no se interrumpe. Se acerca al concepto de
semiosis de Peirce: propiedad del signo de ser objeto de interpretación por otro signo en una cadena ilimitada de
interpretantes. Coincidiendo Voloshinov dice que la comprensión del signo es el proceso de la relacionar un
signo dado comprendido con otros signos ya conocidos. Propiedades de los signos son ideológicas. Se habla en
términos de valores, que dan sentido al discurso. El dialogismo consiste en que esos valores circulan
conformativamente a través de los enunciados, dentro de una cultura, respondiendo a motivaciones de clase,
donde el lenguaje aparece como “arena de lucha”.
En la novela Bajtín halla las mejores posibilidades de desarrollo del dialogismo artístico y sus mayores logros
futuros. La forma arquitectónica del mundo novelesco se presenta relativa, contradictoria y diversa, porque al
presentar la intensa vida del lenguaje en su uso social y creativo, derriba la idea que hay un único centro de la
verdad y que el auténtico realismo consiste en mostrar la construcción de o real por lenguaje. La novela se
caracteriza por recoger la diversidad social de las lenguas y de los estilos del habla. Son estilos de lenguas para
captar lo plurilingüístico. La polifonía: las voces que se escuchan en las novelas son voces sociales, conciencias,
situadas en el límite entre lo individual y lo social. El autor de la novela se sitúa frente a su lengua como ante una
lengua ajena porque trata de hablar con la lengua de otros. Usa el lenguaje ajeno como representación del
mundo, así el lenguaje deviene medio de representación y objeto a su vez representado. La imagen del mundo
novelesco es como un mosaico de lenguajes. Cuando se habla de dialogismo en manifestación de una obra
artística siguiendo a Bajtín es un examen de los mecanismos de coexistencia, fricción, colisión, confrontación de
los elementos de un sistema artístico. Todo esto hace que la novela como objeto estético se presente como
diálogo. El momento dialógico de la construcción de la novela se resuelve en la tensa relación del creador con el
héroe de la novela.
Para la conciencia estética del autor el héroe significa un desafío, la construcción de una subjetividad que
deviene del propio horizonte de la conciencia del personaje. La verdad del héroe es válida para él. La
contraposición de “verdades” en la novela proviene de la interacción de las voces del mundo novelizado y de sus
horizontes de conciencia intersubjetiva.
El autor mantiene con el héroe un diálogo en tiempo presente, inacabado mediante todo la estructura de la
lengua habla con el héroe. La novela es entonces un discurso de los discursos. El lector es con el que se negocia
el sentido, queda librado a su propia libertad valorativa ya que en la novela polifónica no hay centro valorativo de
la verdad que lo guíe hacia el descubrimiento de la posición ideológica del autor y se encuentra expresada en
todos los procedimientos de representación. En esta cadena dialógica se cumple el proceso del diálogo en la
esfera artística de la cultura como Bajtín lo concibe.
3 Las ciencias humanas tienen como objeto el estudio la actuación del hombre social que se expresa a través de
enunciados que están dotados de “voz como resultado histórico de una conciencia evaluadora situada,
productora de sentido. La posibilidad de llegar a él es a través de los textos sígnico creados o por crear. La acción
del hombre puede ser comprendida como acto que no puede ser comprendido fuera de su expresión sígnica. La
investigación se convierte en interrogación y plática, en diálogo.
Los textos refractan la realidad y la hacen suya por eso los textos están ligados dialógicamente a contextos
cronotópicos que le otorgan su valor y sentido. El contexto está presente en el texto, como resultado de una
conciencia subjetiva que lo asimila activamente. Bajtín plantea el método de la “comprensión dialógica” como un
movimiento participativo de la conciencia del investigador. En el proceso real de la comprensión estos actos
están unidos, cada acto tiene una independencia de sentido y puede aislarse del acto empírico concreto.
Las etapas en el movimiento dialógico de la comprensión: el punto de la partida-el texto dado, movimiento hacia
atrás-los contextos pasados, el movimiento hacia adelante-un contexto futuro. La comprensión como una
confrontación con otros textos y como una comprensión en un contexto nuevo. El contexto anticipado del
futuro.
El dialogismo es un postulado que el considerar el imaginario de la dinámica histórica y social, atraviesa todos los
conceptos, los une y les otorga sentido.
Evaluación social: Aparece como una determinación histórica de todo enunciado verbal.
1 Afronta la cuestión del funcionamiento real del enunciado en la comunicación humana, se imponen como
centrales problemas de la significación y de la comprensión entre los hablantes. El enunciado verbal supone una
situación extraverbal con la que se conectan y requiere ser conocida para producir una comprensión de tales
realizaciones verbales, el discurso verbal emerge de la situación real no verbal. La cual se reduce a una
interacción social entre dos conciencias lingüísticas dentro de la comunicación ideológica, por eso es que el
enunciado tiene carácter sociológico.
El enunciado sobreentiende la interacción social porque las condiciones objetivas son conocidas por los sujetos
hablantes, hace su balance evaluativo. El enunciado real prolonga el plan de la actividad futura y la organiza. La
situación entre en el enunciado como una parte integrante de su constitución semántica.
Voloshinov enumera componentes del contexto extraverbal de un enunciado: *el horizonte espacial común para
los hablantes. *conocimiento y entendimiento común de la situación para los dos. *evaluación común de la
situación. También aparece constituido por: espacio y tiempo del acontecimiento, tema del enunciado, y la
posición de los interlocutores cara a cara. Destaca el papel fundamental de la evaluación social en el contexto
extra-verbal.
La evaluación social es una comunidad de valores entre el hablante y el oyente. Es una realidad socialmente
objetiva que determina un terreno común entre los hablantes y posibilita el diálogo y la comprensión.
Medvédev dice que la evaluación social es una actualidad histórica que organiza orgánicamente al enunciado con
un sentido que entra en el horizonte de los hablantes en una situación de comunicación y deviene objeto de
discusión. Por eso es que las evaluaciones sociales se reelaboran y modifican constantemente, a medida que se
transforman las condiciones histórico-sociales y cambian entre sentido y signo, que se crea, destruye y crea de
nuevo.
Tiene una amplitud variable, su vigencia puede englobar días y hasta épocas. Mientras más amplia es una
evaluación social, más constantes se hacen sus contenidos. Medvédev dice que hay dos clases de evaluaciones
sociales interrelacionadas. Las “estables y profundas”: determinadas por el ser económico de una clase de una
época, definen las tareas históricas. Las “menos estables” ligadas a momentos de la vida cotidiana, fenómenos
breves. La evaluación una el minuto con la época. Determinan la fisonomía histórica de cada acto y de cada
enunciado individual, de clase y épica.
2 La evaluación social explica la dinámica específica de la comunicación dialógica. Cada enunciado es una
orientación axiológica, por eso la comprensión supone encontrar en el enunciado la expresión responsable de
una posición valorativa. El que comprende produce un nuevo enunciado. Entonces en cada acto de
comunicación se decide el destino de las evaluaciones sociales de una clase.
Está en la base de los procesos concretos de significación, por eso garantiza la interacción hablante/oyente
determinando el ingreso de un significado al horizonte de los hablantes. Todo signo actualiza su “potencialidad
referencial” por relación al horizonte ideológico-axiológico de una sociedad. Para Medvedev la evaluación social
media entre el enunciado y la lengua. Hace actual al enunciado, une la presencia del enunciado con su sentido; y
el lenguaje se aparece a la conciencia del hablante como sistemas de evaluaciones sociales. A través de la
evaluación se hacen realidad las posibilidades del lenguaje.
Ella ocupa el lugar de una mediación entre determinación de las bases económicas y la esfera de la producción
ideológica de una sociedad, asegurando el funcionamiento de la semiosis como “lucha ideológica”.
Se extiende y toma importancia en dos direcciones de análisis: en relación a la forma del enunciado y respecto
del problema de la conciencia subjetiva como fenómeno sociológico.
3 Según Voloshinov la producción de un enunciado supone la interacción de tres participantes de la
comunicación: hablante, oyente y héroe del enunciado. En la estructura del enunciado la evaluación social se
orienta hacia el contenido del enunciado y se expresa en la entonación y en la elección de una forma estilística,
determina la propia elección discursiva y la forma de la entidad verbal.
En la poética sociológica la evaluación en la clave en el estudio del estilo de un enunciado artístico porque
determina su forma. El poeta elige una forma en función de la evaluación que quiere representar, y respecto de
su objeto expresa una evaluación determinada de lo representado.
La forma se orienta hacia el contenido y su significación es evaluación y social: expresa la relación entre las tres
instancias de la comunicación artística (autor, lector y héroe). La obra poética es un condensador de las
evaluaciones sociales no enunciadas. Ellas organizan la forma artística como su expresión artística. Medvédev
dice que el poeta escoge las evaluaciones depositadas en las formas lingüísticas.
Las características del acontecimiento artístico son determinadas por las relaciones evaluativas que se establecen
a partir de la elección de una forma, entre las tres instancias de la comunicación discursiva: rango valorativo del
héroe en relación héroe en relación a su autor, proximidad entre uno y otro, y por la doble orientación del lector
respecto del héroe y del autor. Las variaciones en estas relaciones se deslindan los géneros de comunicación
artística.
4 Para Voloshinov todo discurso interior surge como respuesta a la presencia de una evaluación social, en el
marco de un diálogo con la orientación de las evaluaciones sociales de una época.
Todo criterio personal nace en confrontación con los criterios de la clase social al que pertenece. Destaca la
importancia de la evaluación social respecto de los procesos concretos de constitución de una conciencia
individual o subjetiva.
Lengua/Lenguaje: Este programa destaca el uso y valor social del lenguaje como acto personalizado en
interacción con el lenguaje ajeno y concibe a la palabra como enunciado en tanto unidad efectiva de la
comunicación discursiva. Los pasajes entre lengua cotidiana y lengua artística, géneros de discurso y géneros
literarios, contextos discursivos y obras particulares, uso oficial y uso transformador del lenguaje. Son la
característica principal en la obra bajtiniana, y son las bases del estudio del lenguaje como práctica social y de la
lengua.
1 La realidad concreta del lenguaje en cuanto discurso es el acontecimiento social de interacción discursiva,
llevada a cabo mediante la enunciación y plasmada en enunciados.
La lengua como sistema estable de formas normativas idénticas es una abstracción que no se ajusta a la realidad
del lenguaje. El mismo es un proceso continuo de generación, llevado a cabo en la interacción discursiva social
de los hablantes. Las leyes de generación lingüística no pueden desvincularse de la actividad de los individuos.
Bajtín afirma que las esferas de la actividad humana están relacionadas con el uso de la lengua. El carácter y las
formas de su uso son multiformes, eso reafirma la unidad de la lengua. El uso de la lengua se hace en formas de
enunciados que pertenecer a los participantes de una esfera de praxis humana. Dan cuenta de las condiciones y
el objeto temático de cada esfera de la actividad humana y son elaborados y organizados por las esferas del uso
de la lengua en “tipos relativamente estables” que los nombra como “géneros discursivos”.
El lenguaje participa en la vida a través de los enunciados, que son correas de transmisión entre la historia de la
sociedad. De ahí que el estudio de la naturaleza del enunciado permite comprender la naturaleza de las unidades
de la lengua: palabra y oración. Bajtín sitúa sus formulaciones teóricas en el marco de una discusión que se ubica
en las zonas de las disciplinas de la lingüística, filosofía, historia literaria. El texto constituye la única realidad que
es el punto de partida para todas estas disciplinas, donde no hay lengua no hay texto.
Existen dos polos en todo el texto. Cada texto propone un sistema de signos comprensible para todos: una
lengua. En el texto a la lengua le corresponde todo lo repetible y reproducible: primer polo. Segundo polo: cada
texto como enunciado es algo individual a irrepetible, en lo cual consiste todo su sentido.
Que todo sistema de signos pueda ser traducido a otros sistemas de signos postula que hay una lógica común
entre los distintos sistemas semióticos.
Asigna una vital importancia a las relaciones dialógicas entre enunciados. Las relaciones dialógicas son relaciones
de sentido entre los enunciados en la comunicación discursiva y su carácter específico las ubica en un plano que
va más allá de la lengua como sistema.
La realidad no tiene que ser objeto y únicamente comprendido por la lingüística. Así la crítica bajtiniana sienta
las bases de un translingüística para poder encarar el estudio de la comunicación discursiva en la medida en que
la lingüística sólo se ocupa de las relaciones entre los elementos de la lengua, pero no de las relaciones entre los
enunciados y la realidad.
3 Cuestionan la tradición de una filosofía del lenguaje centrada en el lenguaje único que ha obedecido a las
grandes tendencias centralizadas de la vida ideológico-verbal. Marca la incapacidad de aquellas disciplinas para
abarcar la especificidad artística de la palabra novelesca. El uso y canonización de categorías estrechas y
limitadas para explicar la auténtica prosa novelesca, fueron generadas por fuerzas históricas en el proceso de
formación verbal e ideológica de grupos sociales, que son las de unificación y centralización del universo
ideológico verbal. La categoría del lenguaje único su expresión teórica. Es impuesto y se opone al plurilingüismo.
Ese proceso es necesario para el funcionamiento social del lenguaje porque la construcción de una lengua única
segura el máximo entendimiento recíproco que cristaliza en una unidad real del lenguaje hablado predominante
y del lenguaje literario, del lenguaje “correcto”.
El lenguaje único común es también un sistema de normas lingüísticas que en un momento se unificaron y
centralizaron el pensamiento ideológico literario creando un núcleo lingüístico duro y estable del lenguaje.
Para Bajtín el lenguaje es considerado como saturado ideológicamente, una opinión que asegura un máximum
de comprensión recíproca en todas las esferas de la vida ideológica.
La victoria de una lengua predominante implica la eliminación de otras. La lengua se estratifican dialectos
lingüísticos y en lenguajes ideológicos-sociales de grupos sociales. Esta estratificación y el plurilingüismo
conforman la estética de la vida de la lengua y su dinámica: se amplifican y se profundizan, y evoluciona la
lengua. Junto a las fuerzas centrípetas que definen el lenguaje único actúan de manera constante las fuerzas
centrífugas de la lengua. A la par de la unificación se desarrolla el proceso de descentralización y separación, por
eso cada palabra está presente en el lenguaje único y en el plurilingüismo social e histórico. Nos reenvía al
concepto de polifonía y discurso ajeno, porque cada enunciado se puede hacer un análisis completo y amplio,
descubriéndose como unidad tensa, de dos tendencias opuestas de la vida lingüística.
4 El plurilingüismo es entendido como la realidad específica del lenguaje dado que la lengua en cada momento
de su formación se estratifica en dialectos lingüísticos y en lenguajes ideológicos sociales, por es el lenguaje
resulta diverso. Bajtín vincula el lenguaje como medio vivo, concreto, habitado por diferentes voces; con el
lenguaje literario de las obras del “artista de la palabra”.
Es en el mundo de esa lengua única donde los elementos idénticos y abstractos se llenan de distintos contenidos
semánticos y axiológicos, y suenan de diferente manera. Con lo que el lenguaje está estratificado y ésta
estratificación viene determinada por distintos factores, se destacan los géneros. Los aspectos del lenguaje van
unidos a la aspiración intencional y al sistema general de acentuación de los diferentes y géneros, otro factor que
interviene en la estratificación del lenguaje vinculado con el ámbito de las profesiones. Esta diversidad pasa por
el vocabulario y por lo que implican esos lenguajes. En base al lenguaje literario existe una diferenciación social,
una estratificación social, la cual es autónoma y específica. De ahí que cada generación tenga su propio lenguaje
y su sistema de acentuación.
El lenguaje literario incorpora dialectos que pierden su calidad de sistemas socio-lingüísticos cerrados y se
deforman, y logran conservar su capacidad de lenguaje ajeno, deforman al lenguaje literario. Ahí reside su
especificidad: en él la diversidad intencional del habla pasa a la diversidad de lenguajes , es un diálogo entre
lenguajes.
Translingüística/Lingüística: Bajtín muestra los límites de la lingüística para abordar las facetas de la vida de la
palabra y de la lengua. Por eso crea una nueva disciplina dentro de las ciencias humanas, sienta las bases para
pensar las posibilidades de elaborar un enfoque translingüístico.
1 La lingüística estudia las relaciones entre los elementos dentro del sistema de la lengua, no puede dar cuenta
de las relaciones entre los enunciados y la realidad. La palabra real sólo puede ser objeto de un enfoque que
transpone los límites de la disciplina lingüística, Bajtín la llama translingüística, que estudia la vida de las palabras
en el seno de la comunicación discursiva, conversaciones y diálogos. Se entablan relaciones dialógicas cuando a
las diferentes lengua, dialectos se los toma como visiones del mundo realizadas a través de la lengua.
2 Le interesa la noción de texto como expresión sígnica de otra cosa, las formas concretas de los textos,
condiciones de la vida de los textos. A la translingüística le interesa el carácter dialógico de los enunciados.
El enunciado posee una actitud inmediata hacia la realidad y hacia el hablante real. Como totalidad de sentido,
como posición valorativa con respecto a otros enunciados se determina por formas de la relación con la realidad,
el sujeta hablante y a otros enunciados. Los nexos entre los enunciados y la realidad atribuyen a los enunciados
el carácter de verdaderos o falsos.
3 Bajtín toma a la palabra en su plenitud, completa y viva. Por translingüística entiende al estudio de las aspectos
de la vida las palabras, no incluye los aspectos abordados por la lingüística. Para él sirve para analizar las
relaciones dialógicas entre los enunciados, esas relaciones deben ser estudiadas por la palabra, llegar a ser
enunciados, posiciones de sujetos expresadas en las palabras para establecer relaciones dialógicas y poder ser
abordadas a través de un enfoque translingüístico.
Literatura: Definen al fenómeno literario como un campo semiautomático cuyas manifestaciones son el
resultado del modo particular en que la obra de arte verbal refracta el medio ideológico el cual pertenece. La
literatura forma parte del entorno ideológico de la realidad, en forma de obras organizadas. Esta estructura
refracta la existencia socioeconómica en su proceso generativo y la refracta a su modo. También refleja/refracta
otras esferas ideológicas. La literatura refleja en su contenido la totalidad del horizonte ideológico del cual ella es
parte.
La “refracción” establece la complejidad de las mediaciones del objeto literario en relación con la atmósfera
social.
La literatura como es una forma de cognición a partir de la audición del escritor orientada hacia la circulación
discursiva, que dará lugar a la noción de polifonía.
El fenómeno literario es un hecho único e irrepetible que lo diferencia de otros objetos culturales. Él estudia la
literatura desde la estética como “objeto estético”.
Propone elaborar una poética que debe ser la estética de creación literaria. El dominio estético debe verse en la
unidad de la cultura humana.
La forma material y contenido de una obra literaria son “momentos” constitutivos de la arquitectura que atañe a
la idea artística plasmada estructuralmente, que es el resultado de una conciencia creadora. En la creación
artística literaria se ve el carácter contingente del objeto estético. En la participación del autor en el objeto se
observa la unidad entre forma y contenido.
Bajtín tiene la concepción de lo estético vinculado con la existencia estética del hombre. Porque lo estético se da
en relación con lo vital. El arte embellece una realidad preexistente del conocimiento y del hecho.
Por eso propone el estudio de la literatura como formante de la unidad de la cultura humana.

Elsa Drucaroff

Disparen contra Saussure: él propuso un método de lectura que exige que se centre en ella misma. Como la clave
de la lectura era el lenguaje. Un acceso objeto a las reglas de funcionamiento es el principio para acceder a un
método de estudio de la obra literaria. Proponía una definición de lengua, sus límites, su concepción como
sistema, su funcionamiento básico para producir significación, eso es lo que él ofrece. Era la base de las
instituciones formalistas.Por eso Bajtín cuestiona a Saussure. Respetaba el punto de los formalistas que daba
especificidad del hecho literario, lo que volvía un texto artístico diferente de otros del lenguaje. Se preguntaba si
era posible otra concepción de lenguaje. La tesis central contra el esta basada en su oposición lengua/habla. La
lengua: el sistema abstracto, el conjunto de signos y de reglas que rigen sus combinaciones posibles, lo que
queda cuando uno estudia actos de habla y abstrae los elementos y las normas que lo han generado. Los
idiomas cambian con el tiempo. Para estudiar la lengua hay que detener la historia, elegir un momento y hacer
un recorte, considerar sus reglas y signos como eternos y describir su funcionamiento Lo individual no constituye
un conocimiento científico, por eso hay que estudiar la lengua: ahistórica, no individual, presente en los cerebros
de los integrantes de una comunidad, ella no está en ningún lado.
Saussure sostiene que para estudiar la lingüística se estudia la lengua. Voloshinov y Bajtín dicen que así el
fenómeno se desvirtúa y se despoja de su ser, hay que estudiar el habla: construir una lingüística del habla.
Acusan a Saussure de construir una entidad, lengua, abstracta en el pensamiento pero no existe en la realidad. El
signo en un sistema significa por oposición y diferencia a los otros. La lengua funciona como un puñado de
sonidos que no tienen valor, negativos y combinados construyen la significación.
Voloshinov dice que hay palabras neutras, sin connotación en las lenguas que nos son extranjeras, solo las
reconocemos en su lugar y asociadas a su significado. Están muertas para nosotros, no son parte de nuestra vida.
Saussure estudiaba lenguas muertas, sus signos no estaban en uso, estaban descargados acentos, valoraciones y
voces. No existe en ellas una tensión social. Tenía una mirada positivista y de poder científico hacia los signos, los
mira como algo quieto. Pero poco puede entender de algo que se mueve, instrumento de comunicación y qué
está atravesado por la historia.
La palabra es una arena de combate: Cada signo ideológico tiene dos caras. Esta interna cualidad dialéctica del
signo se observa en momentos de crisis sociales o cambios revolucionarios. En las condiciones ordinarias de la
vida está contradicción del signo no surge plenamente por qué estando en una ideología dominante, es algo
reaccionario y estabiliza el factor anterior en el flujo dialéctico del proceso generativo social, acentuando la
verdad de ayer como la de hoy.
El signo nace valorado y con posibilidades de otras valoraciones en él. La lengua es ubicua, la usan todas las
clases sociales: en una misma palabra los grupos leen intereses y valoraciones diferentes. Los acentos son
manifestaciones de una lucha que constituye al signo. Cuando se está en tregua, tratando de mantener un orden
se escucha el acento ganador, se acepta su sentido hegemónico.
Cuando el combate crece, surgen los sentidos ocultos. Una valoración opuesta lucha por apropiarse del signo.
Por eso el signo es la arena de lucha. El significado de la palabra es el producto de movimientos sociales, de una
lucha que siempre puede reanudarse y cuyo resultado no es asegurado.
El signo de Bajtín es material valorativo: El signo ideológico es el fenómeno ideológico por excelencia: la unidad
mínima de ideología, capaz de adaptarse a diferentes usos y acentos. Su nacimiento es la demostración de la
necesidad valorativa de una comunidad.
Para Voloshinov el signo es material, originado en la historia, las relaciones materiales. Actúa sobre lo real con
efectos concretos y visibles, capaz de generar en lo real objetos y modos de cultura.
Una evolución en el sistema del habla está precedido por un hecho en la esfera del habla, en la historia de esta
innovación hay dos momentos: los seres sociales hablan e inventan un signo, agrega una valoración posible qué
cambia el significado, alteran algún rasgo del sistema, de ese momento se encarga Voloshinov. Luego eso nuevo
es integrado al sistema y forma parte de un hecho de la lengua, lo adopta una comunidad.
El género discursivo: una categoría pragmática: Las posiciones de Voloshinov-Bajtín parten de un conocimiento
del romanticismo y de un rechazo hacia las conclusiones se Saussure. Ambos factores están presentes en el
intento de la pragmática y la sociolingüística de los años 60.
El desafío para la lingüística del habla es construir modelos de descripción qué no estaticen a su objetivo,
enfocarlo desde la posibilidad de un cambio constante. Las categorías conceptuales de esta lingüística necesitan
ser flexibles sin negar su rigurosidad.
Se habló mucho del lenguaje en esa febril década del 20 en Rusia. La pragmática y la sociología estaban como
inquietud principal en el pensamiento de Bajtín. En los 60 aporta a la propuesta de construir una lingüística del
habla la categoría de los géneros discursivos. Consideraba que sí las diversas esferas de la actividad humana
están relacionadas con el uso de la lengua, cada una construye modos distintos de este uso, elabora sus tipos
relativamente estables de enunciados que se llaman géneros discursivos. Es una mediación entre lengua y habla.
La libertad en el habla muestra la inestabilidad del género discursivo, su posibilidad de variación.
El enunciado: Hay tantos géneros discursivos como esferas de la actividad humana, estudiarlos da cuenta del hilo
que une el lenguaje con la vida. Sin estudiarlos estaríamos condenadas a estudiar una lengua muerta. Admite
que existe un sistema neutro que lo otorga las norma de organización gramatical y de producción básica de
sentido, para verlo así parte desde un punto de vista que no contempla la función fundamental del lenguaje, la
comunicación entre los integrantes de una sociedad.
Hay oraciones, que se delimitan por normas sintácticas estudiadas por la gramática. Si enfocamos lo esencial del
lenguaje, su función de nexo para referirse a objetos del mundo serían enunciados.
La gente habla por medio de enunciados, construidos por unidades de la lengua, las palabras, conjuntos de ellas,
oraciones; el enunciado puede ser una o varias palabras.
Enunciado y oración son categorías diferentes, definidas por criterios irreconciliables . El enunciado empieza
cuando alguien habla, y termina cuando se calla.
Ningún hablante es Adá, nadie rompe el silencio universal para pronunciar su palabra. Son las voces de lo
semejantes, antes y después las que señalan los límites físicos del enunciado. Lo delimitan y le dan sentido. El
sentido lingüístico de un enunciado se entiende sobre el fondo de otros enunciados concretos del mismo tema.
El enunciado no es inocente de lo que se ha dicho. El camino desde él hacia el objeto al que se refiere está
cargado de otros discursos dirigidos al mismo tema.
Este meio plurilingüe de palabras extranjeras se presenta al locutor en el objeto y en su interlocutor. Es un
encuentro del enunciado y la palabra del otro, ejerce una nueva influencia y específica sobre su sentido.
El enunciado no es para libertad, debe respetar el sistema por estar dentro de la lengua y también el género
discursivo lo limita.
La voluntad discursiva del hablante de realiza en la elección del género discursivo. Siu intención se aplica y
adapta al género escogido y se desarrolla dentro de un forma genérica determinada. Dispone de las formas
obligatorias de la lengua nacional para la intercomunicación. Los géneros son combinables, tienen importancia
normativa y le son dados al hablante.
Los géneros discursivo están orientados: En el estudio del género debe tenerse en cuenta la orientación hacia los
oyentes, hacia los objetos o temas a los que refiere. Este concepto tiene que ver con el “para qué” y “para quien·
se habla. La lengua también se usa para expresar una posición personal y valorativa respecto de ese significado.
La revolución bajtiniana
El pensamiento de Bajtín y la ideología contemporánea: Lo que caracteriza al signo es su forma ideológica. Es un
objetos material, fenómeno de la realidad objetiva qué adquirió una función ideológica. El signo representa la
realidad desde un punto de vista valorativo a partir de un contexto situacional dado.
Hay dos categorías presentes en el signo que lo diferencian de un objeto o fenómeno natural: forma parte de un
proceso de interacción social, y refleja la realidad desde un punto de vista ideológico. Un signo presupone la
existencia de vínculos sociales. Ese proceso es completamente social.
Con ideología Bajtín indica las diferentes formas de cultura, los sistemas superestructurales, los diferentes
sustratos de la conciencia individual, desde los que coinciden con la “ideología oficial” o con la “ideología no
oficial”, a los sustratos del inconsciente del discurso censurado. La ideología expresión de las relaciones
histórico-materiales de los hombres, expresión sígnica es interpretación y organización de estas relaciones. Todo
elemento ideológico tiene que ser considerado dentro del campo académico al que pertenece.
La comprensión del signo ideológico se hace introduciendo el objeto de estudio en totalidades más amplias, a
partir de la forma ideológica con la que está vinculado, y el proceso global de reproducción social al que esa
ideología pertenece.
Voloshinov entiende por ideología al conjunto de los reflejos y de las interpretaciones de la realidad social y
natural en el cerebro humano, expresada por medio de las palabras. Para él la realidad reflejada en el signo está
también refractada m la refracción de la existencia del signo ideológico se determina, como una intersección de
intereses sociales orientados diferentemente en la misma comunidad sígnica, como una lucha de las clases.
Este término en Bajtín se usa en el sentido de la ideología de la clase dominante, interesada en mantener la
división de clases de la sociedad, en ocultar las contradicciones que intentan transformar las relaciones sociales
de producción.
Bajtín les otorga a los signos y a las ideologías la función constitutiva de la conciencia real-práctica. Dice qué
estructura y superestructura se relacionan dialécticamente y los signos son su mediador dialéctico. Lo que indica
que para e´la ideología es una proyección social, puede reproducir el orden social existente, y mantener como
definitivos y naturales los sentidos qué las cosas tienen en un determinado sistema de relaciones de producción,
o discutir y subvertir en la práctica dichas relaciones y su articulación sígnico-ideológica. En una realidad social
con contradicciones de clase las ideologías responden a intereses diferentes y contrastantes.
La refracción es por lo que todo discurso en una sociedad de clases es ideológico es porque expresa intereses y
proyecciones de clase y sus contradicciones.
Las ideologías están unidas al material sígnico. No se puede pensar a la existencia de las ideologías como un
producto ya preparado.
Para Medvedev todo producto ideológico se coloca en materiales ideológicos objetivamente comprensibles en
palabras y gestos. Es parte de una realidad socio material que rodea al hombre. El significado de una palabra
establece relaciones entre individuos de un ambiente social, que se expresa de forma objetiva en las reacciones
unificadas de los hombres: en las reacciones que se expresan con una palabra o acción. Las relaciones sociales
son el medio a través del cual un fenómeno ideológico adquiere su naturaleza específica.
El signo ideológico tiene una doble materialidad, en un sentido físico y como un producto histórico-social, es esa
la que interesa desde el punto de vista semiótico. Los dos sentido materiales están unidos por un nexo dialéctico
propio de la materialidad de todo producto histórico-social.
Vinculado a la ideología la materialidad sígnica es su vehículo., como instrumento de trasmisión, de circulación
ideológica. Pero como materialidad histórico-social coincide con ella, el signo ideológico es el material
ideológico. Esa materialidad sígnico-ideológica es inseparable de la materialidad física como vehículo físico.
Verbalmente el signo es una enunciación completa del contexto social y del terreno ideológico. Enunciación que
responde a un diálogo, parte constitutiva de una relación de interacción social.
El signo comprende al remitente, al intérprete y el contexto en una cadena ininterrumpida de signos.
También se caracteriza por adaptarse a contextos situacionales nuevos y diferentes, por su ductilidad ideológica.
Producir y comprender signos es participar en procesos comunicativos que se realizan en condiciones sociales
continuamente diferentes. Nos hacemos entender y entendemos a través de los signos porque adquieren su
significación en la comunicación, materiales e instrumentos sujetos a un proceso de elaboración y modificación
por la comunidad sígnica. El signo es ambivalencia, el campo de la intermediación, en el que todo se decide
socialmente y se determina por relaciones. El rasgo de la signidad se revela en el lenguaje verbal.
El signo verbal: Bajtin considera al signo verbal como signo ideológico por excelencia. En su análisis la palabra se
rescata en su concreta y viva totalidad. y se coloca en la esfera de la relación dialógica, en la esfera de la
auténtica vida de la palabra.
La palabra es el médium constantemente móvil y mutable de la relación dialógica. La vida de la palabra consiste
en pasar de boca en boca. No olvida el camino recorrido y no se libre de todos esos contextos de los que formó
parte. Está habitada por voces ajenas. El hablante reside la palabra y llena de intenciones ajenas. Los rasgos
peculiares que convierten el signo verbal en signo ideológico por excelencia: toda la realidad de la palabra está
ocupada por una función sígnica. El signo verbal se produce con el fin de comunicar, por eso ofrece uno de los
mejores materiales de estudio de la comunicación social. Y es allí donde se pueden determinar las leyes
generales de la producción ideológica.
Para Voloshinov el signo verbal es más signo que los otros no-verbales.

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