William S.
Burroughs
"Las Navidades de un yonqui"
Era el dia de Navidad...y Danny el Limpiacoches estaba sin un clavo...
tras 72 horas en la c�rcel.
Hac�a un d�a claro, pero el sol no calentaba.
Danny se estremeci�.
Se subi� el cuello del abrigo
gastado y mugriento.
"�Estoy para el arrastre!"
pens�.
Estaba en el West Nineties.
Un bloque con habitaciones
de alquiler.
Aqu� y all�, coronas navide�as.
Danny lo percib�a todo...
con la intensidad dolorosa que provoca el mono.
La luz her�a sus pupilas.
Pas� junto a un coche...
sus ojos lo examinaban todo.
Dentro hab�a un paquete...
y una de las ventanas estaba abierta.
Danny afloj� el paso.
Fingi� haber recordado algo
y di� media vuelta.
Nadie.
Ten�a que decidirse...
"Con la calle as� de vacia, resulto sospechoso".
"Tengo que ser r�pido".
Se acerc�.
Oy� una puerta.
Se puso a frotar el coche
Ten�a a alguien detr�s.�Que hac�s?
�Que hac�s?
Danny fingi� sorpresa.
"Su coche necesita una lavadita".
El hombre ten�a cara de rana
y acento del sur.
Su abrigo era de pelo de camello.
"Mi coche no necesita nada".
El hombre trat� de agarrarle.
"No pretend�a robar".
"Yo tambien soy del sur".
"�Ratero de mierda!"
Danny huy�.
"Ese idiota avisar� a la poli".
Anduvo 15 bloques.
Sudaba.
Un dolor salvaje le pinchaba los pulmones.
Una mueca de desesperacion...descubr�a sus dientes amarillentos
"Necesito meterme algo".
Vi� una maleta en una entrada
Se detuvo como si
buscara un cigarrillo.
"No hay nadie".
"Quiz� est�n llamando a un taxi".
La esquina no quedaba lejos.
Respir� profundamente y cogi� la maleta.
Lleg� a la esquina.
Sigui� andando. La maleta pesaba.
"Una buena jugada", pens�.
Se extremeci� de placer...
al imaginar la heroina
entr�ndole por la vena.
"Veamos".
Entr� en Morningside Park."Ni un alma".
"�Nunca hab�a visto la ciudad tan vac�a!"
Abri� la maleta: dos paquetes envueltos en papel.
Sac� uno.
Parec�a carne.
Rompi� el paquete...dejando al descubierto
el pie de una mujer.
Ten�a las u�as pintadas.
Dej� caer la pierna con asco.
"�Dios mio!"...exclam�.
"Menudos pasatiempos tiene la gente".
"De todos modos tengo una maleta".
Tir� la otra pierna.No quedaban
manchas. Cerr� la maleta.
"�Piernas!"
Encontr� a su comprador
en la cafeteria Jarrow's.
"Cre�a que te tomarias
el dia libre"...dijo Danny.
El comprador neg� con la cabeza.
"Que me importan a m� las Navidades?"
Su mirada se pos� en la maleta...
examin�ndola, busc�ndole las pegas.
"�Qu� habia dentro?"
"Nada."
"�Qu� pasa? �No pago bien?"
"No hab�a nada".
"Muy bien". "Alguien se dedica a pasear
una maleta vacia". Levant� tres dedos.
"�Qu� narices, Cojo,
dame cinco!"
"�Tienes a alguien m�s?"
"Que te los d� �l".
"Es la verdad, estaba vacia"
El cojo la golpe� con el pie.
"Tiene cortes y est� sucia"
Olfate� con recelo. "�Y por
qu� apesta?" "�Piel mexicana?"
"�Me dedico yo a la piel?"
El cojo se encogi� de hombros.
No s�.
Sac� un fajo de billetes...
y separ� tres de uno.
"�Lo tomas?"
"De acuerdo".
Danny cogi� el dinero.
"�Has visto a George el Griego?"
"Le empapelaron hace dos dias".
"�Qu� mala pata!"
Danny sali�.
"�Qu� har� ahora?"
George habia aguantado tanto...
que Danny le creia eterno.
Vendia buen caballo
y jugaba limpio.
Danny se fu� a la 103 con Broadway.
Nadie en el Automat.
"Eso es"...gru��.
"Los camellos no se acuerdan de uno...
mientras
ellos tengan qu� meterse por la vena".
Se frot� la nariz...mirando a su
alrededor furtivamente.
Nadie conocido
en el Thompson�s de la Calle 23.
"�D�nde est� la gente?"
Se cogi� el cuello del abrigo...
mientras miraba la calle de punta a punta.
"Ese es Joey, de Brooklyn,
su sombrero es inconfundible".
"�Hola, Joey!"Joey se gir�.
Tenia la cara chupada,
como una calavera.
Sus ojos grises y llorosos...
brillaban debajo de un sombrero
grasiento de fieltro gris
"No vale la pena ni preguntarle".
Se miraron con frustraci�n.
"�Sabes lo de George el Griego?"
"S�"..."�Has estado en la 103?"
"S�". "Nadie".
"Como en todas partes"...
contest� Joey.
"Ni para comprar somniferos".
"Feliz Navidad".
"Nos vemos".
"S�...nos vemos".
Danny andaba r�pido.
Se hab�a acordado de un matasanos.
El tipo le hab�a dicho que no volviera.
Pero probar�a.
Vio una tarjeta en una ventana:
Dr. P.H. Zunniga
Danny toc� el timbre. Oy� unos pasos lentos.
La puerta se abri� y el m�dico
mir� a Danny con los ojos enrojecidos.
No dec�a nada, s�lo le miraba.
"Maldito Borracho"...
pens� Danny.
"Feliz Navidad".
El m�dico no le contest�.
"�Me recuerda?"
Danny quer�a pasar m�s all� de la puerta.
"Siento molestarle pero tengo otro ataque".
"�Un ataque?"
"Si, neuralgia facial".
Danny hizo una mueca
horripilante.
El m�dico retrocedi�...
y Danny se meti� en el vestibulo oscuro.
"Va a refriarse"...dijo jovialmente
y cerr� la puerta.
La cara del m�dico delataba
un esfuerzo de concentraci�n.
"No puedo recetarle nada"...dijo
-"Pero mi estado es leg�timo"...
"Es una emergencia".
"Nada". "Imposible, va contra la ley".
"�Estoy agonizando!" La voz de danny
era ya un chillido sobrecogedor.
El m�dico se pas� la mano
por la frente.
"Puedo darle una tableta de un
cuarto". "Es todo lo que tengo".
"Pero , un cuarto..."
El m�dico le interrumpi�:
"Si su estado es leg�timo,
no necesitar� m�s".
"Si no, no quiero saber
nada de usted". Espere
El m�dico se fu� tambaleando...
dejando el rastro de su aliento.
Cuando volvi�...puso una tableta
en la mano de Danny.
Danny la guard�.
Es gratis. El m�dico cogi�
el pomo de la puerta.
No vuelva nunca...
"�No me lo puede inyectar?"
"El efecto es mayor via oral".
"Y no vuelva , por favor".
El m�dico abri� la puerta.
Algo es algo...y a�n tengo para
una habitaci�n"... Pens� Danny.
Pag� dos d�lares por una habitaci�n...
en el West Forties...donde conocia al due�o.
Puso el cerrojo...y sac� la cuchara,
la aguja y la jeringuilla.
Cubri� de agua
la tableta en la cuchara.
La calent� hasta que se disolvi�.
Envolvi� la punta de la jeringuilla
con una tira de papel h�meda...
para conectarla herm�ticamente con la aguja.
Succion� el liquido...
con un poco de pelusa en la aguja...
para no desperdiciar ni una gota.
Le temblaban las manos
y respiraba r�pido.
Sus defensas habian cedido
y el mono invadia su cuerpo.
Las piernas le hacian da�o.
ten�a el estomago revuelto
y se le saltaban las l�grimas.
Se at� un pa�uelo
en el brazo derecho...
y sujet� los extremos con los dientes.
Se frot� el brazo para hacer sobresalir una vena.
"Puedo pincharme �sta"...se dijo
Cogi� la jeringuilla con la mano izquierda.
Oy� un lamento en la habitaci�n contigua.
Frunci� el entrecejo.
Otro, no pod�a ignorarlos.
Puso la oreja en la pared.
Un rugido inhumano
le sali� del est�mago.
Escuch� durrante un minuto.
Volvi� a la cama y se sent�.
"�Que llamen a un m�dico!"...
pens� indignado.
Estir� el brazo y coloc� la aguja.
Escuch� de nuevo.
"�Por el amor de Dios!"
Se desat� el pa�uelo y dej�
la jeringuilla en un vaso.
Sali� al pasillo...y llam� a la puerta
de la habitaci�n de al lado.
No contestar�n.
La puerta estaba abierta.
La persiana estaba subida...
y la luz llegaba a todos los rincones.
Se esperaba a alguien mayor... pero en la cama se retorcia un chico de unos 20
a�os...
con las manos en el est�mago.
"�Qu� te pasa?"...pregunto Danny
El chico puso los ojos en blanco de dolor.
Dijo una sola palabra: ri�ones
"�Piedras?"
Danny sonri�.
"No es que lo encuentre divertido,
pero lo he simulado tantas veces..."
"Llamar� a una ambulancia".
"No vendr�, los m�dicos
nunca vienen".
Escondi� la cara en la almohada.
Danny asinti�:
"Se imaginarian que eres un yonqui".
"Si me fuera al hospital y les explicara..."
"No, supongo que no serviria de nada".
Danny se call�.
Puso su mano delgada y sucia
en el hombro del chico.
"Espera...tengo la soluci�n".
Fu� a buscar la jeringuilla.
"S�bete la manga".
El muchacho
se arremango torpemente.
"dejame a m�" Danny le desabroch�
el pu�o y le subi� la manga de la camisa.
Dud� al mirar la jeringuilla.
El sudor le bajaba por la nariz.
El chico le miraba. Danny le clav� la aguja...
y contempl� el liquido penetrar en la carne.
El chico se relaj� se sent� y sonri�.
"Oiga, funciona"...dijo.
"�Es m�dico?"
El chico volvi� a echarse.
"Tengo mucho sue�o"
"No he pegado ojo en toda la noche".
Danny baj� la persiana.
Volvi� a su habitaci�n
pero no cerr� la puerta.
Se sent� en la cama y se qued� mirando
la jeringuilla vacia.
El cuerpo de Danny reclamaba
su dosis con un dolor resignado.
De repente una sensaci�n de calor le recorrio las venas
y le estall� en la cabeza como miles de anfetaminas.
"�Caramba, debo haberme ganado
una chuta inmaculada!"
La serenidad vegetal de la heroina
se apoder� de sus tejidos.
La expresi�n de su cara se relaj�
y se llen� de paz.
Danny el limpiacoches estaba
en la gloria.