0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 160 vistas22 páginasDaniel Sazbón. Fútbol y Ciencias Sociales. Problemas e Intersecciones. 2
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hatios Godio
Fediingo Uliana
Compiladores
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\ FUTBOL Y”
SOCIEDAD
Practicas locales
SUT ales globales
= ~ oases
a PeFiitbol y ciencias sociales:
problemas e intersecciones
Daniel Sazbén
1. Una legitimidad tardia
A comienzos de los afios sesenta, un joven estudiante inglés
empezaba la que terminaria siendo una larga trayectoria académica,
con unos primeros pasos que no parecian demasiado promisorios:
“No me anoté para el doctorado, sino que segui
una maestria en la LSE (London School of Economics),
En realidad no pensaba seguir una carrera académica.
Estaba pensando en tratar de entrar a la administra-
cién pitblica y la LSE parecia el lugar apropiado para
Prepararme para eso. La maestria que hice estaba ba-
sada en una tesis y, de hecho, terminé escribiendo un
trabajo tan largo como una tesis de doctorado. Tengo
que confesar que no me lo tomé demasiado en serio,
asi que escribi sobre un tema entretenido. El titulo era
Deporte y sociedad en la Inglaterra contemporénea. Me lo
tomé en broma, pero la verdad es que terminé siendo
interesante...”
Pero unos 40 afios después del relato de Anthony Giddens (el
estudiante en cuestidn), el fiitbol ya habia dejado de ser algo que
podia “tomarse en broma”; el panorama que presentaba la segunda
edicién del Handbook of Sports Studies contrastaba fuertemente con
su rememoracion:
* Anthony Giddens y Christopher Pierson, Conversations swith Anthony Giddens. Making
Sense of Medernity, Stanford, Stanford University Press, 1998.
239Piitbol'y sociedad
“Un indicador de la creciente conciencia acerca
del valor de las investigaciones sobre deporte y socie-
dad... -y del amplio interés en el deporte como fens-
meno social es el hecho de que en junio de 2000 Ama-
zon.com, el principal vendedor de libros por Internet
a nivel mundial, arroja mas de 490 libros en su cate-
gorfa de referencia “Sociology of Sport”? Ademis, cerca
de 30.000 estudiantes alrededor del mundo pensaban
tomar cursos sobre “deporte y sociedad” en el afio aca~
démico 1998-99, con casi 600 docentes para dictarlos
solo en EE.UU.”
Y al comparar la edicién 2000 del Handbook con su predecesora,
los autores notaban complacidos que si la versién de 1981 se con-
centraba casi exclusivamente en sociologia del deporte, en la nueva
los contenidos se amplian gracias a especialistas en economia, geo-
grafia, historia, filosofia, ciencias politicas y sociologia, Al mismo
tiempo, el ntimero de capitulos casi se duplica (24 contra 44), y los
autores pasan de representar a 4 paises a 13."
Estos ntimeros muestran graficamente hasta qué punto, desde
los timidos comienzos en la época evocada por Giddens, el mundo
académico experimenté un explosivo crecimiento de la produccién
de obras referidas en algtin modo u otro al fiitbol y el deporte. Enel
mundo anglosajén —pero también en otros paises europeos-, la ins-
titucionalizacién de los estudios sobre el deporte tiene lugar en los
afios sesenta, siendo parte de un proceso mas amplio de expansién
académica en nuevos horizontes que contribuiran a dotar de mayor
complejidad al universo de los estudios humanisticos.’
Este quiebre esta vinculado, entre otras variables, al desarrollo
de la tradicién de “estudios culturales” en Gran Bretafia, por la cual
# Por impactante que parezca el niimevo, empalidece cuando se Jo compara con las cifeas
que pueden hallarse en una bisqueda similar realizada en la actualidad, es desir, 10 afos
ms tatde: 3.500 respuestes para “Seciology of Sport, los que se deben agregar 140 para
“Sociology of Sport and Social Deory’, 981 para “Anthropology af Spore” y 23.300 para “His
tory of Sports”.
Jay Coackley y Eric Dunning (comps.), Handbook of Sports Studies, Londres, SAGE, 2000,
“Idem.
5 Handbook... ob. cit.. Véase también Pablo Alabarces, “Entre la banalidad y la critica: pers-
pectivas de las Ciencias Sociales sobre el déporte en América Latina", Memoria y civiliza-
cién, Anuario de Historia de la Universidad de Navarra 6, 2004.
240Fiitbol y ciencias sociales: problemas e intersecciones
el deporte, y fundamentalmente el fiitbol, dejaba de ser visto ex-
clusivamente como objeto de anilisis en la linea positivista del pa-
radigma funcionalista de la educacién fisica para pasar a ser leido
como fenémeno “cultural”. Los “cudtural studies” comenzaron en In-
glaterra en los afios cincuenta, como efecto de las transformaciones
que afectaron a la sociedad britanica de posguerra; entre sus prin-
cipales autores debemos mencionar, entre otros, a figuras como Ri-
chard Hoggart, Raymond Williams, Edward P. Thompson y Stuart
Hall.*
A partir de este giro “culturalista”, se percibe una ampliacién del
alcance del concepto de “cultura”, que leva a abarcar fenémenos de
la-vida colectiva anteriormente desdefiados por la investigacién aca~
démica. Esta preocupacién por los fendmenos que ahora son vistos
bajo este prisma coloca en el centro de atencién problemas como el
consumo masivo y la relaci6n entre los sujetos consumidores y los
objetos de consumo. Correspondientemente, el interés por la “deco-
dificacién” de estos signos, los “sentidos” que tienen estas practicas,
el “significado” de los consumos masivos, etc., pasan a ser las vias
por las cuales ciertos objetos de estudio adquieren un estatus de le-
gitimidad académica del que antes carecian.”
En este contexto de sofisticacién socioldgica e historiografica
de fines de los afios cincuenta y comienzos de los sesenta apare-
cen, a ambas margenes del Atlantico, los primeros trabajos acadé-
micos sobre fiitbol y deporte; entre ellos se destacan los articulos
de Gregory Stone,* la referida tesis de Anthony Giddens (y lue-
go su articulo sobre ocio y juego),’ las primeras colaboraciones de
Gerald Kenyon y John Loy"? asi como las de Norbert Elias y Eric
Dunning." No tardaran en aparecer los primeros libros: en Fran-
* Véase Peter Burke, “La historiografia en Inglaterra desde la segunda guerra mundial”, en
AAVV., La Aistoriografia en Occidente desde 1945, Eunsa, Pamplona, 1985; Daniel Bell,
‘The Social Sciences since the Second World War, Transaction, Nueva Jersey, 1982.
? Tim Delaney yTim Madigan, The Sociclogy of Sports; An Introduction, McFarland, Jeffer-
son (NC), 2009.
* “American Sports: Play and Display” (1955).
* "Notes on the concepts of play and leisure”, 1964.
“Toward a Sociology of Sport” (1965).
“Dynamics of Sport Groups with Special Reference to Football”, 1966; “The Quest for
Excitement in Leisure”, 1969.
244Frithol'y sciedad
cia, George Magnane publica Saciolagie du sport (1964), seguido por
Loy y Kenyon, Sport, Culture and Society (1969); la compilacién
del mismo Dunning, The Sociology of Sport: a Selection of Readings
(1971) y, en Estados Unidos, la publicacién dela obra de Harry Ed-
wards, Sociology of Sport (1973).
Estas ediciones van de la mano de la institucionalizacién de los
estudios sobre la tematica deportiva en areas y departamentos espe-
cificos dentro del mundo académico, la celebracién de encuentros
y jornadas de caracter internacional, como también la aparicién de
las primeras publicaciones dedicadas a la tematica. Tuvieron lugar
asi las primeras reuniones del Comité Internacional para la Socio-
logia del Deporte (Ginebra, 1964, Varsovia, 1965) y, en 1966, hubo
el primer semi#ario internacional, en Alemania.'?
Por otro lado, la aparicién de la International Review for the So-
ciology of Sport (1966), seguida por la de otras publicaciones vin-
culadas a la tematica (Journal of Popular Culture, 1966; Society and
Leisure, 1968; Journal of Leisure Research 1969), marcan la consoli-
dacién de las disciplinas referidas al estudio del espacio deporti-
vo en los afios setenta y ochenta, que continuard con la edicién de
otras publicaciones periédicas: Journal of Sport History (1974), Jour-
nal of the Philosophy of Sport (1974),Journal of Sport and Social Issues
(1976), Journal of Sport Behavior (1978), Journal of Sport Psychology
(1979), The Sports Historian (1981), Leisure Studies (1982), British
Journal of Sport History (1984), International Journal of Sport History
(1984), Sporting Traditions (1985), Socialogy of Sport. Journal (1986)
y,; mas recientemente, Sport, Culture, Society (1998); Soccer and Soci-
ety (1999) y The European Sports History Review (1999).
Mencionemos finalmente que en Inglaterra (principal sede de los
estudios sobre fiitbol y deporte) existen actualmente diversos centros
especializados en la temiatica; los principales son el “International
Centre for Sports History and Culture’, en la wniversidad De Montfort
(dirigido por Jeff Hill), el “Sports Studies and Research” en Stirling
(coordinado por Grant Jarvie), y el International Centre for Sport, So-
cialisation and Society, en la Universidad de Strathclyde (hasta hace
4 Giinther Liischen, “Sociology of Sport: Development, Present State, and Prospects”, A=
nual Review of Sociology 6, 1980.Fiitbol y ciencias sociales: problemas e intersecciones
pocos afios bajo la direccién de JA. Mangan), a los que habria que
agregar la “British Society of Sports History’, creada en 1982.
2. Extensién y laxitud
Sin embargo, el rico panorama que acabamos de reseniar debe ma-
tizarse con un llamado de atencién: en efecto, mas que un “campo”,
el del deporte constituye un terreno cuya amplitud tematica va de la
mano de la debilidad de sus articulaciones internas. Mas alla de las di-
ficultades que supone englobar en una misma categoria actividades tan
contrastantes como por ejemplo, el boxeo, el atletismo o Ja natacion
sincronizada, aun la reduccién del espectro de anilisis a un deporte
singular, el fiitbol, no agota la multiplicidad de abordajes que habili-
ta, tanto desde el punto de vista de las distintas tradiciones implica-
das (historia, sociologia, antropologia, etc.) como en lo que se refiere a
los enfoques al interior de cada una de ellas, que a su vez las exeeden
(marxismo, estructural-funcionalismo, historicismo, etc), Un ejem-
plo reciente de ello puede ser ilustrativo: el volumen colectivo Fiithol,
historia y politica, editado recientemente en nuestro pais, incluye tra-
bajos de corte histérico-politico, antropoldgico-etnograficos, de so-
ciologia urbana, sociologia de las organizaciones, etc. Que todos ellos
tengan el referente comtin “fitbol” es un indicador de la heterogenei-
dad de abordajes que habilita el terreno de los estudios deportivos.?
Esta laxitud conlleva ventajas y debilidades, dado que la am-
plitud de perspectivas y problematicas aso@fadas implica, en mu-
chos casos, una dificultad para articularlas con el rigor necesario
para poder hablar propiamente de un “campo” de estudios. Como
han sefialado algunos de sus practicantes, el estudio del deporte en
ciencias sociales supone, mas que un terreno unificado por preocu-
paciones similares, una virtual “federacion” de especialistas no de-
masiado rigurosamente conectados entre si,"
No es de extraiiar, por lo tanto, que en los reiterados balances
que regularmente se realizan sobre el estado de los estudios sobre
8 Julio Frydenberg y Rodrigo Daskal (comps), Mitbol, Bistoria y palttica, Buenos Aires, Au-
relia Rivera, 2010.
# Charlotte MacDonald, Sporting Traditions, 16:1, noviembre 1999.
2a3Fitholyy sociedad
temas de alguna u otra forma vinculados a este espacio comparti-
do —balances cuya recurrencia muestra el bajo grado de sedimenta-
cién de la especialidad, asi como la necesidad de legitimar una tra-
dicién que todavia no goza de la respetabilidad deseada~ puedan
encontrarse, junto con la satisfaccién por el crecimiento en ntime-
ro y diversidad de las producciones, la inquietud por la ausencia de
trabajos que complementen los estudios de caso y las investigacio-
nes empiricas con reflexiones de caracter teérico que contribuyan a
otorgarle solidez a estos.
Estas tensiones en cierto sentido pueden explicarse a partir de
lo que algunos de los protagonistas del estudio del deporte han Ila-
mado su “paradoja fundamental”:"* las actividades deportivas (pero
enun sentido mas amplio, todas las referidas al llamado “tiempo li-
bre”) puedewser entendidas tanto asumiendo su relativa indepen-
dencia respecto al conjunto del que son parte —a partir del hecho de
que se trata de actividades hasta cierto punto alejadas de las condi-
ciones basicas de reproduccidn del tejido social- como postulando
su determinacién y vinculacién con el funcionamiento de este (ya
que, como toda manifestacion de la vida colectiva, se encuentra li-
mitada por ella).
En otras palabras, el mundo del fatbol, y en general el del de-
Porte, presenta ciertos rasgos ambiguos, por los cuales puede en-
fatizarse tanto su caracter relativamente “auténomo” e “indetermi-
nado” como, inversamente, sus rasgos “condicionados” por el tejido
social. Esto equivale a afirmar que, al analizarlo, el universo futbo-
listico tiene tanto la capacidad de “hablar” de si mismo como de la
totalidad a la que expresa. Esto no deberia sorprendernos, si recor-
damos que la ya clasica formulacién de Clifford Geertz de la “des-
eripcién densa” (que, recordemos, referia al “deporte” de la rifia de
gallos en Bali) postulaba que jugar un juego siempre ‘proporciona
un comentario metasocial”, una historia que los jugadores cuentan
sobre si mismos y, por lo tanto, un relato que excede al episodio en
% Véase, entre otros, Douglas Booth, “Sport Historians, What Do We Do? How Do We
Do Ie?" y la obra de Murray Philips (comp.), Deconstructing Sport History. A Postmodern
Analysis, SUNY, Albany, 2006,
“Richard Gruneau, “Problems of Agency and Freedom in Play, Games and Sport”, en Gru-
neau Class, Sports and Social Development, University of Massachusets Press, 1983.
244Fiitbo! y ciencias sociales: problemas e inters
si mismo. Entre nosotros, quien ha puesto el acento en este inters-
ticio “liminar” en el que se encuentra el universo del fatbol ha sido
Eduardo Archetti, ubicindolo en el espacio que caracteriza como
“zonas libres”.”
—Sin embargo, mas alla de estas dificultades, creemos que pue-
den encontrarse ciertos “nticleos problematicos” compartidos por
los trabajos que pueden inscribirse dentro de este vasto terreno. En
forma muy esquematica, podriamos decir que el estudio del depor-
te ha estado en general vinculado con:(a (a) una atencién puestaen las
transformaciones sociales, es decir, con los procesos de mode} cion
y abandono de ciertos rasgos caracteristicos de las sociedades tradi-
cionales{ b) la existencia de ciertos elementos que remiten a inva-
riantes de la vida humana més alld de las modalidades histéricas que
adopte esta y/c) la preocupacién por las fensiones que caracterizan
la presencia de elementos disimiles en el interior de todo conjunto
social y, ligado a ellos, el papel de determinados mecanismos para
mantener a raya esas tensiones o bien para profundizarlas.
E] esquematismo de estos ejes que, en términos clementales,
podriamos vincular respectivamente a la Historia, la Antropologta
y la Sociologia— presenta la ventaja de permitir el cruce de autores
y tradiciones, siendo que dificilmente puedan encontrarse trabajos
particulares enrolados exclusivamente en uno dé ellos. Su utilidad
radica en que pueden permitir agrupar el disperso panorama de tra-
bajos que comparten el terreno comin de las actividades deportivas,
como yeremos a continuacién.
3. La prehistoria
Antes de pasar revista a los ejes problemiticos a los que se hizo
mencién, puede ser titi! una somera recapitulacién de las primeras
referencias sobre el tema, desde mediados del siglo XIX. Estas obras
precursoras evidencian el interés por el desarrollo de un conjunto
de actividades que, a ojos de los contempordneos, aparecia o bien
como recuperacién de antiguas tradiciones, presentes en la edad de
2 Eduardo Archetti
tropofagia, 2003.
Mlasculinidades. Piitbah, tangoy polo en la Argentina, Buenos Aires, An-
245Bithol y sociedad
oro de la civilizacién antigua, o bien como curiosidad propia de la
vida moderna, a la que valia la pena estudiar y describir debido a la
seriedad con Ja que eran tomadas por parte de sus practicantes.
Asi, podemos mencionar rapidamente que obras tan tempranas
como Thoughts on Hare and Foxhunting (1796), de Peter Beckford,
asi como los relatos de Pierce Egan, Boxiana (1821) y los miiltiples
de Montague Shearman, como Athletics and Football ( 1894) sefialan
el comienzo de lo que podriamos entender como un estudio “serio”
(si bien extraacadémico) sobre fitbol y deporte. Estos trabajos pio-
neros son fundamentalmente obra de “anticuarios”, como Joseph
Strutt, Johann Heinrich Krause o Jean Jusserand.'*
Simulténeamente, el desarrollo de la antropologia durante el si-
glo XIX presentara, como parte de sus primeras aproximaciones a
las sociedades alejadas del modelo europeo, los primeros ejemplos
de descripciones acerca del papel del juego en Jas culturas “primi-
tivas”; son los casos de Edward B. Tylor, Stewart Culin,” y, mas
adelante, Hans Damm, W. Kaudern, Raymond Firth, Walter Kric-
keberg y Frans Blom” asi como los trabajos del arquedlogo ale-
man Ernst Curtius,” que ayudaron a una revalorizacion del pasado:
olimpico que contribuyé a reinstaurar los juegos en 1896.
Por tiltimo, mencionemos que, cerca del cambio de siglo, lacon-
solidacién de la sociologia como disciplina cientifica permitié en-
contrar muy tempranas menciones acerca de la tematica deportiva
en algunos de sus autores “clasicos”. Es el caso de Herbert Spencer
y sus alusiones a la educacién fisica y, mas atin, de las referencias de
* Respectivamente: Sports and Pastimes of the People of Englanil, (1838); Die Gymnastik und
Agonistik der Hellenen, (1841) Theagenes, oder Wissenschaftliche Darstellung der Gymnastik,
Aggnistih und Festspiele der Hellenen (1835); Olympia (1838), Die Pythien, Nemeen und lsth-
mien (1841) y Les Sports et jeux desercice dans Vancenne France (1901).
Tylor “The history of games”, Fortnightly Review 1, mayo 1879;"On American loigames
as evidence of Asiatic intercourse before the time of Columbus", International Archives sfor
Exhnography 9, 1896; de Culin: Korean games with notes on the corresponding xames of China
and Japan, Filadelfia, University of Pennsylvania, 1895; Games of the North American In-
dians, Washington, Government Printing Office, 1907.
* Damm, Die gymnastischen Spiele der Indonesier und Siidseevolker, Lepizig, Otto Spamer,
1922; Kaudern, Games and dances in Gelebes, 1929; Firth, “A dart match in Tikopia", Oce-
ania 1, 1930; Krickeberg, “Das mittelamerikanische Ballspiel und seine religiose Sym-
bolik’, Paideuma 3, 1948; Blom, “The Maya Ball-Game Pok-ta-Pok", Middle American
Research Series, New Orleans, Tulane University, 1932,
2! 1846: Naxes; 1852: Olympia.
246Fitbol y ciencias sociiles: problemas e interseceiones
Max Weber al rechazo del cristianismo puritano al deporte en La
ética protestante... (1905), asi como de su anilisis acerca de un jue-
go de cartas (el skaf). Graham Sumner, en Fo/kways (1906), habla
de los deportes populares para caracterizar el “estilo de vida” de la
poblacién rural britanica.” Por su parte, Georg Simmel utilizard el
ejemplo del juego para mostrar su concepto de “asociacién”, vien-
do el deporte desde la perspectiva de una lucha. Pero es ‘Thornstein
Veblen el sociélogo que mas espacio le concede al deporte en es-
tos afios, viéndolo como forma de utilizacién del tiempo libre en su
Teoria de la clase ociosa (1899), al analizar la funcién socializadora de
los colleges en Estados Unidos.
4. Alienacién: el fitbol como distraccién
Pero, si bien en todos estos casos los trabajos sociolégicos o
antropoldgicos aludfan al universo deportivo, recién en 1921 apa-
rece la primera obra que toma al deporte como objeto especifico
de anilisis: se trata de la Soziologie des Sports, de Heinz Risse, au-
tor vinculado a la tradicién de la escuela Sfrankfurtiana, El deporte
es visto por Risse como un campo privilegiado para observar uno
de los principales conflictos inherentes al mundo moderno: el que
se libra entre racionalizacion y reificacion, la burocratizacién de las
actividades deportivas indica su creciente racionalizacién y el con-
siguiente agotamiento de sus caracteristicas expresivas y creadoras;
paralelamente, el peligro de reificacién supone sf alineacion y pér-
dida de sentido, de espontaneidad.*
Asi, la primera tematizacidn del deporte como objeto de ana-
lisis especffico remite a la idea de su funcionalidad para “alienar” a
+ Al respecto, véase Giinther Liischen, ob. cit.
4 Como se sabe, esta'es la tesis clisica de la obra de Adorno y Horkheimer; en su Dialéctica
de la Ilustracién ubican al deporte en el espacio “alienado" por excelencia, Ja “cultura de ma-
sas”: “Ya el propio deporte no es un juego, sino un ritual. Los sometidos celebran su pro-
pia sumisién. Parodian la libertad mediante la voluntariedad del servicio que el individuo
obliga a prestar por segunda vez su propio cuerpo. En la libertad sobre este, el individuo
se afirma a si mismo traspasando al esclavo ‘cuerpo’ la injusticia que la conccidn social le
hizo sufrir. La pasion por el deporte, en la que los amos de la cultura de masas vislumbran
Ia verdadera base social de su dictadura, se funda en este hecho”, Dialéctica,.., Akal, Ma-
drid, 2007 [orig.: 1947], p.309.
247Frithel y sociedad
sus protagonistas de otro tipo de inquietudes. Esta vinculacién del
deporte con los mecanismos de control social no es privativa de esta
linea de anilisis: en forma paralela, Willard Waller (The Sociology of
Teaching, 1932) refiere a la funcién disciplinante del deporte en las
universidades norteamericanas, a partir del “natural” liderazgo de
los atletas frente a sus pares. Por su parte, Albert Parry (1934), en
la entrada “Sports” de la Encyclopaedia of the Social Sciences, plantea
la funcién “distractiva” del deporte para evitar que el descontento
social lleve a un levantamiento politico; también Lewis Mumford
(Technics and Civilizations, 1934), sostiene la funcionalidad del de-
porte para distraer temporalmente al hombre del mundo estructu-
rado y estandgrizado.*
Como es sabido, esta linea de anidlisis sera una de las mas vi-
gorosas €n los estudios sobre el ftitbol; muy rapidamente, podemos
sefialar su presencia en el tratamiento de la relacion entre trabajo
y deporte en la obra del aleman Bero Rigauer, Sport und Arbeit, de
1969 y, posteriormente, en el clisico’' de Gerhard Vinnai E/ fitdol
como ideolagia (1970). ). Desde una peer marcada por el mar-
vinculacion del deporte (y particularmente del fitbol) con la pro-
duecién de ideas y valores que contribuyen’a reproducir los meca-
nismos de dominacién del sistema social sera Jean-Marie Brohm,
tanto en su clasico Sociologie politique du sport (1976) como desde la
revista Quel corps? En Brohm, el punto central consiste en presen-
tar las analogias entre el “sistema deportivo’y el funcionamiento del
mercado capitalista, a partir de la existencia de valores “ideolégicos”
asociados al deporte, como la competencia, la autosuperacién, el
self-made-man, la justificacién de las diferencias sociales, etc.
Una similar inquietud se puede encontrar en los trabajos de
John Hargreaves, como Sport, Power and Culture (1987), en este
caso en Clave Ave gramsciana, asi como en el clasico de Alain Ehren-
berg, Le culte de la performance (1991). En nuestro pais, la referen-
cia ineludible la proporciona Juan José Sebrelli, cuyos Frithol y ma-
sas (1981) y La era del fiitbol (1998) apuntan en la misma direccion,
féase George H. Sage, “Sport and the Social Sciences", The Annals of the American Atade-
my of Politial and Sai Sienc, 1979, 445:1.
248,Fiitbol ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones
intentando mostrar el papel “alienante” del fitbol en particular del
espectaculo futbolistico y su funcionalidad para la reproduccién de
un sistema social caracterizado por el principio de alienacién.
5. Juegos y tiempo libre
Paralelamente a esta aproximacién, y en cierto punto como res-
puesta @ ella, encontramos una perspectiva que incursiona en el te~
rreno deportivo desde un angulo marcadamente contrastante con la
anterior. En efecto, si en los trabajos citados —que, en dltima instan-
cia, abrevan del materialismo histérico— es fundamental reconocer la
vinculacién que liga a las actividades deportivas con la reproduccién
del fancionamiento del conjunto, frente a ellos no tardara en apare-
cer la perspectiva que, por el contrario, concibe al mundo del deporte
desde su pertenencia a la esfera idico-expresiva de la vida humana,
postulando como caracteristica esencial de estas actividades su “in-
determinacién”, en cuanto a la dimensi6n productivo-estructural del
conjunto social.
La tematizacion del deporte en cuanto “juego” se vincula con
los trabajos que ya menciondramos de los antropdlogos de finales
del siglo XIX y principios del XX, quienes encontrarén en este as~
pecto de la actividad humana un indicador de gran utilidad en sus
intentos clasificatorios de los grupos humanos. Un ejemplo ilustra-
tivo de este nexo lo proporciona un curioso trabajo de J.R, Hilde-
brand, de 1919, en el que el deporte no solo permite comprender
Ja naturaleza basica de las culturas sino que, ademas, es usado para
explicar el triunfo aliado en la 1 Guerra Mundial.* Por otro lado,
esta linea de investigacion puede rastrearse en el citado clasico de
Veblen, La teoria de la clase ociosa, asi como en las primeras confe-
rencias sobre el problema de la relacién entre ocio, tiempo libre y
ciudadania, en la Gran Bretaia de los afios treinta.?°
Sin embargo, la primera obra de relevancia en este terreno es sin
duda el Homo /udens del holandés Johan Huizinga, aparecida en 1938.
% “The Geography of Games: How the Sports of Nations Form 2 Gazetteer of the Habits
and Histories of Their People”, National Geographic, 1919.
% Brad Beaven, Leisure, citizenship and working-class men in Britain, 1850-1945, Manches-
er UP, 2005.
249Frithely sociedad
Huizinga concibe el “espiritu Iidico” del hombre como la maxima
forma de expresién de su naturaleza, en términos radicalmente con
trapuestos a la antropologia marxista del hemo faber, que solo se rea~
liza a través del trabajo. Desde esta perspectiva, el deporte sera regis~
trado en funcidn de su papel expresivo, hiidico y, por lo tanto, creador,
antes que desde la éptica instrumental y reproductiva. Un planteo si-
milar puede encontrarse en la obra del filésofo catélico Josef Pieper,
Leisure: The Basis of Gulture (1947), que ya desde el titulo presupone
un posicionamiento antimaterialista y para quien la dimension lidi-
ca de la actividad humana expresa un valor sacro, una especie de imi-
tacién del orden césmico; en ambos casos, la experiencia del juego
posee un valor primario en el universo simbélico humano.
Como se ve, subyace en muchas de estas posturas el enfrenta-
miento a las posiciones més o menos cercanas a los postulados del
marxismo y, mas en general, a las conceptualizaciones de la socie-
dad desde el punto de vista del conflicto social, la dominacién de
un grupo sobre otro, etc, La atencion se coloca aqui en la capacidad
creadora del espiritu humano (manifestada en el juego) antes que
en la reproduccién material de las relaciones sociales.
La ubicacién del deporte dentro de la familia mas amplia de
actividades ltidicas implica el problema de definir sus caracteris-
ticas distintivas que permiten recortarlo en el marco de este uni-
verso; no es de extraitar que se encuentren aqui los principales
intentos de conceptualizacién del deporte a partir de senalar su
cercania o su distancia con respecto a términos vinculados como
“juego” (en su doble caracter referido por los términos ingleses
play y game), “competencia”, “entretenimiento”, etc. De este modo,
para algunos autores la linea de fuerza es la que opone a los juegos
“no-racionales” con los “racionales” ~y, en esta polaridad, la profe-
sionalizacién de las actividades deportivas supone un punto criti-
co en la transicién entre uno y otro polo-; en otros, el c/ivaje estara
dado por la tensién entre libertad y coercion en la relacion entre el
juego y las reglas a las que debe someterse. Ejemplos de estas pos-
turas pueden hallarse en las obras de Huizinga, asi como en espe-
cialistas contemporaneos como Richard Gruneau.””
# Véase supra, “Problems of agency and freedom...”,
250Fiithol y ciencias sociales; problemas ¢ interseeciones
Es asi que Roger Caillois, en Los juegos y los hombres (1958), te-
matiza el pasaje moderno de la libertad fantasiosa y abierta, im-
pulsiva, exuberantemente variada de lo que llama paidia a la im-
posicién de convenciones, reglas, técnicas, utensilios que formarian
el Judus. Dos décadas después, la obra clisica de Allen Guttmann,
From Ritual to Record. The Nature of Modern Sports, se coloca en el
mismo sendero, enfatizando las diferencias entre juego, competen-
cia y deporte, entendido como competencia fisica de caracter 1a-
dico, y subrayando las diferencias entre deporte moderno (secular,
meritocratico, racional, organizado burocraticamente, registrado) y
antiguo (ritual, religioso, vinculado a festividades periédicas). En
relacién a los vinculos entre los “deportes” (los “/alk sport”) de so-
ciedades preindustriales, pueden mencionarse los trabajos de his-
toriadores socioculturales como Roland Renson y, principalmente,
Brian Sutton-Smith.*
También a fines de los cincuenta aparecen los textos de George
Friedmann acerca del ocio como compensacién del trabajo” y lue-
go la obra clisica de Joffre Dumazedier, en Francia, en 1962.” Pero
respecto al nexo entre ocio, tiempo libre y deporte, serin los trabajos
de Norbert Elias en loo ahos SHORTT gue supomean Ja tentativa
mas ambiciosa de vincular orgdnicamente ambos espacios.
En Elias (y en la obra de su colaborador, Eric Dunning), la es-
fera del tiempo libre incluye (aunque no se reduce a ella) al copjun-
to de actividades que denomina “miméticas”, de las que el deporte
(y particularmente el fitbol) es un exponente privilegiado. La exis-
tencia de estas actividades “miméticas” es entendida por Elias como
‘contrapeso” para equilibrar las consecuencias del proceso mas am-
plio en el que estan inscriptas: lo que el autor denomina el “proce-
so de la civilizacién”,-que supone una disminucién de Ja impulsi-
vidad instintiva Kumana a partir de la incorporacion creciente de
mecanismos de autocontrol que terminan por inhibir la posibilidad
+ Del primero: Renson, PP. de Nayer y M. Ostyn (comps.), The History, the Evolution and
Diffusion of Sports and Games in Different Culéures, 1976; de Sutton-Smith, fundamental-
mente The Study of Games, de 1971.
» Le travail en miettes, Paris, Gallimard, 1956.
© Vers une civilisation du loisir®, Paris, Seuil, 1962; y, en colaboracién con Nicole Larouche,
Travail et loisir, Paris, CNRS, 1963.Prithel.y swiedad
misma de instancias de emotividad desbordada, caracteristicas del
mundo tradicional.
De este modo, las actividades “miméticas” cumplen una funcién
central para restablecer el equilibrio emocional: a través de ellas, los
hombres logran recuperar la posibilidad de emocionarse, pero bajo
formas que ya no ponen en riesgo el funcionamiento del conjunto.
E] futbol, entonces, constituye una instancia de privilegio para “la
busqueda de la emocién en el ocio” y esa es su funcién social pri-
mordial en las sociedades modernas (es decir, “civilizadas”), las Gni-
cas en las cuales tiene sentido su existencia.
6. La historia social
Como se ve, a diferencia de otras aproximaciones, que vinculan
el deporte con rasgos presentes en todas las formas de vida colec-
tiva a lo largo del tiempo, en la obra de varios de los autores recién
sefialados se lo concibe como elemento inherente al funcionamien-
to de las sociedades modernas. Esta atencion a la especificidad del
mundo contempordneo para pensar el deporte es también caracte-
ristica de los trabajos que se agrupan bajo el muy amplio rotulo de
la “historia social”.
En efecto, en los mismos afios sesenta en los que, como ya se
sefiald, el estudio del ftitbol adquirié legitimidad como drea de in-
vestigaciones académicas, se desarrolla en el mundo anglosajén una
corriente historiografica que también abreva en la influencia de los
cultural studies (con los que en ocasiones entran en tensién) y en la
cual los objetos de anilisis son aprehendidos desde una perspectiva
mas amplia, integradora de diferentes aspectos de la vida colecti-
va, particularmente los que ligan las condiciones materiales de vida
con las formas de pensamiento a elas asociadas, las llamadas “men-
talidades”.
Un problema tipico para esta historia social sera intentar expli-
car las transformaciones en la historia, es decir, el cambio, descartan-
do en el anal
sis los factores contingentes o coyunturales (tachados
Véase fundamentalmente “La bisqueda de la emocién en el ocio", en Elias y Dunning,
Diporte y osio en el procero de a civilizacién, México, FCE, 1992 (pero véase toda la obra).
252Fiitbol y ciencias sociales: problemus e intersecciones
de superficiales y secundarios) y privilegiando, por el contrario, los
elementos “estructurales”; de alli que sus trabajos estén articulados
alrededor de conceptos que explican los cambios sociales en fun-
»
cién de categorias amplias como “urbanizacién”, ‘racionalizacién”,
“nacionalismo”, “género”, “clase”, “hegemonia”, etc.*2
Al igual que en el caso de las posturas centradas en la “aliena-
cién” o en aquellas que privilegiaban los aspectos Itidicos del de-
porte, la vinculacién de la historia social con el estudio del fiitbol y
el deporte en general est cruzada por el contexto politico-ideolé-
gico del periodo. Gra de los historiadores que forman esta
corriente se especializaban en temas referidos al diciones de
vida de la clase obrera (siendo asimismo militantes del Partido Co-
munista briténico) y sera esta la entrada por la que se llegara al
mundo del fiithol y las actividades de esparcimiento, vistas por mu-
chos autores como un factor esencial para la formacién de una cla-
se obrera “estandarizada”. Los ejemplos de Eric Hobsbawm, Gra-
ham Stedman Jones, y los ya citados E.P. Thompson y Stuart Hall
son ilustrativos del intento de aplicar a la tarea historiogrifica he-
rramientas de la tradicién antropolégica, en cuanto al anilisis del
comportamiento de los “sectores populares”.
Una figura relevante de esta vertiente es el britanico James A.
Mangan, quien combina historia con antropologia en sus anilisis
sobre el papel del atletismo en las public schools victorianas y eduar-
dianas del cambio de siglo y su funcionalidad en la constitucién y
difusién del ideal de gentleman moderno, asi como para moldear la
mentalidad imperialista y la expansion cultural britanica.* En Man-
gan el deporte es entendido desde la perspectiva de las “mentalida-
des” y su misma existencia supone un indicador de las transforma-
ciones de la sociedad britanica y a la vez un mecanismo que permite
su funcionamiento. Una vinculacién similar entre el juego del fiitbol
y las transformaciones subyacentes que expresa su evolucién puede
hallarse en la obra de autores como Tony Mason y Richard Holt,4
* Véase supra Peter Burke, “La historiografia
» Athlethicism in the Victorian and Edwardian Public School, de 1981; seguido por The Games
Exhic and Imperialism: Aspects of the Diffusian ofan Ideal, 1986,
“Tony Mason, Association Football and English Society 1863-1915, Brighton, Harvester,
1980; Richard Holt, Sport and the British. A Medern E. istory, Oxford, Clarendon, 1989,
253Prithol y sociedad
Los trabajos de Julio Frydenberg sobre el fitbol en Argentina
en las primeras décadas del siglo XX se ubican en esta linea: en ellos
se analiza la popularizacion de la practica del futbol en relacin con
los procesos de construccién de la identidad colectiva, a nivel local-
barrial y en relacién con procesos mas amplios de desarrollo de la
ciudadanfa en el marco de la nacionalizacién de masas. Las trans-
formaciones en la practica futbolistica aparecen, por consiguiente,
integradas a modificaciones estructurales que afectan a los sectores
populares portenos en el periodo, no solo como indicadores de una
dimensién que los trasciende sino, por el contrario, como agentes
fundamentales de dichos cambios; asi, para Frydenberg la construc-
cién de la identidad barrial, en una poblacién de origen mayorita~
riamente inmigrante, no puede ser entendida sin referir al papel que
tuvo el fiitbol como mecanismo que contribuye centralmente a la
fijacién de la poblacién al territorio.*
7. Subculturas, hinchas, violencia
En Gran Bretafia, a partir de los afios cuarenta se comienza a
dar forma a lo que se llamé6 entonces la teorfa “subcultural”, prisma
conceptual con el que se queria analizar desde la sociologia (par-
ticularmente el inferaccionismo simbélico) y la psicologia social la
existencia de formas de comportamientos, practicas, habitos, etc.
que distinguian las conductas de ciertos subgrupos dentro del con-
junto mas amplio de la sociedad britanica.
Como es natural, un objeto de atencién particularmente rele-
vante era la poblacién juvenil, en pleno proceso de transformarse
en un segmento diferenciado del mercado de consumo a partir de
transformaciones culturales que trascendian al mundo anglosajén.
Dentro de este subespacio, una de las areas de investigacién con
mayor visibilidad era la que tenfa como objeto el anilisis de formas
de comportamiento vinculadas al universo deportivo (practicantes
de determinados deportes, asistentes, ptiblico televisivo, etc.), con
% Véase entre otros trabajos: “Pricticas y valores en el proceso de populatizacién del fiitbo!”,
Entrepasades, Revista de bistoria 12, 1997 y "Boca Juniors en Europa: el diario Critica y el
primer nacionalismo deportivo", Historia. Questées e debates 39, Curitiba, 2005.
254Fitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones
especial énfasis en las actitudes de los espectadores de competen-
cias futbolisticas y su vinculacion con conductas que caracterizaban
como “violentas”. Esta interseccién entre futbol y violencia ha sido
particularmente relevante en Inglaterra, a partir del fenémeno de
hooliganismo, y su abordaje ha sido en ese pais una tarea que corres-
pondié tanto a iniciativas académicas como a politicas estatales de
seguridad y control social.
Sin extendernos demasiado, sefialemos que en las lecturas que
intentan dar cuenta del comportamiento de ciertos hinchas de fiit-
bolse dan cita tanto perspectivas vinculadas a la psicologfa conduc-
tista (el dehaviorisma), que las interpretan desde la polaridad “nor-
mal”/“desviado”, como otras mas cercanas a la sociologia marxista,
con acento en las caracteristicas de la estructura social que generan
este tipo de efectos (como los trabajos de Ian Taylor, en los que la
violencia de los espectadores implica un mecanismo de resistencia
cultural ante una doble transformacion, la pérdida de las caracteris-
ticas populares del especticulo deportivo por un lado y los cambios
de la propia clase trabajadora por el otro).*”
Otra perspectiva es la que brinda el enfoque configuracional, de-
sarrollada por los investigadores de Leicester a partir del marco
analitico postulado por Elias, cuya principal figura es Eric Dun-
ning y para quienes la violencia en el deporte debe entenderse en
funcidn del desarrollo del “proceso civilizador”, mediante Acual la
pacificacién social producto del aumento de las atribuciones esta-
tales va de la mano de una creciente incorporacién de normas por
parte de estos individuos, bajo la forma de una autocoercion, Siel
desarrollo civilizador se caracteriza por el aumento de la presién
autocoercitiva de los individuos sobre sus impulsos —particular-
mente los impulsos violentos—, se deduce que en la interpretaci6n
leicesteriana las conductas violentas se explican por la inadecuada
extension del proceso civilizador a determinades sectores de la po-
blacién (que permanecen asi mas cercanos @ un comportamiento
¥ Véase por ej., R. Giulianotti, N. Bonney yM. Hepworth (comps), Fastball, violence and
social identity, London, Routledge, 1994.
> También Richard Giulianotti ha enfatizado el papel de categorias como clase, género,rava
y etnicidad en sus trabajos sobre el tem, particularmente tespecto a las diferencias entre
hinchas ingleses y escoceses.
255Prithol y sociedad
precivilizado), producto de la incapacidad del Estado de abarearlos
en su extensién.**
8. Rituales, etnografias, identidades
Por ultimo, el andlisis de las vinculaciones entre fiitbol y violen-
cia nos permite desembocar en otro nudo problemitico, el ultimo
que enumeraremos aqui: se trata de la perspectiva etnogréfica, par-
ticularmente relevante en los estudios informados por la tradicién
antropoldgica y en los que se pretende recuperar la perspectiva de
los propios implicados en estas actividades, en general aunque no
siempre— desde una postura comprensiva que intenta reconstruir el
sentido de las acciones realizadas por los protagonistas.
y De este modo, en lo que refiere a los trabajos sobre hinchas y vio-
lencia, algunos autores (como Peter Marsh o Gary Armstrong, en el
caso britanico, o José Garriga Zucal, Gastén Gil y Verénica Morei-
ra, en nuestro pais)” intentan recuperar “desde adentro” la comple-
jidad de este tipo de comportamiento a través de estudios de campo
de caracter etnografico que abrevan en una tradicién que, en tiltima
instancia, puede remontarse a la antropologia geertziana y su inten-
cion de proporcionar una descripcién “densa” que vincule los aspec-
tos particulares del universo del espectador (en este caso, los relativos
ala “violencia”) con una totalidad mas amplia de la que forma parte.
La linea de trabajo propuesta por Pablo Alabarces en relacién
a lo que denomina “cultura del aguante”, que caracterizaria a los
hinchas argentinos, muestra la potencialidad de un enfoque de este
tipo, vinculando en un mismo trazo el comportamiento de las par-
cialidades futbolisticas con variables que exceden el marco depor-
tivo y se vinculan a la construccién de la identidad nacional.*® En
* E. Dunning, P. Murphy y J. Williams, Tbe Roots of Football Hooliganism. An Historical and
Scciological Study, London, Routledge and Kegan Paul, 1988; también Elias y Dunning,
Deporte'y ocia.... ob. cit.
” Gary Armstrong, Football Hooligans. Knowing the Score, London, Berg, 1998; José Garriga
Zucal, “Haciendo amigos a las pifias. Interacciones, intercambios y relaciones de una hin-
chada de fiitbol”, Lecturas: Educacién Fisica y Deportes 10:88, 2005. Véase ademas los traba-
jos reunidos en Pablo Alabarces (comp.) Hinchadas, Buenos Aires, Prometeo, 2005,
Pablo Alabarces, Cronicas del aguante. Fitthol, violencia y politica, Buenos Aires, Capital In-
telectual, 2004; véase también (como comp.), Fulbalogtas. Futbol, identidad y vielencia en
América Latina, Buenos Aires, Clacso, 2003, ¢ Hinchadas, ob. cit.Fitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones
este sentido, Alabarces es explicitamente tributario de los traba-
jos pioneros en nuestro pais de Eduardo Archetti, quien ensayara
una original combinacién de la perspectiva antropolégico-etno-
grafica con el anilisis de documentacion histérica en su seminal,
Masculinidades, En esta obra, el deporte —junto con el tango- es
un espacio privilegiado (las ya mencionadas “zonas libres”) para
rastrear la conformacién de procesos identitaries que equiparan lo
nacional (argentino vs. inglés, en el fitbol) a una particular con-
cepcién de género (masculino vs. femenino) y de clase (popular
vs_ elite).
Una similar preocupacién por la interseccién entre futbol e
identidades colectivas se puede encontrar en el mundo anglosajén
(particularmente en los trabajos de Richard Giulianotti),#” pero so-
bre todo ha sido desarrollada en profundidad —producto de la ma-
yor fortaleza en ese pais del campo de la antropologia en general y,
en particular, de los estudios sobre ftitbol- en los textos de varios
autores brasilefos, a partir de los trabajos fundacionales de Rober=
to Da Matta. De manera similar al caso de Archetti, en estos tra-
bajos el interés por detectar rasgos inherentes a la cultura nacio-
nal brasilefia desemboca en una aproximacién al mundo del fiitbol,
colocado en un plano de equivalencia con otros “rituales” (como el
carnaval) a partir de los cuales se intenta reconstruir mecanismos
tipicos del funcionamiento de la cultura nacional (jerarquias, in-
versiones, malandragem, etc.).* Los trabajos posteriores sobre de-
porte en Brasil se colocarin en esta senda, cruzando la inquietud
referida a la identidad nacional con variables como raza, clases so-
ciales, sectores populares, cultura urbana, regionalismo, etc.’*
" Archetti, Masculinidades, ob, cit; también Futhal'y ethes, Buenos Aires, Flacso, 1985.
* Richard Giulianotti y Gary Armstrong (comps.), Foathall Cultures and Identities, London,
Macmillan, 1999; R. Giulianotti y J. Williams (1994) (comps.), Game without Frontiers:
Football, Identity and Modernity, Aldershot, Arena, 1994
* Roberto Da Matta (comp,), 0 universo do futebol: esporte e sotiedade brasileira, Rio de Ja~
neito; Pinakotheke, 1982.
“Arno Vogel, “O momento felis. Reflexdes sobre 0 futebol ¢ 0 ethos nacional”, en Da Mat-
ta O wniverso..., ob. cit.
* Entre otros, véase Sergio Leite Lopes, “Futebol mestico. Historia de sucessos e contra-
digées", Ciéncia Hoje, 24:139, 1998; Simoni Guedes, “Las n: es argentina y brasilefia a
teavés del fithol”, Pidranz, 6:2, julio-diciembre 2009 y O Brasil no Gampo de Futebol. Estu~
dos antropalégices sobre os significads do ftebol brasileiro, Niter6i, Eduff. 1998.
257thal y sociedad
Para terminar, mencionemos aqui los trabajos de Christian
Bromberger, etndélogo francés que, a partir de la categoria de “con-
texto ritual”, tomada del antropélogo Victor Turner, realiza una su-
gerente lectura de la “ceremonia” del partido de fitbol como “es-
pectaculo total’. Los anilisis de Bromberger son particularmente
atentos a las variables que constituyen esa “totalidad” del especta-
culo futbolistico, colocando el centro en el comportamiento de los
espectadores, pero integrando desde este vértice todas las demés di-
mensiones del acontecimiento: asi, el estadio en el que transcurre
el partido no es un mero espacio fisico sino que es un protagonista
mis, de acuerdo con la forma en que es ocupado, recorrido, habi-
tado a lo largo del encuentro (pero también antes, por la forma en
que se accede a él y también después, segiin la evolucién biografica
dg los espectadores); de igual forma, el enfrentamiento deportivo es
leido en virtud de los cambios que suscita en los hinchas, que a su
vez interacttian con este, disolviendo de tal modo Ja separacién en-
tre espectaculo y espectador.®
Para Bromberger, el deporte y, mas especificamente, el fiitbol, po-
see una capacidad para articular diferentes dimensiones de la vida
humana que lo constituye en una verdadera “cosmovisién” por medio
de la cual sus participantes (fundamentalmente sus espectadores) lo-
gran proporcionarle sentido a sus experiencias. Gracias al fiitbol, afir-
ma, elementos como el triunfo, Ia derrota, la justicia, el error, el azar, la
entrega a una causa, la traicién, etc., que conforman los aspectos mas
profundos de las vivencias humanas, pueden ser integrados en una to-
talidad coherente, mas alld de sus evidentes rasgos contradictorios.”
9. Un espacio a consolidar
En mis de un sentido, por lo que se ha visto, el espacio de los
estudios sobre el deporte sigue buscando su consolidacién, no solo
Christian Bromberger: “Lo spettacolo delle partite di calcio’en Pierre Lanfranchi (comp.),
Malco ¢ il suo pubblico, Nipoles, ESI, 1992; Christian Bromberger, Alain Hayot y Jean-
Mare Mariottini, Le match de football. Ethnologie dune passion partisane & Marseille, Naples
et Turin, Paris, Maison des sciences de l'homme, 1995; Bromberger, Football, la bagatelle la
plus serieuse du monde, Paris, Bayard, 1998; El hinchismo como especticulo total: una pues-
‘ta en escena codificada y parddica’, en Lecturas: Educacién fisica y deporte 36, 2001.
© ‘Significaciones de la pasién popular por los clubes de futbol, BuenosAires, Libros de] Rojas, 2001.
258Fiitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones
desde el punto de vista de la ansiada legitimidad académica —des-
igualmente repartida y desde luego sujeta a determinaciones que no
siempre remiten a la légica interna de los Ambitos encargados de
administrarla—,** sino fundamentalmente en cuanto a la existencia
y explicitacién de nicleos problematicos compartidos.
Evidentemente, es imposible que cualquier intento de clasifi-
cacién pueda agotar las coordenadas en las que pueda ubicarse una
investigacién particular; al mismo tiempo, cada una de estas se des-
liza mas alla de las fronteras de los casilleros en los que se la inten-
te encerrar. Por dar un ejemplo cercano, el problema de la relacién
entre fiitbol y violencia supone abordajes en los que se dan cita los
tres grandes ejes citados arriba, ya que ha sido tratado tanto desde
perspectivas que enfatizan las transformaciones en la sociedad de
referencia como aquellas que colocan el acento en el caracter con-
flictivo de las relaciones en su interior y las que privilegian el andli-
sis de elementos comunes al funcionamiento de toda vida colectiva,
como la violencia o la identidad de género.
Asi y todo, la referida grilla clasificatoria puede brindar un apor-
te ala hora de echar luz sobre las tensiones, didlogos, influencias y
solapamientos que comparten distintos trabajos de investigacion, asi
como aquellos postulades de partida que dificultan cualquéer didlo-
go entre ellos. La existencia de un terreno comin de] que participan
enfoques tan diversos hace necesaria, en este sentido, la reflexion
acerca de ellos. Estas breves lineas apuntan en esa direccién.
Véase el papel de las “fuerzas del mercado” en Alabarces, “Entre la banalidad...”, ob. cit.
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