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Daniel Sazbón. Fútbol y Ciencias Sociales. Problemas e Intersecciones. 2

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hatios Godio Fediingo Uliana Compiladores Mi \ FUTBOL Y” SOCIEDAD Practicas locales SUT ales globales = ~ oases a Pe Fiitbol y ciencias sociales: problemas e intersecciones Daniel Sazbén 1. Una legitimidad tardia A comienzos de los afios sesenta, un joven estudiante inglés empezaba la que terminaria siendo una larga trayectoria académica, con unos primeros pasos que no parecian demasiado promisorios: “No me anoté para el doctorado, sino que segui una maestria en la LSE (London School of Economics), En realidad no pensaba seguir una carrera académica. Estaba pensando en tratar de entrar a la administra- cién pitblica y la LSE parecia el lugar apropiado para Prepararme para eso. La maestria que hice estaba ba- sada en una tesis y, de hecho, terminé escribiendo un trabajo tan largo como una tesis de doctorado. Tengo que confesar que no me lo tomé demasiado en serio, asi que escribi sobre un tema entretenido. El titulo era Deporte y sociedad en la Inglaterra contemporénea. Me lo tomé en broma, pero la verdad es que terminé siendo interesante...” Pero unos 40 afios después del relato de Anthony Giddens (el estudiante en cuestidn), el fiitbol ya habia dejado de ser algo que podia “tomarse en broma”; el panorama que presentaba la segunda edicién del Handbook of Sports Studies contrastaba fuertemente con su rememoracion: * Anthony Giddens y Christopher Pierson, Conversations swith Anthony Giddens. Making Sense of Medernity, Stanford, Stanford University Press, 1998. 239 Piitbol'y sociedad “Un indicador de la creciente conciencia acerca del valor de las investigaciones sobre deporte y socie- dad... -y del amplio interés en el deporte como fens- meno social es el hecho de que en junio de 2000 Ama- zon.com, el principal vendedor de libros por Internet a nivel mundial, arroja mas de 490 libros en su cate- gorfa de referencia “Sociology of Sport”? Ademis, cerca de 30.000 estudiantes alrededor del mundo pensaban tomar cursos sobre “deporte y sociedad” en el afio aca~ démico 1998-99, con casi 600 docentes para dictarlos solo en EE.UU.” Y al comparar la edicién 2000 del Handbook con su predecesora, los autores notaban complacidos que si la versién de 1981 se con- centraba casi exclusivamente en sociologia del deporte, en la nueva los contenidos se amplian gracias a especialistas en economia, geo- grafia, historia, filosofia, ciencias politicas y sociologia, Al mismo tiempo, el ntimero de capitulos casi se duplica (24 contra 44), y los autores pasan de representar a 4 paises a 13." Estos ntimeros muestran graficamente hasta qué punto, desde los timidos comienzos en la época evocada por Giddens, el mundo académico experimenté un explosivo crecimiento de la produccién de obras referidas en algtin modo u otro al fiitbol y el deporte. Enel mundo anglosajén —pero también en otros paises europeos-, la ins- titucionalizacién de los estudios sobre el deporte tiene lugar en los afios sesenta, siendo parte de un proceso mas amplio de expansién académica en nuevos horizontes que contribuiran a dotar de mayor complejidad al universo de los estudios humanisticos.’ Este quiebre esta vinculado, entre otras variables, al desarrollo de la tradicién de “estudios culturales” en Gran Bretafia, por la cual # Por impactante que parezca el niimevo, empalidece cuando se Jo compara con las cifeas que pueden hallarse en una bisqueda similar realizada en la actualidad, es desir, 10 afos ms tatde: 3.500 respuestes para “Seciology of Sport, los que se deben agregar 140 para “Sociology of Sport and Social Deory’, 981 para “Anthropology af Spore” y 23.300 para “His tory of Sports”. Jay Coackley y Eric Dunning (comps.), Handbook of Sports Studies, Londres, SAGE, 2000, “Idem. 5 Handbook... ob. cit.. Véase también Pablo Alabarces, “Entre la banalidad y la critica: pers- pectivas de las Ciencias Sociales sobre el déporte en América Latina", Memoria y civiliza- cién, Anuario de Historia de la Universidad de Navarra 6, 2004. 240 Fiitbol y ciencias sociales: problemas e intersecciones el deporte, y fundamentalmente el fiitbol, dejaba de ser visto ex- clusivamente como objeto de anilisis en la linea positivista del pa- radigma funcionalista de la educacién fisica para pasar a ser leido como fenémeno “cultural”. Los “cudtural studies” comenzaron en In- glaterra en los afios cincuenta, como efecto de las transformaciones que afectaron a la sociedad britanica de posguerra; entre sus prin- cipales autores debemos mencionar, entre otros, a figuras como Ri- chard Hoggart, Raymond Williams, Edward P. Thompson y Stuart Hall.* A partir de este giro “culturalista”, se percibe una ampliacién del alcance del concepto de “cultura”, que leva a abarcar fenémenos de la-vida colectiva anteriormente desdefiados por la investigacién aca~ démica. Esta preocupacién por los fendmenos que ahora son vistos bajo este prisma coloca en el centro de atencién problemas como el consumo masivo y la relaci6n entre los sujetos consumidores y los objetos de consumo. Correspondientemente, el interés por la “deco- dificacién” de estos signos, los “sentidos” que tienen estas practicas, el “significado” de los consumos masivos, etc., pasan a ser las vias por las cuales ciertos objetos de estudio adquieren un estatus de le- gitimidad académica del que antes carecian.” En este contexto de sofisticacién socioldgica e historiografica de fines de los afios cincuenta y comienzos de los sesenta apare- cen, a ambas margenes del Atlantico, los primeros trabajos acadé- micos sobre fiitbol y deporte; entre ellos se destacan los articulos de Gregory Stone,* la referida tesis de Anthony Giddens (y lue- go su articulo sobre ocio y juego),’ las primeras colaboraciones de Gerald Kenyon y John Loy"? asi como las de Norbert Elias y Eric Dunning." No tardaran en aparecer los primeros libros: en Fran- * Véase Peter Burke, “La historiografia en Inglaterra desde la segunda guerra mundial”, en AAVV., La Aistoriografia en Occidente desde 1945, Eunsa, Pamplona, 1985; Daniel Bell, ‘The Social Sciences since the Second World War, Transaction, Nueva Jersey, 1982. ? Tim Delaney yTim Madigan, The Sociclogy of Sports; An Introduction, McFarland, Jeffer- son (NC), 2009. * “American Sports: Play and Display” (1955). * "Notes on the concepts of play and leisure”, 1964. “Toward a Sociology of Sport” (1965). “Dynamics of Sport Groups with Special Reference to Football”, 1966; “The Quest for Excitement in Leisure”, 1969. 244 Frithol'y sciedad cia, George Magnane publica Saciolagie du sport (1964), seguido por Loy y Kenyon, Sport, Culture and Society (1969); la compilacién del mismo Dunning, The Sociology of Sport: a Selection of Readings (1971) y, en Estados Unidos, la publicacién dela obra de Harry Ed- wards, Sociology of Sport (1973). Estas ediciones van de la mano de la institucionalizacién de los estudios sobre la tematica deportiva en areas y departamentos espe- cificos dentro del mundo académico, la celebracién de encuentros y jornadas de caracter internacional, como también la aparicién de las primeras publicaciones dedicadas a la tematica. Tuvieron lugar asi las primeras reuniones del Comité Internacional para la Socio- logia del Deporte (Ginebra, 1964, Varsovia, 1965) y, en 1966, hubo el primer semi#ario internacional, en Alemania.'? Por otro lado, la aparicién de la International Review for the So- ciology of Sport (1966), seguida por la de otras publicaciones vin- culadas a la tematica (Journal of Popular Culture, 1966; Society and Leisure, 1968; Journal of Leisure Research 1969), marcan la consoli- dacién de las disciplinas referidas al estudio del espacio deporti- vo en los afios setenta y ochenta, que continuard con la edicién de otras publicaciones periédicas: Journal of Sport History (1974), Jour- nal of the Philosophy of Sport (1974),Journal of Sport and Social Issues (1976), Journal of Sport Behavior (1978), Journal of Sport Psychology (1979), The Sports Historian (1981), Leisure Studies (1982), British Journal of Sport History (1984), International Journal of Sport History (1984), Sporting Traditions (1985), Socialogy of Sport. Journal (1986) y,; mas recientemente, Sport, Culture, Society (1998); Soccer and Soci- ety (1999) y The European Sports History Review (1999). Mencionemos finalmente que en Inglaterra (principal sede de los estudios sobre fiitbol y deporte) existen actualmente diversos centros especializados en la temiatica; los principales son el “International Centre for Sports History and Culture’, en la wniversidad De Montfort (dirigido por Jeff Hill), el “Sports Studies and Research” en Stirling (coordinado por Grant Jarvie), y el International Centre for Sport, So- cialisation and Society, en la Universidad de Strathclyde (hasta hace 4 Giinther Liischen, “Sociology of Sport: Development, Present State, and Prospects”, A= nual Review of Sociology 6, 1980. Fiitbol y ciencias sociales: problemas e intersecciones pocos afios bajo la direccién de JA. Mangan), a los que habria que agregar la “British Society of Sports History’, creada en 1982. 2. Extensién y laxitud Sin embargo, el rico panorama que acabamos de reseniar debe ma- tizarse con un llamado de atencién: en efecto, mas que un “campo”, el del deporte constituye un terreno cuya amplitud tematica va de la mano de la debilidad de sus articulaciones internas. Mas alla de las di- ficultades que supone englobar en una misma categoria actividades tan contrastantes como por ejemplo, el boxeo, el atletismo o Ja natacion sincronizada, aun la reduccién del espectro de anilisis a un deporte singular, el fiitbol, no agota la multiplicidad de abordajes que habili- ta, tanto desde el punto de vista de las distintas tradiciones implica- das (historia, sociologia, antropologia, etc.) como en lo que se refiere a los enfoques al interior de cada una de ellas, que a su vez las exeeden (marxismo, estructural-funcionalismo, historicismo, etc), Un ejem- plo reciente de ello puede ser ilustrativo: el volumen colectivo Fiithol, historia y politica, editado recientemente en nuestro pais, incluye tra- bajos de corte histérico-politico, antropoldgico-etnograficos, de so- ciologia urbana, sociologia de las organizaciones, etc. Que todos ellos tengan el referente comtin “fitbol” es un indicador de la heterogenei- dad de abordajes que habilita el terreno de los estudios deportivos.? Esta laxitud conlleva ventajas y debilidades, dado que la am- plitud de perspectivas y problematicas aso@fadas implica, en mu- chos casos, una dificultad para articularlas con el rigor necesario para poder hablar propiamente de un “campo” de estudios. Como han sefialado algunos de sus practicantes, el estudio del deporte en ciencias sociales supone, mas que un terreno unificado por preocu- paciones similares, una virtual “federacion” de especialistas no de- masiado rigurosamente conectados entre si," No es de extraiiar, por lo tanto, que en los reiterados balances que regularmente se realizan sobre el estado de los estudios sobre 8 Julio Frydenberg y Rodrigo Daskal (comps), Mitbol, Bistoria y palttica, Buenos Aires, Au- relia Rivera, 2010. # Charlotte MacDonald, Sporting Traditions, 16:1, noviembre 1999. 2a3 Fitholyy sociedad temas de alguna u otra forma vinculados a este espacio comparti- do —balances cuya recurrencia muestra el bajo grado de sedimenta- cién de la especialidad, asi como la necesidad de legitimar una tra- dicién que todavia no goza de la respetabilidad deseada~ puedan encontrarse, junto con la satisfaccién por el crecimiento en ntime- ro y diversidad de las producciones, la inquietud por la ausencia de trabajos que complementen los estudios de caso y las investigacio- nes empiricas con reflexiones de caracter teérico que contribuyan a otorgarle solidez a estos. Estas tensiones en cierto sentido pueden explicarse a partir de lo que algunos de los protagonistas del estudio del deporte han Ila- mado su “paradoja fundamental”:"* las actividades deportivas (pero enun sentido mas amplio, todas las referidas al llamado “tiempo li- bre”) puedewser entendidas tanto asumiendo su relativa indepen- dencia respecto al conjunto del que son parte —a partir del hecho de que se trata de actividades hasta cierto punto alejadas de las condi- ciones basicas de reproduccidn del tejido social- como postulando su determinacién y vinculacién con el funcionamiento de este (ya que, como toda manifestacion de la vida colectiva, se encuentra li- mitada por ella). En otras palabras, el mundo del fatbol, y en general el del de- Porte, presenta ciertos rasgos ambiguos, por los cuales puede en- fatizarse tanto su caracter relativamente “auténomo” e “indetermi- nado” como, inversamente, sus rasgos “condicionados” por el tejido social. Esto equivale a afirmar que, al analizarlo, el universo futbo- listico tiene tanto la capacidad de “hablar” de si mismo como de la totalidad a la que expresa. Esto no deberia sorprendernos, si recor- damos que la ya clasica formulacién de Clifford Geertz de la “des- eripcién densa” (que, recordemos, referia al “deporte” de la rifia de gallos en Bali) postulaba que jugar un juego siempre ‘proporciona un comentario metasocial”, una historia que los jugadores cuentan sobre si mismos y, por lo tanto, un relato que excede al episodio en % Véase, entre otros, Douglas Booth, “Sport Historians, What Do We Do? How Do We Do Ie?" y la obra de Murray Philips (comp.), Deconstructing Sport History. A Postmodern Analysis, SUNY, Albany, 2006, “Richard Gruneau, “Problems of Agency and Freedom in Play, Games and Sport”, en Gru- neau Class, Sports and Social Development, University of Massachusets Press, 1983. 244 Fiitbo! y ciencias sociales: problemas e inters si mismo. Entre nosotros, quien ha puesto el acento en este inters- ticio “liminar” en el que se encuentra el universo del fatbol ha sido Eduardo Archetti, ubicindolo en el espacio que caracteriza como “zonas libres”.” —Sin embargo, mas alla de estas dificultades, creemos que pue- den encontrarse ciertos “nticleos problematicos” compartidos por los trabajos que pueden inscribirse dentro de este vasto terreno. En forma muy esquematica, podriamos decir que el estudio del depor- te ha estado en general vinculado con:(a (a) una atencién puestaen las transformaciones sociales, es decir, con los procesos de mode} cion y abandono de ciertos rasgos caracteristicos de las sociedades tradi- cionales{ b) la existencia de ciertos elementos que remiten a inva- riantes de la vida humana més alld de las modalidades histéricas que adopte esta y/c) la preocupacién por las fensiones que caracterizan la presencia de elementos disimiles en el interior de todo conjunto social y, ligado a ellos, el papel de determinados mecanismos para mantener a raya esas tensiones o bien para profundizarlas. E] esquematismo de estos ejes que, en términos clementales, podriamos vincular respectivamente a la Historia, la Antropologta y la Sociologia— presenta la ventaja de permitir el cruce de autores y tradiciones, siendo que dificilmente puedan encontrarse trabajos particulares enrolados exclusivamente en uno dé ellos. Su utilidad radica en que pueden permitir agrupar el disperso panorama de tra- bajos que comparten el terreno comin de las actividades deportivas, como yeremos a continuacién. 3. La prehistoria Antes de pasar revista a los ejes problemiticos a los que se hizo mencién, puede ser titi! una somera recapitulacién de las primeras referencias sobre el tema, desde mediados del siglo XIX. Estas obras precursoras evidencian el interés por el desarrollo de un conjunto de actividades que, a ojos de los contempordneos, aparecia o bien como recuperacién de antiguas tradiciones, presentes en la edad de 2 Eduardo Archetti tropofagia, 2003. Mlasculinidades. Piitbah, tangoy polo en la Argentina, Buenos Aires, An- 245 Bithol y sociedad oro de la civilizacién antigua, o bien como curiosidad propia de la vida moderna, a la que valia la pena estudiar y describir debido a la seriedad con Ja que eran tomadas por parte de sus practicantes. Asi, podemos mencionar rapidamente que obras tan tempranas como Thoughts on Hare and Foxhunting (1796), de Peter Beckford, asi como los relatos de Pierce Egan, Boxiana (1821) y los miiltiples de Montague Shearman, como Athletics and Football ( 1894) sefialan el comienzo de lo que podriamos entender como un estudio “serio” (si bien extraacadémico) sobre fitbol y deporte. Estos trabajos pio- neros son fundamentalmente obra de “anticuarios”, como Joseph Strutt, Johann Heinrich Krause o Jean Jusserand.'* Simulténeamente, el desarrollo de la antropologia durante el si- glo XIX presentara, como parte de sus primeras aproximaciones a las sociedades alejadas del modelo europeo, los primeros ejemplos de descripciones acerca del papel del juego en Jas culturas “primi- tivas”; son los casos de Edward B. Tylor, Stewart Culin,” y, mas adelante, Hans Damm, W. Kaudern, Raymond Firth, Walter Kric- keberg y Frans Blom” asi como los trabajos del arquedlogo ale- man Ernst Curtius,” que ayudaron a una revalorizacion del pasado: olimpico que contribuyé a reinstaurar los juegos en 1896. Por tiltimo, mencionemos que, cerca del cambio de siglo, lacon- solidacién de la sociologia como disciplina cientifica permitié en- contrar muy tempranas menciones acerca de la tematica deportiva en algunos de sus autores “clasicos”. Es el caso de Herbert Spencer y sus alusiones a la educacién fisica y, mas atin, de las referencias de * Respectivamente: Sports and Pastimes of the People of Englanil, (1838); Die Gymnastik und Agonistik der Hellenen, (1841) Theagenes, oder Wissenschaftliche Darstellung der Gymnastik, Aggnistih und Festspiele der Hellenen (1835); Olympia (1838), Die Pythien, Nemeen und lsth- mien (1841) y Les Sports et jeux desercice dans Vancenne France (1901). Tylor “The history of games”, Fortnightly Review 1, mayo 1879;"On American loigames as evidence of Asiatic intercourse before the time of Columbus", International Archives sfor Exhnography 9, 1896; de Culin: Korean games with notes on the corresponding xames of China and Japan, Filadelfia, University of Pennsylvania, 1895; Games of the North American In- dians, Washington, Government Printing Office, 1907. * Damm, Die gymnastischen Spiele der Indonesier und Siidseevolker, Lepizig, Otto Spamer, 1922; Kaudern, Games and dances in Gelebes, 1929; Firth, “A dart match in Tikopia", Oce- ania 1, 1930; Krickeberg, “Das mittelamerikanische Ballspiel und seine religiose Sym- bolik’, Paideuma 3, 1948; Blom, “The Maya Ball-Game Pok-ta-Pok", Middle American Research Series, New Orleans, Tulane University, 1932, 2! 1846: Naxes; 1852: Olympia. 246 Fitbol y ciencias sociiles: problemas e interseceiones Max Weber al rechazo del cristianismo puritano al deporte en La ética protestante... (1905), asi como de su anilisis acerca de un jue- go de cartas (el skaf). Graham Sumner, en Fo/kways (1906), habla de los deportes populares para caracterizar el “estilo de vida” de la poblacién rural britanica.” Por su parte, Georg Simmel utilizard el ejemplo del juego para mostrar su concepto de “asociacién”, vien- do el deporte desde la perspectiva de una lucha. Pero es ‘Thornstein Veblen el sociélogo que mas espacio le concede al deporte en es- tos afios, viéndolo como forma de utilizacién del tiempo libre en su Teoria de la clase ociosa (1899), al analizar la funcién socializadora de los colleges en Estados Unidos. 4. Alienacién: el fitbol como distraccién Pero, si bien en todos estos casos los trabajos sociolégicos o antropoldgicos aludfan al universo deportivo, recién en 1921 apa- rece la primera obra que toma al deporte como objeto especifico de anilisis: se trata de la Soziologie des Sports, de Heinz Risse, au- tor vinculado a la tradicién de la escuela Sfrankfurtiana, El deporte es visto por Risse como un campo privilegiado para observar uno de los principales conflictos inherentes al mundo moderno: el que se libra entre racionalizacion y reificacion, la burocratizacién de las actividades deportivas indica su creciente racionalizacién y el con- siguiente agotamiento de sus caracteristicas expresivas y creadoras; paralelamente, el peligro de reificacién supone sf alineacion y pér- dida de sentido, de espontaneidad.* Asi, la primera tematizacidn del deporte como objeto de ana- lisis especffico remite a la idea de su funcionalidad para “alienar” a + Al respecto, véase Giinther Liischen, ob. cit. 4 Como se sabe, esta'es la tesis clisica de la obra de Adorno y Horkheimer; en su Dialéctica de la Ilustracién ubican al deporte en el espacio “alienado" por excelencia, Ja “cultura de ma- sas”: “Ya el propio deporte no es un juego, sino un ritual. Los sometidos celebran su pro- pia sumisién. Parodian la libertad mediante la voluntariedad del servicio que el individuo obliga a prestar por segunda vez su propio cuerpo. En la libertad sobre este, el individuo se afirma a si mismo traspasando al esclavo ‘cuerpo’ la injusticia que la conccidn social le hizo sufrir. La pasion por el deporte, en la que los amos de la cultura de masas vislumbran Ia verdadera base social de su dictadura, se funda en este hecho”, Dialéctica,.., Akal, Ma- drid, 2007 [orig.: 1947], p.309. 247 Frithel y sociedad sus protagonistas de otro tipo de inquietudes. Esta vinculacién del deporte con los mecanismos de control social no es privativa de esta linea de anilisis: en forma paralela, Willard Waller (The Sociology of Teaching, 1932) refiere a la funcién disciplinante del deporte en las universidades norteamericanas, a partir del “natural” liderazgo de los atletas frente a sus pares. Por su parte, Albert Parry (1934), en la entrada “Sports” de la Encyclopaedia of the Social Sciences, plantea la funcién “distractiva” del deporte para evitar que el descontento social lleve a un levantamiento politico; también Lewis Mumford (Technics and Civilizations, 1934), sostiene la funcionalidad del de- porte para distraer temporalmente al hombre del mundo estructu- rado y estandgrizado.* Como es sabido, esta linea de anidlisis sera una de las mas vi- gorosas €n los estudios sobre el ftitbol; muy rapidamente, podemos sefialar su presencia en el tratamiento de la relacion entre trabajo y deporte en la obra del aleman Bero Rigauer, Sport und Arbeit, de 1969 y, posteriormente, en el clisico’' de Gerhard Vinnai E/ fitdol como ideolagia (1970). ). Desde una peer marcada por el mar- vinculacion del deporte (y particularmente del fitbol) con la pro- duecién de ideas y valores que contribuyen’a reproducir los meca- nismos de dominacién del sistema social sera Jean-Marie Brohm, tanto en su clasico Sociologie politique du sport (1976) como desde la revista Quel corps? En Brohm, el punto central consiste en presen- tar las analogias entre el “sistema deportivo’y el funcionamiento del mercado capitalista, a partir de la existencia de valores “ideolégicos” asociados al deporte, como la competencia, la autosuperacién, el self-made-man, la justificacién de las diferencias sociales, etc. Una similar inquietud se puede encontrar en los trabajos de John Hargreaves, como Sport, Power and Culture (1987), en este caso en Clave Ave gramsciana, asi como en el clasico de Alain Ehren- berg, Le culte de la performance (1991). En nuestro pais, la referen- cia ineludible la proporciona Juan José Sebrelli, cuyos Frithol y ma- sas (1981) y La era del fiitbol (1998) apuntan en la misma direccion, féase George H. Sage, “Sport and the Social Sciences", The Annals of the American Atade- my of Politial and Sai Sienc, 1979, 445:1. 248, Fiitbol ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones intentando mostrar el papel “alienante” del fitbol en particular del espectaculo futbolistico y su funcionalidad para la reproduccién de un sistema social caracterizado por el principio de alienacién. 5. Juegos y tiempo libre Paralelamente a esta aproximacién, y en cierto punto como res- puesta @ ella, encontramos una perspectiva que incursiona en el te~ rreno deportivo desde un angulo marcadamente contrastante con la anterior. En efecto, si en los trabajos citados —que, en dltima instan- cia, abrevan del materialismo histérico— es fundamental reconocer la vinculacién que liga a las actividades deportivas con la reproduccién del fancionamiento del conjunto, frente a ellos no tardara en apare- cer la perspectiva que, por el contrario, concibe al mundo del deporte desde su pertenencia a la esfera idico-expresiva de la vida humana, postulando como caracteristica esencial de estas actividades su “in- determinacién”, en cuanto a la dimensi6n productivo-estructural del conjunto social. La tematizacion del deporte en cuanto “juego” se vincula con los trabajos que ya menciondramos de los antropdlogos de finales del siglo XIX y principios del XX, quienes encontrarén en este as~ pecto de la actividad humana un indicador de gran utilidad en sus intentos clasificatorios de los grupos humanos. Un ejemplo ilustra- tivo de este nexo lo proporciona un curioso trabajo de J.R, Hilde- brand, de 1919, en el que el deporte no solo permite comprender Ja naturaleza basica de las culturas sino que, ademas, es usado para explicar el triunfo aliado en la 1 Guerra Mundial.* Por otro lado, esta linea de investigacion puede rastrearse en el citado clasico de Veblen, La teoria de la clase ociosa, asi como en las primeras confe- rencias sobre el problema de la relacién entre ocio, tiempo libre y ciudadania, en la Gran Bretaia de los afios treinta.?° Sin embargo, la primera obra de relevancia en este terreno es sin duda el Homo /udens del holandés Johan Huizinga, aparecida en 1938. % “The Geography of Games: How the Sports of Nations Form 2 Gazetteer of the Habits and Histories of Their People”, National Geographic, 1919. % Brad Beaven, Leisure, citizenship and working-class men in Britain, 1850-1945, Manches- er UP, 2005. 249 Frithely sociedad Huizinga concibe el “espiritu Iidico” del hombre como la maxima forma de expresién de su naturaleza, en términos radicalmente con trapuestos a la antropologia marxista del hemo faber, que solo se rea~ liza a través del trabajo. Desde esta perspectiva, el deporte sera regis~ trado en funcidn de su papel expresivo, hiidico y, por lo tanto, creador, antes que desde la éptica instrumental y reproductiva. Un planteo si- milar puede encontrarse en la obra del filésofo catélico Josef Pieper, Leisure: The Basis of Gulture (1947), que ya desde el titulo presupone un posicionamiento antimaterialista y para quien la dimension lidi- ca de la actividad humana expresa un valor sacro, una especie de imi- tacién del orden césmico; en ambos casos, la experiencia del juego posee un valor primario en el universo simbélico humano. Como se ve, subyace en muchas de estas posturas el enfrenta- miento a las posiciones més o menos cercanas a los postulados del marxismo y, mas en general, a las conceptualizaciones de la socie- dad desde el punto de vista del conflicto social, la dominacién de un grupo sobre otro, etc, La atencion se coloca aqui en la capacidad creadora del espiritu humano (manifestada en el juego) antes que en la reproduccién material de las relaciones sociales. La ubicacién del deporte dentro de la familia mas amplia de actividades ltidicas implica el problema de definir sus caracteris- ticas distintivas que permiten recortarlo en el marco de este uni- verso; no es de extraitar que se encuentren aqui los principales intentos de conceptualizacién del deporte a partir de senalar su cercania o su distancia con respecto a términos vinculados como “juego” (en su doble caracter referido por los términos ingleses play y game), “competencia”, “entretenimiento”, etc. De este modo, para algunos autores la linea de fuerza es la que opone a los juegos “no-racionales” con los “racionales” ~y, en esta polaridad, la profe- sionalizacién de las actividades deportivas supone un punto criti- co en la transicién entre uno y otro polo-; en otros, el c/ivaje estara dado por la tensién entre libertad y coercion en la relacion entre el juego y las reglas a las que debe someterse. Ejemplos de estas pos- turas pueden hallarse en las obras de Huizinga, asi como en espe- cialistas contemporaneos como Richard Gruneau.”” # Véase supra, “Problems of agency and freedom...”, 250 Fiithol y ciencias sociales; problemas ¢ interseeciones Es asi que Roger Caillois, en Los juegos y los hombres (1958), te- matiza el pasaje moderno de la libertad fantasiosa y abierta, im- pulsiva, exuberantemente variada de lo que llama paidia a la im- posicién de convenciones, reglas, técnicas, utensilios que formarian el Judus. Dos décadas después, la obra clisica de Allen Guttmann, From Ritual to Record. The Nature of Modern Sports, se coloca en el mismo sendero, enfatizando las diferencias entre juego, competen- cia y deporte, entendido como competencia fisica de caracter 1a- dico, y subrayando las diferencias entre deporte moderno (secular, meritocratico, racional, organizado burocraticamente, registrado) y antiguo (ritual, religioso, vinculado a festividades periédicas). En relacién a los vinculos entre los “deportes” (los “/alk sport”) de so- ciedades preindustriales, pueden mencionarse los trabajos de his- toriadores socioculturales como Roland Renson y, principalmente, Brian Sutton-Smith.* También a fines de los cincuenta aparecen los textos de George Friedmann acerca del ocio como compensacién del trabajo” y lue- go la obra clisica de Joffre Dumazedier, en Francia, en 1962.” Pero respecto al nexo entre ocio, tiempo libre y deporte, serin los trabajos de Norbert Elias en loo ahos SHORTT gue supomean Ja tentativa mas ambiciosa de vincular orgdnicamente ambos espacios. En Elias (y en la obra de su colaborador, Eric Dunning), la es- fera del tiempo libre incluye (aunque no se reduce a ella) al copjun- to de actividades que denomina “miméticas”, de las que el deporte (y particularmente el fitbol) es un exponente privilegiado. La exis- tencia de estas actividades “miméticas” es entendida por Elias como ‘contrapeso” para equilibrar las consecuencias del proceso mas am- plio en el que estan inscriptas: lo que el autor denomina el “proce- so de la civilizacién”,-que supone una disminucién de Ja impulsi- vidad instintiva Kumana a partir de la incorporacion creciente de mecanismos de autocontrol que terminan por inhibir la posibilidad + Del primero: Renson, PP. de Nayer y M. Ostyn (comps.), The History, the Evolution and Diffusion of Sports and Games in Different Culéures, 1976; de Sutton-Smith, fundamental- mente The Study of Games, de 1971. » Le travail en miettes, Paris, Gallimard, 1956. © Vers une civilisation du loisir®, Paris, Seuil, 1962; y, en colaboracién con Nicole Larouche, Travail et loisir, Paris, CNRS, 1963. Prithel.y swiedad misma de instancias de emotividad desbordada, caracteristicas del mundo tradicional. De este modo, las actividades “miméticas” cumplen una funcién central para restablecer el equilibrio emocional: a través de ellas, los hombres logran recuperar la posibilidad de emocionarse, pero bajo formas que ya no ponen en riesgo el funcionamiento del conjunto. E] futbol, entonces, constituye una instancia de privilegio para “la busqueda de la emocién en el ocio” y esa es su funcién social pri- mordial en las sociedades modernas (es decir, “civilizadas”), las Gni- cas en las cuales tiene sentido su existencia. 6. La historia social Como se ve, a diferencia de otras aproximaciones, que vinculan el deporte con rasgos presentes en todas las formas de vida colec- tiva a lo largo del tiempo, en la obra de varios de los autores recién sefialados se lo concibe como elemento inherente al funcionamien- to de las sociedades modernas. Esta atencion a la especificidad del mundo contempordneo para pensar el deporte es también caracte- ristica de los trabajos que se agrupan bajo el muy amplio rotulo de la “historia social”. En efecto, en los mismos afios sesenta en los que, como ya se sefiald, el estudio del ftitbol adquirié legitimidad como drea de in- vestigaciones académicas, se desarrolla en el mundo anglosajén una corriente historiografica que también abreva en la influencia de los cultural studies (con los que en ocasiones entran en tensién) y en la cual los objetos de anilisis son aprehendidos desde una perspectiva mas amplia, integradora de diferentes aspectos de la vida colecti- va, particularmente los que ligan las condiciones materiales de vida con las formas de pensamiento a elas asociadas, las llamadas “men- talidades”. Un problema tipico para esta historia social sera intentar expli- car las transformaciones en la historia, es decir, el cambio, descartan- do en el anal sis los factores contingentes o coyunturales (tachados Véase fundamentalmente “La bisqueda de la emocién en el ocio", en Elias y Dunning, Diporte y osio en el procero de a civilizacién, México, FCE, 1992 (pero véase toda la obra). 252 Fiitbol y ciencias sociales: problemus e intersecciones de superficiales y secundarios) y privilegiando, por el contrario, los elementos “estructurales”; de alli que sus trabajos estén articulados alrededor de conceptos que explican los cambios sociales en fun- » cién de categorias amplias como “urbanizacién”, ‘racionalizacién”, “nacionalismo”, “género”, “clase”, “hegemonia”, etc.*2 Al igual que en el caso de las posturas centradas en la “aliena- cién” o en aquellas que privilegiaban los aspectos Itidicos del de- porte, la vinculacién de la historia social con el estudio del fiitbol y el deporte en general est cruzada por el contexto politico-ideolé- gico del periodo. Gra de los historiadores que forman esta corriente se especializaban en temas referidos al diciones de vida de la clase obrera (siendo asimismo militantes del Partido Co- munista briténico) y sera esta la entrada por la que se llegara al mundo del fiithol y las actividades de esparcimiento, vistas por mu- chos autores como un factor esencial para la formacién de una cla- se obrera “estandarizada”. Los ejemplos de Eric Hobsbawm, Gra- ham Stedman Jones, y los ya citados E.P. Thompson y Stuart Hall son ilustrativos del intento de aplicar a la tarea historiogrifica he- rramientas de la tradicién antropolégica, en cuanto al anilisis del comportamiento de los “sectores populares”. Una figura relevante de esta vertiente es el britanico James A. Mangan, quien combina historia con antropologia en sus anilisis sobre el papel del atletismo en las public schools victorianas y eduar- dianas del cambio de siglo y su funcionalidad en la constitucién y difusién del ideal de gentleman moderno, asi como para moldear la mentalidad imperialista y la expansion cultural britanica.* En Man- gan el deporte es entendido desde la perspectiva de las “mentalida- des” y su misma existencia supone un indicador de las transforma- ciones de la sociedad britanica y a la vez un mecanismo que permite su funcionamiento. Una vinculacién similar entre el juego del fiitbol y las transformaciones subyacentes que expresa su evolucién puede hallarse en la obra de autores como Tony Mason y Richard Holt,4 * Véase supra Peter Burke, “La historiografia » Athlethicism in the Victorian and Edwardian Public School, de 1981; seguido por The Games Exhic and Imperialism: Aspects of the Diffusian ofan Ideal, 1986, “Tony Mason, Association Football and English Society 1863-1915, Brighton, Harvester, 1980; Richard Holt, Sport and the British. A Medern E. istory, Oxford, Clarendon, 1989, 253 Prithol y sociedad Los trabajos de Julio Frydenberg sobre el fitbol en Argentina en las primeras décadas del siglo XX se ubican en esta linea: en ellos se analiza la popularizacion de la practica del futbol en relacin con los procesos de construccién de la identidad colectiva, a nivel local- barrial y en relacién con procesos mas amplios de desarrollo de la ciudadanfa en el marco de la nacionalizacién de masas. Las trans- formaciones en la practica futbolistica aparecen, por consiguiente, integradas a modificaciones estructurales que afectan a los sectores populares portenos en el periodo, no solo como indicadores de una dimensién que los trasciende sino, por el contrario, como agentes fundamentales de dichos cambios; asi, para Frydenberg la construc- cién de la identidad barrial, en una poblacién de origen mayorita~ riamente inmigrante, no puede ser entendida sin referir al papel que tuvo el fiitbol como mecanismo que contribuye centralmente a la fijacién de la poblacién al territorio.* 7. Subculturas, hinchas, violencia En Gran Bretafia, a partir de los afios cuarenta se comienza a dar forma a lo que se llamé6 entonces la teorfa “subcultural”, prisma conceptual con el que se queria analizar desde la sociologia (par- ticularmente el inferaccionismo simbélico) y la psicologia social la existencia de formas de comportamientos, practicas, habitos, etc. que distinguian las conductas de ciertos subgrupos dentro del con- junto mas amplio de la sociedad britanica. Como es natural, un objeto de atencién particularmente rele- vante era la poblacién juvenil, en pleno proceso de transformarse en un segmento diferenciado del mercado de consumo a partir de transformaciones culturales que trascendian al mundo anglosajén. Dentro de este subespacio, una de las areas de investigacién con mayor visibilidad era la que tenfa como objeto el anilisis de formas de comportamiento vinculadas al universo deportivo (practicantes de determinados deportes, asistentes, ptiblico televisivo, etc.), con % Véase entre otros trabajos: “Pricticas y valores en el proceso de populatizacién del fiitbo!”, Entrepasades, Revista de bistoria 12, 1997 y "Boca Juniors en Europa: el diario Critica y el primer nacionalismo deportivo", Historia. Questées e debates 39, Curitiba, 2005. 254 Fitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones especial énfasis en las actitudes de los espectadores de competen- cias futbolisticas y su vinculacion con conductas que caracterizaban como “violentas”. Esta interseccién entre futbol y violencia ha sido particularmente relevante en Inglaterra, a partir del fenémeno de hooliganismo, y su abordaje ha sido en ese pais una tarea que corres- pondié tanto a iniciativas académicas como a politicas estatales de seguridad y control social. Sin extendernos demasiado, sefialemos que en las lecturas que intentan dar cuenta del comportamiento de ciertos hinchas de fiit- bolse dan cita tanto perspectivas vinculadas a la psicologfa conduc- tista (el dehaviorisma), que las interpretan desde la polaridad “nor- mal”/“desviado”, como otras mas cercanas a la sociologia marxista, con acento en las caracteristicas de la estructura social que generan este tipo de efectos (como los trabajos de Ian Taylor, en los que la violencia de los espectadores implica un mecanismo de resistencia cultural ante una doble transformacion, la pérdida de las caracteris- ticas populares del especticulo deportivo por un lado y los cambios de la propia clase trabajadora por el otro).*” Otra perspectiva es la que brinda el enfoque configuracional, de- sarrollada por los investigadores de Leicester a partir del marco analitico postulado por Elias, cuya principal figura es Eric Dun- ning y para quienes la violencia en el deporte debe entenderse en funcidn del desarrollo del “proceso civilizador”, mediante Acual la pacificacién social producto del aumento de las atribuciones esta- tales va de la mano de una creciente incorporacién de normas por parte de estos individuos, bajo la forma de una autocoercion, Siel desarrollo civilizador se caracteriza por el aumento de la presién autocoercitiva de los individuos sobre sus impulsos —particular- mente los impulsos violentos—, se deduce que en la interpretaci6n leicesteriana las conductas violentas se explican por la inadecuada extension del proceso civilizador a determinades sectores de la po- blacién (que permanecen asi mas cercanos @ un comportamiento ¥ Véase por ej., R. Giulianotti, N. Bonney yM. Hepworth (comps), Fastball, violence and social identity, London, Routledge, 1994. > También Richard Giulianotti ha enfatizado el papel de categorias como clase, género,rava y etnicidad en sus trabajos sobre el tem, particularmente tespecto a las diferencias entre hinchas ingleses y escoceses. 255 Prithol y sociedad precivilizado), producto de la incapacidad del Estado de abarearlos en su extensién.** 8. Rituales, etnografias, identidades Por ultimo, el andlisis de las vinculaciones entre fiitbol y violen- cia nos permite desembocar en otro nudo problemitico, el ultimo que enumeraremos aqui: se trata de la perspectiva etnogréfica, par- ticularmente relevante en los estudios informados por la tradicién antropoldgica y en los que se pretende recuperar la perspectiva de los propios implicados en estas actividades, en general aunque no siempre— desde una postura comprensiva que intenta reconstruir el sentido de las acciones realizadas por los protagonistas. y De este modo, en lo que refiere a los trabajos sobre hinchas y vio- lencia, algunos autores (como Peter Marsh o Gary Armstrong, en el caso britanico, o José Garriga Zucal, Gastén Gil y Verénica Morei- ra, en nuestro pais)” intentan recuperar “desde adentro” la comple- jidad de este tipo de comportamiento a través de estudios de campo de caracter etnografico que abrevan en una tradicién que, en tiltima instancia, puede remontarse a la antropologia geertziana y su inten- cion de proporcionar una descripcién “densa” que vincule los aspec- tos particulares del universo del espectador (en este caso, los relativos ala “violencia”) con una totalidad mas amplia de la que forma parte. La linea de trabajo propuesta por Pablo Alabarces en relacién a lo que denomina “cultura del aguante”, que caracterizaria a los hinchas argentinos, muestra la potencialidad de un enfoque de este tipo, vinculando en un mismo trazo el comportamiento de las par- cialidades futbolisticas con variables que exceden el marco depor- tivo y se vinculan a la construccién de la identidad nacional.*® En * E. Dunning, P. Murphy y J. Williams, Tbe Roots of Football Hooliganism. An Historical and Scciological Study, London, Routledge and Kegan Paul, 1988; también Elias y Dunning, Deporte'y ocia.... ob. cit. ” Gary Armstrong, Football Hooligans. Knowing the Score, London, Berg, 1998; José Garriga Zucal, “Haciendo amigos a las pifias. Interacciones, intercambios y relaciones de una hin- chada de fiitbol”, Lecturas: Educacién Fisica y Deportes 10:88, 2005. Véase ademas los traba- jos reunidos en Pablo Alabarces (comp.) Hinchadas, Buenos Aires, Prometeo, 2005, Pablo Alabarces, Cronicas del aguante. Fitthol, violencia y politica, Buenos Aires, Capital In- telectual, 2004; véase también (como comp.), Fulbalogtas. Futbol, identidad y vielencia en América Latina, Buenos Aires, Clacso, 2003, ¢ Hinchadas, ob. cit. Fitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones este sentido, Alabarces es explicitamente tributario de los traba- jos pioneros en nuestro pais de Eduardo Archetti, quien ensayara una original combinacién de la perspectiva antropolégico-etno- grafica con el anilisis de documentacion histérica en su seminal, Masculinidades, En esta obra, el deporte —junto con el tango- es un espacio privilegiado (las ya mencionadas “zonas libres”) para rastrear la conformacién de procesos identitaries que equiparan lo nacional (argentino vs. inglés, en el fitbol) a una particular con- cepcién de género (masculino vs. femenino) y de clase (popular vs_ elite). Una similar preocupacién por la interseccién entre futbol e identidades colectivas se puede encontrar en el mundo anglosajén (particularmente en los trabajos de Richard Giulianotti),#” pero so- bre todo ha sido desarrollada en profundidad —producto de la ma- yor fortaleza en ese pais del campo de la antropologia en general y, en particular, de los estudios sobre ftitbol- en los textos de varios autores brasilefos, a partir de los trabajos fundacionales de Rober= to Da Matta. De manera similar al caso de Archetti, en estos tra- bajos el interés por detectar rasgos inherentes a la cultura nacio- nal brasilefia desemboca en una aproximacién al mundo del fiitbol, colocado en un plano de equivalencia con otros “rituales” (como el carnaval) a partir de los cuales se intenta reconstruir mecanismos tipicos del funcionamiento de la cultura nacional (jerarquias, in- versiones, malandragem, etc.).* Los trabajos posteriores sobre de- porte en Brasil se colocarin en esta senda, cruzando la inquietud referida a la identidad nacional con variables como raza, clases so- ciales, sectores populares, cultura urbana, regionalismo, etc.’* " Archetti, Masculinidades, ob, cit; también Futhal'y ethes, Buenos Aires, Flacso, 1985. * Richard Giulianotti y Gary Armstrong (comps.), Foathall Cultures and Identities, London, Macmillan, 1999; R. Giulianotti y J. Williams (1994) (comps.), Game without Frontiers: Football, Identity and Modernity, Aldershot, Arena, 1994 * Roberto Da Matta (comp,), 0 universo do futebol: esporte e sotiedade brasileira, Rio de Ja~ neito; Pinakotheke, 1982. “Arno Vogel, “O momento felis. Reflexdes sobre 0 futebol ¢ 0 ethos nacional”, en Da Mat- ta O wniverso..., ob. cit. * Entre otros, véase Sergio Leite Lopes, “Futebol mestico. Historia de sucessos e contra- digées", Ciéncia Hoje, 24:139, 1998; Simoni Guedes, “Las n: es argentina y brasilefia a teavés del fithol”, Pidranz, 6:2, julio-diciembre 2009 y O Brasil no Gampo de Futebol. Estu~ dos antropalégices sobre os significads do ftebol brasileiro, Niter6i, Eduff. 1998. 257 thal y sociedad Para terminar, mencionemos aqui los trabajos de Christian Bromberger, etndélogo francés que, a partir de la categoria de “con- texto ritual”, tomada del antropélogo Victor Turner, realiza una su- gerente lectura de la “ceremonia” del partido de fitbol como “es- pectaculo total’. Los anilisis de Bromberger son particularmente atentos a las variables que constituyen esa “totalidad” del especta- culo futbolistico, colocando el centro en el comportamiento de los espectadores, pero integrando desde este vértice todas las demés di- mensiones del acontecimiento: asi, el estadio en el que transcurre el partido no es un mero espacio fisico sino que es un protagonista mis, de acuerdo con la forma en que es ocupado, recorrido, habi- tado a lo largo del encuentro (pero también antes, por la forma en que se accede a él y también después, segiin la evolucién biografica dg los espectadores); de igual forma, el enfrentamiento deportivo es leido en virtud de los cambios que suscita en los hinchas, que a su vez interacttian con este, disolviendo de tal modo Ja separacién en- tre espectaculo y espectador.® Para Bromberger, el deporte y, mas especificamente, el fiitbol, po- see una capacidad para articular diferentes dimensiones de la vida humana que lo constituye en una verdadera “cosmovisién” por medio de la cual sus participantes (fundamentalmente sus espectadores) lo- gran proporcionarle sentido a sus experiencias. Gracias al fiitbol, afir- ma, elementos como el triunfo, Ia derrota, la justicia, el error, el azar, la entrega a una causa, la traicién, etc., que conforman los aspectos mas profundos de las vivencias humanas, pueden ser integrados en una to- talidad coherente, mas alld de sus evidentes rasgos contradictorios.” 9. Un espacio a consolidar En mis de un sentido, por lo que se ha visto, el espacio de los estudios sobre el deporte sigue buscando su consolidacién, no solo Christian Bromberger: “Lo spettacolo delle partite di calcio’en Pierre Lanfranchi (comp.), Malco ¢ il suo pubblico, Nipoles, ESI, 1992; Christian Bromberger, Alain Hayot y Jean- Mare Mariottini, Le match de football. Ethnologie dune passion partisane & Marseille, Naples et Turin, Paris, Maison des sciences de l'homme, 1995; Bromberger, Football, la bagatelle la plus serieuse du monde, Paris, Bayard, 1998; El hinchismo como especticulo total: una pues- ‘ta en escena codificada y parddica’, en Lecturas: Educacién fisica y deporte 36, 2001. © ‘Significaciones de la pasién popular por los clubes de futbol, BuenosAires, Libros de] Rojas, 2001. 258 Fiitbol y ciencias sociales: problemas ¢ intersecciones desde el punto de vista de la ansiada legitimidad académica —des- igualmente repartida y desde luego sujeta a determinaciones que no siempre remiten a la légica interna de los Ambitos encargados de administrarla—,** sino fundamentalmente en cuanto a la existencia y explicitacién de nicleos problematicos compartidos. Evidentemente, es imposible que cualquier intento de clasifi- cacién pueda agotar las coordenadas en las que pueda ubicarse una investigacién particular; al mismo tiempo, cada una de estas se des- liza mas alla de las fronteras de los casilleros en los que se la inten- te encerrar. Por dar un ejemplo cercano, el problema de la relacién entre fiitbol y violencia supone abordajes en los que se dan cita los tres grandes ejes citados arriba, ya que ha sido tratado tanto desde perspectivas que enfatizan las transformaciones en la sociedad de referencia como aquellas que colocan el acento en el caracter con- flictivo de las relaciones en su interior y las que privilegian el andli- sis de elementos comunes al funcionamiento de toda vida colectiva, como la violencia o la identidad de género. Asi y todo, la referida grilla clasificatoria puede brindar un apor- te ala hora de echar luz sobre las tensiones, didlogos, influencias y solapamientos que comparten distintos trabajos de investigacion, asi como aquellos postulades de partida que dificultan cualquéer didlo- go entre ellos. La existencia de un terreno comin de] que participan enfoques tan diversos hace necesaria, en este sentido, la reflexion acerca de ellos. Estas breves lineas apuntan en esa direccién. Véase el papel de las “fuerzas del mercado” en Alabarces, “Entre la banalidad...”, ob. cit. 259

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