100% (1) 100% encontró este documento útil (1 voto) 125 vistas 11 páginas El Influjo Del Zoroastrismo Persa en La Biblia
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AUTON
SAN Mone.
SSI
La importancia del periodo persa en la
Biblia responde a un cambio de paradigma
dentro de los estudios biblicos. Las
investigaciones parceen indicar que el
periodo del exilio y, sobre todo, del postexilio
resultaron cruciales para la historia
del pueblo y de la religién judtos. Y ello no
porque Ciro asumiese personalmente
la tarea de la reconstruccién del templo
reso de diverso niimero
y favoreciera el libre re
de exiliados a su tierra.
Quizd la principal razon sea més humilde.
Este periodo del Imperio persa es importante,
definitivo y crucial porque los judios
simplemente no lo eran. Juda era pequeia,
estaba despoblada y desmembrada.
Jerusalén era una ciudad ruinosa
en lo material y arruinada en lo humano.
Judd ya no era tan importante desde el
punto de vista estratégico.
Persia es importante en la Biblia porque
supone el periodo del triunfo de lo pequeno,
frente al poder
del mayor imperio de la antigitedad.
de lo insignificante,1. Un cambio de paradigma
en la Biblia
Este redescubrimiento de “zona cero” en Persia ha
impactado en todas las esferas de lo biblico, hasta el
punto de, por la logica ley del péndulo, querer hacer
derivar ahora todo en exceso de este momento tardio.
Las redacciones cuasi definitivas de cuio deuterono-
mista y sacerdotal presentan Ia histo
tia de Israel bajo un paraguas ritmico
de modo circular y recurrente, en el
que a la infidelidad del pueblo le suc
de el perdén otorgado por Dios, per-
don que viene tras un periodo de pr
bay opresion, a modo de penitencia
Esta ideologia religiosa -o, si se
quiere, teologia deuteronomista~ co-
noce su cenit de apostasia con Mana-
sés, al que le sucede la catdstrofe apo-
caliptica de la desaparicién del reino
de David. El fin de este periodo lo
marca el retorno del exilio; la recons
truccién del templo y la restauracién
del culto manifiestan la alianza hecha de nuevo por
parte de Dios, Yahvé rey, con su pueblo, El elemento
monérquico no es baladi, en tanto que supone una di-
nastia divina (sacerdotal) y humana (politica). Salo-
mén serd presentado como el que recapitule las tradi-
ciones mosaicas y davidicas al establecer en el templo
la tienda y el arca (I Cr 6,17). El templo sera la garan-
tia de perpetuidad de Israel como nacién, no la dinas-
tia, que ha sido causa constante de perdicién y desgra
cia, El culto se dimensiona en este momento como
instrumento de la accién misma de Dios. La liturgia,
las leyes, las instituciones religiosas, testimonian ahora
caleza divina en la tierra (1 Cr 16,34 // Sal 100.5).
siquiera el uso pastoral de la Biblia se ha librado
de este cambio de paradigma, y si antes, como aconte-
44
cimiento fandante de la esperanza en Dios, siempre se
recurria a la noche de la Pascua y al éxodo, ahora este
se comprenderi como una figura, un midris del exilio,
y el acontecimiento originante se entiende en clave de
reconstruccin de una ciudad y una comunidad
Todo este periodo aqueménida se caracteriza por una
intensa labor intelectual en Judé, atmésfera en la que
se inscriben los procesos redaccionales de ta Biblia en
su estadio cuasi definitivo, El ejemplo
mis claro son los libros de las Créni:
critura amplia desde esta
sdras y Nehemias tam
bién, en tanto que utilizan como fre-
cuente recurso teolégico numerosas
fuentes documentales de cardcter ad=
ivo e imperial
ministra
La finalidad era redefinir los funda-
mentos perdidos de Israel, reconstruir
su entidad politica, reconstituir su
identidad religiosa ~y todo ello legit
mando las instituciones propias de esta
comunidad-, evitar su asimilacién y
desaparicién. En este sentido, las tareas
redaccionales de la Biblia en este momento desempe-
ian un papel fundamental para la consecucién de estos
“objetivos identitarios. Israel se afirma, como sucesién
narrativa y teolégica, en la comunidad de Juda
que Dios habita con toda su realeza. La historia se
vierte en crénica, esto es, relato historiografico oficial
que parte desde el inicio addmico y se sucede geneald-
gicamente controlado hasta Ur, con Abrahan, y llega a
todos de la mano de las tribus de Juda y de Levi. Todo
en la
ello se concreta en Juda como territorio y Jerusalén
como parcela divina (1 Mac 15,33-34)
Los libros del Antiguo Testamento escritos o redacta-
dos después del exilio babilénico mencionan a los reyes
de Persia con frecuencia, si bien es verdad que no con
demasiado rigor y si con bastante confusién. En generaldesempefian un papel importante en los acontecimien-
tos hist6ricos de Israel. Entre los aitos 536 y 331 a. C.,
cl pueblo judio estuvo bajo el poder del Imperio persa y
su desarrollo hist6rico, socio-econémico, espiritual y
ural fue de claro influjo persa, hasta el punto de ser
hoy una cuestion abierta a este respecto la razén tilt:
ma por la que el judaismo se opuso frontalmente al
efecto griego y helenizante de Alejandro.
La liberacién del exilio babilénico, la reconstruccién
del santuario y de la muralla de Jerusalén, con el apoyo
de los reyes persas, es ef tema principal de los libros de
Ageo, Zacarias, Esdras y Nehemfas, y hasta cierto
punto de Isafas. El libro de Esdras da a conocer la his-
toria del regreso (caps. 1-5 y 11). El texto se refiere a
tun decreto escrito y oral del rey, que mas tarde, ya en la
Epoca de Dario, se encontré escrito en lengua aramea
See ee mr ene on
(Esd 6.2-4), En el Imperio persa, el arameo era la len-
gua oficial. No solo la reconstruccién del templo, en el
sexto aio del reinado de Dario (516 a. C.), confirma la
existencia del decreto, sino también otro documento
acadio escrito con caracteres cuneiformes en un cilin-
dro de arcilla descubierto en 1879 por Hormuz Rasam
en Ami
n (Babilonia), datado hacia el aito 539 a. C.,
que reglamentaba la reubicacién de los pueblos y cultos,
cen sus paises.
La posibilidad de regresar del exilio babilénico ~aun-
que solo algunos de los exiliados quisieron volver- fue
parte de una politica grandiosa, interesada e inteligen-
temente urdida por el Imperio persa. Una politica que
en lo religioso Hleva el curio de la tolerancia religiosa: la
centralidad de Ahura Mazda no excluye la presencia y
la existencia de otros dioses2. El nacimiento del judaismo
A) La LEY, SIGNO DE IDENTIDAD,
El desarrollo histérico del judaismo se relacioné muy
estrechamente con la politica interior
y exterior de Persia durante los siglos
V-IV a. C,, hasta la conquista macedé
nica, Reconstruir la identidad no solo
implica definir fronteras, contornos y
lindes. Esta labor externa lleva consigo
tun paso previo hacia el interior: descu-
brir y definir étnicamente al grupo
como diferente al resto, De aqui que
las genealogias recuperen su aut
sentido de unir con el principio fontal
y originante de la identidad, Una
identidad que marca la diferencia con las prohibiciones
de conductas circundantes, como los matrimonios con
extranjeros.
Juda levanta la muralla de la Tora, una frontera espi
ritual que separe al pueblo de Dios del mundo pagano,
En est
clausura moral y mural, lt Ley se erige como le-
xgitima al ser proclamada con caricter de publica sacra-
lidad, y de este modo la nueva comunidad se va a regu-
lar en el binomio sacerdote-autoridad civil, como lo
fueron Aaron y Moi jelcias y Jo-
sias, Esdras y Nehemias
sadoe y Salomén,
A los judios que regresaban les tlevé mucho tiempo
cestructurarse desde el punto de vista econémico y po-
litico. Por eso pudieron reconstruir su defensa. Cuando
Egipto se separé del Imperio persa (401 a. C.), la re-
gin palestina se transformé en zona fronteriza. Persia
ayud6 a la fortificacion de esta satrapia denominada
“del otro lado del rio” o Tran
eufratina, que compren-
dia Juda y la ciudad de Jerusalén, Se establecié un equi-
librio entre Samaria y Jerusalén, entre Judea e Israel
En ambas provincias goben dinastias locales ju-
46
Jud levanta a ‘muralta ss
de la Tord, una frontera
‘espiritual que separe
. al puso: Dios
ico Areas
dias, mientras que algunos judios ocupaban puestos
importantes en la corte real. Esdras era canciller 0 escri-
ba; Nehemias, un hombre de confianza del mismo rey
copero real
Los dos siglos que van del afio 539 al 331 significan
tuna época importante en la transfor
macién del judaismo en un pueblo
Las reformas de Esdras y el estableci
miento de la Tord como norma de la
naciGn judfa eran senales evidentes de
una nueva vida, en la que se vertian las
experiencias recogidas en Babilonia.
Esto demuestra que no es solo la tierra
propia lo que forma una nacién, sino
la preservacién del patrimonio religio-
so-cultural y el enriquecimiento reali-
zado en mayor 0 menor medida con
otras culturas.
1b) LAS INFLUENCIAS PERSAS EN EL [UDAISMO
Los judios, durante los siglos de influencia persa, se
relacionaron con esta cultura, con Ia organizacin y ad-
‘ministracién estatales, con las formas de la corte real,
con la vida literaria de las altas capas sociales, con el
culto religioso y con su ideologia, y también con su
economia,
Una buena prueba de ello es Ia asimilacién de la fies
ta del sibado. Durante el exilio, esta fiesta, que obliga-
ba al reposo, coincidia con la celebracién persa men-
sual de la neomenia, fiesta de la luna nueva, Ahora el
ritmo se va a estructurar de modo hebdomadario y re-
gulara mas directamente la vida ordinaria y los queha-
Ceres profanos y cotidianos de la comunidad judia. Un
ritmo que se propone en la misma Escritura en dife!
tes pasajes (Gn 1-2,3; Ex 20,8-11; Dt 512-15).
Parecido ejemplo lo tenemos en la antigua fiesta pas
toril y familiar que se celebraba en primavera y que Jo:
jas importaria al templo, celebrando el aio huevo deprimavera y vinculando a ello el acontecimiento salvifi.
co del fin de la deportaci6n y el regreso de la gold (exi-
lio), cuya prefiguracién era ia subida de Egipto, recor
dada desde antiguo. La unidad de la comunidad se
fundamentara en la celebracién compartida de esta
fiesta (Esd 6,1
(©) LA INFLUENCIA EN LA BIBLI
El conocimiento y la absorcién de todos estos princi
pios se refleja en los capitulos 40-55 de Isaias (Deute-
roisafas), cuyo desconocido autor habla de Ciro como
tungido de Dios” y “salvador de Israel”, Esta obra poé-
tica es el paralelo judio del cilindro de Ciro, redactado
por los sacerdotes de Marduk. El autor anénimo proba-
blemente conocis el cilindro y tal vez. también los him-
nos dirigidos a Ahura Mazda (Is 45,1-2).
Aunque el tono de las dos obras poéticas es diferente
la idea de escoger un rey, en este caso extranjero, en
cuyo poder se adivina la mano de Dios, que aleja todas
ultades delante de él y lo conduce sin guerra a
Babilonia, nacié en la ideologia religiosa babildnica, y
de alli entré en el poema de Isafas, quien reemplazo
Marduk por Yahvé. Todo ello no podria haber resulta:
las dif
do asi de no haber disfrutado durante este tiempo de
una pax irania que permiti6 el intercambio de diferentes
elementos necesarios para las demandas intelectuales del
momento, como seri, por ejemplo, la reflexién en
toro al mal,
Aquellos judios que de alguna forma estaban relacio:
nados con la corte real o con la administraci6n estatal
conocfan las formas de los documentos oficiales (ci
tas, decretos, memorias, gestas reales, almanaques, li-
bros de las personas que beneficiaban notablemente al
rey 0 al Estado) y los usaban también en su actividad,
Los escribas fueron quienes anotaron esta accién litera
ria y administrativa (legal). Buena prueba de ello es la
abundante literatura documental, administrativa y
epistolar que encontramos en Esdras: el “decreto de
Ciro” (Esd 1,2-4, en hebreo), la “carta de acusacién del
canciller Rhum” (Esd 4,11-16), la “respuesta de Artajer
jes” (Esd 4,17-22), el “informe del gobernador Tatnai”
(Esd 5,7-17); la “memoria del rey Ciro” (Esd 6,2-5), la
respuesta de Dario a Tatnai” (Esd 6,6-12) 0 la “auto-
rizacién de Artajerjes a Esdras” (Esd 7,12-26)
Esdras y Nehemias los mencionan con relativa fre-
cuencia 0, por lo menos, hacen alusiones a este respec
to. Pero mientras los documentos oficiales, después de
la caida del imperio, perdieron su actualidad, la novela
—como parte de la actividad literaria~ mantuvo su im:
portancia y se incorporé al canon del Antiguo Testa:
Mento; pensamos aqui, en principio, en el libro de
rete Ne cen ee ecEster, parte del ciclo de Abrahin y José, posteriormente
Tobias, Judit y, sobre todo, Daniel.
La historia del libro de Ester se ha transformado en
un simbolo en la tradicién historica
judia, de la cual se puede sacar fuerza
moral. Un tiempo que ha marcado in-
cluso el calendario festivo con la fiesta
de Purim, Esta tendencia es mas visible
en el libro de Daniel, donde ya aparece-
més elaborada mediante el recurso a
las visiones y predicciones apocalipticas
(Dn 61-4),
Las predicciones apocalipticas de
Daniel nos conducen directamente a
Jas relaciones religiosas entre la Biblia
y Persia. Esta relacién se manifiesta en dos niveles. El
primero es la influencia externa que se reflejaba en las
ideas religiosas del judafsmo. Por ejemplo, el rey tenia
contacto con sus sibditos solo mediante sus enviados;
asi, Dios tampoco habla con los suyos cara a cara, sino
a través de enviados, Asi se formard, tras la desapari-
ci6n de los profetas, el papel de los sngeles en el judats-
mo religioso. El segundo es de influencia endégena, ha-
bida cuenta de que el judaismo -representado en
diversos prohombres (0 mujeres)- vive y participa de
ese peculiar estatus privilegiado dentro de la corte
aqueménida, un estatus que sera interpretado como
prerrogativa divina,
3. La religion persa y el judaismo
La religiosas de Persia tuvieron influencia
directa en los judios, quienes vivian en el seno del impe-
vio o tenfan alggin tipo de relaciGn con los persas. Dene
minaciones tan importantes como “Dios del cielo”,
“Dios grande [0 alto]”, “Hijo de hombre”, entre otras,
parecen provenir de este momento, Veamos brevemente
dos de estas influencias que engloban en si.un amplio
48
Bt chalet olvioe toccs
Bs esr iniiodo
_la‘historia no es sino :
la lucha entreel bien”
abanico de consideraciones referido a Dios y a la culmi-
naci6n de la historia: el zoroastrismo y la escatologia
A) EL ZOROASTRISMO
La manifestaci6n religiosa mas. im-
portante de Persia fue el zoroastrismo,
fundado por Zoroastro entre el siglo VI
a. C. y mediados del V a, C. Es una re~
ligion de Estado difundida sobre todo
por circulos sacerdotales. Una religion
que, ademas de contemplar el uni
lismo religioso, promueve en su credo
tuna peculiar pertenencia y preeminen-
cia irania, esto es, una religion étnica,
que tanto influird en el concepto de
raza, pureza y eleccién del judaismo, especialmente de
los circulos farisaicos.
La tendencia mas importante de esta religion es la in-
tencién y voluntad de ser bueno, por un lado, y, por
otro, la inclinacién a todo lo contrario. El dualismo di-
vide todos los fenémenos del mundo y de la vida en
buenos y malos, Para sus seguidores, la historia no es
sino la lucha entre el bien y el mal, entre Ahura Mazda
y Angra Mainyu, entre el creador del cosmos y el pro:
vocador del caos. Diversos textos biblicos apuntan a
esta percepci6n (Gn 1; Is. 27,1; 51,9-10)
Segiin el concepto hist6rico del zoroastrismo, la du-
raci6n del mundo es de doce mil anos, divididos en
cuatro periodos de tres mil afios cada uno, La tiltima
época es la de la salvacién, en la cual al comienzo de
cada mil anos vendré un salvador. La actuacién de Zo-
roastro se data en el aio 9000; él tendra tres hijos,
quienes nacern mas tarde y lo seguirin. Cada salvador
del zoroastrismo sera denominado “hijo del hombre”
Los salvadores ayudardn en la lucha de los hombres
contra ef mal. Cuando termine la tiltima época, vencera
el bien, vendra la resurreccién de los muertos y el juicio
final, durante el cual los malos recibiran su castigo y losbuenos su premio, Zoroastro, quien nacera después de
una preexistencia como hombre ¢ hijo de hombre, de-
sempefiard un papel importante en el juicio final como,
juez, que defenderd a los creyentes. Los rasgos de ta
idea persa de la salvacién se repiten como herencia en
las predicciones apocalipticas de Daniel, que ejercié
una influencia importante en el Apocalipsis de Juan y
en otras obras apocalipticas no canonizadas. Convive
con la idea tradicional una percepcién anticipada y per
sonal del final de la historia. En el libro del justo Viraz
(Anda Viraz Namag), a modo de visién aparece una des-
cripcién detallada del cielo y del infierno.
Se supone que también la jerarquia divina del mundo
zoroistrico influy6 en las ideas de la religién judia, En
el mundo religioso de los persas, Ahura Mazda (el
Sefior Sabio) se eleva por encima de los otros dioses
Algunos de estos To apoyan y otros estiin en contra, Los
mas importantes de los colaboradores son los siete
Amesha Spentas, que corresponderian a los angeles en
la Biblia. Segin Ezequiel, Dios viene acompaiado por
siete seres a castigar Jerusalén, y estas personas hacen
lo que Dios les ordena (Ez 9,1-11); como Ahura Mazda
est encima de todas las huestes celestiales, Dios esta
encima de todo (Sal 136,1-3; 89,7; 89,9)
En la religion persa, la personificaci6n tardia del mal
es Ahrimin. A partir de la época persa se presenta, pri-
mero en el libro de Zacarias y luego en el de Job, una
figura con funcién parecida: Satén. Su papel en la tradici6n biblica y postbiblica no era tan importante como
en la religion persa, porque el dualismo tampoco se de-
sarroll6 entre los judioy en i misma medida que entre
los persas:
El zoroastrismo es devoto de las héptadas y, confor:
me a esto, estructura todas sus creaciones, composi
ciones y expresiones. Dentro de su esquema festive
cobra
espe
ial importancia la celebraci6n del “Dia
nuevo” (No-Roz) en Persépolis, en el equinoccio de
primavera, como una fiesta de renovacién anticipada
por purificaciones rituales y diversos ritos de cardcter
agricola y familiar
ee ee
b) La ESCATOLOGiA,
Lk
La desesperacién por fas dificultades, las persecucio-
vida mus alld de la muerte
nes de la época helenista y mas tarde en la época roma:
na, y la tardanza de Ja ayuda divina suseitaron dentro
del pueblo judio la creeneia y la divulgacién de la es-
peranza en la Hegada del Salvador, del juicio final y de
la resurreccién de los muertos, La conciencia comunita-
ria se desplazaba hacia soluciones trascendentales, ilti-
mas y definitivas. En esta atmésfera naceré la literatura
apocaliptica. Su situacién era tan dificil y aparente-
mente sin solucién que solo alguna intervencién divina
podria hacerla cambiar. De este modo surgirfan las no-
ciones de resurreccién y juicio.
Segiin el pensamiento persa, expresado en los trata
dos avésticos de Hadoxt Nask (libro de las Eserituzas) y
en el Viderdad (sobre la abjuracién de los demonios), el
alma del difunto permanecia después del dbito durante
Jos dos primetos di
junto al cadaver del difunto. Al
alba del término de la tercera noche, el alma se encami-
naba hacia el “puente del juicio” (cinuato peretu)
donde sufria un interrogatorio. Los justos adeptos de
Asa son separados de los adoradores de los demonios,
los seguidores de Druj. En este interrogatorio tienen
importancia los hechos realizados en vida, Una vez re=
suelta la sentencia, una mujer (laene) flanqueada por
dos perros conducirs las almas de los justos al otto lado.
del puente, donde en su final esta la casa de la bienve-
nida (gare nmana), el paraiso, la morada de Ahura
Mazda
Los libros antiguos de Ia Biblia judfa no conocen la
idea de la resurrecci6n; solo se crefa que “la memoria
del justo sera bendita, pero el nombre de los impios se
pudrira” (Prov 10,7). En el libro de Job, redactado pro-
bablemente hacia finales de Ix Gpoca persa, se plantea
la cuesti6n de la vida del mas alli, y de la resurrecci6n
en forma mas concreta, como una sugerente Hamada a
la inmortalidad (Job 14,10-12.14)El libro de Isaias representa un paso mas en la
aceptaciOn de las ideas persas acerca de la resurreceién
{Is 26,19)
El apocalipsis del libro de Daniel refleja la idea dua
lista de la resurreceién (Dn 12,2-3).
.gfin este conc
to, no solo los justos resurgirén como premio por su
honestidad y justicia, sino también los mals, para reci-
bir su castigo. La resurreccién no es todavia para todos
los muertos. En cl libro de Daniel, la
resurrece!
n-de los muertos acompaia
al juicio final
Mesias (Dn
cia del juicio fi
también la Tlegada del
9-10,14-15). La presen-
iy sus elementos ca-
racteristicos, como el rio, el fuego, los
libros abiertos de los hechos realiz
dos por los seres humanos, la resi
rrecci6n y Ia Hegada del Mesias, sign
fican la incorporacién de elementos
trismo en el pensamiento religioso de
Ios judios,
Las ideas de la resurreccién, del juicio final y de I
llegada del Mesfas seran ideas biisicas de diversos gru-
pos religiosos del judaismo de Ia época del Segundo
Templo, como los esenios. Ellos absorbieron también
otros conceptos de la religién persa, especialmente la
visién dualista del mundo, la historia como el lugar de
Ja lucha y del combate entre los hijos de la luz y los
hijos de ias tinieblas, pugna que se resolver en el mo-
mento final con la intervencién definitiva del Mesias,
Pero no fucron ellos los tinicos, durante los siglos
Ua. C. al Il d. C., que incorporaron la esperanza en
Ja venida del Mesias y otros conceptos apocalipticos y
escatolégicos en sus pensamientos; habia otros grupos
religiosos y sociales en cuyo seno estos conceptos de-
sempefaron un papel importante. El incipiente cristia-
nismo ser también muy propenso a estas esperanzas y
a estos ideales.
La descripcion del Hij
del hombre refieja
la pompa de las cortes
reales de Persia
y de otros paises que
orientales.
coherentes y seguidos por el zoroas- AMMO
2, EL Hijo del hombre
No es una casualidad que,
en el Apocalipsis de san
Juan, elementos persas se mezclen con otros elementos,
orientales y helenisticos, En este libro aparece primero
el Mesias en forma de “Hijo del hombre” (Ap 112-15).
La deseripein de su apariencia lleva consigo los ele-
mentos religiosos de Persia, incluso la del dios del sol
Despueés viene la deseripcién de los “
timos dias” y
egada del vidente al cielo, donde ve
el trono (Ap 1,16)
En esta descripcién se refleja la
pompa de las cortes reales de Persia y
de otros paises orientales (1 Re
10,18-20). La deseripeién del trono
recordar los tronos de Oriente,
aban colocados sobre patas de
animales, hechos de piedras preciosas
( maderas raras y muchas veces rodea~
haces
dos de otras figuras de animales. Los
animales descritos, el leén, el toro (el
becerro), la serpiente y el aguila (el pegaso), represen
tan las cuatro constelaciones del zodiaco iranio, enfren-
tadas a dos que encierran el “astro
(que ocupaba
un lugar importante en Ia astrologia antigua. Las cuatro
constelaciones sefialan Ios cuatro puntos cardinales y
son simbolos del universo.
3. Imagenes apocalipticas
El libro y el sello tuvieron mucha importancia en ta
administracién estatal de Persia. Serian adoptados fi-
nalmente por los griegos y asi Hegaron hasta nosotros.
En el Apocalipsis de Juan desempefan un papel impor-
tante el libro y el sello (Ap 5,1). Mas adelante, el Ci
dero rompe los siete sellos, y en ese momento Juan
ara et juicio final. Un docu-
puede ver las predicciones p
mento muy importante de la administracion de la
corte real persa era el Libro de las hechos © Libro de tas
memorias (Est 6,1). En este libro se anotaban los actosbuenos realizados en favor del rey, y a veces también
los malos. En algiin momento, los alli inscritos recibie
ron su premio 0 su castigo. Asi, la costumbre de los
reyes persas de anotar los buenos y malos actos en un
ro pasd a las visiones escatoldgicas como un libro
Hevado y sellado por Dios que se abrira solo en el jui
cio final. Después de haber sido roto el séptimo sello
se presentan siete angeles, toman una trompeta en sus
trompeta
manos y cada uno la toca. Cada toque de |
pone en marcha acontecimientos t
naturales muy raros que anuncian el fin del mundo
(Ap 8, 9y 1).
En esta vision apocaliptica acerca de la destruccién
del mundo hay un cierto orden: tierra, mar, rfos y fuen-
tes, sol, luna y estrellas, hombre, fuego y cielo. En la
cosmogonia persa, el mundo se compone de siete ele-
mentos. En la vision zorodstrica, los siete elementos de-
sempeiian un papel importante, porque no solo el
mundo (macrocosmos), sino también el hombre (mi-
crocosmos) se compone de siete elementos. Es evidente
que, como el mundo ha sido creado de siete elementos,
para destruitlo es necesario eliminar los siete elementos.
Conociendo ta cosmogonia de los persas es mas ficil
comprender la visién apocaliptica de san Juan.4. La religion pers
y las religiones
de redencin
Aunque no mencionamos de forma amplia la influen
cia persa en la vida socio-econémica y cultural, pode-
mos subrayar que la influencia religiosa persa fue muy
importante en el desarrollo de las religiones monot
tas, en las religiones denominadas de redencién. La
idea de la “salvacién”, el “Hijo del
hombre”, el “Mesias”, el “juicio final”,
la “resurreceién” o la “inmortalidad”
tuvieron sus rafces en la cultura reli
giosa persa. Y para hablar de escato-
Jogia, antes necesariamente hay que
hacer lo propio con la profecia y la
apocaliptica. Esta progresi6n es clara
a partir de los textos de Ageo, Zaca-
rias, Isafas y Joel, asi como de los di-
versos desarrollos a este respecto en
el Nuevo Testamento (Ag 2,20-23;
Zac 4,188; 9-11; 12-14; Is 24-27;
45,1)
La novedosa influencia persa en estos aspectos de la
teologia de Israel y del judaismo es que el futuro ya no
se espera como una posibilidad dentro del continuim de
la historia, sino mas bien como una irrupci6n concreta
y definitiva de Dios en la historia presente, “un aconte-
‘cimiento hist6rico de cardcter final”. El referente persa
de la fiesta de la entronizacién 0 del “Dia nuevo” esta-
ria en el trasfondo de ta victoria final y en el dia de
Yahvé (Sal 47; 93; 96; 97; 98; 99). Aqui radica la vi-
vencia judia, transmitida muy especialmente por el
mundo sacerdotal y deuteronomista, en la esperanza de
las promesas no cumplidas, y de este modo hay una
profunda imbricacién entre Tos conceptos de historia,
juicio y salvacién.
Y estos tres elementos confluyen en el culto, expre-
sin de la elecci6n y de la santificacién del pueblo, Un
culto que organiza la vida y cuyo comienzo del calen-
dario festivo cambia del otofio a la primavera también
por influjo persa. Un culto que no solo dramatiza,
sino que actualiza la comuni6n entre ambas partes,
que se purifican, se fortalecen y se mantienen, Este
culto se realiza en el templo, lugar del trono de Dios,
flanqueado por los querubines (1 Re 6,29.32.35; 8,
2 Re 19,L4ss; Ez 10; 28,13ss; 41,17ss; Sal 18,11; 99,1)
como escabel. En a morada y casa de Dios también re-
siden los serafines como adoradores y
los angeles como mensajeros (Is 6,288;
Sal 33.6; 104,45 148,2)
La presencia de todas estas ideas en
la Biblia, como consecuencia de su his-
toria y de su desarrollo espiritual-cult
ral, est arraigada en el judaismo, y asi
es comprensible que los conceptos de
origen persa se hayan integrado orgini-
camente en el pensamiento religioso
judio como si fuesen elementos com-
pletamente originales y propios, ente-
ramente distintivos.
Lo mismo se podria decir con res-
pecto al cristianismo primitivo, agregando que la in-
fluencia persa le leg6 no en forma directa, sino a tra-
vés del sincretismo helenista. La incorporacién de
estas ideas en el Nuevo Testamento y en la teologia
ctistiana es mas acentuada para demostrar precisa-
mente la diferencia entre el judaismo y el cristianis-
mo, que abrir sus puertas a los gentiles (1 Tes 4,13-18;
2 Tes 2,1-12 [regreso del Seftor}; Gal 1,12.16 [revela-
cidn al apéstol]; Mc 13 [destruccién del templo, set
les del fin, regreso del Hijo del hombre]; Mt 24,25 [v
nida fulminante del Hijo del hombre}; Le 21)
Ademas, est
as ideas pervivirian y convivirian largo
tiempo despues, generando al comienzo de la era cristia-
hha no pocos casos de confusiones, rupturas y herejias (el
maniqueismo, entre otras). i
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