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El Influjo Del Zoroastrismo Persa en La Biblia

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EL INFLUJO DEL AUTON SAN Mone. SSI La importancia del periodo persa en la Biblia responde a un cambio de paradigma dentro de los estudios biblicos. Las investigaciones parceen indicar que el periodo del exilio y, sobre todo, del postexilio resultaron cruciales para la historia del pueblo y de la religién judtos. Y ello no porque Ciro asumiese personalmente la tarea de la reconstruccién del templo reso de diverso niimero y favoreciera el libre re de exiliados a su tierra. Quizd la principal razon sea més humilde. Este periodo del Imperio persa es importante, definitivo y crucial porque los judios simplemente no lo eran. Juda era pequeia, estaba despoblada y desmembrada. Jerusalén era una ciudad ruinosa en lo material y arruinada en lo humano. Judd ya no era tan importante desde el punto de vista estratégico. Persia es importante en la Biblia porque supone el periodo del triunfo de lo pequeno, frente al poder del mayor imperio de la antigitedad. de lo insignificante, 1. Un cambio de paradigma en la Biblia Este redescubrimiento de “zona cero” en Persia ha impactado en todas las esferas de lo biblico, hasta el punto de, por la logica ley del péndulo, querer hacer derivar ahora todo en exceso de este momento tardio. Las redacciones cuasi definitivas de cuio deuterono- mista y sacerdotal presentan Ia histo tia de Israel bajo un paraguas ritmico de modo circular y recurrente, en el que a la infidelidad del pueblo le suc de el perdén otorgado por Dios, per- don que viene tras un periodo de pr bay opresion, a modo de penitencia Esta ideologia religiosa -o, si se quiere, teologia deuteronomista~ co- noce su cenit de apostasia con Mana- sés, al que le sucede la catdstrofe apo- caliptica de la desaparicién del reino de David. El fin de este periodo lo marca el retorno del exilio; la recons truccién del templo y la restauracién del culto manifiestan la alianza hecha de nuevo por parte de Dios, Yahvé rey, con su pueblo, El elemento monérquico no es baladi, en tanto que supone una di- nastia divina (sacerdotal) y humana (politica). Salo- mén serd presentado como el que recapitule las tradi- ciones mosaicas y davidicas al establecer en el templo la tienda y el arca (I Cr 6,17). El templo sera la garan- tia de perpetuidad de Israel como nacién, no la dinas- tia, que ha sido causa constante de perdicién y desgra cia, El culto se dimensiona en este momento como instrumento de la accién misma de Dios. La liturgia, las leyes, las instituciones religiosas, testimonian ahora caleza divina en la tierra (1 Cr 16,34 // Sal 100.5). siquiera el uso pastoral de la Biblia se ha librado de este cambio de paradigma, y si antes, como aconte- 44 cimiento fandante de la esperanza en Dios, siempre se recurria a la noche de la Pascua y al éxodo, ahora este se comprenderi como una figura, un midris del exilio, y el acontecimiento originante se entiende en clave de reconstruccin de una ciudad y una comunidad Todo este periodo aqueménida se caracteriza por una intensa labor intelectual en Judé, atmésfera en la que se inscriben los procesos redaccionales de ta Biblia en su estadio cuasi definitivo, El ejemplo mis claro son los libros de las Créni: critura amplia desde esta sdras y Nehemias tam bién, en tanto que utilizan como fre- cuente recurso teolégico numerosas fuentes documentales de cardcter ad= ivo e imperial ministra La finalidad era redefinir los funda- mentos perdidos de Israel, reconstruir su entidad politica, reconstituir su identidad religiosa ~y todo ello legit mando las instituciones propias de esta comunidad-, evitar su asimilacién y desaparicién. En este sentido, las tareas redaccionales de la Biblia en este momento desempe- ian un papel fundamental para la consecucién de estos “objetivos identitarios. Israel se afirma, como sucesién narrativa y teolégica, en la comunidad de Juda que Dios habita con toda su realeza. La historia se vierte en crénica, esto es, relato historiografico oficial que parte desde el inicio addmico y se sucede geneald- gicamente controlado hasta Ur, con Abrahan, y llega a todos de la mano de las tribus de Juda y de Levi. Todo en la ello se concreta en Juda como territorio y Jerusalén como parcela divina (1 Mac 15,33-34) Los libros del Antiguo Testamento escritos o redacta- dos después del exilio babilénico mencionan a los reyes de Persia con frecuencia, si bien es verdad que no con demasiado rigor y si con bastante confusién. En general desempefian un papel importante en los acontecimien- tos hist6ricos de Israel. Entre los aitos 536 y 331 a. C., cl pueblo judio estuvo bajo el poder del Imperio persa y su desarrollo hist6rico, socio-econémico, espiritual y ural fue de claro influjo persa, hasta el punto de ser hoy una cuestion abierta a este respecto la razén tilt: ma por la que el judaismo se opuso frontalmente al efecto griego y helenizante de Alejandro. La liberacién del exilio babilénico, la reconstruccién del santuario y de la muralla de Jerusalén, con el apoyo de los reyes persas, es ef tema principal de los libros de Ageo, Zacarias, Esdras y Nehemfas, y hasta cierto punto de Isafas. El libro de Esdras da a conocer la his- toria del regreso (caps. 1-5 y 11). El texto se refiere a tun decreto escrito y oral del rey, que mas tarde, ya en la Epoca de Dario, se encontré escrito en lengua aramea See ee mr ene on (Esd 6.2-4), En el Imperio persa, el arameo era la len- gua oficial. No solo la reconstruccién del templo, en el sexto aio del reinado de Dario (516 a. C.), confirma la existencia del decreto, sino también otro documento acadio escrito con caracteres cuneiformes en un cilin- dro de arcilla descubierto en 1879 por Hormuz Rasam en Ami n (Babilonia), datado hacia el aito 539 a. C., que reglamentaba la reubicacién de los pueblos y cultos, cen sus paises. La posibilidad de regresar del exilio babilénico ~aun- que solo algunos de los exiliados quisieron volver- fue parte de una politica grandiosa, interesada e inteligen- temente urdida por el Imperio persa. Una politica que en lo religioso Hleva el curio de la tolerancia religiosa: la centralidad de Ahura Mazda no excluye la presencia y la existencia de otros dioses 2. El nacimiento del judaismo A) La LEY, SIGNO DE IDENTIDAD, El desarrollo histérico del judaismo se relacioné muy estrechamente con la politica interior y exterior de Persia durante los siglos V-IV a. C,, hasta la conquista macedé nica, Reconstruir la identidad no solo implica definir fronteras, contornos y lindes. Esta labor externa lleva consigo tun paso previo hacia el interior: descu- brir y definir étnicamente al grupo como diferente al resto, De aqui que las genealogias recuperen su aut sentido de unir con el principio fontal y originante de la identidad, Una identidad que marca la diferencia con las prohibiciones de conductas circundantes, como los matrimonios con extranjeros. Juda levanta la muralla de la Tora, una frontera espi ritual que separe al pueblo de Dios del mundo pagano, En est clausura moral y mural, lt Ley se erige como le- xgitima al ser proclamada con caricter de publica sacra- lidad, y de este modo la nueva comunidad se va a regu- lar en el binomio sacerdote-autoridad civil, como lo fueron Aaron y Moi jelcias y Jo- sias, Esdras y Nehemias sadoe y Salomén, A los judios que regresaban les tlevé mucho tiempo cestructurarse desde el punto de vista econémico y po- litico. Por eso pudieron reconstruir su defensa. Cuando Egipto se separé del Imperio persa (401 a. C.), la re- gin palestina se transformé en zona fronteriza. Persia ayud6 a la fortificacion de esta satrapia denominada “del otro lado del rio” o Tran eufratina, que compren- dia Juda y la ciudad de Jerusalén, Se establecié un equi- librio entre Samaria y Jerusalén, entre Judea e Israel En ambas provincias goben dinastias locales ju- 46 Jud levanta a ‘muralta ss de la Tord, una frontera ‘espiritual que separe . al puso: Dios ico Areas dias, mientras que algunos judios ocupaban puestos importantes en la corte real. Esdras era canciller 0 escri- ba; Nehemias, un hombre de confianza del mismo rey copero real Los dos siglos que van del afio 539 al 331 significan tuna época importante en la transfor macién del judaismo en un pueblo Las reformas de Esdras y el estableci miento de la Tord como norma de la naciGn judfa eran senales evidentes de una nueva vida, en la que se vertian las experiencias recogidas en Babilonia. Esto demuestra que no es solo la tierra propia lo que forma una nacién, sino la preservacién del patrimonio religio- so-cultural y el enriquecimiento reali- zado en mayor 0 menor medida con otras culturas. 1b) LAS INFLUENCIAS PERSAS EN EL [UDAISMO Los judios, durante los siglos de influencia persa, se relacionaron con esta cultura, con Ia organizacin y ad- ‘ministracién estatales, con las formas de la corte real, con la vida literaria de las altas capas sociales, con el culto religioso y con su ideologia, y también con su economia, Una buena prueba de ello es Ia asimilacién de la fies ta del sibado. Durante el exilio, esta fiesta, que obliga- ba al reposo, coincidia con la celebracién persa men- sual de la neomenia, fiesta de la luna nueva, Ahora el ritmo se va a estructurar de modo hebdomadario y re- gulara mas directamente la vida ordinaria y los queha- Ceres profanos y cotidianos de la comunidad judia. Un ritmo que se propone en la misma Escritura en dife! tes pasajes (Gn 1-2,3; Ex 20,8-11; Dt 512-15). Parecido ejemplo lo tenemos en la antigua fiesta pas toril y familiar que se celebraba en primavera y que Jo: jas importaria al templo, celebrando el aio huevo de primavera y vinculando a ello el acontecimiento salvifi. co del fin de la deportaci6n y el regreso de la gold (exi- lio), cuya prefiguracién era ia subida de Egipto, recor dada desde antiguo. La unidad de la comunidad se fundamentara en la celebracién compartida de esta fiesta (Esd 6,1 (©) LA INFLUENCIA EN LA BIBLI El conocimiento y la absorcién de todos estos princi pios se refleja en los capitulos 40-55 de Isaias (Deute- roisafas), cuyo desconocido autor habla de Ciro como tungido de Dios” y “salvador de Israel”, Esta obra poé- tica es el paralelo judio del cilindro de Ciro, redactado por los sacerdotes de Marduk. El autor anénimo proba- blemente conocis el cilindro y tal vez. también los him- nos dirigidos a Ahura Mazda (Is 45,1-2). Aunque el tono de las dos obras poéticas es diferente la idea de escoger un rey, en este caso extranjero, en cuyo poder se adivina la mano de Dios, que aleja todas ultades delante de él y lo conduce sin guerra a Babilonia, nacié en la ideologia religiosa babildnica, y de alli entré en el poema de Isafas, quien reemplazo Marduk por Yahvé. Todo ello no podria haber resulta: las dif do asi de no haber disfrutado durante este tiempo de una pax irania que permiti6 el intercambio de diferentes elementos necesarios para las demandas intelectuales del momento, como seri, por ejemplo, la reflexién en toro al mal, Aquellos judios que de alguna forma estaban relacio: nados con la corte real o con la administraci6n estatal conocfan las formas de los documentos oficiales (ci tas, decretos, memorias, gestas reales, almanaques, li- bros de las personas que beneficiaban notablemente al rey 0 al Estado) y los usaban también en su actividad, Los escribas fueron quienes anotaron esta accién litera ria y administrativa (legal). Buena prueba de ello es la abundante literatura documental, administrativa y epistolar que encontramos en Esdras: el “decreto de Ciro” (Esd 1,2-4, en hebreo), la “carta de acusacién del canciller Rhum” (Esd 4,11-16), la “respuesta de Artajer jes” (Esd 4,17-22), el “informe del gobernador Tatnai” (Esd 5,7-17); la “memoria del rey Ciro” (Esd 6,2-5), la respuesta de Dario a Tatnai” (Esd 6,6-12) 0 la “auto- rizacién de Artajerjes a Esdras” (Esd 7,12-26) Esdras y Nehemias los mencionan con relativa fre- cuencia 0, por lo menos, hacen alusiones a este respec to. Pero mientras los documentos oficiales, después de la caida del imperio, perdieron su actualidad, la novela —como parte de la actividad literaria~ mantuvo su im: portancia y se incorporé al canon del Antiguo Testa: Mento; pensamos aqui, en principio, en el libro de rete Ne cen ee ec Ester, parte del ciclo de Abrahin y José, posteriormente Tobias, Judit y, sobre todo, Daniel. La historia del libro de Ester se ha transformado en un simbolo en la tradicién historica judia, de la cual se puede sacar fuerza moral. Un tiempo que ha marcado in- cluso el calendario festivo con la fiesta de Purim, Esta tendencia es mas visible en el libro de Daniel, donde ya aparece- més elaborada mediante el recurso a las visiones y predicciones apocalipticas (Dn 61-4), Las predicciones apocalipticas de Daniel nos conducen directamente a Jas relaciones religiosas entre la Biblia y Persia. Esta relacién se manifiesta en dos niveles. El primero es la influencia externa que se reflejaba en las ideas religiosas del judafsmo. Por ejemplo, el rey tenia contacto con sus sibditos solo mediante sus enviados; asi, Dios tampoco habla con los suyos cara a cara, sino a través de enviados, Asi se formard, tras la desapari- ci6n de los profetas, el papel de los sngeles en el judats- mo religioso. El segundo es de influencia endégena, ha- bida cuenta de que el judaismo -representado en diversos prohombres (0 mujeres)- vive y participa de ese peculiar estatus privilegiado dentro de la corte aqueménida, un estatus que sera interpretado como prerrogativa divina, 3. La religion persa y el judaismo La religiosas de Persia tuvieron influencia directa en los judios, quienes vivian en el seno del impe- vio o tenfan alggin tipo de relaciGn con los persas. Dene minaciones tan importantes como “Dios del cielo”, “Dios grande [0 alto]”, “Hijo de hombre”, entre otras, parecen provenir de este momento, Veamos brevemente dos de estas influencias que engloban en si.un amplio 48 Bt chalet olvioe toccs Bs esr iniiodo _la‘historia no es sino : la lucha entreel bien” abanico de consideraciones referido a Dios y a la culmi- naci6n de la historia: el zoroastrismo y la escatologia A) EL ZOROASTRISMO La manifestaci6n religiosa mas. im- portante de Persia fue el zoroastrismo, fundado por Zoroastro entre el siglo VI a. C. y mediados del V a, C. Es una re~ ligion de Estado difundida sobre todo por circulos sacerdotales. Una religion que, ademas de contemplar el uni lismo religioso, promueve en su credo tuna peculiar pertenencia y preeminen- cia irania, esto es, una religion étnica, que tanto influird en el concepto de raza, pureza y eleccién del judaismo, especialmente de los circulos farisaicos. La tendencia mas importante de esta religion es la in- tencién y voluntad de ser bueno, por un lado, y, por otro, la inclinacién a todo lo contrario. El dualismo di- vide todos los fenémenos del mundo y de la vida en buenos y malos, Para sus seguidores, la historia no es sino la lucha entre el bien y el mal, entre Ahura Mazda y Angra Mainyu, entre el creador del cosmos y el pro: vocador del caos. Diversos textos biblicos apuntan a esta percepci6n (Gn 1; Is. 27,1; 51,9-10) Segiin el concepto hist6rico del zoroastrismo, la du- raci6n del mundo es de doce mil anos, divididos en cuatro periodos de tres mil afios cada uno, La tiltima época es la de la salvacién, en la cual al comienzo de cada mil anos vendré un salvador. La actuacién de Zo- roastro se data en el aio 9000; él tendra tres hijos, quienes nacern mas tarde y lo seguirin. Cada salvador del zoroastrismo sera denominado “hijo del hombre” Los salvadores ayudardn en la lucha de los hombres contra ef mal. Cuando termine la tiltima época, vencera el bien, vendra la resurreccién de los muertos y el juicio final, durante el cual los malos recibiran su castigo y los buenos su premio, Zoroastro, quien nacera después de una preexistencia como hombre ¢ hijo de hombre, de- sempefiard un papel importante en el juicio final como, juez, que defenderd a los creyentes. Los rasgos de ta idea persa de la salvacién se repiten como herencia en las predicciones apocalipticas de Daniel, que ejercié una influencia importante en el Apocalipsis de Juan y en otras obras apocalipticas no canonizadas. Convive con la idea tradicional una percepcién anticipada y per sonal del final de la historia. En el libro del justo Viraz (Anda Viraz Namag), a modo de visién aparece una des- cripcién detallada del cielo y del infierno. Se supone que también la jerarquia divina del mundo zoroistrico influy6 en las ideas de la religién judia, En el mundo religioso de los persas, Ahura Mazda (el Sefior Sabio) se eleva por encima de los otros dioses Algunos de estos To apoyan y otros estiin en contra, Los mas importantes de los colaboradores son los siete Amesha Spentas, que corresponderian a los angeles en la Biblia. Segin Ezequiel, Dios viene acompaiado por siete seres a castigar Jerusalén, y estas personas hacen lo que Dios les ordena (Ez 9,1-11); como Ahura Mazda est encima de todas las huestes celestiales, Dios esta encima de todo (Sal 136,1-3; 89,7; 89,9) En la religion persa, la personificaci6n tardia del mal es Ahrimin. A partir de la época persa se presenta, pri- mero en el libro de Zacarias y luego en el de Job, una figura con funcién parecida: Satén. Su papel en la tra dici6n biblica y postbiblica no era tan importante como en la religion persa, porque el dualismo tampoco se de- sarroll6 entre los judioy en i misma medida que entre los persas: El zoroastrismo es devoto de las héptadas y, confor: me a esto, estructura todas sus creaciones, composi ciones y expresiones. Dentro de su esquema festive cobra espe ial importancia la celebraci6n del “Dia nuevo” (No-Roz) en Persépolis, en el equinoccio de primavera, como una fiesta de renovacién anticipada por purificaciones rituales y diversos ritos de cardcter agricola y familiar ee ee b) La ESCATOLOGiA, Lk La desesperacién por fas dificultades, las persecucio- vida mus alld de la muerte nes de la época helenista y mas tarde en la época roma: na, y la tardanza de Ja ayuda divina suseitaron dentro del pueblo judio la creeneia y la divulgacién de la es- peranza en la Hegada del Salvador, del juicio final y de la resurreccién de los muertos, La conciencia comunita- ria se desplazaba hacia soluciones trascendentales, ilti- mas y definitivas. En esta atmésfera naceré la literatura apocaliptica. Su situacién era tan dificil y aparente- mente sin solucién que solo alguna intervencién divina podria hacerla cambiar. De este modo surgirfan las no- ciones de resurreccién y juicio. Segiin el pensamiento persa, expresado en los trata dos avésticos de Hadoxt Nask (libro de las Eserituzas) y en el Viderdad (sobre la abjuracién de los demonios), el alma del difunto permanecia después del dbito durante Jos dos primetos di junto al cadaver del difunto. Al alba del término de la tercera noche, el alma se encami- naba hacia el “puente del juicio” (cinuato peretu) donde sufria un interrogatorio. Los justos adeptos de Asa son separados de los adoradores de los demonios, los seguidores de Druj. En este interrogatorio tienen importancia los hechos realizados en vida, Una vez re= suelta la sentencia, una mujer (laene) flanqueada por dos perros conducirs las almas de los justos al otto lado. del puente, donde en su final esta la casa de la bienve- nida (gare nmana), el paraiso, la morada de Ahura Mazda Los libros antiguos de Ia Biblia judfa no conocen la idea de la resurrecci6n; solo se crefa que “la memoria del justo sera bendita, pero el nombre de los impios se pudrira” (Prov 10,7). En el libro de Job, redactado pro- bablemente hacia finales de Ix Gpoca persa, se plantea la cuesti6n de la vida del mas alli, y de la resurrecci6n en forma mas concreta, como una sugerente Hamada a la inmortalidad (Job 14,10-12.14) El libro de Isaias representa un paso mas en la aceptaciOn de las ideas persas acerca de la resurreceién {Is 26,19) El apocalipsis del libro de Daniel refleja la idea dua lista de la resurreceién (Dn 12,2-3). .gfin este conc to, no solo los justos resurgirén como premio por su honestidad y justicia, sino también los mals, para reci- bir su castigo. La resurreccién no es todavia para todos los muertos. En cl libro de Daniel, la resurrece! n-de los muertos acompaia al juicio final Mesias (Dn cia del juicio fi también la Tlegada del 9-10,14-15). La presen- iy sus elementos ca- racteristicos, como el rio, el fuego, los libros abiertos de los hechos realiz dos por los seres humanos, la resi rrecci6n y Ia Hegada del Mesias, sign fican la incorporacién de elementos trismo en el pensamiento religioso de Ios judios, Las ideas de la resurreccién, del juicio final y de I llegada del Mesfas seran ideas biisicas de diversos gru- pos religiosos del judaismo de Ia época del Segundo Templo, como los esenios. Ellos absorbieron también otros conceptos de la religién persa, especialmente la visién dualista del mundo, la historia como el lugar de Ja lucha y del combate entre los hijos de la luz y los hijos de ias tinieblas, pugna que se resolver en el mo- mento final con la intervencién definitiva del Mesias, Pero no fucron ellos los tinicos, durante los siglos Ua. C. al Il d. C., que incorporaron la esperanza en Ja venida del Mesias y otros conceptos apocalipticos y escatolégicos en sus pensamientos; habia otros grupos religiosos y sociales en cuyo seno estos conceptos de- sempefaron un papel importante. El incipiente cristia- nismo ser también muy propenso a estas esperanzas y a estos ideales. La descripcion del Hij del hombre refieja la pompa de las cortes reales de Persia y de otros paises que orientales. coherentes y seguidos por el zoroas- AMMO 2, EL Hijo del hombre No es una casualidad que, en el Apocalipsis de san Juan, elementos persas se mezclen con otros elementos, orientales y helenisticos, En este libro aparece primero el Mesias en forma de “Hijo del hombre” (Ap 112-15). La deseripein de su apariencia lleva consigo los ele- mentos religiosos de Persia, incluso la del dios del sol Despueés viene la deseripcién de los “ timos dias” y egada del vidente al cielo, donde ve el trono (Ap 1,16) En esta descripcién se refleja la pompa de las cortes reales de Persia y de otros paises orientales (1 Re 10,18-20). La deseripeién del trono recordar los tronos de Oriente, aban colocados sobre patas de animales, hechos de piedras preciosas ( maderas raras y muchas veces rodea~ haces dos de otras figuras de animales. Los animales descritos, el leén, el toro (el becerro), la serpiente y el aguila (el pegaso), represen tan las cuatro constelaciones del zodiaco iranio, enfren- tadas a dos que encierran el “astro (que ocupaba un lugar importante en Ia astrologia antigua. Las cuatro constelaciones sefialan Ios cuatro puntos cardinales y son simbolos del universo. 3. Imagenes apocalipticas El libro y el sello tuvieron mucha importancia en ta administracién estatal de Persia. Serian adoptados fi- nalmente por los griegos y asi Hegaron hasta nosotros. En el Apocalipsis de Juan desempefan un papel impor- tante el libro y el sello (Ap 5,1). Mas adelante, el Ci dero rompe los siete sellos, y en ese momento Juan ara et juicio final. Un docu- puede ver las predicciones p mento muy importante de la administracion de la corte real persa era el Libro de las hechos © Libro de tas memorias (Est 6,1). En este libro se anotaban los actos buenos realizados en favor del rey, y a veces también los malos. En algiin momento, los alli inscritos recibie ron su premio 0 su castigo. Asi, la costumbre de los reyes persas de anotar los buenos y malos actos en un ro pasd a las visiones escatoldgicas como un libro Hevado y sellado por Dios que se abrira solo en el jui cio final. Después de haber sido roto el séptimo sello se presentan siete angeles, toman una trompeta en sus trompeta manos y cada uno la toca. Cada toque de | pone en marcha acontecimientos t naturales muy raros que anuncian el fin del mundo (Ap 8, 9y 1). En esta vision apocaliptica acerca de la destruccién del mundo hay un cierto orden: tierra, mar, rfos y fuen- tes, sol, luna y estrellas, hombre, fuego y cielo. En la cosmogonia persa, el mundo se compone de siete ele- mentos. En la vision zorodstrica, los siete elementos de- sempeiian un papel importante, porque no solo el mundo (macrocosmos), sino también el hombre (mi- crocosmos) se compone de siete elementos. Es evidente que, como el mundo ha sido creado de siete elementos, para destruitlo es necesario eliminar los siete elementos. Conociendo ta cosmogonia de los persas es mas ficil comprender la visién apocaliptica de san Juan. 4. La religion pers y las religiones de redencin Aunque no mencionamos de forma amplia la influen cia persa en la vida socio-econémica y cultural, pode- mos subrayar que la influencia religiosa persa fue muy importante en el desarrollo de las religiones monot tas, en las religiones denominadas de redencién. La idea de la “salvacién”, el “Hijo del hombre”, el “Mesias”, el “juicio final”, la “resurreceién” o la “inmortalidad” tuvieron sus rafces en la cultura reli giosa persa. Y para hablar de escato- Jogia, antes necesariamente hay que hacer lo propio con la profecia y la apocaliptica. Esta progresi6n es clara a partir de los textos de Ageo, Zaca- rias, Isafas y Joel, asi como de los di- versos desarrollos a este respecto en el Nuevo Testamento (Ag 2,20-23; Zac 4,188; 9-11; 12-14; Is 24-27; 45,1) La novedosa influencia persa en estos aspectos de la teologia de Israel y del judaismo es que el futuro ya no se espera como una posibilidad dentro del continuim de la historia, sino mas bien como una irrupci6n concreta y definitiva de Dios en la historia presente, “un aconte- ‘cimiento hist6rico de cardcter final”. El referente persa de la fiesta de la entronizacién 0 del “Dia nuevo” esta- ria en el trasfondo de ta victoria final y en el dia de Yahvé (Sal 47; 93; 96; 97; 98; 99). Aqui radica la vi- vencia judia, transmitida muy especialmente por el mundo sacerdotal y deuteronomista, en la esperanza de las promesas no cumplidas, y de este modo hay una profunda imbricacién entre Tos conceptos de historia, juicio y salvacién. Y estos tres elementos confluyen en el culto, expre- sin de la elecci6n y de la santificacién del pueblo, Un culto que organiza la vida y cuyo comienzo del calen- dario festivo cambia del otofio a la primavera también por influjo persa. Un culto que no solo dramatiza, sino que actualiza la comuni6n entre ambas partes, que se purifican, se fortalecen y se mantienen, Este culto se realiza en el templo, lugar del trono de Dios, flanqueado por los querubines (1 Re 6,29.32.35; 8, 2 Re 19,L4ss; Ez 10; 28,13ss; 41,17ss; Sal 18,11; 99,1) como escabel. En a morada y casa de Dios también re- siden los serafines como adoradores y los angeles como mensajeros (Is 6,288; Sal 33.6; 104,45 148,2) La presencia de todas estas ideas en la Biblia, como consecuencia de su his- toria y de su desarrollo espiritual-cult ral, est arraigada en el judaismo, y asi es comprensible que los conceptos de origen persa se hayan integrado orgini- camente en el pensamiento religioso judio como si fuesen elementos com- pletamente originales y propios, ente- ramente distintivos. Lo mismo se podria decir con res- pecto al cristianismo primitivo, agregando que la in- fluencia persa le leg6 no en forma directa, sino a tra- vés del sincretismo helenista. La incorporacién de estas ideas en el Nuevo Testamento y en la teologia ctistiana es mas acentuada para demostrar precisa- mente la diferencia entre el judaismo y el cristianis- mo, que abrir sus puertas a los gentiles (1 Tes 4,13-18; 2 Tes 2,1-12 [regreso del Seftor}; Gal 1,12.16 [revela- cidn al apéstol]; Mc 13 [destruccién del templo, set les del fin, regreso del Hijo del hombre]; Mt 24,25 [v nida fulminante del Hijo del hombre}; Le 21) Ademas, est as ideas pervivirian y convivirian largo tiempo despues, generando al comienzo de la era cristia- hha no pocos casos de confusiones, rupturas y herejias (el maniqueismo, entre otras). i

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