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1-61514-2016 -
"A. J. N. S/ PROTECCION CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR"
JUZGADO DE PAZ - BOLIVAR
Nº Reg. ..............
Nº Folio..............
Azul, 27 de Septiembre de 2016
Y VISTOS:
CONSIDERANDO:
I) Vienen estos autos a la Alzada, con motivo del
recurso de apelación interpuesto a fs. 159 y fundado a fs. 168/168vta. por la
Sra. C. S. –abuela materna del niño J. N. A.-, contra la resolución de fs.
138/139vta., en cuanto ordena la prohibición de acercamiento de la
recurrente respecto de cualquier lugar en que su nieto J. se encuentre,
fijando un perímetro de exclusión de cien (100) metros, bajo apercibimiento
de remitir las actuaciones a la justicia penal, comunicar el incumplimiento de
la medida al lugar de trabajo de la Sra. S. y/o imponer la realización de
trabajos comunitarios; disponiendo asimismo la prohibición de contacto por
cualquier medio entre la apelante y su nieto, hasta tanto se resuelva la
situación procesal de la Sra. S. en el marco de la causa penal I.P.P. Nro. 01-
03-553/16 “S., G. s/ Lesiones graves calificadas por el vínculo” de trámite
ante la U.F.I. descentralizada N° 15 de la ciudad de Bolívar (arts. 7 incs. b),
c) y d), 12 y cc de la ley 12.569; art. 239 del Código Penal). Asimismo,
ordena dar intervención al equipo técnico del juzgado a efectos de realizar el
abordaje familiar de las personas involucradas en el conflicto previsto en el
art. 8º de la ley 12.569, citando a las partes a la audiencia estipulada en el
art. 11 del mismo cuerpo legal; dispone librar oficio al Servicio Local de
Promoción y Protección de Derechos de la ciudad de Bolívar a fines de
poner en su conocimiento las medidas cautelares dispuestas, para que en
consecuencia se evalúe la modificación de la medida de abrigo respecto del
niño J. oportunamente adoptada, informando su resultado (art. 19 inc. b) ley
13.298); y hace saber a las partes que todas las medidas dictadas en el
marco normativo descripto revisten carácter provisorio, siendo por tanto
revisables en cualquier instancia del proceso y siempre que las
circunstancias que les dieron origen hubiesen cesado.-
II) Frente a ello, se agravia la recurrente por haber
ordenado el juez a-quo las medidas cautelares o autosatisfactivas referidas
hasta la finalización de la causa penal oportunamente promovida,
manifestando que al respecto se ha omitido valorar que la misma no se
encuentra imputada en los términos dispuestos por el art. 308 del C.P.P. en
el marco de dichas actuaciones; por lo que no existen fundamentos ciertos
para vulnerar los derechos que a ésta le asisten. Máxime cuando –valorando
la pena dispuesta por el ordenamiento penal para el delito en ciernes- la falta
de contacto podría extenderse por un lapso de tiempo por demás
desproporcionado. En consecuencia, solicita se revoque el decisorio en
crisis, disponiéndose el levantamiento de las medidas ordenadas.-
III) Obrando a fs. 171/173vta. el dictamen del Sr.
Asesor de Incapaces Ad-hoc interviniente en autos –oportunidad en la que
manifiesta que el decisorio apelado merece confirmación, pues la Sra. S.
incurrió en una clara omisión al no denunciar oportunamente los graves
hechos de los que fuera víctima el niño J., aún cuando de las constancias
obrantes en autos se desprende que era notorio y contundente el abandono
y la falta de cuidados de los que el menor resultaba víctima; y dado que
tratándose el presente de un proceso tutelar, no es necesario que el
magistrado aguarde la imputación en el marco de la causa penal para dictar
las medidas de protección en favor del niño-, se encuentran las actuaciones
en estado de ser resueltas en esta instancia.-
En esa faena, se observa que el art. 7º de la ley
nº 12.569 de violencia familiar, impone al juez o tribunal tomar ciertas
medidas que tiendan a asegurar la custodia y protección de la presunta
víctima de hechos de violencia, a fines de evitar la repetición de estos actos.-
Al respecto, tanto la doctrina como la
jurisprudencia tienen dicho que, siendo estas medidas contempladas por la
ley de violencia familiar de carácter cautelar (Sosa, Toribio E., “Apuntes
procesales sobre la nueva ley de violencia familiar en la Provincia de Buenos
Aires”, La Ley Bs. As., año 2001, pág. 421 y ss; en conformidad con los arts.
6, 7, 23 y cc de la Ley nº 12569) o específicas de tutela urgente anticipatoria
(Berizonce, Roberto O., “La tipicidad del proceso de familia y su reflejo en la
tutela cautelar y anticipatoria”, en “Revista de Derecho Procesal”, Rubinzal
Culzoni, pág. 145, con referencia a la ley nacional nº 24.417), su disposición
no exige contar con un conocimiento completo y acabado del acaecimiento
de los hechos, puesto que prima la celeridad y urgencia que la intervención
judicial requiere frente a supuestos como el de marras (ver esta Sala, causas
nº 53419 “A.M.J.”, del 29.04.09; nº 55633 “G.M.A.”, del 30.06.2011; entre
otras).-
Tal es así, que se sostiene que la exigencia de
demostrar la verosimilitud en el derecho invocado debe flexibilizarse en el
marco de un proceso de violencia familiar, en el cual la sola sospecha de
malos tratos o de la configuración de una situación de riesgo en el
seno familiar autoriza al juez al dictado de medidas urgentes
destinadas a poner fin a la situación de riesgo denunciada, y el peligro
en la demora resulta innegable, puesto que cada instante puede ser ocasión
para la reiteración de actos de violencia con consecuencias de difícil
superación para la víctima (esta sala, causas nº 57128 “Greco…”, del
14.12.2012, nº 57148 “Lombardozo…”, del 23.10.2012, nº 55633 “G.M.A. s/
Víctima de violencia (Ley 12569)”, del 30.06.2011, nº 54732 “Ferragine…”,
del 13.07.2010, nº 53419 “A.M.J.”, del 29.04.09, entre otras; Sosa, Toribio,
“Apuntes procesales sobre la nueva ley de violencia familiar en la Provincia
de Buenos Aires”, LLBA 2001-421; Medina, Graciela, “Visión jurisprudencial
de la violencia familiar”, 2002, Rubinzal-Culzoni, pág. 84, entre otros);
disponiendo los jueces de un amplio margen de discrecionalidad para
evaluar los hechos y el derecho en cada situación denunciada (Kemelmajer
de Carlucci, Aída “Algunos aspectos procesales en leyes de violencia
familiar”, pub. en Rev. de Dcho. Proc. 2002-1, Ed. Rubinzal-Culzoni, pag.
136; y esta Sala, causas nº 53266 “T.R.H.”, del 19.03.09 y nº 53626 “L.D.A.”,
del 03.08.09; entre otras).-
Y el dictado de una medida protectoria, se ha
justificado incluso frente a supuestos en los que aún no puedan tenerse por
configurados los hechos denunciados, por entender que el eje al momento
de abordar la denuncia no debe estar puesto en determinar si hubo o no
violencia, sino en sentar –desde el poder judicial- las bases como para que,
la haya habido o no, en todo caso no vuelva a haberla; sustentándose la
disposición de dichas medidas en la garantía constitucional de una tutela
judicial efectiva, que en el orden local consagra explícitamente el art. 15 de
la Constitución bonaerense (Sosa, Toribio, “Medidas pre o subcautelares en
materia de violencia familiar”, LL 2005-C-940 y ss).-
Y justamente en atención a que, al momento de
valorar el magistrado la procedencia de la adopción de una medida de tutela
urgente anticipatoria, debe dar preeminencia al presupuesto de peligro en la
demora o, con mayor exactitud, peligro de daño irreparable en la demora; es
que las medidas previstas en las normas sobre violencia familiar pueden ser
ordenadas por el juez no sólo a pedido de parte sino también de oficio en
cualquier etapa del proceso (conf. art. 7° y cc ley n° 12569; art. 26 y cc ley n°
26485; ver Kemelmajer de Carlucci, Aída, “Algunos aspectos procesales en
leyes de violencia familiar”, en Revista de Derecho Procesal, Rubinzal-
Culzoni, 2002-1, pág. 154). Y ello así pues, como han puesto de resalto la
doctrina y la jurisprudencia, el proceso de violencia familiar dista de ser
contradictorio, no hallándose librado ni su inicio ni su impulso a la exclusiva
iniciativa de las partes. Por el contrario, el mismo se halla signado por el
principio de oficiosidad, en tanto –conforme el marco normativo vigente-
es al magistrado a quien corresponde ordenar las medidas que estime
contribuyan a dar mejor solución al conflicto, procurando proteger a la
víctima, atacar la causa de la violencia, poner fin a las situaciones de
vulneración de derechos denunciadas y prevenir la repetición de hechos de
agresión (art. 7° y cc ley n° 12569; art. 26 y cc ley n° 26485; ver Kemelmajer
de Carlucci, Aída, “Algunos aspectos procesales en leyes de violencia
familiar”, en Revista de Derecho Procesal, Rubinzal-Culzoni, 2002-1, pág.
159; Kemelmajer de Carlucci, Aída, “La medida autosatisfactiva, instrumento
eficaz para mitigar los efectos de la violencia intrafamiliar”, JA 1998-III-693;
CNCiv., Sala G, en autos "P.G. c/ C. s/ Denuncia violencia familiar" del
20.02.1997; CNCiv., Sala A, en autos "S., P. s/ Art. 482 CC" del 30.09.1996,
entre otros).-
En la misma línea, se reconocen al juez amplias
facultades para fijar a su arbitrio y conforme a las reglas de la sana crítica
el tiempo de duración de las medidas que ordene, teniendo en cuenta el
peligro que pudiera correr la persona agredida, la gravedad del hecho o
situación denunciada, la continuidad de los mismos y demás antecedentes
que se pongan a su consideración (art. 12 y cc ley n° 12569; art. 27 y cc ley
n° 26485; Kemelmajer de Carlucci, Aída, “La medida autosatisfactiva,
instrumento eficaz para mitigar los efectos de la violencia intrafamiliar”, JA
1998-III-693); como así también para disponer las medidas que entienda
necesarias para indagar los sucesos y proteger a quienes corran el riesgo de
padecer nuevos actos de violencia, rigiendo el principio de obtención de la
verdad material (art. 8° bis ley n° 12569); y la facultad para evaluar la
conveniencia de modificar, en cualquier etapa del proceso, las medidas
oportunamente adoptadas, pudiendo ampliarlas u ordenar otras (art. 7° bis
ley n° 12569), o bien disponer su prórroga cuando perduren situaciones de
riesgo que así lo justifiquen (art. 12 ley n° 12569).-
De este modo –y merced a la naturaleza
preventiva de los procesos de violencia-, ha de concluirse que la posibilidad
de disponer la prórroga o ampliación de las medidas de tipo cautelar
oportunamente ordenadas, su extensión a otros sujetos implicados, o la
disposición de otras medidas contempladas normativamente; resultan ser
cuestiones libradas a la discrecionalidad del magistrado interviniente, en
tanto la decisión se funde en la subsistencia de una situación objetiva
de riesgo que requiera la tutela jurisdiccional (ver Kemelmajer de Carlucci,
Aída, “Algunos aspectos procesales en leyes de violencia familiar”, en
Revista de Derecho Procesal, Rubinzal-Culzoni, 2002-1, pág. 138 y 159).-
Aplicando dichos principios al caso de autos, y
analizando no sólo la entidad de los hechos denunciados sino también los
restantes elementos de convicción hasta el momento obrantes en el
expediente, se observa que de los mismos se desprende la configuración
de una situación fáctica de extrema gravedad para la vida e integridad
psicofísica del niño J. N. A. –de apenas dos años de edad-; la cual
excede el mero conflicto doméstico para constituirse en un supuesto de
crisis intrafamiliar de carácter cíclico y permanente marcado por la violencia
periódica y extrema, y evidencia la presencia de una situación convivencial
de riesgo que torna posible la reiteración de episodios como los denunciados
y aquéllos narrados por los propios protagonistas.-
Y ello así en tanto, conforme se desprende de las
constancias de fs. 3/8vta., la presente fue iniciada merced a la denuncia
efectuada ante la Comisaría de la Mujer y de la Familia de la ciudad de
Bolívar por los profesionales del Hospital “Miguel Capedoni” e integrantes
del Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos de dicha
localidad. En esa oportunidad, dichos profesionales ponen en conocimiento
que con fecha 29.05.2016 ingresó al servicio de guardia del nosocomio un
niño de aproximadamente un año y medio de edad identificado como J. N.
A., quien se encontraba acompañado por su progenitora Sra. G. S.,
alegando esta última que el motivo de la consulta resultaba ser que el niño
presentaba vómitos. Que de los controles efectuados se pudo determinar
que el menor presentaba un cuadro de deshidratación, vómitos y diarrea,
pudiéndose observar también que el mismo tenía hematomas en distintas
partes del cuerpo que databan de largo tiempo, un golpe severo en el ojo
izquierdo de reciente data, irregularidades en la superficie del cráneo y
disminución de cabello por arranque en algunas zonas de la cabeza; signos
éstos que, conforme destacan los profesionales de las diversas disciplinas
intervinientes, son compatibles con maltrato infantil. Que preguntada en ese
momento la madre de J. al respecto, la misma manifiesta que el niño debía
haberse golpeado, y que el hematoma del ojo se debía a que el mismo se
había caído sobre una mesita; manifestando también que el menor convivía
junto a ésta en la casa de su madre, Sra. C. S., en la cual residían también
sus tres hermanos –dos de los cuales son menores de edad- y su otro hijo
T.; y poniendo de resalto los profesionales intervinientes que la misma se
mostraba distante e indiferente a la situación.-
Que al poco tiempo de producido su ingreso, el niño
sufrió una descompensación hemodinámica producto de la gravedad del
cuadro clínico que atravesaba, requiriendo maniobras de resucitación. Que
por dicho motivo fue derivado al Hospital Zonal Materno Infantil
Especializado “Argentina Diego” de esta ciudad de Azul, donde fue
intervenido quirúrgicamente, siendo al momento de la denuncia su estado
crítico y hallándose asistido por respirador, por lo que permanecía internado
en el área de terapia intensiva. Que desde el servicio de terapia de dicho
nosocomio, les fue informado –lo que también se desprende del informe
remitido luego por el Director Ejecutivo del centro de salud al que viene
haciéndose referencia y obrante a fs. 78/80 de la presente- que el niño J.
presentaba una perforación intestinal con arrancamiento del meso de
probable origen traumático, por lo que fue necesario resecarle una parte del
intestino, y que para producir este tipo de lesión el mismo debía haber sido
golpeado brutalmente. Es así que los profesionales concluyen que Jano
presenta síntomas de maltrato infantil, y que se encuentra en riesgo su vida.-
Frente a ello, el Sr. Juez a-quo ordena mediante
auto de fs. 9/11 la prohibición de acercamiento y contacto entre la Sra. G. S.
y su hijo J., disponiéndose el abordaje familiar de las personas involucradas
a través del equipo técnico del juzgado –manifestando ésta, conforme acta
de audiencia de fs. 16, que no desea concurrir al espacio terapéutico a cuya
asistencia fuera instada-; y el Servicio Local de Promoción y Protección de
Derechos adoptó una medida de abrigo respecto del niño en el hogar de su
abuela materna Sra. C. S. –donde éste ya se encontraba residiendo al
momento del conflicto, valorándose al respecto que G. se encontraba
detenida-, asignando el mismo grado de responsabilidad en cuanto a los
cuidados requeridos por J. a su tía paterna, Sra. V. D..-
Así las cosas, la Sra. Agente Fiscal Titular de la
Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada N° 15 con sede en Bolívar,
Dra. Julia María Sebastian, remite un oficio al Sr. Juez a-quo en el marco de
la IPP n° 01-03-553/16 “S., G. s/ Lesiones graves calificadas” –el cual luce
agregado a fs. 98/100 de la presente-, manifestando la oposición del
Ministerio a su cargo respecto de que el niño víctima del delito investigado
se encuentre bajo el cuidado de su abuela materna, Sra. C. S. Y ello así,
valorando que al momento de perpetrarse las lesiones sufridas por el menor
éste ya se encontraba conviviendo con su abuela, encontrándose incluso
bajo su cuidado cuando se registró la primer intervención del Servicio Local
en el grupo familiar formalizada un mes antes de la denuncia –momento en
el cual el niño ya presentaba golpes, y en que la Sra. C. S. acompañó a su
hija a las entrevistas mantenidas en la sede del Servicio, avalando su
actuación y silenciando o justificando las lesiones que J. ya evidenciaba-.
Que por otra parte, de las actuaciones hasta el momento obrantes en la
causa penal a su cargo se desprende que las lesiones que presenta el niño
son de larga data y se registran en diversas partes del cuerpo, así como
también la complicidad del entorno familiar materno con la situación
padecida por J. existiendo incluso elementos –entre ellos, registros
telefónicos- de los que surge que la Sra. C. S. procuró en reiteradas
oportunidades evitar que las asistentes sociales pudieran ubicar a su hija y
al niño, dándole expresas indicaciones a G. para que no llevara al menor a
ver a su tía V. D. a fines de evitar que ésta las denuncie ante el Servicio-.
Que el día en que se produjo la internación que diera origen a la presente,
tanto C. como G. eludieron informar el origen real de las lesiones y los
síntomas reales que presentaba el niño, provocando un mayor riesgo para
su vida y su salud; y que dada la extrema magnitud de las lesiones ha de
concluirse que las mismas no pueden haber pasado desapercibidas a los
ojos de su grupo familiar conviviente, lo que denota –sino complicidad-
cuanto menos indiferencia frente a la situación de flagelo que vivía el
menor.-
En consecuencia, solicita se contemple la
procedencia de la restricción de contacto entre el niño y su abuela materna,
Sra. .C. S.; lo que el Sr. Juez a-quo ordena a partir del decisorio apelado,
constituyendo ésta la materia del agravio que motivara la intervención de
esta Alzada.-
Así las cosas, y desprendiéndose entonces de las
constancias obrantes en autos –cuyo contenido, en lo sustancial, fuera
sintetizado ut-supra- que los hechos de extrema violencia padecidos por el
menor en su ámbito familiar de convivencia no sólo han afectado
gravemente su integridad física sino que incluso han colocado en riesgo su
vida, deviene imperativo efectuar una hermenéutica previsora, adoptando
todos los recaudos posibles para que no se agudice la delicada situación
existente o aparezcan en escena otras cuestiones que resulten aún más
severas que las evidenciadas hasta el momento (ver esta Sala, causa n°
59183 “Flammini…” del 14.07.2014, entre otras).-
Es así que, aplicando estos principios al sub-lite y
ante la existencia de una situación de riesgo extremo que torna posible
la reiteración de episodios como los narrados en la denuncia de fs.
3/8vta. y vuelve imperioso su desactivación (ver Kemelmajer de Carlucci,
Aída, “La medida autosatisfactiva, instrumento eficaz para mitigar los efectos
de la violencia intrafamiliar”, JA, 1998-III-693), ha de concluirse que se
encuentran reunidos en autos elementos que justifican obviar la espera y
dispensar de la certidumbre absoluta que normalmente exige la actuación
del derecho; y revelan la necesidad de ordenar las medidas protectorias
puestas en crisis por la recurrente, correspondiendo en consecuencia
confirmar el decisorio apelado en lo que fuera expresa materia de
agravio.-
Y ello pues no ha de perderse de vista que el
principio rector de la ley de violencia familiar tiende a velar por la protección
de los presuntos afectados más que por la sanción al presunto agresor, por
lo que el dictado de una medida de seguridad no implica un decisorio de
mérito que declara a alguien como autor de los hechos que se le atribuyen,
sino que tiende a la tutela inmediata y preventiva del damnificado; y
valorando que si bien existe un derecho de comunicación derivado del
vínculo de parentesco que une a la recurrente con su nieto (art. 555 y cc del
Código Civil y Comercial) este derecho no es absoluto, pudiendo ser
restringido o suprimido cuando de su ejercicio pueda derivarse un peligro
para la salud física o moral de los niños, se traduzca en una perturbación
perniciosa de su desarrollo psicológico, o exista posibilidad fundada de
agresión (CNCiv., sala C, 01/11/1990, publicado en LL 1992-B-1; esta
Cámara, esta Sala, causas nº 55617 “Demacoro…”, del 15.07.2011, nº
55806 “Méndez Acevedo…”, del 25.08.2011, nº 56290 “Morón…”, del
17.05.2012, nº 57129 “Pizarro…” del 27.11.2012, n° 59126 “Muñoz…” del
07.07.2014, causa n° 59540 “Salvaresqui…” del 05.12.2014, n° 61397
“Flammini…” del 08.09.2016, entre otras; esta Cámara, Sala II, causa nº
46362 “Bianchi…” del 13.10.2004, entre otras); elementos de excepción
presentes en el sub-lite. Máxime cuando las medidas cuestionadas han sido
ordenadas provisoriamente y hasta tanto se resuelva la situación procesal
de la Sra. C. S. en el marco de la causa penal en trámite, y cuando el propio
magistrado ha puesto de resalto en el decisorio apelado que las mismas
resultan revisables (ver esta Sala, causa n° 57149 “López Portillo…” del
30.10.2012).-
Por todo lo expuesto SE RESUELVE: 1)
Desestimar el recurso de apelación interpuesto por Sra. C. S. a fs. 159, y
confirmar así la resolución de fs. 138/139vta. en lo que fuera expresa
materia de agravio, por los fundamentos y con los alcances establecidos en
el parágrafo III). 2) Costas en la Alzada a la apelante vencida (arts. 68 y cc
del CPCC), difiriéndose la regulación de los honorarios profesionales para la
oportunidad prevista en el art. 31 del Decreto-ley 8904/77. Notifíquese por
Secretaría y devuélvase.-
Esteban Louge Emiliozzi
Juez
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul-
Lucrecia Inés Comparato
Juez
-Sala 1-
-Cám.Civ.Azul-
Ante mi
Yamila Carrasco
Secretaria
-Sala 1-
-Cam.Civ.Azul-